<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
    xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
    xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
    xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
    xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
    xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
    xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
    xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"
    >

<channel>
    <title>Blogs El Espectador</title>
    <link></link>
    <atom:link href="https://blogs.elespectador.com/category/economia/mercadeando/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Tue, 07 Apr 2026 18:01:17 +0000</lastBuildDate>
    <language>es-CO</language>
    <sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
    <sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
    <generator>https://wordpress.org/?v=6.9.4</generator>

<image>
	<url>https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/11163253/cropped-favicon-96-32x32.png</url>
	<title>Blogs de Mercadeando | Blogs El Espectador</title>
	<link></link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
        <item>
        <title>¿Y las empresas encuestadores y sus patrocinadores?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/economia/mercadeando/las-empresas-encuestadores-patrocinadores/</link>
        <description><![CDATA[<p>En medio de la expectativa que pone ansiosos a muchos colombianos y enfrenta a muchos más en la lucha por el acceso al poder del candidato de sus preferencias -o intereses- y el miedo y la impotencia que generará la derrota para los perdedores, hemos pasado por alto el inocultable papel de las empresas encuestadoras [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p style="font-weight: 400">En medio de la expectativa que pone ansiosos a muchos colombianos y enfrenta a muchos más en la lucha por el acceso al poder del candidato de sus preferencias -o intereses- y el miedo y la impotencia que generará la derrota para los perdedores, hemos pasado por alto el inocultable papel de las empresas encuestadoras que siguen midiendo la intención de voto y pronosticando los resultados electorales a lo largo y ancho de todo el país.</p>
<p style="font-weight: 400">Son absolutamente increíbles los protuberantes desaciertos -hasta intencionales- que siguen cometiendo estos “especialistas” en predecir comportamientos futuros de los votantes quienes, como nunca, dejan meter en la desazón del odio y el resentimiento acumulado por siglos. Siguen apareciendo de la “noche a la mañana” cifras que, por parecer tan contundentes, son como de ciencia ficción. Históricamente, -y ésta no es la excepción- en la mayoría de las mediciones las pifias han sido del tamaño de un volcán, absolutamente trocadas en muchos casos y completamente distorsionadas en otros. Pero es aún más incomprensible la actitud que estos “científicos sociales” han asumido en medio de sus protervos intereses electorales manipulando no solo los sueños y las esperanzas de la mayoría de la población, sino y sobre todo, buscando incidir de manera descarada en el sentimiento nacional que vive en medio de las más difíciles condiciones económicas, sociales y políticas de las que se tenga registro reciente en nuestra maltratada historia. Argumentar, sin sonrojarse, por ejemplo, que, aunque no acierten en las cifras que con mucha seguridad presentan a todos los colombianos a través de los grandes medios de comunicación sí están detectando la “tendencia”, produce no solo desconsuelo sino y sobre todo, desconfianza tanto en el método como en la verdadera utilidad de estos ejercicios que parecieron de adivinación y quiromancia y no de un trabajo serio y profesional.</p>
<p style="font-weight: 400">Es inadmisible, por ejemplo, que siga haciendo carrera entre muchos comentaristas y columnistas frases condicionales e hipotéticas -“si las elecciones fueran mañana”- como si éstas fuesen correctas y de indudable precisión, por más que intenten enmascarar sus ocultas intenciones. Esta descarada forma con la que se presentan los resultados no son más que “refinados” mecanismos utilizados para cubrir su verdadera maledicencia que solo puede ser descubierta por los conocedores de los vericuetos de la estadística y el manejo matemático de los datos que por estar acompañados por una verborrea técnica sirve para “descrestar calentanos” e incidir abiertamente sobre el temperamento político de los ciudadanos.</p>
<p style="font-weight: 400">Y esta situación empeora cuando se les increpa por sus constantes desaciertos. Como ha sucedido en la mayor parte de las elecciones de los recientes veinte años, estos “científicos de cafetín” salen a defenderse con excusas tan insulsas que rayan en el más retorcido de los absurdos. La más socorrida de ellas es la de endilgarle sus desaciertos a la estadística mostrándola -ahí sí- como un ejercicio de pronóstico futuro incierto y probabilístico, lo cual, obviamente, no hacen de manera categórica cuando elaboran sus “tendencias”. Ante este innegable hecho, surgen muchos interrogantes: ¿Si así se comporta la estadística entonces para que se utiliza? ¿No se supone que siempre se debe acertar sobre todo en estos casos en los que o se gana o se pierde y nada más? O si no entonces ¿para qué se contrata un estudio? ¿Para ver si de pronto los investigadores corren con suerte y aciertan? ¿Y que tal que no lo logren? Por más que se le insista, no aparecen respuestas convincentes que al menos justifique seguir recurriendo a estas empresas que cada vez se “equivocan” más. O, ¿es que ya se nos olvidó su total fracaso en las más recientes elecciones al congreso nacional donde no le atinaron a prácticamente nada? Ni en el número de votantes y menos aún en la estructura política del Senado de la República o en el de la Cámara de Representantes. Este sinsabor se hace aún más insoportable por cuanto ni siquiera ellas reciben una sanción social, y ni qué decir de las implicaciones legales que sus actos han tenido de acuerdo con el ordenamiento jurídico del país. Ahí siguen, pletóricos de arrogancia y contribuyendo a la manipulación de la opinión pública nacional.</p>
<p style="font-weight: 400">Con su displicente actitud estos “magos” de la estadística parecieran no darse cuenta de la trascendencia que sus “equivocaciones” tienen, sobre todo porque al amparo de sus “verdades” –afirmadas sin titubeos- las ilusiones de muchos de los participantes se van al traste, dado que estos encuestadores están incidiendo mucho en que los “menos conocidos” sean cada vez más desconocidos. Todos hemos constatado cómo aquellos candidatos “no favoritos” –por las encuestas, por supuesto-, son marginados de los grandes “debates” a los que no son convocados a exponer sus ideas pues este “ejercicio democrático” solo es para los “punteros” quienes por ello son los únicos que tienen derecho a hablar y los ciudadanos a escuchar.</p>
<p style="font-weight: 400">Muchos son los interrogantes que flotan en el ambiente nacional en búsqueda de las verdaderas razones de tan constantes fiascos. He aquí algunos:</p>
<ol>
<li>¿Existe la decisión expresa y maquinada por parte de los encuestadores para torcer a la brava las preferencias electorales?</li>
<li>¿Se quiere inducir el comportamiento futuro del mercado electoral?</li>
<li>¿Se pretende darles vida a ciertos candidatos que poco o nada tienen para ofrecer?</li>
<li>¿Se están cobrando favores por adelantado pensando en la feria de contratos que emergen de la mayoría de las instituciones públicas en las que los “amigos” de campaña acceden a las distintas instancias del poder?</li>
<li>¿Predomina en muchas de estas encuestadoras los particulares inclinaciones e intereses ideológicos y políticos de sus socios o propietarios?</li>
<li>¿Qué pretenden los medios de comunicación que las contratan?</li>
<li>¿Se están manipulando los aspectos claves de la técnica asociados a la selección de las muestras y su representatividad en cuanto a estructura y localización política conveniente?</li>
<li>¿Acaso creen que recurriendo a las encuestas telefónicas –como lo siguen haciendo- es posible cubrir toda la población colombiana en edad de votar?</li>
</ol>
<p style="font-weight: 400">El panorama no es nada claro; por el contrario, es cada vez más confuso y oscuro.</p>
<p style="font-weight: 400">Independiente de la multiplicidad de respuestas que se pudiesen obtener para los comicios que se aproximan, lo cierto es que el ejercicio profesional de estas empresas ha sido desastroso. Los errores son de todo tipo y ello amerita una próxima reflexión. Ante ello, las encuestas electorales –y de paso las que miden la opinión de la sociedad- como método de predicción del comportamiento futuro de los potenciales votantes han quedado heridas de muerte demostrando no tener tanta confiabilidad como se les ha pretendido dar y con las cuales, incluso, se ha venido gobernando. Está demostrado que ellas no alcanzan a captar las genuinas decisiones que un ciudadano toma en la soledad del cubículo electoral cuando se enfrenta al secreto acto de votar alejado de las indebidas presiones que se tejen a su alrededor sobre todo porque cuando a ellos se les encuesta se le plantean situaciones hipotéticas con las que les inducen las respuestas de variadas formas. Y, por supuesto, no puede descartarse de este hecho social los elevados índices de corrupción zurcidos a través de diferentes mecanismos que quebrantan la voluntad del elector, sea amenazándolo o comprándole su conciencia, o, lo que es peor, sembrándole miedo en su espíritu que frágil y temeroso se sigue moviendo incidido por las más primaria de las emociones humanas: el miedo.</p>
<p style="font-weight: 400">Estas organizaciones han perdido de vista que la encuesta solo puede captar el 7% de la comunicación humana –el restante 93% es no verbal- y que la complejidad de la real intención del elector solo puede aproximarse recurriendo a métodos que lo pongan en escenarios más naturales y posibles. Revisar la historia de las elecciones anteriores e incluir y crear modelos predictivos con variables que incluyan las circunstancias actuales que se viven, son indicadores más precisos con los que en otras latitudes del planeta ha podido tenerse mayor certeza en la conducta de los electores.</p>
<p style="font-weight: 400">Tampoco se escapan de este sombrío espectáculo el papel jugado por los grandes medios de comunicación masiva. Ellos han aprendido a través de sus “informes especiales”, de sus “sesudos análisis” o, de la presentación gráfica de los resultados, tomar posición ideológica y política “interpretando” de manera conveniente las cifras que arrojan las encuestas ya viciadas. Se ha llegado a tal punto de cinismo informativo que han sido capaces de recurrir a portadas manipuladoras de los resultados, o, incluso, de distorsionar las gráficas de tal manera que, aunque su candidato preferido vaya perdiendo en las encuestas aparezca como ganador. Todo parece indicar que sus editores han leído y estudiado con detenimiento el viejo libro publicado en 1954 por Darrell Huff: “Cómo mentir con estadísticas”.</p>
<p style="font-weight: 400">Ante tamaño descalabro de lo que sucede y que se ha querido minimizar vale la pena preguntarse: ¿Hasta cuándo seguiremos admitiendo que las encuestas sigan definiendo nuestro futuro sobre todo en estos tiempos en los cuales se toman trascendentales decisiones para la vida institucional y política del país? ¿Los medios seguirán torciendo las respuestas de los consultados de forma tan desvergonzada? Las dudas están sembradas y seguramente la cosecha también lo estará. Ojalá que algún día podamos elegir a nuestros representantes sin estas maromas estadísticas que tan solo favorecen a quienes más tienen recursos para financiar estos ejercicios de predicción electoral.</p>
<p style="font-weight: 400">
<p style="font-weight: 400"><a href="https://dagobertoparamo.com/">https://dagobertoparamo.com</a></p>
<p style="font-weight: 400"><a href="mailto:dpm@dagobertoparamo.com">dpm@dagobertoparamo.com</a></p>
<p style="font-weight: 400"><a href="http://facebook.com/dagobertoparamo">facebook.com/dagobertoparamo</a></p>
<p style="font-weight: 400">Instagram: <a href="https://www.instagram.com/dagobertoparamo/">dagobertoparamo</a></p>
<p style="font-weight: 400"><a href="https://twitter.com/dagobertoparamo">Twitter: @dagobertoparamo</a></p>
<p style="font-weight: 400"><a href="https://www.youtube.com/user/dagobertoparamo">https://www.youtube.com/user/dagobertoparamo</a> (Marketing y Sociedad)</p>
<p style="font-weight: 400">
]]></content:encoded>
        <author>Dagoberto Páramo Morales</author>
                    <category>Mercadeando</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=96369</guid>
        <pubDate>Sun, 17 Sep 2023 18:15:18 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-1-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Y las empresas encuestadores y sus patrocinadores?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Dagoberto Páramo Morales</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>El “lean marketing” -marketing ajustado-</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/economia/mercadeando/lean-marketing-marketing-ajustado/</link>
        <description><![CDATA[<p>Basado en la propuesta del empresario Eric Ries que en 2011 formuló el método que denominó “lean startup” con el propósito de dinamizar y hacer más realista los esfuerzos de emprendimiento modificando los modelos existentes, el “lean marketing” ha venido ganando espacio entre algunas medianas y grandes empresas con relativo éxito. Partiendo de la necesidad [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p style="font-weight: 400">Basado en la propuesta del empresario Eric Ries que en 2011 formuló el método que denominó “<em>lean startup</em>” con el propósito de dinamizar y hacer más realista los esfuerzos de emprendimiento modificando los modelos existentes, el “<em>lean marketing</em>” ha venido ganando espacio entre algunas medianas y grandes empresas con relativo éxito. Partiendo de la necesidad de responder de mejor manera a las demandas del mercado, algunas organizaciones empezaron a entender que el proceso de exhaustivo conocimiento de los segmentos de mercado no siempre tiene que ser previo al lanzamiento de un producto, como se nos ha enseñado en las diferentes escuelas de negocio del mundo. O, al menos, que este conocimiento de lo que sucederá en el mercado no tiene que ser detalladamente conocido antes, sino que se va refinando en la medida en la que el mercado va enviando señales a las organizaciones que los atienden.</p>
<p style="font-weight: 400">Apoyados en la concepción de que no siempre es posible que los seres humanos -en su rol de consumidores, por ejemplo- sepan con exactitud lo que necesitan o demandan en sus vidas cotidianas, el “<em>lean marketing</em>” se ha transformado en una alternativa que permite, dados los recursos escasos, reducir el grado de error disponiendo, a su vez, de un margen de maniobra más amplio para ir reaccionando a las complejidades de los mercados. En lugar de hacer ingentes inversiones en profundas y detalladas investigaciones de mercado -en su versión clásica-, estas organizaciones han aprendido a ir descubriendo, con inmediatez y a partir de establecer mecanismos de “<em>ensayo y error</em>”, lo que los múltiples segmentos de mercado van aceptando.</p>
<p style="font-weight: 400">En vez de partir de la idea de tener una oferta claramente delimitada antes de empezar un amplio proceso de producción y un sensible despliegue de enormes presupuestos para comunicar el diferencial simbólico descubierto, se busca que las organizaciones sometan sus ofertas -una suerte de mercado de prueba- a los potenciales consumidores. Ello les permite equivocarse -si ese es el caso- lo antes posible, y con este aprendizaje estructurar una oferta de calidad  y de bajo costo. Los recursos se focalizan en ir encontrando con la decidida colaboración de sus consumidores, los productos ideales -bienes, servicios- que ellos están realmente requiriendo.</p>
<p style="font-weight: 400">El ”<em>lean marketing</em>” que ha sido aplicado ya en medianas y grandes empresas es una especie de transferencia de experticia de lo que hacen a diario las micro y pequeñas empresas del mundo. Ellas, a diferencia de las grandes compañías, no disponen de grandes recursos ni para desplegar esfuerzos de investigación y desarrollo, y menos aún para emprender gigantescas campañas de comunicación de marketing dirigidas a informar, a persuadir o a reforzar la decisión de sus consumidores. Lo han hecho, desde siempre, recurriendo a mecanismos expeditos con los que van moldeando los productos que fabrican o que expenden.</p>
<p style="font-weight: 400">Aunque el “<em>lean marketing</em>” se ha venido implementando de forma relativamente exitosa ha enfrentado dificultades de todo tipo. Desde las más ortodoxas que pretenden que la empresa tenga perfecto conocimiento de lo que sucederá en los mercados que se quieren atender -o se están atendiendo-, hasta quienes de forma tradicional se oponen -por principios- apoyados en los clásicos modelos de decisión que establecen estar plenamente seguros de la oferta que se le debe presentar a cada mercado, antes de llegar a él. Ello contradice, en la práctica, lo que se pregona por todos lados. El consumidor no es un ser pasivo que simplemente espera a que la oferta se le presente sin que él tenga alguna participación como ser activo del proceso.</p>
<p style="font-weight: 400">En medio de estas resistencias que llegan hasta el desprecio de este tipo de modelos emergentes de marketing -en las medianas y grandes-, una barrera de no fácil superación ha sido la cultura organizacional prevaleciente en el interior de las empresas que lo han intentado. Los argumentos son muy variados aunque casi todos se relacionan con los patrones culturales que establecen el “<em>cómo</em>” y el momento de desarrollar la gestión de marketing. Para otros, es una blasfemia, tratar de abordar los mercados con “<em>productos de prueba</em>” y no con una inmodificable oferta establecida como resultado de profundos esfuerzos de investigación de mercados.</p>
<p style="font-weight: 400">Es paradójico saber que mientras se propala la idea de que el consumidor contemporáneo es activo, cocreando, incluso, la oferta que más le conviene, buena parte de académicos y empresarios se aferren a las formas clásicas de conocer las necesidades y los deseos de los consumidores, basados, simplemente, en su rechazo a desaprender modelos de toma de decisiones que han entrado en innegable desuso.</p>
<p style="font-weight: 400">El “<em>lean marketing</em>” es una alternativa que aunque tomada en préstamo de la práctica cotidiana de las micro y pequeños empresarios -tal vez sin saberse- es un camino que bien vale la pena explorar en momentos en los que las demandas han dejado de ser tan estables y las ofertas arrecian por doquier.</p>
<p style="font-weight: 400">
<p style="font-weight: 400">
<p style="font-weight: 400"><a href="https://dagobertoparamo.com/">https://dagobertoparamo.com</a></p>
<p style="font-weight: 400"><a href="mailto:dpm@dagobertoparamo.com">dpm@dagobertoparamo.com</a></p>
<p style="font-weight: 400"><a href="http://facebook.com/dagobertoparamo">facebook.com/dagobertoparamo</a></p>
<p style="font-weight: 400">Instagram: <a href="https://www.instagram.com/dagobertoparamo/">dagobertoparamo</a></p>
<p style="font-weight: 400"><a href="https://twitter.com/dagobertoparamo">Twitter: @dagobertoparamo</a></p>
<p style="font-weight: 400"><a href="https://www.youtube.com/user/dagobertoparamo">https://www.youtube.com/user/dagobertoparamo</a> (Marketing y Sociedad)</p>
<p style="font-weight: 400">
<p style="font-weight: 400">
]]></content:encoded>
        <author>Dagoberto Páramo Morales</author>
                    <category>Mercadeando</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=93635</guid>
        <pubDate>Sun, 19 Feb 2023 17:52:45 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-2.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[El “lean marketing” -marketing ajustado-]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Dagoberto Páramo Morales</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Consumo virtual</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/economia/mercadeando/consumo-virtual/</link>
        <description><![CDATA[<p>Uno de los aspectos claves de la nueva era que vive la humanidad desde la irrupción de los grandes avances tecnológicos en la producción y en la comunicación tiene que ver con el impacto que éstos han tenido en el desenvolvimiento de la vida cotidiana. Los seres humanos se han visto enfrentados a un mundo [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p style="font-weight: 400">Uno de los aspectos claves de la nueva era que vive la humanidad desde la irrupción de los grandes avances tecnológicos en la producción y en la comunicación tiene que ver con el impacto que éstos han tenido en el desenvolvimiento de la vida cotidiana. Los seres humanos se han visto enfrentados a un mundo que en el pasado reciente nadie imaginó.</p>
<p style="font-weight: 400">Más allá de las consideraciones económicas, sociales y políticas que estuvieron en el origen de tantos cambios, es innegable que todo ha sido el resultado del surgimiento de la virtualidad que con su propia realidad ha modificado el tradicional ritmo de vida al que las generaciones más antiguas estaban acostumbradas. El rapidísimo e inesperado desarrollo de <em>Internet</em> con su omnipresencia en cada actividad diaria y la inevitabilidad que presentan las <em>redes sociales</em> en la interacción humana contemporánea, han obligado a que las sociedades actuales hayan tenido que irse adaptando con no pocos traumatismos.</p>
<p style="font-weight: 400">Desde esta perspectiva, no entender el consumo como fenómeno social propio de la vida en sociedad, es uno de los más crasos errores que algunos estrategas de marketing siguen cometiendo. Pretender no dimensionar los efectos que esta virtualidad ha tenido en los consumidores es no dimensionar el carácter contextual del marketing y sus implicaciones en la supervivencia de las organizaciones que lo practican. Análisis que debe hacerse en el marco de los hechos que lo tipifican y no en elucubraciones sin mayores argumentos.</p>
<p style="font-weight: 400">Así, aunque no se pueden negar algunos impactos que el fenómeno de consumo ha recibido, debe comprenderse que en esencia sigue siendo el mismo. <em>El consumo en tanto fenómeno social se sigue aprendiendo y ejecutando en grupo, y se continúa decidiendo de manera individual.</em> La virtualidad no le ha quitado este carácter que algunos “<em>expertos</em>” han pretendido quitarle. El consumo, en tanto que es un rasgo propio de las sociedades de consumo, continúa conservando las características que le dieron vida y se siguen detectando en la vida diaria de millones habitantes en el mundo. Lo siguen conformando tres actividades: <em>adquisición, uso, apropiación</em> de marcas y productos.</p>
<p style="font-weight: 400">La virtualidad las ha impactado de manera distinta. Mientras el <em>uso</em> -consumo- y la <em>apropiación</em> no han sido afectadas en gran medida, la <em>adquisición</em> sí ha recibido impactos que por lo relevantes han producido grandes confusiones.</p>
<p style="font-weight: 400">Respecto al uso -consumo- éste sigue prácticamente igual a pesar de haber sido exacerbado por la facilidad y comodidad que proporciona la virtualidad en el momento de compra los satisfactores requeridos. Los consumidores no han dejado de consumir los productos y las marcas que los siguen satisfaciendo.</p>
<p style="font-weight: 400">En relación con la apropiación -asociada a la identidad individual-, ésta sigue siendo básicamente igual con un plus adicional: el hecho de adquirir productos virtualmente ha contribuido -en ciertos grupos sociales- a producir prestigio a quienes recurren a las múltiples plataformas que la virtualidad dispone.</p>
<p style="font-weight: 400">Es el proceso de adquisición el que ha sido grandemente impactado. Pasar de la <em>presencialidad</em> a la <em>virtualidad</em> ha permitido que los consumidores tengan acceso a una más amplia oferta de satisfactores que antes estaban limitados solo al espacio geográfico al que tenía acceso un potencial consumidor. Es ahí donde se han presentado verdaderos sacudimientos tanto en el mercado como en las organizaciones empresariales que se han visto abocadas a ajustar sus estrategias y programas de marketing.</p>
<p style="font-weight: 400">Como puede verse, los cambios que vive el fenómeno de consumo no tienen que ver con el uso o no de expresiones que ya no representan lo que la sociedad experimenta. <em>No es consumo digital, ni consumo en línea, ni consumo en redes sociales</em>. Lo que verdaderamente ha cambiado es la virtualidad en contraposición a la presencialidad y no solo en inéditos descubrimientos científicos que han sido rebasados por los grandes avances tecnológicos que tales develamientos han tenido en el conjunto de la sociedad. Llamémoslo como es: <em>consumo virtual</em>, al menos hasta que la ciencia y la tecnología lo permitan.</p>
<p style="font-weight: 400">
<p>&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400"><a href="https://dagobertoparamo.com/">https://dagobertoparamo.com</a></p>
<p style="font-weight: 400"><a href="mailto:dpm@dagobertoparamo.com">dpm@dagobertoparamo.com</a></p>
<p style="font-weight: 400"><a href="http://facebook.com/dagobertoparamo">facebook.com/dagobertoparamo</a></p>
<p style="font-weight: 400">Instagram: <a href="https://www.instagram.com/dagobertoparamo/">dagobertoparamo</a></p>
<p style="font-weight: 400"><a href="https://twitter.com/dagobertoparamo">Twitter: @dagobertoparamo</a></p>
<p style="font-weight: 400"><a href="https://www.youtube.com/user/dagobertoparamo">https://www.youtube.com/user/dagobertoparamo</a> (Marketing y Sociedad)</p>
<p style="font-weight: 400">
<p style="font-weight: 400">
]]></content:encoded>
        <author>Dagoberto Páramo Morales</author>
                    <category>Mercadeando</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=93471</guid>
        <pubDate>Sun, 05 Feb 2023 21:46:10 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-3.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Consumo virtual]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Dagoberto Páramo Morales</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Marketing “virtual”, no “digital” u “online”</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/economia/mercadeando/marketing-virtual-no-digital-u-online/</link>
        <description><![CDATA[<p>No hay duda que uno de los inmensos cambios que han vivido las sociedades contemporáneas sacudiéndolas hasta sus más profundos cimientos tiene que ver con la aparición de la virtualidad. La vida cotidiana de miles de millones de seres en el mundo ha sido trastocada de forma jamás imaginada. Cambios que no solo se relacionan con [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>No hay duda que uno de los inmensos cambios que han vivido las sociedades contemporáneas sacudiéndolas hasta sus más profundos cimientos tiene que ver con la aparición de la<span class="apple-converted-space"> </span><em>virtualidad</em>. La vida cotidiana de miles de millones de seres en el mundo ha sido trastocada de forma jamás imaginada. Cambios que no solo se relacionan con el portentoso volumen de información que hoy se encuentra disponible para quien así lo quiera, sino que su acceso  ha sucedido con una velocidad tan sorprendente que la humanidad apenas empieza a adaptarse a estas nuevas circunstancias.</p>
<p>Volumen y aceleramiento de la información producto, sin lugar a equívocos, de la aparición de la virtualidad que con la creación de su propia realidad ha impactado la tradicional forma de interrelacionarse y de pensar el mundo y sus ortodoxas concepciones. El surgimiento y consolidación de esta virtualidad se ha dado, en esencia, por la aparición de<span class="apple-converted-space"> </span><em>Internet</em><span class="apple-converted-space"> </span>que como red internacional de comunicación, se ha convertido en el eje de los nuevos estilos de vida que comienzan a imponerse debido al denodado impulso dado por las nuevas generaciones. Internet que, aunque tuvo la intención inicial de proteger la seguridad nacional a través de conservar y transportar los secretos militares mediante la conexión electrónica entre computadores, se ha transformado en la mayor revolución de los últimos siglos. El recorrido histórico de su conformación muestra la imperiosa necesidad que todos tenemos de mantenernos en contacto en todos y cada uno de los aspectos de nuestras vidas.</p>
<p>A la par del poder que ha venido ejerciendo Internet en el desarrollo de las actividades rutinarias de los grupos humanos, las<span class="apple-converted-space"> </span><em>redes sociales</em><span class="apple-converted-space"> </span>se han tomado el pensamiento y el accionar de buena parte de la población en el universo. Desde aquellas que de manera general interconectan a unos y a otros, hasta las que con motivos muy especializados para su conformación -negocios, compra de productos usados, búsqueda de parejas-, las redes sociales ya son inherentes a la condición humana actual. La historia nos ha mostrado cómo ellas han venido ganando espacio en todos los órdenes de nuestra existencia. Su mayor impacto ha sido en la sensible disminución de la interacción social y humana que a su vez ha afectado la forma en que los seres humanos se interrelacionan entre sí.</p>
<p>Dados estos cambios en el contexto de la vida en sociedad que le marcan al marketing su ritmo de adaptación, éste ha tomado ventaja de las nuevas circunstancias que experimentan los mercados de hoy. De esta manera, muchos de los planes estratégicos y operativos han debido incorporar las nuevas tecnologías de información y de comunicación. Aunque algunos académicos han dado en agregarle al término marketing la palabra “<em>digital</em>” u “<em>online</em>”, no parece muy acertado hacerlo. Y menos aún si nos referimos al consumo como tal. Hablar de lo “digital” se puso de moda cuando la tecnología permitió que la comunicación se hiciese recurriendo a los dedos de las manos dándoles una función mucho más trascendente que antes. A partir del surgimiento de lo “online” -en contraposición a lo offline”, se pretendió hacer mención a las compras que se hacían de manera simultánea. Sin embargo, el mismo desarrollo de la ciencia y la tecnologia ha demostrado que esas son expresiones obsoletas, por cuanto las nuevas conductas del consumidor se hacen con la voz, con los ojos, con inteligencia artificial, o incluso, no necesariamente en línea. Cada vez más se demuestra que lo que ha cambiado es la virtualidad en abierta oposición a la “<em>presencialidad</em>” a la que estábamos acostumbrados durante mucho tiempo.</p>
<p>Desde esta perspectiva parece más preciso hablar del “<em>marketing virtual</em>” con las implicaciones que ello tiene en la planeación e implementación de las diferentes estrategias de marketing que recurren al uso de internet y a la dinámica propia de las redes sociales, que seguir insistiendo en denominarlo como “<em>marketing digital</em>” o, “<em>marketing en línea</em>”.</p>
<p>Siendo así vale la pena una reflexión final que será abordada posteriormente: ¿Cuando hablamos de marketing virtual no estamos siendo repetitivos en el sentido en que el marketing actual tiene que ser virtual si propugna por adaptarse a las nuevas condiciones del entorno impuestas por la ciencia y la tecnología? Lo virtual no se mercadea, se utiliza para satisfacer los exigentes y complejos  mercados de hoy conformados por seres humanos para quienes internet y las redes sociales son parte fundamental de su actuar cotidiano.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400"><a href="https://dagobertoparamo.com/">https://dagobertoparamo.com</a></p>
<p style="font-weight: 400"><a href="mailto:dpm@dagobertoparamo.com">dpm@dagobertoparamo.com</a></p>
<p style="font-weight: 400"><a href="http://facebook.com/dagobertoparamo">facebook.com/dagobertoparamo</a></p>
<p style="font-weight: 400">Instagram: <a href="https://www.instagram.com/dagobertoparamo/">dagobertoparamo</a></p>
<p style="font-weight: 400"><a href="https://twitter.com/dagobertoparamo">Twitter: @dagobertoparamo</a></p>
<p style="font-weight: 400"><a href="https://www.youtube.com/user/dagobertoparamo">https://www.youtube.com/user/dagobertoparamo</a> (Marketing y Sociedad)</p>
<p style="font-weight: 400">
]]></content:encoded>
        <author>Dagoberto Páramo Morales</author>
                    <category>Mercadeando</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=93408</guid>
        <pubDate>Sun, 29 Jan 2023 17:43:29 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-1-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Marketing “virtual”, no “digital” u “online”]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Dagoberto Páramo Morales</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Marketing en Colombia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/economia/mercadeando/marketing-en-colombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Por más que exista gente que insista en desconocer el peso que tiene la realidad de los mercados en la práctica del marketing, este postulado fundamental cada día cobra más vigencia. Basta contemplar las contundentes diferencias existentes entre las regiones en Colombia para darnos cuenta que cada decisión exitosa ha debido estar precedida, inevitablemente, de [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Por más que exista gente que insista en desconocer el peso que tiene la realidad de los mercados en la práctica del marketing, este postulado fundamental cada día cobra más vigencia. Basta contemplar las contundentes diferencias existentes entre las regiones en Colombia para darnos cuenta que cada decisión exitosa ha debido estar precedida, inevitablemente, de un profundo y serio conocimiento de las circunstancias que rodean la acción empresarial.</p>
<p>Son tan grandes estas diferencias que parece que, desde las perspectiva cultural, viviésemos en países distintos y por supuesto con expresiones del marketing que poco se parecen entre sí. Estos mundos tan disímiles son los que explican, en parte, las razones de la existencia de empresas que por no haberse podido &#8220;<em>acomodar</em>&#8221; a cada segmento de mercado que han intentado atender, han fracasado y en consecuencia han derrochado significativos recursos.</p>
<p>Por el contrario, aquellas que han sabido dimensionar cada cultura y sus propias complejidades son las que han sido capaces, a partir de comprender a sus potenciales consumidores, de conquistarlos como compradores pero sobre todo de conservarlos como clientes.</p>
<p>Aunque para estas últimas la tarea no ha sido fácil dado el simplismo que se le ha impregnado al marketing desde todas las esferas –incluso las académicas-, la verdad es que las razones se asocian, de manera irrebatible, a una falta de conocimiento de los fundamentos que le han dado vida al marketing como disciplina –algunos hablan de ciencia- contextual. Las evidencias nacionales e internacionales no dan espacio a la duda.</p>
<p>En este sentido, no hay posibilidad alguna, aunque se afirme lo contrario, de poder desarrollar un marketing estandarizado. La llamada homogenización mundial del marketing no es más que una ilusión a través de la cual hemos justificado la &#8220;<em>adopción</em>&#8221; –no la adaptación- de modelos y esquemas desarrollados para otros ambientes. Los simbolismos y el fenómeno de consumo que se traducen en las distintas prácticas comerciales demuestran cómo programas que funcionan en otros lados no tienen cabida en nuestra particular realidad.</p>
<p>Una rápida hojeada a los diversos grupos humanos que conforman la naturaleza multirracial desde nuestros propios orígenes es suficiente. Las diferencias entre vallunos, paisas, pastusos, bogotanos, barranquilleros, tolimenses, caucanos, guajiros y llaneros -por solo nombrar los más reconocidos- son innegables y menos cuando éstas también se perciben en su interior. No es lo mismo hablar de quienes habitan las zonas más pudientes de las ciudades en términos de sus deseos de consumo que quienes viven en las áreas más deprimidas. Sus comportamientos como consumidores son, en muchos aspectos, absolutamente diferentes y ello exige, como consecuencia &#8220;<em>lógica</em>&#8220;, decisiones distintas a fin de estructurar ofertas atractivas, diferenciadas y competitivas.</p>
<p>Por ello, practicar el marketing en Colombia significa mucho más que leerse unos cuantos libros de texto de los &#8220;<em>clásicos</em>&#8221; del marketing y repetirlos de manera mecánica y sin sentido contextual, sin poder comprenderlos en toda su dimensión. Se trata, sin duda alguna, de saber qué es lo que pasa en el interior de cada grupo hacia el cual se van a dirigir los esfuerzos del marketing frente a cada categoría de producto, con la plena convicción de que en cada ser humano que lo conforma se anidan varios consumidores con motivaciones distintas. Desarrollar un marketing en Colombia siempre será mucho más complejo que hacerlo en otras parte del mundo por los matices culturales que se mantienen en nuestra propia nacionalidad. Al menos esa ha sido la experiencia de las empresas colombianas y multinacionales más exitosas.</p>
<p style="text-align: right;">Dagoberto Páramo Morales, PhD</p>
<p style="text-align: right;">dpm@dagobertoparamo.com</p>
<p style="text-align: right;"><a href="http://dagobertoparamo.com/">http://dagobertoparamo.com</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong><em>“Conocimiento y experiencia al alcance de tu empresa”</em></strong></p>
]]></content:encoded>
        <author>Dagoberto Páramo Morales</author>
                    <category>Mercadeando</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=70480</guid>
        <pubDate>Fri, 30 Aug 2019 01:12:09 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-1-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Marketing en Colombia]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Dagoberto Páramo Morales</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>¿El marketing crea necesidades?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/economia/mercadeando/marketing-crea-necesidades/</link>
        <description><![CDATA[<p>Una de las más feroces y duras críticas que he escuchado, es la de achacarle al marketing una absoluta capacidad de crear necesidades donde éstas no existen. Es tan grandioso el poder que se le ha asignado que pareciera que las empresas se comunicaran con seres autómatas que sin reflexión alguna terminaran dejándose convencer de [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Una de las más feroces y duras críticas que he escuchado, es la de achacarle al marketing una absoluta capacidad de crear necesidades donde éstas no existen. Es tan grandioso el poder que se le ha asignado que pareciera que las empresas se comunicaran con seres autómatas que sin reflexión alguna terminaran dejándose convencer de todo lo que en el mercado se les ofrece y ellos supuestamente no necesitan. Grave desenfoque, producto de la pasión radicalmente destructora de algunos, o de su total desconocimiento de cómo funciona el marketing. Veamos.</p>
<p>Estos profesionales, principalmente ligados a las ciencias sociales y humanas, no alcanzan a dimensionar la estrecha vinculación entre el marketing y el contexto en el que éste se mueve. Es claro que todos los seres humanos viven en sociedad y por ello deben aprender a interactuar con sus congéneres de acuerdo con las reglas establecidas en su interior. Es en su seno donde aprende a satisfacer sus necesidades con aquellos productos que durante su proceso de socialización aprendió a usar, en las circunstancias adecuadas y ejecutando los rituales que por ser compartido por todos son vistos como naturales, propios de su condición social.</p>
<p>Ello significa que es la misma sociedad la que en su permanente proceso de consolidación le “<em>impone</em>” a cada persona lo que ésta debe hacer a fin de formar parte de sus propias dinámicas de vida. Es, entonces, cada sociedad la que determina lo que debe consumirse y los momentos en los que debe hacerse. Ello explica las razones por las cuales frente a una misma necesidad en cada sociedad se satisface de diferente manera y con productos distintos. Para nadie es un secreto que alimentarse hace parte vital de la existencia. Mientras en el mundo oriental sus habitantes prefieren animales casi vivos para ser ingeridos, en la cultura occidental, éstos deben ser cocinados para no ser rechazados por el organismo humano. En la India, las vacas son sagradas y en América Latina, hacen parte esencial de la dieta de sus habitantes.</p>
<p>Entendiendo esta realidad de cada contexto es como el marketing entra a explotar las necesidades de cada grupo humano. Las organizaciones empresariales, una vez comprendidas las necesidades de los ciudadanos en su rol de consumidores, estructuran ofertas atractivas, competitivas y diferenciadas, para que tales ciudadanos, al ejercer su rol como compradores, sean conquistados en un mercado abierto, con libertad y soberanía de decisión. Habiendo sido conquistados por haber satisfecho los deseos de los consumidores, es necesario que sean conservados como clientes.</p>
<p>Como puede apreciarse, el marketing es incapaz –por sí solo- de crearle necesidades a los ciudadanos si éstas no están conectadas con su historia y con las formas tradicionales de satisfacerlas en el grupo social al que se pertenece. Lo que sí hace el marketing –y ello le merece una fuerte condena-, es que aprovecha las diferencias sociales existentes a fin de hacerle creer a los habitantes de la escala más baja de la sociedad que consumiendo determinada marca puede ascender en dicha escala. Busca persuadir a la gente para que crea que los productos de una empresa –sus marcas- tienen factores mágicos que hace que sus consumidores aparezcan en la sociedad como parte de los grupos sociales de mayor reconocimiento.</p>
<p>El gran pecado del marketing, –así es reconocido por quienes lo hemos estudiado a fondo- es su carácter “<em>manipulador</em>” de las emociones humanas. Para lograrlo, recurre a la masificación de estilos de vida que buena parte de la sociedad no tiene pero que supuestamente alcanza a través del consumo de determinadas marcas.</p>
<p>Lo preciso es decir, entonces, que no son las necesidades –por productos- las que el marketing se inventa –las utiliza-, son los deseos –por marcas- los que se busca estimular y satisfacer a través de creativas estrategias de marketing que hacen que las personas asuman que sin una marca “<em>no pueden vivir</em>”. Por algo, son los deseos los que estimulan la demanda y no las necesidades. Nada más.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Dagoberto Páramo Morales, PhD</p>
<p>dparamo@uninorte.edu.co</p>
<p>dpm@dagobertoparamo.com</p>
<p><a href="http://dagobertoparamo.com/">http://dagobertoparamo.com</a></p>
<p><strong><em>“Conocimiento y experiencia al alcance de tu empresa”</em></strong></p>
]]></content:encoded>
        <author>Dagoberto Páramo Morales</author>
                    <category>Mercadeando</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/?p=69604</guid>
        <pubDate>Fri, 12 Jul 2019 01:54:16 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-2.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[¿El marketing crea necesidades?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Dagoberto Páramo Morales</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>El marketing es un proceso, no una ciencia, un arte, o una técnica</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/economia/mercadeando/marketing-proceso-no-una-ciencia-arte-una-tecnica/</link>
        <description><![CDATA[<p>Otro de los aspectos del marketing en los que hemos gastado mucha energía está relacionado con su esencia conceptual y sus implicaciones en su práctica cotidiana. Es tan profundo el debate que muchos colegas inician sus clases de fundamentos de marketing formulando este interrogante cuya respuesta no parece satisfacer a nadie, sobre todo porque muchos [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Otro de los aspectos del marketing en los que hemos gastado mucha energía está relacionado con su esencia conceptual y sus implicaciones en su práctica cotidiana. Es tan profundo el debate que muchos colegas inician sus clases de fundamentos de marketing formulando este interrogante cuya respuesta no parece satisfacer a nadie, sobre todo porque muchos de ellos tampoco asumen una postura clara y contundente. A continuación plantearé, de manera simplificada, las diferencias que hay entre una postura académica y otra. Veamos.</p>
<p>Nadie puede negar la cantidad de conocimientos acumulados por los investigadores científicos del mundo para darle un sustento teórico a esta práctica comercial y social de tan intenso uso en los últimos tiempos. Sin embargo, no hay elementos suficientes para decir que por ello el marketing es una ciencia, sobre todo porque no se dispone de un objeto de estudio único y menos un método que permita abordar sus problemas. El <em>marketing no es una ciencia </em>aunque tome principios y postulados de varias ciencias que lo apoyan: psicología, sociología, antropología, economía.</p>
<p>Para otros colegas el marketing es un arte y ello exige ser muy creativo para poner en práctica sus postulados. Es innegable que su concepción y práctica demanda elementos artísticos –sobre todo en la publicidad y las ventas- para comunicar a los potenciales consumidores el diferencial que los induzca a adquirir, a usar y a identificarse con determinadas marcas. Pero ello, por sí solo, no lo convierte en un arte. Nadie podría negar la belleza y armonía que transmite un comercial de televisión, pero ello no es suficiente para ver al marketing como un arte. El <em>marketing recurre al arte pero no es un arte</em>.</p>
<p>Para quienes se inclinan por ver el marketing como una técnica buscan en su esencia un conjunto fácil de formas de hacer las cosas. Creen que el marketing es una fórmula mágica –como una receta culinaria- con la cual es suficiente combinar los mismos ingredientes para obtener los mismos resultados. Claro que parte de las prácticas del marketing son técnicas que deben aprenderse y utilizarse cuando sean requeridas. Pero, ello por sí mismo, tampoco lo transforma en una técnica que basta con ser repetida de manera mecánica para alcanzar las metas de una organización. El <em>marketing tampoco es una técnica </em>aunque acuda a muchas de ellas.</p>
<p>En medio de esta discusión que por momentos no se dimensiona bien, la comunidad académica mundial ha venido compartiendo y aceptando que el <em>marketing es un proceso social</em>, traducido en un constante intercambio de beneficios, administrado y gestionado desde el seno de las diferentes organizaciones. En sus postulados se condensan los aspectos teóricos, artísticos y técnicos referidos con los que es posible hacer frente a los retos que el entorno impone. Es debido a este alto contenido social, por lo que el marketing ha adquirido un carácter bastante contextual y sus verdades no se pueden trasladar de un mercado a otro sin analizar sus propias circunstancias.</p>
<p>La naturaleza social del marketing se hace más evidente cuando se acepta que quienes intervienen en el proceso de intercambio son seres humanos, seres sociales que desde el interior de una sociedad aprenden a cumplir el rol que les ha sido asignado: consumidores, compradores, clientes, ejecutivos, vendedores.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Dagoberto Páramo Morales, PhD</p>
<p>dparamo@uninorte.edu.co</p>
<p>dpm@dagobertoparamo.com</p>
<p><a href="http://dagobertoparamo.com/">http://dagobertoparamo.com</a></p>
<p><strong><em>“Conocimiento y experiencia al alcance de tu empresa”</em></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Dagoberto Páramo Morales</author>
                    <category>Mercadeando</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/?p=69270</guid>
        <pubDate>Thu, 20 Jun 2019 17:26:19 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-2.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[El marketing es un proceso, no una ciencia, un arte, o una técnica]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Dagoberto Páramo Morales</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>¿Mercadeo, marketing, mercadotecnia, mercadología?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/economia/mercadeando/mercadeo-marketing-mercadotecnia-mercadologia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Una característica de nuestra cultura colombiana es la de sumergirnos en discusiones que a menudo no tienen sentido práctico alguno. Muchas de ellas solo han servido para desviar la esencia de lo que experimentamos y por ello mismo dejamos de lado los temas fundamentales de la vida nacional. Esa ha sido también mi experiencia en [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Una característica de nuestra cultura colombiana es la de sumergirnos en discusiones que a menudo no tienen sentido práctico alguno. Muchas de ellas solo han servido para desviar la esencia de lo que experimentamos y por ello mismo dejamos de lado los temas fundamentales de la vida nacional. Esa ha sido también mi experiencia en el campo profesional a lo largo de mi existencia. Señalaré el caso más conocido.</p>
<p>Uno de estos temas es la diferencia que algunos “<em>expertos</em>” han querido hacer entre las diversas expresiones con las que en el mundo académico y empresarial se identifica la esencia de lo que a diario hacemos. Algunos por desconocimiento y otros por soberbia han dedicado parte de su tiempo a discutir si lo que hacemos se llama mercadeo, marketing, mercadotecnia, o mercadología.</p>
<p>Ha sido de tal dimensión este debate que para justificar su posición han recurrido a “<em>sólidos</em>” argumentos que más que aclarar han incrementado la confusión, sobre todo cuando el asunto es mucho más sencillo de lo que nos han querido hacer ver. Veamos.</p>
<p>Si bien es cierto etimológicamente existen innegables diferencias en estas expresiones que en los diccionarios se precisan y se ejemplifican para ilustrar su concepto y su uso, en términos prácticos no las hay. Las evidencias históricas demuestran que todo es un asunto de simple traducción de la expresión original: –<em>marketing</em>&#8211; que se fue ajustando a lo largo y ancho del mundo hispanohablante.</p>
<p>Mientras “<em>mercadeo</em>” es visto como las operaciones que parten del productor al consumidor, la “<em>mercadotecnia</em>” se ve como una técnica que al repetirse independientemente del contexto proporcionaría los mismos beneficios, y la “<em>mercadología</em>” ha sido concebida como el cuerpo teórico acumulado desde su existencia hasta nuestros días.</p>
<p>Es tal el enredo que estos sabihondos han armado que ni siquiera se han percatado que estas diferentes expresiones nada tienen que ver con lo que hacemos y sí con las restricciones que desde la Real Academia de la Lengua se tenía en el pasado respecto al uso de extranjerismos. Por ello, mientras en México el marketing se convirtió en la mercadotecnia y la mercadología –femenino-, en Colombia y Ecuador ha sido conocido como el mercadeo –masculino-, y en otros países se conservó la expresión original.</p>
<p>Son tan superficiales sus explicaciones que no tendría sentido aceptar que quien estudie con libros escritos o traducidos en México, por ejemplo, sería experto en mercadotecnia –<em>mercadotecnista</em>-, mientras que quien lo haga en Colombia se especializaría en mercadeo –<em>profesional en mercadeo</em>&#8211; y quien lo aborde en Perú, Argentina, Chile, Uruguay y España se dedicaría al marketing –<em>marketero, marketinero</em>-.</p>
<p>Tampoco se han dado cuenta que algunas instituciones colombianas en búsqueda del tan anhelado diferenciador en el mercado educativo, transformaron el marketing en “<em>ingeniería de mercados</em>”, intentando quitarle su componente administrativo y antropológico y de paso convertirlo en un conjunto de modelos matemáticos de toma de decisiones.</p>
<p>Ante estas confusiones invito a los lectores a no dejarse enredar con tanta palabrería con la que algunos autodenominados conocedores del marketing los han querido impresionar. Próximamente iré mostrando la esencia de su significado y sobre todo haré un particular énfasis en el peso que tiene el entorno en las decisiones que se toman al interior de las empresas y de las instituciones sociales que recurren al marketing como eje de sus estrategias organizacionales.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Dagoberto Páramo Morales, PhD</p>
<p>dparamo@uninorte.edu.co</p>
<p>dpm@dagobertoparamo.com</p>
<p><a href="http://dagobertoparamo.com/">http://dagobertoparamo.com</a></p>
<p><strong><em>“Conocimiento y experiencia al alcance de tu empresa”</em></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Dagoberto Páramo Morales</author>
                    <category>Mercadeando</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/?p=69143</guid>
        <pubDate>Thu, 13 Jun 2019 16:57:50 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-2.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Mercadeo, marketing, mercadotecnia, mercadología?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Dagoberto Páramo Morales</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
    </channel>
</rss>