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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de Deportes | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Mejoramos o volveremos pronto.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/castroopina/mejoramos-o-volveremos-pronto/</link>
        <description><![CDATA[<p>Cuesta creer que este equipo fue el que nos llevo hace unos meses a la Copa América. Hoy debemos mejorar o volver anticipadamente en el mundial.</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Los partidos amistosos de la fecha FIFA de marzo, previos al mundial de Norte América, en los que la selección colombiana perdió ante Croacia y fue goleada ante Francia, dejan más preocupaciones que confianzas. No obstante, estas derrotas no son una crucifixión, sino una oportunidad para arreglar el equipo porque si hubieran ganado, estaríamos ante una falsa expectativa.</p>



<p>Lo primero es que debemos recordar que Colombia clasificó al mundial porque este año hay más cupos, de lo contrario no estaríamos jugando amistosos, sino el repechaje. Y, en honor a la verdad, con la forma en la que se está jugando, estaríamos sufriendo para clasificar.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="549" height="252" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/29172623/Captura-de-pantalla-2026-03-29-172432.png" alt="" class="wp-image-127563" style="width:551px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/29172623/Captura-de-pantalla-2026-03-29-172432.png 549w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/29172623/Captura-de-pantalla-2026-03-29-172432-300x138.png 300w" sizes="(max-width: 549px) 100vw, 549px" /><figcaption class="wp-element-caption">Cuesta creer que este equipo fue el que nos llevo hace unos meses a la Copa América. Hoy debemos mejorar o volver anticipadamente en el mundial.</figcaption></figure>



<p>Por otra parte, necesitamos dejar de creer que el triunfo individual de cada jugador no es garantía de que se tenga un buen juego en lo colectivo. Ejemplo de ello es el pobre desempeño de Luis Díaz y Luis Suárez, ambos están siendo protagonistas en sus equipos en Europa, pero en la selección poco y nada aportaron.</p>



<p>También en el equipo nacional urge un relevo de manera rápida. Los 180 minutos de juego demostraron que figuras como James Rodríguez ya no están para ser titular por su condición física y su aporte futbolístico. Hoy dentro de los equipos del torneo nacional hay jugadores que pueden aportar más que esos ídolos que ya empiezan a finalizar su carrera.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="650" height="487" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/29172851/I43VDF2R3VGL5M2K5UKHAYMPIY-1.jpg" alt="" class="wp-image-127564" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/29172851/I43VDF2R3VGL5M2K5UKHAYMPIY-1.jpg 650w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/29172851/I43VDF2R3VGL5M2K5UKHAYMPIY-1-300x225.jpg 300w" sizes="(max-width: 650px) 100vw, 650px" /></figure>



<p>Finalmente, la forma en la que el equipo juega no está siendo efectiva. No creo que se necesite un fútbol muy vistoso para ganar, sino uno que garantice anotar goles y evita que sean encajados. El entrenador Néstor Lorenzo tiene en eso la mayor responsabilidad, puesto que viendo los partidos se evidencia que no hay una propuesta clara de juego, los pases no tienen una intención y a la defensa le falta idea táctica.</p>



<p>Colombia tiene aún unas semanas antes de que empiece el certamen mundial para mejorar, porque de lo contrario, estaremos ante un rápido regreso que iría en contravia a todos los analistas que han impulsado al país a creer que llegaremos lejos.</p>
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        <author>@castroopina</author>
                    <category>CastroOpina</category>
                    <category>Deportes</category>
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        <pubDate>Sun, 29 Mar 2026 22:29:20 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Mejoramos o volveremos pronto.]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">@castroopina</media:credit>
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        <title>Nairo, humildad indomable</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/deportes/el-telescopio/nairo-humildad-indomable/</link>
        <description><![CDATA[<p>Hay un silencio que solo se encuentra en las cumbres y los vientos de Boyacá. Es un silencio que no es vacío, sino una forma de fortaleza acumulada. Ese es el mismo silencio que Nairo Quintana exportó al mundo: el de un corredor que no necesitó gritar para mandar, porque su autoridad emanaba de un [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Hay un silencio que solo se encuentra en las cumbres y los vientos de Boyacá. Es un silencio que no es vacío, sino una forma de fortaleza acumulada. Ese es el mismo silencio que Nairo Quintana exportó al mundo: el de un corredor que no necesitó gritar para mandar, porque su autoridad emanaba de un diálogo interno forjado en la piedra y el páramo.</p>



<p>Hoy, el “Cóndor de los Andes” ha decidido ponerle fecha al cierre de sus alas. “<em>Esta es la última temporada que hago como ciclista profesional. Cada carrera que haga este año será esa gran fiesta, ese gran último baile en cada una de las competiciones. Quiero disfrutar con los aficionados y con cada una de las personas que han estado a mi lado</em>&#8220;, declaró Nairo hace unos días.</p>



<p>El pedalista no llegó al profesionalismo por una alfombra roja; llegó por una urgencia dictada por la geografía. En su Cómbita del alma, donde creció tras haber nacido en Tunja, la bicicleta fue la herramienta para acortar distancias, convirtiendo el esfuerzo físico en una rutina aceptada desde la infancia. Esa génesis le dio forma a su humildad: una mezcla de sencillez y fuerza mental que le permitió enfrentar los obstáculos más crudos sin perder el norte.</p>



<p>Lo que hizo diferente fue su capacidad para no dejar que la presión le borrara la sonrisa. En un deporte de alta exigencia, en el que la tensión suele opacar las actitudes, Nairo logró conservar el disfrute. Su alegría fue una fuente de optimismo que le permitió pedalear con la frescura de quien entiende el ciclismo también como juego: a bordo del juguete propio de la libertad.</p>



<p>Antes de dar el salto a Europa, ya anunciaba su clase al ganar el Tour de l&#8217;Avenir en 2010. Su éxito maduró gracias a una consistencia envidiable y a un entrenamiento que desarrolló sus pulmones y le dio la templanza para decidir con claridad cuando el límite físico pone a prueba la lucidez de los demás. Al irse joven a España, se sometió a un cambio de vida radical, pero su arraigo le permitió conservar una capacidad de aguante que se convirtió en su mejor arma.</p>



<p>Aunque Nairo parecía tocado por la varita, su talento fue un diamante en bruto perfeccionado con rigor y con la guía y el respaldo de una estructura del Movistar Team. Su condición de escalador lo consagró como especialista, capaz de dominar los ascensos largos con una ligereza que marcaba diferencias en los puertos de categoría especial. Plantó bandera con una inteligencia táctica superior; fue un estratega que supo interpretar la carrera para golpear en el momento exacto. Su estilo se alejaba del esfuerzo tosco para abrazar una cadencia armónica y una eficiencia técnica que le permitirían sostener la regularidad incluso en situaciones de máxima exigencia.</p>



<p>El corredor le dio nuevos matices a la imagen del ciclista colombiano, superando el estereotipo del escalador puramente instintivo para convertirse en un verdadero ajedrecista de la montaña. Su época dorada lo llevó a protagonizar duelos memorables contra Froome y Contador. Fue Nairo quien, en la Vuelta a España de 2016, ejecutó junto a Alberto aquella emboscada camino de Formigal que dejó sin respuesta al Sky, sellando una victoria que hoy es referencia de inteligencia estratégica en el ciclismo moderno.</p>



<p>Su palmarés es el mapa de esa hegemonía, acumulando un total de 51 victorias profesionales entre clasificaciones generales y triunfos de etapa. En este registro resaltan el histórico triunfo en el Giro de Italia de 2014, la victoria en la Vuelta a España de 2016 y los tres podios en el Tour de Francia conseguidos en 2013 (segundo), 2015 (segundo) y 2016 (tercero). Su dominio se extendió a las pruebas por etapas más prestigiosas, sumando títulos en la Volta a Cataluña, el Tour de Romandía, la Vuelta a Asturias y el bicampeonato en la Tirreno-Adriático, entre otras. Tras su paso por el Arkea regresó al Movistar, una señal más de la lealtad con sus raíces. </p>



<p>Visto de cerca, Nairo es el triunfo de la autodisciplina. Visto de lejos, es el símbolo de cómo la constancia potencia el talento natural hasta llevarlo a lo más alto. Al final, su carrera se explica por la templanza y la resistencia de la piedra, la astucia del cóndor y la laboriosidad y la humildad del escarabajo. </p>



<p>Disfrute los últimos bailes, maestro.</p>



<p>📸 Foto: @MovistarTeam</p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Pablo de Narváez</author>
                    <category>El telescopio</category>
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        <pubDate>Fri, 27 Mar 2026 21:30:33 +0000</pubDate>
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        <title>En la previa de la Libertadores el balón rodó poco</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/deportes/zona-mixta/en-la-previa-de-la-libertadores-el-balon-rodo-poco/</link>
        <description><![CDATA[<p>Los datos que dejaron los juegos del Tolima y DIM en las fases 2 y 3 del torneo continental. Ahora están en ronda de grupos, y allí deberían pagar una deuda con el fútbol: el tiempo efectivo.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Hay una cifra que explica casi todo. En la fase previa de la Conmebol Libertadores 2026 los juegos apenas alcanzaron, en promedio, un 49,26 % de tiempo efectivo, equivalentes a 49 minutos y 13 segundos de balón en movimiento, menos de la mitad. Ese fue el contexto en el que Deportes Tolima y Deportivo Independiente Medellín lograron avanzar a la fase de grupos, cuyo sorteo se realizó este jueves. Clasificaron, sí. Pero los datos muestran cuánto jugaron realmente. Las cifras, obtenidas de <strong>OPTA a través de 365Scores</strong>, permiten dimensionarlo.</p>



<p>Con el camino ya trazado tras el sorteo —y con Santa Fe y Junior también instalados en la fase de grupos— vale la pena volver sobre lo que dejaron Tolima y DIM en esa ronda previa. El análisis cobra más sentido ahora: no solo explica cómo sobrevivieron, sino qué tan preparados están, desde el ritmo de juego, para competir en un escenario más exigente. Por primera vez en cinco años estarán los cuatro clubes colombianos en esta instancia, y el dato de cuánto se juega empieza a pesar.<br><br>Este análisis tomó como muestra 11 partidos de las fases 2 y 3 del torneo; los tres de mejor registro sin equipos colombianos y los ocho duelos que jugaron Tolima (4) y DIM (4). Y el balance deja una lectura clara; por momentos hubo intensidad, pero la continuidad fue todavía frágil. Apenas el 45 % de esos partidos superaron la media de la muestra: 49,26 % de tiempo efectivo jugado, eso en cancha son unos 49 minutos y 13 segundos.</p>



<figure class="wp-block-image size-large" id="https://www.datawrapper.de/_/C1Fad/?v=3"><a href="https://www.datawrapper.de/_/C1Fad/?v=6" target="_blank" rel=" noreferrer noopener"><img decoding="async" width="1220" height="794" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19235038/full.png" alt="" class="wp-image-127115" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19235038/full.png 1220w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19235038/full-300x195.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19235038/full-1024x666.png 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19235038/full-768x500.png 768w" sizes="(max-width: 1220px) 100vw, 1220px" /></a></figure>



<p>En ese escenario, Tolima dejó la mejor señal. Su partido ante Deportivo Táchira marcó el registro más alto, 57,17 % de tiempo efectivo y 55:31 minutos de juego real sobre 97:06. Hubo además 18 remates, con ocho al arco, una precisión de 44,44 %. Tolima remató cinco veces y anotó una vez: 20 % de efectividad. El juego se detuvo 90 veces y el tramo más largo sin interrupción fue de 3:48 minutos. Aunque no fue un partido perfecto, sí mostró continuidad y mejores secuencias. <br><br>El contraste aparece rápido. Aunque el duelo Nacional Potosí vs. Botafogo fue el segundo con mejores cifras en tiempo efectivo, registra una caída fuerte en precisión. Hubo 33 remates, pero sólo cuatro fueron a puerta, eso es apenas el 12,12 % en precisión. Y si se mira la conversión pura, el dato es más frío todavía: un gol en 33 remates, es decir, 3,03 % de efectividad. Mucha llegada, pero poca puntería.<br><br>Tolima volvió a aparecer bien ubicado en la vuelta frente a Táchira. Ese juego cerró con 50,74 % de tiempo efectivo y 49:50 minutos de balón en juego. Fue un registro superior a la media y confirmó que el equipo pijao, en esta fase, sostuvo mejor el ritmo que la mayoría. En términos agregados, los pijaos se ubicaron arriba del estándar: 49,53 % de tiempo efectivo (49:52 minutos).</p>



<p><strong>La otra cara del reloj</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><a href="https://www.datawrapper.de/_/hj7VQ/" target="_blank" rel=" noreferrer noopener"><img loading="lazy" decoding="async" width="1220" height="804" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19235038/full-2df6657d-fc24-4437-b65c-314d560fc119.png" alt="" class="wp-image-127114" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19235038/full-2df6657d-fc24-4437-b65c-314d560fc119.png 1220w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19235038/full-2df6657d-fc24-4437-b65c-314d560fc119-300x198.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19235038/full-2df6657d-fc24-4437-b65c-314d560fc119-1024x675.png 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19235038/full-2df6657d-fc24-4437-b65c-314d560fc119-768x506.png 768w" sizes="auto, (max-width: 1220px) 100vw, 1220px" /></a></figure>



<p>En cambio, Medellín quedó por debajo del estándar entre colombianos: 43,81 % (43:28 minutos). Respecto a los tolimenses, la brecha es de 5,7 puntos porcentuales, y eso equivale a más de seis minutos menos de juego real por partido. En esta fase la continuidad no fue lo suyo; su mejor partido en la muestra fue ante Juventud con 48,11 % de tiempo efectivo (48:14 minutos de juego real). No es un desastre, pero quedó por debajo de Tolima y del promedio general.<br><br>Los datos más bajos confirman la tendencia. El partido Tolima vs. O’Higgins en Ibagué —clave para la clasificación— duró 102:30 minutos, pero sólo se jugaron 44:23, se detuvo 103 veces, el VAR tomó 2:30 minutos y el mayor tramo sin interrupciones fue de apenas 2:00 minutos. Ese duelo tuvo 24 remates, 10 al arco, para una exactitud de disparos del 41,67 %. Tolima lanzó 12 veces, ocho fueron a puerta y anotó 2 goles; la efectividad fue de 16,67 %.<br><br>Sin embargo, el caso más crítico fue el de Medellín ante Juventud. En ese juego se dio el registro más bajo de toda la muestra con un tiempo efectivo que cayó a 39,32 %, eso es apenas 39:52 minutos de 101:23. Hubo 24 remates, nueve fueron al arco, la precisión alcanzó el 37,5 %. El partido terminó con tres goles, pero eso no alcanzó para disimular la fragmentación: se detuvo 120 veces y el tramo máximo ininterrumpido fue de sólo 2:13 minutos.<br><br>A esto se suma un dato que explica buena parte del problema de ese juego: 35 faltas. Un juego constantemente interrumpido difícilmente puede sostener el ritmo. Las faltas, de hecho, ayudan a leer el fenómeno general. El duelo Tolima vs. Táchira tuvo un poco más de la mitad del anterior, 18 infracciones; mientras que Tolima vs. O’Higgins llegó a 26. En el otro extremo, Nacional Potosí vs. Botafogo registró apenas 14 faltas, un indicador de continuidad. Es muy lógico, pero esto demuestra que a menor interrupción, más fútbol. Así de simple.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><a href="https://www.datawrapper.de/_/ZG1td/?v=5" target="_blank" rel=" noreferrer noopener"><img loading="lazy" decoding="async" width="1220" height="920" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19235039/full-4ccf1bfe-44a7-4cd8-a750-6faf0e5c464c.png" alt="" class="wp-image-127116" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19235039/full-4ccf1bfe-44a7-4cd8-a750-6faf0e5c464c.png 1220w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19235039/full-4ccf1bfe-44a7-4cd8-a750-6faf0e5c464c-300x226.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19235039/full-4ccf1bfe-44a7-4cd8-a750-6faf0e5c464c-1024x772.png 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19235039/full-4ccf1bfe-44a7-4cd8-a750-6faf0e5c464c-768x579.png 768w" sizes="auto, (max-width: 1220px) 100vw, 1220px" /></a></figure>



<p>Ahora bien, cualquier comparación con el fútbol europeo sería un despropósito. Son contextos distintos, ritmos distintos, arbitrajes distintos. No se trata de poner todo en la misma balanza, pero sí sirve como referencia para entender hacia dónde debería apuntar la vara. En el Bayern Múnich 4-1 Atalanta, por ejemplo, el tiempo efectivo fue de 65:01 minutos sobre 96:18 (67,51 %). Allí el juego se corta menos y el árbitro parece intervenir poco. No es sólo otra intensidad, es otra cultura de juego.<br><br>De cara a la fase de grupos, este análisis deja una tarea pendiente. La IFAB ya anunció medidas para mejorar el ritmo desde julio próximo: límite de tiempo para saques de banda y de meta, para sustituciones y para atención de lesionados. Habrá que ver cuánto impactan de verdad, pues la regla de los ocho segundos al arquero, por ahora, parece haber movido poco la aguja y seguirá necesitando evaluación.<br><br>Es claro que Tolima salió mejor parado que DIM en esta variable silenciosa, pero quizá más decisiva, el tiempo efectivo. Ambos —además de Santa Fe y Junior— estarán en fase de grupos y seguramente para algunos, deportivamente cumplieron; económicamente, también. Pero hay una tarea pendiente; para competir mejor hay que jugar más. En el fútbol moderno es imprescindible que el balón ruede. Y en esa variable, al menos por ahora, todavía hay mucho por corregir.</p>



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]]></content:encoded>
        <author>Andrés Nossa @nossadeportes</author>
                    <category>Zona Mixta</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127059</guid>
        <pubDate>Fri, 20 Mar 2026 11:30:00 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Andrés Nossa @nossadeportes</media:credit>
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        <title>Si Ángel está a la altura, este Quindío irá en serio por la A</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/deportes/zona-mixta/si-angel-esta-a-la-altura-este-quindio-ira-en-serio-por-la-a/</link>
        <description><![CDATA[<p>Deportes Quindío inició el 2026 con el pie derecho y dejó atrás las malas rachas recientes. Parece que este año, el dueño sí quiere invertir. En Armenia hay ilusión.</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-center has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-b7d1248e04bbdeb64a1a5dc98a07a169" style="color:#eb0808;font-style:italic;font-weight:800;line-height:1">Hernando Ángel Montaño, accionista del equipo cafetero. Imagen elaborada con asistencia de IA.</p>



<p>Me cuentan desde la interna del Deportes Quindío que don Hernando Ángel está tan motivado este año que, incluso, empezó a otorgar incentivos apenas iniciando el torneo. Y eso es, quizá, uno de los motivos que explica el buen arranque del equipo. No ha sido un accidente; son decisiones que explican claramente por qué el equipo cafetero llega a la sexta fecha con cuatro partidos ganados y 13 puntos de 15 posibles —86,67 % de rendimiento—. No puede ocultarse que este 2026, por lo menos en el inicio, hay ajustes puntuales, apuestas concretas y, sobre todo, un plan que empieza a mostrar coherencia. <br><br>Ahora la pregunta es: ¿cómo dar ese paso que falta para transformar el buen inicio en una posibilidad de ascenso real? Este equipo debe jugar como quien entiende que el ascenso se construye de a poco, pero con rapidez. Y ello puede comprobarse fácilmente; el rendimiento de las cinco fechas de este año choca con los inicios de 2025, cuando apenas alcanzó 26,67 % y 20 % en las mismas fechas de ambos semestres. Esto no es sólo una diferencia estadística; es un cambio que se confirma con buenos números: +6 en la diferencia de gol y apenas un tanto recibido. Seguro hay mucho por mejorar; mientras tanto, hay que ajustar la fórmula para tener éxito en una categoría larga y traicionera.<br><br>Tenemos que ser claros, este año se ven aciertos. El primero fue sostener al técnico Hárold Rivera; ese fue un gesto de cordura. El DT ya conocía los errores y su continuidad está permitiendo corregir. El tiempo que ganó se nota en lectura táctica, en orden, disciplina y una mentalidad que antes no se veía. Acompañando esa decisión vino otra clave; la llegada de Carlos Eduardo Velasco como preparador físico. En la B no basta con la idea; hace falta potencia física, mantener intensidad en canchas ásperas y sostener el rendimiento. Velasco tiene experiencia y eso se traduce en piernas que aguantan, en hombres que llegan enteros y en la posibilidad de sacar ventaja cuando el rival se canse. Zapatero a tus zapatos: él aporta lo que el club necesita.<br><br>No es menos importante que Rivera entendió que un equipo serio se arma con refuerzos, con jugadores que sumen en talento, sacrificio y experiencia —ese fue el segundo acierto—. La llegada de jugadores con recorrido como Joel Silva, Javier Reina y Martín Payares, además de otros jugadores en defensa y ataque, le dio frescura a una nómina acostumbrada a perder. Los jóvenes, que poseen talento, encuentran ahora referentes que los ordenan y los cuidan en la cancha. <br><br>Y ojo, la dirigencia en cabeza de Ángel, parece estar respondiendo. Las incorporaciones mencionadas aportan liderazgo; ahora esperemos que el delantero ecuatoriano Eduardo Esterilla llegue con goles. Si su adaptación es rápida, dará las soluciones que faltaban, y ese es un insumo que decide campeonatos. Si, además, Joao Rodríguez recupera la lucidez que muchos le atribuyen, el salto de calidad será evidente y allí aparecerán esos recursos para competir en partidos cerrados que habitualmente marcan la diferencia en la B.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="856" height="570" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/24000859/image-1.jpeg" alt="" class="wp-image-126161" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/24000859/image-1.jpeg 856w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/24000859/image-1-300x200.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/24000859/image-1-768x511.jpeg 768w" sizes="auto, (max-width: 856px) 100vw, 856px" /></figure>



<p>Dicho eso, el proyecto sigue demandando ambición. Si el objetivo real es el ascenso, hace falta algo más. Creo que no sobraría un par de refuerzos de peso —un central de experiencia que ordene la defensa y un volante de marca con buen pie— que garanticen solidez en los momentos calientes. Con esos ajustes, la nómina ganaría en variantes, músculo y fútbol para sostener una campaña larga y exigente. No quiero que se vea como un capricho, pero eso puede hacer la diferencia entre llegar a los cuadrangulares por inercia o hacerlo con opciones reales de pelear el título de 2026-I.<br><br>Un párrafo aparte merece la apuesta por el talento local, algo que siempre se ha pedido en Armenia. Que jugadores juveniles como José Samuel Ortiz Amaya y Sergio Alejandro Figueroa Restrepo —laterales izquierdo y derecho, respectivamente— entrenen con el plantel profesional ayuda a recuperar ese vínculo emocional con el territorio. Muy bien por Ortiz, que llegó desde Athletic CD, y por Figueroa, transferido desde Asociados Quindianos; ambos representan la posibilidad de abrirle camino a nuevos quindianos en el equipo. Qué lindo sería que les llegue la oportunidad y que ambos la sepan aprovechar.<br><br>Todo suena bien, pero cuidado que en el fútbol nada es garantía. La B castiga errores en medio de un torneo largo; y mucho más si no se dejan atrás esos acostumbrados tropiezos administrativos. Por eso el llamado al propietario no es retórica; es una demanda fundada en la historia del equipo. Hernando Ángel debe saber que este buen inicio exige un esfuerzo adicional. Hay que ser coherentes con 75 años de existencia y con el hecho de que el Deportes Quindío ha pasado más del 83 % de su historia en la máxima categoría. Completar la plantilla obedece a la lógica del anhelado ascenso.<br><br>Quiero decirlo, tantos años ocultos en la B hacen que muchos en el país la subestimen, pero Armenia es una ciudad que respira fútbol. Esta capital necesita que el Quindío siga siendo el símbolo de la tierra y que vuelva a ser el motor social y económico de la región. La marca Deportes Quindío no puede normalizar más la permanencia en la B; esa es una traición a su historia y a su afición. Lo bueno es que hoy se observan señales en la cancha; y es bonito que en la tribuna y en la ciudad se sienta un aire diferente, hay expectativa.</p>



<figure class="wp-block-embed aligncenter is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="500" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">🔰 Damos la bienvenida al Volante Javier Reina, llega al Milagroso procedente del Deportivo Cali para aportar su visión de juego, asistencias, técnica, pases filtrados, inteligencia, precisión y personalidad. ⚽🥅🔥<br><br>¡Bienvenido al 𝐌𝐢𝐥𝐚𝐠𝐫𝐨𝐬𝐨 Javier!<br><br>🟢⚪🟡 <a href="https://t.co/fn9ldo1wgs">pic.twitter.com/fn9ldo1wgs</a></p>&mdash; Deportes Quindío S.A (@QuindioOficial) <a href="https://twitter.com/QuindioOficial/status/2024248085942034907?ref_src=twsrc%5Etfw">February 18, 2026</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
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<p>Don Hernando; el cuerpo técnico es competente, hay jugadores interesantes, llegaron refuerzos, hay jóvenes que piden pista y hoy vemos una tabla que, por fin, hace sonreír. Ajustar lo que falta y sostener la ambición no es un lujo; es honrar 75 años de historia. Aquí estamos para recordarle que ascender no es un favor. Usted suma 25 años con este proyecto que le ha dado mucho en todos los aspectos. Regrésele al club ese lugar que, por historia y peso propio, siempre debe ocupar.<br><br>Don Hernando, no lo piense más. Llegó la hora de ascender.</p>



<p class="has-text-color has-link-color wp-elements-086d5348dff3e58c2568144b7bb30330" style="color:#1214a6"><strong><em>Nos vemos en las redes:&nbsp;<a href="https://www.facebook.com/EnCalienteQ">@encalienteq</a></em></strong></p>



<p class="has-text-color has-link-color wp-elements-306c57ebc18410bb5160f4e007158e90" style="color:#05309c"><strong><em>Por:&nbsp;<a href="https://twitter.com/nossadeportes">@nossadeportes</a></em></strong></p>
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        <author>Andrés Nossa @nossadeportes</author>
                    <category>Deportes</category>
                    <category>Zona Mixta</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=126127</guid>
        <pubDate>Tue, 24 Feb 2026 05:15:42 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Si Ángel está a la altura, este Quindío irá en serio por la A]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Andrés Nossa @nossadeportes</media:credit>
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        <item>
        <title>Mundial 2026 ¿Solicitó boletas? Usted entró a la rifa más peleada de la historia del deporte</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/deportes/zona-mixta/mundial-2026-solicito-entradas-usted-entro-a-la-rifa-mas-peleada-de-la-historia-del-deporte/</link>
        <description><![CDATA[<p>Si usted es colombiano y hace unas semanas diligenció el formulario de la FIFA para intentar comprar entradas a la Copa Mundo 2026, conviene empezar con una verdad incómoda, pero necesaria; no perdió por mala suerte. Perdió —o ganó— en una competencia estadística sin precedentes en la historia del deporte. Una rifa global, masiva, feroz, [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Si usted es colombiano y hace unas semanas diligenció el formulario de la FIFA para intentar comprar entradas a la Copa Mundo 2026, conviene empezar con una verdad incómoda, pero necesaria; no perdió por mala suerte. Perdió —o ganó— en una competencia estadística sin precedentes en la historia del deporte. Una rifa global, masiva, feroz, en la que la ilusión individual quedó reducida a un porcentaje microscópico.<br><br>Hoy, en la plataforma oficial de reventa de la FIFA, hay disponibles boletas para el duelo Colombia vs. Portugal por un precio máximo de USD 57.500 (un poco más de $210 millones); pero tranquilos, aparece una opción más económica de USD 1.687 (un poco más de seis millones de pesos). Esa doble cara —la oferta oficial de acceso y un mercado que dispara los precios— resume la paradoja de esta preventa masiva con millones de ilusiones y sólo unos pocos que podrán comprar lo que la suerte les negó.<br><br>Iniciando el año, la propia FIFA lo confirmó en su boletín oficial. En apenas 33 días, entre el 11 de diciembre y el 13 de enero, la plataforma oficial recibió más de 500 millones de solicitudes de entradas, verificadas una a una con tarjetas de crédito distintas. Esto representa un récord en la demanda para un evento deportivo, y no fueron clics, no fueron simples visitas, no fueron bots; fueron personas, aficionados reales intentando lo mismo que usted: estar en un partido del mundial más grande de la historia.<br><br><strong>La frialdad de los números</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="584" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/10194125/unnamed-1-1024x584.png" alt="" class="wp-image-125689" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/10194125/unnamed-1-1024x584.png 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/10194125/unnamed-1-300x171.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/10194125/unnamed-1-768x438.png 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/10194125/unnamed-1.png 1200w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Ahora pongamos los números sobre la mesa. El mundial de 2026 tendrá 104 partidos y, tomando como referencia un promedio de 65.355 espectadores por partido, el aforo total estimado llega a 6.796.920 boletas. Con 500 millones de peticiones por delante, la probabilidad promedio de obtener al menos una entrada en este sorteo fue de aproximadamente 1,36 %; es decir, una boleta por cada 73,6 solicitudes; eso sin contar que parte de esos tiquetes ya se habían asignado en fases previas. <br><br>Esa es la fría estadística. La relación es brutal. En promedio, la probabilidad matemática de éxito fue del 1,36 % por solicitud. Traducido a un lenguaje más cotidiano y para que cualquier desprevenido lo comprenda, por cada 100 personas que pidieron entradas, sólo una o, máximo dos, las obtendrán. Si llevamos la cifra hasta mil solicitudes, sólo 13 o 14 resultarán ganadoras.<br><br>Y ese es apenas el promedio. Porque el promedio, como casi siempre en estadística, esconde más de lo que revela. El mejor ejemplo es el partido Colombia vs. Portugal, que se jugará el 27 de junio en Miami. Según la FIFA, fue el encuentro más solicitado, incluso por encima del partido inaugural y de la gran final en Nueva Jersey. Para ese sólo juego llegaron 30 millones de solicitudes, pero el Hard Rock Stadium tiene capacidad para 65.326 espectadores. El resultado demoledor: la probabilidad de éxito para ese choque es del 0,21 %.<br><br>Al final, la probabilidad real de obtener una boleta para el duelo de Cristiano vs. James es casi nula. De cada 1.000 solicitudes, sólo dos conseguirán entrada. Visto de forma más cruda, una boleta por cada 458 personas que la pidieron. Esto lleva a que más del 99,7 % de los aficionados interesados se quede, por ahora, al margen. En ese contexto, el correo de la FIFA que muchos colombianos esperaban con ansiedad no era una notificación, era el resultado de una lotería global en la que no importó el orden de llegada ni el amor por la camiseta. Fue sólo azar.</p>



<p><strong>Reventa oficial y legal</strong></p>



<p>Pero esta historia no termina ahí. Apenas horas después de que se conocieran los primeros resultados del sorteo, apareció el inevitable epílogo del fútbol moderno: el mercado. En la plataforma oficial de reventa de la FIFA ya hay boletas disponibles para ese Colombia vs. Portugal. Los precios hablan por sí solos; desde USD 1.687 la más barata, en categoría 3, hasta USD 57.500 la más cara, en categoría 1. Aquí terminó la estadística y empezó el dinero.<br><br>Y aquí vale la pena una reflexión más amplia. La FIFA realizó un proceso que parece equitativo, aleatorio y transparente, y seguro que técnicamente lo fue. Pero el fenómeno deja al descubierto una tensión estructural del fútbol de hoy y sus pasiones, esa promesa de democratización frente a la realidad del acceso. El sorteo abre la puerta a todos, sí, pero el mercado posterior la cierra para casi todos.<br><br>Definitivamente, nunca antes un evento deportivo había generado tal volumen de demanda. Nunca antes el fútbol había sido tan global, tan deseado, pero tan escaso. El mundial de EE. UU., México y Canadá, con 48 selecciones, amplió el espectáculo, pero no multiplicó los asientos. Y en esa ecuación, millones de aficionados —colombianos incluidos— quedaron atrapados entre la ilusión, la desilusión y la estadística.<br><br>Y si en algún listado de reventa -oficial o no- encontró entradas a precios estratosféricos, esa cifra no es una anécdota, es la consecuencia más tangible —y cruel— de la demanda que genera la máxima fiesta del fútbol que, cada vez, es un privilegio para pocos. Si ya revisó su correo y no encontró el mensaje esperado, conviene decirlo con claridad; usted no fue víctima de la mala suerte… simplemente, estaba participando en la rifa más peleada que haya conocido el deporte mundial.</p>



<figure class="wp-block-embed aligncenter is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="500" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">🎟️BONUS| El mercado secundario apareció<br><br>Hoy ya hay boletas de REVENTA OFICIAL disponibles para 🇨🇴 vs. 🇵🇹 en FIFA Tickets.<br><br>Los precios dicen mucho:<br><br>👉 USD 1.687 la más barata (categoría 3)<br>👉 USD 57.500 la más cara (categoría 1)<br><br>La estadística terminó… y empezó el mercado.💰 <a href="https://t.co/AN01QAmfnl">pic.twitter.com/AN01QAmfnl</a></p>&mdash; 𝗔𝗻𝗱𝗿𝗲́𝘀 𝗡𝗼𝘀𝘀𝗮® (@nossadeportes) <a href="https://twitter.com/nossadeportes/status/2021103778649239841?ref_src=twsrc%5Etfw">February 10, 2026</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
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<p><strong><em>Por:&nbsp;<a href="https://twitter.com/nossadeportes">@nossadeportes</a></em></strong></p>
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        <author>Andrés Nossa @nossadeportes</author>
                    <category>Zona Mixta</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125670</guid>
        <pubDate>Wed, 11 Feb 2026 00:43:21 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Mundial 2026 ¿Solicitó boletas? Usted entró a la rifa más peleada de la historia del deporte]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Andrés Nossa @nossadeportes</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Correr, herencia de nuestra evolución</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/deportes/el-telescopio/correr-herencia-de-nuestra-evolucion/</link>
        <description><![CDATA[<p>Al amanecer, cuando la ciudad apenas comienza a descifrarse o cuando el sol se despide y la luz remarca un borde tenue sobre tejados y edificios, los corredores aparecen como una especie aparte. Figuras que emergen entre la penumbra y el ocaso, cruzan avenidas, bordean parques, zapatean sobre la ciclorruta. A diferencia del ciclismo o [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Al amanecer, cuando la ciudad apenas comienza a descifrarse o cuando el sol se despide y la luz remarca un borde tenue sobre tejados y edificios, los corredores aparecen como una especie aparte. Figuras que emergen entre la penumbra y el ocaso, cruzan avenidas, bordean parques, zapatean sobre la ciclorruta.</p>



<p>A diferencia del ciclismo o del boxeo —pilares indiscutibles de la identidad deportiva colombiana—, el atletismo no ocupa un lugar simbólico equivalente, aunque ha dado campeones y gestas memorables. No es considerado un deporte nacional, pero su práctica crece sin pausa: hoy, más de tres millones de colombianos corren y se organizan alrededor de unas 200 competencias al año. Tal vez porque correr es, antes que una disciplina, un impulso primitivo: una forma de recordarnos quiénes fuimos mucho antes de que existieran pistas o cronómetros.</p>



<p>La antropología lo confirma. Cuando el ser humano todavía era nómada, ya corría. Una de las hipótesis más aceptadas sobre nuestra resistencia es la del <em>persistence hunting</em>: perseguir a un animal durante horas, a ritmo constante, hasta que colapsara por agotamiento. Correr no era un pasatiempo: era una estrategia de supervivencia que, a la vez, marcó nuestra evolución. El tendón de Aquiles como resorte, el arco del pie como palanca, la capacidad de disipar calor en movimiento: todo lo que hoy asociamos al deporte fue, alguna vez, una herramienta para vivir.</p>



<p>Ese legado biológico sigue ahí. Lo muestran los Rarámuri de la Sierra Tarahumara —capaces de recorrer distancias inmensas con sandalias mínimas— o los corredores del Valle del Omo, en Etiopía, cuya eficiencia parece heredada de un tiempo remoto. Incluso en su versión más urbana, con aplicaciones, relojes y tenis de alta tecnología, correr conserva ese pulso antiguo, inextinguible, trascendente.</p>



<p>En las ciudades, el <em>running</em> está reconfigurando la manera en que habitamos el espacio público: a veces en silencio, otras con la contundencia de una avenida tomada los domingos. En Bogotá, por ejemplo, la Carrera Séptima se convierte en ciclovía y recibe a miles de corredores que recorren sus pasos; en Medellín, las rutas junto al río enlazan barrios y rutinas; y en Cali, Bucaramanga o Pereira, el fenómeno se adapta a la topografía y a la cultura urbana de cada lugar. Y así, se replica en cientos de lugares alrededor del mundo.</p>



<p>Pero esta práctica no sólo ocurre en la ciudad: también se abre paso en montañas, senderos y playas, donde la pisada y la respiración se mezclan con la trocha, la arena o la sal.</p>



<p>Correr, además, funciona como una lectura social del país. Cada paso traza un mapa emocional que revela cómo está el entorno: dónde el espacio acompaña y dónde se queda corto. La iluminación, el pavimento o la seguridad condicionan quién puede moverse con libertad y quién debe adaptarse a circunstancias que no deberían existir. Aunque es uno de los deportes más democráticos, el <em>running</em> expone desigualdades en la manera en que ocupamos o evitamos ciertos territorios.</p>



<p>Es, pues, tanto elemental como poderoso. Un regreso a un ritmo que cruza nuestra historia como especie, los lugares que habitamos y las desigualdades que enfrentamos. Esta práctica atesora una ética y una épica propias. Cada zancada guarda una memoria antigua y una posibilidad futura, pero ocurre en un presente total. Esa es su paradoja: avanzar mientras se habita por completo el instante, en un estado que roza lo terapéutico y lo meditativo. Por eso, cuando nos lanzamos a la ruta prolongamos una historia que empezó antes que nosotros y que nos trasciende. Una historia que, pese a todo, recuerda que este acto simple —y profundamente humano— sigue siendo una de las maneras más honestas de estar en el mundo.</p>



<p></p>



<p>📸: Daniel Reche</p>
]]></content:encoded>
        <author>Pablo de Narváez</author>
                    <category>El telescopio</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=123374</guid>
        <pubDate>Sat, 06 Dec 2025 23:30:32 +0000</pubDate>
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                            </item>
        <item>
        <title>La Copa América 2001 se siente sola, es hora de ganar</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/deportes/zona-mixta/la-copa-america-2001-se-siente-sola-es-hora-de-ganar/</link>
        <description><![CDATA[<p>Foto: FCF. Hace 24 años, Colombia ganó su único título en selecciones de mayores. Fue local, fue sólido, fue campeón. Pero desde entonces no hay con quién compartir la repisa en la sede de la Federación Colombiana de Fútbol. Y eso, con todo lo que hemos avanzado en el fútbol masculino y femenino, es una [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-center has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-602e96936d85854106c63eb145fef4e0"><strong><em>Foto: FCF.</em></strong></p>



<p class="has-medium-font-size">Hace 24 años, Colombia ganó su único título en selecciones de mayores. Fue local, fue sólido, fue campeón. Pero desde entonces no hay con quién compartir la repisa en la sede de la Federación Colombiana de Fútbol. Y eso, con todo lo que hemos avanzado en el fútbol masculino y femenino, es una deuda gigante. Pasan los años, se ha visto cerca, pero el título no llega.<br><br>Dicen los expertos (algunos entrenadores, dirigentes, periodistas y hasta jugadores), en una narrativa básica y lógica que más parece una construcción lingüística para no comprometerse, que para ganar una final hay que jugarla primero, y Colombia ha hecho la tarea. Pero infortunadamente la historia no se construye con finales perdidas. Se escribe con trofeos. Y este país, que tanto ama el fútbol, merece que sus generaciones doradas no terminen con gritos de “casi”, “se nos fue”, “nos faltó el centavito pal…” y llenas de medallas sin oro, sin copas. Necesitamos que interioricen que las medallas de plata no pueden ser el techo y que la última sonrisa no siempre debe ser de los otros.<br><br>Alguna vez le escuché una historia a Fabián Vargas que me impactó profundamente, pues tiene tanto de cruel como de verdad. No la cito textualmente porque no recuerdo sus palabras exactas, pero en resumen, él contaba que al llegar a Argentina para jugar con Boca Juniors, presenció un partido de niños muy pequeños y al terminar el juego final, sólo los campeones recibieron una medalla. El resto miraba, lloraba, se quejaba, no obtuvo nada.<br><br>Esa experiencia impactó a Vargas y lo llevó a reflexionar sobre lo que él denominó el “gen ganador” de los argentinos. Según su percepción, esa mentalidad se forja desde la infancia, en un ambiente que contrasta enormemente con lo que a menudo vemos en Colombia. Aquí, en un torneo infantil, se premia hasta el décimo puesto solo por participar, en un intento de evitar frustraciones.<br><br>No estoy seguro de si esta forma de enseñar a los niños en el deporte sea la ideal o genere algún malestar, pero creo estar cerca de la posición de Fabián. Desde la niñez, los argentinos son preparados para ganar y, tras vivir esa “humillación” de no ser premiados, no quieren volver a experimentarlo. Ese estilo refuerza, quizá, la mentalidad competitiva, mientras que en Colombia se busca evitar a toda costa el sentimiento de fracaso y de allí, incluso, parecen salir esos malos momentos de la inteligencia emocional que no sabemos gestionar. Y no sólo es en el fútbol.<br><br><strong>¿Por qué no sabemos ganar?</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/05015759/sel-may-masc-2024-colprensa-1024x576.jpg" alt="" class="wp-image-118905" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/05015759/sel-may-masc-2024-colprensa-1024x576.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/05015759/sel-may-masc-2024-colprensa-300x169.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/05015759/sel-may-masc-2024-colprensa-768x432.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/05015759/sel-may-masc-2024-colprensa.avif 1280w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-center has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-f4c5a592e6dd30f691db4ca2209f331e"><strong><em>Foto: Colprensa.</em></strong></p>



<p class="has-medium-font-size">Este subtítulo puede parecer cruel. Lo es. Pero no es gratuito. Otra vez, otra final. Esta vez, la Selección Colombia Femenina tocó el cielo con los dedos en la Copa América 2025, pero no logró sujetarlo. El 4-3 a favor en el alargue se esfumó en un descuido que no puede permitirse en este tipo de instancias. Llegó el empate. Llegaron los penaltis. Y se repitió la historia.<br><br>La pregunta que se instala en el ambiente no es solamente por qué perdimos, sino por qué nos cuesta tanto cerrar una final con el trofeo en la mano, incluso cuando jugamos bien, incluso cuando tenemos con qué. Porque esta no es una racha aislada: Colombia ha repetido este guion una y otra vez. Si antes el problema era llegar, hoy el problema es ganar. Y esa es otra etapa del proceso. Una más exigente. Una que no se resuelve sólo con técnica o táctica.<br><br>En el papel, llegar a la final ya es un logro. Y lo es. Porque dos finales continentales en dos años (Copa América masculina en 2024 y femenina en 2025) no se logran por accidente. Colombia está haciendo bien la tarea. El proceso existe, la evolución es notoria, los nombres pesan más en el mundo. Pero ya no basta con hacerlo bien. Hay que hacerlo mejor. Hay que rozar la perfección.<br><br><strong>Talento de sobra, pero falta cerrar la obra</strong></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="500" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">No es hora de felicitaciones, aplausos, reconocimientos, vítores o alabanzas por lo hecho ante Brasil. Es hora de sentir dolor y enojo por la derrota. Hora de autocrítica y revisiones. Solo eso alimenta el espíritu ganador, lo primero alimenta el conformismo.</p>&mdash; Germán Arango (@germanarango1) <a href="https://twitter.com/germanarango1/status/1951804921835028891?ref_src=twsrc%5Etfw">August 3, 2025</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
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<p class="has-medium-font-size">Si algo sobra en Colombia es talento. Esta misma ventana de fichajes lo prueba: Luis Díaz pasó al Bayern Múnich por más de €75 millones, Jhon Arias firmó con Wolverhampton, ya debutó y anotó. Nelson Deossa llegó el lunes al Betis, Richard Ríos ahora es titular del Benfica. Nuestros jugadores ya son exportables al más alto nivel. Física, táctica y competitivamente están listos.<br><br>Y en el fútbol femenino, las referencias se multiplican: Linda Caicedo brilla en el Real Madrid, Mayra Ramírez es goleadora en el Chelsea, Jorelyn Carabalí es una muralla en el Brighton, Manuela Pavi es la más hábil del West Ham, y muchas más brillan en equipos de alto vuelo como Cruzeiro, Corinthians o Palmeiras. El biotipo también evolucionó. Ya no somos el equipo pequeño que juega bonito. Somos un país que produce futbolistas para el mundo.<br><br>Pero entonces, ¿por qué no alcanzamos la cima? Porque falta algo que no se ve en los entrenamientos tácticos ni en las tablas nutricionales: fortaleza mental. El manejo de la presión, la resiliencia bajo fuego, la capacidad de sostener un resultado en instancias decisivas. No es nuevo. Lo han vivido otros. Argentina fue subcampeona varias veces antes de encontrar su nueva identidad ganadora. Francia también. Les tomó tiempo, inversión, análisis. Pero lo hicieron.<br><br>Por eso, hay que buscar y escudriñar, y la cúpula de la Federación Colombiana de Fútbol no puede conformarse con estar cerca. Ya se saldó la deuda de llegar a finales. Ahora hay que cumplir el mejor paso: ganarlas. Y para eso se necesita algo más que talento. Los jugadores colombianos -mujeres y hombres- necesitan estructuras de apoyo psicológico, procesos de resistencia mental, profesionales que los preparen para ese decisivo momento en que el trofeo está a minutos o segundos, pero el corazón se acelera más de lo debido.<br><br>Esa es la diferencia entre el oro y la plata. Entre la alegría y la tristeza, Entre el himno nacional en la premiación y el nudo en la garganta. Entre una vitrina llena y otra que sólo exhibe el recuerdo de 2001. Ya basta de mirar con nostalgia esa Copa América ganada hace más de dos décadas. Es hora de que tenga compañía, pero una compañera dorada. No queremos más segundos lugares. Hay que demostrar que se aprendió, pues son muchas oportunidades perdidas. Tal vez ya es hora de que el aprendizaje se convierta en celebración y Colombia tiene todo, estamos a un pasito. Sólo es cuestión de ajustar eso que no se entrena con el balón.<br><br><strong>Las finales sin final feliz</strong><br><br>Estas son algunas de las finales que Colombia disputó —y perdió— desde 1975:<strong><br>Selección Masculina de Mayores</strong><br><br><strong>•	Copa América 1975:</strong> Perdió la final contra Perú. El formato fue a tres partidos, con un desempate en Caracas que terminó 1-0 a favor de Perú.<br><strong>•	Copa de Oro CONCACAF 2000:</strong> Fue subcampeón al perder 2-0 ante Canadá en la final.<br><strong>•	Copa América 2024:</strong> Perdió la final contra Argentina por 1-0 en tiempo extra.<br><br><strong>Selección Femenina de Mayores</strong><br><br><strong>•	Juegos Panamericanos 2015:</strong> El partido por la medalla de oro lo disputó ante Brasil con resultado 4-0 en contra.<br><strong>•	Copa América Femenina 2010, 2014, 2022 y 2025: </strong>Subcampeona en estas cuatro ediciones ante Brasil.<br><br><strong>Selecciones Juveniles</strong><br><br><strong>•	Mundial Femenino Sub-17 2022:</strong> Llegó a la final y la perdió 1-0 ante España.<br><strong>•	Sudamericano Sub-15 2013:</strong> Fue subcampeona, perdiendo la final contra Perú.<br><strong>•	Sudamericano Sub-17 2025:</strong> Fue subcampeona, perdiendo la final en penales contra Brasil1.<br><strong>•	Sudamericano Femenino Sub-20 2010 y 2022:</strong> En 2010, perdió la final 2-0 contra Brasil. En 2022, fue subcampeona, tras quedar segunda en la fase final detrás de Brasil.<br><strong>•	Sudamericano Sub-15 2004:</strong> Perdió ante Paraguay.</p>



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        <author>Andrés Nossa @nossadeportes</author>
                    <category>Zona Mixta</category>
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        <pubDate>Tue, 05 Aug 2025 13:10:00 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[La Copa América 2001 se siente sola, es hora de ganar]]></media:description>
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                            </item>
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        <title>¿Cuántos puntos necesita Colombia para clasificar al Mundial 2026?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/deportes/zona-mixta/cuantos-puntos-necesita-colombia-para-clasificar-al-mundial-2026/</link>
        <description><![CDATA[<p>Foto: FCF. El gol de Vinicius al minuto 98 fue un baldado de agua fría para la Selección de Colombia el pasado jueves. Lo que parecía un punto de oro para recuperar la confianza se convirtió en un golpe debilitador en lo anímico para un equipo que parece complicar su camino hacia la Copa del [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-center"><strong><em>Foto: FCF.</em></strong></p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"></blockquote>



<p>El gol de Vinicius al minuto 98 fue un baldado de agua fría para la Selección de Colombia el pasado jueves. Lo que parecía un punto de oro para recuperar la confianza se convirtió en un golpe debilitador en lo anímico para un equipo que parece complicar su camino hacia la Copa del Mundo 2026, que se disputará en EE. UU., México y Canadá.</p>



<p>A falta de cinco partidos y con tres derrotas consecutivas, el equipo de Néstor Lorenzo pasó de pelear los primeros lugares a luchar por su cupo al Mundial “como sea”, y aunque la clasificación que antes de la Copa América 2024 parecía un simple trámite, parece que ahora se ha complicado más de lo pensado.</p>



<p>Sin embargo, pese a los recientes resultados negativos, los números aún permiten el optimismo. Aunque en el imaginario el margen de error es mínimo, el promedio histórico de puntos en las eliminatorias desde que se juegan en el formato todos contra todos a ida y vuelta, no da para alarmarse exageradamente.</p>



<p>Lo que sí es cierto es que Colombia necesita sumar urgentemente para evitar el repechaje y asegurar su clasificación directa lo antes posible, y esto debería hacerlo desde el próximo martes cuando enfrente a un rival directo, Paraguay, en el Metropolitano de Barranquilla desde las 7:00 p. m.</p>



<p><strong>Los datos para clasificar</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="614" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/22215752/1000718374-1024x614.png" alt="" class="wp-image-113332" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/22215752/1000718374-1024x614.png 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/22215752/1000718374-300x180.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/22215752/1000718374-768x461.png 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/22215752/1000718374-1536x922.png 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/22215752/1000718374-2048x1229.png 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Desde que las Eliminatorias Sudamericanas adoptaron el formato de todos contra todos en 1998, el sexto puesto –último en clasificar directamente en esta oportunidad– ha necesitado en promedio 23,42 puntos (44,74 % del total en juego).</p>



<p>El séptimo lugar, que ahora da acceso al repechaje, ha requerido en promedio 20,28 puntos (38,75 % del total disponible). Entonces, según estas cifras que promedian los puntos y porcentajes de las siete eliminatorias pasadas, Colombia necesita al menos 24 puntos, mejor 25, para no depender de otros resultados y llegar directamente al mundial.</p>



<p>Actualmente, con 19 puntos en 13 jornadas (36,38 % del total posible-18 partidos), la Tricolor sigue en zona de clasificación directa, pero con un margen muy reducido. En porcentaje, para alcanzar la media histórica del sexto puesto, debe sumar al menos 5,16 puntos adicionales, o sea 6, (9,55 % del total de los 18 juegos y 40 % de los puntos que restan).</p>



<p>Esto implica que un empate y dos victorias sellarían el boleto al mundial. Dos victorias parecen suficientes y con 25 puntos difícilmente bajaría del sexto lugar. Una victoria y dos empates sería riesgoso, pero también le permitiría, mínimo, jugar la repesca. Si la selección sólo lograra entre uno y cuatro puntos más, entraría en una zona de tropiezos que lo podría dejar fuera en una combinación de otros resultados.</p>



<p><strong>¿Cómo están las otras selecciones?</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="819" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/22215952/IMG-20250322-WA0001-819x1024.jpg" alt="" class="wp-image-113333" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/22215952/IMG-20250322-WA0001-819x1024.jpg 819w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/22215952/IMG-20250322-WA0001-240x300.jpg 240w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/22215952/IMG-20250322-WA0001-768x960.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/22215952/IMG-20250322-WA0001.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 819px) 100vw, 819px" /></figure>



<p>Con 15 puntos aún en disputa, sólo una selección superó ya el umbral histórico de clasificación, mientras que las demás aún deben sumar. Argentina lidera con 28 puntos (53,84 % del total posible) y prácticamente tiene su cupo asegurado. Ecuador, con 22 puntos (42,30 %), está cerca, pero aún necesita al menos dos puntos para llegar al promedio del sexto puesto.</p>



<p>Brasil, con 21 puntos (40,38 %), también está en una zona de relativa seguridad, pero requiere tres puntos más para superar el umbral de clasificación directa. Lo de Colombia es sencillo, necesita 5,16 puntos para llegar al promedio del sexto lugar y evitar el repechaje.</p>



<p>Uruguay y Paraguay, el próximo rival colombiano, están empatados con 20 puntos (37,04 % del total posible), y aún no alcanzan el promedio histórico del sexto puesto (44,74 %). Para lograrlo, ambos necesitan sumar al menos 4,16 puntos más (7,70 %). Esto significa que una combinación de una victoria y un empate los acercaría a la clasificación directa. De aquí la importancia del juego del martes.</p>



<p>En la parte baja de la tabla, Bolivia (13 puntos, 24,07 %) es el mejor ubicado entre los que aún están fuera de la zona de clasificación directa. Sin embargo, para alcanzar el promedio histórico del sexto puesto (44,74 %), necesita sumar aproximadamente 11,16 puntos (20,67 %). </p>



<p>Comparado con Colombia, que le lleva seis puntos, la diferencia es significativa. Mientras que a la Tricolor le bastaría con 5,16 puntos para asegurar su boleto, Bolivia requiere casi el doble. Su lucha será por el puesto de repechaje.</p>



<p>Más abajo, Venezuela (12 puntos, 22,22 %) está en una situación similar, necesitando 12,16 puntos (22,52 %) para seguir en la pelea. Perú (10 puntos, 18,52 %) requiere 14,16 puntos (26,22 %), lo que lo deja con un margen mínimo de error. Finalmente, Chile (9 puntos, 16,67 %) es el más rezagado y debería sumar 15,16 puntos (28,07 %), una cifra inalcanzable, lo que lo deja sin opciones de clasificación directa.</p>



<p><strong>Calendario: rivales directos y duelos clave</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="885" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/22222613/IMG-20250321-WA0119-885x1024.jpg" alt="" class="wp-image-113339" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/22222613/IMG-20250321-WA0119-885x1024.jpg 885w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/22222613/IMG-20250321-WA0119-259x300.jpg 259w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/22222613/IMG-20250321-WA0119-768x888.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/22222613/IMG-20250321-WA0119.jpg 920w" sizes="auto, (max-width: 885px) 100vw, 885px" /></figure>



<p class="has-text-align-center"><strong><em>Foto: Conmebol</em></strong>.</p>



<p>De los cinco partidos que definirán el destino de Colombia, tres de ellos serán en casa, lo que representa una ventaja clave. Los encuentros contra Paraguay, Perú  y Bolivia serán determinantes, pues son rivales directos en la tabla. Ganar estos duelos en Barranquilla dejaría a Colombia con 28 puntos y totalmente asegurado en la cita mundialista del próximo año.</p>



<p>En junio se viene el campeón del mundo, y tal como pasó con Brasil, esos puntos en territorio argentino no están en la cuenta, en principio. Entonces, si Colombia logra sumar por lo menos ocho puntos más, llegaría a 27 (51,92 %), una cifra que en ediciones anteriores siempre garantizó una clasificación directa y sin sobresaltos. </p>



<p>Más allá de la deuda en los puntos, la gran preocupación es el juego, la concentración y el manejo desde el banco. Después de la excelente Copa América pasada, el rendimiento de Colombia marca una tendencia a la baja, y esas tres derrotas seguidas lo confirman. No hay alerta máxima, pero la racha negativa debe parar ya.</p>



<p>Al final, a pesar del bajón futbolístico, Colombia sigue dependiendo de sí misma. Es más, un empate y dos victorias serían suficientes para clasificar sin sobresaltos, y el duelo del martes ante una Paraguay en alza será la primera gran prueba para cambiar el rumbo y mirar hacia el norte con más confianza.</p>



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<p>Por:&nbsp;<a href="https://twitter.com/nossadeportes" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em><strong>@nossadeportes</strong></em></a></p>
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        <author>Andrés Nossa @nossadeportes</author>
                    <category>Zona Mixta</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=113276</guid>
        <pubDate>Sun, 23 Mar 2025 14:05:00 +0000</pubDate>
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        <title>$4 807 millones: el club que engrosa su billetera pero falla en la cancha</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/deportes/zona-mixta/4-807-millones-el-club-que-engrosa-su-billetera-pero-falla-en-la-cancha/</link>
        <description><![CDATA[<p>Hoy, con Deportes Quindío pendiendo de un hilo en la tabla del Torneo BetPlay -actualmente es octavo con 13 puntos-, analizamos los estados financieros de 2023. Luego de lo confirmado por la Superintendencia de Sociedades, desglosamos sus INGRESOS y EGRESOS, que confirman que el equipo de Hernando Ángel sigue siendo una mina de oro, pero [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Hoy, con Deportes Quindío pendiendo de un hilo en la tabla del Torneo BetPlay -actualmente es octavo con 13 puntos-, analizamos los estados financieros de 2023. Luego de lo confirmado por la Superintendencia de Sociedades, desglosamos sus INGRESOS y EGRESOS, que confirman que el equipo de Hernando Ángel sigue siendo una mina de oro, pero en la B.</p>



<p>Los ingresos operacionales de 2023 sumaron $13.323 millones, lo que representa un aumento del 8 % respecto a 2022. La mayor parte provino de aportes de la Dimayor y la venta de jugadores. A pesar de estar en la segunda división, Quindío sigue generando grandes sumas de dinero, aunque con CERO resultados deportivos. El negocio está claro.</p>



<p>En cuanto a los préstamos, la cifra de 2023 no fue tan alentadora. El club solo ingresó $1.109 millones, lo que representa una caída del 21 % respecto a 2022. Entre los jugadores cedidos figuran Yani Quintero al Red Bull Bragantino de Brasil ($905 millones) y el lateral izquierdo ecuatoriano Jean Quiñónez, quien tuvo un paso fugaz por Armenia antes de terminar en el Hapoel Petaj Tikva de Israel ($203.8 millones).</p>



<p>Aunque Deportes Quindío sigue en la B, de donde pareciera no tener intenciones de salir, sigue siendo uno de los equipos más tradicionales del país. Sin embargo, el área de mercadeo no tuvo su mejor año. Apenas lograron ingresos por $384 millones, un 28 % menos que en 2022. Durante ese año, el equipo tuvo contratos de patrocinio con Corredor Empresarial S.A. (BetPlay) por $275 millones y la Fábrica de Licores del Tolima por $109 millones. Al 31 de diciembre de 2023, estos patrocinios ya no estaban vigentes.</p>



<p>Los que han venido saltando del barco son muchos aficionados, pues por concepto de taquillas, los ingresos apenas alcanzaron $75 millones, una caída del 89 % en comparación con el año anterior. La ausencia de público en el estadio Centenario es un reflejo claro de la creciente decepción de la afición, aunque es claro que esto no afecta gravemente las finanzas del club.</p>



<p><strong>Los gastos, ¿a dónde se va el dinero?</strong></p>



<p>Pero no todo son ingresos. Deportes Quindío también gasta, y aquí es donde las cifras se ponen más interesantes. Según el informe, el club reportó gastos por $8.248 millones, de los cuales el 33 % corresponde a los salarios de la nómina, incluidos cuerpo técnico y jugadores. En la B, estos salarios son modestos, por no decir risibles.</p>



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<p>Un dato llamativo es cómo parte de estos gastos se destinaron al pago de $805 millones al Club Atlético Boca Juniors de Cali, en concepto de contribuciones por la venta de derechos deportivos de jugadores como Déinner Quiñones, Didier Pino, Damir Ceter y Brayan Ceballos a Atlético Nacional, América, Cagliari y Fortaleza, respectivamente. Además, se incluyó el pago de derechos de formación de José Cabarcas al club Alianza Sport.<br><br>Tras esto, ya se puede hacer el análisis real con una suma y resta sencilla. Las ganancias en 2023, pese a los gastos de nómina, lo que se le “pagó” al hermanito menor Boca Juniors de Cali, entre otras cosas; el club generó una utilidad neta, después de impuestos, de $4.807 millones, 27 % más que en 2022. En este aspecto, Quindío sí es un CAMPEÓN indiscutible.</p>



<p>Parece un disco rayado, pero hay que decirlo. A pesar de estar en la B, Deportes Quindío sigue siendo un negociazo. Vende y presta jugadores, recibe aportes de la Dimayor, FCF, patrocinios y una gotica de taquillas. Las ganancias están aseguradas, pero el futuro deportivo sigue siendo sombrío.<br><br>Es irónico. La gestión económica del equipo es eficiente, asegura un flujo constante de ingresos y una estabilidad envidiable. Sin embargo, ese éxito financiero contrasta con la incapacidad del club para alcanzar su objetivo más importante: el ascenso a la primera división. Pero para ello es necesario invertir, y está demostrado que este equipo no invierte para ganar. <br><br>Pese a esto, no me atrevería a afirmar de manera irresponsable que el proyecto Deportes Quindío no busca el ascenso. Es más, fuentes internas del club me han dicho que el directivo ha ofrecido algunos premios -modestos- cuando el equipo ha estado cerca de lograrlo. No obstante, las cifras no mienten. Y con una nómina que, en este semestre, parece la más limitada de los últimos años, el mensaje es claro. Queda en manos de la afición y la prensa interpretarlo, captarlo y considerar si aceptarlo o no.</p>



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        <author>Andrés Nossa @nossadeportes</author>
                    <category>Deportes</category>
                    <category>Zona Mixta</category>
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        <pubDate>Fri, 20 Sep 2024 05:28:06 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[$4 807 millones: el club que engrosa su billetera pero falla en la cancha]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Andrés Nossa @nossadeportes</media:credit>
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        <title>Una cita de primavera</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/deportes/deporte-en-letras/ultima-vez-que-hable-con-mi-mama/</link>
        <description><![CDATA[<p>La última palabra, la última mirada, el último gesto. Hay finales para los que pocas veces estamos preparados. Suelen ocurrir sin que sepamos que lo son: aquella ruptura definitiva a pie de calle, aquel &#8220;perdón&#8221; que nadie dijo, un &#8220;te amo&#8221; que no se pronunció o un &#8220;te veo mañana&#8221; que nunca llegó. Si hubiese [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>La última palabra, la última mirada, el último gesto. <strong>Hay finales para los que pocas veces estamos preparados.</strong> Suelen ocurrir sin que sepamos que lo son: aquella ruptura definitiva a pie de calle, aquel &#8220;perdón&#8221; que nadie dijo, un &#8220;te amo&#8221; que no se pronunció o un &#8220;te veo mañana&#8221; que nunca llegó.</p>



<p>Si hubiese sabido que esa era la última llamada, seguramente no habría dicho lo que dije. O habría dicho algo más, quién sabe. Ella, en una cama, y yo, conduciendo por una autopista, acercándome al altavoz del teléfono para tratar de escucharla a miles de kilómetros de distancia. Le pregunté -como era una rutina- qué tal había dormido la noche anterior, si ya había desayunado y le pedí que intentara comer aunque fuera un poquito más. <strong>Esa fue la última vez que hablé con mi mamá. Eso fue todo. Vaya final.</strong></p>



<p>Dos días después murió. Fue un viernes de enero. <strong>Se fue de la misma forma en la que vivió: luchando y tratando de no llamar mucho la atención.</strong> No le interesaba que se fijaran en ella. Me gustaría pensar que es posible heredar esa discreción.</p>



<p>Su funeral fue una ceremonia pequeña. Está grabado en video y almacenado en algún lugar de la nube. Un rincón de Internet que no quiero visitar. ¿Para qué? <strong>Hay dolores tan intensos que su recuerdo sigue lastimando más allá del tiempo.</strong></p>



<p>Han pasado meses y todavía no me salen las palabras para decir que se murió. Sé que ya no está porque no suenan sus mensajes, no marco su número de teléfono. Ya no escucho su voz. Ahora no pienso en qué hora es allá, si estará despierta o habrá podido dormir. <strong>Confirmo que no está porque ya no tengo donde volver. El hogar de mi infancia desapareció.</strong> Bogotá ya no es Bogotá.</p>



<p><strong>Teníamos una cita en Madrid para primavera.</strong> La vida -o la muerte- no nos dejó. Tendré que conformarme con el recuerdo de la última vez que la vi. Un final que ocurrió sin que supiera que lo era.</p>



<p>No estoy seguro de por qué escribo esto. Tal vez se trate de frases que suelto al viento. Lágrimas que cambio por palabras. <strong>Letras para aceptar y no olvidar.</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/06040409/Bogota-en-enero-768x1024.jpg" alt="Paisaje de Bogotá en enero" class="wp-image-105106" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/06040409/Bogota-en-enero-768x1023.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/06040409/Bogota-en-enero-225x300.jpg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/06040409/Bogota-en-enero.jpg 800w" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" /><figcaption class="wp-element-caption">Bogotá, aquellos días de enero de 2024.</figcaption></figure>
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        <author>Iván Gutiérrez</author>
                    <category>Deporte en letras</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=105026</guid>
        <pubDate>Fri, 06 Sep 2024 09:13:08 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-1-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Una cita de primavera]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Iván Gutiérrez</media:credit>
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