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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de Pazifico, cultura y más | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Tumaco ya existía en 1605</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/pazifico-cultura-y-mas/tumaco-ya-existia-en-1605/</link>
        <description><![CDATA[<p>Apuntes sobre su fundación La posición oficial de las autoridades tumaqueñas reconoce el 30 de noviembre de 1640 como la fecha oficial de la fundación de la ciudad por parte del sacerdote jesuita Francisco Rugi, los datos son tomados del libro Tumaco historia y cultura (1993), de Telmo Leusson Flórez, quien a la vez sustenta [&hellip;]</p>
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<h2 class="wp-block-heading"><strong>Apuntes sobre su fundación</strong></h2>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="529" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03112836/1708-GORGONILLA-1024x529.jpg" alt="" class="wp-image-125399" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03112836/1708-GORGONILLA-1024x529.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03112836/1708-GORGONILLA-300x155.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03112836/1708-GORGONILLA-768x396.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03112836/1708-GORGONILLA-1536x793.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03112836/1708-GORGONILLA-2048x1057.jpg 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em><sub>Mapa 1. Carte e la Terre Ferme Du Perou Du Bresil et du pais del Amazones, por Guillaume de Delisle, 1708 (fragmento: aparece La Gorgonilla al sur de la Isla del Gallo. Es el mapa más antiguo encontrado en esta investigación donde aparece dicho nombre).</sub></em></figcaption></figure>



<p>La posición oficial de las autoridades tumaqueñas reconoce el 30 de noviembre de 1640 como la fecha oficial de la fundación de la ciudad por parte del sacerdote jesuita Francisco Rugi, los datos son tomados del libro <em>Tumaco historia y cultura</em> (1993), de Telmo Leusson Flórez, quien a la vez sustenta su tesis en lo expuesto por el padre José María Garrido en el libro <em>La misión de Tumaco. Creencias religiosas</em> (1981), quien apunta su hipótesis basado en la carta que el propio Rugi redacta, y que Garrido toma de una fuente secundaria.</p>



<p>La fuente de la afirmación de que el padre Rugi fue el fundador de Tumaco es tomada del extenso trabajo que escribiera Juan Manuel Pacheco: <em>Los Jesuitas en Colombia, tomo 1 (1567-1654)</em>, en donde se anota que la ciudad de Santa Bárbara, unos kilómetros al norte de Santa María del Puerto del Telembí , fue trasladada finalmente por este sacerdote jesuita a Tumaco, el texto literal es el siguiente:</p>



<p><em>“Hacia 1640, volvió el P. Rugi a Santa Bárbara, y llevó a cabo la traslación de la ciudad al puerto de Tumaco. El mismo escribe que trasladó la ciudad a una playa abierta y brava en que estaba, a otro sitio, más sano, con dos puertos abrigados y capaces de grandes navíos, situados “en la Isla de San Miguel del Gallo y en la Isla de la Gorgonilla, que llaman Tumaco, donde desemboca el río de Mira”. “Esta ciudad de Santa Bárbara, dice en otra carta a su superior el P. Rodrigo Barnuevo, yo lo fundé en el sitio que hoy está, ayudándome también de soldados. Traje a ella 1.900 almas, que hoy sirven, parte en la ciudad de Telembí, parte en la ciudad de Santa Bárbara y parte en el real de Timbiquí.” Los saqué de los montes, los reduje, catequicé y bauticé con mucho riesgo de vida, trabajo y pobreza. Describiendo el puerto de Tumaco, escribe: “el puerto de la mar de las islas de Tumaco es de los mejores que hay, muy abrigado, seguro, limpio, seis brazas y más de baja mar, nueve de pleamar, capaz de muchos navíos, cercado de esteros, de lindos peces, ostras y ostiones a montón. La isla fértil de maíz, plátanos y fruta. Fáltale al agua; esa se puede traer con facilidad del río de Mira para beber; pozos para el servicio de casa”&nbsp; (pp. 373-374).</em></p>



<p>El jesuita José Jouanen anota que el padre Rugi formó parte de las expediciones que adelantaron los jesuitas tanto al oriente como al occidente de Quito, inclusive en solicitud al Superior General, se pide que vayan acompañados de soldados <em>“Sería bueno ir en su compañía, porque los indios necesitan que primero se les infunda temor con las armas y que sepan que hay quien defiende a los misioneros”</em> (Jouanen, 1941, p. 157), para 1630 el gobernador de Barbacoas solicita que los padres de la Compañía se encarguen de la conversión de los indígenas de aquellos territorios.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="898" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03182424/1734-mattos-2-1-1024x898.jpg" alt="" class="wp-image-125406" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03182424/1734-mattos-2-1-1024x898.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03182424/1734-mattos-2-1-300x263.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03182424/1734-mattos-2-1-768x674.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03182424/1734-mattos-2-1.jpg 1493w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em><sub>Mapa 2. Descripción o carta reducida, de las costas de tierra firma de la America Meridional, en la Mar del Sur õ Pacifico claculada la longitud al meridiano Tenerife y corregido algunos yerros pr. lo que toca al estrecho de Magallanes y el de maire, y toda la Tierra del Fuego, y las islas sur de la Tierra, por Antonio Mattos, 1734 (fragmento: aparece Gorgonilla al sur de la Isla del Gallo).</sub></em></figcaption></figure>



<p></p>



<p>En 1633 se encuentran en las misiones de “<em>Barbacoas, Telembí y Santa Bárbara</em>” los padres Francisco Rugi y Lucas de la Cueva (p. 144), al respecto hay que hacer las siguientes precisiones: el territorio se conocía desde la conquista como Barbacoas, después sería el nombre de una de las tres provincias en que se dividía el territorio, junto a Isla del Gallo y Sindaguas; los nombres obedecen a los cambios administrativos a medida que se iba conquistando el territorio, Telembí es el nombre del río que atraviesa el territorio y que desemboca en el Patía, de tal manera que en muchos documentos de la época así se llama al territorio; y Santa Bárbara obedece al nombre con que se denominó un punto enclave para la conquista, Santa Bárbara de la Isla del Gallo, actualmente en el municipio de Francisco Pizarro, muy cerca a la cabecera municipal denominada Salahonda (Paredes, 2020; Paredes, 2019). De igual manera es necesario entender que muchas de estas fundaciones tuvieron vida efímera, debido al coraje con que los Sindaguas defendían su territorio, es así como en los mapas se encuentra Santa María del Puerto de las Barbacoas y más al norte, Telembí arriba, está Santa Bárbara de Barbacoas (Herrera, 2016). La isla de Tumaco, por algún tiempo, fue conocida como La Gorgonilla, diferente a la isla que queda cerca a la Gorgona. Esto permite comprender los nombres que aparecen en los documentos de la época y que se presta para confusiones.</p>



<p>Realmente el trabajo de Telmo Leussón Flórez replica lo dicho por Garrido, sin ahondar o investigar en las fuentes principales, así se concluye luego de estudiar las obras en donde describe la fundación de Tumaco. En el libro “<em>Conozca a Tumaco</em>” (1996), anota que, según lo anotado por Juan Manuel Pacheco, en su obra “<em>Historia Extensa de Colombia</em>”, la fundación se debe al padre Francisco Rugi, el jesuita español que estuvo primero en Bogotá y luego en Quito, en 1640 según un manuscrito encontrado en el Archivo Provincial de los Jesuitas en Quito; así mismo, retomando a Garrido, anota que la fecha de fundación pudo ser el 30 de noviembre de 1640, ya que ese día los católicos celebran la fiesta de San Andrés. Todo esto, sin mayores conjeturas, llevó a que el alcalde Nilo del Castillo Torres expidiera la resolución 414 del 17 de noviembre de 1995, donde se reconoce la fecha de fundación y se ordena que al municipio se le denomine San Andrés de Tumaco. Sin embargo, el propio Leussón (1992) anota: “<em>debo concluir que a Tumaco se le han proyectado narraciones novedosas de gran interés, con el afán de encontrarle un fundador, como Balboa, Pizarro, Manco Cápac, Oviedo, <u>el padre Rugi, etc., pero no pasan de ser meras conjeturas</u></em>” (p. 13).</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="484" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03182246/1748-TUMACO-O-GORGONILLA-1024x484.jpg" alt="" class="wp-image-125405" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03182246/1748-TUMACO-O-GORGONILLA-1024x484.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03182246/1748-TUMACO-O-GORGONILLA-300x142.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03182246/1748-TUMACO-O-GORGONILLA-768x363.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03182246/1748-TUMACO-O-GORGONILLA-1536x726.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03182246/1748-TUMACO-O-GORGONILLA-2048x968.jpg 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em><sub>Mapa 3. Amérique méridionale, Jean Baptiste Bourguignon d&#8217; Anville, 1748 (fragmento: Tumaco o Gorgonilla al sur de la Isla del Gallo, es el primer mapa encontrado en donde aparece Tumaco como tal).</sub></em></figcaption></figure>



<p><strong>En 1605 se menciona a la ciudad de Tumaco.</strong></p>



<p>La fecha de la fundación del poblado se pierde en el origen de los tiempos, ya que cuando llegaron los españoles a este territorio estaba habitado por indígenas Tumas, y que para entonces, hace mil años, había sido poblada por la comunidad llamada Tumaco-La Tolita.&nbsp; Lo que hacen los españoles, por el afán de demostrar poderío de unos frente a otros, así como de ganar indulgencias con la corona, es fundar pueblos, muchas veces cumpliendo el protocolo que para ello se inventaron, es decir levantando un acta firmada por el fundador, testigos, un cura y alguien que hacía las veces de notario. Sin embargo, dadas las condiciones de muchas fundaciones, este protocolo no se realizó o se protocolizó muchos años después, es así como ni siquiera la ciudad de Pasto tiene el acta de fundación, pese a todos los esfuerzos que han hecho sus historiadores para encontrarla.</p>



<p>En el caso de Tumaco, llama poderosamente la atención un documento fechado en 1605 y que desvirtúa por sí mismo la fecha de 1640 escogida por José María Garrido, sacerdote católico, y que se tiene por cierta. El documento se titula: “<em>Relación anónima de la costa sur del Istmo de Panamá y noticia de la que la continua al N.O. Por Alonso Duarte, año de 1605</em>”, este documento aparece publicado en: “<em>Colección de documentos inéditos sobre la geografía y la historia de Colombia. Tomo II. Costa Pacífica, provincias litorales y campañas de los conquistadores.</em> Bogotá: Casa Editorial de J. J. Pérez, pp. 3-6”, de Antonio Cuervo (1892), donde se lee textualmente:</p>



<p><em>De Guascama á Timbiqui 4 leguas: de dicho rio Timbiqui á la isla del Gallo 3 leguas costa menos peligrosa y en la parte del N. de ella se pue de fondear que allí es el puerto de Salahonda. Aquí se vé un crucifijo con dos lamparas, estando a distancia de 50 pasos, que mas distante solo se percibe un genero de betun oleaginoso: aquí hay agua, leña, &amp;c.: es costa mas alta que la de La Gorgona y llueve todo el año sin conocerse verano. De la isla del Gallo á Punta de Manglares 10 leguas, costa baja á la mar y en su intermedio está Tumaco; es buen puerto y de toda providencia: en él hay españoles é indios: para surgir en este puerto se necesita avalizar la canal por ser variable: en este puerto hay toda providencia (menos pan, lo que sucede en todos desde Guayaquil hasta Acapulco) y tambien muchos bajos y piedras de los que abunda Punta de Manglares: por estos lugares se han perdido varias embarcaciones y así cuidado con la sonda desde 2 leguas á la mar. De Punta de Manglares sigue la gran enseuada de Ancon de Sardinas la que tiene 10 leguas de largo: es costa anegadiza y de manglares con algunos bajos y al remate está el rio Santiago. De este rio á Punta de la Galera 14 leguas. De este á Rio Verde 21 leguas. De aquí levanta la tierra para Babia de San Mateo. El rio Santiago tiene 4 brazas en su canal y en sus orillas muchos cedros </em>(p. 6).</p>



<p>Es decir, que describiendo el viaje que realiza el autor, de norte a sur, pasando de la isla del Gallo, que queda en el actual municipio de Francisco Pizarro, a Punta Manglares, está en su intermedio Tumaco, además anota que es un buen puerto y que habitan ahí españoles e indios. Anota que el cruce es complicado, por eso sugiere que es necesario abalizar, es decir señalar con balizas algún paraje en aguas navegables, según definición de la RAE, algo que quienes hemos navegado aún en pleno siglo XXI sabemos lo complicado que es el cruce de Salahonda a Tumaco; y como si esto no bastara, anota que hay mucha providencia, es decir que se pueden proveer de alimentos, con excepción del pan que escaseaba por entonces en casi todo el Pacífico sur y centro americano, esto en razón a que para entonces no existía el cultivo de cereales, principalmente trigo en los lugares aledaños donde se podía producir, o que para entonces el comercio del mismo era muy complicado.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="1014" height="799" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03183731/1750-QUITO-ADIACENTES-TUMACO-ISLA-PUERTO-DE-TUMACO-O-DE-LA-GORGONILLA-3.jpg" alt="" class="wp-image-125416" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03183731/1750-QUITO-ADIACENTES-TUMACO-ISLA-PUERTO-DE-TUMACO-O-DE-LA-GORGONILLA-3.jpg 1014w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03183731/1750-QUITO-ADIACENTES-TUMACO-ISLA-PUERTO-DE-TUMACO-O-DE-LA-GORGONILLA-3-300x236.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03183731/1750-QUITO-ADIACENTES-TUMACO-ISLA-PUERTO-DE-TUMACO-O-DE-LA-GORGONILLA-3-768x605.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1014px) 100vw, 1014px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em><sub>Mapa 4. Carta de la Provincia de Quito y de sus adjacentes, por Pedro Vicente Maldonado Flórez, 1750 (fragmento: Isla o Puerto de Tumaco o de La Gorgonilla. Aparecen las islas: Viciosa, Viuda, Placer de Perlas, El Morro, Viudo y aparece la célebre ciudad de Usmal).</sub></em></figcaption></figure>



<p>La descripción de 1605 coincide con lo que autores posteriores han escrito, entre ellos el célebre texto “<em>Viaje científico alrededor del Mundo, dirigido por el Capitán Alejandro Malaspina. Navegación frente a las costas del Cauca y Panamá. Año de 1790</em>”, de tal manera que es imposible describir un poblado de esa manera en 1605 y creer que fue fundado 35 años después. Lo descrito permite aseverar que Tumaco existía en 1605 y que la población española pudo ser fundada con anterioridad, ya que se describe claramente que ahí habitaban españoles e indígenas.</p>



<p>Lo antes descrito, forma parte de un ensayo mucho más completo, que esperamos sea publicada en una revista académica para poder compartir con nuestro público lector, en donde se dan pormenores del poblamiento hispánico del Pacífico nariñense, particularmente de Tumaco, revelando nombres y fechas que permiten claramente comprender que para inicios del siglo XVII, Tumaco ya existía como una población próspera y creciente, y que es posible que su fundador sea el jesuita Onofre Esteban, quien estuvo las dos últimas décadas del siglo XVI y primeras del XVII en el Pacífico norte ecuatoriano y sur colombiano, fundando San Mateo de las Esmeraldas, aproximadamente en 1588. Haremos otra entrega con estos pormenores.</p>



<p>Adenda.</p>



<p>Se incluyeron en el artículo algunos mapas del siglo XVII, donde aparece Tumaco, conocido originariamente como isla La Gorgonilla, no confundir con la isla Gorgonilla ubicada al sur de la isla Gorgona, esto se deduce porque La Gorgonilla aparece al sur de la isla del Gallo. Esta aclaración es muy importante para esclarecer la historia del Pacífico nariñense, ya que en posteriores mapas va a aparecer como isla La Gorgonilla o Tumaco y posteriormente solo Tumaco. Se señalan las generalidades de cada uno de los mapas, en otra entrega se hablará más detalladamente de ellos y se compartirán otros de interés para esta investigación.</p>



<p>Mapa 1. <em>Carte e la Terre Ferme Du Perou Du Bresil et du pais del Amazones</em>, por Guillaume de Delisle, 1708 (fragmento: aparece La Gorgonilla al sur de la Isla del Gallo. Es el mapa más antiguo encontrado en esta investigación donde aparece dicho nombre).</p>



<p>Mapa 2. <em>Descripción o carta reducida, de las costas de tierra firma de la America Meridional, en la Mar del Sur õ Pacifico claculada la longitud al meridiano Tenerife y corregido algunos yerros pr. lo que toca al estrecho de Magallanes y el de maire, y toda la Tierra del Fuego, y las islas sur de la Tierra, </em>por Antonio Mattos, 1734 (fragmento: aparece Gorgonilla al sur de la Isla del Gallo).</p>



<p>Mapa 3. <em>Amérique méridionale</em>, Jean Baptiste Bourguignon d&#8217; Anville, 1748 (fragmento: Tumaco o Gorgonilla al sur de la Isla del Gallo, es el primer mapa encontrado en donde aparece Tumaco como tal).</p>



<p>Mapa 4. <em>Carta de la Provincia de Quito y de sus adjacentes, </em>por Pedro Vicente Maldonado Flórez, 1750 (fragmento: Isla o Puerto de Tumaco o de La Gorgonilla. Aparecen las islas: Viciosa, Viuda, Placer de Perlas, El Morro, Viudo y aparece la célebre ciudad de Usmal).</p>



<p></p>
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        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cultura</category>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
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        <pubDate>Tue, 03 Feb 2026 23:29:03 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">J. Mauricio Chaves Bustos</media:credit>
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        <item>
        <title>Propuesta para el Carnaval del Fuego, Tumaco 2026</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/pazifico-cultura-y-mas/propuesta-para-el-carnaval-del-fuego-tumaco-2026/</link>
        <description><![CDATA[<p>Como toda festividad propia de las carnestolendas, se llevará a cabo en Tumaco el Carnaval del Fuego del 12 al 17 de febrero del presente año, es decir cuarenta días antes de iniciar la semana santa católica. Ya la Alcaldía Distrital ha anunciado las actividades que se llevarán a cabo y que son una tradición [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Como toda festividad propia de las carnestolendas, se llevará a cabo en Tumaco el Carnaval del Fuego del 12 al 17 de febrero del presente año, es decir cuarenta días antes de iniciar la semana santa católica. Ya la Alcaldía Distrital ha anunciado las actividades que se llevarán a cabo y que son una tradición en La Perla, tales como la fiesta blanca, el cariocazo infantil, la noche afro, el desfile náutico, el gran desfile y otras que son la alegría de propios y extraños que se gozan el carnaval.</p>



<p>&nbsp;Así mismo hemos visto en las redes cómo se hacen odiosas comparaciones de este carnaval con otros que hay en el departamento de Nariño, desde luego con el majestuoso Carnaval de Negros y Blancos de la hermosa ciudad de Pasto, los cuales fueron declarados en 2009 patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por parte de la Unesco, comparación desde luego que es odiosa y que no viene a lugar, ya que cada comunidad tiene sus propias expresiones y obedecen a contextos particulares; inclusive no falta quien se anuncia como organizador gratuito de las fiestas del litoral, para llevar artesanos y hacer carrozas similares a las que hacen en Pasto, en Ipiales y en otros lugares de la sierra nariñense.</p>



<p>El carnaval de Negros y Blancos, que se juega en la sierra nariñense, inclusive en algunos poblados del Cauca y del Putumayo, tiene su origen en una cédula real del siglo XVII en donde se daba a los esclavos un día de asueto, esto luego de una rebelión donde se pedía a las autoridades un mejor trato y descanso para la población esclavizada, llegando a la gobernación de Popayán, de gran extensión por entonces, y llegando a la sierra nariñense a finales del siglo XIX, cuya tradición era poner una pintica negra en el rostro de quienes salían a la calle al divertimento, para decantar en lo que hoy conocemos como el día de negros el 5 de enero de cada año, asociado también a la fiesta de Reyes, celebrando al rey negro Baltasar, una fiesta religiosa que terminó por volverse carnaval. De tal manera que el conocido Carnaval de Negros y Blancos inicialmente no era un carnaval propiamente dicho, era una fiesta, que se transformó en juego posteriormente y que al desacralizarse sus elementos constitutivos iniciales, hoy se conoce y reconoce como todo un verdadero carnaval, en el sentido de una fiesta de coso, que no de corso, ya que coso significa el lugar de un pueblo destinado a las corridas de toros y a los bailes.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="683" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/15100824/CARNAVAL-DEL-FUEGO-MUJERES-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-124734" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/15100824/CARNAVAL-DEL-FUEGO-MUJERES-1024x683.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/15100824/CARNAVAL-DEL-FUEGO-MUJERES-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/15100824/CARNAVAL-DEL-FUEGO-MUJERES-768x512.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/15100824/CARNAVAL-DEL-FUEGO-MUJERES.jpg 1440w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Ya en otra columna hablamos del origen del Carnaval del Fuego, después del incendio de 1947, que arrasó con Tumaco, en 1950 un grupo de personas buscaron crear el Cuerpo de Bomberos de la ciudad, aunque no tuvo el apoyo esperado por parte del gobierno central y departamental. Ese año se organizó un concurso para recolectar fondos para el cuerpo de bomberos, para ello se nombraron candidatas en los diferentes barrios u organizaciones, la que más recogiera fondos se llevaría el título de “Reina del Carnaval del Fuego”, siendo elegida en ese año Gloria Benítez del Hierro. El 29 de septiembre de 1955 se presenta otro voraz incendio en la ciudad, destruyendo nuevamente lo poco que había quedado y algo de lo que se había iniciado a reconstruir. Es así como un grupo de ciudadanos crea nuevamente el Cuerpo de Bomberos del puerto. Sin embargo, no contaban con carros extintores de incendios, por ello idearon crear un Carnaval del Fuego, con el fin de recolectar fondos y comprar un carro extintor. El origen del Carnaval del Fuego oficialmente se remonta al año 1959, durante la alcaldía militar del capitán Pizza Benítez, buscando dotar a los bomberos de una máquina extintora, este año es elegida Ligia Rosasco Llorente como la primera Reina oficial del Fuego.</p>



<p>Es así como el origen de este carnaval obedece a unas causas muy particulares que hay que resaltar, y es el sentido de solidaridad de los habitantes del Pacífico, el afán de buscar de manera colectiva solución a sus problemas, esta es la esencia que no debe perderse y que debe remarcarse cada año. Es por ello por lo que creemos pertinente que las administraciones distritales, en cabeza de la Alcaldía, creen y mantengan un plan especial de salvaguarda del Carnaval del Fuego, no es necesario que una entidad oficial o privada declare patrimonio cultural una vivencia, un espacio o una manifestación, ya que patrimonio es aquello que remarca la vida cultural de los pueblos, tal y como lo es este carnaval.</p>



<p>Hemos enviado unas propuestas a la Secretaría de Cultura de la Alcaldía de Tumaco desde el año pasado, sin embargo no hemos obtenido respuesta alguna. Estas se enmarcan en lo que creemos pertinente para que el Carnaval del Fuego tenga su propia esencia, sin necesidad de copiar o rememorar otros carnavales y fiestas, integrando a niños, jóvenes y adultos, hombres y mujeres, artistas y artesanos, en fin, a todo el ecosistema del carnaval para fomentar una cultura carnavalesca, para mantener viva su historia.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="683" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/15100907/CARNAVAL-DEL-GUEGO-CHIRIMIA-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-124735" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/15100907/CARNAVAL-DEL-GUEGO-CHIRIMIA-1024x683.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/15100907/CARNAVAL-DEL-GUEGO-CHIRIMIA-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/15100907/CARNAVAL-DEL-GUEGO-CHIRIMIA-768x512.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/15100907/CARNAVAL-DEL-GUEGO-CHIRIMIA.jpg 1440w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>La propuesta se llama Identidad y cultura en el Carnaval del Fuego de Tumaco, cuyo objetivo principal es realizar talleres sobre el carnaval con el fin de explorar su identidad e historia y lograr la apropiación de una fiesta que permite recuperar el tejido social de la comunidad. Los objetivos específicos son: recuperar la historia del Carnaval del Fuego de Tumaco mediante la exploración de la memoria colectiva que existe en el territorio; identificar los rasgos más característicos del Carnaval del Fuego como elemento integrador de la comunidad tumaqueña; y proponer aspectos de recuperación y mejora del Carnaval del Fuego, buscando con ello la apropiación e identificación del carnaval por parte de sus habitantes.</p>



<p>La justificación es la siguiente: los carnavales permiten el encuentro en medio del desencuentro, el barullo que rompe la cotidianidad del silencio, permitiendo aflorar la palabra estancada para expresar todo lo contenido en un año. Las plazas, los parques, las calles, se convierten en escenario donde la paz se permite entre todos los participantes, superando diferencias sociales, políticas y hasta culturales. En el plano de la igualdad que permite el juego, se manifiesta abiertamente la concordia y la amistad. El carnaval es un escenario donde se dan las condiciones propicias para la paz, elementos que pueden ser replicados para generalizarla y vivenciarla en cualquier época del año.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p>El carnaval revierte el orden establecido, pero no por ello deja de reconocer que se gesta en medio del conflicto, no es curioso entonces que en Colombia haya más de trecientos cincuenta fiestas y carnavales al año, los carnavales se constituyen en escenarios de paz, precisamente porque permiten subvertir las lógicas establecidas, hay un compromiso, que a veces se quiere institucionalizar, para que la fiesta sea un éxito, pero realmente la institucionalización oficial no es necesaria, no hay Carnaval por decretos, lo hay porque el colectivo tiene un motivo y un pretexto para hacerlo, porque hay una tradición y una memoria que recoger, es en este sentido que aparece el compromiso ciudadano, el cual, como es obvio, no puede desprenderse del entramado institucional, ya que requiere un orden, un presupuesto, en este sentido aparece el compromiso institucional.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="683" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/15100945/CARNAVAL-DEL-FUEGO-HOMBRE-ROJO-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-124736" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/15100945/CARNAVAL-DEL-FUEGO-HOMBRE-ROJO-1024x683.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/15100945/CARNAVAL-DEL-FUEGO-HOMBRE-ROJO-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/15100945/CARNAVAL-DEL-FUEGO-HOMBRE-ROJO-768x512.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/15100945/CARNAVAL-DEL-FUEGO-HOMBRE-ROJO.jpg 1440w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Esperamos que nuestra propuesta tenga eco, tanto en la sociedad civil como en la Administración Distrital, el interés es que este espacio siga siendo un lugar que remarque el aspecto solidario de los tumaqueños y habitantes del litoral, que desde ahí se pueda seguir construyendo la paz tan anhelada para todos, y no un mero espectáculo donde lo importante es el artista invitado, que cuesta millones de pesos, en detrimento de las propias capacidades locales instaladas.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El Carnaval del Fuego de Tumaco recoge la tradición solidaria de sus habitantes.</h2>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=124732</guid>
        <pubDate>Thu, 15 Jan 2026 15:15:54 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Propuesta para el Carnaval del Fuego, Tumaco 2026]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">J. Mauricio Chaves Bustos</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Música y navidad: Jeremías Quintero, 141 años de su nacimiento</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/pazifico-cultura-y-mas/musica-y-navidad-jeremias-quintero-141-anos-de-su-nacimiento/</link>
        <description><![CDATA[<p>No es la primera vez que en estas líneas nos detenemos en el trabajo del célebre músico y escritor barbacoano Jeremías Quintero, quien nació un 16 de diciembre de 1884, hace exactamente 141 años, precisamente el día en que para el mundo católico inician las novenas de navidad. Quizá esto marcó su derrotero para toda [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>No es la primera vez que en estas líneas nos detenemos en el trabajo del célebre músico y escritor barbacoano Jeremías Quintero, quien nació un 16 de diciembre de 1884, hace exactamente 141 años, precisamente el día en que para el mundo católico inician las novenas de navidad. Quizá esto marcó su derrotero para toda su vida, allá, en su natal Barbacoas, cuando el río Telembí le traía las tonadas de voces negras que festejaban esta fiesta asimilada durante siglos, cuando en su casa, al amparo de sus padres y nanas, se hacía el Belén y se entonaban los tradicionales villancicos, esos de los cuales él mismo sería uno de sus más grandes componentes a nivel mundial, a tal punto que se dice que llegó a componer más de 3 mil, muchos de los cuales entonamos sin saber que son de su autoría, como Vamos pastores vamos, El duraznero, Venid pastorcillos, A Belén todos, entre muchos, pero muchos otros más.</p>



<p>Hemos dicho también que fue autor de los libros “Cantares de navidad” (1950) e “Himnos patrióticos y cantos para escuelas y colegios” (1951). Incursionó en la TV como arreglista y compositor, estuvo ahí en la primera edición el 13 de junio de 1954. Fue Presidente de la Asamblea Departamental de Nariño, Representante por Nariño en el Congreso de la República. Que compuso también pasillos, tangos, valses, danzas, himnos, entre muchos otros ritmos más.</p>



<p>Siendo secretario de gobierno en la Gobernación de Nariño en 1938 se creó el Conservatorio o Escuela de Música adscrito a la Universidad de Nariño, en donde fue fundamental su papel para que el gobierno nacional, auspiciado por la Dirección Nacional de Bellas Artes, adscrita al ministerio de Educación, era entonces gobernador el médico Max Llorente Ortiz, oriundo también de la histórica ciudad de Barbacoas.</p>



<p>Acompaña este artículo una fotografía de Jeremías Quintero, publicada por la revista Renovación de la ciudad de Pasto el 14 de julio de 1927, la cual aparece con la siguiente leyenda:</p>



<p><em>“Señor don Jeremías Quintero Distinguido e inteligente artista quien actualmente se encuentra en Bogotá ocupando una curul en la Cámara de Representantes. El señor Quintero es un fervoroso cultivador en el arte Beethoven y Mozart. Como compositor lleva escritas por lo menos un centenar de piezas en las que ha reflejado todo el arte y el espíritu nacional. Luis A. Calvo el genial autor de los “Intermezzos”, tuvo frases de elogio muy merecidas y muy justas por composiciones musicales del artista señor Quintero, conceptos que fueron publicados por la prensa de Bogotá. Las bandas del Conservatorio y de la Policía Nacional de Bogotá, como la Militar de Nariño, ejecutado con especial predilección sus composiciones. Entre las últimas producciones se distingue el precioso valse “Alicia”, que hace pocos días estreno la Banda de esta ciudad. RENOVACIÓN envía al inteligente artista sus más cumplidos parabienes y ofrece para una de sus próximas entregas, la publicación de una de sus piezas últimas.”</em></p>



<p>Quiero darle la palabra a Jeremías Quintero, de una conferencia dictada “Desde el altoparlante de la Agencia Internacional” y recogido por la revista Ilustración Nariñense en febrero de 1931, y que constituye una pieza que permite recoger lo que él pensaba acerca de la música nacional por ese entonces, y que quizá sirva como pieza clave en la arqueología del saber en la reconstrucción de la historia de la música del Sur de Colombia:</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="798" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15072846/la_marimba-barbacoas-798x1024.jpg" alt="" class="wp-image-123644" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15072846/la_marimba-barbacoas-798x1024.jpg 798w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15072846/la_marimba-barbacoas-234x300.jpg 234w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15072846/la_marimba-barbacoas-768x986.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15072846/la_marimba-barbacoas.jpg 935w" sizes="auto, (max-width: 798px) 100vw, 798px" /></figure>



<p></p>



<p><em>“Señores: Es un significado honor hablar desde este altoparlante, amplificador prodigioso del sonido, a un público abigarrado y comprensivo, como el que colma los ámbitos de nuestra plaza legendaria. El doctor Gerardo Martínez Pérez puede estar orgulloso de haber implantado una tribuna a favor de la cual, hombres de talento han dicho y dirán, con palabra vidente, al admirable y admirado pueblo de Pasto, los tópicos de la hora y las inquietudes que apasionan el alma colectiva. Al escogerme a mí para que fatigue vuestra deferencia con esta opaca causerie, el doctor Martínez Pérez practica uno de los dones con que los dioses tan muníficos fueron con él: su atrayente indulgencia .</em></p>



<p><em>Tema divino el de la música, como que ha sido llamada el arte divino. Talvez antes que en la caverna el sílex esculpiera sobre la roca las grotescas figuras con que el hombre ancestral quiso perennizar o simplemente mostrar por este medio su incipiente concepto de la belleza; talvez antes de que la arena in tocada recibiera el trazo con que en forma tosca quería ese ser plasmar sus ansias de elevación espiritual el primitivo poblador de este mundo sublunar deshizo en burda melodía su pesadumbre de contemplarse, inerme y solo arrojado en la vastedad de la tierra limite. Porque si la vida es un tránsito donde, a lo largo de todos tos días, domina el dolor, el alma que transforma el barro de nuestro ser en un soplo divino, siente nostalgias de transfundirse con el&nbsp; Todopoderoso de donde brotó, y modula, para exteriorizar ese turbativo anhelo, la armonía de su garganta, signo inefable y nebuloso de un sentimiento purificador y purificado en las fibras más hondas. En el bello apólogo de uno de nuestros magnos liridas, el padre Adán, al verse despedido del Edén fascinador, le dice a su Creador: -.¿Qué me das para acordarme de Ti ?, y El, compadecido, le responde: “Te doy la música”.</em></p>



<p><em>De todas las artes, la música es que nos separa de la materia y de la voluntad del vivir: ella expresa, como ninguna manifestación estética pudiera hacerlo, el sacrificio de todo deseo; ella nos ofrece, no la apariencia externa de las cosas, sino el .alma de las mismas, el alma de todo cuanto existe: animae rerum: es la vida misma .</em></p>



<p><em>“El hombre que no tiene en sí música alguna, ni le conmueve el acorde de los sonidos armoniosos, es inclinado a la traición al robo y a las asechanzas culpables: Los movimientos de su alma son lúgubres como la noche y sus afectos, oscuros como el Erebo.” Tal dice, en el Mercader de Venecia, el más grande de los genios ingleses que han contemplado los tiempos. Y ese otro superhombre que infundió aliento a dos creaciones, perdurable trasunto de idealismo y realidad, asevera por boca de Sancho: “donde hay música no puede haber cosa mala.”</em></p>



<p><em>Para qué hablar de la música como factor educativo; para qué subrayar lo que todos sabemos: que ella anula la incompasividad de las fieras y reduce a la impotencia a las alimañas más crueles: para qué señalar que ella apacienta a la ira (recordar a David tañendo su lira para calmar los arrebatos de Saúl), y fugaviza, desarmándolos los instintos salvagizantes. Cuántas veces una ingenua cadencia o la dulce cantinela con que la madre querida meció nuestra cuna, escuchadas o hechas susurro en nuestro corazón, ahuyentan un mal pensamiento, o zahorizan y embrujan una balbuciente emoción, que cobra por ese embeleso la virtud de remontarse como en el mirifico símbolo de la escala migratoria, hasta el cielo inmarcesible! Y cuántas otras, unos eurítmicos compases de nuestra predilección nos transportan a días y momentos bienhadados, aterciopelando, con su intuitiva evocación, la punzada torturante de una pena, e infundiéndonos&nbsp; otra vez, por la gracia de su sedante lenitivo, la certidumbre de que “tras de cada nublado hay un lucero”, y que “por ruda tormenta sacudido florece hasta morir el limonero.”</em></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="419" height="592" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15072932/JEREMIAS-QUINTERO-SECRETARIO-DE-GOBERNADOR.jpg" alt="" class="wp-image-123645" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15072932/JEREMIAS-QUINTERO-SECRETARIO-DE-GOBERNADOR.jpg 419w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15072932/JEREMIAS-QUINTERO-SECRETARIO-DE-GOBERNADOR-212x300.jpg 212w" sizes="auto, (max-width: 419px) 100vw, 419px" /></figure>



<p></p>



<p><em>Porque cuando convulsionados por el viacrucis de una pérfida congoja, interrogamos, pávidos y trémulos, al pomposo rosedal que perfumó nuestros días venturos, a la madeja de agua que en- salmó nuestro vivir con su leda cantiga, a las abscontas constelaciones que romantizaron la loca fiesta de nuestra fantasía, y el rosedal, las constelaciones y la madeja de agua ya no nos descifran el enigma del ensueño y nada nos dicen para reecender el ánimo desfalleciente, nuestro reino interior seguirá confortándonos con aquello que no muere en nosotros, con lo que pervive al través de éxitos y tribulaciones, con lo que nos hace aptos para, al cabo de una sañuda tragedia de vicisitudes o una etapa de bonanzas, seguir viviendo la vida en belleza y en virtualidad: con la llama que irradia en nuestro corazón, nunca hecha pavesas, en homenaje de los alados sentimientos que embellecen la existencia; con el himnario que, alma adentro, dilata los horizontes de nuestra ruta si ensombrecidos a veces, iluminados perpetuamente por las auroras que rigen la esperanza, eternal y redentora.</em></p>



<p><em>La música refleja, como en un espejo de maravilla, el alma y la índole de un pueblo y una raza. Las razas vencidas transmutan su melancolía y las añoranzas de su perdida libertad en dejos de una tristeza enervante, en sones que culminan en gritos laceradores, humedecidos por recuerdos de crucifixión y lágrimas, y que son la impotente letanía de una impotente redención. Así los trenos de la en otrora esclava casta incaica de la América india. Y cuando a un pueblo lo acicatean próvidas vehemencias, surge, no se sabe cómo, el canto invicto, genitor de avatares y triunfos, que ha de fundir el valor y la abnegación de las multitudes en un hervor de inmortalidad y gloria. La Marsellesa, trofeo musical de una época que partió en dos la historia de la libertad, es la patética demostración de este paradigma.</em></p>



<p><em>Y es que si se quiere diluir el espíritu en un salmo de piedad, cuando él está macerado por el cilicio de una malandanza impiadosa, y allá muy hondo, se entreoyen voces que nos hacen entrever, al través del martirio y del Calvario, la colina de las logradas transfiguraciones; si se quiere aquilatar y dinamizar ansiosamente un estado de alma, edificar un culto fastuoso, encadenar la devoción de las falanges humanas con antenas generadoras de fiera resolución y coraje, enfervorizar las voluntades cuando el vigor tiende a hesitarse y se descoyunta la acometividad para la acción, la música nos ofrece un venero inexhausto de donde podemos ex- traer la aristocracia de los impulsos que ornamentan el ánima, y cristalizar, en el cromatismo de sus figuras, los resortes que señorean nuestras proteicas emotividades: el lazo indestructible, el nepente y el paliativo, el brío ennoblecedor, el amor que redime, el ala que eleva, la excelsitud que diviniza.</em></p>



<p><em>Eminente patrimonio de la condición humana, tanto más si ésta ha alcanzado la sensación de su propio valer, es la de desvelarse por la conquista de preeminencia y honor. Paralela a esta bizarra concepción de la vida, está la de modelar la propia personalidad con rasgos originales y modalidades inconfundibles. Y si el individuo como unidad y mientras sea más alta su alcurnia cerebral, aspira a esa finalidad, los conglomerados que forman nación tienen entre sus deberes-quizá el más urgente- el de definirse y acentuar su fisonomía colectiva . “Ser”: esa es la orientación de cada pueblo. Hay que confesar que nosotros hemos descuidado este indeclinable deber. En el afán de copiar usos exóticos, en el sempiterno empeño de reflejar lo privativo de ultramar, hemos postergado nuestros atributos intrínsecos, arrojando a la vera aquello que nos enaltece. En tanto que otros países relievan su yo íntimo, nosotros como que nos sintiéramos empequeñecidos ante lo que ingenuamente tratamos de imitar.</em></p>



<p><em>Refiriéndose a la tradición de las naciones hispanoamericanas, apunta Rodó: “Asistimos al naufragio de la tradición, y debe preocuparnos el interés social de que él no llegue a consumarse. La persuasión que es necesario difundir, hasta convertirla en sentido común de nuestros pueblos, es que ni la riqueza, ni la intelectualidad, ni la cultura, ni la fuerza de las ar-mas, pueden suplir en el ser de las naciones, como no suplen en el individuo, la ausencia de este valor irreductible y soberano: ser algo propio, tener un carácter personal”.</em></p>



<p><em>Está bien que avancemos cada un día más en la parábola del progreso; que entronicemos los signos de la civilización en este gran país nuestro, asimilándonos las modernas disciplinas del vivir universal; pero equilibremos las cosas del Anima con las grávidas proyecciones del desenvolvimiento material. Y pues nuestra psicología se señala por un apego a la cultura tan amada por ese pueblo -primicia de selección- donde Safo y Praxiteles recibieron el beso de la luz, serán los opulentos ideales que han alumbrado nuestro camino los que, superpuestos a los del maquinismo febricitante, nos salven y rediman al correr del tiempo, porque ellos significan “la hegemonía del espíritu”.</em></p>



<p><em>“Las preocupaciones del espíritu, anota Daniel Samper Ortega, son las únicas que definen y defienden una nacionalidad”. Y es que mientras las primacías de la mente sean estimadas como una fuerza supra terrestre, “podrá decirse que la humanidad no ha perdido la luz de su estrella”.</em></p>



<p><em>Afirmemos el sentido de nuestra nacionalidad. Colombianicemos lo nuestro, lo que nos encumbra y nos autoctoniza. Evangelio seductor éste, para cuyo apostolado todos debemos reclamar un puesto de honor. La nación que ha modelado su estructura anímica, sabe lo que quiere y sabe a dónde va.</em></p>



<p><em>En el camino de fertilizar nuestra idiosincrasia, nada mejor que fomentar nuestra música raizal, en cuyos aires, nutridos por los jugos fortalecedores de los vínculos fraternales, filtra nuestro corazón su amor por esta tierra y su reverencia para sus gestas gloriosas.</em></p>



<p><em>“Los pueblos -exclama ese principesco señor del verso, Rafael Maya- adoran sin reserva aquello que interpreta su índole, que traduce sus esperanzas, que canta su tristeza, que aclara su porvenir, que robustece su fe, como que sólo estos sentimientos constituyen la riqueza espiritual de una raza, y al exaltarlos se ponen de relieve las fuerzas de que dispone, su defensa moral y su posible permanencia en el recuerdo histórico”.</em></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="730" height="735" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15073029/plaza_de_barbacoas_y_porteadores-1870.jpg" alt="" class="wp-image-123646" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15073029/plaza_de_barbacoas_y_porteadores-1870.jpg 730w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15073029/plaza_de_barbacoas_y_porteadores-1870-298x300.jpg 298w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15073029/plaza_de_barbacoas_y_porteadores-1870-150x150.jpg 150w" sizes="auto, (max-width: 730px) 100vw, 730px" /></figure>



<p></p>



<p><em>La música es hija del paisaje, y como nos subyuga al vaivén de nuestras solicitudes pasionales, el alma arraiga y se confunde con las canciones que nos regocijaron o conturbaron desde niños. De allí el hechizo memorioso de ese arte excelso, que para conmovernos no necesita, como las demás artes, herir nuestra retina, y cuyo sedeño arrullo llevamos en nosotros mismos. Y en tanto que esta edad mecánica imponga entre nosotros su plenitud asfixiante, habrán, en todos los términos del patrio solar, inmotos y silentes espacios donde la flauta campesina, el tiple jubiloso y las voces aldeanas rizarán las propicias solemnidades de las aldeas y campiñas con las tonadas y cantos de nuestro vivificante vivero musical.</em></p>



<p><em>Se propaga ahora, en sentido de restarles originalidad, que el bambuco se encuentra en el scherzo de una sinfonía de Beethoven y el pasillo en un curteto de otro coloso de la música? Qué importa que esos aires típicos estén comprendidos en dos pasajes de dos compositores ilustres, si ellos, entrelazándose con la formación de la nacionalidad, se han incrustado en el alma del pueblo y héchose savia de su savia; si cuando los escuchamos, lo mismo en la pródiga vendimia, en el prolífico plantío, en la verbena bulliciosa, en la serenata galante, en la gloriosa epifanía del crepúsculo o en la eclosión de un tenue hilo de luna, emerge de nuestras reconditeces, como el agua al contacto de la vara milagrosa, un reguero de cautivantes sentires, que inflama nuestra fe y la fe en el porvenir espléndido de esta patria bien amada? ¿Dónde brotó la guabina quejumbrosa, dónde el ondulado bambuco, dónde el pasillo cascabaleante, dónde la canción aldeana que va cantando por el senderito, con honda melancolía, una pareja de campesinos, frescos y lozanos como bendición de Dios? ¿Fue acaso en el bohío perdido entre los oxiacantas y cámbulos del bosque, en la señera casita enmarcada entre dos oquedades de la inhóspite serranía, en el ribazó del río en cuyo glauco misterio parece esconderse un Ofir de magia y sortilegio mientras el ramaje tiembla con una explosión de alas y cadencias; o fue en la penumbrosa hondonada y en el augusto momento de la conjunción del sol con el vaho de la tierra lujuriante? No se sabe; pero esa guabina, ese bambuco y ese pasillo y esa canción compenetrados están en el corazón de las masas, constituyen el folklore donde ellas trasiegan los atavismos y tradiciones de la raza, y prodigan el milagro de prolongar en el tiempo esa música cordial.</em></p>



<p><em>Camilo Mauclair -citado por el Licenciado Vasconcelos en un libro encantador sobre la canción popular mejicana y quizá el crítico de más enjundia de la Francia contemporánea- escribe a propósito de los cantos populares: “Resulta imposible, salvo en casos muy raros, y con grandes reservas, determinar la fecha de la aparición de un lied, ni quién fue el autor de la letra, ni la manera cómo la música hubo de adaptarse al poema. El rastro de una canción en el alma de un pueblo es tan intangible, como el vuelo de un pájaro en el aire”. Y expresa Vasconcelos: “No andaríamos descaminados de la verdad si creyéramos que el momento de la concepción de un canto popular hubiese sido cuando el peón termina su labor y regresa al atardecer a su humilde cabaña, donde lo aguardan la anciana madre y los pequeños hermanitos; en un momento dado siente en su corazón una oscura ansiedad de verla a ella, a la que bajaba con el cántaro al hombro; a la que le sonrió furtivamente en la iglesia en la solemnidad del domingo”.</em></p>



<p><em>Cita luego Vasconcelos estas palabras de un destacado musicólogo de su patria, aplicables a cada pueblo que quiere aprestigiar su arte autóctono: “Soy un devoto de nuestra música propia, porque es el alma de la raza. Quisiera guardarla en un nicho para conservarla virgen y así entregarla a la niñez para que se extienda por todas las capas sociales de la nación entera. Parece una flor nacida del sentimiento estético natural de nuestro pueblo, y comprendo que los músicos no debemos tomar de ella más que aquello que las flores dan sin desvirtuarse: el perfume. Y los que no la sientan, los que no sean capaces de apreciar su aroma &#8230; que no la busquen &#8230; en bien de ellos y de todo”.</em></p>



<p><em>Y es que para el arte y cuando se quiere transformar las efusiones musicales de un pueblo en partituras polifónicas, acaso huérfanas de la frescura primigenia del tema popular, hay que tener presente la austera máxima de Horacio, soberana ley de estética: lo que no puedas hermosear, no toques.</em></p>



<p><em>Está bien que iconoclastas del clasicismo musical pretendan vitalizar nuestras tonadas, afiligranándolas con ropajes refinados. Pero que no se desvirtúe su contextura&nbsp; que arranca de la entraña misma de la multitud. Y&#8230; vestido el bambuco con adventicios oropeles y abrillantado con exotismos sutiles, habría ese aire musical nuestro infundido un hálito de epopeya a los tercios colombianos en la jornada de Ayacucho? Y allí, en esa batalla, que semeja una visión de Apocalipsis y que, como la de Valmy, pudiera también llamarse la batalla de las naciones, en los momentos en que Córdoba, tocado por el aletazo del águila de Júpiter, pronunciaba, retando a la gloria, su épica orden hasta ese instante jamás oída, la banda de su División rompió con un bambuco que, trayendo a las huestes colombianas las saudades de la patria ausente, las fulminó, en fanfarria triunfal, a una orgía de intrepidez y bravura.</em></p>



<p><em>El arte no tiene fronteras, y nada es tan innoble, según la expresión de Wilde, que no pueda ser dignificado por él; pero conviene aceptar -y hablo en sentido raizal- con beneficio depurador, aquella música letárgica y tediosa, cuyos leits motivs carentes de espiritualidad, lejos de estilizarse, estrangulan, con mendicante flebilidad, con monocordismo aplebeyado y con desgarramientos y amargores propios de siervos, nuestras innatas altiveces y nuestras incitaciones generosas. Captemos de esa música lo poco que de su indigenismo merece laudades, y desvinculémonos resueltamente, por este aspecto, de lo que está en disparidad con nuestro distintivo de pueblo, no atado a esclavizantes ligaduras y de un gusto desvaído y zafio.</em></p>



<p><em>Con exultante visión patriótica, mantengamos siempre enhiesto el ideal de la colombianidad; y puesta la mira en el acrecentamiento cultural, procuremos en el pueblo de nuestro altiplano meridional la difusión de la música que nos es común; démosle a escanciar el vino tonificante del arte vernáculo; avivemos su emoción hacia un definido pensamiento artístico, fronteras adentro, y desarraiguemos su inclinación por aquellos “tonos, sobresaturados de temas banales de amodorrante y letal repetición.</em></p>



<p><em>Armoniosas y densas, engarzan bien aquí las siguientes cláusulas de ese ponderado y óptimo escritor, cuya celebridad cabalga en el seudónimo de Maitre Renan:</em></p>



<p><em>“Por qué, si con elementos tan valiosos contamos, la música nacional, tan honda, tan bella, tan inconfundiblemente original, está descuidada, proscrita, por obra y por omisión de los artistas colombianos? Al paso que todos los pueblos tratan de singularizarse, de afirmar su personalidad autónoma, de exaltar las virtudes indígenas con el noble orgullo de ser ellos mismos, nosotros, en todos los órdenes, pero en este de la música principalmente, tratamos de esfumarnos, de pasar inadvertidos, disfrazados en arte con la máscara de la ópera bufa o con el antifaz de complejas sinfonías, dentro de las cuales el alma sencilla y doliente de nuestra raza se agita sin orientación.</em></p>



<p><em>Mientras que los Estados Unidos atruenan los cafés y los teatros del mundo con la monotonía ruda y chillona de sus danzas, hecha música yanqui por la vanidad nacional; en tanto que la Argentina lleva el dejo agreste de sus tangos, impregnados de una lujuria sofocante, a los salones aristocráticos de Viena y de París, nosotros tenemos vergüenza. de nuestra música, tan rica en expresiones, tan humana, tan flexible, capaz de conquistar, como lo ha hecho ya en algunas ocasiones, la admiración de públicos inteligentes, fatigados del colorete, de la falsificación y de la mentira, llevados a las distintas formas del arte y de la vida.</em></p>



<p><em>El pueblo debe tener siquiera el derecho de que se le hagan gustar las melodías que riman con sus anhelos íntimos, y se le deje oír, de vez en cuando, la música cuyas vibraciones está acorde con las del alma colectiva. ¿Cómo exigirles suavidad, valor, abnegación a las muchedumbres, si no hemos querido atarlas con un lazo de armonía, si no ha pasado por sus corazones, estremeciéndolos al mismo tiempo, el grito desesperado de la gaita, o la queja, diluida en lágrimas, de sus flautas rústicas?</em></p>



<p><em>Nuestra necesidad máxima es crear el alma de la nacionalidad; fundir en una todas las aspiraciones vagas y divergentes de las regiones distintas y distantes; y eso, mejor que con discursos y conferencias, que el pueblo no entiende, se conseguiría con el cultivo y desarrollo de la música criolla, vínculo de ternura y de emoción más duradero que todos </em><em>los monumentos, porque es más humano, talvez lo único genuino y sustancialmente humano.</em></p>



<p><em>No finjamos llorar con las falsas romanzas italianas, cuyos pequeños gemidos, reglamentados por las exigencias escenográficas, dejan fría nuestra desbordante sensibilidad tropical; no hagamos la comedia del entusiasmo ante las complicaciones de los músicos alemanes, cuyas producciones inmensas les hacen gritar a los sinceros, cuando la ejecución culmina: Música! No continuemos derrochando esnobismos y tontería. Tengamos el valor, el decoro y el orgullo de nuestros bambucos melancólicos, de los alegres pasillos, de toda la espontánea y maravillosa orquestación de nuestros sentimientos, realizada por el genio omnipotente de la raza”.</em></p>



<p><em>He aquí pues un objetivo merecedor de infatigable consagración: amasar en un solo y caudaloso ideal las ansias inconexas y heterogéneas que acaloran las mentes de uno a otro horizonte del territorio patrio: acendrar el elixir que corre por los pletóricos cauces del sentimiento colectivo: erigir una conciencia que palpite en un solo ritmo y en una sola afinidad; rescatar, para sublimar con ellos el alma de la patria, los comunes ritos ante los cuales quemamos la mirra de nuestra devoción. Entre ellos está, en grado proficuo, la música, nuestra música propia, que nos habla de la nieve inviolada de nuestras enaltecidas cimas, del ímpetu de nuestros ríos, del frú-frú de nuestros platanales ubérrimos, de las fragancias paganas del trópico, de los rumores jocundos de nuestras selvas, de nuestras tardes rutilantes, estremecidas por los incendios del ocaso, del vuelo, alucinante y grave de los cóndores, ebrios de sol y de cumbres.</em></p>



<p><em>Estimulemos nuestra música como una fórmula de salnd, como un siempre remozado y pujante renuevo que fecundice el hogar mancomún, como una preclara advocación a los recuerdos glorificantes y una irrevocable afirmación al futuro indeficiente.</em></p>



<p><em>Magnificaremos así, con sangre del espíritu, una premiosa obligación del imperativo nacional.”</em></p>



<p><em>Acompaña este artículo una fotografía de Jeremías Quintero, publicada por la revista Renovación de la ciudad de Pasto el 14 de julio de 1927, la cual aparece con la siguiente leyenda: “Señor don Jeremías Quintero Distinguido e inteligente artista quien actualmente se encuentra en Bogotá ocupando una curul en la Cámara de Representantes. El señor Quintero es un fervoroso cultivador en el arte Beethoven y Mozart. Como compositor lleva escritas por lo menos un centenar de piezas en las que ha reflejado todo el arte y el espíritu nacional. Luis A. Calvo el genial autor de los “Intermezzos”, tuvo frases de elogio muy merecidas y muy justas por composiciones musicales del artista señor Quintero, conceptos que fueron publicados por la prensa de Bogotá. Las bandas del Conservatorio y de la Policía Nacional de Bogotá, como la Militar de Nariño, ejecutado con especial predilección sus composiciones. Entre las últimas producciones se distingue el precioso valse “Alicia”, que hace pocos días estreno la Banda de esta ciudad. RENOVACIÓN envía al inteligente artista sus más cumplidos parabienes y ofrece para una de sus próximas entregas, la publicación de una de sus piezas últimas.”</em></p>



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<p></p>
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        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Cultura</category>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
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        <pubDate>Mon, 15 Dec 2025 12:38:25 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Música y navidad: Jeremías Quintero, 141 años de su nacimiento]]></media:description>
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        <title>Clarice Lispector en un aquelarre mundial</title>
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        <description><![CDATA[<p>La célebre escritora brasileña Clarice Lispector visitó Colombia dos veces, la primera con ocasión del IV Congreso de la Nueva Narrativa Hispanoamericana que tuvo lugar en Cali, entre el 14 y el 17 de agosto de 1974, compartiendo mesa con los escritores brasileños Lygia Fagundes Telles y Walmir Ayala, siendo el título de su conferencia: “Literatura de vanguarda no [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>La célebre escritora brasileña Clarice Lispector visitó Colombia dos veces, la primera con ocasión del IV Congreso de la Nueva Narrativa Hispanoamericana que tuvo lugar en Cali, entre el 14 y el 17 de agosto de 1974, compartiendo mesa con los escritores brasileños Lygia Fagundes Telles y Walmir Ayala, siendo el título de su conferencia: “<em>Literatura de vanguarda no Brasil</em>”, &nbsp;invitados por el entonces joven escritor Gustavo Álvarez Gardeazabal; y la segunda vez, con ocasión de celebrarse en Bogotá el&nbsp; Primer Congreso Mundial de Brujería que se llevó a cabo entre el 24 y el 28 de agosto de 1975, invitada por el polifacético Simón González, más conocido como “El brother Simón” o “El mago”.</p>



<p>Precisamente se está conmemorando los 50 años de este primer Congreso Mundial de Brujería, y dentro de la rememoración normal y paranormal que se quiere hacer, resalta la presencia de Clarice Lispector, quien para entonces era ya una importante y reconocida escritora, no solamente en su país natal, sino que ya sus obras habían sido traducidas a varios idiomas, entre otros al español. De ahí que resulte importante su presencia en un evento que pareciera nada tener que ver con la propia autora, quien quiso compartir en este espacio su cuento “El huevo y la gallina”, tan enigmático como ella misma, por eso, en las pocas palabras que dirigió al público asistente, resalta su propia posición frente a lo paranormal:</p>



<p>“<em>Tengo poco que decir sobre la magia. De hecho, creo que nuestro contacto con lo sobrenatural debería darse en silencio y en profunda meditación solitaria. La inspiración, en todas las formas de arte, tiene un toque de magia porque la creación es algo absolutamente inexplicable. Nadie sabe nada al respecto. No creo que la inspiración venga de afuera hacia adentro, de fuerzas sobrenaturales. Supongo que emerge de lo más profundo de la persona, del inconsciente individual, colectivo y cósmico más profundo. Pero también es cierto que todo lo que tiene vida y que llamamos &#8220;natural&#8221; es, en realidad, tan inexplicable como si fuera sobrenatural. Resulta que todo lo que tengo para ofrecerles es solo mi literatura. Alguien leerá ahora en español un texto que escribí, una especie de cuento corto llamado &#8220;El huevo y la gallina&#8221;, que es misterioso incluso para mí, y tiene un simbolismo secreto. Les pido que no escuchen solo con la razón, porque si intentan razonar solos, todo lo que se diga escapará de su comprensión. Si una docena de oyentes escuchan mi texto, me daré por satisfecho. Y ahora, por favor, escuchen &#8220;El huevo y la gallina&#8221;.”</em> (En: Eliane Vasconcellos, <em>Clarice Lispector: uma leitura do seu arquivo, </em>2021, p. 42-43).</p>



<p>Pocos minutos antes de leer el cuento, Clarice sintió un pánico que, según los entendidos era común a veces en ella,&nbsp; le impidió hacer tal oficio, de tal manera que lo leyó un funcionario de la embajada de Brasil en Colombia, además porque la única traducción que había hecho la autora era al inglés. Así se leyó el enigmático cuento, que resume en parte el planteamiento literario de su autora, denominado por muchos de cuestionamiento ontológico, y que ella misma denominaba “no estilo”, ahí se expone el debate sobre la génesis primera del huevo o la gallina, pero hay una persistencia que implica la limitación del lenguaje para expresar el mundo que nos rodea, el huevo es un símbolo de lo inexplicable frente al deseo humano de nominar todo lo que ahí existe, por eso en el cuento quien narra se pierde en ese intento de esclarecer lo inexplicable, hay un giro ontológico, ya que el propio narrador pasa a ser cuestionado por el mundo que observa.</p>



<p>Lispector es dueña de una voz intimista a quien le interesa la propia psiquis de sus personajes antes que la trama misma, no por nada ha sido puesto en el tridum con Virginia Wolff y James Joyce, trasgresora de puntuaciones y normas gramaticales, capaz de innovar la moderna literatura brasileña, razón por la cual se ubica de manera insular en las letras latinoamericanas, en una literatura que se vuelca hacia adentro cuando los escritores buscaban exaltar el realismo mágico de un mundo visto e imaginado, mientras en ella se asienta la extrañeza, inclusive del propio lenguaje que, para ella, pareciera coartar la experiencia para ser narrada.</p>



<p>Cuando se le preguntó a Simón González el por qué de la invitación de la escritora brasileña al congreso, solo atinó a expresar que “Ella se consideraba una bruja y yo creo que ella hacía brujería con las palabras”, además muchos lectores y críticos ven una posición feminista en su obra, pero también de sentirse afecta por lo tradicionalmente excluido, no en vano la célebre frase suya: “Dejo registrado que, si vuelve la Edad Media, yo estoy del lado de las brujas”, más que un pretexto para que visitara tan curioso evento hace 50 años, el mismo que despertó la ira de la pacata sociedad colombiana de entonces, enojo de curas y obispos que buscaron por todos los medios opacar a los visitantes, pese a que el propio presidente López y su esposa sucumbieron a los encantos de algunos de los clarividentes invitados, como a la máquina Kirlian que supuestamente retrataba el aura, aunque no sabemos si al hechizo literario de la escritora brasileña.</p>
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        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Cultura</category>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
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        <pubDate>Fri, 31 Oct 2025 15:25:52 +0000</pubDate>
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        <title>Fabio Verdugo Flórez y Guillermo Pilpud Moreno, Titanes del Carnaval Multicolor de la Frontera</title>
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        <description><![CDATA[<p>Una pequeña nota que encontré en el periódico Ensayos, de la Sociedad El Carácter, fechada el 15 de enero de 1916, anunciaba que ya para entonces en Ipiales se jugaba la denominada fiesta de Negritos, antesala de lo que sería luego el Carnaval de Negros y Blancos de Ipiales, y después el Carnaval Multicolor de [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Una pequeña nota que encontré en el periódico Ensayos, de la Sociedad El Carácter, fechada el 15 de enero de 1916, anunciaba que ya para entonces en Ipiales se jugaba la denominada fiesta de Negritos, antesala de lo que sería luego el Carnaval de Negros y Blancos de Ipiales, y después el Carnaval Multicolor de la Frontera, la nota es del siguiente tenor: “<em>NEGRITOS. El día 6 del presente, un grupo de artesanos obsequiaron a la sociedad de Ipiales con un baile de máscaras, en el cual hicieron derroche de cultura, de honor y placer. Bien por los que saben enaltecer el trabajo y divertirse a lo caballeros</em>”, aunque breve y sencilla, nos da a entender varias cosas importantes para entender la génesis y el desarrollo del carnaval sureño: en primer lugar, el papel que los artesanos han jugado dentro del contexto cultural de la ciudad de las Nubes Verdes, se sobreentiende que fueron ellos quienes crearon el carnaval e hicieron participe a toda la ciudadanía; también el baile de máscaras anuncia que se recogía una tradición festiva fruto del mestizaje que se dio en el territorio, en donde lo indígena, lo afro y lo hispano tienen su asidero; y para terminar, la breve nota enaltece el trabajo realizado por los maestros artesanos y el sano comportamiento ahí expresado.</p>



<p>Podemos decir, sin empaches, que el carnaval en Ipiales tiene una tradición más que centenaria, y que su origen es popular, no en vano el barrio El Gólgota ha sido escenario donde se fragua esta expresión cultural sureña, atendiendo a que los carnavales ni las fiestas se decretan, su origen es espontáneo y así se mantiene a través de los tiempos. Pero no sería lo que es hoy, pese a la desidia de malas administraciones y pésimos gobernantes, si el alma que mantiene al carnaval no fuesen los artesanos y las artesanas, hombres y mujeres que han dedicado su vida entera a mantener y exaltar esa expresión popular; sería larguísima la lista para enumerar a todas y todos, permanecen en el frontispicio de nuestra memoria, y en su recuerdo en cada carnaval se dibuja una pintica en el rostro de alguien, se lanza una serpentina a los aires ipialeños, se aplaude una carroza o se baila en una murga.</p>



<p>Hoy, el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, atendiendo al llamado colectivo de millones de colombianos que le apostamos a un cambio, hace reconocimiento a dos personajes sumamente importantes para la cultura ipialeña, en particular para el Carnaval Multicolor de la Frontera, se cumple así el dictamen de que los reconocimientos deben hacerse en vida, atrás pareciera quedar la oscura sombra que cubría los cuerpos yertos de tantos artistas y cultores que dejaban su legado en el anaquel de los viejos recuerdos que celosamente guardaban únicamente sus deudos; atrás las oscuras páginas cuando los reconocimientos favorecían a politicastros y familiares de éstos, para congratularse con los sapos y lagartos que los aplaudían como bufones de una decaída corte. Hoy, gracias a un cambio profundo que se da desde el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, se reconoce a aquellos que celosamente preservan la memoria cultural de los pueblos,  son ellos los maestros Fabio Verdugo Flórez y Guillermo Pilpud Moreno, ganadores del Programa Nacional de Estímulos, en la categoría de Reconocimiento a experiencias, procesos y saberes artísticos 2025.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="300" height="168" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/17105447/FABIO-VERDUGO-1.jpg" alt="Fabio Verdugo Flórez" class="wp-image-121435" style="aspect-ratio:16/9;object-fit:cover" /></figure>



<p></p>



<p>El maestro Fabio Verdugo Flórez es un teatrero impecable, hace más de 50 años viene haciendo un ejercicio como dramaturgo, lo recordamos con sus trajes de viuda enalteciendo la fiesta de Años viejos durante varios 31 de diciembre, así mismo su participación en las modalidades de disfraz individual, comparsa teatro, disfraz por pareja y carrozas. Ha sido parte esencial de la Familia Ipial. De igual forma ha llevado el nombre de Ipiales a diferentes escenarios nacionales e internacionales, dejando una huella importante de esa tradición teatrera que ha existido en Ipiales desde siempre.</p>



<p>El maestro Guillermo Pilpud Moreno es un artesano del carnaval por más de 50 años, dedicado a la elaboración de majestuosas carrozas, mini carrozas y años viejos, muchos de los cuales han ocupado los primeros puestos durante varios años; el maestro Pilpud es un referente obligado para las nuevas generaciones de artesanas y artesanos, ya que no solamente mantiene viva la tradición en la elaboración de sus piezas, sino que también innova, permitiendo que el carnaval evolucione constantemente, manteniendo la expresión estética que le es propia a su oficio, además su taller es de puertas abiertas, en donde muchos jóvenes aprenden esas maravillosas técnicas.</p>



<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="300" height="200" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/17110050/GUILLERMO-PILPUD-1-300x200.jpg" alt="" class="wp-image-121437" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/17110050/GUILLERMO-PILPUD-1-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/17110050/GUILLERMO-PILPUD-1-768x513.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/17110050/GUILLERMO-PILPUD-1.jpg 860w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></figure>



<p>Habituados estamos los ipialeños a contemplar en el horizonte sureño los volcanes que, como bien dice el poeta Bustos en un himno a Ipiales: “<em>La custodian dos titanes /son el Chiles y el Cumbal; /la defiende Madre sacra /mora aquende el Pastarán</em>”, &nbsp;esos titanes antes coronados de cabellos y barbas blancas, mucho más que una metáfora de la ancestralidad que habita en el territorio del pueblo Pasto, que también nos permiten comprender una mirada expectante sobre lo que se ve y una mirada anhelante de lo más allá de lo visto, esa es quizá una de las funciones de la cultura, ampliar el horizonte humano a las diferentes manifestaciones sintientes que van más allá de la pura razón, ¿acaso ver al maestro Fabio Verdugo Flórez en las tablas, en las calles o en el cine, no despierta en nosotros la emoción del personaje y el disfraz más allá de lo que el propio maestro es en sí mismo? ¿Acaso ver una pieza del maestro Guillermo Pilpud Moreno no despierta en nosotros la emoción de ver el carnaval en una de sus máximas expresiones más allá de lo ahí representado?</p>



<p>Por eso, y por mucho más, los maestros Fabio y Guillermo son los Titanes del Carnaval Multicolor de la Frontera, en hora buena por este reconocimiento que se les hace por parte del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, y los que deben venir a ellos y a todos los artistas ipialeños por parte de los entes públicos y privados. ¡A su salud, maestros!</p>
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        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=121433</guid>
        <pubDate>Fri, 17 Oct 2025 16:03:35 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Fabio Verdugo Flórez y Guillermo Pilpud Moreno, Titanes del Carnaval Multicolor de la Frontera]]></media:description>
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        <title>Aves de Barbacoas</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/pazifico-cultura-y-mas/aves-de-barbacoas/</link>
        <description><![CDATA[<p>Entre 1911 y 1914 el Museo Americano de Historia Natural de los Estados Unidos auspició la Expedición Chapman a Suramérica, la intención era observar y estudiar las aves del continente y dejar registro de éstas, es así como en 1912 visitan, entre muchas otras ciudades, Barbacoas, Nariño, con el fin de ampliar la observación y [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p>Entre 1911 y 1914 el Museo Americano de Historia Natural de los Estados Unidos auspició la Expedición Chapman a Suramérica, la intención era observar y estudiar las aves del continente y dejar registro de éstas, es así como en 1912 visitan, entre muchas otras ciudades, Barbacoas, Nariño, con el fin de ampliar la observación y la recolección de especies, finalmente recolectaron 15775 especímenes de 1285 especies y subespecies, de las cuales nueve especies y más de 100 subespecies resultaron ser nuevas para la ciencia. Dentro del equipo estaban los naturalistas George K. Cherrie y William B. Richardson, quienes realizarían un trabajo científico muy importante para el conocimiento de las especies animales del continente.</p>



<p>En 2025 se publicó el artículo “Cambios a lo largo de un siglo en el tamaño corporal y las proporciones de las aves de la selva baja” (Pérez-Amaya, N., Neate-Clegg, MHC, Ocampo-Peñuela, N.&nbsp;<em>et al.</em>&nbsp;<em>Evol Ecol</em>), en donde se menciona el estudio comparativo que se hace de la observación de aves 109 años después del estudio realizado (1912-2021) en Barbacoas, territorio escogido &nbsp;en razón a que: “<em>Entre todas las localidades re-encuestadas, Barbacoas se destaca por haber mantenido una continuidad forestal excepcional con &gt; 95% de cobertura natural a escala local (1 km), paisaje (5 km) y regional (20 km) al considerar cambios en el índice de huella humana</em>”, es decir por conservar casi intacto el territorio selvático de esta sección del Pacífico nariñense, lo que posibilita investigar las tendencias morfológicas de 23 especies de aves, principalmente observando el tamaño y los rasgos corporales, los cuales han cambiado debido al cambio climático, entre otros factores. &nbsp;</p>



<p>La expedición Barbacoas 2021 «Alas, Cantos y Colores» fue organizada por el Proyecto Colombia Resurvey y financiada por el programa Colombia BIO del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de Colombia.</p>



<p>Dentro de los resultados, se encontró qué: “<em>Las aves terrestres residentes en Barbacoas han experimentado varios cambios morfológicos desde 1912, con patrones contrastantes entre taxones: mientras que los colibríes mostraron disminuciones consistentes en el tamaño corporal, la mayoría de las aves no colibríes exhibieron aumentos de tamaño, con evidencia sólida para tres especies. Más allá de estas tendencias divergentes en el tamaño corporal, documentamos cambios consistentes en las dimensiones de los apéndices en todas las especies, incluyendo un aumento en la profundidad del maxilar en casi la mitad de las especies y cambios generalizados en las proporciones ala-cola</em>.”</p>



<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="240" height="300" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/26112207/AVES-BARBACOAS-2-240x300.png" alt="Ermitaño Bigotiblanco" class="wp-image-120806" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/26112207/AVES-BARBACOAS-2-240x300.png 240w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/26112207/AVES-BARBACOAS-2-768x960.png 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/26112207/AVES-BARBACOAS-2.png 819w" sizes="auto, (max-width: 240px) 100vw, 240px" /></figure>



<p>Encontraron que en la mayoría de especies disminuyó el tamaño de las alas y aumentó el de la cola en más del 60%, lo que puede reflejar cambios en la estructura del bosque, tal vez el crecimiento secundario a una densidad del sotobosque alterada, exigiendo de las aves mayor maniobrabilidad y control de vuelo. Encontraron también que en algunas especies aumentó el tamaño del pico, quizá una adaptación a climas más cálidos, ya que los picos les facilitan la disipación del calor.</p>



<p>Pero no solo el cambio climático incide en los cambios morfológicos, también se tiene en cuenta la disponibilidad cambiante de alimentos, las interacciones entre especies, los cambios en el microhábitat, siendo las especies más pequeñas las que mayores cambios mostraron, una respuesta morfológica que se repite en otros estudios.</p>



<p>En la página de Alerta de Aves Raras &#8211;<em>Rare Bird Alert-, </em>se anota con precisión la importancia de este estudio, encontrando que: “<em>Los conjuntos de datos a largo plazo de las regiones tropicales son escasos, lo que hace que este estudio, que abarca un siglo, sea especialmente valioso. Los cambios sutiles pero mensurables en la forma y el tamaño corporal sirven como indicadores de cambios ecológicos más amplios y resaltan la importancia del monitoreo continuo. El estudio exige una mayor investigación sobre los mecanismos que subyacen a estos cambios, combinando investigación ecológica, conductual y fisiológica para comprender plenamente cómo las aves tropicales, y la biodiversidad en general, se enfrentan al calentamiento global</em>.” (<a href="https://www.rarebirdalert.co.uk/v2/Content/Century_of_Change_Morphological_Shifts_in_Colombias_Rainforest_Birds.aspx?s_id=806114314">https://www.rarebirdalert.co.uk/v2/Content/Century_of_Change_Morphological_Shifts_in_Colombias_Rainforest_Birds.aspx?s_id=806114314</a>)</p>



<p>Estos trabajos que enriquecen el estudio de la flora y la fauna del departamento de Nariño, especialmente del Pacífico, permiten comprender tanto su riqueza como su complejidad, y en este caso su sostenimiento y evolución, lo importante es que estos estudios regresen al territorio y sean conocidos por sus propios habitantes.</p>



<figure class="wp-block-image size-medium is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="240" height="300" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/26112312/AVE-BARBACOAS-1-240x300.png" alt="Compás" class="wp-image-120807" style="width:240px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/26112312/AVE-BARBACOAS-1-240x300.png 240w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/26112312/AVE-BARBACOAS-1.png 479w" sizes="auto, (max-width: 240px) 100vw, 240px" /></figure>



<p>El artículo en mención está en el siguiente enlace:</p>



<p>Pérez-Amaya, N., Neate-Clegg, MHC, Ocampo-Peñuela, N.&nbsp;<em>et al.</em>&nbsp;Cambios a lo largo de un siglo en el tamaño corporal y las proporciones de las aves de la selva baja.&nbsp;<em>Evol Ecol</em>&nbsp;(2025). https://doi.org/10.1007/s10682-025-10343-6</p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Cultura</category>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=120804</guid>
        <pubDate>Fri, 26 Sep 2025 16:27:11 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/26111416/AVES-BARBACOAS-3.png" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Aves de Barbacoas]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">J. Mauricio Chaves Bustos</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>La América de los cronistas</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/pazifico-cultura-y-mas/la-america-de-los-cronistas/</link>
        <description><![CDATA[<p>Uno de los aspectos que más causan indignación en América, es sin duda alguna la destrucción total o parcial de casi la mayoría del legado histórico que tenían nuestros pueblos de su pasado; sorprende cómo de pueblos milenarios no quedo sombra ni atisbo de existencia, ahora bien, el europeo instituyó su legado humanista pero desde [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
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<p>Uno de los aspectos que más causan indignación en América, es sin duda alguna la destrucción total o parcial de casi la mayoría del legado histórico que tenían nuestros pueblos de su pasado; sorprende cómo de pueblos milenarios no quedo sombra ni atisbo de existencia, ahora bien, el europeo instituyó su legado humanista pero desde su propia experiencia, se funda el Eurocentrismo, aun sin conocer la totalidad del mundo, y se lo quiere expandir y difundir, tal y como lo demuestra el hecho de las cruzadas, en donde se imponen las costumbres y modos de vida europeos, arrasando de tajo la preexistencia de toda cultura diferente a la suya, tal y como paso con los territorios conquistados en la Jerusalén de entonces.</p>



<p>Con América pasa igual, con la diferencia de que nuestros pueblos o no eran guerreros, o afrontaban enfrentamientos internos que no posibilitaban una resistencia real; además, al hierro se le opuso la piedra y el cuero. Lo poco que conocemos de la América precolombina obedece a los estudios arqueológicos y antropológicos que se han adelantado en los últimos siglos. Los códices mayas fueron quemados por orden de clérigos, cuya capacidad de tolerancia no les permitía reconocer la diferencia, y los tambos destruidos en una búsqueda desorbitante de oro y riquezas. Aun así, han sobrevivido testimonios de dos índoles: primero, lo que vieron los europeos a la llegada a América, obviamente cegados por una visión puramente triunfalista, expansionista, pero sobre todo implícito el deseo de fácil acceso a riquezas, los cronistas, si bien inauguran un modelo estilístico que aún subsiste , que “<em>impulsados por las fuerzas espirituales del Renacimiento, con pensamiento medieval, no tenían raciocinio contemplativo y creación artística, sino que eran simplemente hombres de acción. De ahí que sus crónicas carezcan de la composición, la unidad, la congruencia, el orgullo artístico e intelectual del Renacimiento</em>”.</p>



<p>Cabe en este punto destacar, frente a lo que ven y narran los cronistas, lo que quería Europa, específicamente España, de los territorios Americanos, el escritor sobrepasa aquí el papel de simple espectador-relator &#8211; sin desconocer que algunos de los cronistas reales ni siquiera pisaron estas tierras, como Antonio de Herrera, cronista mayor, y especulaban de oídas, al decir peninsular -, y toman un papel también de propagadores de la Fe y de impulsadores del Eurocentrismo; y en este papel, lo primero que deben hacer los cronistas es superar, incluso desde sus sagradas escrituras, la posibilidad que el mundo fuera mucho más amplio de lo que la tradición y el conocimiento de entonces permitía, para después justificar la posesión guerrera y luego la posesión jurídico-religiosa con perspectivas puramente economicistas, “<em>en esta tesitura, los colonizadores adoptaron una postura de superioridad, etnocéntrica, acercándose a América con un talante utilitario o curioso, “”civilizador”” en el mejor de los casos, pero resistiéndose a asumir – por más que definiciones legales o morales dijeran lo contrario – que los indígenas americanos eran sus congéneres, con un miedo irracional – muy similar al que se exhibió cuando el Islam se acercó a los límites de la cristiandad occidental – a que el mundo hubiera rebasado el ya conocido en la época clásica</em>” . Algunos de los cronistas cumplen, además,&nbsp; un papel de propagadores de una fe ciega, obviando casi&nbsp; que metódicamente el conocimiento&nbsp; científico heredado de la Europa renacentista del siglo XV.</p>



<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="300" height="170" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/28125956/5-cronistas-300x170.jpg" alt="" class="wp-image-119823" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/28125956/5-cronistas-300x170.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/28125956/5-cronistas.jpg 735w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></figure>



<p>No podemos, sin embargo, desconocer el papel de algunos detractores del bárbaro sistema que se empleaba para someter a los nativos, quienes son considerados revisionistas de la leyenda rosa de la mal llamada conquista y de la colonia, tal como Bartolomé de las Casas, en cuya <em>Brevísima Relación de la destrucción de las Indias</em> (1552) desmitifica el papel supuestamente evangelizador, humanista y fraternal&nbsp; de España para con los nativos de América. Pero estos son algunas contadas excepciones, en general los cronistas españoles fueron honda y profundamente religiosos, tuvieron el culto apasionado por España y una admiración sin límite por lo exótico y lo nuevo que pudieron ver , y en últimos casos inventar, esto último sumada a la fe, produce en el cronista, y obviamente en el lector, una necesaria convicción de la ayuda divina para realizar la gesta hispánica.</p>



<p>Esta fe, tal y como lo encuentra Raúl Porras Barrenechea en su texto Los Cronistas del Perú, “<em>Compensa la desigualdad del número&nbsp; y crea la confianza cierta en la ayuda celeste o el milagro</em>”, el mismo cronista mestizo, Garcilaso de La Vega, como anota el citado autor, “<em>cuenta los más ingenuos milagros: la aparición por los aires del apóstol Santiago en la batalla de Puná y de la Virgen María en el sitio de Cuzco para proteger a los españoles</em>”. Pero al lado de esta concreción de fervor religioso por el descubrimiento e invasión de América, se gesta también, y como modo antitético para convencerse de que verdaderamente España era el pueblo elegido por Dios para cristianizar a los nativos, surge la figura del demonio, como posibilitante inconsciente, pero que se concientiza en actos patentes narrados extraordinariamente por los cronistas, de la justificación de matanzas y barbaries; es un tema tratado magníficamente por el profesor Jaime Humberto Borja Gómez, en su texto <em>Rostros y Rastros del Demonio en la Nueva Granada</em>, cuya tesis principal estriba en la demonización de todo lo mítico y religioso en los indígenas americanos, desconociendo la historicidad propia de los pueblos dominados, para así imponer el cristianismo, lejano a la cosmogonía propia, y que quiérase o no fundamenta en gran medida al latinoamericano de hoy, “<em>Recorrer el amplio mundo de los discursos sobre el demonio colonial es entrar a comprender las demonizaciones de quienes dominaron: sus miedos a las transformaciones sociales, a las crisis económicas, a la aparición de la diferencia frente a grupos étnicos, religiosos y culturales</em>”&nbsp; Aún más, para justificar su bárbaro expansionismo, el cronista español trata de buscar la manera de satanizar al indígena endilgándole un origen judaico, motivo por el cual no es raro encontrar toda serie de posibles rutas – las que los lectores creían fielmente – que demostraran que algunas de las doce tribus de Israel son el génesis de muchos de estos pueblos. A la postre, endilgar los peores males al enemigo, es la mejor forma de vencerlo.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="414" height="232" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/28130051/4-cronistas.jpg" alt="" class="wp-image-119824" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/28130051/4-cronistas.jpg 414w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/28130051/4-cronistas-300x168.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 414px) 100vw, 414px" /></figure>



<p>Disiento totalmente de aquellos europeos que dan una explicación puramente espiritual al hecho de la ampliación de su mundo geográfico , pretendiendo declarar casi como un hecho milagroso el encuentro de América para el europeo, pues a la reforma luterana le siguió una contrarreforma, que: “<em>en realidad, tanto los reyes como los papas deseaban que la Iglesia siguiera siendo lo que era: una fuente de ingresos para parientes y favoritos</em>”, por tanto, América, no es la búsqueda del reemplazo de almas perdidas para el catolicismo en el norte de Europa; se busca es la ampliación del comercio, la posibilidad de un sostenimiento económico; el catolicismo, aquí, no es sino un pretexto, hecho texto desde las beaterías de la cruz y el sayal, para los propósitos puramente mercantilistas de nobles y reyezuelos teológicos. “<em>El gran secreto del régimen monárquico, su interés profundo, consiste en engañar a los hombres disfrazando con el nombre de religión el temor con el que se les quiere meter en cintura; de modo que luchen por su servidumbre como si se tratase de su salvación</em>”</p>



<p>Es un error también el vislumbrar una España moderna en el siglo XV y XVI, lo cual imposibilita también el decir que nos conquistaron bajo los preceptos de un estado moderno; si bien lo moderno llega a España, llega rezagada, perdida en los rencores de un pueblo que quiere olvidar su pasado de provincia árabe. Y cuando lo quiso ser, se perdió en embelecos monárquicos con la expansión de los Habsburgo por sus tierras, que únicamente querían perpetuar su hegemonía por el norte europeo, “<em>durante la mayor parte de este periodo ¬– siglos XVI y XVII &#8211;&nbsp; España gastó sus recursos y su potencial humano en las guerras del norte de Europa. Década tras década las tropas españolas y los mercenarios a suelo de España marcharon a través de los Alpes, los Países Bajos y Alemania, combatiendo contra unas gentes que para ellos resultaban tan extrañas como los indios de América”</em></p>



<p>Pero junto a la crónica hispánica se gesta una crónica mestiza, Blas Valera, Guamán Poma de Ayala, Garcilaso de La Vega, Juan de Santa Cruz Pachacuti, son algunos de los más claros ejemplos de ello. Estos son mestizos por sangre o por nacimiento que quieren recoger una visión de lo que fueron los pueblos antes de la llegada de los invasores; aunque estos se sintieran propiamente indígenas, anhelaban de una u otra manera ingresar a la corte española, y para ello profesaban un respeto impresionante hacia esta nobleza, pero queriendo que se reconozca su señorío desde sus orígenes y entrar de tajo a formar parte de la hispánica. Por ello sus obras están dedicadas al rey, al dios cristiano, a la virgen María, a los gobernadores y virreyes, etc.; además no se escribe en la lengua nativa, sino en castellano, pues formados como occidentales, su estructura mental responde ya a una cultura ajena, obviando la propia. Lo que quiere este cronista es resaltar los valores propios de sus culturas, pero los occidentaliza desde su nueva fe y desde su nuevo lenguaje; sin querer, contribuyen de una u&nbsp; otra manera a acabar con lo poco que quedó de las culturas originarias a fines del siglo XVII.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="400" height="149" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/28130125/4-cronistas-1.png" alt="" class="wp-image-119825" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/28130125/4-cronistas-1.png 400w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/28130125/4-cronistas-1-300x112.png 300w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></figure>
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        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=119821</guid>
        <pubDate>Thu, 28 Aug 2025 18:03:03 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[La América de los cronistas]]></media:description>
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                            </item>
        <item>
        <title>Las escritoras Mary Grueso Romero y Bárbara Muelas Hurtado, miembros de la Academia Colombiana de la Lengua</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/pazifico-cultura-y-mas/las-escritoras-mary-grueso-romero-y-barbara-muelas-hurtado-miembros-de-la-academia-colombiana-de-la-lengua/</link>
        <description><![CDATA[<p>La Academia Colombiana de la Lengua abre sus puertas a las otras Colombias. La Academia Colombiana de la Lengua, es una institución fundada en Bogotá el 10 de mayo de 1871 por el bogotano José María Vergara y Vergara, entre otros; durante mucho tiempo fueron 12 sus miembros, en alusión a las supuestas 12 chozas [&hellip;]</p>
]]></description>
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<h2 class="wp-block-heading">La Academia Colombiana de la Lengua abre sus puertas a las otras Colombias. </h2>



<p>La Academia Colombiana de la Lengua, es una institución fundada en Bogotá el 10 de mayo de 1871 por el bogotano José María Vergara y Vergara, entre otros; durante mucho tiempo fueron 12 sus miembros, en alusión a las supuestas 12 chozas que levantó Jiménez de Quesada cuando fundó Santafé de Bogotá, obviamente todos hombres y casi todos bogotanos de vieja prosapia, como Rufino José Cuervo y Miguel Antonio Caro. Debieron pasar 107 años para que una mujer fuese nombrada miembro correspondiente, la poeta bogotana Dora Castellanos, &nbsp;pasar 113 años para que una mujer fuese nombrada miembro de número, la escritora santandereana Elisa Mújica, y pasar 154 años para que una mujer afro, Mary Grueso Romero, y una mujer indígena,&nbsp; Bárbara Muelas Hurtado, integraran dicha academia.</p>



<p>Surge la Academia Colombiana de la Lengua, la primera en su género después de la Real Academia Española, en un periodo donde existía una añoranza hacia lo que denominaban algunos “la madre patria”. Entre 1870 y 1872 gobernó el país el liberal bogotano Eustorgio Salgar, un periodo de relativa paz que le permitió auspiciar las artes y las ciencias, fundando instituciones como la ya mencionada, además de la Academia Nacional de Ciencias Naturales, se crearon las Escuelas Normales para formar a los maestros del país y se fundó el Banco de Bogotá, se inauguró el ferrocarril de Barranquilla a Puerto Salgar, línea del denominado Ferrocarril de Bolívar, el segundo después del de Panamá. Quizá la juventud del presidente, 39 años, lo impulsó para llevar a cabo obras que buscaban ingresar al país en la modernidad que se avenía.</p>



<p>Pese a todo ello, el país era dirigido por una élite blanca, masculina y andina desde Bogotá. Jamás imaginarían las familias “blancas”, linajudas y encopetadas, que afros e indígenas conformarían estas academias, supuestamente fundadas por ellos y para ellos, los años transcurridos para darse una apertura son prueba fidedigna de ello. Sería con la Constitución de 1991 que el país integraría formalmente a afros e indígenas a la vida cultural del país, ya que siglos atrás lo habían logrado mediante luchas constantes y reclamos justificados, ahí Benkos Biohó, Juan Chiles, Arnoldo Palacios, Quintín Lame, y miles de mujeres y hombres que forjaron el reconocimiento de sus comunidades para lograr entender que Colombia es un país pluricultural y pluriétnico. El artículo 10 de la Constitución Política estipula: “<em>El castellano es el idioma oficial de Colombia. Las lenguas y dialectos de los grupos étnicos son también oficiales en sus territorios. La enseñanza que se imparta en las comunidades con tradiciones lingüísticas propias será bilingüe</em>”, es decir que la inclusión real y concreta recién se está dando por parte de academias y centros de intelectuales, empiezan a apreciar lo que ya millones de colombianos hemos valorado durante siglos: los saberes propios.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/10083838/ACADEMIA-COLOMBIANA-DE-LA-LENGUA-1024x576.jpeg" alt="" class="wp-image-117899" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/10083838/ACADEMIA-COLOMBIANA-DE-LA-LENGUA-1024x576.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/10083838/ACADEMIA-COLOMBIANA-DE-LA-LENGUA-300x169.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/10083838/ACADEMIA-COLOMBIANA-DE-LA-LENGUA-768x432.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/10083838/ACADEMIA-COLOMBIANA-DE-LA-LENGUA.jpeg 1200w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p></p>



<p>La profesora Bárbara Muelas Hurtado es indígena misak, nacida en Silvia – Cauca, fue una de las encargadas de traducir la Constitución Política de 1991 a su idioma, el nam trik, es lingüista y activista guambiana, ha publicado varios libros que dan fe de su trabajo tesonero para conservar la cultura de su comunidad, sus tradiciones y sus historias, logrando que niños y jóvenes comprendan la importancia de conservar esos saberes a través del tiempo. Este aparte de su discurso de posesión como académica resume su lucha y su pensamiento: “<em>Nací en ɵskɵwampik, en Silvia, Cauca, hace ya casi ochenta años. Crecí inmersa en una cosmovisión donde el mundo no es simplemente algo externo a nosotros, sino una red compleja de relaciones en la que cada palabra tiene vida propia. Para los Misak, nombrar es un acto íntimo con la naturaleza que implica gran responsabilidad y<br>conciencia, pues al nombrar no solo describimos el mundo, sino que lo creamos, lo sostenemos y lo comprometemos con nuestro propio destino.</em>”</p>



<p>Mary Grueso Romero nació en Guapi – Cauca, ha vivido gran parte de su vida en Buenaventura, desde donde desarrolla su labor como profesora y como escritora. Accedió a la educación formal cuando ya estaba casada, gracias al apoyo de su esposo alcanzó varios títulos académicos. Su partida temprana la inspiró para escribir poesía, aunque cargada de mucha nostalgia, quizá por ello puso luego su atención en la literatura infantil, a tal punto que sus cuentos y sus poemas son lecturas obligatorias para las comunidades afrocolombianas, su propia vida es inspiración para comprender que el mundo no es como lo pintan las figuras de los libros de textos que les llegan de afuera, de ahí que Mary viera la necesidad de relatar el mundo desde sus propias experiencias, desde las formas y los colores que los rodean, reconociendo y valorando el gran aporte que las comunidades afros han hecho a la construcción de este país, por eso no tiene obstáculo para decir: “<em>Yo tengo mi raza pura / Y de ella orgullosa estoy / De mis ancestros africanos /Y del sonar del tambo</em>”, hermosa evocación ancestral en la escritura de ese gigante llamado Candelario Obeso, y que ahora la Academia Colombiana de la Lengua reconoce y valora.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/10083931/MARY-GRUESO-2-1024x768.jpg" alt="" class="wp-image-117900" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/10083931/MARY-GRUESO-2-1024x768.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/10083931/MARY-GRUESO-2-300x225.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/10083931/MARY-GRUESO-2-768x576.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/10083931/MARY-GRUESO-2-1536x1152.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/10083931/MARY-GRUESO-2-rotated.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p></p>



<p>Con la poeta Mary Grueso Romero me une una amistad de hace varios años, en la fría Pasto nos conocimos, junto al poeta y traductor bogotano Nicolás Suescún, donde compartimos la misma ruana para arroparnos; en la encantadora Tumaco nos volvimos a encontrar, al son de marimba y guasá, en la Fiesta del Libro; y en la sabanera Bogotá nos hemos vuelto a encontrar, bajo el amparo de las voces y los libros en la FILBO. Gigante como una palmera del Pacífico es Mary, con su voz amorosa y tierna que conquista a todo aquel que se le arrima, ya que es un imán, donde va es buscada por sus ávidos lectores, por quienes valoramos inmensamente su maravilloso trabajo literario y, sobre todo, por su generosa amistad.</p>



<p>El ingreso de Mary Grueso Romero y Bárbara Muelas Hurtado a la Academia Colombiana de la Lengua implica reconocer la apertura a los países que habitan Colombia, a reconocer la importancia de las diferentes formas de hablar que hay dentro de una misma nación, a reconocer la manera como cada comunidad o territorio interactúa con el universo desde su propia aldea, en donde “Las lenguas son la Patria”.</p>
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        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
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        <pubDate>Thu, 10 Jul 2025 13:44:00 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Las escritoras Mary Grueso Romero y Bárbara Muelas Hurtado, miembros de la Academia Colombiana de la Lengua]]></media:description>
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        <item>
        <title>Vereda, una novela de Oscar Pantoja</title>
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        <description><![CDATA[<p>En la novela “Madre” (Premio Nacional de Novela Ciudad de Bogotá, 2022) de Oscar Pantoja, los fantasmas se vuelven protagonistas para relatar la violencia que han debido enfrentar miles de campesinos colombianos ante la indiferencia del resto de compatriotas, ahí la imaginación del autor pareciera entretejerse perfectamente con la denuncia estética que hace de nuestra [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>En la novela “Madre” (Premio Nacional de Novela Ciudad de Bogotá, 2022) de Oscar Pantoja, los fantasmas se vuelven protagonistas para relatar la violencia que han debido enfrentar miles de campesinos colombianos ante la indiferencia del resto de compatriotas, ahí la imaginación del autor pareciera entretejerse perfectamente con la denuncia estética que hace de nuestra propia realidad nacional. Ahora, en “Vereda”, el protagonista se difumina en una realidad que es también una ilusión, la casa que su madre soñó para su hijo, quien vuelve al lugar de origen después de fracasar buscando una solución para su vida en una gran ciudad, teniendo como única alternativa la reparación de unos hornos abandonados, cuyo propósito es verdad sabida por muchos compatriotas.</p>



<p>Vereda transcurre en cualquier espacio rural de Colombia, de norte a sur y de occidente a oriente, en donde todo tipo de violencia arrecia contra la población más indefensa, los campesinos que deben sortear entre sobrevivir frente a los grupos al margen de la ley, frente a sus propios miedos manifiestos en unas manchas que van apareciendo por todas las casas, como una plaga que se va esparciendo, imponiendo un silencio en medio de un lugar donde pareciera que nada pasa.</p>



<p>En 27 capítulos los protagonistas van mutando, la casa al inicio es un mero sueño, hasta que poco a poco se va volviendo realidad, entonces hay una resistencia física frente a lo que acontece en el pueblo, las manchas no llegan tan pronto a ese espacio donde los ladrillos van formando paredes, ventanales sin vidrios y dinteles sin puertas, pero que permiten a su hacedor tener instantes de ilusiones y de sueños. Ahí, en una carpa improvisada dentro de la estructura, se permite conocer el amor, aunque sea por unos instantes, sin energía, sin acueducto, por algunos momentos la casa le permite cierta felicidad en la complacencia de hacer realidad el sueño de su madre.</p>



<p>Sin embargo la casa va tomando vida, una especie de conciencia que se manifiesta en sueños, exigiéndole a su morador que cabe un hueco para construir aparentemente un sótano. Una alegoría quizá al inconsciente colectivo que subyace en los miles de NN que siguen perdidos en los campos colombianos, pero también de un grito silencioso de esperanza para seguir habitando, como el protagonista de la novela, en el encuentro con lo perdido, ahí es la voz de la madre la que se vuelve espanto y habita la casa, animando a su hijo a ir tras otros desaparecidos también amados, también despreciados por muchos, mientras la mancha sigue creciendo y atrapando en su red a todo aquel que busque la memoria perdida.</p>



<p>“Vereda” es más que una metáfora de este país, ahí la fantasía y el onirismo permiten comprender una realidad que quiere ser ocultada por muchos, la memoria de un país que, pese a todo lo que se diga, vive en y desde la ruralidad, las otras patrias que muchos quieren desconocer.</p>



<p>En hora buena por la apuesta de Rey Naranjo Editores con esta novela en donde las letras, las manchas y la simbología numérica cobran especial relevancia en un lugar donde la muerte y los desaparecidos siguen siendo una realidad.</p>



<p>Pantoja, O. (2025). Vereda. Bogotá: Rey Naranjo Editores.</p>
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        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Cultura</category>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=116925</guid>
        <pubDate>Thu, 12 Jun 2025 12:14:38 +0000</pubDate>
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        <title>“Mi Delirio sobre el Chimborazo” Un libro de Franklin Cepeda Astudillo</title>
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        <description><![CDATA[<p>Después de salir de Pasto rumbo a Quito, Simón Bolívar cambiaría la historia del Sur, ahí recibiría las glorias de batallas vencidas por sus más queridos generales, entre ellos Antonio José de Sucre, quien el 24 de mayo de 1822 había derrotado definitivamente a los españoles en la batalla del Pichincha. Avanza el Libertador hacia [&hellip;]</p>
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<p>Después de salir de Pasto rumbo a Quito, Simón Bolívar cambiaría la historia del Sur, ahí recibiría las glorias de batallas vencidas por sus más queridos generales, entre ellos Antonio José de Sucre, quien el 24 de mayo de 1822 había derrotado definitivamente a los españoles en la batalla del Pichincha. Avanza el Libertador hacia Riobamba para ascender al Chimborazo, volcán que durante tanto tiempo Alexander von Humboldt consideró el más alto del mundo y uno de los más hermosos. Ahí, abstraído por la sensación de grandeza y de finitud a la vez, Bolívar concebiría su <em>Delirio</em>, poema que resume sus glorias, sus flaquezas y sus propias quimeras.</p>



<p>Desde entonces, muchos son los debates sobre el precioso escrito que ubica a Bolívar no solamente como un guerrero y un político contumaz, sino como un escritor de profundos sentimientos, a tal punto que muchos han dudado de su autoría, poniendo en tela de juicio inclusive el lugar en donde fue escrito, bien pudo haber sido en Riobamba, desde donde ascendió a la alta cumbre, o Loja, donde aparece una de las primeras copias manuscritas, aunque no de su puño y letra. Desde entonces han pasado ya casi doscientos tres años, y mucha tinta se ha vertido para comprender al Libertador en toda su grandeza y en su humanidad, particularmente mediante el análisis de sus escritos, que suman verdaderos anaqueles y muestran su faceta como ensayista y poeta.</p>



<p>Con ocasión del bicentenario del <em>Delirio</em>, el historiador ecuatoriano Franklin Cepeda Astudillo presentó el libro “<em>Mi Delirio sobre el Chimborazo. 200 años de historia, memoria, contextos y representaciones</em>”, siendo el más completo texto que al respecto se ha escrito. Ya con anterioridad Cepeda nos había sorprendido con la hermosa edición de Don Quijote de La Mancha, en donde incluye un aparte en quechua, siendo la primera edición impresa totalmente en Ecuador. Ahora, en este monumental libro, el autor hace un profundo análisis del poema bolivariano, no solamente anotando las diferentes versiones que sobre el existen, sino rastreando casi que paso a paso el viaje del Libertador por Los Andes ecuatorianos, así como recompilando documentos y pruebas que anotan que de Riobamba ascendió al Chimborazo, que ahí estuvo por lo menos en tres ocasiones, inclusive incluye textos y dibujos del lugar en donde se hospedó Bolívar.</p>



<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="300" height="223" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/23112039/MI-DELIRIO-INTERPRETACIONES-300x223.jpeg" alt="" class="wp-image-116147" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/23112039/MI-DELIRIO-INTERPRETACIONES-300x223.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/23112039/MI-DELIRIO-INTERPRETACIONES-1024x760.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/23112039/MI-DELIRIO-INTERPRETACIONES-768x570.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/23112039/MI-DELIRIO-INTERPRETACIONES.jpeg 1523w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></figure>



<p>El libro está dividido en 27 capítulos y 3 injertos, en donde juiciosa y críticamente Franklin Cepeda desarrolla su titánica labor de mostrar la influencia de Bolívar sobre su ciudad natal, la hermosa Riobamba, todos ellos acompañados de maravillosas ilustraciones, en donde aparecen Bolívar, paisajes y documentos, así como diferentes alegorías sobre el <em>Delirio</em>, lo cual es una muestra documental que engrandece no solamente al Ecuador sino a todos los países bolivarianos.</p>



<p>En el inserto 3, el autor incluye textos sobre Bolívar de autores ecuatorianos, como don Juan Montalvo, a quien Ipiales lo lleva en las entrañas de su pensamiento liberal, y de autores extranjeros, como los colombianos José María Samper, Guillermo Valencia, Pedro Pablo Cervantes y Rafael Núñez, junto a José Martí, Rubén Darío, Rómulo Gallegos, Juana de Ibarbourou, Eduardo Galeano, entre otros.</p>



<p>Todo lo anterior, y desde luego mucho más, recogido en 300 páginas en un gran formato, con pasta dura, ilustraciones a color, y con un contenido que realmente engalana al autor y al lector, ¡ojalá en Colombia existieran y se apoyaran esta serie de iniciativas bibliográficas que constituyen un ejemplo de lo que es hacer bien un libro! Pero no lo hace el autor para emular la historia como un todo acabado, sino todo lo contrario, como interpretaciones que se hacen desde las perspectivas que se van abriendo a medida que la humanidad anda y desanda, bien dice Cepeda en las consideraciones finales: “Las polémicas en relación con el lugar de la escritura del <em>Delirio</em>, por su parte, parecen haber quedado sepultadas con sus adherentes, lo mismo que con sus detractores; la circunstancia de que una muestra representativa de ellas haya sido considerada en este libro, cuya historicidad y contextos se han procurado entender, sugieren la emergencia, sino es que el imperativo, de seguirlas releyendo y examinando bajo nuevas coordenadas teóricas, conscientes de que esta misma revisión andados los años, podrá ser objeto de otras y muy distintas aproximaciones.”</p>



<p>Estamos sumamente complacidos de haber contribuido con una gota de tinta en ese mar de investigaciones que nos presenta Franklin Cepeda Astudillo, libro que en sí mismo es un verdadero homenaje a la ciudad Sultana de Los Andes, al Ecuador y a Latinoamérica toda.</p>



<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="206" height="300" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/23112120/MI-DELIRIO-MONTALVO-206x300.jpeg" alt="" class="wp-image-116149" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/23112120/MI-DELIRIO-MONTALVO-206x300.jpeg 206w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/23112120/MI-DELIRIO-MONTALVO-704x1024.jpeg 704w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/23112120/MI-DELIRIO-MONTALVO-768x1117.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/23112120/MI-DELIRIO-MONTALVO.jpeg 1026w" sizes="auto, (max-width: 206px) 100vw, 206px" /></figure>



<p>Cepeda Astudillo, F. (2022). Mi delirio sobre el Chimborazo. Riobamba: Universidad Andina Simón Bolívar. 300 páginas. Full color. Ediciones numeradas (JMCHB 389-500).</p>



<p></p>
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        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
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        <pubDate>Fri, 23 May 2025 16:24:12 +0000</pubDate>
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