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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Sun, 05 Apr 2026 01:49:10 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de Ese extraño oficio llamado Diplomacia | Blogs El Espectador</title>
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        <title>CONVOCATORIA REVISTA ORBIS EDICIÓN No. 29: Desafíos del multilateralismo frente a la gobernanza global *</title>
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        <description><![CDATA[<p>La Junta Directiva de la Asociación Diplomática y Consular de Colombia -ASODIPLO- ha reservado la edición 29 de la revista Orbis, al análisis sobre los “Desafíos del multilateralismo frente a la gobernanza global”. La revista esta indexada en Google Scholar. Para el numero 29 de la revista, se convoca e invita a todos los expertos [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p></p>


<p>La Junta Directiva de la Asociación Diplomática y Consular de Colombia -ASODIPLO- ha reservado la edición 29 de la revista Orbis, al análisis sobre los <strong><em>“Desafíos del multilateralismo frente a la gobernanza global”</em></strong>. La revista esta indexada en <em>Google Scholar</em>.<span id="more-100649"></span></p>
<p>Para el numero 29 de la revista, se convoca e invita a todos los expertos en política exterior, relaciones internacionales y afines, a los académicos, a los funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores, a altos funcionarios de las demás instituciones del Estado, al cuerpo Diplomático acreditado en Colombia y en otros países, y a las agencias, oficinas y programas de las Naciones Unidas, a presentar artículos en los que se haga análisis o evaluación sobre el tema, estado actual y desafíos.</p>
<p><span style="font-size: revert">Quienes tengan interés en presentar artículos, deben informar al Comité Editorial de la Asociación a través de la página web de la revista, previa inscripción del autor: </span><a style="font-size: revert" href="https://nam02.safelinks.protection.outlook.com/?url=https%3A%2F%2Frevistaorbisasodiplo.org%2Findex.php%2Forbis%2Findex&amp;data=05%7C02%7Cmargarita.manjarrez%40cancilleria.gov.co%7Cf4e9c97ba5ac4e9ac97c08de6364b382%7C19b4547b32c44c32a66d0f69013f615a%7C0%7C0%7C639057481552422130%7CUnknown%7CTWFpbGZsb3d8eyJFbXB0eU1hcGkiOnRydWUsIlYiOiIwLjAuMDAwMCIsIlAiOiJXaW4zMiIsIkFOIjoiTWFpbCIsIldUIjoyfQ%3D%3D%7C0%7C%7C%7C&amp;sdata=9Jw8%2BodO91XL6%2BgKSkb%2FbtE2Gvl53cxlpLV17INsp80%3D&amp;reserved=0">https://revistaorbisasodiplo.org/index.php/orbis/index</a><span style="font-size: revert"> y al correo </span><a style="font-size: revert" href="mailto:orbis@diplomaticos-colombia.org">orbis@diplomaticos-colombia.org</a><span style="font-size: revert"> a </span><strong style="font-size: revert">más tardar el 13 de marzo del 2026</strong><span style="font-size: revert">.</span></p>
<p>Los textos deben ser <strong>artículos originales</strong>, de análisis o naturaleza académica, en lenguaje claro y que cite las fuentes de forma precisa según el formato de las Normas APA, 7ª edición, 2019: https://normas-apa.org/wp-content/uploads/Guia-Normas-APA-7maedicion.pdf</p>
<figure id="attachment_121188" aria-describedby="caption-attachment-121188" style="width: 232px" class="wp-caption alignright"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="size-medium wp-image-121188" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/08234449/Portada-Orbis-N.-28_RGB_-232x300.jpg" alt="PORTADA ORBIS N.28. " width="232" height="300" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/08234449/Portada-Orbis-N.-28_RGB_-232x300.jpg 232w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/08234449/Portada-Orbis-N.-28_RGB_-791x1024.jpg 791w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/08234449/Portada-Orbis-N.-28_RGB_-768x994.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/08234449/Portada-Orbis-N.-28_RGB_-1187x1536.jpg 1187w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/08234449/Portada-Orbis-N.-28_RGB_-1583x2048.jpg 1583w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/08234449/Portada-Orbis-N.-28_RGB_.jpg 1932w" sizes="(max-width: 232px) 100vw, 232px" /><figcaption id="caption-attachment-121188" class="wp-caption-text">Portada ORBIS N. 28</figcaption></figure>
<p>Presentamos una lista de temas sugeridos, como orientación para los autores:</p>
<ul>
<li>Multilateralismo en un mundo fragmentado:   geopolítica, polarización y rivalidades estratégicas.</li>
<li>Gobernanza global frente a desafíos transnacionales.</li>
<li>El papel de los Estados del Sur Global en la redefinición del multilateralismo.</li>
<li>Rol de la sociedad civil, el sector privado, las ciudades, los pueblos indígenas y la academia en los procesos multilaterales.</li>
<li>Derecho internacional y multilateralismo bajo presión.</li>
<li>Multilateralismo, derechos humanos y enfoques diferenciales.</li>
<li>Innovación diplomática y nuevas formas de cooperación multilateral.</li>
</ul>
<p>Características técnicas:1. Extensión: 2.500 a 5.000 palabras.<br />2. Formato: Word.<br />3. Tipo de letra: Arial.<br />4. Tamaño de la letra: 12 puntos.<br />5. Interlineado: 1.<br />6. Tamaño de la página: 21.5 x 28 cm (tamaño carta).<br />7. Márgenes: Laterales de 3 cm y superior e inferior de 2.5 cm.<br />8. Idioma: español o inglés.</p>
<p>Estructura:<br />1. Título: Precisa el tema del texto.<br />2. Autor(es): Nombre completo, cargo, dependencia/entidad y correo electrónico.<br />3. Resumen y palabras clave: Incluye una síntesis del contenido de las secciones del texto de no más de 200 palabras. Asimismo, el autor identificará entre 4 y 6 palabras clave que describan el contenido del texto y aclaren la temática. Las palabras deben seguir el Tesauro de la UNESCO: https://vocabularies.unesco.org/browser/thesaurus/es/<br />4. Introducción: Presenta el tema a abordar, el problema y la hipótesis o reflexión que va a sustentar.<br />5. Desarrollo: Presenta los argumentos y las razones que apoyan la tesis planteada. También, puede incorporar diagramas, ilustraciones y/o fotografías que complementen el texto presentado. Se sugiere limitar al mínimo necesario las notas y referencias bibliográficas.<br />6. Conclusión: Sintetiza las ideas principales del texto.</p>
<p>Los invitamos a consultar los numero publicados de la revista ORBIS en nuestra pagina <a href="https://diplomaticos-colombia.org/">diplomaticos-colombia.org | Diplomáticos de Colombia</a></p>
<p style="text-align: center">¡ASODIPLO queda atenta a recibir sus textos!</p>
<p>*COMITÉ EDITORIAL<br />Asociación Diplomática y Consular de Colombia<br />orbis@diplomaticos-colombia.org</p>]]></content:encoded>
        <author>Asociación Diplomática y Consular de Colombia</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Ese extraño oficio llamado Diplomacia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=100649</guid>
        <pubDate>Sun, 08 Feb 2026 03:52:34 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[CONVOCATORIA REVISTA ORBIS EDICIÓN No. 29: Desafíos del multilateralismo frente a la gobernanza global *]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Asociación Diplomática y Consular de Colombia</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>DIVERSIDAD EN LA DIPLOMACIA: ENTRE EL DISCURSO Y LA REALIDAD*</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ese-extrano-oficio-llamado-diplomacia/diversidad-en-la-diplomacia-entre-el-discurso-y-la-realidad/</link>
        <description><![CDATA[<p>La verdad es que a la Carrera Diplomática y Consular de Colombia aún le falta diversidad.&nbsp; Esta es una verdad incómoda de la que a veces se prefiere no hablar porque quienes tocan el tema usualmente no lo hacen con el ánimo de abordar el problema, sino de usarlo como excusa para desmontar la Carrera. [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>La verdad es que a la Carrera Diplomática y Consular de Colombia aún le falta diversidad.&nbsp;</p>



<p>Esta es una verdad incómoda de la que a veces se prefiere no hablar porque quienes tocan el tema usualmente no lo hacen con el ánimo de abordar el problema, sino de usarlo como excusa para desmontar la Carrera.</p>



<p>Uno de los aspectos en los que se hace evidente la falta de diversidad es en la brecha de género, que sirve como ejemplo perfecto para ilustrar la diferencia entre el enfoque técnico y el enfoque politiquero para abordar este tipo de sesgos.</p>



<p>La brecha de género en el ingreso es evidente. En 2023, el 60 % de los diplomáticos de carrera eran hombres. Esta diferencia se agravó en los últimos años y se redujo sustancialmente mediante medidas técnicas (no políticas) recientes que abordaron los problemas estructurales que la generaban.</p>



<p>La brecha de género se profundizó en los concursos celebrados entre el 2014 y el 2022. En los años anteriores a este lapso, las diferencias entre el número de hombres y mujeres que pasaban el concurso no eran significativas y se alternaban entre uno y otro género. Cuando se empezó a constatar la tendencia, se realizaron varios diagnósticos y se estudiaron alternativas para reducir la brecha, sin resultados exitosos.</p>



<p>Algunas de las propuestas que se presentaron para superar esta brecha fueron: enfocar la publicidad del concurso en mujeres, asignar cuotas de ingreso, etc. Esto, sin embargo, significaba no reconocer los problemas estructurales que dificultaban la paridad de género en el concurso.&nbsp;</p>



<p>En el año 2023 se realizó un estudio científico a profundidad que permitió identificar las causas de este sesgo. El primer hallazgo fue que en el año 2014 se modificó el formato de las pruebas de ingreso con un cuestionario enfocado en preguntas de carácter memorístico-enciclopédico. Es decir, se formulaban preguntas de selección múltiple con única respuesta sin contexto y limitadas a nombres propios, fechas específicas, datos puntuales que había que recitar de memoria.&nbsp;</p>



<p>Se ha documentado que los cuestionarios que omiten el análisis y se limitan a la memoria enciclopédica aumentan los sesgos, no solo de género, sino también los socioeconómicos, disciplinares, regionales, raciales, etc. El sesgo de género era el más evidente, pero no el único. Como resultado de este estudio, se realizó una primera modificación del formulario para incluir lecturas y realizar preguntas que implicaran cognición. Además, se tomaron otras medidas como establecer lineamientos y capacitaciones para los entrevistadores. Como resultado, el concurso realizado en el 2023 fue el primero en 8 años que contó con paridad de género en el ingreso sin necesidad de medidas populistas. Desde entonces, este modelo se ha seguido implementando con éxito.</p>



<p>El estudio y las medidas tomadas fueron realizadas por iniciativa y ejecución de funcionarios de carrera que son los primeros y más interesados por contar con una diplomacia fortalecida por la diversidad. Pero este interés no se queda allí.&nbsp;</p>



<p>Como ya se mencionó, los sesgos no se limitan al género. Otro de los sesgos más notorios es el regional. A 2024, el 54% de los diplomáticos de carrera son de Bogotá. Si bien en ocasiones anteriores como en el año 1990 el concurso de muy pocas plazas (5 de terceros secretarios) se llevó  a cabo en cinco ciudades del país, es destacable, que la iniciativa para sacar el concurso de Bogotá, de forma sostenida a partir del 2011, haya nacido en el seno de la Asociación Diplomática y Consular (ASODIPLO) y que el concurso ahora esté disponible en las 32 capitales de departamento haya surgido, también, de una propuesta de ASODIPLO. Igualmente, que la presentación de pruebas fuera de Colombia, solicitada por años desde la Asociación, finalmente se haya logrado gracias a la inclusión en el pliego de condiciones de la Unión de Diplomáticos de Carrera (UNIDIPLO) y que se implementara en el concurso de 2024. </p>



<p>Existe, indudablemente, un sesgo socioeconómico al interior de la Carrera, pero decir que todos pertenecen a élites es desconocer el esfuerzo de muchísimas personas que logramos acceder a la carrera desde los orígenes más humildes sin necesidad del favor de ningún político (lo cual es justamente lo más inconveniente desde su lógica). Este sesgo se ha venido reduciendo sustancialmente desde hace muchos años precisamente gracias al esfuerzo de los mismos diplomáticos de carrera.&nbsp;</p>



<p>Vale la pena recordar que, después de presentar las pruebas del concurso, los aspirantes seleccionados deben pasar un año estudiando en Bogotá. Durante mucho tiempo, los aspirantes no recibían remuneración alguna durante este año de formación. Por lo tanto, debían contar con una situación financiera que les permitiera pasar un año sin recibir salario o hacer toda clase de malabares para encontrar un salario cuyos horarios se acomodaran a los del curso de formación. Este es un mecanismo que indudablemente generaba desequilibrios económicos y es el tipo de problemas que se deben abordar para ampliar el acceso a la Carrera Diplomática y Consular.&nbsp;</p>



<p>Es por eso tan llamativo descubrir que, mientras para muchos políticos la inclusión no ha sido más que una excusa para nombrar a dedo diplomáticos sin requisitos, la Asociación Diplomática y Consular de Colombia (ASODIPLO) logró que en el año 2013 se pagara por primera vez un modesto ingreso a los estudiantes del curso de formación, ingreso sin el cual para muchos de nosotros habría sido insostenible participar, y en el 2024 solicitó su aumento hasta casi duplicarlo para el 2025. También fue la Asociación Diplomática la que instauró las Becas ASODIPLO en el 2024 destinadas a la población más vulnerable para facilitar su acceso a la diplomacia, también UNIDIPLO y el Fondo de Empleados de Carrera diplomática y Consular (FEMDI) han ofrecido auxilios.</p>



<p>En el ámbito del concurso de ingreso a la Carrera Diplomática y Consular de Colombia se han escuchado toda clase de propuestas en nombre de la inclusión: celebrar concursos paralelos para ciertos grupos, eliminar requisitos básicos, crear rutas alternativas discrecionales&#8230; Propuestas, todas, que parten de un enfoque asistencialista (en el mejor de los casos) según el cual estas poblaciones carecen de las capacidades para ingresar. Como colombiano negro, de raíces indígenas, guajiro de origen campesino considero insultante este enfoque que, además, pretende desconocer los mecanismos estructurales de exclusión en nuestro país. Son estos mecanismos los que los mismos diplomáticos de carrera han venido abordando a lo largo de los años.</p>



<p>No hay que romantizar tampoco a la Carrera Diplomática y Consular, precisamente porque no somos un cuerpo homogéneo. Cuando la Asociación Diplomática y Consular intentó realizar una encuesta sobre el origen socioeconómico de sus afiliados, muchos participaron con entusiasmo y algunos se incomodaron tanto con la iniciativa que se desafiliaron. En parte porque es común que las personas se sientan incómodas cuando se cuestiona su privilegio y en parte porque se suele confundir cuestionar el privilegio con cuestionar el mérito, esto es lo que muchas veces los políticos hacen, no siempre de forma ingenua. El mérito de quienes han ingresado a la diplomacia de carrera es incuestionable: superamos las pruebas y hemos demostrado nuestras capacidades. Es el privilegio lo que sí se debe cuestionar, siempre, en todos los espacios. Hay personas que también cuentan con las capacidades, pero no tienen acceso a muchos espacios por razones diferentes.&nbsp;</p>



<p>En La Carrera Diplomática y Consular hay muchos orígenes y muchas formas de pensar, de eso se trata la diversidad y nuestra carrera es diversa. Aún le falta diversidad, como también falta en todos los órganos del Estado, como falta también en el sector privado. Es algo en lo que tenemos que trabajar como sociedad. En el caso de la diplomacia, estamos avanzando con medidas concretas que fortalecen la Carrera Diplomática y Consular.&nbsp;</p>



<p>Necesitamos un Servicio Exterior más profesional, no menos profesional. La Carrera Diplomática y Consular ha recibido ataques por parte de todos los gobiernos por la misma razón: el deseo de hacer nombramientos a dedo, de saltarse los requisitos, de desconocer el mérito. En esto no se diferencian las ideologías políticas. Este interés, por supuesto, nunca se reconoce en forma explícita; se usan diferentes excusas para tratar de imponerlo. Usar la inclusión para desmontar el mérito es de las más preocupantes porque crea una falsa dicotomía entre ellos. El mérito no es un privilegio, es justamente la forma de democratizar el acceso a cargos públicos (que de otra forma se asignan a dedo).</p>



<p>La inclusión requiere de políticas públicas estructurales que faciliten el acceso a cargos por mérito, que garanticen las condiciones de participación para reducir los sesgos socioeconómicos. Cualquier hijo de obrero, como cualquier colombiano, debería poder ser diplomático, pero no por un favor político, sino porque puede presentarse al concurso de ingreso de la carrera diplomática, asistir al curso de formación y ser nombrado por su propio mérito.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Carlos Arturo García Bonilla es Primer Secretario de la Carrera Diplómatica y Consular. Actualmente, Consul General de Colombia en Sao Paulo, Brasil. Ingeniero químico de la Universidad Industrial de Santander con maestría en Educación de la Universidad tecnica de las Americas.</li>
</ul>



<p></p>
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        <author>Asociación Diplomática y Consular de Colombia</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Ese extraño oficio llamado Diplomacia</category>
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        <pubDate>Wed, 17 Dec 2025 15:51:19 +0000</pubDate>
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                            </item>
        <item>
        <title>BUSCANDO A JESÚS ZÁRATE MORENO, DIPLOMÁTICO Y ESCRITOR COLOMBIANO* </title>
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        <description><![CDATA[<p>En 2012 fue fascinante descubrir el documental&nbsp;Searching for Sugar Man (Buscando a Sugar Man),&nbsp;sobre un cantautor estadounidense, ignorado en su momento y rescatado para la posteridad gracias a esa historia de redención. En el plano literario, encuentro un caso similar y la sorpresa es doble, pues se trató de un diplomático profesional que hizo carrera [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>En 2012 fue fascinante descubrir el documental&nbsp;<em>Searching for Sugar Man (Buscando a Sugar Man),</em>&nbsp;sobre un cantautor estadounidense, ignorado en su momento y rescatado para la posteridad gracias a esa historia de redención. En el plano literario, encuentro un caso similar y la sorpresa es doble, pues se trató de un diplomático profesional que hizo carrera en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia. Se trata de Jesús Zárate Moreno, único escritor colombiano en obtener&nbsp;el prestigioso premio literario&nbsp;<em>Planeta</em>.</p>



<p>Como dato curioso adicional, Jesús Zárate Moreno ganó en 1972 el premio Planeta, pero no pudo celebrarlo porque había fallecido en 1967. Ahora bien, resulta tan sorprendente el descubrimiento del autor, como evidenciar la nula información sobre su vida. Afortunadamente encontré un artículo de la otrora estudiante de literatura Lunay Estela Figueroa Arias de la Universidad Autónoma de Bucaramanga (UNAB), que viene a rescatar del olvido a Jesús Zárate Moreno. Para quien desee buscarlo se titula: Jesús Zárate Moreno, trayectoria vital: 1915 – 1967.</p>



<p>El autor y diplomático colombiano nació el 15 de septiembre de 1915, en Málaga (Santander, Colombia) y falleció en Bogotá en 1967, dato que me estremece, pues mientras él se iba yo nacía en la misma ciudad y el mismo año. Sus obras publicadas son las colecciones de cuentos:&nbsp;<em>Un zapato en el jardín</em>&nbsp;(1948),&nbsp;<em>No todo es así</em>&nbsp;(1948),&nbsp;<em>El viento en el rostro</em>&nbsp;(1953),&nbsp;<em>El día de mi muerte&nbsp;</em>(1955), las novelas&nbsp;<em>La Cárcel</em>&nbsp;(1972) y&nbsp;<em>El Cartero&nbsp;</em>(1973), que fueron publicadas a modo póstumo, igual que tres piezas de teatro.</p>



<p>La investigación de Figueroa Arias revela que el escritor privilegió su tierra santandereana como escenario y argumento de sus obras, los recuerdos de su infancia y juventud en Málaga, desde donde se traslada a Bucaramanga, la capital del Departamento, en donde cursa el bachillerato y a los 18 años se vincula al periódico&nbsp;<em>Vanguardia Liberal</em>&nbsp;en muestra de su genial precocidad para la escritura. Se convertiría en secretario del diplomático y político liberal Gabriel Turbay, médico de la Universidad Nacional de Colombia, Ministro de Relaciones Exteriores, candidato a la presidencia de la República y quien murió a los 46 años de una enfermedad fulminante en París.</p>



<p>Fruto de la relación profesional con Turbay y gozando de una merecida reputación periodística, Zárate Moreno en 1943 es nombrado Jefe de Correspondencia del Ministerio de Relaciones Exteriores en Bogotá, ciudad en la cual se publican sus primeros cuentos. Posteriormente, Zárate es nombrado Primer Secretario en la Legación de Colombia en Madrid y Cónsul General de Colombia en Barcelona.&nbsp;<em>Un zapato en el jardín</em>(1948) es publicado en Madrid y en el mismo año en la&nbsp;<em>editorial Imprenta</em>&nbsp;de Bucaramanga en Colombia, su segundo libro de cuentos&nbsp;<em>No todo es así</em>.&nbsp;</p>



<p>Jesús Zárate Moreno, regresa a Colombia en 1948 y es designado como Subdirector del Departamento Diplomático, escribiendo al mismo tiempo reportes especiales para el periódico&nbsp;<em>El Tiempo</em>. Hernando Téllez alaba los cuentos de Zárate Moreno por la temática provincial con tono universal. En 1949 es nombrado Director de Información y Prensa de la Cancillería y se vincula con el periódico&nbsp;<em>El Espectador</em>, convirtiéndose en asiduo colaborador en el&nbsp;<em>Magazín Dominical</em>&nbsp;donde resultó muy popular una columna suya titulada&nbsp;<em>El pabellón de reposo</em>, bajo el seudónimo&nbsp;<em>Zalacaín</em>, se trataba de historias reales pasadas por el filtro literario que fueron publicadas hasta 1954.&nbsp;</p>



<p>Desde 1950 a 1953, Zárate fue Jefe de la Sección de Europa, África y Oriente en el Ministerio, al tiempo que&nbsp;<em>Ediciones Espiral</em>&nbsp;de Bogotá publicaba su libro&nbsp;<em>El viento en el rostro, relatos de Zalacaín&nbsp;</em>(1953), selección de las mejores crónicas escritas para el&nbsp;<em>Magazín Dominical</em>. Dejo a los amigos de&nbsp;<em>El Espectador</em>&nbsp;y su&nbsp;<em>Magazín</em>, la posibilidad de reeditar en papel o en la versión digital del periódico estos relatos de Zárate Moreno para que los lectores contemporáneos puedan descubrir al escritor.</p>



<p>En 1954, Jesús Zárate Moreno es nombrado en Cancillería como Director de Política Exterior y del Departamento Diplomático, luego como Consejero de la Embajada de Colombia en México de 1954 a 1955, publicando simultáneamente&nbsp;<em>El día de mi muerte</em>&nbsp;con la&nbsp;<em>Editorial Iqueima</em>&nbsp;de Bogotá.&nbsp;</p>



<p>Los siguientes cargos diplomáticos de Zárate fueron Consejero de la Delegación de Colombia en la OEA, Consejero de la Delegación de Colombia ante la ONU, cuando nuestro país fue elegido como miembro no permanente del Consejo de Seguridad. Al regresar a Bogotá, en lo que los funcionarios de Cancillería llamamos planta interna, sería Subsecretario del Servicio Exterior y Subsecretario de Asuntos Diplomáticos entre 1959 y 1960, que equivale a lo que hoy sería un Viceministro.</p>



<p>Zárate fue Delegado alterno de Colombia como Ministro Plenipotenciario ante la XVI Asamblea General de las Naciones Unidas de 1960 a 1961. Llegaría a ser Embajador en Cuba en el momento de transición de la dictadura de Batista al gobierno revolucionario de Fidel Castro, época en la que comenzó a concebir la trama de lo que sería su novela&nbsp;<em>La Cárcel</em>, que al parecer fue pensada para ser obra de teatro con tono humorístico.</p>



<p>En 1962 Zárate Moreno fue nombrado Embajador de Colombia en República Dominicana, en una época turbulenta para el país caribeño, pero que le permitió escribir su gran obra que permaneció inédita durante varios años. En 1967 es designado como embajador en Suecia, pero una enfermedad avanzada le impide cumplir el encargo del gobierno colombiano y lamentablemente fallece en Bogotá el 12 de diciembre del mismo año.</p>



<p>Su esposa Alicia Rey y sus tres hijos (Néstor Augusto, Eduardo y Alicia Zárate Rey), luego de hacer el duelo por la muerte del jefe de hogar, rescataron entre sus documentos el manuscrito de&nbsp;<em>La Cárcel</em>&nbsp;y coincidió con la publicación en algún medio de la época de las bases del&nbsp;<em>premio Planeta</em>, convocado por la editorial fundada en Barcelona, percatándose que no había ninguna restricción o advertencia sobre si podían participar obras de autores fallecidos y decidieron enviar la obra, que fue la ganadora en 1972.&nbsp;</p>



<p>Debe decirse que fue una gran sorpresa para los organizadores del premio, conocer que el escritor ganador había muerto cinco años atrás pero ante la calidad literaria de la novela concedieron el premio, aunque en convocatorias posteriores se cuidaron de advertir que sólo se admitirían obras de autores vivos en el momento de dar a conocer el fallo del jurado respectivo.&nbsp;<em>La Cárcel</em>, es una obra divertida a pesar de desarrollarse en un escenario improbable para una trama optimista.</p>



<p>Resulta emocionante, para quien escribe estas líneas descubrir a un colega en doble sentido, como diplomático y escritor, quien desde sus dos disciplinas le dio prestigio a nuestro país en el extranjero. Espero que este modesto texto sirva de motivación para conocer las obras de Jesús Zárate Moreno, nuestro particular&nbsp;<em>Sugar Man</em>, de la literatura y la diplomacia en Colombia.</p>



<p>*<strong>Dixon Moya </strong>es<strong> </strong>embajador de Carrera Diplomática y Consular, escritor por vocación, lleva un blog en el periódico colombiano <em>El Espectador</em> con sus apellidos literarios, en el cual escribe de todo un poco: <a href="http://blogs.elespectador.com/lineas-de-arena/">http://blogs.elespectador.com/lineas-de-arena/</a>. </p>
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        <author>Asociación Diplomática y Consular de Colombia</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Ese extraño oficio llamado Diplomacia</category>
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        <pubDate>Tue, 09 Dec 2025 03:12:27 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[BUSCANDO A JESÚS ZÁRATE MORENO, DIPLOMÁTICO Y ESCRITOR COLOMBIANO* ]]></media:description>
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        <title>In memoriam: JOSÉ JOAQUIN GORI LEIVA, 19 de marzo de 1907 – 5 de octubre de 2015*</title>
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        <description><![CDATA[<p>Ante un nuevo aniversario del deceso de José Joaquín Gori Leiva repito extractos de un escrito hecho cuando cumplió un año. Octubre nos trae tristeza, pues el 15 cumpliría años Ricardo, mi hermano, quién falleció el 22 de julio pasado. Hasta el último momento mi padre conservó su plena lucidez y mantuvo su inquebrantable fe [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Ante un nuevo aniversario del deceso de José Joaquín Gori Leiva repito extractos de un escrito hecho cuando cumplió un año. Octubre nos trae tristeza, pues el 15 cumpliría años Ricardo, mi hermano, quién falleció el 22 de julio pasado.<br><br>Hasta el último momento mi padre conservó su plena lucidez y mantuvo su inquebrantable fe católica. Dedicó su vida entera a la causa del país, como nación y como democracia. Y fue la vida más fértil y productiva que pueda obtenerse de una persona. Más de 80 años de participación como seminarista, primero; luego como abogado, académico y servidor público, más que nada diplomático profesional. Pues la diplomacia la ejerció como ciencia rigurosa, entrenado como estaba en el estudio de los clásicos, en el conocimiento íntimo de los dogmas de la Iglesia Católica y en el estudio profundo del derecho. Quiso la providencia que contrajera matrimonio con una persona que abundaba en los condimentos que faltaban para que la diplomacia también la pudiera practicar como arte: ella, mi madre, tenía gracia, donaire, espontaneidad, alegría y perspicacia. La recordamos hoy también: Lola Cabrera, chilena.<br><br>Al momento de su deceso mi papá era el decano universal de los diplomáticos, y si considera que estaba notablemente lúcido y que no se quejaba de enfermedad alguna creo que la historia algún día deberá hacerle algo de justicia. El país al que sirvió hasta el último día creo que ni se enteró de su fallecimiento; y menos los medios, que crean y destruyen ídolos de barro.<br><br>En este nuevo aniversario agrego que inició su carrera en el conflicto de Leticia, y luego participó en la negociación de todos los tratados terrestres de límites, en la creación de la ONU y en la adopción de la Carta de la OEA en Bogotá. Casi pierde la vida en el Bogotazo. Como secretario general Adjunto de la delegación colombiana fue quién ideó y coordinó que la Novena Conferencia Panamericana que adoptó la Carta de la OEA se celebrara en los salones de un colegio, el Gimnasio Moderno, dado que las instalaciones que con extraordinario esmero preparó Colombia habían sido arrasadas. Me comentaba que la conferencia transcurrió tan fluidamente bajo la batuta del canciller Eduardo Zuleta Ángel que cuando llegó el momento de la firma de la Carta de la OEA, el documento no se había logrado imprimir. Acudieron a presentar las hojas con nombres y antefirmas de los delegados, todo en una elegante carpeta de cuero vacía. Se firmó en blanco.<br><br>Sobre todos los asuntos internacionales del país dejó escritos para el Alto Gobierno. Nunca los divulgó, pero lo que puede deslizarse es que lo que opinaba sobre las negociaciones con Venezuela, sobre la toma de la embajada dominicana y del Palacio de Justicia, o sobre las reclamaciones de Nicaragua, era el producto de quemarse las pestañas para reunir elementos de juicio y presentar siempre un análisis integral, lleno de consideraciones de largo plazo. El desarrollo de los acontecimientos ha demostrado que le asistía razón en cada cuestión que expuso.<br><br>Su obsesión fue el servicio exterior. Concebía el ramo diplomático como el instrumento esencial para la defensa de los intereses nacionales, paralelo a la milicia, cada uno en su órbita y devoción por la causa. Los estatutos que le dieron cuerpo legal a la carrera diplomática estaban diseñados para preparar una elite seleccionada por concurso en el que la primera regla era que el origen, género, orientación sexual, raza o cualquier otra particularidad de los concursantes no influía, pues eran anónimos. Lo que interesaba, en sus palabras textuales, es que tuvieran madera para diplomáticos. No hay blanquitos ni estirpes feudales en el servicio diplomático colombiano. Buenos o malos, los colombianos somos como un refinado &#8220;blended&#8221; whisky, producto de una sutil mezcla. Y este elixir no produce gastritis.</p>



<p>*José Joaquín Gori Cabrera. Embajador de Carrera (r), doctor en jurisprudencia de la Universidad del Rosario, especializado en Derecho Internacional Público de la misma universidad; egresado del&nbsp;<em>Foreign Service Programme</em>&nbsp;de la Universidad de Oxford y catedrático de derecho de los tratados y derecho internacional.</p>



<p>**<em>&nbsp;Las opiniones expresadas en el blog corresponden únicamente a los autores y no comprometen a la Asociación Diplomática y Consular de Colombia -ASODIPLO, ni al Ministerio de Relaciones Exteriores.</em></p>



<p></p>
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        <author>Asociación Diplomática y Consular de Colombia</author>
                    <category>Actualidad</category>
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        <pubDate>Thu, 30 Oct 2025 13:51:56 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[In memoriam: JOSÉ JOAQUIN GORI LEIVA, 19 de marzo de 1907 – 5 de octubre de 2015*]]></media:description>
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        <title>REVISTA ORBIS EDICIÓN No. 28: Nuevos enfoques de la política exterior colombiana *</title>
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        <description><![CDATA[<p>La revista Orbis de carácter informativo, académico y analítico sobre temas de política exterior de Colombia es una publicación de la Asociación Diplomática y Consular de Colombia (Asodiplo), dirigida al cuerpo diplomático, los funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores y otras entidades estatales, académicos y público interesado en las relaciones internacionales. La presente edición No. [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
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<p>La revista Orbis de carácter informativo, académico y analítico sobre temas de política exterior de Colombia es una publicación de la Asociación Diplomática y Consular de Colombia (Asodiplo), dirigida al cuerpo diplomático, los funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores y otras entidades estatales, académicos y público interesado en las relaciones internacionales.</p>



<p>La presente edición No. 28 del mes de agosto de 2025, se ha dedicado a los nuevos enfoques de la política exterior colombiana. Incluye artículos de reflexión indexados, escritos literarios y temas relacionados con la COP16 de Biodiversidad, celebrada en Cali, y su impacto en la diplomacia ambiental y la cooperación internacional.</p>



<p>Entre los escritos que encontrarán los lectores, se encuentran artículos sobre medio ambiente, diplomacia para la paz, acciones de reparación a víctimas, protección de la Amazonia, recuperación del patrimonio precolombino en el exterior, figuras históricas del abolicionismo y el litigio ante la Corte Internacional de Justicia.</p>



<p>Adicionalmente, se incluyen referencias a dos instrumentos internacionales jurídicamente vinculantes concertados en tiempos recientes y de gran importancia: El Acuerdo sobre la conservación y uso sostenible de la biodiversidad marina más allá de las jurisdicciones nacionales, en el marco de la Convención sobre el Derecho del Mar, acordado en el año 2023 y abierto a firma de los países hasta septiembre de 2025; y el Acuerdo sobre prevención, preparación y respuesta frente a pandemias en el marco de la Constitución de la Organización Mundial de la Salud, el cual fue adoptado por consenso de los países en mayo de 2025.</p>



<p>Nos complace también que entre los autores y colaboradores de este número 28 de Orbis, se cuenten altos funcionarios del Estado, exfuncionarios, académicos y diplomáticos, a quienes agradecemos su tiempo y disposición. Así mismo, manifestamos nuestro especial reconocimiento a los pares académicos que evaluaron de forma independiente los artículos de la revista, en el marco de su indexación.</p>



<p>Para ilustrar la edición No. 28, ASODIPLO convocó a un concurso de fotografía entre los funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores, los cuales fueron empleados para la portada y para un artículo. Solo dos fotografías de las presentadas cumplieron los estándares requeridos y, por lo tanto, otros miembros de la Asociación, fuera del concurso, aportaron las demás fotografías. En la portada aparece la fotografía ganadora del primer premio del concurso, del asociado, tercer secretario Federico Rocha, titulada Pequeña voz del Amazonas, que presenta una diminuta rana venenosa del Amazonas de la especie Ranitomeya amazonica. Se estima que en el Amazonas habitan más de mil especies de ranas, cada una con características únicas. En palabras del autor “Esta pequeña criatura es un poderoso recordatorio de la extraordinaria diversidad biológica que alberga Colombia”, tema central de la edición.</p>



<p>La tradicional separata artística incluye material fotográfico elaborado en el contexto de la COP16 del Convenio de Diversidad Biológica, que se llevó a cabo en Cali, Colombia, en octubre de 2024, testimonio del gran logro que representó la Conferencia para el medio ambiente del planeta y para posicionar la política exterior de nuestro país en los escenarios multilaterales. Agradecemos al Ministerio de Relaciones Exteriores por autorizar su reproducción.</p>



<p>Finalmente, la revista presenta al final, el recuento de las actividades desarrolladas por la Asociación Diplomática y Consular de Colombia en el periodo marzo 2024 a junio 2025.</p>



<p>Siguiendo el formato que inauguramos con el número 24 de Orbis, para los ejemplares impresos de la revista se utiliza papel ecológico, reafirmando nuestro compromiso con la sostenibilidad.</p>



<p>Los invitamos a explorar los contenidos de la revista Orbis No. 28, edición en formato digital, en <a href="https://nam02.safelinks.protection.outlook.com/?url=https%3A%2F%2Fdiplomaticos-colombia.org%2Frevista-orbis%2F&amp;data=05%7C02%7Cmargarita.manjarrez%40cancilleria.gov.co%7Cf432c9e59f7b47de1a9c08de067a2723%7C19b4547b32c44c32a66d0f69013f615a%7C0%7C0%7C638955319013725316%7CUnknown%7CTWFpbGZsb3d8eyJFbXB0eU1hcGkiOnRydWUsIlYiOiIwLjAuMDAwMCIsIlAiOiJXaW4zMiIsIkFOIjoiTWFpbCIsIldUIjoyfQ%3D%3D%7C0%7C%7C%7C&amp;sdata=nhBSMjBwCoD6c%2Fx82B6IK3jFriV%2FTjoQ1lMupwug%2FSE%3D&amp;reserved=0" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://diplomaticos-colombia.org/revista-orbis/</a>&nbsp;</p>



<p>*Comité Editorial</p>



<p>ASODIPLO</p>



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        <author>Asociación Diplomática y Consular de Colombia</author>
                    <category>Actualidad</category>
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        <pubDate>Thu, 09 Oct 2025 04:55:33 +0000</pubDate>
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        <title>RÉSPICE ÁFRICA: MIRADA ENTRE EL PASADO TRÁGICO Y UN FUTURO DE ESPERANZA*</title>
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        <description><![CDATA[<p>Nota preliminar: Esta columna está basada en la charla que presentó el autor en el XI Congreso Nacional de la Asociación Latinoamericana de Estudios de Asia y África (ALADAA), en la Universidad El Bosque en Bogotá, el 27 de agosto de 2025, por delegación de la Dirección de Asia, África y Oceanía, del Ministerio de [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p><strong>Nota preliminar</strong>: <em>Esta columna está basada en la charla que presentó el autor en el XI Congreso Nacional de la Asociación Latinoamericana de Estudios de Asia y África (ALADAA), en la Universidad El Bosque en Bogotá, el 27 de agosto de 2025, por delegación de la Dirección de Asia, África y Oceanía, del Ministerio de Relaciones Exteriores.</em></p>



<p>Este texto podría llamarse simplemente <em>una mirada,</em> porque justamente será un vistazo a un tema que en los últimos años ha tenido un desarrollo que daría incluso para un documento mucho más profundo, y hasta una tesis académica. Pero se aspira a que sea lo suficientemente interesante como acicate para investigadores que decidan explorarlo en el futuro.</p>



<p>En la historia de la política exterior colombiana se acuñaron dos conceptos, que han identificado la tradición de nuestra diplomacia en el siglo XX, el <em>Réspice Polum</em> y el <em>Réspice Similia</em>. Ahora bien, estas expresiones que en su momento fueron referencia de dos gobiernos concretos, respectivamente el de Marco Fidel Suárez (1918 – 1921) y Alfonso López Michelsen (1974-78), terminaron por simplificar la historia de la política exterior colombiana en el siglo XX, coincidiendo en este punto con un colega de la Carrera Diplomática y candidato a doctor en historia, Julián Camilo Silva, pues no deja de ser una reducción facilista y por momentos errónea.</p>



<p>Estas dos miradas bautizadas en latín, la que se dirigía al norte (en concreto hacia los Estados Unidos) y la que se enfocaba en los países vecinos, siendo etiquetas que pueden controvertirse, sí revelaban la renuencia tradicional de Colombia de explorar el gran potencial de las relaciones con otras realidades geográficas, en este caso concreto, con los países africanos, pero incluso también en el plano multilateral, con los organismos que tienen sede en aquel continente.</p>



<p>África es un nombre que cuando llega a nuestra cabeza, lo hace con las mismas etiquetas incompletas o injustas que pueden encerrar los pensamientos de un europeo o norteamericano inculto o mal informado cuando piensa en Colombia, ideas como selva, violencia, salvajismo, barbarie, miseria, corrupción y un largo etcétera tan incompleto como corto de análisis, pues las naciones africanas, resultan tan complejas y sorprendentes como nuestro país.</p>



<p>Antes de hablar de la relación entre África y Colombia, debe indicarse que el continente africano cuenta con una población mayor a 1500 millones de personas, siendo el tercero en tamaño del mundo, con una edad promedio de 20 años, en un área de 30 millones de kilómetros cuadrados que concentra un tercio de los recursos minerales del mundo, especialmente de Coltán, Platino, Cobalto y otros elementos valiosos, no sólo en los mercados sino en lo geopolítico. En 2025 se calcula que seis de los diez países que más crecerán en el mundo son africanos. Son solo algunas de las cifras que reflejan el gran potencial del citado continente.</p>



<p>La mirada colombiana hacia el África empezó de una manera trágica, entre los siglos XV y XIX incluso, cuando miles de seres humanos que fueron esclavizados llegaron a nuestros puertos y de allí se desplazaron a diversas regiones del país. Ese inicio cruel, dejó una realidad diversa y rica, en cultura y sociedad. En la música colombiana, la cumbia como ritmo que nos identifica en el mundo y que ha trascendido tiempos y espacios, no sería lo que ha llegado a ser, sin su aporte fundamental africano.</p>



<p>Colombia es después de los Estados Unidos y Brasil el país con mayor número de afrodescendientes del continente, al menos un 10% de la población total. Lo cual es significativo, si tenemos en cuenta que la Unión Africana, el gran organismo regional que agrupa a 55 países, contempla aparte de 5 regiones naturales, una sexta región virtual, la de la diáspora africana en el mundo.</p>



<p>La historia debe reconocer en el futuro, el aporte e innegable liderazgo de la vicepresidenta Francia Márquez, para el diseño y ejecución de la <em>Estrategia África 2022 – 2026</em>, que hace parte del Plan Nacional de Desarrollo y que comprende 12 grandes ejes temáticos, dos de los cuales, corresponden a la Cancillería: Presencia diplomática con diálogo político y relacionamiento con la Unión Africana.</p>



<p>Ningún otro líder político colombiano en el pasado había identificado y trabajado tanto por el relacionamiento de nuestro país con África. Hasta el momento la vicepresidenta Márquez ha realizado tres giras a ese continente, que no pocos sectores del país han criticado o no han entendido, por ignorancia, poca información, o por sesgos políticos o ideológicos, sin entrar a considerar el gran potencial que representa para Colombia acceder a nuevos mercados y enriquecerse en el plano cultural con una realidad que paradójicamente nos resulta tan cercana.</p>



<p>La Estrategia África se ha desarrollado gracias al trabajo mancomunado entre el despacho de la Vicepresidencia y la Dirección de Asia, África y Oceanía de la Cancillería. Desde la Coordinación de África y Medio Oriente hemos sido testigos de la buena sintonía y de la claridad a la hora de asumir los objetivos. Pero sin duda, es responsabilidad de todo el Estado colombiano que esta <em>Estrategia</em> se mantenga y consolide en el tiempo.</p>



<p>Puede afirmarse que ya se pueden observar logros palpables en el aumento de la cantidad y calidad del diálogo político y diplomático, proyectos de cooperación horizontal (Sur-Sur y triangular) y acercamientos en materias específicas como educación, deporte y cultura. En el plano comercial, cabe destacar la iniciativa “<em>Ella Exporta a África</em>”, la cual, a través del <em>Fondo Mujer</em> y en alianza con ProColombia, apoya la internacionalización de empresas propiedad o lideradas por mujeres que tengan como objetivo exportar al mercado africano.</p>



<p>Justamente la vicepresidenta Francia Márquez realizó su tercera gira al África entre el 26 de agosto y el 1 de septiembre, visitando cuatro países (Etiopía, Mozambique, Madagascar y Nigeria), en una muestra del compromiso institucional del gobierno colombiano, al impulsar las relaciones de amistad, rescatando el pasado común y proyectándose al futuro, enfatizando en el gran potencial económico, pero también cultural que hay entre nuestro país y las naciones africanas.</p>



<p>El Ministerio de Relaciones Exteriores, ha impulsado la apertura de nuevas embajadas de Colombia, que en este momento llegan a 8 en África: Argelia, Egipto, Marruecos, Kenia, Sudáfrica y 3 recientes, Ghana, Senegal y Etiopía, en cuya capital Adís Abeba, se encuentra justamente la sede de la Unión Africana, porque no sólo hablamos de la relación bilateral entre Colombia y los países africanos, así como del aporte de nuestro país en el acercamiento entre dos bloques regionales, la CELAC y la Unión Africana.</p>



<p>Colombia como presidente pro tempore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (2025 – 2026), no sólo promueve la relación con la Unión Europea, para lo cual desde antes de tomar oficialmente la presidencia de manos de Honduras el 9 de abril de este año, desde la Dirección de Mecanismos de Concertación e Integración Regionales (DIMCIR) se trabaja organizando la Cumbre de noviembre próximo en Santa Marta, y acercando a nuestro máximo mecanismo de concertación y diálogo político regional con China, con los países de la península arábiga (reunidos en el Consejo de Cooperación de países del Golfo) y con la Unión Africana. Estas acciones se constatan en el Plan de Trabajo que Colombia como presidente a través de la entonces directora de Mecanismos, embajadora Margarita Manjarrez presentó junto al Viceministro de Asuntos Multilaterales Mauricio Jaramillo Jassir, a los miembros de CELAC a final del mes de abril. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p>Retomando las acciones de acercamiento a Africa, uno de los puntos centrales de la agenda de la tercera gira de la vicepresidenta Márquez a Etiopía, fue sin duda su reunión con el presidente de la Comisión de la Unión Africana, Sr. Mahmoud Ali Youssouf, en la que estuvo acompañada por el viceministro Jaramillo Jassir, de cuyo despacho depende la Dirección de Mecanismos de Concertación e Integración Regionales.</p>



<p>La Estrategia África, que debe permanecer como política de Estado independiente de los gobiernos por venir, encaja perfectamente con la <em>Agenda 2063</em>, año en el cual la Unión Africana se ha comprometido en consolidarse como un continente integrado, próspero y pacífico. En el plano comercial el potencial es inmenso, cuando se descubre que existen 8 comunidades económicas regionales en un momento, en que las realidades de los mercados tradicionales para los productos colombianos, con mayores restricciones, obligan a buscar alternativas.</p>



<p>Espero que cuando los historiadores del futuro escriban sobre la política exterior de Colombia, hablen de dos nuevas miradas fundamentales, el <em>Réspice Asia</em> y el <em>Réspice África</em> y muestren los frutos de lo que se siembra actualmente, y destaquen la <em>Estrategia África</em>, sin fecha de caducidad, consagrada como política de Estado en Colombia. Siendo consecuentes con el inicio del presente texto, que sea una mirada permanente, curiosa y bien enfocada.</p>



<p><strong>*Dixon Moya </strong>es embajador de carrera, actualmente Coordinador de Africa y Medio Oriente en la Dirección de Asia, Africa y Oceanía. Lleva un blog en el periódico colombiano <em>El Espectador</em> con sus apellidos literarios: <a href="http://blogs.elespectador.com/lineas-de-arena/">http://blogs.elespectador.com/lineas-de-arena/</a> </p>



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        <author>Asociación Diplomática y Consular de Colombia</author>
                    <category>Ese extraño oficio llamado Diplomacia</category>
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        <pubDate>Thu, 18 Sep 2025 07:58:40 +0000</pubDate>
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        <title>CARTA ABIERTA DE LA JUNTA DIRECTIVA DE LA ASOCIACIÓN DIPLOMÁTICA Y CONSULAR DE COLOMBIA SOBRE LA CRISIS HUMANITARIA EN PALESTINA</title>
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        <description><![CDATA[<p>29 de julio de 2025 No es necesario ser un diplomático para indignarse con las violaciones del derecho internacional que se perpetran en la actualidad en la Franja de Gaza, ni con el deterioro y la violencia creciente en Cisjordania. El mundo sufre guerras y agresiones que socavan la paz y la convivencia en Ucrania, [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>29 de julio de 2025</p>



<p>No es necesario ser un diplomático para indignarse con las violaciones del derecho internacional que se perpetran en la actualidad en la Franja de Gaza, ni con el deterioro y la violencia creciente en Cisjordania. El mundo sufre guerras y agresiones que socavan la paz y la convivencia en Ucrania, Sudán, Palestina, por mencionar las más notorias; aunque no se puede guardar silencio ante ninguna, lo que ocurre en Gaza merece que dejemos constancia de nuestro rechazo.&nbsp;</p>



<p>El derecho internacional de los derechos humanos, el derecho internacional humanitario y, en general, la arquitectura del derecho internacional, se están viendo socavados. Las convenciones fundamentales que garantizan la protección de la misión médica, del trabajo humanitario, de los periodistas y de los organismos internacionales se ignoran y violan flagrantemente. En Palestina se usa actualmente el hambre como arma de guerra, el castigo colectivo, el desplazamiento forzado masivo, la profanación de cadáveres y lugares sagrados, todos delitos proscritos por el Derecho Internacional.</p>



<p>Que todo ello ocurra a la vista de la humanidad, y que muchos Estados y actores internacionales miren hacia otro lado, validen e incluso tomen partido en favor de tales violaciones, nos hace preguntarnos en dónde ha quedado el sentido de humanidad que debe clamar por la exigencia de un alto al fuego, por la entrada de ayuda humanitaria en condiciones dignas y seguras para la población bajo asedio, por la liberación de los rehenes de lado y lado.</p>



<p>Los diplomáticos hemos sido formados bajo la égida del derecho internacional que privilegia la resolución pacífica de los conflictos internacionales y nos hace conscientes de que históricamente el diálogo y la negociación, por encima de la barbarie y la deshumanización han sido, sino las más fáciles de lograr, sí las más efectivas y duraderas maneras de dirimir conflictos y salvar vidas.</p>



<p>Colombia fijó su posición en concordancia con el derecho internacional, aún antes de que se desatara la catástrofe de la que hoy somos testigos contra los seres humanos hacinados en la Franja de Gaza – Palestina. El derecho de defensa, incoado por Israel ante los execrables ataques del 7 de octubre de 2023 por parte de Hamas, ha derivado en una condenable y desproporcionada respuesta que ha sido denunciada por Sudáfrica, como violatoria de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), acción que ha sido respaldada por distintos Estados, incluyendo al colombiano. Desafortunadamente, las medidas provisionales que dictó la CIJ el 26 de enero de este año, en el marco del proceso, han sido ignoradas y no han surtido efecto hasta el día de hoy.</p>



<p>Los diplomáticos de carrera colombianos somos consecuentes con nuestra política exterior, marcada por quien constitucionalmente tiene su dirección, y por ello la Junta Directiva de la Asociación Diplomática y Consular de Colombia -ASODIPLO-, se une a los clamores para que termine la masacre contra el pueblo palestino, que se liberen los rehenes y que se reconozca y concrete el derecho a la autodeterminación de Palestina como un Estado de pleno derecho; estamos convencidos de que solo por estas vías se logrará la paz en la región, la justicia para Palestina y la convivencia de Israel con sus vecinos.</p>



<p>Los diplomáticos del mundo, independientemente de nuestra afinidad política, religión u origen nacional tenemos la responsabilidad de alzar nuestra voz para llamar a la cordura, pedir la prevalencia del derecho sobre la barbarie, de la vida sobre la muerte, la cesación inmediata de la destrucción colectiva y el inicio de negociaciones diplomáticas que conduzcan a una paz justa, duradera y respetuosa de los logros que ha alcanzado la civilización.&nbsp;</p>



<p>Invitamos a las asociaciones nacionales de diplomáticos en el mundo para que se pronuncien también a favor de la diplomacia como el medio idóneo de solución de los conflictos armados internacionales bajo el respeto irrestricto del derecho internacional de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario, y en general del regreso al orden mundial civilizado.&nbsp;</p>



<p>No es tiempo de guardar silencio, no es tiempo de permanecer indiferentes ante acciones que socavan a la humanidad misma, al multilateralismo y al orden internacional sujeto a las normas de convivencia y resolución de conflictos que hemos acordado, aceptado y preservado por décadas.</p>



<p><strong>Junta Directiva</strong></p>



<p>Asociación Diplomática y Consular de Colombia</p>



<p>ASODIPLO</p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Asociación Diplomática y Consular de Colombia</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Ese extraño oficio llamado Diplomacia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=118660</guid>
        <pubDate>Wed, 30 Jul 2025 15:23:09 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/30101907/carta-uno-IMG_2713-2.tiff" type="image/tiff">
                <media:description type="plain"><![CDATA[CARTA ABIERTA DE LA JUNTA DIRECTIVA DE LA ASOCIACIÓN DIPLOMÁTICA Y CONSULAR DE COLOMBIA SOBRE LA CRISIS HUMANITARIA EN PALESTINA]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Asociación Diplomática y Consular de Colombia</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Carta a El Tiempo sobre editorial &amp;#8220;Diplomacia con requisitos&amp;#8221;</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ese-extrano-oficio-llamado-diplomacia/carta-a-el-tiempo-sobre-editorial-diplomacia-con-requisitos/</link>
        <description><![CDATA[<p>A raiz del editorial del diario El Tiempo del 29 de junio del corriente año, la Asociación Diplomatica y Consular remitió la siguiente carta que compartimos, por considerarla de interés general. Bogotá, 30 de junio 2025 SeñoresDiario El TiempoCiudad. Estimados señores: En relación con el Editorial del 29 de junio “Diplomacia con requisitos”, la Asociación [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p>A raiz del editorial del diario El Tiempo del 29 de junio del corriente año, la Asociación Diplomatica y Consular remitió la siguiente carta que compartimos, por considerarla de interés general.</p>



<p></p>



<p>Bogotá, 30 de junio 2025</p>



<p>Señores<br>Diario El Tiempo<br>Ciudad.</p>



<p>Estimados señores:</p>



<p>En relación con el Editorial del 29 de junio “Diplomacia con requisitos”, la Asociación Diplomática y Consular de Colombia -ASODIPLO- se permite formular las siguientes consideraciones.</p>



<p>Afirman ustedes, sin asidero probatorio y contra toda evidencia, que, “no todos los embajadores pueden ni deben ser diplomáticos de carrera. En la diplomacia moderna y en el ejercicio práctico de las relaciones internacionales, la designación de representantes especiales, aliados políticos, expertos sectoriales o voces provenientes del sector privado o la academia ha sido una constante no solo en Colombia, sino en buena parte del mundo. Ser embajador no es un derecho exclusivo de quienes ingresaron por concurso a la carrera diplomática, ni debería serlo.” Estas afirmaciones desconocen el mandato constitucional consagrado en el artículo 125 de la Carta Política, que establece la Carrera como regla general para el ingreso y ascenso en el empleo público, sin perjuicio de las excepciones que la propia Constitución o la ley contemplen, como ocurre con el nombramiento de embajadores. Sin embargo, el carácter excepcional de esta figura no puede convertirse en una puerta abierta para designar, sin ningún tipo de requisitos, a quienes representan los intereses de la Nación y de todos los colombianos en el exterior. Por el contrario, debe ser una oportunidad para fortalecer el servicio exterior y consolidar la Carrera Diplomática como columna vertebral de la política exterior del Estado.</p>



<p>Eximir de requisitos a quienes ocupan los cargos de mayor responsabilidad en materia internacional no solo resulta contradictorio, sino que también pone en riesgo la ejecución coherente y eficaz de la política exterior del país. Basta observar la composición del cuerpo diplomático en países que han logrado consolidar una política exterior exitosa: el 100 % de los embajadores pertenecen a la Carrera Diplomática en Austria, Dinamarca, Estonia, Irlanda, Suiza y Tailandia; el 99 % en Alemania, Portugal, España, Turquía y el Reino Unido; el 98 % en Brasil, Grecia, Egipto, el Vaticano y Finlandia; y más del 90 % en Japón, Australia, Noruega, Nueva Zelandia, Países Bajos y Francia. En contraste, en Colombia la ley únicamente exige que el 20 % de los embajadores sean de carrera. La mayoría de los Estados, en cambio, establece como mínimo el nombramiento del 70 % de embajadores de carrera como jefes de misión.</p>



<p>Menos cierto es que, la Carrera Diplomática sea limitada en términos de pluralidad. De hecho, nuestra composición étnica refleja precisamente la diversidad de la población colombiana, toda vez que la Carrera Diplomática está integrada en su gran mayoría por personas que se auto identifican (criterio utilizado por el DANE en el censo poblacional de 2018) como mestizos, blancos, afro colombianos e indígenas. Pero la Carrera Diplomática no solo refleja étnicamente al país sino que es inclusiva, con miembros de la comunidad LGTBIQ+ y mujeres, todos funcionarios que además provienen de todas las regiones de Colombia. Si se aprecia con rigor el nivel socio económico de los miembros de la Carrera Diplomática, es evidente que laCarrera es en realidad un sistema que permite no solo a profesionales idóneos ingresar por concurso de méritos y ascender en el servicio exterior sino que genera movilidad social y económica, con la consecuente reducción proporcional del índice de desigualdad, que sitúa a Colombia, desafortunadamente, en un deshonroso lugar.</p>



<p>Coincidimos en el análisis certero del editorial, en cuanto a que las reformas de años recientes, si bien, han ampliado las posibilidades de ingreso al servicio diplomático, deben profundizarse, lo cual estará lejos de lograrse si se persiste en eliminar requisitos que garantizan la idoneidad para el ejercicio del cargo y que fundamenta un sistema democrático basado en el mérito.</p>



<p>Es de destacar que, la meritocracia precisamente disminuye prácticas indeseables para el acceso al servicio público, como el clientelismo y, con el, la corrupción, que con sus desmesurados niveles han sido uno de los obstáculos principales para el desarrollo de Colombia. La meritocracia es el pilar fundamental del Estado moderno y, por eso, tanto las potencias, como la mayoría de naciones, han establecido servicios exteriores conformados por funcionarios que ingresan a la carrera diplomática mediante concurso de méritos, ascienden a las distintas categorías según prueben sus competencias en evaluaciones y capacitación así como en el ejercicio diplomático y son embajadores de Carrera los que representan a esos Estados.</p>



<p>La discrecionalidad no puede conllevar al retroceso en la profesionalización del servicio exterior. No basta para Colombia un servicio exterior cada vez más diverso e incluyente, sino que además debe ser ante todo y sobre todo profesional, idóneo y competente.</p>



<p>Atentamente,</p>



<p>Junta Directiva<br>Asociación Diplomática y Consular de Colombia -ASODIPLO-</p>



<figure class="wp-block-image alignleft size-large"><img decoding="async" width="656" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/01234301/IMG_1708-656x1024.jpg" alt="" class="wp-image-117635" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/01234301/IMG_1708-656x1024.jpg 656w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/01234301/IMG_1708-192x300.jpg 192w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/01234301/IMG_1708-768x1199.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/01234301/IMG_1708-984x1536.jpg 984w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/01234301/IMG_1708-1312x2048.jpg 1312w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/01234301/IMG_1708.jpg 1320w" sizes="(max-width: 656px) 100vw, 656px" /></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="670" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/01234328/IMG_1707-670x1024.jpg" alt="" class="wp-image-117636" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/01234328/IMG_1707-670x1024.jpg 670w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/01234328/IMG_1707-196x300.jpg 196w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/01234328/IMG_1707-768x1174.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/01234328/IMG_1707-1005x1536.jpg 1005w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/01234328/IMG_1707.jpg 1320w" sizes="(max-width: 670px) 100vw, 670px" /></figure>
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        <author>Asociación Diplomática y Consular de Colombia</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Ese extraño oficio llamado Diplomacia</category>
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        <pubDate>Wed, 02 Jul 2025 04:49:28 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Carta a El Tiempo sobre editorial &#8220;Diplomacia con requisitos&#8221;]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Asociación Diplomática y Consular de Colombia</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>SER EMBAJADOR NO ES UN DERECHO SINO UNA RESPONSABILIDAD QUE EXIGE EXCELENCIA: Carta al señor Presidente de la República, Gustavo Petro Urrego* </title>
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        <description><![CDATA[<p>Excelentísimo señor Presidente: Respecto a sus declaraciones recientes sobre los requisitos para que una persona pueda ser nombrada como embajador de Colombia, así como las afirmaciones sobre la Carrera Diplomática y Consular de la República, es pertinente, señor presidente, aclarar importantes asuntos. En primer lugar, no, señor presidente, ser hijo(a) de un obrero no otorga, [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Excelentísimo señor Presidente:</p>



<p>Respecto a sus declaraciones recientes sobre los requisitos para que una persona pueda ser nombrada como embajador de Colombia, así como las afirmaciones sobre la Carrera Diplomática y Consular de la República, es pertinente, señor presidente, aclarar importantes asuntos.</p>



<p>En primer lugar, no, señor presidente, ser hijo(a) de un obrero no otorga, por sí solo, el mérito para ser embajador<strong>,</strong>&nbsp;del mismo modo que tampoco lo otorga ser hijo de un político o de un industrial. El mérito lo tiene la persona, y ese mérito se cultiva, se construye y se gana; no se hereda ni es un regalo.</p>



<p>Desafortunadamente, señor presidente, parece usted no ser distinto a Iván Duque, Andrés Pastrana, Álvaro Uribe, Juan Manuel Santos, o a los demás expresidentes: todos han desestimado la Carrera Diplomática cuando les incomoda para nombrar a sus allegados, pero no dudan en utilizarla cuando necesitan que esos mismos diplomáticos de carrera hagan el trabajo de las personas que nombran y que desconocen el oficio.</p>



<p>Y créanos que se equivoca, señor presidente, la Carrera Diplomática no es “blanca”. Muy pocos de sus miembros son descendientes directos de europeos, o llevan apellidos de origen italiano, alemán, o cualquier otro extranjero, sin que eso descalifique a quien los tenga para ingresar a la Carrera por mérito. La Carrera es diversa, y su verdadero valor está en el conocimiento, el servicio y la experiencia, no en el origen social, en el apellido, ni en la cercanía al poder.</p>



<p>Colombia, según el censo de 2018, está compuesta casi en un 90% por mestizos, seguidos de afrodescendientes e indígenas, y la Carrera Diplomática refleja no solo esta realidad étnica, sino también al país en términos de género, de origen regional y estrato socioeconómico. Ahora bien, si no es aún más diversa, la responsabilidad no recae en las y los diplomáticos de Carrera. Esa es una deuda histórica de su Gobierno y de todos los anteriores, que no han hecho lo suficiente para ampliar la base de acceso. La responsabilidad recae en sus Cancilleres y en quienes los precedieron, no en quienes hemos ingresado por concurso público abierto, compitiendo con transparencia y mérito.</p>



<p>¿Quiere usted, señor presidente ser realmente inclusivo? Pues, a cambio de nombrar embajadores, con los gastos que ello representa, por un periodo poco mayor a un año, que es lo que queda de este Gobierno, ya que los Embajadores tienen en cada cambio de Gobierno la obligación de presentar su renuncia protocolaria al nuevo Presidente, lo que se debería hacer es, por una parte, ampliar el número de cupos en la convocatoria actual al Curso Anual de Formación Diplomática y, por otra, nombrar a los embajadores de Carrera que se han preparado toda una vida para el ejercicio del cargo. Con acciones como esas le abrirá la puerta a muchos jóvenes de todos los orígenes para competir de manera transparente en un concurso público de méritos, y aquellos que ocupen los primeros puestos por excelencia académica posterior a un año de estudios, podrán ingresar a la Carrera Diplomática y Consular para, después de más de dos décadas, cuando estén formados y tengan la experiencia, opten por mérito a ser embajadoras(es) de la República, cumpliendo exactamente el mismo proceso que hemos surtido todos quienes hoy&nbsp;&nbsp;pertenecemos a la Carrera.</p>



<p>Con esa medida, que solo requiere de la voluntad de su Gobierno y la firma de la señora ministra en una resolución, podrá además neutralizar el pretexto que han usado los Gobiernos anteriores y este, de que los funcionarios de Carrera no somos suficientes para cubrir todos los cargos y que, por esa razón, han debido nombrar a políticos o sus familiares, presentadores de televisión, hermanas de artistas, hijos de empresarios, entre otros.</p>



<p>Ahora bien, ¿afirmar que todos los diplomáticos de Carrera son excelentes? Por supuesto que no. Como en cualquier cuerpo profesional, hay personas que no están a la altura del honor que representa servir al Estado colombiano. Pero son la excepción, no la regla. Y si algo habría que revisar en los requisitos para ser embajador(a) de Colombia, no es para flexibilizarlos, sino para hacerlos aún más estrictos.</p>



<p>Representar al país no es un derecho automático para nadie, ni siquiera para quienes pertenecemos a la Carrera, y mucho menos para quienes son nombrados por fuera de la Carrera. Es un privilegio, un honor y una inmensa responsabilidad que debería reservarse a quienes puedan servir a Colombia con dignidad, competencia y profundo respeto por sus instituciones.</p>



<p>Ser embajador no debe seguir siendo una recompensa familiar o política. Debe ser el resultado de décadas de servicio al Estado por parte de personas que han recorrido el camino difícil, visitando con constancia y usando incluso sus propios recursos para asistir a los colombianos en adversas circunstancias, detenidos, enfermos; organizando jornadas consulares en fines de semana interminables, enfrentando los retos del sistema de pasaportes y de las limitaciones tecnológicas en los tramites; diseñando y ejecutando, muchas veces con recursos económicos propios, iniciativas para las comunidades en el exterior, embajadores y cónsules que enfrentan las más diversas situaciones de emergencia, con escasísimos recursos y apoyo, para salvaguardar los derechos de los colombianos en su vida e integridad, así como para preservar y defender los intereses de la Nación. Ser embajador debe ser un honor para quienes han dedicado su vida al servicio diplomático profesional, han invertido en estudiar más, aprender nuevos idiomas y formarse en temas especializados, con la única finalidad de servir mejor al país y ejecutar la política exterior de Estado, no para otros intereses.</p>



<p>Ahora bien, señor presidente, no todos los nombramientos políticos son malos. De hecho, la mayoría son personas íntegras y bien intencionadas. El problema no es su calidad humana: el problema de la mayoría es que no conocen el trabajo. No saben qué es una Nota Verbal, ni cómo se redacta, ni por qué importa; no conocen las formas diplomáticas, ni entienden que no se negocia igual que en el sector privado; muchos se frustran con las restricciones legales que regulan el gasto público y no comprenden que sus actos comprometen al Estado. En resumen, aunque tengan las mejores intenciones y sean personas decentes y respetables, no son idóneas para el cargo porque no tienen la formación ni la experiencia para ello.</p>



<p>Usted, señor presidente, y sus antecesores, parecen desconocer el enorme costo en recursos públicos que implican las largas curvas de aprendizaje que sus nombrados deben recorrer. Tampoco, cuántos errores y pérdidas para el Estado evitamos las y los diplomáticos de Carrera, normalmente en silencio y a menudo ganándonos la antipatía de nuestros jefes, simplemente para proteger la institucionalidad y la dignidad del país.</p>



<p>Reducir los requisitos para ser embajador no solo constituye una falta de respeto hacia quienes hemos ingresado y ascendido mediante concursos públicos, evaluaciones anuales, cursos rigurosos y exámenes de ascenso. Significa también abrir más la puerta para que el próximo Gobierno, como lo han hechos todos, nombre a más “amigos”, premiando vínculos políticos o familiares en lugar de capacidades profesionales. Usted, señor presidente, estaría haciéndole el favor más grande a los Gobiernos que lo precedieron y a los que seguirán: concretar el deterioro del servicio exterior, la crisis de su profesionalización y de su especialización. Estaría mancillando un régimen, que aún debe seguir consolidándose, construido con esfuerzo por hijas e hijos de obreros, de maestros, de contadores, de campesinas, de bachilleres, de economistas, de miembros de las FFMM, de amas de casa, etc., e integrado por personas que se han formado por décadas con denuedo para representar con dignidad y responsabilidad a Colombia y a los colombianos.</p>



<p class="has-medium-font-size">¿Sabe usted, señor presidente, cuántos de nosotros venimos de universidades públicas? ¿Cuántos terminamos nuestros estudios en universidades privadas gracias a becas de excelencia académica o a créditos del ICETEX? ¿Sabe usted que el 100 % de los diplomáticos de Carrera somos, bilingües y que casi todos somos políglotas? ¿Que la mayoría tenemos una o varias maestrías, cuando no doctorados? La Asociación Diplomática y Consular -ASODIPLO- le ha solicitado en varias ocasiones una reunión para que usted conozca los miembros de la Carrera, para que sepa la calidad de profesionales con que cuenta el Servicio Exterior de Colombia, con quienes cuenta usted como Jefe de las relaciones internacionales del país.&nbsp;No somos una élite privilegiada; somos colombianos y colombianas que nos hemos formado para servir a Colombia con responsabilidad y compromiso y que gracias a la Carrera Diplomatica y Consular, pudimos llegar a pertenecer al servicio exterior sin tener padrinazgos políticos ni apellidos “ilustres”.<img decoding="async" class="wp-image-117315" style="width: NaNpx" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/22203732/WhatsApp-comparacion-Image-2025-06-22-at-7.14.28-PM-2.tiff" alt="Funcionarios del servicio exterior: Carrera y Libre nombramiento o provisional."></p>



<p>Por eso, señor presidente, lo que pedimos no es un favor: es respeto. Respeto por un sistema de acceso al servicio público que ha sido construido con inmenso esfuerzo por quienes hacemos parte de él, con años de servicio lejos de casa y de nuestras familias. Respeto por una vocación que no busca aplausos ni cámaras, sino resultados para Colombia. Respeto por quienes hemos entregado nuestra vida a defender los intereses del país en los lugares más complejos del mundo. Porque, dicho sea de paso, los destinos difíciles están normalmente cubiertos por las y los diplomáticos de Carrera, y lo hemos hecho con entrega y compromiso; y bien sea en Viena o en Puerto Obaldía, en Beirut o Tel Aviv, en Barinas o en París, en Tokio o en Esmeraldas, nuestra visión es el Estado y las y los colombianos en el exterior.</p>



<p>Fíjese, señor presidente que usted está transitando por el mismo camino que recorrieron esos Gobiernos que, con tanta razón, critica por su falta de respeto y dignidad hacia el servicio público. Está repitiendo la historia que prometió cambiar, pues bien recordamos sus promesas de campaña, y en el proceso, está ignorando y desvalorizando a cientos de servidores y servidoras que hemos dedicado nuestras vidas, profesional y personalmente, al Estado colombiano, a quienes habiendo ingresado por mérito al servicio exterior, somos ejemplo vivo de cómo se reparan desigualdades. Presidente, está usted cayendo en el mismo desprecio por la institucionalidad, en la misma lógica clientelista de otros gobiernos, en el mismo daño profundo a un servicio exterior que merece ser fortalecido, no destruido.</p>



<p>Y esto lo escribe alguien que viene por un lado de una rama familiar con algo más de holgura, pero que, por otro, es orgullosamente nieta de una mujer humilde: una señora de los tintos en la Caja Agraria. Mi abuelita, de origen campesino, no tuvo diplomas ni títulos, pero tuvo algo que usted hoy desprecia: dignidad, esfuerzo y un amor inmenso por su familia. Con su trabajo silencioso y sacrificios enormes, sirviendo café y lavando grecas mientras otros tomaban decisiones, logró lo que parecía imposible: que sus hijos estudiaran, que soñaran con un futuro mejor. Mis primos y yo somos parte de ese sueño. Mis colegas de la Carrera Diplomática son la concreción de su esfuerzo y de los sueños de sus madres, padres y abuelos; sueños y logros que hoy, usted, señor presidente parece querer desconocer.</p>



<p>*<strong>Mónica Beltrán Espitia</strong>, es Ministra Plenipotenciaria de la Carrera Diplomática y Consular, profesional en Finanzas y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia y master en Ciencia Política, con especialización en Estudios de Mujeres, de la Universidad de Ottawa. Actualmente se encuentra en situación administrativa de disponibilidad, siendo su anterior designación la de Ministra Plenipotenciaria en la embajada de Colombia en Canadá.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p>**<em> Las opiniones expresadas en los blogs corresponden a sus autores</em>.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Asociación Diplomática y Consular de Colombia</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Ese extraño oficio llamado Diplomacia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=117313</guid>
        <pubDate>Mon, 23 Jun 2025 11:31:00 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[SER EMBAJADOR NO ES UN DERECHO SINO UNA RESPONSABILIDAD QUE EXIGE EXCELENCIA: Carta al señor Presidente de la República, Gustavo Petro Urrego* ]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Asociación Diplomática y Consular de Colombia</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>CARRERA CONTRA LA CORRUPCIÓN: UNA APUESTA POR LA INSTITUCIONALIDAD*</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ese-extrano-oficio-llamado-diplomacia/carrera-contra-la-corrupcion-una-apuesta-por-la-institucionalidad/</link>
        <description><![CDATA[<p>La Carrera Diplomática —al no depender de cuotas ni padrinazgos— permite tener una visión de Estado de largo plazo. Esa visión no siempre coincide con la inmediatez de los intereses partidistas, pero es la que garantiza la continuidad institucional y la defensa del interés nacional más allá de los ciclos electorales.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>En Colombia, hablar de lucha contra la corrupción suele remitirnos a titulares escandalosos, promesas de mano dura o reformas legales que rara vez se implementan con eficacia. Hay, sin embargo, una herramienta poderosa —silenciosa, técnica, sostenible— que sigue siendo subvalorada: el fortalecimiento de las carreras administrativas. Esta estrategia, tan simple como revolucionaria, no solo ha demostrado ser eficaz, sino que constituye una de las vías más sólidas para garantizar la estabilidad institucional, reducir el clientelismo y proteger la democracia. Paradójicamente, también es una de las menos promovidas —y a veces, deliberadamente obstaculizada— por los gobiernos.</p>



<p><strong>Más allá del mérito: una lógica distinta de poder</strong></p>



<p>El mérito, como principio rector, no implica una superioridad moral. Los funcionarios de carrera no somos santos ni héroes. Somos, ante todo, profesionales que accedimos a cargos por medio de concursos públicos, no de favores ni lealtades. Nuestra única lealtad es, en general, con la ciudadanía y con los intereses permanentes del Estado. Esta lógica rompe de forma radical con las dinámicas que han gobernado históricamente el acceso al poder en Colombia: el clientelismo y el nepotismo.</p>



<p>El clientelismo fue, según una narrativa extendida, un “mal necesario” que permitió desescalar la violencia política histórica entre liberales y conservadores a través de acuerdos como el Frente Nacional. El poder se transaba. El problema no era solo ético, sino estructural: se vaciaba de contenido la participación democrática. El voto se convirtió en una moneda devaluada que compraba favores, contratos, servicios públicos. El ciudadano no votaba para cambiar, sino para sobrevivir.</p>



<p>Con el tiempo, surgieron proyectos que prometieron acabar con esa lógica. Pero muchos simplemente reemplazaron la transacción por la lealtad personal a un caudillo. Al clientelismo se le opuso el nepotismo, donde lo importante ya no era negociar beneficios, sino demostrar fidelidad incuestionable a un líder o a una causa. Ambas formas son distintas caras de una misma moneda: restringen el acceso equitativo al poder y erosionan la democracia.</p>



<p>Frente a estas dinámicas, las carreras administrativas ofrecen otra ruta. Una ruta menos espectacular, pero más duradera. Una que no depende del favor del poderoso de turno, ni de la transacción circunstancial, sino de la preparación, la competencia y el servicio público. Mientras el clientelismo necesita que las personas pidan favores y el nepotismo exige que sigan ciegamente un mandato, las carreras administrativas permiten que los derechos se ejerzan sin intermediarios.</p>



<p><strong>La Carrera Diplomática y Consular: un caso particular</strong></p>



<p>Las carreras administrativas no son populares con los gobiernos que demuestran su rechazo evitando que sean convocadas a concurso público. Pueden pasar años antes de que abra una convocatoria y, una vez abierta, pueden pasar otros tantos años antes de que se complete su proceso. La Carrera Diplomática y Consular debe convocarse anualmente por ley. Esa obligación formal dificulta maniobras dilatorias, por esto, el rechazo de los políticos se materializa de otras maneras, usualmente, tratando de deslegitimar a sus integrantes.</p>



<p>Cada nuevo gobierno, sin importar su color, parece repetir el mismo libreto: acusa a los diplomáticos de carrera de ser adversarios, de pertenecer a la oposición. Las etiquetas cambian, pero el patrón se mantiene pendularmente: la derecha nos tilda de ser de izquierdas; la izquierda, de ser de derecha. Lo que incomoda no es, por supuesto, la ideología, ya que lo que guía nuestros actos es la legalidad; lo que incomoda es la autonomía.</p>



<p>Para la lógica política, que gira en torno a la transacción o la lealtad, resulta desconcertante que haya funcionarios que no deban su cargo a pactos políticos, que no necesiten pagar favores para mantenerse. Que, sencillamente, estén ahí para hacer su trabajo.</p>



<p>Es necesario hacer énfasis en esto: los funcionarios de carrera estamos dedicados a servir, no somos un obstáculo, ni un lastre para los gobiernos. Las carreras administrativas son una herramienta poderosa para gobernar bien. Están constituidas por profesionales entrenados para transformar las decisiones políticas legítimas en acciones sostenibles, técnicas y alineadas con los intereses permanentes del país. No nos oponemos al poder democrático; lo canalizamos de forma efectiva.</p>



<p>La naturaleza misma de la Carrera Diplomática —al no depender de cuotas ni padrinazgos— permite tener una visión de Estado de largo plazo. Esa visión no siempre coincide con la inmediatez de los intereses partidistas, pero es la que garantiza la continuidad institucional y la defensa del interés nacional más allá de los ciclos electorales.</p>



<p><strong>Fortalecer las carreras, democratizar el Estado</strong></p>



<p>Las carreras administrativas, como espacios de mérito, son también vehículos de inclusión. La Carrera Diplomática y Consular ha avanzado, gracias a la acción de sus propios integrantes —especialmente a través de la Asociación Diplomática y Consular -ASODIPLO— en reducir barreras de entrada para jóvenes de todo el país. Hoy existen asignaciones económicas para los estudiantes del curso de formación gracias a la acción de la Asociación que además estableció un programa de becas para personas en situación de vulnerabilidad y solicitó la modificación del concurso para que sea posible presentar las pruebas escritas en todo el territorio nacional.</p>



<p>Aún falta mucho por trabajar en la inclusión, tanto en esta como en muchas de las carreras administrativas del estado, pero hemos logrado avances significativos para democratizar el servicio exterior colombiano. Somos los mismos diplomáticos de Carrera quienes hemos luchado porque la representación del país en el mundo no dependa del apellido o del padrino político, sino del talento y del compromiso de quienes, desde distintos orígenes, quieren servir a Colombia con dignidad.</p>



<p><strong>El futuro de la diplomacia colombiana</strong></p>



<p>La Carrera Diplomática y Consular no pertenece a ningún gobierno. Es patrimonio de todos los colombianos, es una herramienta para quienes están dispuestos a comprometer su vida con la construcción del Estado. Defenderla no es un acto de corporativismo, sino de responsabilidad democrática. Es por ello que existe una preocupación creciente por la reducción del número de plazas: para el próximo concurso de ingreso; los cupos se disminuyeron de 40 a 25.</p>



<p>Esta disminución no es un simple ajuste técnico. Significa, en la práctica, un mayor margen para la discrecionalidad, un retroceso en la lucha contra la provisionalidad y una oportunidad perdida para fortalecer la institucionalidad con más funcionarios de carrera. La única forma sostenible de reducir los nombramientos provisionales —tan propensos a la inestabilidad y al clientelismo— es aumentando el número de servidores que ingresan por mérito.</p>



<p>Las carreras administrativas no deben ser una excepción dentro de la administración pública, sino una regla. La lógica del mérito debe extenderse, no recortarse. Y toda decisión que la debilite debe ser vista como una alarma institucional.</p>



<p>Las carreras no son perfectas, pero su aporte a la democracia es fundamental: el acceso por méritos, la continuidad institucional, el compromiso con el interés general. Esa es la verdadera carrera contra la corrupción. No se corre esa carrera con discursos, sino con instituciones fuertes. No se gana con líderes providenciales, sino con profesionales comprometidos. Y no se sostiene desde la improvisación, sino desde la convicción profunda de que el poder debe estar al servicio del bien común.</p>



<p>No quiero dejar escapar esta ocasión para hacer una invitación indispensable a la luz de lo que se ha mencionado en este texto: Todos los colombianos pueden y deben apropiarse del Estado; una forma de hacerlo es velando por las carreras administrativas y participando en ellas. Por ello cabe extender una invitación a todas las personas interesadas en el servicio público, a quienes sueñan con representar al país y construir instituciones fuertes, a los jóvenes de todas las regiones de Colombia que creen en el poder transformador del mérito, los invitamos a presentarse al próximo concurso de ingreso a la Carrera Diplomática y Consular. Toda la información está disponible en la página de la Academia Diplomática Augusto Ramírez Ocampo. Este puede ser el primer paso de una vida dedicada al servicio del Estado.</p>



<p>*Carlos Arturo García Bonilla: Ingeniero de la Universidad Industrial de Santander con maestría en Educación. Primer Secretario de la Carrera Diplomática y Consular de Colombia, actualmente es Cónsul de Colombia en Sao Pablo, Brasil.&nbsp;</p>



<p>**<em> Las opiniones expresadas en el blog corresponden únicamente a los autores y no comprometen a la Asociación Diplomática y Consular de Colombia -ASODIPLO, ni al Ministerio de Relaciones Exteriores. </em></p>



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        <author>Asociación Diplomática y Consular de Colombia</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Ese extraño oficio llamado Diplomacia</category>
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        <pubDate>Wed, 07 May 2025 16:57:18 +0000</pubDate>
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