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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de De ti habla la historia | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Casi me gocé los Juegos Olímpicos (como un francés)</title>
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        <description><![CDATA[<p>De ti habla la historia mandó un corresponsal especial a los Juegos Olímpicos de París. Pero parece que el muy vivo se voló con los viáticos y no envió ningún artículo. En su lugar publicamos este   texto de otro visitante a los Juegos. </p>
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<p>Por: Nicolás Pernett</p>


<div class="wp-block-post-excerpt"><p class="wp-block-post-excerpt__excerpt">De ti habla la historia mandó un corresponsal especial a los Juegos Olímpicos de París. Pero parece que el muy vivo se voló con los viáticos y no envió ningún artículo. En su lugar publicamos este texto de otro visitante a los Juegos. </p></div>


<p>La temperatura estuvo tibia y el <em>rosé </em>se mantuvo frío durante estas dos semanas de Juegos Olímpicos en París. Los precios, por otro lado, subieron como el mercurio de un termómetro en verano. El tiquete de metro duplicó su valor y nunca antes me fue tan necesario saborear despacio el vino, porque solo me alcanzaba para una copa exquisita de vez en cuando. Tal vez por eso los estadios han estado llenos, pero los restaurantes y bares de la ciudad no mostraron la misma aglomeración que suelen tener en esta época del año, según me contaban los meseros. Estos fueron unos Juegos incluyentes en el número de mujeres compitiendo (que por fin llegaron a ser la mitad de los participantes) y demostraron una apertura sin timidez frente a todas las orientaciones sexuales, pero fueron excluyentes sin compasión de aquellos que no pudieran pagar lo suficiente, una situación que parece repetirse por doquier en estos tiempos.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="576" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/11120955/Paris2024NP-3-576x1024.jpg" alt="" class="wp-image-104324" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/11120955/Paris2024NP-3-576x1024.jpg 576w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/11120955/Paris2024NP-3-169x300.jpg 169w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/11120955/Paris2024NP-3-768x1366.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/11120955/Paris2024NP-3-864x1536.jpg 864w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/11120955/Paris2024NP-3.jpg 899w" sizes="(max-width: 576px) 100vw, 576px" /><figcaption class="wp-element-caption">París, Stade de France. Foto: Nicolás Pernett </figcaption></figure>



<p></p>



<p>Aunque la afluencia de turistas a París no fue tan alta como esperaban los organizadores, todos los días en las calles se vieron ríos de personas paseando los colores de sus banderas en la ropa y en la piel. A pesar de que se vieron representantes de casi todas las naciones de la tierra, estos peregrinos a los Olímpicos parecieron ser casi siempre los mismos: grupos de jóvenes que seguramente gastaron los ahorros de sus vidas en una aventura precaria compartida con sus mejores amigos; fanáticos de larga data que han asistido a varios Olímpicos y parecen acompañar a los deportistas de sus países a cuanta justa se les presente; parejas recientemente ennoviadas, besuqueándose detrás de cada quiosco a pesar del aroma a orines de las calles; parejas con hijos jóvenes que correteaban a mayor velocidad que los atletas; parejas de jubilados, que andan despacio y ya saben anticipar los caprichos de sus esposos desde antes de que los piensen; siempre la misma pareja, aunque venga en diferentes razas o edades. Holandeses, que se distinguen por ser tan altos como los edificios del entorno; japoneses, que andaban en grandes grupos, como bandadas de gansos; estadounidenses, preguntando los precios en inglés y exclamando &#8220;<em>awesome&#8221; </em>ante cualquier pendejada; y brasileros, que fueron la delegación latinoamericana más numerosa y pusieron un poco de ruido en las calles parisinas. Y, sobre todo, franceses, muchos franceses, por todas partes.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/11120008/2.1.Paris2024NPunnamed-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-104321" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/11120008/2.1.Paris2024NPunnamed-768x1024.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/11120008/2.1.Paris2024NPunnamed-225x300.jpg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/11120008/2.1.Paris2024NPunnamed-1152x1536.jpg 1152w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/11120008/2.1.Paris2024NPunnamed-1536x2048.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/11120008/2.1.Paris2024NPunnamed-scaled.jpg 1920w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: Nicolás Pernett</figcaption></figure>



<p>Se calcula que cerca del ochenta por ciento del público de los Juegos fueron nacionales de otros departamentos de Francia. Aunque los franceses participando en los juegos fueron poco más de quinientos, hubo millones de compatriotas gritando en los estadios por los colores blanco, azul y rojo, buscando la panadería más cercana a su Airbnb y practicando el deporte nacional por excelencia: criticar. Que hay demasiadas ratas en las calles, que la organización de los Juegos encargó la fabricación de la mercancía oficial a los chinos y el transporte de los deportistas a los japoneses, que hay demasiadas señales y canciones en inglés durante los eventos, y, sobre todo, que es imposible andar con libertad por las calles ante todas las vallas y bloqueos que pusieron con motivo de los Juegos. Pues, durante estas semanas, París se llenó de barreras que no eran parte de ninguna prueba de obstáculos, sino que se pusieron para contener a los colados en la ceremonia de apertura y para organizar a los espectadores durante las competencias que se desarrollaron en las calles. Para ver la arquitectura de París con libertad era mejor ser uno de los corredores de la maratón que un turista. Tal vez por eso decidieron elevar la llama olímpica hasta un globo cautivo en los jardines de Tullerías: para que todos los asistentes que no se pueden mover por las calles pudieran, por lo menos, mirar hacia arriba y encontrarla. Algunas de estas vallas se han puesto frente a restaurantes y <em>brasseries </em>que han visto su público reducido por la dificultad de acceder a sus sillas. En las ventanas de algunos de estos negocios se puede leer: &#8220;4 semanas con barreras y sin clientes ni compensación. A la mierda los Juegos Olímpicos&#8221;. &nbsp;&nbsp;</p>





<p>Sin embargo, nada de esto impidió que los locales se gozaran los Juegos, pues los franceses saben que quejarse no tiene nada que ver con ser infelices. Muy poco después del comienzo, al ver los resultados positivos que empezaban a tener sus deportistas, el país entró en modo olímpico, sin prestarle mucha atención a las polémicas que se desarrollaron en otras partes del mundo sobre los contenidos inmorales de la ceremonia de apertura. Después de todo, la inmoralidad hace mucho tiempo hace parte de las costumbres del país, es decir, de su moral. Los anfitriones llegaron a estar de segundos en la tabla de medallería general y, aunque los resultados positivos bajaron en intensidad y terminaron en el quinto lugar, el entusiasmo de sus fanáticos nunca amainó. En la mayoría de competencias, muchas de ellas realizadas con el fotogénico fondo de la Torre Eiffel, el museo militar los Inválidos o el Palacio de Versalles, el canto más escuchado fue &#8220;<em>allez les bleus</em>&#8221; para alentar a los atletas nacionales. Y los héroes deportivos galos coparon diarios y telediarios: los hermanos Félix y Alexis Lebrun dominaron en tenis de mesa y han puesto a miles de niños a jugar ping-pong en los parques; el yudoca guadalupeño Teddy Rinner demostró con contundencia que la fuerza de Francia está en sus departamentos ultramarinos (una forma elegante de llamar a las colonias); el nadador León Merchand ganó varios oros por moverse como pez en el agua entre docenas de competidores en las piscinas olímpicas y la atleta Cassandre Beaugrand ganó el oro en la triatlón después de nadar en el río Sena y vencer a las numerosas bacterias E. Coli que no pudieron derrotarla.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/11115533/3Paris2024NPunnamed-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-104317" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/11115533/3Paris2024NPunnamed-768x1024.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/11115533/3Paris2024NPunnamed-225x300.jpg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/11115533/3Paris2024NPunnamed-1152x1536.jpg 1152w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/11115533/3Paris2024NPunnamed-1536x2048.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/11115533/3Paris2024NPunnamed-scaled.jpg 1920w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /><figcaption class="wp-element-caption">Stade de France. Foto: Nicolás Pernett</figcaption></figure>



<p>Los Juegos Olímpicos terminan y, como siempre, al final se perdonarán todos los errores e injusticias cometidas en su nombre al momento de despedirse de otra edición de este evento comercial y político en el que todavía creemos como ideal noble. Por mi parte, me gasté la plata que no tenía en unos pasajes que valieron oro y ni siquiera alcancé a broncearme, pero cumplí la fantasía largamente acariciada de presenciar unos Olímpicos, aunque muchas veces fuera desde la barrera. La ceremonia de clausura pasó la antorcha a los Estados Unidos, empezaron los Juegos Paralímpicos en los mismos escenarios majestuosos de los Olímpicos y, cuando todo esto termine, París volverá a ser la misma ciudad de siempre: laberíntica, pretenciosa, grosera, hermosa. Una ciudad que no necesita llama olímpica para ser siempre luz. &nbsp;</p>
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        <author>detihablalahistoria</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>De ti habla la historia</category>
                    <category>Deportes</category>
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        <pubDate>Sun, 11 Aug 2024 17:16:48 +0000</pubDate>
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        <title>Colombia, Millonarios y la reconciliación</title>
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        <description><![CDATA[<p>Por: Jerónimo Carranza Bares El 9 de julio hizo su debut con la camiseta de Millonarios el goleador Falcao García, hijo del fútbol, ese Dios que nos hace sufrir y gozar en cuerpo ajeno. Nunca he sido hincha de &#8216;Millos&#8217;, ni de Santa Fe, aunque acompañé a mis amistades a ver el Expreso Rojo en [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Por: Jerónimo Carranza Bares</strong></p>



<p>El 9 de julio hizo su debut con la camiseta de Millonarios el goleador Falcao García, hijo del fútbol, ese Dios que nos hace sufrir y gozar en cuerpo ajeno. Nunca he sido hincha de &#8216;Millos&#8217;, ni de Santa Fe, aunque acompañé a mis amistades a ver el Expreso Rojo en los cinco partidos que he presenciado en el Campín, dos de ellos clásicos cuyos resultados ya olvidé. Pero en este otro partido le hice fuerza al campeón de las 22 estrellas, amistoso en el que el &#8216;Tigre&#8217; Falcao emitió rugidos que dejaron hambrientos a los aficionados, aunque el equipo de su corazón y para el que él no había jugado como profesional, sacó la casta en la cancha Monumental de Núñez, la de River Plate, preferida del Tigre y donde es todo un ídolo.</p>



<p>Yo no tenía ninguna expectativa de verlo, informado apenas horas antes por el amigo pródigo, que nunca desampara las causas justas. Al encontrarnos, él me contaba que, contra el viento y la llovizna helada, se había ido diez días antes hasta la Plaza de Bolívar para escuchar las bandas veteranas del punk y el ska latinoamericanos, un gran cartel de músicos que vibró en paz por los muertos de Palestina. Según su relato, fueron agrupándose las hinchadas de los equipos que conviven en la ciudad. En un lado se hicieron los de Millos, en la otra parte los de Santa Fe, se hicieron con los de Cali a un lado, luego llegaron los de Nacional, pensé que se iba a armar el güiro, decía él y de pronto aparecieron los del América. Pero no cabían y “ahí sí dije”, citándolo de nuevo: se armó el güiro. Al final, cupieron todos. Nada de tropel y me fui a poguear con los de Santa Fe. Todo bien, concluyó su relato. No lo podía creer, ni él ni yo. Apurados por el almuerzo, antes del amistoso en Buenos Aires, nos cogió la tarde para ver el partido completo de Francia contra España, por la semifinal de la Eurocopa celebrada en Alemania, al tiempo que la cita máxima de América se despliega en Estados Unidos, tierra colonizada por los latinoamericanos.</p>



<p>En este momento, el fútbol en Europa es un tema político. En la injusta razón globalista, se ve representada la figuración de nacionales cuya piel negra y luz ultraja a los retardatarios de una derecha expuesta y a la vez mimetizada en siglos de racismo europeo. Azotada por el fortalecimiento de las ideas nazistas consistentes con una unidad continental autocrática y plutocrática, la derecha se implanta en el relieve de los elementos estructurales de la cultura. El consumo del fútbol, en primer lugar, destaca las realizaciones concretas de la lucha de clases en esta esfera de la ideología, en donde los antiguos proletarios del “viejo continente” -un remoquete remozado- se ven opuestos a los recién llegados, a los del “estercolero cultural”, como bautizó un portavoz del partido de la ultra derecha española VOX, al barrio de Mataró, en Barcelona. En esta localidad creció el jugador Lamine Yamal, quien empujó la victoria sufrida de España y a sus 16 años, una distancia en comparación con los 25 que adornan a la estrella vencida en esta justa, el modélico Kylian Mbappé, reconocido por su posición política, al constituirse el Frente Popular de izquierdas y el centro en la Asamblea francesa, contando con su apoyo público.&nbsp; España juega con la aguerrida Inglaterra, equipo que también cuenta en la mayoría del plantel con descendientes de la codicia británica, cultura que ha acaparado el mundo con su sistema de creencias desde su pequeña porción de la isla del norte europeo. Ciudadanos de una nueva era, la de los cambios estructurales en la conciencia, nos llevan a pensar en un partido difícil, donde los jugadores guardan la compostura en las canchas, mientras los fanáticos se lanzan botellas con los rivales de turno, hoy los holandeses, quienes también se vieron primeros y fueron derrotados en franca lid.</p>



<p>Volviendo a las pasiones de Colombia y Argentina, pero en el amistoso de los clubes, Millonarios expuso a sus nuevos refuerzos, además del Tigre. Se destaca el arquero Iván Arboleda, quien jugó 2021 y 2022 con su compañero Falcao en el Rayo Vallecano, el equipo del barrio obrero y antifascista de Vallecas, en Madrid y luego jugó en el Newell´s Old Boys de Rosario, Argentina, para llegar después en Anorthosis Famagusta, de Chipre. Oriundo de Tumaco, el arquero demostró calidad en sus intervenciones frente a &#8216;Las Gallinas&#8217;, mote del equipo bonaerense y cariñoso en este caso, dada mi inclinación por ese animal que nos alimenta y protege a sus crías, lo mas que puede. Hasta ser devoradas. River Plate, también conocido como el club millonario, presentó la cantera de nuevos talentos en la competencia riverplatense, donde se proyecta el joven centrocampista Franco Mastantuono, quien a sus dieciséis años puso a temblar el arco albiceleste con un palazo en los últimos minutos. Con un lindo juego defensivo del equipo colombiano, buen partido del capitán y defensa Andrés Llinás, de méritos para tomar un cupo en la selección de este país, que sufrió su paso a la final de la Copa América, ante Uruguay, donde la población afrouruguaya de la banda oriental del Río de La Plata cuenta con una historia influyente, al igual en su curtida tradición futbolística. Sea cual fuere el campeón en la final contra Argentina, salud a la victoria obtenida por el gol de Jefferson Lerma y a la entrega de sus catorce compañeros.</p>
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        <author>detihablalahistoria</author>
                    <category>Actualidad</category>
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        <pubDate>Sun, 14 Jul 2024 16:21:27 +0000</pubDate>
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        <title>¿Es el petrismo una ideología?</title>
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        <description><![CDATA[<p>Por: Jerónimo Carranza Bares Sin recurrir al diccionario ni a las innumerables interpretaciones de la palabra ideología, digamos que la mejor es la de Marx, según la cual esta es el espectro de la burguesía. Podríamos decir que es la figuración del poder. Representaciones ideales (o idealizadas) de la burguesía colombiana hay que descartar, de [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><figure id="attachment_98533" aria-describedby="caption-attachment-98533" style="width: 920px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-98533 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/uribismopetrismo3UJO5L4B6VFRTA6AAOVD6R3D3I.jpg" alt="Uribe, Petro" width="920" height="613" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/uribismopetrismo3UJO5L4B6VFRTA6AAOVD6R3D3I.jpg 920w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/uribismopetrismo3UJO5L4B6VFRTA6AAOVD6R3D3I-150x100.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/uribismopetrismo3UJO5L4B6VFRTA6AAOVD6R3D3I-300x200.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/uribismopetrismo3UJO5L4B6VFRTA6AAOVD6R3D3I-768x512.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 920px) 100vw, 920px" /><figcaption id="caption-attachment-98533" class="wp-caption-text">Archivo: fotos El Espectador</figcaption></figure></p>
<p>Por: Jerónimo Carranza Bares</p>
<p>Sin recurrir al diccionario ni a las innumerables interpretaciones de la palabra <em>ideología</em>, digamos que la mejor es la de Marx, según la cual esta es el espectro de la burguesía. Podríamos decir que es la figuración del poder.</p>
<p>Representaciones ideales (o idealizadas) de la burguesía colombiana hay que descartar, de antemano, fenómenos como el duquismo o el gavirismo, por la falta de carácter del referente primero y de carisma, en el caso del segundo. Los dos expresidentes –Duque y Gaviria– y a quienes les cabría una presencia burda en el espectro de su clase, no convocan a nadie.<span id="more-98532"></span></p>
<p>Pero, aún peor que ellos, se halla el pastranismo. Por defecto, lleva a pensar en el padre del personaje y aún vivo delfín, Andrés Pastrana Arango. Porque antes de quedarse con el poder en las elecciones polémicas de 1970, Misael Pastrana Borrero engendró a un oscuro galán de pacotilla, hijo suyo que también pudo hacer lo mismo. Nada, y quizás fue peor.</p>
<p>Por su parte, el samperismo remite a la politiquería y al caso de los narcocasetes revelados por Pastrana Arango en las elecciones de 1994. Pero Samper es un referente menos autómata como político y, eso sí, la imagen que tiene, gracias a esos casetes y a una reunión en Panamá, en los años 70, es más cercana a la de la burguesía contemporánea: corrupta, narcotraficante y de alcurnia.</p>
<p>En cuanto al santismo, le pasa lo mismo que al gavirismo: su ser carece de gracia y todos saben que Juan Manuel pudo ser presidente en dos periodos gracias a la misma cualidad de Gaviria: la inteligencia del jugador –los dos son economistas, así como Samper.</p>
<p>Ese talento les ha permitido a los tres seguir activos en la opinión pública, pero sólo para ponerlos en contra o en el mismo costal de los dos únicos políticos colombianos que despiertan admiración, amor y odio en millones de compatriotas: los contradictores Álvaro Uribe y Gustavo Petro.</p>
<p>Si es posible reconocer el término del uribismo como una grandeza para sus seguidores y lo mismo sea en el caso de los petristas, que hasta rechazan tal afiliación –igual que el apóstol al negar tres veces al crucificado–, se puede decir que solo existen dos ideologías vivas en Colombia. Uribismo y Petrismo.</p>
<p>Al decir que cada una de estas dos corrientes de sendos personajes se basan en la imagen de la clase burguesa, se aprecian las formas convenidas. Por una parte, la propaganda armada de los tres huevitos de Uribe, sobre sus virtudes: trabajar, trabajar y trabajar.</p>
<p>Un eslogan acoplado con otro rasgo de la burguesía criolla: su gusto por los símbolos de la opulencia señorial. Tierras, ganado y voz de mando, tradición que admiran los colombianos. A eso, se añade el guion que el expresidente ha fabricado de su vida, que lo retrata como un triunfador enfrentado a la adversidad.</p>
<p>Por su lado, Petro denota en los medios a otro tipo de burgués, exitoso de manera distinta, más cercana a la idea maliciosa hecha sobre él en el tiempo, la de un pobre con una suerte inmerecida, un resentido. Tiene una familia controversial –demasiadas controversias hay–, nunca llega temprano –porque es el patrón– y no habla inglés –porque se da el lujo de no matricularse en esa materia obligatoria– y se envanece de sus logros –aunque sean confusos e inciertos–.</p>
<p>Pero, sobre todo y al igual que la mayoría burguesa que orienta a la opinión –por ejemplo, periodistas como Néstor Morales o Julio Sánchez Cristo–, Gustavo Petro Urrego no es de una familia de la rancia burguesía, con panoplia de presidencias y cancillerías –como tampoco lo fueron Pastrana Borrero, Betancur Cuartas o Gaviria Trujillo– y eso es una dificultad para que el cienaguero de oro llegue a ser reconocido como una persona virtuosa por parte suya, de esos que se sienten entroncados a la colonia.</p>
<p>Quizás sea por eso que una gran cantidad de petristas vergonzantes prefieren –preferimos– asentir con la cabeza a las críticas contra el presidente, antes que contradecir el criterio de gente como Alberto Casas o Alejandro Gaviria, quienes saben mucho más que uno.</p>
<p>Petro también es economista y egresado de una universidad privada, como los tres ejemplos anteriores –Samper, Gaviria y Santos–. Es significativa esta inclinación por una escuela liberal y privada, al revés de Uribe, quien es profesional de una carrera más tradicional, el derecho, al igual que el centro de estudios del que se graduó, una universidad pública.</p>
<p>La lógica del poder indicaría que la corriente de economistas en el gobierno que se impuso desde la década de 1990 –con excepción de Pastrana, un abogado, como Uribe– debió seguir con alguien como Juan Manuel Santos, del perfil encomendado para aplicar la doctrina paradójica, en su caso: El neoliberalismo o la supresión del Estado. Acabar con el aparato del cual han vivido generaciones de burgueses de manera directa o indirecta.</p>
<p>Sin embargo, en 2002 se prefirió una manera más expedita de hacer las cosas: mano dura. Uribe Vélez había llegado a la política en su departamento, por los años setenta, con posturas cercanas a la izquierda y tuvo contactos con Gilberto Molina, cabeza del socialismo colombiano.</p>
<p>Pero ese proselitismo guardaba otros intereses que llevaron a su destitución como alcalde de Medellín, en 1982. Con el tiempo, resurgió su figura como senador, al sostener en el congreso las reformas del Estado.</p>
<p>Después obtuvo la gobernación de Antioquia y desde este punto, el señor se mimetizó sin dificultad en la conciencia de todos: Uribe es Dios, le decía un convicto de la rancia burguesía al testigo que ha hablado en su contra en los estrados judiciales y quien ha podido escapar de la muerte en varias ocasiones, a diferencia de la mayoría.</p>
<p>Petro Urrego contra Dios, es así la cuestión materialista de la lucha por la ideología. Porque, a pesar de todo, el presidente actual no se considera socialista sino liberal y, por lo tanto, afín con las ideas políticas básicas del sistema: libertad de expresión y de cultos, separación de poderes y respeto de la propiedad privada.</p>
<p>Al gobernar en cada una de estas esferas, el presidente debería actuar en contra de los poderes que han impedido que se realicen tales fundamentos, cuando existen monopolios de la información y de cultos –por ejemplo, el crucifico que cuelga en las cortes de justicia, a pesar de que es inconstitucional–, o se cuenta el registro millones de hectáreas despojadas y, por tanto, de falta de derechos de la propiedad a lo largo de décadas, por qué no de siglos. O la realidad de las ramas del poder público, en las que se exigen prebendas y puestos a cambio de la decisión política, lo que se llamaba simonía en el orden feudal.</p>
<p>Colombia nunca llegó a los términos que la ideología ha querido crear: una democracia estable, con instituciones probas y justicia para todos. Si Petro se niega a acudir a tales formas que han dejado la situación del presente será condenado ideológicamente, acusándolo de corrupto.</p>
<p>Al hablar de corrupción se entiende algo genérico pero odioso sin igual, ya que se considera la tara colombiana: la viveza. Un fenómeno de la ideología. El otro es más vivo, se suele pensar. En el caso de Petro, toca demostrar que es más vivo que Duque, que Santos y que Uribe. Algo muy difícil, aún.</p>
<p>Si no es un vivo, deberá ser catalogado de bobo. Su obsesión con los palestinos, con el cambio climático, con los pandilleros y con los derechos humanos. No es Bukele. Le faltan huevas. Hay que generar un modelo autoritario de nuevo corte, más sofisticado, un tecnocrático de la fuerza.</p>
<p>Una propaganda eficaz para las elecciones puede ser la de exaltar la imagen de una caballista o de una cantante de rancheras. Una aspiración ideológica más genuina que la de creernos etnia cósmica, preocuparnos de los frailejones y hacer hidrógeno verde, temas propios de las personas ociosas y marihuaneras.</p>
<p>Si los astros se alinean a su favor, se materializará el modelo postliberal de Petro, cargado de poética existencialista y alcanzará su fin –su realización– un proyecto capitalista y humano, algo contradictorio. Por lo tanto, es más probable que triunfe el orden de la estructura. Una nueva líder, decidida, altanera y obediente a ella.</p>
<p>&nbsp;</p>
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        <author>detihablalahistoria</author>
                    <category>De ti habla la historia</category>
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        <pubDate>Wed, 06 Mar 2024 17:15:17 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Es el petrismo una ideología?]]></media:description>
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        <title>Judíos, colombianos y judíos colombianos</title>
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        <description><![CDATA[<p>Por: Jerónimo Carranza “The tragic vision is incapable of seeing itself in a historical perspective. It is esentially   unhistorical, since it lacks the principal dimension of history, wich is the future. Refusal, in       the radical and absolute form which it assumes in tragic thought, has only one dimension:            The present”. Lucien Goldmann. [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><figure id="attachment_96946" aria-describedby="caption-attachment-96946" style="width: 720px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-96946 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/10/JudiosMigrantes1bec5194-0338-42b5-8757-b09caf8fdf86.jpg" alt="" width="720" height="450" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/10/JudiosMigrantes1bec5194-0338-42b5-8757-b09caf8fdf86.jpg 720w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/10/JudiosMigrantes1bec5194-0338-42b5-8757-b09caf8fdf86-150x94.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/10/JudiosMigrantes1bec5194-0338-42b5-8757-b09caf8fdf86-300x188.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/10/JudiosMigrantes1bec5194-0338-42b5-8757-b09caf8fdf86-480x300.jpg 480w" sizes="auto, (max-width: 720px) 100vw, 720px" /><figcaption id="caption-attachment-96946" class="wp-caption-text">Foto: Enciclopedia del Holocausto, el refugio en Latinoamérica</figcaption></figure></p>
<p>Por: Jerónimo Carranza</p>
<p style="text-align: right;">“The tragic vision is incapable of seeing itself in a historical perspective. It is esentially   unhistorical, since it lacks the principal dimension of history, wich is the future. Refusal, in       the radical and absolute form which it assumes in tragic thought, has only one dimension:            The present”. Lucien Goldmann. <em>The hidden God: a study of tragic vision in the Penseés of          Pascal and the tragedies of Racine.</em></p>
<p>En el concierto internacional, Colombia es un país del montón, con una población intermedia, grande entre los países de América y mediana en civilización ante los grandes territorios de su hemisferio, con economías potentes y capaces de trastornar el sistema mundial, como México o Argentina.<span id="more-96945"></span></p>
<p>Entre las religiones del mundo, el judaísmo es irrisoria en cuanto al número de practicantes, pero, al contrario, es fundamental en su reconocimiento como la raíz de las religiones monoteístas que imperan y que aparecieron siglos después: El Cristianismo y el Islam. Su atracción también es extensa, a través de las prácticas del culto alrededor de la Torah, como parte de la filiación judía o de una lectura guiada del Pentateuco, como la Cábala, en formas de conocimiento que también se inclinan a la ética individual. Esta búsqueda del sentido de las tradiciones hebreas es emprendida, en gran número, por personas que no son judías, pero aprecian el contenido de su pensamiento o quizás son conducidas por los Testigos de Jehová. A pesar de la adhesión filosófica o religiosa y de que pueda llegarse a una conversión por un camino largo, el judaísmo no incluye en el seno de su comunidad a quienes no tienen un vínculo de sangre con sus ancestros, vínculo que se debe renovar a través de la unión de un varón con una mujer hebrea, la base real de la existencia de los judíos en el tiempo.</p>
<p>La existencia de las religiones, en general, no depende de su asentamiento territorial -Aunque haya lugares santos, como Jerusalén- sino de su expansión entre los habitantes de todas partes. La conquista de los territorios viene aparejada del sometimiento espiritual de los conquistados, método usado por el Imperio Romano con el cristianismo, al igual que hiciera la expansión musulmana, a partir del Siglo VII, desde la península de Arabia, siguiendo con el Mediterráneo africano y el Magreb, la Península Ibérica, llegando a los Pirineos y hacia el otro lado del mundo, con millones de almas en la India e Indonesia, todo ello por medio del Islam. Sin embargo, aunque el Estado en la historia segrega o persigue a las demás religiones en esos territorios, lo mismo que sucede en Asia Central y el Lejano Oriente con sus respectivas formas religiosas, como el budismo, el gran hermano eterno incorpora a los súbditos del poder terrenal al cauce de su religión predominante. En cambio, los judíos son una comunidad de sangre y por ende su salvación no es ecuménica. Para todos -y todas-. Hay un proceso de conversión de no judíos que exige unas pautas más severas, restringidas y prolongadas que las dadas para convertirse al catolicismo.</p>
<p>Hasta hace apenas treinta y dos años Colombia era un Estado confesional, en donde la vida civil y la enseñanza se hallaba bajo la tutela de la Iglesia Católica. Esta de más comparar el grado de intromisión de la fe en la vida de los ciudadanos con la de otros países, pero sí fue fuerte, tanto así que no había reparo en discriminar a los fieles musulmanes que inmigraron desde el Imperio Turco-otomano -los turcos- o a los judíos que llegaron en distintas épocas desde la conquista.</p>
<p>En Colombia, hasta la primera mitad del siglo XX, a los judíos no los rebajaban de apátridas, de nómadas errantes y de ser humanos carentes de las virtudes del cristiano. Así tenía que ser porque la jerarquía católica repetiría la condena romana contra el “pueblo elegido”, la de castigarlo desde la sentencia de la crucifixión y tras el desarraigo de su cuna en Judea. Como un padre vagabundo, el judío no tiene tierra, es un peregrino y a los ojos de sus humildes vástagos, culpable de todos sus males. Así lo debía ser, por gracia del mismo Dios al que los judíos, los cristianos y los musulmanes rezan desde su origen.</p>
<p>Con la creación del Estado de Israel, en 1948, esa condena debía quedar abolida, primero, al otorgárseles a los judíos su territorio en el asiento ancestral que data la historia antigua y que cuenta la Biblia. En segundo lugar, por haber sido diezmada moral y demográficamente la sociedad europea, tras haber exterminado a la población de esa etnia, debido al método totalitario del nazismo. Ni siquiera los fascistas italianos, ni menos aun los soviéticos, tenían como fin exterminar a las personas religiosas. Su discurso y práctica, hasta cierto momento de la Segunda Guerra Mundial, continuarían usando el estigma consuetudinario, por una parte y la represión, por otra. Pero el exterminio de los judíos sí fue una política inserta en el aparato radical del nazismo, una concepción innovadora de la capacidad de conquista del “pueblo ario” o de los países del centro y norte de Europa, para ser mas exactos.</p>
<p>Gracias a la configuración de Israel, los judíos no tenían por qué temer por su vida en ningún país, ya que tendrían un Estado protector que contaría con la solidaridad internacional, a raíz de su holocausto. Sin embargo, su existencia ha generado odios de otra especie. En primer lugar, por parte de los ahora conquistados, los palestinos, quienes fueron súbditos del Imperio Otomano hasta inicios del Siglo XX, conviviendo entre árabes musulmanes, árabes cristianos y judíos. Al caer el Imperio como efecto de la I Guerra Mundial, los palestinos serían sojuzgados en el transcurso de treinta años por Reino Unido y Francia, para finalmente ser anulados del territorio nuevo de Israel. En segundo lugar, hay un rechazo internacional ante la falta de compasión del gobierno de Benjamín Netanyahu, con los pobladores autóctonos de Palestina, a los que aniquila con la misma calidad de los antiguos nazis.</p>
<p>El punto crítico de esa tensión histórica entre los judíos y los practicantes de las otras dos religiones monoteístas agarradas en esta tragedia, es que aquellos no serán iguales al resto de los mortales, como, en cambio, reza el discurso de la modernidad, una derivación del cristianismo. No pueden ser iguales, sino superiores, como lo han sido, son y lo serán los alemanes, patria originaria de buena proporción de los primeros israelíes, al igual que de Rusia y de las repúblicas soviéticas, incluida la recién fundada Ucrania. Lo mejor de Europa, desde la antigüedad fueron los miembros de la comunidad judía, instruidos en las prácticas de la medicina, en la música, en la fabricación de artilugios y en los saberes considerados espurios por los católicos y los protestantes. Además, podían practicar la usura, lo cual hoy ya no es ningún pecado. Es trillado hasta el cansancio la constancia de que los grandes y últimos intelectuales de la modernidad europea, como Marx y Lenin, o los visionarios Walter Benjamin, Maurice Halbwachs y Marc Bloch, los artistas cimeros y los maestros de la música han sido judíos o de una ascendencia próxima.</p>
<p>A Colombia llegaron miles huyendo de los nazis. Muchos dejaron de serlo para integrarse a la sociedad felizmente, casándose con católicas y sembrando nuevos colombianos. Aunque hayan dejado la religión, entendida igualmente como el abandono de las prácticas rituales, algunas liminales del dolor para demostración de templanza y también hayan perdido una porción de su capital simbólico al separarse de la comunidad, su legado es igual de importante. Entre las clases altas de este país, con un contacto ambivalente con los judíos -Dirigentes de la República Liberal de la década de 1930 propusieron su expulsión- y limitado, ya que aquí llegaron menos que a los otros países de América y no se hallan fácilmente por fuera de círculos de élite, la admiración que se profesa es ávida de captar todo su saber, su tradición artística y su filosofía.</p>
<p>A las alturas a las que ha llegado el rencor de palestinos y árabes, a diferencia del tándem histórico de la Iglesia y el Estado que hubo en Europa, donde se mataron por diferencias espirituales para ampliar sus tierras y llegaron a tener muchas, al igual que hicieran los otomanos, para arropar a sus súbditos con la mortaja del mismo manto, los sionistas nacionalistas que mandan en Israel son algo más que una doctrina de fe. En general, no pretenden que los otros sean de su misma patria, es el pueblo de Dios. Así es que no compartirán la tierra con nadie y se matarán sin reparo con los palestinos invadidos – o mejor aún, con su hermano abyecto, conforme al mito-, al igual que con los árabes de los países de junto, confabulados desde Nabucodonosor y los filisteos para destruirlos.</p>
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        <author>detihablalahistoria</author>
                    <category>De ti habla la historia</category>
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        <pubDate>Wed, 25 Oct 2023 16:43:21 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Judíos, colombianos y judíos colombianos]]></media:description>
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        <title>Jiménez de Quesada, de héroe a genocida: memoria de un monumento derribado</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/de-ti-habla-la-historia/jimenez-quesada-heroe-genocida-memoria-monumento-derribado/</link>
        <description><![CDATA[<p>Por: Luis Alfredo Barón Leal[1] La construcción histórica del héroe fundador de Bogotá que venían elaborando las élites bogotanas desde el siglo XIX, empezó hace algunas décadas a devenir en la de conquistador genocida. En 1960, mientras el historiador Juan Friede manifestaba en sus estudios las atrocidades de los conquistadores, otros ese mismo año levantaban [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><figure id="attachment_83997" aria-describedby="caption-attachment-83997" style="width: 1040px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-83997 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2021/05/JimenezdeQuesadabyjero77e874b5-cdd6-4aa7-8154-e3a840d2952e.jpg" alt="" width="1040" height="780" /><figcaption id="caption-attachment-83997" class="wp-caption-text">Foto: Jerónimo Carranza</figcaption></figure></p>
<p><strong>Por: Luis Alfredo Barón Leal<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a></strong></p>
<p>La construcción histórica del <em>héroe fundador </em>de Bogotá que venían elaborando las élites bogotanas desde el siglo XIX, empezó hace algunas décadas a devenir en la de <em>conquistador genocida</em>. En 1960, mientras el historiador Juan Friede manifestaba en sus estudios las atrocidades de los conquistadores, otros ese mismo año levantaban un monumento en honor a Gonzalo Jiménez de Quesada.<span id="more-83996"></span></p>
<p>La escultura de Jiménez de Quesada, recientemente derribada por el pueblo Misak, fue obsequiada por el gobierno español a Bogotá en 1960 como símbolo de hermandad. La obra fue realizada en España por Juan de Ávalos, quien también realizó la escultura de Pedro de Heredia de Cartagena. Fue ubicada inicialmente en la plazoleta frente a la Iglesia de Las Aguas, donde se implantó el 6 de agosto al conmemorarse 422 años de la fundación de Bogotá. Dentro de los discursos de inauguración en los cuales participó el poeta Eduardo Carranza y el embajador español, se pronunció la consigna de que <em>España colocaba este monumento en el corazón de Bogotá como claro símbolo de una hermandad indestructible, sin supremacía de nadie, con el único fin de vivir juntos los ideales que el bronce proclama…” </em></p>
<p>Inaugurado un 6 de agosto de 1968, el monumento sería trasladado a una pequeña terraza peatonal en la carrera octava con Avenida Jiménez, frente al edificio de la Caja Agraria y la librería Bucholz. Finalmente, la escultura llegaría a la Plazoleta del Rosario en 1988, al cumplirse 450 años de la fundación de la capital. Al ser esta plaza un lugar de encuentro de esmeralderos, algunos consideraron entonces con humor que en realidad el Quesada, saqueador de Muzo, era un homenaje al “primer esmeraldero del país”.</p>
<p>Desde 1866 el cabildo de la ciudad impulsado por José Segundo Peña buscaba honrar la memoria del fundador de la ciudad. En 1881 y 1884 se propuso levantar un monumento a Quesada en la Plaza de las Nieves, sobre la carrera 7ª con calle 20. Aunque no se realizó ningún acto sí se rebautizó este espacio como plaza Quesada, hasta que se le puso el nombre de Caldas en 1910, erigiéndose un monumento del prócer, este sitio se rebautizó en 1998 con el nombre de Eduardo Umaña Mendoza, defensor de derechos humanos asesinado por la extrema derecha ese mismo año -sin colocar un busto en su lugar-.</p>
<p><figure id="attachment_84001" aria-describedby="caption-attachment-84001" style="width: 837px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-84001" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2021/05/1924-10-18.-Inauguracion-12-de-octubre-de-1924.-El-Gráfico.jpg" alt="" width="837" height="876" /><figcaption id="caption-attachment-84001" class="wp-caption-text">El Gráfico, 18 de octubre de 1924</figcaption></figure></p>
<p>Fue sólo hasta el 12 de octubre de 1924 que se levantó el primer monumento a Quesada frente a la Estación de la Sabana, obra de Antonio Rodríguez del Villar y fundida por Adolfo Quijano, en los talleres de la Estación. Esta escultura a Quesada fue calificada por Roberto Pizano como desgraciada obra por su aspecto similar a la de un gran candelabro y el ingeniero urbanista Alfredo Bateman la tildó de ¡muy fea!. Según él cuenta, en su libro de estatuas y monumentos de Bogotá, la escultura fue vendida al municipio de Chía y posteriormente al municipio de Bosa, de donde finalmente desapareció.</p>
<p>En 1938, para la celebración del IV Centenario de Bogotá, se incluyó en el programa de festejos la realización de una escultura a Quesada, la cual tampoco fue hecha. Sin embargo, si se llevó a cabo una escultura sobre su tumba en la Catedral Primada, obra de Luis Alberto Acuña. El contexto de la República Liberal de la época permitió que algunas voces aisladas propusieran levantar monumentos a la “raza vencida” y hacer así un reconocimiento a la memoria indígena de los pueblos ancestrales.</p>
<p>Luis Pinto Maldonado realizaría una escultura llamada “El sol naciente” en homenaje al zipa Nemequene y el arqueólogo Gregorio Hernández de Alba manifestó la necesidad de levantar un monumento al sucesor de aquél, Tisquesusa; y se preguntaba<em> ¿no es justo, pues que al lado de la estatua en bronce del heroico Jiménez de Quesada, se alce en piedra el homenaje a Tisquesusa, cuya sangre aún alienta el mozo que trabaja y no es escasa en las venas de gente que fue y es lustre de esta Sabana de Bogotá? </em></p>
<p>En 1948, el arquitecto José María Montoya Valenzuela proyectó en el parque de los Periodistas un gran monumento ecuestre a Quesada, con un gran mural donde se representaría la fundación de Bogotá, proyecto que no pasó de una acuarela y una maqueta.</p>
<p><figure id="attachment_83998" aria-describedby="caption-attachment-83998" style="width: 2983px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-83998 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2021/05/1960.-B-inauguracion-monumento-Jiménez.jpg" alt="" width="2983" height="2296" /><figcaption id="caption-attachment-83998" class="wp-caption-text">Inauguración del monumento a Gonzalo Jiménez de Quezada en 1960. Foto: Archivo Eduardo Carranza</figcaption></figure></p>
<p>12 años después, en 1960, tendríamos hecho entonces al Quesada que hasta hace pocos días adornaba la plazoleta del Rosario. Sus valores entraron en cuestión y se dieron dentro de un contexto que ya desde hace algunos años ha cruzado varios países de Latinoamérica. En 2004 el gobierno de Hugo Chávez incitó al retiro de uno de los monumentos de Colón ubicados en Caracas; posteriormente, la ola “iconoclasta anti hispanizante” con violencia o sin violencia pasó por Buenos Aires y Chile. Para nuestro caso, el pueblo colombiano, con el Paro Nacional, no solo tumbó la reforma tributaria, tumbó también a Alberto Carrasquilla, Ministro de Hacienda, y derribó varios monumentos de expresidentes, próceres, conquistadores, y puso sobre esta mesa, principalmente, la reivindicación del movimiento indígena llamando la atención sobre los ausentes en nuestra historia.</p>
<p>Lo que ha demostrado la historia es que los monumentos como bienes muebles del patrimonio cultural que son, se pueden trasladar a cualquier lugar para resignificar espacios y resignificarse. Varios de ellos incluso se han trasladado tantas veces que terminaron por desaparecer y de ellos apenas nos quedan simplemente fotos.</p>
<p>Habría sido interesante que en algún momento se hubiera podido dar en el espacio público de Bogotá una dialéctica o contra discurso a la figura de Quesada con una escultura de Tisquesusa, como se propuso en 1938. Los monumentos son receptáculos de memoria y olvido, pero poco han sido vistos como elementos de aprendizaje, crítica y reflexión. La anulación de estos en el espacio público finalmente afecta y/o enriquece la memoria urbana.</p>
<p>En México D.F., donde el culto a Cortés es prácticamente inexistente, en la plaza de Tlatelolco existe esta inscripción en piedra: <em>El 13 de agosto de 1521.</em> <em>Heroicamente defendido por Cuauhtemoc cayó Tlatelolco en poder de Hernán Cortés no fue triunfo ni derrota, fue el doloroso nacimiento del pueblo mestizo que es el México de hoy</em>. Es evidente que compartimos la misma historia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Historiador</p>
]]></content:encoded>
        <author>detihablalahistoria</author>
                    <category>De ti habla la historia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=83996</guid>
        <pubDate>Mon, 10 May 2021 01:28:19 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Jiménez de Quesada, de héroe a genocida: memoria de un monumento derribado]]></media:description>
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        <title>De Marketing y Juegos Olímpicos: Coca-Cola el más antiguo patrocinador</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/de-ti-habla-la-historia/de-marketing-y-juegos-olimpicos-coca-cola-el-mas-antiguo-patrocinador/</link>
        <description><![CDATA[<p>&nbsp; Por: Robinson López Arévalo[1] “John Pemberton… veía su bebida como un elixir de la vida, un tónico para los nervios que curaba las enfermedades del hombre” (Pendergrast M., 2007). Las últimas celebraciones de los Juegos Olímpicos han hecho visible la influencia de las multinacionales, con sus respectivas marcas, en este certamen deportivo. La primera [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-411" title="Foto: www.elcajondegrisom.com/" alt="coke_1936_el-cajon-de-grisom" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2016/08/coke_1936_el-cajon-de-grisom.jpg" width="400" height="319" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Por: Robinson López Arévalo<a title="" href="/Users/Andr%C3%A9s/Downloads/L%C3%B3pez%20R,%20Coca-Cola,%20ago2016.docx#_ftn1">[1]</a></p>
<p align="right">“John Pemberton… veía su bebida como un elixir de la vida, un tónico para los nervios que curaba las enfermedades del hombre” (Pendergrast M., 2007).</p>
<p>Las últimas celebraciones de los Juegos Olímpicos han hecho visible la influencia de las multinacionales, con sus respectivas marcas, en este certamen deportivo. La primera relación que se viene a la mente es la establecida con las marcas de ropa e implementos deportivos. Pero es una compañía de bebidas la que más años lleva subvencionando los juegos, Coca-Cola inició su patrocinio a los Juegos Olímpicos en Ámsterdam 1928. A Holanda, junto al Equipo Olímpico de los Estados Unidos, llegaron 1.000 cajas de Coca-Cola, iniciándose así una relación que va a ser mantenida desde entonces: todo estadounidense puede ser un embajador de esta bebida; desde un soldado en plena guerra hasta un diplomático en un país destruido, la Coca-Cola los hace sentir como en casa y mantiene alta la moral.</p>
<p>En Berlín 1936, la compañía continuó con el patrocinio olímpico. En esos juegos, Hitler buscó demostrar la superioridad de la raza aria. El führer propuso vetar la participación de judíos y negros, si bien en su gran equipo de atletas estaba la judía Helen Mayer y el afrodescendiente americano Jesse Owens obtuvo 4 oros. Lo que sí llevó a la práctica fue el Campo de Concentración Berlin-Marzahn, en el cual reunió a los gitanos nómadas de esta ciudad, luego lo utilizó como provisor de Auschwitz. Estos olímpicos dejaron una imagen como testimonio del patrocinio de la compañía, un cartel publicitario con las letras Coca-Cola tiene de fondo el águila del Tercer Reich llevando entre sus garras la esvástica.</p>
<p>Durante la Segunda Guerra Mundial los juegos se interrumpieron, pero una vez renovados Coca-Cola hizo lo posible por no faltar a estos. Para los Juegos Olímpicos de Helsinki, en 1952, dado que en Finlandia no existía una planta embotelladora, la compañía realizó una poderosa maniobra conocida como <i>Operation muscle</i>, por medio del M.S. Marvic –un viejo barco de guerra– se transportaron al país nórdico unas 720.000 botellas de gaseosa y 150.000 viseras con el logo de la compañía. Refrigeradores y camiones también fueron llevados para asegurar la repartición de la bebida. Esta operación recordaba las maniobras realizadas por la empresa durante la Segunda Guerra Mundial para poner una <i>Coke</i> donde hubiese un soldado norteamericano. Por otro lado, se sentían los inicios de la Guerra Fría, así que se puso una nevera llena de gaseosa en el complejo deportivo de los rusos para tomar fotografías de los soviéticos probando la bebida del capitalismo.</p>
<p>El prohibido mercado japonés fue abierto a la Coca-Cola a finales de 1961, los nipones al fin pudieron comprar el líquido que solo habían visto beber a los soldados norteamericanos desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Luego de tres años en el país oriental la compañía aprovechó para patrocinar los Juegos Olímpicos de Tokio 1964 –los primeros realizados en Asia, y los primeros en los que el judo fue incluido–. Coca-Cola llegó con mapas, señales de tránsito y un libro con frases en inglés y japonés. El patrocinio mostró importantes resultados, en 1962 se vendieron 2.620.000 cajones, cifra que subió a 20.00.000 un año después de terminados los juegos. Para hacer más fuerte la relación <i>Coke</i>-deporte la compañía decidió patrocinar el Campeonato de Sumo de 1965.</p>
<p>Tras la invasión de la Unión Soviética a Afganistán los norteamericanos decidieron no participar y boicotearon los Juegos Olímpicos de Moscú 1980, Coca-Cola dejó de entregar apoyo económico a los juegos, pero como ya habían entregado algunos dineros, los soviéticos, por primera vez, permitieron la venta de este producto en su país. De esta forma Coca-Cola se adelantaba a sus compañeros capitalistas 10 años en llegar a Rusia, aunque tuvo que esperar hasta 1994 para tener una fábrica en el país de los zares.</p>
<p>Los juegos de Los Ángeles, en 1984, dejaron una ganancia de alrededor de 200 millones de dólares, contrastando con Montreal 1976 que tuvo pérdidas por 1 billón de dólares y Moscú 1980 que perdió 9 millones de dólares. Los 80 fueron el momento en que los Juegos Olímpicos se convirtieron en un negocio lucrativo, por eso un conocedor del tema escribía: “quienes deciden donde se realizan los Juegos Olímpicos son las compañías grandes como Coca-Cola, ABC-TV, Adidas” (Pendergrast M., 2001). Como era importante mantener el negocio y asegurarle ciertas ventajas a los patrocinadores, en 1985, el COI (Comité Olímpico Internacional) decidió crear el programa TOP (The Olympic Partners) con los 9 patrocinadores más importantes, para que por medio de un contrato pudieran utilizar las marcas de los Juegos Olímpicos por un periodo de 4 años; como contraprestación en las sedes olímpicas solo se pueden vender productos de estos patrocinadores. La octava generación de los TOP, la de Rio 2016, incluye once marcas internacionales, cada una pagó 100 millones de dólares, Coca-Cola es la única que ha estado en todas.</p>
<p>El primordial objetivo de Coca-Cola como patrocinador de los juegos ha sido influir en los seguidores para que compren la bebida gaseosa, para esto ha ideado numerosas estrategias. Por ejemplo: asociar la <i>Coke</i> al éxito de los deportistas y a la fortaleza corporal, tomando registros de cuanto deportista bebe la cola. En Seúl 1988, Coca-Cola organizó un coro con 100 cantantes de diferentes nacionalidades, quienes al unísono entonaron “<i>Can’t you feel it?</i>” (¿No lo sientes?), aunque en ningún momento se mencionaba el nombre de la bebida, si había algunas insinuaciones: “no podrás abandonar la sensación”, así la marca utilizaba los juegos como un trampolín para sus productos. Coca-Cola aprovechó la idea del deporte como una práctica universal que congrega múltiples culturas y lleva el esfuerzo humano a su máximo potencial.</p>
<p>Solo un hecho le faltaba a Coca-Cola para ser el más poderoso patrocinador de los juegos, realizarlos en Atlanta, la ciudad en la que la bebida nació en 1886. Coca-Cola había donado dinero a las ciudades de Toronto y Melbourne, pero para Atlanta 1996 donó la importante suma de 350.000 dólares; además puso a disposición aviones de la compañía, sin costo alguno, y hasta organizó almuerzos para los integrantes del COI. Atenas, el lugar en el cual nacieron los juegos en la antigüedad, y donde hacía 100 años se habían reiniciado, perdió ante la cuna de Coca-Cola. Los encuentros entre Roberto Goizueta, director general de Coca-Cola, y Juan Antonio Samaranch, Director del COI y antiguo servidor del franquismo, fueron frecuentes durante el proceso de selección de la ciudad anfitriona, de hecho este último utilizó los aviones de la compañía.</p>
<p>Coca-Cola pagó 12 millones de dólares por auspiciar el recorrido de la Antorcha Olímpica. 10.000 corredores llevaron la llama por todos los Estados Unidos, asemejándose por su grandiosidad a la Alemania Nazi que se inspiró en los antiguos griegos. Entre los atletas estuvieron 2.500 ganadores de un concurso promovido por la compañía, entre ellos 60 extranjeros. Si bien los corredores no tenían el logo de Coca-Cola, la fiesta callejera que recorrió los 24.000 km les recordó a los espectadores quien era el patrocinador. La caravana tenía un escenario portátil, con pantallas que proyectaban escenas olímpicas mezcladas con publicidad de Coca-Cola. Negros, inmigrantes, minusválidos, blancos y enfermos se sintieron incluidos, mientras llevaban o veían pasar la antorcha; así, la llama del dios Zeus se entremezcló con la bebida gaseosa para hacerse una sola en el imaginario del país. Durante todo el show pudieron mantener alejada a su archirrival Pepsi. El 19 de julio de 1996, Muhammad Ali, llevó la llama hasta la gran antorcha, dando inicio a los que algunos llamaron los Juegos de Coca-Cola.</p>
<p>Millones de visitantes agobiados por el calor del verano se concentraron alrededor de la Sede Olímpica en Atlanta. Los escenarios deportivos transpiraban letreros de Coca-Cola, vendedores ambulantes por doquier ofrecían el producto, en las estaciones de transporte el logo de la compañía prendía y apagaba. Los turistas llenaban el museo <i>El mundo de Coca-Cola</i>, y terminaban en la <i>Ciudad Olímpica</i>, un parque temático, al que se podía entrar pagando 13 dólares, para observar una botella de <i>Coke</i> de 30 metros de altura. El resultado para Coca-Cola fue el aumento de sus ventas en un 17%, logrando ganancias por 967 millones de dólares en el tercer cuatrimestre de 1996 (New York Times, 17 de octubre de 1997).</p>
<p>El COI no hizo uso del juego limpio cuando por defender sus intereses económicos intentó quitarle la medalla de oro a la nadadora costarricense Claudia Poll, porque utilizó un gorro con el logo de Pepsi durante la competencia y cuando subió al pódium vistió bajo la chaqueta una camiseta marcada con la imagen de la misma. Este hecho sirvió para demostrar como el COI frena la publicidad de los patrocinadores de cada deportista para favorecer a los patrocinadores oficiales de las competencias.</p>
<p>Para los juegos de Londres 2012, la Asamblea de Londres y las asociaciones de médicos fueron los primeros perdedores al no lograr que el COI retirara el aval patrocinador a Coca-Cola y McDonald’s por ser alimentos relacionados con la obesidad. El logo de Nike fue tapado en el estadio de Old Trafford y las camisetas de Pepsi fueron prohibidas. Coca-Cola unió deporte y música para orientar su publicidad hacia los jóvenes, demostrando que sabe muy bien que quien empieza a disfrutar la bebida en su juventud probablemente la consuma por el resto de su vida.</p>
<p>El COI ya se hizo sentir en Rio, endureciendo la Regla 40 que prohíbe el uso de algunas palabras –victoria, esfuerzo, verano, Río, 2016, oro, plata, bronce, medalla, etc.– a los patrocinadores de los atletas pero que no son los patrocinadores oficiales de los juegos; quien incumpla la norma puede ser expulsado de los juegos o perder la medalla ganada. El espectáculo del marketing y los Juegos Olímpicos repite cada 4 años, y Coca-Cola –el más antiguo patrocinador– estará presente.</p>
<hr style="margin-left:0; width: 33%" />
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<p><a title="" href="/Users/Andr%C3%A9s/Downloads/L%C3%B3pez%20R,%20Coca-Cola,%20ago2016.docx#_ftnref1">[1]</a> Historiador Universidad Nacional de Colombia</p>
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        <author>detihablalahistoria</author>
                    <category>De ti habla la historia</category>
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        <pubDate>Mon, 08 Aug 2016 15:40:20 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[De Marketing y Juegos Olímpicos: Coca-Cola el más antiguo patrocinador]]></media:description>
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        <title>Antonio Nariño y la independencia de Cundinamarca</title>
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        <description><![CDATA[<p>&nbsp; Por: Nicolás Pernett &nbsp; Antonio Nariño es conocido como “el precursor” de la independencia. Sin embargo, flaco favor se le hace si se le considera solamente como el personaje que impulsó con sus acciones los ideales de libertad que después otros habrían de llevar a feliz término. Durante su vida, Nariño no solo fue [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-118" alt="Archivo de El Espectador" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2013/07/ef11f653af343ef2c10de7dabb5c7db7.jpg" width="278" height="370" /></a></p>
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<p>Por: Nicolás Pernett</p>
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<p class="western" style="margin-bottom: 0cm;line-height: 150%" align="JUSTIFY">Antonio Nariño es conocido como “el precursor” de la independencia. Sin embargo, flaco favor se le hace si se le considera solamente como el personaje que impulsó con sus acciones los ideales de libertad que después otros habrían de llevar a feliz término. Durante su vida, Nariño no solo fue precursor sino “realizador” de la independencia, o más aun, de la modernidad política colombiana. <span id="more-22427"></span></p>
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<p class="western" style="margin-bottom: 0cm;line-height: 150%" align="JUSTIFY">Primero con sus acciones como librero y fomentador de tertulias en la vieja Santafé colonial. Desde la comodidad de su posición de hijo de una acaudalada familia y burócrata del régimen español en el Nuevo Reino de Granada, Nariño fue el primer librero de Colombia y uno de los primeros entusiastas de las novedades culturales en el virreinato. La historiografía posterior le dio preponderancia a su traducción y difusión de unos papeles que contenían los Derechos del Hombre y el Ciudadano de la Revolución francesa. Pero se ha demostrado que eso papeles fueron leídos a duras penas unas doce personas. Se podría decir que Nariño hizo más por abolir las ideas monárquicas e implantar un ideal moderno con los muchos libros que importó, vendió o prestó entre su círculo de allegados neogranadinos que con la traducción de los derechos del hombre. Al final, las ideas contenidas en esos libros harían más por cambiar el pensamiento de la clase ilustrada colonial que las tres copias de los 17 artículos.</p>
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<p class="western" style="margin-bottom: 0cm;line-height: 150%" align="JUSTIFY">Además, Nariño fue el “primer periodista político” de nuestro país. El cubano Manuel del Socorro Rodríguez ostenta el título de padre del periodismo en Colombia pues fue el director y redactor del <i>Papel periódico de Santafé, </i><span style="font-style: normal">primera publicación periódica que circuló en el virreinato a partir de 1791. Sin embargo, Rodríguez fue un periodista que publicó p</span><span style="font-style: normal">or encargo de los ú</span><span style="font-style: normal">ltimos virreyes españoles que gobernaron estas tierras, antes de empezar otra serie de aventuras periodísticas del lado de los republicanos después del 20 de julio y de la implantación de la Junta Suprema. Con la reconquista española de Pablo Morillo en 1816, Rodríguez otra vez puso el cuadro del Rey en su despacho como muestra de su incondicional lealtad. En suma, </span><span style="font-style: normal">fue</span><span style="font-style: normal"> un periodista que se puso a las órdenes de los poderes de turno sin defender una posición política propia o abogar por una objetividad investigativa (tal vez por eso sea precisamente considerado el padre del periodismo colombiano). </span></p>
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<p class="western" style="margin-bottom: 0cm;line-height: 150%" align="JUSTIFY"><span style="font-style: normal">Por su parte, Nariño fue un impresor audaz que se atrevió a salirse de los esquemas establecidos y publicar en su imprenta privada, la Patriótica, los papeles que no podían salir de la Imprenta Real. Su aventura editorial privada superó en calidad y en poder de convocatoria a la oxidada maquinaria tipográfica española, lo que constituyó un primer triunfo de la clase criolla emergente por encima del viejo régimen. Su periódico </span><i>La Bagatela, </i><span style="font-style: normal">aparecido poco después de la imposición de la Junta Suprema de Santafé en 1810, fue el primer periódico que logró tumbar a un presidente, el autodenominado “viceregente” Jorge Tadeo Lozano, o “Jorge I” como le decían sus compatriotas. Descontento por la manera en que la Junta se convirtió rápidamente en una camarilla de privilegiados criollos </span><span style="font-style: normal">que privilegiaban sus intereses políticos y económicos, así como los de las provincias federales (lo que también afectaba los negocios del propio Nariño en el centro del país) y no se comprometían en un ruptura total con España</span><span style="font-style: normal">, Nariño se dedicó desde las páginas de </span><i>La Bagatela </i><span style="font-style: normal">a descalificar y ridiculizar las aspiraciones federalistas y neo-monárquicas de los notables </span><span style="font-style: normal">de la Junta</span><span style="font-style: normal">. Nariño salió ganando pues tumbó al presidente, desahució al Congreso de Provincias de la Nueva Granada, que se trasladó a Tunja, y tomó la presidencia del Estado de Cundinamarca en septiembre de 1811. </span></p>
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<p class="western" style="margin-bottom: 0cm;font-style: normal;line-height: 150%" align="JUSTIFY">En esta posición, las acciones de Nariño fueron fundamentales en la creación del nuevo orden político nacional. Su labor fue tanto creativa como política, al ser el encargado de diseñar desde la bandera, el escudo y las monedas del Estado, mezclando en ellas motivos indígenas con símbolos de la Revolución francesa, hasta redactar una nueva Constitución para el Estado a comienzo de 1812.</p>
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<p class="western" style="margin-bottom: 0cm;font-style: normal;line-height: 150%" align="JUSTIFY">Sin duda la acción más trascendental de Nariño en la presidencia del Estado de Cundinamarca fue la declaratoria de independencia absoluta con respecto al Imperio español el 16 de julio de 1813. En un momento en que se había hecho evidente que la adhesión monárquica que subyacía a las acciones del 20 de julio de 1810 no era más que una ilusión sin fundamento o una máscara innecesaria, y cuando ya las tropas realistas se aprestaban a retomar el control del virreinato desde Pasto y Santa Marta, la política de Nariño fue clara: “de hoy en adelante, Cundinamarca es un Estado libre e independiente, que queda separado para siempre de la corona y gobierno de España y de toda otra autoridad que no emane inmediatamente del pueblo o de sus representantes&#8230; toda unión de dependencia con la Metrópoli está rota enteramente”, escribió ese 16 de julio. Después de esto, se quemaron los símbolos del poder español y se empezaron a sentar las bases de la nueva República.</p>
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<p class="western" style="margin-bottom: 0cm;font-style: normal;line-height: 150%" align="JUSTIFY">Así que en este 2013 también estamos de bicentenario pues, por lo menos en Bogotá, fue 1813 el año de la verdadera independencia. Lastimosamente, la celebración del Bicentenario que se hizo en 2010 no fue más que un espectáculo vacío, presidido por una reina del Carnaval de Barranquilla como alta consejera para el Bicentenario y a los pocos días de que se recogieran los confetis y basuras del desfile lúdico-militar del 20 de julio, la historia cayó en el olvido absoluto. Si fuéramos un poco más serios con respecto a nuestra historia, por lo menos recordaríamos aunque fuera brevemente los muchos bicentenarios de la independencia que se conmemoran de 2010 a 2019, entre ellos y con especial importancia el de 2013.</p>
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<p class="western" style="margin-bottom: 0cm;font-style: normal;line-height: 150%" align="JUSTIFY">Volviendo a Nariño, hay que decir que después de este momento cumbre en su carrera, al proclamar la independencia de Cundinamarca, las cosas no empezaron a ir muy bien para él. Con el proyecto de independencia absoluta en mente partió a Pasto en la Campaña del sur de 1814, en la que fue derrotado y nuevamente apresado, lo que demuestra que su pericia militar no era tan alta como su pasión política; su proyecto de Estado centralista con sede en Santafé sucumbió primero a las tropas federalistas de Tunja en 1814 y después a la reconquista de Pablo Morillo en 1816, y la mayoría de sus compañeros de aventuras fueron fusilados en la incursión española. Nariño salió vivo de todos estos acontecimiento por estar nuevamente en la cárcel en Cádiz. El nuevo gobierno liberal de España le dio la libertad en 1821 y volvió a la ahora República de Colombia a participar en su construcción. El Libertador, Simón Bolívar, lo nombró vicepresidente del nuevo país y participó con este rango en el Congreso de Cúcuta en el que se redactó una nueva Constitución.</p>
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<p class="western" style="margin-bottom: 0cm;line-height: 150%" align="JUSTIFY"><span style="font-style: normal">Sin embargo, Francisco de Paula Santander se dedicó a atacarlo sistemáticamente hasta que logró sacarlo del Congreso y de la vicepresidencia, cargos que ocuparía él a partir de ese momento. Durante la vicepresidencia de Santander, Nariño volvió a una de las posiciones que más le gustaban: la oposición. De nuevo sacó a las calles un periódico, </span><i>Los toros de Fucha, </i><span style="font-style: normal">y de nuevo se dedicó a oponerse al poder establecido. Pero ya los años habían pasado y las innumerables penurias y los muchos años de prisión pasaron su cuenta de cobro. Murió a los 58 años en Villa de Leyva, a donde había ido en busca de mejores climas, en 1823. Ningún hombre como él estuvo presente en todos los momentos decisivos de nuestra Independencia. </span></p>
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        <author>detihablalahistoria</author>
                    <category>De ti habla la historia</category>
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        <pubDate>Tue, 16 Jul 2013 23:07:37 +0000</pubDate>
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        <title>La peatonalización de la Séptima</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/de-ti-habla-la-historia/la-peatonalizacion-de-la-septima/</link>
        <description><![CDATA[<p>Desde el pasado sábado 15 de septiembre fue peatonalizado el tramo de la Carrera Séptima de Bogotá entre la Plaza de Bolívar y la calle 19. Es importante indicar que no fue peatonalizada cualquier calle de la ciudad, por mero capricho del actual alcalde. La Carrera Séptima es una vía simbólica, una vía histórica, que en muchas ocasiones, a medio día se la pasaba más cerrada por marchas que abierta al tráfico vehicular. El trayecto entre la actual Plaza de Bolívar y el Parque de Santander es justamente el tramo que le dio vida a la ciudad,  la génesis de esta urbe de concreto que le dio la configuración lineal sur norte que la caracteriza.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><figure id="attachment_12" aria-describedby="caption-attachment-12" style="width: 560px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="recurso_post size-full wp-image-12" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2012/09/Carrera-7.jpg" alt="Archivo de El Espectador" width="560" height="373" /><figcaption id="caption-attachment-12" class="wp-caption-text">Archivo de El Espectador</figcaption></figure></p>
<p>Por: Luis Alfredo Barón Leal.</p>
<p>Desde el pasado sábado 15 de septiembre fue peatonalizado el tramo de la Carrera Séptima de Bogotá entre la Plaza de Bolívar y la calle 19.  Tramo que se unió al que va de esta última a la 26, peatonalizado a principios de este año, y al que va de la 11 a la calle séptima, que se peatonalizó por seguridad hace muchos años por estar en sus inmediaciones el Capitolio Nacional y el Palacio de Nariño, inmuebles valiosos para nuestro efecto únicamente en términos históricos, arquitectónicos y artísticos.</p>
<p>Bogotá desde hace mucho tiempo merecía una calle por donde la gente pudiera transitar libremente sin tener que tolerar las incomodidades del pesado tráfico vehicular. <span id="more-22402"></span>Los altos niveles de ruido, contaminación, estrés, inseguridad, desorganización y una baja cultura ciudadana son hechos recurrentes en las principales vías de la ciudad. Por eso, que la ciudad tenga una vía que le de  más importancia al peatón y al ciclista que a los automotores y tenga un sistema circular de transporte amable y gratuito no dependiente de los afanes de la vida moderna es una apuesta  atractiva y arriesgada para una ciudad que tiene la calidad de vida bien embolatada. </p>
<p>Es importante indicar que no fue peatonalizada cualquier calle de la ciudad, por mero capricho del actual alcalde. La Carrera Séptima es una vía simbólica, una vía histórica, que en muchas ocasiones, a medio día se la pasaba más cerrada por marchas que abierta al tráfico vehicular.<!--more--> El trayecto entre la actual Plaza de Bolívar y el Parque de Santander es justamente el tramo que le dio vida a la ciudad,  la génesis de esta urbe de concreto que le dio la configuración lineal sur norte que la caracteriza, según el fallecido arquitecto e investigador Carlos Martínez. Sobre este tramo se armó la ciudad colonial, en un trayecto que iba, a comienzos del siglo XVII, desde la Iglesia de Santa Bárbara al sur hasta la Iglesia de las Nieves al norte. A los que luego, a finales del siglo XIX, se fueron uniendo, el sector de  San Diego cerca de la calle 26 y el de las Cruces hacia la calle primera. Este último, es un pequeño tramo excluido de la peatonalización, porque hasta hace poco no se le consideraba parte del centro histórico. Ahí es donde comienza el verdadero sur de la ciudad, más cerca de lo que pensamos y hasta donde se debería extender la historia de la vía más representativa de la ciudad.</p>
<p>Sobre la séptima se levantaron construcciones de gran importancia histórica. Durante la Colonia prevalecieron las de carácter religioso: la Catedral Primada, el Convento de Santo Domingo, el Real Hospicio, las iglesias de Santa Bárbara, San Francisco, la Tercera, la Veracruz, las Nieves, San Agustín y San Diego. Todas permanecen menos el Hospicio y el convento de Santo Domingo, esta última fue la primera víctima de las discusiones políticas que se dieron en los años treinta del siglo XX entre demoler o conservar el pasado. Tantas iglesias juntas se mezclaban con casas bajas (un solo piso) y altas (dos pisos), estas últimas separaban lo comercial en la primera planta y lo residencial en la segunda.</p>
<p> Entre finales del siglo XIX y las tres primeras décadas del XX aparecerieron  cambios sustanciales que simbolizaron otra época, estilo y estética. Edificios como el Palacio de la Carrera, el Pasaje Rufino Cuervo, el Bazar Veracruz, el Agustín Nieto, los hoteles Atlántico y Regina y la construcción de viviendas de estilo republicano y francés neoclásico le darían un aspecto más señorial.</p>
<p>Sobre esta vía corrió por primera vez en 1884 el tranvía de mulas y el eléctrico en 1910. Durante seis décadas el tranvía compartió el estrecho espacio de la vía con los peatones, que literalmente podían hacer visita en la mitad de la calle, por el bajo tráfico, hasta que el Bogotazo desplazó al tranvía hacia la periferia y el alcalde Mazuera, en 1951, los destruyó definitivamente con una firma y sepultó con una capa de asfalto de 10 cm a los rieles. Desde entonces los automóviles y buses circularon sobre las primeras líneas blancas que se veían en el país y desplazaron la visita al andén.</p>
<p>La séptima es la vía más versátil de la ciudad.  Su uso varía constantemente, hoy es vehicular, mañana puede ser peatonal, ciclística, maratónica, carnavalesca, religiosa, recreativa, de marcha social, política o militar. Junto a todas estas actividades de vida, la vía ha presenciado otros hechos relacionados con la muerte: el asesinato de Rafael Uribe Uribe y Jorge Eliecer Gaitán; la matanza de 9 estudiantes el 9 de junio de 1954 durante la dictadura de Rojas Pinilla; los incendios y derrumbes republicanos del Bogotazo; el incendio  del edificio Avianca en 1973; el holocausto del Palacio de Justicia en 1985, quemado por segunda vez, ya que el primero lo fue en 1948. Además, muchos muertos del Estado, los paramilitares, la guerrilla, el narcotráfico y la vida misma, han desfilado por la Séptima, pasando en mortal silencio desde la Catedral Primada hasta el Cementerio Central: Uribe Uribe, Gaitán, Galán, Pardo Leal, Pizarro, Cepeda Vargas, Garzón, secuestrados y expresidentes. Así como la Avenida el Dorado es el tapete rojo del país, la Séptima es el corredor fúnebre de Colombia.</p>
<p>Después de los incendios del 9 abril la vía fue ampliada, aprovechando las incidencias de especuladores y urbanistas, cayeron las viejas casonas republicanas y lo que quedaba de su pasado colonial. El fuego hizo lo que no logró hacer la planeación urbana desde los años veinte. Pero las destrucciones del Bogotazo fueron hiperbolizadas. Bogotá no fue semidestruida como se cree y los incendios sobre la vía se concentraron en unas pocas calles. Como dice el arquitecto Carlos Niño, así como en las ciudades europeas fue más lo que se destruyó en la reconstrucción que en los mismos bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.</p>
<p>La Séptima es también un gran corredor de protesta social. Contrario a uno de los objetivos que buscaba Napoleón III al contratar al Barón Haussmann en las ampliaciones de las estrechas calles de París de mediados del siglo XIX, que era evitar que su angostura permitiera de nuevo el levantamiento de barricadas tipo Revolución Francesa, la ampliación de vías en Bogotá facilitó las movilizaciones sociales. Aunque anteriormente a la apertura se presentaron movilizaciones grandiosas, como por ejemplo el bello y amenazante río de candela de la Marcha de las Antorchas y la lúgubre Marcha del Silencio de Jorge Eliecer Gaitán, que asustaron en gran forma a la oligarquía liberal y conservadora, fue en la segunda mitad del siglo XX que las marchas tomaron la forma de un poderoso  caudal de gente. Hazañas que antes solo lograba hacer Gaitán. De alguna forma la mecánica de las marchas en la ciudad tiene como eje la Carrera Séptima. Como un gran río alimentado por muchas fuentes, las marchas se concentran sobre su asfalto y desembocan en un mar cuadrado de piedra llamado Plaza de Bolívar. Todas las marchas llegan a este punto, la ciudad se vuelca hacia su centro de poder.</p>
<p>Desde los años veinte los estudiantes se han tomado la vía. Son muchos los registros de estudiantes que aparecen marchando sobre ella, protestando, desde las fatídicas marchas detenidas a sangre y fuego por el ejército, hasta las grandes movilizaciones de “besatones” y “abrazatones” recientemente vistas, o festejando, como se puede ver en los carnavales de estudiantes de los años veinte, o haciendo de la protesta un carnaval, como se ve últimamente, con tambores, disfraces, gentes desnuda y de cuerpos pintados. Alejados de las lúgubres y serias protestas de sus abuelos, y a veces con el mismo grado de tragedia e intensidad.</p>
<p>Ahora es el tiempo de retomar la vía para el peatón, de usarla de manera inteligente con sistemas de transporte alternativos y ecológicos. Ojalá esa llamada revitalización de la séptima no sea atendida por el Distrito solamente en los primeros días y después se deje descuidada. Aun queda bastante que hacer si se desea convertir a la séptima en un corredor cultural. Labor que también debe intervenir el espacio público adyacente, como andenes, luminarias y mobiliario, además de invertir, estimular, e incrementar actividades culturales sobre y en los costados de la vía. Por ejemplo: intervenir en las obsoletas gradas del Terraza Pasteur, una horrorosa obra de los años ochenta que aún conserva unos &#8220;chuzos&#8221; metálicos similares a los que tuvo la troncal de la Caracas en los años ochenta y noventa. ]Huellas de un urbanismo obsoleto y agresivo, que en nada aportan al buen uso de la ciudad.</p>
<p> Esperamos así entonces, aunque guardadas las proporciones, que algún día lleguemos a tener una vía representativa del país y la ciudad como la tienen otro paises: la Avenida de Mayo de Buenos Aires, el paseo de la Reforma en la Ciudad de México, la Avenida 18 de julio en Montevideo o el Paseo de El Prado en la Habana.</p>
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        <author>detihablalahistoria</author>
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        <pubDate>Fri, 21 Sep 2012 21:23:50 +0000</pubDate>
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