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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de Cura de reposo | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Una “nueva vieja élite” se frota las manos como el Señor Burns</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/una-nueva-vieja-elite-se-frota-las-manos-como-el-senor-burns/</link>
        <description><![CDATA[<p>¿Es falso o verdadero que la realidad supera la ficción? ¿Acaso los políticos colombianos son la versión en carne y hueso de las caricaturas? ¿La hicieron otra vez Los Simpsons? Lo que hoy escribo no es ningún chiste. </p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><em>José Manuel Restrepo, candidato a vicepresidente de la República. </em></p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong><em>—&#8221;¡¡Smithers, que es esta extraña sensación en el pecho!!&#8221;.</em></strong></li>



<li><strong><em>—&#8221;Es su corazón señor, creo que volvió a latir&#8221;.</em></strong><strong> (Escena de Los Simpsons)</strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">La candidata Claudia López usó dos veces el término “mafiosongo” para referirse a las personas a las cuales representan el candidato Abelardo De La Espriella y su vice José Manuel Restrepo. Lo dijo en su cuenta de X y lo repitió en entrevista con María Jimena Duzán.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sobre Restrepo, Claudia López afirmó: “El señor va a pasar a ser lo que todos los vicepresidentes: una figura de adorno que la ponen donde no estorbe. (…) Es una vergüenza que un tipo como José Manuel se preste para ser la cara de la mafia de Colombia. El que le lava la cara a un proyecto mafioso, sectario, machista, clasista, corrupto. La derecha tecnocrática de Colombia prefiere ser la careta de la mafia que va a gobernar que quedarse a hacer oposición y controlar eso”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fue más allá: “A la derecha colombiana le valen huevo las instituciones y la Constitución. Lo que quiere es defender unos privilegios (…) esto volverá a ser una corruptela de negocios como Trump (…) protegida desde el Estado”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tan grave como eso, dijo también que “vienen con un proyecto hegemónico de décadas, reaccionario, antiderechos, clasista, machista trumpista”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De acuerdo con la exalcaldesa de Bogotá y excandidata presidencial, la candidatura de Abelardo de la Espriella representa un peligro para las libertades. “La mafia del señor Abelardo las va a aplastar todas: la libertad de prensa, la libertad religiosa, la libertad de crédito, la libertad política. (…) Es un señor que va a venir a matar a la gente de frente por ser opositora, sin asco”. (…) El señor Trump los ha ido matando políticamente uno por uno (…) Desde el poder Trump ha exterminado a toda la derecha republicana. Ese exactamente es el plan de Abelardo”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay quienes creen que José Manuel Restrepo es el &#8220;rostro amable&#8221; de esa campaña. Es un tecnócrata que ya pasó por el gobierno de Iván Duque como su doble ministro de Hacienda y de Comercio, y no con pocas polémicas encima.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Del trino de la exalcaldesa, llama la atención que puso una foto del economista Restrepo junto a la icónica (¿lacónica?) imagen del famoso señor Burns, de la serie <em>Los Simpsons</em>, con su frente ancha, nariz aguileña y mandíbula superior prominente. Hay quienes tomaron esto como una burla a la apariencia física del vice.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No obstante, se parecen en sus profesiones. El señor Burns se matriculó en la&nbsp;Universidad de Yale, donde estudió administración de empresas. Restrepo es un economista bogotano, especialista en finanzas de la Universidad del Rosario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El uno costeño y el otro cachaco, podría pensarse que Abelardo tuvo la sagacidad de escogerlo para darle un parte de tranquilidad a las elites bogotanas, pero lo cierto es que el vice no figura en el círculo íntimo del candidato presidencial, revelado por La Silla Vacía. Extrañamente, tampoco aparece ningún miembro de la familia Char. </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="662" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/19145655/Circulo-662x1024.jpg" alt="" class="wp-image-130595" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/19145655/Circulo-662x1024.jpg 662w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/19145655/Circulo-194x300.jpg 194w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/19145655/Circulo-768x1188.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/19145655/Circulo-993x1536.jpg 993w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/19145655/Circulo.jpg 1034w" sizes="(max-width: 662px) 100vw, 662px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Hay quienes creen que el verdadero poder detrás de De La Espriella son los Char y que, en consecuencia, el polémico abogado es la persona que podría hacerles realidad el sueño presidencial a los miembros de este clan político, según cuentan las periodistas María Jimena Duzán y Laura Ardila en un episodio del podcast <em>A fondo</em>. A mi modo de ver, una élite local está a punto de convertirse en el nuevo <em>establishment </em>colombiano, con tentáculos nacionales. Es posible que a esta hora se froten sus manos con mucha ansiedad, entre güisqui y güisqui.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me di a la tarea de indagar donde se unen la realidad y la ficción, y encontré que en la forma de ser y comportarse, el detestable señor Burns es más parecido al candidato De La Espriella. Si ganan la elección el domingo, el tiempo lo dirá… y seguramente El Espectador también. Juzguen ustedes.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="400" height="400" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/19143931/INTERIOR.jpeg" alt="" class="wp-image-130582" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/19143931/INTERIOR.jpeg 400w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/19143931/INTERIOR-300x300.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/19143931/INTERIOR-150x150.jpeg 150w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Biografía de un empresario codicioso e infeliz</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Su nombre es Charles Montgomery Burns. Es el anciano infeliz, ricachón y poderoso de Springfield, transformado en el villano que utiliza el dinero como arma para hacer lo que le venga en gana (<em>marranear </em>diríamos en Colombia), pasando por encima de las autoridades. Su leal empleado, confidente y enamorado secreto se llama Waylon Smithers.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Restrepo hizo algo parecido: desafió una decisión judicial que le prohibía a los políticos hacer campaña usando la camiseta de la selección colombiana de fútbol.<a href="https://www.infobae.com/colombia/2026/06/05/jose-manuel-restrepo-desafio-la-decision-judicial-sobre-la-camiseta-de-la-seleccion-colombia-la-usare-cuando-me-de-la-gana"> “La usaré cuando me dé la gana”</a>, vociferó. </p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-tiktok wp-block-embed-tiktok"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="tiktok-embed" cite="https://www.tiktok.com/@jrestrep/video/7647622831223655700" data-video-id="7647622831223655700" data-embed-from="oembed" style="max-width:605px; min-width:325px;"> <section> <a target="_blank" title="@jrestrep" href="https://www.tiktok.com/@jrestrep?refer=embed">@jrestrep</a> <p>Esta camiseta la usaré cuando quiera, donde quiera y las veces que quiera. No solo porque me siento orgulloso de mi país, sino porque el libre desarrollo de la personalidad y las libertades individuales son principios fundamentales de nuestra democracia. Nadie puede decidir cómo expresa otro colombiano su identidad, sus afectos o su amor por la nación. La camiseta de Colombia es un símbolo de honor, de libertad y de patria. 🇨🇴</p> <a target="_blank" title="♬ sonido original - José Manuel Restrepo Abondano" href="https://www.tiktok.com/music/sonido-original-7647622871070264082?refer=embed">♬ sonido original &#8211; José Manuel Restrepo Abondano</a> </section> </blockquote> <script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Señas particulares del señor Burns: hombre tacaño, egoísta, codicioso, amargado y excéntrico multimillonario, dueño de la central nuclear de Springfield. Inescrupuloso como el que más, e insensible con sus empleados, encarna al empresario insaciable a la hora de incrementar su cuenta bancaria. En asuntos políticos es conservador y republicano; lo mismo puede decirse de un Abelardo trumpista con ciudadanía norteamericana y su vice, quienes ya dieron señales de su férrea defensa del empresariado colombiano antes que de la clase trabajadora. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Dice La Silla Vacía: “El programa de gobierno tiene similitudes con los de presidentes referentes de De la Espriella como Javier Milei en Argentina o Nayib Bukele en El Salvador (…) en los primeros días de su gobierno firmaría 90 decretos, haciendo un uso amplio del poder ejecutivo para implementar su propuesta”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El candidato de <em>Firmes por la Patria</em> prometió reducir el Estado en un 40%, lo equivale a dejar a 700 mil personas en la calle, con lo que se anticipa el primer estallido social, como ocurre en Argentina, país donde la motosierra económica trajo recortes sociales, pobreza y descontento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El señor Burns se frota las manos en señal de que trama algo terrible, y cuando le dice a Smithers <em><strong>&#8220;¡Suelte a los perros!&#8221;,</strong></em> significa que debe ahuyentar a las visitas indeseadas de su propiedad. El autodenominado <em>Tigre</em> dijo que <em>destripará </em>a la gente de izquierda, pero no ha contado el método que usaría de ser la Casa de Nari &#8220;su nueva propiedad”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Wikipedia se lee: <em>“Un día se le presenta la oportunidad de vivir con un retorcido y cruel multimillonario, y el pequeño Monty no duda en abandonar a sus padres”.</em> Por las redes sociales se viralizó un video en el que una señora monteriana acusa a Abelardo De La Espriella de pegarle a la mamá cuando era joven.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El señor Burns se crio en un ambiente tóxico donde maltratar a la gente y burlarse de los inmigrantes era el pan de cada día. Donald Trump —cuyo gobierno persigue a los inmigrantes, incluido el influencer colombiano Beto Coral—, respaldó públicamente la candidatura de Abelardo, por su postura firme para detener la inmigración ilegal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Burns sirvió a la armada de Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. (Abelardo ni siquiera prestó el servicio militar). Lo echaron del club de <em>Peces Voladores</em> por tratar de matar a su superior, Abe Simpson. Abelardo se hizo famoso al confesar que mataba gatos usando voladores, en tanto que el señor Burns tiene gustos estrambóticos como vestir con pieles de animales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras que el señor Burns acude a la iglesia, presume de sus bienes&nbsp; y menosprecia a los más pobres, aunque a veces intenta en vano mezclarse con ellos, De La Espriella alardea de su riqueza cada vez que puede (es el primer candidato presidencial de la historia colombiana en tener jet privado), se volvió un ser creyente después de declararse ateo (el cierre de campaña lo hizo desde la Basílica del Señor de los Milagros en Buga) y si antes ofendió a los amantes del ajiaco santafereño y la changua bogotana, (yo entre ellos), luego reculó porque, según él,&nbsp; eso fue <em>“pura mamadera de gallo”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y es que, viéndolo bien, su candidatura presidencial parece más una<em> tomadura de pelo,</em> &#8220;un meme&#8221; la llaman en las redes sociales, no la propuesta seria de quien tendría ante sí la responsabilidad de conducir a un país hastiado de sus dirigentes, que no resiste más frotaditas de mano por parte de los poderosos.  </p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130579</guid>
        <pubDate>Fri, 19 Jun 2026 20:26:19 +0000</pubDate>
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                            </item>
        <item>
        <title>¿Qué gana Colombia con el filósofo Iván Cepeda en la Casa de Nariño?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/que-gana-colombia-con-el-filosofo-ivan-cepeda-en-la-casa-de-narino/</link>
        <description><![CDATA[<p>Conversé con un amigo de la infancia y juventud del candidato presidencial Iván Cepeda. Ambos se formaron como filósofos en Europa. &#8220;No era el más noviero&#8221;. ¿Puede un filósofo combatir la política corrupta y antiética que ha permeado a Colombia por décadas? </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong><em>&nbsp;&#8220;Decir la verdad es siempre revolucionario&#8221;:</em></strong><strong> </strong><strong>Antonio Gramcsi, filósofo italiano.</strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay quienes piensan, yo entre ellos, que el mundo sería mejor si lo condujeran los filósofos en vez de los políticos. Detrás de los grandes desastres del mundo, oh sorpresa, hay siempre un político. Pocos encarnan la dimensión humanística del filósofo. Tan pocos que en Colombia apenas hemos tenido cuatro presidentes con formación filosófica: Miguel Antonio Caro, Marco Fidel Suárez, Eduardo Santos, y Carlos Lleras Restrepo. De resultar elegido, Iván Cepeda Castro sería el quinto. Y ya saben lo que se dice en estos casos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El otro día, en una cafetería bogotana, conversé con Fabián Rodolfo Acosta Sánchez, un bogotano de 64 años, profesor de Filosofía de la Universidad Nacional y amigo de adolescencia y juventud de Iván Cepeda. Ambos se criaron en el ambiente proletario de la localidad de Kennedy de los años 70.&nbsp; Se conocieron en el Colegio El Politek, que pertenecía a la Universidad Incca de Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aquel muchachito, que ya manifestaba inquietudes políticas, era el típico estudiante juicioso, apasionado por las ciencias sociales, vestido de pantalón gris, saco azul, camisa blanca y zapatos negros.<em>“Desde mi casa, lo veía pasar con la hermana; ya en el colegio, las horas se nos iban en hablar de política. Recuerdo que la decana Maruja García de Córdoba, promovía el debate político al interior del colegio y el respeto por las diferencias de posiciones”. </em>La universidad tenía una decanatura especial para El Politek.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con el tiempo, Iván Cepeda se convirtió en profesor de Filosofía de las universidades Incca y Javeriana. El profesor Acosta recuerda que la Incca fue fundada por Jaime Quijano Caballero, socialista como su padre, el escritor bogotano Joaquín Quijano Mantilla, quien fue embajador de Colombia en la Alemania Nazi; de hecho, estudió con el célebre filósofo alemán Nicolai Hartmann. “Esa tendencia socialista se reflejaba, parcial o plenamente, en otras universidades bogotanas como la Javeriana, los Andes, la Central y la Autónoma”, recuerda Fabián Acosta.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la Universidad INCCA floreció un grupo inquieto por los filósofos clásicos y la filosofía colombiana. Venían pensadores importantes como el argentino Enrique Dussel, y grande fue la influencia de Antonio Gramsci, el filósofo italiano, y de Georg Lukács, el filósofo húngaro, uno de los pensadores más influyentes del siglo XX. <em>“Discutíamos sobre el arte socialista disruptivo, el cine de Andréi Tarkovski, la literatura de Borís Pasternak, la poesía de Ósip Mandelshtam y toda la poesía rusa de la época”.</em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="662" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/18172303/CEPEDA-LIBROS-662x1024.jpg" alt="" class="wp-image-130553" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/18172303/CEPEDA-LIBROS-662x1024.jpg 662w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/18172303/CEPEDA-LIBROS-194x300.jpg 194w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/18172303/CEPEDA-LIBROS-768x1189.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/18172303/CEPEDA-LIBROS.jpg 827w" sizes="(max-width: 662px) 100vw, 662px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En calidad de catedráticos, y con otros autores, Iván Cepeda y Fabián Acosta escribieron el libro <em>“Antonio Gramsci y la realidad colombiana”.</em></p>



<ul class="wp-block-list">
<li><em>&#8220;La idea de la cultura de la alteridad como ampliación de la democracia, puede sustituir efectivamente la nostalgia romántica o las utopías del pasado, por los programas totalizantes y dar lugar a que se exprese libremente la diversidad de la sociedad moderna&#8221;:</em> Iván Cepeda, en el libro <em>“Antonio Gramsci y la realidad colombiana”, </em>página 142.</li>
</ul>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Los dos amigos</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">La amistad entre ellos se estrechó cuando, más grandecitos, formaron parte de la Juventud Comunista y se relacionaron con otras vertientes de la izquierda colombiana.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">No compartieron muchas fiestas, que entonces se hacían en las casas, pero sí muchos festivales culturales del periódico <em>Voz</em>, en los que brillaban las orquestas cubanas. Eran famosos los “chocolates charla” para echar carreta sobre política alrededor de la música, así como las <em>peñas culturales</em>, donde reinaban el teatro, la música y el cine. <em>“En esa década asesinaron al presidente Salvador Allende en Chile y estábamos influenciados por la música de Víctor Jara y la nueva trova cubana”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">En Colombia, una noticia acaparó todos los titulares: el famoso Paro Cívico Nacional de 1977, con más de un millón de personas volcadas en las calles, y un saldo lamentable: <em>“decenas de personas perdieron la vida, cientos resultaron heridas y miles fueron detenidas”</em><strong><em>.</em></strong> Cepeda y Acosta formaron parte del grupo de valientes muchachos que hicieron posible esta marcha histórica de la clase trabajadora contra el gobierno de Alfonso López Michelsen.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-centro-nacional-de-memoria-hist-rica wp-block-embed-centro-nacional-de-memoria-hist-rica"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="DTkwfB01DO"><a href="https://centrodememoriahistorica.gov.co/el-paro-civico-de-1977-cuando-colombia-se-detuvo/">El paro cívico de 1977, cuando Colombia se detuvo</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="«El paro cívico de 1977, cuando Colombia se detuvo» — Centro Nacional de Memoria Histórica" src="https://centrodememoriahistorica.gov.co/el-paro-civico-de-1977-cuando-colombia-se-detuvo/embed/#?secret=DTkwfB01DO" data-secret="DTkwfB01DO" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
</div></figure>



<ul class="wp-block-list">
<li><em>“A pesar de la represión, el paro cívico de 1977 no fue en vano. Se consolidó como un punto de inflexión en la historia de la movilización social en Colombia. Mostró la capacidad de la sociedad para unirse y organizarse, incluso frente a la violencia estatal. A largo plazo, sentó un precedente para futuras protestas y luchas por los derechos sociales y laborales”,</em> dice el Centro Nacional de Memoria Histórica.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Los dos amigos obtuvieron el título de Filosofía en la Universidad de Sofia en Bulgaria, una nación del sureste europeo, cuyo territorio formó parte de la Grecia antigua, especialmente Tracia, la tierra de Aristóteles.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Iván Cepeda con su compañero de estudios en Bulgaria, Fabián Acosta. Foto: Iana Pankova.</em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="725" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/18172139/CEPEDA-AMIGOS-725x1024.jpg" alt="" class="wp-image-130551" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/18172139/CEPEDA-AMIGOS-725x1024.jpg 725w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/18172139/CEPEDA-AMIGOS-212x300.jpg 212w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/18172139/CEPEDA-AMIGOS-768x1085.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/18172139/CEPEDA-AMIGOS.jpg 906w" sizes="auto, (max-width: 725px) 100vw, 725px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Cepeda soñaba convertirse en economista pero, seducido por la filosofía, cambió de opinión. Fueron cinco años de estudio profundo sobre la filosofía occidental y la filosofía antigua, y uno aprendiendo búlgaro. El candidato presidencial habla también griego moderno y además se especializó en Estudios Culturales en Europa.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Vivíamos en la ciudad universitaria y nos pagaban, incluso por estudiar”,</em> recuerda Acosta, quien desde la filosofía política ha dedicado los últimos veinte años a estudiar y entender el mundo cambiante de los jóvenes y sus frustraciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El mundo estaba en plena <em>Guerra Fría</em> y Bulgaria influenciada por la Unión Soviética. <em>“Vimos el último pasaje de la existencia de los países de la llamada Cortina de Hierro antes de la caída del Muro de Berlín”,</em> comenta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fabián regresó a Colombia a finales del año 86, Iván en 1987. Eran los tiempos de la Perestroika, Mijail Gorbachov y la URSS a punto de desintegrarse. En Colombia, esa década se recuerda con horror porque fue el comienzo de la persecución y exterminio de la Unión Patriótica. Cepeda enterró a dos de sus amigos entrañables, José Antequera (1989) y Bernardo Jaramillo Ossa (1990), antes de enterrar a su propio padre, el periodista y senador Manuel Cepeda Vargas (1994).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>”Lo acompañé en el momento en que le tocó reconocer el cuerpo en Medicina Legal. Mataban mucha gente de la UP y no había cómo parar eso”, </em>cuenta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese punto, los dos amigos tomaron caminos diferentes. Fabián continuó en la vida universitaria e Iván dejó la cátedra para dedicarse en cuerpo y alma a buscar justicia para su padre y las demás víctimas del genocidio. Así nació el político, que este 21 de junio podría ser el nuevo mandatario de los colombianos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Fuimos grandes amigos. Iván es el padrino de mi matrimonio búlgaro”, </em>dice el profesor, quien se casó con la licenciada en lenguas Iana Pankova. <em>“Tenemos dos hijos que se criaron en Colombia; el mayor terminó Biología en la Nacional y el menor estudió Cine en Argentina”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Esos años en Bulgaria, dice, se vivieron en un ambiente de mucha tertulia e intercambio de libros. <em>“Le conocí una novia a Iván, pero no era el más noviero, muy aplomado sí. Lo recuerdo como una persona inteligente y aplicada en el estudio. Tenía un gusto exquisito por el cine. Se la podía pasar todo un día metido en un teatro viendo distintas películas”.</em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="1020" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/18174318/FABIAN-ACOSTA-1024x1020.jpg" alt="" class="wp-image-130562" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/18174318/FABIAN-ACOSTA-1024x1020.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/18174318/FABIAN-ACOSTA-300x300.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/18174318/FABIAN-ACOSTA-150x150.jpg 150w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/18174318/FABIAN-ACOSTA-768x765.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/18174318/FABIAN-ACOSTA.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El filósofo Fabián Acosta, amigo de infancia y juventud de Iván Cepeda.</em></p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Iván, el filósofo</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“La filosofía es sobre todo paciencia”,</em> dice Fabián. <em>“Iván ha mostrado, con su capacidad reflexiva y su escucha atenta,  la vena paciente del filósofo. Esa creatividad suya para ofrecer otra visión del mundo, se verá reflejada en el modo de asumir el poder en caso de resultar elegido”</em>, agrega.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin dudarlo, votará por él. <em>“La filosofía del siglo XX habla de la otredad como ese otro totalmente distinto a uno. Iván tiene la virtud de reconocer al oponente y al contradictor. En un escenario de guerra y paz como el colombiano, el filósofo puede sugerir otras maneras de abordar esos problemas, que no sean el belicismo fácil que exacerba la violencia en vez de contenerla, abriendo caminos que lleven a más paz en vez de a más violencia”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Le pregunto si cree que con un presidente como Iván Cepeda, Colombia iría por mejor camino.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Que un filósofo gane el poder es ganar el poder para la filosofía. Es poner a pensar a los políticos sobre sus propios males, su capacidad destructiva </em><em>al </em><em>volver antagónico el mundo humano. Porque la política corrupta, malversadora y antiética genera un estado de cosas tal que nada se puede resolver. Un filósofo parado en el poder hará una pedagogía necesaria que impacte positivamente la vida institucional y remueva conciencias para transformar al país”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"> Considera que el discurso filosófico de Iván Cepeda es consecuente con su actuar. <em>“Lo que él hace es seducir a la gente con la idea de que podemos vivir la vida política de una manera decente”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Dice que si pudiera darle un consejo, le daría este: <em>“Iván, no deje de mirar nunca el mundo humano que está por fuera del Estado”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130549</guid>
        <pubDate>Thu, 18 Jun 2026 23:06:54 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/18172415/CEPEDA-PENSADOR.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Qué gana Colombia con el filósofo Iván Cepeda en la Casa de Nariño?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Dos mujeres, dos familias, dos Colombias</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/dos-mujeres-dos-familias-dos-colombias/</link>
        <description><![CDATA[<p>En las voces de estas dos mujeres, aparecen dibujadas esas dos Colombias que cada cuatro años salen a elegir presidente de la República. Pilar Rueda es la esposa de Iván Cepeda, y Ana Lucía Pineda es la esposa de Abelardo de la Espriella.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong><em>“Los del gallinero pueden aplaudir, los de los palcos basta con que hagan sonar sus&nbsp;joyas”:</em> </strong>John Lennon, cantante.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li><em><strong>“Enfermo está el&nbsp;mundo donde tener y ser significan lo mismo”:</strong></em> Eduardo Galeano, escritor.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li><em><strong>“Cuando la acumulación de&nbsp;riqueza&nbsp;no tenga&nbsp;importancia&nbsp;para tener un alto nivel social, habrá un gran cambio en los códigos morales”</strong></em>: John Maynard Keynes, economista británico.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">El bienestar de unos pocos no es la prosperidad de todo un país, del mismo modo que ciertos ricos cuando hablan enseñan más sobre la desigualdad que cuando permanecen callados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La riqueza jamás será un problema, sobre todo para quien la posee; la pobreza en cambio sí. Lo único malo de la riqueza es enrostrársela a los demás. El rico de cuna no alardea con eso. Ah, pero eso era en otros tiempos. En la era de Instagram la cosa es distinta. Exhibirse es parte del nuevo relato. No basta con ser sino que hay que parecer, para que los demás sueñen con llegar tanto alto como quieran.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tengo en la retina aquella imagen polémica de la revista <em>Hola </em>edición Colombia del año 2011, en la que aparecían las, entonces, mujeres más poderosas del Valle del Cauca y en la misma fotografía, al fondo, dos empleadas del servicio, negras ellas, con sus impecables vestidos blancos sosteniendo las teteras de las que saldría el té para las señoras muy aseñoradas.&nbsp;<a href="https://www.semana.com/proposito-polemica-imagen-violencia-simbolica-medios-comunicacion/250480-3">La imagen causó revuelo.</a></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/14115506/MUJERES-2-1024x576.jpg" alt="" class="wp-image-130377" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/14115506/MUJERES-2-1024x576.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/14115506/MUJERES-2-300x169.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/14115506/MUJERES-2-768x432.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/14115506/MUJERES-2.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy ya nada sorprende. La esposa del candidato Abelardo de la Espriella soltó en público una de esas frases que usted soltaría en la sala de su casa, con o sin la empleada presente.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Tenemos dos caminos: ganar o perder y bueno, si perdemos no pasa nada porque ya tenemos una vida resuelta, vivimos maravilloso, trabajamos juntos, nuestros hijos, estamos en otro país. Si queremos vamos a Colombia, si no, no”,</em> dijo en Semana Ana Lucía Pineda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todavía no entiendo por qué pasamos a la ligera ese episodio que revela el país clasista que somos, ese al que nada le importa, porque nada tiene que perder. Ni su jet privado, ni su triple nacionalidad, contando la italiana y la gringa.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Ya tenemos una vida resuelta”.</strong> La frase resuena en mi cabeza. Es maravilloso y envidiable saber que <em>se tiene</em> una vida confortable y que eso jamás cambiará. ¿Qué malo podría pasarle a uno en la vida si ya todo está arreglado? Ni Dios, el Dios en el que ahora cree el exateo Abelardo, podría disponer otra cosa. &nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">De malas, eso sí, aquellos que no han resuelto nada en su vida, que los hay por millones en este mundo de desarrapados, que se levantan cuando todavía no ha amanecido para ir a buscar lo del diario, y regresan cuando ya anocheció. Aquellos que resuelven seis meses de alimentación con lo que otros gastan en una botella de ron, destapada y consumida en la misma noche. En <em>La chinita</em>, el barrio más pobre de Barranquilla, la gente se levanta a las 4:00 de la mañana para resolver cada día su vida. Un día a la vez, la lucha por sobrevivir ¡qué afán!</p>



<p class="wp-block-paragraph">La inmensa mayoría de mujeres no tienen la dicha de Ana Lucia Pineda. No tienen criadas que eduquen a sus hijos, apellido con abolengo y menos un marido adinerado. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero, ojo, no estoy diciendo que los De la Espriella-Pineda tengan la culpa de que otros sean pobres o no hayan buscado la manera creativa de no serlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su vida de privilegios no debe ser asunto de dominio público. Públicos, en cambio, son los comportamientos de un hombre público. ¿Qué pensaba la señora Analú cuando su marido le pedía a la periodista Laura Rodríguez, de Piso 8 Fm, opinar sobre su <em>paquete</em>? Al final, la reportera, no dijo nada sobre lo que aquel preguntó y debe ser, como dicen, porque no vio nada extraordinario. Un juez, en cambio, vio en ello una conducta reprochable y le pidió al candidato disculparse.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<ul class="wp-block-list">
<li><em>“Soy, definitivamente, un antimachista. <strong>El machismo es cobardía, falta de hombría”:</strong></em><strong> </strong>Gabriel García Márquez, escritor. &nbsp;</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li><em>“El machismo es lo que más detesto en este mundo. Toda mi obra es una condena larga y constante de esa actitud, porque <strong>el machismo es la peor desgracia que tenemos en América Latina</strong> y particularmente en el Caribe”.</em> Gabriel García Márquez, escritor. &nbsp;</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué piensa ella, la administradora de empresas con la vida resuelta, cuando tildan a su marido de misógino, machista, homófobo, atarván, fantoche, fascista, etcétera…? El machismo de Abelardo de la Espriella se evidencia en el círculo intimo que lo rodea. No hay una sola mujer (¿acaso una oda a la manosfera?), pero peor que eso: escondió a los mismos de siempre con los que gobernará, empezando por Álvaro Uribe y César Gaviria; no hablemos ya de los señores Char.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="662" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/14115542/MUJERES-3-662x1024.jpg" alt="" class="wp-image-130379" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/14115542/MUJERES-3-662x1024.jpg 662w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/14115542/MUJERES-3-194x300.jpg 194w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/14115542/MUJERES-3-768x1188.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/14115542/MUJERES-3-993x1536.jpg 993w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/14115542/MUJERES-3.jpg 1034w" sizes="auto, (max-width: 662px) 100vw, 662px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué siente la señora Ana Lucía cuando ve a su esposo humillar a otras mujeres en público? Yo, con morbosa curiosidad, me pregunto si también es así en privado o es solo parte de su show electoral, que no lo creo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quienes tenemos amigos costeños, sabemos cómo el machismo es algo cultural, más no la regla. Porque los hay que hablan bien de sus paisanos. Gabriel García Márquez, por ejemplo, no solo puso a las mujeres en el centro de su obra, sino que las consideraba&nbsp;las más aptas para gobernar a Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Decía Gabo <em>“Los hombres no servimos para gobernar este país. Servimos para pintar, para escribir, para jugar fútbol… Hay grandes talentos médicos, grandes talentos del narcotráfico. Hay grandes talentos del bien y del mal. Todos son muy buenos en cada una de las especialidades. En lo único en que hemos sido malísimos es en gobernar el país. La salida son las mujeres. Probemos con una mujer”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">De Pilar Rueda, la esposa de Iván Cepeda, sabemos que es antropóloga de la Universidad Nacional, con una maestría en Estudios Internacionales de Conflicto y Paz con énfasis en Derechos Humanos, Justicia y Género de la Universidad de Notre Dame. Trabajó para la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), como <a href="https://www.infobae.com/colombia/2026/05/25/quien-es-la-esposa-de-ivan-cepeda-y-cuantos-hijos-tiene-el-candidato-a-la-presidencia-de-colombia">investigadora en temas de violencia sexual, derechos de las mujeres y protección de víctimas,</a> en el marco del conflicto armado.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“En esta elección está en juego la libertad de ser”,</em> le dijo Pilar Rueda al diario <em>El País</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Seamos activas, mujeres, y decidamos”,</em> dijo Ana Lucía Pineda en <em>Semana.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">El 21 de junio se elige no un presidente. Elegimos entre dos Colombias, en la que una en nada se parece a la otra. Y, como dije en otra entrada de este blog, de lo que se trata es de <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/se-necesitan-3-700-colombianos-para-que-ivan-cepeda-gane-la-presidencia/">reconciliar esas dos naciones</a> tan desiguales, sin necesidad de sacarle las tripas a nadie. Porque lo malo no es la riqueza material de unos, sino la pobreza espiritual de la mayoría. </p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130369</guid>
        <pubDate>Mon, 15 Jun 2026 15:15:17 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Dos mujeres, dos familias, dos Colombias]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Escurrir el bulto a través del voto en blanco</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/escurrir-el-bulto-a-traves-del-voto-en-blanco/</link>
        <description><![CDATA[<p>Crecen las voces de quienes temen que Abelardo de la Espriella venga a acabar hasta con el nido de la perra con un plan de gobierno de seis páginas, que ofrece recortes sociales y amputación de derechos con su motosierra económica. Con semejante panorama, ¿qué tan sensato es el voto en blanco?</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong><em>“…tengo la esperanza de que, por su talante, haría un gobierno de izquierda pero de mayor consenso y sin los escándalos ni las estigmatizaciones del presidente Petro”:</em></strong> El jurista Rodrigo Uprimmy sobre Iván Cepeda en <strong>El Espectador.</strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Que tiemblen los vacilantes”,</em> decía sin vacilaciones Jorge Eliécer Gaitán hace exactamente 80 años, al presentar su candidatura presidencial en el Teatro Municipal de Bogotá, que hoy lleva su nombre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Haga de cuenta que su casa se incendia y usted tiene dos bidones. Un bidón contiene gasolina y el otro bidón contiene agua sucia, incluso todo lo sucia que usted quiera. ¿Qué escogería para apagar el fuego? Dejar que todo se chamusque por ir a ver ballenas no parece sensato.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Habiendo recriminando a Abelardo por su patanería, Fajardo, Claudia y Oviedo tampoco han querido apoyar de frente a Cepeda. De hecho, el encuentro con Uribe en la finca <em>El Ubérrimo</em> dejó claro, solapadamente, de qué lado está Oviedo. Póngale la firma que si gana <em>El Tigre</em>, será uno de sus tecnócratas y renunciará después para ser alcalde de Bogotá.    </p>



<p class="wp-block-paragraph">En <strong>El Espectador</strong>, el escritor Héctor Abdad Faciolince dice, palabras más, palabras menos, que tiene fiebre y votará en blanco.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si bien está en todo su derecho, no entiendo cómo un escritor, cuyo padre fue asesinado por ser defensor de derechos humanos, no tenga una mínima frase de reconocimiento para un candidato presidencial como Iván Cepeda, que lleva 32 años actuando como defensor de derechos humanos, desde ese 9 de agosto de 1994 en que le mataron a su padre por el mismo pecado: pensar distinto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A Héctor Abad Gómez, el papá del escritor, y a Manuel Cepeda Vargas, el padre del candidato, los une (unía) su talante de hombres demócratas. El autor de <em>“El olvido que seremos”</em> debería ser el primero en recordarlo. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Escurrir el bulto y hacer <em>Mutis por el foro</em>… son expresiones que definen muy bien a las personas que han hecho público su voto en blanco, acaso creyéndose de mejor familia. Exudan cierta arrogancia, como si fueran San Pedro en las puertas del cielo negando la entrada a unos, y a la vez condenando a esos mismos al infierno. </p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong><em>“</em></strong><strong><em>Ellos quieren tener un país paria e imbécil, que trabaje para sus intereses”:</em></strong> Jorge Eliécer Gaitán, en su discurso como candidato presidencial en 1946.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Entiendo la angustia del Pacto Histórico. Y encuentro válido que hoy supliquen el voto del llamado centro político. En este momento, deben estar buscando votantes hasta debajo de las piedras, con lo que quiero significar que un voto hará la diferencia entre el triunfo y la derrota. Ojalá ese centro reaccione y entienda lo grave que sería un gobierno de extrema derecha con ánimo vengativo y desprecio por los derechos humanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No bien se habían conocido los resultados, los del voto en blanco ya tenían listas sus arengas. Más o menos dicen que Abelardo y Cepeda son la misma vaina, que entre ellos dos, el diablo escoja.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gonzalo Mallarino apunta en <strong>El Espectador:</strong> <em>“Sergio Fajardo, mi candidato, fue derrotado el domingo pasado, mi decisión, en consecuencia, es votar en blanco en segunda vuelta. No apoyaré el proyecto político que propone dar continuidad a las políticas de Petro, que es el de Iván Cepeda, y no apoyaré el proyecto de De la Espriella, en el que veo riesgos para la civilidad y los derechos humanos”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">En resumidas cuentas, el escritor bogotano sataniza a Cepeda por su bronca a Petro, y lo invalida aun a riesgo de que asuma un personaje oscuro, Abelardo, cuyo ideario político, si se le puede llamar así, consiste en trasquilar libertades, incluso la de quienes hoy podemos escribir sin mordaza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Estados Unidos, Trump trató de estúpida a una reportera, y en Colombia De la Espriella tildó de ignorante a otra. No podemos ser ciego antes las señales del peligro que se cierne contra la libertad de expresión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nos queda la esperanza de otras voces, sensatas y con peso en la opinión pública, caso del columnista Rodrigo Uprimmy, investigador de Dejusticia.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><em><strong>“No creo (…) que Cepeda y ADLE sean dos extremos igualmente peligrosos. La diferencia decisiva es que Cepeda representa, tanto por su trayectoria pública de respeto a la institucionalidad democrática como por sus posiciones, una izquierda que a algunos puede parecerle dura pero que es claramente democrática y republicana. Y que además dista de ser comunista. En cambio, creo que ADLE representa una derecha extrema con riesgos enormes para la democracia (…) ¿qué respeto a la Constitución y a los derechos humanos puede esperarse de quien plantea retirar a Colombia de la ONU y de la OEA, cuando ese retiro supondría una reforma constitucional y probablemente una constituyente?”</strong>. </em>Rodrigo Uprimmy, columnista de <strong>El Espectador.</strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">En contraste, la columna de María Isabel Rueda en El Tiempo, cuyo voto no hay que adivinar, es de una ligereza reprochable: <em>“… la izquierda llegó para quedarse, luego de que desapareció la confrontación ideológica del Frente Nacional. Lo bueno es que ahora las cosas se definen con voto y no a bala”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">No, misiá María Isabel. Dos décadas después del Frente Nacional (la repartija entre liberales y conservadores), vino el exterminio de la izquierda colombiana con la venía del Estado, y si bien hoy <em>“la izquierda llegó para quedarse”</em> como ella lo señala, es apenas un acto de justicia con quienes pusieron miles de muertos en su anhelo lícito de acceder al poder. A la izquierda no le han regalado nada. Demasiada sangre y demasiadas lágrimas le pidieron a cambio. &nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Claudia Palacios</strong>, periodista, feminista y defensora del voto en blanco, dio su brazo a torcer.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><em>“Varias veces he votado en blanco y sigo siendo una defensora de esa opción. Pero esta vez no quiero votar en blanco, no solo porque en segunda vuelta el voto blanco no tiene efecto jurídico, sino porque la inconformidad que este evidencia no ha sido tenida en cuenta por quien gana, ni siquiera cuando este ha superado el 4 % de la votación, como sucedió en las segundas vueltas de 2014 y de 2018. Es decir, en Colombia eso de “gobernar para todos” –frase recurrente en los discursos de victoria de los elegidos– ha sido en el mejor de los casos un intento breve, cosmético y frustrado. Los opositores y ‘los blanquistas’ nunca han tenido cabida”.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, las líneas finales son controvertibles. <em>“Lo que viene, gane quien gane, será un nosotros contra ellos y un ellos contra nosotros. En ese escenario, mi pregunta final no es quién podrá salvarnos sino de quién podremos salvarnos. Con la respuesta que me dé a mí misma,&nbsp;definiré mi voto, teniendo claro que esta vez esta tibia ha decidido no votar en blanco”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo depende de lo que Claudia Palacios entienda por “nosotros” y “gane quien gane”. Si con “nosotros” se refiere a la clase privilegiada, su voto debe ser por Abelardo que hará bien cuidando los intereses de esa “minoría”. Si con “nosotros” se refiere a las mujeres (vilipendiadas por Abelardo), y los marginados, entonces su voto debería ser por Cepeda. Y sin con “nosotros” se refiere a nosotros los periodistas, entonces la colega debe tener más que claro el peligro que encarna el señor De La Espriella para una prensa libre.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong><em>“Estos hombres, a fin de cuentas, obtuvieron todo cuanto la mano puede alcanzar con el brazo extendido. Variaba en ellos la longitud del brazo; en lo demás eran iguales. Nunca conseguí sentir envidia de este tipo de gente”:</em></strong> Fernando Pessoa, escritor portugués, en <em>Libro del desasosiego.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Como presidente de la República, el hoy candidato de <em>Firmes por la Patria</em> podría infringir un daño mayor a los periodistas desde su bufete de abogados, que sin duda estará más activo que nunca durante los siguientes cuatro años, acosando judicialmente y ellos defendiéndose en los tribunales, retractándose o, lo que es peor, obligados a callar, para ahorrarse tiempo, pleitos y dinero que no tienen. Desde ese punto de vista, no creo sinceramente que la colega tenga mucho qué pensar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quienes ya cantaron públicamente su voto en blanco, están a tiempo de cambiar de opinión, o al menos de revisar si la suya es hasta cierto punto una decisión egoísta. Aquel que tiene cierta influencia mediática, es una persona mayormente ilustrada, capaz de sopesar con vehemencia el menú sobre la mesa. O el mal menor entre el bidón de gasolina y el bidón con el agua sucia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No creo que sea hora de presumir nuestra superioridad moral y tampoco de quedarse de brazos cruzados viendo desde la comodidad de un sofá (abstencionistas), como otros deciden la suerte de un país.&nbsp;&nbsp;Sería bueno que piensen en los <em>jodidos rejodidos</em> de esta sociedad, que así los llamó Eduardo Galeano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El voto en blanco es la manera de ningunear, para no decir blanquear, a esa Colombia de la periferia que depende en buena medida de la voluntad del resto. El problema para el Pacto Histórico es que allá, donde hay mayor miseria (la periferia), hay menos votantes que en el centro del país. Allá, donde han llegado las soluciones sociales, gana el pogresismo, pero el egoísmo se impone en el centro del país, donde habita una clase media y media baja, que piensa más en su propio bolsillo, sin sensiblerías cristianas, lo que resulta paradójico en un país camandulero y rezandero. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se me ocurre que el voto en blanco es la salida por la tangente de esos vacilantes de los que hablaba Gaitán. Ojalá en esta última semana, tengamos un poquito de sensatez y sentimientos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130388</guid>
        <pubDate>Sun, 14 Jun 2026 17:47:48 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/14124650/voto-en-blanco.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Escurrir el bulto a través del voto en blanco]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Periodismo disfuncional: La prensa colombiana ya perdió las elecciones</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/periodismo-disfuncional-la-prensa-colombiana-ya-perdio-las-elecciones/</link>
        <description><![CDATA[<p>Conforme la elección presidencial se acerca, el 21 de junio, el<br />
periodismo tiende a volverse descarado. Muchos periódicos<br />
están en campaña. ¿Es posible abogar por un periodismo<br />
aséptico?</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<blockquote class="wp-block-quote is-style-plain is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph"><strong> <em>“Un periodista miente y no tiene consecuencias y siguen ejerciendo sin ningún problema. Es más: muchas veces son incluso a los que les va mejor, los que van a más tertulia, los que tienen más exposición, los que económicamente generan más ingresos”</em>: David Jiménez, periodista español, ex director del diario El Mundo.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin un periodismo neutral, pierden la sociedad, los ciudadanos y las democracias.<br> <br>La prensa colombiana, por fortuna no toda, sufre de miopía selectiva, ante hechos delicados que rodean la campaña presidencial que decidirá al nuevo mandamás de la Casa de Nariño.<br> <br>Salvo el diario El Espectador, ningún otro medio se pronunció por medio de sus editoriales sobre la injerencia de Donald Trump, el presidente de Estados Unidos, en las elecciones colombianas. Lo que no hizo, por ejemplo, el diario El Tiempo, lo hizo el diario El País de España en un editorial titulado <a href="https://elpais.com/opinion/2026-06-08/america-latina-no-necesita-tutelas-ni-guardianes.html">“América Latina no necesita tutelas ni guardianes”.</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">En cambio, el domingo anterior, el diario del banquero Luis Carlos Sarmiento Angulo titulaba sutilmente: <em><strong>“Tras el escrutinio de la primera vuelta, Petro y Cepeda siguen sin reconocer la derrota: los riesgos para la democracia”.<br> </strong></em><br>Corrección: El 31 de mayo, fecha de la primera vuelta, hubo dos ganadores (De La Espriella e Iván Cepeda), en tanto que los derrotados fueron, en su orden, Paloma Valencia, Sergio Fajardo, Claudia López y un largo etcétera. El titular fue escrito con el deseo, como si De la Espriella fuera el nuevo presidente de la República y no el contrincante de Cepeda para la segunda vuelta, el 21 de junio.<br> <br>Los titulares tendenciosos no son lo único vergonzoso de El Tiempo. Las páginas de opinión del domingo, el día de mayor lectura de prensa, carecen de equilibrio informativo. El oficio del periodismo es ser contrapoder, no oposición. De manera conveniente, olvidamos que la información imprecisa y el sesgo también son desinformación.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>“Hacer lo que nosotros hacemos, la verificación de la mierda que publican los demás, es carísimo, porque inventar una mentira no requiere nada, pero desmentirla…”</em>: Clara Jiménez Cruz, periodista y CEO de la Fundación <a href="https://maldita.es/">Maldita.es</a> contra la desinformación.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"> Recuerdo que hace cinco años me llamó una muchacha del área comercial para saber por qué había cancelado mi suscripción y a ofrecerme, según dijo, un plan más favorable para mi bolsillo. “Necesito un plan más favorable para mi intelecto”, le respondí.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Cuando el pluralismo informativo, sea el fuerte de ese periódico, por favor llámeme”, añadí con respeto pero evidente molestia.  <br> <br>Lo de El Tiempo no es un caso aislado. Se repite con otros diarios como El Colombiano de Medellín y El Heraldo de Barranquilla, ambos dirigidos por mujeres (Luz María Sierra y Erika Fontalvo), y ambos encampaña a favor del candidato Abelardo De La Espriella, y en consecuencia en oposición al gobierno y al candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda. <strong>Al periodismo se le pide ser honesto: Si es militante no se le debe llamar periodismo y viceversa.</strong><br> <br>El periodismo está mostrando sus costuras… o más bien, sus rotos; la irresponsabilidad deontológica se nota en el manoseo descarado de losvalores del periodismo, deberes y obligaciones morales, que son (deberían ser) innegociables.<br> <br>En el entretanto, sacando provecho de la crisis, influenciadores (horrible palabra), como Wetscol están usurpando el oficio de los periodistas. Los políticos prefieren la teatralidad de un pelado de 25 años, al que denominan streamer, porque les garantiza audiencia y los deja decir lo que se les da la gana: publicidad política gratuita en formato de entrevista relajada.<br> <br>Aunque Wetscol tiene seis millones de seguidores, los números reales de audiencia, sin ser despreciables, no llegan a tanto: un millón de personas vieron la entrevista con Petro, 650 mil la de Abelardo de la Espriella y 250 mil la de Álvaro Uribe. El periodismo, mientras tanto, dormido en sus laureles.<br> <br>Entre maravillada y aterrada, la columnista Laura Ardila dice en <strong>El Espectador</strong> que este personaje tiene<em> “un nivel de acceso y permanencia que ya querría hasta el periodista más influyente”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Luego supimos que Wetscol le hizo el feo a la vicepresidenta de Iván Cepeda, la líder indígena Aida Quilcué, quien le solicitó un en vivo. Después de los cacareados encuentros con Petro Uribe y De La Espriella, el influyente joven ofreció un argumento falaz a sus seguidores:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>&#8220;A mí me dio miedo, lo digo sinceramente. Cuando me senté a mirar bien de quién se trataba, el contexto en el que se mueve y las dinámicas de la política en este país, <a href="https://www.marca.com/co/2026/06/07/me-dio-miedo-westcol-revela-verdadera-razon-rechazo-stream-aida-quilcue.html">preferí abrirme</a>. En Colombia la política es a otro precio y yo no me voy a hacer matar por un stream&#8221;.</strong></em></p>



<p class="wp-block-paragraph">No se aculilló al entrevistar a dos personajes polémicos como De la Espriella y Uribe, ni le importó “el contexto” en el que ambos se mueven, ni mucho menos lo intimidaron los personajes que los rodean.<br> <br>Es decir, llegamos a un punto en que Wetscol, convertido en periodista por obra y gracia del espíritu santo, decide quién es digno y quien indigno de una entrevista.  Una mujer indígena, viuda de la guerra y<br>con un largo historial de luchas en favor de los pueblos ancestrales, debió parecerle poca cosa a Wetscol, alguien que, como dice Laura Ardila en su nota, “creció en un ambiente de escasez”, el “muchacho desplazado que conoce las heridas del país desigual”.<br> <br>En conclusión, lo que estamos viendo es que el periodismo serio está perdiendo las elecciones o ya las perdió, de la misma manera que El Tiempo perdió a este humilde suscriptor. Wetscol se pellizcó, el periodismo no.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aun así, parece una criatura inofensiva para la gran prensa, comparado con el candidato Abelardo de la Espriella, acusado de cometer acoso judicial contra los periodistas por atreverse a incomodarlo desde el periodismo investigativo, como lo señala <a href="https://www.lasillavacia.com/silla-nacional/asi-funciona-la-estrategia-judicial-de-de-la-espriella-contra-periodistas/">esta nota</a> de La Silla Vacía.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> <img loading="lazy" decoding="async" width="667" height="1024" class="wp-image-130317" style="width: 150px" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/13152942/Civ-1.webp" alt="" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/13152942/Civ-1.webp 667w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/13152942/Civ-1-195x300.webp 195w" sizes="auto, (max-width: 667px) 100vw, 667px" /></p>



<p class="wp-block-paragraph"> La casa de Nariño no solo podría tener nuevo presidente, sino uno con bufete de abogados propio, que no tendrá reparos en demandar a todo aquel que lo fiscalice, siguiendo el patrón de su sensei Donald Trump en<br>Estados Unidos, quien, a punta de demandas contra la prensa, ha logrado abultar su chequera. Los periodistas colombianos, con sueldos que dan grima, preferirán callar por miedo; ojalá que no.<br> <br>Por estos días, <strong>Trump</strong> dejó a una reportera hablando sola en el set del canal NBC, <a href="https://es.euronews.com/2026/06/08/trump-estalla-entrevista-nbc-insulta-periodista-eres-estupida">después de tildarla de estúpida y corrupta.</a> En Colombia, el candidato Abelardo llamó ignorante a María Lucía Fernández en su propia casa periodística y en pleno horario prime. No esperen de él a un inofensivo presidente de la República.<br><br>El periodismo debe tomarse un tiempo prudente para analizar sus propios achaques y ver cómo salvaguardar su bien más preciado que es (debería ser siempre) la credibilidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el podcast <em>El Director</em>, del periodista español David Jiménez, se plantearon una serie de preguntas que es hora de hacernos en Colombia. ¿Qué es un medio? ¿Qué es un periodista? ¿Cómo definimos lo que es y lo que no es un medio de comunicación? ¿Qué es y qué no es periodismo? ¿Quién define eso? ¿Cuáles son los límites? ¿El periodista, para ser periodista, debe estar en un medio? ¿Se requiere el mismo código de autoregulación para todos? </p>



<p class="wp-block-paragraph">No esperen sentados a que Wetscol les traiga la respuesta.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130315</guid>
        <pubDate>Sat, 13 Jun 2026 20:40:59 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Periodismo disfuncional: La prensa colombiana ya perdió las elecciones]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>¿Dónde están los intelectuales y escritores colombianos?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/donde-estan-los-intelectuales-y-escritores-colombianos/</link>
        <description><![CDATA[<p>Una cosa son los autores y otra sus libros. Los escritores, así como los intelectuales, son ante todo ciudadanos. ¿Entienden ellos la amenaza que representa el candidato presidencial Abelardo De La Espriella para el orden de las cosas? ¿Están leyendo al país correctamente?</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong><em>“… la manifestación espontánea de un escritor de prestigio calificado ejercía mil veces más influencia que todos los discursos oficiales de los hombres de Estado…”:</em> Stefan Zweig, <em>El mundo de ayer</em>, página 325.</strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Dejemos claro que leer libros y leer al país no son la misma vaina. </p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué demonios es un intelectual?, <a href="https://elpais.com/babelia/2024-02-05/que-demonios-es-un-intelectual-en-2024-lo-mismo-de-siempre.html">se preguntaba un columnista</a><strong> </strong>de El País de España en 2024. Hoy me pregunto lo mismo: ¿Qué demonios es ser intelectual en Colombia?</p>



<p class="wp-block-paragraph">En otras épocas, los intelectuales y los escritores se hacían sentir con valentía contra el fascismo (hoy lo llaman neofascismo) y las injusticias. Salvo unos poquitos, los de ahora se debaten entre apáticos y ajenos, no todos están a la altura de lo que demanda la historia, especialmente en Colombia. Repito: No son todos los escritores, los hay que están comprometidos de una manera activa, no como mera pose, conscientes de que son ciudadanos antes que autores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El otro día uno de ellos me mostraba su rabia contra este gobierno, el de Petro, por no haberle dado nada habiendo votado por él. No entendí su punto —¿reflexión?—, viniendo de una persona ¿culta?, porque me acordé de una prima que, dueña de un pregrado y un posgrado, me preguntaba con rabia “¿qué me dio Petro a mí?”, para significar que esta vez no votaría por la izquierda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El derecho al voto nos confronta de dos maneras: nuestra mirada individual y nuestra mirada colectiva de las cosas. En un país tan desigual como es Colombia, nos falta empatía genuina para pensarnos sin egoísmos. El voto como derecho, deber y causa altruista: el bienestar ajeno, las oportunidades para otros. El mal de males nace del individualismo.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>&#8220;La cualidad de poseer te congela para siempre en el ´yo´ y te aísla para siempre del ´nosotros´&#8221;:</em> John Steinbeck en <em>Las uvas de la ira</em>.</strong></p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Boletín tras boletín de la Registraduría, el domingo me sentí impotente, no digamos derrotado, preguntándome cuál es mi papel como ciudadano y si es distinto al papel que cumple el escritor. No tengo ínfulas de intelectual porque no lo soy —soy lo que soy, como diría Sandra Mihanovich—; a aquellos los admiro, honro y leo con devoción crítica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este día escribo con rabia, esa rabia que sale de las tripas, para no ahogarme en mis tristezas. Escribo por pulsión, mi constancia para la historia. Me duele pensar que, perdiendo el Pacto Histórico el 21 de junio, se truncarán las reformas sociales. Lo conseguido en cuatro años yéndose por el caño de la indiferencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero así como detesto a la gente triunfalista, detesto a la gente derrotista. No recomiendo militar en ninguno de esos bandos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En sus redes sociales, Nicolás Morales, editor él, se preguntaba con infantil asombro por qué las apariciones de los intelectuales son tan escasas en los telenoticieros colombianos, y celebraba, con infantil asombro también, que uno de ellos apareciera en el Canal Caracol. La respuesta parece sencilla, querido Nicolás. El problema es que en Colombia no hay tantos intelectuales como uno quisiera. Y sí los hay, están condenados a los pequeños círculos, y no necesariamente porque aparezcan o no en un televisor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero sí, es una lástima que estudios de radio y televisión se llenen de políticos y politiqueros (es decir, a quienes causan tantos males les abren los micrófonos para que, reconvertidos en analistas, receten la cura), y no de intelectuales, historiadores, sociólogos, antropólogos, incluso psiquiatras, que podrían arrojar luces sobre lo que nos pasa y lo que somos. Los medios de comunicación, con sus formas muy particulares de reinterpretar en época electoral las funciones del periodismo, son parte del mismo problema.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque no se esté de acuerdo siempre con ellos, es un placer leer a intelectuales como William Ospina, Florence Thomas, Francisco Gutiérrez Sanín, Laura Restrepo, Rodrigo Uprimmy, Héctor Abad Facionlice o Moisés Wasserman.  Y claro, no son los únicos para no ser odioso. A Héctor Abad se le agradece su <a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/hector-abad-faciolince/retrato-hablado-de-un-aspirante-a-tirano">“Retrato hablado de un aspirante a tirano”,</a> en <strong>El Espectador</strong>, un texto con la fuerza de aquel que no se acobarda para dirigirse al candidato de <em>Firmes por la Patria.</em></p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><em>“Me refiero a un tipo tan ridículo que sostiene que solo lo saben afeitar en Miami. Un macho tan inseguro de su aspecto –y a pesar de eso tan vanidoso– que confiesa gastar cada mañana una hora entera acicalándose la barba, pelo a pelo, ante el espejo. Un varón tan dudoso de su virilidad que les señala a las mujeres, para que se lo admiren, el magnífico tamaño de su paquete erecto”.</em><em> </em>(Héctor Abad Faciolince sobre Abelardo de la Espriella)</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">En otras épocas el verdadero intelectual era el escritor. No cualquier escritor, por supuesto. El escritor que se echaba la realidad de su época a cuestas, sin miedo; tenía la disciplina de sentarse a pensar y esparcir su pensamiento en busca de tierra fértil. Hablo de un Stefan Zweig, por ejemplo. Cada libro suyo, cada frase, su concepción de la vida, resetea mentes y espíritus&#8230; ¡y de qué manera!</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“El mundo de ayer”,</em> lo he dicho tantas veces, es de esos libros que toda persona debería leer al menos una vez en su existencia, porque sin ser un tratado para eruditos, contiene lecciones para el mundo de hoy. Nos ha faltado en Colombia ese escritor capaz de contar bellamente nuestro propio mundo de ayer colombiano con sus grandezas y fealdades; creo que se le acercaron mucho Germán Arciniegas con su <em>“Biografía del Caribe”</em> (1945) y Antonio Caballero con su <em>“Historia de Colombia y sus oligarquías”</em> (2018); la falta que nos hace esos intelectuales y los de su tiempo. Ahí están sus obras por si nadie las quiere leer.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Stefan Zweig es posiblemente la persona que más admiro entre todos los escritores de cualquier época.  Admiro su coraje para enfrentar a los fascistas, armado nada más que con su pluma, su conciencia y una voluntad férrea. Huyendo de los nazis, anduvo errante hasta que, escondido en Brasil, tomó la decisión de suicidarse, junto con su segunda esposa, temiendo que las tropas de Hitler lo encontraran. En alemán dejó escrita la siguiente declaración:  </p>



<ul class="wp-block-list">
<li><em>&#8220;Antes de que yo, por libre voluntad y en plena posesión de mis sentidos, abandone la vida, me siento obligado a cumplir un último deber: agradecer desde lo más íntimo a este maravilloso país, Brasil, que nos haya ofrecido a mí y a mi obra un lugar tan magnífico y acogedor. Cada día pasado aquí ha contribuido a querer más a este país, en ningún otro lugar hubiera deseado reconstruir mi vida de nuevo, después de que el mundo de mi propio idioma se derrumbó y mi hogar espiritual, Europa, se autodestruyó. Pero tras cumplir los sesenta hacen falta muchas fuerzas para comenzar totalmente de nuevo. Y las mías están agotadas por tantos años de errar sin patria. Por eso considero mejor cerrar a su debido tiempo y con actitud erguida una vida en la que el trabajo intelectual y la libertad personal me han dado las mayores alegrías y me parecen el más alto bien de esta tierra. ¡Saludo a todos mis amigos! ¡Ojalá lleguen a ver la aurora tras esta larga noche! Yo, excesivamente impaciente, me adelanto a todos ellos&#8221;</em>: <strong>Stefan Zweig</strong>, escritor austriaco (1881-1942)</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Los escritores colombianos están embebidos en sus realizaciones personales. ¡Qué bien por ellos! Los hay que a través de la novela histórica están dejando testimonio del presente y se les agradece su compromiso; quizás hagan falta más (más escritores de novela histórica). Y quizás harían algo aún mejor saliendo de sus cofradías en este momento tan complejo de la historia nacional. Yo los llamo círculos viciosos donde nos damos la razón los unos a los otros. Ahí arreglamos el país entre copas de vino o borracheras para, llegada la resaca, darnos cuenta de que en realidad no arreglamos nada; a lo mejor, el mundo no tiene arreglo y nosotros tampoco, pero hay que intentar el coraje siempre ante la fuerza bruta del otro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El escritor español Fernando Aramburu se lamentaba de que los intelectuales “estén opacados” por la ligereza de las redes sociales. Sí y no. Porque a los escritores de antes los perseguían para callarlos y los de esta época no tienen excusa para permanecer ausentes. ¿Cuántos autores usan sus redes sociales para reflexionar en voz alta?</p>



<p class="wp-block-paragraph">No obstante hay salvedades. Ciertos escribidores van dejando por ahí pruebas de su insensatez. El más lacónico fue Andrés Caro, columnista de La Silla Vacía, que dijo lo siguiente: <strong><em>“Voy a votar por Abelardo de la Espriella, a quien desprecio”.</em></strong> Esa oración no resiste ningún análisis, porque al fin y al cabo el mundo no se acabará porque alguien más salga a exhibir su estupidez de esa manera.  Con razón, el analista británico Martin Wolf dijo: <strong>&#8220;Estamos sufriendo estupidez y caos, pero sobrevivimos al caos&#8221;.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Volviendo a Aramburu, el enemigo no son las redes sociales. Hoy tampoco se necesita salir en televisión para decir lo que uno quiera decir. Esas son vanidades y banalidades, porque el intelectual no anda persiguiendo fama o fortuna. Se les pide que existan de cuerpo presente. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El escritor moderno, entre que escribe un libro y el siguiente para aumentar su egoteca, podría también echarse su Patria al hombro; ¿de qué nos sirve un escritor culto y reputado, si al final del día permanece al margen de la realidad, desconectado de ella, sufriendo de pereza intelectual cuando más se le requiere? La historia pedirá cuentas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Muchas veces he cuestionado en este blog las posiciones de personajes como Carolina Sanín o Mario Mendoza. El sentido de la justicia me lleva a reconocer, que si bien disiento de sus posturas con regularidad, ninguno se ha mantenido indiferente frente a los temas de su época, si bien, como dice Leonardo Padura, el principal compromiso de la literatura es con la literatura misma y su capacidad estética desde la narrativa o la poesía. Escuchar a Sanín es un placer, cada monólogo suyo es una clase magistral. En el último, invitó a su audiencia a votar por Iván Cepeda. Un gesto noble tratándose de una persona muy crítica de la izquierda y en especial crítica con el presidente Gustavo Petro. </p>



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</div></figure>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong><em><a href="https://www.elespectador.com/el-magazin-cultural/laura-restrepo-ante-el-fascismo-no-hay-pasividad-posible-hay-que-tomar-parte-por-la-vida/">&#8220;Ante el fascismo no hay pasividad posible: hay que tomar parte por la vida&#8221;:</a></em> Laura Restrepo, escritora, en entrevista con El Espectador.  </strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">El cubano Leonardo Padura dice algo con lo que comulgo: <strong><em>“La lectura y la lectura son insustituibles”.</em></strong> Ojalá podamos decir lo mismo de los escritores, sobre todo ahora en que Colombia pende de un hilo: aquí podría repetirse, desgraciadamente, lo que está pasando en Argentina, El Salvador, Ecuador y, más aterrador aún, Estados Unidos. Solo se necesita una persona para poner de cabeza a millones: Milei, Bukele, Noboa y Trump. ¡Todo un cuarteto experto en amputar derechos! Pero era el derecho de millones elegirlos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No pido que los escritores colombianos tomen una sobredosis de barbitúricos en su camino a la inmortalidad como hizo el gran Zweig. Se les pide no permanecer parados en una esquina viendo el suicidio de una nación entera en manos de lo que ahora llaman la “nueva derecha”, que es la misma extrema derecha de siempre, esta vez disfrazada de tigre y de carnaval.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estamos en medio de una batalla cultural. A quienes tenemos en nuestras manos el humilde poder de la palabra, hoy se nos pide empuñarla para impedir que otros destripen la esperanza.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129990</guid>
        <pubDate>Mon, 08 Jun 2026 15:32:57 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>21 preguntas antes del 21J</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/21-preguntas-antes-del-21j/</link>
        <description><![CDATA[<p>Hablar de política se volvió imperativo. Importan las amistades pero también el país.  Podemos debatir sin agredir y podemos convencer sin satanizar. Breve manual de cómo no perder amigos por culpa de la política.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Escudarse en la frase manida de “aquí está prohibido hablar de política” es improcedente cuando en las urnas hay demasiado en juego.</strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">El muchacho de la carnicería, dicharachero él, me dice que ganó el domingo. Le dije que yo perdí. Así supimos quién votó por quién. Nos acaloramos un poco. Él, detrás del mostrador y yo, de este lado. Él disparó primero. Me preguntó con sorna: <em>¿Cuándo se ha visto a un izquierdozo montando una empresa?</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Doblemente antipática la oración.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al ver que cortaba la carne de res con su afilado cuchillo, preferí no contrariarlo. Permanecí ausente, pero le mandé telepáticamente la respuesta con el anhelo de que algún día le llegara. <em>“Es una idiotez pensar que solo la gente de derecha hace empresa en Colombia”.</em> El chico por supuesto no es el dueño del negocio, es otro empleado más, uno muy agradecido, eso sí, con su empleador.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por WhatsApp me escribe un amigo que vive en España. Inquirió si quedé ardido por los resultados del 31 de mayo. Le respondí con otra pregunta: ¿Cómo puede estar ardida una persona que ha tenido las oportunidades que otros no? Me dejó en visto. A veces así son ellos: cortantes como cuchillo de carnicero, con cierta dificultad para mantener el hilo de la conversación. Y eso que todos somos valientes detrás de la pantalla de un celular.   </p>



<p class="wp-block-paragraph">¡Qué difícil se ha vuelto dialogar! Cada uno de nosotros es dueño de la verdad, caemos en ese error. Tenemos la razón y la defendemos, pero no con la vida; la pendejada no llega hasta allá.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando uno vota, las verdades personales son lo que menos importa. Importa más la conciencia social basada, a su vez, en una conciencia histórica, y ambas a su vez basadas en una realidad presente. Ni siquiera habría necesidad de leer, porque el pasado nunca se fue, muta en nuevas personas que nacen y mueren condenadas; el ciclo sin fin de la vida se repite con la pobreza, y no hay nada de épico en ello.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin estar de acuerdo con muchas personas, les he abierto mi espacio (este espacio que amablemente me concedió el director de <strong>El Espectador</strong>, Fidel Cano), para que se conozca su pensamiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se aprende, en todo caso, a tener duro el cuero para recibir cada crítica que llega, sea constructiva o destructiva. Con el&nbsp;necio no hay caso. Quizás la frase más ¿imprudente? me la soltó una amiga del alma cuando le dejé ver mi alma de persona progresista que apoya en esta elección a Iván Cepeda. <em>“Te quiero salvar de ti mismo”</em>, me dijo, muy convencida de su poder de Mujer Maravilla camino a sus 60, como yo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin ánimo peleador, me reí, a la manera de cuándo éramos jóvenes y se bromeaba con el lenguaje: <em>Con esas amigas, ¿para qué enemibas?</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Llevábamos unos 30 años sin saber de nosotros y entonces me pregunté, sin ella como heroína, ¡cómo diablos sobreviví durante tres décadas! En la interacción con el otro, debemos saber escoger muy bien las palabras para no ofender, descalificar o exhibir nuestra falsa superioridad moral o intelectual. A veces la amabilidad consiste en callar. A veces.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El domingo ganó el voto solapado, ese que no sale en las encuestas, porque hay un elector avergonzado de su candidato. Es ese vecino al que usted le pregunta por quién votará y, enojado, responde: <em>&#8220;El voto es secreto&#8221;</em>. Ahí el votante de Abelardo se delata. Créanme que hice el experimento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pocas veces en mi vida he tenido certezas sobre nada; la mayor parte del tiempo, ¿de la vida?, nos guiamos por anhelos e ilusiones. Después del domingo último, solo tengo preguntas —algunas con doble sentido, aclaro—, y quiero compartirlas con los lectores. Cada cual saque de su corazón una respuesta antes de la segunda vuelta, el 21 de junio. Como no es una prueba para medir el coeficiente intelectual, apelen al sentido común.</p>



<p class="wp-block-paragraph">1. ¿Dónde está Juan Manuel Santos, el que hizo el Acuerdo de paz, reclamó el Premio Nobel y lo dejó tirado? ¿Fue pura vanidad? ¿Dejará que vengan a acabar la JEP sin pelear?</p>



<p class="wp-block-paragraph">2.  ¿Qué quiso decir a Donald Trump cuando, al apoyar a Abelardo De La Espriella, dijo que lo hacía, entre otras razones, por qué él <em>“será capaz de detener la inmigración ilegal</em>&#8220;? ¿Hablaba de los colombianos que quieren cumplir el “sueño americano” y no se han ido o hablaba de los colombianos que están en pleno sueño en los United States? ¿Irá el propio Tigre a recibirlos al aeropuerto cuando arriben cariacontecidos, deportados (humillados) por el gringo?</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><strong>3.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los que ahora alardean del voto en blanco en segunda vuelta, como fórmula para escurrir el bulto, ¿qué entienden por democracia?</strong></p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">4.&nbsp;¿Usted cree que <em>es mejor malo conocido que bueno por conocer</em> o, por el contrario, considera que <em>escoba nueva barre bien</em>?</p>



<p class="wp-block-paragraph">5.&nbsp;¿Elegir mal convierte a la cédula de ciudadanía en un arma de doble filo?</p>



<p class="wp-block-paragraph">6.&nbsp;¿A quién le votan las personas de la tercera edad en este país?</p>



<p class="wp-block-paragraph">7.&nbsp;¿Alguna vez una persona con la vida resuelta ha votado pensando en aquellos que no han resuelto nada en la vida?</p>



<p class="wp-block-paragraph">8. ¿Cuál es el argumento principal de una mujer para votar por un candidato señalado de misógino y acosador?</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><strong>9. ¿El odio hacia una persona, digamos Gustavo Petro, es argumento válido para votar en contra de otra, digamos Iván Cepeda?</strong></p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">10.&nbsp;&nbsp;¿Usted cree que en un país notable e históricamente violento, permitir el uso de armas suena sensato?</p>



<p class="wp-block-paragraph">11.&nbsp;¿Las diez megacárceles que propone cierto candidato están pensadas para esos que estarán armados o para quienes irán desarmados?</p>



<p class="wp-block-paragraph">12.&nbsp;&nbsp;En la escala de 1 a 10 ¿en qué nivel está su ansiedad electoral?</p>



<p class="wp-block-paragraph">13.&nbsp;¿Cuántas mujeres votaron por Abelardo el 31 de mayo?</p>



<p class="wp-block-paragraph">14.&nbsp;Si Abelardo nació en Bogotá, ¿es un costeño <em>chiviado, </em>como decimos?</p>



<p class="wp-block-paragraph">15.&nbsp;¿Por qué un bogotano, Iván Cepeda, superó a un costeño en todos los departamentos de su propia región?</p>



<p class="wp-block-paragraph">16. ¿Fueron las encuestas y los astrólogos una estrategia en primera vuelta (poner a Cepeda a ganar), para que la gente, atemorizada, saliera a votar en su contra?</p>



<p class="wp-block-paragraph">17. Si gana Abelardo, ¿qué pasará con la libertad de prensa durante los siguientes cuatro años?</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><strong>18.&nbsp;&nbsp;¿Qué tan malo es que un presidente de la República tenga bufete de abogados propio? ¿Se enriquecerá a punta de demandas como hace Donald Trump?</strong></p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">19.&nbsp;&nbsp;Si la izquierda tiene conciencia histórica y social, ¿qué tipo de conciencia guía a aquel o aquella que votará por Abelardo de la Espriella? ¿Acaso la conciencia capitalista es un tipo de conciencia? &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">20.  ¿Usted qué entiende por el verbo <em>destripar </em>a la izquierda?</p>



<p class="wp-block-paragraph">21.&nbsp;¿Qué pregunta quieren añadir los amables lectores?&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130033</guid>
        <pubDate>Sat, 06 Jun 2026 12:11:35 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/06070957/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-PREGIUNTAS.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[21 preguntas antes del 21J]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>La carta pública de la actriz Diana Ángel a Iván Cepeda</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/la-carta-publica-de-la-actriz-diana-angel-a-ivan-cepeda/</link>
        <description><![CDATA[<p>Me conmovieron sus palabras, puestas en trino de la red social X, y quiero compartirlas con los lectores de este blog. “Hoy le escribe simplemente Diana, una madre cabeza de hogar, empleada independiente, trabajadora del arte, que también desea tener una pensión”.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por Diana Ángel,</strong> Maestra en Artes Escénicas de la Universidad de Antioquia, <a href="https://x.com/UdeA"></a>Música y Cantautora Colombiana</p>



<p class="wp-block-paragraph">Candidato <a href="https://x.com/IvanCepedaCast">Iván Cepeda Castro</a>,  lo he acompañado desde el primer día en el que se lanzó. Fui de las primeras en enterarme de su candidatura de la mano de las Madres de <a href="https://x.com/MAFAPOCOLOMBIA">MAFAPO</a>. Me alegré mucho. Me pareció y me sigue pareciendo sin duda alguna, que usted es el más idóneo para seguir con el proyecto. No lo dudé, ni lo dudo. Usted sigue siendo el Presidente que quiero para Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No le niego que fue muy duro recibir el resultado de ayer y más aún, estando en la tarima, animando a una bancada que sentía dolor e incertidumbre. Sin embargo, me mantuve positiva, fuerte, hasta que me quedé sin voz, enalteciendo el logro que había sido sacar más de 9 millones de votos, que han hecho historia. Pero recibir 10 millones por parte de un movimiento tan lejano a mis convicciones, me devastó, me llenó de miedo, de incertidumbre y de confusión.<br><br>Aquí sigo, a su lado. Poniendo mi alma, mi corazón, mi cara y mi seguridad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque ante un opositor que afirma que va a “destripar” a la izquierda, me aterra y me asusta. Estoy segura de que ninguna persona de izquierda, se atrevería a decir tal cosa, en sentido contrario. Me llenan de indignación las calumnias hacia usted, las acusaciones sin sentido, llamarlo guerrillero, al igual que lo hacen conmigo, sabiendo que no lo somos. Me molesta la falta de conocimiento sobre nuestra historia de Colombia, que por cierto es una materia eliminada de los colegios, ¿por qué será?</p>



<p class="wp-block-paragraph">También me lleno de impotencia al no poder explicar de manera certera, que las cifras de Falsos Positivos, no puede ser comparada con las cifras de niños y niñas reclutadas por las guerrillas y mucho menos adjudicárselas a usted. En fin, me podría quedar aquí escribiendo sin parar, una lista que tal vez nadie llegue a leer.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero hoy, quiero pedirle de manera respetuosa y como una ciudadana que lo estima, que cree en usted, en su transparencia, en su honorabilidad, en su trabajo incansable por las víctimas y por todas&nbsp;sus propuestas, que salga a debatir, que hable sobre lo que la oposición le cuestiona: la seguridad, la paz, las disidencias, el ELN, la economía, el abastecimiento de gas y todo lo que quieran saber.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entiendo su campaña austera, la forma orgánica en la que llenó las plazas y las calles (fui testigo de ello), sus discursos bien diseñados y respetuosos, la financiación de su campaña, por medio de préstamos, sin vallas publicitarias, pero es hora de enfrentar al candidato de la oposición, verlo a la cara y mostrarle a los que no lo conocen, quién es usted realmente.&nbsp; Estoy segura de que no se dejará provocar, de que tendrá las palabras correctas y sobre todo, la educación, la información precisa y los argumentos suficientes, para respaldar las ideas y proyectos&nbsp;por los cuales he votado por usted. Hoy le escribo como persona natural, mi escrito no compromete, ni habla por las agremiaciones que presido.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>&#8220;No quiero ver a mi pueblo perdiendo sus derechos adquiridos&#8221;.</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy le escribe simplemente Diana, una madre cabeza de hogar, empleada independiente, trabajadora del arte, que también desea tener una pensión, que paga sus impuestos, que se levanta todos los días a conseguir el sustento de su familia, pero sobre todo le escribe una mujer que sin miedo ha manifestado abierta y públicamente, ser humanista y progresista, desde hace más de 30 años, me ha costado mucho, pero sigo aquí, del lado de la historia que quiero estar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Le pido que acuda al llamado de los y las periodistas, haga el tan anhelado debate, muéstreles a todos y todas, el ser humano que es. Nos quedan 21 días, para salvar a Colombia del retroceso, del miedo a volver a “la mano dura”, a los desaparecidos, al exterminio de la izquierda, a la “seguridad democrática”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No quiero ver a mi pueblo perdiendo sus derechos adquiridos, a mis amigos y amigas asustados  por ser diversos, a los campesinos nuevamente sin recuperar sus tierras, a nuestro país de la belleza convertido en una zona de explotación “a lo que da”.<br></p>



<p class="wp-block-paragraph">Escúchenos. Somos muchos pidiéndole lo mismo.<br></p>



<p class="wp-block-paragraph">Quiero que usted sea mi presidente.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-x wp-block-embed-x"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="500" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">Candidato,  <a href="https://x.com/IvanCepedaCast?ref_src=twsrc%5Etfw">@IvanCepedaCast</a>  Lo he acompañado desde el primer día en el que se lanzó. Fui de las primeras en enterarme de su candidatura de la mano de las Madres de MAFAPO <a href="https://x.com/MAFAPOCOLOMBIA?ref_src=twsrc%5Etfw">@MAFAPOCOLOMBIA</a> . <br>Me alegré mucho. Me pareció y me sigue pareciendo sin duda alguna, que usted es el más…</p>&mdash; Diana Angel (@DianAngel01) <a href="https://x.com/DianAngel01/status/2061643930358153441?ref_src=twsrc%5Etfw">June 2, 2026</a></blockquote><script async src="https://platform.x.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
</div></figure>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129892</guid>
        <pubDate>Wed, 03 Jun 2026 12:24:32 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/03072343/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-DIANA-ANGEL.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[La carta pública de la actriz Diana Ángel a Iván Cepeda]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Recetario para que Iván Cepeda sea presidente el 21 de junio</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/recetario-para-que-ivan-cepeda-sea-presidente-el-21-de-junio/</link>
        <description><![CDATA[<p>Mientras Abelardo amaneció rodeado de los de siempre, empezando por Álvaro Uribe, habiendo prometido alejarse de ellos, Iván Cepeda debe rodearse de los jóvenes. Si el candidato del Pacto Histórico lo sabe hacer, serán ellos quienes defiendan en las urnas el legado de la izquierda y beneficios como el salario mínimo digno.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong><em>“Tenemos que ganar en segunda vuelta o el reguero de tripas será tremendo”:</em></strong><strong> María Castro, influencer, en X.</strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Es muy bueno, demasiado bueno diría yo, que Iván Cepeda haya quedado en segundo lugar en las elecciones presidenciales del 31 de mayo. Porque así se le bajaron los humos a la izquierda y su triunfalismo anticipado. Tanta dicha empalaga y dejó en el aire un tufillo de arrogancia innecesaria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pasar a segunda vuelta siendo ganadores era seguir confiados en que ya la tarea estaba hecha. Lo advertí dos semanas atrás cuando en este mismo blog dije: <em><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/la-izquierda-esta-demasiado-confiada/">La izquierda está demasiado confiada.</a></em> Qué feo decirlo pero es una cuestión de crianza básica: <em>seguro mató a confianza</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo supe hablando con amigos que saben cómo se cocina la campaña de Abelardo de la Espriella de puertas hacia adentro y la danza de los millones, que no es ningún secreto de Estado. Rico son el candidato y sus patrocinadores. La chequera de la izquierda, se ha demostrado también, es modesta, y una campaña con recursos limitados queda en desventaja.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, me pongo feliz por mi país porque más gente salió votar y eso significa que poco a poco aumenta el número de ciudadanos que entienden que la democracia es una construcción colectiva, gane quien y gane, y aun bajo el riesgo evidente de que el ganador sea un individuo mal hablado, el menos idóneo y con más cuestionamientos encima. El país sabe que Abelardo de la Espriella no es ninguna perita en dulce pero a la mitad del país eso le resbala. Y cuando hablan de que esta es una democracia pero imperfecta, pues ahí tienen la prueba.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="817" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/01192257/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-CEPEDA-POBREZA-817x1024.jpg" alt="" class="wp-image-129839" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/01192257/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-CEPEDA-POBREZA-817x1024.jpg 817w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/01192257/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-CEPEDA-POBREZA-239x300.jpg 239w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/01192257/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-CEPEDA-POBREZA-768x962.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/01192257/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-CEPEDA-POBREZA-1226x1536.jpg 1226w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/01192257/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-CEPEDA-POBREZA.jpg 1336w" sizes="auto, (max-width: 817px) 100vw, 817px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Pero no se equivoquen: no perdió Iván Cepeda, quien hoy tiene un puesto asegurado en el Congreso de la República. Perdió el país de la periferia. Perdió el país de los pobres. Perdió el país del salario mínimo. Perdió el país de los campesinos y el campo que necesitan un trato digno. Perdió el país de los ancianos que, en el último tramo de sus vidas, reciben una mesada mayor que antes. A ese país no lo derrotó Abelardo de la Espriella. A ese país, si miramos bien el mapa electoral de La Silla Vacía, lo derrotó el otro medio país que mal que bien vive una vida cómoda, que no está pasando <em>las duras y las maduras</em> en los territorios olvidados. Ganó el país del <em>sálvese quien pueda</em>, que así piensan muchos de los que tienen techo y comida asegurada. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El Tigre</em> ganó por bastantes votos en esa Colombia que sí se dejó meter los dedos a la boca, y ojalá lo siguiente no sean las garras. El país de la periferia perdió frente al país acomodado y el de los privilegios. Ganó ese país egoísta que piensa en sí mismo antes que en los demás. Según el mapa, ganó el país del centro que no tiene las afugias de los territorios olvidados donde se impuso Cepeda, allá donde el gobierno Petro hizo la diferencia dándoles la mano desde lo social. En esas regiones la campaña Cepedista debe seguir trabajando hasta lograr que los habitantes seducidos por <em>El Tigre</em> entiendan lo que se juega en su contra. &nbsp;¿Qué tan fácil es darle la vuelta al voto de primera vuelta? Ese es el reto con mayúsculas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Ganó el país insensible y solapado que no salió en las encuestas. </strong>Pero perdieron también las firmas encuestadoras, y no soportaré a un encuestador más en ningún set de entrevistas, ni entrevistado por María Jimena Duzán, porque se demostró que lo de aquellos es un negocio lucrativo que poco bien le está haciendo a la democracia y que sus mediciones no siempre son todo lo científicas que ellos alegan. De las encuestas quedamos hasta la coronilla, y si de algo me arrepiento es de haber gastado tiempo y neuronas para referirme de manera inoficiosa a esos sondeos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero la vida sigue, cómo no. Y el 21 de junio el país dirá su última palabra en las urnas; así que nada está perdido hasta que todo esté realmente perdido. O mejor: Nada se ha perdido (por ahora) y nadie tiene nada asegurado (por ahora).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cepeda necesita una frase a manera de eslogan que condense 400 páginas de programa de gobierno. Esa frase se la dijo él mismo el sábado por la noche a Daniel Coronell: <em>Primero los pobres, </em>recogiendo los postulados de los dos últimos papas, Francisco y León XIV. Podría incluso ir más atrás para recordar que no fueron los únicos papas de los pobres. Sepan que en 1891, León XIII publicó la encíclica <em>Rerum Novarum</em>, a través de la cual defendió los derechos de los trabajadores, un salario justo y la dignidad frente a la arremetida de la Revolución Industrial; San Juan XXIII abogó por la justicia social y la paz en su encíclica <em>Pacem in Terris</em> y Pío XII promovió una red clandestina que brindó techo y alimento a miles de víctimas del nazismo durante y después de la Segunda Guerra Mundial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pues bien, en el segundo país más desigual del planeta es hora de que los pobres y los trabajadores (que son la inmensa mayoría en Colombia), sepan que Cepeda es su candidato, mientras que Abelardo es el candidato de los ricos y los empresarios. Esa es la verdad y esa verdad debe estar en el centro de la estrategia. Uribe y Paloma llegaron para reforzar su mismo discurso en favor del empresariado, lejos del espíritu que ha guiado a la izquierda históricamente, y que hoy propone acuerdos con los empresarios para dignificar el trabajo. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>“Primero los pobres&#8221;,</em></strong> la frase que hizo suya el expresidente de México, Manuel López Obrador, podría ser también el lema que oriente la campaña de Iván Cepeda durante estos veinte días para infundir un propósito con enfoque. Desde el Pacto Histórico hablan de muchas cosas a la vez y no hay, insisto, un mensaje poderoso que lo encierre todo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me gusta cuando Claudia Sheinbaum, la actual presidenta de México, habla de prosperidad compartida. Cepeda lo llama capitalismo productivo, pero no se lo ha explicado a la gente como debe ser, ni ha usado los canales idóneos, que no son ni el discurso largo ni las entrevistas de prensa. Un país perezoso está de cabeza en el <em>reality show</em> de las 8:00 p.m. y Tik Tok. Ojala se entienda la indirecta. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El mensaje en torno a la pobreza como el centro de un eventual segundo gobierno progresista debe llegar a la mesa de todos los colombianos y especialmente a aquellos que ni mesa tienen. Con los recursos disponibles hoy, nada cuesta hacer viral un video que sensibilice a la gente que se sacia mientras lee esto. Pero el mensaje debe llegar también a esa Colombia que no tiene redes sociales pero sí vota.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hagan que el país del salario mínimo vote por Cepeda y que ese país convenza a otros de ayudar a defender lo que todavía es defendible. Hoy el reto es concreto: El pueblo del salario mínimo deberá madrugar a votar contra Abelardo de la Espriella y Álvaro Uribe, y ese pueblo necesita que aquellos con mejores salarios se solidaricen con ellos.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>El pueblo se levantará a defender las reformas y los derechos adquiridos. No es estrategia. Es sentido común. El Pacto Histórico debe vender ese mensaje bien vendido, pero no en la plaza pública</strong>,<strong> que hoy ha perdido su encanto. </strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph" style="font-size:clamp(20px, 1.25rem + ((1vw - 3.2px) * 1.364), 32px);px"><strong>Resucitó el centro… ¡aleluya!</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy agacho la cabeza y debo reconocer con evidente alegría que el centro (ahora sí) existe. El centro no existió para poner presidente, pero hoy tiene en sus manos el poder para definir quién sí lo será el domingo 21 de junio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Personajes como Sergio Fajardo, Claudia López, Juan Daniel Oviedo y Roy Barreras tienen las cartas ganadoras. Sí Oviedo juega bien las suyas (y no se equivoca otra vez), podría ser el próximo alcalde de Bogotá con el respaldo de la izquierda, pero antes debe exigir una disculpa pública de aquella que primero lo llamó “mi vice” mientras lo recibía en su lujoso apartamento de Bogotá y después corrió detrás de aquel que se mofó de su condición sexual: <em><a href="https://www.elcolombiano.com/colombia/gran-consulta-respalda-oviedo-polemica-abelardo-de-la-espriella-NH34228234">“Lo mío se resuelve poniéndose las medias. Lo que no me gusta de Juan Daniel, jodido que lo arregle”</a></em>, se burló Abelardo durante una entrevista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Volviendo a la parte más amable de aquel domingo negro, Claudia López y Sergio Fajardo serían tremendos funcionarios de Estado y eso los mantendrá vigentes para pensar en sus propias candidaturas presidenciales hacia 2030, o al menos la de ella, porque Fajardo ya dijo que no va más, pero podría prestarle un gran servicio a la nación como posible señor ministro. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">A partir de hoy me declaró un hombre de centro izquierda y no exclusivamente de izquierda. Hoy quiero entender que el concepto progresismo abarca algo más que la sola izquierda. Hoy le doy la razón a Roy Barreras que fue el primero que lo dijo en una entrevista con María Jimena Duzán: <strong><em>“El próximo presidente va a ser de centro izquierda”</em></strong>. Las circunstancias cambiaron y los resultados me llevan a reconocer que hay una enorme posibilidad de que así sea.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="“El próximo presidente va a ser de centro izquierda”: Roy Barreras" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/tAjxprtC8uc?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy comprendo por fuerza de la razón que el centro, aún con pocos votos, nada despreciables, late y técnicamente hablando tiene el poder de inclinar la balanza lo suficiente para poner de presidente a Cepeda, no solo añadiendo votos, sino sumando capital humano decente, personas sobre las cuales la prensa y la opinión pública tienen una imagen mucho mejor que la que tiene sobre un tipo como Abelardo de la Espriella y quienes lo rodean, aún manteniéndolos escondidos. ¿Por qué en Colombia poco se habla sobre ese reducido círculo de barones y baronesas, que demuestran que Abelardo si es más de lo mismo?&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph" style="font-size:clamp(20px, 1.25rem + ((1vw - 3.2px) * 1.364), 32px);px"><strong>¿El fin del uribismo está cerca?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Dicho esto, me gustaría que el siguiente titular de prensa fuera este: Ha nacido en Colombia la centro-izquierda para derrotar a Abelardo de la Espriella y a Uribe en segunda vuelta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este juego por el poder, Paloma Valencia terminó siendo la más tránsfuga como Vicky Dávila. Su cuento de que quería gobernar con los que piensan distinto a ella fue un ardid. En ese orden de ideas, resumo así lo que pasó y puede pasar con el Centro Democrático en lo que resta de esta campaña: Uribe llevará a <em>El Tigre</em> a la ruina política, de la misma&nbsp;manera que llevó a Paloma a la ruina electoral, casi que de manera premeditaba, según quien haga el análisis.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y seré un poco más atrevido: Si Uribe enterró la candidatura de Paloma Valencia, haciéndole creer falsamente que era su candidata y ella ingenuamente lo llamó papá en agradecimiento, es muy posible que Uribe aniquile la candidatura del <em><a href="https://elpais.com/america-colombia/elecciones-presidenciales/2026-05-31/abelardo-de-la-espriella-abogado-del-diablo-que-quiere-ser-presidente-de-colombia.html">abogado del diablo</a></em>, como lo tildó osadamente el diario español El País. De ocurrir esto que digo, sería una derrota política a tres bandas: la de Abelardo en primer lugar, la del uribismo en general y la de Paloma Valencia en particular, que no tuvo reparo en decir que Abelardo y Cepeda son la misma cosa, y allá está, en esa tolda, haciéndole morcillas al diablo, mientras con paciencia ocupa un lugar en la fila al lado de María Fernanda Cabal, Rodrigo Lara y tantos otros que buscan la redención en un ministerio, porque por ahora no son más que tres ilustres desempleados. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph" style="font-size:clamp(20px, 1.25rem + ((1vw - 3.2px) * 1.364), 32px);px"><strong>Perdiendo algo se gana</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Cepeda siendo bogotano ganó en toda la región Caribe, donde están la casa de infancia de Abelardo y su casa adoptiva.&nbsp; Es decir, si bien sacó votos considerables, los costeños no se comieron entero el cuento de que <em>costeño vota costeño</em>, porque como dijo en X el abogado Miguel Ángel del Río, <em>“Abelardo perdió donde nació, donde creció y dónde ha vivido, Córdoba y Atlántico. Y la razón es palmaria: lo conocen perfectamente”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Abelardo perdió en Barranquilla, casa de la Selección Colombia, así que quien debe reclamar esa camiseta es Cepeda y debe lucirla, porque el fútbol mueve más emociones que cualquier cosa en el mundo, más con un Mundial en nuestras narices. El fútbol nos une como colombianos y no es propiedad privada de ningún partido político, ni un candidato en particular, así que la izquierda debe sumarse a la fiesta con alegría y en su propio estilo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cepeda si tiene cómo crecer. Le queda el consuelo de un centro sensato pero también tiene el voto en blanco (más de 400 mil), que fue un voto de castigo contra la sinvergüencería de toda la clase política colombiana, y allí puede existir un voto útil y razonable de aquellos que entienden que la izquierda no vino a destripar a nadie, menos a eternizarse en el poder; ha jugado con las reglas de la democracia para ganar limpiamente.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="817" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/01192400/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-CEPEDA-VOTOS-817x1024.jpg" alt="" class="wp-image-129840" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/01192400/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-CEPEDA-VOTOS-817x1024.jpg 817w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/01192400/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-CEPEDA-VOTOS-239x300.jpg 239w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/01192400/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-CEPEDA-VOTOS-768x962.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/01192400/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-CEPEDA-VOTOS-1226x1536.jpg 1226w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/01192400/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-CEPEDA-VOTOS.jpg 1352w" sizes="auto, (max-width: 817px) 100vw, 817px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque no por mucho, la izquierda superó a De la Espriella en Bogotá y esos votos le garantizarían a Oviedo un triunfo como alcalde si se cocina algún acuerdo esta semana.&nbsp; La izquierda ganó porque creció, (como lo muestra la gráfica de La Silla Vacía), y por eso también resulta incorrecto decir que Petro fue derrotado, cuando la izquierda tiene hoy más conversos. &nbsp;Pero no por eso el Pacto Histórico debe llamarse a engaños&nbsp;y confiarse otra vez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El país sensato tiene que salir a contar lo bueno que deja este gobierno, en medio de todo lo malo que se le pueda endilgar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El país del salario mínimo y aquellos que reciben un sueldo decoroso por primera vez (aprendices del Sena, enfermeros, soldados), ellos y sus familias deben ser los primeros en defender los derechos adquiridos y apelar a otros para que hagan propia esta causa. Para eso, la campaña necesita una estrategia puntual que llegue al corazón de la gente. Es hora de usar la razón para crear emoción. Lo repito por segunda vez porque en la primera no hicieron caso.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph" style="font-size:clamp(20px, 1.25rem + ((1vw - 3.2px) * 1.364), 32px);px"><strong>Sólo la sensatez permitiría que Cepeda se ponga la banda presidencial</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Tiene razón Claudia López: Iván Cepeda ya puede caminar solito. Ya Petro hizo su parte sacando las reformas hasta donde pudo o lo dejaron; corresponde al candidato presidencial y a sus estrategas capitalizar eso, tarea que no han hecho bien, porque no desplegaron una estrategia unificada con mensajes claros y contundentes dirigido a los ciudadanos, a esos que votaron en blanco y esos que ahora se debaten entre por quién votar en segunda vuelta. Se necesita un piloto, el hombre orquesta. Alguien de afuera. Porque los de adentro ya están demasiados contaminados y muy posiblemente cansados también.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Confío en que Colombia sacará su grandeza. Al fin de cuentas este es un país conservador, no un país de arrebatos ultraderechistas, y por tanto debe imponerse la sensatez. En la campaña presidencial pasada,&nbsp;Petro no dio ninguna señal de querer coartar la libertad de prensa o callarles la boca a los periodistas, más allá de los normales rifirrafes, desencuentros y señalamientos indebidos por parte del primer mandatario. Abelardo, sin ser presidente, usa el recurso del acoso judicial contra los reporteros. Es hora de que la prensa libre se pronuncie ahora que puede, porque si gana él, después del 7 de agosto podría ser tarde.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Va siendo hora de que el país de los sensatos despierte. Y ese país incluye a los empresarios que, ganando Abelardo, entrarán a competir con el grupo Gilinski, y nadie puede advertir la desventaja en la que se verán inmersos otros conglomerados económicos. Esta puede ya no ser una batalla política por el poder, sino la primera batalla económica por el poder. Entiéndase que son cosas muy distintas y de unas consecuencias inimaginables. Los <em>cacaos</em> quedan avisados de que se les viene una competencia fuerte. Si con Petro hicieron fortuna, deben preguntarse qué les espera comandados por una familia de banqueros (<a href="https://forbes.co/editors-picks/jaime-gilinski-es-el-hombre-mas-rico-de-colombia-con-una-fortuna-de-us14-700-millones">Jaime Gilinski es el hombre más rico de Colombia, con una fortuna de US$14.700 millones</a>, según Forbes), que han sido incondicionales en su apoyo a Abelardo a través de la revista Semana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Candidato Cepeda: No haga una campaña hablando mal de ADELE.  Déjele esa tarea a los demás y no se desgaste. Hable de lo que hizo bien este gobierno y comprométase ante los ciudadanos a enmendar todo lo demás sin que le tiemble la voz. La revolución ética con enfoque en la verdad, algo de lo que tanto habla, debe ponerla en práctica siendo usted el primero en dar ejemplo. Y hablando en los términos precisos en que entienda por igual el rico y el pobre para que sepamos cuál es el país con el que usted sueña, a ver si encuentra nuevos adeptos a la vera del camino. </p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129828</guid>
        <pubDate>Tue, 02 Jun 2026 02:03:25 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/01210306/CEPEDA-PINTURA.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Recetario para que Iván Cepeda sea presidente el 21 de junio]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Votaré por Iván, el hijo filósofo de Yira y Manuel</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/votare-por-ivan-el-hijo-de-yira-y-manuel/</link>
        <description><![CDATA[<p>Un tipo decente, eso es Iván Cepeda; lo dicen, incluso, sus detractores. Razones de por qué depositaré mi voto y mi confianza en el hijo de dos periodistas y su vice, Aida Quilcué.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><strong><em>&#8220;Cada  individuo debe llevar su vida de tal forma que los demás puedan respetarla y admirarla&#8221;:</em> Michel Foucault, filósofo francés. </strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Antono Gramsci dijo: <em>“Hay dos tipos de políticos: los que luchan por la consolidación de la distancia entre gobernantes y gobernados y los que luchan por superar esta distancia”.</em> Cepeda, con sus más y sus menos, pertenece a la segunda clase.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Puede que no sea el candidato más carismático, pero es una persona auténtica, no un personaje prefabricado para el espectáculo electoral. Porque una elección presidencial no es el reinado de Miss Simpatía. No grita en los mítines, porque entiende que tampoco se trata de una competencia de decibeles, ni se le ve desesperado lanzando globos al aire. Es reflexivo, dicen sus detractores y yo les creo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Necesitamos un presidente que conozca la historia de este país y que el país todo le quepa en la cabeza, no en la bragueta de Abelardo, el candidato que inauguró la <em>sexpolítica</em> como estrategia electoral en Colombia y a costa de humillar a las mujeres en público; no sabemos si en privado también. Si Cepeda no gana en primera vuelta y Sergio Fajardo logra una votación importante (supongamos un millón de votos o más), aun perdiendo podría inclinar la balanza en segunda vuelta a favor del candidato del Pacto Histórico, porque Fajardo ya advirtió como muchos otros que la democracia peligra si gana De La Espriella.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Iván Cepeda es él y su historia personal y familiar, que se resume en los dolores de una nación atribulada: persecución, exilio y, finalmente, el asesinato infame de su padre en 1994. Iván tenía 31 años y era profesor de filosofía en la Universidad Javeriana.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Como senador, tuvo el valor civil de pararse en la raya ante un intocable como Álvaro Uribe</strong>, hasta casi ponerlo tras las rejas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con todo, ha demostrado que tiene las condiciones para llegar a acuerdos con el distinto ideológicamente. Así lo reconoció, por ejemplo, José Félix Lafaurie, esposo de la senadora María Fernanda Cabal, personajes del establecimiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y en eso consiste el pluralismo y las libertades: en escuchar lo que piensa el otro, en tender un mismo puente para que dos contrarios pueden atravesarlo, sin que ninguno caiga al río. Lo demás se llama autoritarismo: gobernar para unos como si los demás no existieran.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fue lo que pasó con la izquierda durante todo el siglo anterior. La quisieron borrar del mapa; no pudieron, pero a muchos de los suyos los mataron y otros se refugiaron fuera de Colombia para salvar el pellejo.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong><em>“La historia enseña pero no tiene alumnos”:</em> Antonio Gramsci, filósofo italiano.</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Como político, su labor no se ha limitado a una silla en el Congreso. A través del <a href="https://movimientodevictimas.org">Movice </a>(Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado), asumió como propias las causas ajenas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con su posible llegada a la Casa de Nariño—en primera o segunda vuelta—, Cepeda reivindica la memoria de los que murieron en el intento. Reclamando justicia para su padre, se puso de parte de las otras víctimas tras el infame exterminio de la Unión Patriótica. Perdió amigos en ese genocidio político; entre ellos, el candidato presidencial Bernardo Jaramillo Ossa.  Aunque el país da por superado ese episodio de guerra sucia, de vez en cuando aparece alguien prometiendo destripar (otra vez) a la izquierda. Hoy se hace un matoneo digital sistemático contra el progresismo en la figura de Cepeda, incluso desde ciertos medios de comunicación afines al <em>establishment</em>, como <em>El Colombiano</em>, <em>Semana</em> o <em>El Heraldo</em>. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante el sepelio de Manuel Cepeda, en el Cementerio Central de Bogotá, la gente comentaba que cuatro años atrás (1990) se vio una romería semejante cuando un adolescente de dieciséis años acribilló a Bernardo Jaramillo dentro del aeropuerto El Dorado y en presencia de los 16 escoltas del DAS, que el gobierno le había asignado al candidato presidencial de la UP. Los otros dos magnicidios corresponden a Jaime Pardo Leal (1987) y Carlos Pizarro (1990). <a href="https://www.semana.com/nacion/articulo/asi-asesinato-jaime-pardo-leal/266191-3">A <strong>Pardo Leal lo mataron dentro de su vehículo</strong></a>, cuando regresaba de su finca a Bogotá, delante de sus hijos y su esposa Gloria; cayó baleado sobre el hombro de ella. <strong><a href="https://centrodememoriahistorica.gov.co/carlos-pizarro-35-anos-de-preguntas-sin-respuesta-sobre-su-asesinato-en-pleno-vuelo/">A Pizarro lo acribillaron en pleno vuelo</a></strong> dentro de un avión de Avianca que cumplía la ruta Bogotá-Barranquilla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mi voto por Cepeda es un voto por los que quisieron gobernar pero no pudieron. Y no pudieron porque los quitaron del camino a las malas. También es un voto por los sobrevivientes, como mi amiga Gladys y su hija que, 40 años después, aún siguen esperando que alguien les diga dónde está el cuerpo de su padre y abuelo, Faustino López, víctima de desaparición forzada en 1984.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="1005" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/29093522/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-IVAN-CEPEDA-CONJUNTO-1024x1005.jpg" alt="" class="wp-image-129685" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/29093522/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-IVAN-CEPEDA-CONJUNTO-1024x1005.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/29093522/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-IVAN-CEPEDA-CONJUNTO-300x294.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/29093522/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-IVAN-CEPEDA-CONJUNTO-768x754.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/29093522/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-IVAN-CEPEDA-CONJUNTO.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph" style="font-size:13px"> <em>Iván Cepeda creció en el conjunto residencial Banderas (localidad de Kennedy en Bogotá). Muy cerca de allí mataron a su padre, el periodista Manuel Cepeda, en agosto de 1994, un mes después de asumir como senador de la República.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Quienes critican a la izquierda <em>porque no sabe gobernar</em>, deben saber que nunca había gobernado en Colombia. Si gana, Cepeda tiene el reto de corregir todo lo que hizo mal Gustavo Petro y honrar lo que salió bien. Alrededor de un 30% de colombianos se declaran hoy de izquierda, progresistas o socialdemócratas. El Pacto Histórico tiene por delante el reto de aumentar el número de conversos. Dos siglos después, la izquierda ya no es la convidada de piedra.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mi voto por Cepeda es un voto por la paz;</strong> no pensando en quienes vivimos una vida relativamente tranquila en la ciudad, sino en los millones de colombianos que en los territorios están <em>a la buena de Dios</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Cepeda tiene el sentido común de las cosas: </strong>toca sentarse a negociar con los criminales para acallar el lenguaje de las balas o ¿hasta cuándo nos vamos a seguir matando? Lo que es un decir, porque los muertos y las lágrimas los ponen otros. Es simple: la paz se hace con los malos, no con los buenos. La paz se hace también por aquellos que no han nacido. Merecen que se les ofrezca algo mejor, o mejor no traerlos a sufrir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al candidato del Pacto Histórico lo critican por leer papelitos. Y cuando lee las hojitas, que son varias hojas, transmite la serenidad de quien escribe discursos religiosamente a las 4:00 de la mañana. Sí, es un bicho raro, porque ya nadie escribe discursos. Los políticos de ahora van diciendo lo primero que se les cruza por la cabeza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es sereno hasta cuando lo insultan tratándolo de guerrillero, sin serlo, ni hoy ni ayer. Alguien a cuyo padre mataron a plena luz del día y que perdió a su madre, Yira Castro, (ella tenía 39 años, Iván 18), a causa de un tumor inoperable, sabe que en la vida hay cosas peores que un insulto. Ambos eran periodistas.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="674" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/29092749/Foto-IVAN-CEPEDA-EN-PLAZA-1024x674.jpg" alt="" class="wp-image-129683" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/29092749/Foto-IVAN-CEPEDA-EN-PLAZA-1024x674.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/29092749/Foto-IVAN-CEPEDA-EN-PLAZA-300x198.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/29092749/Foto-IVAN-CEPEDA-EN-PLAZA-768x506.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/29092749/Foto-IVAN-CEPEDA-EN-PLAZA.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Cepeda mide sus palabras. No sufre de incontinencia verbal como otros candidatos. Luce tranquilo en la tarima, alejado de vanidades y banalidades; en medio de tanto show mediático, esa es su virtud. En su discurso prima el rigor sobre la emoción, sin pecar de superioridad intelectual.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es verdad que ninguno de los tres candidatos punteros tiene experiencia gobernando antes, pero también es verdad que Cepeda representa mejor que nadie a esa Colombia excluida. Creció en barrios populares, allá donde se crían los que han pasado necesidades, el país de los que malviven.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cepeda se comporta como ese profesor que escucha y deja hablar a los demás; con esa genuina sensibilidad, podría llevar a Colombia hacia un nuevo contrato social entre ricos y pobres como primer remedio contra la desigualdad.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Cepeda es filósofo como Paloma, pero a él se le nota más.</strong> De hecho, siendo empático, tiene más de filósofo que de político. Pero somos un país demasiado superficial para tomarnos en serio a los filósofos. Su revolución ética, con la verdad y los pobres como su centro de gravedad, nos habla de la conversación pendiente en el país de la trampa y el <em>cómo voy yo ahí.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando hablan de Cepeda como el heredero del continuismo, significa que es el único que puede continuar las reformas sociales que emprendió Petro con relativo éxito, sin riesgo a que la clase trabajadora pierda los beneficios que les entregó este gobierno, como un aumento generoso del salario mínimo y la restitución de derechos laborales. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En un perfil sobre Cepeda, Juanita León, directora de La Silla Vacía usó la frase de una fuente para describir al candidato: “Su cuerpo amenaza ruina”, pero luego la eliminaron del texto, quizás porque, tarde, cayeron en la cuenta de su carácter odiosamente ofensivo. Y así, muchas cosas se dicen sobre él para descalificarlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lo llaman comunista sin ser comunista.</strong> No reniega de su pasado como militante de las juventudes comunistas y ya aclaró porqué dejó de serlo. A quién no conozca la biografía de Iván Cepeda, le recomiendo <strong><a href="https://casamacondo.co/perfiles/el-dedo-acusador-de-ivan-cepeda/?srsltid=AfmBOoqPk_s_wGFMAUN7Wm5VYOVtiq3XL5KzGsXhwfaydbK-hg0LLO1-">este perfil</a> </strong>del portal Casa Macondo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“…dejó atrás el socialismo —y mucho más lejos al comunismo— para pasar a un progresismo democrático en el que lo público debía conversar con lo privado. En la intimidad de su familia, aquel cambio de arquetipo fue una rebelión frente al padre, una época de separación silenciosa en el plano de las ideas, pero que jamás derivó en un distanciamiento físico”,</em> escribe Pacho Escobar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El domingo votaré por él y por Aída Quilcué, una viuda de la guerra como tantas, la mujer que nos recuerda que indios somos todos, porque está en nuestra sangre, así esté mezclada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El domingo votaré por defender derechos, no privilegios.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">No conozco a Iván Cepeda, pero estoy seguro de que nunca —ni de niño, ni de joven, ni ahora de adulto—, soñó con ser presidente. De ser él el escogido este domingo o después, podrá decirse que no buscó el poder, pero el poder terminó encontrándolo.  </p>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129664</guid>
        <pubDate>Sat, 30 May 2026 12:21:08 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Votaré por Iván, el hijo filósofo de Yira y Manuel]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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