El libro al alcance de todos.
El libro al alcance de todos.

 

El 20 de marzo de 2019 publicamos la primera crónica en estos blogs: Pazífico, cultura y más. El propósito fue, es y será resaltar todo lo maravillosamente bueno que hay en el Pacífico colombiano, en particular en el nariñense, donde la marimba, el cununo y el guasá permiten celebrar la vida y la muerte, en donde en medio de ríos y esteros pasa la cotidianidad de miles de hombres y de mujeres, de niños y de ancianos, de todos aquellos que hacen de este territorio su común hábitat. Hoy llegamos a la crónica número 100, y no podía ser de otra manera, la escribimos en el territorio, en un apacible lugar en donde llegan a mi ventana los sonidos de ese verde mar que nos conecta con todo este bello territorio, aquí en la Casa Estrella del Mar, donde hemos sido recibidos para participar de la primera Fiesta del Libro y la Cultura de Tumaco -FILTU-.

Un colibrí se detiene cerca a la habitación, agita sus alas y emprende su vuelo como para sacarme de mi expectación y salir a vivir la ciudad que tanto amo y que he hecho también mía. Prefiero caminar, paso por la Escuela Taller de Tumaco, ahí las voces alegres de los estudiantes me confirman la maravillosa apuesta que se hace desde el territorio, no solamente para preservar sus patrimonios, sino para posibilitar una vida buena y digna a quienes le apuestan a su propio destino favorablemente. Los niños de los colegios van y vienen, en una perpetua algarabía que permite confiar, no en el inesperado futuro como nos hicieron creer a muchos, sino en el aquí y en el ahora. Paso por el restaurante de María Nelsy, ahí la piangua, los camarones y todos los encocados hicieron las delicias de mi vida durante un buen tiempo. Más allá el restaurante de María Palomino, esa gran mujer que a punta de esfuerzo y dedicación es considerada hoy una de las mejores chefs del Pacífico, lo que quiere decir de toda Colombia.

Al acercarme al Puente del Morro el corazón se acelera, por un lado se riega la ciudad y se alcanzan a divisar los muelles que reciben y despiden a los pasajeros que siempre van cargados de sueños, por otro lado el inmenso mar que conecta a Tumaco con el mundo entero. La cancha San Judas está en reparación, un inmenso elefante blanco fue derruido y parece que están los cimientos de otro de mayores dimensiones, mientras tanto motos y carros van y vienen sin tener en cuenta ni a los peatones ni mucho menos los semáforos, ¡esto es Tumaco, pana!, me dice un viejo amigo que me alcanza a divisar.

 

Aunque la ciudad está en constante cambio, algo raro hay en el ambiente, jóvenes, niños y niñas, van y vienen afanosamente, todavía no alcanzo a dimensionar su afán. Al llegar a la Misional Santa Teresita voy entendiendo, se están concentrando para inaugurar la FILTU, y una inmensa ala blanca de juventud se extiende por entre el inmenso coliseo. Ahí alcanzo a ver a Jairo García, gestor, promotor, difusor, alma y nervio de esta fiesta, siempre aclaró que no es una mera feria, es una Fiesta, así con mayúscula, para Tumaco, ese territorio que al igual que a mí, lo entundó. Las escritoras y los escritores van buscando sus compadrazgos y van tomando asiento, abrazos van y abrazos vienen, es que en esta ocasión no nos une únicamente las letras, sino el territorio, Tumaco que representa a los municipios del Sanquianga, del Pacífico Sur y del triángulo del Telembí, aquí hoy los libros se toman la palabra. Al final, la marimba es la reina y un grupo de jóvenes de la ciudad, dirigidos por el maestro Oscar Nogales Gallo, engalanan la fiesta con la música tradicional.

Del 7 al 10 de septiembre los libros, la oralidad, el cine, la palabra, la música, se toman la ciudad, los auditorios siempre están repletos, llenos de jóvenes, de chicos y chicas que quieren no solamente cumplir con el deber que les imponen sus profesores, sino que también van porque quieren conocer más de sus escritores, de los invitados, de cómo ha sido narrado su propio territorio. Los auditorios de los colegios, de las universidades, de la DIAN, de Cámara de Comercio están atiborrados de juventud, las preguntas saltan a la palestra porque quieren indagar sobre el mundo creativo. A esta fiesta todos estamos convidados. Es que Tumaco es todo un mar de letras.

Mary Grueso es una invitada de primera, por ello en muchos lugares la Muñeca Negra es ya un emblema, antes no se conseguían, eran una curiosidad en el territorio, ahora no solamente están acompañando a la niñez, sino que también se han tomado los colegios y hasta los lugares donde se pasan buenos momentos de solaz, como en Canalete, ahí me encuentro con El Diablo, mi gran amigo Kongo Kimbiza, con quien compartimos espacio para contarle a su pueblo nuestras diabluras en otras latitudes.

Escritores invitados a la FILTU.
Escritores invitados a la FILTU.

 

Jenny Tenorio ha llegado con anterioridad, compartimos espacios para contarles a los jóvenes de qué se trataba esta fiesta, ella es una voz poderosa del territorio en Colombia y en el mundo entero, su poesía vuela rauda por entre calles y selvas, es un eco constante que nos cuestiona nuestra falsa concreción como país blanco, centralista, excluyente; como una palmera, Jenny está entre los suyos y se le nota la alegría en cada átomo de su cuerpo. Gratísimo encuentro con esta maravillosa poeta que representa perfectamente a las mujeres del Pacífico nariñense.

Con Óscar Pantoja nos encontramos en el parque Colón, coincidimos en ser ambos ipialeños y en vivir en Bogotá; es uno de los pioneros de la novela gráfica en Colombia y uno de los autores colombianos más traducidos, recientemente su obra “Gabo, memorias de una vida gráfica” fue traducida al chino, sin embargo, me quedo con la obra con la cual lo conocí: “Tumaco”, que tiene el lenguaje universal de la imagen, ya que sin una sola letra, cuenta una maravillosa historia de resiliencia. ¿Por qué parque Colón?, siempre me lo he preguntado, un nombre ajeno al territorio, un ambicioso invasor confundido que jamás supo la hazaña que se le atribuye. Habiendo tantos hombres y mujeres, tantos lugares e historias para hacer un homenaje, quizá algún día la libertad ya no será blanca ni excluyente, será de todos los tumaqueños.

Carlos Rodríguez (Kongo Kimbiza), Dorman Muñoz, Emilia Valencia, Jaime Rivas, Jefferson Sánchez, Jenny Tenorio, José Ziadé Benítez, Justo Walberto Ortiz, Mayra Alejandra Mina, Mary Grueso Romero, Nila del Socorro Castillo, Oscar Pantoja, Oscar Seidel, Pachín Carabali, Ricardo Castillo, William Vega y quien esto escribe, fuimos quienes compartimos letras y palabras con ese maravilloso público asistente. Lastimosamente el maestro Alfredo Vanín, a quien se le dedico la FILTU por cuestiones de salud no pudo estar presente.

Jovenes en la FILTU.
Jovenes en la FILTU.

 

Desde luego que Jairo García no está solo, lo acompaña un gran equipo de colaboradores, Dammar Viviana Vanegas, Dayana Carolina Narváez, Amelie García Vanegas, Miranda García, Edwuard Fernando Bedoya Galvis, y todo el equipo, siempre atentos a nuestros requerimientos, pero por sobre todo atentos para que esta primera experiencia de la FILTU cumpla su propósito, “contribuir con la construcción de la Paz Total, a través de la difusión del libro en un territorio que escasamente tiene acceso a él. Queremos con la realización de la Primera Fiesta del Libro y la Cultura contribuir para que todos en Tumaco puedan encontrar en los libros, en la lectura y en el contacto con ellos, una alternativa real para empoderar su identidad y al territorio.” Gracias, en verdad gracias a todos y cada uno de ustedes por hacer realidad este sueño, además, ya Jairo y su equipo tienen adelantado lo que será la II FILTU, ¡en hora buena!

Asombra positivamente el compromiso de la Diócesis de Tumaco con la FILTU, monseñor Orlando Olave le apostó a esta Fiesta, al escucharlo se nota el compromiso con su comunidad, habla convencido de la necesidad de la construcción de paz a través de la literatura, inclusive el primer outlet de libros de la ciudad se lleva a cabo en el tercer piso del edificio diocesano, ahí, cosa de no creer hace algunos años, niños y adultos compran libros de todos los géneros, la oferta es inmensa y pareciera que ninguno quiere perder esta maravillosa oportunidad.

Así mismo es importante resaltar el compromiso del Ministerio de Ciencia y Tecnología, en cabeza de la tumaqueña Yesenia Olaya Requene, quien por múltiples compromisos no pudo hacer presencia en su ciudad natal, sin embargo estuvo el viceministro Yoseth Ariza Araújo, a quien no tuve la fortuna de conocer personalmente, pero tanto los organizadores del evento como los escritores que participaron con él en los diferentes coloquios, hablan de su sencillez, de su compromiso con las periferias nacionales, con los tradicionalmente excluidos, y lo mejor, es que recorrió Tumaco en bus, como cualquier parroquiano, alejado de las vanidades y prebendas que muchas veces otorga el poder. Bien por el viceministro.

Niños en el outlet de libros.
Niños en el outlet de libros.

 

Muy importante el aporte que hace el Ministerio de Cultura apoyando estos eventos en territorios que tanto lo necesitan, que sigan haciendo presencia ahí, donde se necesitan, por ello va nuestro abrazo a todo el personal que sigue creyendo firmemente en descentralizar la cultura y reconocer todas las apuestas que se viven en todos los rincones de Colombia. ¡Bravo por el minicultura!

El Bajito muestra como nunca su encanto, el malecón permite que los tumaqueños disfruten mucho más cómodos la playa que siempre será endémica, ahí la esencia tumaqueña está en cada grano de arena; imposible no visitar, aunque sea muy rápidamente, la Puerta del Morro, cuyo arco cayó el 13 de noviembre de 2022, fruto de la erosión y del paso del tiempo; es el territorio que se reacomoda, como las playas que van y vienen en los bancos de arena que tienen vidas pasajeras; no podría ser de otro modo, el Arco dio paso a una Puerta, un símbolo de la apertura y de la calidez del tumaqueño con todos los que llegamos al hermoso puerto.

El encuentro con los amigos de siempre es maravilloso, en la calle con un grito o con un apretón de manos me hacen saber que yo soy también de ese territorio, lugar donde generosamente la vida me pone una y otra vez, claro, quisiera emprender también viaje por todos los otros municipios, saludar a los amigos, brindar por la vida, cómo no, si el Pacífico es puro verdor, ahí la vida pulula y se explaya sin límites. Mi pana Manuel Mideros y su hermosa familia, su hija, su esposa, sus hermanas, sus cuñados, sus sobrinos, me recuerdan el porqué amo tanto ese territorio, ahí la generosidad es el común denominador, uno de ellos afirma antes de brindar un viche: “y pensar que antes no tomábamos charuco, hoy volvemos a lo nuestro”, ahí está Onésimo González presente en esa ancestralidad recogida y cuidadosamente transmitida a las nuevas generaciones.

Nada mejor que celebrar esta crónica #100 con amigos, libros y viche. ¡Que viva la vida!

Avatar de J. Mauricio Chaves Bustos

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