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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Mon, 13 Apr 2026 16:29:31 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Diego Niño, Bloguero de Blogs El Espectador</title>
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        <title>La revolución educativa en China</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/tejiendo-naufragios/la-revolucion-educativa-en-china/</link>
        <description><![CDATA[<p>La inteligencia artificial está redefiniendo el mercado laboral y Pekín ha decidido que su sistema universitario debe estar a la altura.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Pocas reformas educativas han sido tan ambiciosas, rápidas y reveladoras como la que China está ejecutando desde 2023. En apenas tres años se ha transformado el panorama de la educación superior china. El gobierno no ha ocultado sus razones: la inteligencia artificial está redefiniendo el mercado laboral y Pekín ha decidido que su sistema universitario debe estar a la altura. El objetivo es ajustar <strong>el 20% de las carreras, priorizando el liderazgo tecnológico, autonomía en semiconductores, inteligencia artificial y nuevas energías.</strong></p>



<p>Se han creado mecanismos para aprobar nuevos pregrados en poco tiempo. Simultáneamente, se han eliminado programas con bajas tasas de empleabilidad. Como declaró Liao Xiangzhong, rector de la CUC: “El futuro será la era de la división del trabajo entre humanos y máquinas. <strong>La educación debe cambiar por completo: el profesorado debe entender qué papel desempeña en el sistema de conocimiento y dejar el resto a la IA</strong>”.</p>



<p style="padding-top:0;padding-bottom:0"><strong><mark class="has-inline-color has-contrast-color">LUCES</mark></strong></p>



<p>La gran virtud del sistema chino es su velocidad de adaptación. Mientras muchas universidades aún discuten cómo incorporar la IA a sus planes de estudio, <strong>China comprendió que no se trata solo de añadir una asignatura, sino de repensar carreras completas, métodos de enseñanza y perfiles profesionales</strong>. Cambios comprensibles en un contexto de cambio tecnológico, altas tasas de desempleo y competencia por el liderazgo global.</p>



<p>También hay un acierto de fondo en la apuesta por la colaboración humano-máquina. <strong>La IA puede asumir tareas repetitivas, procesamiento de datos, traducción básica o generación de borradores. Esto desplazará el trabajo humano hacia funciones de creatividad, juicio, estrategia, interpretación y supervisión crítica</strong>. Bien orientada, esta transición no tendría por qué degradar la educación, sino encaminarla a reflexionar y enseñar lo que la máquina no puede hacer.</p>



<p><strong>SOMBRAS</strong></p>



<p>Pero emerge el perfil inquietante del modelo: su instrumentalismo. La reforma trata a la universidad como una plataforma de ajuste productivo. Tienen más valor las carreras que responden a la demanda inmediata y menor valor las que cultivan la reflexión, la memoria o la imaginación. <strong>El problema no es adaptar la educación al cambio tecnológico, sino someter el conocimiento al criterio de la utilidad económica.</strong></p>



<p>Ese utilitarismo tiene consecuencias humanas e intelectuales. Para los estudiantes de las carreras eliminadas, la reforma no es una promesa, sino la certeza de que estudiaron una disciplina inútil. El riesgo es aún mayor para la universidad. <strong>Cuando las decisiones académicas empiezan a depender de métricas de empleabilidad y señales de mercado, la institución puede volverse muy eficiente para responder al presente, pero incapaz de preservar saberes, formar criterio y resistir la volatilidad tecnológica.</strong></p>



<p><strong>LA TRAMPA DE LA HIPERESPECIALZIACIÓN</strong></p>



<p>Otra sombra preocupante es la pérdida de la interdisciplinariedad. Al sustituir carreras por programas vinculados a tecnologías de punta, <strong>China corre el riesgo de formar profesionales muy eficientes para el mercado de hoy, pero frágiles para el del 2040</strong>. La historia tecnológica muestra que los ciclos de innovación pueden ser vertiginosos. </p>



<p>Por ejemplo, en España la telefonía móvil dio un salto decisivo en 1995 con la llegada del sistema GSM, que desplazó tecnologías anteriores y reorganizó el sector por completo. Ese antecedente ayuda a entender el problema de fondo. <strong>Cuando la universidad forma especialistas atados a una tecnología específica, corre el riesgo de que ese conocimiento envejezca antes de consolidarse profesionalmente</strong>. Por esa razón, una formación con bases robustas en humanidades, ciencias básicas y pensamiento abstracto, suele ser más resiliente que los programas diseñados alrededor de una innovación puntual.</p>



<p><strong>LO QUE ESTÁ EN JUEGO</strong></p>



<p>La revolución educativa china es un experimento fascinante y valiente. Sin embargo, <strong>el instrumentalismo convierte a la universidad en una fábrica de perfiles técnicos</strong>. A lo anterior se le suma la angustia de los estudiantes de las disciplinas extintas y una posible fragilidad a causa de la hiperespecialización.</p>



<p>China podría combinar su velocidad con una “cláusula de salvaguarda humanística”: cada carrera tecnológica incluya al menos un 25% de créditos en pensamiento crítico, historia o ética. Singapur ya lo hace. También podría garantizar que los estudiantes de las carreras eliminadas tengan la opción de terminar sus estudios con un “complemento de empleabilidad” financiado por el Estado. <strong>Sin estos ajustes, la revolución educativa será técnicamente brillante pero humanamente frágil.</strong></p>



<p>En pocos años veremos a otras naciones copiar el modelo si China tiene éxito. Si fracasa, servirá como advertencia de lo que ocurre cuando se olvida que <strong>la universidad no solo debe preparar trabajadores, sino humanos para la vida, la duda y la creación desinteresada.</strong> </p>



<p>Por ahora, los estudiantes asisten a clase sin saber si sus títulos son un pasaporte o un epitafio.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Niño</author>
                    <category>Tejiendo Naufragios</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127704</guid>
        <pubDate>Tue, 07 Apr 2026 17:46:33 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[La revolución educativa en China]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Niño</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Grietas del dólar</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/tejiendo-naufragios/grietas-del-dolar/</link>
        <description><![CDATA[<p>Si el dinero vale por la confianza que genera su emisor, entonces el bien más valioso que tiene cualquier banco central no es el oro, sino su reputación.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Existe una pregunta que parece trivial pero que es inquietante si se piensa a profundidad: ¿por qué el dinero tiene valor?</p>



<p>La respuesta es incómoda: <strong>en la actualidad el dinero es un acuerdo colectivo</strong>. Y, <strong>como toda promesa, su valor depende enteramente de quien promete.</strong></p>



<p>Si el dinero vale por la confianza que genera su emisor, entonces <strong>el bien más valioso que tiene cualquier banco central no es el oro, sino su reputación</strong>. Esa reputación descansa en cosas concretas: que el banco central tome decisiones técnicas y no políticas, que existan instituciones que den certeza sobre el futuro y que el gobierno no gaste a voluntad o que imprima billetes para tapar huecos fiscales.</p>



<p><strong>En el caso específico del dólar, su valor depende de que Estados Unidos sea un actor predecible dentro del orden internacional</strong>. Al euro lo respalda el BCE y la disciplina del bloque europeo, a menudo criticada por su rigidez en momentos de crisis. El yen japonés se sostiene sobre décadas de institucionalidad robusta. El franco suizo es sinónimo de estabilidad. Ninguna de estas monedas necesita que alguien las defienda: su valor lo ampara la trayectoria del sistema que las emite.</p>



<p>El dólar, además de lo anterior, tiene un ecosistema que ninguna moneda ha replicado. No es solo que concentre más de la mitad de las reservas internacionales de los bancos centrales del mundo. El petróleo, el gas y la mayoría de las materias primas se negocian en dólares, igual que la deuda de decenas de naciones. La mayor parte del comercio global —incluso entre países que no tienen ninguna relación directa con Estados Unidos— se factura y liquida en esa moneda. <strong>Todo esto crea un ciclo que se autorrefuerza: el planeta usa el dólar porque todos lo necesitan</strong>. </p>



<p><strong>Aquí es donde la segunda presidencia de Donald Trump deja de ser un fenómeno político para convertirse en un problema monetario global</strong>.</p>



<p>No se trata de ideología. Hay argumentos legítimos para reducir impuestos, revisar tratados comerciales o cuestionar consensos del libre mercado. <strong>El problema no es la dirección de las políticas: es su naturaleza errática</strong>. La imprevisibilidad erosiona las instituciones, lo que impacta en las monedas del planeta.</p>



<p>Para países como Colombia, esto no es un asunto abstracto. Cuando el dólar incorpora incertidumbre, el peso la multiplica. Una divisa volátil encarece las importaciones, presiona la inflación y complica la deuda externa. <strong>Lo que pasa en Washington incide en el bolsillo de los colombianos antes de que llegue a los titulares de los periódicos.</strong></p>



<p>Tomemos los aranceles como ejemplo. En abril de 2025, la administración Trump anunció aranceles generalizados contra prácticamente todos sus socios comerciales. El problema no fue exclusivamente el impacto comercial. <strong>Una medida aplicada intempestivamente ofrece un mensaje de inestabilidad. Si las reglas cambian a voluntad del presidente de Estados Unidos, los dólares incorporan un riesgo que no tenían antes.</strong></p>



<p>A esto se agrega la relación de Trump con la Reserva Federal. Ha exigido que baje las tasas y ha dicho que puede remover a Jerome Powell a su antojo. Hasta ahora no lo ha hecho, pero el daño está hecho. <strong>Los mercados no esperan a que el banco central sea capturado para actuar. Les basta con que la posibilidad parezca real.</strong></p>



<p>Para rematar, en mayo de 2025, Moody&#8217;s rebajó la calificación crediticia de Estados Unidos, quitándole la última triple A que le quedaba. El impacto técnico es limitado, pero el simbolismo es devastador: <strong>no tiene la máxima calificación</strong> <strong>el país que emite la moneda en la que se comercia y se pagan las deudas.</strong> </p>



<p>Las políticas de Trump no solo siembran desconfianza, también generan un daño estructural. <strong>Los gobiernos, las empresas y los bancos comienzan a dudar sobre usar el dólar en sus operaciones.</strong></p>



<p>La señal más significativa no está en los noticieros, sino en lo que podríamos llamar la &#8220;plomería financiera&#8221;: la infraestructura invisible que hace posible que el dinero fluya entre países. Y esa plomería, que durante décadas corrió casi exclusivamente por tuberías denominadas en dólares, está siendo rediseñada. <strong>Los países no anuncian que van a dejar el dólar; simplemente construyen otras opciones.</strong></p>



<p>Esta plomería es relevante gracias a que <strong>el ecosistema del dólar no depende solo de la confianza, sino de la infraestructura que la hace operativa</strong>. Es costoso cambiarse a otra moneda si los sistemas de pago, los protocolos de liquidación y las redes de compensación están construidos alrededor del dólar. Pero <strong>si existe una infraestructura alternativa, y es funcional, la decisión deja de ser técnica y se vuelve política.</strong> <strong>Ahí está el verdadero riesgo.</strong></p>



<p>Por ejemplo, el proyecto mBridge —una plataforma de divisas digitales entre los bancos centrales de China, Hong Kong, Tailandia, los Emiratos y Arabia Saudita— ha acumulado ya más de 55.000 millones de dólares en transacciones. El sistema chino de pagos CIPS procesó el equivalente a 24 billones en 2024, triplicando su volumen desde 2020. <strong>No estamos ante un relevo inminente, sino ante el montaje de opciones para prescindir del dólar.</strong></p>



<p><strong>Trump no solo está erosionando la reputación de la Reserva Federal o el perfil crediticio del Tesoro. Está minando el ecosistema que hace que el mundo elija el dólar por encima de otras monedas.</strong> El riesgo no es una crisis inmediata. Es algo más insidioso: la acumulación de recelo mientras se construye otra cañería.  </p>



<p>El mundo creyó en el dólar porque Estados Unidos se comportó como un emisor en el que valía la pena creer. Sin embargo, <strong>la fe, como el dinero, no se legisla ni se decreta: se sostiene gracias a la solidez de la estructura y a la serenidad de lo estable.</strong> La reputación del dólar se mantiene en pie mientras las paredes no se agrieten, pero tambalea con el trino de las aves.</p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Niño</author>
                    <category>Tejiendo Naufragios</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127005</guid>
        <pubDate>Thu, 19 Mar 2026 01:37:44 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Grietas del dólar]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Niño</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Análisis de las elecciones legislativas</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/tejiendo-naufragios/analisis-de-las-elecciones-legislativas/</link>
        <description><![CDATA[<p>Proyecciones y posibilidades para la primera vuelta presidencial</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Como toda jornada electoral, las urnas ofrecieron claridad donde había especulación. Hoy sabemos que la izquierda es la primera fuerza, pero con síntomas de desgaste. La derecha celebra un repunte que fue más disciplina que epopeya. El centro naufragó en su propia fragmentación. De la Espriella vive en un limbo que ningún analista honesto puede resolver.</p>



<p><strong>Las cifras</strong></p>



<p><a href="https://resultados.registraduria.gov.co/">Con el preconteo del 99,14% de las </a><a href="https://resultados.registraduria.gov.co/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">mesas</a>, el Senado quedó configurado de la siguiente manera: </p>



<p>Pacto Histórico: 4.402.601</p>



<p>Centro Democrático: 3.020.459</p>



<p>Partido Liberal: 2.268.658</p>



<p>Alianza por Colombia: 1.899.096</p>



<p>Partido Conservador: 1.859.493</p>



<p>La U: 1.560.593</p>



<p>CR-Alma: 1.244.811</p>



<p>Ahora Colombia: 896.527</p>



<p>Salvación Nacional: 698.074</p>



<p><a href="https://www.elespectador.com/politica/elecciones-colombia-2026/resultados-elecciones-8-de-marzo-2026-boletines-y-ganadores-de-consultas-senado-y-camara/">Las consultas interpartidistas dejaron </a><a href="https://www.elespectador.com/politica/elecciones-colombia-2026/resultados-elecciones-8-de-marzo-2026-boletines-y-ganadores-de-consultas-senado-y-camara/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">huella</a>. La Gran Consulta por Colombia movilizó 5.842.145 votantes. Paloma Valencia obtuvo 3.225.482, el 55,2% del total. La Consulta de las Soluciones reunió apenas 617.998 personas. Claudia López ganó con 574.025, el 92,9% de un universo pequeño. La consulta del Frente por la Vida congregó 482.465 votantes: Roy Barreras se impuso con 255.912 —el 53,1% de un universo todavía más reducido que el de López—. La Consulta del Pacto Histórico, celebrada en noviembre de 2025, convocó 2.715.212 votantes: Iván Cepeda se impuso con 1.522.347.</p>



<p><strong>La derecha: disciplina de voto, no terremoto</strong></p>



<p>La primera conclusión es que la Gran Consulta no implica una movilización extraordinaria del uribismo, sino una concentración del voto existente. Los 3.225.482 votos de <strong>Valencia superan en cerca de 200 mil a los 3.020.459 que obtuvo el Centro Democrático en el Senado</strong>. No hubo crecimiento orgánico masivo: hubo disciplina.</p>



<p>Eso no es un elogio menor. En 2022, Federico Gutiérrez ganó su consulta con 2.161.686 votos y luego obtuvo 5.058.010 en primera vuelta. Un factor de crecimiento de 2,34 veces. Ese coeficiente, sin embargo, no es una constante: depende de una campaña sin fracturas internas, de un clima político que movilice en lugar de desanimar y, sobre todo, de que no exista un candidato disputándole el mismo electorado. </p>



<p>Si Valencia replica ese patrón, sobre su base de consulta, el resultado teórico superaría los 7,5 millones. Ese número es probablemente alto para la realidad del 2026: la derecha es más grande que la de 2022, pero está más fragmentada gracias a la disputa con Abelardo De la Espriella.</p>



<p><strong>Un rango honesto para Valencia, en primera vuelta, estará entre 4,8 y 5,5 millones</strong>. Su piso lo establecerán los partidos que gravitarán en torno a ella: los 2,98 millones del Centro Democrático, más una parte de los 1,86 millones del Conservador y los 1,24 millones de CR-Alma. Su techo lo fija De la Espriella.</p>



<p><strong>La izquierda: de la mística a la maquinaria</strong></p>



<p><strong>El Pacto Histórico pasó de 2.692.999 votos en el Senado (2022) a 4.402.601</strong>. El crecimiento es palpable. Sin embargo, hay un número que lo opaca: en 2022, la consulta de Petro reunió 4.495.831 votos; en 2025, la de Cepeda reunió 1.522.347. Una caída del 66% en participación de consulta es una señal más elocuente del ciclo electoral.</p>



<p>¿Cuánto puede crecer Cepeda en primera vuelta?</p>



<p>En 2022, Petro multiplicó por 1,9 el voto de su consulta (4,49 millones → 8,52 millones). Aplicar ese mismo factor a la consulta de Cepeda daría apenas 2,9 millones, un resultado desmentido ayer en las elecciones legislativas: el Pacto obtuvo 4,4 millones, tres veces más que esa proyección.</p>



<p>La razón es simple: la consulta del Pacto de 2025, celebrada cinco meses antes con reglas de participación más restrictivas: fue un termómetro de militancia activa, no de electorado real. Por esa razón, el piso más honesto para proyectar a Cepeda no es su consulta sino los votos al Senado del Pacto. </p>



<p>Aplicando el factor 1,9 sobre los 4,40 millones, <strong>se obtiene un resultado teórico para Cepeda de 8,36 millones</strong>, <strong>que se ajusta hacia abajo —entre 7,5 y 8,2 millones</strong>— para incorporar el desgaste de pertenecer al partido del gobierno. Como cualquier factor histórico, 1,9 es una referencia, no una garantía. El 2022 tuvo características que no se repitieron en el 2026.</p>



<p>Al anterior análisis se agrega que las encuestas de intención de voto lo confirman como favorito: la Gran Encuesta de febrero le asignaba el 34%, e Invamer lo ubica en el rango del 31–37%. Pero una cosa es ser favorito en encuesta y otra convertir esa intención en votos.</p>



<p><strong>El centro: la tragedia en números</strong></p>



<p>En 2022, la consulta de la Coalición Centro Esperanza reunió 2.159.465 votantes. En 2026, la Consulta de las Soluciones apenas alcanzó 617.998. <strong>El centro atrajo menos de una tercera parte de lo que movilizó hace cuatro años</strong>. Ese colapso de participación no es un accidente: es el síntoma de un electorado que ha optado masivamente por la polarización, dejando al centro sin el oxígeno para ser fuerza de gobierno.</p>



<p>El triunfo de Claudia López es contundente en términos internos, pero irrelevante en términos de volumen electoral. La Alianza por Colombia obtuvo 1.899.096 de votos en el Senado, pero ese universo no le pertenece íntegramente: es una coalición con sectores que no migrarán a su candidatura presidencial.</p>



<p>Sergio Fajardo suma al problema: sin consulta y sin estructura partidaria, depende de su capital y de la fatiga con la polarización, el mismo recurso del que depende López. Dos candidatos y un mismo electorado. López puede llegar a recibir entre 0,8 y 1,2 millones; Fajardo, entre 0,7 y 1,0 millones. La suma de los dos suman no supera los 2,2 millones.</p>



<p>Roy Barreras completa el cuadro con una variable adicional de fragilidad. Su consulta obtuvo 482.465 votos —menos que la de López—, y los 255.912 que lo eligieron apenas superaron a un Quintero sin partido ni recursos. Los 900 mil votos de Ahora Colombia en el Senado, son votos de partido, no de adhesión personal. Barreras, además, compite en el mismo segmento progresista que Cepeda, un terreno donde llegó tarde y cojeando. Los tres —López, Fajardo, Barreras— serán agentes decisivos en la segunda vuelta, pero espectadores de la primera.</p>



<p><strong>De la Espriella: la variable que los datos estructurales no pueden resolver</strong></p>



<p>Aquí el análisis responsable exige honestidad metodológica. Si uno proyecta desde la votación de Salvación Nacional en el Senado —cerca de 700 mil votos—, De la Espriella llega a la primera vuelta como un candidato menor —entre&nbsp;1,2 y 1,8 millones—. Esa lectura tiene coherencia interna: los partidos cuentan, pero las estructuras y las maquinarias consiguen votos.</p>



<p>Pero hay un problema:&nbsp;Rodolfo Hernández en 2022.​</p>



<p>Hernández tenía un partido casi inexistente, sin estructura nacional. Era un candidato de voto de opinión. Aun así, obtuvo&nbsp;5.953.209 votos&nbsp;en primera vuelta, el 28,15% del total. El voto antisistema en Colombia existe como fenómeno estructural —no solo como accidente— y busca un vehículo en cada ciclo electoral. En 2026, las encuestas le asignaban a De la Espriella entre el 18 y el 28% de intención de voto. AtlasIntel lo ubicó liderando en enero con el 28%, por encima de Cepeda.</p>



<p>Es probable que las elecciones legislativas no hayan destruido a De la Espriella, pero sí lo redimensionaron. Valencia ganó la Gran Consulta con más de 3 millones de votos, <strong>arrebatándole el argumento de ser “el único capaz de derrotar a la izquierda”</strong>. </p>



<p>El rango honesto para De la Espriella está entre&nbsp;2,5 y 4,0 millones: demasiado alto para ignorarlo, demasiado incierto para precisarlo. Es la variable que más puede alterar la narrativa de la primera vuelta si logra transformar las encuestas en votos.</p>



<p><strong>Segunda vuelta: el mismo forcejeo del Plebiscito del 2016 &nbsp;</strong></p>



<p>El escenario más probable es de Cepeda vs. Valencia, pero la amplitud del rango de Abelardo obliga a tener sobre la mesa también el enfrentamiento Cepeda vs. De la Espriella. La encuesta de Invamer de diciembre de 2025 modeló ese escenario, dándole ventaja a De la Espriella de 9,3 puntos. <strong>¿Esa ventaja persiste después de la consolidación de Valencia como candidata de derecha?</strong></p>



<p>En este escenario el Partido Liberal merece más que una nota al pie página. Sus 2,27 millones de votos serán valiosos en la segunda vuelta. También serán los más esquivos. La fractura entre la facción de Gaviria y el sector a favor del gobierno, impide que ese caudal se vaya en bloque para un candidato. Se moverá por fragmentos regionales, con lógicas de negociación local que ninguna encuesta nacional puede capturar.</p>



<p>La analogía del plebiscito no es retórica: es estructural. En octubre de 2016, el país votó en bloque por dos orillas sin que una tercera fuerza tuviera masa electoral para ofrecer una alternativa real. La diferencia entre el Sí y el No fue de 53.894 votos sobre más de doce millones de sufragios válidos. </p>



<p>En 2026, el mapa recuerda ese esquema: dos candidatos con una base fija y consolidada, y un bloque centrista —López, Fajardo, Barreras— sin ninguna posibilidad. Quien seduzca al Centro, se irá a la Casa de Nariño. Valencia y Cepeda se disputarán los votos anti-polarización, que será el más codiciado y el menos predecible. Al presidente lo elegirán los votantes, pero a los candidatos inclinan sus cabezas ante las maquinarias. Al menos eso susurran las cifras.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Niño</author>
                    <category>Tejiendo Naufragios</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=126685</guid>
        <pubDate>Mon, 09 Mar 2026 17:18:39 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Análisis de las elecciones legislativas]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Niño</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Pólizas y grifos</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/tejiendo-naufragios/polizas-y-grifos/</link>
        <description><![CDATA[<p>Mientras las cámaras sigan buscando el destello del próximo misil, la verdadera guerra seguirá ganándose en el silencio de un despacho o en el eco de la tubería vacía.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>En los últimos días, <strong>varios reportes señalaron que aseguradoras marítimas cancelaron coberturas de riesgo de guerra en el estrecho de Ormuz</strong>. Frente a esto, Washington estudió la posibilidad del respaldo militar para proteger los flujos energéticos, en tanto que el presidente Trump hablaba de seguros públicos y escoltas navales. </p>



<p>Ese dato revela algo profundo: una ruta puede seguir abierta en el mapa, pero cerrarse en la práctica si aumenta el costo de transitarla. Estamos ante el nacimiento de una nueva doctrina: <strong>la victoria ya no se mide en banderas clavadas, sino en pólizas canceladas</strong>.</p>



<p>Tendemos a imaginar los grandes cuellos de botella de una manera dramática: minas, fragatas, drones, misiles. Sin embargo, el comercio global también depende de una capa invisible: el cálculo financiero.</p>



<p>Una zona no necesita estar bloqueada por fusiles y tanques para convertirse en un problema real. Basta con que se vuelva demasiado incierta, cara o riesgosa para sus operadores. </p>



<p>Por eso el conflicto en torno a Irán no puede leerse, únicamente, como una secuencia de ataques y represalias. Debe leerse también como una batalla por alterar las condiciones de circulación. <strong>Los caminos se cierran si los aseguradores retroceden, los armadores dudan, los fletes se recalculan o si el riesgo es incierto</strong>. La presión sobre el comercio se realiza sin la necesidad de batallones o baterías de misiles. Los bombardeos destruyen; la incertidumbre regula el desgaste.</p>



<p>Trump no solo ha bombardeado; su gobierno ha tenido que plantearse algo menos fotogénico: mecanismos de aseguramiento público y escoltas navales para algunos barcos en el Golfo. Esa es la confesión de que el problema ya no cabe en las acciones militares.</p>



<p>La pregunta principal ya no es quién puede derrotar militarmente, sino quién puede hacer más difícil la economía de su enemigo.</p>



<p>En este momento el objetivo no es la destrucción del rival, sino aumentar el costo de sostener la guerra, elevar la ansiedad de los ciudadanos, perturbar las rutas de abastecimiento y obligar a los gobiernos a gastar más dinero y energía en preservar la normalidad.</p>



<p>Por eso resulta insuficiente leer la coyuntura solo con categorías militares. <strong>La guerra entre Israel, Irán y Estados Unidos es una combinación de violencia armada, dislocación económica y castigo a la infraestructura</strong>. Un ataque no solo se mide por el cráter que deja, sino por las pólizas que multiplican el valor, los servicios que encarece y el miedo que siembra en los habitantes y las bolsas de valores.</p>



<p>Cuando el riesgo financiero empieza a rozar la infraestructura, la guerra cambia de escala. Ya no se trata solo de cuánto cuesta mover petróleo, sino de cuánto cuesta sostener ciudades.</p>



<p>Ahí entra el segundo frente: el agua.</p>



<p>Diversos análisis advierten que las plantas desalinizadoras del Golfo han pasado a ser objetivos militares. No porque muevan mercados, sino porque sostienen vidas. Esa observación debería bastar para cambiar la manera en la que pensamos esta crisis. <strong>Cuando una región depende de infraestructuras de desalinización para sostener su vida urbana, un ataque contra ellas no es un episodio técnico</strong>: es un golpe directo contra la supervivencia y la habitabilidad.</p>



<p>El petróleo domina la conversación porque mueve mercados. <strong>El agua, en cambio, debería preocupar más porque sostiene el tejido social</strong>. Una interrupción de suministro afectaría hospitales, hogares, saneamiento, electricidad y orden público.</p>



<p>Aquí emerge la paradoja iraní. Mientras participa en una crisis regional que puede poner en jaque la infraestructura hídrica de sus enemigos, <strong>Irán arrastra su propia emergencia de agua</strong>: presas en niveles críticos, racionamiento en Teherán y la advertencia sobre una posible evacuación de la capital si la escasez empeora.</p>



<p>Eso significa que<strong> el agua no es solo una vulnerabilidad del entorno, sino una fractura de Irán</strong>. Irán puede resistir sanciones, aislamiento o bombardeos, pero es difícil, prácticamente imposible, resistir el deterioro de las condiciones mínimas de vida. Cuando falta el agua, la geopolítica deja de ser un juego de élites y entra en la casa de las personas.</p>



<p>El conflicto está mostrando algo más amplio que una simple escalada regional: <strong>la transformación de la guerra en un sistema de presión distribuida</strong>. Ya no basta con contar bajas o medir el avance de la tropa. Hay que evaluar qué pasa con los seguros, las infraestructuras civiles, los recursos hídricos y la capacidad social de soportar una crisis prolongada.</p>



<p><strong>Por eso no interesa la pregunta por el vencedor militar, sino por la sostenibilidad</strong>. ¿Cuál sociedad puede soportar, durante más tiempo, la combinación de miedo, costo, precariedad y desgaste? ¿Cuál Estado puede seguir prometiendo control si no garantiza circulación, abastecimiento y servicios? </p>



<p>Los titulares seguirán prefiriendo el estruendo, pero la guerra, como la vida, se decide en una póliza que no se renueva o en el grifo que no provee agua. Mientras las cámaras sigan buscando el destello del próximo misil, la verdadera guerra seguirá ganándose en el silencio de un despacho o en el eco de la tubería vacía.</p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Niño</author>
                    <category>Tejiendo Naufragios</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=126571</guid>
        <pubDate>Fri, 06 Mar 2026 17:22:56 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/06121007/Grifo2.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Pólizas y grifos]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Niño</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Guerras, declives y tensiones</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/tejiendo-naufragios/guerras-declives-y-tensiones/</link>
        <description><![CDATA[<p>El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán admite al menos dos lecturas para proyectar el futuro de los enfrentamientos y las consecuencias políticas para Trump. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p style="font-size:0.8rem">Norte de la Franja de Gaza, 22-4-2024 (Mahmoud Issa/Reuters)</p>
</blockquote>



<p style="font-size:clamp(0.984rem, 0.984rem + ((1vw - 0.2rem) * 0.938), 1.5rem);"></p>



<p>El analista chino-canadiense <strong>Jiang Xueqin </strong>ofrece una visión que podríamos denominar estructural-declivista. Su punto de partida es que Estados Unidos se embarcó en una guerra de desgaste que acelera tensiones acumuladas por una suerte de “sobrecalentamiento imperial”, el cual erosiona la base económica de su hegemonía.</p>



<p style="font-size:clamp(0.875rem, 0.875rem + ((1vw - 0.2rem) * 0.773), 1.3rem);"><strong><strong>El Marco de Jiang Xueqin: la guerra como acelerador del declive sistémico</strong></strong></p>



<p>Jiang sostiene que esta es una guerra asimétrica en la que <strong>la ventaja tecnológica se convierte en una desventaja financiera</strong>. Irán emplea drones de bajo costo (decenas de miles de dólares) para obligar a Israel y Estados Unidos a utilizar misiles que cuestan millones de dólares. Esto crea un diferencial de gasto insostenible en el marco de un conflicto prolongado.</p>



<p>En segundo lugar, <strong>el verdadero campo de batalla no es militar sino económico-global</strong>. Jiang postula que Irán apunta a la infraestructura de los países del Golfo para golpear el corazón del sistema que sostiene la hegemonía estadounidense.</p>



<p>El tercer pilar es la tesis de una arquitectura financiera altamente dependiente de flujos externos. Jiang argumenta que un porcentaje significativo de <strong>la economía estadounidense —incluida la burbuja de la inteligencia artificial y la sobrevaloración bursátil— depende del reciclaje constante de petrodólares y capital global</strong>. Un shock prolongado en el estrecho de Ormuz tensionaría el equilibrio de flujos y lo expondría a vulnerabilidades estructurales.</p>



<p>De esta manera, <strong>Jiang anticipa que Estados Unidos tenderá a “perder” esta guerra en un sentido sistémico más que militar</strong>. No por una derrota en el campo de batalla, sino porque el conflicto que aceleraría un declive hegemónico al exponer sus vulnerabilidades estructurales. Esto forzará a sus socios a buscar alternativas al dólar y a la seguridad estadounidense.</p>



<p style="font-size:clamp(0.984rem, 0.984rem + ((1vw - 0.2rem) * 0.938), 1.5rem);"><strong>La guerra como oportunidad estratégica para China</strong></p>



<p>Frente a la visión de Jiang, aparece un marco geopolítico, representado por analistas chinos como <strong>Qin Tian y Ren Hanjun</strong>. Para ellos el conflicto debe leerse como un realineamiento estratégico y no como un colapso.</p>



<p>Su premisa básica es que, independientemente de quién “gane”, <strong>China emerge como la beneficiaria de un orden regional más fragmentado</strong>. Washington queda atado a un teatro de operaciones complejo, mientras Pekín amplía su margen de maniobra en el ámbito económico y diplomático.</p>



<p>El argumento se despliega en varios niveles. Por un lado, i<strong>ncluso si Estados Unidos lograra una victoria táctica contra Irán, el costo político y diplomático sería enorme</strong>. Los estados del Golfo diversificarán sus alianzas de seguridad, consternados por una guerra que no buscaron. En ese escenario, China se presenta como alternativa lógica, al combinar inversión, compras de energía y ausencia de condicionamientos.</p>



<p>Por otro lado, <strong>la guerra impulsa a los socios de China</strong>. Un cierre parcial o selectivo del estrecho de Ormuz refuerza la interdependencia energética entre Teherán y Pekín. Asimismo, el aumento del precio del petróleo aliviaría las presiones sobre Rusia, socio estratégico de China.</p>



<p>Este marco no predice un colapso estadounidense inmediato, sino una reconfiguración en el que China gana influencia, acceso energético y contratos para su industria de defensa. </p>



<p style="font-size:clamp(0.984rem, 0.984rem + ((1vw - 0.2rem) * 0.938), 1.5rem);"><strong>Factores de erosión política para Trump</strong></p>



<p>En el frente interno, la gestión de la guerra abre grietas para Trump. Las declaraciones de Rubio, <strong>quien reconoció que Estados Unidos atacó para “proteger” a Israel</strong>, han generado indignación bipartidista. Figuras demócratas han acusado a la administración de poner en peligro a las fuerzas estadounidenses. Este malestar es especialmente delicado en la base MAGA, quien votó por Trump gracias a la promesa de que no habría conflictos en Oriente Medio.</p>



<p>En paralelo, las relaciones entre élites israelíes y Epstein alimenta narrativas sobre influencia extranjera en la política estadounidense. Para demócratas y republicanos críticos de Trump, <strong>este contexto refuerza la sospecha de que la decisión estuvo atravesada por lealtades externas y circuitos de poder oscuros</strong>.</p>



<p>En esta configuración, una resolución bipartidista en la Cámara de Representantes para forzar el debate sobre la retirada de fuerzas estadounidenses <strong>obliga a cada congresista a fijar una posición pública</strong>. Ese registro se utilizará en campañas en las elecciones de medio término.</p>



<p style="font-size:clamp(0.984rem, 0.984rem + ((1vw - 0.2rem) * 0.938), 1.5rem);"><strong>Factores de Control y Permanencia</strong></p>



<p>A pesar de estas grietas, <strong>los mecanismos formales para una salida anticipada de Trump siguen siendo altamente improbables</strong>. El <em>impeachment</em> requeriría dos tercios del Senado, algo inverosímil en un Congreso donde los republicanos no dan señales de una ruptura masiva. Por su parte, <strong>la Enmienda Veinticinco exigiría que el vicepresidente y la mayoría del gabinete declararan a Trump incapacitado</strong>. </p>



<p>Pero no es necesario recurrir a estos escenarios. Finalmente, <strong>la guerra contra Irán es “propiedad política” de Trump</strong>, lo que implicará un desgaste en las urnas de los republicanos y del gobierno.</p>



<p style="font-size:clamp(0.984rem, 0.984rem + ((1vw - 0.2rem) * 0.938), 1.5rem);"><strong>Posibles escenarios</strong></p>



<p><strong>La evolución del conflicto dependerá de la interacción entre la dinámica militar, la economía global y las presiones políticas internas</strong>. En el corto plazo, la estrategia de Washington y Tel Aviv buscará maximizar el impacto de ataques aéreos, evitando enfrentamientos terrestres.</p>



<p>Sin embargo, las declaraciones de Trump de que enviará tropas por tierra, demuestra que la administración contempla ese escenario. Este hecho encaja con la tesis de Jiang de “sobrecalentamiento imperial”: <strong>el uso de la fuerza terrestre es el síntoma de un poder que ya no puede alcanzar sus objetivos por otros medios</strong>. Una escalada de este tipo intensificaría las tensiones con el Congreso y con la opinión pública.</p>



<p><strong>En el frente económico, el conflicto ya está produciendo efectos globales</strong>: ha subido el precio del petróleo, los mercados asiáticos muestran volatilidad y sectores como el transporte aéreo sufren pérdidas por rutas más largas y primas de riesgo más costosas.</p>



<p>El desenlace más probable no es el colapso fulminante que proyecta la lectura más apocalíptica de Jiang, ni la victoria limpia que desearía Trump para exhibir liderazgo y fortaleza. <strong>Lo que se vislumbra es un prolongado atolladero de desgaste mutuo</strong>. </p>



<p>Estados Unidos podrá reclamar éxitos tácticos, pero se verá obligado a gestionar las consecuencias imprevistas de un Irán que, incluso derrotado tácticamente, proyectará su influencia en diásporas radicalizadas y en el fortalecimiento de sus aliados. </p>



<p>Para Trump, el legado de esta guerra será profundamente negativo. Aunque se sostenga en el cargo —algo para lo que el sistema institucional sigue jugando a su favor—, lo hará como un presidente políticamente erosionado, gobernando sobre un país y un partido divididos por la guerra, mientras las elecciones de medio término se convertirán en un referéndum sobre su aventura iraní.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Niño</author>
                    <category>Tejiendo Naufragios</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=126530</guid>
        <pubDate>Wed, 04 Mar 2026 16:22:20 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/04104304/Guerra-Iran1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Guerras, declives y tensiones]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Niño</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>El secuestro de Martha Ochoa Vásquez</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/tejiendo-naufragios/el-secuestro-de-martha-ochoa-vasquez/</link>
        <description><![CDATA[<p>El 12 de noviembre de 1981 fue secuestra Martha Nieves Ochoa Vásquez por el grupo guerrillero M19. En ese momento ella era estudiante de economía de la Universidad de Antioquia. El operativo fue llevado a cabo por Luis Gabriel Bernal, Guillermo Elvencio Ruiz y John Jairo Restrepo, alias “el Mono Candelo”, compañero de Martha. De [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>El <strong>12 de noviembre de 1981</strong> fue secuestra Martha Nieves Ochoa Vásquez por el grupo guerrillero M19. En ese momento ella era estudiante de economía de la Universidad de Antioquia. El operativo fue llevado a cabo por <strong>Luis Gabriel Bernal, Guillermo Elvencio Ruiz y John Jairo Restrepo</strong>, alias “el Mono Candelo”, compañero de Martha. De acuerdo con Alonso Salazar (periodista y exalcalde de Medellín), en el operativo también participaron <strong>Alberto Turizo y Pablo Catatumbo</strong>.</p>



<p><br>La razón del secuestro era netamente económica: Martha era hermana de los <strong>Ochoa Vásquez, miembros y fundadores del cartel de Medellín</strong>. También era la hija del empresario <strong>Fabio Ochoa Restrepo</strong>. El M19 le exigía a la familia Ochoa la suma de 12 millones de dólares.</p>



<p><br>Pero el M19 quería más. La siguiente semana intentaron secuestrar a <strong>Carlos Lehder</strong>, quien escapó con un disparo en una pierna.</p>



<p><br>La reacción del <strong>cartel de Medellín</strong> fue contundente: pusieron todo su poder bélico y ofrecieron 500 mil dólares a quien diera información del paradero de Martha. En diciembre secuestraron a 25 familiares de Luis Gabriel Bernal, líder del operativo, y milicianos del M19 (entre quienes estaban Elvencio Ruiz, Luis Gabriel Bernal y Pablo Catatumbo).</p>



<p><br>El <strong>16 de febrero de 1982</strong>, tras 96 días de cautiverio, fue liberada Martha Nieves. El cartel de Medellín liberó a Elvencio Ruiz, Pablo Catatumbo y la familia de Luis Gabriel Bernal. La esposa de él fue amarrada a las rejas del periódico El colombiano, cubierta con papeles de <strong>MAS (Muerte a Secuestradores)</strong>, grupo creado por el <strong>Cartel de Medellín</strong> que dio origen a los paramilitares.<br></p>



<p>Los demás fueron asesinados.<br></p>



<p>Frente a estos hechos, ¿ustedes creen que el cartel de Medellín tendría negocios con los secuestradores? Peor aún: ¿creen que fueron socios? </p>



<p>Hace pocos meses, <strong>Carlos Lehder</strong> aseguró que era imposible que el cartel de Medellín hiciera acuerdos con el M19. Especialmente porque él no lo habría permitido porque no perdonaba el intento de secuestro y el disparo en la pierna. Tampoco lo habría permitido los hermanos Ochoa Vásquez, a quienes le secuestraron la hermana. Me pregunto, entonces, ¿por qué el <strong>Centro Democrático</strong> insiste en la historia que desmintió el único de los implicados que continúa con vida?</p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Niño</author>
                    <category>Tejiendo Naufragios</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=121673</guid>
        <pubDate>Thu, 23 Oct 2025 18:56:38 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/23135010/secuestro-cautiverio-periodismo.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[El secuestro de Martha Ochoa Vásquez]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Niño</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Pontificados más breves</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/tejiendo-naufragios/pontificados-mas-breves/</link>
        <description><![CDATA[<p>Algunos pontífices ejercieron sus funciones durante pocos días. Curiosamente, el papa que ostenta el récord está fuera de los listados: Esteban II fue elegido como sucesor del papa Zacarías, en marzo de 752. Sin embargo, falleció víctima de una apoplejía apenas tres días después de su elección, sin haber recibido la consagración episcopal. Este caso [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Algunos pontífices ejercieron sus funciones durante pocos días. Curiosamente, el papa que ostenta el récord está fuera de los listados: <strong>Esteban II</strong> fue elegido como sucesor del papa Zacarías, en <strong>marzo de 752</strong>. Sin embargo, falleció víctima de una apoplejía apenas tres días después de su elección, sin haber recibido la consagración episcopal.</p>



<p>Este caso generó un debate teológico y canónico: debatían si la validez del papado comenzaba desde la aceptación de la elección o desde la consagración como obispo de Roma. Finalmente, al no haber sido consagrado, Esteban II fue eliminado de las listas oficiales de pontífices, por lo que no se le considera un papa legítimo.</p>



<p>Por tanto, quien encabeza la lista de pontificados breves es:</p>



<p class="has-large-font-size"><strong>Urbano VII</strong></p>



<p>Giovanni Battista Castagna tiene oficialmente el pontificado más corto de la historia, con apenas 13 días en el cargo: <strong>desde el 15 hasta el 27 de septiembre de 1590</strong>. Este diplomático, que había servido como nuncio en España, Portugal y Venecia, falleció víctima de malaria.</p>



<p>Su elección había sido bien recibida por la mayoría de los cardenales, quienes esperaban que impulsara la reforma de la Iglesia y fortaleciera la lucha contra el protestantismo. Se dice que antes de morir donó todas sus posesiones personales para obras benéficas.</p>



<p class="has-large-font-size"><strong>Bonifacio VI</strong></p>



<p>Bonifacio VI gobernó la Iglesia durante apenas <strong>dos semanas, en abril del año 896</strong>, en pleno “siglo de hierro”: un periodo marcado por la corrupción y la influencia de los poderes seculares. Las fuentes varían ligeramente sobre la duración exacta de su pontificado, indicando entre 15 y 16 días.&nbsp;Su muerte ha generado especulaciones, incluyendo la posibilidad de envenenamiento.</p>



<p class="has-large-font-size"><strong>Celestino IV</strong></p>



<p>Godfredo Castiglioni fue elegido como Celestino IV y ocupó el trono pontificio del <strong>25 de octubre al 10 de noviembre de 1241</strong>, falleciendo a los 17 días de su elección.&nbsp;Su muerte se atribuye a las duras condiciones que soportó durante el cónclave que lo eligió.</p>



<p>Ese fue el primer cónclave de la historia. En las deliberaciones, Mateo Rosso Orsini —senador romano y miembro de la poderosa familia Orsini— tomó una medida radical: el 21 de septiembre de 1241, encerró a los cardenales en el <strong>Septizonio </strong>bajo llave (<em>cum clavis</em>), dando origen al término “cónclave”. Les impuso dieta de pan y agua, mientras deliberaban, hacinados y sin techo. Durante el cónclave, que duró dos meses, murieron los cardenales Roberto de Somercotes y Tomás de Capua.</p>



<p class="has-large-font-size"><strong>Teodoro II</strong></p>



<p>Teodoro II ocupó la sede petrina durante solo <strong>20 días en diciembre del año 897</strong>.&nbsp;Aunque hay pocos registros históricos sobre este pontífice, algunas fuentes sugirien que su muerte podría haberse debido a un envenenamiento, un hecho común en las turbulentas circunstancias políticas de aquel periodo.</p>



<p class="has-large-font-size"><strong>Juan Pablo I</strong></p>



<p>Uno de los casos más conocidos en la era moderna es el de Albino Luciani, quien tomó el nombre de Juan Pablo I. Su pontificado duró apenas 33 días, desde <strong>el 26 de agosto hasta el 28 de septiembre de 1978</strong>.&nbsp;Proveniente de una familia humilde del norte de Italia, Luciani se destacó por su sencillez y cercanía.</p>



<p>Su repentina muerte generó numerosas teorías de conspiración, aunque oficialmente se atribuyó a un infarto mientras dormía.&nbsp;A pesar de su brevísimo papado, Juan Pablo I logró conectar con los fieles gracias a su estilo cálido y directo, siendo uno de los primeros en romper con muchas de las formalidades tradicionales del papado.</p>



<p>En contraste con estos breves pontificados, la historia también registra papados extremadamente largos. El récord oficial lo ostenta <strong>Pío IX, cuyo papado se extendió por 31 años, 7 meses y 22 días</strong> (1846-1878).&nbsp;Le siguen <strong>Juan Pablo II con más de 26 años</strong> (1978-2005) y <strong>León XIII con más de 25 años</strong> (1878-1903).</p>



<p>La tradición católica sostiene que ningún papa llegaría a superar la duración del pontificado de San Pedro, el primer papa según la tradición católica, cuya duración exacta es difícil de determinar, pero se estima entre 34 y 37 años. De ahí la expresión latina “non videbis annos Petri” (“no verás los años de Pedro”), dirigida a los pontífices.</p>



<p class="has-large-font-size"><strong>Fuentes:</strong></p>



<p><a href="https://es.aleteia.org/2023/12/15/los-papas-con-el-pontificado-mas-corto-de-la-historia">https://es.aleteia.org/2023/12/15/los-papas-con-el-pontificado-mas-corto-de-la-historia</a></p>



<p><a href="https://www.newtral.es/urbano-vii-papa-durante-menos-de-dos-semanas/20190927/">https://www.newtral.es/urbano-vii-papa-durante-menos-de-dos-semanas/20190927/</a> </p>



<p><a href="https://www.eldebate.com/religion/vaticano/20231227/diez-pontificados-cortos-historia_161960.html">https://www.eldebate.com/religion/vaticano/20231227/diez-pontificados-cortos-historia_161960.html</a></p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Niño</author>
                    <category>Tejiendo Naufragios</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=114848</guid>
        <pubDate>Tue, 22 Apr 2025 15:34:50 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/22101956/San-Pedro.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Pontificados más breves]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Niño</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Seis bancarrotas de Trump</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/tejiendo-naufragios/seis-bancarrotas-de-trump/</link>
        <description><![CDATA[<p>Trump se vanagloria de que “se hizo a sí mismo”. Sin embargo, las cifras dicen lo contrario. Cuando tenía tres años, las empresas de Fred Trump, su papá, le consignaban 200 mil dólares anuales. Él monto subió cuando se graduó, llegando al millón de dólares . En su cumpleaños número cuarenta, la cifra llegó a [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Trump se vanagloria de que “se hizo a sí mismo”. Sin embargo, las cifras dicen lo contrario.</p>



<p><strong>Cuando tenía tres años,</strong> <strong>las empresas de</strong> <strong>Fred Trump</strong>, su papá, le consignaban <strong>200 mil dólares anuales</strong>. Él monto subió cuando se graduó, llegando al <strong>millón de dólares </strong>. En su cumpleaños número cuarenta, la cifra llegó a <strong>5 millones</strong>. En 1999, tras la muerte de su padre, Trump recibió <strong>52,2 millones de dólares de la época</strong>.</p>



<p>Este dinero no fue suficiente para que Donald iniciara su emporio: de acuerdo al New York Times, él solicitó préstamos a la empresa inmobiliaria de su padre por un monto de <strong>413 millones de dólares</strong>. Afirma el diario que no devolvió la mayoría de los préstamos y que no pagó intereses.</p>



<p>A pesar de los préstamos y regalos de su papá, las empresas de Donald Trump quebraron seis veces:</p>



<p class="has-large-font-size"><strong>Trump Taj Mahal (1991)</strong></p>



<p>La primera declaración de bancarrota de Trump fue probablemente la más significativa a nivel personal. El Trump Taj Mahal, un casino en Atlantic City, <strong>entró en bancarrota apenas un año después de su apertura</strong>. Para obtener los fondos necesarios durante este proceso, <strong>Trump se vio obligado a vender activos personales que incluían un yate de 85 metros y su aerolínea Trump Shuttle</strong>.&nbsp;Tras la reestructuración, Trump cedió el 50% de la propiedad del casino a los tenedores de bonos a cambio de tasas de interés más bajas y plazos más extensos para saldar sus deudas.</p>



<p class="has-large-font-size"><strong>Bancarrotas de 1992</strong></p>



<p>El año 1992 fue particularmente difícil para el imperio empresarial de Trump, con tres de sus propiedades declarándose en bancarrota:</p>



<p><strong>Trump Plaza Hotel and Casino</strong>&nbsp;(Atlantic City)</p>



<p><strong>Plaza Hotel</strong>&nbsp;(Nueva York)</p>



<p><strong>Trump Castle Hotel and Casino</strong>&nbsp;(posteriormente renombrado Trump Marina)</p>



<p>Estas tres bancarrotas, junto con la del Taj Mahal el año anterior, ocurrieron como <strong>resultado de negocios con excesivas deudas en relación a su capacidad de generación de ingresos</strong>.</p>



<p class="has-large-font-size"><strong>Trump Hotels and Casino Resorts (2004)</strong></p>



<p>En 2004, <strong>la empresa matriz que controlaba las propiedades de casinos de Trump entró en bancarrota con $1.800 millones en deuda</strong>. Para entonces, Trump había consolidado varias de sus propiedades, incluyendo la readquisición del Taj Mahal en 1996, bajo esta entidad corporativa.</p>



<p class="has-large-font-size"><strong>Trump Entertainment Resorts (2009)</strong></p>



<p>La sexta y última bancarrota ocurrió en 2009, cuando Trump Entertainment Resorts (anteriormente Trump Hotels &amp; Casino Resorts) se declaró en quiebra nuevamente, <strong>esta vez con $50 millones en activos y $500 millones en deudas</strong>.</p>



<p>Trump usó las quiebras para su beneficio: “He utilizado las leyes de este país&#8230; las leyes de bancarrota, para hacer un buen trabajo para mi compañía, para mí, para mis empleados y mi familia”. En otra ocasión afirmó: <strong>“Juego con las leyes de bancarrota… son muy buenas para mí”</strong>. Y no se equivocaba: después de la bancarrota de 2004, <strong>recibió un aumento de su salario base de $1.5 millones a $2 millones</strong>. En otras palabras, Trump recibió 500 mil dólares anuales en recompensa de su desastroso manejo financiero.</p>



<p>Cuando le preguntaron por sus quiebras, declaró que “prácticamente todas las personas sobre las que lees en las portadas de las secciones de negocios han hecho uso de la ley de bancarrota”. Sin embargo, <strong>menos del 20% de las compañías públicas con activos superiores a los $1.000 millones se han declarado en quiebra en los últimos 30 años</strong>.</p>



<p>De acuerdo a BBC, <strong>durante los cuatro años de su primera presidencia, Trump perdió cerca de 700 millones de dólares</strong>. Entre las razones de las pérdidas está la pandemia de Covid, que afectó sus hoteles y complejos turísticos. La segunda razón es el Asalto al Capitolio, que generó que muchas organizaciones y empresas se alejaran de él. Entre los que se alejaron estaba el Deutsche Bank, único banco que le prestaba después de seis bancarrotas. En enero del 2021 anunciaron que no volverían a prestarle dinero. El mayor problema fueron las investigaciones criminales en las que se vio involucrado. Entre ellas, la que inició la <strong>Corte Suprema, quien le ordenó que entregara a los Fiscales de Nueva York sus declaraciones de impuestos y otros registros financieros</strong>.</p>



<p>Fue justamente esa investigación la que, en febrero del 2024, declaró que Donald Trump y sus hijos eran culpables por <strong>sobrevaloración fraudulenta de activos</strong>. Durante años inflaron sus activos para obtener préstamos. <strong>La multa que les impusieron fue de 355 millones de dólares</strong>. El 26 de febrero del 2024 apelaron la decisión, argumentando errores jurídicos y excesos en la multa. Por ahora, el caso se encuentra en el limbo jurídico. Si este año hubieran ratificado la condena, Trump y sus hijos deberían pagar más 512 millones de dólares gracias a que la ley impone intereses de 114 mil dólares por día. &nbsp;</p>



<p><strong>Fuentes:</strong></p>



<p><a href="https://cnnespanol.cnn.com/2015/09/17/las-cuatro-declaraciones-de-bancarrota-de-donald-trump-a-detalle">https://cnnespanol.cnn.com/2015/09/17/las-cuatro-declaraciones-de-bancarrota-de-donald-trump-a-detalle</a></p>



<p><a href="https://news.temple.edu/news/2016-10-25/bankruptcy-expert-studies-trump-casinos">https://news.temple.edu/news/2016-10-25/bankruptcy-expert-studies-trump-casinos</a></p>



<p><a href="https://www.forbes.com/sites/danalexander/2022/07/29/donald-trumps-great-escape-how-the-former-president-solved-his-debt-crisis">https://www.forbes.com/sites/danalexander/2022/07/29/donald-trumps-great-escape-how-the-former-president-solved-his-debt-crisis</a></p>



<p><a href="https://www.democracynow.org/2018/10/3/headlines/nyt_trump_s_wealth_comes_from_family_fraud_and_tax_dodging">https://www.democracynow.org/2018/10/3/headlines/nyt_trump_s_wealth_comes_from_family_fraud_and_tax_dodging</a></p>



<p><a href="https://www.nytimes.com/2018/10/02/us/politics/donald-trump-wealth-fred-trump.html">https://www.nytimes.com/2018/10/02/us/politics/donald-trump-wealth-fred-trump.html</a></p>



<p><a href="https://www.nytimes.com/interactive/2018/10/02/us/politics/donald-trump-tax-schemes-fred-trump.html">https://www.nytimes.com/interactive/2018/10/02/us/politics/donald-trump-tax-schemes-fred-trump.html</a></p>



<p><a href="https://thehill.com/homenews/nexstar_media_wire/4873145-how-much-did-trump-inherit-from-his-father">https://thehill.com/homenews/nexstar_media_wire/4873145-how-much-did-trump-inherit-from-his-father</a></p>



<p><a href="https://cnnespanol.cnn.com/2024/02/16/juez-ordena-trump-pagar-caso-de-fraude-civil-en-nueva-york-trax">https://cnnespanol.cnn.com/2024/02/16/juez-ordena-trump-pagar-caso-de-fraude-civil-en-nueva-york-trax</a></p>



<p><a href="https://elpais.com/internacional/2024-02-16/trump-condenado-a-pagar-355-millones-de-dolares-por-inflar-el-valor-de-sus-propiedades.html">https://elpais.com/internacional/2024-02-16/trump-condenado-a-pagar-355-millones-de-dolares-por-inflar-el-valor-de-sus-propiedades.html</a></p>



<p><a href="https://cnnespanol.cnn.com/2024/02/26/trump-hijos-organizacion-apelacion-nueva-york-fraude-trax">https://cnnespanol.cnn.com/2024/02/26/trump-hijos-organizacion-apelacion-nueva-york-fraude-trax</a></p>



<p><a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-56444285">https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-56444285</a></p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Niño</author>
                    <category>Tejiendo Naufragios</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=114503</guid>
        <pubDate>Mon, 14 Apr 2025 14:49:44 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Seis bancarrotas de Trump]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Niño</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Historia de Fervor de Buenos Aires, primer libro de Borges</title>
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        <description><![CDATA[<p>Borges tenía veintitrés años cuando publicó su primer libro. Aunque es una inexactitud usar ese verbo porque no pasó de una impresión. Jorge Luis (que aún no era Borges), antojado de ver su nombre en un libro, le pidió a su papá que le prestara dinero para contratar un impresor y le pidió a su [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"></h2>



<p>Borges tenía veintitrés años cuando publicó su primer libro. Aunque es una inexactitud usar ese verbo porque no pasó de una impresión. Jorge Luis (que aún no era Borges), antojado de ver su nombre en un libro, le pidió a su papá que le prestara dinero para contratar un impresor y le pidió a su hermana que hiciera el grabado para la portada.</p>



<p>Fue a la Imprenta Serrantes, que había sido famosa en Argentina por imprimir y vender la revista pornográfica &#8220;Mimí&#8221; en la segunda década del siglo XX. Borges negoció trescientos ejemplares, de un libro de sesenta y cuatro páginas, por ciento treinta pesos. A pesar de lo acordado, el joven llegó con un libro de más de setenta páginas. Los impresores fueron inflexibles, por lo que se vio obligado a sacar cinco poemas mientras lo contemplaban con los brazos cruzados y el ceño fruncido.</p>



<p>Cinco días después, en julio de 1923, <em>Fervor de Buenos Aires</em> salió a la luz. No tenía paginación, índice, colofón ni justificación de tirada. Pero esos eran los males menores: la edición tenía errores ortográficos y de imprenta.</p>



<p>Algunos ejemplares reposaron en las pocas librerías que aceptaron el poemario. Las ventas fueron escasas, prácticamente nulas. Por eso Borges decidió ir a la revista literaria <em>Nosotros</em>, donde él había publicado un artículo dos años atrás (revista donde también publicó su papá). Allí introdujo ejemplares en los bolsillos de los abrigos colgados en la recepción. De esa manera regaló libros a personas que estaban en el medio y quienes leerían algunos poemas (o el poemario entero) por curiosidad profesional. El resto de ejemplares fueron regalados a amigos y conocidos de Europa y Argentina.</p>



<p>La primera reseña salió dos meses después. Torrendell le reprocha a Borges que sus poemas “no hacen vibrar la emoción entusiasta”, debido a su “preocupación de aclarar conceptos y sensaciones”. A pesar de lo anterior, concluyó:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>“Jorge Luis Borges, desde luego, escribe sólidamente y compone con seriedad. Yo lo he seguido devotamente mientras ha querido obsequiarme con su clara recitación. He admirado sinceramente su esfuerzo, si bien todavía no he podido rendirle mi emoción. En algunas de sus poesías, principalmente en Ausencia y Llaneza, y en otras fragmentariamente, prodúcese la complacencia y hasta la satisfacción de lo bien realizado”.</p>
</blockquote>



<p>En 1943 salió la segunda edición. En ella Borges eliminó nueve poemas, le cambió el titulo a tres e introdujo <em>Campos atardecidos</em>. La tercera edición salió en 1969 (cuarenta y seis años después de que el joven introdujera ejemplares en abrigos de desconocidos). En esta edición hay cambios sustanciales y un prólogo en el que afirma que “Fervor de Buenos Aires prefigura todo lo que haría después”. Y, más adelante: “en aquel tiempo buscaba atardeceres, los arrabales y la desdicha; ahora, las mañanas, el centro y la serenidad”.</p>



<p><strong>Esquirla:</strong> la librería <a href="https://www.iberlibro.com/primera-edicion/FERVOR-BUENOS-AIRES-First-edition-BORGES/31945035400/bd#&amp;gid=1&amp;pid=3" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Alberto Casares</a> vende en veintiocho mil seiscientos euros un ejemplar de la primera edición de <em>Fervor de Buenos Aires</em>.</p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Niño</author>
                    <category>Tejiendo Naufragios</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=107309</guid>
        <pubDate>Mon, 28 Oct 2024 16:41:42 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/28112935/Borges3.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Historia de Fervor de Buenos Aires, primer libro de Borges]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Niño</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Primeras publicaciones de Gabriel García Márquez</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/tejiendo-naufragios/primeras-publicaciones-de-gabriel-garcia-marquez/</link>
        <description><![CDATA[<p>Radiografía del calvario de los escritores emergentes La mayoría de escritores desean iniciar su carrera en editoriales de renombre, hacer giras internacionales, ser entrevistado en todos los medios, ver su foto en revistas prestigiosas y vender miles de ejemplares en el primer mes. Sin embargo, la inmensa mayoría inició su carrera en el anonimato, sin [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading">Radiografía del calvario de los escritores emergentes</h2>



<p>La mayoría de escritores desean iniciar su carrera en editoriales de renombre, hacer giras internacionales, ser entrevistado en todos los medios, ver su foto en revistas prestigiosas y vender miles de ejemplares en el primer mes. Sin embargo, la inmensa mayoría inició su carrera en el anonimato, sin entrevistas ni reseñas, publicando en editoriales pequeñas y con ventas modestas.</p>



<p>Tomemos el caso de García Márquez.</p>



<p>El manuscrito de La Hojarasca dio vueltas por varias editoriales sin que nadie mostrara interés por la obra del periodista de 28 años. Finalmente llegó a Ediciones S. L. B., quien la publicó en 1955. Lastimosamente los resultados fueron decepcionantes: se vendieron trescientos ejemplares antes de que la editorial desapareciera a causa del embargo que la arrojó a la quiebra. &nbsp;</p>



<p>La misma suerte corrió El coronel no tiene quien le escriba. García Márquez no la envió a editoriales colombianas, desencantado con la experiencia de La Hojarasca. A pesar de su reticencia, una fracción se publicó en la Revista Mito (algunas personas afirman que se publicó sin la autorización del autor). El fragmento enloqueció a Alberto Aguirre, abogado, cinéfilo, librero y editor.</p>



<p>Fue, justamente, el amor al cine el que puso a García Márquez y Aguirre en Barranquilla: los dos asistieron al Congreso Nacional de Cineclubes (Gabo era el delegado de Bogotá y Alberto de Medellín). En el restaurante del hotel El Prado, Aguirre le anunció a García Márquez que quería publicar la novela en su editorial.</p>



<p>—¡¿Estás loco?! ¡Tú sabes que en Colombia no se venden libros!&#8230; Recuerda cómo me fue con La Hojarasca —respondió Gabo.</p>



<p>—No solo la voy a editar, sino que te voy a dar un adelanto por los derechos de autor.</p>



<p>García Márquez aceptó porque no tenía dinero para pagar los servicios, que estaban a punto de ser cortados. </p>



<p>Un año después Aguirre lo llamó a México para contarle que acababa de salir la primera edición de El coronel no tiene quien le escriba (edición que imprimió en un taller de Buenos Aires). Gabo, después de una pausa, lanzó una sentencia cargadas de humor negro:</p>



<p>—No joda, Alberto: tú eres el único que hace contratos verbales, enguayabado, tumbado en una mecedora de bambú, en el bochorno del trópico. &nbsp;</p>



<p>La primera edición del Coronel vendió quinientos ejemplares de un tiraje de dos mil. Gabo recibió 150 “para bombardear la prensa”. Los otros fueron a parar a la oficina de Aguirre, quien regalaba ejemplares a quien quisiera recibirlos (eran pocos los que se animaban a llevar su ejemplar).</p>



<p>Un día llegó a su oficina un tendero de un pueblo de Antioquia. Contempló la caja con interés.</p>



<p>—¿A cómo los libros?</p>



<p>Después de una negociación corta, concretaron que cada ejemplar valdría cincuenta centavos. Antes de que el señor saliera de la oficina, Aguirre le preguntó para qué los quería.</p>



<p>—Necesito hojas para envolver comino.</p>



<p>De esa manera desaparecieron más de mil libros de la primera edición de El Coronel no tiene quien le escriba (ejemplares que hoy se cotizan a <a href="https://www.iberlibro.com/servlet/BookDetailsPL?bi=31044369991&amp;searchurl=ds%3D30%26kn%3D1961%2Baguirre%26rollup%3Don%26sortby%3D17%26tn%3Del%2Bcoronel%2Bno%2Btiene%2Bquien%2Ble%2Bescriba&amp;cm_sp=snippet-_-srp0-_-title6" target="_blank" rel="noreferrer noopener">tres mil quinientos euros</a>). Tuvo la misma suerte, en ventas, Los funerales de la mama grande (publicado el siguiente año en la editorial de la universidad de Veracruzana de Xalapa).</p>



<p>García Márquez no dejó de escribir ni de apostarle a sus cuentos y novelas a pesar de los fracasos. No solo porque tenía una convicción de acero, sino porque no estuvo solo en la batalla: Alberto Aguirre o Sergio Galindo (director y fundador de la editorial de la universidad Veracruzana) creyeron en su talento y apostaron por su obra. Fueron un vaso de agua en mitad de la resaca que padecen los escritores colombianos (emergentes y consagrados). También tuvo el apoyo de quienes compraron alguno de los trescientos ejemplares de la La hojarasca o de los quinientos de El coronel no tiene quien le escriba. </p>



<p>Les invito a que crean en los escritores emergentes y compren a editoriales independientes. Alentemos, impulsemos, promovamos la esperanza de los escritores que rompen el cascaron y, de paso, ayudemos a quienes creen en ellos. No perderán su dinero: en este momento los premios Nobel de los años cuarenta son publicados por editoriales independientes. Tenemos la oportunidad de comprar un ejemplar de la primera edición de novelas que serán consideradas obras maestras. Hasta tenemos la posibilidad de que el autor nos escriba una dedicatoria y se tome una foto con nosotros (su cara exhibirá una mezcla de alegría y desamparo).  </p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Niño</author>
                    <category>Tejiendo Naufragios</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=106648</guid>
        <pubDate>Wed, 16 Oct 2024 18:00:15 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/16124118/Libros4.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Primeras publicaciones de Gabriel García Márquez]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Niño</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
    </channel>
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