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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Mon, 13 Apr 2026 16:29:31 +0000</lastBuildDate>
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	<title>pavelstev, Bloguero de Blogs El Espectador</title>
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        <title>UN DIBUJO PARA CAROLINA</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/el-ultimo-verso/un-dibujo-para-carolina-pavelstev/</link>
        <description><![CDATA[<p>Photo Credits: Renée Hernández</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p class="has-text-align-center has-source-serif-pro-font-family has-medium-font-size" style="margin-top:var(--wp--preset--spacing--30);margin-right:var(--wp--preset--spacing--40);margin-bottom:var(--wp--preset--spacing--30);margin-left:var(--wp--preset--spacing--40);font-style:italic;font-weight:400">Carolina tiene tres lunares en la espalda, siempre que sonríe se forman dos huequitos en sus mejillas y siento que son las arenas movedizas de un desierto por el cual devora la inocencia con que la admiro antes de las caricias. Sus ojos son oscuros y sus caderas anchas, tiene las curvas perfectas para dar tres botes en la cama y no caerse. Un día descubrí que en la cima de sus pezones mi lengua reposaba mejor que entre mis labios, entonces supe que ocasionalmente nacemos para ser libres y nuestros, luego viene el placer y no nos pertenecen ni siquiera estas palabras.</p>



<p class="has-text-align-center has-source-serif-pro-font-family has-medium-font-size" style="margin-top:var(--wp--preset--spacing--30);margin-right:var(--wp--preset--spacing--40);margin-bottom:var(--wp--preset--spacing--30);margin-left:var(--wp--preset--spacing--40);font-style:italic;font-weight:400">Carolina es demasiado ella para ser real, demasiada revolución en su corazón como para quedarme a gusto en su vida. Muchísimas ganas de todo para saber esperarnos. Demasiado dispuesta a la noche u a olvidarnos como si de una moneda al aire se tratara un abrazo. Demasiado ella para venir y demasiado yo para quedarme a su lado. Carolina toma el cigarro y aspira con fuerza la valentía de la noche, sabe que sus ojos brillan en medio de esa oscuridad y que la luz en ellos o en su boca es el precipicio perfecto para dejarme morir en su hermosura.</p>



<p class="has-text-align-center has-source-serif-pro-font-family has-medium-font-size" style="margin-top:var(--wp--preset--spacing--30);margin-right:var(--wp--preset--spacing--40);margin-bottom:var(--wp--preset--spacing--30);margin-left:var(--wp--preset--spacing--40);font-style:italic;font-weight:400">Pero si algo sale mal y la noche no tuvo su voz, su sudor, sus senos, olvida todo de Carolina, olvídala por completo, no permitas que quede un vestigio de que te quería, de que la esperabas esta noche con su boca helada como hielos o diamantes, y su cercanía con un calor que envidiaría cualquier fogata. Olvídala por completo y sálvate a ti y sálvala a ella de ti antes de que sea tarde. No es saludable dejar bajo tus ojos una sombra.</p>



<p class="has-text-align-center has-source-serif-pro-font-family has-medium-font-size" style="margin-top:var(--wp--preset--spacing--30);margin-right:var(--wp--preset--spacing--40);margin-bottom:var(--wp--preset--spacing--30);margin-left:var(--wp--preset--spacing--40);font-style:italic;font-weight:400">Carolina sabe que los sentimientos son prestados y suelen tener la lasitud y consistencia de un vaso o una pelota. A veces al primer resbalón se deshacen por completo. El crimen es perfecto, no queda sangre ni heridos. Esto se llama olvido, el hermano perdido de la muerte. Carolina sabe que somos un cuadro a medias, entiende que es realmente difícil esbozar un paisaje que les agrade a tantos. Porque alguien nos dibuja en la pintura y luego ya no hay forma de borrarnos.</p>



<p class="has-text-align-center has-source-serif-pro-font-family has-medium-font-size" style="margin-top:var(--wp--preset--spacing--30);margin-right:var(--wp--preset--spacing--40);margin-bottom:var(--wp--preset--spacing--30);margin-left:var(--wp--preset--spacing--40);font-style:italic;font-weight:400">A Carolina no la mires tanto, no la toques, no la quieras, no la mimes mucho, no la abraces, no la hagas sentir eterna. Su condición de aire o viento la hace viajera, déjala libre, que te dé tres besos y se sumerja. No la beses mucho, no la sueñes, no la pretendas. Déjala ahogarse porque es sirena,&nbsp;permite que siga su trazo, su condición de piedra al río, de moneda al aire, de palabra al vacío, de estrella fugaz..</p>



<p class="has-text-align-right has-source-serif-pro-font-family has-medium-font-size" style="margin-top:var(--wp--preset--spacing--30);margin-right:var(--wp--preset--spacing--40);margin-bottom:var(--wp--preset--spacing--30);margin-left:var(--wp--preset--spacing--40);font-style:italic;font-weight:400">                                                                                                                              <em>@pavelstev                                                                                                                                                 </em></p>



<p></p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>pavelstev</author>
                    <category>Cultura</category>
                    <category>El Último Verso</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=116795</guid>
        <pubDate>Mon, 09 Jun 2025 23:07:56 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[UN DIBUJO PARA CAROLINA]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">pavelstev</media:credit>
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        <title>EL POETA</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/el-ultimo-verso/el-poeta-el-viajero-pavelstev/</link>
        <description><![CDATA[<p>Un poeta es, ante todo, una persona apasionadamente enamorada del lenguaje. </p>
<p>W. H. Auden (1907-1973)</p>
<p>﻿</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<div class="wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-28f84493 wp-block-columns-is-layout-flex">
<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow" style="flex-basis:100%">
<p class="has-text-align-left has-medium-font-size">El poeta es un ser que trasciende, que toma de la realidad todo lo que esta provoca en él, para reflejar en otro mundo lo que siente. Es un creador, un utópico, un fundador de melodías. Decía Juan Ramón Jiménez «El poeta no es un filósofo sino un clarividente». Así, un poeta avizora, presiente, contempla, aguarda. ¿Hasta qué punto somos capaces de reproducir ese arsenal de sentimientos que provoca la vida? El escritor abre el ventanal por donde intenta conquistar su desventura o futuro con el qué-hacer poético. Un ejercicio de vida que solo en la reescritura de nuestras palabras y actos cobra sentido.</p>
</div>
</div>



<div class="wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-28f84493 wp-block-columns-is-layout-flex">
<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow" style="flex-basis:100%">
<p class="has-text-align-left has-medium-font-size">Aquellos que escriben dejan entrever una poesía de encuentro, porque escribir es trazar la cita, la palabra sirve como búsqueda para reinventar el mundo por medio del verso. En algunos poetas, esa poesía es la introspección en la condición humana y en los sentimientos que enaltecen nuestra naturaleza de navegantes, un mar de pasiones que se dibuja en el interior de los hombres.</p>
</div>
</div>



<p class="has-text-align-left has-medium-font-size" style="margin-right:0;margin-left:0">El hombre, el escritor, el poeta, intenta ser el espejo, dejar en evidencia los encuentros dolientes que trae distraerse de la vida, es la voz, el golpe que aqueja las súplicas que otros, víctimas del silencio, ya no pueden manifestar. En palabras del poeta Víctor López Rache “La poesía excede los límites y los símbolos”. Y quizá esa es la verdadera esencia de las palabras, transgredir una realidad que atormenta a los que no comprendemos que un fin se justifica por cualquier medio; es necesario el estrepitoso éxodo de la poesía para establecerse en un nuevo mundo, el cual mientras escribimos toma forma.</p>



<p class="has-medium-font-size">El acto creativo, el poema, es el acto del viajero, quien a la deriva una y otra vez entiende su naturaleza como parte de la travesía. En sus versos está la necesidad del significado, el significante y por eso descubrimos que sus exploraciones van más allá de lo que existe, lo que sueña. Es una búsqueda de lo real, aquello que empieza en las entrañas y queda como vestigio en el aire.</p>



<p class="has-medium-font-size">La poesía y el poeta son el Afrodita, cuando se ama no se dice, se siente. Los enamorados – a veces inconscientes de su estado- se envuelven en un canto lírico a ritmo de piel y sentimiento. Citando a Octavio Paz; “El poeta es el hilo conductor y transformador de la corriente poética” Ese hilo es el sendero que vincula al hombre con el acto de escribir. Una senda, un lazo que une irremisiblemente las experiencias de vida con la voz en sus versos.</p>



<p class="has-medium-font-size">Sucumbimos gustosamente ante el recuerdo y permitimos la repatriación de los escenarios, sensaciones y padecimientos que le dieron forma a nuestra poesía. Ese es el puente que entreteje nuestra vida con lo que leemos, con lo que escribimos. </p>



<p class="has-medium-font-size">El lenguaje es la mayor expresión, la palabra se desborda sobre los límites y cuando suponemos que un arte es esencial le brindamos la posibilidad del retorno. Entonces, cuando es poético nos regala la opción de su relectura, del regreso. Esa inquietud tan arraigada a nuestra humanidad afecta positivamente al escritor pues lo impulsa por el universo de la creación.&nbsp;</p>



<p class="has-medium-font-size">Y, aunque la literatura no tiene ningún deber con nosotros, como última instancia puede pretender atravesarnos, romper algún horizonte en nuestra mirada literaria, aliviarnos de la vida misma o simplemente resguardarse en nosotros. Lo que sí trata de decirnos, y por fortuna siempre, es que jamás es suficiente lo leído, es que siempre necesitamos escribir..<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-medium-font-size"><em><strong>                                                                           &nbsp;&nbsp;Pavel Stev Salazar</strong></em></p>
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        <author>pavelstev</author>
                    <category>Cultura</category>
                    <category>El Último Verso</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=101774</guid>
        <pubDate>Tue, 11 Jun 2024 16:51:28 +0000</pubDate>
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