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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Mon, 13 Apr 2026 16:29:31 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Mar Candela, Bloguero de Blogs El Espectador</title>
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        <title>Iván Cepeda: ¿Propuestas de futuro o un espejo retrovisor eterno?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/ivan-cepeda-propuestas-de-futuro-o-un-espejo-retrovisor-eterno/</link>
        <description><![CDATA[<p>¿Propuestas de futuro o un espejo retrovisor eterno?<br />
¿Es la política una competencia para ver quién cometió los crímenes más atroces o un espacio para proponer un país posible? En esta carta abierta al candidato Iván Cepeda, Mar Candela Castilla confronta la superioridad moral y el silencio sistemático que hoy secuestra el debate público. Desde la interculturalidad crítica, la autora cuestiona la ética de quienes alcanzan el poder partidista sin la voluntad de forjarse profesionalmente, enviando un mensaje devastador a la ciudadanía: que la educación no importa para gobernar.</p>
<p>En un escenario donde el centro permanece huérfano de representación y el espectáculo reemplaza a la coherencia, este texto es un llamado urgente a abandonar el &#8220;espejo retrovisor&#8221; y exigir líderes capaces de transformar las bases con herramientas idóneas. Una interpelación necesaria sobre la responsabilidad, el deber ético de la formación y el derecho a elegir a conciencia sin sesgos de confirmación.</p>
<p>&#8220;No pusimos líderes para que nos gobiernen desde la ignorancia. Queremos transformación con procesos idóneos&#8221;</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Por: Mar Candela Castilla</strong></p>



<h1 class="wp-block-heading has-text-align-center has-luminous-vivid-orange-background-color has-background"><strong>Contexto </strong></h1>



<p>Senador y candidato Iván Cepeda: le escribo desde mi lugar como ciudadana y educomunicadora que se niega a aceptar la decadencia del diálogo público y la ilusión de la autocrítica que hoy parece inexistente en su sector. Usted invita al centro a votar por su propuesta; sin embargo, resulta difícil confiar en una alternativa política que se niega a reconocer sus propias fallas. Recientemente, usted utilizó sus redes para tildar de &#8220;hipócritas&#8221; a quienes se escandalizan por las fiestas en las cárceles, recordándonos las tierras compradas y las masacres ordenadas por otros en el pasado. Ese mensaje es la confirmación de una metodología que el país ya no tolera: la evasión sistemática mediante el señalamiento de las atrocidades ajenas para justificar las indignidades del presente.</p>



<p>¿Acaso esto es una competencia para ver quién cometió los crímenes más atroces? Como sostiene la politóloga <strong>Chantal Mouffe</strong> en su obra <strong><em>La paradoja democrática</em></strong>: <em>&#8220;La política se desnaturaliza cuando el conflicto de ideas se desplaza hacia un registro moralista de &#8216;buenos contra malos'&#8221;</em>. Reducir la política a un show moral donde solo se exponen las culpas históricas del otro es destruir el tejido democrático y anular la figura del adversario legítimo.</p>



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<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="737" height="1024" data-id="127855" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/12182402/WhatsApp-Image-2026-04-12-at-12.48.50-PM-737x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-127855" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/12182402/WhatsApp-Image-2026-04-12-at-12.48.50-PM-737x1024.jpeg 737w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/12182402/WhatsApp-Image-2026-04-12-at-12.48.50-PM-216x300.jpeg 216w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/12182402/WhatsApp-Image-2026-04-12-at-12.48.50-PM-768x1067.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/12182402/WhatsApp-Image-2026-04-12-at-12.48.50-PM.jpeg 1080w" sizes="(max-width: 737px) 100vw, 737px" /></figure>
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<h2 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">La investidura no es un refugio: El secuestro de la izquierda colombiana</h2>



<p>Usted <strong>debería, por ética</strong>, responder como el candidato que es a las preguntas que se le hacen. Existe una obligación moral y política de dar su opinión sobre la fiestecita en la cárcel, idéntica en su simbología de burla institucional a la época de Pablo Escobar. Me genera profunda tristeza que usted le haya entregado su marca personal al petrismo, imitando la metodología de Gustavo Petro de mencionar los crímenes y delitos ajenos cada vez que se le cuestiona a él. Ya no vemos al candidato de rigor con pensamiento propio; ahora muestra una absoluta tibieza que hoy es evidente en su propia candidatura.</p>



<p>A mi juicio, Gustavo Petro logró secuestrar la izquierda colombiana de la mano de aliados que históricamente trabajaron a la derecha. Gustavo Bolívar afirmó en su momento que para ganar había que hacer pactos con <em>&#8220;Dios y con el diablo&#8221;</em>, confirmando que Petro tuvo que ceder mínimos no negociables para llegar al poder. La historia reciente reafirma que ni la derecha ni la izquierda están libres de esos pactos. Como argumenta la politóloga <strong>Nadia Urbinati</strong> en <strong><em>Democracia discursiva</em></strong>, la representación exige una rendición de cuentas constante. Resulta inadmisible que ante cada pregunta se siga la táctica de Gustavo Petro de hablar de los delitos de los otros para omitir las responsabilidades propias.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">Inclusión frente a No exclusión: El compromiso con la formación</h2>



<p>Dentro de este escenario, es imperativo hablar de su propuesta de fórmula vicepresidencial. Reconozco la grandeza de la senadora <strong>Aída Quilcué</strong>, su liderazgo histórico y su admirable recorrido. Inclusión es que una indígena tenga la posibilidad de entrar al poder. La <strong>No exclusión</strong> significa garantizar que esa persona reciba las herramientas para alcanzar <strong>el nivel profesional, intelectual y cognitivo que exige ese cargo</strong>.</p>



<p>Desde la <strong>interculturalidad crítica</strong>, le hablo a usted y le hablo a ella; lo hago justamente por respeto a su trasegar, a la mujer que es y a lo que representa. Nadie debería ejercer el poder partidista sin haberse esforzado por salir del empirismo y fortalecerse desde lo estructural. Durante todos estos años en el legislativo, ella ha recibido la paga de su honorable trabajo con dinero de los contribuyentes; ese recurso público le dio la posibilidad de estudiar y trabajar simultáneamente, tal como lo hacen cientos de mujeres y miles de obreros en Colombia para sacar adelante sus propios proyectos de vida y los de sus familias. Cosa que no ha hecho.</p>



<p>Me angustia una vicepresidenta que no esté a la altura de las necesidades de la nación en caso de tener que ejercer como presidenta. La función de esa figura es quedar a cargo cuando quien preside se ausenta; cosa que no ha sucedido en este gobierno, donde Francia Márquez nunca fue delegada para esa función. Deseo dejar claro que no estoy en contra de que alguien sin estudios previos acceda a su derecho de ser elegido; tampoco pretendo que no se validen sus activismos, sus trabajos endógenos o su trascendencia en la ciudadanía. Lo que sostengo es que, una vez se ha llegado al poder, <strong>el deber ético es capacitarse e instruirse</strong>.</p>



<p>No hay una ley que obligue a ningún político a estudiar una vez llega al cargo. Qué tristeza que tenga que ser por ley; ojalá existiera un artículo que obligue a quienes llegan al poder a formarse para responder a la confianza del pueblo. No pusimos líderes para que nos gobiernen desde la ignorancia. Queremos que nuestros líderes, hombres y mujeres que conocen las realidades de las bases, lleguen a transformar el poder con herramientas y procesos idóneos. Esto se lo diría a cualquier persona de cualquier etnia, color o raza; hablo desde la interculturalidad crítica como activista y como mujer que proviene de las desventajas sociales. La formación es fundamental. El mensaje que se da cuando los líderes no se educan es que la mejora en la educación no importa. ¿Para qué fortalecer la educación en un país si no se necesita para gobernar?</p>



<h2 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">El centro: huérfano de representación y cansado del espectáculo</h2>



<p>Resulta profundamente hipócrita de su parte dedicarse a señalar los crímenes de otros en plena campaña mientras continúa en el ejercicio del poder partidista dentro del senado. Allí usted no solo debe estar ejerciendo su trabajo, sino abriendo diálogos de fondo más allá de las atrocidades históricas; el poder también debe ser la capacidad de accionar coherentemente. Es contradictorio que critique a los políticos de oficio por no ofrecer mucho, mientras usted imita esa misma conducta: se niega a dar debates, se dedica a pontificar sobre lo humano y lo divino, y no nos permite entender qué quiere hacer como presidente de manera diferenciada.</p>



<p>Usted <strong>debería</strong> darnos la altura que lo caracterizaba antes de ser petrista y alejarse de esa superioridad moral desde la cual parece negarse a dialogar con quienes considera inferiores intelectuales. Al evadir el debate, nos niega la oportunidad de elegir a conciencia y de saber si usted defenderá todos los procesos ejecutivos de este gobierno. El centro siempre ha tomado decisiones responsables; algunos han votado hacia la izquierda, otros a la derecha, y siempre nos han mantenido <strong>huérfanos de representación partidista</strong>. Quieren nuestros votos, mas no quieren nuestra veeduría y control político. Colombia no necesita un show de superioridad ni un espejo retrovisor eterno; necesita propuestas nuevas para un futuro en democracia.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>A todas las personas: la derecha y la izquierda quieren que la gran mayoría no salga a votar o que lo hagamos movidos por el enojo. Sin información veraz y contrastada, no podemos darles ese gusto. Salgan a votar a conciencia; revisen trayectorias en esta era de sobreinformación donde no podemos dar nada por sentado.</p>



<p><strong>¿Estamos dispuestos a permitir que el silencio entregue el poder a quienes solo saben responder mirando hacia atrás?</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="has-luminous-vivid-orange-background-color has-background"><strong>Colofón:</strong> <em>Cartas a las candidaturas: Un ejercicio de veeduría ciudadana.</em> Esta es mi primera entrega de un especial de cartas que haré a diferentes candidaturas presidenciales, aunque será imposible escribirle a cada una de ellas. Aclaro que esta serie de textos nace de mi lugar de enunciación como mujer demócrata, a título personal, desde la interculturalidad crítica y la educomunicación. Durante la semana estaré confrontando las posturas éticas de quienes aspiran al poder desde la razón y la responsabilidad civil.</p>
</blockquote>



<p><strong>Colombia y su futuro.</strong></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127854</guid>
        <pubDate>Sun, 12 Apr 2026 23:31:37 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Iván Cepeda: ¿Propuestas de futuro o un espejo retrovisor eterno?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Suerte de carta a Fidel Cano Don Fidel: : La integridad no se negocia ni se lava de púrpura</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/suerte-de-carta-a-fidel-cano-don-fidel-la-integridad-no-se-negocia-ni-se-lava-de-purpura/</link>
        <description><![CDATA[<p>Ya vimos las excusas públicas que seguramente vienen de un lugar honesto; ahora la pregunta es: ¿De qué manera viene la reparación para aquellas mujeres que tuvieron que salir despavoridas a razón del abuso de poder? El respaldo a la voz de Pilar Cuartas y de las cientos de mujeres que están levantando su palabra es innegociable. Su regreso y su florecimiento serían la prueba de que este diario transforma sus estructuras para que la integridad no sea un concepto abstracto&#8221;.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="876" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/30214356/WMUINTFPZBFG7A4LHWIA64HT6I-876x1024.jpg" alt="mensaje" class="wp-image-127582" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/30214356/WMUINTFPZBFG7A4LHWIA64HT6I-876x1024.jpg 876w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/30214356/WMUINTFPZBFG7A4LHWIA64HT6I-257x300.jpg 257w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/30214356/WMUINTFPZBFG7A4LHWIA64HT6I-768x897.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/30214356/WMUINTFPZBFG7A4LHWIA64HT6I.avif 992w" sizes="(max-width: 876px) 100vw, 876px" /></figure>



<h1 class="wp-block-heading has-contrast-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-5e42045b13b28f51d5dd271b78fef06c" style="background-color:#cc5602"> La integridad no se negocia ni se lava de púrpura</h1>



<p><strong>Reflexiones desordenadas </strong></p>



<p>Don Fidel, leí el editorial oficial del periódico referente a la denuncia que hizo Pilar, así como el trino que le enviaste donde reconociste que aquello nunca debió haber sucedido. </p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<h1 class="wp-block-heading has-base-background-color has-background"><strong>I. De la escucha al resarcimiento: el testimonio de quien hizo camino a Don Fidel</strong></h1>
</blockquote>



<p>Debo reconocer que gran parte de mi empoderamiento profesional, intelectual y activista se lo debo a este <strong>valioso</strong> espacio que he habitado durante años. </p>



<p>Siempre que he necesitado comunicarme contigo ha sido cordial, con la escucha activa; aunque no he tenido la oportunidad de interactuar personalmente, imagino la integridad de tus palabras desde la coherencia. </p>



<p>He aprendido en la distancia sobre tu trabajo y he admirado la capacidad que tienes siempre de poner la cara a las audiencias.</p>



<p> Me acerqué al periódico cuando ni siquiera había terminado los procesos para iniciar la educación superior, cargando apenas con una primaria y un bachillerato validado tras pasar por muchos colegios que no lograron enseñarme. </p>



<p>Tuve que hacer camino al andar, puntada a puntada, para convertirme en la periodista y educomunicadora que hoy soy. En ti encontré a un hombre de oídos abiertos y la posibilidad de ensanchar el eco de mi voz; recibí algunas jaladas de oreja y atravesé el miedo de perder los espacios ganados, ahí estuviste, dándome siempre la oportunidad de crecer. </p>



<p>Por eso hoy escribo desde mi lugar de escribidora; escribo para más que aleccionar y dar demandas éticas —que ojo, sí existen—, quiero anexionar.</p>



<p> Deseo entender qué viene, qué vamos a hacer para desaparecer el lavado púrpura de los medios.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p> Lo ocurrido en Caracol sirvió para que empezaran a abrirse muchas puertas y ventanas, revelando una verdad que ya no puede ocultarse. Ya vimos las excusas públicas; ahora la pregunta es: ¿De qué manera viene la reparación para aquellas mujeres que tuvieron que salir despavoridas a razón del abuso de poder, del acoso laboral y sexual en este <strong>#MeToo Colombia</strong>?</p>
</blockquote>



<p>La gravedad de la situación alcanza niveles alarmantes cuando voces de impecable trayectoria periodística confirman la crisis estructural. <strong>“En El Espectador también acosan y tienen un protocolo poco riguroso, con falencias y que no saben aplicar. Revictimizan a quienes denuncian y las empujan a renunciar. Mi nombre es Pilar Cuartas Rodríguez, fui la primera ‘editora’ de género de un medio tradicional en Colombia (de El Espectador)”</strong>, escribió la periodista al iniciar su denuncia pública. Esta afirmación no es solo un testimonio; es una evidencia del fallo sistémico en la protección de quienes investigan y narran la realidad. El respaldo a la voz de Pilar y de las cientos de mujeres que están levantando su palabra como periodistas es innegociable. Su regreso y su florecimiento serían la prueba de que este diario transforma sus estructuras para que la <strong>integridad</strong> no sea un concepto abstracto.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">II. El laberinto del deseo y la justicia estructural: Puta o no puta, mis derechos no se disputan</h3>



<p>Como defensora de la <strong>sexoafectividad</strong>, me genera una profunda tristeza que estemos llegando a un punto donde las relaciones eróticas se vean mediadas por un punitivismo rígido. Sin embargo, entiendo que esta es la respuesta a décadas de una sordera histórica. </p>



<p>¿Por qué nos cuesta tanto entender la diferencia entre una mirada seductora y la imposición de poder que constituye el acoso?</p>



<p> Sé qué es el acoso, sé qué es la violencia sexual y conozco perfectamente cómo funcionan el abuso de poder y el acoso sexual como una dupla enloquecedora. Cuando decidí traer una versión de la <strong>Marcha de las Putas</strong> a Colombia fue muy difícil; al final del día encontré el camino de la mano de otras mujeres que en ese momento, al igual que yo, no formábamos parte de la línea feminista académica del país. Lo mío son principios; creo genuinamente en que tenemos derecho a vivir como mujeres <strong>putamente libres</strong> en todos los espacios y que, putas o no putas, nuestros derechos no se disputan.</p>



<p> Por eso hoy me sumo al grito de <strong>&#8220;Yo te creo, colega&#8221;</strong> y pregunto: ¿De qué manera va a haber resarcimiento para aquellas mujeres que han levantado la voz dentro del diario?</p>



<p> Como plantea <strong>Silvia Rivera Cusicanqui</strong>, debemos descolonizar nuestros gestos; no basta con el discurso, hay que practicar la coherencia. Desde el <strong>Feminismo Artesanal</strong> reivindicamos todas las formas de ser mujer: la precarizada, la neurodivergente, la afro, la trans, la creadora, la disidente. </p>



<p>Algunas personas dicen que no tengo autoridad para defender esto por ser una mujer liberal, de principios ácratas, que cree que cada mujer lleva dentro de sí una <strong>Puta Sagrada</strong>. Para mí, este es un concepto performático; una respuesta que resignifica una palabra usada históricamente para secundarizar a las mujeres en sus derechos y convertirlos en objeto de estigma. La <strong>mejora</strong> de nuestros protocolos no es un favor, es una necesidad para que la impunidad se detenga.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">III. La ética del cuidado frente al deterioro de los vínculos eróticos</h3>



<p>Me preocupa legítimamente el deterioro de las relaciones eróticas cuando la voluntad se confunde con el abuso de poder. Es una complejidad dolorosa: ¿cómo garantizar que ningún acosador quede impune sin que la &#8220;policía moral&#8221; invada nuestras libertades más íntimas?</p>



<p> Siguiendo la sabiduría de <strong>Lola Cendales</strong>, la educación popular y la educomunicación deben servir para reconstruir el tejido social desde el respeto; la transformación solo es real si nos permite aprender a relacionarnos desde la autonomía.</p>



<p> Las mujeres hemos pasado la mayor parte de nuestra vida cuidándonos de quienes dicen amarnos y de desconocidos que nos violentan. Al mismo tiempo, reconocemos que hay hombres con quienes quisiéramos acercarnos, el miedo es mutuo porque la historia del abuso nunca fue escuchada.</p>



<p> Ahora las relaciones están atravesadas por la sospecha. Esta búsqueda de los derechos <strong>sexoafectivos</strong> libres no puede estar por debajo del sufrimiento de millones de mujeres que fueron abusadas en silencio. El consentimiento es sencillo, un &#8220;no&#8221; debe ser suficiente sin importar el contexto previo. La zozobra del abuso sexual en la que viven tantas mujeres es una realidad que no admite matices complacientes. </p>



<p>¿Estamos listos para construir consensos claros donde el consentimiento sea la regla y la <strong>integridad</strong> sea el límite innegociable? La respuesta no puede ser el silencio ni la negación, debe ser la construcción de espacios donde la libertad no signifique vulnerabilidad.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">IV. Mi fuerza tiene palabra: una apuesta por la reexistencia colectiva</h3>



<p>Finalmente, quiero decirte, <strong>Don Fidel</strong>, que mi saber ya no es una intuición ni un presentimiento; es una comprensión que denuncia y anuncia. Como bien señala <strong>Maya Angelou</strong>: <em>&#8220;Haz lo que puedas con lo que sabes y cuando sepas más, hazlo mejor&#8221;</em>. Hoy sabemos más y por eso te demando, a ti y a toda la redacción, que este momento sea el motor de una <strong>reexistencia</strong> colectiva. </p>



<p>Deseo dejar clara mi admiración profunda por tu historia profesional y por el hombre encarnado en este tiempo; eres hijo de una época distinta que ha sabido abrir espacios para que las mujeres podamos reexistir. Cuestiono el lavado púrpura en cualquier escenario y por eso me animé a escribirte públicamente, como un ejercicio dialógico educomunicativo, no como un juicio ni una indagatoria, sino con genuinas reflexiones. </p>



<p>Sé que tienes la altura intelectual, ética y moral para los ejercicios ejecutivos necesarios; cuentas con oídos abiertos y un auténtico deseo de accionar. Conmigo no cuenten para descomplificar lo que es imposible: esto es multidimensional y atraviesa todas las realidades sociales. </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>¿Cómo equilibraremos nuestros derechos eróticos y amatorios con el derecho a una vida libre de violencia sin acudir siempre a lo punitivo? Muchos se escandalizan por la rigidez de las leyes actuales, esas normas no llegaron de la noche a la mañana; fueron décadas de silencios cómplices y de mirar hacia otro lado. La ley es rígida porque la realidad ha sido rígida.</p>
</blockquote>



<p>No tengo idea de cómo resolveremos esto, lo que sé es que debemos iniciar hoy con demandas concretas, confiando en que el futuro será más amable y aprenderemos a equilibrar la balanza entre nuestros derechos afectivos y el derecho a vivir sin violencia machista.</p>



<p> Agradezco a la vida por la autoridad moral que me ha dado este proceso para escribir hoy desde adentro.</p>



<p> Este texto ha sido escrito de la mano de la Inteligencia Artificial en mi rol de escribidora, y me hago cargo de cada una de las palabras y conceptos aquí expresados.</p>



<p> Espero que esta carta toque el corazón de quienes la lean y abramos diálogos a la altura de nuestro tiempo.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127402</guid>
        <pubDate>Tue, 31 Mar 2026 03:24:26 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Suerte de carta a Fidel Cano Don Fidel: : La integridad no se negocia ni se lava de púrpura]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Mas Allá de Paloma y Cepeda</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/voto-coyuntural-la-victoria-de-la-democracia-participativa-y-la-soberania-del-criterio/</link>
        <description><![CDATA[<p>Democracia o Tiranía: El Dilema del Centro Político<br />
La llegada de liderazgos como el de Jennifer Pedraza es un respiro de higiene institucional, pero la política no es un ejercicio de idolatría. Mi voto es una apuesta por la coherencia frente a la &#8220;desdemocratización&#8221; que amenaza nuestras instituciones. Como educomunicadora, sostengo que el activismo no puede ser moneda de cambio del poder ni una estrategia de validación para los mismos de siempre.</p>
<p>Hoy, el centro político se encuentra en una encrucijada crítica. La incapacidad de sus liderazgos para conciliar disimilitudes internas ha dejado una fragmentación que daña profundamente la coyuntura nacional. Ante esta dispersión, el voto debe dejar de ser un acto simbólico para convertirse en pragmatismo ético: es preferible defender una democracia imperfecta que facilitar el camino hacia una tiranía moderna.</p>
<p>Habitar el mundo como una mujer soberana implica proteger la arquitectura constitucional por encima de los personalismos. Si el Congreso se inclina hacia un extremo, el equilibrio exige una presidencia que garantice la independencia institucional. En esta primera vuelta, la apuesta por la moderación es la única salvaguarda para que todas las personas conservemos, por encima de todo, el derecho fundamental a disentir.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Así estoy viendo el panorama</p>



<p class="has-contrast-color has-luminous-vivid-orange-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-d786512ce7eef29aea377001065044e1">Jennifer Pedraza: la fuerza de una trayectoria de lucha</p>



<p>Empiezo celebrando una victoria que constituye un acto de higiene institucional y un respiro para la salud de nuestras instituciones: la llegada de Jennifer Pedraza al Senado. Mi voto por ella, del cual fui orgullosa divulgadora en mis espacios de construcción —humildes, jamás modestos—, no es un hecho menor. Estamos hablando de una mujer que, antes de cumplir 40 años, ya es senadora, tras una vida entera dedicada al activismo desde los 14 años. Su carrera ha sido coherente, valiente y situada. Conquistar la única curul de izquierda que se mantiene firme fuera del petrismo es una hazaña histórica que marca un precedente para la izquierda que no se vende. Quitarles esas sillas a la vieja guardia de los conservadurismos abstractos y a los corruptos de siempre es una ganancia directa para las ciudadanías. Esta victoria me llena de alegría y orgullo, pues representa la apuesta por liderazgos que, desde la juventud y la técnica, disputan el poder con manos limpias; un fenómeno que me recuerda a <strong>Hannah Arendt</strong>, quien en su obra <em>La condición humana</em> sostiene que la acción política es el espacio donde los individuos se revelan en su singularidad. Desde esa mirada académica, confirmo que lo de Jennifer es un renacimiento de la acción política genuina frente a la burocracia deshumanizante que tanto nos ha costado erradicar.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-background" style="background-color:#c25f19">2. El voto no es discipular: la tensión por el trabajo sexual</h3>



<p>Es fundamental aclarar que mi apoyo a Jennifer es un voto coyuntural que reconoce tensiones inevitables, pues la política no es un ejercicio de idolatría, sino de confrontación honesta. Nunca seré una feminista abolicionista; es una postura que he sustentado por casi dos décadas y que me llevará, seguramente, a dar debates profundos con ella. Como alguien que honra la memoria y el legado de <strong>Maya Angelou</strong>, me sumo a su voz y a su historia de vida. Angelou fue una mujer que habitó la experiencia del trabajo sexual en su juventud y la reconoció con una honestidad brutal, negándose a ser definida por el estigma. Su legado es un recordatorio de que la dignidad humana es innegociable. Me inspira profundamente su convicción de que &#8220;hacemos lo que podemos con lo que sabemos, y cuando sabemos más, lo hacemos mejor&#8221;. Desde esta ética, entiendo que la reglamentación del trabajo sexual no es un capricho, es una justicia histórica necesaria; el activismo que transforma debe mirar la realidad de frente, sin la venda del prejuicio que tanto daño ha causado a las mujeres que, como Angelou, supieron sobrevivir y elevarse por encima de la mirada que intentaba silenciarlas.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">3. La ética del activismo frente al poder</h3>



<p>En primera  vuelta voy con Fajardo .No tengo reparo en decirlo: mi distancia con Iván Cepeda es total. Su ambigüedad frente a la tiranía de Maduro —esa puesta en escena de &#8220;comillas&#8221; con los dedos al hablar de dictadura—, su apertura a una Constituyente y el respaldo de grupos alzados en armas al modelo de gobierno, comprometen la paz real. En este escenario, mi voto coyuntural busca elegir el menor mal posible para el próximo periodo presidencial de cuatro años. La disputa es entre una democracia participativa imperfecta versus la posibilidad de una tiranía, donde los activismos terminan siendo moneda de cambio para las &#8220;jugaditas&#8221; dentro del poder. El petrismo ha instrumentalizado las causas sociales, y esto es más evidente que nunca. Defiendo que los activismos deben ser multipartidistas y transversales; no pueden ser una moneda de cambio, pues son el ADN de nuestras luchas. El activismo que transforma es el que llega al poder para servir. Mi postura dialoga con <strong>Chantal Mouffe</strong>, politóloga belga que propone el &#8220;pluralismo agonístico&#8221;, concepto que explica cómo la democracia sana debe permitir el conflicto genuino entre adversarios, evitando que los partidos coopten las causas sociales para convertirlas en mercancía electoral; por eso insisto en que el activismo no puede ser una simple estrategia de validación de los mismos de siempre.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">4. Dictaduras modernas y la urgencia de la cívica</h3>



<p>En Colombia, nuestra educación cívica es deficiente; olvidamos en el cansancio del diario vivir que nuestra democracia se sostiene sobre el equilibrio de los cuatro poderes fundamentales. Las dictaduras modernas ya no nacen de guerras, sino de estrategias de manipulación que se apalancan en la legalidad para cooptar instituciones desde el Congreso, tal como vimos en Venezuela. Un presidente de la misma línea que la mayoría del Congreso puede hacer lo que quiera, mientras una presidenta —por extrema que sea— no podrá imponerse ante un Legislativo contrario. Mi postura es pragmática: quiero un país en democracia, donde podamos construir escuelas cívicas —lejos del adoctrinamiento— y vivir sin miedo. En primera vuelta, mi apuesta es Sergio Fajardo, quien representa mis valores; suplico al universo el milagro de su elección. En segunda vuelta, no votaré por quien respalde el modelo actual. Mi reflexión se apoya en <strong>Boaventura de Sousa Santos</strong>, sociólogo que analiza las democracias en crisis desde el Sur Global; él nos recuerda que el peligro inminente es la &#8220;desdemocratización&#8221; que ocurre cuando las instituciones pierden su independencia. Nos toca ser coyunturales; mientras los extremos se culpan, nos falta una fuerza política sobria, intelectualmente capaz de reconocer lo bueno de sus contrarios y lo malo de sus semejantes.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">5. Habitar el mundo como una mujer putamente libre</h3>



<p>Finalmente, hablo amparada en los artículos 18, 19 y 20 de nuestra Constitución. Siguiendo a <strong>Rita Segato</strong>, antropóloga fundamental que nos invita a un feminismo &#8220;de territorio&#8221; y no de escritorio, entiendo que mi mayor objetivo en la vida es ser una mujer putamente libre, y mi mayor deseo para todas las mujeres, enfáticamente en Colombia, es que podamos vivir así. Segato explica que el poder patriarcal se sostiene en la capacidad de controlar los cuerpos y los proyectos de vida; por eso, el feminismo debe ser un pensamiento que libera al territorio del miedo. Defiendo la democracia coyunturalmente. Estoy convencida de que si el Congreso es mayoritariamente petrista, lo lógico para el equilibrio es que la presidencia no lo sea. Es difícil y tensionante escoger entre un hombre de izquierda y una mujer de derecha; la realidad es que el riesgo de perder los derechos por una deriva autoritaria es un precio que no podemos pagar. Ante este panorama, les pregunto: ¿estamos dispuestas y dispuestos a proteger la arquitectura de nuestra democracia, o dejaremos que la idolatría política nos ciegue hasta perder el derecho a disentir?</p>



<h2 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">El centro Colombiano </h2>



<p><strong> Nos repiten en los extremos una y otra vez  &#8221; el centro no existe&#8221; ¿Si no existimos porque nos  &#8220;dan lora&#8221; por el voto?</strong> El ejercicio del sufragio en el actual panorama político trasciende la mera simpatía partidista para convertirse en un acto de defensa institucional y soberanía popular. Al analizar la dispersión de las fuerzas de centro, resulta evidente que la incapacidad de figuras como <strong>Sergio Fajardo</strong> y <strong>Claudia López</strong> para consolidar una coalición robusta generó una fragmentación que afecta la coyuntura nacional. No obstante, la participación activa en primera vuelta por opciones que representen la moderación —como la candidatura de <strong>Fajardo</strong>— sostiene la promesa de una democracia plural. Este compromiso se fundamenta en el <strong>Artículo 3 de la Constitución Política de Colombia</strong>, el cual establece que la soberanía reside exclusivamente en el pueblo; por tanto, el voto no es un símbolo vacío, sino la herramienta jurídica para evitar el ascenso de modelos de gobierno con tintes autoritarios o simpatías hacia regímenes dictatoriales.</p>



<p>La decisión de quienes integran el centro político, ante la posibilidad de un escenario de segunda vuelta, debe orientarse hacia un pragmatismo ético que priorice la estabilidad del Estado social de derecho sobre las imposiciones morales de los extremos. Siguiendo el <strong>Artículo 40 constitucional</strong>, la participación política constituye el núcleo de la democracia y exige elegir alternativas que, aunque se consideren imperfectas, aseguren la continuidad del trabajo social y la inclusión simbólica. En conclusión, votar a conciencia significa rechazar las narrativas que validan figuras vinculadas a ideologías totalitarias, como las representadas por <strong>Iván Cepeda</strong> en su afinidad con modelos externos, para proteger la esencia de la participación ciudadana y la libertad de pensamiento en todas las personas.</p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=126810</guid>
        <pubDate>Sun, 15 Mar 2026 04:45:12 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Mas Allá de Paloma y Cepeda]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Margarita Rosa de Francisco: la verdad oficial se estrella con la realidad de los enfermos</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/margarita-rosa-de-francisco-la-verdad-oficial-se-estrella-con-la-realidad-de-los-enfermos/</link>
        <description><![CDATA[<p>Mar Candela Educomunicadora Querida Margarita Rosa de Francisco: Te hablo hoy como interlocutora, situándome a la altura de cualquier discusión humanista, porque genuinamente creo en ti. Pese a todas nuestras diferencias partidistas, tú misma dijiste que éramos amigas y yo me lo tomé en serio, tanto en público como en privado. Recuerdo con cariño todas [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Mar Candela</strong> Educomunicadora</p>



<h1 class="wp-block-heading has-primary-background-color has-background">Querida Margarita Rosa de Francisco:</h1>



<p>Te hablo hoy como interlocutora, situándome a la altura de cualquier discusión humanista, porque genuinamente creo en ti. Pese a todas nuestras diferencias partidistas, tú misma dijiste que éramos amigas y yo me lo tomé en serio, tanto en público como en privado. Recuerdo con cariño todas y cada una de las veces que hemos compartido personalmente, ya sea virtualmente o cara a cara. Espero de corazón que tengas razón en todas tus defensas; es mi deseo más honesto estar equivocada y descubrir que este gobierno no es el desastre que hoy percibo. Sin embargo, mi deber ético es confrontar lo que dices desde la honestidad intelectual y cognitiva. Mientras el tiempo le da la razón a alguna de las dos, debo realizar estos ejercicios comunicacionales con fines estrictamente cívicos. No comparto los rumores malintencionados sobre intereses oscuros detrás de tu postura. Sé que defiendes tus convicciones con <strong>absoluta fe en el modelo de gobierno de Gustavo Petro, en el petrismo y en lo que hoy es la izquierda colombiana.</strong> Por esa inteligencia tuya que tanto reconozco, me sorprende encontrarte aferrada a la <strong>dialéctica erística</strong> presidencial, aceptando un modelo que parece haber olvidado la gestión técnica sobre el discurso. </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>Mi deber Educomunicativo me obliga a escribirte esta carta, porque la realidad exige un contraste que el relato oficial intenta silenciar.</p>
</blockquote>



<h3 class="wp-block-heading has-cyan-bluish-gray-background-color has-background">Kevin: De la tragedia a la revictimización estatal</h3>



<p>Margarita Rosa, el caso de Kevin no es una estadística ni una &#8220;particularidad&#8221; del sistema. Kevin era un niño cuya existencia dependía de la garantía estatal de sus medicamentos. Al publicar la historia clínica del menor en redes sociales, el presidente de la República incurrió en una falta grave contra el derecho a la intimidad y la reserva médica (<strong>Ley 23 de 1981</strong>). Resulta desolador observar cómo se intenta justificar una falla administrativa señalando las decisiones de cuidado de su madre.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="461" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/19213154/WhatsApp-Image-2026-02-19-at-8.33.07-PM-1-461x1024.jpeg" alt="Motivo de esta carta " class="wp-image-125923" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/19213154/WhatsApp-Image-2026-02-19-at-8.33.07-PM-1-461x1024.jpeg 461w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/19213154/WhatsApp-Image-2026-02-19-at-8.33.07-PM-1-135x300.jpeg 135w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/19213154/WhatsApp-Image-2026-02-19-at-8.33.07-PM-1.jpeg 540w" sizes="(max-width: 461px) 100vw, 461px" /></figure>



<p>La economista y experta en salud pública <strong>Sonia Fleury</strong>, referente del pensamiento crítico latinoamericano, sostiene que la salud pública no puede ser un instrumento de propaganda, sino un derecho de ciudadanía garantizado por la eficiencia del Estado. Yo agregaría que, cuando el Estado usa el dolor de una madre para salvar su imagen, comete violencia institucional. Cualquier madre tiene el derecho legítimo de postergar una cirugía buscando la mejor posibilidad para su hijo; esa es la esencia de la protección maternal. Señalar que la madre no aceptó un procedimiento o que el niño realizaba actividades recreativas es una estrategia de revictimización cruel. La medicina para la hemofilia debió estar disponible de manera inmediata. Kevin falleció en medio de la burocracia de un sistema de salud en decadencia.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-amber-background-color has-background">Cifras que interpelan el relato</h3>



<p>Me cuestiona profundamente observar la celeridad con la que fluyen recursos para asuntos ajenos a la garantía de la vida. Mientras los pacientes denuncian desabastecimiento, el país presencia escándalos financieros documentados: las irregularidades en los contratos de la <strong>UNGRD</strong> por más de 46.000 millones de pesos, o los gastos en imagen que contrastan con la austeridad impuesta a los hospitales.</p>



<p>En este escenario, diversas voces desde el activismo cuestionan la influencia del señor <strong>Vicente Calvo</strong>. Se menciona que, <strong>presuntamente</strong>, su rol responde a una lealtad ideológica funcional al relato oficial, al parecer sin una trayectoria técnica académica reconocida que sustente decisiones de tal impacto. Según datos de la <strong>Superintendencia de Salud</strong> y de la <strong>Defensoría del Pueblo</strong>, las quejas por inasistencia médica han alcanzado niveles históricos. En el último año, las tutelas por falta de entrega de medicamentos aumentaron significativamente; informes sectoriales sugieren que <strong>presuntamente</strong> este gobierno ha generado un incremento en la mortalidad evitable debido a la parálisis administrativa en el flujo de recursos. La economista <strong>Mariana Mazzucato</strong> propone que el Estado debe generar valor público real, no uno que descuide lo esencial. ¿Por qué existe dinero para tantas excentricidades y tan poca voluntad para asegurar el suministro farmacéutico diario?</p>



<h3 class="wp-block-heading has-vivid-green-cyan-background-color has-background">Una reforma que debió ser posibilista</h3>



<p>Margarita Rosa, decir que se han salvado vidas por combatir la desnutrición es un avance que todas las personas celebramos. Esa realidad no borra ni justifica las muertes por inasistencia médica. Como afirma la teórica feminista <strong>Joan Tronto</strong> en su ética del cuidado, cuidar es una actividad política que requiere responsabilidad y competencia técnica. Un gobierno que se autoproclama &#8220;de la vida&#8221; debe ser coherente. Era posible realizar una <strong>reforma posibilista</strong>: paulatina, dialógica y técnica, que corrigiera los abusos de las aseguradoras sin destruir el acceso a los fármacos. Las estadísticas de la <strong>ADRES</strong> muestran que los retrasos en los pagos a prestadores han agudizado la crisis, generando una barrera de acceso que antes no tenía esta dimensión.</p>



<p>Kevin no murió solo por un accidente doméstico. Murió porque el Estado le negó su medicina y luego utilizó su nombre para alimentar una narrativa de confrontación. Mi invitación, querida amiga, es a recuperar la compasión por encima de la doctrina. Cuando la ideología se antepone al acceso al medicamento, el resultado no es justicia social, es negligencia absoluta.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p><strong>Colofón con información a tener en cuenta para el sustento de veracidad y blindaje:</strong> Este texto se sustenta en la <strong>Ley 1751 de 2015</strong>, que consagra la salud como un derecho fundamental autónomo, y en la <strong>Ley 23 de 1981</strong>, que protege la reserva de la historia clínica. Las referencias a la crisis administrativa se basan en cifras oficiales de la <strong>Superintendencia de Salud</strong> sobre el incremento de quejas y en los reportes de desabastecimiento de <strong>Invima</strong>. Las menciones a terceros y gestiones gubernamentales se enmarcan en la presunción y el derecho a la libre opinión crítica, respaldada por autoras de reconocimiento internacional como <strong>Sonia Fleury</strong>, <strong>Mariana Mazzucato</strong> y <strong>Joan Tronto</strong>.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Petro revela la VERDAD sobre la salud en Colombia que los medios esconden" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/6T6daQLWrsw?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>
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        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125922</guid>
        <pubDate>Fri, 20 Feb 2026 02:39:54 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Margarita Rosa de Francisco: la verdad oficial se estrella con la realidad de los enfermos]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Nepotismo: confianza legítima o corrupción criminal</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/nepotismo-confianza-legitima-o-corrupcion-criminal/</link>
        <description><![CDATA[<p>Fotografía : Andrés Reina</p>
<p>¿Nos incomoda el nepotismo o solo nos molesta no ser quienes repartimos los cargos? Trabajar con afectos es instinto de supervivencia para bajar el cortisol, pero usar el Estado para crear cofradías de marionetas obedientes es una traición a la ética. Entre la confianza legítima y la pandilla criminal existe una filigrana que define la salud de nuestra democracia. ¡Indagar es un acto cívico!</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Por: Mar Candela Castilla</strong> <em>Edu-comunicadora y escribidora</em> </p>



<p>Escribo desde la piel desde Feminismo Artesanal  y  la urgencia.</p>



<p> No me interesa posar de intelectual ni aparentar que he devorado bibliotecas enteras; lo poco que he podido indagar en medio de la vida y del &#8220;dios Tiempo&#8221; —ese que nos niega su beneplácito— me ha servido para poner sobre la mesa un tema que hoy quema: el nepotismo.</p>



<p>¿Realmente nos incomoda el nepotismo o solo nos molesta cuando no somos nosotros quienes repartimos los cargos?</p>



<p> Esta reflexión nace de la necesidad de rescatar la conversación del ruido mediático. Hablar de nepotismo se ha vuelto un griterío de redes sociales, cuando lo que necesitamos todas las personas es <strong>conciencia crítica y pensamiento situado</strong>. Es mi intención desglosar esta realidad con la filigrana que merece.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-contrast-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-13b03702556672845611f47d73471ecf" style="background-color:#c0580d">El nido y el gregarismo: El instinto de supervivencia</h3>



<p>Aclaro desde el inicio : trabajar con la familia, los amigos y la gente de confianza es, en su raíz, un acto de supervivencia. </p>



<p>Si soy una funcionaria pública con responsabilidades de alta envergadura, lo mínimo es rodearme de personas en quienes confío.</p>



<p>La antropología y la sociología no mienten: el ser humano es gregario. Buscamos cuidarnos la espalda, necesitamos la mirada del que nos ama para sentirnos seguros en la batalla.</p>



<p>Entiendo profundamente a ese funcionario que busca gente cercana para confiarle su propia gestión; nadie desea trabajar con desconocidos cuando su propia cabeza está en juego. </p>



<p>Es una cuestión de simple supervivencia profesional y de  salud: buscamos equipos que nos permitan mantener el cortisol en niveles bajos para poder operar con tranquilidad.</p>



<p> Trabajar con conocidos es una estrategia para reducir el estrés y garantizar la lealtad en entornos hostiles. </p>



<p>Eso es lógica humana; eso es coherencia vital.</p>



<p>Pierre Bourdieu (1986) explicó el <strong>capital social</strong> como ese tejido de relaciones que permite acceder a ciertos espacios. Sumo aquí la voz de <strong>Hannah Arendt</strong>, quien advirtió que el peligro surge cuando confundimos la &#8220;oikos&#8221; (el hogar) con la &#8220;polis&#8221; (lo público).</p>



<p> Lo que en casa es amor, en el Estado podría convertirse en un muro que excluye a todas las personas que no pertenecen al linaje.</p>



<p> ¿En qué momento el círculo de seguridad se transforma en una barrera para el mérito ajeno?</p>



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">La paradoja del &#8220;Cambio&#8221;: ¿Ética o hambre de poder?</h3>



<p>El problema real radica en el riesgo de trabajar con personas cuya idoneidad sea inexistente.</p>



<p> Resulta preocupante que el Estado pueda convertirse en una bolsa de empleo personal. Esta práctica ha sido señalada históricamente en Colombia, la diferencia hoy es que el gobierno de <strong>Gustavo Petro Urrego</strong> llegó bajo la promesa de una ética distinta.</p>



<p><strong>¿Y si el problema nunca fue el nepotismo de los otros sino no tener el poder propio para ejercerlo?</strong></p>



<p> La historia reciente nos obliga a preguntarnos si la incomodidad de ayer era por la injusticia o por la exclusión del banquete. Se percibe una tendencia hacia la búsqueda de un poder absoluto que parece preferir la lealtad ciega sobre la competencia técnica. Contratar agentes sin experiencia podría interpretarse no como un acto de inclusión, sino como el deseo de rodearme de figuras obedientes; marionetas que no cuestionen el rumbo. Como sugería <strong>Virginia Woolf</strong>, para tener pensamiento propio se necesita independencia; la dependencia del favor estatal mata el juicio crítico.</p>



<p> Una cosa es buscar confianza para bajar el cortisol y otra muy distinta es buscar obediencia para armar una cofradía de intereses.</p>



<p>Los cuestionamientos públicos son contundentes y están documentados. </p>



<p>Se han conocido denuncias sobre familiares de altos mandos, como el caso de la <strong>Ministra del Trabajo, Gloria Inés Ramírez Ríos</strong>, cuyos hijos (Diego Alejandro Restrepo Ramírez y Álvaro Eduardo Restrepo Ramírez) han ocupado cargos en el Ministerio de Salud y la Unidad de Restitución de Tierras respectivamente. Así mismo, se ha reportado el vínculo de Vladimir Antonio Ginas Ulloa, hermano del <strong>Ministro de las Culturas, las Artes y los Saberes, Juan David Correa Ulloa</strong>, en entidades del sector público. El caso del maquillador y asesor de imagen de la primera dama <strong>Verónica Alcocer García</strong>, el señor <strong>Fadi Flórez</strong>, vinculado mediante contratos con ProColombia para acompañar comitivas oficiales, suma otra capa de duda sobre el uso de recursos públicos para fines del círculo íntimo. A esto se agregan las graves investigaciones por la gestión en la <strong>UNGRD</strong>, donde el manejo de recursos parece haber favorecido a redes de absoluta cercanía.</p>



<p> <strong>Cuando la &#8220;confianza&#8221; se traduce en clanes familiares o amigos personales manejando la chequera del Estado, la esperanza de transformación se resquebraja.</strong></p>



<h3 class="wp-block-heading has-contrast-color has-luminous-vivid-orange-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-2ff018755bd665f007443afde3d4d4bf">De la rosca de confianza a la cofradía de intereses</h3>



<p>Investigadoras como <strong>Valentina Bustamante González</strong> han evidenciado cómo el favoritismo destruye la percepción de justicia. Cuando el afecto se usa presuntamente para blindar la mediocridad, el nepotismo deja de ser apoyo para transformarse en lo que la antropóloga <strong>Rita Segato</strong> define como una &#8220;cofradía&#8221;: un pacto de lealtad que opera al margen de la ética pública. Es ahí donde el ejercicio del poder degenera en una estructura que prioriza el interés privado sobre el bien común.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-amber-background-color has-background">La Acracia y el fin de la excusa</h3>



<p>Hoy la cívica consiste en <strong>indagar</strong>. La ignorancia es una decisión consciente. Tenemos herramientas para dejar de ser espectadores pasivos. Estudiar significa poner el deseo y la atención al servicio de algo valioso. Si estudiar se reduce a un trámite, perdemos la capacidad de razonar.</p>



<p>Invito a todas las personas a no quedarse con lo que escribo. Usen las herramientas, busquen a Bourdieu, a Segato, a Arendt, a Woolf. Hagamos un ejercicio de <strong>acracracia</strong> —ese orden que nace de la conciencia propia— para que el civismo sea una práctica diaria y situada. ¿Estamos dispuestos a cuestionar el poder incluso cuando es el poder por el que votamos?</p>



<h3 class="wp-block-heading">Colofón</h3>



<p>Como edu -comunicadora y escribidora, mi voz se planta firme: trabajar con allegados no constituye un delito por definición. Lo condenable es que esos afectos se utilicen presuntamente para afectar el erario o para anular la meritocracia. Una cosa es el instinto de supervivencia que busca paz mental; otra es la ambición que busca marionetas. <strong>Diferenciemos la confianza de la complicidad, porque de esa filigrana depende la salud de nuestra democracia.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p><strong>Fuentes de consulta y soportes públicos:</strong></p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>SECOP II (Portal de Contratación Estatal):</strong> Registros de contratos de Fadi Flórez (vinculación ProColombia), Vladimir Antonio Ginas Ulloa y hermanos Restrepo Ramírez.</li>



<li><strong>Declaraciones de Bienes y Rentas (Función Pública):</strong> Verificación de cargos ocupados por familiares de altos funcionarios del Ejecutivo 2022-2026.</li>



<li><strong>Informes de Auditoría de la Contraloría General de la República:</strong> Sobre los gastos de representación y comitivas de la Primera Dama.</li>



<li><strong>Investigaciones periodísticas (La Silla Vacía, El Espectador, Revista Cambio):</strong> Reportajes detallados sobre el &#8220;círculo íntimo&#8221; de la Casa de Nariño.</li>



<li><strong>Boletines de la Procuraduría General de la Nación:</strong> Apertura de indagaciones sobre idoneidad y presunto tráfico de influencias en ministerios y UNGRD.</li>
</ul>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125812</guid>
        <pubDate>Sun, 15 Feb 2026 04:58:12 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/14235340/DSC0575-scaled.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Nepotismo: confianza legítima o corrupción criminal]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>El Diagnóstico de Gaviria: Urge un Cambio Antropológico para la Sostenibilidad en Bio-entorno</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/el-diagnostico-de-gaviria-urge-un-cambio-antropologico-para-la-sostenibilidad-en-bio-entorno/</link>
        <description><![CDATA[<p>Gaviria ofreció a la Fundación Bioentorno, en la celebración de sus 17 años, fue una apertura profunda de sus conocimientos y su tiempo, un gesto cargado de propósito y sentido. Fue profundamente conmovedor atestiguar la resonancia de sus palabras en la audiencia. Silvana Mojica, presidenta de la organización, retomó su voz para destacar cómo las personas asistentes —provenientes de sectores tan diversos como el farmacéutico y el veterinario— expresaron su deseo de aportar al planeta desde sus realidades y necesidades sociales.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Por Mar Candela</strong></p>



<h1 class="wp-block-heading"><strong>La Encrucijada de la Gran Aceleración</strong></h1>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-4-3 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Los derechos de la tierra Alejandro Gaviria en Bioentorno  - Mar Candela respaldo organización " width="500" height="375" src="https://www.youtube.com/embed/yAyXoO4QgnU?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>En medio de la encrucijada definitoria de nuestro tiempo, donde el &#8220;gran escape&#8221; de la humanidad de la pobreza choca frontalmente con la &#8220;gran aceleración&#8221; de la crisis ambiental, las voces que logran articular esta tensión con claridad son invaluables. Alejandro Gaviria, en su reciente intervención, no solo diagnosticó la enfermedad de nuestra era, sino que ofreció un marco conceptual robusto que debe ser adoptado por instituciones como la Fundación Bioentorno.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-background" style="background-color:#669f1c">Más Allá de la Solución Tecnológica</h3>



<p>Esta fundación lleva 17 años educando y comunicando desde el trabajo directo con mujeres y jóvenes en asuntos ambientales. Para mí, haber compartido un semestre de cerca con esta labor ha sido un honor. Agradezco profundamente a Alejandro por aportar su sabiduría, su mirada crítica y su sensibilidad a un tema urgente y fundamental: el de cuidar nuestra casa común. Al final, si no hay planeta, no tenemos nada.</p>



<p>Gaviria nos confronta con la incertidumbre inherente a este momento. No podemos ignorar la narrativa liberal que confía ciegamente en la innovación económica para salvarnos, ni desoír la advertencia más dura: que el capitalismo, tal como lo conocemos, es fundamentalmente insostenible. Su aporte reside precisamente en obligarnos a transitar entre estas dos visiones extremas, manteniendo la lucidez y la esperanza.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-contrast-color has-base-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-c833b25a2aa71714112e5a86e4e1e726">El obsequio intelectual que Alejandro Gaviria ofreció a la Fundación Bioentorno, en la celebración de sus 17 años, fue una apertura profunda de sus conocimientos y su tiempo, un gesto cargado de propósito y sentido. Fue profundamente conmovedor atestiguar la resonancia de sus palabras en la audiencia. Silvana Mojica, presidenta de la organización, retomó su voz para destacar cómo las personas asistentes —provenientes de sectores tan diversos como el farmacéutico y el veterinario— expresaron su deseo de aportar al planeta desde sus realidades y necesidades sociales.</h3>



<p class="has-background" style="background-color:#4d7a13"><strong>La Ética del Cuidado en lo Cotidiano</strong></p>



<p>Uno de los aportes más potentes de su intervención fue el llamado a un cambio profundo en la conciencia y el comportamiento humano. No bastan las soluciones tecnológicas: necesitamos una transformación ética que nos devuelva la capacidad de sentirnos parte de la naturaleza. Esta urgencia no nace del romanticismo, sino de la supervivencia. En este sentido, la educación ambiental no puede limitarse a la transmisión de datos, sino que debe cultivar una conexión emocional con la biodiversidad. Solo así será posible sostener una ética del cuidado que no se agote en el discurso.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Su análisis sobre la tragedia de los comunes y la necesidad de ingeniería de normas sociales para proteger lo colectivo es especialmente relevante para organizaciones como Bioentorno. Si algo ha demostrado esta fundación es que las transformaciones estructurales comienzan en lo cotidiano: en la forma como nos relacionamos con el agua, con el suelo, con los otros seres vivos y entre <strong>nosotras mismas</strong>.</h3>



<p>Para Bioentorno, y para quienes trabajamos en la intersección entre innovación, educación y ecología, el llamado de Gaviria es inequívoco: <strong>urge un cambio antropológico y político</strong>. La tecnología no es suficiente; necesitamos una reorientación ética sobre nuestro lugar en el mundo. Su visión, anclada en un humanismo positivo, nos recuerda que la aventura humana no debe darse a costa del planeta.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-contrast-color has-secondary-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-596d41a1c720cbbfcdf12348b5c0da32">El Horizonte Ético</h3>



<p>Su conclusión, inspirada en Gary Snyder —&#8221;mantenerse juntos, aprender flores y caminar ligero&#8221;—, es más que una metáfora: es un horizonte ético. Un mantra que debe guiar nuestra labor cotidiana, desde la ciencia hasta la poesía, desde la política hasta la educación ambiental.</p>



<p>El aporte de Alejandro Gaviria no es solo un discurso; es una brújula intelectual que ilumina el camino hacia una sostenibilidad genuina. Es hora de que las fundaciones, los liderazgos comunitarios y los movimientos ambientales integren esta lucidez en cada estrategia, asegurando que el progreso económico no sea la lápida del futuro ecológico.</p>



<p>Te invito a ver la ponencia completa de Alejandro Gaviria en el marco del aniversario de Bioentorno. <a href="https://youtu.be/yAyXoO4QgnU?si=wXvXCnbnzwlcMSTD">Vale cada minuto.</a></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-4-3 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Los derechos de la tierra Alejandro Gaviria en Bioentorno  - Mar Candela respaldo organización " width="500" height="375" src="https://www.youtube.com/embed/yAyXoO4QgnU?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=122899</guid>
        <pubDate>Fri, 28 Nov 2025 22:38:23 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[El Diagnóstico de Gaviria: Urge un Cambio Antropológico para la Sostenibilidad en Bio-entorno]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Francy Quiroga: una corona que restaura el alma</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/francy-quiroga-una-corona-que-restaura-el-alma/</link>
        <description><![CDATA[<p>Francy Quiroga es una mujer que ha hecho de su cuerpo una declaración política. Reina de talla grande colombiana, su corona no representa un ideal estético impuesto, sino una afirmación de dignidad. Su historia no se cuenta desde la pasarela, se cuenta desde el territorio emocional y comunitario que ha construido junto a su familia. Su proyecto, la Fundación Por Amor a Mi Vida, es un espacio donde el cuerpo no se juzga, se cuida; donde la autoestima no se exige, se cultiva.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Por Mar Candela Castilla</p>



<p><br><strong>Hoy escribiendo desde Feminismo Artesanal</strong></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Más allá de la corona. Francy Quiroga en conversación con Mar Candela " width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/lIENsKTDwP4?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p></p>



<h2 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">I. 25 de noviembre: el cuerpo como territorio de resistencia</h2>



<p>Cada 25 de noviembre, el mundo conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. Esta fecha no solo recuerda a las hermanas Mirabal, asesinadas por la dictadura de Trujillo, sino que también nos obliga a mirar las formas menos visibles de violencia: la que se ejerce sobre los cuerpos que no encajan, sobre las mujeres que no cumplen con los cánones, sobre quienes han sido excluidas por su talla, su historia o su contexto.</p>



<p>Francy Quiroga es una mujer que ha hecho de su cuerpo una declaración política. Reina de talla grande colombiana, su corona no representa un ideal estético impuesto, sino una afirmación de dignidad. Su historia no se cuenta desde la pasarela, se cuenta desde el territorio emocional y comunitario que ha construido junto a su familia. Su proyecto, la Fundación Por Amor a Mi Vida, es un espacio donde el cuerpo no se juzga, se cuida; donde la autoestima no se exige, se cultiva.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<h2 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">II. Restaurar el alma, no solo el espejo</h2>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
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<p>La Fundación Por Amor a Mi Vida nació para acompañar a mujeres que han atravesado situaciones difíciles. Hoy trabaja con todas las mujeres que buscan reconstruirse emocionalmente, recuperar su independencia y reconocerse con dignidad. Allí se ofrecen talleres, asesorías, espacios de bienestar emocional y formación práctica. La apuesta no es solo por el empoderamiento económico, sino por la restauración del alma.</p>



<p>La psicoterapeuta y feminista Susie Orbach, autora de Fat is a Feminist Issue, sostiene que la relación con el cuerpo es una construcción social profundamente atravesada por el género. Francy lo entendió desde su experiencia. Por eso decidió que su corona sería una herramienta de sanación colectiva. En su Fundación, el cuerpo no es un obstáculo, es un punto de partida. La moda no es una cárcel, es una forma de expresión. La autoestima no es un privilegio, es un derecho.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<h2 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">III. Una familia que transforma desde el amor</h2>



<p>Nada de esto sería posible sin la familia que acompaña a Francy. Desde la dificultad, han tejido comunidad. Cada integrante aporta desde su saber, desde su tiempo, desde su compromiso. No hay tarea que no compartan, no hay obstáculo que no enfrenten juntos. Lo que hacen no es caridad, es justicia afectiva. Lo que construyen no es solo una fundación, es un refugio ético.</p>



<p>Naomi Wolf, en El mito de la belleza, advierte que la presión estética sobre las mujeres es una forma de control social. Francy ha desactivado ese mito con acción concreta. Camille Paglia, desde una mirada crítica del feminismo cultural, ha defendido la capacidad de las mujeres para resignificar su imagen sin renunciar a su autonomía. Francy encarna esa posibilidad: la de una mujer que no se somete ni se esconde, que lidera con el cuerpo que tiene, con la historia que carga y con la comunidad que la respalda.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>Escribo esta columna en memoria de todas las mujeres que están renaciendo, reconstruyéndose y reclamando su lugar. Francy Quiroga es una de ellas. Y también es guía para muchas más. Su corona no está en la cabeza: está en las manos que sostienen, en los ojos que escuchan, en los espacios que transforma. Señalo que no se está reconociendo lo suficiente el valor de mujeres como ella. Señalo que no se está escuchando con la atención debida a quienes, desde la exclusión, han creado espacios de inclusión reales. Francy Quiroga cuenta con mi voz. Mi deber ético es respaldar su liderazgo, su trabajo comunitario y el número de lista que ocupará en cualquier escenario donde se juegue el destino colectivo. Resistir también es cuidar. Cuidar también es nombrar lo que otras personas callan.</p>



<p class="has-contrast-color has-luminous-vivid-orange-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-4be2b912c6edc3246e9944e0220f4a0a">Mis más sinceros agradecimientos a mi compañero de camino, el talentoso fotógrafo colombiano Andrés Reina, y a la maquilladora y asesora de imagen Vanessa Balberry. También agradezco a la fundación Bioentorno por patrocinar la locación. Su apoyo ha sido invaluable en este proceso.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=122858</guid>
        <pubDate>Wed, 26 Nov 2025 06:41:18 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Francy Quiroga: una corona que restaura el alma]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>El Centro Descentrado en medio del Bombardeo a la Infancia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/el-centro-descentrado-en-medio-del-bombardeo-a-la-infancia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Niños asesinados por la guerra han existido siempre, y sin importar el color político, debemos estar de acuerdo en que encontrar otra salida que no sea bombardearles es una urgencia moral.</p>
<p>La visión de que los niños tienen un valor intrínseco y derechos propios es sorprendentemente reciente. Antes de la Convención sobre los Derechos del Niño de la ONU (1989), la infancia era vista como mano de obra, propiedad o, como vemos en la guerra, carne de cañón.</p>
<p> Que hoy, en este siglo, con todo el conocimiento y la jurisprudencia de derechos humanos, sigamos debatiendo si es legítimo masacrarles porque han sido reclutados (muchas veces secuestrados, coaccionados o engañados) es una regresión brutal.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Por Mar Candela Castilla</strong>  &#8211; Feminista Artesanal y Edu-comunicadora</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
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</div></figure>



<h1 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">0. ¿Quién diría que el presidente intergaláctico de la vida también autorizaría bombardeos a niños?</h1>



<p>Esta no es una pregunta retórica, es un lamento profundo que nos obliga a confrontar la traición ética. </p>



<p>La infancia ha sido históricamente la moneda de cambio más brutal y dolorosa de todos los conflictos. <strong>La infancia en pleno, niños y adolescentes en todas sus versiones</strong>, no son nuevos en la guerra; han sido <strong>cosificados, convertidos en herramientas y armas</strong>.</p>



<p> ¿Acaso olvidamos las declaraciones en Colombia que redujeron a les menores reclutados a la categoría de <strong>&#8220;máquinas de guerra&#8221;</strong>? Esta lógica deshumanizante es la misma que permite justificar que bombardearlos sea un &#8220;mal necesario&#8221; o un &#8220;daño colateral aceptable&#8221;.</p>



<p class="has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">Desde mi mirada como <strong>Feminista Artesanal y defensora de los derechos fundamentales</strong>, yo nunca voy a aceptar esa lógica. Es un <strong>asesinato de Estado</strong> y una aberración moral. La infancia es sujeto de especial protección. Punto.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>Es cierto que el uso de menores en conflictos es una tragedia histórica universal. <strong>Nuestra propia historia lo demuestra:</strong> <strong>Francisco de Paula de Paula Santander</strong> se sumó a las filas independentistas a los 18 años de edad. Sin embargo, los menores de edad han estado involucrados mucho antes y con edades más tempranas. Desde los <strong>pajes y tamboreros de la Europa medieval</strong> y los <strong>ejércitos europeos del siglo XIX</strong>, hasta los <strong>jóvenes de las Juventudes Hitlerianas</strong> que combatieron en los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial, la participación de niños y adolescentes ha sido una constante. En la Guerra entre Irán e Irak (1980-1988), la propaganda estatal y religiosa llevó al reclutamiento masivo de jóvenes. Se estima que <strong>más de 550.000 estudiantes</strong> (entre educación primaria y secundaria) fueron enviados al frente, muchos de los cuales eran menores de edad, y algunos reportes de la época, citados por organismos internacionales, sugieren una tasa de mortalidad extremadamente alta entre estos combatientes, utilizados a menudo en misiones peligrosas como barrer minas con sus propios cuerpos. El costo humano fue devastador, dejando a <strong>más de 144.000 niños huérfanos</strong> al finalizar el conflicto (Zargar et al., 2007; RFE/RL, 2022). En Colombia, la vinculación existe desde la <strong>Guerra de los Mil Días</strong> hasta los conflictos contemporáneos, donde se ha documentado el reclutamiento de niños de tan solo <strong>10 o 12 años</strong> por parte de grupos armados ilegales. Al igual que en las milicias contemporáneas en <strong>Yemen, Siria, la República Democrática del Congo</strong> o en las guerras que hoy vemos en <strong>Gaza, Israel, Ucrania o Sudán</strong>, la dependencia del reclutamiento de jóvenes casi niños persiste. Actualmente, en todas las milicias se llevan a los jovencitos, y por un tecnicismo legal se les considera adultos a los 18 años, algo que, a mi juicio, merece una discusión amplia.</p>
</blockquote>



<p><strong>No obstante</strong>, que algo haya ocurrido siempre <strong>no lo hace éticamente correcto</strong>. De hecho, la existencia de niños soldados en la historia solo subraya la falla fundamental de la humanidad. </p>



<p><strong>Niños asesinados por la guerra han existido siempre, y sin importar el color político, debemos estar de acuerdo en que encontrar otra salida que no sea bombardearles es una urgencia moral.</strong></p>



<p>La visión de que los niños tienen un <strong>valor intrínseco</strong> y derechos propios es sorprendentemente reciente. Antes de la <strong>Convención sobre los Derechos del Niño de la ONU (1989)</strong>, la infancia era vista como mano de obra, propiedad o, como vemos en la guerra, carne de cañón.</p>



<p> Que hoy, en este siglo, con todo el conocimiento y la jurisprudencia de derechos humanos, sigamos debatiendo si es legítimo masacrarles porque han sido reclutados (muchas veces secuestrados, coaccionados o engañados) es una regresión brutal.</p>



<p>Debemos <strong>problematizarlo</strong>: no hay que adaptarse a la idea de que hay que asesinar a algunos niños para salvar una <strong>Nación</strong>. La estrategia militar y la táctica deben ser lo suficientemente inteligentes para atacar a los grupos al margen de la ley sin asesinarles. <strong>Debe haber otra manera</strong>, y cualquier político de este siglo que justifique el uso o la masacre de la infancia en la guerra está traicionando no solo sus promesas, sino el mínimo estándar de humanidad.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">1. La Inacción del Centro y el Desafío de la Alternancia</h2>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/19025304/jh-1024x576.jpeg" alt="El centro descentrado en medio del bombardeo a niños en el gobierno Petro" class="wp-image-122583" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/19025304/jh-1024x576.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/19025304/jh-300x169.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/19025304/jh-768x432.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/19025304/jh.jpeg 1214w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>En Colombia, tengo que decirlo, el centro político no está articulado. Está disperso, desorientado y, a menudo, se confunde con una postura que es más bien tibia o, peor aún, decorativa. Lo he repetido y lo reitero ahora: mientras el centro no comprenda su diversidad interna ni el espectro amplio que lo compone, será muy difícil vencer a los extremos.</p>



<p><strong> El punto no es la moderación por la moderación, sino una articulación con discernimiento y un sentido profundamente histórico.</strong></p>



<p>La gran ironía que veo en el nuevo liberalismo es esta búsqueda de una postura sobria en medio de una cultura política que no sabe complementar, no sabe escuchar, y mucho menos sabe tejer. En lugar de construir puentes reales, se repiten fórmulas viejas entre conservadores y liberales que simplemente ya no responden a los dilemas de nuestro tiempo.</p>



<p>Por eso necesitamos <strong>alternancia real, no continuidad ideológica</strong>. La política posmoderna, querida gente, no se divide simplemente entre derecha y izquierda. El espectro es mucho más amplio, complejo e interdependiente. Pensar que todo se reduce a esa dicotomía binaria empobrece terriblemente el debate. Colombia necesita aprender a <strong>tejer una alternativa distinta</strong>, una que no se base en el miedo ni en la repetición, sino en la <strong>construcción ética de lo público</strong>.</p>



<p>Esta inacción del centro se traduce en un <strong>desorden absoluto</strong> y una incapacidad manifiesta para convertirse en una fuerza política atractiva. El centro, con líderes serios y un proyecto claro, debería estar convocando hoy a la base de abstencionistas, a esos <strong>millones de colombianas y colombianos</strong> que se derrotaron a sí mismos, que ya no votan, y que perdieron la esperanza en la democracia participativa con justa razón. Estamos entregando el país a los extremos porque no hemos encontrado la manera de ser esa fuerza política sólida que la mayoría anhela, una fuerza que cree que la política va más allá de la izquierda o de la derecha, y donde la diversidad sí es posible. Necesitamos un país donde todas las personas, que aunque piensen y digan diferente, estén dispuestas a dar lo mejor de sí, sin dar cabida a criminales o a gente anti-derechos.</p>



<p>El fracaso de la izquierda no debería ser, simplemente, la victoria de la derecha; debería ser <strong>el inicio de la reforma partidista</strong> de un país que transforma la política en posibilidad. </p>



<p>Esta transformación exige dignidad: para seducir a la ciudadanía que perdió la esperanza, no bastan las propuestas; <strong>se necesitan liderazgos dignos de la investidura</strong>. </p>



<p>El centro no ha logrado unirse en lo fundamental y, en cambio, ha optado por <strong>coaliciones absurdas</strong> en vez de seducir a los abstencionistas y transformar el partidismo de una buena vez. Necesitamos creer que sí hay esperanza y futuro. En medio de esta caricatura y la tragedia, estamos entregando el país al fanatismo y a los extremos, y no deberíamos estar en esta posición.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Esta tibieza que critico resuena con la voz de la anarquista Emma Goldman. Si bien estoy convencida de que el anarquismo y el anticapitalismo como marcos políticos de acción han perdido la batalla y que el reformismo partidista es la única opción real para transformarlo todo, la ética de Goldman es fundamental. Ella nos recordaba que la verdadera emancipación, el verdadero cambio, no puede venir de estructuras que solo maquillan la opresión. Goldman nos invita a rechazar esa pasividad y esa tibieza del centro, que es una forma de inacción que solo beneficia al <em>statu quo</em> y que convierte al centro en una caricatura. El centro debe acercarse a esta radicalidad ética, y hacerlo desde la acción partidista reformista, que es el único camino viable para la transformación profunda que buscamos. Sobre esto nos habló en su ensayo <em>La Tragedia de la Emancipación de la Mujer</em>.</strong></li>
</ul>



<p>Y en esa misma línea de ética pública, la pensadora boliviana <strong>Silvia Rivera Cusicanqui</strong> nos enseña que el verdadero acto político se teje desde la praxis comunitaria y en el <strong>cuerpo-territorio</strong>. Para ella, la democracia no es solo un voto, sino una acción constante de <strong>descolonización del poder</strong> que se gesta desde las bases, algo que podemos encontrar en su obra <em><strong>Un pensamiento aymara</strong></em>.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">2. Alejandro Gaviria: Marginado Partidista Necesario</h2>



<p>En medio de esta desorientación, la gran épica democrática sigue siendo cada vez que la ciudadanía logra quitarle una silla a un corrupto en el Congreso. <strong>Aún así</strong>, mi deseo —al parecer inviable en esta coyuntura— es ver a Alejandro Gaviria en el Senado. Él debería estar ahí.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/19025304/jh-1024x576.jpeg" alt="El centro descentrado en medio del bombardeo a niños en el gobierno Petro" class="wp-image-122583" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/19025304/jh-1024x576.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/19025304/jh-300x169.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/19025304/jh-768x432.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/19025304/jh.jpeg 1214w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<ul class="wp-block-list">
<li>Es increíble que el centro no haya entendido el caudal político y la marca propia de Alejandro Gaviria: es un <em>speaker</em> intelectual con una trayectoria académica y ejecutiva probada. <strong>Y es precisamente por estas calidades profesionales y éticas que no creo en las narrativas que lo han tildado de &#8216;traidor&#8217; u &#8216;oportunista&#8217;</strong> simplemente por haber tomado una decisión pragmática ante el dilema electoral. Yo confío plenamente en su integridad. Su decisión fue una muestra de madurez política: <strong>priorizar la acción sobre la pureza ideológica</strong>. Decidió juntarse desde la fe en la posibilidad y votar por su contrario político, algo que solo hace una persona que realmente ama la democracia y ama a la gente. Había que escoger el menor de dos males para evitar un mal mayor. De eso se trata la política partidista.</li>
</ul>



<p>El voto que él y decenas de <strong>políticos y políticas</strong> entregaron al Gobierno actual no era un juramento de lealtad al <strong>Mandatario</strong>; era un compromiso condicional con la ciudadanía, una esperanza de que él fuese un demócrata de oídos abiertos.</p>



<p>Esta decisión de <strong>&#8220;bajarse del delirio de superioridad moral&#8221;</strong> y actuar en la contingencia resuena con la filosofía de <strong>Hannah Arendt</strong>. Para ella, la esencia de la política reside en la <strong>acción</strong> y en el <strong>juicio</strong> dentro del <em>ámbito público</em>, incluso cuando el juicio es difícil. La acción de Gaviria es un ejemplo de la <em>vita activa</em> arendtiana <strong>(el concepto de Arendt para la &#8220;vida activa&#8221; o la &#8220;acción&#8221; pura, que se opone a la mera supervivencia y a la fabricación de objetos)</strong>, que se centra en la <strong>responsabilidad histórica</strong> ante la crisis y no en la pureza ideológica. Arendt desarrolla esta idea profundamente en su obra magna <em><strong>La Condición Humana</strong></em>.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">3. La Decadencia Ética: El Bombardeo a la Infancia</h2>



<p>Y ahora, la parte más dolorosa. Ya nos enteramos de que este Gobierno ha bombardeado a <strong>niños y niñas</strong>. La polémica actual por el Guaviare se suma al informe de, al menos, <strong>otro bombardeo</strong> que costó la vida a menores el pasado octubre, demostrando una dolorosa recurrencia. Esto es una traición a la promesa inicial del <strong>Mandatario</strong> de que “no van a morir más niños bombardeados” y nos obliga a aceptar una verdad incómoda: el <strong>Gobernante</strong> no es diferente a ningún otro que haya autorizado bombardear campamentos con <strong>menores</strong> asumiendo el riesgo como una decisión personal de Estado. Es de <strong>los mismos de siempre</strong>, solo que a la izquierda. Un encantador de serpientes a la izquierda no es diferente a un encantador de serpientes a la derecha.</p>



<p>No soy experta en seguridad. Soy <strong>ciudadana activista, defensora de la vida y de la memoria</strong>. La ética no es un lujo. Es una urgencia, y más aún cuando se gobierna.</p>



<p class="has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">El Gobierno justifica bombardear para evitar que los grupos armados recluten a menores como escudos humanos. Debemos ir más profundo en la causa. Esos niños y niñas llegan ahí, muchas veces, por la <strong>pobreza, la miseria y el abandono</strong>, sin oportunidades reales para una calidad de vida que les permita tener acceso a sus derechos fundamentales. Llegan a ese lugar creyendo que van a tener una vida digna, que están existiendo por un bien superior a sus miserables vidas, <strong>pues sí, millones de niños se sienten miserables en este mundo</strong>. En esa profunda vulnerabilidad es que les lavan el cerebro para que hagan parte de estos grupos infames. Esto es cuando llegan engañados; ni hablar cuando son realmente secuestrados. El llamado &#8216;reclutamiento forzoso&#8217; es una forma de suavizar lo que realmente pasa. La criminalidad de estos grupos no se puede justificar, <strong>Aún así</strong>, sí se puede explicar. Y si hay un nicho delincuencial, es el <strong>hambre, el abandono y la miseria</strong>, acompañado de maltrato y abuso, que acompaña a cientos de niños colombianos que luego están allá, en el monte, dando la vida por una causa que ni siquiera entienden, aprendida de memoria por resignación. <strong>No puede ser que el país que con orgullo cree en Dios mayoritariamente, con ese mismo orgullo, justifique el bombardeo a niños por alguna razón.</strong> Esa lógica plantea una pregunta que nos debería helar la sangre: <strong>¿quién decide qué vida vale más? ¿Desde qué lugar se toma esa decisión?</strong></p>



<p>Esta pregunta nos lleva al dilema ético fundamental. <strong>Michael Walzer</strong>, en su libro <em><strong>Guerras Justas e Injustas</strong></em>, nos advierte que incluso en contextos de guerra hay <strong>límites morales que no pueden cruzarse</strong>. Y desde la óptica feminista, la teórica <strong>Joan Tronto</strong>, desde la ética del cuidado, recuerda que la <strong>vulnerabilidad</strong> debe ser el centro de toda decisión pública. En este sentido, bombardear en nombre de la paz es una contradicción que normaliza el lenguaje de guerra. Gobernar, al final del día, es cuidar.</p>



<p>El Derecho Internacional Humanitario es claro: los <strong>menores</strong> reclutados siguen siendo <strong>víctimas</strong>, no combatientes legítimos. ¿Cómo puede entonces justificarse su muerte como daño colateral? La contradicción entre el opositor, que denunciaba, y el <strong>Gobernante</strong>, que justifica, no es solo política: es ética.</p>



<p>El sociólogo <strong>Avishai Margalit</strong>, en <em><strong>La Sociedad Decente</strong></em>, nos recuerda que la legitimidad política se destruye cuando se traicionan los principios sin reconocerlo. Justificar la muerte de <strong>niños y niñas</strong> que deberían ser protegidos es una humillación radical a la base ética del <strong>Estado</strong>. Como bien lo dijo <strong>Silvia Rivera Cusicanqui</strong>: <strong>“el poder tiende a reciclar sus violencias”</strong>.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">4. El Deber de No Callar y la Coherencia que Exigimos</h2>



<p>Como <strong>Feminista Artesanal</strong>, me niego a aceptar que la ética se suspenda a conveniencia. Ninguna estrategia, por &#8220;necesaria&#8221; que sea, justifica la muerte de <strong>menores</strong>. La vida no es una variable táctica. Los niños y las niñas no son escudos. La infancia es sujeto de especial protección. Callar ante su muerte sería traicionar lo esencial.</p>



<p>Por eso, citar a la gran <strong>Rosa Luxemburgo</strong> antes de que me encasillen en cualquier extremo, es necesario: <strong>“El deber de quien piensa es no callar”</strong>.</p>



<p>Como <strong>Edu-comunicadora</strong>, pienso en voz alta. La coherencia ética no es un adorno del discurso, es la base para defender los derechos fundamentales, incluso —y sobre todo— desde el poder. Bombardear <strong>niños y niñas</strong> es inaceptable. Reclutar <strong>menores</strong> es crimen de lesa humanidad. Que sea &#8216;legal&#8217; no lo hace correcto. <strong>El actual gobernante no debió ser quien diera la orden o autorización al bombardeo de niños.</strong></p>



<p>Esta reflexión se amplió por la fuerza de la realidad: el tiempo me pasó por encima y esta decadencia absoluta apareció. La coherencia exige nombrar lo que duele, incluso cuando incomoda. Porque la ética no se posterga. Porque la infancia no se negocia. Porque la memoria no se calla.</p>



<p><strong>Agradecimiento:</strong> Agradezco especialmente a la productora audiovisual Kelmen Gómez, quien hizo posible la producción y realización del video de opinión que hoy les presento, el cual grabé días antes del bombardeo a <strong>menores</strong>. Su sensibilidad, profesionalismo y compromiso con la palabra ética hicieron posible que esta reflexión tuviera también una dimensión visual y pedagógica. Gracias por ayudarme a sostener la voz cuando más se necesita.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Bibliografía y Fuentes de Consulta</h3>



<p>Aquí se detallan las fuentes y autores citados en esta columna de opinión para consulta de todas las personas:</p>



<p><strong>Filosofía Política y Ética</strong></p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Arendt, Hannah.</strong> <em>La Condición Humana</em> (1958).</li>



<li><strong>Margalit, Avishai.</strong> <em>La Sociedad Decente</em> (1996).</li>



<li><strong>Tronto, Joan.</strong> <em>Moral Boundaries: A Political Argument for an Ethic of Care</em> (1993). (Ética del Cuidado)</li>



<li><strong>Walzer, Michael.</strong> <em>Guerras Justas e Injustas</em> (1977).</li>
</ul>



<p><strong>Pensamiento Crítico y Feminismo</strong></p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Goldman, Emma.</strong> <em>La Tragedia de la Emancipación de la Mujer</em> (1910).</li>



<li><strong>Luxemburgo, Rosa.</strong> Frase célebre: “El deber de quien piensa es no callar”.</li>



<li><strong>Rivera Cusicanqui, Silvia.</strong> <em>Un pensamiento aymara</em> y otras obras.</li>
</ul>



<p><strong>Fuentes Históricas y Contexto de Conflictos Armados</strong></p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Radio Free Europe/Radio Liberty (vía JNS.org).</strong> (2022). <em>Iran&#8217;s sickening use of child soldiers</em>. (Detalla la movilización de más de 550.000 estudiantes al frente y la alta mortalidad entre combatientes en la Guerra Irán-Irak).</li>



<li><strong>Zargar, M., Araghizadeh, H., Soroush, M.R., &amp; Khaji, A.</strong> (2007). <em>Iranian casualties during the eight years of Iraq-Iran conflict</em>. Revista de Saúde Pública, 41(6). (Estudio académico que proporciona datos sobre muertes totales y el número de niños huérfanos por la guerra).</li>



<li><strong>Refworld (UNHCR).</strong> <em>Child Soldiers Global Report 2001 &#8211; Iran</em>. (Documenta el uso extensivo de niños soldados por Irán en la guerra).</li>
</ul>



<p><strong>Fuentes Periodísticas sobre la Controversia en Colombia</strong></p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>El País América Colombia</strong> y otras fuentes (2025). Informes sobre el bombardeo en Guaviare, la confirmación de la muerte de menores, y los reportes de otros casos en meses previos bajo el actual gobierno. </li>



<li>Se recomienda buscar las publicaciones bajo los títulos como <em>&#8220;Un bombardeo de las fuerzas militares pone en apuros a Petro por la muerte de varios menores de edad&#8221;</em> o <em>&#8220;Cuatro niños más murieron en otro bombardeo&#8230;&#8221;</em></li>
</ul>
]]></content:encoded>
        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=122582</guid>
        <pubDate>Wed, 19 Nov 2025 08:02:57 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/19025304/jh.jpeg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[El Centro Descentrado en medio del Bombardeo a la Infancia]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Diego Fonnegra, el Guardián de la Memoria del General Santander: La Ley Frente a la Épica</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/diego-fonnegra-el-guardian-de-la-memoria-del-general-santander-la-ley-frente-a-la-epica/</link>
        <description><![CDATA[<p>A raíz de mis dos conversaciones con Diego Fonnegra sobre el propósito del museo y su lucha por la memoria, yo interpreto y parafraseo su visión central: Colombia necesita a Santander ahora más que nunca. La narrativa histórica dominante, como me recalcó Diego, tiende a glorificar la gesta militar de Bolívar, el carisma, el sueño continental. Esta visión omite la obra civilista que le dio forma a la Gran Colombia.</p>
<p>Santander fue el constructor de nuestra institucionalidad. Mientras el Libertador soñaba con proyectos vitalicios y gobiernos centralizados, el Hombre de las Leyes se concentró en la tarea menos glamurosa, aunque más esencial: la fundación de la República sobre la base de la Constitución y la separación de poderes. Su legado nos recuerda que una Nación fuerte no depende de un líder mesiánico.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Por Mar Candela</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/16153311/museo-1024x576.jpg" alt="Diego Fonnegra, el guardián de la memoria de Francisco de Paula Santander" class="wp-image-122498" style="width:36px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/16153311/museo-1024x576.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/16153311/museo-300x169.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/16153311/museo-768x432.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/16153311/museo-1536x864.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/16153311/museo.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Hoy, en una ciudad donde los museos suelen tener amplia visibilidad, este espacio parece contar con menos aliados y divulgadores. Me pregunto por qué. ¿Será que la historia contada desde lo íntimo, desde lo familiar, necesita nuevos caminos para ser escuchada?

Lo cierto es que este museo ofrece una experiencia distinta: la de la memoria tejida con afecto, paciencia y compromiso. Por eso, esta columna es una invitación a quienes aman la historia, la educación y la justicia, a acercarse a este lugar. A escuchar a Diego. A dejarse tocar por su relato. Porque cuidar la memoria también es cuidar el país.</figcaption></figure>



<p>En medio de la fiebre histórica y la constante tensión política que vive Colombia, hemos vuelto a caer en la trampa del maniqueísmo: o estás con Bolívar o estás contra él. Esta cruzada épica nos hace olvidar al arquitecto de la República, al &#8220;Hombre de las Leyes&#8221; que nos puso a funcionar: <strong>Francisco de Paula Santander</strong>. Necesitamos urgentemente equilibrar la balanza en la <strong>Nación</strong>.</p>



<p>Tuve la oportunidad de dialogar con <strong>Diego Fonnegra</strong> en dos ocasiones, y a través de esas conversaciones entendí que el verdadero campo de batalla no es el militar, sino el de la memoria. La <strong>Casa Museo Francisco de Paula Santander</strong> no está en el centro histórico, sino en la antigua <strong>Hacienda El Cedro</strong>, al nororiente de Bogotá (Carrera 7 No. 150-21). Es una casona campesina del siglo XVII, con estilo colonial andaluz, paredes de tapia pisada, que respira más de 400 años de historia de la Sabana. No es un museo estatal, sino un lugar íntimo, tejido a pulso por Diego y su familia, un claro ejemplo de resistencia patrimonial.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Diego Fonnegra, El guardián de la memoria del general Santander. Por Mar Candela " width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/crC0wsVk5GA?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">El Corazón Abierto de la Historia Viva</h3>



<p>El museo es el hogar de un legado que <strong>Diego Fonnegra, su custodio, y yo interpretamos</strong> como una necesidad histórica. Él, con más de 70 años, es el principal guardián. Su perfil como <strong>historiador, visionario y exfuncionario público</strong> que trabajó en la transformación de la Dirección de Turismo en el Instituto Distrital de Cultura y Turismo, da un peso especial a su labor de defensor del territorio y de la memoria. <strong>Su pasión es lo que desarma mi propio cinismo</strong> sobre la gestión de la memoria nacional. Es un lugar que está vivo, y gran parte de su magia reside en las <strong>maquetas vivientes</strong> que Diego, con su voz especial y profundamente conmovedora, hace viajar a todas las personas en el tiempo a la época.</p>



<p><strong>Parafraseando a Diego,</strong> él afirma con firmeza que todas las personas en Colombia necesitamos conocer esta otra memoria. Comprender que Simón Bolívar es una parte de la historia. Entender que <strong>Santander fue fundamental en la construcción de lo que hoy somos como Nación</strong>. Su preocupación es palpable: abre el corazón del museo a niños y jóvenes, profundamente preocupado por la falta de <strong>divulgadores serios</strong> de la historia y la memoria. Mantiene las puertas abiertas para encontrarse con quienes quieran realmente la historia completa del país.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">La Batalla Grande: Instituciones vs. Caudillismo</h3>



<p>A raíz de mis dos conversaciones con Diego Fonnegra sobre el propósito del museo y su lucha por la memoria, <strong>yo interpreto y parafraseo su visión central</strong>: Colombia necesita a Santander ahora más que nunca. La narrativa histórica dominante, <strong>como me recalcó Diego</strong>, tiende a glorificar la gesta militar de Bolívar, el carisma, el sueño continental. Esta visión omite la obra civilista que le dio forma a la Gran Colombia.</p>



<p>Santander fue el constructor de nuestra institucionalidad. Mientras el Libertador soñaba con proyectos vitalicios y gobiernos centralizados, el <em>Hombre de las Leyes</em> se concentró en la tarea menos glamurosa, aunque más esencial: <strong>la fundación de la República sobre la base de la Constitución y la separación de poderes</strong>. Su legado nos recuerda que una <strong>Nación</strong> fuerte no depende de un líder mesiánico.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">Feminismo Artesanal y la Memoria de las Mujeres</h3>



<p>Como ciudadana y como feminista, me intriga profundamente la historia detrás de los héroes, especialmente la de las mujeres que los rodearon. Me llena de ilusión que la Casa Museo sea una esquinita de historia que se ha mantenido con esfuerzo personal, familiar y social, a pesar de que ha tenido que difuminarse entre los intereses partidistas y los comerciales. <strong>Yo creo</strong> que nuestro deber es recobrar ese hábito de buscar la memoria.</p>



<p>Queremos conocer a esas otras mujeres que fueron claves, cuyos nombres están verificados en fuentes históricas. Es un ejercicio de <strong>Feminismo Artesanal</strong>, buscando los hilos de la historia que cosieron <strong>Manuela Antonia de Omaña y Rodríguez</strong> (su madre, nacida en 1768); su esposa, <strong>Sixta Pontón Piedrahita</strong>; y sus hijas, <strong>Clementina Santander Pontón</strong> y <strong>Sixta Tulia Santander Pontón</strong>. Ellas, aunque no se autodenominaban feministas, sí que lo fueron en sus roles, defendiendo y sosteniendo un legado que hoy podemos visitar.</p>



<p>La historia de Bolívar ya la conozco. Me intriga que tanto sea cierto y que tanto sea fantasía en la historia de las mujeres de la época, como pasó con las Ibáñez, vendidas por una novela con la fantasía del erotismo, sacando de contexto su gran valor en la historia de la <strong>Nación</strong>. Basta con escuchar a Diego Fonnegra para querer conocer más sobre esta parte esencial de la historia.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">El Llamamiento: La Resiliencia de la Memoria</h3>



<p>Quiero como educomunicadora tener la oportunidad de conocer la otra historia y a esas mujeres que no se mencionan tanto. Esta columna es una invitación a la <strong>Resiliencia de la Memoria</strong>. Hago un llamado a <strong>todas las personas</strong>, especialmente a los estudiantes de historia, a proponer actividades educativas en este museo. Me encantaría ver a estudiantes de historia proponer actividades educativas que reactiven este espacio. Es un acto de <strong>justicia histórica</strong> y de <strong>justicia cognitiva</strong> darle a Santander el espacio que merece.</p>



<p>Acérquense a la Casa Museo Santander. Escuchen a Diego Fonnegra. Dejen que su relato detone nuevas preguntas. Cuidar la memoria del <strong>Organizador de la Victoria</strong> y el <strong>Padre de las Leyes</strong> es un acto de resistencia civil que nos enseña a valorar la República que construimos.</p>



<p>Para conocer de cerca el trabajo de Diego Fonnegra y la historia de la casona, puedes una  <a href="https://www.youtube.com/watch?v=OkeZyITC7gU">Entrevista con Diego Fonnegra: “El inquilino de la casona”</a>.</p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=122497</guid>
        <pubDate>Sun, 16 Nov 2025 20:38:42 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Diego Fonnegra, el Guardián de la Memoria del General Santander: La Ley Frente a la Épica]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Lilia Méndez: El Feminismo Artesanal que Teje una Nueva Realidad y Recicla el Destino</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/lilia-mendez-el-feminismo-artesanal-que-teje-una-nueva-realidad-y-recicla-el-destino/</link>
        <description><![CDATA[<p>Lilia creció en la pobreza, enfrentó la discriminación y conoció el dolor más profundo que puede experimentar una madre: la humillación a su hijo. El día que su niño fue expulsado del colegio por no tener el uniforme, ese evento terrible, no la hundió. ¡Ese golpe la impulsó a una meta monumental! Ella tomó esa vergüenza y con la Fundación Tato, la convirtió en uniformes dignos para cientos de niñas y niños.</p>
<p>Esto es el Feminismo Artesanal: la capacidad única de las mujeres de tejer y destejer la realidad desde sus propias manos, desde su entorno inmediato</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Nosotras, las que estamos dispuestas a transformar el mundo, sabemos que la inspiración no viene de un cuento de hadas.</p>



<p>Yo lo digo con todas mis letras: Lilia Méndez no es una simple recicladora. Es una &#8220;<strong>Ingeniera Social del Capital Humano</strong>&#8221; autodidacta  y una muestra viva del <strong>Feminismo Artesanal</strong>.</p>



<p> Ella ha tomado el trauma, la escasez y la discriminación, y los ha convertido en la materia prima de un imperio ético.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Lilia Méndez del reciclaje de carreta al reciclaje al  transformador de vida - Con Mar Candela " width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/POiBnDHT4PU?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<h2 class="wp-block-heading has-text-align-center has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">¡Escúchenme bien, todas las personas!  Nace del barro, del dolor y de una convicción innegociable. La historia de <strong>Lilia Méndez</strong> es esa clase de inspiración; es la prueba irrefutable de que la pobreza, antes que una condena económica, se desactiva con herramientas, procesos y oportunidades más que con poder mental.</h2>



<h3 class="wp-block-heading">I. El Feminismo Artesanal: Tejer y Destejer la Realidad</h3>



<p>Lilia creció en la pobreza, enfrentó la discriminación y conoció el dolor más profundo que puede experimentar una madre: la humillación a su hijo. El día que su niño fue expulsado del colegio por no tener el uniforme, ese evento terrible, no la hundió. <strong>¡Ese golpe la impulsó a una meta monumental!</strong> Ella tomó esa vergüenza y con la Fundación Tato, la convirtió en uniformes dignos para cientos de niñas y niños.</p>



<p>Esto es el <strong>Feminismo Artesanal</strong>: la capacidad única de las mujeres de <strong>tejer y destejer la realidad</strong> desde sus propias manos, desde su entorno inmediato. Es la acción de remendar el tejido social roto que el patriarcado, el clasismo y la pobreza nos impusieron. Lilia no esperó a un decreto; ella usó su resiliencia y su propia iniciativa para coser un futuro diferente. Al fundar Ora Marianis, ella no solo sumó fuerzas; creó un activo económico colectivo donde antes solo había despojo.</p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>La investigación sobre emprendimiento femenino confirma que la resiliencia y la autoeficacia son factores clave para que las mujeres, aún en contextos difíciles, logren impulsar negocios y obtener mayor participación laboral, demostrando su capacidad de negociar y construir su propia posición de responsabilidad. <br><a href="https://cladea.org/wp-content/uploads/2022/01/paper-126.pdf"><strong>PERSPECTIVA TEÓRICA SOBRE LOS FACTORES QUE IMPULSAN EL EMPRENDIMIENTO FEMENINO</strong></a></p></blockquote></figure>



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">II. La Urgencia de la Metacognición: El Saber Como Liberación</h3>



<p>En nuestra conversación vía whasapp  , Lilia manifestó  su deseo de terminar la primaria y el bachillerato. Ella lo sabe: a pesar de todo su éxito y de su inmenso intelecto práctico, hay una sed de conocimiento formal que la llama.</p>



<p>Hay gente que dice que el estudio no sirve para nada, porque confunde la educación con la riqueza monetaria. <strong>¡Qué ingenuidad!</strong> </p>



<p>El estudio tiene un costo mayor que el dinero. Es nuestra herramienta más poderosa para liberarnos de la ingenuidad. La educación, en su sentido más amplio —la psicoeducación, la lectura, el discernimiento— nos permite tener <strong>agenda y agencia propia</strong> sobre nuestra vida.</p>



<p>Nos libera de viejos conceptos, de normas patriarcales y de narrativas clasistas.</p>



<p>Una mujer con educación sabe cómo defenderse de la manipulación. No solo hablo de ir a una universidad; hablo de la <strong>capacidad de la metacognición</strong>, de pensar sobre cómo pensamos.</p>



<p> Es lo que permite a Lilia transformarse nuevamente, evolucionar de líder gremial a <em>speaker</em> y escritora. </p>



<p>La Mentalidad de Crecimiento que la sacó de la carreta ahora la impulsará hacia la biblioteca.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><strong>Ver el Respaldo Académico:</strong> La Mentalidad de Crecimiento es la creencia de que las habilidades pueden desarrollarse con esfuerzo. Los estudios indican que las personas con esta mentalidad atribuyen sus errores a la falta de esfuerzo, no a la falta de habilidad, y buscan activamente aprender para enfrentarse a futuros reveses. <a href="https://desarrollo-infantil.iadb.org/es/innovaciones/region_lac/mentalidad-de-crecimiento-para-un-mejor-futuro"><strong>MENTALIDAD DE CRECIMIENTO PARA UN MEJOR FUTURO (BID/IPA)</strong></a></p>
</blockquote>



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">III. El Hilo de Esperanza que nos Une</h3>



<p>Lilia Méndez, la mujer que nos enseñó a reciclar la adversidad en propósito, nos deja la lección más importante del <strong>Feminismo Artesanal</strong>: el trabajo más revolucionario no es el que se hace en la tribuna, sino el que se hace en el día a día, con las manos, tejiendo dignidad en la comunidad.</p>



<p>Yo tengo profunda curiosidad por el futuro de esta historia de vida. Estoy segura de que pronto les contaré sobre su desarrollo académico e intelectual, ese nuevo capítulo que le permitirá afinar las herramientas para su liberación total.</p>



<p>A todas las personas que me leen hoy: ¡Despierta tu mentalidad recicladora y teje una nueva realidad! Ha sido un honor compartir con ustedes este espacio hoy para darles a conocer a Lilia Méndez. De corazón a corazón.</p>



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<iframe loading="lazy" title="Lilia Méndez del reciclaje de carreta al reciclaje al  transformador de vida - Con Mar Candela " width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/POiBnDHT4PU?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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<p>Este encuentro personal fue posible gracias a la generosa colaboración del fotógrafo y artista visual <strong>Andrés Reina</strong>, la asesora de imagen colombiana <strong>Vanessa Valveri</strong>, y la <strong>Fundación Bio Entorno</strong>, quienes proporcionaron la locación para este diálogo.</p>
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        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
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        <pubDate>Tue, 11 Nov 2025 01:38:18 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Lilia Méndez: El Feminismo Artesanal que Teje una Nueva Realidad y Recicla el Destino]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
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