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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Thu, 18 Jun 2026 20:58:56 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Rompamos el silencio, Bloguero de Blogs El Espectador</title>
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        <title>Ya rompimos el silencio…¿y ahora?</title>
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        <description><![CDATA[<p>Robert Max Steenkist. Gerente Colegio Bilingüe José Max León. Tras unas semanas después de la segunda versión del Foro “Rompamos el silencio” en la Universidad EAN me atrevo a resaltar ciertos aspectos. De entrada: gracias por la paciencia a quien esperaron estas palabras y también a quienes se están tomando el tiempo de leerlas. En [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Robert Max Steenkist.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gerente Colegio Bilingüe José Max León.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tras unas semanas después de la segunda versión del Foro “<a href="https://www.youtube.com/watch?v=kTrgFKnLXyE">Rompamos el silencio</a>” en la Universidad EAN me atrevo a resaltar ciertos aspectos. De entrada: gracias por la paciencia a quien esperaron estas palabras y también a quienes se están tomando el tiempo de leerlas. En la era del inmediatismo y el afán, del exceso de confianza que le tenemos a los resúmenes y las conclusiones que realizan las nuevas tecnologías, siento un privilegiado al tener unos minutos de su atención. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Este texto es un acta sobre lo que se discutió ese día; es, ante todo, un gesto de agradecimiento a todos los que participaron, bien fuera como parte de la organización, como asistentes (presenciales y virtuales), como panelistas o como moderadores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No es tampoco un resumen, sino más bien una hoja de ruta (quizás demasiado personal) para lo que considero es el paso a seguir de una alianza de carácter interinstitucional que se viene gestando desde hace algunos años y que resulta más relevante que nunca.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque, si bien el principal propósito de cualquier colegio es el bienestar de los estudiantes y de sus familias, el <a href="https://josemaxleon.edu.co">Colegio Bilingüe José Max León</a> se enorgullece de “correr la milla extra” al animar a toda la sociedad a reconocer el acoso escolar como expresión y origen de buena parte de la violencia que ocurre en Colombia. Muchos antes de que fuéramos el primer colegio en latinoamérica en ser reconocido como una institución antibullying de acuerdo al modelo italiano NPR/PdR 42:2018 hemos promovido que las voces de las nuevas generaciones de colombianos tengan protocolos, garantías y claridad sobre cuáles son sus derechos y responsabilidades frente a un fenómeno que nos obliga a reevaluar las formas de nuestra educación. Requerimos del esfuerzo y la colaboración de todos los que componen el ecosistema para garantizar que este primer encuentro siga generando frutos.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El Foro &#8220;Rompamos el silencio&#8221;como un punto de partida </h2>



<p class="wp-block-paragraph">Este fue el llamado abierto a aquellos integrantes de la sociedad que se sienten incómodos con la normalización de la violencia. Este evento superó las expectativas de muchos y logró ofrecer un ápice de esperanza dentro de los esfuerzos por mejorar la realidad nacional y, sobre todo, de encontrar en otras personas e instituciones un reflejo de sus frustraciones y de sus fortalezas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El primer resultado de la integración que causó la iniciativa del Colegio Bilingüe José Max León es “El Efecto E”, un proyecto del diario El Espectador que, definida por su director Fidel Cano, una campaña que busca articular actores educativos, empresariales, institucionales y sociales para visibilizar este fenómeno desde una mirada más amplia. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Con esto, el diario más importante de Colombia, pretende hacer un contrapeso de optimismo a la era que la autora argentina Mariana Enriquez define como la de las tres As: ansiedad, angustia y apatía. Siempre desde su agudísima puntería y la profundidad de sus reflexiones, Cano definió el “Efecto E” como la manera de El Espectador sirve de megáfono para que, fruto de los diálogos del foro y de futuros eventos y reflexiones, a las tres As identificadas por enríquez, se le puedan anteponer salvavidas como: Empatía (esa capacidad de comprender y sentir lo que viven otras personas), Esperanza (o la confianza en la posibilidad de construir algo mejor), Encuentro (disposición a construir vínculos humanos significativos) y, por supuesto, el Estudio (dedicación con amor al aprendizaje y al conocimiento), Elegancia moral (nobleza de conducta y respeto hacia los demás), entre otros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me alegró muchísimo que la referencia que hice a la obra de la filósofa Anne Dufourmantelle resonara en buena parte de las intervenciones. Por el vínculo estrecho que he construido con ciertas comunidades del Vaupés, me sentí muy identificado cuando la Rectora de la Universidad EAN retomó la idea de un currículo basado en “La Dulzura” para honrar las dinámicas sociales de nuestros pueblos ancestrales, sobre todo en el momento sagrado del encuentro en los centros de pensamiento, en el que se instala el acuerdo de usar “la palabra dulce”, generalmente mediado por el uso del mambe que garantiza la escucha atenta y las intervenciones prudentes y siempre pacíficas.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">Y pude ver que otros panelistas&nbsp;también señalaban la necesidad de liberar a “la dulzura” de tantas capas de cursilería y simpleza con la que por tantas vías la han tratado de opacar. </p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">La necesidad de respetar y reconocer la vulnerabilidad de quienes son afectados por estas violencias relacionales se origina también en reconocer que quienes son victimarios o acosadores también pueden tener una noción desfigurada del poder de la dulzura. Dufourmantelle argumentaba que la vulnerabilidad es parte de la condición humana y que, en lugar de ignorarla, deberíamos utilizarla como una base para desarrollar empatía y solidaridad. La dulzura no es abrazar al otro sin condiciones, sino reconocer que ese otro está tan habitado por fortalezas como por debilidades. Y que, así como las fortalezas nos dan oportunidades para combinar fuerzas, las vulnerabilidades nos pueden unir en una equivalencia también apta para desarrollar soluciones e innovaciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El cambio cultural que promueve el Colegio Bilingüe José Max León empezó con esta alianza entre medios, educación y sociedad, pero cualquier camino en esta dirección debe partir de la disposición de entender al ser humano con nuevas prolongaciones de su sentido. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Tomó mucho tiempo entender que las personas son seres integrales, habitados por muchos tipo de inteligencia y que su desarrollo depende lo bien articulados que crezcan emociones, lógicas, sentimientos, habilidades, hábitos, entre otros…ahora, la tecnología&nbsp; y la evolucionada complejidad de las relaciones nos obligan a pensar en las personas como seres que habitan de manera cada vez más inevitable ese universo expansivo que es la virtualidad. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Como dice el Rector Javier Albornoz, el bullying es un fenómeno que cambia su forma y, si no ofrecemos guías, prevención y acompañamiento, puede encontrarse cómodo en cualquier lugar donde haya relaciones humanas. Cualquier esfuerzo contra el bullying y el acoso debe considerar el multiverso que habitan los seres humanos, al menos los que están bajo nuestra responsabilidad durante sus años de formación y, dentro de este marco, ni la familia, ni la escuela ni ningún ámbito laboral puede desconocer que el ciberbullying es ese entorno inhóspito y sin ley por el cual se mueve buena parte de las dinámicas sociales y donde la violencia ha asentado una de sus centrales de operación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese nuevo humano que debemos formar a partir del reconocimiento y la aceptación de todas sus ramificaciones debe tener en cuenta las dimensiones que abarca en educación, convivencia en todos sus ámbitos (pero que se nutre desde el hogar, sea cual sea su forma), la restauración como parte de una dinámica constante, el papel de los medios de comunicación como centro de formación pública, la salud mental como eje de la productividad y el bienestar de un país, entre otros.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Romper el silencio exige prevención desde cualquier ámbito</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Para esto las empresas, como las que conforman el Consejo Empresarial Colombiano para el Desarrollo Sostenible (CECODES), reconocen que las empresas también tienen una responsabilidad en romper cadenas de violencia. Aquellos liderazgos tóxicos muchas veces nacen de dinámicas no corregidas durante infancia y adolescencia y se pueden tratar en el marco de la seguridad y salud en el trabajo para garantizar el desarrollo de las empresas de la mano de un bienestar emocional y mental de sus trabajadores y de sus nichos familiares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una sociedad verdaderamente humana debe poder mirar el dolor sin convertir automáticamente al otro en monstruo. Esta base de la justicia restaurativa tiene sus bases en los protocolos que fija el Colegio Bilingüe José Max León para que el victimario no sea estigmatizado y tenga oportunidad y derecho a una segunda oportunidad. Así mismo, por el bien del conjunto social y la dignidad de los individuos, el dolor no puede convertirse en capital para anular a otros bajo el rótulo simplista y silenciador de “víctima”. No basta con reconocer, honrar y tratar de reparar su dolor del pasado, sino de valorar y aprender de sus cicatrices y de su poder de sanarse a sí mismos y a otros. Así, tanto los causantes del acoso como sus dolientes tienen un papel activo en la misión de darle a un grupo social una segunda oportunidad sobre la tierra.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En los próximos días se pactarán nuevos pasos hacia la dirección que ya anticipamos: la puesta en marcha de un “Observatorio contra el <a href="https://blogs.elespectador.com/author/luz-marina-garcia/">acoso escolar</a> y universitario”. </p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<div class="wp-block-media-text is-stacked-on-mobile"><figure class="wp-block-media-text__media"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="700" height="470" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/01113931/Rompamos-el-silencio.jpg" alt="Rompamos-el-silencio" class="wp-image-118751 size-full" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/01113931/Rompamos-el-silencio.jpg 700w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/01113931/Rompamos-el-silencio-300x201.jpg 300w" sizes="(max-width: 700px) 100vw, 700px" /></figure><div class="wp-block-media-text__content">
<p class="wp-block-paragraph">Aquí esperamos reunir buena parte del trabajo de los ponentes del foro, así como iniciativas académicas previas, para que podamos sumar conocimientos y reflexiones. El próximo foro deberá mostrar algunos resultados y nuevas voces que también quieran sumarse al llamado.</p>



<p class="wp-block-paragraph" style="font-size:clamp(15.747px, 0.984rem + ((1vw - 3.2px) * 0.938), 24px);px"><strong>Ya rompimos el silencio…</strong><br><strong>ahora vamos a construir con las nuevas voces.</strong></p>
</div></div>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Rompamos el silencio</author>
                    <category>Rompamos el Silencio: un llamado desde las aulas contra el bullying</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129694</guid>
        <pubDate>Fri, 05 Jun 2026 16:15:02 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Ya rompimos el silencio…¿y ahora?]]></media:description>
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        <item>
        <title>La lucha contra el acoso escolar</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/rompamos-el-silencio-un-llamado-desde-las-aulas-contra-el-bullying/el-acoso-escolar/</link>
        <description><![CDATA[<p>Por: Sandra Milena Sánchez Sánchez. Al hablar de acoso o discriminación escolar me remonta la memoria a la época de mi vida escolar en la década de los 80 y 90, donde se tenía una mirada normalizada al hecho de encontrar compañeros que si lo traducimos a los conceptos actuales mantenían un continuo acoso no [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Por: <strong>Sandra Milena Sánchez Sánchez. </strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Al hablar de acoso o discriminación escolar me remonta la memoria a la época de mi vida escolar en la década de los 80 y 90, donde se tenía una mirada normalizada al hecho de encontrar compañeros que si lo traducimos a los conceptos actuales mantenían un continuo acoso no solo hacia los más “débiles” sino al que en su momento decían “dio papaya”. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Este tipo de acoso era caracterizado por críticas con relación a la apariencia física, estrato económico, debilidades para comunicarse; entre otros. Sin embargo, no se tomaba como un constante ataque que, minimizada, sino que a veces era ejercido por todos y no tenía ninguna denominación. Podría decirse que era el diario vivir de un centro educativo.</p>



<h2 class="wp-block-heading">En el mundo docente</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Pero de está situación no se escapaban los docentes, ya que se podía encontrar algunos con una forma “pedagógica” caracterizada por la discriminación, el castigo, la supresión y el poder de autoridad que era apoyada fielmente por los padres de familia. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Me hace recordar a un docente de Matemáticas que lo apodábamos “Hitler” por la forma de ejercer su autoridad por su saber sobre todos los estudiantes, nos pasaba al frente al tablero para realizar los ejercicios y si no estaban correctos nos dejaba de pie al lado de una pared hasta que terminará la clase, otros sacaban de clase a los estudiantes que no llevarán el uniforme completo y a las estudiantes mujeres que fueran maquilladas les limpiaban la cara ellos mismos con pañuelos. Lo más grave era si te quejabas con el director o los padres de familia porque todo era justificado como bueno para nuestro bien; ya que se decía que “la disciplina forjaba buenos ciudadanos”</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este tipo de conductas tanto de los estudiantes contra sus compañeros y de los docentes contra sus estudiantes fueron reevaluados y empezaron a ser vistas como formas de maltrato y revisarse de una forma más sería hacia el año 2013 con el nacimiento del movimiento global de concientización y el establecimiento del “Día Mundial contra el Acoso Escolar”; ya que anteriormente hacia finales de los años 80 se iniciaron investigaciones sobre este tipo de conductas, pero sólo como una forma de recopilar información de qué tipo de dinámicas se ejercían. En Colombia, en este mismo año 2013 se promulgó la Ley 1620, creando un Sistema Nacional de Convivencia Escolar para prevenir la violencia y discriminación (MEN, 2013).</p>



<h2 class="wp-block-heading">Unidos contra el acoso escolar</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Una organización que ha venido trabajando arduamente a nivel mundial frente a liderar programas, estrategias, promoción de espacios justos, equitativos y seguros frente a algún tipo de discriminación y acoso en las aulas es la UNESCO. </p>



<p class="wp-block-paragraph">En el año 2023, esta organización lideró una campaña denominada “Unidos contra el acoso escolar”; tomando como ejemplo algunos casos de estudiantes de diferentes escuelas y cómo todos los miembros de la comunidad educativa deberían responsabilizarse por la actuación frente a estos casos con programas que estuvieran vinculados en los currículos de forma transversal como proyectos y en los manuales de convivencia. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta organización en el 2025 lideró un espacio importante de apoyo para los países frente al poder identificar “Entornos de aprendizaje seguros: Prevención y tratamiento de la violencia en la escuela y sus alrededores”; desatacando a los docentes como los primeros promotores para la eliminación de estas conductas que afectan a los estudiantes y brindándoles herramientas para poder actuar de una forma óptima y adecuada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Retomando nuevamente, este compromiso en Colombia por erradicar las conductas de violencia y discriminación al interior de las instituciones educativas, vale la pena rescatar el papel del MEN (2025) donde a parte de brindar estrategias y programas a las instituciones para acompañar este trabajo, también resalta el papel de la familia como garante en eliminar la violencia en los hogares, como fuente primaria de la agresividad y del poco reconocimiento a las diferencias de los otros que se evidencia en los casos de los estudiantes que ejercen está misma violencia en el aula. </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">Este trabajo con las familias debe ser uno de los primeros pasos para dejar de normalizar la violencia y discriminación como medio de supresión para lograr poder o reconocimiento.</p>
</blockquote>



<h2 class="wp-block-heading">Iniciativas que transforman</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Como ejemplo de estas dinámicas dirigidas a la ardua tarea de promover y garantizar espacios académicos donde se tenga la cultura del buen trato a través de la sana convivencia y que vincule la participación de toda la comunidad educativa, es la iniciativa diseñada por la institución educativa Colombiana donde estudia mi hijo “<a href="http://www.josemaxleon.edu.co">Colegio Bilingüe José Max León</a>”; la cual ha creado el programa SER ( Social, Empático, Responsable) donde su principal tarea es promocionar y prevenir las situaciones Bullying y Ciberbullying; a través de propender por espacios donde se respete la diversidad no solo física y de pensamiento, sino de opiniones, gustos, creencias (CBJML, 2023).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta iniciativa que se desarrolla a través de diferentes estrategias como la identificación de casos, capacitación a la comunidad educativa, desarrollar acciones de prevención, concientización y sensibilización frente al significado del acoso escolar y sus implicaciones. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Como resultado de esta implementación y de los resultados obtenidos el Colegio en el año 2023 fue certificado como el primer colegio antibullyng en Colombia; llenando de orgullo a la comunidad y principalmente a nosotros los padres por garantizar un espacio seguro para nuestros hijos.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Una batalla conjunta</h2>



<p class="wp-block-paragraph">De acuerdo con estas experiencias y los excelentes resultados, es importante reflexionar que frente a la lucha contra la eliminación y erradicación de estas formas de violencia que discriminan y han llegado a repercutir en acciones tan tristes y llenas de impotencia como el suicidio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No deben ser los colegios los únicos responsables de garantizar que no se presenten este tipo de violencias en las aulas; ya que, la familia es el primer responsable de generar entornos seguros para los hijos, donde la comunicación prevalezca para que la generación de violencia física y psicológica no sea el medio para resolver conflictos; donde se tengan acuerdos frente al cumplimiento de los deberes y la defensa de los derechos de cada miembro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, siendo docente de profesión también me parece importante hacer un llamado a nuestra labor en esta tarea frente al <a href="https://blogs.elespectador.com/author/luz-marina-garcia/">acoso </a>y discriminación escolar, ya que como gruías, orientadores y promotores de los procesos educativos, debemos hacer que prevalezca la reflexión, la comunicación, la flexibilidad, el respeto a la diversidad de nuestros estudiantes, la inclusión.</p>



<div class="wp-block-media-text is-stacked-on-mobile"><figure class="wp-block-media-text__media"><img decoding="async" width="700" height="470" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/01113931/Rompamos-el-silencio.jpg" alt="Rompamos-el-silencio" class="wp-image-118751 size-full" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/01113931/Rompamos-el-silencio.jpg 700w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/01113931/Rompamos-el-silencio-300x201.jpg 300w" sizes="(max-width: 700px) 100vw, 700px" /></figure><div class="wp-block-media-text__content">
<p class="wp-block-paragraph">No ser generadores de actos de autoritarismo, poca empatía, creedores del saber absoluto; olvidándonos que nuestros estudiantes son el centro de todo el proceso educativo y que debemos garantizar que estén seguros en los espacios educativos, se sientan identificados, motivados, escuchados y con la confianza de poder expresar sus sentimientos, emociones y miedos frente a las situaciones que se presentan.</p>
</div></div>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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        <author>Rompamos el silencio</author>
                    <category>Rompamos el Silencio: un llamado desde las aulas contra el bullying</category>
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        <pubDate>Fri, 22 May 2026 19:40:57 +0000</pubDate>
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        <title>Labor docente en tiempos de polarización digital</title>
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        <description><![CDATA[<p>Por: Eduardo Ferreira Rodríguez. Jefe de área Ciencias Sociales. La crisis de la verdad en el siglo XXI no es solo un fenómeno tecnológico; es, ante todo, un desafío pedagógico de proporciones históricas para el docente. Si bien la transición del modelo informativo analógico al ecosistema de las redes sociales prometía una democratización del saber, [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por: Eduardo Ferreira Rodríguez. </strong>Jefe de área Ciencias Sociales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La crisis de la verdad en el siglo XXI no es solo un fenómeno tecnológico; es, ante todo, un desafío pedagógico de proporciones históricas para el docente. Si bien la transición del modelo informativo analógico al ecosistema de las redes sociales prometía una democratización del saber, la realidad nos ha devuelto un espejo de fragmentación y radicalización para el docente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este escenario, la pregunta que debe ocupar el centro del debate público no es solo cómo regular las plataformas, sino cómo la educación puede reconstruir la capacidad crítica de una generación que navega en un mar de algoritmos diseñados para la confrontación. Como bien advierten Estellés y Castellví (2020), la educación tiene el imperativo de sumergirse en este fenómeno, no desde una instrucción cívica tradicional, sino desde una formación que permita al ciudadano del futuro diseccionar la información con una objetividad que hoy parece en peligro de extinción.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La arquitectura digital y la psique del estudiante</h2>



<p class="wp-block-paragraph">La escuela hoy no compite solo con otros relatos, sino con sistemas de inteligencia artificial que crean &#8220;cámaras de eco&#8221;. Según Ríos Nicoli (2023), estos entornos no solo refuerzan las creencias preexistentes, sino que amplifican los valores del grupo propio mientras deshumanizan al &#8220;otro&#8221;. Para el docente, el reto es mayúsculo: el aula ya no es el único lugar donde se adquiere conocimiento, pero debe ser el único lugar donde ese conocimiento se somete a un juicio ético y lógico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La UNICEF (2025) señala con preocupación que el acceso a estos dispositivos comienza en la infancia tardía, una etapa donde la necesidad de pertenencia social es el motor principal de la identidad. Sin una intervención docente orientada, los jóvenes terminan asimilando discursos de odio no por convicción ideológica, sino por el deseo instintivo de conexión grupal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, el obstáculo más complejo para la labor educativa es lo que la ciencia ha denominado &#8220;dopamina digital&#8221;. Medina-Martín (2025) describe con rigor cómo las notificaciones e interacciones en redes activan los circuitos cerebrales del placer inmediato, de forma análoga a las sustancias psicoactivas. </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">Esta gratificación instantánea genera una erosión sistemática de la paciencia cognitiva; el estudiante, acostumbrado a la velocidad del algoritmo, pierde la capacidad de detenerse a analizar la validez de una fuente.</p>
</blockquote>



<h2 class="wp-block-heading">Donde la labor docente se vuelve revolucionaria</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En un mundo que exige respuestas inmediatas y viscerales, la escuela debe ser el espacio que reivindique la pausa, la duda y el análisis multiperspectivista. Es alarmante observar cómo figuras de autoridad e <em>influencers</em> emplean la emocionalidad para vender verdades parciales, sabiendo que la ira y el miedo inhiben el pensamiento crítico. Ante el postulado de que &#8220;si tiene seguidores, tiene la razón&#8221;, el docente debe oponer la fuerza del método científico y la hermenéutica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por ello, es un error estratégico que las instituciones educativas y las familias eviten los temas controversiales por temor al <a href="https://blogs.elespectador.com/author/luz-marina-garcia/">conflicto</a>. El silencio pedagógico no protege al estudiante; por el contrario, lo entrega inerme a las corrientes de desinformación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La escuela debe transformarse en un laboratorio de pensamiento donde se descompongan los discursos de odio y los radicalismos políticos. El docente, actuando como un orientador neutral pero firme en los valores democráticos, debe facilitar que el estudiante descomponga la información en sus partes mínimas, analice los intereses de los actores involucrados y aprenda a identificar las falacias lógicas que sostienen las narrativas de polarización. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Como sostiene Liang Wu (2019), la falta de una intervención oportuna permite que la desinformación genere efectos destructivos; por tanto, el aula debe ser el escenario donde se aprenda a desmontar esa mentalidad de &#8220;nosotros contra ellos&#8221; que hoy fractura nuestra cohesión social.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La Escuela de Argumentación</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Frente a esta realidad, el <a href="http://www.josemaxleon.edu.co">Colegio Bilingüe José Max León</a> ha consolidado la Escuela de Argumentación, un ecosistema donde el estudiante desarrolla habilidades de interpretación, análisis normativo y pensamiento crítico de alto nivel.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A través de ejercicios pedagógicos en el Senado, la Asamblea y el Modelo de Naciones Unidas (Max Mun), los jóvenes perfeccionan su capacidad de investigación y la defensa de ideas fundamentadas, superando la reactividad digital. En estos escenarios, el aprendizaje se traduce en la habilidad técnica para diseccionar problemáticas sociales y económicas, construyendo propuestas viables que nacen de una comprensión profunda de los marcos constitucionales y legales reales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta formación práctica potencia la oratoria, la comunicación persuasiva y la seguridad al hablar en público, herramientas esenciales para un liderazgo íntegro. Al participar en debates formales, el estudiante entrena su capacidad de escucha respetuosa y deliberación democrática, aprendiendo a gestionar posturas ideológicas diversas y a tomar decisiones responsables en equipo. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Así, la institución trasciende el currículo técnico para entregar a la sociedad ciudadanos preparados para retos nacionales e internacionales, capaces de ejercer un poder ético y de sostener una participación activa en la construcción de una democracia consciente, en una social digital llena de vacíos en su pensamiento racional.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">En conclusión, la educación no es simplemente una herramienta contra la polarización, es la única defensa sólida que poseemos como sociedad. La misión de los colegios hoy trasciende el cumplimiento de un currículo técnico; su verdadera prioridad debe ser la formación ética y ciudadana en entornos digitales. </p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">En una época donde, como señala Medina-Martín (2025), se miente sin miedo a las consecuencias, la escuela tiene la responsabilidad de formar individuos que no solo busquen la aceptación de su burbuja digital, sino que tengan la valentía de observar la realidad con autonomía, rigor y, sobre todo, humanidad. </p>



<div class="wp-block-media-text is-stacked-on-mobile"><figure class="wp-block-media-text__media"><img decoding="async" width="700" height="470" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/01113931/Rompamos-el-silencio.jpg" alt="Rompamos-el-silencio" class="wp-image-118751 size-full" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/01113931/Rompamos-el-silencio.jpg 700w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/01113931/Rompamos-el-silencio-300x201.jpg 300w" sizes="(max-width: 700px) 100vw, 700px" /></figure><div class="wp-block-media-text__content">
<p class="wp-block-paragraph"> El futuro de la democracia no se decidirá en los algoritmos de las redes sociales, sino en la capacidad de nuestros docentes para encender la chispa de la duda metódica en la mente de sus estudiantes.</p>
</div></div>



<h3 class="wp-block-heading">Bibliografía:</h3>



<ul class="wp-block-list">
<li class="has-small-font-size">Estellés, M., &amp; Castellví, J. (2020). The Educational Implications of Populism, Emotions and Digital Hate Speech: A Dialogue with Scholars from Canada, Chile, Spain, the UK, and the US. Sustainability, 12(15), 6034. <a href="https://doi.org/10.3390/su12156034">https://doi.org/10.3390/su12156034</a>.</li>



<li class="has-small-font-size">Ríos Nicoli, B. M. (2023). Radicalización digital: el efecto de las redes sociales en el extremismo político y el discurso del odio.&nbsp;<em>Ciencia Latina Revista Científica Multidisciplinar</em>,&nbsp;<em>7</em>(1), 10749-10755. <a href="https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v7i1.5247">https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v7i1.5247</a>.</li>



<li class="has-small-font-size">Haynes, T. (1 de mayo de 2018). <em>Dopamine, Smartphones &amp; You: A battle for your time</em>. SITNBoston; Harvard University, The Graduate School of Arts and Sciences</li>



<li class="has-small-font-size">UNICEF. (2025). <em>Infancia, Adolescencia y Bienestar Digital: Informe sobre el uso de tecnologías y riesgos en el entorno digital</em>. Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia. <a href="https://www.lamoncloa.gob.es/presidente/actividades/Documents/2025/111125-Informe-InfanciaDigital-Alumnado.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.lamoncloa.gob.es/presidente/actividades/Documents/2025/111125-Informe-InfanciaDigital-Alumnado.pdf</a>.</li>



<li class="has-small-font-size">Medina-Martín, Ulises-Jesús (2025). &#8220;Disinformation networks: the virality of fake news, echo chambers and algorithmic manipulation&#8221;. Infonomy, 3(6) e25039. <a href="https://doi.org/10.3145/infonomy.25.039">https://doi.org/10.3145/infonomy.25.039</a>.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Rompamos el silencio</author>
                    <category>Educación</category>
                    <category>Rompamos el Silencio: un llamado desde las aulas contra el bullying</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128288</guid>
        <pubDate>Thu, 30 Apr 2026 14:29:52 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/29101351/pixelkult-media-998990-scaled.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Labor docente en tiempos de polarización digital]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Rompamos el silencio</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Mafalda y la fuerza del pensamiento infantil en la educación crítica</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/rompamos-el-silencio-un-llamado-desde-las-aulas-contra-el-bullying/mafalda/</link>
        <description><![CDATA[<p>Por: María Alejandra Salazar Gutiérrez. Docente Colegio Bilingüe José Max León. La concepción de la infancia ha estado históricamente atravesada por una mirada adultocéntrica que la define como una etapa de tránsito, incompleta y subordinada al saber adulto. Desde esta perspectiva, los niños han sido concebidos como sujetos en formación, más próximos al error que [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Por: <em>María Alejandra Salazar Gutiérrez</em>. Docente Colegio Bilingüe José Max León.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La concepción de la infancia ha estado históricamente atravesada por una mirada adultocéntrica que la define como una etapa de tránsito, incompleta y subordinada al saber adulto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde esta perspectiva, los niños han sido concebidos como sujetos en formación, más próximos al error que al pensamiento, y más necesitados de corrección que de escucha.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el ámbito educativo, esta concepción se ha traducido en prácticas pedagógicas que privilegian la transmisión unidireccional del conocimiento, la obediencia y la reproducción de contenidos por sobre el diálogo, la problematización y la construcción colectiva de sentido. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, diversos enfoques contemporáneos de la pedagogía crítica y de la educación basada en derechos han cuestionado esta mirada, reivindicando a la infancia desde el pensamiento, palabra y producción simbólica.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Niños como sujetos de pensamiento</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Autores como Freire (1970) coinciden en señalar que toda práctica educativa es, en sí misma, una práctica política, en tanto define quiénes pueden hablar, qué voces son legitimadas y cuáles permanecen silenciadas. En este marco, reconocer a los niños como sujetos de pensamiento no constituye un gesto pedagógico accesorio, sino una toma de posición ética frente al conocimiento, la autoridad y la democracia. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La Convención sobre los Derechos del Niño (<em>Organización de las Naciones Unidas</em> [ONU], 1989) refuerza esta perspectiva al establecer el derecho de la infancia a expresar su opinión y a que esta sea considerada en los asuntos que la afectan. No obstante, entre el reconocimiento normativo y la práctica cotidiana persiste una brecha significativa que atraviesa la vida escolar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este contexto, Mafalda, el emblemático personaje creado por Joaquín Salvador Lavado (Quino), se erige como una figura profundamente pedagógica. Aunque no fue concebida explícitamente con fines educativos, su presencia en el imaginario cultural latinoamericano ha contribuido de manera notable a problematizar el lugar históricamente asignado a la infancia. </p>



<h2 class="wp-block-heading">Mafalda, una infancia que piensa, pregunta e incomoda</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Sus intervenciones, cargadas de ironía y lucidez, revelan las contradicciones del mundo adulto y ponen en evidencia la fragilidad de muchas certezas socialmente naturalizadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A través de la voz de Mafalda, Quino construye una crítica social que se vale de la mirada infantil para desnaturalizar la injusticia, la violencia y el sinsentido de determinadas lógicas adultas. Como señala el propio autor, Mafalda es una niña que “se da cuenta de que el mundo no funciona muy bien” (Lavado, 2014). </p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta capacidad de advertir lo que otros han aprendido a tolerar constituye una de las principales potencias del pensamiento infantil y, al mismo tiempo, uno de los aspectos más frecuentemente desestimados en el ámbito escolar. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde una lectura pedagógica, Mafalda pone en tensión el supuesto de que el pensamiento crítico es una habilidad que se adquiere únicamente en la adultez o como resultado directo de la escolarización formal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por el contrario, sus preguntas evidencian que la infancia posee una capacidad inherente para interrogar la realidad, siempre que encuentre un entorno que no silencie ni ridiculice su voz. </p>



<p class="wp-block-paragraph">En este sentido, la historieta se configura como un espacio simbólico donde la infancia es reconocida como sujeto epistémico, capaz de producir sentido y de formular juicios éticos sobre el mundo que habita. Esta legitimación del pensamiento infantil se articula estrechamente con una concepción de la educación entendida como práctica dialógica y emancipadora.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Freire (1970) advierte que una pedagogía centrada exclusivamente en la transmisión de contenidos tiende a negar la posibilidad de que los sujetos se reconozcan como protagonistas de su propio proceso de conocimiento. Mafalda, en cambio, construye saber a partir de la pregunta, la confrontación y la problematización de las respuestas clausuradas del mundo adulto.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> Su actitud no remite a una rebeldía superficial, sino a una exigencia ética de coherencia y sentido que, cuando no encuentra espacios de reconocimiento en la escuela, puede derivar en formas de silenciamiento, retraimiento o normalización de experiencias de violencia cotidiana.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El colegio como espacio cultural</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Desde esta perspectiva, el acoso escolar puede ser comprendido como una manifestación de la deslegitimación sistemática de la palabra infantil. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando la institución escolar desconoce a los niños como sujetos capaces de interpretar críticamente su experiencia, el sufrimiento queda invisibilizado y la violencia se inscribe en el orden de lo naturalizado. </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">Expresiones adultas que minimizan el conflicto —como “son cosas de niños” o “conflictos propios de la edad”— no solo relativizan la gravedad de las situaciones de acoso, sino que reproducen una matriz adultocéntrica que invalida la experiencia subjetiva de la infancia.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Por ello, el colegio debe ser un espacio de producción cultural y social en donde se legitimen narrativas y no se silencien otras, como ocurre en ocasiones. En este marco, el acoso escolar no se sostiene únicamente por la acción del agresor, sino también por un entramado de silencios, omisiones y jerarquías que desautorizan la palabra de quien denuncia. </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">Mafalda resulta particularmente importante para problematizar esta lógica, ya que su voz infantil no solo identifica la injusticia, sino que se rehúsa a aceptarla como parte inevitable del orden social.</p>
</blockquote>



<h2 class="wp-block-heading">El papel de los niños</h2>



<p class="wp-block-paragraph">De manera análoga, los niños que señalan situaciones de burla, exclusión o humillación en el contexto escolar suelen ser percibidos como exagerados, hipersensibles o disruptivos, antes que como sujetos que ejercen una lectura crítica de la realidad que habitan. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Así, enfrentar el <a href="https://blogs.elespectador.com/author/luz-marina-garcia/">acoso escolar</a> desde una pedagogía crítica implica ir más allá de una lógica meramente normativa o punitiva, para interrogar las condiciones simbólicas, discursivas y relacionales que posibilitan su persistencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Reconocer a los niños como sujetos epistémicos permite desplazar la comprensión del acoso desde explicaciones individualizantes hacia una mirada relacional y estructural. Asimismo, habilita un desplazamiento desde una pedagogía del control hacia una pedagogía de la escucha y la participación. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La Convención sobre los Derechos del Niño (ONU, 1989) no se limita a consagrar el derecho a la expresión, sino que establece la obligación de que dicha expresión sea considerada en los asuntos que afectan a la infancia. </p>



<p class="wp-block-paragraph">En el contexto escolar, ello implica asumir que los niños no solo padecen la violencia, sino que también producen saberes situados sobre ella, capaces de orientar prácticas preventivas y transformadoras.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Mafalda como referente social</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Desde la práctica docente, Mafalda invita a revisar críticamente el lugar que se asigna a la palabra infantil en el aula, especialmente cuando esta palabra nombra el malestar. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Escuchar no equivale a intervenir de manera reactiva ante el conflicto, sino a construir condiciones <a href="http://www.josemaxleon.edu.co">pedagógicas</a> sostenidas que habiliten la expresión sin temor a la ridiculización o al descrédito.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">Como sostiene Meirieu (2001), educar supone aceptar el riesgo inherente a que el otro piense por sí mismo; frente al acoso escolar, ese riesgo se traduce en una responsabilidad ética ineludible.<br></p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">En definitiva, Mafalda no es solo un personaje entrañable, sino una potente interpelación pedagógica. A través de su mirada infantil, Quino invita a reconsiderar la relación entre infancia, pensamiento y educación.</p>



<div class="wp-block-media-text is-stacked-on-mobile"><figure class="wp-block-media-text__media"><img loading="lazy" decoding="async" width="700" height="470" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/01113931/Rompamos-el-silencio.jpg" alt="Rompamos-el-silencio" class="wp-image-118751 size-full" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/01113931/Rompamos-el-silencio.jpg 700w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/01113931/Rompamos-el-silencio-300x201.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 700px) 100vw, 700px" /></figure><div class="wp-block-media-text__content">
<p class="wp-block-paragraph">Reconocer a los niños como sujetos con ideas válidas no constituye únicamente una opción metodológica, sino una condición ética y política para la construcción de entornos escolares más democráticos y menos violentos. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Combatir el acoso escolar, desde esta perspectiva, implica también una disputa por el sentido del conocimiento y por el lugar que la infancia ocupa en la producción de lo común.</p>
</div></div>



<h3 class="wp-block-heading">Referencias</h3>



<ul class="wp-block-list">
<li>Freire, P. (1970). Pedagogía del oprimido. Siglo XXI Editores.</li>



<li>Lavado, J. S. (Quino). (2014). Toda Mafalda. Ediciones de la Flor.</li>



<li>Meirieu, P. (2001). La opción de educar. Octaedro.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Rompamos el silencio</author>
                    <category>Rompamos el Silencio: un llamado desde las aulas contra el bullying</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127710</guid>
        <pubDate>Thu, 23 Apr 2026 13:26:41 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/20120543/5137721-mafalda-2416485_1920.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Mafalda y la fuerza del pensamiento infantil en la educación crítica]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Rompamos el silencio</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Acoso laboral: cuando el silencio pesa más que las palabras</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/rompamos-el-silencio-un-llamado-desde-las-aulas-contra-el-bullying/acoso-laboral/</link>
        <description><![CDATA[<p>Por Jenny Pimiento. Hablar de acoso laboral muchas veces llamado mobbing no es sencillo. No siempre se presenta de forma evidente, ni se limita a gritos o humillaciones directas. A veces es más sutil, más silencioso y, por lo mismo, más difícil de identificar. Se esconde en la manipulación, en los comentarios pasivo-agresivos, en los [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><em>Por Jenny Pimiento. </em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hablar de acoso laboral muchas veces llamado <em><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Acoso_laboral">mobbing</a></em> no es sencillo. No siempre se presenta de forma evidente, ni se limita a gritos o humillaciones directas. A veces es más sutil, más silencioso y, por lo mismo, más difícil de identificar. Se esconde en la manipulación, en los comentarios pasivo-agresivos, <strong>en los discursos disfrazados de liderazgo</strong> y en una constante sensación de incertidumbre que termina afectando la salud emocional y mental de quien lo vive.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta es una realidad que muchas personas enfrentan, y que yo misma experimenté.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Cambios no asertivos</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Todo comenzó con la llegada de un nuevo jefe. Como suele ocurrir, uno espera que estos cambios traigan nuevas ideas, aprendizajes y oportunidades de crecimiento. Sin embargo, no siempre es así. Hay líderes que no llegan a adaptarse a los equipos, sino a imponerse sobre ellos. Y en ese intento de imponer, muchas veces se pierde lo más importante: el respeto por las personas y ser escuchado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al principio, todo parecía normal. Un discurso estructurado, lleno de palabras sobre liderazgo, coaching, resultados y cultura organizacional. Pero con el paso del tiempo, ese discurso empezó a contradecirse con las acciones. Comentarios ambiguos, mensajes con doble intención y una comunicación cargada de pasivo-agresividad comenzaron a generar confusión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Frases que, en apariencia, eran inofensivas, pero que en el fondo dejaban una sensación de incomodidad: dudas sobre tu desempeño, cuestionamientos indirectos, silencios incómodos y cambios de actitud difíciles de entender. </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>Todo esto empezó a afectar no solo mi trabajo, sino también mi tranquilidad.</em></strong></p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Llegaron entonces los días sin dormir. La mente no descansaba. Pensar constantemente en qué hacer, cómo actuar, cómo responder, cómo adaptarme. Una preocupación permanente por no cometer errores, por cumplir expectativas poco claras y por tratar de encajar en una dinámica que no terminaba de definirse.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La manipulación también juega un papel importante</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Ese es uno de los efectos más complejos del acoso laboral sutil: no siempre sabes con certeza qué está pasando, pero sientes que algo no está bien. Te cuestionas, dudas de ti mismo, y poco a poco el desgaste emocional empieza a hacerse evidente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A través de discursos bien elaborados, algunos líderes logran justificar decisiones o comportamientos que, en otro contexto, serían claramente inadecuados. Se habla de exigencia, de crecimiento, de salir de la zona de confort, de no ser <strong>“reticente” </strong>pero en la práctica se genera un ambiente laboral tenso, poco claro y, en muchos casos, poco humano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este tipo de situaciones no solo afectan el desempeño laboral, sino que impactan directamente la autoestima, la seguridad y el bienestar de las personas. Y, sin embargo, <strong>muchas veces se guarda silencio.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El miedo es un factor determinante. Miedo a perder el empleo, a ser juzgado, a no ser escuchado o incluso a que la situación empeore. También está el miedo al “qué dirán” y la sensación de que tal vez es mejor adaptarse que confrontar.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Pero el silencio tiene un costo alto</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Con el tiempo, entendí que el problema no estaba en mi capacidad ni en mi compromiso con el trabajo. Hacer bien las cosas, cumplir con las responsabilidades y tener vocación de liderazgo no significa aceptar dinámicas que afectan la dignidad y el bienestar personal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También comprendí la importancia de la comunicación asertiva y el manejo de las emociones. No es fácil expresar lo que uno siente en estos contextos, pero es fundamental. Poner límites, buscar espacios de diálogo y, cuando es necesario, acudir a instancias formales dentro de la organización puede marcar la diferencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así mismo, es importante reconocer que no todos los líderes son iguales. En mi camino también he tenido la oportunidad de encontrar excelentes mentores y líderes que no solo enseñan, sino que acompañan. Personas que creen en el crecimiento desde el respeto, la empatía y la coherencia entre lo que dicen y lo que hacen.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Esos liderazgos son los que realmente transforman</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Hablar de acoso laboral no es solo contar una experiencia personal; es abrir la puerta a una conversación necesaria en los entornos laborales. Es reconocer que el bienestar emocional es tan importante como los resultados, y que un buen liderazgo no se basa en el control o la imposición, sino en la confianza y el respeto mutuo.</p>



<div class="wp-block-media-text is-stacked-on-mobile"><figure class="wp-block-media-text__media"><img loading="lazy" decoding="async" width="700" height="470" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/01113931/Rompamos-el-silencio.jpg" alt="Rompamos-el-silencio" class="wp-image-118751 size-full" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/01113931/Rompamos-el-silencio.jpg 700w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/01113931/Rompamos-el-silencio-300x201.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 700px) 100vw, 700px" /></figure><div class="wp-block-media-text__content">
<p class="wp-block-paragraph">Hoy, más que nunca, es importante aprender a identificar estas situaciones, darles nombre y no normalizarlas. Porque lo que empieza como un comentario incómodo o una actitud ambigua puede convertirse, con el tiempo, en un entorno laboral dañino.</p>
</div></div>



<p class="wp-block-paragraph">Y porque nadie debería tener que sacrificar su tranquilidad por conservar un trabajo.</p>



<p class="has-text-align-center has-x-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>¡<a href="https://blogs.elespectador.com/author/luz-marina-garcia/">Romper el silencio</a> es el primer paso!</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Rompamos el silencio</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Educación</category>
                    <category>Rompamos el Silencio: un llamado desde las aulas contra el bullying</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127717</guid>
        <pubDate>Wed, 08 Apr 2026 16:51:45 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/08101728/Acoso.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Acoso laboral: cuando el silencio pesa más que las palabras]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Rompamos el silencio</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Educación artística: el camino hacia una sociedad inclusiva</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/educacion/educacion-artistica/</link>
        <description><![CDATA[<p>Santiago Cruz Sánchez. Jefe de Área departamento de Artes CBJML. Hace un par de años, más exactamente en el 2019, mientras cursaba mi Maestría en Investigación Musical, estaba al mismo tiempo leyendo el libro “¿Por qué fracasan los países?” de Daron Acemoglu y James A. Robinson (2012). Aunque es un libro que no tiene en [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Santiago Cruz Sánchez.</strong> <em>Jefe de Área departamento de Artes CBJML.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hace un par de años, más exactamente en el 2019, mientras cursaba mi Maestría en Investigación Musical, estaba al mismo tiempo leyendo el libro <strong><em>“¿Por qué fracasan los países?” de Daron Acemoglu y James A. Robinson (2012)</em></strong>. Aunque es un libro que no tiene en lo absoluto nada que ver con educación, o con música y Arte, el impacto que generó este libro en mí fue profundo, no solo por su análisis sobre las causas del éxito o fracaso de las naciones, sino porque, al mismo tiempo que me formaba como investigador, me llevó a cuestionar de manera constante el rol de la educación dentro de la sociedad y, de manera más específica, el lugar que ocupa la educación artística en los procesos de transformación social.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El desarrollo de los países</h2>



<p class="wp-block-paragraph">La tesis central de <em>Acemoglu y Robinson </em>plantea que las diferencias entre países no radican en factores geográficos o culturales, sino en la manera en que se han configurado sus instituciones políticas y económicas. </p>



<p class="wp-block-paragraph">A través de ejemplos como el de ”<em>Nogales</em>”, una ciudad dividida entre Estados Unidos y México, los autores evidencian cómo dos territorios con características similares pueden ofrecer condiciones de vida radicalmente distintas dependiendo de la solidez y naturaleza de sus instituciones. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Este planteamiento permite comprender que el desarrollo no es una casualidad, sino el resultado de decisiones históricas que han favorecido modelos inclusivos o, por el contrario, estructuras extractivas que perpetúan la desigualdad.</p>



<h2 class="wp-block-heading">En el contexto colombiano</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En el caso de América Latina, y particularmente en Colombia, estas reflexiones encuentran un eco evidente. Tal como lo expone mi análisis previo, las decisiones políticas y estructurales han limitado históricamente las oportunidades de desarrollo, afectando ámbitos fundamentales como la educación, la ciencia y la innovación. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, dentro de este panorama surge una reflexión aún más profunda: si las instituciones son determinantes en el desarrollo de las sociedades, ¿qué tipo de formación necesitan los ciudadanos para construir instituciones más justas, inclusivas y equitativas? Es en este punto donde la educación artística y la cultura adquieren un papel fundamental.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La educación artística no puede seguir siendo entendida como un componente accesorio dentro del sistema educativo. Por el contrario, constituye un espacio esencial para el desarrollo de capacidades humanas que son indispensables en la construcción de sociedad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A través del arte, los individuos aprenden a pensar de manera crítica, a interpretar su contexto, a cuestionar las realidades establecidas y a proponer nuevas formas de comprender el mundo. Estas habilidades son coherentes con la necesidad de formar ciudadanos capaces de participar activamente en la transformación de sus entornos.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La cultura artística como reconstrucción del tejido social</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Tal como lo evidencia la historia latinoamericana, los procesos de colonización no solo implicaron la explotación de recursos, sino también la fragmentación de identidades culturales y la imposición de estructuras de poder que aún hoy tienen repercusiones. En este sentido, el arte y la cultura se convierten en herramientas de resistencia, memoria y reconstrucción. Permiten a las comunidades recuperar sus narrativas, fortalecer su identidad y generar espacios de encuentro que contrarresten las dinámicas de exclusión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde esta perspectiva, la educación artística se articula directamente con la construcción de instituciones inclusivas, tal como lo plantean Acemoglu y Robinson (2012). Una sociedad que promueve el pensamiento creativo, la sensibilidad social y la capacidad de diálogo está mejor preparada para cuestionar estructuras injustas y proponer alternativas de cambio.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">En otras palabras, el arte no solo forma artistas, sino ciudadanos con la capacidad de imaginar y construir nuevas realidades.</p>
</blockquote>



<h2 class="wp-block-heading">Espacios de transformación</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Además, en contextos donde la desigualdad y la falta de oportunidades han generado escenarios de violencia o fragmentación social, las prácticas artísticas se consolidan como espacios de <a href="https://blogs.elespectador.com/author/luz-marina-garcia/">transformación</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La música, el teatro, la danza y las artes plásticas y visuales, permiten canalizar emociones, generar sentido de pertenencia y construir comunidad. Estos procesos son fundamentales para reconstruir el tejido social, especialmente en países que, como Colombia, han enfrentado profundas heridas históricas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En consecuencia, pensar en el desarrollo de una nación implica necesariamente replantear el lugar de la <a href="https://josemaxleon.edu.co/bienestar-estudiantil/artes" target="_blank" rel="noreferrer noopener">educación artística</a> dentro de los sistemas educativos. </p>



<p class="wp-block-paragraph">No se trata únicamente de formar en habilidades técnicas, sino de reconocer el arte como un medio para fortalecer la conciencia social, la empatía y el pensamiento crítico. Invertir en educación artística y cultural es, en este sentido, una apuesta por el desarrollo humano y la transformación social.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Finalmente, si bien las decisiones políticas pueden limitar o ampliar las oportunidades de una sociedad, es en la educación donde se siembran las bases para el cambio. La formación de ciudadanos críticos, sensibles y creativos es un paso indispensable para construir instituciones más justas y equitativas. </p>



<div class="wp-block-media-text is-stacked-on-mobile"><figure class="wp-block-media-text__media"><img loading="lazy" decoding="async" width="700" height="470" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/01113931/Rompamos-el-silencio.jpg" alt="Rompamos-el-silencio" class="wp-image-118751 size-full" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/01113931/Rompamos-el-silencio.jpg 700w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/01113931/Rompamos-el-silencio-300x201.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 700px) 100vw, 700px" /></figure><div class="wp-block-media-text__content">
<p class="wp-block-paragraph">En este camino, la educación artística y la cultura no son elementos secundarios, sino pilares fundamentales para reconstruir una sociedad que, a pesar de sus dificultades históricas, aún tiene la posibilidad de reinventarse desde el conocimiento, la creatividad y la participación colectiva.</p>
</div></div>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Bibliografía</strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph">Asemoglu &amp; Robinson (2012), ¿Por qué fracasan los países? – Los orígenes del poder, la prosperidad y la pobreza. Bogotá, Editorial Planeta Colombiana.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Rompamos el silencio</author>
                    <category>Educación</category>
                    <category>Rompamos el Silencio: un llamado desde las aulas contra el bullying</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127357</guid>
        <pubDate>Tue, 24 Mar 2026 16:22:39 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Educación artística: el camino hacia una sociedad inclusiva]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Rompamos el silencio</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Crónica sobre la educación: la valentía de volver</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/educacion/cbjml/</link>
        <description><![CDATA[<p>Sergio Ibáñez. Jefe del Departamento de Lengua Castellana y Literatura. Durante cuatro años estuve alejado de mi país para perseguir mis sueños con el afán del que sólo piensa que el sentido de la vida estaba en llegar a la meta, en lograrlo. La vida me llevó a nuevos lugares y nuevas personas, caminé por [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Sergio Ibáñez. <br></strong><em>Jefe del Departamento de Lengua Castellana y Literatura</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante cuatro años estuve alejado de mi país para perseguir mis sueños con el afán del que sólo piensa que el sentido de la vida estaba en llegar a la meta, en lograrlo. La vida me llevó a nuevos lugares y nuevas personas, caminé por senderos desconocidos que nunca imaginé hasta llegar al CBJML.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mi alma se dejó contagiar por esa idea de que vivía bien por tener la posibilidad de comprar unos tenis de marca con un día de trabajo o que era genial poder tener el último teléfono con solo quince días de trabajo: creía que eso era el bienestar y el progreso.&nbsp; En esa frenética lucha por alcanzar esos imaginarios de triunfo tropecé.&nbsp; </p>



<p class="wp-block-paragraph">Fue un golpe durísimo y certero que hizo que mi vida entera entrara en un limbo, en un punto de quiebre. Decidí volver.&nbsp;He hablado con muchas personas que afirman que migrar es un acto de valentía. </p>



<h2 class="wp-block-heading">El verdadero acto de valentía es volver </h2>



<p class="wp-block-paragraph">Conozco a muchas personas que están atrapadas en un país y un lugar que no les pertenece, un lugar que no los hace felices, están atados a esa idea de que volver es una derrota. Yo descubrí que hay derrotas necesarias y hermosas sin las cuales algunas de las victorias no tienen sentido. Tal vez de eso se trate la vida, de aceptar que las derrotas implican necesariamente el sentido y la validez de futuras victorias. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando volví todo parecía oscuro: no sabía por dónde empezar ni cómo volver a reconstruir esa vida que creía perdida. Necesitaba desesperadamente un faro, algo que me devolviera las ganas de volver a descubrir nuevas rutas, mi salud mental estaba empezando a deteriorarse a causa de la inactividad y las secuelas del pasado.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Mi victoria más valiosa fue volver a las aulas</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El 10 de enero del 2024, recibí una llamada telefónica que le devolvió la respiración a mi alma: “Profe, te llamamos del Colegio Bilingüe José Max León, recibimos tu hoja de vida para la vacante de Docente de Lengua Castellana, queremos conocerte un poco más, ¿puedes venir mañana?”. &nbsp;Claro que podía. No solo podía, lo necesitaba, llevaba seis meses esperando esa llamada.&nbsp; </p>



<p class="wp-block-paragraph">El trece de enero fue mi primer día de trabajo con los niños en el colegio.&nbsp;Ese primer día me pareció exageradamente extraño, llevaba exactamente cuatro años y un mes sin pisar un aula. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese primer día fue un estado de <em>shock</em> constante e ininterrumpido: venía de trabajar en la obra cargando bultos de cemento y vaciando escombros durante 8 horas, repartiendo comida en bicicleta en el frío tempestuoso del invierno, lavando platos con alergias severas en la piel por el vapor y el jabón desde los dedos hasta los codos o recibiendo insultos de un chef porque no llevaba el plato rápido a la mesa del comensal. Eso solo por mencionar algunos casos. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora que lo veo desde afuera, no sé por qué pude aguantar tanto tiempo normalizando esas acciones; como inmigrante cargué sobre mi espalda el injusto peso de perder mi dignidad por esa falsa idea de bienestar de la que hablé anteriormente. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ciertamente esos trabajos, que hacen un paréntesis en mi profesión real, me enseñaron a ver el mundo con otros ojos y a entender que detrás de nuestro privilegio está el sacrificio de quien trabaja en esas otras profesiones que viví: ellos siempre serán dueños de todo mi respeto y admiración.</p>



<h2 class="wp-block-heading">En el CBJML</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Los días allí empezaron a redireccionar mi vida. No hubo mejor terapia para mí que el calor humano de los niños, ellos me devolvieron la esperanza, las ganas de volver a empezar mi vida. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Aprendí, gracias a ellos, que la docencia es un acto profundamente vital que va más allá de cualquier necesidad material: es un ejercicio que permite ensanchar el espíritu. Recuerdo uno de esos primeros días en el aula, una niña me dijo: “profe, ¿por qué eres tan raro?, parece como si no tuvieras sentimientos”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese fue un comentario que, lejos de escandalizarme, me conmovió profundamente. Por un lado, fue una radiografía de lo que era yo en ese momento, de cómo llegaba de nuevo a mi país: en esa frase pude verme reflejado como el viajero que llega después de mucho tiempo cansado y sin energía. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero por otro, me demostró la increíble sensibilidad que guarda un niño para ver lo que los demás no pueden ver o no se atreven a decir. A partir de ese momento me prometí no subestimar, en ninguna circunstancia, el pensamiento de los niños. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Vivimos en un mundo adulto-céntrico que considera que el único pensamiento válido es el que está determinado por la sabiduría que solo se alcanza con la experiencia, pero olvidamos que allí en la raíz, en el pensamiento de los niños se esconde una profundidad sublime, se esconden las preguntas y las reflexiones de los grandes filósofos y la espontaneidad de quien dice lo que siente sin ningún tipo de pretensión.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Abrazos de seres que apenas conocía en el CBJML</h2>



<p class="wp-block-paragraph">No podía creer que un abrazo tuviera la posibilidad de curar las heridas de una forma tan certera, eran verdadera medicina para el alma.&nbsp; En las aulas y los espacios de diálogo con mis colegas empecé a enamorarme de la filosofía del colegio, de esa manera en la que el vínculo y el cuidado eran tan importantes como el pensamiento crítico. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Poco a poco fui dejándome llevar por esa forma de ver la educación hasta que mi alma sanó por completo y la angustia por llegar a la meta desapareció.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Descubrí que la meta que tanto perseguí es el camino en sí y que ese camino que empezaba a recorrer de nuevo sólo podía ser recorrido si implicaba enseñar. El tiempo que llevo en el <a href="http://www.josemaxleon.edu.co">CBJML</a> me ha hecho entender que <strong>enseñar en la escuela, es también contemplar</strong>.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese camino de la contemplación que se posibilita gracias al acto de <a href="https://blogs.elespectador.com/author/luz-marina-garcia/">enseñar</a>, se dibujan paisajes que no todos los seres humanos pueden contemplar: &nbsp;El paisaje de ver a mis estudiantes crecer.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El paisaje de ver materializado un concepto tan abstracto como la felicidad en la figura de pequeños niños corriendo en el parque todos los días (<em>este es uno de los más bellos</em>). Un paisaje sonoro: “¡Profe, te quiero mucho!”. &nbsp;El paisaje del agradecimiento cuando mis brazos son el consuelo del llanto. &nbsp;El paisaje dulce.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El paisaje de la tormenta: un paisaje triste cuando cometo algún error en mi condición humana. El olor del paisaje a hierba mojada después de esa tormenta, cuando logro dialogar y solucionarlo… &nbsp;Todas esas formas de paisaje que aparecen en el camino de la enseñanza me han demostrado constantemente que ser profesor es un privilegio que me permitió descubrir que mis sueños no son nada si no implican construir sus sueños.</p>



<div class="wp-block-media-text is-stacked-on-mobile"><figure class="wp-block-media-text__media"><img loading="lazy" decoding="async" width="700" height="470" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/01113931/Rompamos-el-silencio.jpg" alt="Rompamos-el-silencio" class="wp-image-118751 size-full" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/01113931/Rompamos-el-silencio.jpg 700w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/01113931/Rompamos-el-silencio-300x201.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 700px) 100vw, 700px" /></figure><div class="wp-block-media-text__content">
<p class="wp-block-paragraph">A mis estudiantes que me han enseñado el valor real de la vida, al CBJML que confió en mí cuando todo estaba apagado, y a mis colegas que comparten y viven conmigo la pasión por la enseñanza, les agradezco por ser mi faro.</p>
</div></div>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Rompamos el silencio</author>
                    <category>Educación</category>
                    <category>Rompamos el Silencio: un llamado desde las aulas contra el bullying</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=126969</guid>
        <pubDate>Mon, 16 Mar 2026 19:50:04 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Crónica sobre la educación: la valentía de volver]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Rompamos el silencio</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Un colegio para la vida</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/un-colegio-para-la-vida/</link>
        <description><![CDATA[<p>Por Santiago Botía. Representante estudiantil. Mi historia en el Colegio Bilingüe José Max León comenzó hace 7 años, en el momento en el que mis padres toman la decisión de matricularme para cursar cuarto de primaria. En aquel entonces tenía 10 años y, sin saberlo, acababa de comenzar a escribir el capítulo más inolvidable de [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Por <strong>Santiago Botía</strong>. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Representante estudiantil.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Mi historia en el Colegio Bilingüe José Max León comenzó hace 7 años, en el momento en el que mis padres toman la decisión de matricularme para cursar cuarto de primaria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En aquel entonces tenía 10 años y, sin saberlo, acababa de comenzar a escribir el capítulo más inolvidable de mi vida, lleno de historias, aprendizajes, valores, amistades y crecimiento personal.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El primer día de clases</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El estar en un nuevo ambiente, con todo lo que eso implica, me preocupaba de gran manera. Sin embargo, el recibimiento tan caluroso de las directivas, los profesores y por supuesto mis compañeros, a quienes más tarde comencé a llamar amigos, me impresionó e impactó de sobremanera. Ese fue el primer indicio de que había llegado al lugar indicado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El ingreso al <em>CBJML</em> no lo hice solo, pues me matriculé junto a mi hermana mayor quien entró a noveno grado. Naturalmente, a ella, el cambio de colegio le preocupaba más, pues al entrar a un curso mucho mayor, ella suponía que los grupos de amistades iban a estar más marcados y que su integración iba a ser mucho más compleja. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero ella, al igual que yo, fue recibida por personas sumamente calurosas y humanas, a las cuales, 4 años después sigue recordando y apreciando con mucho cariño.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A lo largo de los años, las dinámicas dentro del colegio me hacían entender cada vez más que yo no estaba estudiando en un lugar normal, sino que era todo lo contrario, mi colegio era uno muy especial. </p>



<h2 class="wp-block-heading">Un colegio para la vida</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Comprendí entonces, que todo ese cariño humano que recibimos junto con mi hermana en nuestro primer año no era gratuito, sino que era reflejo de lo que el colegio realmente enseña a sus alumnos: humanidad. </p>



<p class="wp-block-paragraph">En estos años he tenido la oportunidad de interactuar con muchas personas de distintos colegios y puedo decir, sin miedo a equivocarme, que lo que el Colegio Bilingüe José Max León nos enseña a cada uno de los estudiantes va mucho más allá de un aula de clase o de una simple nota.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo no hablo así de mi colegio bajo una perspectiva cegada por el amor que tengo hacia el mismo, sino que lo hago al entender todo lo que este dispone para la educación humana de calidad que enseña. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Evidencia de esto, son los programas institucionales con los que el colegio cuenta, tales como el programa <a href="https://josemaxleon.edu.co/propuesta-educativa/antibullying">SER </a>o el CARE, programas cuyos propósitos son que los estudiantes nos sintamos seguros en nuestro segundo hogar y que, asimismo, sea de nuestro conocimiento las herramientas y procedimientos necesarios para combatir el acoso escolar. </p>



<h2 class="wp-block-heading">Programas antibullying</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Los programas SER y CARE nacen con el propósito de generar espacios seguros dentro del colegio para todos los estudiantes, resaltando y admirando las diferencias, los gustos o creencias y permitiendo que todos tengan una voz que realmente sea escuchada. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Ambas iniciativas no se quedan solo en el papel, sino que son trabajadas día tras día por parte del colegio y es por eso, y por muchas otras cosas, que el Colegio Bilingüe José Máx León es el primer colegio con un certificado <em><a href="https://blogs.elespectador.com/author/luz-marina-garcia/">Antibullying </a></em>en Colombia. Y acá hay algo que quiero resaltar:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><em>El colegio somos todos. Directivas, estudiantes, profesores, padres de familia y todos los actores que hacen que realmente vivamos en una comunidad, todos somos los que realmente hacemos colegio.</em></p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Este año fui elegido por mis compañeros para ser el representante de los estudiantes, cargo que asumo con mucho honor y por el cual agradezco la confianza que se me otorgó. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Este cargo lo desempeño con la responsabilidad propia de un estudiante leonista, pues ser el representante de todos los estudiantes del colegio lo amerita. Desde lo que he podido evidenciar día a día cómo representante, pero sobre todo como estudiante, es algo hermoso que tiene nuestro colegio: la cantidad de niños, niñas y jóvenes líderes, empoderados, críticos, empáticos, responsables y por supuesto, humanos. </p>



<h3 class="wp-block-heading has-x-large-font-size">La construcción de un legado</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Esto evidencia que el proyecto institucional del CBJML realmente está funcionando y que el trabajo llevado a cabo por directivas, docentes, padres de familia y, por supuesto, estudiantes, si está construyendo un legado. </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">Mi colegio es el ejemplo claro de que la educación tiene el don más maravilloso de todos: humanizar para construir un mundo mejor.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy estoy cursando grado undécimo y puedo decir, totalmente convencido, de que <strong><em>mi colegio es un colegio para la vida</em></strong>, que no solo enseña a ser bueno para las matemáticas o las ciencias, sino que realmente nos enseña a todos a cómo ser verdaderos seres humanos. </p>



<div class="wp-block-media-text is-stacked-on-mobile"><figure class="wp-block-media-text__media"><img loading="lazy" decoding="async" width="700" height="470" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/01113931/Rompamos-el-silencio.jpg" alt="Rompamos-el-silencio" class="wp-image-118751 size-full" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/01113931/Rompamos-el-silencio.jpg 700w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/01113931/Rompamos-el-silencio-300x201.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 700px) 100vw, 700px" /></figure><div class="wp-block-media-text__content">
<p class="wp-block-paragraph">Este año voy a graduarme del colegio, lo que naturalmente me genera nostalgia y un poco de tristeza. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, estoy seguro de que cuando salga a la vida real, no dejaré jamás de ser un estudiante leonista, pues esa semilla que implantaron en mí y en todos mis compañeros, germinará y dará todos los frutos de una educación de calidad humana que resonará y me acompañará toda la vida.</p>
</div></div>
]]></content:encoded>
        <author>Rompamos el silencio</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Educación</category>
                    <category>Rompamos el Silencio: un llamado desde las aulas contra el bullying</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=126202</guid>
        <pubDate>Wed, 25 Feb 2026 14:39:32 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Un colegio para la vida]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Rompamos el silencio</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>La crianza en el recreo</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/rompamos-el-silencio-un-llamado-desde-las-aulas-contra-el-bullying/la-crianza-en-el-recreo/</link>
        <description><![CDATA[<p>Por: Catalina Quiroga Matiz. Psicóloga &#8211; Consejera Escolar. Se trata de pensar en las formas en que la crianza se expresa de mil maneras en la interacción de los niños, niñas y adolescentes, esta vez, enfocándonos en cómo se muestran en compañía de sus pares y bajo el cuidado de otros adultos que no son [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por: Catalina Quiroga Matiz.</strong> <br><em>Psicóloga &#8211; Consejera Escolar</em>. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Se trata de pensar en las formas en que la crianza se expresa de mil maneras en la interacción de los niños, niñas y adolescentes, esta vez, enfocándonos en cómo se muestran en compañía de sus pares y bajo el cuidado de otros adultos que no son necesariamente sus familiares. </p>



<h2 class="wp-block-heading">El recreo, donde la magia ocurre</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Es un momento, quizá pensado para el descanso, pero también es el escenario donde nacen ideas y se da la posibilidad natural de interactuar con el otro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Realizar un ejercicio de observación en estos espacios resulta profundamente enriquecedor, porque allí todo ocurre de manera transparente. Incluso podría decirse que es un espacio donde aquello descrito por Charles Darwin sobre la selección natural encuentra una analogía curiosa: </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><em>los niños y adolescentes ubican sus intereses, afinidades y formas de relacionarse desde las características que les ha dejado la crianza recibida en casa. </em></p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph"><br>Y es interesante porque, aunque el entorno está envuelto en un halo de diversión y juego, cada subgrupo, o incluso cada persona que elige estar sola, carga consigo un universo de conversaciones internas y externas. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Universos que, a veces, muestran aspectos que suelen camuflarse ante sus cuidadores. El recreo está lleno de risas y movimiento, pero basta una pequeña diferencia o roce para que la dinámica cambie por completo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ante esas dificultades, algunos niños buscan de inmediato a sus adultos de confianza para contar lo sucedido. Esa información, entregada en el momento justo, permite mediar de manera precisa y apoyar la continuidad del juego con más calma. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Otros prefieren evitar la pausa y continuar, mostrando una capacidad creciente para resolver por sí mismos. Pero muchos, como es natural, esperan a llegar a casa para narrar ese pequeño conflicto que, en la mayoría de los casos, no tiene una connotación tan grande como se percibe desde la emoción.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El recreo, un laboratorio vivo de lo aprendido</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Y es ahí donde aparece otro escenario: el del hogar. Ante la voz vulnerable de un hijo que relata su experiencia, los padres escuchan con atención y, desde el amor, amplifican cada detalle. Actúan como madres y padres leones, dispuestos a proteger a sus retoños. No está mal; es profundamente humano. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, cuando la inconformidad crece y el relato se convierte en una preocupación mayor, algunos adultos buscan directamente a quienes consideran responsables, intentando impartir justicia de manera inmediata. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Es en ese impulso, comprensible pero riesgoso, donde, sin proponérselo, pueden llegar a reproducir dinámicas propias del <a href="https://blogs.elespectador.com/author/luz-marina-garcia/">acoso escolar</a>: señalar, presionar, intimidar o acusar sin mediación, todo con la convicción de defender. Y es ahí cuando, sin darnos cuenta, los adultos también podemos convertirnos en parte del mismo problema que intentamos evitar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es en ese punto donde la crianza entra de nuevo al recreo: en las formas tajantes de resolver, en la mirada que señala, en el riesgo de revictimizar, en la dificultad de comprender que los conflictos infantiles tienen una escala distinta a la de los adultos. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras tanto, quienes desde el <a href="http://www.josemaxleon.edu.co">colegio</a> trabajan en mediación, resolución pacífica de conflictos, justicia restaurativa y procesos formativos comprenden que la historia suele ser menos dramática de lo que llega narrada a casa. Y aun así, el colegio queda con la etiqueta de “no hace nada”.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Al final, las formas de crianza también caben en el recreo</strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph">Quizás lo que nos recuerda el recreo es que todos estamos aprendiendo: los niños, a convivir; los adultos, a acompañar sin desbordarnos. Que en esos pequeños roces que parecen enormes se esconden oportunidades para enseñar y para mirarnos como cuidadores. </p>



<div class="wp-block-media-text is-stacked-on-mobile"><figure class="wp-block-media-text__media"><img loading="lazy" decoding="async" width="700" height="470" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/01113931/Rompamos-el-silencio.jpg" alt="Rompamos-el-silencio" class="wp-image-118751 size-full" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/01113931/Rompamos-el-silencio.jpg 700w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/01113931/Rompamos-el-silencio-300x201.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 700px) 100vw, 700px" /></figure><div class="wp-block-media-text__content">
<p class="wp-block-paragraph">Y que antes de apresurarnos a defender, señalar o juzgar, vale la pena detenernos, respirar y recordar que cada experiencia es parte de un proceso más grande: <em>el de formar seres humanos capaces de construir paz, primero en el patio del colegio y, luego, en la vida</em>.</p>
</div></div>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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        <author>Rompamos el silencio</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Rompamos el Silencio: un llamado desde las aulas contra el bullying</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125871</guid>
        <pubDate>Wed, 18 Feb 2026 13:23:38 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[La crianza en el recreo]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Rompamos el silencio</media:credit>
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        <item>
        <title>Llegan tarde y con el lente equivocado</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/rompamos-el-silencio-un-llamado-desde-las-aulas-contra-el-bullying/llegan-tarde-y-con-el-lente-equivocado/</link>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Por: William Ríos. Gerente Género e Impacto Comunicaciones. </p>



<p class="wp-block-paragraph">En el mundo, los medios de comunicación suelen mirar al bullying con el lente equivocado. Lo mencionan cuando ocurre una tragedia, cuando un joven se quita la vida, cuando un video se hace viral o cuando un colegio queda expuesto en redes sociales. Se multiplican las entrevistas, se habla del “flagelo”, aparecen opinadores repentinos y voces sin formación en convivencia escolar; luego, apenas pasan unos días, el caso se diluye, la agenda cambia y el fenómeno vuelve a quedar en silencio.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La anterior es una constante mundial</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El bullying solo aparece cuando duele. Lo más preocupante es que esa mirada reactiva no solo es limitada: es peligrosa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los medios —tradicionales y digitales— son formadores de cultura. Moldean valores, transmiten ejemplos, crean referentes sociales y acompañan a los ciudadanos desde que son niños hasta que se convierten en adultos. Por eso, cuando los medios reducen el bullying al titular dramático del día, están renunciando a su papel más importante: convertirse en agentes permanentes de prevención, educación y construcción de ciudadanía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una de las confusiones más extendidas es creer que el bullying es un fenómeno exclusivamente escolar. No lo es. Comienza en el hogar, se manifiesta en el <a href="http://www.josemaxleon.edu.co">colegio</a>, reaparece en la universidad y, en la edad adulta, toma la forma de mobbing o acoso laboral. Hay que entenderlo: este fenómeno se transforma y en ocasiones muta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Agencias como la ONU y UNICEF reiteran permanentemente la responsabilidad de los medios de comunicación en la lucha contra el ciberacoso, la violencia de género y los discursos de odio, todos elementos presentes en el bullying, y que escalan a dimensiones sin proporciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hace menos de un mes, en el marco de sus actividades del Día Internacional contra la Violencia y el Acoso Escolar, la Unesco aseguró que “Aproximadamente el 58% de las niñas y los jóvenes del mundo sufren de acoso en línea, mientras que los estudiantes pertenecientes a minorías y comunidades migrantes sufren de manera desproporcionada el odio y la exclusión en Internet”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, según el Informe GEM 2024 – edición juvenil, solo el 16 % de los países ha adoptado una legislación destinada a prevenir el ciberacoso a través de la educación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como ocurre con el ciberacoso, las cifras de cualquiera de las manifestaciones del bullying (y de las múltiples formas en que se mimetiza) son escalofriantes.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>En Colombia normalizar el bullying ha sido demasiado fácil</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando llevamos la conversación al contexto colombiano, la urgencia es mayor. No es un secreto que Colombia ha vivido décadas de violencia política, urbana y rural. Esa historia ha dejado cicatrices profundas, pero también una peligrosa costumbre: la de normalizar la agresión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En un país donde la violencia ha moldeado durante tanto tiempo las relaciones sociales, el bullying no es un asunto menor: es un termómetro cultural. Es un indicador de qué tanto hemos logrado transformar la manera en que tratamos al otro. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, los medios colombianos deberían asumir esta causa como una preocupación nacional permanente, no como un tema que despierta interés únicamente cuando hay tragedias que lamentar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los medios de comunicación tienen una responsabilidad que va más allá del titular: crear cultura de prevención, promover valores, difundir rutas de atención, consultar expertos y mantener la conversación abierta. Necesitamos periodismo y comunicadores que generen conciencia, acompañen a las familias, brinden herramientas a los niños, y que incomode a las instituciones cuando miran hacia otro lado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, necesitamos medios que entiendan su poder pedagógico. Cada vez que presentan un caso de bullying sin análisis, sin contexto, sin especialistas, están fortaleciendo la confusión. Cada vez que cubren el tema desde el morbo, están repitiendo el ciclo de violencia que dicen rechazar. Y cada vez que dejan de cubrirlo, contribuyen al silencio que permite que prospere.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Educar testigos hoy es formar ciudadanos que alzan la voz mañana</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Prevenir el bullying en el entorno escolar es una prioridad nacional. Una de las claves más poderosas para lograrlo es educar a los testigos: a los compañeros que ven, escuchan o conocen una agresión. Cuando un niño entiende que puede denunciar, que no está solo y que su palabra importa, se rompe la cadena del silencio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero esto va más allá del colegio: un niño que denuncia bullying hoy es un adulto que denuncia corrupción mañana, que señala la desigualdad, que exige equidad, que no se queda callado frente a las injusticias. Formar testigos valientes es formar ciudadanos íntegros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esa tarea, los medios tienen un rol esencial. No solo informan sobre la realidad: ayudan a construirla. Y si queremos un país donde la violencia deje de ser parte de la cotidianidad, donde los niños crezcan con valores sólidos y donde la ciudadanía se atreva a alzar la voz, necesitamos un periodismo responsable, constante y comprometido con la prevención del bullying.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<div class="wp-block-media-text is-stacked-on-mobile"><figure class="wp-block-media-text__media"><img loading="lazy" decoding="async" width="700" height="470" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/01113931/Rompamos-el-silencio.jpg" alt="Rompamos-el-silencio" class="wp-image-118751 size-full" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/01113931/Rompamos-el-silencio.jpg 700w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/01113931/Rompamos-el-silencio-300x201.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 700px) 100vw, 700px" /></figure><div class="wp-block-media-text__content">
<p class="wp-block-paragraph">Los medios no pueden seguir llegando cuando es demasiado tarde.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su responsabilidad es estar antes, durante y después. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Su deber ético es acompañar. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Su compromiso ineludible es educar. En síntesis, su obligación es ayudar a “<a href="https://blogs.elespectador.com/author/luz-marina-garcia/">Romper el silencio</a>”.</p>
</div></div>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Rompamos el silencio</author>
                    <category>Rompamos el Silencio: un llamado desde las aulas contra el bullying</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=123216</guid>
        <pubDate>Wed, 10 Dec 2025 18:41:31 +0000</pubDate>
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