<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
    xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
    xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
    xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
    xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
    xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
    xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
    xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"
    >

<channel>
    <title>Blogs El Espectador</title>
    <link></link>
    <atom:link href="https://blogs.elespectador.com/author/lgrdelarosa/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Mon, 13 Apr 2026 16:29:31 +0000</lastBuildDate>
    <language>es-CO</language>
    <sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
    <sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
    <generator>https://wordpress.org/?v=6.9.4</generator>

<image>
	<url>https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/11163253/cropped-favicon-96-32x32.png</url>
	<title>Luis Gabriel Rodríguez de la Rosa, Bloguero de Blogs El Espectador</title>
	<link></link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
        <item>
        <title>La estructura comunal: entre la manipulación electoral y su poder transformador</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/politica/en-jaque/la-estructura-comunal-entre-la-manipulacion-electoral-y-su-poder-transformador/</link>
        <description><![CDATA[<p>En Colombia, cada elección activa una fuerza que nadie financia pero que todos desean. Los líderes comunales y sus procesos representan a personas extraordinarias, capaces de movilizar territorios enteros sin sueldo ni reconocimiento oficial. Su único propósito es transformar su espacio vital: el parque donde juegan sus hijos, el salón comunal donde se piensan los [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>En Colombia, cada elección activa una fuerza que nadie financia pero que todos desean. Los líderes comunales y sus procesos representan a personas extraordinarias, capaces de movilizar territorios enteros sin sueldo ni reconocimiento oficial. Su único propósito es transformar su espacio vital: el parque donde juegan sus hijos, el salón comunal donde se piensan los proyectos, el frente de seguridad o la calle que necesita ser pavimentada.</p>



<p>Ese movimiento territorial constante sufre una convulsión en época electoral. Llegan las promesas y, con ellas, un sistema de desorganización planificada: las bases territoriales se vuelven un tesoro transaccional para los políticos. Por lo general se piensa que allí se perdió el voto de opinión, pero la realidad es más cruda. La relación se ha convertido en una negociación entre quien busca el poder y quien ofrece lo único que tiene a cambio de lo que necesita su comunidad. No es una falla moral de las comunidades; pedir solución a sus necesidades, es la respuesta racional a un sistema que nunca construyó canales de participación real. </p>



<p>Pedir un cargo o un mercado, la terminación de una obra o un proyecto a cambio de votos no es oportunismo, es lo único que el sistema les ha enseñado a negociar en el momento en que ven cercano al poder que una vez electo, se va a alejar. Cualquier gobierno, sin importar su color político, tiene el incentivo de mantener comunidades dependientes para complacerlas hoy y manipularlas después. Ahí reside el verdadero problema.</p>



<p>El trabajo comunal es infravalorado porque su capacidad transformadora no se ha dimensionado, ellos pueden cambiarlo todo con sus pequeñas acciones, pero los aplausos protocolarios no bastan. Son las comunidades organizadas las que sostienen la democracia cuando las instituciones fallan. La reflexión entonces, debe hacerse hoy que acaban de pasar las elecciones, dado que todo este sistema descrito, ya ha hecho su trabajo pero con toda claridad, es momento de abrir el debate ciudadano responsable y repensarse. </p>



<p>No puede seguir sucediendo que la gente que se ha movilizado a diario siga dependiendo de elecciones de momento para obtener algo. Por ejemplo, el Congreso recién elegido tiene una deuda pendiente con la democracia territorial. No se trata solo de asignar más presupuesto a las juntas, sino de garantizar mérito real, participación vinculante y transparencia. El reto para el liderazgo comunal es elevar la vara: exigir convocatorias limpias y rendición de cuentas constante, no solo cuando el candidato necesita el aplauso. ¿Acaso los comunales no están cansados de participar en convocatorias públicas, hacer el papeleo y nunca ganarse nada? El poder está en las bases, pero al entregarlo sin control, sencillamente se diluye.</p>



<p>A los comunales nadie les ha regalado nada, es su trabajo y disposición lo que los legitima, cada cámara instalada y cada frente de seguridad organizado es evidencia de que, cuando la comunidad decide, el gobierno sobra como intermediario, solo cumple su función. El desafío es fortalecer los territorios para que el trabajo sea tan sólido que la efervescencia electoral se vuelva prescindible. </p>



<p>Una sociedad que decide por sí misma no depende de un político que aparece cada cuatro años. La base no necesita que la salven; necesita que dejen de usarla. La estructura comunal es la clave de todo, siempre lo fue, el problema es que algunos solo la recuerdan cuando necesitan que alguien les abra la puerta del barrio. La decisión de cambio va en una reflexión profunda y una autocrítica de los líderes de base y un empoderamiento real que les permita alzar la voz y exigir, desde una territorio, seguro se puede cambiarlo todo.</p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Luis Gabriel Rodríguez de la Rosa</author>
                    <category>En jaque</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=126964</guid>
        <pubDate>Mon, 16 Mar 2026 02:48:16 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-3.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[La estructura comunal: entre la manipulación electoral y su poder transformador]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Luis Gabriel Rodríguez de la Rosa</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>EL “PACTO” EN SU LABERINTO</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/politica/en-jaque/el-pacto-en-su-laberinto/</link>
        <description><![CDATA[<p>¿Cómo recuperar un proyecto político que se diluye por su propia insensatez? El Pacto Histórico fue un fenómeno electoral que no se repetirá en Colombia durante muchos años, debido al momento en que se presentó, la coyuntura política y social que representó y el líder que jalonó el proceso. Ese contexto, convocó a importantes líderes [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center">¿Cómo recuperar un proyecto político que se diluye por su propia insensatez?</p>
<p>El Pacto Histórico fue un fenómeno electoral que no se repetirá en Colombia durante muchos años, debido al momento en que se presentó, la coyuntura política y social que representó y el líder que jalonó el proceso. Ese contexto, convocó a importantes líderes de opinión y convenció a una parte de la población de un proyecto político de cambio para ser claramente un gobierno de transición, hecho que siempre fue claro en las elecciones congresionales y a la Presidencia de la República, mismas que hoy tienen a Gustavo Petro encabezando el Gobierno Nacional, pero que, en suma, no han logrado resultados estructurales y mucho menos los efectos que la gente esperaba sentir en el corto y mediano plazo. Este hecho claramente no les da una fórmula de continuidad.</p>
<p>La efervescencia del momento y una mezcla de circunstancias, entre las que resaltan, por supuesto, la ineficiente ejecución del presupuesto nacional por parte de los diferentes ministerios, la inexperiencia de la gerencia pública de gran parte del gabinete, la ausencia de representatividad en las instituciones públicas de personas que ayudaron a construir el proyecto político en las regiones y la decisión de las formas en las que el poder ejecutivo se relaciona con los legisladores del Pacto Histórico crearon una mezcla amarga que encamina el proceso hacia el abismo. Tienen en la mesa un cóctel inmolador.</p>
<p>Y si por el ejecutivo llueve, por el legislativo no escampa. La bancada del Pacto Histórico tiene grandes problemas en su relación con el Gobierno, frente a sus electores y entre ellos mismos, algo que, de no ajustarse a tiempo, los va a llevar a dos grandes fracasos: la pérdida de las elecciones territoriales en octubre del 2023 y el hundimiento de las grandes reformas del Gobierno. El primer punto, debido a que el ejecutivo no tiene en cuenta a los congresistas de su bancada, los relega en las regiones y eso los desconecta injustamente de las bases. Esta desconexión con la gente que verdaderamente movilizó las campañas llevará a que la derrota en las elecciones territoriales sea fulminante. El segundo, y que se avizora con prontitud es que no lograrán aprobar las reformas del cambio, simplemente porque no tienen los votos suficientes para inclinar la balanza; incluso en junio no lograron deshacer un quórum en plenaria de la Cámara de Representantes, lo que es evidencia que solos, son una minoría.</p>
<p>Esos problemas se derivan entonces del nulo reconocimiento que el presidente le hace a su propia bancada y de la poca eficiencia que ésta puede tener si no se construye una coalición fuerte que les permita tener influencia y poder de decisión en el legislativo. Frente a los problemas internos de la bancada del Pacto, el asunto es de mayor escala y se reflejó en la reciente jornada electoral de inscripción de candidatos para las elecciones territoriales, porque el resultado fue deficiente, descoordinado y muy alejado de los principios democráticos que inspiraron a la creación de un Pacto Histórico, técnicamente cada quien defiende sus propios intereses electorales y de continuar así, se acabarán a causa de sus propias actuaciones.</p>
<p>Los partidos políticos del Pacto se empoderaron y, desde una visión centralista, cerrada y antidemocrática, tomaron sus propias decisiones desde Bogotá. En su gran mayoría, no concertaron candidatos, desconocieron encuestas públicas en donde la gente había decidido, olvidaron que las bases habían realizado acuerdos en los territorios, impusieron listas cerradas cuando la gente solicitaba abrirlas y viceversa, manipularon el orden de las listas, omitieron los resultados de las consultas internas y nadie salió a responder. Pero adicionalmente, lo que tiene a este proyecto del cambio en cuidados intensivos, es que no entregaron los avales. A muchas personas nunca les llegaron los acuerdos de coalición del Pacto Histórico y, en resumidas cuentas, una gran parte de la población en el país no se pudo inscribir, así que no hay candidatos y mucho menos habrá voluntad para apoyar a quienes les dieron la espalda.</p>
<p>Entonces, se tiene un panorama complejo y que requiere atención inmediata. Los líderes se conocen en las crisis y el Pacto Histórico hoy necesita un norte. Con el fracaso de la entrega de avales y toda la desconfianza que esto generó, es claro que ningún partido político del Pacto tiene capacidad para pensar en un proyecto que se quiere construir a largo plazo. Por el contrario, quienes lideraron ese proceso no hicieron otra cosa que jugar con su propia gente, la dejaron huérfana.</p>
<p>Frente a las acciones del ejecutivo, es necesario que el presidente deje de dar discursos y empiece a administrar, la responsabilidad es suya. La inteligencia que todos le reconocemos debe volverse realidad o su llegada al poder habrá sido flor de un día. Debe entender él y el círculo cercano que lo rodea que la gente ya creyó en un gobierno alternativo; de hecho, lo eligió. Ahora no esperan palabras y justificaciones, necesitan decisiones que se reflejen en una mejor calidad de vida para la población.</p>
<p>Y en cuanto a los congresistas del Pacto Histórico, es imperativo que se conviertan en una bancada crítica frente al Gobierno y autocrítica sobre sus acciones. Porque seguir actuando como un comité de aplausos de un Gobierno que ha tenido algunos avances en materia macroeconómica y medianos direccionamientos en materia ambiental, de empleo, paz y frente a los objetivos de sus reformas, no es suficiente, es más lo que se debe corregir y ejecutar. Por esa razón, los legisladores no pueden defender lo indefendible y continuar ejerciendo como notarios del Gobierno Nacional. Controlen, exijan, superen el activismo, sean gobierno; para eso no se necesita dejar de apoyar y tampoco los convertirá en oposición.</p>
<p>El Pacto Histórico está naufragando, pero aún se puede salvar. La solución no será una carta mágica ni una instrucción del presidente. La respuesta no la van a encontrar creando un partido único que se llame Pacto Histórico. Tampoco será con la auto conmiseración ni con las acusaciones de golpes de estado. La esperanza de un verdadero cambio se encuentra en la madurez política y la inteligencia al servicio de la gerencia pública del presidente. En las capacidades de un buen ministro del interior que lidere la bancada del Pacto Histórico y la acerque a sus regiones. Al fin y al cabo, son ellos quienes representan a la gente y, sobre todo, la solución está en que los ministros y todos los funcionarios del Estado materialicen las políticas que resuelvan las necesidades de la gente. Si lo logran, no es necesario hablar. El proyecto del cambio se habrá salvado.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Luis Gabriel Rodríguez de la Rosa</author>
                    <category>En jaque</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=95847</guid>
        <pubDate>Tue, 08 Aug 2023 23:55:31 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-1-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[EL “PACTO” EN SU LABERINTO]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Luis Gabriel Rodríguez de la Rosa</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>La ingobernabilidad del Presidente</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/politica/en-jaque/la-ingobernabilidad-del-presidente/</link>
        <description><![CDATA[<p>El presidente Gustavo Petro se encuentra en una encrucijada política que exige una decisión profunda en la forma de ejecutar el gobierno. Palabras más, palabras menos, un viraje categórico que recupere las bases que lo eligieron, las cuales han sido desconocidas, logre la gobernabilidad y recupere la confianza de muchos sectores que apostaron por el [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;background: white"><span style="color: #222222">El presidente Gustavo Petro se encuentra en una encrucijada política que exige una decisión profunda en la forma de ejecutar el gobierno. Palabras más, palabras menos, un viraje categórico que recupere las bases que lo eligieron, las cuales han sido desconocidas, logre la gobernabilidad y recupere la confianza de muchos sectores que apostaron por el cambio y ven como poco a poco, éste se va desmoronando por el desorden gerencial, un cerco de funcionarios que no representan a los votantes del Pacto Histórico y un excesivo discurso que ilusiona, pero no resuelve necesidades.</span></p>
<p style="text-align: start;background: white"><span style="color: #222222">Es hora de marcar un punto de inflexión porque las estrategias del gobierno se han enfocado en excelentes visiones a largo plazo y una insuficiente ejecución institucional del presente. El peor error, es culpar de sus fallas a la persecución de la oposición, que, si bien ésta ha existido, no es la única razón para justificar su propia incapacidad para gobernar, dado que eso no llevaría a nada distinto que a convertirse en todo aquello que criticó durante décadas, es decir, una administración que señala todo lo malo como consecuencia de sus antecesores, y sus propias carencias como resultado de actores externos que no le permiten hacer las cosas.</span></p>
<p style="text-align: start;background: white"><span style="color: #222222">La política ha fallado, tanto en la composición del gabinete como en las relaciones con las diferentes bancadas en el Congreso &#8211; especialmente la suya -, la defensa de las reformas, los cambios de funcionarios en las instituciones, las estrategias frente a las elecciones territoriales que se avecinan, la atención a sus electores y por supuesto, la comunicación política. El presidente decidió nombrar un gabinete para lograr un gobierno de coalición y contrario a ello, no logró sino un cuerpo ministerial que en su mayoría es controlado por los partidos políticos que no ganaron las elecciones, con el único fin de obtener las mayorías en el Congreso de la República. Un muy alto costo político.</span></p>
<p style="text-align: start;background: white"><span style="color: #222222">En ese intento, el presidente logró tener un número importante de partidos como coalición, pero no tuvo en cuenta que, en su afán, solo entregó el poder institucional a los políticos tradicionales, quienes aceptaron las cuotas burocráticas, pero se reservaron el derecho a asumir las reformas legislativas estructurales con &#8220;beneficio de inventario&#8221;, es decir, lo que a su juicio es más correcto para el país. Eso da cuenta de un error gravísimo y es que la gobernabilidad que se buscó en coalición terminó siendo un condicionamiento que dará como resultado algo diferente a lo que este gobierno imaginó y prometió en campaña.</span></p>
<p style="text-align: start;background: white"><span style="color: #222222">A eso debe sumarse que el presidente decidió que su propia bancada, únicamente debe limitarse a votar, porque ésta &#8220;fue elegida por el único mérito de representar al entonces candidato presidencial Gustavo Petro&#8221;, y por eso, no la atiende, aunque sí le exige fortalecer al Pacto Histórico en los territorios, siendo ellos quienes deben responder a la gran pregunta, ¿por qué siguen los mismos funcionarios del gobierno anterior en las entidades? Cuestionamiento que sólo el presidente puede y debe responder, porque al parecer, él confunde las malas prácticas clientelistas con la posibilidad de construir con su propia gente.  </span></p>
<p style="text-align: start;background: white"><span style="color: #222222">Entonces, frente al reto de ganar las elecciones territoriales, se cree que las reformas estructurales marcarán la diferencia para que el Pacto salga victorioso, pero al final, las reformas no van a ser tan estructurales como se pensó, porque una cosa es crear una coalición con ideas similares y otra, es crear unos acuerdos burocráticos sin puntos de encuentro, por lo que el camino sigue incierto. Ya los rumores plantean que la estrategia es enfrentar las contiendas electorales de octubre con el denominado frente amplio, que no es otra cosa que aliarse con los tradicionales para viabilizar candidaturas.</span></p>
<p style="text-align: start;background: white"><span style="color: #222222">Así las cosas, el Gobierno está ad-portas de entrar al peor de los mundos, condicionado en su gabinete para poder ganar en el Congreso y ahí, tiene una coalición tan crítica que vota lo que le conviene. La reforma a la salud y la reforma política son una clara muestra, la reforma a la salud está en cuidados intensivos y solo será viable si los propios partidos la rescatan, mientras que la reforma política ya se hundió.</span></p>
<p style="text-align: start;background: white"><span style="color: #222222">Por último, se han jugado una ficha que es la más débil en todo este andamiaje. Se le ha pedido a la población que salga a defender las reformas a las calles, pero no se ha entendido que a la gente no se le ha escuchado, no la representan quienes tienen el poder en las instituciones y tampoco han visto decisiones contundentes que le entreguen la esperanza como para salir y sostener el gobierno que se avizoraba como un cambio trascendental en siglos de desolación.</span></p>
<p style="text-align: start;background: white"><span style="color: #222222">Señor presidente, es momento de atender a las bases, a su bancada en el Congreso y a quienes se sacrificaron y allanaron el camino del cambio, seguramente encontrará personas que lo ayudarán a recomponer, porque aún está a tiempo y las decisiones están en sus manos.</span></p>
]]></content:encoded>
        <author>Luis Gabriel Rodríguez de la Rosa</author>
                    <category>En jaque</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=94151</guid>
        <pubDate>Mon, 10 Apr 2023 23:07:39 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-3.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[La ingobernabilidad del Presidente]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Luis Gabriel Rodríguez de la Rosa</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
    </channel>
</rss>