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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Sun, 09 Aug 2026 17:44:57 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Juan Manuel Ospina, Bloguero de Blogs El Espectador</title>
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        <title>QUÉ ESPERAR DE ABELARDO</title>
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        <description><![CDATA[<p>Pienso que, para la mayoría de los colombianos no es clara la imagen de Abelardo y el perfil quetendrá su gobierno. La expectativa más que la opinión, oscila entre considerar simplemente que el7 de agosto cesará “la horrible noche” de los cuatro años de Petro; mientras que, quienes lo vencon terror, consideran que el 7 [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Pienso que, para la mayoría de los colombianos no es clara la imagen de Abelardo y el perfil que<br>tendrá su gobierno. La expectativa más que la opinión, oscila entre considerar simplemente que el<br>7 de agosto cesará “la horrible noche” de los cuatro años de Petro; mientras que, quienes lo ven<br>con terror, consideran que el 7 de agosto llega al poder una extrema derecha que arrasará con lo<br>mucho o poquito de democracia que tenemos en el país; finalmente estamos los que avizoramos<br>el futuro inmediato con incertidumbre, ni completamente negro ni completamente radiante, pues<br>hemos percibido, en estos días previos a la posesión, señales en distintos sentidos, que podrían<br>indicar que Abelardo inicia el paso de su discurso de campaña a los planteamientos de un<br>gobernante en ejercicio. Creo que sus prioridades se mantendrán, y eso está bien, pues por ellas<br>votaron sus electores. Pero ahora se trata de que pueda concretarlas, precisarlas, y esto le exige<br>un análisis realista tanto de las necesidades o prioridades del país, como de la factibilidad de<br>atenderlas debidamente.<br>Atendiendo a los nombramientos que ha realizado, se podría pensar que el Presidente electo<br>entiende que ya pasó el momento de las promesas y de los compromisos generales, y que los<br>colombianos, aun muchos de sus críticos, esperan que estas se vuelvan actos de gobierno. En sus<br>discursos y en sus primeras decisiones ha mandado un mensaje claro, de establecer una relación<br>directa, no intermediada por intereses políticos o económicos, con las regiones – con sus gentes,<br>sus proyectos y prioridades, sus recursos y potenciales -, para trabajar hombro con hombro con<br>ellas, y desde ellas. Entiende que fue elegido para gobernar este país, rico y diverso, a partir de las<br>múltiples realidades que lo conforman y no hacerlo centralizadamente, desde el despacho<br>presidencial, aunque lo localice fuera de Bogotá. En ese punto, se sintoniza con el espíritu de la<br>Constitución del 91, en cuanto a reconocer y valorar la importante diversidad que nos caracteriza y<br>que, a lo largo de nuestra historia republicana, salvo en la segunda mitad del siglo XIX, durante el<br>período federal, no ha sido reconocida.<br>Pensar en un reordenamiento del Estado y en su funcionamiento, con una perspectiva federal,<br>exige realizar un esfuerzo de análisis objetivo, no meramente subjetivo o emocional, que permita<br>identificar cuáles son los asuntos de ámbito propiamente nacional, que deben permanecer a cargo<br>de la Nación, pudiendo ésta, asignarle tareas o funciones específicas a las autoridades regionales y<br>territoriales; y cuáles son propiamente nacionales y por consiguiente indelegables o intransferibles<br>– relaciones internacionales, seguridad y soberanía nacional, lucha contra la criminalidad<br>suprarregional, moneda y sistema bancario -. Esto significa un adelgazamiento del gobierno<br>central, en términos de funciones, planta y presupuesto y, simultáneamente, un fortalecimiento<br>de los gobiernos e instituciones territoriales, sin que ello redunde en un aumento de la planta<br>global, la nacional y las territoriales. El resultado debe traducirse en un más eficiente y ágil aparato<br>estatal, directamente ligado al cumplimiento de tareas específicas y evaluables, para garantizar<br>que se realice la tarea, a cargo de un estado nacional y regional, eficiente y suficiente. Veremos<br>cómo enfrenta Abelardo una tarea que el país reclama y que podría contar con un respaldo<br>importante de una ciudadanía que empezaría a identificarse con un estado y un gobierno, que<br>empezarían finalmente a ser su estado y su gobierno, y no el de los políticos, manejándolos a su<br>amaño. Amanecerá y veremos</p>
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        <author>Juan Manuel Ospina</author>
                    <category>Actualidad</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=131837</guid>
        <pubDate>Wed, 05 Aug 2026 20:07:37 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[QUÉ ESPERAR DE ABELARDO]]></media:description>
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        <title>UN REVOLCÓN POLÍTICO</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/un-revolcon-politico/</link>
        <description><![CDATA[<p>En medio de sus diferencias, Petro y De la Espriella, tienen sus semejanzas, en buena medidaporque se desenvuelven en un escenario político muy desordenado y confuso, donde los viejos ydesgastados partidos, crecientemente irrelevantes, han perdido su importancia como actores enel juego político. Ambos son hijos de esa crisis; no surgen de organizaciones partidistas, de lascuales [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">En medio de sus diferencias, Petro y De la Espriella, tienen sus semejanzas, en buena medida<br>porque se desenvuelven en un escenario político muy desordenado y confuso, donde los viejos y<br>desgastados partidos, crecientemente irrelevantes, han perdido su importancia como actores en<br>el juego político. Ambos son hijos de esa crisis; no surgen de organizaciones partidistas, de las<br>cuales son fuertes críticos, al asociarlas con la crisis de la política y del país.<br>Son un ejemplo contundente de que hoy ésta tiene como su ordenador y movilizador más<br>importante, no como antaño, a las organizaciones políticas partidistas, sino a la fuerza carismática<br>de unos líderes; vivimos una política más centrada en la persona del líder, que en los<br>planteamientos y propuestas que este haga. No es exagerado decir que priman las emociones<br>sobre las ideas; obvio que las emociones siempre han rodeado la propuesta y la acción política,<br>siendo, si se quiere, su envoltura y señuelo, pero con la crisis en que esta se sumió, y no solo en<br>Colombia, se convirtieron en el alma del discurso político.<br>Lo que hoy estamos viviendo en Colombia, plantea una pregunta cuya respuesta podremos<br>empezar a encontrar, en los próximos meses: ¿Se generará un reagrupamiento político que no sea<br>solo coyuntural? ¿Será ideológico, de propuestas o solamente electoral? Pienso que podría tener<br>un doble carácter; de una parte, con los planteamientos diferentes, propios de ambas<br>organizaciones, y de otra parte, con unos puntos concretos que exigen una atención nacional,<br>suprapartidista. Planteamientos, ante todo, sobre la seguridad, que reclamaría llegar a acuerdos<br>que le permitan al país tener una política clara, firme y realista al respecto, alejada de<br>maximalismos de uno u otro extremo. Igualmente, estarían las relaciones internacionales,<br>asumidas desde una perspectiva del interés nacional, basadas en relaciones soberanas y no<br>impuestas por las arbitrariedades y caprichos de Trump, máxime ahora, cuando este enfrenta una<br>creciente oposición y rechazo que, muy seguramente se manifestará en las elecciones “de mitaca”<br>del Congreso en noviembre, cuando podría perder la actual mayoría en el Congreso.<br>Abelardo ya como Presidente, necesita ampliar su base de apoyo político, sin caer en las prácticas<br>habituales (“clientelistas”) que criticó fuertemente y que le dio un significativo apoyo,<br>especialmente de personas de una clase media, mamada con la politiquería, que cuatro años<br>antes se lo había dado a Petro, no por izquierdista – que nunca he creído, que lo sea -, sino porque<br>propuso un gobierno reformista, de corte socialdemócrata para adelantar un cambio, un tanto<br>difuso, que reclamaba la ciudadanía; se inició nombrando un gabinete de amplia representación<br>política. Rápidamente, luego de unos logros importantes, como la reforma tributaria y el Plan de<br>Desarrollo, y de sus intentos fallidos por imponer, sin discusión, una reforma a la salud y una<br>agraria, criticadas por sus ministros socialdemócratas – José Antonio Ocampo, Cecilia López,<br>Alejandro Gaviria -. Petro reaccionó cambiando el gabinete y rodeándose de incondicionales,<br>muchos sin experiencia pero incondicionales suyos, que creyeron estar haciendo, finalmente, la<br>revolución largamente soñada. Petro llega al final de su gobierno, con sus promesas incumplidas,<br>dejó sus discursos grandielocuentes, plenos de ofrecimientos y críticas, y una opinión<br>desencantada, que sigue reclamando cambios.<br>En ese escenario confuso y frustrado, aparece Abelardo que gana las elecciones con otro discurso<br>apasionado y movilizador, de denuncia. ¿Cómo gobernará? ¿Cómo podrá hacerlo? ¿Será que se<br>inicia en este cuatrienio un nuevo capítulo de la política en el país, con nuevas organizaciones</p>
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        <author>Juan Manuel Ospina</author>
                    <category>Actualidad</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=131621</guid>
        <pubDate>Tue, 28 Jul 2026 22:17:50 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[UN REVOLCÓN POLÍTICO]]></media:description>
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        <item>
        <title>CEPEDA CAE EN EL VIEJO JUEGO PETRISTA DE AVIVAR LA  POLARIZACIÓN</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cepeda-cae-en-el-viejo-juego-petrista-de-avivar-la-polarizacion/</link>
        <description><![CDATA[<p>Se equivoca Iván Cepeda, haciéndole caso al presidente más disociador que ha tenido el país.Petro cree, borracho de soberbia, que tiene el poder, la capacidad, para imponerle al país suscaprichos, sus sueños, su mensaje de una nueva Colombia, que solo tendría el futuro que él lediseñe, a la que alcanzaríamos por los medios que él [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"> Se equivoca Iván Cepeda, haciéndole caso al presidente más disociador que ha tenido el país.<br>Petro cree, borracho de soberbia, que tiene el poder, la capacidad, para imponerle al país sus<br>caprichos, sus sueños, su mensaje de una nueva Colombia, que solo tendría el futuro que él le<br>diseñe, a la que alcanzaríamos por los medios que él establezca. Cepeda no se libera de ese<br>planteamiento, ante todo porque tiene la disciplina del militante de formación marxista, que<br>comparte la quimera petrista de la paz total, que no es un concepto elaborado, sino un gancho<br>atractivo e inspirador, del discurso. Cepeda es el inventor del término que está en el corazón de la<br>propuesta petrista, a la que no le quitaría ni una coma, ya no como el presidente que no fue, sino<br>como su jefe y senador, vocero del Pacto Histórico.<br>Todo indica que en la oposición al nuevo gobierno, que en la democracia les corresponde<br>adelantar, van a “combinar todas las formas de lucha”. Y ahí es donde la película empieza a ser<br>preocupante y, en el fondo antidemocrática, pues en política no todo se vale; hay líneas rojas que<br>tanto el gobierno como la oposición deben respetar y hacer respetar; en caso contrario, cualquiera<br>de las dos orillas puede caer en garras del autoritarismo, constituyéndose en una bomba en el<br>corazón del sistema. Con Petro, al igual que con Trump, sumidos ambos en sus contradicciones, es<br>difícil saber en donde están finalmente parados, aunque tengan claro su respectivo sueño de<br>grandeza. Su defensa es el discurso- disculpa de que les impiden cumplirles a sus electores; son<br>siempre víctimas, nunca victimarios. Y con sus enredos y mentiras juegan con candela, al alegar<br>que las elecciones en donde fueron derrotados, fueron una enorme trampa para robarles el<br>triunfo. Presionan y buscan que se desconozcan unos resultados, supuestamente manipulados en<br>su contra; son pésimos perdedores, y por consiguiente falsos demócratas, que invitan a<br>desconocer los resultados cuando no los favorecen, a pesar de que estos hayan sido reconocidos<br>internacionalmente, como legítimos. Cepeda al respecto, más que confuso, ha sido contradictorio<br>pues pasó de dudar de ellos, abriendo dudas sobre su transparencia, pasando a reconocerlas días<br>después; ahora, con la ofensiva irresponsable de Petro, de pretender desconocer la validez de las<br>elecciones, Cepeda, nuevamente confuso, plantea desconocer los resultados, pero deja, como<br>siempre, una puerta entreabierta. Obvio que si se descubre un fraude capaz de alterar los<br>resultados, los ciudadanos responsables no avalaremos el fraude. Eso no habría que decirlo, pues<br>se cae por su propio peso. A nadie, salvo a quienes les interesa ser dictadores, le conviene<br>alimentar la desconfianza en nuestro sistema político, cuyo eje operativo es el proceso electoral.<br>Una parte fundamental de la democracia es que no se fundamenta en la homogeneidad de<br>posiciones, no es unanimista, sino en su capacidad de aceptar r y darle salida a las diferencias,<br>propias de la vida en sociedad. Tanto el nuevo gobierno como su oposición, necesitan estar a la<br>altura de las circunstancias, acordando y precisando los puntos concretos de un acuerdo<br>ciudadano, el famoso y muchas veces olvidado, acuerdo sobre lo fundamental. Colombia lo<br>necesita; con buena voluntad y un claro sentido de la responsabilidad, lo podemos lograr.</p>



<p class="wp-block-paragraph">P.D Creo que el nuevo Presidente debe renunciar a su ciudadanía norteamericana. No tiene<br>presentación y con ella les da municiones a sus enemigos, que son muchos y fuertes. Como se dice<br>coloquialmente, no darles papaya en un asunto irrelevante.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Juan Manuel Ospina</author>
                    <category>Actualidad</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=131044</guid>
        <pubDate>Fri, 10 Jul 2026 23:02:46 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[CEPEDA CAE EN EL VIEJO JUEGO PETRISTA DE AVIVAR LA  POLARIZACIÓN]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Juan Manuel Ospina</media:credit>
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        <item>
        <title>LOS ACUERDOS SON POSIBLES Y NECESARIOS</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/los-acuerdos-son-posibles-y-necesarios/</link>
        <description><![CDATA[<p>Muchos colombianos, miran con preocupación la llegada de Abelardo de La Espriella a laPresidencia. Yo diría que más que temor, ese hecho debe generar expectativas, porque tienemucho de inédito. Abelardo ganó la Presidencia sin un partido u organización política que lorespaldara; Gaitán lo tenía al igual que Rojas Pinilla, los dos candidatos atípicos, que ha [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"> Muchos colombianos, miran con preocupación la llegada de Abelardo de La Espriella a la<br>Presidencia. Yo diría que más que temor, ese hecho debe generar expectativas, porque tiene<br>mucho de inédito. Abelardo ganó la Presidencia sin un partido u organización política que lo<br>respaldara; Gaitán lo tenía al igual que Rojas Pinilla, los dos candidatos atípicos, que ha tenido<br>Colombia, pero Abelardo ni lo tiene ni lo acepta, al menos oficialmente. Ganó la presidencia con<br>un apoyo ciudadano que es de él y de nadie más; y así como lo rodeó, lo puede abandonar.<br>Fue radical en sus críticas a lo existente e interpretó un sentir ciudadano, de rabia con ello y de<br>necesidad de un cambio, envuelto en un sentimiento difuso de abandono social. Muchos de sus<br>electores se sienten traicionados o defraudados por Petro, quien siempre ha tenido y conservado<br>el apoyo de una tercera parte de los electores, cifra importante pero insuficiente para gobernar.<br>Ofreció un cambio, que la gente reclamaba pero que finalmente no realizó; obvio que hizo cosas,<br>es imposible no hacerlo cuando se es gobierno, pero sus promesas, sus discursos de cambio,<br>muchos cósmicos e indefinidos, se quedaron flotando en el vacío del éter universal que tanto le<br>gusta. Petro no es un ejecutor, es un movilizador social, un soñador etéreo y continuará siéndolo.<br>Abelardo por su parte, en la línea de Álvaro Gómez y de Antanas Mockus, busca generar una<br>dinámica de opinión, un “acuerdo sobre lo fundamental”. Lo hace personalmente, directamente y<br>la gente le está creyendo porque lo ve jugado, poniéndole el pecho a la brisa. Creo que tiene claro<br>que Colombia reclama menos discursos y más acción y más compromisos concretos, llamando las<br>cosas por su nombre, sin disimular lo que busca hacer. Acabará con la paz total petrista, que es un<br>fracaso total; reconoce sin rodeos y sin ambigüedades que hoy los grupos armados son<br>organizaciones criminales que pretenden seguir con un ropaje político; Petro les aceptó el punto,<br>con los resultados que conocemos. Abelardo por su parte, les dio un ultimátum: que se entreguen<br>y se sometan a las leyes, acogiéndose a los beneficios que estas les puedan brindar; nada más,<br>pero tampoco, nada menos; y si no, les caerá con el peso del Estado y de la justicia.<br>Un segundo punto que destaco de la posición de Abelardo, es reconocer que el desarrollo del país,<br>como lo establece la Constitución, se logra, se construye a partir de los territorios que lo<br>conforman; sus políticas tendrán ese sello. Este análisis no es nuevo, simplemente parece que<br>ahora podría ser realidad. Ello le facilitaría allanar una buena parte de las dificultades de<br>gobernabilidad, que le ocasionaría su distancia con la política tradicional, montada en los partidos;<br>la suya sería más directa, con la gente en las regiones. Es a partir de personas vinculadas a las<br>regiones, comprometidas con acciones y programas concretos de desarrollo y de trabajo con las<br>comunidades y organizaciones ciudadanas, como parece que Abelardo conformará su equipo,<br>articulado por los acuerdos y compromisos sobre proyectos concretos, que sustenten acuerdos<br>políticos específicos, que se proyectarían en acuerdos nacionales y regionales, que no serían<br>universales, de enunciados e intenciones generales, sino específicos, para adelantar programas<br>concretos y compartidos.<br>Las expectativas son grandes entre quienes hoy le creen al nuevo Presidente y quienes lo critican y<br>atacan, lo que es normal en una democracia. Nos esperan meses muy difíciles, donde el debate<br>político no debe oscurecer el escenario, aún más. Los acuerdos concretos son posibles en medio<br>de las diferencias, por grandes que estas sean. Colombia los necesita. Los hechos nos dirán<br>quienes tenían razón.</p>
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        <author>Juan Manuel Ospina</author>
                    <category>Actualidad</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130927</guid>
        <pubDate>Wed, 01 Jul 2026 17:43:08 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[LOS ACUERDOS SON POSIBLES Y NECESARIOS]]></media:description>
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        <title>ES POSIBLE Y NECESARIO UN ACUERDO NACIONAL</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/es-posible-y-necesario-un-acuerdo-nacional-3/</link>
        <description><![CDATA[<p>En medio de la gritería en que se convirtió el debate político, donde sobra la emocionalidad yescasean los argumentos, es necesario hacer un esfuerzo para reivindicar unos elementos, unoslogros pero también unos problemas que nos son comunes, a los cuales debemos mirar yentender por encima de las diferencias, pues nos son comunes y no deben [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">En medio de la gritería en que se convirtió el debate político, donde sobra la emocionalidad y<br>escasean los argumentos, es necesario hacer un esfuerzo para reivindicar unos elementos, unos<br>logros pero también unos problemas que nos son comunes, a los cuales debemos mirar y<br>entender por encima de las diferencias, pues nos son comunes y no deben quedar en la picota<br>pública, ni huérfanos ni indefensos; lo lógico sería lograr un acuerdo, un entendimiento nacional<br>que permita abordarlos de manera serena y objetiva, para sacarlos adelante. No es ser unánimes,<br>imposible en una sociedad que por su misma naturaleza, es diversa; es reconocer los asuntos que<br>nos interesan, que nos atañen, unir esfuerzos y sacarlos adelante. Es una responsabilidad con el<br>país, con nosotros y con los nuestros, ahora cuando vivimos un momento electoral y de inicio de<br>un nuevo gobierno.<br>Ello significa ni más ni menos, hacer realidad los planteamientos contenidos en nuestra<br>Constitución, fruto de un gran acuerdo, después de decenios de incomprensiones,<br>desentendimientos, conflictos y violencia, cuando se había desvanecida la posibilidad de tener un<br>proyecto común y reinaba el espíritu del “sálvese quien pueda”. Un acuerdo que, en buena<br>medida espera aún ser logrado. ¿Y por qué ahora? Por dos razones principales. La primera es que<br>en el escenario internacional se vive hoy una crisis profundísima que algunos consideran,<br>consideramos, que es una de civilización, con el declinar de Occidente, especialmente de Estados<br>Unidos, su centro durante más de ochenta años, y el ascenso del Oriente con el liderazgo de China.<br>La segunda, consecuencia de la anterior, es que Estados Unidos, está perdiendo terreno e<br>influencia en el Continente, lo que nos obliga a mirar el futuro con otros ojos, con los desafíos y las<br>posibilidades que esto implica.<br>En Colombia, el conflicto interno sigue vivo pero transformado; viene desde el liberal –<br>conservador de los años cincuenta, producto en buena medida de los cambios que sufrió un país<br>agrícola y rural enfrentado a la llegada de la incipiente industrialización y de la creciente<br>urbanización. Conflicto que se transformaría en guerra revolucionaria en los sesenta; pero la<br>revolución no llegó y la estructura armada permaneció y viró hacia el crimen organizado. Lo actual<br>ya no es un conflicto armado, sino simple violencia criminal que debe abordarse como un asunto<br>de orden público, con el fortalecimiento de las fuerzas armadas del Estado, haciendo presencia en<br>todo el territorio. Es una violencia criminal alimentada fundamentalmente por el narcotráfico<br>donde están presentes los pequeños productores, campesinos cocaleros que necesitan una<br>política especial para garantizarles y apoyarles una actividad productiva legal; en esto el país tiene<br>mucha experiencia e incontables fracasos. Esta tarea debe ser adelantada en asocio con el<br>gobierno norteamericano, pues la responsabilidad es compartida; en Norte América está la gran<br>demanda con alto poder adquisitivo y el problema solo se resolverá con una política integral y<br>compartida entre los oferentes, Colombia principal pero no único productor, y Estados Unidos con<br>la principal demanda solvente que alimenta y posibilita el negocio – sin demanda no hay oferta-.<br>No pueden escudarse en que son las víctimas, pues hay victimarios y víctimas a ambos lados del<br>río Grande. Así como estamos unidos en el problema, debemos estarlo, necesitamos estarlo, en su<br>solución. Mientras esto no se entienda, los criminales seguirán tranquilamente con su negocio,<br>que día a día crecerá y se diversificará hacia otras actividades criminales.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Juan Manuel Ospina</author>
                    <category>Actualidad</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130823</guid>
        <pubDate>Fri, 26 Jun 2026 17:10:16 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-2.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[ES POSIBLE Y NECESARIO UN ACUERDO NACIONAL]]></media:description>
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        <title>TENDREMOS UNAS ELECCIONES RODEADAS DE INCERTIDUMBRE</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/tendremos-unas-elecciones-rodeadas-de-incertidumbre/</link>
        <description><![CDATA[<p>Cuando estamos a horas de la votación del próximo domingo, muchos (¿cuántos?) de los votantesque no son militantes, que son independientes de la dinámica partidista, dudan de sí votar enblanco o por Abelardo o por Cepeda. La razón principal de su incertidumbre, está en su falta deconfianza respecto a los dos candidatos.En el caso de [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"> <br>Cuando estamos a horas de la votación del próximo domingo, muchos (¿cuántos?) de los votantes<br>que no son militantes, que son independientes de la dinámica partidista, dudan de sí votar en<br>blanco o por Abelardo o por Cepeda. La razón principal de su incertidumbre, está en su falta de<br>confianza respecto a los dos candidatos.<br>En el caso de Cepeda y con la experiencia que se tuvo con Petro hace cuatro años, muchos temen<br>que una cosa son sus planteamientos, dirigidos primordialmente a su militancia, alineados con las<br>propuestas del Pacto Histórico. Y otros los que planteando afanosamente, luego de los resultados<br>de la primera vuelta y el triunfo de Abelardo, que los sorprendió. Cepeda salió a hacer lo que no<br>había hecho durante la campaña: ir más allá del voto petrista, que tiene asegurado, para atraer<br>votación independiente del centro, un espacio de opinión difícil de definir porque se reconfigura<br>como alternativa, a partir de las posiciones que en un momento o circunstancia dada, asumen las<br>fuerzas situadas tanto a la derecha como a la izquierda del escenario político.<br>El otro candidato es Abelardo, con un perfil opuesto a Cepeda; es un reconocido abogado<br>penalista que proviene del mundo. Aunque no se había desempeñado en el escenario político, lo<br>conoce y lo entiende bien. Llega sin un respaldo explícito de partidos y organizaciones políticas,<br>que él rechaza; tiene dinero para no depender de nadie, y adelantó una campaña personal e<br>impactante, plena de plata y creatividad. Su discurso es sencillo y frentero, sin ambigüedades,<br>cargado de emocionalidad con un fuerte contenido antipolítico y antisistema que le llega a la<br>gente, pues muchos, especialmente de los sectores medios y populares, reclaman lo que Petro les<br>prometió e incumplió; creen que Abelardo sí les cumplirá. El representa autoridad en un país<br>amenazado y desorientado. Retomando el lema del estado chileno, dice que la impondrá “por la<br>razón o por la fuerza”. Suspenderá la política de paz total de Petro e impulsará el sometimiento a<br>la justicia de los violentos, como el camino seguro a una paz duradera. Propone una política de<br>liberación económica y de reorganización de las políticas públicas, para reducir el tamaño del<br>Estado, desburocratizándolo y reorganizando su funcionamiento; diría que busca no es un menor<br>Estado sino un mejor Estado, más eficiente en el cumplimiento de sus tareas. En el campo<br>internacional, mantendría e inclusive acentuaría el alineamiento con Estados Unidos.<br>Tiene una característica que le admiro y es que tranquilamente reconoce que “no se las sabe<br>todas” y que el Vicepresidente, por su perfil y experiencia, tendrá amplias funciones ejecutivas;<br>aunque no lo dice, las entiendo como funciones y responsabilidades de un primer ministro. No en<br>vano, se está oyendo, vote por Abelardo y elija a Restrepo. Tendremos el domingo unas elecciones<br>con muchas expectativas e incertidumbre. Que le vaya bien a Colombia.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Juan Manuel Ospina</author>
                    <category>Actualidad</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130721</guid>
        <pubDate>Tue, 23 Jun 2026 16:45:31 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[TENDREMOS UNAS ELECCIONES RODEADAS DE INCERTIDUMBRE]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Juan Manuel Ospina</media:credit>
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        <title>ES POSIBLE Y NECESARIO UN ACUERDO NACIONAL</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/es-posible-y-necesario-un-acuerdo-nacional-2/</link>
        <description><![CDATA[<p>En medio de la gritería en que se convirtió el debate político, donde sobra la emocionalidad yescasean los argumentos, es necesario hacer un esfuerzo para reivindicar unos elementos, unoslogros pero también unos problemas que nos son comunes, a los cuales debemos mirar yentender por encima de las diferencias, pues nos son comunes y no deben [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"> <br>En medio de la gritería en que se convirtió el debate político, donde sobra la emocionalidad y<br>escasean los argumentos, es necesario hacer un esfuerzo para reivindicar unos elementos, unos<br>logros pero también unos problemas que nos son comunes, a los cuales debemos mirar y<br>entender por encima de las diferencias, pues nos son comunes y no deben quedar en la picota<br>pública, ni huérfanos ni indefensos; lo lógico sería lograr un acuerdo, un entendimiento nacional<br>que permita abordarlos de manera serena y objetiva, para sacarlos adelante. No es ser unánimes,<br>imposible en una sociedad que por su misma naturaleza, es diversa; es reconocer los asuntos que<br>nos interesan, que nos atañen, unir esfuerzos y sacarlos adelante. Es una responsabilidad con el<br>país, con nosotros y con los nuestros, ahora cuando vivimos un momento electoral y de inicio de<br>un nuevo gobierno.<br>Ello significa ni más ni menos, hacer realidad los planteamientos contenidos en nuestra<br>Constitución, fruto de un gran acuerdo, después de decenios de incomprensiones,<br>desentendimientos, conflictos y violencia, cuando se había desvanecida la posibilidad de tener un<br>proyecto común y reinaba el espíritu del “sálvese quien pueda”. Un acuerdo que, en buena<br>medida espera aún ser logrado. ¿Y por qué ahora? Por dos razones principales. La primera es que<br>en el escenario internacional se vive hoy una crisis profundísima que algunos consideran,<br>consideramos, que es una de civilización, con el declinar de Occidente, especialmente de Estados<br>Unidos, su centro durante más de ochenta años, y el ascenso del Oriente con el liderazgo de China.<br>La segunda, consecuencia de la anterior, es que Estados Unidos, está perdiendo terreno e<br>influencia en el Continente, lo que nos obliga a mirar el futuro con otros ojos, con los desafíos y las<br>posibilidades que esto implica.<br>En Colombia, el conflicto interno sigue vivo pero transformado; viene desde el liberal –<br>conservador de los años cincuenta, producto en buena medida de los cambios que sufrió un país<br>agrícola y rural enfrentado a la llegada de la incipiente industrialización y de la creciente<br>urbanización. Conflicto que se transformaría en guerra revolucionaria en los sesenta; pero la<br>revolución no llegó y la estructura armada permaneció y viró hacia el crimen organizado. Lo actual<br>ya no es un conflicto armado, sino simple violencia criminal que debe abordarse como un asunto<br>de orden público, con el fortalecimiento de las fuerzas armadas del Estado, haciendo presencia en<br>todo el territorio. Es una violencia criminal alimentada fundamentalmente por el narcotráfico<br>donde están presentes los pequeños productores, campesinos cocaleros que necesitan una<br>política especial para garantizarles y apoyarles una actividad productiva legal; en esto el país tiene<br>mucha experiencia e incontables fracasos. Esta tarea debe ser adelantada en asocio con el<br>gobierno norteamericano, pues la responsabilidad es compartida; en Norte América está la gran<br>demanda con alto poder adquisitivo y el problema solo se resolverá con una política integral y<br>compartida entre los oferentes, Colombia principal pero no único productor, y Estados Unidos con<br>la principal demanda solvente que alimenta y posibilita el negocio – sin demanda no hay oferta-.<br>No pueden escudarse en que son las víctimas, pues hay victimarios y víctimas a ambos lados del<br>río Grande. Así como estamos unidos en el problema, debemos estarlo, necesitamos estarlo, en su<br>solución. Mientras esto no se entienda, los criminales seguirán tranquilamente con su negocio,<br>que día a día crecerá y se diversificará hacia otras actividades criminales.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Juan Manuel Ospina</author>
                    <category>Actualidad</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130719</guid>
        <pubDate>Tue, 23 Jun 2026 16:44:33 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-2.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[ES POSIBLE Y NECESARIO UN ACUERDO NACIONAL]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Juan Manuel Ospina</media:credit>
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        <title>ES POSIBLE Y NECESARIO UN ACUERDO NACIONAL</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/es-posible-y-necesario-un-acuerdo-nacional/</link>
        <description><![CDATA[<p>En medio de la gritería en que se convirtió el debate político, donde sobra la emocionalidad yescasean los argumentos, es necesario hacer un esfuerzo para reivindicar unos elementos, unoslogros pero también unos problemas que nos son comunes, a los cuales debemos mirar yentender por encima de las diferencias, pues nos son comunes y no deben [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"> <br>En medio de la gritería en que se convirtió el debate político, donde sobra la emocionalidad y<br>escasean los argumentos, es necesario hacer un esfuerzo para reivindicar unos elementos, unos<br>logros pero también unos problemas que nos son comunes, a los cuales debemos mirar y<br>entender por encima de las diferencias, pues nos son comunes y no deben quedar en la picota<br>pública, ni huérfanos ni indefensos; lo lógico sería lograr un acuerdo, un entendimiento nacional<br>que permita abordarlos de manera serena y objetiva, para sacarlos adelante. No es ser unánimes,<br>imposible en una sociedad que por su misma naturaleza, es diversa; es reconocer los asuntos que<br>nos interesan, que nos atañen, unir esfuerzos y sacarlos adelante. Es una responsabilidad con el<br>país, con nosotros y con los nuestros, ahora cuando vivimos un momento electoral y de inicio de<br>un nuevo gobierno.<br>Ello significa ni más ni menos, hacer realidad los planteamientos contenidos en nuestra<br>Constitución, fruto de un gran acuerdo, después de decenios de incomprensiones,<br>desentendimientos, conflictos y violencia, cuando se había desvanecida la posibilidad de tener un<br>proyecto común y reinaba el espíritu del “sálvese quien pueda”. Un acuerdo que, en buena<br>medida espera aún ser logrado. ¿Y por qué ahora? Por dos razones principales. La primera es que<br>en el escenario internacional se vive hoy una crisis profundísima que algunos consideran,<br>consideramos, que es una de civilización, con el declinar de Occidente, especialmente de Estados<br>Unidos, su centro durante más de ochenta años, y el ascenso del Oriente con el liderazgo de China.<br>La segunda, consecuencia de la anterior, es que Estados Unidos, está perdiendo terreno e<br>influencia en el Continente, lo que nos obliga a mirar el futuro con otros ojos, con los desafíos y las<br>posibilidades que esto implica.<br>En Colombia, el conflicto interno sigue vivo pero transformado; viene desde el liberal –<br>conservador de los años cincuenta, producto en buena medida de los cambios que sufrió un país<br>agrícola y rural enfrentado a la llegada de la incipiente industrialización y de la creciente<br>urbanización. Conflicto que se transformaría en guerra revolucionaria en los sesenta; pero la<br>revolución no llegó y la estructura armada permaneció y viró hacia el crimen organizado. Lo actual<br>ya no es un conflicto armado, sino simple violencia criminal que debe abordarse como un asunto<br>de orden público, con el fortalecimiento de las fuerzas armadas del Estado, haciendo presencia en<br>todo el territorio. Es una violencia criminal alimentada fundamentalmente por el narcotráfico<br>donde están presentes los pequeños productores, campesinos cocaleros que necesitan una<br>política especial para garantizarles y apoyarles una actividad productiva legal; en esto el país tiene<br>mucha experiencia e incontables fracasos. Esta tarea debe ser adelantada en asocio con el<br>gobierno norteamericano, pues la responsabilidad es compartida; en Norte América está la gran<br>demanda con alto poder adquisitivo y el problema solo se resolverá con una política integral y<br>compartida entre los oferentes, Colombia principal pero no único productor, y Estados Unidos con<br>la principal demanda solvente que alimenta y posibilita el negocio – sin demanda no hay oferta-.<br>No pueden escudarse en que son las víctimas, pues hay victimarios y víctimas a ambos lados del<br>río Grande. Así como estamos unidos en el problema, debemos estarlo, necesitamos estarlo, en su<br>solución. Mientras esto no se entienda, los criminales seguirán tranquilamente con su negocio,<br>que día a día crecerá y se diversificará hacia otras actividades criminales.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Juan Manuel Ospina</author>
                    <category>Actualidad</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130292</guid>
        <pubDate>Fri, 12 Jun 2026 16:29:10 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-2.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[ES POSIBLE Y NECESARIO UN ACUERDO NACIONAL]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Juan Manuel Ospina</media:credit>
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        <title>QUÉ NOS ESPERA CON EL PRÓXIMO GOBIERNO</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/que-nos-espera-con-el-proximo-gobierno/</link>
        <description><![CDATA[<p>Hoy muchos colombianos tienen más dudas que certezas sobre por quién votar, en menos de tressemanas; inclusive algunos están en la indecisión entre votar en blanco o no votar. Esto en partees consecuencia de una mala campaña, porque Cepeda y Abelardo, los favoritos, coincidieron enno ir a los debates que, en cualquier país del mundo, [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"> <br>Hoy muchos colombianos tienen más dudas que certezas sobre por quién votar, en menos de tres<br>semanas; inclusive algunos están en la indecisión entre votar en blanco o no votar. Esto en parte<br>es consecuencia de una mala campaña, porque Cepeda y Abelardo, los favoritos, coincidieron en<br>no ir a los debates que, en cualquier país del mundo, aún si no son democráticos, hacen parte de<br>la rutina del proceso electoral y de la vida política, máxime cuando se está en una campaña. No<br>hay una razón valedera para que no hayan aceptado la invitación que se les hizo; considero que su<br>comportamiento es simplemente un desaire a la democracia; y voy más allá, es un irrespeto a los<br>ciudadanos, es decir, a sus electores. Parece que finalmente entendieron el punto, que además les<br>da la posibilidad de aumentar sus electores y tendrán al menos un debate cara a cara.<br>No encuentro sino dos explicaciones posibles a este absurdo y poco democrático comportamiento.<br>La primera, es que no han querido arriesgarse a la confrontación pública, que no sería una razón<br>válida, pues ambos candidatos tienen carácter y se consideran con la talla para ser presidentes de<br>la república. O será que lo consideraron innecesario porque el elector se mueve por emociones y<br>no por razones, y por ello no requeriría razones o argumentos para votar. En este punto pueden<br>tener algo de razón, porque la política se convirtió básicamente en una confrontación y<br>movilización de emocionalidades y por ello, mover ideas no sería lo más importante.<br>La segunda explicación es que los personajes piensan o sus asesores les dicen que, sin necesidad,<br>no deben exponerse públicamente y que, sobre todo Cepeda, ya cuentan de entrada con un<br>electorado comprometido; los votos que les faltan, los pueden conseguir, sin exponerse, con<br>actividades proselitistas puntuales y presentaciones divulgadas por los medios donde, sin<br>competencia y sin riesgo, se pueden “despachar” al rival. Han sido presentaciones de<br>generalidades sobre las intenciones del candidato, casi que reducidas a consignas, que no admiten<br>un debate; son fáciles para el candidato, pero poco mueven al ciudadano que las escucha, que<br>generalmente vota movido más por los sentimientos que por razones. Todo ello enmarcado en un<br>costoso derroche de publicidad. Sin duda, se juega más con la imagen que con el mensaje, muchas<br>veces reducido a un relumbrón sin contenido.<br>El quehacer político y la política misma, se han empobrecido. Los políticos se volvieron “show<br>men” y el discurso y las propuestas, simples frases con impacto, pero sin contenido. En el mundo,<br>Colombia incluida, vivimos el final de una era de la política y todavía no se aclara un futuro posible.<br>Navegamos en medio de confusiones, sin un derrotero medianamente claro. No hay que<br>desesperar ni encerrarnos en nosotros mismos; por el contrario, hay que escuchar, observar y<br>buscar salir del aislamiento en que hemos caído, entendiendo que lo que estamos viviendo no nos<br>pasa solo a nosotros, que es un sentimiento generalizado, sobre el cual debemos discutir y<br>reflexionar. La solución no nos caerá del cielo, saldrá de nosotros, siempre y cuando no nos<br>encerremos en nosotros mismos. El camino no es fácil, pero no hay alternativa.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Juan Manuel Ospina</author>
                    <category>Actualidad</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129997</guid>
        <pubDate>Fri, 05 Jun 2026 15:12:41 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-3.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[QUÉ NOS ESPERA CON EL PRÓXIMO GOBIERNO]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Juan Manuel Ospina</media:credit>
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        <item>
        <title>LA DOBLE CARA DE LAS PENSIONES</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-doble-cara-de-las-pensiones/</link>
        <description><![CDATA[<p>Los recursos de las pensiones son un elemento clave para el desarrollo de una sociedad, entérminos tanto de las condiciones de vida de las personas, como de los recursos con que cuenta sueconomía para progresar. Son un importante componente de la vida social y económica, tantopara la economía personal y familiar, como para la social [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Los recursos de las pensiones son un elemento clave para el desarrollo de una sociedad, en<br>términos tanto de las condiciones de vida de las personas, como de los recursos con que cuenta su<br>economía para progresar. Son un importante componente de la vida social y económica, tanto<br>para la economía personal y familiar, como para la social o macroeconómica.<br>Constituyen el principal generador de ahorro en la economía, con recursos de los ciudadanos. Esto<br>les da la condición de ser un activo privado que juega un papel socialmente estratégico, como<br>principal fuente del ahorro de la economía que financia la inversión y les garantiza un ingreso a<br>quienes alcanzan el tiempo y la edad para pensionarse. Esta doble realidad hace que sea crítica<br>garantizarles a quienes cumplan las condiciones establecidas, el correspondiente ingreso para<br>jubilarse, cosa que en nuestro país sigue siendo un derecho al cual muchos no acceden, dado el<br>nivel de informalidad, rebusque y precariedad laboral imperante; por ello, muchos colombianos<br>que viven en medio de la inseguridad laboral tienen, además, la incertidumbre de no contar en el<br>futuro, con un ingreso, aún precario.<br>Esa realidad que es pública y privada, exige una política y un régimen de pensiones que coordine<br>los dos componentes. Es decir, el origen privado de los recursos pensionales y su manejo con una<br>política pública que vele por su uso para el cumplimiento del objetivo para el cual fueron<br>establecidos. La política pública, como sucede, puede limitarse a establecer las normas y<br>procedimientos para su manejo, en cabeza de entidades privadas creadas u organizadas para el<br>efecto, que deben operar en el marco de las disposiciones establecidas y sujetas a control por la<br>entidad estatal asignada, como lo establece la ley 100. O bien, se puede regresar al período inicial,<br>vigente durante los años de existencia del Seguro Social, que terminó ineficiente, burocratizado y<br>corrupto. En la discusión de entonces, jugó un papel central la definición del uso de los recursos<br>recaudados con las cotizaciones de los cuales solo una fracción, creciente en el tiempo, era<br>empleada en el pago de las pensiones; en esas primeras décadas eran más los cotizantes que los<br>pensionados, generándose un volumen creciente de recursos disponibles para ser invertidos. El<br>Seguro Social lo podía hacer en papeles del Estado. Una de las causas del desmonte del Seguro<br>Social, además de su creciente corrupción, fue el interés de destinar esos recursos de liquidez a<br>inversiones productivas privadas, colocándolos en fondos internacionales y en la financiación de<br>operaciones económicas nacionales.<br>Indudablemente, el sistema exigía ser revisado, pero conservando su espíritu. El Presidente Petro<br>se montó en esa necesidad de revisión y ajuste para buscar regresar al esquema inicial, ya<br>superado. El Presidente además ha pretendido que puedan ser utilizados, al menos parcialmente,<br>para cubrir un déficit presupuestal desbordado, exponiendo a un enorme enorme riesgo, a un<br>dinero que no es del gobierno, sino de los ciudadanos, fruto del ahorro, que han realizado<br>durante el transcurso de su vida laboral, para financiar sus años de pensionado.<br>Esa pretensión populista e irresponsable de Petro expropia a los ahorradores de sus dineros y va<br>en contra vía del sentido de las cotizaciones pensionales , pretendiendo tapar, con recursos<br>privados, un enorme y creciente hueco fiscal, al desviar los recursos aportados por los ciudadanos<br>para su pensión. En su desespero, el Presidente pretende comerse de un bocado, el fruto de años<br>de ahorro de los ciudadanos, para no hacer el ajuste presupuestal que le correspondería hacer, si</p>



<p class="wp-block-paragraph">fuera un gobernante responsable, cosa que no es. En la agonía de su gobierno busca salir del<br>paso, dejando a su sucesor y al país, engrampado: en déficit, sobre endeudado y con la caja vacía.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Juan Manuel Ospina</author>
                    <category>Actualidad</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129289</guid>
        <pubDate>Tue, 19 May 2026 15:10:41 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[LA DOBLE CARA DE LAS PENSIONES]]></media:description>
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