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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Juan Manuel Ospina, Bloguero de Blogs El Espectador</title>
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        <title>LAS ESTUPIDECES DE TRUMP</title>
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        <description><![CDATA[<p>Que solo fueran las estupideces del vecino, vaya y venga, pero son ni más ni menos que las deDonald Trump, Presidente de los Estados Unidos, la persona que desempeña el cargo con máspoder en el mundo. En ocasiones, todos cometemos estupideces, incluido el Papa en Roma, perocon Trump, la cosa cambia, pues sus estupideces no [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Que solo fueran las estupideces del vecino, vaya y venga, pero son ni más ni menos que las de<br>Donald Trump, Presidente de los Estados Unidos, la persona que desempeña el cargo con más<br>poder en el mundo. En ocasiones, todos cometemos estupideces, incluido el Papa en Roma, pero<br>con Trump, la cosa cambia, pues sus estupideces no son ocasionales; son permanentes, en lo<br>grande y en lo pequeño y que, para colmo, no se pueden discutir, como si la suya fuera la palabra<br>de Dios, respetuosamente escuchada. Parece un Superman de tira cómica, que no se cansa de<br>autoalabarse y de autodesignarse el gestor o ejecutor de todo lo imaginable. A los demás, no nos<br>quedaría sino meter la cola entre las patas, cual perro castigado y alabarlo a él, que es el más<br>grande, el responsable de todo lo bueno que hay en la tierra; lo malo, obviamente es obra de sus<br>enemigos, de los cuales pronto dará cuenta.<br>Esto sucede en el actual escenario político norteamericano, un edificio deleznable, que heredó el<br>actual presidente y que aprovecha para reinar sin control. Hasta ahora, la oposición demócrata, no<br>ha capitalizado el creciente desgaste de Trump y su gobierno, que acabará arrastrando al Partido<br>Republicano, donde las voces antitrumpistas son escasas pero crecientes. Los demócratas a los<br>cuales Trump les tira con todo, están debilitados, sin proyecto ni dirección; no logran reponerse de<br>la paliza que les infligieron los ciudadanos en las pasadas elecciones. En estas circunstancias, los<br>Republicanos pueden tener la gran oportunidad para recuperar y rehacer su Partido, capturado<br>por Trump, aprovechando que el reinado de este se debilita, con solo un año en el poder. Los<br>republicanos, ante todo, necesitan liberarse del yugo trumpista, que hoy los tiene amarrados. Este<br>es el momento para marcar distancias, cuando el reinado del actual Presidente empieza a<br>debilitarse y aún le quedan tres años mal contados de su período; serán años de desgaste de la<br>figura y la credibilidad presidencial. El gran reto para los demócratas es, conservar al menos el<br>actual respaldo ciudadano y marcar con Trump y sus incondicionales, diferencias claras en sus<br>propuestas, para recuperar y fortalecer su sintonía con las preocupaciones y demandas de la<br>mayoría.<br>Trump es un personaje caracterizado por su alma provocadora y disruptiva que, cual ráfaga,<br>entró y se apoderó del escenario del Partido, a hombros de sus fieles seguidores, los republicanos<br>trompistas. Lo hizo pisando y hablando duro y ofreciendo posibilidades de negocios al que tuviera<br>con qué – plata, amigos, ganas -. Es crudo y mentiroso, fantasioso e irresponsable con sus<br>planteamientos racistas, nacionalistas y maniqueos, Divide a las personas entre buenos, los que<br>piensan y son como él, y los malos, que serían todos los demás, a los que, despreciativamente,<br>califica de indocumentados, ladrones, asesinos… Trump es la expresión de una mentalidad<br>enfermiza de negociante; para él, todo tiene un precio y su único propósito, es conseguir lo que se<br>quiere, lo que sea, eso sí, al menor precio posible. En esa perspectiva, el mundo se vuelve una<br>rebatiña entre compradores, donde ganan los más hábiles y los que tengan la billetera más<br>poderosa.<br>El mundo de Trump, es uno donde hay muchos ricos, mucha plata y negocios, mucha desigualdad,<br>con sectores inmensamente ricos y otros inmensamente pobres y excluidos. El grito de batalla es<br>“enriqueceos” a cualquier costo, pasando por encima de los derechos tanto de la naturaleza, como<br>de las comunidades y de los sectores marginados. Claramente, ese no es el camino al desarrollo de<br>la capacidad productiva de las economías nacionales sobre las cuales se estructura la mundial. Ni</p>



<p>de estructuras sociales de convivencia y de respeto de los derechos. Trump en su fantasía, quedó<br>prisionero de la época del gran despegue norteamericano en los veinte años posteriores a la<br>Segunda Guerra; d los “veinte gloriosos” del capitalismo norteamericano, que reinó en Occidente<br>como el poder indiscutido, en un mundo bipolar, donde el otro medio, eran los países socialistas<br>con su centro o motor en la Unión Soviética. Ese es el mundo al cual Trump quisiera regresar, pero<br>hoy, otras son las posibilidades, otra la organización del poder. Es un mundo que fue, pero ya no<br>es ni volverá a ser. Es el fantasioso sueño trumpista, que lo llevará al fracaso, por ahistórico.</p>
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        <author>Juan Manuel Ospina</author>
                    <category>Actualidad</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127391</guid>
        <pubDate>Wed, 25 Mar 2026 18:11:33 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[LAS ESTUPIDECES DE TRUMP]]></media:description>
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        <title>JORGE ENRIQUE  ROBLEDO</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/jorge-enrique-robledo/</link>
        <description><![CDATA[<p>                                                   Conozco, estimo y valoro a Jorge Enrique hace ya años, antes de ser senador, cuando era un destacado dirigente cívico en el departamento de Caldas, más precisamente en la Región Cafetera. Combinaba su interés por los problemas urbanos de los cuales ha sido un estudioso, comprometido en su análisis y tratamiento, que lo hace [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>                                                  </p>



<p>Conozco, estimo y valoro a Jorge Enrique hace ya años, antes de ser senador, cuando era un destacado dirigente cívico en el departamento de Caldas, más precisamente en la Región Cafetera. Combinaba su interés por los problemas urbanos de los cuales ha sido un estudioso, comprometido en su análisis y tratamiento, que lo hace un analista con sus pies en la tierra, jugándosela hombro a hombro con organizaciones comunitarias y ciudadanas y no desde el escritorio sino en el terreno, donde se confrontan los problemas y las soluciones, de manera concreta, no simplemente discursiva, y esa experiencia vivida, alimenta sus análisis y sus posiciones en defensa de los intereses de esas comunidades, alimento de sus planteamientos y reflexiones, plasmados en libros y artículos, en conferencias y columnas quincenales en La Patria, el periódico de su tierra. Y al tiempo, durante más de un cuarto de siglo, fue profesor de Diseño en la Facultad de Arquitectura de la Nacional en Manizales, estableciendo una combinación enriquecedora entre el trabajo con las comunidades y la reflexión, durante más de un cuarto de siglo maestreando y acompañando a las comunidades en sus iniciativas y emprendimientos, mientras que iba escribiendo sobre su experiencia, una manera de compartirla.</p>



<p>Y desde que estudiaba en Los Andes, milita en el MOIR y hoy, sin renegar de su formación y de aquello en lo que ha creído y luchado por más de medio siglo impulsa, en asocio con Sergio Fajardo, desde Dignidad y Compromiso, una propuesta abierta y democrática, de claro corte socialdemócrata.</p>



<p>Puedo decir, con conocimiento de causa, que Jorge es un hombre comprometido, para el cual lo público es su oxígeno y la razón de ser de su actividad. Combina su alma, su formación y su experiencia como académico; es, sin exagerar, un académico extraviado en la política, pero no en la ambigüedad de la política en general, sino asumida, integrada a la realidad concreta de comunidades y regiones, logrando algo fundamental y que es muy escaso, articular/integrar, aterrizar una visión teórica en realidades concretas.</p>



<p>Siempre he pensado que Robledo es ejemplo destacado, de la tarea y la responsabilidad del congresista, como se vio a lo largo de sus tres períodos como senador, guardián insobornable del interés ciudadano, defensor del Congreso no como club exclusivo, guardián de privilegios, sino como la tribuna donde se escuche la voz del pueblo, se proteja y se hagan valer los derechos de los excluidos y se escuche la voz y el reclamo de la Nación en su diversidad e indivisibilidad y no de los eternos detentores de los privilegios.</p>



<p>Por eso mi voto para el senado es por Jorge Enrique Robledo, número 10 de la lista abierta de la Coalición Ahora Colombia conformada por el Mira, el Nuevo Liberalismo y Dignidad y Compromiso, que encabeza Juan Sebastián Gómez. Si no recatamos al Congreso, Colombia seguirá de bote en bote y aunque es fuerte en su capacidad de resistir, todo tiene su límite. &nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Juan Manuel Ospina</author>
                    <category>Actualidad</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=126248</guid>
        <pubDate>Thu, 26 Feb 2026 21:05:40 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[JORGE ENRIQUE  ROBLEDO]]></media:description>
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        <title>EL SALARIO MÍNIMO POSIBLE</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/el-salario-minimo-posible/</link>
        <description><![CDATA[<p>El debate en curso, por el aumento decretado por el gobierno del salario mínimo, hoy llamadovital, muestra que el salario tiene varios rostros, varios componentes. Es una variable económica,mejor diría socioeconómica que, además de relacionar la oferta y demanda de trabajo, es centralen la estructuración de las relaciones sociales y de poder entre las clases [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p> El debate en curso, por el aumento decretado por el gobierno del salario mínimo, hoy llamado<br>vital, muestra que el salario tiene varios rostros, varios componentes. Es una variable económica,<br>mejor diría socioeconómica que, además de relacionar la oferta y demanda de trabajo, es central<br>en la estructuración de las relaciones sociales y de poder entre las clases sociales y factor esencial<br>en la distribución de la riqueza que se genera en la sociedad. Se encuentra en el cruce de muchos<br>caminos de la realidad de la economía del país: la productividad del trabajo, las relaciones entre el<br>capital y el trabajo, la política pública de desarrollo. Es componente fundamental del ingreso de los<br>ciudadanos, pero no solo eso. Su modificación, por consiguiente, necesita ser realizada no como<br>fruto de una decisión autónoma y aún caprichosa del gobernante, sino sustentada en un análisis<br>de las circunstancias y perspectivas de la economía y del mercado y de sus impactos en el empleo.<br>Nadie en su sano juicio va a defender salarios “de hambre” o aumentos tales que “fundan la<br>economía”.<br>La decisión del ajuste salarial para 2026, por falta de acuerdo entre gremios y sindicatos, quedó<br>en manos del Presidente y su decisión parece que la hubiera sacado del cubilete del mago. El<br>Consejo de Estado, con toda razón y justificación, lo puso a justificarla, la cual debe estar ceñida al<br>procedimiento legal establecido.<br>Además, el ajuste del salario mínimo decretado no se compadece con las posibilidades actuales de<br>la economía, por lo que tendría fuertes consecuencias negativas sobre ella, empezando por el<br>aumento de la ya enorme informalidad laboral, que hoy representa cerca del 60% del empleo en el<br>país, un tema que al gobierno no parece interesarle. A las organizaciones sindicales, presentes e<br>influyentes en el gobierno y cuyos afiliados y representados son formales, obviamente apoyan el<br>aumento salarial decretado. El desempleo no es asunto ni preocupación suya. Y mientras tanto, los<br>informales, que son una mayoría creciente, siguen condenados al rebusque del sancocho.<br>La fundamental e inaplazable tarea del próximo gobierno es, con toda su complejidad e<br>implicaciones, atender la realidad del mundo del trabajo, que va más allá de los periódicos ajustes<br>salariales. Sin duda, uno de los asuntos más importantes, que han sido sistemáticamente<br>olvidados por los anteriores gobiernos. Sin trabajo y sin apoyos al emprendimiento, los potenciales<br>y posibilidades del país a pesar de su gente y su cultura, de su riqueza natural y sus instituciones e<br>inserción en el mundo, seguirán siendo solo posibilidades, asediadas por los países y economías<br>que sí han desarrollado las suyas y que buscan aprovechar las de los países que no las han<br>aprovechado, como Colombia; simplemente les ocupan sus espacios, beneficiándose de sus<br>posibilidades económicas.<br>El trabajo, una vieja verdad sabida, debe ser el eje estructurador de una política de desarrollo y<br>transformación de largo plazo, comprensiva e integral; con sus características propias, debe ser<br>estructurada y ejecutada con y desde las regiones, donde el sector privado y las iniciativas y<br>organizaciones ciudadanas, no sean pasivas frente a la tarea, sino sus coejecutoras en los espacios<br>regionales y locales definidos para ello. Repitamos algo que mucho se ha predicado a través de los<br>años, pero que poco o nada se ha aplicado: que el desarrollo no cae del cielo o de la capital del<br>país o del departamento; que surge, nace en los territorios, dada su naturaleza territorial, bajo el</p>



<p>impulso y el compromiso de las comunidades y de organizaciones e iniciativas ciudadanas<br>múltiples, que deben articularse, sin fundirse, con las iniciativas oficiales. Unidos, pero no<br>confundidos.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Juan Manuel Ospina</author>
                    <category>Actualidad</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125916</guid>
        <pubDate>Thu, 19 Feb 2026 17:40:25 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[EL SALARIO MÍNIMO POSIBLE]]></media:description>
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        <item>
        <title>EL CAOS DEL CONGRESO</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/el-caos-del-congreso/</link>
        <description><![CDATA[<p>En el Congreso se expresa en toda su magnitud la crisis de los partidos y organizaciones políticas, ycon ella de la actividad política, alma y motor de la vida social. Política siempre habrá, esconsustancial con la vida en sociedad, pero su calidad e importancia depende de cómo seorganizan y expresan los partidos y organizaciones. La [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>En el Congreso se expresa en toda su magnitud la crisis de los partidos y organizaciones políticas, y<br>con ella de la actividad política, alma y motor de la vida social. Política siempre habrá, es<br>consustancial con la vida en sociedad, pero su calidad e importancia depende de cómo se<br>organizan y expresan los partidos y organizaciones. La crisis política que se vive en el mundo y<br>concretamente en Colombia, es consecuencia a su vez de la crisis e infinito desgaste de los<br>partidos, diría de su concepción, muchos decimonónicos, hijos de otras épocas. Los partidos, aún<br>los más recientes, se volvieron o nacieron como microempresas electorales, generalmente<br>unipersonales. Aunque esta “anomalía política” existe de tiempo atrás, fuera de la simple<br>denuncia verbal, nada se ha hecho para resolverla y mientras tanto, la situación se ha agudizado<br>con el paso del tiempo. Esto requeriría, ante todo, que las propuestas y discusiones políticas se<br>aborden claramente, con un sentido realista y nacional, no al calor de intereses particulares. Y<br>hacerlo en los términos de la conocida expresión, que “se escuche la voz del pueblo” para que de<br>verdad puedan ser sus voceros y representantes en las corporaciones. Se ha esfumado la<br>credibilidad y confianza ciudadana en las instituciones y en los políticos, abriéndole el camino a las<br>ofertas populistas que, aunque sean utópicas, frecuentemente son concretas respecto a<br>problemas y expectativas del elector corriente, que cree que sus requerimientos serán atendidos.<br>La Constitución del 91 reconoció la importancia de los partidos y organizaciones políticas, como el<br>engranaje del sistema y de la acción política, pero en un arrebato de liberalismo iluso envuelto en<br>un democratismo ingenuo, estableció que la crisis de la política y del poder en el país era<br>consecuencia de un bipartidismo histórico, asfixiante y limitante del alcance de la democracia,<br>reducida a ser instrumento del control oligárquico del poder. Los constituyentes creyeron<br>encontrar la solución, abriendo de par en par y sin condiciones, las puertas de la democracia para,<br>sin mayores condiciones ni precisiones, permitir “que florecieran mil iniciativas políticas”. Como<br>consecuencia, nació un aluvión de microempresas electorales, con dueños y objetivos precisos,<br>limitados y no democráticos. Y en esas estamos. Los programas han sido sustituidos por líderes<br>mesiánicos, sean Petro o Uribe, que concentran poder, sin permitir que se generen las estructuras,<br>las prácticas para pasar del paternalismo clientelista, a la estructura partidista que el país requiere<br>con urgencia, pero que no encuentra el camino para hacerla realidad.<br>No será algo milagroso; un camino largo como este requiere que se den los primeros pasos, con<br>firmeza y en la dirección correcta, para darle a Colombia una nueva estructura de la política y de<br>los partidos y organizaciones, sin pretender revivir lo de otros tiempos, que está históricamente<br>agotado; es emprender un camino ciudadano de construcción de la nueva política para los<br>tiempos de hoy, con sus posibilidades y desafíos. Tenemos los elementos para hacerlo y la<br>necesidad que nos motiva. No esperemos milagros. Los líderes irán apareciendo, el discurso se irá<br>ajustando y los resultados irán dándose. Se que suena vago pero, salvo la aparición de un líder<br>milagroso, los resultados serán el fruto de un proceso, de nuestro proceso. En las elecciones que<br>llegan no se producirá el cambio, pero si debemos depositar nuestro voto, con el ojo puesto en<br>quienes consideramos que están dispuestos y con la capacidad de dinamizar y liderar ese cambio.<br>Debemos votar pensando en el camino a recorrer en los próximos años y en quienes pueden ser<br>nuestros compañeros de ruta y no en resolver algún problema inmediato. Solo así podremos<br>romper el círculo vicioso de las pequeñas soluciones que, aunque alivien el problema de hoy, no<br>abordan el proceso de cambios requerido. No hay ni fórmulas ni personajes milagrosos. Hay</p>



<p>propósitos compartidos y esfuerzos comunes que deben precisarse. Esa es la tarea pendiente;<br>cada uno desde su sitio y ámbito, debemos tenerla presente para aportar, aunque sea nuestro<br>granito de arena, sin esperar milagros o que otros nos hagan la tarea.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Juan Manuel Ospina</author>
                    <category>Actualidad</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125668</guid>
        <pubDate>Tue, 10 Feb 2026 17:56:03 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[EL CAOS DEL CONGRESO]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Juan Manuel Ospina</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>LA CONVERSACIÓN DE TRUMP CON PETRO</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-conversacion-de-trump-con-petro-2/</link>
        <description><![CDATA[<p>En medio de grandes diferencias, Trump y Petro tienen unos puntos en común, no por lo quepiensan, sino por su modo de ser y de verse a sí mismos. Ambos hablan, se comunican en términosde amenazas; se presentan amenazantes. Sin embargo, las razones para ello, son bien diferentes.Trump lo hace para demostrar que él es [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p><br>En medio de grandes diferencias, Trump y Petro tienen unos puntos en común, no por lo que<br>piensan, sino por su modo de ser y de verse a sí mismos. Ambos hablan, se comunican en términos<br>de amenazas; se presentan amenazantes. Sin embargo, las razones para ello, son bien diferentes.<br>Trump lo hace para demostrar que él es dios que manda, sumido en sus ataques permanentes de<br>vanidad; pero cuando de negocios se trata, aparece su elemento pragmático es un duro para<br>conseguir la rebaja que busca, lo que más le importa. El poder para él, se traduce en plata; lo dice<br>y lo practica. Sea Groenlandia, sea Venezuela, su motivación y ambición no cambian, rodeadas de<br>una vanidad y de una suficiencia pocas veces vista. Su procedimiento es pedestre pero efectivo,<br>ofrecer barato para luego mejorar la propuesta inicial y salir ganando; la otra parte también<br>considera que ganó, porque le mejoraron algo la oferta inicial. Pero ojo, no es un gana – gana<br>entre iguales, sino el señuelo para que el más débil muerda el anzuelo del más fuerte y accede al<br>negocio, donde el poderoso se quedará con la tajada grande.<br>Las invitaciones presidenciales de Trump, le cambian a sus invitados a su actitud y sus<br>declaraciones sobre el Presidente. Ejemplos destacados de esto, son Delcy Rodríguez y Gustavo<br>Petro. Lo de Delcy parece como si hubiera sido cuadrado a espaldas de Maduro, a partir de<br>reconocer que el camino se había agotado y el gobierno estaba cada vez más vulnerable y<br>amenazado. Trump es claro en afirmar que controlará a Venezuela, el tiempo necesario para,<br>según él, defender y apoyar los intereses de los inversionistas norteamericanos. Y Delcy observa<br>en silencio.<br>Petro por su parte es más abstracto, se mueve en el nivel del discurso. Considera que Trump, más<br>que un peligro para Colombia, en lo que tiene razón, lo es para la vida, la biodiversidad y la<br>naturaleza. Un planteamiento impecable que como seres humanos, en principio deberíamos<br>apoyar con entusiasmo, pero tiene un problemita pues, más allá de ser un discurso ampuloso,<br>dirigido en general a la Humanidad y a la defensa de vida en el planeta, no convoca ni orienta a la<br>acción. Es un diagnóstico vago, que nada dice sobre la manera de aterrizarlo, de concretarlo;<br>queda reducido a un vistoso fuego de artificio y nada más. A eso se reduce Petro en política, a<br>pesar de tener más o menos la tercera parte del electorado. Esa no es la luz fuerte y constante<br>que necesita Colombia para abordar los grandes temas de la sociedad, que son grandes por su<br>importancia, pero que deben formularse y ejecutarse de manera concreta, aterrizada; no es tarea<br>de caudillos iluminados sino el esfuerzo ciudadano, políticamente organizado. Por ello, urge una<br>política para abordar y transformar esas realidades. El camino no es revivir la política de hace<br>cuarenta o cincuenta años. El Estado, la sociedad y los ciudadanos, con sus problemas y desafíos,<br>pero también sus posibilidades, ya no son los mismos de entonces. Es fácil decirlo, pero<br>necesitamos, nos urge, una política para los nuevos tiempos que vivimos. Me pregunto<br>¿estaremos dando los pasos necesarios, no solo en Colombia, para que esos cambios, que no son<br>milagrosos, se empiecen a darse o estaremos condenados a caer en otras “manos providenciales”?<br>Esa es la gran pregunta respecto a la campaña electoral en que ya estamos embarcados. La tarea<br>ahora, es ponernos la mano en el corazón, gastarle un tiempo a pensar por quién y por qué vamos<br>a votar. Lo primero es que no podemos seguir decidiendo nuestro voto, en el último momento,<br>algo que no hacemos ni para decidir nuestro almuerzo y las elecciones son más que un almuerzo.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Juan Manuel Ospina</author>
                    <category>Actualidad</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125071</guid>
        <pubDate>Fri, 23 Jan 2026 17:00:27 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[LA CONVERSACIÓN DE TRUMP CON PETRO]]></media:description>
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        <title>LA CONVERSACIÓN DE TRUMP CON PETRO</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-conversacion-de-trump-con-petro/</link>
        <description><![CDATA[<p>En medio de grandes diferencias, Trump y Petro tienen unos puntos en común, no por lo quepiensan, sino por su modo de ser y de verse a sí mismos. Ambos hablan, se comunican en términosde amenazas; se presentan amenazantes. En las razones para ello, sin embargo, son biendiferentes. Trump lo hace para demostrar que él [&hellip;]</p>
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<p> <br>En medio de grandes diferencias, Trump y Petro tienen unos puntos en común, no por lo que<br>piensan, sino por su modo de ser y de verse a sí mismos. Ambos hablan, se comunican en términos<br>de amenazas; se presentan amenazantes. En las razones para ello, sin embargo, son bien<br>diferentes. Trump lo hace para demostrar que él es el que manda, en medio de sus ataques<br>permanentes de vanidad; pero cuando de negocios se trata, aparece su elemento pragmático,<br>característico del hombre de negocios que él reconoce ser y valora, por encima de todo. Su<br>procedimiento es ofrecer barato para luego mejorar la propuesta inicial y salir ganando, mientras<br>que el otro considera que también gana, porque le mejoraron la propuesta inicial que le hicieron.<br>Pero ojo, no es un gana – gana entre iguales, sino el señuelo para que el más débil muerda el<br>anzuelo del más fuerte para así poder acceder al negocio, donde el poderoso… se quedará con la<br>tajada grande.<br>Las invitaciones presidenciales de Trump, le cambian a los invitados su actitud y sus declaraciones<br>sobre el Presidente. Delcy Rodríguez y Gustavo Petro son ejemplos destacados de esta situación.<br>Lo de Delcy parece como si hubiera sido cuadrado a espaldas de Maduro, a partir de reconocer<br>que el camino se había agotado y el gobierno estaba cada vez más vulnerable y amenazado. Sin<br>embargo, Trump ha insistido en que controlará a Venezuela, en su poder y su economía, el tiempo<br>necesario para, según él, poner a salvo sus intereses y recuperar el petróleo que es de ellos y se los<br>había quitado el chavismo. Con Trump nunca se conocen sus verdaderas intenciones con sus<br>declaraciones al aire.<br>El gobierno venezolano, sin margen de maniobra, ha sido prudente en este punto. Los petroleros<br>le bajaron el entusiasmo a Trump, pues son realistas y van a ir con calma porque la situación del<br>negocio en Venezuela está muy desbarajustada por el desgobieno y la arbitrariedad chavista; para<br>completar, el escenario petrolero mundial no está claro. Y Trump permanece encapsulado,<br>nostálgico del mundo de los sesenta, que no volverá por más que él lo pretenda. No concibe que<br>el mundo no sea trumpista y que no le obedezca ciegamente a sus caprichos.<br>Lo de Petro es más abstracto, se mueve en el nivel del discurso. Considera que Trump más que un<br>peligro para Colombia, en lo que tiene razón, lo es para la vida, la biodiversidad y la naturaleza. Ese<br>planteamiento es impecable y se debería apoyar con entusiasmo, pero nos encontramos con que<br>más allá de un discurso ampuloso, dirigido a la humanidad y a la vida en el planeta, no convoca ni<br>orienta a la acción; está concentrado en un diagnóstico ampuloso dirigido al mundo, a la<br>humanidad, pero vacío del qué y del cómo hacer , quedando reducido a un fuego de artificio,<br>fatuo, como la pólvora de los momentos iniciales del año que, por un momento, engalan la noche<br>que, rápidamente regresa a su oscuridad habitual. Es lo extraordinario y lo fugaz, que no<br>transforma. Ese es Petro en política, con más o menos la tercera parte del electorado, que está<br>acompañando a Iván Cepeda en su pretensión presidencial. La gran pregunta es cómo reorientar la<br>propuesta y la acción política hacia los grandes temas de la sociedad, grandes por su importancia,<br>pero concretos en su formulación y ejecución, que no está en manos providenciales, de caudillos<br>iluminados sino en el esfuerzo ciudadano organizado en torno al logro de objetivos concretos de<br>interés ciudadano. Urge una política para estas realidades. No se puede esperar que revivir, si eso<br>es posible, la política de hace cuarenta o cincuenta años. El Estado, la sociedad y los ciudadanos ya<br>no somos los mismos de entonces. Urge una política para los nuevos tiempos que vivim.</p>
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        <author>Juan Manuel Ospina</author>
                    <category>Actualidad</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=124796</guid>
        <pubDate>Fri, 16 Jan 2026 19:48:16 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[LA CONVERSACIÓN DE TRUMP CON PETRO]]></media:description>
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        <title>CUANDO LA RACIONALIDAD ECONÓMICA SE TOPA CON EL PODER DOMINANTE</title>
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        <description><![CDATA[<p>Trump está anclado en los Estados Unidos de los años sesenta, mágicos y poderosos, cuando elfragor de la Guerra Fría dividía al mundo entre el bloque socialista controlado y explotado por laUnión Soviética, y el occidente capitalista, con la América latina, bajo el poder norteamericano,que nos trataba como si fuéramos su patio trasero, como se [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Trump está anclado en los Estados Unidos de los años sesenta, mágicos y poderosos, cuando el<br>fragor de la Guerra Fría dividía al mundo entre el bloque socialista controlado y explotado por la<br>Unión Soviética, y el occidente capitalista, con la América latina, bajo el poder norteamericano,<br>que nos trataba como si fuéramos su patio trasero, como se decía entonces. En esos años, la China<br>maoísta estaba sumergida en su revolución socialista, enfrentada al “revisionismo soviético” al<br>cual acusaba de haber claudicado en hacer la revolución comunista.<br>Ochenta años después, el mundo está dividido en tres áreas de influencia, de poder, sometidas al<br>control de las tres potencias dominantes, en un mundo fragmentado: el oriente con China, Europa<br>central y oriental con Rusia, y el hemisferio occidental, principalmente el continente americano,<br>que vuelve a ser visto por Washington, como su patio trasero. Los tres actúan, ejercen su poder en<br>“sus territorios” como amos y señores, sin control de nadie. África históricamente, ha conocido la<br>presencia e influencia europea, adaptándose a las condiciones y posibilidades de un mundo<br>poscolonial, con China buscando posicionarse.<br>Naciones Unidas fue establecida en la posguerra de1945, luego de los estragos de la Segunda<br>Guerra Mundial y del nazismo, para garantizar la paz, la seguridad y la cooperación internacional,<br>promover los derechos humanos y la descolonización en África y el Medio Oriente. Terminados los<br>años de la Guerra Fría se agotó su capacidad para lograr esos propósitos. Hoy la Organización es<br>irrelevante y ninguna de las tres superpotencias está interesada en revivirla. Como no se veía<br>desde el período anterior al despegue y consolidación del capitalismo, en el período mercantilista,<br>reina la ley del más fuerte, con cada uno de los tres superpoderes, ejerciéndolo a su manera. A<br>China, más sutil, le interesa el control y la ampliación de sus mercados y posibilidades de inversión,<br>no el control de territorios, salvo Taiwan. Putin vive inmerso en su sueño de reconfigurar la Rusia<br>de los zares, anexando territorios e imponiendo gobiernos títeres. Por su parte, el sueño de<br>Trump es controlar América, el hemisferio occidental; de ahí su cuento con Groenlandia. Lo<br>alimenta un nacionalismo imperialista, presente en el subconsciente de los norteamericanos y que<br>Trump explícita en sus planteamientos. Nacionalismo que los lleva a pensar que ellos, los<br>americanos blancos y protestantes (los wasp, white anglosaxon protestant) son los habitantes<br>naturales y legítimos de Norte América, que controlan al hemisferio occidental, olvidando que son,<br>como ningún otro país en la Historia, un país de inmigrantes, pues los nativos fueron diezmados a<br>bala por los colonizadores europeos.<br>Ese nacionalismo norteamericano, corazón de la propuesta trompista, se cierra al mundo a la par<br>que exige que este se le abra a sus productos e inversiones. Es proteccionista del mercado interno<br>con altas tarifas (“americano consuma americano”) pero aperturista para la colocación de los<br>capitales y productos norteamericanos. Proteccionista hacia dentro de su economía, librecambista<br>para los otros mercados. Una ley del embudo impuesta, no por la lógica sino por la fuerza del<br>poder dominante.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Juan Manuel Ospina</author>
                    <category>Actualidad</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=124465</guid>
        <pubDate>Fri, 09 Jan 2026 15:31:05 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[CUANDO LA RACIONALIDAD ECONÓMICA SE TOPA CON EL PODER DOMINANTE]]></media:description>
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        <title>TRUMP ES LA INSOLENCIA DEL PODER</title>
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        <description><![CDATA[<p>Escuchando el discurso de fin de año del Presidente Trump, no pude dejar de pensar que lasoberbia es puerta de entrada a la estupidez, con un pequeño agravante en este caso, y es elinmenso poder del personaje. Un discurso que transpira odio, soberbia e ignorancia, plagado decontradicciones y falsedades, cuyo único propósito es alimentar el [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p> <br>Escuchando el discurso de fin de año del Presidente Trump, no pude dejar de pensar que la<br>soberbia es puerta de entrada a la estupidez, con un pequeño agravante en este caso, y es el<br>inmenso poder del personaje. Un discurso que transpira odio, soberbia e ignorancia, plagado de<br>contradicciones y falsedades, cuyo único propósito es alimentar el ego presidencial de “yo todo lo<br>puedo” y la incondicionalidad, que raya con el fanatismo de sus seguidores, incapaces de ver la<br>realidad, deslumbrados por la carga emocional del discurso presidencial, que los presenta como<br>las víctimas inocentes del mal que supuestamente se apoderó de su economía y del gobierno,<br>durante los cuatro años del gobierno de Biden, cuando, según él, Estados Unidos perdió su<br>liderazgo internacional, con su economía y su mercado capturados por la producción importada,<br>pasando de ser una potencia exportadora a importadora. Ordenó que las inversiones debían<br>regresar al país, para que este vuelva a ser la potencia industrial que fue a mediados del siglo, al<br>fundamentarse en el trabajo de los norteamericanos y no en el de inmigrantes ilegales, que les<br>quitaron los empleos a los nacionales. La meta, recuperar la economía norteamericana para las<br>empresas, los inversionistas y el trabajo nacional. En una palabra, América para los<br>norteamericanos. Con ello, entre otras, olvida que Estados Unidos es un país de inmigrantes.<br>Su alegato lo sustenta en que estos serían responsables de la crisis del país, al quitarles el trabajo a<br>los americanos, al hacerlo por un menor salario. Para rematar, son la principal causa de la<br>creciente inseguridad en las ciudades, pues la mayoría serían criminales – asesinos, ladrones,<br>estafadores, violadores –, prácticamente una escoria social, que corrompe a una sociedad sana, de<br>personas buenas. No hay otra solución que expulsarlos y hacerlo sin miramientos, organizando<br>verdaderas cacerías humanas de personas, que no merecen ningún respeto. No hay un plan, una<br>estrategia, simplemente agarrarlos y prácticamente, desaparecerlos.<br>Pero la cosa no le está funcionando, porque requiere ser el resultado de un proceso, con sus reglas<br>y etapas, no el simple fruto de la arbitrariedad de la soberbia. Con su visión sesgada, ideológica y<br>profundamente racista, cargada de odio y desprecio, Trump no contempla otra alternativa que la<br>fuerza bruta, para retener y expulsar a “extranjeros peligrosos e indeseables”, despreciando o<br>ignorando, una situación que es delicada y que, sin excepciones, exige el respeto de los derechos<br>humanos.<br>Ese comportamiento empieza a ser cuestionado por sectores ciudadanos, porque más allá del<br>enardecido discurso presidencial, la realidad que viven hoy los norteamericanos, no es la que les<br>vendió en la campaña. Es dramática la incapacidad de los demócratas para entender y aprovechar<br>esta situación, que podría modificar profundamente el escenario político en las elecciones de<br>mitaca del año entrante. Es en momentos de crisis, cuando aparecen los líderes y se crean<br>escenarios y circunstancias que permiten acuerdos que trascienden las fronteras partidistas, que<br>son posibles en circunstancias extraordinarias. Al interior del Partido Republicano se avizoran<br>cambios que podrían romper el unanimismo impuesto por Trump en los últimos años que, en<br>muchos aspectos no responde al pensamiento histórico de los republicanos. Por su parte, del lado<br>de los demócratas está servida la mesa para que irrumpa o se consolide un nuevo liderazgo. La<br>política es dinámica, máxime en coyunturas como las que hoy viven los norteamericanos, cuando<br>podrían abrirse , necesitarían abrirse posibilidades de cambios y acuerdos, al calor de la presente<br>crisis de la política y de las urgencias que ésta plantea.</p>
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        <author>Juan Manuel Ospina</author>
                    <category>Actualidad</category>
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        <pubDate>Fri, 19 Dec 2025 18:17:07 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[TRUMP ES LA INSOLENCIA DEL PODER]]></media:description>
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        <title>SEGUIMOS SIN UNA POLÍTICA DE DESARROLLO RURAL.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/seguimos-sin-una-politica-de-desarrollo-rural/</link>
        <description><![CDATA[<p>En todas partes se habla permanentemente del campo, pero de ahí no se pasa. De todo lo que sedice, poco queda y su futuro sigue en las nebulosas. Pero, eso sí, aunque pocos lo entienden,todos tienen una opinión al respecto. Hay una idea común, sin ningún asidero en la realidad, quelos países a medida que [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p> <br>En todas partes se habla permanentemente del campo, pero de ahí no se pasa. De todo lo que se<br>dice, poco queda y su futuro sigue en las nebulosas. Pero, eso sí, aunque pocos lo entienden,<br>todos tienen una opinión al respecto. Hay una idea común, sin ningún asidero en la realidad, que<br>los países a medida que se modernizan van dejando de lado su agricultura, que pierde peso e<br>importancia, mientras que las ciudades se multiplican, se fortalecen y albergan a la economía<br>moderna, materializada principalmente en la industria y en ciertos servicios, y volcada a la<br>economía mundial, a las exportaciones, como si el mercado nacional y los ciudadanos, dejaran de<br>ser importantes ante las posibilidades, recursos y dinamismo de esa economía, que suplanta a la<br>nacional.<br>Quienes predican esa visión, olvidan que las potencias industriales fueron y siguen siendo<br>potencias agrícolas, que defienden y protegen a muerte, el mercado para sus agricultores, aunque<br>sea a costa de otorgarles fuertes subsidios, porque lo que está en juego no es simplemente el<br>abastecimiento suficiente y a precios favorables de su mercado interno sino, un tema de soberanía<br>e identidad nacional, como lo plantean los franceses.<br>En Europa, esa política la aprendieron con la experiencia de las guerras que padecieron a lo largo<br>de su historia. Guerra y hambre por siglos, fueron de la mano, hasta que el hambre les enseñó que<br>la seguridad alimentaria es central, aún para ganar las guerras, por lo que se requiere que la<br>producción de alimentos esté garantizada, es decir, protegida. En este punto, no se sabe quiénes<br>son más drásticos cuidando la producción de sus alimentos, si los europeos o los norteamericanos.<br>No lo hacen por amor a sus productores rurales – grandes, medianos y pequeños –; sino porque<br>hambre no volverán a pasar. Los norteamericanos, con su mentalidad autárquica, de<br>autosuficiencia, buscan no depender de terceros para sus necesidades. Su sueño, muy presente en<br>Trump, es exportar al máximo e importar lo mínimo, generando superávits comerciales que los<br>provean de recursos para sus inversiones en el país y en el extranjero.<br>En un mundo multipolar donde ya USA no reina sola, se confrontan economías en ascenso como<br>China y la India, y otras consolidadas de talla mundial, como Rusia y la Unión Europea. Y a su lado<br>existe otro mundo, el nuestro, que debe quedarse con las migajas de los primeros, acomodándose<br>en una de las esquinas de la mesa del banquete. En esa búsqueda de escenarios, nuestros países,<br>del viejo tercer mundo, están urgidos a unirse para actuar en mercados regionales y compartir<br>recursos, experiencia y mercados, que les permita generar un potencial, desde sus regiones<br>organizadas, en lo cual América Latina tiene una experiencia, que debe revisare y ajustarse para<br>salirle coordinados a un mundo particularmente desafiante, donde le será posible labrarse un<br>nicho productivo y de mercado. Tenemos un potencial regional de desarrollo diverso, que admite<br>especializaciones. Nuestra América Latina tiene los elementos naturales y la capacidad<br>organisativa para convertirse en una despensa de alimentos, producidos naturalmente en nichos<br>productivos diversos y diferenciados que le da la capacidad de ofrecer una canasta fresca, variada<br>y de buen precio, articulada a un sistema de comercialización que abarque y organice esa<br>diversidad productiva pues, sobre todo los perecederos, presentan más problemas en su<br>distribución y comercialización, que en su producción.</p>
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        <author>Juan Manuel Ospina</author>
                    <category>Actualidad</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=123755</guid>
        <pubDate>Fri, 19 Dec 2025 18:16:13 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[SEGUIMOS SIN UNA POLÍTICA DE DESARROLLO RURAL.]]></media:description>
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        <title>CUARENTA AÑOS ELIGIENDO ALCALDES</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cuarenta-anos-eligiendo-alcaldes/</link>
        <description><![CDATA[<p>En los años ochenta, años tumultuosos, violentos y soñadores, a Colombia le plantearon desdediferentes lados, no solo desde la política, que se tragara un coctel social deseable y necesario,pero de difícil asimilación: realizar una negociación de paz, para ponerle punto final a un conflictointerminable y violento, especialmente en las zonas rurales. Una negociación planteada de [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>En los años ochenta, años tumultuosos, violentos y soñadores, a Colombia le plantearon desde<br>diferentes lados, no solo desde la política, que se tragara un coctel social deseable y necesario,<br>pero de difícil asimilación: realizar una negociación de paz, para ponerle punto final a un conflicto<br>interminable y violento, especialmente en las zonas rurales. Una negociación planteada de manera<br>ingenua, al suponer que los colombianos, incluidos los guerreros, estábamos hasta la coronilla con<br>una violencia interminable y estéril, incapaz de transformar una sociedad que, ciertamente<br>necesitaba cambios de fondo. Era ingenua porque suponía que bastaba con que quisiéramos la<br>paz, para que esta descendiera sobre los escenarios de violencia y muerte, como una paloma de la<br>paz. La paloma se pintó por doquier, se le invocaba día y noche, pero no llegó y la violencia<br>continuó e inclusive se intensificó, hasta terminar en la tragedia sin nombre, del Palacio de<br>Justicia.<br>Pero en medio de tanto dolor y tanta sin razón, brillaron luces de esperanza y el país continuó<br>buscando su salida y su futuro. Destacó al respecto la elección popular de alcaldes, propuesta de<br>Álvaro Gómez, que hacía parte de su visión de un país con una democracia donde el ciudadano es<br>actor fundamental y no simple validador electoral de decisiones que toman otros, eso sí,<br>cuidándose de hacerlo en nombre “del pueblo”. Para Gómez, el alcalde representa directamente<br>los intereses de los ciudadanos, en el espacio donde se habita con la familia y se ejercen<br>directamente los derechos ciudadanos, sin mediación o intermediación, como sucede en los otros<br>ámbitos regionales y nacionales del poder. Por esa relación directa, la elección del alcalde debía<br>liberarse de los intereses y arreglos convencionales de la política y ser, por excelencia, una<br>elección ciudadana directa, no intermediada políticamente. El Presidente Betancur que compartía<br>la visión de Gómez, su aliado político en el gobierno, propuso y defendió la reforma constitucional<br>en cuestión. Se hizo la primera elección y de inmediato vino la reacción de políticos y partidos que<br>no estaban dispuestos a que una elección fundamental y apoyada por los ciudadanos, escapara a<br>su control. Se dio entonces la reforma para que los partidos fueran actores y árbitros de ella,<br>gracias a lo cual, le inocularon el virus que la convirtió en una elección más, pero conservando su<br>cercanía con los intereses y atención de los ciudadanos.<br>El resultado ha sido que, salvo algunos casos de alcaldes jugados con sus electores, su elección<br>terminó sumida en un arreglo electoral, en una política que ya no es el juego entre partidos y<br>propuestas; los partidos se desgastaron, dejaron de representar ideales sociales y se redujeron a<br>defender intereses y planteamientos de unos pocos; ya no son una voz popular y libre. Se olvidó<br>que la sociedad y la política se construyen en un proceso paralelo que nace y se fundamenta en lo<br>local, en términos de comunidad y de territorio, con la presencia y participación de los ciudadanos,<br>que no le deja espacio al discurso general, vaciado de concreción y de propuestas. El comienzo del<br>urgente cambio de la política y de los partidos lo marcará el regreso a la elección popular de<br>alcaldes que sea de verdad ciudadana y no el primer peldaño en la construcción de la política<br>politiquera, basada en feudos electorales al servicio del cacique, que le dan la espalda y secuestran<br>para su propio beneficio, a la voz y el querer ciudadano. La política, como toda obra sólida y<br>perdurable, se construye desde sus cimientos, de abajo para arriba; no es una casa en el aire o una<br>bomba que se inf, talvez atractiva pero vacía y que se acaba estallando.</p>
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        <author>Juan Manuel Ospina</author>
                    <category>Actualidad</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=123753</guid>
        <pubDate>Fri, 19 Dec 2025 18:14:30 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[CUARENTA AÑOS ELIGIENDO ALCALDES]]></media:description>
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