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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Sat, 02 May 2026 13:02:05 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Juan Manuel Ospina, Bloguero de Blogs El Espectador</title>
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        <title>ABSURDO CONFLICTO COLOMBO CUATORIANO</title>
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        <description><![CDATA[<p>Cuando se origine o se esté originando un conflicto, es fundamental enfrentarlo rápidamente puestiene la capacidad de autoalimentarse y lo que inicialmente era manejable, deja de serlo. En todarelación entre personas, naciones o grupos, es posible, aunque no siempre es fácil, encontrarlesalida a las diferencias, para que no haya ni vencedores ni vencidos, sino el [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p> Cuando se origine o se esté originando un conflicto, es fundamental enfrentarlo rápidamente pues<br>tiene la capacidad de autoalimentarse y lo que inicialmente era manejable, deja de serlo. En toda<br>relación entre personas, naciones o grupos, es posible, aunque no siempre es fácil, encontrarle<br>salida a las diferencias, para que no haya ni vencedores ni vencidos, sino el logro de una solución<br>equilibrada y justa para las partes, que permita no solo superar las diferencias, sino crear las<br>condiciones para que éstas no se vuelvan a repetir.<br>Ecuador y Colombia, por su historia y cercanía geográfica, por su población y recursos, han sido<br>dos países que, con sus naturales diferencias, siempre han tenido el propósito, un mandato<br>histórico podríamos decir, de configurar una estructura económica y política común, como se dio<br>durante la Colonia y las primeras décadas republicanas. Diferencias y roces siempre han estado<br>presentes, sobretodo en momentos como el actual, cuando, en los dos países las políticas y los<br>grupos en el poder, han sido diferentes; diferencias que se han respetado, permitiendo la<br>convivencia. Hoy, el ambiente está enrarecido; no hay ningún interés de discutir las diferencias,<br>entre dos posiciones enormemente ideologizadas. El uno, por tener un discurso supuestamente de<br>izquierda, Petro, y el otro, Noboa, con su política de gobierno fuerte, inclusive autoritario, donde<br>la presencia norteamericana y la militarización de la acción estatal, juegan un papel importante. Lo<br>que no deja de lado que los dos países requieren una política y una convivencia clara y realista,<br>basada en el ejercicio sereno y democrático de la autoridad, que parecen desconocer tanto Petro<br>como Noboa.<br>El problema de violencia y de corrupción que se vive a lo largo de la frontera común, con débil<br>presencia estatal, compete a los dos gobiernos; pero Petro con su confusión y su embeleco de la<br>paz total y Noboa con su autoritarismo y sus pataletas autoritarias, hacen que la situación no se<br>resuelva y que, por el contrario, se agrave, con el beneplácito de los carteles de la droga y de<br>diferentes formas delincuenciales, los grandes beneficiados con la situación, que les da un poder<br>sin limitaciones. Dejan de lado que la pelea no es entre ellos, sino con un enemigo común, su<br>verdadero enemigo, el narcotráfico internacional y sus actores criminales, igualmente<br>internacionales, que aprovechan su organización y poder para desarrollar otras actividades<br>criminales enormemente rentables, principalmente en minería y en la explotación arrasadora de<br>los recursos de su biodiversidad. Esta pelea es absurda, pues no debe ser entre los gobiernos sino<br>contra las organizaciones criminales, que ambos deben abordar coordinadamente, mientras tanto,<br>estas avanzan sin control, en sus actividades criminales.<br>Además, es un conflicto alimentado por el gobierno de Trump, a través de Marco Rubio, su<br>Secretario de Estado. Su objetivo no es Colombia sino Gustavo Petro con su embeleco de la Paz<br>Total, vista en Washington como una política de concesiones y cesiones a unos grupos armados<br>que, ante la imposibilidad de su proyecto político y cobijándose con lo que fue su propósito<br>revolucionario, se mantienen y fortalecen, ya no para la revolución sino para el negocio<br>Al próximo gobierno lo espera una tarea monumental pero inaplazable, que empieza por<br>reconocer que en el país se consolidó una empresa criminal transnacional, montada en la<br>organización creada hace cincuenta años, para hacer la revolución que no fue y que acabó<br>volviéndose delincuencial; atrás quedó la lucha política que le había dado origen. Este cambio<br>exige replantear el camino seguido, empezando por reconocer nuestra responsabilidad con el</p>



<p>narcotráfico y las equivocaciones en la política seguida. Política que debe ser acordada con los<br>otros actores, especialmente con Ecuador, donde también urge revisar lo hecho y dejado de hacer;<br>no todo se reduce a echar bala. Si no se da una estrategia conjunta y coordinada, el problema<br>seguirá creciendo y con ello, se agriarán aún más las relaciones entre los dos países y aumentará la<br>presión norteamericana, que debe participar activamente, dada su papel fundamental en todo<br>esto. Sin esas decisiones, no será posible establecer un frente común sólido y una política común a<br>partir de reconocer el papel y la responsabilidad de cada país.</p>
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        <author>Juan Manuel Ospina</author>
                    <category>Actualidad</category>
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        <pubDate>Thu, 30 Apr 2026 20:44:27 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[ABSURDO CONFLICTO COLOMBO CUATORIANO]]></media:description>
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        <title>ABSURDO CONFLICTO COLOMBO ECUATORIANO</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/absurdo-conflicto-colombo-ecuatoriano/</link>
        <description><![CDATA[<p>Las relaciones entre cercanos, con frecuencia son más conflictivas que con distantes. Los puntoscomunes, más que acercar, pueden alejar. La familia es un escenario clásico de lo dicho: secomparte mucho, desde historia y afectos, hasta elementos materiales de la vida, lo que hace quese esté más cerca y esa cercanía, que no es solo física, [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Las relaciones entre cercanos, con frecuencia son más conflictivas que con distantes. Los puntos<br>comunes, más que acercar, pueden alejar. La familia es un escenario clásico de lo dicho: se<br>comparte mucho, desde historia y afectos, hasta elementos materiales de la vida, lo que hace que<br>se esté más cerca y esa cercanía, que no es solo física, aumenta las posibilidades de roces y de<br>diferencias. Esa circunstancia, que se da entre familias, también se da entre grupos más amplios;<br>las tensiones entre regiones son prueba de ello.<br>Cuando se haya originado o se esté originando un conflicto, es fundamental enfrentarlo<br>rápidamente pues tiene la capacidad de autoalimentarse y lo que inicialmente era manejable, deja<br>de serlo. En toda relación entre personas o grupos, es posible, aunque no siempre es fácil,<br>encontrarle salida a las diferencias, para que no haya ni vencedores ni vencidos, sino el logro de<br>una solución equilibrada y justa para las partes, que permita no solo superar las diferencias sino<br>inclusive, crear las condiciones para que ésta no se vuelva a repetir.<br>Históricamente Ecuador y Colombia, por su historia y cercanía geográfica, por su población y<br>recursos, han sido dos países que, con sus naturales diferencias, siempre ha existido el propósito<br>de configurar una estructura económica y política común, como se dio durante la Colonia y las<br>primeras décadas republicanas. Diferencias y roces siempre han estado presentes, sobretodo en<br>momentos como el actual en que, en los dos países las políticas y los grupos en el poder, han sido<br>diferentes; diferencias que se respetaron lo que ha permitido la convivencia. Hoy el ambiente está<br>enrarecido, por falta de discutir las diferencias respetando las respectivas posiciones políticas, de<br>unos y otros, enormemente ideologizadas. El uno, por tener un discurso supuestamente de<br>izquierda, Petro, y el otro, Noboa, con su política de gobierno fuerte, inclusive autoritario, donde<br>la presencia norteamericana y la militarización de la acción estatal, juegan un papel importante.<br>Hoy se requiere una política clara y realista, basada en el ejercicio sereno y democrático de la<br>autoridad, algo que, por razones diferentes, no hacen ni Petro ni Noboa. El problema de violencia<br>y de corrupción que se vive a lo largo de la frontera común, con débil presencia estatal, compete a<br>los dos gobiernos; pero Petro con su confusión y su embeleco de la paz total y Noboa con su<br>autoritarismo y sus pataletas autoritarias, hacen que la situación no se resuelva y se agrave, con<br>el beneplácito de carteles de la droga y de diferentes formas delincuenciales, con un poder sin<br>limitaciones, que están por encima de los dos gobiernos. El punto es que la pelea no es entre ellos,<br>sino con un enemigo común, el verdadero enemigo, el narcotráfico internacional y sus actores<br>criminales, igualmente internacionales que aprovechan su organización y poder para desarrollar<br>diferentes actividades criminales enormemente rentables, en minería y en la explotación<br>arrasadora de los recursos de su biodiversidad. La pelea no es entre los gobiernos sino contra las<br>organizaciones criminales, que deben abordar coordinadamente, pue estas felices con la pelea<br>entre ellos, mientras avanzan sin control, en sus actividades criminales.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Juan Manuel Ospina</author>
                    <category>Actualidad</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128178</guid>
        <pubDate>Wed, 22 Apr 2026 17:36:36 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[ABSURDO CONFLICTO COLOMBO ECUATORIANO]]></media:description>
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        <title>EL CAOS DE TRUMP</title>
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        <description><![CDATA[<p>El despliegue mediático que han tenido los combates desarrollados en el Medio Oriente, en unaguerra que no tiene ni pies ni cabeza, es una novedad fundamental en la actividad más antigua delas sociedades humanas, la guerra, con nuevos escenarios y características, fruto de los tiemposque se viven en un mundo internacionalizado, donde lo nacional pelea [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p><br>El despliegue mediático que han tenido los combates desarrollados en el Medio Oriente, en una<br>guerra que no tiene ni pies ni cabeza, es una novedad fundamental en la actividad más antigua de<br>las sociedades humanas, la guerra, con nuevos escenarios y características, fruto de los tiempos<br>que se viven en un mundo internacionalizado, donde lo nacional pelea por el puesto que nunca<br>debió perder para ponerse en sintonía con los tiempos de hoy. La historia no da marcha atrás, lo<br>vivido, vivido está, pero el presente no es una realidad congelada, pues la vida, en su discurrir, se<br>va ajustando y reinterpretándose, al incorporar elementos del mundo actual, que no solo no la<br>niega, sino que la enriquece, evitándole volverse obsoleta, aislada de la dinámica de la realidad.<br>La escena internacional la ocupan dos megalómanos, Putin y Donald Trump quien, bajo el lema de<br>“America first”, pretende monopolizar los negocios de los recursos naturales, en especial de los<br>energéticos, con el petróleo en primer lugar; no porque Estados Unidos necesite el petróleo, pues<br>es un país exportador, sino para que sus amigos exploten mundialmente ese muy lucrativo<br>negocio. El alma y las motivaciones de Trump son las de un negociante; gobierna con esa<br>mentalidad, no con la de un estadista; no ve sino la plata. Atropella como cualquier nuevo rico con<br>la fuerza que le da la capacidad económica norteamericana. Su política internacional, si es que se<br>puede llamar así, no tiene otra estrategia que conseguir plata, pero no para el país, y usar el poder<br>de la potencia imperial, para vengarse de sus enemigos, de los que lo desprecian, de los que no se<br>le arrodillan a su poder e intereses y que se le han atravesado a sus atarvanadas. Pone el poder del<br>Estado al servicio de sus intereses, caprichos y venganzas. Me dirán que la gente del poder, busca<br>que este en mayor o menor grado, le traiga algún beneficio a él o a personas cercanas, pero, aun<br>aceptándolo, nunca es de la manera descarada en que Trump lo hace: arbitrariamente,<br>brincándose normas y procedimientos.<br>El Partido Demócrata muestra, en un momento tan crítico de la historia del país, una debilidad,<br>una impotencia incalificable. Empiezan a escucharse voces republicanas críticas de la<br>irresponsabilidad de Trump. La opinión está cada vez más desengañada con su gestión y esto, por<br>lógica, en noviembre deberá reflejarse en las elecciones de mitaca, cuando la oposición<br>demócrata, a pesar de la actual debilidad del partido, podría lograr el control del Congreso.<br>Mientras tanto, los chinos siguen con tranquilidad y máxima atención la situación, esperando que<br>caiga el fruto maduro. Aunque Europa la ve clara, aún no encuentra su puesto en el actual<br>escenario, cambiante y confuso, mientras aumenta el sentimiento, la percepción de que el mundo<br>está sumido en un cambio histórico, hacia otro escenario mundial, no hegemónico, más abierto y<br>plural. De América Latina ni hablemos; para Trump está claro que debemos seguir siendo el patio<br>trasero de Estados Unidos, en una América que va del río Grande al ecuador, aunque quisiera que<br>fuera desde el Ártico, para incluir a Canadá y Groenlandia. A corto plazo, Rusia conserva su área de<br>influencia, pero sin aumentarla; no es una potencia en ascenso como China y parcialmente India,<br>pero tampoco declinante como Estados Unidos. Tiene rivalidades con Europa y falta ver cuál<br>puede ganar en este mano a mano por el poder.<br>Estamos en un mundo confuso y fracturado, con cambios en curso, donde se están redefiniendo<br>los centros de poder. En momentos tan definitivos, Trump con todo el poder de la presidencia, va<br>de tumbo en tumbo y el mundo, detrás de él; la actual situación internacional, genera zozobra e</p>



<p>incertidumbre. Al momento de escribir esta nota, se está a 8 horas de que este personaje,<br>enfrentado a Irán, pueda desatar una hecatombe.</p>
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        <author>Juan Manuel Ospina</author>
                    <category>Actualidad</category>
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        <pubDate>Tue, 14 Apr 2026 20:23:19 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[EL CAOS DE TRUMP]]></media:description>
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        <title>LAS ESTUPIDECES DE TRUMP</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-estupideces-de-trump/</link>
        <description><![CDATA[<p>Que solo fueran las estupideces del vecino, vaya y venga, pero son ni más ni menos que las deDonald Trump, Presidente de los Estados Unidos, la persona que desempeña el cargo con máspoder en el mundo. En ocasiones, todos cometemos estupideces, incluido el Papa en Roma, perocon Trump, la cosa cambia, pues sus estupideces no [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Que solo fueran las estupideces del vecino, vaya y venga, pero son ni más ni menos que las de<br>Donald Trump, Presidente de los Estados Unidos, la persona que desempeña el cargo con más<br>poder en el mundo. En ocasiones, todos cometemos estupideces, incluido el Papa en Roma, pero<br>con Trump, la cosa cambia, pues sus estupideces no son ocasionales; son permanentes, en lo<br>grande y en lo pequeño y que, para colmo, no se pueden discutir, como si la suya fuera la palabra<br>de Dios, respetuosamente escuchada. Parece un Superman de tira cómica, que no se cansa de<br>autoalabarse y de autodesignarse el gestor o ejecutor de todo lo imaginable. A los demás, no nos<br>quedaría sino meter la cola entre las patas, cual perro castigado y alabarlo a él, que es el más<br>grande, el responsable de todo lo bueno que hay en la tierra; lo malo, obviamente es obra de sus<br>enemigos, de los cuales pronto dará cuenta.<br>Esto sucede en el actual escenario político norteamericano, un edificio deleznable, que heredó el<br>actual presidente y que aprovecha para reinar sin control. Hasta ahora, la oposición demócrata, no<br>ha capitalizado el creciente desgaste de Trump y su gobierno, que acabará arrastrando al Partido<br>Republicano, donde las voces antitrumpistas son escasas pero crecientes. Los demócratas a los<br>cuales Trump les tira con todo, están debilitados, sin proyecto ni dirección; no logran reponerse de<br>la paliza que les infligieron los ciudadanos en las pasadas elecciones. En estas circunstancias, los<br>Republicanos pueden tener la gran oportunidad para recuperar y rehacer su Partido, capturado<br>por Trump, aprovechando que el reinado de este se debilita, con solo un año en el poder. Los<br>republicanos, ante todo, necesitan liberarse del yugo trumpista, que hoy los tiene amarrados. Este<br>es el momento para marcar distancias, cuando el reinado del actual Presidente empieza a<br>debilitarse y aún le quedan tres años mal contados de su período; serán años de desgaste de la<br>figura y la credibilidad presidencial. El gran reto para los demócratas es, conservar al menos el<br>actual respaldo ciudadano y marcar con Trump y sus incondicionales, diferencias claras en sus<br>propuestas, para recuperar y fortalecer su sintonía con las preocupaciones y demandas de la<br>mayoría.<br>Trump es un personaje caracterizado por su alma provocadora y disruptiva que, cual ráfaga,<br>entró y se apoderó del escenario del Partido, a hombros de sus fieles seguidores, los republicanos<br>trompistas. Lo hizo pisando y hablando duro y ofreciendo posibilidades de negocios al que tuviera<br>con qué – plata, amigos, ganas -. Es crudo y mentiroso, fantasioso e irresponsable con sus<br>planteamientos racistas, nacionalistas y maniqueos, Divide a las personas entre buenos, los que<br>piensan y son como él, y los malos, que serían todos los demás, a los que, despreciativamente,<br>califica de indocumentados, ladrones, asesinos… Trump es la expresión de una mentalidad<br>enfermiza de negociante; para él, todo tiene un precio y su único propósito, es conseguir lo que se<br>quiere, lo que sea, eso sí, al menor precio posible. En esa perspectiva, el mundo se vuelve una<br>rebatiña entre compradores, donde ganan los más hábiles y los que tengan la billetera más<br>poderosa.<br>El mundo de Trump, es uno donde hay muchos ricos, mucha plata y negocios, mucha desigualdad,<br>con sectores inmensamente ricos y otros inmensamente pobres y excluidos. El grito de batalla es<br>“enriqueceos” a cualquier costo, pasando por encima de los derechos tanto de la naturaleza, como<br>de las comunidades y de los sectores marginados. Claramente, ese no es el camino al desarrollo de<br>la capacidad productiva de las economías nacionales sobre las cuales se estructura la mundial. Ni</p>



<p>de estructuras sociales de convivencia y de respeto de los derechos. Trump en su fantasía, quedó<br>prisionero de la época del gran despegue norteamericano en los veinte años posteriores a la<br>Segunda Guerra; d los “veinte gloriosos” del capitalismo norteamericano, que reinó en Occidente<br>como el poder indiscutido, en un mundo bipolar, donde el otro medio, eran los países socialistas<br>con su centro o motor en la Unión Soviética. Ese es el mundo al cual Trump quisiera regresar, pero<br>hoy, otras son las posibilidades, otra la organización del poder. Es un mundo que fue, pero ya no<br>es ni volverá a ser. Es el fantasioso sueño trumpista, que lo llevará al fracaso, por ahistórico.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Juan Manuel Ospina</author>
                    <category>Actualidad</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127391</guid>
        <pubDate>Wed, 25 Mar 2026 18:11:33 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[LAS ESTUPIDECES DE TRUMP]]></media:description>
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        <title>JORGE ENRIQUE  ROBLEDO</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/jorge-enrique-robledo/</link>
        <description><![CDATA[<p>                                                   Conozco, estimo y valoro a Jorge Enrique hace ya años, antes de ser senador, cuando era un destacado dirigente cívico en el departamento de Caldas, más precisamente en la Región Cafetera. Combinaba su interés por los problemas urbanos de los cuales ha sido un estudioso, comprometido en su análisis y tratamiento, que lo hace [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>                                                  </p>



<p>Conozco, estimo y valoro a Jorge Enrique hace ya años, antes de ser senador, cuando era un destacado dirigente cívico en el departamento de Caldas, más precisamente en la Región Cafetera. Combinaba su interés por los problemas urbanos de los cuales ha sido un estudioso, comprometido en su análisis y tratamiento, que lo hace un analista con sus pies en la tierra, jugándosela hombro a hombro con organizaciones comunitarias y ciudadanas y no desde el escritorio sino en el terreno, donde se confrontan los problemas y las soluciones, de manera concreta, no simplemente discursiva, y esa experiencia vivida, alimenta sus análisis y sus posiciones en defensa de los intereses de esas comunidades, alimento de sus planteamientos y reflexiones, plasmados en libros y artículos, en conferencias y columnas quincenales en La Patria, el periódico de su tierra. Y al tiempo, durante más de un cuarto de siglo, fue profesor de Diseño en la Facultad de Arquitectura de la Nacional en Manizales, estableciendo una combinación enriquecedora entre el trabajo con las comunidades y la reflexión, durante más de un cuarto de siglo maestreando y acompañando a las comunidades en sus iniciativas y emprendimientos, mientras que iba escribiendo sobre su experiencia, una manera de compartirla.</p>



<p>Y desde que estudiaba en Los Andes, milita en el MOIR y hoy, sin renegar de su formación y de aquello en lo que ha creído y luchado por más de medio siglo impulsa, en asocio con Sergio Fajardo, desde Dignidad y Compromiso, una propuesta abierta y democrática, de claro corte socialdemócrata.</p>



<p>Puedo decir, con conocimiento de causa, que Jorge es un hombre comprometido, para el cual lo público es su oxígeno y la razón de ser de su actividad. Combina su alma, su formación y su experiencia como académico; es, sin exagerar, un académico extraviado en la política, pero no en la ambigüedad de la política en general, sino asumida, integrada a la realidad concreta de comunidades y regiones, logrando algo fundamental y que es muy escaso, articular/integrar, aterrizar una visión teórica en realidades concretas.</p>



<p>Siempre he pensado que Robledo es ejemplo destacado, de la tarea y la responsabilidad del congresista, como se vio a lo largo de sus tres períodos como senador, guardián insobornable del interés ciudadano, defensor del Congreso no como club exclusivo, guardián de privilegios, sino como la tribuna donde se escuche la voz del pueblo, se proteja y se hagan valer los derechos de los excluidos y se escuche la voz y el reclamo de la Nación en su diversidad e indivisibilidad y no de los eternos detentores de los privilegios.</p>



<p>Por eso mi voto para el senado es por Jorge Enrique Robledo, número 10 de la lista abierta de la Coalición Ahora Colombia conformada por el Mira, el Nuevo Liberalismo y Dignidad y Compromiso, que encabeza Juan Sebastián Gómez. Si no recatamos al Congreso, Colombia seguirá de bote en bote y aunque es fuerte en su capacidad de resistir, todo tiene su límite. &nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Juan Manuel Ospina</author>
                    <category>Actualidad</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=126248</guid>
        <pubDate>Thu, 26 Feb 2026 21:05:40 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-1-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[JORGE ENRIQUE  ROBLEDO]]></media:description>
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        <item>
        <title>EL SALARIO MÍNIMO POSIBLE</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/el-salario-minimo-posible/</link>
        <description><![CDATA[<p>El debate en curso, por el aumento decretado por el gobierno del salario mínimo, hoy llamadovital, muestra que el salario tiene varios rostros, varios componentes. Es una variable económica,mejor diría socioeconómica que, además de relacionar la oferta y demanda de trabajo, es centralen la estructuración de las relaciones sociales y de poder entre las clases [&hellip;]</p>
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<p> El debate en curso, por el aumento decretado por el gobierno del salario mínimo, hoy llamado<br>vital, muestra que el salario tiene varios rostros, varios componentes. Es una variable económica,<br>mejor diría socioeconómica que, además de relacionar la oferta y demanda de trabajo, es central<br>en la estructuración de las relaciones sociales y de poder entre las clases sociales y factor esencial<br>en la distribución de la riqueza que se genera en la sociedad. Se encuentra en el cruce de muchos<br>caminos de la realidad de la economía del país: la productividad del trabajo, las relaciones entre el<br>capital y el trabajo, la política pública de desarrollo. Es componente fundamental del ingreso de los<br>ciudadanos, pero no solo eso. Su modificación, por consiguiente, necesita ser realizada no como<br>fruto de una decisión autónoma y aún caprichosa del gobernante, sino sustentada en un análisis<br>de las circunstancias y perspectivas de la economía y del mercado y de sus impactos en el empleo.<br>Nadie en su sano juicio va a defender salarios “de hambre” o aumentos tales que “fundan la<br>economía”.<br>La decisión del ajuste salarial para 2026, por falta de acuerdo entre gremios y sindicatos, quedó<br>en manos del Presidente y su decisión parece que la hubiera sacado del cubilete del mago. El<br>Consejo de Estado, con toda razón y justificación, lo puso a justificarla, la cual debe estar ceñida al<br>procedimiento legal establecido.<br>Además, el ajuste del salario mínimo decretado no se compadece con las posibilidades actuales de<br>la economía, por lo que tendría fuertes consecuencias negativas sobre ella, empezando por el<br>aumento de la ya enorme informalidad laboral, que hoy representa cerca del 60% del empleo en el<br>país, un tema que al gobierno no parece interesarle. A las organizaciones sindicales, presentes e<br>influyentes en el gobierno y cuyos afiliados y representados son formales, obviamente apoyan el<br>aumento salarial decretado. El desempleo no es asunto ni preocupación suya. Y mientras tanto, los<br>informales, que son una mayoría creciente, siguen condenados al rebusque del sancocho.<br>La fundamental e inaplazable tarea del próximo gobierno es, con toda su complejidad e<br>implicaciones, atender la realidad del mundo del trabajo, que va más allá de los periódicos ajustes<br>salariales. Sin duda, uno de los asuntos más importantes, que han sido sistemáticamente<br>olvidados por los anteriores gobiernos. Sin trabajo y sin apoyos al emprendimiento, los potenciales<br>y posibilidades del país a pesar de su gente y su cultura, de su riqueza natural y sus instituciones e<br>inserción en el mundo, seguirán siendo solo posibilidades, asediadas por los países y economías<br>que sí han desarrollado las suyas y que buscan aprovechar las de los países que no las han<br>aprovechado, como Colombia; simplemente les ocupan sus espacios, beneficiándose de sus<br>posibilidades económicas.<br>El trabajo, una vieja verdad sabida, debe ser el eje estructurador de una política de desarrollo y<br>transformación de largo plazo, comprensiva e integral; con sus características propias, debe ser<br>estructurada y ejecutada con y desde las regiones, donde el sector privado y las iniciativas y<br>organizaciones ciudadanas, no sean pasivas frente a la tarea, sino sus coejecutoras en los espacios<br>regionales y locales definidos para ello. Repitamos algo que mucho se ha predicado a través de los<br>años, pero que poco o nada se ha aplicado: que el desarrollo no cae del cielo o de la capital del<br>país o del departamento; que surge, nace en los territorios, dada su naturaleza territorial, bajo el</p>



<p>impulso y el compromiso de las comunidades y de organizaciones e iniciativas ciudadanas<br>múltiples, que deben articularse, sin fundirse, con las iniciativas oficiales. Unidos, pero no<br>confundidos.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Juan Manuel Ospina</author>
                    <category>Actualidad</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125916</guid>
        <pubDate>Thu, 19 Feb 2026 17:40:25 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-3.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[EL SALARIO MÍNIMO POSIBLE]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Juan Manuel Ospina</media:credit>
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        <title>EL CAOS DEL CONGRESO</title>
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        <description><![CDATA[<p>En el Congreso se expresa en toda su magnitud la crisis de los partidos y organizaciones políticas, ycon ella de la actividad política, alma y motor de la vida social. Política siempre habrá, esconsustancial con la vida en sociedad, pero su calidad e importancia depende de cómo seorganizan y expresan los partidos y organizaciones. La [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>En el Congreso se expresa en toda su magnitud la crisis de los partidos y organizaciones políticas, y<br>con ella de la actividad política, alma y motor de la vida social. Política siempre habrá, es<br>consustancial con la vida en sociedad, pero su calidad e importancia depende de cómo se<br>organizan y expresan los partidos y organizaciones. La crisis política que se vive en el mundo y<br>concretamente en Colombia, es consecuencia a su vez de la crisis e infinito desgaste de los<br>partidos, diría de su concepción, muchos decimonónicos, hijos de otras épocas. Los partidos, aún<br>los más recientes, se volvieron o nacieron como microempresas electorales, generalmente<br>unipersonales. Aunque esta “anomalía política” existe de tiempo atrás, fuera de la simple<br>denuncia verbal, nada se ha hecho para resolverla y mientras tanto, la situación se ha agudizado<br>con el paso del tiempo. Esto requeriría, ante todo, que las propuestas y discusiones políticas se<br>aborden claramente, con un sentido realista y nacional, no al calor de intereses particulares. Y<br>hacerlo en los términos de la conocida expresión, que “se escuche la voz del pueblo” para que de<br>verdad puedan ser sus voceros y representantes en las corporaciones. Se ha esfumado la<br>credibilidad y confianza ciudadana en las instituciones y en los políticos, abriéndole el camino a las<br>ofertas populistas que, aunque sean utópicas, frecuentemente son concretas respecto a<br>problemas y expectativas del elector corriente, que cree que sus requerimientos serán atendidos.<br>La Constitución del 91 reconoció la importancia de los partidos y organizaciones políticas, como el<br>engranaje del sistema y de la acción política, pero en un arrebato de liberalismo iluso envuelto en<br>un democratismo ingenuo, estableció que la crisis de la política y del poder en el país era<br>consecuencia de un bipartidismo histórico, asfixiante y limitante del alcance de la democracia,<br>reducida a ser instrumento del control oligárquico del poder. Los constituyentes creyeron<br>encontrar la solución, abriendo de par en par y sin condiciones, las puertas de la democracia para,<br>sin mayores condiciones ni precisiones, permitir “que florecieran mil iniciativas políticas”. Como<br>consecuencia, nació un aluvión de microempresas electorales, con dueños y objetivos precisos,<br>limitados y no democráticos. Y en esas estamos. Los programas han sido sustituidos por líderes<br>mesiánicos, sean Petro o Uribe, que concentran poder, sin permitir que se generen las estructuras,<br>las prácticas para pasar del paternalismo clientelista, a la estructura partidista que el país requiere<br>con urgencia, pero que no encuentra el camino para hacerla realidad.<br>No será algo milagroso; un camino largo como este requiere que se den los primeros pasos, con<br>firmeza y en la dirección correcta, para darle a Colombia una nueva estructura de la política y de<br>los partidos y organizaciones, sin pretender revivir lo de otros tiempos, que está históricamente<br>agotado; es emprender un camino ciudadano de construcción de la nueva política para los<br>tiempos de hoy, con sus posibilidades y desafíos. Tenemos los elementos para hacerlo y la<br>necesidad que nos motiva. No esperemos milagros. Los líderes irán apareciendo, el discurso se irá<br>ajustando y los resultados irán dándose. Se que suena vago pero, salvo la aparición de un líder<br>milagroso, los resultados serán el fruto de un proceso, de nuestro proceso. En las elecciones que<br>llegan no se producirá el cambio, pero si debemos depositar nuestro voto, con el ojo puesto en<br>quienes consideramos que están dispuestos y con la capacidad de dinamizar y liderar ese cambio.<br>Debemos votar pensando en el camino a recorrer en los próximos años y en quienes pueden ser<br>nuestros compañeros de ruta y no en resolver algún problema inmediato. Solo así podremos<br>romper el círculo vicioso de las pequeñas soluciones que, aunque alivien el problema de hoy, no<br>abordan el proceso de cambios requerido. No hay ni fórmulas ni personajes milagrosos. Hay</p>



<p>propósitos compartidos y esfuerzos comunes que deben precisarse. Esa es la tarea pendiente;<br>cada uno desde su sitio y ámbito, debemos tenerla presente para aportar, aunque sea nuestro<br>granito de arena, sin esperar milagros o que otros nos hagan la tarea.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Juan Manuel Ospina</author>
                    <category>Actualidad</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125668</guid>
        <pubDate>Tue, 10 Feb 2026 17:56:03 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-2.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[EL CAOS DEL CONGRESO]]></media:description>
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        <title>LA CONVERSACIÓN DE TRUMP CON PETRO</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-conversacion-de-trump-con-petro-2/</link>
        <description><![CDATA[<p>En medio de grandes diferencias, Trump y Petro tienen unos puntos en común, no por lo quepiensan, sino por su modo de ser y de verse a sí mismos. Ambos hablan, se comunican en términosde amenazas; se presentan amenazantes. Sin embargo, las razones para ello, son bien diferentes.Trump lo hace para demostrar que él es [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p><br>En medio de grandes diferencias, Trump y Petro tienen unos puntos en común, no por lo que<br>piensan, sino por su modo de ser y de verse a sí mismos. Ambos hablan, se comunican en términos<br>de amenazas; se presentan amenazantes. Sin embargo, las razones para ello, son bien diferentes.<br>Trump lo hace para demostrar que él es dios que manda, sumido en sus ataques permanentes de<br>vanidad; pero cuando de negocios se trata, aparece su elemento pragmático es un duro para<br>conseguir la rebaja que busca, lo que más le importa. El poder para él, se traduce en plata; lo dice<br>y lo practica. Sea Groenlandia, sea Venezuela, su motivación y ambición no cambian, rodeadas de<br>una vanidad y de una suficiencia pocas veces vista. Su procedimiento es pedestre pero efectivo,<br>ofrecer barato para luego mejorar la propuesta inicial y salir ganando; la otra parte también<br>considera que ganó, porque le mejoraron algo la oferta inicial. Pero ojo, no es un gana – gana<br>entre iguales, sino el señuelo para que el más débil muerda el anzuelo del más fuerte y accede al<br>negocio, donde el poderoso se quedará con la tajada grande.<br>Las invitaciones presidenciales de Trump, le cambian a sus invitados a su actitud y sus<br>declaraciones sobre el Presidente. Ejemplos destacados de esto, son Delcy Rodríguez y Gustavo<br>Petro. Lo de Delcy parece como si hubiera sido cuadrado a espaldas de Maduro, a partir de<br>reconocer que el camino se había agotado y el gobierno estaba cada vez más vulnerable y<br>amenazado. Trump es claro en afirmar que controlará a Venezuela, el tiempo necesario para,<br>según él, defender y apoyar los intereses de los inversionistas norteamericanos. Y Delcy observa<br>en silencio.<br>Petro por su parte es más abstracto, se mueve en el nivel del discurso. Considera que Trump, más<br>que un peligro para Colombia, en lo que tiene razón, lo es para la vida, la biodiversidad y la<br>naturaleza. Un planteamiento impecable que como seres humanos, en principio deberíamos<br>apoyar con entusiasmo, pero tiene un problemita pues, más allá de ser un discurso ampuloso,<br>dirigido en general a la Humanidad y a la defensa de vida en el planeta, no convoca ni orienta a la<br>acción. Es un diagnóstico vago, que nada dice sobre la manera de aterrizarlo, de concretarlo;<br>queda reducido a un vistoso fuego de artificio y nada más. A eso se reduce Petro en política, a<br>pesar de tener más o menos la tercera parte del electorado. Esa no es la luz fuerte y constante<br>que necesita Colombia para abordar los grandes temas de la sociedad, que son grandes por su<br>importancia, pero que deben formularse y ejecutarse de manera concreta, aterrizada; no es tarea<br>de caudillos iluminados sino el esfuerzo ciudadano, políticamente organizado. Por ello, urge una<br>política para abordar y transformar esas realidades. El camino no es revivir la política de hace<br>cuarenta o cincuenta años. El Estado, la sociedad y los ciudadanos, con sus problemas y desafíos,<br>pero también sus posibilidades, ya no son los mismos de entonces. Es fácil decirlo, pero<br>necesitamos, nos urge, una política para los nuevos tiempos que vivimos. Me pregunto<br>¿estaremos dando los pasos necesarios, no solo en Colombia, para que esos cambios, que no son<br>milagrosos, se empiecen a darse o estaremos condenados a caer en otras “manos providenciales”?<br>Esa es la gran pregunta respecto a la campaña electoral en que ya estamos embarcados. La tarea<br>ahora, es ponernos la mano en el corazón, gastarle un tiempo a pensar por quién y por qué vamos<br>a votar. Lo primero es que no podemos seguir decidiendo nuestro voto, en el último momento,<br>algo que no hacemos ni para decidir nuestro almuerzo y las elecciones son más que un almuerzo.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Juan Manuel Ospina</author>
                    <category>Actualidad</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125071</guid>
        <pubDate>Fri, 23 Jan 2026 17:00:27 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[LA CONVERSACIÓN DE TRUMP CON PETRO]]></media:description>
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        <title>LA CONVERSACIÓN DE TRUMP CON PETRO</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-conversacion-de-trump-con-petro/</link>
        <description><![CDATA[<p>En medio de grandes diferencias, Trump y Petro tienen unos puntos en común, no por lo quepiensan, sino por su modo de ser y de verse a sí mismos. Ambos hablan, se comunican en términosde amenazas; se presentan amenazantes. En las razones para ello, sin embargo, son biendiferentes. Trump lo hace para demostrar que él [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p> <br>En medio de grandes diferencias, Trump y Petro tienen unos puntos en común, no por lo que<br>piensan, sino por su modo de ser y de verse a sí mismos. Ambos hablan, se comunican en términos<br>de amenazas; se presentan amenazantes. En las razones para ello, sin embargo, son bien<br>diferentes. Trump lo hace para demostrar que él es el que manda, en medio de sus ataques<br>permanentes de vanidad; pero cuando de negocios se trata, aparece su elemento pragmático,<br>característico del hombre de negocios que él reconoce ser y valora, por encima de todo. Su<br>procedimiento es ofrecer barato para luego mejorar la propuesta inicial y salir ganando, mientras<br>que el otro considera que también gana, porque le mejoraron la propuesta inicial que le hicieron.<br>Pero ojo, no es un gana – gana entre iguales, sino el señuelo para que el más débil muerda el<br>anzuelo del más fuerte para así poder acceder al negocio, donde el poderoso… se quedará con la<br>tajada grande.<br>Las invitaciones presidenciales de Trump, le cambian a los invitados su actitud y sus declaraciones<br>sobre el Presidente. Delcy Rodríguez y Gustavo Petro son ejemplos destacados de esta situación.<br>Lo de Delcy parece como si hubiera sido cuadrado a espaldas de Maduro, a partir de reconocer<br>que el camino se había agotado y el gobierno estaba cada vez más vulnerable y amenazado. Sin<br>embargo, Trump ha insistido en que controlará a Venezuela, en su poder y su economía, el tiempo<br>necesario para, según él, poner a salvo sus intereses y recuperar el petróleo que es de ellos y se los<br>había quitado el chavismo. Con Trump nunca se conocen sus verdaderas intenciones con sus<br>declaraciones al aire.<br>El gobierno venezolano, sin margen de maniobra, ha sido prudente en este punto. Los petroleros<br>le bajaron el entusiasmo a Trump, pues son realistas y van a ir con calma porque la situación del<br>negocio en Venezuela está muy desbarajustada por el desgobieno y la arbitrariedad chavista; para<br>completar, el escenario petrolero mundial no está claro. Y Trump permanece encapsulado,<br>nostálgico del mundo de los sesenta, que no volverá por más que él lo pretenda. No concibe que<br>el mundo no sea trumpista y que no le obedezca ciegamente a sus caprichos.<br>Lo de Petro es más abstracto, se mueve en el nivel del discurso. Considera que Trump más que un<br>peligro para Colombia, en lo que tiene razón, lo es para la vida, la biodiversidad y la naturaleza. Ese<br>planteamiento es impecable y se debería apoyar con entusiasmo, pero nos encontramos con que<br>más allá de un discurso ampuloso, dirigido a la humanidad y a la vida en el planeta, no convoca ni<br>orienta a la acción; está concentrado en un diagnóstico ampuloso dirigido al mundo, a la<br>humanidad, pero vacío del qué y del cómo hacer , quedando reducido a un fuego de artificio,<br>fatuo, como la pólvora de los momentos iniciales del año que, por un momento, engalan la noche<br>que, rápidamente regresa a su oscuridad habitual. Es lo extraordinario y lo fugaz, que no<br>transforma. Ese es Petro en política, con más o menos la tercera parte del electorado, que está<br>acompañando a Iván Cepeda en su pretensión presidencial. La gran pregunta es cómo reorientar la<br>propuesta y la acción política hacia los grandes temas de la sociedad, grandes por su importancia,<br>pero concretos en su formulación y ejecución, que no está en manos providenciales, de caudillos<br>iluminados sino en el esfuerzo ciudadano organizado en torno al logro de objetivos concretos de<br>interés ciudadano. Urge una política para estas realidades. No se puede esperar que revivir, si eso<br>es posible, la política de hace cuarenta o cincuenta años. El Estado, la sociedad y los ciudadanos ya<br>no somos los mismos de entonces. Urge una política para los nuevos tiempos que vivim.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Juan Manuel Ospina</author>
                    <category>Actualidad</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=124796</guid>
        <pubDate>Fri, 16 Jan 2026 19:48:16 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[LA CONVERSACIÓN DE TRUMP CON PETRO]]></media:description>
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        <title>CUANDO LA RACIONALIDAD ECONÓMICA SE TOPA CON EL PODER DOMINANTE</title>
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        <description><![CDATA[<p>Trump está anclado en los Estados Unidos de los años sesenta, mágicos y poderosos, cuando elfragor de la Guerra Fría dividía al mundo entre el bloque socialista controlado y explotado por laUnión Soviética, y el occidente capitalista, con la América latina, bajo el poder norteamericano,que nos trataba como si fuéramos su patio trasero, como se [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Trump está anclado en los Estados Unidos de los años sesenta, mágicos y poderosos, cuando el<br>fragor de la Guerra Fría dividía al mundo entre el bloque socialista controlado y explotado por la<br>Unión Soviética, y el occidente capitalista, con la América latina, bajo el poder norteamericano,<br>que nos trataba como si fuéramos su patio trasero, como se decía entonces. En esos años, la China<br>maoísta estaba sumergida en su revolución socialista, enfrentada al “revisionismo soviético” al<br>cual acusaba de haber claudicado en hacer la revolución comunista.<br>Ochenta años después, el mundo está dividido en tres áreas de influencia, de poder, sometidas al<br>control de las tres potencias dominantes, en un mundo fragmentado: el oriente con China, Europa<br>central y oriental con Rusia, y el hemisferio occidental, principalmente el continente americano,<br>que vuelve a ser visto por Washington, como su patio trasero. Los tres actúan, ejercen su poder en<br>“sus territorios” como amos y señores, sin control de nadie. África históricamente, ha conocido la<br>presencia e influencia europea, adaptándose a las condiciones y posibilidades de un mundo<br>poscolonial, con China buscando posicionarse.<br>Naciones Unidas fue establecida en la posguerra de1945, luego de los estragos de la Segunda<br>Guerra Mundial y del nazismo, para garantizar la paz, la seguridad y la cooperación internacional,<br>promover los derechos humanos y la descolonización en África y el Medio Oriente. Terminados los<br>años de la Guerra Fría se agotó su capacidad para lograr esos propósitos. Hoy la Organización es<br>irrelevante y ninguna de las tres superpotencias está interesada en revivirla. Como no se veía<br>desde el período anterior al despegue y consolidación del capitalismo, en el período mercantilista,<br>reina la ley del más fuerte, con cada uno de los tres superpoderes, ejerciéndolo a su manera. A<br>China, más sutil, le interesa el control y la ampliación de sus mercados y posibilidades de inversión,<br>no el control de territorios, salvo Taiwan. Putin vive inmerso en su sueño de reconfigurar la Rusia<br>de los zares, anexando territorios e imponiendo gobiernos títeres. Por su parte, el sueño de<br>Trump es controlar América, el hemisferio occidental; de ahí su cuento con Groenlandia. Lo<br>alimenta un nacionalismo imperialista, presente en el subconsciente de los norteamericanos y que<br>Trump explícita en sus planteamientos. Nacionalismo que los lleva a pensar que ellos, los<br>americanos blancos y protestantes (los wasp, white anglosaxon protestant) son los habitantes<br>naturales y legítimos de Norte América, que controlan al hemisferio occidental, olvidando que son,<br>como ningún otro país en la Historia, un país de inmigrantes, pues los nativos fueron diezmados a<br>bala por los colonizadores europeos.<br>Ese nacionalismo norteamericano, corazón de la propuesta trompista, se cierra al mundo a la par<br>que exige que este se le abra a sus productos e inversiones. Es proteccionista del mercado interno<br>con altas tarifas (“americano consuma americano”) pero aperturista para la colocación de los<br>capitales y productos norteamericanos. Proteccionista hacia dentro de su economía, librecambista<br>para los otros mercados. Una ley del embudo impuesta, no por la lógica sino por la fuerza del<br>poder dominante.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Juan Manuel Ospina</author>
                    <category>Actualidad</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=124465</guid>
        <pubDate>Fri, 09 Jan 2026 15:31:05 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[CUANDO LA RACIONALIDAD ECONÓMICA SE TOPA CON EL PODER DOMINANTE]]></media:description>
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