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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Thu, 25 Jun 2026 21:27:34 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Hernando Llano Ángel, Bloguero de Blogs El Espectador</title>
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        <title>GANÓ EL TIGRE ¿REINARÁ LA LEY DE LA SELVA­­­­­­­­? (I)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/gano-el-tigre-reinara-la-ley-de-la-selva-i/</link>
        <description><![CDATA[<p>No deja de ser sorprendente esa transfiguración de una fiera depredadora, que en campaña hablaba de “destripar a la izquierda” y a sus miles de seguidores, ahora convertida en un aplomado abogado que cita el artículo 188 de la Constitución Política y dice encarnar y simbolizar la “unidad nacional”.</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">El discurso de celebración de Abelardo de la Espriella de su victoria en la segunda vuelta, según el preconteo por poco más de 250.000 votos sobre Iván Cepeda, en el marco de <strong><em>“La ventana al mundo”</em></strong> en Barranquilla, pasará a nuestra historia como el comienzo de la era de la política esperpéntica, acompañada de luces, música y efectos especiales. &nbsp;Fue una presentación estelar más propia de Shakira o Maluma, que la de un próximo jefe de Estado. ¿Cómo será el acto de posesión presidencial? Seguro que invitará al menos a Shakira y un gran tenor italiano, dada su afición por el bel canto, afín a su nacionalidad italiana, más la presencia de otro gran artista estadounidense, para ser totalmente leal a su MAGA, que tanto admira, incluso más allá de su nacionalidad colombiana, como lo demostró en su celebración telefónica con su padrino, Donald Trump. De allí, que valga la pena analizar esa puesta en escena cargada de simbolismo y el contenido de su discurso, para poner de presente la máxima “<strong>in-<em>coherencia</em></strong>” de sus histriónicos rugidos y eufóricas expresiones, así como su probable alcance durante los próximos 4 años. Por lo pronto, hay que reconocerle que ya superó con creces las aburridas y extensas presentaciones y disertaciones de su paisano, el presidente Gustavo Petro, muy modestas y discretas frente a la parafernalia circense de su triunfal debut. Es probable que ni siquiera la portentosa imaginación de García Márquez hubiese concebido un show tan macondiano y exotérico, con esa mezcla de religiosidad exaltada y militarismo intimidatorio, agradeciendo su triunfo a pastores de iglesias cristinas y militares en la reserva. Ya de entrada, revela que intentará convertir a la otra mitad de colombianos por ese camino de salvación y heroísmo. Esa otra mitad que durante gran parte de la campaña no dejo de estigmatizar y llamar delincuentes, bandidos y comunistas. Por eso, es inevitable empezar por tratar de entender esa milagrosa conversión personal, una verdadera transfiguración de su identidad, que de entrada es el primer “milagro” que presenciamos sin haber empezado a gobernar.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La transfiguración de una fiera destripadora</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">No deja de ser sorprendente esa transfiguración de una fiera depredadora, que en campaña hablaba de “destripar a la izquierda” y a sus miles de seguidores, ahora convertida en un aplomado abogado que cita el artículo 188 de la Constitución Política y dice encarnar y simbolizar la <em>“unidad nacional</em>” para proteger los “<em>derechos y libertades de todos los colombianos</em>”. Sin duda, asistimos al primer milagro de este taumaturgo que, con su vicepresidente tecnócrata, José Manuel Restrepo, convertido repentinamente en telonero del espectáculo, harán de toda Colombia una <strong>“Patria Milagro</strong>”. ¿Cómo entender esa transfiguración? Habrá que atribuirla a la alquimia constitucional que es capaz de transformar a un candidato “cargado de tigre” en un civilizado estadista, al menos en el discurso, faltará ver en la realidad, que es donde realmente importa. Por ahora, la Constitución no es más que un libreto protocolario para tranquilizar incautos. &nbsp;De no cumplirla y solo recitarla, entonces estaremos frente a una grave esquizofrenia política y constitucional, parecida a la vivida y sufrida por su admirado antecesor, Álvaro Uribe Vélez, que terminó abusando y cambiando un artículito de la sacrosanta Constitución del 91. Hasta llegó a decir que el Estado de opinión era superior al Estado de derecho. Es probable que también el Tigre llegué a afirmar que la salvación de la Patria está por encima de la Constitución. Pero, como tanto gusta al Tigre Abelardo hablar de extrema coherencia, vamos analizar someramente algunos apartes de su discurso que develan extremas contradicciones e incoherencias. Vamos hacerlo en dos entregas, empezando esta con el significado que le asigna a la Patria y el alcance de su consigna: <strong>“Firmes por la Patria”.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿De cuál Patria nos habla?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Nos habla sobre todo de la Patria de los negocios y los grandes mercaderes, de sus inversiones y su codicia sin límite, que no depararán en la depredación de nuestra portentosa biodiversidad, utilizando el fracking para <strong><em>“perforar, perforar y perforar”</em></strong>, en asocio con petroleras internacionales y de MAGA, como lo pregona y hace Trump en America First, sin escatimar los daños irreversibles causados al planeta y la actual catástrofe climática. No demorará Trump en proponerle extender sus inversiones hoteleras y campos de golf para hacer de Barranquilla la Miami del Caribe, así como lo hizo con su cómplice genocida, Netanyahu, para convertir a Gaza en la Riviera del Oriente Próximo. Es muy probable que ambos, con ese espíritu de empresarios que tienen, terminen haciendo buenos negocios con la asesoría del vicepresidente, José Manuel Restrepo, que será el vendedor internacional de la marca Colombia, como ya lo anunció el Tigre, invitando a Elon Musk para que ensamble sus Teslas en Medellín y se interese por explorar las tierras raras que necesita su empresa espacial. Así irán haciendo de la <em>Colombia Milagro</em> un Dorado para un selecto grupo de emprendedores nacionales e internacionales, con el apoyo de todos los gremios y el corifeo de los grandes medios de comunicación. Hasta acabarán convenciéndonos a todos de ese milagro económico que eliminará en pocos meses la pobreza, la economía informal y hasta el desempleo, por lo cual no serán necesarias políticas sociales, si acaso subsidios puntuales.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Primero la seguridad, matriz de la paz</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero, para ello, antes se necesitan los héroes de la Patria, esa legión de abnegados militares que ofrendarán sus vidas por la seguridad, matriz de la paz, que todos disfrutaremos en 90 días en los campos y ciudades, gracias a miles de ciudadanos “<strong><em>firmes por la Patria”,</em></strong> como otrora lo hicieran Carlos Castaño en compañía de Mancuso, Jorge 40 y Don Berna con los buenos muchachos del DAS. A todos ellos asesoró el Tigre y condujo desinteresadamente por los caminos de la desmovilización en compañía de su colega, Mario Iguarán, entonces viceministro de justicia en el gobierno de Álvaro Uribe. Por eso, con la asistencia del audífono en su oído derecho, recitó el Tigre la <strong><em>Oración Patria</em></strong> que rezan los militares para insuflar su espíritu de valor y así sacrificar sus vidas en defensa del patrimonio y la Patria de unos pocos. Esa es la esencia del patriotismo y el alcance de ese grito estentóreo: <strong>“Firmes por la Patria”. </strong>Tampoco podía faltar en su discurso la defensa a ultranza de la democracia, del respeto a la separación de las ramas del poder público, de las libertades ciudadanas y de las garantías al senador Iván Cepeda para el ejercicio de la oposición, siempre y cuando no se le ocurra promover la subversión, es decir, liderar protestas y movilizaciones ciudadanas en defensa de derechos sociales conquistados durante el gobierno del cambio. Porque es muy curioso que, para el Tigre, como para casi todo el establecimiento y sus poderosos gremios, en Colombia no existe el Estado Social de derecho consagrado en el artículo 1 de la Constitución, pues solo nos hablan del Estado de derecho. Pero sobre esa peculiar concepción del Estado y la democracia trataré en la segunda parte, ya que requiere un análisis más detallado y extenso de ese espectacular y emotivo discurso pronunciado, mejor recitado, gracias al discreto audífono instalado en su oído derecho, en medio de cánticos gloriosos y ese deslumbrante juego de luces de navidad en <strong>“La Ventana al mundo”.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130698</guid>
        <pubDate>Tue, 23 Jun 2026 04:32:14 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[GANÓ EL TIGRE ¿REINARÁ LA LEY DE LA SELVA­­­­­­­­? (I)]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
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        <item>
        <title>ÚLTIMO LLAMADO</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/ultimo-llamado/</link>
        <description><![CDATA[<p>&#8220;FIRMES POR LA PATRIA: Esa consigna es la quintaesencia del autoritarismo y el militarismo, adobado y camuflado tras una constelación artificiosa de símbolos patrios, que no logran ocultar del todo la deformidad teratológica de los “tres huevitos” de Uribe: “Seguridad, inversión y cohesión social”.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Escribo estas líneas al mediodía de este domingo 21 de junio de 2026, entre la interpelación y el testimonio, pues seguramente ya en las urnas está decidida la suerte de todos los colombianos. Una suerte que conoceremos después de las 4 de la tarde. Quedan un poco más de dos horas para saberlo. Interpelar es “preguntar a alguien para que dé explicaciones sobre algo o para que cumpla una obligación”. Está claro que quienes ya votaron, cumplieron con su obligación y derecho a definir quién será el presidente de la República del 7 de agosto de 2026 al 2030. Es prácticamente imposible conocer las motivaciones, las razones, los intereses y las necesidades, así como los temores, prejuicios, odios, esperanzas y hasta constreñimientos, más o menos violentos, que están detrás de cada voto. Entre estos últimos, desde la coacción casi insuperable de organizaciones armadas ilegales, hasta el chantaje a numerosos empleados públicos temerosos de perder su empleo y de miles de trabajadores de empresas privadas, cuya estabilidad laboral dependerá de la lealtad al candidato y partido de su patrón o empresario.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El mito de la voluntad ciudadana</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Uno de los grandes mitos y supuestos de la democracia liberal, por estos días desmentido en todas las latitudes, es el ejercicio libre y soberano de la voluntad de cada ciudadano y ciudadana frente a las urnas. Entre muchas circunstancias, ya lo sabemos, porque esa voluntad es fácilmente manipulable por los algoritmos, la IA, la desinformación que circula vertiginosa por las redes sociales, pero sobre todo por la habilidad de algunos candidatos para seducir a millones de ciudadanos a partir de espejismos, miedos, esperanzas, frustraciones, prejuicios y odios, todo ello reflejado en el llamado marketing electoral, en la publicidad y las consignas que agitan durante sus campañas. Por eso, la voluntad ciudadana termina siendo más aquella configurada por los candidatos y sus estrategas de marketing electoral, que la decisión reflexiva, serena y argumentada de cada elector expresada en su voto en las urnas. Algo parecido a ese otro gran mito llamado “Bien Común”, que no preexiste como algo que se encuentre en el horizonte, sino que se construye difícilmente a partir de disputas, concesiones y transacciones entre múltiples intereses y valores en conflicto. Por eso es tan esquivo y muchas veces inexistente, como calamitosamente lo sufren millones de colombianos con el presupuesto objetivo de ese “bien común” que es la salud pública, convertida hoy en una calamidad pública. Pero volviendo al tema de las campañas electorales y sus lemas, ellas configuran y a la vez reflejan el tipo de voluntad ciudadana que terminan creando, estimulando y expresando en las urnas. Por eso vale la pena, aunque sea demasiado tarde, realizar un breve análisis de los símbolos, figuras y consignas de la campaña de Abelardo, favorito en las encuestas para ganar en esta segunda vuelta, y deducir de ellas no solo el tipo de voluntad ciudadana que es configurada, sino sobre todo el tipo de ciudadano y ciudadana que es llevado a las urnas supuestamente a defender la Patria.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Abelardo, el Tigre: “Firmes por la Patria”.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El mayor mérito de la campaña de Abelardo es su agresividad y brutalidad, cuyo trasfondo ha sido el miedo a la inseguridad y la exacerbación de prejuicios, frustraciones y odios contra la izquierda, que anunció destripar, para lo cual apela a un patrioterismo militar que desprecia la civilidad y sus rasgos distintivos, la racionalidad y los acuerdos, para sustituirla por la fuerza y el grito estridente de “Firmes por la Patria”, que desprecia los argumentos, las concesiones y transacciones. En una palabra, su consigna es la quintaesencia del autoritarismo y el militarismo, adobado y camuflado tras una constelación artificiosa de símbolos patrios, que no logran ocultar del todo la deformidad teratológica de los “tres huevitos” de Uribe: “Seguridad, inversión y cohesión social”. Por eso, las imágenes centrales de su campaña son tan violentas: un tigre que rasga con sus garras la bandera nacional, rompiéndola en tres franjas. Lo que presagia todo lo contrario de lo que debería ser el patriotismo, forjar la Unidad Nacional, como lo ordena la Constitución, dividiéndola en tres franjas o partes difíciles de remendar y reconciliar, que ignoramos por ahora cuáles pueden ser, pero es factible presumirlas. Una de ellas, desde luego, es el gran establecimiento, pues todos los gremios empresariales y grupos económicos lo han respaldado, tras bambalinas, como también lo han hecho todas las macroempresas electorales y clientelistas, que se autodenominan partidos políticos, y él se apresura a rechazar, pero que incondicionalmente le brindarán su apoyo de llegar a la Casa de Nariño.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Abelardo, el outsider</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin duda, Abelardo es un excelente outsider, pues sus triunfos y goles los ha anotado fuera de lugar, jugando con personajes que en su mayoría han estado también fuera del campo de la legalidad, brindándoles su asesoría de avezado penalista, “para burlar las leyes sin violarlas o para violarlas sin castigo” -según la expresión de Gabo en su Proclama “Por un país al alcance de los niños”—como los paramilitares, David Murcia Guzmán (DMG) y Alex Saab. Es decir, desde los mayores criminales de lesa humanidad, pues los “paras” superan en asesinatos, masacres y desapariciones a las extintas Farc-Ep, hasta los más representativos estafadores y lavadores de fortunas, por lo cual está en líos judiciales en Estados Unidos, dada sus penumbrosas relaciones con Alex Saab, testaferro de Maduro, y de otros implicados con el narcotráfico. Con semejante pasado, es explicable que haya tomado como mascota al tigre, un furioso felino depredador, que la única ley que respeta es la del más fuerte –algo que avergonzaría a cualquier abogado—y con el cual se identifican millones de sus electores, quienes revelan así una preocupante fascinación y admiración por la fuerza sin límites de una fiera. Una fiera que incluso podría devorarlos si los confunde con los corruptos que anuncia Abelardo serán la presa favorita del Tigre.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La ciudadanía no es una manada</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">También por eso, en sus mítines y entrevistas, Abelardo se refiere a sus seguidores como una <strong><em>manada </em></strong>que debe seguirlo incondicionalmente y en forma leal, sin considerarlos ciudadanos e incluso los invita a marcarlo en el tarjetón con una raya, acción propia de una fiera y no de un ciudadano. Ninguna escenografía más brutal y vergonzosa para una persona decente que esa conversión de las elecciones en un circo con fieras, donde es invitado a votar como un miembro más de una <strong><em>manada irracional</em></strong>, supuestamente para defender y salvar a la Patria. La pregunta obvia para todos ellos, sería ¿Convertirán la Patria en una selva donde gobernarán los más brutales y leales a un Tigre?  ¿Cuál sería el destino de esa Patria en manos de los más violentos y astutos? Conoceremos esas respuestas en menos de dos horas. En caso de imponerse la manada sobre la ciudadanía, nos llevará más de cuatro años volvernos a reconocer todos como colombianos, miembros de una nación democrática, y Colombia quedará mas rasgada y destrozada que la bandera de la publicidad electoral de El Tigre.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130665</guid>
        <pubDate>Sun, 21 Jun 2026 18:57:48 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[ÚLTIMO LLAMADO]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Más allá de celebraciones estridentes y derrotas apabullantes</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/mas-alla-de-celebraciones-estridentes-y-derrotas-apabullantes/</link>
        <description><![CDATA[<p>Sería no solo muy lamentable, sino realmente absurdo, inadmisible y condenable, que por la diferencia de unos cuantos votos se vaya a terminar cortando más cabezas colombianas después de conocerse los resultados este domingo.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><em>“El que vence engendra odio, el que es vencido sufre. Con serenidad y alegría se vive si se superan victoria y derrota</em>”, <em>Dhammapada</em> (capítulo XV-202)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hernando Llano Ángel</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este aforismo del Dhammapada, sabia advertencia contra la futilidad de las guerras y la obsesión por vencer, deberíamos tenerlo en cuenta todos los colombianos mañana domingo 21 de junio, cuando elijamos presidente de la República, pero también en los resultados de nuestra Selección en el mundial de fútbol. Así lo ha expresado el mismo presidente Petro en manifestación pública en Cali: <a><em>“Ningún ciudadano o ciudadana que haya defendido este Gobierno, que me haya hecho presidente, debe agredir a nadie el domingo. Nada, a nadie</em></a><em>”, </em>ha enfatizadodurante un acto con sus seguidores en Cali<em>. “Lo ordeno como presidente y mandatario del mandato que es el pueblo”<a href="#_edn1" id="_ednref1"><strong>[i]</strong></a>.</em> Un mensaje muy significativo, dirigido a sus seguidores, en la ciudad que fue el epicentro del llamado “estallido social” en el 2021, para desactivar posibles excesos y provocaciones que deriven en víctimas mortales. Un llamado que incluso deberíamos tener en cuenta en la forma como celebremos los resultados de la Selección en el mundial de fútbol. Por ahora, estamos eufóricos con la victoria de 3-1 sobre Uzbequistán, pero el martes 23 de junio podemos lamentar la derrota o el empate frente a la República Democrática del Congo y el 27 ante Portugal. De nuevo, citaré a Gabo y su Proclama “Por un País al alcance de los niños”: <em>“Nuestra insignia es la desmesura. En todo: en lo bueno y en lo malo, <strong>en el amor y en el odio, en el júbilo de un triunfo y en la amargura de una derrota</strong>. Destruimos a los ídolos con la misma pasión con que los creamos. Somos intuitivos, autodidactas espontáneos y rápidos, y trabajadores encarnizados, <strong>pero nos enloquece la sola idea del dinero fácil</strong>”</em><a href="#_edn2" id="_ednref2">[ii]</a>. Por eso la única forma de conservar la serenidad y la alegría, para los próximos encuentros y después de las elecciones, es superando el jolgorio de los triunfos y la tristeza por los empates o las derrotas. Eso lo saben muy bien los jugadores de la Selección. Con mayor razón deberíamos saberlo todos los ciudadanos en la política, ese juego del poder que nos define cómo vivimos y morimos, desde la cuna hasta la tumba. Hay que repetirlo hasta la saciedad, como bien lo expresaba Albert Camus en situaciones de máxima confrontación y tensión política: “<strong><em>No estoy hecho para la política porque soy incapaz de desear o de aceptar la muerte del adversario”</em></strong>. Por eso Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda tienen la máxima responsabilidad política e histórica mañana, cuando conozcamos el resultado de las elecciones. Entre otras cosas, porque las elecciones se inventaron para contar las cabezas, en lugar de cortarlas y así evitar la muerte del adversario, que en el futuro podrá de nuevo aspirar a ganar el apoyo de las mayorías. Esa es la primera y vital condición para la existencia de la democracia. Aunque entre nosotros todavía parece estar en duda.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“¡Contar cabezas en lugar de cortarlas!”</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Según el informe de la Misión de Observación Electoral (MOE)<a href="#_edn3" id="_ednref3">[iii]</a> hasta los comicios celebrados para Congreso en este 2026 el número de víctimas mortales ya había superado la cifra de 67 colombianos, siendo el precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, del Centro Democrático, la víctima más lamentada y repudiada. Pero no debería ser así, pues la democracia muere con cada víctima que es asesinada por razones políticas, más allá de su afiliación partidista, su origen y posición social o su mayor o menor liderazgo público. Simplemente porque la vida de todas las personas en una democracia tiene igual valor y no tolera gradaciones de víctimas de primera o segunda categoría, así como el voto tiene igual valor para todos, independientemente de la riqueza o pobreza del elector, de su sabiduría o ignorancia. Por eso, sería no solo muy lamentable, sino realmente absurdo, inadmisible y condenable, que por la diferencia de unos cuantos votos se vaya a terminar cortando más cabezas colombianas después de conocerse los resultados este domingo. Sería la perdida total del sentido de las elecciones. Las urnas se convertirían en más tumbas y los votos de vida en sufragios luctuosos. En gran parte, ello dependerá de cómo ambos candidatos reciban los resultados del preconteo electoral, así como de la total imparcialidad y absoluta marginalidad del presidente Gustavo Petro durante dicho proceso.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Petro ante el juicio de la historia</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Su intromisión no solo sería una grave violación de la Constitución, sino que negaría su condición de gobernante demócrata, como se precia de serlo y hasta ahora ha intentado demostrarlo, a pesar de su beligerancia verbal, intemperancia y críticas contra decisiones de altos tribunales, que cuestiona con frecuencia, pero siempre termina acatando y cumpliendo. Es justo reconocerlo, pues lo ha hecho sin atentar contra la autonomía e independencia de la rama judicial y menos introduciendo micrófonos y grabadoras en sus recintos, como impunemente lo ordenó el entonces presidente Álvaro Uribe Vélez contra la Corte Suprema de Justicia<a href="#_edn4" id="_ednref4">[iv]</a> durante sus investigaciones y deliberaciones por investigaciones relacionadas con la parapolítica, que afectaron a gran parte de congresistas de su coalición de gobierno. No hay que olvidar que terminaron siendo condenados cerca de 60<a href="#_edn5" id="_ednref5">[v]</a>, entre ellos su primo Mario Uribe<a href="#_edn6" id="_ednref6">[vi]</a> y Miguel de la Espriella<a href="#_edn7" id="_ednref7">[vii]</a>, familiar cercano de Abelardo. De otra parte, bien sabe el presidente Petro que no puede seguir el mal ejemplo del entonces presidente liberal Carlos Lleras Restrepo<a href="#_edn8" id="_ednref8">[viii]</a>, quien tuvo responsabilidad directa en la burla y el fraude electoral contra el general (R) Gustavo Rojas Pinilla y el triunfo de la ANAPO esquilmado ese 19 de abril de 1970, que a la postre dio origen al M-19 y su posterior ingreso a dicha organización como joven rebelde. No solo sería una insólita paradoja política, sino una negación de toda su fulgurante carrera como congresista opositor, alcalde de Bogotá y presidente de la República, que la historia no le perdonaría y cuyas consecuencias en el presente serían funestas. De allí que su llamado ayer en Cali a sus seguidores sea tan oportuno y valga la pena repetirlo: “<strong><em>Ningún ciudadano o ciudadana que haya defendido este Gobierno, que me haya hecho presidente, debe agredir a nadie el domingo. Nada, a nadie”.</em></strong> Por eso, deberá abstenerse de emitir opinión alguna sobre el resultado del preconteo electoral y esperar con prudencia la finalización del proceso de escrutinio, que definirá el próximo presidente de 2026-2030.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El preconteo electoral no es vinculante</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">De otra parte, los candidatos De la Espriella y Cepeda deberían hacer un pacto de caballeros en el sentido de no precipitarse a celebrar victoria, solo con el resultado que arroje el preconteo electoral, sobre todo si la diferencia entre ambos es de pocos votos, pues dicho preconteo no tiene fuerza vinculante y se debe esperar hasta que el escrutinio defina el ganador. Ambos deben contener la impaciencia por celebrar un triunfo prematuro. No hay lugar con el preconteo para celebrar victorias estridentes y mucho menos derrotas definitivas si las diferencias no son significativas e irreversibles entre ambos candidatos. Como en los partidos del mundial, solo cuando el árbitro da el pitazo final &#8211;en este caso cuando el escrutinio ha finalizado y la Registraduría oficialmente da un resultado&#8211; se podrá celebrar. Y como suele suceder, entonces los jugadores reconocen con serenidad el resultado, se estrechan las manos y se retiran tranquilos al camerino, esperando en el futuro una nueva oportunidad para la revancha deportiva. Un ritual que ambos candidatos deberían emular, evitando el ganador celebrar su victoria en forma estridente y menos ir a estimular a su equipo e hinchada a salir a las calles a humillar a los derrotados, pues ello derivaría en una batalla campal que arrasaría por completo el campo de juego de la democracia, poblándolo de víctimas mortales.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El triunfo de la Constitución</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Para evitarlo, el candidato derrotado deberá, además de reconocer el resultado y felicitar al ganador, recordarle que por encima de ambos y de todos se encuentra la Constitución y que su triunfo no es absoluto y sin límites. Mucho menos que le confiere atribuciones para desconocer los derechos de los vencidos e imponer su voluntad y sus intereses por la fuerza y en forma arbitraria sobre los derrotados, ya sea en nombre de la Patria, del Pueblo o de las mayorías que dice representar. La democracia no tolera los abusos de poder y menos la soberbia y discrecionalidad sectaria y apasionada de un gobernante sin límites, extraviado en su megalomanía de salvador, defensor de la Patria o adalid de la Justicia Social, que amenaza con destripar a quienes se le opongan. En ese caso, instauraría una autocracia cacocrática, pues habrá robado y engañado la confianza de quienes lo eligieron creyendo en promesas y milagros irrealizables, como lo hacen los demagogos, los taumaturgos y quienes desprecian y violan la Constitución, empezando por su artículo 188 que obliga al presidente a <em>“garantizar los derechos y las libertades de todos los colombianos”</em>, pero sobre todo el artículo 1 que define a Colombia como un Estado Social de derecho y una Nación “<em>fundada en el respeto de <strong>la dignidad humana, en el trabajo y la solidaridad de las personas que la integran y en la prevalencia del interés general</strong></em>” y su complemento el artículo 13 que consagra&nbsp; que “<em>Todas las personas nacen libres e iguales ante la ley, <strong>recibirán la misma protección y trato de las autoridades</strong> y gozarán de los mismos derechos, <strong>libertades y oportunidades sin ninguna discriminación por razones de sexo, raza, origen nacional o familiar, lengua, religión, opinión política o filosófica.</strong> El Estado promoverá las <strong>condiciones para que la igualdad sea real y efectiva</strong> y <strong>adoptará medidas en favor de grupos discriminados o marginados</strong>. El Estado protegerá especialmente a aquellas personas que, por su condición económica, física o mental, se encuentren en circunstancia de debilidad manifiesta y sancionará los abusos o maltratos que contra ellas se cometan”.</em> Solo garantizando el triunfo y la vigencia de la Constitución sobre todos y todas tendrá sentido celebrar el resultado de las elecciones, independientemente de quien sea el ganador. Por el contrario, si éste la desconoce y empieza a gobernar en forma autoritaria y arbitraria, imponiendo sus intereses y los de sus seguidores en forma violenta, a imagen y semejanza de un Trump tropical, todos habremos perdido, pues viviremos bajo una cacocracia: <em>“un <strong>‘gobierno de malvados’</strong> o un ‘<strong>mal gobierno’</strong> (en ocasiones se ha definido como <strong>‘gobierno de los ineptos’</strong></em>)”<a href="#_edn9" id="_ednref9">[ix]</a>, que es lo que está sucediendo en los Estados Unidos de Norteamérica y se está revelando con el naufragio de MAGA en el estrecho de Ormuz.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://elpais.com/america-colombia/elecciones-presidenciales/2026-06-20/elecciones-colombia-2026-la-segunda-vuelta-de-las-presidenciales.html">https://elpais.com/america-colombia/elecciones-presidenciales/2026-06-20/elecciones-colombia-2026-la-segunda-vuelta-de-las-presidenciales.html</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://diariodepaz.com/2018/10/10/por-un-pais-al-alcance-de-los-ninos/">https://diariodepaz.com/2018/10/10/por-un-pais-al-alcance-de-los-ninos/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref3" id="_edn3">[iii]</a> <a href="https://www.infobae.com/colombia/2026/05/26/violencia-control-armado-y-desinformacion-marcan-la-alerta-por-riesgo-extremo-electoral-en-139-municipios/">https://www.infobae.com/colombia/2026/05/26/violencia-control-armado-y-desinformacion-marcan-la-alerta-por-riesgo-extremo-electoral-en-139-municipios/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref4" id="_edn4">[iv]</a> <a href="https://www.infobae.com/america/agencias/2025/05/20/corte-suprema-ratifica-condenas-a-exaltos-cargos-del-gobierno-uribe-por-escuchas-ilegales/">https://www.infobae.com/america/agencias/2025/05/20/corte-suprema-ratifica-condenas-a-exaltos-cargos-del-gobierno-uribe-por-escuchas-ilegales/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref5" id="_edn5">[v]</a> <a href="https://verdadabierta.com/de-la-curul-a-la-carcel/">https://verdadabierta.com/de-la-curul-a-la-carcel/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref6" id="_edn6">[vi]</a> <a href="https://verdadabierta.com/mario-uribe-escobar-la-caida-de-un-cacique/">https://verdadabierta.com/mario-uribe-escobar-la-caida-de-un-cacique/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref7" id="_edn7">[vii]</a><a href="https://www.elcolombiano.com/colombia/condenan-a-cinco-anos-de-carcel-al-excongresista-miguel-de-la-espriella-FD1959456">https://www.elcolombiano.com/colombia/condenan-a-cinco-anos-de-carcel-al-excongresista-miguel-de-la-espriella-FD1959456</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref8" id="_edn8">[viii]</a> <a href="https://www.elespectador.com/colombia/mas-regiones/la-noche-en-que-lleras-restrepo-reconocio-el-triunfo-de-rojas-pinilla-parte-ii-article-417288/">https://www.elespectador.com/colombia/mas-regiones/la-noche-en-que-lleras-restrepo-reconocio-el-triunfo-de-rojas-pinilla-parte-ii-article-417288/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref9" id="_edn9">[ix]</a> <a href="https://www.fundeu.es/consulta/cacocracia/">https://www.fundeu.es/consulta/cacocracia/</a></p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130648</guid>
        <pubDate>Sat, 20 Jun 2026 15:31:25 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Más allá de celebraciones estridentes y derrotas apabullantes]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Colombia, entre la transición democrática o la consolidación cacocrática</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/colombia-entre-la-transicion-democratica-o-la-consolidacion-cacocratica/</link>
        <description><![CDATA[<p>Este domingo tendremos la oportunidad de resolver en las urnas esa encrucijada de destinos. Estamos frente a una elección histórica. Podemos optar por avanzar hacia la transición democrática o, por el contrario cerrar una consolidación cacocrática</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><em>“Esta encrucijada de destinos ha forjado una patria densa e indescifrable donde lo inverosímil es la única medida de la realidad”</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Gabriel García Márq</em>uez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este domingo tendremos la oportunidad de resolver en las urnas esa encrucijada de destinos. Estamos frente a una elección histórica. Podemos optar por avanzar hacia la transición democrática o, por el contrario, cerrar una consolidación cacocrática. La transición democrática tuvo su punto de partida hace ya casi 35 años con la Constitución del 91 y su propósito fundamental fue detener, así fuera transitoriamente, el ascenso de la criminalidad del narcotráfico, que catalizó dicho proceso constituyente perpetrando tres magnicidios de candidatos presidenciales en línea: Luis Carlos Galán Sarmiento, Bernardo Jaramillo Ossa y Carlos Pizarro Leongómez. De haber tenido la oportunidad alguno de ellos de llegar a la presidencia, hoy viviríamos en una auténtica democracia, pues todos estaban empeñados en romper ese vínculo mortal entre la política, el crimen del narcotráfico y la violencia de unas guerrillas que ya estaban extraviadas en el laberinto de las economías ilícitas. Por eso, la Constitución logró desactivar el narcoterrorismo de Pablo Escobar, es verdad, renunciando a la extradición en su artículo 35, ya derogado, pero sobre todo incorporando a la Asamblea Constituyente a representantes de grupos insurgentes desmovilizados, como el M-19, el EPL, el PRT y la guerrilla indígena Quintín Lame, que aportaron en el debate y la gestación de la Constitución actual. Una Constitución cuyo mayor mérito fue proyectar y condensar en su articulado el horizonte democrático más claro que haya tenido Colombia en toda su historia política. Ese horizonte tiene su principal sustento institucional en el Estado Social de derecho (artículo 1) que consagra sus valores y principios éticos: <em>“la dignidad humana, el trabajo y la solidaridad de las personas que la integran y la prevalencia del interés general</em>”. En su artículo 13, cuando establece que <em>“El Estado promoverá las condiciones para que la igualdad sea real y efectiva y adoptará medidas en favor de grupos discriminados o marginados”</em> y en su artículo 22 que nos interpela a todos, diciéndonos que <em>“La paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento</em>”. Esta trilogía de artículos es la quintaesencia de la democracia, pues concibe la política como una actividad que presupone la paz como condición imprescindible para garantizar el reconocimiento de la dignidad e igualdad de todas las personas, al tiempo que valora la pluralidad de intereses, valores e identidades como la mayor riqueza en una sociedad.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Democracia Vs Cacocracia</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso la política democrática no es compatible con mentalidades imbuidas de prejuicios que son propios de una sociedad decadente y descompuesta donde los cacos, es decir, quienes viven de robar, desconocer y violar los derechos  de los demás, ya sea mediante la fuerza, la trampa o la astucia, imponen su ley e intereses, por lo general en forma violenta e ilegal, instaurando así la Cacocracia: <em>“<strong>el ‘gobierno de malvados’ o un ‘mal gobierno’ (en ocasiones se ha definido como ‘gobierno de los ineptos’)</strong><a id="_ednref1" href="#_edn1"><strong>[i]</strong></a></em>. Los rasgos predominantes en esas sociedades cacocráticas son taras culturales y políticas como el clasismo, el racismo, el machismo, la misoginia, la homofobia, la xenofobia y la aporofobia, que inevitablemente reducen la política a un ejercicio de fuerza y violencia para regular la vida social a partir de la discriminación, la represión y la persecución. Incluso mediante el uso brutal y arbitrario del poder estatal para “destripar” a los opositores. El clasismo es una tara cultural de todos aquellos que tratan a las personas según sea su estrato social, con adulación y finos modales frente a la “gente de bien” y con desdén y desprecio hacia los “nadie”. El racismo, que discrimina a partir del color de piel, los acentos y valores culturales de quienes son considerados inferiores. El machismo. con su desprecio a las mujeres para subordinarlas a los intereses y deseos masculinos, desconociendo su autonomía e igualdad y que tiene en la misoginia su máxima degradación. Son típicas expresiones del machismo el acoso sexual y su procacidad genital, como símbolo de virilidad, tal como lo hizo en forma injuriosa y despreciable el candidato Abelardo de la <em>Espriella</em> con la periodista Laura Rodríguez<a id="_ednref2" href="#_edn2">[ii]</a>, quien calificó su presión para que viera en su celular una supuesta fotografía que insinuaba el tamaño de su pene no como<em> “un simple comentario desafortunado. Fue un irrespeto total hacia mí y hacia mi trabajo. Me sentí vulnerada, acosada y asqueada”. </em>La homofobia, con su burla y desprecio por las personas con diversas orientaciones sexuales, a quienes consideran moralmente degeneradas y hasta enfermas, como un peligro inminente para sus familias y propias identidades.Por último, la xenofobia, exaltando un falso patrioterismo que conduce al rechazo del extranjero en proporción directa a su pobreza, que es lo característico de la aporofobia<a id="_ednref3" href="#_edn3">[iii]</a>: “odio, miedo y rechazo” hacia los más pobres, a quienes llaman vagos y zarrapastrosos, salvo en época electoral cuando van tras sus votos prometiéndoles una &#8220;Patria Milagro&#8221; y su redención si votan por ellos el próximo domingo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Álvaro Uribe Vélez, pionero de la Cacocracia</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En Colombia la cacocracia tuvo su primera aparición durante los gobiernos de Álvaro Uribe Vélez, a tal punto que, en un congreso de la Federación de Cafeteros, llamó a los congresistas que lo apoyaban y estaban siendo investigados por la parapolítica<a href="#_edn4" id="_ednref4">[iv]</a>, dada su asociación criminal con los paramilitares de las AUC, a que votarán rápidamente sus proyectos de ley antes de ir a la cárcel<a href="#_edn5" id="_ednref5">[v]</a>. Sin duda, un aporte significativo de Uribe a las formas de gobierno, al promover un híbrido entre el régimen parlamentario y el penitenciario. Híbrido que llevaría a la perfección, pero también a la cárcel, a sus ministros de Justicia, Sabas Pretelt y de Seguridad Social, Diego Palacio, pues mediante el delito de cohecho a los congresistas Yidis Medina y Teodolindo Avendaño, más conocido como la “Yidispolítica”<a href="#_edn6" id="_ednref6">[vi]</a>, logró la reforma de un articulito de la Constitución para ser reelecto presidente del 2006 al 2010. Con la comisión de este delito de lesa constitucionalidad se inaugura propiamente una presidencia cacocrática, pues a pesar de la ilegalidad que hizo posible la reforma de la Constitución, su triunfo fue legitimado en las urnas por 7.39.835 colombianos en primera vuelta, frente a Carlos Gaviria Díaz, que obtuvo 2.613.157 votos como candidato del Polo Democrático.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Coronara Abelardo su carrera en la Casa de Nariño?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">De allí que Abelardo de Espriella sea hoy&nbsp; el candidato de la cacocracia, pues agita las mismas bandera de Álvaro Uribe Vélez de hace 20 años: la seguridad, la supuesta lucha contra la corrupción, la defensa de la Patria (“Primero Colombia”, en Uribe), la protección y promoción de la inversión extranjera, la explotación a ultranza de las energías fósiles, la “motosierra” del Estado al estilo Milei, la rebaja de impuestos a las grandes fortunas y, sobre todo, la apelación a la fuerza y la violencia, “firmes por la Patria”, con nuevas versiones del “Plan Colombia”, apoyo y asesoría militar de Israel, anunciando que en 90 días acabará con los grupos armados ilegales y el narcotráfico, haciendo de Colombia una “Patria Milagro”. El trasfondo de semejante programa, no es otro que la utilización irresponsable del miedo y la exaltación de un falso patrioterismo, de quien en el pasado fuera asesor de los grupos narcoparamilitares, responsables de más de 200.000 asesinatos y del control de una vasta red de estructuras criminales, como la oficina de Envigado, al mando de “Don Berna”, otrora fundador con los Castaño y Mancuso de los PEPES y luego de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU)<a href="#_edn7" id="_ednref7">[vii]</a>. Su patrioterismo es tan acendrado que tiene dos nacionalidades más, la italiana y la estadounidense, cuyo juramento exige una lealtad absoluta, por encima de los intereses de cualquier otra nación, lo que significa que estará incondicionalmente al servicio de MAGA. Por todo lo anterior, si llegaré a ganar las elecciones el próximo domingo, coronaría la cacocracia en la Casa de Nariño y el proceso de transición democrático iniciado hace 35 años con la Constitución del 91, encabezado hoy por Iván Cepeda, quedaría hecho trizas. Tal es la encrucijada histórica en que nos encontramos y por eso, según Gabo, “<strong><em>lo inverosímil es la única medida de nuestra realidad</em></strong>”, pues llegaría a la presidencia de la República un abogado que debe gran parte de su fortuna, pintoresca y fulgurante figura, a sus asesorías y defensas de los mayores criminales de lesa humanidad, cuyas atrocidades superan en número y crueldad las cometidas por las Farc-Ep, además de los generosos honorarios de delincuentes de cuello blanco como David Murcia Guzmán y Alex Saab.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://www.fundeu.es/consulta/cacocracia/">https://www.fundeu.es/consulta/cacocracia/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://co.search.yahoo.com/search?fr=mcafee&amp;type=E210CO1490G0&amp;p=Abelardo+y+la+exhibici%C3%B3n+de+su+pene+a+la+una+periodista">https://co.search.yahoo.com/search?fr=mcafee&amp;type=E210CO1490G0&amp;p=Abelardo+y+la+exhibici%C3%B3n+de+su+pene+a+la+una+periodista</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref3" id="_edn3">[iii]</a> <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Aporofobia">https://es.wikipedia.org/wiki/Aporofobia</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref4" id="_edn4">[iv]</a> <a href="https://verdadabierta.com/de-la-curul-a-la-carcel/">https://verdadabierta.com/de-la-curul-a-la-carcel/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref5" id="_edn5">[v]</a> <a href="https://www.semana.com/enfoque/frase-de-la-semana/articulo/les-voy-pedir-todos-congresistas-mientras-no-esten-carcel-voten/82445-3/">https://www.semana.com/enfoque/frase-de-la-semana/articulo/les-voy-pedir-todos-congresistas-mientras-no-esten-carcel-voten/82445-3/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref6" id="_edn6">[vi]</a> <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Yidispol%C3%ADtica">https://es.wikipedia.org/wiki/Yidispol%C3%ADtica</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref7" id="_edn7">[vii]</a> <a href="https://www.comisiondelaverdad.co/autodefensas-campesinas-de-cordoba-y-uraba-surgimiento-transformacion-consolidacion-y-financiacion">https://www.comisiondelaverdad.co/autodefensas-campesinas-de-cordoba-y-uraba-surgimiento-transformacion-consolidacion-y-financiacion</a></p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130434</guid>
        <pubDate>Tue, 16 Jun 2026 02:37:25 +0000</pubDate>
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        <item>
        <title>LAS VÍCTIMAS EN EL CENTRO</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/las-victimas-en-el-centro/</link>
        <description><![CDATA[<p>De la forma cómo votemos el próximo domingo, dependerá que las urnas no se conviertan, una vez más, en terribles cajas de Pandora de las que saldrán en los próximos cuatro años, recargados de revancha, los males que nos han diezmado: el odio, la violencia, las discriminaciones, las persecuciones, las desigualdades y los privilegios, amasijos de interminables guerras.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">En esta campaña presidencial las víctimas han estado en el centro de la disputa electoral. Por eso Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda han llegado a la segunda vuelta. Ambos representan, desde orillas inabarcables y antagónicas, ese universo de víctimas que ha dejado el conflicto armado interno y siguen aumentado. Ambos también han tenido relaciones con los principales protagonistas y victimarios del conflicto armado: las guerrillas y los paramilitares</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Abelardo y las AUC</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">De una parte, Abelardo, prestando asesoría legal y política a los paramilitares en su proceso de desmovilización y sometimiento a la ley 975 de 2005 para desmantelar las AUC, esa temible federación narco-criminal que se propuso refundar la Patria, sembrándola de masacres, fosas comunes, desplazados, desaparecidos y miles de campesinos despojados de sus terruños. Todo bajo el pretexto de salvar a Colombia del comunismo. Por eso perpetraron el mayor número de homicidios, según las cuentas de la Comisión para el esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición<a href="#_edn1" id="_ednref1">[i]</a>, 205.028 víctimas, el 45 % del total. De otra parte, los grupos guerrilleros cometieron 122.813 asesinatos, el 27 %, siendo las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) los más despiadados y, por último, agentes estatales en acciones ilegales dejaron 56.094 víctimas, el 12 % del total, entre 1985 y 2018. &nbsp;Lo más horripilante de esa estadística mortal es que el 80% de las víctimas fueron civiles.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Cepeda y las Farc-Ep</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso mismo, Iván Cepeda lideró la creación del Movimiento Víctimas de Crímenes de Estado (MOVICE) y también jugó un importante papel en la desmovilización de las FARC-EP durante las conversaciones en La Habana con el gobierno del expresidente Santos, que culminó con la firma del Acuerdo de Paz en 2016. Seguramente por encontrarse ambos candidatos en las antípodas, no tenga lugar esta semana el debate público entre los dos y nos quedemos sin conocer sus argumentos para esclarecer su aportes y responsabilidades en esa lacerante división y confrontación entre víctimas y victimarios. Ya falta menos de una semana para la segunda vuelta y el miércoles 17 juega la Selección &#8211;vulgarmente convertida en bandera electoral— frente a Uzbequistán, cuyo resultado &#8211;que todos esperamos sea una victoria&#8211; no podrá ser reclamada por ningún candidato, pues ella será una victoria de todos los colombianos y obra exclusiva de sus jugadores, Néstor Lorenzo y su equipo técnico. Algo todavía más impensable sería que algunos celebren su derrota, achacándola a quienes han pretendido apropiarse su camiseta, desvirtuando así su carácter nacional, como es lo propio de todos los símbolos patrios, que ningún partido o líder legalmente puede hacerlo, so pena de mancillar la Patria, atentar contra la unidad nacional y hasta promover pasiones cercanas a una guerra civil.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Sin debate y deliberación no hay democracia</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso la ausencia de ese debate, mucho más necesario e importante que la victoria de la Selección, sería un auténtico autogol contra todos los colombianos. Nos privaría del derecho que tenemos a deliberar y discernir, teniendo suficiente información e ilustración, para decidir por quién votar el próximo domingo 21 de junio o hacerlo en blanco. Sería un pésimo final de campaña, ya que sin debate y deliberación no existe democracia, sino esa continua y mutua confrontación y deslegitimación en la que ambos candidatos están entrampados, que es el escenario más propicio para prolongar indefinidamente y profundizar dolorosamente la victimización reciproca en que estamos atrapados los colombianos desde hace más de 80 años. Todavía es más deplorable que el debate político se haya trasladado a los estrados judiciales, pues en la política los jueces de última instancia somos los ciudadanos, con nuestros votos en las urnas, y no los magistrados con sus sentencias. Entre muchas razones, porque en la política lo que cuenta es la responsabilidad de los candidatos y los líderes frente a bienes públicos que a todos nos afectan, como la paz, la vida, la justicia, la seguridad y la prevalencia de los intereses generales sobre los particulares. Lo importante es poder conocer las propuestas, las ejecutorias, la formación y el compromiso de los candidatos frente a tales cuestiones cruciales, más allá de su culpabilidad o inocencia en sus relaciones con los victimarios y delincuentes de cuello blanco en el pasado. En una campaña electoral se debe fijar más la atención en la responsabilidad política de los candidatos y sus propuestas frente a las víctimas y en cómo evitar su aumento y perpetuación, en lugar de obsesionarnos con la búsqueda de su mayor o menor culpabilidad penal y personal frente a los victimarios en el pasado.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Las Víctimas en el centro</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">De allí que las víctimas deban estar en el centro del debate electoral, no tanto para conquistar sus votos, sino para reconocer su existencia y sus verdades y así intervenir y cambiar desde el Estado las condiciones sociales, económicas, culturales y políticas que las generan. Por ejemplo, en el campo, reconocer la propiedad de la tierra a quienes la trabajan y cuidan, brindándoles crédito y vías para la comercialización de sus cosechas, en lugar de condenarlos a ser carne de raspachines para los narcotraficantes o de reclutamiento, despojo, confinamiento, asesinatos y desplazamientos forzados por las organizaciones armadas ilegales que controlan su territorio. Por eso las preguntas que debemos formularnos antes de marcar el tarjetón y depositar nuestro voto en la urna pueden ser las siguientes: ¿Vamos a continuar siendo una Nación y sociedad dividida por ese foso insondable de odios, rencores y sangre entre víctimas y victimarios? ¿Será posible superar esa dolorosa confrontación sin conocer las verdades de las víctimas y sus familiares sobrevivientes, así como las responsabilidades de los victimarios y las circunstancias en qué actuaron para cometer impunemente sus crímenes? ¿Cuáles han sido las iniciativas y compromisos en el pasado de Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda con todas las víctimas, pero también para evitar que los victimarios continúen cometiendo sus crímenes e injusticias? ¿Cómo se proponen desde el Estado superar esa vergonzosa historia de víctimas irredentas, sin verdad, justicia y reparación, frente a la impunidad y soberbia de sus principales victimarios?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La democracia no perpetúa víctimas y victimarios</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En fin, ¿Será posible vivir democráticamente en una sociedad cuyo Estado es incapaz de impedir el aumento crónico de víctimas civiles y el afianzamiento político de victimarios impunes? Obviamente estas últimas preguntas deberían responderlas en un debate público los dos candidatos, pero todo parece indicar que no tendrá lugar. Ante semejante irresponsabilidad histórica, apenas comparable con la inimaginable eliminación de la Selección en el mundial en curso por no presentarse en el campo de juego, no tenemos otra opción que investigar y examinar el pasado de cada candidato frente a las víctimas y los victimarios y discernir sobre su responsabilidad para evitar que esa relación letal se prolongue indefinidamente. ¿Hasta qué punto sus actuaciones han contribuido al conocimiento de la verdad de lo acontecido o, por el contrario, a su ocultamiento? ¿Qué han aportado para que los máximos responsables de crímenes de lesa humanidad respondan ante la justicia y cumplan sus penas, así ellas jamás reparen plenamente a sus víctimas, como está sucediendo en la JEP con los excomandantes de las Farc y numerosos miembros de la Fuerza Pública responsables de ejecuciones extrajudiciales? ¿Apoyarán el trabajo de la JEP, como es su deber constitucional, o la desfinanciarán y desmantelarán? En conclusión, ¿Cómo desde la jefatura del Estado podrían comprometerse a poner fin a la historia política de Colombia más allá de esa disputa interminable entre victimarios impunes y víctimas irredentas y así empezar a convivir democráticamente?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Patriotismo Constitucional</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">De la forma cómo votemos el próximo domingo, dependerá que las urnas no se conviertan, una vez más, en terribles cajas de Pandora de las que saldrán en los próximos cuatro años, recargados de revancha, los males que nos han diezmado: el odio, la violencia, las discriminaciones, las persecuciones, las desigualdades y los privilegios, amasijos de todas las guerras, que sepultan en el fondo de las urnas las esperanzas de vida, justicia y paz por un tiempo incierto, ese en el que ya no existan más víctimas y victimarios, y sí una comunidad política de ciudadanos. Esa comunidad política se llama democracia y solo será realidad el día que votemos teniendo en cuenta al menos estos dos artículos de la Constitución. El 22: <strong><em>“La paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento”</em></strong> y el 95 que nos dice que “la <em>calidad de colombiano <strong>enaltece a todos los miembros de la comunidad nacional”</strong> si cumplimos los siguientes nueve deberes: 1. Respetar los <strong>derechos ajenos y no abusar de los propios</strong>; 2. Obrar conforme al <strong>principio de solidaridad social</strong>, respondiendo con <strong>acciones humanitarias</strong> ante situaciones que pongan <strong>en peligro la vida o la salud de las personas</strong>; 3. Respetar y apoyar a las <strong>autoridades democráticas legítimamente</strong> constituidas para mantener la <strong>independencia y la integridad nacionales</strong>. 4. Defender y difundir los <strong>derechos humanos como fundamento de la convivencia pacífica</strong>; 5. Participar en la <strong>vida política, cívica y comunitaria</strong> del país; 6. Propender al <strong>logro y mantenimiento de la paz</strong>; 7. Colaborar para el <strong>buen funcionamiento de la administración de la justicia</strong>; 8<strong>. Proteger los recursos culturales y naturales del país</strong> y velar por la conservación de un <strong>ambiente san</strong>o y 9. Contribuir <strong>al financiamiento</strong> de los <strong>gastos e inversiones del Estado dentro de conceptos de justicia y equidad”. </strong></em>Esto dos artículos condensan el patriotismo constitucional, que es lo único que nos posibilitará algún día dejar de ser “<strong><em>esta federación de rencores y archipiélago de egoísmos”, </em></strong>según acertada expresión de Belisario Betancur<strong>,</strong>en la que nos hemos convertido. Hoy somos una nación dividida entre víctimas y victimarios, supuestamente en defensa de una idea belicosa y salvaje de la Patria o de una democracia popular, radical y revanchista, que nos impide resolver política y civilizadamente nuestros principales conflictos, sin perpetuar exclusiones económicas, sociales, regionales y étnicas pero, sobre todo, sin apelar a la violencia y la guerra como fórmulas salvadoras y milagrosas, que a la postre terminan engendrando nuevas generaciones de víctimas y sus posteriores vengadores implacables. En esas estamos desde que tenemos uso razón, ¿será que esta vez sí recuperamos el juicio político y dejamos atrás tanta insensatez, indolencia, irresponsabilidad y apasionamiento sectario e inhumano? Ese sí sería un verdadero milagro.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://www.comisiondelaverdad.co/el-informe-final-en-cifras">https://www.comisiondelaverdad.co/el-informe-final-en-cifras</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130351</guid>
        <pubDate>Sun, 14 Jun 2026 13:04:47 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2025/11/IMG_4958-1-1.png" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[LAS VÍCTIMAS EN EL CENTRO]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>REMEMBRANZAS MUNDIALISTAS (I)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/remembranzas-mundialistas-i/</link>
        <description><![CDATA[<p>El fútbol es un deporte pedestre como pocos, que se hace con los pies, pero se gana con la inteligencia y la pasión. En él no triunfan los impostores, como en la política, donde suelen ganar los jugadores más tramposos y habilidosos, excepcionalmente los más competentes y honestos.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Cada 4 años suele coincidir la elección presidencial con el mundial de fútbol, excepto el último, realizado en Catar entre el 20 de noviembre y el 18 de diciembre de 2022, cuya final ganó Argentina frente a Francia 4-2 desde tiros del punto penal, pues el tiempo extra terminó 3-3. Y como ya estamos en la víspera del comienzo del mundial más prolongado de la historia, desde el próximo jueves 11 de junio hasta el domingo 19 de julio, con 48 selecciones clasificadas y 104 partidos, es un buen momento para recordar lo acontecido en Catar. Por eso, van estas remembranzas. En esta primera entrega “plagiaré” algunos apartes de dos Calicanto que entonces escribí. El primero, al comienzo y el segundo al final del mundial en Catar. En posteriores entregas, continuaré con los mundiales de Sudáfrica, Brasil y Rusia, como calistenia de memoria futbolística para apoyar con entusiasmo a nuestra Selección y llevarla a la final, el próximo 19 de julio, contra España o quizá Francia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“CATAR, UN MUNDIAL DE FÚTBOL ESPECTACULAR Y ESPECTRAL”<a href="#_edn1" id="_ednref1"><strong>[i]</strong></a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Con este título, el 17 de diciembre de 2022 resumí el mundial realizado por Catar, cuyo principal objetivo fue la utilización del máximo evento futbolístico del planeta en función de la política internacional, igual a como ahora pretende hacerlo Trump de la mano de Infantino. Entonces lo describí así: <em>espectacular por la belleza de los estadios y el despliegue publicitario para proyectar a Catar como un país moderno, rico y esplendoroso, que emula y supera en prosperidad a la mayoría de los países occidentales. Algo similar hizo Putin hace cuatro años, cuando pretendió convencer al mundo del renacimiento de una Rusia poderosa y feliz, que hoy niega con su brutal y criminal invasión de Ucrania. Detrás de ese marketing político-futbolístico está el terror. Un terror auspiciado por la FIFA, la organización internacional más hipócrita, corrupta y peligrosa del planeta, pues logra suspender nuestro juicio moral en nombre de un fútbol radicalmente inhumano.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Es el terror auspiciado por esa alianza letal entre la riqueza, el crimen, el autoritarismo y la impunidad de mandatarios como Putin y el emir Tamim bin Hamad Al Thani, quien llegó al trono en 2013 luego de la abdicación de su padre, Hamad bin Khalifa Al Thani. Por eso el mundial de Catar es espectral. Detrás de esos fabulosos estadios se esconde la explotación y muerte de un número incierto de trabajadores migrantes –muy parecida a las vidas sacrificadas en cualquier campo de concentración nazi o en un Gulag soviético— pues nadie responde por esas vidas cegadas en aras del más fastuoso y costoso mundial realizado. Esas vidas no valen nada, más aún se pone en duda el número de trabajadores que cobraron esos fatales accidentes laborales. Son <strong>“nuda vida”</strong><a href="#_edn2" id="_ednref2"><strong>[ii]</strong></a>, en la expresión del filósofo Giorgio Agamben.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>&nbsp;Los gritos agónicos en caída libre de esos obreros migrantes, hoy son acallados por la estridencia de los goles celebrados por los miles de fanáticos de sus selecciones victoriosas. Las lágrimas solo alcanzan para lamentar la eliminación de las selecciones amadas, no para los migrantes sacrificados y “desaparecidos”. Los himnos se entonan en nombre de los jugadores y las selecciones que se disputan la copa mundial. No hay ni siquiera un réquiem por quienes hoy nos brindan con sus vidas tanta alegría, celebrada en todo el planeta. Eso ya no nos importa, solo queremos disfrutar y gozar el mundial. No hay lugar para la culpa y los lamentos. No se puede arruinar el hermoso eslogan de este mundial: “Football unites the world in passion, in love, in peace. Football unites us in hope and in joy. Football unites us all. Football unites the world”, que escuchamos en boca de Cristiano Ronaldo, Harry Kane y Lionel Messi, entre otras destacadas figuras, antes de cada partido.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Para mayor ironía, las estrellas de Francia, como Kylian Mbappe, es nacido en París, pero hijo del inmigrante camerunés Wilfried Mbappe y Ousmane Dembélé, también parisino, es hijo de padre maliense y de madre francesa con ascendencia mauritana y senegalesa. Ambos defienden la bandera de una nación que en su pasado colonialista dejó una estela de oprobios y crímenes impunes en el continente africano. Y hoy Francia es campeona mundial gracias al talento, el esfuerzo y los goles de esos hijos de inmigrantes, que un número nada despreciable de franceses, liderados por Marine Le Pen, desprecian y no quisieran tener en su territorio. Como se puede leer en Wikipedia: “Le Pen se opone fuertemente al multiculturalismo, llamándolo &#8220;un arma para el extremismo islámico” ​y ha apoyado leyes en contra del uso de símbolos religiosos en público que han sido categorizadas por algunos como Islamofobicas. En varias ocasiones ha mostrado su apoyo al mandatario ruso Vladímir Putin y, a pesar de condenar la Invasión rusa de Ucrania de 2022, se ha negado a retirar su apoyo a Putin, llamándolo <strong>&#8220;un posible aliado para Francia&#8221;.</strong></em></p>



<p class="wp-block-paragraph">                                                                                                  <strong>UNA FINAL CHAUVINISTA<a id="_ednref3" href="#_edn3"><strong>[iii]</strong></a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y en el artículo sobre la final entre Francia y Argentina, jugada el 18 de diciembre de 2022, me referí al duelo entre quizá las dos naciones más chauvinistas del planeta:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Este domingo la final del mundial en Qatar entre Argentina y Francia será el mayor duelo chovinista en la historia del fútbol, el deporte que exacerba las expresiones más fanáticas y extremas de nacionalismo. Curiosamente, ambas naciones son en sus respectivos continentes las campeonas del chovinismo: “la exaltación desmesurada de lo nacional frente a lo extranjero”. No es la modestia propiamente un rasgo de identidad nacional de argentinos y franceses. Es casi imposible discernir, entre un argentino y un francés y saber cuál de los dos siente más orgullo por su propio país, sus carnes, vinos y quesos. No por casualidad chauvinisme proviene de la lengua francesa. Pero, paradójicamente, los mejores jugadores de ambas selecciones, Messi y Mbappe, no padecen de chovinismo futbolístico. Ese título es propiedad exclusiva de la soberbia de Cristiano Ronaldo. Un narcisista enfermizo que en este mundial recibió una lección dolorosa, viendo desde el banco como su propio reemplazo, Gonçalo Ramos de 21 años, anotaba un triplete de goles frente a Suiza. </em>Y, en otro aparte, referido a la práctica del fútbol y sus rasgos distintivos, intenté explicar porqué es un deporte con resultados impredecibles:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El fútbol es más que un mundial</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Es un deporte pedestre como pocos, que se hace con los pies, pero se gana con la inteligencia y la pasión. Por eso en él no triunfan los impostores, como sucede con frecuencia en la política, donde suelen ganar los jugadores más tramposos y habilidosos, excepcionalmente los más competentes y honestos. Aquellos que ladinamente ponen zancadillas a sus adversarios, anotan goles con sus manos corruptas y engañan a los electores con sus mentes torcidas y promesas demagógicas. En la cancha de fútbol es más difícil que esto suceda. Es casi imposible ganar a punta de juego sucio y astucia, salvo que un equipo compre al árbitro, como algunos políticos lo hacen con la justicia o los electores. Pero en esta era de tecnología aplicada, con las ayudas milimétricas del V.A.R, es casi imposible que la trampa triunfe. Maradona no podría haber contado con “la mano de Dios” para anotar su gol contra Inglaterra.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si en la política dispusiéramos del V. A. R y viéramos todos los acuerdos y mangualas que tras bastidores hacen los políticos profesionales, los compromisos que realizan con sus financiadores y potenciales votantes, ellos no ganarían ninguna elección y probablemente la mayoría de los partidos serían sancionados y expulsados por competencia desleal. No asistiríamos ingenuamente al festival de las elecciones y seríamos mucho más responsables y exigentes en el ejercicio de nuestra ciudadanía. Al menos, eliminaríamos fulminantemente del juego del poder a quienes se dedican a robarse nuestra confianza, impuestos y violan las reglas del juego limpio. Esto no sucede en una cancha de fútbol porque la competencia es transparente y pública, se juega ante millones de espectadores, donde lo que cuenta es la velocidad, habilidad y resistencia de todos los jugadores, como el cumplimiento de las reglas y de las decisiones del árbitro.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El domingo 18 de diciembre veremos si la habilidad e inteligencia de Messi podrá vencer la velocidad y fuerza de Mbappe. Si una selección totalmente gaucha podrá superar la intercultural del seleccionado francés. De alguna manera, Argentina juega contra Francia y casi media África. ¿Ganará el chovinismo criollo argentino o el interculturalismo cosmopolita francés? Más allá del ganador, todos viviremos, disfrutaremos y sufriremos una final vibrante, donde comprobaremos una vez más que somos una especie radicalmente lúdica y pasional, subyugada por este juego pedestre que nos paraliza cada cuatro años. Un juego donde 20 atletas, utilizando sus extremidades más torpes y con grados diferentes de habilidad, velocidad, precisión y fuerza buscan vencer, literalmente a patadas, a dos arqueros que solo con sus frágiles e inteligentes manos saltan y vuelan como ángeles para atrapar o rechazar el balón y evitar que se anide en sus redes. Quizá por eso el fútbol es tan irresistible y su atracción incontenible: es la disputa de 20 jugadores a ras de tierra por el control de un esquivo balón que los eleva al cielo de la gloria cuando termina en el fondo de la red del adversario o los arrastra al infierno de la derrota si se escapa de las manos de su arquero y de los botines de sus delanteros. Por eso la definición de un mundial desde el tiro penal es la agonía del purgatorio para los delanteros y la consagración del cielo para los porteros. Ojalá ni Messi ni Mbappe vivan</em> esa agonía y la copa se defina <em>en franca lid y no con un tiro de gracia desde los once metros. </em>Hasta aquí el relato.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Nuestra final victoriosa en este mundial</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Lamentablemente la final en Catar, como todos la vimos, se definió desde los tiros penal y Argentina le ganó 4-2 a Francia, gracias al espectacular desempeño de su portero, Dibu Martínez. Quizá el 19 de julio de este año se repita esa final, pero siendo la víspera de nuestra fiesta nacional del 20 de julio, creo que será entre nuestra Selección y la española. Entonces ese grito de independencia de hace 216 años retumbará ahora como gritos de goles victoriosos, venciendo una vez más a España, solo que esta vez en forma incruenta y gloriosa sobre una cancha de fútbol y no como sucedió hace 207 años en la batalla del puente de Boyacá, el 7 de agosto de 1819. En la próxima entrega, rememoraré algo de lo acontecido en los mundiales de Rusia (2018) y Brasil (2014), donde James fue botín de oro con seis goles, pese a que nuestra Selección solo llegó a cuartos de final, después de la anulación del legítimo gol de Yepes contra Brasil.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://calicantopinion.blogspot.com/2022/12/qatar-un-mundial-espectacular-y.html">https://calicantopinion.blogspot.com/2022/12/qatar-un-mundial-espectacular-y.html</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://latinta.com.ar/2019/11/05/la-nuda-vida/">https://latinta.com.ar/2019/11/05/la-nuda-vida/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref3" id="_edn3">[iii]</a> <a href="https://calicantopinion.blogspot.com/2022/12/una-final-chauvinista.html">https://calicantopinion.blogspot.com/2022/12/una-final-chauvinista.html</a></p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130227</guid>
        <pubDate>Wed, 10 Jun 2026 03:05:01 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/30002831/IMG_1020.jpeg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[REMEMBRANZAS MUNDIALISTAS (I)]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>NO A LA POLARIZACIÓN, SÍ A LA CONSTITUCIÓN Y LA SELECCIÓN COLOMBIA</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/no-a-la-polarizacion-si-a-la-constitucion-y-la-seleccion-colombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Corremos el riesgo de llegar incluso divididos al mundial de fútbol, pues ambas partes ya se disputan el uniforme de la Selección y están acabando así con el único y máximo símbolo de unidad nacional: la Selección de Colombia en el mundial. Algo deplorable y censurable</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Todos los días escuchamos, por todos los medios de comunicación, desde el amanecer hasta el anochecer, como una verdad irrefutable e incuestionable, que los colombianos estamos profundamente polarizados. Que esa polarización es consecuencia de las campañas políticas de Abelardo y Cepeda, que han logrado dividirnos en polos antagónicos e irreconciliables. Lo insólito es que todavía no conocemos exactamente los asuntos y motivos que nos dividen en forma tan aguda. Solo podremos conocerlos cuando cese la tergiversación, el barullo de las redes sociales con su desinformación y las opiniones de numerosos periodistas sesgados y ambos candidatos debatan en público, con argumentos y propuestas, antes del 21 de junio. Siempre y cuando sean capaces de hacerlo más allá de la descalificación personal y sin apelar a los prejuicios y rencores de sus millones de seguidores. Pero si no lo hacen pronto, corremos el riesgo de llegar incluso divididos al mundial de fútbol, pues ambas partes ya se disputan el uniforme de la Selección y están acabando así con el único y máximo símbolo de unidad nacional, la Selección. Algo deplorable y censurable. Justamente para evitarlo, la legislación electoral prohíbe que los símbolos patrios, como la bandera y el escudo, se los apropien partidos políticos y sus candidatos durante las campañas electorales. La Nación no puede ser propiedad o pieza publicitaria de un candidato, mucho menos si lo hace bajo consignas patrioteras, porque esa sí es una peligrosa estrategia de polarización, ya que quienes no estén con él o su partido serían considerados apátridas y carecerían de derechos, todo lo contrario de lo que demanda y presupone la existencia de una democracia. Por eso es un despropósito hacer del uniforme de la selección nacional una pieza de proselitismo y campaña electoral, pues si algo necesitan nuestros jugadores en el mundial es el respaldo de todos los colombianos. Sus victorias no pueden ser reivindicadas por ninguna bandería partidista. La selección es Nacional, de todos y todas, no de un candidato, sus prosélitos y votantes.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Las elecciones y la Selección</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y lamentablemente ya hemos llegado a tal extremo. De trasladarse semejante división al interior de los jugadores de la Selección, serán eliminados en la primera ronda del mundial, probablemente con autogoles, pues ya no serán un equipo sino 11 en disputa de ser el mejor jugador y harán un espectáculo deplorable. Su juego será deslucido y rastrero, como sucede en las campañas políticas, con sus líderes enfrentados, cada uno tratando de eliminar al otro y vencerlo, con jugaditas más o menos sucias, para luego sus seguidores vanagloriarse y como vulgares hinchas humillar y provocar a los vencidos. Si esto llega a suceder el próximo 21 de junio, toda Colombia perdería, no solo por el jolgorio de los ganadores y la frustración de los derrotados, que probablemente se expresará en las calles, sino porque durante los próximos 4 años difícilmente quien sea presidente podrá simbolizar la unidad nacional. Será un presidente que gobernará en primer lugar para su fanaticada y sus intereses, que lo eligió rabiosamente contra el resto de los colombianos. Estará tentado a cobrar revancha en lugar de gobernar para todos los colombianos y colombianas, como exige la Constitución. La cancha de la gobernabilidad, sus decisiones y beneficios serán para los ganadores y el resto quedará por fuera. Serán cuatro años de un juego de suma cero, contra casi la otra mitad de colombianos perdedores. Y si a ese hipotético escenario se suma una derrota de la selección frente a Uzbequistán el 17 de junio, estaríamos doblemente eliminados. Primero en el terreno de la convivencia política y luego de las canchas del mundial de fútbol. La única forma de evitar que sucedan esos desenlaces es tomándonos en serio ambos juegos, respetando las reglas de ambas actividades y jugando limpio, aceptando los resultados y respetando la integridad de todos los jugadores. En la política, permitiendo que los ciudadanos voten libremente y a conciencia, sin intimidarlos con las armas o infundiéndoles miedos y odios, pregonando catástrofes infundadas si el adversario llega a ganar o prometiendo milagros si se es favorecido en las urnas. Si se juega con semejantes artimañas, se estimulará peligrosamente la polarización, tanto durante la campaña y mucho más desde el gobierno, cuando en lugar de milagros lo que habrá será mayor frustración y desesperación por su no realización. Con mayor razón cuando esos milagros se anuncian que tendrán lugar en 9 meses, plazo en el que Abelardo dice acabará con el narcotráfico y la Coca en el país, superando así no solo a la “Paz Total”, sino todos los esfuerzos de los anteriores presidentes por poner fin al conflicto armado desde hace más de 50 años. Suena muy parecido a Trump y su inverosímil meta de poner fin a la guerra en Ucrania en 24 horas. Entonces no tendríamos una “Patria Milagro” sino una Nación malograda, más dividida y fragmentada. Pero no especulemos a mediano plazo sino en el inmediato y preguntémonos si nuestra Selección no le gana a Uzbequistán el próximo 17 de junio y corre el riesgo de ser eliminada en primera ronda, pues luego jugará con el Congo el 23 y Portugal el 27, encuentros más difíciles e inciertos ¿Con qué animo saldrían millones a votar con la camiseta de la selección?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Entre la Política y el Fútbol</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La política, desde luego, es más importante que el fútbol. Es el juego del poder, el que nos afecta a todos, para bien o para mal, y nadie puede eludirla o ponerse a salvo de sus consecuencias. Nos define desde la cuna hasta la tumba. Es el picado de la vida, donde millones están casi que eliminados por el lugar donde nacen, que les marca sus oportunidades para llevar una vida decorosa u oprobiosa, en dónde vivirán y hasta cómo y cuándo morirán. Por esa sencilla razón nadie puede ser apolítico. Y quienes se precian de serlo y repudian a todos los políticos por corruptos y tramposos, terminan votando por outsiders que se aprovechan de su ingenuidad. Dichos Outsiders una vez electos suelen ser todavía peores que los políticos anteriores, ya que convierten el Estado y las instituciones públicas en sucursales de sus negocios familiares y de sus socios corporativos, con el pretexto de trasladar su éxito empresarial al sector público, como hizo Trump con Elon Musk y actualmente con su yerno, todo bajo el pretexto de America First y la grandeza de MAGA. Lo mismo hace Milei en Argentina con su hermana y por eso más de uno de sus ministros y asesores han estado envueltos en escándalos de corrupción. Todo eso sucede porque estos outsiders que, hábilmente se proyectan en sus campañas como antipolíticos y exitosos empresarios, pregonan que la ley nada tiene que ver con la ética y mucho menos el Estado con la justicia social, pues todo depende de la competencia en el mercado, de la vanagloriada libertad personal y de la supuesta meritocracia para triunfar. Semejantes cuentos los utilizan para subordinar en su toma de decisiones lo público a lo privado. Es decir, hacer exactamente lo contrario de lo que es consubstancial a la democracia y el Estado Social de derecho, la protección y defensa de los derechos fundamentales de todas las personas y la prevalencia del interés general sobre el particular.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Contra la polarización, cumplir la Constitución</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En nuestro caso, el artículo 1 define a Colombia como un Estado Social de derecho “<em>fundado en el respeto de la <strong>dignidad humana</strong>, en el <strong>trabajo y la solidaridad</strong> de las personas que la integran y en <strong>la prevalencia del interés general</strong>”</em>. En otras palabras, la Constitución es el campo de juego de la política, determina los límites y competencias de los gobernantes, sus funciones, relaciones con los ciudadanos y la sociedad en su conjunto. Por eso, nada mejor para evitar la polarización que cumplir la Constitución, empezando obviamente por quienes aspiran a los más altos cargos, como la Presidencia de la República y el Congreso. Si la cumplen cabalmente y no abusan de ella, interpretándola y aplicándola para favorecer a sus copartidarios, patrocinadores y socios, no habrá lugar a polarización social o política alguna. Pero si hacen lo contrario, obviamente la polarización será inevitable, pues cuando esos gobernantes en lugar de <em>“promover las condiciones para que <strong>la igualdad sea real y efectiva</strong> y adoptar medidas <strong>en <a>favor de grupos discriminados o marginados</a></strong></em>”, como lo ordena su artículo 13, se dedican desde la Presidencia y el Congreso a favorecer intereses minoritarios a través de incentivos y subsidios públicos, entonces es como ganar un partido en el mundial con la ayuda del árbitro, anotando goles fuera de lugar y hasta con la “mano de Dios”, como lo hizo Maradona contra Inglaterra en México en el mundial de 1986. En esos casos habrá posibilidades de mucha más polarización si la dignidad humana es desconocida en función del género al que se pertenece y se tiene actitudes misóginas y homofóbicas, pero sobre todo cuando no se adoptan medidas a favor de grupos discriminados o marginados y sí de minorías privilegiadas. Por eso no hay mejor antídoto contra la polarización que cumplir la Constitución, no solo por parte de los gobernantes, sino también de todos nosotros, como ciudadanos. De allí que Jürgen Habermas afirmará que el único patriotismo y nacionalismo que se debe estimular es el constitucional.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Patriotismo constitucional</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y nuestra Carta lo hace muy bien en dos artículos. El 22 que nos dice que “<strong><em>la paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento”</em></strong>, por lo cual es un sinsentido afirmar que solo con la guerra y más “héroes de la patria” es posible alcanzarla y para ello estimular una atmósfera de confrontación con tigres que supuestamente devorarán a los “corruptos” y, todavía peor, “destriparán” a quienes sean de “izquierda”, considerados enemigos de la Patria. Todo lo contrario prescribe el artículo 95 que, entre los nueve deberes que <strong><em>enaltecen nuestra condición de colombianos</em></strong>, destaca los siguientes como esenciales: 1- <em>“Respetar los derechos ajenos y <strong>no abusar de los propios</strong>”; 4- “Defender y difundir <strong>los derechos humanos como fundamento de la convivencia pacífica</strong>”; 6- “propender por el <strong>logro y mantenimiento de la paz”;</strong> 8- “proteger los recursos culturales y naturales del país y <strong>velar por la conservación de un ambiente sano”</strong> y 9- “contribuir al financiamiento de los gastos e inversiones del Estado dentro de los conceptos de <strong>justicia y equidad</strong>”.</em> En conclusión, para no caer en la polarización, bastaría que todos cumpliéramos la Constitución, empezando por quien resulte electo presidente el próximo 21 de junio. Por eso carece de sentido promover otra Asamblea Constituyente si aún estamos en mora de cumplir artículos como el citado. Lo que necesitamos con urgencia es una gobernabilidad democrática constituyente, en lugar de inciertos procesos y asambleas constituyentes que apelan a un fantasmagórico poder popular constituyente, cuyas reivindicaciones y justas aspiraciones sociales solo podrán ser realizados con programas y políticas públicas concertadas entre todos los intereses económicos y sociales relevantes. Empezando con los intereses y las reivindicaciones más dispersas e inorgánicas de la economía informal y popular hasta los más robustos y poderosos de las grandes empresas, teniendo como horizonte el fortalecimiento del Estado Social de Derecho, en lugar de su desmantelamiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por el cumplimiento de la Constitución</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso es una buena noticia que el candidato Iván Cepeda haya desistido de la aventura constituyente y se concentre en el desarrollo y cumplimiento en la vida real de la Constitución nominal que tenemos. Si lo hace con coherencia y sin exclusiones o hegemonismo partidista, ya no habrá espacio alguno para la polarización política y social en tanto todos los colombianos nos sentimos reflejados y protegidos por la Constitución, siempre y cuando &nbsp;se cumplan sus principios y valores democráticos enunciados desde su preámbulo: <em>“fortalecer <strong>la unidad de la Nación</strong> y asegurar a sus integrantes <strong>la vida, la convivencia, el trabajo, la justicia, la igualdad, el conocimiento, la libertad y la paz, dentro de un marco jurídico, democrático y participativo</strong> que garantice un <strong>orden político, económico y social justo</strong>, comprometido a impulsar la <strong>integración de la comunidad latinoamericana”</strong>. &nbsp;</em>Una integración hoy amenazada por la estrategia de Trump y su <em>“Escudo de las Américas</em>”, diseñado en función de MAGA y AMERICA FIRST, que desconoce nuestras prioridades como subcontinente, desde México hasta la Patagonia, como son la paz, la conservación y explotación de nuestras riquezas y portentosa biodiversidad, junto a la pluralidad étnica de nuestras identidades y numerosos pueblos del SUR en busca de mayor justicia social y autodeterminación política colectiva.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130016</guid>
        <pubDate>Fri, 05 Jun 2026 17:04:11 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/29172851/I43VDF2R3VGL5M2K5UKHAYMPIY-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[NO A LA POLARIZACIÓN, SÍ A LA CONSTITUCIÓN Y LA SELECCIÓN COLOMBIA]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>COLOMBIA, MÁS ALLÁ DE VÍCTIMAS Y VICTIMARIOS (I)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/colombia-mas-alla-de-victimas-y-victimarios-i/</link>
        <description><![CDATA[<p>Los colombianos debemos resolver en tres semanas quién será nuestro próximo presidente, si Iván Cepeda o Abelardo de la Espriella, y para ello es esencial que ambos asistan a debates</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">(Artículo publicado el 2 de junio en EL PAÍS, el periódico global, sección América-Colombia)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Conocidos los resultados de la votación del pasado domingo y la próxima definición de la presidencia de la República entre Abelardo y Cepeda en tres semanas, el 21 de junio, todos los colombianos nos encontramos frente a una encrucijada histórica. La de avanzar hacia una democracia ciudadana, decidida a dejar atrás la división y confrontación inmemorial entre víctimas y victimarios o, por el contrario, seguir profundizándola bajo dos banderas que hasta ahora han sido irreconciliables en nuestra violenta historia política.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Más allá de banderías irreconciliables</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La bandera de la extrema derecha, hoy enarbolada por Abelardo con la parafernalia feroz de su tigre, su saludo militar y su grito autoritario de “firmes por la Patria”. Sin duda, es una bandera que logra ocultar bien la defensa de un establecimiento profundamente inicuo y discriminatorio, que también arropa el comprensible miedo de millones de electores que sufren cotidianamente el asedio de la inseguridad y la violencia. A esa bandera, se suma ahora la efectista y mentirosa fantasmagoría de Uribe augurando una futura Colombia a semejanza de la Venezuela chavista si se vota por Cepeda, eco de su vulgar y fracasada profecía de las “FAR” en la presidencia de la República si se aprobaba el Acuerdo de Paz en 2016. De otra parte, Cepeda en la izquierda iza la bandera de la justicia y la continuidad de reformas sociales estructurales inaplazables, dejadas a medio camino por el “Gobierno del Cambio”, dada la feroz oposición y bloqueo que sufrieron en el Congreso. Esa bandera también convoca a millones de electores con sus esperanzas y legítimas aspiraciones a una vida digna y decente, sin estar sometidos por más generaciones a la violencia del hambre, la ignorancia, la discriminación social, étnica y regional que hasta la fecha los ha condenado a ser unos “nadies”, estigmatizados como zarrapastrosos y vagos.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Más allá de la “Paz Total”</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">De alguna forma, podría decirse que es la tensión entre el miedo de muchos y la esperanza de todavía más colombianos, sin desconocer que ambas banderas son rasgadas y sus seguidores vapuleados por la violencia, la inseguridad y la criminalidad organizada, que todos los días aumenta el número de victimas civiles y de victimarios armados impunes. Saldo en rojo que se achaca solo a la “Paz Total”, más con odio y búsqueda oportunista de votos, como si en el pasado hubiésemos vivido en una arcadia de seguridad y paz, sin masacres, miles de secuestros y “falsos positivos”. Sin desconocer la improvisación y los errores propios de la “Paz Total”, la verdad es que ésta recibió un legado de ingobernabilidad, inseguridad e impunidad dejadas por procesos y fórmulas de paz también fallidas en anteriores administraciones. Entre ellas, la supuesta exitosa desmovilización de las AUC promovida por Uribe, que terminó mutando en muchas más estructuras delictivas y narco-ejércitos, siendo el “Ejército Gaitanista de Colombia” el más violento y tenebroso. Algo semejante sucedió con la paz liderada por Santos y la desmovilización de las Farc-Ep, pues a ella siguieron numerosas disidencias convertidas en narco-guerrillas, que hoy incluso se están aniquilando entre sí en el Guaviare, sacrificando cruelmente menores reclutados, así como en la disputa sangrienta del Catatumbo contra el ELN. Una historia sin fin de victimización de la población civil, alentada y catalizada con los recursos de economías ilícitas, que continuará escalando hasta tanto el Estado no sea capaz de complementar su obsesión belicista y punitiva con una presencia civilista, emprendedora y productiva, que brinde alternativas de desarrollo y vida a miles de familias campesinas, comunidades afro e indígenas. Por eso, no es solo impreciso, sino una indolente frivolidad, llamar polarización a esa continúa victimización impune de la población civil, consecuencia de políticas públicas improvisadas y coyunturales.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La Mama-Coca Vital</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Un desafío sobre el cual, seguramente, tendrán que debatir Abelardo y Cepeda, más allá de insultos y deslegitimaciones mutuas, como hasta ahora lamentablemente ha sucedido. Solo, entonces, todos los colombianos podremos discernir y decidir en las urnas sobre quién presenta las políticas más democráticas, respetuosas con la vida, los derechos de la población y la protección del medio ambiente, que es lo propio de un Estado social de derecho y de las normas de nuestra Constitución política, además de lo establecido en el Acuerdo de Paz de 2016. De lo contrario, seguiremos envueltos en una disputa absurda, sustentada en visiones tan erradas como la de aquella letal campaña publicitaria de la “mata que mata”, que estigmatizaba las portentosas propiedades de la coca, en lugar de aprovecharlas canalizándolas en la industria legal de bebidas, alimenticia y farmacéutica, arrebatándole de paso a los narcotraficantes y todo su entramado criminal esa fuente inagotable de astronómicas ganancias. Así ha venido sucediendo con la marihuana, que pasó de planta maldita a bendita, cuando se decidió legalmente aprovechar su potencial para el tratamiento de algunas dolorosas y terminales enfermedades. Además, la mayor ganancia de todo lo anterior, es que pondría fin a esa brutal victimización del campesinado marginado y a la devastación ecocida con glifosato de la biodiversidad de nuestros bosques y la Amazonia. Solo entonces el Estado podrá ganar reconocimiento y legitimidad democrática. Incluso, dejaríamos de escuchar todos los días la cantinela de muchos periodistas sobre el terrible flagelo del narcotráfico, como si fuera una maldición divina, y a prestantes analistas repetir esa falsa letanía de la polarización política y social, pues ya no habría bandos de insensatos que lancen a los demás a la fracasada guerra contra las drogas, mientras unos pocos se enriquecen comprando y comerciando el glifosato, estimulado la industria armamentística en desarrollo de futuros “Planes Colombia” o defendiendo y negociando con grandes capos su entrega a la justicia para salvarse de la extradición y asegurarse penas benignas en Colombia. A semejante sainete de impunidad, desde Gaviria con Pablo Escobar y los extraditables, pasando por Uribe con los narcoparamilitares hasta la actualidad con Petro y el Ejército Gaitanista, se ha reducido la política criminal del Estado contra esas poderosas organizaciones narco-crimínales, que combinan con destreza todas las formas de lucha y cuentan con la asesoría de famosos penalistas y exfiscales, ampliamente conocidos, que se escudan en el secreto y la confidencialidad profesional, como es el caso de Abelardo con sus asesorías a los excomandantes de las AUC y recientemente con su amigo y cliente, Alex Saab, para ocultárselas a Daniel Coronell y de paso a toda la sociedad. Algo muy diferente, hay que reconocerlo, han sido las gestiones públicas de Cepeda en los procesos de negociación con comandantes de las Farc-Ep durante las conversaciones de paz en La Habana, e incluso con condenados por paramilitares en las cárceles, que dio origen al todavía inconcluso litigio con el expresidente Uribe, pendiente de casación en la sala penal de la Corte Suprema de Justicia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Victimización recíproca contra la democracia</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, bajo ambas banderías hay víctimas y victimarios y tenemos una Colombia ensangrentada, fácil de polarizar y radicalizar, como bien lo han hecho Uribe y Petro, apelando a los miedos, las pasiones, los prejuicios y las reivindicaciones sociales. Entonces ya no hay ciudadanos sino “paracos” y “güerillos”, “gente bien” contra “comunistas”, y así se va generando eso que muchos llaman polarización, que no es otra cosa que una irresponsable radicalización de las emociones que nos impide reconocernos a todos los colombianos como ciudadanos con iguales derechos y responsabilidades. Lo más grave es que ahora Abelardo y Cepeda parecen dispuestos a tomar ese triste y nefasto relevo. Obviamente, bajo semejantes liderazgos nunca será posible la democracia, mucho menos la paz política y la convivencia ciudadana, pues ambos se deslegitiman y tratan como enemigos. Y la responsabilidad de líderes democráticos no es perpetuar una sociedad radicalizada y fragmentada entre millones de víctimas y miles de victimarios, como sucede en la nuestra. Víctimas y victimarios recíprocos, pues los que ayer sufrieron violencia y vejámenes, hoy se convierten en implacables vengadores de sus pasados victimarios, prologando así generaciones irreconciliables, estimuladas por el odio y la sed de venganza. Y, lo que sería más nefasto, es que ello se intente hacer de nuevo desde el Estado en nombre de la democracia o en defensa de la patria. Así se va intrincando esta especie de laberinto mortal, con infinitos pasillos de violencias y venganzas del que es imposible salir indemne, como nos ha venido sucediendo desde hace casi un siglo en esta Colombia en la que pocos viven muy bien –pertrechados de seguridad y escoltas—y la mayoría estamos expuestos desde el raponazo del celular, la extorsión consuetudinaria, el secuestro hasta encontrar una azarosa muerte en medio del fuego cruzado.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Geografía de la victimización recíproca</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso los recientes resultados electorales se reflejan en el territorio en forma casi idéntica a la geografía de la votación obtenida por el malogrado acuerdo de paz<a href="#_edn1" id="_ednref1">[i]</a>, como puede apreciarse al yuxtaponer ambos mapas<a href="#_edn2" id="_ednref2">[ii]</a>. Es una geografía electoral muy reveladora de una periferia, en su mayoría azotada por la violencia estructural de la marginalidad y la directa del conflicto armado interno, con un brutal legado de colombianos victimizados. Colombianos que en algunas regiones votan coaccionados por grupos armados ilegales y en otras lo hacen porque lo que más desean es vivir en paz y no continuar muriendo bajo amenazas, combates y ataques letales del fuego cruzado de todas las partes y flancos. Desde los bombardeos del Ejército a los desplazamientos forzados, los confinamientos y las masacres de los grupos armados ilegales. Frente a esa periferia, encontramos el centro de la región andina y las regiones limítrofes con Venezuela, donde su población vota casi con desespero y miedo buscando la protección de la Fuerza Pública y cree ilusamente que solo con mayor fuerza se conquistará la seguridad, fórmula que a la postre solo recicla y genera la mutación de más grupos armados ilegales, como lo constatamos con las AUC y sus actuales herederos, el Ejército Gaitanista de Colombia, además de las numerosas y no menos criminales disidencias de las desmovilizadas Farc-Ep.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Deliberemos, más allá de víctimas y victimarios</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Tal es la encrucijada que los colombianos debemos resolver en tres semanas y para ello no tenemos otra opción que pensar, deliberar, actuar y votar responsablemente como ciudadanos, sin dejarnos arrastrar por esa vorágine de prejuicios y pasiones que nos convierte en potenciales víctimas sin derechos o, por el contrario, en victimarios arrogantes en defensa violenta de&nbsp; derechos, convertidos así en privilegiados autócratas, plenos de buena conciencia y superioridad moral que desconfían del resto de colombianos y los sindica de antipatriotas y mamertos. Pero, para superar esa encrucijada, tanto Abelardo como Cepeda, primero deben darnos a todos ejemplo de civilidad y democracia, entrando al foro de la deliberación y la argumentación, dejando atrás la arena de los insultos y la descalificación, como auténticos demócratas y no como enconados e irreconciliables enemigos. Sin duda, gracias a los debates, podremos saber quién estará a la altura de liderar una transición hacia la democracia o, por el contrario, puede llevarnos hacia un régimen autoritario y cacocrático, donde sea la fuerza, la violencia y los intereses de unos cuantos cacos los que prevalezcan sobre los de toda la ciudadanía. Por eso, en la segunda entrega, continuaré con el análisis de ese debate impostergable y urgente, que todos los colombianos esperamos con ansias y esperanzas para decidir a conciencia nuestro voto el próximo 21 de junio.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Mapa_de_Colombia_(resultados_plebiscito_acuerdo_de_paz_2016_por_departamentos).svg">https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Mapa_de_Colombia_(resultados_plebiscito_acuerdo_de_paz_2016_por_departamentos).svg</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://90minutos.co/elecciones-2026/mapa-electoral-colombia-2026-asi-votaron-departamentos-primera-vuelta-01-06-2026/">https://90minutos.co/elecciones-2026/mapa-electoral-colombia-2026-asi-votaron-departamentos-primera-vuelta-01-06-2026/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129900</guid>
        <pubDate>Wed, 03 Jun 2026 13:31:58 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/03083124/CEPEDA-Y-ABELARDO.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[COLOMBIA, MÁS ALLÁ DE VÍCTIMAS Y VICTIMARIOS (I)]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>¿DE CUÁL POLARIZACIÓN ME HABLAS?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/de-cual-polarizacion-me-hablas/</link>
        <description><![CDATA[<p>Parece que somos incapaces de reconocernos ante el espejo del horror. Preferimos mirarnos y extasiarnos en el espejo narcisista de las elecciones, que nos devuelve una imagen de “ciudadanos de bien” y cerramos los ojos para no ver la masacre de más de 40  niños destripados en el Guaviare.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Colombia no está polarizada. Se encuentra en una situación mucho más grave, cercana al colapso de su existencia civilizada, debido a la pérdida progresiva de los dos atributos y competencias que nos confieren humanidad y dignidad: la sensibilidad ética y la responsabilidad política. Este domingo 31 de mayo nos encontramos al borde de la desaparición de ambas y con ella de nuestra común humanidad. Parece que somos incapaces de reconocernos ante el espejo del horror. Preferimos mirarnos y extasiarnos en el espejo narcisista de las elecciones, que nos devuelve una imagen de “ciudadanos de bien” y cerramos los ojos para no ver la masacre de numerosos niños destripados en el Guaviare, inmolados por la codicia de supuestos comandantes guerrilleros en disputa del territorio y sus economías ilegales. Lo más espeluznante es que a esa pérdida progresiva de la sensibilidad ética, ahora sumamos la casi completa desaparición del sentido de la responsabilidad política. Las elecciones de este domingo se han convertido en una especie de carnaval circense, con fieras a bordo, y en un casino en donde lo que importa es ganar, marcando una X o pintando una raya sobre algún candidato, sin importar las consecuencias para toda la sociedad, nuestras vidas y futuras generaciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Las Elecciones no son un Casino</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Miles de personas creen que votar es un juego de azar, una especie de baloto que, si su candidato o candidata gana, les garantizará seguridad, prosperidad y felicidad al menos por los próximos 4 años. Su horizonte se agota en la famosa expresión del “CVY”, <em>cómo voy yo ahí, </em>qué me voy a ganar, qué me va a dar ese candidato si voto por él, cómo y cuándo lo recibiré. No existe la más mínima noción del sentido de lo público. Esas personas ignoran que votar es un ejercicio de responsabilidad política que va a tener profundas repercusiones, a veces fatales, sobre la vida de los demás y toda la sociedad. Reducen su voto a un cálculo mercantil de perdidas y ganancias, donde lo único que importa son sus intereses, los de su empresa y amada familia. Los derechos, necesidades, intereses e identidades de los demás no importan. Ni hablar de los principios y valores que confieren identidad personal o colectiva a quienes son distintos de dicho elector, pues solo sus principios, creencias y valores son verdaderos y moralmente superiores. ¿Cómo va a reconocerles igual valor y situar en el mismo nivel que los suyos a quienes, por ignorancia y falta de emprendimiento, son incapaces de comprender las variables macroeconómicas, el déficit fiscal y la tasa de inflación? ¿Cómo va a permitir que una mayoría de zarrapastrosos, muertos de hambre y vagos, puedan decidir que se aumenten los impuestos al patrimonio, la renta y las ganancias? Es más, ¿cómo permitir que, en aras de la pluralidad de identidades y la diversidad de orientaciones sexuales se corrompa a los menores de edad y se amenace la sagrada estabilidad de las familias y el principio de autoridad paterna? Con este tipo de preocupaciones, motivaciones y prejuicios se marca el tarjetón y decide la suerte de una nación, muchos con la mejor buena conciencia, aunque algunos también con cierta mezcla de odio y discriminación.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Las urnas no son trincheras y menos tumbas</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero hay una preocupación y motivación que es superior a todas las anteriores, la que más miedo, votos y pasiones genera, que es la sacrosanta seguridad personal, pues sin ella siempre estará en vilo nuestra vida y la muerte nos acechará permanentemente. Entonces las urnas se convierten en trincheras y terminan siendo tumbas. En esas llevamos casi un siglo, salvo breves períodos en los que la sensatez política ha superado la estupidez belicista, presente tanto en los que defienden a ultranza el establecimiento como en quienes lo atacan. Olvidan la famosa frase atribuida a Napoleón: <em>“Con las bayonetas pueden hacerse muchas cosas, menos sentarse sobre ellas”. </em>Semejante obsesión en conquistar seguridad a punta de bayonetas, no solo impide una gobernabilidad democrática, sino que termina prolongando y degradando progresivamente a toda la sociedad. Termina dividiéndola entre millones de víctimas de esa paz impuesta por la superioridad militar de los vencedores y la sumisión de los vencidos, una especie de Pax Romana, que en pocos años engendra más vengadores implacables que reinician con mayor fiereza el ciclo interminable de la guerra. Y ello sucede porque esas falaces soluciones militares no abordan las causas que generan las guerras, prolongan y degradan sin límite los conflictos armados internos, como en nuestro caso la existencia de las economías ilegales, que aportan recursos inagotables para el fortalecimiento de las organizaciones armadas ilegales. Parece que ningún candidato tuviera en cuenta este sabio consejo de García Márquez en su Proclama Por un País al alcance de los niños: <strong><em>“Somos conscientes de nuestros males, pero nos hemos desgastado luchando contra los síntomas mientras las causas se eternizan”.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Política en lugar de bayonetas</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La única forma de poner fin a esas “causas eternas” y espiral interminable de violencias es mediante la política y su capacidad transformadora de esas economías ilegales, incorporándolas al mercado en lugar de persistir en su erradicación y destrucción violenta. Obviamente, tal cambio de estrategia implica un cambio de paradigma y cosmovisión sobre la supuesta peligrosidad y letalidad de la hoja de coca, cuyos atributos naturales son portentosos, para arrebatarle a la criminalidad del narcotráfico su fuente de enriquecimiento, envilecimiento de la política y la humanidad. Ello demandaría, como problema internacional y doméstico que es (“interméstico) una audaz política global liderada desde el Estado colombiano en coalición con sus semejantes: México, Perú, Bolivia, Ecuador y Brasil para la descriminalización de la coca y su conversión en una próspera industria del Sur de bebidas, alimentos y medicamentos, que compita con la septentrional Coca-Cola y deje de ser “la chispa de la vida”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mama-Coca Vs Escudo de las Américas</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">De paso, disputaría a Trump su política militar intervencionista en toda Latinoamérica con su iniciativa <strong>“Escudo de las Américas”</strong>, que solo favorecerá los intereses del complejo industrial-militar norteamericano y arrasará la biodiversidad de nuestros bosques tropicales, además de profundizar y ampliar la victimización, el desarraigo y virtual desaparición de numerosas comunidades indígenas, reservas campesinas y comunidades negras en nombre de la supuesta guerra contra las drogas, cuyo fracaso y costos son más evidentes y criminales que los de la “paz Total”. Si se impone ese Escudo devastador, estaríamos ante un escenario de salvajismo solo propicio para los tigres. Es precisamente por todo lo anterior que carece totalmente de sentido llamar polarización política a lo que es una nefasta y criminal consecuencia de la guerra como supuesta solución a la inseguridad, el narcotráfico y el fin del conflicto armado interno. Dicha estrategia solo aumentaría el número de víctimas civiles y victimarios impunes, además de profundizar nuestra pérdida de sensibilidad ética y responsabilidad política como ciudadanía. En fin, convertiría las urnas en una especie de caja de Pandora de la cual saldrían todos los males: violencia, muerte, corrupción e impunidad y quedaría nuestra esperanza atrapada y refundida por otros cuatro años, dejando una estela más de víctimas incontables, victimarios gloriosos y futuros vengadores inimaginables.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129800</guid>
        <pubDate>Sun, 31 May 2026 19:11:30 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[¿DE CUÁL POLARIZACIÓN ME HABLAS?]]></media:description>
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                            </item>
        <item>
        <title>POR UNA MEMORIA DEMOCRÁTICA</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/por-una-memoria-democratica/</link>
        <description><![CDATA[<p>La polarización que nos diezma como ciudadanos e impide la existencia real de la convivencia democrática no es la partidista. Es aquella que nos divide entre un bando creciente de víctimas y un número cada vez más indolente de electores que solo piensa en su seguridad y prosperidad. </p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Nada más urgente y ausente en estas campañas presidenciales que la reivindicación de una memoria democrática, sin la cual nunca podremos salir de este laberinto de violencias en que estamos extraviados desde hace más de medio siglo. Un laberinto que la mayoría confunde con polarización política.&nbsp; Esa fue, entre muchas otras, una de las conclusiones principales que nos dejó el conversatorio con Helena Uran Bidegain, convocado por La Paz Querida y realizado el pasado martes 26 de mayo en la Cinemateca de la Tertulia en Cali. La expresó Helena ante su frustración personal por no haber podido realizar entrevistas con los candidatos favoritos a la Presidencia sobre el sentido y la importancia que para ellos tiene la memoria y cuál sería su relevancia en un eventual gobierno suyo desde la Casa de Nariño. Al parecer, dichas candidaturas no atendieron su solicitud porque están más obsesionadas en la búsqueda de votos que con la importancia de la memoria, pues si los colombianos no sufriéramos de esta especie de Alzheimer político, muy probablemente la abstención electoral sería mayor. Con toda razón, García Márquez escribió en su <em>Proclama por un País al alcance de los niños</em>: “<em>Nos han escrito y oficializado una versión complaciente de la historia, <strong>hecha más para esconder que para clarificar</strong>, en la cual <strong>se perpetúan vicios originales</strong>, se <strong>ganan batallas que nunca se dieron</strong> y se <strong>sacralizan glorias que nunca merecimos</strong>”. &nbsp;</em>Y añadió<em>: “Tenemos en el mismo corazón la misma cantidad de <strong>rencor político y de olvido histórico</strong>”, </em>como parece que les sucede a Cepeda, Abelardo y Paloma, en sus respectivas campañas, pero sobre todo a millones de sus seguidores que votaran por ellos el próximo domingo 31 de mayo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Campañas sin memoria</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En efecto, en estas campañas se está perpetuando el <strong><em>vicio original</em></strong> del maniqueísmo partidista, que deriva en sectarismo y fanatismo ideológico, pues cada candidato señala y descalifica a sus adversarios como los únicos responsables de todos los males existentes y se exime, en busca de votos para sí, de su propia responsabilidad y autocrítica por la persistencia histórica de tantos males. Entonces todos sus demás competidores son los responsables de la corrupción, la violencia y la exclusión social, salvo obviamente él mismo, que no tiene ninguna responsabilidad, pues en su propaganda política aparece como ejemplo de pulcritud, coherencia democrática y ser “un libro abierto” al escrutinio de toda la ciudadanía. Así, cada candidato y candidata esconde alguna parte de su pasado y de su responsabilidad con el presente y se esfuerza por mostrarse como un triunfador o una ganadora de múltiples <strong><em>batallas en las que nunca participó</em></strong>. Desde la batalla contra la exclusión social, el racismo, el machismo, la ilegalidad y la corrupción. Pero, sobre todo, la más urgente, la batalla contra la criminalidad y sus relaciones cada vez más estrechas y ocultas con la política, que suele expresarse en coaliciones tras bastidores. Unas veces con grupos armados de extrema derecha, como los narcoparamilitares de las AUC, en otras ocasiones con la extrema izquierda de la guerrilla, pero también con el narcotráfico o contando con la generosa financiación en sus campañas electorales de poderosos banqueros como los Gilinski, Sarmiento Angulo o grandes empresas internacionales como Odebrecht. Lo grave es que toda esa tramoya de ilegalidades solo venimos a conocerlas al final de cada gobierno, con sus respectivos escándalos de corrupción y violación de los topes en sus campañas presidenciales.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Simulando Democracia</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Es negando o simplemente ignorando todo lo anterior, que hemos <strong><em>sacralizado la gloria de ser la “democracia”</em></strong> más estable y profunda de Latinoamérica. Una <strong><em>gloria </em></strong>que desde luego <strong><em>no merecemos</em></strong>, parafraseando a Gabo, pues somos también la “democracia” más profunda en fosas comunes, magnicidios de candidatos, ejecuciones extrajudiciales de jóvenes, desplazamientos, secuestros, torturas y desapariciones forzadas. Una violenta saga que ha perpetuado por generaciones y por más de medio siglo la existencia de millones de víctimas sin verdad, justicia y reparación a manos de grupos paramilitares, guerrillas, carteles del narcotráfico y agentes de la Fuerza Pública, bajo gobiernos de todos los espectros políticos y partidistas, conservadores, liberales y progresistas, camuflados bajo innumerables siglas y hasta en nombre de un “número significativo de ciudadanos”. Y en estas elecciones un candidato lo hace bajo la impronta y fiereza de un tigre que devorará supuestamente a los corruptos, así él mismo haya sido un exitoso defensor penalista de delincuentes de cuello blanco como David Murcia Guzmán, Alex Saab y además asesor legal de connotados criminales de lesa humanidad como los comandantes de las AUC. Más le valdría al outsider Abelardo haber escogido otra mascota más dócil, pues podría confundirse el felino en esa cacería de corruptos y hasta llegar a devorarlo.Y todo ello ha sucedido y sigue pasando, para mayor estupor y vergüenza, junto a innumerables victimarios institucionales, legales e ilegales que periódicamente participan en elecciones, se disputan el control del Estado o se reeligen para ser inmunes, rodeados de cientos de escoltas, y celebran jubilosamente sus triunfos electorales sin la más mínima consideración humanitaria y vergüenza ante millones de víctimas. Por eso resulta un eufemismo hablar ahora de polarización política, pues lo que ha prevalecido durante décadas es la desolación y victimización de los civiles en nombre de sectarismos partidistas y hegemonismos de clase, generadores de exclusión social, racismo, clasismo y machismo. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Perplejidad ciudadana</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">De allí que, si como ciudadanos sometiéramos todas las candidaturas a un riguroso examen ético de su pasado y presente, más allá de nuestras simpatías personales, ideológicas y económicas, es probable que muchos ciudadanos se inclinarían por el voto en blanco o incluso por la abstención. Les ganaría la perplejidad y el escepticismo ante una estabilidad institucional generadora de tanto horror e iniquidad en nombre de una democracia que utiliza las elecciones como una coartada perfecta para gobernar impunemente. Una estabilidad institucional de la que hacen apología permanente casi todos los políticos profesionales en nombre de una supuesta separación de las ramas del poder público y su falaz trinidad de Libertad, Igualdad y Fraternidad. Pero, también, una mayoría de connotados juristas que cantan loas al Estado de derecho y la civilidad, pero olvidan la masacre del Palacio de Justicia el 6 y 7 de noviembre de 1985 para “defender y salvar la democracia” –como nos lo recordó Helena Uran&#8211; además de respetables académicos, politólogos y sociólogos que elevan a un altar sagrado la Constitución del 91, máxima expresión de la “democracia participativa”, así ella sea incapaz de garantizar la libertad de miles de ciudadanos para votar en cientos de municipios el próximo domingo. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Pandemónium democrático</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El siguiente es el democrático paisaje político en que se desenvuelven estas elecciones: “<em>El Comité Internacional de la Cruz Roja registró 965 personas heridas o fallecidas por artefactos explosivos, la mayoría civiles, y documentó 308 nuevas desapariciones. Por otra parte, según la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas (UARIV), al menos 235.619 personas se desplazaron de manera individual, 87.069 lo hicieron en eventos de desplazamiento masivo y 176.730 permanecieron confinadas”. &nbsp;</em>El CICR aseguró que el país enfrentó en 2025<em>“el nivel más grave de la última década”, no solo por la intensidad de los combates, sino por la manera en que se desarrollaron las hostilidades y el impacto que tuvieron sobre la población civil”</em>, todo lo anterior, que cruel ironía, en búsqueda de la “Paz Total”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Una democracia sin víctimas ni victimarios</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Estamos, pues, ante la mayor catástrofe humanitaria del continente y son las víctimas las que nos deberían interpelar y nos reclaman responsabilidad al votar, más allá de las disputas emocionales y narcisistas entre los candidatos, para evitar así caer en una falsa polarización entre derecha, izquierda o centro. Porque la polarización que nos diezma como ciudadanos e impide la existencia real de la convivencia democrática es aquella que nos divide entre un bando creciente de víctimas y un número cada vez más indolente de electores que solo piensa en su seguridad y prosperidad. Es esa división, la que puede llevar a muchos a votar pensando solo en sus derechos y heredad, para gozar por siempre y sin límites de su propiedad y seguridad, por encima de los derechos sociales de millones de víctimas a quienes históricamente se les ha negado su plena ciudadanía, es decir, el derecho a tener derechos. Empezando por el fundamental a una vida digna sin estar sometidas a la violencia del hambre, la ignorancia, la exclusión social, el miedo, las enfermedades, el confinamiento y la discriminación en razón de su estrato social, color de piel y orientación sexual. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La urgencia de una memoria democrática</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Son esas graves y masivas exclusiones las que también nos reclama una memoria para la democracia, pues ésta no puede existir si por generaciones el Estado prolonga una institucionalidad incapaz de poner fin a esa vulneración interminable de derechos y niega a millones de colombianos una vida digna y además prolonga la impunidad de victimarios reacios a responder por semejante injusticia e iniquidad, rodeados de seguridad, privilegios económicos y sociales. Como bien lo resaltó Helena, si seguimos pensando que la memoria es un asunto exclusivo de las víctimas y no una responsabilidad de todos para poner fin a la victimización, así ella sea ajena a nuestras vidas personales y familiares o acontezca en un orden y ámbito que no nos afecta, por ser político, social, económico, de género, académico, religioso, racial o etario, entonces difícilmente podremos convivir en un futuro mediato en paz, con seguridad y democráticamente.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por una democracia al alcance de los niños</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso vale la pena, una vez más, citar la <em>Proclama Por un País al alcance de los niños, </em>para evitar que la infancia siga siendo reclutada y asesinada<a id="_ednref1" href="#_edn1">[i]</a>, como ha sucedido en el Guaviare en la disputa por economías ilegales entre bandas criminales de las autodenominadas disidencias de las Farc. Escribió el nobel en ese prólogo para la Misión de Ciencia, Educación y Desarrollo, más conocida como la Misión de Sabios y denominada &#8220;<strong>Colombia, al filo de la oportunidad</strong>&#8220;, en julio de 1994: “<em>Tal vez estemos pervertidos por un sistema que <strong>nos incita a vivir como ricos mientras el cuarenta por ciento de la población malvive en la miseria</strong>, y nos ha fomentado una noción instantánea y resbaladiza de la felicidad: <strong>queremos siempre un poco más de lo que ya tenemos</strong>, <strong>más y más de lo que parecía imposible</strong>, <strong>mucho más de lo que cabe dentro de la ley</strong>, <strong>y lo conseguimos como sea: aun contra la ley</strong>. Conscientes de que <strong>ningún gobierno será capaz de complacer esta ansiedad</strong>, hemos terminado por ser <strong>incrédulos, abstencionistas e ingobernables, y de un individualismo solitario por el que cada uno de nosotros piensa que sólo depende de sí mismo.</strong> Razones de sobra para seguir preguntándonos <strong>quiénes somos, y cuál es la cara con que queremos ser reconocidos en el tercer milenio</strong></em><strong>”</strong>. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Un domingo crucial</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Ha sido precisamente esa compulsión la que nos ha conducido hasta aquí y explica porque el próximo domingo 31 la disputa por la presidencia de la República se dará solo entre tres candidatos en lugar de cinco, como debería ser. Entre quien pretende representar millones de víctimas, Iván Cepeda, y quienes parecen que todavía no han tomado conciencia, como Abelardo y Paloma, de que una verdadera democracia no puede existir solo defendiéndola con sangre y fuego de las “ratas” o con un tigre suelto para proteger a ultranza un sistema sustentado en exclusiones y taras como el clasismo, el racismo, el machismo, la misoginia y la homofobia, apelando para ello a creencias religiosas, prejuicios sociales atávicos absurdos y miedos personales infundados para llevar a las urnas a quienes llaman “ciudadanos de bien”. Con razón decía Belisario hace ya más de 40 años que si no “<strong><em>dejamos de ser una federación de rencores y un archipiélago de egoísmo, nunca podremos ser una fraternidad de iguales”</em></strong> o, al menos, aspirar a vivir humanamente en una sociedad donde no se mate supuestamente en defensa de la democracia y mucho menos por la búsqueda de más derechos y justicia social. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso es lo que está en juego el próximo domingo, una incierta transición hacia una auténtica democracia o una rápida consolidación de la cacocracia, el gobierno de quienes roban con destreza la confianza ciudadana en las urnas, recortan los derechos sociales de las mayorías y minan los principios fundamentales de la Constitución del 91: el Estado Social de derecho, las libertades públicas, el derecho y deber a la paz política (artículo 22) la igualdad y dignidad de todo ser humano (artículo 1), para salvaguardar a su favor la mercadocracia y sus ídolos venerados de seguridad, estabilidad jurídica y confianza inversionista, tres “huevitos”, bajo los cuales ocultan su codicia y prepotencia sin límites los mismos de siempre, los líderes del País Político contra los nadies del País Nacional<a id="_ednref2" href="#_edn2">[ii]</a>, como bien saben hacerlo y quieren que nunca cambie.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://caracol.com.co/2026/05/28/mindefensa-advierte-que-habria-menores-entre-muertos-por-combates-de-disidencias-farc-en-guaviare/">https://caracol.com.co/2026/05/28/mindefensa-advierte-que-habria-menores-entre-muertos-por-combates-de-disidencias-farc-en-guaviare/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://intervencionycoyuntura.org/el-pais-politico-y-el-pais-nacional/">https://intervencionycoyuntura.org/el-pais-politico-y-el-pais-nacional/</a></p>
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        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129702</guid>
        <pubDate>Sat, 30 May 2026 00:05:02 +0000</pubDate>
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