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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Mon, 10 Aug 2026 22:54:53 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Hernando Llano Ángel, Bloguero de Blogs El Espectador</title>
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        <title>LA CIVILIDAD CAMUFLADA</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/la-civilidad-camuflada/</link>
        <description><![CDATA[<p>En estos días próximos a la posesión presidencial, Abelardo de la Espriella ha puesto en duda otro de los mitos nacionales más incuestionado, el mito de la civilidad de nuestros mandatarios y de las Fuerzas Militares.</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Es verdad que no podemos vivir sin mitos. Esas creencias sobre la realidad de las cuales no somos plenamente conscientes y damos por evidentes e incontrovertibles. Los mitos, ya sean literarios, religiosos o políticos nos confieren identidad y sentido, nos permiten reconciliarnos con la vida y el mundo, así ellos sean negados cotidianamente. Son piedras angulares de la realidad política moderna. Los encontramos en todas las revoluciones y en la proclamación de independencia de la primera República moderna, los Estados Unidos de Norteamérica, cuando señala: <em>“sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados iguales, que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la igualdad, la libertad y la búsqueda de la felicidad”. </em>Pero esas verdades y mitos fundacionales de la modernidad política hace rato dejaron de ser evidentes para Trump y sus millones de seguidores, empecinados en desconocerlos violentamente con ICE en nombre de MAGA y America First. Así los mitos se convierten en mitomanías, en mentiras institucionales que, en lugar de asegurar y promover la convivencia social, promueven la agresividad y la violencia. Auguran el fin de la República y la democracia estadounidense, como la presenciamos todos los días en pantallas, redes sociales y noticias periodísticas en las manos criminales de agentes de ICE y el poder corporativo de los grandes conglomerados tecnológicos, aupados por la codicia de los cacocratas republicanos que respaldan incondicionalmente a Trump, su extensa familia, socios y cómplices internacionales. A ellos se sumará con entusiasmo patriótico Abelardo de la Espriella y sus innumerables patrocinadores gremiales, empresariales y antiguos clientes de su afamado bufete, muchos con abultados prontuarios criminales.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La civilidad camuflada</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En Colombia tenemos numerosos mitos parecidos, siendo la democracia el mayor, más consolidado e inexpugnable, defendido desde todas las latitudes políticas, añadiéndole múltiples adjetivos y apellidos: “democracia electoral”, “restringida”, “asediada” y hasta “participativa”. Pero, en estos días próximos a la posesión presidencial, Abelardo de la Espriella ha puesto en duda otro de los mitos nacionales más incuestionado, el mito de la civilidad de nuestros mandatarios y de las Fuerzas Militares. Aunque haya desistido de su posesión presidencial en una guarnición militar, la esencia de su campaña con toda la simbología del saludo militar, la consigna de <strong><em>“Firmes por la Patria”</em></strong> y su movimiento “<strong><em>Defensores de la Patria</em></strong>”, sumados a su alineación (¿alienación?) total con el <strong><em>“Escudo de las Américas</em></strong>” de Trump &#8211;que ya anunció operará desde Medellín por ser el epicentro del narcotráfico, según sus propias palabras&#8211; no dejan la menor duda de que viviremos cuatro años bajo una civilidad camuflada. Tras sus finos trajes de civil, está un alma camuflada, “cargada de tigre”, que saluda militarmente y formará un bloque sólido con las Fuerzas Militares en defensa de la “Patria Milagro”. Ese es el sentido del homenaje que rendirá en Cali a las Fuerzas Militares.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Electorado “cargado de tigre”</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Un alma tanto más camuflada cuanto fue respaldada por una “manada” de cerca de 13 millones de electores “cargados de tigre” y “Firmes por la Patria”, pero que jamás enviarían a sus hijos a morir en el campo de batalla, pues para ello están los “Héroes de la Patria”. De allí que no sea justo señalar a Abelardo como el único responsable de esa civilidad militarizada y camuflada, pues la manada clama por seguridad y está segura que solo la puede brindar el “Tigre” desde los cuarteles y estaciones de policía, pertrechado con el “Escudo de las Américas” y su alianza estratégica con el Pentágono e Israel. De manera que Abelardo no es más que el legítimo heredero de esa tradición electoral militarista y belicista, partidaria entusiasta de la “seguridad democrática”, presente en casi todos los presidentes, con diferentes énfasis, y la mayoría de políticos colombianos. Una tradición que se remonta a las numerosas guerras civiles del siglo XIX entre los partidos Liberal y Conservador, maestros en la combinación de todas las formas de lucha, que bien resumía un refrán popular de entonces: <em>“Colombia es una tierra de cosas singulares, hacen la guerra los civiles y dan la paz los militares”.</em> Una tradición que incluso llega hasta 1953 cuando un prohombre liberal, Darío Echandía, llamó <strong><em>“golpe de opinión”,</em></strong> al golpe militar de Rojas Pinilla, pues fue promovido con la facción de Mariano Ospina Pérez del partido conservador contra el entonces presidente Laureano Gómez Castro y, en efecto, puso fin a la sangría desatada por los líderes de ambos partidos tradicionales, muy civiles en sus trajes, pero feroces en sus odios mutuos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Tradición compartida</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo más grave, es que esa tradición también está presente en la contraparte insurgente y su culto al poder de las armas, deslumbrada y atrapada en la máxima maoísta: “<strong><em>el</em></strong> <strong><em>poder nace de la punta del fusil”</em></strong>, que hoy la tiene al borde de la extinción, en la mira de inminentes bombardeos oficiales letales y en su desesperada respuesta terrorista en los departamentos de Santander, Cauca y Valle. Esa civilidad camuflada se condensó en consignas como la del M-19: “<strong><em>Con el pueblo, con las armas, al poder</em></strong>”, parecida a la fórmula de gobernabilidad del General Rojas Pinilla durante su dictadura entre 1953-1957, contenida en el <strong><em>“binomio Pueblo-Fuerzas Militares”<a href="#_edn1" id="_ednref1"><strong>[i]</strong></a></em></strong><em>.</em> Fórmula abortada rápidamente por los líderes de ambos partidos con el respaldo de los gremios y la carne de cañón puesta por los estudiantes, como suele ocurrir. Y así llegamos al momento culminante del alma de esa civilidad camuflada, expresada por Alberro Lleras Camargo en forma meridiana y con su tono de orador insuperable, en el Teatro Patria ante la alta oficialidad de las Fuerzas Militares en su discurso del 9 de mayo de 1958. Discurso que sentó las bases de las relaciones entre el poder civil y el militar al comienzo del Frente Nacional hasta nuestros aciagos días.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Una relación letal</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Es considerada una pieza magistral, pues en ella Lleras Camargo expone clara y radicalmente que las Fuerzas Armadas no pueden deliberar políticamente, pues si lo hacen “entran armadas” al campo de la política y para <em>“resolver una disputa irá a todos los extremos, será más violento, será irrazonable, <strong>no buscará el entendimiento sino el aplastamiento</strong>… si las Fuerzas Armadas entran a la política y la dirección del gobierno, entran inevitablemente a la disputa sobre si el gobierno es bueno o malo. <strong>Inmediatamente se forma un partido, el suyo, y otro, el adversario del gobierno”</strong>.</em> Situación en la que sin duda ya nos encontramos, pues el gobierno del Tigre se define como el gobierno de las Fuerzas Armadas, por eso todos los miembros del gabinete ministerial hacen el saludo militar, pregonan la mística de “Firmes por la Patria” y serán la primera línea de los “Defensores de la Patria”. Esa civilidad camuflada representará una puesta de escena marcial en el homenaje que rendirán a los “héroes de la Patria” en Cali, seguramente en el Batallón Pichincha y la Base Área Marco Fidel Suárez, después de la posesión de “EL TIGRE” en la Arena de la Universidad Santiago de Cali, un digno escenario para un espectáculo entre civil y circense.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Orden público militar o civil?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y si a lo anterior se suma otro pasaje de dicho discurso en el que Lleras Camargo delega el “<strong><em>manejo del orden público</em></strong>” en los militares, con la gravedad señalada por la Comisión de la Verdad, pues “<em>dio origen también a una ambigüedad en el manejo de los conflictos sociales, dado que bajo este concepto se cubre desde un ataque armado hasta una huelga”, </em>tenemos como resultado la militarización total de la conflictividad social con la anuencia del poder presidencial.A partir de ese momento y en el contexto de la guerra fría, con el enemigo internoy la doctrina de la “seguridad nacional”<em>, </em>es fácil comprender el surgimiento de políticas de seguridad con estrategias tan belicistas y antidemocráticas como la creación de las Autodefensas Civiles en el gobierno de Guillermo León Valencia, bajo decreto 3398 de 1965<a href="#_edn2" id="_ednref2">[ii]</a>, que entregó armas de uso privativo de las Fuerzas Militares a civiles para combatir los bandoleros, siguiendo las directrices de la Misión Yarborough de Estados Unidos. &nbsp;&nbsp;Mas reciente, el “Estatuto de Seguridad”, bajo el gobierno del presidente Julio César Turbay, las Convivir con Gaviria y la “Seguridad democrática” con Uribe. Ahora, el “Tigre” anuncia los Frentes de Seguridad Ciudadanos, coordinados por el Ministerio de Defensa. ¿Podrá, entonces, hablarse de civilidad en la vida política colombiana y en la conducción del orden público, cuando son precisamente los presidentes civiles quienes definen y ordenan semejantes políticas?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Del Palacio de Justicia a Firmes por la Patria</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo lo anterior terminó generando esta relación letal de complicidad entre el poder civil y el militar en el Estado colombiano, cuya máxima y mortal expresión fue el desenlace del asalto terrorista al Palacio de Justicia por el M-19, siendo justificados y hasta excusados los excesos criminales en que incurrieron miembros de las Fuerza Pública supuestamente para “<em>mantener la democracia y la independencia de las ramas del poder público”,</em> así hubiera sido cercenada la rama judicial, decapitada la cúpula de la Corte Suprema de Justicia, el Consejo de Estado e incinerado y demolido el Palacio de Justicia. Inmediatamente después, asistimos al exterminio político de la Unión Patriótica, con cerca de tres mil víctimas mortales, mediante alianzas tenebrosas de miembros de la Fuerza Pública con grupos paramilitares, hasta llegar a los cuatro magnicidios de los candidatos presidenciales: Jaime Pardo Leal, Luis Carlos Galán, Bernardo Jaramillo y Carlos Pizarro, con la complicidad de agencias y miembros de inteligencia del DAS y el Ejército. Y, en nuestros días, presenciamos la máxima descomposición institucional de Brigadas, Batallones, numerosos oficiales y personal subalterno en relaciones y articulaciones con el paramilitarismo y la perpetración de numerosos crímenes de lesa humanidad como los “falsos positivos”. De allí, que no deje de ser una mitomanía vergonzosa y una fuente de impunidad institucionalizada la elogiada civilidad del poder presidencial y mucho más inexcusables sus numerosas y frecuentes delegaciones del manejo del orden público en los militares, puesto que constitucionalmente el Ejecutivo es el responsable de “<em>conservar en todo el territorio el orden público y restablecerlo donde fuere turbado”, </em>además de<em> “dirigir la Fuerza Pública y disponer de ella como Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas de la República” (artículo 189, numerales 3 y 4 de la CP). </em>No hay, pues, lugar al falso maniqueísmo de hacer responsables solo a los militares de semejantes atrocidades, pues como bien lo dijo don Miguel de Unamuno en plena guerra civil española, parece ser más fácil <em>“civilizar un militar que desmilitarizar a un civil”,</em> pues este último, cuando está revestido de poder presidencial, es el más entusiasta en hacer la guerra y ordenar que otros mueran en nombre de la Patria y la defensa de sus delirios políticos, como nos lo demuestra nuestra reciente historia política. ¿No será que para defender la democracia se precisan más ciudadanos y menos héroes de la Patria?</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://enciclopedia.banrepcultural.org/Gustavo_Rojas_Pinilla">https://enciclopedia.banrepcultural.org/Gustavo_Rojas_Pinilla</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://www.comisiondelaverdad.co/legalizacion-de-la-autodefensa">https://www.comisiondelaverdad.co/legalizacion-de-la-autodefensa</a></p>
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        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=131788</guid>
        <pubDate>Sun, 02 Aug 2026 22:37:45 +0000</pubDate>
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        <item>
        <title>Colombia, en su laberinto político-criminal</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/colombia-en-su-laberinto-politico-criminal/</link>
        <description><![CDATA[<p>Ese laberinto político, social y económico está formado por la yuxtaposición de poderes de facto ilegales con los legales e institucionales, que cada presidente de turno maneja y oculta difícilmente. De allí la sempiterna &#8220;corrupción&#8221;.</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">(Artículo publicado en EL PAÍS, periódico global, Sección América-Colombia, miércoles 29 julio 2026)  https://elpais.com/america-colombia/2026-07-29/colombia-en-su-laberinto-politico-criminal.html</p>



<p class="wp-block-paragraph">Resulta casi imposible precisar la fecha desde la cual la política y el crimen rigen los destinos de Colombia. Pero, al menos desde la Constitución de 1991, sabemos que estamos extraviados en un intrincado y violento laberinto cuando ambas se fusionaron en el artículo 35 que prohibía la extradición de colombianos por nacimiento. Ese laberinto político, social y económico está formado por la yuxtaposición de poderes de facto ilegales con los legales e institucionales, que cada presidente de turno maneja y oculta difícilmente. De allí la sempiterna “corrupción”. Es un laberinto en cuyo frontispicio aparece en grandes letras un luminoso y deslumbrante aviso que nos anuncia: “Bienvenidos a la Democracia”. Un aviso tan engañoso y efímero como el “Bienvenidos al futuro” que proclamó, hace ya 35 años, el entonces presidente César Gaviria Trujillo y hoy, con la llegada de un Tigre a la Presidencia, puede convertirse en un “Bienvenidos a la selva” y no a esa inverosímil “Patria Milagro” que promete como un profeta armado y un demagogo redomado.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El laberinto “democrático”</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Al ingresar y deambular por los pasadizos secretos y las habitaciones penumbrosas de ese laberinto “democrático” se corre el riesgo de ser asaltado, extorsionado, secuestrado, desplazado, torturado, desaparecido y hasta ejecutado extrajudicialmente en nombre y defensa de la estabilidad y la seguridad democrática. Ese rutilante aviso democrático adquiere especial embrujo y un encanto irresistible, casi incuestionable, después de las elecciones, cuando la mayoría de sus agobiados ciudadanos celebran en forma jubilosa su reincidencia en las urnas desde 1957. Nos acontece algo parecido a lo que vivimos hace 40 años, cuando un aviso mucho menos ostentoso y casi ilegible, anunciaba a los visitantes del desaparecido, calcinado y derruido antiguo Palacio de Justicia: “Las armas os han dado la independencia, las leyes os darán libertad”. Pero en su interior sucedió todo lo contrario. Primero, por el asalto y las armas de un alucinado comando guerrillero del M-19 y luego por el uso incontenible y desaforado de las armas de la Fuerza Pública, que arrebataron cientos de vidas. Tampoco las leyes garantizaron la libertad sino la desaparición de más de 12 personas, cuyo destino todavía se ignora. Ha sido precisamente esa extraña amalgama de las leyes con las armas, las palabras con la violencia y las urnas con las tumbas, lo que nos ha impedido salir de este tenebroso laberinto “democrático”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Minotauros y Medusas</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Un laberinto que cada día se hace más lúgubre y escabroso, pues entre sus desesperados y extraviados ciudadanos, como en una manada, vuelve a resurgir la idea de que solo a través de la violencia y la fuerza se podrá salir de él, sin importar el número de lesionados y víctimas mortales que semejante estrategia arroje. Parece volverse a imponer la brutal fórmula de que una supuesta seguridad castrense, lo más discrecional posible y sin límites en su ejercicio, como la desplegada en el Palacio de Justicia, nos permitirá supuestamente eliminar temibles Minotauros formados por centenares de organizaciones criminales que nos amenazan y están devorando. Quizá por eso el Tigre quiere posesionarse en una guarnición militar, desconociendo de entrada la Constitución del 91 y el principio democrático según el cual el poder emana de la ciudadanía y no de las armas, como aún creen y predican las anacrónicas y criminales guerrillas. Pero el resultado de semejante estrategia belicista puede llegar a ser más devastadora y deplorable que la utilizada en el Palacio de Justicia, afectando a cientos de miles de colombianos que ocupan las habitaciones más recónditas y lejanas del centro citadino e institucional del laberinto. Incluso, hasta el mismo centro del laberinto institucional, que se considera inexpugnable, puede sufrir los coletazos rabiosos y terroristas de esos Minotauros heridos, atacándolo al azar como Medusas agónicas con sus numerosas y mortíferas cabezas, como fue el letal atentado terrorista de las Farc al Club El Nogal en plena “seguridad democrática”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Medusas “parainstitucionales”</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Vale la pena recordar que esas estrategias ya se utilizaron en el pasado reciente, combinando precisamente lo legal con lo ilegal y lo legítimo con lo ilegítimo, como lo hizo el entonces presidente César Gaviria Trujillo con la creación de las llamadas cooperativas de seguridad Convivir, promovidas en forma entusiasta por el gobernador de Antioquia, Álvaro Uribe Vélez. Cooperativas legales que sirvieron de mampara para el surgimiento ilegal de las AUC, argumentando una supuesta “legítima defensa” frente a las amenazas, extorsiones, secuestros y asesinatos de las guerrillas. Por eso Carlos Castaño consideraba las AUC una organización legítima en defensa de la clase media. Entonces ya no se habló de asesinatos sino de ajusticiamientos de colaboradores de la guerrilla. Y ésta, a su vez, llamó retenciones y “pescas milagrosas” &#8211;que ironía para el Tigre&#8211; a sus miles de secuestros y convirtió la extorsión generalizada en “impuesto revolucionario”. Así se hizo la apología a la “justicia privada” pues resultaba más rápida y “efectiva” que la justicia estatal, limitada y maniatada por principios e instituciones como la presunción de inocencia y el debido proceso, que para muchos amparaba a los delincuentes y les garantizaba impunidad. Incluso se llegó a considerar el linchamiento como un ejercicio de “justicia por mano propia” ante la inseguridad y hasta se contempló la posibilidad de armar a los “ciudadanos de bien” contra las hordas delincuenciales, como una eficaz estrategia de “limpieza social” y de seguridad ciudadana. A tales extremos podemos volver con propuestas como los frentes de seguridad ciudadanos, mencionados por el Tigre durante su campaña electoral. Esas estrategias que combinan todas las formas de lucha en nombre de la seguridad, con mascotas tan incontrolables como un tigre, saludos militares y llamados a una manada de entusiastas seguidores en defensa de una imaginaria “Patria Milagro”, suelen terminar criminalizando la oposición, la protesta pacífica ciudadana, las críticas y la libertad de opinión, como en el reciente caso del encarcelamiento del periodista Beto Coral en Estados Unidos y su deportación a Colombia, al parecer por petición del mismo Tigre, y&nbsp; ahora le está sucediendo a la periodista Ana Cristina Restrepo, acosada en forma sistemática por cuentas de redes sociales que apoyan al presidente electo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El hilo de Ariadna del poder ciudadano</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En rechazo a todo lo anterior y para salir de una manera civilizada y lo menos cruenta posible de este milagroso e infernal laberinto que se avecina, no queda otra opción que tejer con miles de manos ciudadanas un hilo de Ariadna, como el del laberinto de Cnosos, que permitió a Teseo salir del mismo, después de matar el sanguinario Minotauro. Ese hilo de Ariadna no es otro que el poder ciudadano, definido de manera inequívoca por Hannah Arendt como aquel “donde palabra y acto no se han separado, donde las palabras no están vacías y los hechos no son brutales, donde la palabra no se emplea para velar intenciones sino para descubrir realidades y los actos no se usan para violar y destruir sino para establecer relaciones y crear nuevas realidades”. Exactamente lo contrario hace el poder político estatal cuando sus gobernantes vacían las palabras de contenido y las llenan de demagogia como la “Patria Milagro” o con promesas irrealizables como la “Paz Total”. Pero, sobre todo, cuando establecen relaciones con poderes de facto criminales, pues estos utilizan la palabra para velar intenciones y sus actos suelen violar y destruir en lugar de establecer relaciones para crear nuevas realidades, lo que nos impide salir del laberinto en que vivimos y morimos. Así nos sucedió con la “seguridad democrática” y sus miles de falsos positivos, pero también con la “Paz total” y su contemporización frente a organizaciones criminales. ¿Podrá suceder algo diferente cuando llega a la Casa de Nariño un presidente “cargado de tigre” que invoca como horizonte una supuesta “Patria Milagro”? ¿Un gobernante que llama y trata como una manada a la ciudadanía? ¿Y, además, el mismo dice no ser político, tiene como santo y seña el saludo militar y quiere jurar su cargo desde una guarnición militar ante las armas en lugar de hacerlo en el Congreso y frente a los representantes de la ciudadanía, como manda la Constitución? ¿Será un gobierno democrático o una autocracia militarista y cacocrática?&nbsp; Más nos convendría a todos que el Tigre dejara de rugir, amenazar, prometer milagros escatológicos y comenzara por respetar la Constitución, el Estado Social de derecho y la ciudadanía, sin las cuales desaparece todo remedo de democracia. Pero, sobre todo, que tuviera claro que su máxima responsabilidad es gobernar a Colombia y no ser el primer presidente del partido republicano de Trump, como lo afirmó con orgullo en campaña, y depender de su tutela, su protección e incierto temperamento de “gobergánster” con su doctrina Donroe y el Escudo de las Américas, pues toda esa parafernalia de Maga puede tambalearse e incluso venirse abajo en las próximas elecciones de noviembre que renovará el Congreso de America First.</p>
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        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=131692</guid>
        <pubDate>Thu, 30 Jul 2026 22:23:29 +0000</pubDate>
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        <title>REHENES DEL MILITARISMO</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/rehenes-del-militarismo/</link>
        <description><![CDATA[<p>Se trata nada menos que de trasladar, como ya lo aprobó el Congreso, la civilidad y el principio de la soberanía popular encarnada por los Representantes y Senadores electos, artículo 3 de nuestra Constitución, al campo de Marte, propio de las operaciones militares y la guerra</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Hernando Llano Ángel.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se atribuye a Confucio una definición breve, sencilla, profunda y semántica del poder: “<em>es la capacidad humana para denotar la realidad”</em>, semejante a la del evangelio de Juan: <em>“en el principio era el verbo”</em> (Juan 1:1-14). Esa capacidad políticamente toma cuerpo cuando la realidad es aceptada y reconocida por todos bajo una forma de gobierno o régimen político específico. Lo cual significa que el poder político es, en principio, comunicación. Una comunicación que se transmite no solo en discursos, más o menos convincentes y persuasivos, sino sobre todo en símbolos y rituales que le confieren un contenido preciso. Por eso el poder es también una puesta en escena que se representa periódicamente y cobra un sentido institucional y social. De allí la importancia de ceremonias públicas como la posesión presidencial y su investidura. Por eso, en las democracias dicha posesión se realiza ante el Congreso o en los recintos del Parlamento, pero también a cielo abierto y ante la ciudadanía para simbolizar la máxima transparencia del poder público y su legítima procedencia, como suele suceder en los Estado Unidos de Norteamérica, bajo temperaturas gélidas y en la explanada del Capitolio. Resulta entonces curioso que el presidente electo, Abelardo de la Espriella, furibundo admirador del poder de Maga y generoso aportante a la campaña de Trump, además de ciudadano leal a los designios de la doctrina Donroe, no siga dicho ejemplo republicano y opte por hacerlo en una guarnición militar. Parodiando esa obsesión personal, se podría decir que ese es el lugar adecuado para que un Tigre, animal salvaje y temible, sea investido como presidente, pues así los asistentes estarán seguros de no ser atacados y devorados. Pero el asunto es serio y trascendental, no para hacer malos chistes.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Del Capitolio al Campo de Marte</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Se trata nada menos que de trasladar, como ya lo aprobó el Congreso, la civilidad y el principio de la soberanía popular encarnada por los Representantes y Senadores electos, artículo 3 de nuestra Constitución, al campo de Marte, propio de las operaciones militares y la guerra. En otras palabras, el poder civil convertido en rehén del poder militar, lo que es la esencia de un régimen castrense y no de uno democrático. Por eso también se hará en el Departamento del Cauca, para declarar la guerra y desafiar en su terreno a las disidencias de Mordisco y otras cruentas organizaciones armadas ilegales que han anegado en sangre y terror el suroccidente colombiano. Seguramente escucharemos del Tigre en su discurso muchos rugidos, amenazas y una retórica heroica en agradecimiento a los numerosos miembros de la Fuerza Pública sacrificados, con alusiones semejantes a la de Churchill de “sangre, sudor y lágrimas”, que auguran una sangría todavía mayor para todos ellos y un sufrimiento incesante para sus familias. Entonces los Congresistas e invitados especiales aplaudirán furiosamente, porque definitivamente es muy fácil enviar al matadero a miles de héroes, mientras ellos se dedican a hacer buenos negocios en nombre de la “seguridad inversionista y la prosperidad de la Patria”, esos tres huevitos tan queridos, que estarán bajo la protección y promoción del Tigre y su competente gabinete ministerial. Sin embargo, ese apoteósico y militar escenario está en vilo, pues el presidente Gustavo Petro se opone, como <em>“comandante supremo de las Fuerzas Armadas</em>” (artículo 189, numeral 3 de la CP), a facilitar una guarnición militar en el Departamento del Cauca para la investidura del presidente electo, Abelardo de la Espriella, y su conversión milagrosa de un Tigre en presidente de todos los colombianos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Un pulso paradójico y revelador</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo anterior es un pulso paradójico, ni siquiera imaginado por García Márquez, pues un exguerrillero, el presidente Gustavo Petro, está defendiendo la civilidad de la posesión presidencial ante el Congreso y la ciudadanía en la plaza de Bolívar, como ha sucedido desde Belisario Betancur hasta el presente, y un civil, Abelardo de la Espriella, un destacado abogado penalista de penumbrosas causas criminales, quiere ser investido en una guarnición militar para rendir tributo de honor a los “héroes de la Patria”. Muchos de esos héroes han muerto combatiendo a criminales que, directa o indirectamente, han estado relacionados con las disputas por rentas ilegales entre Paramilitares y guerrillas, en cuyo contexto jugó un importante rol el joven abogado Abelardo, promoviendo la Fundación Iniciativas por la Paz (FIP)<a href="#_edn1" id="_ednref1">[i]</a>, para el tránsito de los comandantes y miembros de la AUC a la civilidad. Estamos, pues, presenciando una curiosa inversión de identidades, se diría que milagrosa. La de un rebelde convertido en defensor a ultranza de la civilidad y una imposible “Paz Total”, que deja la Presidencia el 7 de agosto sin alcanzarla y, de su contraparte, un civil que llega a la Presidencia obsesionado con el culto al militarismo y la “Guerra Total” en aras de la seguridad y la paz. Pero la realidad es más compleja y reveladora, si recordamos que Gustavo Petro en desarrollo de su posesión presidencial, apeló nada menos que a un símbolo histórico de la guerra, la espada del libertador Simón Bolívar, instalándola en el centro de la ceremonia y luego la esgrimió y anunció: <em>“Hasta que no haya justicia social en Colombia no se envainará la espada, sino que continuará desenvainada como hoy está en los salones de esta Casa de Nariño”</em>, acompañada de la bandera rojinegra de Bolívar de “guerra a muerte” contra el general español Pablo Murillo y sus colaboradores.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Profunda crisis de Civilidad, Democracia y Soberanía</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Simbolismos que nos revelan una profunda crisis de civilidad, convicción y coherencia con el ejercicio de la democracia por parte de ambos líderes políticos, pues en desarrollo de sus proyectos y objetivos, diametralmente opuestos, coinciden en el recurso y apoyo de los militares como la fuerza decisoria. En el caso de Petro, la Paz Total con justicia social, que lo llevó a confiar demasiado en la supuesta voluntad de paz de organizaciones supuestamente rebeldes, ya carcomidas por el narcotráfico, que afianzaron su control territorial a punto de terror y crímenes abominables. Por el contrario, el Tigre está convencido que solo con <em>guerra total</em> y un <em>Plan Patriota</em> podrá haber seguridad para la prosperidad y la paz. Pero olvida un sabio consejo atribuido a Bonaparte, que algo sabia de armas: “<em>Con las bayonetas pueden hacerse muchas cosas, menos sentarse sobre ellas”</em>. De allí su “Firmes por la Patria” y su predilección por una guarnición en lugar del Congreso y la plaza de Bolívar para su posesión. Abelardo y su Tigre creen ilusamente, igual que su padrino Trump, que para gobernar basta rugir, amenazar y ordenar bombardeos. Por eso también su lealtad a la llamada “Doctrina Donroe” y su entusiasmo por el “Escudo de las Américas”, además de su reveladora y orgullosa afirmación de ser el primer presidente de Colombia del partido republicano de Trump. Declaraciones que no son propias de un “Defensor de la Patria”, mucho menos de un presidente democrático que jura defender la soberanía de Colombia, sino más bien de un lacayo de Maga, que se suma a la compañía de una figura tan vergonzosa, humillada y desprestigiada como Delcy Rodríguez en la sufrida, esquilmada y depredada “Venezuela Bolivariana”. ¿Será ese el significado y el destino de la “Patria Milagro”?</p>



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<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a><a href="https://www.infobae.com/colombia/2025/09/17/el-rol-de-abelardo-de-la-espriella-en-el-proceso-de-paz-entre-colombia-y-las-auc-lo-volveria-a-hacer/">https://www.infobae.com/colombia/2025/09/17/el-rol-de-abelardo-de-la-espriella-en-el-proceso-de-paz-entre-colombia-y-las-auc-lo-volveria-a-hacer/</a></p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=131589</guid>
        <pubDate>Sun, 26 Jul 2026 20:47:38 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/07/25100551/images-4-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[REHENES DEL MILITARISMO]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>EL “DESEMPALME DEMOCRÁTICO”</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/el-desempalme-democratico/</link>
        <description><![CDATA[<p>Es un desempalme de la democracia con el pueblo colombiano, más allá de la controversia electoral. Un desempalme que viene de tiempos inmemoriales y no es de ahora. Un desempalme que recibe diversos nombres y tiene muchos protagonistas.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por la forma incierta y polémica en que discurre el empalme entre el gobierno del presidente Gustavo Petro y los comisionados del presidente electo, Abelardo de la Espriella, todo parece indicar que se trata de un dramático “desempalme democrático”. Como es usual en un país donde la ley y sus formalidades suelen utilizarse para evadir lo esencial, cuando no para burlar la justicia, dicho empalme va a naufragar en medio de artículos, incisos y reuniones paralelas de ambas partes, sin posibilidades de un encuentro e intercambio responsable y riguroso de información sobre la gestión pública, que afecta la calidad de vida de todos los colombianos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Sectarismo antidemocrático</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Es una expresión más de sectarismo político que subordina el interés general de la Nación al personal y partidista de dos líderes. Dos líderes cuyas personalidades veleidosas y vanidosas les impide reconocerse como interlocutores políticos legítimos, responsables de la convivencia política, pues cada uno reclama encarnar la voluntad del pueblo colombiano. Por eso, lo que está tras escena es mucho más significativo y grave, así como de largo aliento. Se trata, nada más ni nada menos, que de la imposibilidad de un empalme de la democracia con el pueblo colombiano. Es mucho más que un simple empalme entre esas dos figuras políticas que dividen casi milimétricamente la nación, como quedó demostrado en la pírrica diferencia de 250.000 votos entre el “Tigre” y Cepeda, hoy todavía objeto de controversia. Una controversia seguramente imposible de resolver en la actualidad, como fue la existente entre Gustavo Rojas Pinilla, candidato de la ANAPO y Misael Pastrana Borrero del partido conservador, que solo la historia aclaró como el mayor fraude electoral del siglo pasado, ya demasiado tarde. ¿Sucederá lo mismo con la presente controversia? ¿Será un delirio del presidente Petro o habrá un asidero tecnológico en su denuncia sobre la manipulación del software en la IP ubicada en Los Ángeles? &nbsp;Por eso mismo, es un desempalme de la democracia con el pueblo colombiano, más allá de la controversia electoral. Un desempalme que viene de tiempos inmemoriales y no es de ahora. Un desempalme que recibe diversos nombres y tiene muchos protagonistas. Solo para recordar el más conocido, acuñado por Jorge Eliécer Gaitán, es el desempalme todavía existente e irresoluble entre el <strong><em>“País Político” y el “País Nacional”</em></strong>. Para las jóvenes generaciones, vale la pena recordar la forma meridiana como lo describió Gaitán en su discurso del 20 de abril de 1946, ya hace más de 80 años, en el Teatro Municipal de Bogotá: <em>“En Colombia hay dos países: el <strong>país político que piensa en sus empleos, en su mecánica y en su poder</strong> y <strong>el país nacional que piensa en su trabajo, en su salud, en su cultura</strong>, desatendidos por el país político. <strong>El país político tiene rutas distintas a las del país nacional. Tremendo drama en la historia de un pueblo”.</strong></em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Un desempalme histórico y violento</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Un drama que en realidad se convirtió en una sangría inagotable hasta nuestros días. En parte, porque en medio del cambalache electoral de mentiras y promesas, pero también de prejuicios, pasiones, emociones y odios, que cada cuatro años representan supuestos líderes salvíficos del pueblo, todo se encuentra revuelto como en el tango y se funde el país político con el nacional. Así sucedió durante el “Gobierno del Cambio”, que termina su mandato con figuras prominentes del país político como Armando Benedetti a cargo del ministerio del interior y con escándalos de corrupción que se disputan la cuantía de defraudaciones a la Nación con los gobiernos del presidente Álvaro Uribe Vélez y el número de sus altos funcionarios condenados por corrupción. Y ahora, estamos ad portas de ver como asume la presidencia de la República un “TIGRE”, como si la Casa de Nariño fuera un zoológico y la Nación una selva, en la que deberá predominar la ley del más fuerte, como simbólicamente lo quiere anunciar con su posesión desde una guarnición militar.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Los que siempre han gobernado</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Un Tigre que anunció de viva voz, con rugidos ensordecedores por todos los medios y plazas, que en su presidencia llegaría el momento para los que NUNCA han gobernado. Pero ha conformado un gabinete con los que SIEMPRE han gobernado, es decir, lo más granado del país político imbricado con el entramado gremial, en nombre de una PATRIA MILAGRO, que coincide plenamente con el País Político. Una Patria cuyos contornos e intereses nacionales parecen diluirse en su alianza con MAGA, pues ya el Tigre declaró en una entrevista, durante su campaña presidencial, que sería <em>“el primer presidente colombiano del partido republicano”</em> de Trump. Partido republicano al que destinó una generosa contribución para la campaña de Trump. En reciprocidad recibió de TRUMP su respaldo incondicional y determinante para la segunda vuelta, a semejanza de un padrino mafioso, pues todos conocemos su desinterés patriótico y democrático en los apoyos que brinda. Lo vemos con su respaldo a la presidenta interina y antidemocrática de Venezuela Delcy Rodríguez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿<strong>Un canciller para Maga?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">A propósito, el nuevo canciller, Omar Bula Escobar, tan coherente y enérgico en su anuncio de no tener relaciones con estados antidemocráticos y menos embajadas ¿romperá relaciones con la república bolivariana de Venezuela, o hará una excepción en aras del intercambio económico o quizá por solidaridad con las víctimas del terremoto? ¿Cuál será la extrema coherencia en política internacional al normalizar y profundizar la relación con el Estado de Israel, presidido por Benjamin Netanyahu, encauzado por corrupción en su país e incurso en crimen de genocidio por la Corte Internacional de la Haya? Ni hablar del respeto a los principios de la Carta de las Naciones Unidas que promoverá en su alianza con MAGA y Trump que la ha convertido en una hoja de papel, pues el nuevo canciller coincide plenamente con MAGA en que las Naciones Unidas perdieron su rumbo por promover y defender la “globalización” y el multilateralismo en política internacional. ¿Asistiremos, también, a un desempalme del Estado colombiano con las Naciones Unidas?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El “desempalme democrático”</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo parece indicar que durante estos cuatro años no solo se profundizará el desempalme violento entre el País Político y el País Nacional, sino que asistiremos al ascenso de una nueva elite a la Casa de Nariño. Una elite cacocrática, militarista y tecnocrática, que ya tuvo su cuarto de hora por cerca de 12 años. Primero de 2002-2010 con el presidente Álvaro Uribe Vélez y luego del 2018 al 2022 con Iván Duque. Dichas administraciones, en nombre de la “Seguridad democrática” y el “Centro Democrático”, dejaron un legado en escándalos de corrupción, funcionarios condenados y crímenes de lesa humanidad, que todavía la Fiscalía General de la Nación y la JEP están por esclarecer plenamente. Por eso, el nuevo ministro de justicia, Iván Cancino, ya expresó que el gobierno evaluará sus peticiones de financiación, pues constitucionalmente su funcionamiento está fijado hasta el 2037. ¿Se promoverá una reforma constitucional en aras de la austeridad fiscal y la motosierra del Estado?<strong> <a></a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Un gobierno cacocrático-tecnocrático y militarista?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Será esa la verdadera identidad de la “Patria Milagro? La pregunta es pertinente, pues quizá nadie conoce mejor las entrañas de la elite cacocrática en nuestro país que el Tigre, ya que como abogado penalista se destacó por sus asesorías y la promoción de sus intereses, como lo hizo desde la Fundación Iniciativas de Paz <a href="#_edn1" id="_ednref1">[i]</a>, durante la desmovilización de las AUC. Pero, sobre todo, porque contará con los sabios consejos de Carlos Alonso Lucio, quien sostuvo una estrecha relación con Miguel Rodríguez, del cual recibió aportes para su actividad política, según lo revelado por el contador del Cartel de Cali, Guillermo Alejandro Pallomari González, en su indagatoria ante la Fiscalía General de la Nación realizada el 16 de noviembre de 1995. También, tecnocrática, pues su vicepresidente, José Manuel Restrepo, como exministro de economía del presidente Iván Duque, conoce y se mueve como pez en el agua en las profundidades y los meandros del sector empresarial y gremial. Por último, militarista, ya que anuncia el Tigre que se posesionará como presidente en una guarnición militar. Un gesto de extrema coherencia con sus consignas de “<em>Firmes por la Patria”</em> y <em>“Defensores de la Patria”.</em> Pero olvida que el único patriotismo legítimo es el constitucional y la Carta del 91 establece en su artículo 192 que “<em>el presidente de la República tomará posesión de su destino ante el Congreso de la República”</em> o, en su defecto, “<em>ante la Corte Suprema de Justicia</em>” y, en caso extremo, <em>“ante dos testigos</em>”. De hacerlo en una guarnición militar, semejante simbolismo augura una gobernabilidad castrense y no civil, contraria al espíritu de la Constitución y la democracia. Quizá todo ello se deba a que el signo de los tiempos que corren es muy parecido al de la década del 20 del siglo pasado en los Estados Unidos, que resumió el escritor alemán Hans Magnus Enzerberger en esta conocida sentencia: <em>“el capitalismo es una mafia legal y la mafia un capitalismo ilegal”,</em> cuyo espíritu domina Donald Trump a punta de aranceles y amenazas, acompañadas de bombardeos, cuando lo considere necesario, con el apoyo de incondicionales “gobergánsteres” que forman parte del “Escudo de las Américas” &nbsp;y son entusiastas seguidores de la “Doctrina Donroe”, pero ignoran el probable colapso de su gestor en la próximas elecciones de noviembre frente al partido demócrata en el Congreso.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://www.infobae.com/colombia/2025/09/17/el-rol-de-abelardo-de-la-espriella-en-el-proceso-de-paz-entre-colombia-y-las-auc-lo-volveria-a-hacer/">https://www.infobae.com/colombia/2025/09/17/el-rol-de-abelardo-de-la-espriella-en-el-proceso-de-paz-entre-colombia-y-las-auc-lo-volveria-a-hacer/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=131092</guid>
        <pubDate>Sun, 12 Jul 2026 17:20:44 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/28070910/ZETA-ZETA-ZETA-MOTOSIERRA-DE-ABELARDO.jpg" type="image/jpeg">
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                            </item>
        <item>
        <title>LA DESOBEDIENCIA CIVIL COMO DEFENSA DE LA CONSTITUCIÓN DEL 91</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/la-desobediencia-civil-como-defensa-de-la-constitucion-del-91/</link>
        <description><![CDATA[<p>Resulta absurdo considerar que la desobediencia civil pacífica sea inconstitucional e implica desconocer la presidencia de Abelardo de la Espriella. Todo lo contario, puede llegar a ser la mejor defensa de la Carta, siempre y cuando el senador Cepeda reconozca sin ambages la presidencia de Abelardo de la Espriella.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">(Artículo exclusivo para EL PAÍS, el periódico global, edición América-España, primera semana de julio 2026)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Obviamente, quienes primero deben obedecer y cumplir la Constitución del 91, son quienes gobiernan y legislan. En la controversia actual, el presidente electo Abelardo de la Espriella y el opositor constitucional, el senador Iván Cepeda, según los artículos constitucionales 188 y 112 respectivamente. Cumplirla y acatarla, en lugar de atacarla, sin recurrir a ingeniosas argucias políticas o legales para desconocerla o eventualmente violarla. Argucias que pueden ir desde la “Patria Milagro” por encima de la Constitución o incluso la convocatoria de una nueva Asamblea Nacional Constituyente para hacer el “milagrito”, dada la probable mayoría con que el Tigre contaría en el Congreso, respaldado por los que NUNCA han dejado gobernar en beneficio de las mayorías y ahora aspiran a continuar haciéndolo en nombre de la doctrina Donroe, Maga, el Escudo de las Américas y un poderoso entramado de gremios y socios locales. Doctrina Donroe que apoya con entusiasmo el presidente electo, pero que está totalmente en contravía del preámbulo de la Constitución del 91 que ordena <em>“impulsar la integración de la comunidad latinoamericana”</em>, no su subordinación a MAGA. Pero, también la Carta nos obliga como ciudadanos, según el numeral 3 del artículo 95 a “<em>respetar y apoyar a las autoridades democráticas legítimamente constituidas</em> <strong><em>para mantener la independencia y la integridad nacionales</em></strong>” y el 6 <em>“propender al logro y mantenimiento de la paz”,</em> numerales cuyo eventual desconocimiento por el Tigre, en ejercicio de sus funciones presidenciales, serían el sustento constitucional para la expresión masiva de la desobediencia civil en defensa de la Carta del 91.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La Constitución no es un comodín</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque si algo demuestra nuestra historia política y constitucional, desde tiempos remotos hasta el presente, es la <strong><em>diestra</em></strong> capacidad de los voceros del establecimiento para burlarla y utilizarla como un comodín en función de sus objetivos políticos, económicos y sociales. Y lo hacen con maestría, invocando supuestos fines superiores a la Constitución. Hace un poco más de 20 años se le cambió un artículito en nombre de la lucha contra el narcoterrorismo, la inseguridad, la corrupción y la continuidad de la “seguridad democrática” para descabezar “la culebra de las Far”, en palabras de su beneficiario, el reelecto Álvaro Uribe Vélez. Incluso éste intentó hacerlo por una segunda vez en 2010, diciéndonos que el “Estado de opinión” era superior al Estado de derecho. Afortunadamente la mayoría de magistrados de esa Corte Constitucional no fue tan complaciente como la anterior, que acogió la ponencia del magistrado Manuel José Cepeda, avalando la constitucionalidad del “articulito”. Tremenda ironía, uno de los promotores de la séptima papeleta, siendo asesor constitucional del presidente Virgilio Barco, terminó traicionando su espíritu al validar la reelección, una especie de “falso positivo constitucional”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Un delito de lesa constitucionalidad</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y, lo más grave de esa reforma, fue que se realizó ilegalmente, mediante la inducción del presidente Uribe Vélez para la comisión del delito de cohecho a dos de sus más leales ministros: Sabas Pretel de la Vega, ministro de Justicia y del Derecho y Diego Palacio Betancourt, de Seguridad Social y por eso ambos terminaron en la cárcel. Fue el famosos escándalo de la Yidispolítica, expresión de la máxima corrupción política del Estado de derecho: reformar su Constitución ilegalmente. Es decir, perpetrando un delito de lesa constitucionalidad. Un delito que luego fue legitimado en las urnas por 7.397.835 votos, que bien demuestran la flexibilidad ética y política de esa mayoría, a quien poco le importó el escándalo de la Yidispolítica. Una mayoría de electores con una precaria conciencia de la responsabilidad política y ética, que todo auténtico ciudadano debería tener al votar, para no legitimar así el delito como fuente de gobernabilidad presidencial. Es lo que hay en esta Colombia Malograda, ahora con el respaldo de cerca de 13 millones de electores que votaron en manada por un Tigre para la presidencia de la República. Esto sucede cuando el elector se convierte en manada y no se expresa como un ciudadano ética y políticamente comprometido con la vigencia de la Constitución del 91. Por eso, citaré de nuevo a nuestro más lúcido y realista analista político, Gabriel García Márquez, en su <strong>“Proclama por un País al alcance de los niños”:</strong> <em>“En cada uno de nosotros cohabitan, de la manera más arbitraria, la justicia y la impunidad; somos fanáticos del legalismo, pero llevamos <strong>bien despierto en el alma un leguleyo</strong> de mano maestra para <strong>burlar las leyes sin violarlas, o para violarlas sin castigo</strong>”. </em>Es lo que ha venido sucediendo desde siempre en esta Patria Malograda. Por eso millones celebran la picardía y la trampa y fustigan la decencia, auspician los atajos y el cambio de normas para la conveniencia de quienes son electos. Lo importante es enriquecerse y ganar, poco importa las artimañas que se utilicen para ello. De allí que las recientes campañas electorales victoriosas para la presidencia violarán los umbrales legales de financiación, pero ese ilícito solo lo conocemos cuando ya es demasiado tarde, como sucedió con la campaña del expresidente Santos y ahora con la del Pacto Histórico. Será cuestión de tiempo saber los miles de millones gastados en la estrambótica y festiva campaña del Tigre, así como conocer sus generosos financiadores y el origen de tan ilimitados recursos. Recursos al parecer procedentes la mayor parte del patrimonio De la Espriella, cuya fuente probablemente se encuentra en su asesoría a Alex Saab y otros delincuentes de cuello blanco, cuyas identidades están siendo investigadas en Estados Unidos, según el periodista Gerardo Reyes, y entre los que figura un narcotraficante conocido como “Boliche”, convertido luego en informante de la DEA. ¿Será que su condición de presidente y el padrinazgo de Donald Trump lo protegerán y detendrán el curso de esa investigación que adelante un fiscal de Miami en Estados Unidos?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>En defensa de la Constitución del 91</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, ahora la urgencia vital es defender la Constitución del 91 apelando a la desobediencia civil. Defensa para la cual quizá no sea suficiente la Corte Constitucional y se necesite una firme y radical conciencia ciudadana que exprese masivamente la desobediencia civil. Porque la esencia de la desobediencia civil, como la formuló David Thoreau y la practicaron Gandhi y Martin Luther King, es <strong><em>“romper una ley específica que se considera injusta, aceptar las consecuencias, y hacerlo sin violencia para generar debate público”</em></strong> (Meta IA). Por ejemplo, las leyes imperiales de carácter injusto, como los impuestos al té de la Corona británica que catalizaron la declaración de independencia de las 13 provincias de los nacientes Estados Unidos de Norteamérica, hoy en víspera de conmemorar sus 250 años. También la lucha denodada y victoriosa de Mandela contra el Apartheid y de Martin Luther King contra la segregación y la injusticia racial. Por eso resulta absurdo considerar que la desobediencia civil pacífica sea inconstitucional e implica desconocer la presidencia de Abelardo de la Espriella. Todo lo contario, puede llegar a ser la mejor defensa de la Carta, siempre y cuando el senador Cepeda la convoque desde su legítimo ejercicio como opositor que le confiere el artículo 112 y respete todo el articulado de la Carta, lo que implica, obviamente, <strong><em>reconocer sin ambages la presidencia de Abelardo de la Espriella</em></strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Un Tigre convertido en Bambi</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Así ese Tigre ahora se parezca cada vez más al Bambi de Disney, vanidoso y juguetón, que depende del respaldo del Tío Donald Trump. Por eso se apresuró a suscribir su intervencionista y depredadora doctrina <strong>“Donroe</strong>”, la de América para Maga y sus negocios. Pero, además, a llevar y portar el belicoso “<strong>Escudo de las Américas</strong>”. Alianzas Políticas que, de llevarse a cabo, en nombre de un anunciado supuesto <strong>Plan Patriota</strong>, menoscabarían casi por completo el principio de nuestra soberanía estatal, la integridad de nuestro territorio al someterlo al ritmo extractivista de “<em>perforar, perforar, perforar”</em> y afectaría la vida de miles de colombianos por los telebombardeos de MAGA, cuyo número de víctimas civiles por los llamados “daños colaterales” sería incontable, como ha venido sucediendo con los bombardeos contra lanchas supuestamente con alijos de cocaína en el mar caribe y pacífico. El desarrollo de tales planes conllevaría la violación del numeral 6 del articulo 189 de la Constitución, que le exige al presidente <em>“proveer la seguridad exterior de la República, <strong>defendiendo la independencia y la honra de la Nación y la inviolabilidad del territorio”</strong>. </em>Además, el uso intensivo del fracking para “perforar, perforar y perforar”, también desconocería el artículo 59, que señala que a la propiedad “<em>le es inherente una <strong>función ecológica</strong></em>”, pues los territorios en donde se realice sufrirán un grave deterioro ambiental.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>¿Patria Milagro o Malograda?</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Frente a semejante admiración, amor y desenfreno por MAGA, esa <em>“Patria Milagro</em>” puede llegar a ser una Patria Malograda para la mayoría de colombianos y sus riquezas horadadas en beneficio de Maga y sus socios locales. De manera que la desobediencia civil nada tiene que ver con un “golpe de Estado”, mucho menos es una carta de malos perdedores. Es, simplemente, el ejercicio civilista de una oposición pacífica en defensa de la Constitución del 91, que debe empezar por el reconocimiento pleno de la presidencia de Abelardo de la Espriella por parte del senador Iván Cepeda y no darle así coartadas para desatar una represión violenta y creciente de quienes estamos comprometidos, como ciudadanía, con la vigencia y defensa pacífica de la Constitución del 91. Aunque las consecuencias puedan ser las anunciadas por Thoreau, si el Tigre desata una violencia arbitraria contra los opositores, cuando señala que <em>“bajo un gobierno que encarcela injustamente, el lugar correcto para un hombre justo es también la prisión</em>”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Homenaje a Gustavo Gallón Giraldo</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">De esta forma, quizá podríamos rendir un homenaje póstumo al jurista, sociólogo y politólogo Gustavo Gallón Giraldo, oriundo de Cali y quien murió el 30 de junio pasado en forma repentina en Ginebra, Suiza, en donde representaba como embajador al Estado colombiano ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Entre sus numerosos y lúcidos libros, destaca <strong>“La República de las armas”</strong>, donde develó la inexistencia de la democracia cuando ella es sustituida por el uso represivo del estado de sitio durante más de 15 años y las facciones liberales-conservadoras se repartieron “miti-miti” el Estado por 16 años, hasta llegar al extremo de burlar el triunfo electoral de la ANAPO y del general Rojas Pinilla, utilizando como coartada la “defensa de la democracia y la estabilidad institucional”. Tales son las argucias de los que siempre han usufructuado el Estado para su beneficio particular y ahora pretenden seguir haciéndolo en nombre de la “Patria Milagro”. Es decir, los que en realidad <strong>NUNCA</strong> han dejado de gobernar y ahora cínicamente estigmatizan a la desobediencia civil pacífica como un “golpe de Estado” y hasta una amenaza comunista a la “democracia”. “Democracia” cuya verdadera esencia es la mercadocracia imperial cacocrática de Donroe y Maga, que al parecer tiene los días contados hasta el 3 de noviembre de este año, cuando se celebren las elecciones para la Cámara de Representantes y otros comicios federales, estatales y locales que forman parte del ciclo electoral bienal del Congreso de los Estados Unidos. Amanecerá en noviembre y entonces veremos si todavía hay lugar para milagros democráticos, al menos en el norte. Entonces la “Patria Milagro” del presuntuoso Bambi quedaría sin el padrinazgo político del Tío Donald, sin el cual no podrá realizar “milagrito” alguno a favor de Maga, Donroe, El Escudo de las Américas y sus insaciables mercaderes, asistidos por mercenarios profesionales y bombardeos teledirigidos desde el Pentágono.</p>
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        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130964</guid>
        <pubDate>Sat, 04 Jul 2026 17:17:36 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[LA DESOBEDIENCIA CIVIL COMO DEFENSA DE LA CONSTITUCIÓN DEL 91]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
            </media:content>
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        <item>
        <title>GANÓ EL TIGRE ¿REINARÁ LA LEY DE LA SELVA­­­­­­­­? (II)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/gano-el-tigre-reinara-la-ley-de-la-selva-ii/</link>
        <description><![CDATA[<p>Si uno lee con atención el discurso del Tigre, más allá de la música, sus himnos gloriosos, fuegos pirotécnicos y rugidos victoriosos, encuentra que su democracia se agota en la mercadocracia y, lo que es más grave, en una compañía ilimitada con MAGA para la explotación de las riquezas y la biodiversidad de nuestra Nación, entregadas a su generosa voracidad.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Continuaré comentando el fastuoso discurso de celebración del Tigre en <strong>“La Ventana al Mundo</strong>”, abordando su concepción de la democracia, la cual jura defender, para comprender su alcance y lo que podemos esperar durante los próximos 4 años. Lo primero que resalta es la extrema incoherencia entre sus discursos de campaña, en los que fustigaba como enemigos irreconciliables a quienes piensan diferente y proponen otra visión de Colombia –amenazando incluso con destriparlos&#8211; y su discurso de celebración, donde parece haber comprendido el sentido vital y pluralista de la democracia y declara que no tiene enemigos: <em>“en democracia no existen enemigos irreconciliables. Existen compatriotas que piensan diferente y que tienen exactamente los mismos derechos”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Un tigre domesticado?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Extrema incoherencia que, obviamente, no se resuelve en el discurso, sino en la realidad y en el trato que recibirán sus opositores y críticos, permitiéndoles no solo disentir sino actuar en defensa de los derechos sociales de las mayorías y también de las minorías. Y es en esta tensión en donde se disputan dos visiones y prácticas de la democracia que resultan difícilmente compatibles. De una parte, la democracia republicana y, de otra, la democracia liberal que, por la pugnacidad, populismo, discurso autoritario y militarista del Tigre, <strong>“Firmes por Colombia”</strong>, puede derivar en el eufemismo de la llamada <strong><em>“democracia iliberal</em></strong>”, que debería sublevar y sonrojar a todo auténtico liberal, pues sin garantías plenas para el ejercicio de las libertades públicas no existe democracia alguna. ¿Será que la banda presidencial lo domesticará y dejará de ser ese fiero tigre destripador de la campaña?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Democracia o mercadocracia?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">De un lado, tenemos la visión de la democracia republicana, que postula la cuestión social y la justicia como igualdad de oportunidades, cuya esencia es el Estado Social de derecho y, de otra parte, la visión liberal que reduce la democracia a una defensa a ultranza de la propiedad privada y sus garantías para la competencia en el mercado, haciendo del Estado de derecho su baluarte principal. Es claro que la Constitución del 91 desde su artículo 1 consagró la democracia en clave republicana. Por ello nos dice que Colombia es una república que está fundada en “<em>el respeto de la dignidad humana, en el trabajo y la solidaridad de las personas que la integran y en la <strong>prevalencia del interés general”</strong>.</em> A renglón seguido, en el artículo 2, señala como fines esenciales del Estado: “<em>servir a la comunidad y promover la prosperidad general”</em>, entre otros, como “<em>defender la independencia nacional, mantener la integridad territorial y asegurar la convivencia pacífica y la vigencia de un orden justo”</em>. Por otra parte, el artículo 13 explícitamente nos dice que “<em>el Estado promoverá las condiciones para que <strong>la igualdad sea real y efectiva</strong> y adoptará medidas en favor de los grupos discriminados o marginados”</em>. Y, como si fuera poco, el artículo 53 promueve la defensa de los trabajadores en términos prevalentes, pues señala que se debe reconocer “<em>la situación más <strong>favorable al trabajador en caso de duda</strong> en la aplicación e interpretación de las fuentes formales de derecho y la <strong>primacía de la realidad sobre las formalidades</strong> establecidas por los sujetos de las relaciones laborales”</em>. En una palabra, que la justicia social no puede ser burlada por las argucias leguleyas de tinterillos para la protección de los intereses patronales. Por último, en relación con el sagrado derecho de la propiedad privada, el artículo 58 no deja duda que: “<em>la propiedad <strong>es una función social</strong> que implica obligaciones. Como tal, le es inherente una <strong>función ecológica</strong>. El Estado protegerá y <strong>promoverá las formas asociativas y solidarias de propiedad”</strong></em> y que “<em>por motivos de utilidad pública o de interés social definidos por el legislador, podrá haber expropiación mediante sentencia judicial e indemnización previa. Esta se fijará consultando los intereses de la comunidad y del afectado”</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Democracia es equidad social</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Con toda razón, en algún ensayo sobre la democracia, el maestro Estanislao Zuleta escribió que un “<em>auténtico demócrata es aquel que está con quienes <strong>tienen más necesidades</strong> y <strong>menos posibilidades”</strong></em>, pues un ciudadano sin derechos vitales a un trabajo digno, un ingreso justo, salud, educación, la propiedad de su terruño o una modesta vivienda, siempre estará a merced y subordinado, sometido casi como un siervo, a quienes disponen y acumulan esos derechos para su propio beneficio. Tal es la igualdad real o social que debería promover la igualdad formal o legal, que todos tenemos en la letra de la Constitución, pero que no existe en la realidad cotidiana de la vida, que es en donde se juega realmente la democracia. Obviamente, no se trata de la igualdad en los resultados medidos en términos de la misma prosperidad y riqueza para todos, pero sí de la igualdad de oportunidades en la vida para todos y todas, sin puntos de partida donde unos pocos acumulan privilegios y ventajas insuperables que se perpetúan por generaciones. Y solo mediante la intervención del Estado Social de derecho ello es posible, pues el mercado no conoce de equidad social sino de competencia entre desiguales, cuyas diferencias aumentan en proporción casi directa a la supuesta neutralidad, seguridad y estabilidad jurídica brindada por el Estado de derecho liberal.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La mercadocracia depredadora del Tigre</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y resulta que, si uno lee con atención el discurso del Tigre, más allá de la música, sus himnos gloriosos, fuegos pirotécnicos y rugidos victoriosos, encuentra que su democracia se agota en la mercadocracia y, lo que es más grave, en una compañía ilimitada con MAGA para la explotación de las riquezas y la biodiversidad de nuestra Nación, entregadas a su generosa voracidad. ¿En dónde quedará el principio constitucional social de la propiedad y su función ecológica? Citemos algunos bellos pasajes, con loas a la igualdad y prosperidad de todos, que no dejan de ser muy preocupantes, como el siguiente dirigido a los votantes de Cepeda: “<em>sus derechos, aun cuando <strong>no hayan votado por mí, serán respetados</strong></em><strong>”. </strong>¿Acaso podría ser de otra forma? Luego, en un derroche de lirismo, afirma: “<em>Nos dijeron que era imposible construir <strong>una nación de propietarios</strong>, de oportunidades y de <strong>progreso para todos.</strong> Pues esta noche el pueblo colombiano ha respondido con una sola voz: sí se puede tener una Patria Milagro en el gobierno del Tigre”. </em>Lo cual significa que el Tigre deberá cumplir y profundizar la titulación de tierras para millones de campesinos, despojados de sus parcelas tanto por los paramilitares de las AUC que asesoró, como por grupos guerrilleros que se disputaban esos territorios y economías ilícitas. Entonces daría así pleno cumplimiento al ACUERDO DE PAZ entre el ESTADO y las extintas Farc-EP. Acuerdo que, junto a la JEP, abomina y prometió erradicar, como la coca, de la “Patria Milagro”. Quizá lo que quiso decir fue “<em>una nación <strong>para propietarios</strong></em>”, pero no escuchó bien en su audífono en medio de tanta algarabía.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Un tigre estafador?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero, si llegaré a realizar ese milagro de “<strong><em>construir una patria de propietarios</em></strong>”, además de brindar <strong><em>“oportunidades y progreso para todos</em>”,</strong> habrá estafado y robado la confianza a millones de sus electores, pues ese era el centro del programa progresista de Iván Cepeda y del Pacto Histórico. Sin duda, no sucederá, como una muestra más de su extrema incoherencia, cuyo nombre en política es demagogia. Y la principal consecuencia de la demagogia es la ingobernabilidad que genera por no cumplir tantas promesas irrealizables, como le sucedió a el “gobierno del cambio”. Pero continuemos con esa “Patria Milagro”: <em>“Sí podemos recuperar el orden, sí podemos <strong>reconstruir la República,</strong> sí podemos gobernar con <strong>CERO CORRUPCIÓN, sin lugar para la politiquería</strong>”.</em> Lo cual quiere decir que no dará cuotas en su gabinete a los que siempre han gobernado con corrupción y politiquería, bajo diferentes siglas como “Cambio Radical”, “Centro Democrático”, “La U”, partidos liberal y conservador con representación en el Congreso y a los cuales durante su campaña repudió y hasta llamó delincuentes. Pero ya anunció a Rodrigo Lara Restrepo como futuro ministro del interior, quien fuera director de Cambio Radical, curiosamente el partido político con el mayor número de congresistas condenados por parapolítica, 14 en total<a href="#_edn1" id="_ednref1">[i]</a>, por el delito de concierto agravado para delinquir en asocio con las AUC, mediante el constreñimiento de miles de electores. A eso llama el Tigre “<strong><em>cero corrupción y sin politiquería</em></strong>”. Un discípulo aventajado del expresidente Álvaro Uribe Vélez, que prometió lo mismo. Sin duda, con esa criminal alianza esos congresistas condenados de Cambio Radical participaron entonces en la <em>refundación de la Patria</em>, como la llamaban las AUC, y ahora el Tigre llama “<strong><em>reconstruir la República”.</em></strong> En este caso, parece haber extrema coherencia. Pero la pregunta obvia es ¿Será así como se defiende la democracia?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>&nbsp;¿De cuál democracia nos habla el Tigre?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La respuesta la encontramos en sus aliados internacionales, quienes son en la actualidad los más eficaces depredadores y demoledores del Estado de derecho, la democracia liberal, el derecho internacional, la soberanía de los Estados y la autodeterminación de sus pueblos: Trump en Estados Unidos de Norteamérica y Netanyahu en Israel. Tal alianza la anunció el Tigre con máxima incoherencia: <strong><em>“Vamos a fortalecer nuestras relaciones con todos los países que respetan la democracia, no tendremos relaciones con los países que no respetan la libertad y el estado de derecho. Seremos un socio serio, un aliado leal y una voz firme en defensa de la libertad en el continente”.</em> </strong>Por eso ya anunció su ingreso al <strong>“Escudo de las Américas</strong>”<a href="#_edn2" id="_ednref2">[ii]</a>y un supuesto <strong>“Plan Patriota</strong>”, para en 90 días acabar con el narcoterrorismo y las economías ilícitas. Asistiremos, entonces, a una especie de Apocalypse Now con bombardeos teledirigidos desde MAGA, abrazos y felicitaciones de Trump con el Tigre en el despacho oval y saludo patriótico de <strong>“Firmes por Colombia”</strong> e intercambio de gorras. Hasta de pronto Trump le ofrece a su compatriota y copartidario republicano, el Tigre Abelardo, extender su nacionalidad a toda Colombia y así coronar su doctrina Donroe<a href="#_edn3" id="_ednref3">[iii]</a> con el estado número 52, el primero en Suramérica: “¡Firmes por la Patria!”.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://verdadabierta.com/de-la-curul-a-la-carcel/">https://verdadabierta.com/de-la-curul-a-la-carcel/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Escudo_de_las_Am%C3%A9ricas">https://es.wikipedia.org/wiki/Escudo_de_las_Am%C3%A9ricas</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref3" id="_edn3">[iii]</a> <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Doctrina_Donroe">https://es.wikipedia.org/wiki/Doctrina_Donroe</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130891</guid>
        <pubDate>Mon, 29 Jun 2026 00:39:41 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[GANÓ EL TIGRE ¿REINARÁ LA LEY DE LA SELVA­­­­­­­­? (II)]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>GANÓ EL TIGRE ¿REINARÁ LA LEY DE LA SELVA­­­­­­­­? (I)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/gano-el-tigre-reinara-la-ley-de-la-selva-i/</link>
        <description><![CDATA[<p>No deja de ser sorprendente esa transfiguración de una fiera depredadora, que en campaña hablaba de “destripar a la izquierda” y a sus miles de seguidores, ahora convertida en un aplomado abogado que cita el artículo 188 de la Constitución Política y dice encarnar y simbolizar la “unidad nacional”.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">El discurso de celebración de Abelardo de la Espriella de su victoria en la segunda vuelta, según el preconteo por poco más de 250.000 votos sobre Iván Cepeda, en el marco de <strong><em>“La ventana al mundo”</em></strong> en Barranquilla, pasará a nuestra historia como el comienzo de la era de la política esperpéntica, acompañada de luces, música y efectos especiales. &nbsp;Fue una presentación estelar más propia de Shakira o Maluma, que la de un próximo jefe de Estado. ¿Cómo será el acto de posesión presidencial? Seguro que invitará al menos a Shakira y un gran tenor italiano, dada su afición por el bel canto, afín a su nacionalidad italiana, más la presencia de otro gran artista estadounidense, para ser totalmente leal a su MAGA, que tanto admira, incluso más allá de su nacionalidad colombiana, como lo demostró en su celebración telefónica con su padrino, Donald Trump. De allí, que valga la pena analizar esa puesta en escena cargada de simbolismo y el contenido de su discurso, para poner de presente la máxima “<strong>in-<em>coherencia</em></strong>” de sus histriónicos rugidos y eufóricas expresiones, así como su probable alcance durante los próximos 4 años. Por lo pronto, hay que reconocerle que ya superó con creces las aburridas y extensas presentaciones y disertaciones de su paisano, el presidente Gustavo Petro, muy modestas y discretas frente a la parafernalia circense de su triunfal debut. Es probable que ni siquiera la portentosa imaginación de García Márquez hubiese concebido un show tan macondiano y exotérico, con esa mezcla de religiosidad exaltada y militarismo intimidatorio, agradeciendo su triunfo a pastores de iglesias cristinas y militares en la reserva. Ya de entrada, revela que intentará convertir a la otra mitad de colombianos por ese camino de salvación y heroísmo. Esa otra mitad que durante gran parte de la campaña no dejo de estigmatizar y llamar delincuentes, bandidos y comunistas. Por eso, es inevitable empezar por tratar de entender esa milagrosa conversión personal, una verdadera transfiguración de su identidad, que de entrada es el primer “milagro” que presenciamos sin haber empezado a gobernar.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La transfiguración de una fiera destripadora</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">No deja de ser sorprendente esa transfiguración de una fiera depredadora, que en campaña hablaba de “destripar a la izquierda” y a sus miles de seguidores, ahora convertida en un aplomado abogado que cita el artículo 188 de la Constitución Política y dice encarnar y simbolizar la <em>“unidad nacional</em>” para proteger los “<em>derechos y libertades de todos los colombianos</em>”. Sin duda, asistimos al primer milagro de este taumaturgo que, con su vicepresidente tecnócrata, José Manuel Restrepo, convertido repentinamente en telonero del espectáculo, harán de toda Colombia una <strong>“Patria Milagro</strong>”. ¿Cómo entender esa transfiguración? Habrá que atribuirla a la alquimia constitucional que es capaz de transformar a un candidato “cargado de tigre” en un civilizado estadista, al menos en el discurso, faltará ver en la realidad, que es donde realmente importa. Por ahora, la Constitución no es más que un libreto protocolario para tranquilizar incautos. &nbsp;De no cumplirla y solo recitarla, entonces estaremos frente a una grave esquizofrenia política y constitucional, parecida a la vivida y sufrida por su admirado antecesor, Álvaro Uribe Vélez, que terminó abusando y cambiando un artículito de la sacrosanta Constitución del 91. Hasta llegó a decir que el Estado de opinión era superior al Estado de derecho. Es probable que también el Tigre llegué a afirmar que la salvación de la Patria está por encima de la Constitución. Pero, como tanto gusta al Tigre Abelardo hablar de extrema coherencia, vamos analizar someramente algunos apartes de su discurso que develan extremas contradicciones e incoherencias. Vamos hacerlo en dos entregas, empezando esta con el significado que le asigna a la Patria y el alcance de su consigna: <strong>“Firmes por la Patria”.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿De cuál Patria nos habla?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Nos habla sobre todo de la Patria de los negocios y los grandes mercaderes, de sus inversiones y su codicia sin límite, que no depararán en la depredación de nuestra portentosa biodiversidad, utilizando el fracking para <strong><em>“perforar, perforar y perforar”</em></strong>, en asocio con petroleras internacionales y de MAGA, como lo pregona y hace Trump en America First, sin escatimar los daños irreversibles causados al planeta y la actual catástrofe climática. No demorará Trump en proponerle extender sus inversiones hoteleras y campos de golf para hacer de Barranquilla la Miami del Caribe, así como lo hizo con su cómplice genocida, Netanyahu, para convertir a Gaza en la Riviera del Oriente Próximo. Es muy probable que ambos, con ese espíritu de empresarios que tienen, terminen haciendo buenos negocios con la asesoría del vicepresidente, José Manuel Restrepo, que será el vendedor internacional de la marca Colombia, como ya lo anunció el Tigre, invitando a Elon Musk para que ensamble sus Teslas en Medellín y se interese por explorar las tierras raras que necesita su empresa espacial. Así irán haciendo de la <em>Colombia Milagro</em> un Dorado para un selecto grupo de emprendedores nacionales e internacionales, con el apoyo de todos los gremios y el corifeo de los grandes medios de comunicación. Hasta acabarán convenciéndonos a todos de ese milagro económico que eliminará en pocos meses la pobreza, la economía informal y hasta el desempleo, por lo cual no serán necesarias políticas sociales, si acaso subsidios puntuales.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Primero la seguridad, matriz de la paz</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero, para ello, antes se necesitan los héroes de la Patria, esa legión de abnegados militares que ofrendarán sus vidas por la seguridad, matriz de la paz, que todos disfrutaremos en 90 días en los campos y ciudades, gracias a miles de ciudadanos “<strong><em>firmes por la Patria”,</em></strong> como otrora lo hicieran Carlos Castaño en compañía de Mancuso, Jorge 40 y Don Berna con los buenos muchachos del DAS. A todos ellos asesoró el Tigre y condujo desinteresadamente por los caminos de la desmovilización en compañía de su colega, Mario Iguarán, entonces viceministro de justicia en el gobierno de Álvaro Uribe. Por eso, con la asistencia del audífono en su oído derecho, recitó el Tigre la <strong><em>Oración Patria</em></strong> que rezan los militares para insuflar su espíritu de valor y así sacrificar sus vidas en defensa del patrimonio y la Patria de unos pocos. Esa es la esencia del patriotismo y el alcance de ese grito estentóreo: <strong>“Firmes por la Patria”. </strong>Tampoco podía faltar en su discurso la defensa a ultranza de la democracia, del respeto a la separación de las ramas del poder público, de las libertades ciudadanas y de las garantías al senador Iván Cepeda para el ejercicio de la oposición, siempre y cuando no se le ocurra promover la subversión, es decir, liderar protestas y movilizaciones ciudadanas en defensa de derechos sociales conquistados durante el gobierno del cambio. Porque es muy curioso que, para el Tigre, como para casi todo el establecimiento y sus poderosos gremios, en Colombia no existe el Estado Social de derecho consagrado en el artículo 1 de la Constitución, pues solo nos hablan del Estado de derecho. Pero sobre esa peculiar concepción del Estado y la democracia trataré en la segunda parte, ya que requiere un análisis más detallado y extenso de ese espectacular y emotivo discurso pronunciado, mejor recitado, gracias al discreto audífono instalado en su oído derecho, en medio de cánticos gloriosos y ese deslumbrante juego de luces de navidad en <strong>“La Ventana al mundo”.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130698</guid>
        <pubDate>Tue, 23 Jun 2026 04:32:14 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>ÚLTIMO LLAMADO</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/ultimo-llamado/</link>
        <description><![CDATA[<p>&#8220;FIRMES POR LA PATRIA: Esa consigna es la quintaesencia del autoritarismo y el militarismo, adobado y camuflado tras una constelación artificiosa de símbolos patrios, que no logran ocultar del todo la deformidad teratológica de los “tres huevitos” de Uribe: “Seguridad, inversión y cohesión social”.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Escribo estas líneas al mediodía de este domingo 21 de junio de 2026, entre la interpelación y el testimonio, pues seguramente ya en las urnas está decidida la suerte de todos los colombianos. Una suerte que conoceremos después de las 4 de la tarde. Quedan un poco más de dos horas para saberlo. Interpelar es “preguntar a alguien para que dé explicaciones sobre algo o para que cumpla una obligación”. Está claro que quienes ya votaron, cumplieron con su obligación y derecho a definir quién será el presidente de la República del 7 de agosto de 2026 al 2030. Es prácticamente imposible conocer las motivaciones, las razones, los intereses y las necesidades, así como los temores, prejuicios, odios, esperanzas y hasta constreñimientos, más o menos violentos, que están detrás de cada voto. Entre estos últimos, desde la coacción casi insuperable de organizaciones armadas ilegales, hasta el chantaje a numerosos empleados públicos temerosos de perder su empleo y de miles de trabajadores de empresas privadas, cuya estabilidad laboral dependerá de la lealtad al candidato y partido de su patrón o empresario.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El mito de la voluntad ciudadana</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Uno de los grandes mitos y supuestos de la democracia liberal, por estos días desmentido en todas las latitudes, es el ejercicio libre y soberano de la voluntad de cada ciudadano y ciudadana frente a las urnas. Entre muchas circunstancias, ya lo sabemos, porque esa voluntad es fácilmente manipulable por los algoritmos, la IA, la desinformación que circula vertiginosa por las redes sociales, pero sobre todo por la habilidad de algunos candidatos para seducir a millones de ciudadanos a partir de espejismos, miedos, esperanzas, frustraciones, prejuicios y odios, todo ello reflejado en el llamado marketing electoral, en la publicidad y las consignas que agitan durante sus campañas. Por eso, la voluntad ciudadana termina siendo más aquella configurada por los candidatos y sus estrategas de marketing electoral, que la decisión reflexiva, serena y argumentada de cada elector expresada en su voto en las urnas. Algo parecido a ese otro gran mito llamado “Bien Común”, que no preexiste como algo que se encuentre en el horizonte, sino que se construye difícilmente a partir de disputas, concesiones y transacciones entre múltiples intereses y valores en conflicto. Por eso es tan esquivo y muchas veces inexistente, como calamitosamente lo sufren millones de colombianos con el presupuesto objetivo de ese “bien común” que es la salud pública, convertida hoy en una calamidad pública. Pero volviendo al tema de las campañas electorales y sus lemas, ellas configuran y a la vez reflejan el tipo de voluntad ciudadana que terminan creando, estimulando y expresando en las urnas. Por eso vale la pena, aunque sea demasiado tarde, realizar un breve análisis de los símbolos, figuras y consignas de la campaña de Abelardo, favorito en las encuestas para ganar en esta segunda vuelta, y deducir de ellas no solo el tipo de voluntad ciudadana que es configurada, sino sobre todo el tipo de ciudadano y ciudadana que es llevado a las urnas supuestamente a defender la Patria.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Abelardo, el Tigre: “Firmes por la Patria”.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El mayor mérito de la campaña de Abelardo es su agresividad y brutalidad, cuyo trasfondo ha sido el miedo a la inseguridad y la exacerbación de prejuicios, frustraciones y odios contra la izquierda, que anunció destripar, para lo cual apela a un patrioterismo militar que desprecia la civilidad y sus rasgos distintivos, la racionalidad y los acuerdos, para sustituirla por la fuerza y el grito estridente de “Firmes por la Patria”, que desprecia los argumentos, las concesiones y transacciones. En una palabra, su consigna es la quintaesencia del autoritarismo y el militarismo, adobado y camuflado tras una constelación artificiosa de símbolos patrios, que no logran ocultar del todo la deformidad teratológica de los “tres huevitos” de Uribe: “Seguridad, inversión y cohesión social”. Por eso, las imágenes centrales de su campaña son tan violentas: un tigre que rasga con sus garras la bandera nacional, rompiéndola en tres franjas. Lo que presagia todo lo contrario de lo que debería ser el patriotismo, forjar la Unidad Nacional, como lo ordena la Constitución, dividiéndola en tres franjas o partes difíciles de remendar y reconciliar, que ignoramos por ahora cuáles pueden ser, pero es factible presumirlas. Una de ellas, desde luego, es el gran establecimiento, pues todos los gremios empresariales y grupos económicos lo han respaldado, tras bambalinas, como también lo han hecho todas las macroempresas electorales y clientelistas, que se autodenominan partidos políticos, y él se apresura a rechazar, pero que incondicionalmente le brindarán su apoyo de llegar a la Casa de Nariño.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Abelardo, el outsider</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin duda, Abelardo es un excelente outsider, pues sus triunfos y goles los ha anotado fuera de lugar, jugando con personajes que en su mayoría han estado también fuera del campo de la legalidad, brindándoles su asesoría de avezado penalista, “para burlar las leyes sin violarlas o para violarlas sin castigo” -según la expresión de Gabo en su Proclama “Por un país al alcance de los niños”—como los paramilitares, David Murcia Guzmán (DMG) y Alex Saab. Es decir, desde los mayores criminales de lesa humanidad, pues los “paras” superan en asesinatos, masacres y desapariciones a las extintas Farc-Ep, hasta los más representativos estafadores y lavadores de fortunas, por lo cual está en líos judiciales en Estados Unidos, dada sus penumbrosas relaciones con Alex Saab, testaferro de Maduro, y de otros implicados con el narcotráfico. Con semejante pasado, es explicable que haya tomado como mascota al tigre, un furioso felino depredador, que la única ley que respeta es la del más fuerte –algo que avergonzaría a cualquier abogado—y con el cual se identifican millones de sus electores, quienes revelan así una preocupante fascinación y admiración por la fuerza sin límites de una fiera. Una fiera que incluso podría devorarlos si los confunde con los corruptos que anuncia Abelardo serán la presa favorita del Tigre.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La ciudadanía no es una manada</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">También por eso, en sus mítines y entrevistas, Abelardo se refiere a sus seguidores como una <strong><em>manada </em></strong>que debe seguirlo incondicionalmente y en forma leal, sin considerarlos ciudadanos e incluso los invita a marcarlo en el tarjetón con una raya, acción propia de una fiera y no de un ciudadano. Ninguna escenografía más brutal y vergonzosa para una persona decente que esa conversión de las elecciones en un circo con fieras, donde es invitado a votar como un miembro más de una <strong><em>manada irracional</em></strong>, supuestamente para defender y salvar a la Patria. La pregunta obvia para todos ellos, sería ¿Convertirán la Patria en una selva donde gobernarán los más brutales y leales a un Tigre?  ¿Cuál sería el destino de esa Patria en manos de los más violentos y astutos? Conoceremos esas respuestas en menos de dos horas. En caso de imponerse la manada sobre la ciudadanía, nos llevará más de cuatro años volvernos a reconocer todos como colombianos, miembros de una nación democrática, y Colombia quedará mas rasgada y destrozada que la bandera de la publicidad electoral de El Tigre.</p>
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        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130665</guid>
        <pubDate>Sun, 21 Jun 2026 18:57:48 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[ÚLTIMO LLAMADO]]></media:description>
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                            </item>
        <item>
        <title>Más allá de celebraciones estridentes y derrotas apabullantes</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/mas-alla-de-celebraciones-estridentes-y-derrotas-apabullantes/</link>
        <description><![CDATA[<p>Sería no solo muy lamentable, sino realmente absurdo, inadmisible y condenable, que por la diferencia de unos cuantos votos se vaya a terminar cortando más cabezas colombianas después de conocerse los resultados este domingo.</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><em>“El que vence engendra odio, el que es vencido sufre. Con serenidad y alegría se vive si se superan victoria y derrota</em>”, <em>Dhammapada</em> (capítulo XV-202)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hernando Llano Ángel</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este aforismo del Dhammapada, sabia advertencia contra la futilidad de las guerras y la obsesión por vencer, deberíamos tenerlo en cuenta todos los colombianos mañana domingo 21 de junio, cuando elijamos presidente de la República, pero también en los resultados de nuestra Selección en el mundial de fútbol. Así lo ha expresado el mismo presidente Petro en manifestación pública en Cali: <a><em>“Ningún ciudadano o ciudadana que haya defendido este Gobierno, que me haya hecho presidente, debe agredir a nadie el domingo. Nada, a nadie</em></a><em>”, </em>ha enfatizadodurante un acto con sus seguidores en Cali<em>. “Lo ordeno como presidente y mandatario del mandato que es el pueblo”<a href="#_edn1" id="_ednref1"><strong>[i]</strong></a>.</em> Un mensaje muy significativo, dirigido a sus seguidores, en la ciudad que fue el epicentro del llamado “estallido social” en el 2021, para desactivar posibles excesos y provocaciones que deriven en víctimas mortales. Un llamado que incluso deberíamos tener en cuenta en la forma como celebremos los resultados de la Selección en el mundial de fútbol. Por ahora, estamos eufóricos con la victoria de 3-1 sobre Uzbequistán, pero el martes 23 de junio podemos lamentar la derrota o el empate frente a la República Democrática del Congo y el 27 ante Portugal. De nuevo, citaré a Gabo y su Proclama “Por un País al alcance de los niños”: <em>“Nuestra insignia es la desmesura. En todo: en lo bueno y en lo malo, <strong>en el amor y en el odio, en el júbilo de un triunfo y en la amargura de una derrota</strong>. Destruimos a los ídolos con la misma pasión con que los creamos. Somos intuitivos, autodidactas espontáneos y rápidos, y trabajadores encarnizados, <strong>pero nos enloquece la sola idea del dinero fácil</strong>”</em><a href="#_edn2" id="_ednref2">[ii]</a>. Por eso la única forma de conservar la serenidad y la alegría, para los próximos encuentros y después de las elecciones, es superando el jolgorio de los triunfos y la tristeza por los empates o las derrotas. Eso lo saben muy bien los jugadores de la Selección. Con mayor razón deberíamos saberlo todos los ciudadanos en la política, ese juego del poder que nos define cómo vivimos y morimos, desde la cuna hasta la tumba. Hay que repetirlo hasta la saciedad, como bien lo expresaba Albert Camus en situaciones de máxima confrontación y tensión política: “<strong><em>No estoy hecho para la política porque soy incapaz de desear o de aceptar la muerte del adversario”</em></strong>. Por eso Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda tienen la máxima responsabilidad política e histórica mañana, cuando conozcamos el resultado de las elecciones. Entre otras cosas, porque las elecciones se inventaron para contar las cabezas, en lugar de cortarlas y así evitar la muerte del adversario, que en el futuro podrá de nuevo aspirar a ganar el apoyo de las mayorías. Esa es la primera y vital condición para la existencia de la democracia. Aunque entre nosotros todavía parece estar en duda.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“¡Contar cabezas en lugar de cortarlas!”</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Según el informe de la Misión de Observación Electoral (MOE)<a href="#_edn3" id="_ednref3">[iii]</a> hasta los comicios celebrados para Congreso en este 2026 el número de víctimas mortales ya había superado la cifra de 67 colombianos, siendo el precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, del Centro Democrático, la víctima más lamentada y repudiada. Pero no debería ser así, pues la democracia muere con cada víctima que es asesinada por razones políticas, más allá de su afiliación partidista, su origen y posición social o su mayor o menor liderazgo público. Simplemente porque la vida de todas las personas en una democracia tiene igual valor y no tolera gradaciones de víctimas de primera o segunda categoría, así como el voto tiene igual valor para todos, independientemente de la riqueza o pobreza del elector, de su sabiduría o ignorancia. Por eso, sería no solo muy lamentable, sino realmente absurdo, inadmisible y condenable, que por la diferencia de unos cuantos votos se vaya a terminar cortando más cabezas colombianas después de conocerse los resultados este domingo. Sería la perdida total del sentido de las elecciones. Las urnas se convertirían en más tumbas y los votos de vida en sufragios luctuosos. En gran parte, ello dependerá de cómo ambos candidatos reciban los resultados del preconteo electoral, así como de la total imparcialidad y absoluta marginalidad del presidente Gustavo Petro durante dicho proceso.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Petro ante el juicio de la historia</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Su intromisión no solo sería una grave violación de la Constitución, sino que negaría su condición de gobernante demócrata, como se precia de serlo y hasta ahora ha intentado demostrarlo, a pesar de su beligerancia verbal, intemperancia y críticas contra decisiones de altos tribunales, que cuestiona con frecuencia, pero siempre termina acatando y cumpliendo. Es justo reconocerlo, pues lo ha hecho sin atentar contra la autonomía e independencia de la rama judicial y menos introduciendo micrófonos y grabadoras en sus recintos, como impunemente lo ordenó el entonces presidente Álvaro Uribe Vélez contra la Corte Suprema de Justicia<a href="#_edn4" id="_ednref4">[iv]</a> durante sus investigaciones y deliberaciones por investigaciones relacionadas con la parapolítica, que afectaron a gran parte de congresistas de su coalición de gobierno. No hay que olvidar que terminaron siendo condenados cerca de 60<a href="#_edn5" id="_ednref5">[v]</a>, entre ellos su primo Mario Uribe<a href="#_edn6" id="_ednref6">[vi]</a> y Miguel de la Espriella<a href="#_edn7" id="_ednref7">[vii]</a>, familiar cercano de Abelardo. De otra parte, bien sabe el presidente Petro que no puede seguir el mal ejemplo del entonces presidente liberal Carlos Lleras Restrepo<a href="#_edn8" id="_ednref8">[viii]</a>, quien tuvo responsabilidad directa en la burla y el fraude electoral contra el general (R) Gustavo Rojas Pinilla y el triunfo de la ANAPO esquilmado ese 19 de abril de 1970, que a la postre dio origen al M-19 y su posterior ingreso a dicha organización como joven rebelde. No solo sería una insólita paradoja política, sino una negación de toda su fulgurante carrera como congresista opositor, alcalde de Bogotá y presidente de la República, que la historia no le perdonaría y cuyas consecuencias en el presente serían funestas. De allí que su llamado ayer en Cali a sus seguidores sea tan oportuno y valga la pena repetirlo: “<strong><em>Ningún ciudadano o ciudadana que haya defendido este Gobierno, que me haya hecho presidente, debe agredir a nadie el domingo. Nada, a nadie”.</em></strong> Por eso, deberá abstenerse de emitir opinión alguna sobre el resultado del preconteo electoral y esperar con prudencia la finalización del proceso de escrutinio, que definirá el próximo presidente de 2026-2030.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El preconteo electoral no es vinculante</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">De otra parte, los candidatos De la Espriella y Cepeda deberían hacer un pacto de caballeros en el sentido de no precipitarse a celebrar victoria, solo con el resultado que arroje el preconteo electoral, sobre todo si la diferencia entre ambos es de pocos votos, pues dicho preconteo no tiene fuerza vinculante y se debe esperar hasta que el escrutinio defina el ganador. Ambos deben contener la impaciencia por celebrar un triunfo prematuro. No hay lugar con el preconteo para celebrar victorias estridentes y mucho menos derrotas definitivas si las diferencias no son significativas e irreversibles entre ambos candidatos. Como en los partidos del mundial, solo cuando el árbitro da el pitazo final &#8211;en este caso cuando el escrutinio ha finalizado y la Registraduría oficialmente da un resultado&#8211; se podrá celebrar. Y como suele suceder, entonces los jugadores reconocen con serenidad el resultado, se estrechan las manos y se retiran tranquilos al camerino, esperando en el futuro una nueva oportunidad para la revancha deportiva. Un ritual que ambos candidatos deberían emular, evitando el ganador celebrar su victoria en forma estridente y menos ir a estimular a su equipo e hinchada a salir a las calles a humillar a los derrotados, pues ello derivaría en una batalla campal que arrasaría por completo el campo de juego de la democracia, poblándolo de víctimas mortales.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El triunfo de la Constitución</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Para evitarlo, el candidato derrotado deberá, además de reconocer el resultado y felicitar al ganador, recordarle que por encima de ambos y de todos se encuentra la Constitución y que su triunfo no es absoluto y sin límites. Mucho menos que le confiere atribuciones para desconocer los derechos de los vencidos e imponer su voluntad y sus intereses por la fuerza y en forma arbitraria sobre los derrotados, ya sea en nombre de la Patria, del Pueblo o de las mayorías que dice representar. La democracia no tolera los abusos de poder y menos la soberbia y discrecionalidad sectaria y apasionada de un gobernante sin límites, extraviado en su megalomanía de salvador, defensor de la Patria o adalid de la Justicia Social, que amenaza con destripar a quienes se le opongan. En ese caso, instauraría una autocracia cacocrática, pues habrá robado y engañado la confianza de quienes lo eligieron creyendo en promesas y milagros irrealizables, como lo hacen los demagogos, los taumaturgos y quienes desprecian y violan la Constitución, empezando por su artículo 188 que obliga al presidente a <em>“garantizar los derechos y las libertades de todos los colombianos”</em>, pero sobre todo el artículo 1 que define a Colombia como un Estado Social de derecho y una Nación “<em>fundada en el respeto de <strong>la dignidad humana, en el trabajo y la solidaridad de las personas que la integran y en la prevalencia del interés general</strong></em>” y su complemento el artículo 13 que consagra&nbsp; que “<em>Todas las personas nacen libres e iguales ante la ley, <strong>recibirán la misma protección y trato de las autoridades</strong> y gozarán de los mismos derechos, <strong>libertades y oportunidades sin ninguna discriminación por razones de sexo, raza, origen nacional o familiar, lengua, religión, opinión política o filosófica.</strong> El Estado promoverá las <strong>condiciones para que la igualdad sea real y efectiva</strong> y <strong>adoptará medidas en favor de grupos discriminados o marginados</strong>. El Estado protegerá especialmente a aquellas personas que, por su condición económica, física o mental, se encuentren en circunstancia de debilidad manifiesta y sancionará los abusos o maltratos que contra ellas se cometan”.</em> Solo garantizando el triunfo y la vigencia de la Constitución sobre todos y todas tendrá sentido celebrar el resultado de las elecciones, independientemente de quien sea el ganador. Por el contrario, si éste la desconoce y empieza a gobernar en forma autoritaria y arbitraria, imponiendo sus intereses y los de sus seguidores en forma violenta, a imagen y semejanza de un Trump tropical, todos habremos perdido, pues viviremos bajo una cacocracia: <em>“un <strong>‘gobierno de malvados’</strong> o un ‘<strong>mal gobierno’</strong> (en ocasiones se ha definido como <strong>‘gobierno de los ineptos’</strong></em>)”<a href="#_edn9" id="_ednref9">[ix]</a>, que es lo que está sucediendo en los Estados Unidos de Norteamérica y se está revelando con el naufragio de MAGA en el estrecho de Ormuz.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://elpais.com/america-colombia/elecciones-presidenciales/2026-06-20/elecciones-colombia-2026-la-segunda-vuelta-de-las-presidenciales.html">https://elpais.com/america-colombia/elecciones-presidenciales/2026-06-20/elecciones-colombia-2026-la-segunda-vuelta-de-las-presidenciales.html</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://diariodepaz.com/2018/10/10/por-un-pais-al-alcance-de-los-ninos/">https://diariodepaz.com/2018/10/10/por-un-pais-al-alcance-de-los-ninos/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref3" id="_edn3">[iii]</a> <a href="https://www.infobae.com/colombia/2026/05/26/violencia-control-armado-y-desinformacion-marcan-la-alerta-por-riesgo-extremo-electoral-en-139-municipios/">https://www.infobae.com/colombia/2026/05/26/violencia-control-armado-y-desinformacion-marcan-la-alerta-por-riesgo-extremo-electoral-en-139-municipios/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref4" id="_edn4">[iv]</a> <a href="https://www.infobae.com/america/agencias/2025/05/20/corte-suprema-ratifica-condenas-a-exaltos-cargos-del-gobierno-uribe-por-escuchas-ilegales/">https://www.infobae.com/america/agencias/2025/05/20/corte-suprema-ratifica-condenas-a-exaltos-cargos-del-gobierno-uribe-por-escuchas-ilegales/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref5" id="_edn5">[v]</a> <a href="https://verdadabierta.com/de-la-curul-a-la-carcel/">https://verdadabierta.com/de-la-curul-a-la-carcel/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref6" id="_edn6">[vi]</a> <a href="https://verdadabierta.com/mario-uribe-escobar-la-caida-de-un-cacique/">https://verdadabierta.com/mario-uribe-escobar-la-caida-de-un-cacique/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref7" id="_edn7">[vii]</a><a href="https://www.elcolombiano.com/colombia/condenan-a-cinco-anos-de-carcel-al-excongresista-miguel-de-la-espriella-FD1959456">https://www.elcolombiano.com/colombia/condenan-a-cinco-anos-de-carcel-al-excongresista-miguel-de-la-espriella-FD1959456</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref8" id="_edn8">[viii]</a> <a href="https://www.elespectador.com/colombia/mas-regiones/la-noche-en-que-lleras-restrepo-reconocio-el-triunfo-de-rojas-pinilla-parte-ii-article-417288/">https://www.elespectador.com/colombia/mas-regiones/la-noche-en-que-lleras-restrepo-reconocio-el-triunfo-de-rojas-pinilla-parte-ii-article-417288/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref9" id="_edn9">[ix]</a> <a href="https://www.fundeu.es/consulta/cacocracia/">https://www.fundeu.es/consulta/cacocracia/</a></p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130648</guid>
        <pubDate>Sat, 20 Jun 2026 15:31:25 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Más allá de celebraciones estridentes y derrotas apabullantes]]></media:description>
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                            </item>
        <item>
        <title>Colombia, entre la transición democrática o la consolidación cacocrática</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/colombia-entre-la-transicion-democratica-o-la-consolidacion-cacocratica/</link>
        <description><![CDATA[<p>Este domingo tendremos la oportunidad de resolver en las urnas esa encrucijada de destinos. Estamos frente a una elección histórica. Podemos optar por avanzar hacia la transición democrática o, por el contrario cerrar una consolidación cacocrática</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><em>“Esta encrucijada de destinos ha forjado una patria densa e indescifrable donde lo inverosímil es la única medida de la realidad”</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Gabriel García Márq</em>uez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este domingo tendremos la oportunidad de resolver en las urnas esa encrucijada de destinos. Estamos frente a una elección histórica. Podemos optar por avanzar hacia la transición democrática o, por el contrario, cerrar una consolidación cacocrática. La transición democrática tuvo su punto de partida hace ya casi 35 años con la Constitución del 91 y su propósito fundamental fue detener, así fuera transitoriamente, el ascenso de la criminalidad del narcotráfico, que catalizó dicho proceso constituyente perpetrando tres magnicidios de candidatos presidenciales en línea: Luis Carlos Galán Sarmiento, Bernardo Jaramillo Ossa y Carlos Pizarro Leongómez. De haber tenido la oportunidad alguno de ellos de llegar a la presidencia, hoy viviríamos en una auténtica democracia, pues todos estaban empeñados en romper ese vínculo mortal entre la política, el crimen del narcotráfico y la violencia de unas guerrillas que ya estaban extraviadas en el laberinto de las economías ilícitas. Por eso, la Constitución logró desactivar el narcoterrorismo de Pablo Escobar, es verdad, renunciando a la extradición en su artículo 35, ya derogado, pero sobre todo incorporando a la Asamblea Constituyente a representantes de grupos insurgentes desmovilizados, como el M-19, el EPL, el PRT y la guerrilla indígena Quintín Lame, que aportaron en el debate y la gestación de la Constitución actual. Una Constitución cuyo mayor mérito fue proyectar y condensar en su articulado el horizonte democrático más claro que haya tenido Colombia en toda su historia política. Ese horizonte tiene su principal sustento institucional en el Estado Social de derecho (artículo 1) que consagra sus valores y principios éticos: <em>“la dignidad humana, el trabajo y la solidaridad de las personas que la integran y la prevalencia del interés general</em>”. En su artículo 13, cuando establece que <em>“El Estado promoverá las condiciones para que la igualdad sea real y efectiva y adoptará medidas en favor de grupos discriminados o marginados”</em> y en su artículo 22 que nos interpela a todos, diciéndonos que <em>“La paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento</em>”. Esta trilogía de artículos es la quintaesencia de la democracia, pues concibe la política como una actividad que presupone la paz como condición imprescindible para garantizar el reconocimiento de la dignidad e igualdad de todas las personas, al tiempo que valora la pluralidad de intereses, valores e identidades como la mayor riqueza en una sociedad.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Democracia Vs Cacocracia</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso la política democrática no es compatible con mentalidades imbuidas de prejuicios que son propios de una sociedad decadente y descompuesta donde los cacos, es decir, quienes viven de robar, desconocer y violar los derechos  de los demás, ya sea mediante la fuerza, la trampa o la astucia, imponen su ley e intereses, por lo general en forma violenta e ilegal, instaurando así la Cacocracia: <em>“<strong>el ‘gobierno de malvados’ o un ‘mal gobierno’ (en ocasiones se ha definido como ‘gobierno de los ineptos’)</strong><a id="_ednref1" href="#_edn1"><strong>[i]</strong></a></em>. Los rasgos predominantes en esas sociedades cacocráticas son taras culturales y políticas como el clasismo, el racismo, el machismo, la misoginia, la homofobia, la xenofobia y la aporofobia, que inevitablemente reducen la política a un ejercicio de fuerza y violencia para regular la vida social a partir de la discriminación, la represión y la persecución. Incluso mediante el uso brutal y arbitrario del poder estatal para “destripar” a los opositores. El clasismo es una tara cultural de todos aquellos que tratan a las personas según sea su estrato social, con adulación y finos modales frente a la “gente de bien” y con desdén y desprecio hacia los “nadie”. El racismo, que discrimina a partir del color de piel, los acentos y valores culturales de quienes son considerados inferiores. El machismo. con su desprecio a las mujeres para subordinarlas a los intereses y deseos masculinos, desconociendo su autonomía e igualdad y que tiene en la misoginia su máxima degradación. Son típicas expresiones del machismo el acoso sexual y su procacidad genital, como símbolo de virilidad, tal como lo hizo en forma injuriosa y despreciable el candidato Abelardo de la <em>Espriella</em> con la periodista Laura Rodríguez<a id="_ednref2" href="#_edn2">[ii]</a>, quien calificó su presión para que viera en su celular una supuesta fotografía que insinuaba el tamaño de su pene no como<em> “un simple comentario desafortunado. Fue un irrespeto total hacia mí y hacia mi trabajo. Me sentí vulnerada, acosada y asqueada”. </em>La homofobia, con su burla y desprecio por las personas con diversas orientaciones sexuales, a quienes consideran moralmente degeneradas y hasta enfermas, como un peligro inminente para sus familias y propias identidades.Por último, la xenofobia, exaltando un falso patrioterismo que conduce al rechazo del extranjero en proporción directa a su pobreza, que es lo característico de la aporofobia<a id="_ednref3" href="#_edn3">[iii]</a>: “odio, miedo y rechazo” hacia los más pobres, a quienes llaman vagos y zarrapastrosos, salvo en época electoral cuando van tras sus votos prometiéndoles una &#8220;Patria Milagro&#8221; y su redención si votan por ellos el próximo domingo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Álvaro Uribe Vélez, pionero de la Cacocracia</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En Colombia la cacocracia tuvo su primera aparición durante los gobiernos de Álvaro Uribe Vélez, a tal punto que, en un congreso de la Federación de Cafeteros, llamó a los congresistas que lo apoyaban y estaban siendo investigados por la parapolítica<a href="#_edn4" id="_ednref4">[iv]</a>, dada su asociación criminal con los paramilitares de las AUC, a que votarán rápidamente sus proyectos de ley antes de ir a la cárcel<a href="#_edn5" id="_ednref5">[v]</a>. Sin duda, un aporte significativo de Uribe a las formas de gobierno, al promover un híbrido entre el régimen parlamentario y el penitenciario. Híbrido que llevaría a la perfección, pero también a la cárcel, a sus ministros de Justicia, Sabas Pretelt y de Seguridad Social, Diego Palacio, pues mediante el delito de cohecho a los congresistas Yidis Medina y Teodolindo Avendaño, más conocido como la “Yidispolítica”<a href="#_edn6" id="_ednref6">[vi]</a>, logró la reforma de un articulito de la Constitución para ser reelecto presidente del 2006 al 2010. Con la comisión de este delito de lesa constitucionalidad se inaugura propiamente una presidencia cacocrática, pues a pesar de la ilegalidad que hizo posible la reforma de la Constitución, su triunfo fue legitimado en las urnas por 7.39.835 colombianos en primera vuelta, frente a Carlos Gaviria Díaz, que obtuvo 2.613.157 votos como candidato del Polo Democrático.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Coronara Abelardo su carrera en la Casa de Nariño?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">De allí que Abelardo de Espriella sea hoy&nbsp; el candidato de la cacocracia, pues agita las mismas bandera de Álvaro Uribe Vélez de hace 20 años: la seguridad, la supuesta lucha contra la corrupción, la defensa de la Patria (“Primero Colombia”, en Uribe), la protección y promoción de la inversión extranjera, la explotación a ultranza de las energías fósiles, la “motosierra” del Estado al estilo Milei, la rebaja de impuestos a las grandes fortunas y, sobre todo, la apelación a la fuerza y la violencia, “firmes por la Patria”, con nuevas versiones del “Plan Colombia”, apoyo y asesoría militar de Israel, anunciando que en 90 días acabará con los grupos armados ilegales y el narcotráfico, haciendo de Colombia una “Patria Milagro”. El trasfondo de semejante programa, no es otro que la utilización irresponsable del miedo y la exaltación de un falso patrioterismo, de quien en el pasado fuera asesor de los grupos narcoparamilitares, responsables de más de 200.000 asesinatos y del control de una vasta red de estructuras criminales, como la oficina de Envigado, al mando de “Don Berna”, otrora fundador con los Castaño y Mancuso de los PEPES y luego de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU)<a href="#_edn7" id="_ednref7">[vii]</a>. Su patrioterismo es tan acendrado que tiene dos nacionalidades más, la italiana y la estadounidense, cuyo juramento exige una lealtad absoluta, por encima de los intereses de cualquier otra nación, lo que significa que estará incondicionalmente al servicio de MAGA. Por todo lo anterior, si llegaré a ganar las elecciones el próximo domingo, coronaría la cacocracia en la Casa de Nariño y el proceso de transición democrático iniciado hace 35 años con la Constitución del 91, encabezado hoy por Iván Cepeda, quedaría hecho trizas. Tal es la encrucijada histórica en que nos encontramos y por eso, según Gabo, “<strong><em>lo inverosímil es la única medida de nuestra realidad</em></strong>”, pues llegaría a la presidencia de la República un abogado que debe gran parte de su fortuna, pintoresca y fulgurante figura, a sus asesorías y defensas de los mayores criminales de lesa humanidad, cuyas atrocidades superan en número y crueldad las cometidas por las Farc-Ep, además de los generosos honorarios de delincuentes de cuello blanco como David Murcia Guzmán y Alex Saab.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://www.fundeu.es/consulta/cacocracia/">https://www.fundeu.es/consulta/cacocracia/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://co.search.yahoo.com/search?fr=mcafee&amp;type=E210CO1490G0&amp;p=Abelardo+y+la+exhibici%C3%B3n+de+su+pene+a+la+una+periodista">https://co.search.yahoo.com/search?fr=mcafee&amp;type=E210CO1490G0&amp;p=Abelardo+y+la+exhibici%C3%B3n+de+su+pene+a+la+una+periodista</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref3" id="_edn3">[iii]</a> <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Aporofobia">https://es.wikipedia.org/wiki/Aporofobia</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref4" id="_edn4">[iv]</a> <a href="https://verdadabierta.com/de-la-curul-a-la-carcel/">https://verdadabierta.com/de-la-curul-a-la-carcel/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref5" id="_edn5">[v]</a> <a href="https://www.semana.com/enfoque/frase-de-la-semana/articulo/les-voy-pedir-todos-congresistas-mientras-no-esten-carcel-voten/82445-3/">https://www.semana.com/enfoque/frase-de-la-semana/articulo/les-voy-pedir-todos-congresistas-mientras-no-esten-carcel-voten/82445-3/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref6" id="_edn6">[vi]</a> <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Yidispol%C3%ADtica">https://es.wikipedia.org/wiki/Yidispol%C3%ADtica</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref7" id="_edn7">[vii]</a> <a href="https://www.comisiondelaverdad.co/autodefensas-campesinas-de-cordoba-y-uraba-surgimiento-transformacion-consolidacion-y-financiacion">https://www.comisiondelaverdad.co/autodefensas-campesinas-de-cordoba-y-uraba-surgimiento-transformacion-consolidacion-y-financiacion</a></p>
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        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
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        <pubDate>Tue, 16 Jun 2026 02:37:25 +0000</pubDate>
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