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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Fri, 05 Jun 2026 01:05:23 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Hernando Llano Ángel, Bloguero de Blogs El Espectador</title>
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        <title>COLOMBIA, MÁS ALLÁ DE VÍCTIMAS Y VICTIMARIOS (I)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/colombia-mas-alla-de-victimas-y-victimarios-i/</link>
        <description><![CDATA[<p>Los colombianos debemos resolver en tres semanas quién será nuestro próximo presidente, si Iván Cepeda o Abelardo de la Espriella, y para ello es esencial que ambos asistan a debates</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">(Artículo publicado el 2 de junio en EL PAÍS, el periódico global, sección América-Colombia)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Conocidos los resultados de la votación del pasado domingo y la próxima definición de la presidencia de la República entre Abelardo y Cepeda en tres semanas, el 21 de junio, todos los colombianos nos encontramos frente a una encrucijada histórica. La de avanzar hacia una democracia ciudadana, decidida a dejar atrás la división y confrontación inmemorial entre víctimas y victimarios o, por el contrario, seguir profundizándola bajo dos banderas que hasta ahora han sido irreconciliables en nuestra violenta historia política.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Más allá de banderías irreconciliables</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La bandera de la extrema derecha, hoy enarbolada por Abelardo con la parafernalia feroz de su tigre, su saludo militar y su grito autoritario de “firmes por la Patria”. Sin duda, es una bandera que logra ocultar bien la defensa de un establecimiento profundamente inicuo y discriminatorio, que también arropa el comprensible miedo de millones de electores que sufren cotidianamente el asedio de la inseguridad y la violencia. A esa bandera, se suma ahora la efectista y mentirosa fantasmagoría de Uribe augurando una futura Colombia a semejanza de la Venezuela chavista si se vota por Cepeda, eco de su vulgar y fracasada profecía de las “FAR” en la presidencia de la República si se aprobaba el Acuerdo de Paz en 2016. De otra parte, Cepeda en la izquierda iza la bandera de la justicia y la continuidad de reformas sociales estructurales inaplazables, dejadas a medio camino por el “Gobierno del Cambio”, dada la feroz oposición y bloqueo que sufrieron en el Congreso. Esa bandera también convoca a millones de electores con sus esperanzas y legítimas aspiraciones a una vida digna y decente, sin estar sometidos por más generaciones a la violencia del hambre, la ignorancia, la discriminación social, étnica y regional que hasta la fecha los ha condenado a ser unos “nadies”, estigmatizados como zarrapastrosos y vagos.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Más allá de la “Paz Total”</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">De alguna forma, podría decirse que es la tensión entre el miedo de muchos y la esperanza de todavía más colombianos, sin desconocer que ambas banderas son rasgadas y sus seguidores vapuleados por la violencia, la inseguridad y la criminalidad organizada, que todos los días aumenta el número de victimas civiles y de victimarios armados impunes. Saldo en rojo que se achaca solo a la “Paz Total”, más con odio y búsqueda oportunista de votos, como si en el pasado hubiésemos vivido en una arcadia de seguridad y paz, sin masacres, miles de secuestros y “falsos positivos”. Sin desconocer la improvisación y los errores propios de la “Paz Total”, la verdad es que ésta recibió un legado de ingobernabilidad, inseguridad e impunidad dejadas por procesos y fórmulas de paz también fallidas en anteriores administraciones. Entre ellas, la supuesta exitosa desmovilización de las AUC promovida por Uribe, que terminó mutando en muchas más estructuras delictivas y narco-ejércitos, siendo el “Ejército Gaitanista de Colombia” el más violento y tenebroso. Algo semejante sucedió con la paz liderada por Santos y la desmovilización de las Farc-Ep, pues a ella siguieron numerosas disidencias convertidas en narco-guerrillas, que hoy incluso se están aniquilando entre sí en el Guaviare, sacrificando cruelmente menores reclutados, así como en la disputa sangrienta del Catatumbo contra el ELN. Una historia sin fin de victimización de la población civil, alentada y catalizada con los recursos de economías ilícitas, que continuará escalando hasta tanto el Estado no sea capaz de complementar su obsesión belicista y punitiva con una presencia civilista, emprendedora y productiva, que brinde alternativas de desarrollo y vida a miles de familias campesinas, comunidades afro e indígenas. Por eso, no es solo impreciso, sino una indolente frivolidad, llamar polarización a esa continúa victimización impune de la población civil, consecuencia de políticas públicas improvisadas y coyunturales.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La Mama-Coca Vital</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Un desafío sobre el cual, seguramente, tendrán que debatir Abelardo y Cepeda, más allá de insultos y deslegitimaciones mutuas, como hasta ahora lamentablemente ha sucedido. Solo, entonces, todos los colombianos podremos discernir y decidir en las urnas sobre quién presenta las políticas más democráticas, respetuosas con la vida, los derechos de la población y la protección del medio ambiente, que es lo propio de un Estado social de derecho y de las normas de nuestra Constitución política, además de lo establecido en el Acuerdo de Paz de 2016. De lo contrario, seguiremos envueltos en una disputa absurda, sustentada en visiones tan erradas como la de aquella letal campaña publicitaria de la “mata que mata”, que estigmatizaba las portentosas propiedades de la coca, en lugar de aprovecharlas canalizándolas en la industria legal de bebidas, alimenticia y farmacéutica, arrebatándole de paso a los narcotraficantes y todo su entramado criminal esa fuente inagotable de astronómicas ganancias. Así ha venido sucediendo con la marihuana, que pasó de planta maldita a bendita, cuando se decidió legalmente aprovechar su potencial para el tratamiento de algunas dolorosas y terminales enfermedades. Además, la mayor ganancia de todo lo anterior, es que pondría fin a esa brutal victimización del campesinado marginado y a la devastación ecocida con glifosato de la biodiversidad de nuestros bosques y la Amazonia. Solo entonces el Estado podrá ganar reconocimiento y legitimidad democrática. Incluso, dejaríamos de escuchar todos los días la cantinela de muchos periodistas sobre el terrible flagelo del narcotráfico, como si fuera una maldición divina, y a prestantes analistas repetir esa falsa letanía de la polarización política y social, pues ya no habría bandos de insensatos que lancen a los demás a la fracasada guerra contra las drogas, mientras unos pocos se enriquecen comprando y comerciando el glifosato, estimulado la industria armamentística en desarrollo de futuros “Planes Colombia” o defendiendo y negociando con grandes capos su entrega a la justicia para salvarse de la extradición y asegurarse penas benignas en Colombia. A semejante sainete de impunidad, desde Gaviria con Pablo Escobar y los extraditables, pasando por Uribe con los narcoparamilitares hasta la actualidad con Petro y el Ejército Gaitanista, se ha reducido la política criminal del Estado contra esas poderosas organizaciones narco-crimínales, que combinan con destreza todas las formas de lucha y cuentan con la asesoría de famosos penalistas y exfiscales, ampliamente conocidos, que se escudan en el secreto y la confidencialidad profesional, como es el caso de Abelardo con sus asesorías a los excomandantes de las AUC y recientemente con su amigo y cliente, Alex Saab, para ocultárselas a Daniel Coronell y de paso a toda la sociedad. Algo muy diferente, hay que reconocerlo, han sido las gestiones públicas de Cepeda en los procesos de negociación con comandantes de las Farc-Ep durante las conversaciones de paz en La Habana, e incluso con condenados por paramilitares en las cárceles, que dio origen al todavía inconcluso litigio con el expresidente Uribe, pendiente de casación en la sala penal de la Corte Suprema de Justicia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Victimización recíproca contra la democracia</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, bajo ambas banderías hay víctimas y victimarios y tenemos una Colombia ensangrentada, fácil de polarizar y radicalizar, como bien lo han hecho Uribe y Petro, apelando a los miedos, las pasiones, los prejuicios y las reivindicaciones sociales. Entonces ya no hay ciudadanos sino “paracos” y “güerillos”, “gente bien” contra “comunistas”, y así se va generando eso que muchos llaman polarización, que no es otra cosa que una irresponsable radicalización de las emociones que nos impide reconocernos a todos los colombianos como ciudadanos con iguales derechos y responsabilidades. Lo más grave es que ahora Abelardo y Cepeda parecen dispuestos a tomar ese triste y nefasto relevo. Obviamente, bajo semejantes liderazgos nunca será posible la democracia, mucho menos la paz política y la convivencia ciudadana, pues ambos se deslegitiman y tratan como enemigos. Y la responsabilidad de líderes democráticos no es perpetuar una sociedad radicalizada y fragmentada entre millones de víctimas y miles de victimarios, como sucede en la nuestra. Víctimas y victimarios recíprocos, pues los que ayer sufrieron violencia y vejámenes, hoy se convierten en implacables vengadores de sus pasados victimarios, prologando así generaciones irreconciliables, estimuladas por el odio y la sed de venganza. Y, lo que sería más nefasto, es que ello se intente hacer de nuevo desde el Estado en nombre de la democracia o en defensa de la patria. Así se va intrincando esta especie de laberinto mortal, con infinitos pasillos de violencias y venganzas del que es imposible salir indemne, como nos ha venido sucediendo desde hace casi un siglo en esta Colombia en la que pocos viven muy bien –pertrechados de seguridad y escoltas—y la mayoría estamos expuestos desde el raponazo del celular, la extorsión consuetudinaria, el secuestro hasta encontrar una azarosa muerte en medio del fuego cruzado.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Geografía de la victimización recíproca</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso los recientes resultados electorales se reflejan en el territorio en forma casi idéntica a la geografía de la votación obtenida por el malogrado acuerdo de paz<a href="#_edn1" id="_ednref1">[i]</a>, como puede apreciarse al yuxtaponer ambos mapas<a href="#_edn2" id="_ednref2">[ii]</a>. Es una geografía electoral muy reveladora de una periferia, en su mayoría azotada por la violencia estructural de la marginalidad y la directa del conflicto armado interno, con un brutal legado de colombianos victimizados. Colombianos que en algunas regiones votan coaccionados por grupos armados ilegales y en otras lo hacen porque lo que más desean es vivir en paz y no continuar muriendo bajo amenazas, combates y ataques letales del fuego cruzado de todas las partes y flancos. Desde los bombardeos del Ejército a los desplazamientos forzados, los confinamientos y las masacres de los grupos armados ilegales. Frente a esa periferia, encontramos el centro de la región andina y las regiones limítrofes con Venezuela, donde su población vota casi con desespero y miedo buscando la protección de la Fuerza Pública y cree ilusamente que solo con mayor fuerza se conquistará la seguridad, fórmula que a la postre solo recicla y genera la mutación de más grupos armados ilegales, como lo constatamos con las AUC y sus actuales herederos, el Ejército Gaitanista de Colombia, además de las numerosas y no menos criminales disidencias de las desmovilizadas Farc-Ep.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Deliberemos, más allá de víctimas y victimarios</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Tal es la encrucijada que los colombianos debemos resolver en tres semanas y para ello no tenemos otra opción que pensar, deliberar, actuar y votar responsablemente como ciudadanos, sin dejarnos arrastrar por esa vorágine de prejuicios y pasiones que nos convierte en potenciales víctimas sin derechos o, por el contrario, en victimarios arrogantes en defensa violenta de&nbsp; derechos, convertidos así en privilegiados autócratas, plenos de buena conciencia y superioridad moral que desconfían del resto de colombianos y los sindica de antipatriotas y mamertos. Pero, para superar esa encrucijada, tanto Abelardo como Cepeda, primero deben darnos a todos ejemplo de civilidad y democracia, entrando al foro de la deliberación y la argumentación, dejando atrás la arena de los insultos y la descalificación, como auténticos demócratas y no como enconados e irreconciliables enemigos. Sin duda, gracias a los debates, podremos saber quién estará a la altura de liderar una transición hacia la democracia o, por el contrario, puede llevarnos hacia un régimen autoritario y cacocrático, donde sea la fuerza, la violencia y los intereses de unos cuantos cacos los que prevalezcan sobre los de toda la ciudadanía. Por eso, en la segunda entrega, continuaré con el análisis de ese debate impostergable y urgente, que todos los colombianos esperamos con ansias y esperanzas para decidir a conciencia nuestro voto el próximo 21 de junio.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Mapa_de_Colombia_(resultados_plebiscito_acuerdo_de_paz_2016_por_departamentos).svg">https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Mapa_de_Colombia_(resultados_plebiscito_acuerdo_de_paz_2016_por_departamentos).svg</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://90minutos.co/elecciones-2026/mapa-electoral-colombia-2026-asi-votaron-departamentos-primera-vuelta-01-06-2026/">https://90minutos.co/elecciones-2026/mapa-electoral-colombia-2026-asi-votaron-departamentos-primera-vuelta-01-06-2026/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129900</guid>
        <pubDate>Wed, 03 Jun 2026 13:31:58 +0000</pubDate>
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        <item>
        <title>¿DE CUÁL POLARIZACIÓN ME HABLAS?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/de-cual-polarizacion-me-hablas/</link>
        <description><![CDATA[<p>Parece que somos incapaces de reconocernos ante el espejo del horror. Preferimos mirarnos y extasiarnos en el espejo narcisista de las elecciones, que nos devuelve una imagen de “ciudadanos de bien” y cerramos los ojos para no ver la masacre de más de 40  niños destripados en el Guaviare.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Colombia no está polarizada. Se encuentra en una situación mucho más grave, cercana al colapso de su existencia civilizada, debido a la pérdida progresiva de los dos atributos y competencias que nos confieren humanidad y dignidad: la sensibilidad ética y la responsabilidad política. Este domingo 31 de mayo nos encontramos al borde de la desaparición de ambas y con ella de nuestra común humanidad. Parece que somos incapaces de reconocernos ante el espejo del horror. Preferimos mirarnos y extasiarnos en el espejo narcisista de las elecciones, que nos devuelve una imagen de “ciudadanos de bien” y cerramos los ojos para no ver la masacre de numerosos niños destripados en el Guaviare, inmolados por la codicia de supuestos comandantes guerrilleros en disputa del territorio y sus economías ilegales. Lo más espeluznante es que a esa pérdida progresiva de la sensibilidad ética, ahora sumamos la casi completa desaparición del sentido de la responsabilidad política. Las elecciones de este domingo se han convertido en una especie de carnaval circense, con fieras a bordo, y en un casino en donde lo que importa es ganar, marcando una X o pintando una raya sobre algún candidato, sin importar las consecuencias para toda la sociedad, nuestras vidas y futuras generaciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Las Elecciones no son un Casino</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Miles de personas creen que votar es un juego de azar, una especie de baloto que, si su candidato o candidata gana, les garantizará seguridad, prosperidad y felicidad al menos por los próximos 4 años. Su horizonte se agota en la famosa expresión del “CVY”, <em>cómo voy yo ahí, </em>qué me voy a ganar, qué me va a dar ese candidato si voto por él, cómo y cuándo lo recibiré. No existe la más mínima noción del sentido de lo público. Esas personas ignoran que votar es un ejercicio de responsabilidad política que va a tener profundas repercusiones, a veces fatales, sobre la vida de los demás y toda la sociedad. Reducen su voto a un cálculo mercantil de perdidas y ganancias, donde lo único que importa son sus intereses, los de su empresa y amada familia. Los derechos, necesidades, intereses e identidades de los demás no importan. Ni hablar de los principios y valores que confieren identidad personal o colectiva a quienes son distintos de dicho elector, pues solo sus principios, creencias y valores son verdaderos y moralmente superiores. ¿Cómo va a reconocerles igual valor y situar en el mismo nivel que los suyos a quienes, por ignorancia y falta de emprendimiento, son incapaces de comprender las variables macroeconómicas, el déficit fiscal y la tasa de inflación? ¿Cómo va a permitir que una mayoría de zarrapastrosos, muertos de hambre y vagos, puedan decidir que se aumenten los impuestos al patrimonio, la renta y las ganancias? Es más, ¿cómo permitir que, en aras de la pluralidad de identidades y la diversidad de orientaciones sexuales se corrompa a los menores de edad y se amenace la sagrada estabilidad de las familias y el principio de autoridad paterna? Con este tipo de preocupaciones, motivaciones y prejuicios se marca el tarjetón y decide la suerte de una nación, muchos con la mejor buena conciencia, aunque algunos también con cierta mezcla de odio y discriminación.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Las urnas no son trincheras y menos tumbas</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero hay una preocupación y motivación que es superior a todas las anteriores, la que más miedo, votos y pasiones genera, que es la sacrosanta seguridad personal, pues sin ella siempre estará en vilo nuestra vida y la muerte nos acechará permanentemente. Entonces las urnas se convierten en trincheras y terminan siendo tumbas. En esas llevamos casi un siglo, salvo breves períodos en los que la sensatez política ha superado la estupidez belicista, presente tanto en los que defienden a ultranza el establecimiento como en quienes lo atacan. Olvidan la famosa frase atribuida a Napoleón: <em>“Con las bayonetas pueden hacerse muchas cosas, menos sentarse sobre ellas”. </em>Semejante obsesión en conquistar seguridad a punta de bayonetas, no solo impide una gobernabilidad democrática, sino que termina prolongando y degradando progresivamente a toda la sociedad. Termina dividiéndola entre millones de víctimas de esa paz impuesta por la superioridad militar de los vencedores y la sumisión de los vencidos, una especie de Pax Romana, que en pocos años engendra más vengadores implacables que reinician con mayor fiereza el ciclo interminable de la guerra. Y ello sucede porque esas falaces soluciones militares no abordan las causas que generan las guerras, prolongan y degradan sin límite los conflictos armados internos, como en nuestro caso la existencia de las economías ilegales, que aportan recursos inagotables para el fortalecimiento de las organizaciones armadas ilegales. Parece que ningún candidato tuviera en cuenta este sabio consejo de García Márquez en su Proclama Por un País al alcance de los niños: <strong><em>“Somos conscientes de nuestros males, pero nos hemos desgastado luchando contra los síntomas mientras las causas se eternizan”.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Política en lugar de bayonetas</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La única forma de poner fin a esas “causas eternas” y espiral interminable de violencias es mediante la política y su capacidad transformadora de esas economías ilegales, incorporándolas al mercado en lugar de persistir en su erradicación y destrucción violenta. Obviamente, tal cambio de estrategia implica un cambio de paradigma y cosmovisión sobre la supuesta peligrosidad y letalidad de la hoja de coca, cuyos atributos naturales son portentosos, para arrebatarle a la criminalidad del narcotráfico su fuente de enriquecimiento, envilecimiento de la política y la humanidad. Ello demandaría, como problema internacional y doméstico que es (“interméstico) una audaz política global liderada desde el Estado colombiano en coalición con sus semejantes: México, Perú, Bolivia, Ecuador y Brasil para la descriminalización de la coca y su conversión en una próspera industria del Sur de bebidas, alimentos y medicamentos, que compita con la septentrional Coca-Cola y deje de ser “la chispa de la vida”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mama-Coca Vs Escudo de las Américas</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">De paso, disputaría a Trump su política militar intervencionista en toda Latinoamérica con su iniciativa <strong>“Escudo de las Américas”</strong>, que solo favorecerá los intereses del complejo industrial-militar norteamericano y arrasará la biodiversidad de nuestros bosques tropicales, además de profundizar y ampliar la victimización, el desarraigo y virtual desaparición de numerosas comunidades indígenas, reservas campesinas y comunidades negras en nombre de la supuesta guerra contra las drogas, cuyo fracaso y costos son más evidentes y criminales que los de la “paz Total”. Si se impone ese Escudo devastador, estaríamos ante un escenario de salvajismo solo propicio para los tigres. Es precisamente por todo lo anterior que carece totalmente de sentido llamar polarización política a lo que es una nefasta y criminal consecuencia de la guerra como supuesta solución a la inseguridad, el narcotráfico y el fin del conflicto armado interno. Dicha estrategia solo aumentaría el número de víctimas civiles y victimarios impunes, además de profundizar nuestra pérdida de sensibilidad ética y responsabilidad política como ciudadanía. En fin, convertiría las urnas en una especie de caja de Pandora de la cual saldrían todos los males: violencia, muerte, corrupción e impunidad y quedaría nuestra esperanza atrapada y refundida por otros cuatro años, dejando una estela más de víctimas incontables, victimarios gloriosos y futuros vengadores inimaginables.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129800</guid>
        <pubDate>Sun, 31 May 2026 19:11:30 +0000</pubDate>
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        <item>
        <title>POR UNA MEMORIA DEMOCRÁTICA</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/por-una-memoria-democratica/</link>
        <description><![CDATA[<p>La polarización que nos diezma como ciudadanos e impide la existencia real de la convivencia democrática no es la partidista. Es aquella que nos divide entre un bando creciente de víctimas y un número cada vez más indolente de electores que solo piensa en su seguridad y prosperidad. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Nada más urgente y ausente en estas campañas presidenciales que la reivindicación de una memoria democrática, sin la cual nunca podremos salir de este laberinto de violencias en que estamos extraviados desde hace más de medio siglo. Un laberinto que la mayoría confunde con polarización política.&nbsp; Esa fue, entre muchas otras, una de las conclusiones principales que nos dejó el conversatorio con Helena Uran Bidegain, convocado por La Paz Querida y realizado el pasado martes 26 de mayo en la Cinemateca de la Tertulia en Cali. La expresó Helena ante su frustración personal por no haber podido realizar entrevistas con los candidatos favoritos a la Presidencia sobre el sentido y la importancia que para ellos tiene la memoria y cuál sería su relevancia en un eventual gobierno suyo desde la Casa de Nariño. Al parecer, dichas candidaturas no atendieron su solicitud porque están más obsesionadas en la búsqueda de votos que con la importancia de la memoria, pues si los colombianos no sufriéramos de esta especie de Alzheimer político, muy probablemente la abstención electoral sería mayor. Con toda razón, García Márquez escribió en su <em>Proclama por un País al alcance de los niños</em>: “<em>Nos han escrito y oficializado una versión complaciente de la historia, <strong>hecha más para esconder que para clarificar</strong>, en la cual <strong>se perpetúan vicios originales</strong>, se <strong>ganan batallas que nunca se dieron</strong> y se <strong>sacralizan glorias que nunca merecimos</strong>”. &nbsp;</em>Y añadió<em>: “Tenemos en el mismo corazón la misma cantidad de <strong>rencor político y de olvido histórico</strong>”, </em>como parece que les sucede a Cepeda, Abelardo y Paloma, en sus respectivas campañas, pero sobre todo a millones de sus seguidores que votaran por ellos el próximo domingo 31 de mayo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Campañas sin memoria</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En efecto, en estas campañas se está perpetuando el <strong><em>vicio original</em></strong> del maniqueísmo partidista, que deriva en sectarismo y fanatismo ideológico, pues cada candidato señala y descalifica a sus adversarios como los únicos responsables de todos los males existentes y se exime, en busca de votos para sí, de su propia responsabilidad y autocrítica por la persistencia histórica de tantos males. Entonces todos sus demás competidores son los responsables de la corrupción, la violencia y la exclusión social, salvo obviamente él mismo, que no tiene ninguna responsabilidad, pues en su propaganda política aparece como ejemplo de pulcritud, coherencia democrática y ser “un libro abierto” al escrutinio de toda la ciudadanía. Así, cada candidato y candidata esconde alguna parte de su pasado y de su responsabilidad con el presente y se esfuerza por mostrarse como un triunfador o una ganadora de múltiples <strong><em>batallas en las que nunca participó</em></strong>. Desde la batalla contra la exclusión social, el racismo, el machismo, la ilegalidad y la corrupción. Pero, sobre todo, la más urgente, la batalla contra la criminalidad y sus relaciones cada vez más estrechas y ocultas con la política, que suele expresarse en coaliciones tras bastidores. Unas veces con grupos armados de extrema derecha, como los narcoparamilitares de las AUC, en otras ocasiones con la extrema izquierda de la guerrilla, pero también con el narcotráfico o contando con la generosa financiación en sus campañas electorales de poderosos banqueros como los Gilinski, Sarmiento Angulo o grandes empresas internacionales como Odebrecht. Lo grave es que toda esa tramoya de ilegalidades solo venimos a conocerlas al final de cada gobierno, con sus respectivos escándalos de corrupción y violación de los topes en sus campañas presidenciales.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Simulando Democracia</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Es negando o simplemente ignorando todo lo anterior, que hemos <strong><em>sacralizado la gloria de ser la “democracia”</em></strong> más estable y profunda de Latinoamérica. Una <strong><em>gloria </em></strong>que desde luego <strong><em>no merecemos</em></strong>, parafraseando a Gabo, pues somos también la “democracia” más profunda en fosas comunes, magnicidios de candidatos, ejecuciones extrajudiciales de jóvenes, desplazamientos, secuestros, torturas y desapariciones forzadas. Una violenta saga que ha perpetuado por generaciones y por más de medio siglo la existencia de millones de víctimas sin verdad, justicia y reparación a manos de grupos paramilitares, guerrillas, carteles del narcotráfico y agentes de la Fuerza Pública, bajo gobiernos de todos los espectros políticos y partidistas, conservadores, liberales y progresistas, camuflados bajo innumerables siglas y hasta en nombre de un “número significativo de ciudadanos”. Y en estas elecciones un candidato lo hace bajo la impronta y fiereza de un tigre que devorará supuestamente a los corruptos, así él mismo haya sido un exitoso defensor penalista de delincuentes de cuello blanco como David Murcia Guzmán, Alex Saab y además asesor legal de connotados criminales de lesa humanidad como los comandantes de las AUC. Más le valdría al outsider Abelardo haber escogido otra mascota más dócil, pues podría confundirse el felino en esa cacería de corruptos y hasta llegar a devorarlo.Y todo ello ha sucedido y sigue pasando, para mayor estupor y vergüenza, junto a innumerables victimarios institucionales, legales e ilegales que periódicamente participan en elecciones, se disputan el control del Estado o se reeligen para ser inmunes, rodeados de cientos de escoltas, y celebran jubilosamente sus triunfos electorales sin la más mínima consideración humanitaria y vergüenza ante millones de víctimas. Por eso resulta un eufemismo hablar ahora de polarización política, pues lo que ha prevalecido durante décadas es la desolación y victimización de los civiles en nombre de sectarismos partidistas y hegemonismos de clase, generadores de exclusión social, racismo, clasismo y machismo. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Perplejidad ciudadana</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">De allí que, si como ciudadanos sometiéramos todas las candidaturas a un riguroso examen ético de su pasado y presente, más allá de nuestras simpatías personales, ideológicas y económicas, es probable que muchos ciudadanos se inclinarían por el voto en blanco o incluso por la abstención. Les ganaría la perplejidad y el escepticismo ante una estabilidad institucional generadora de tanto horror e iniquidad en nombre de una democracia que utiliza las elecciones como una coartada perfecta para gobernar impunemente. Una estabilidad institucional de la que hacen apología permanente casi todos los políticos profesionales en nombre de una supuesta separación de las ramas del poder público y su falaz trinidad de Libertad, Igualdad y Fraternidad. Pero, también, una mayoría de connotados juristas que cantan loas al Estado de derecho y la civilidad, pero olvidan la masacre del Palacio de Justicia el 6 y 7 de noviembre de 1985 para “defender y salvar la democracia” –como nos lo recordó Helena Uran&#8211; además de respetables académicos, politólogos y sociólogos que elevan a un altar sagrado la Constitución del 91, máxima expresión de la “democracia participativa”, así ella sea incapaz de garantizar la libertad de miles de ciudadanos para votar en cientos de municipios el próximo domingo. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Pandemónium democrático</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El siguiente es el democrático paisaje político en que se desenvuelven estas elecciones: “<em>El Comité Internacional de la Cruz Roja registró 965 personas heridas o fallecidas por artefactos explosivos, la mayoría civiles, y documentó 308 nuevas desapariciones. Por otra parte, según la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas (UARIV), al menos 235.619 personas se desplazaron de manera individual, 87.069 lo hicieron en eventos de desplazamiento masivo y 176.730 permanecieron confinadas”. &nbsp;</em>El CICR aseguró que el país enfrentó en 2025<em>“el nivel más grave de la última década”, no solo por la intensidad de los combates, sino por la manera en que se desarrollaron las hostilidades y el impacto que tuvieron sobre la población civil”</em>, todo lo anterior, que cruel ironía, en búsqueda de la “Paz Total”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Una democracia sin víctimas ni victimarios</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Estamos, pues, ante la mayor catástrofe humanitaria del continente y son las víctimas las que nos deberían interpelar y nos reclaman responsabilidad al votar, más allá de las disputas emocionales y narcisistas entre los candidatos, para evitar así caer en una falsa polarización entre derecha, izquierda o centro. Porque la polarización que nos diezma como ciudadanos e impide la existencia real de la convivencia democrática es aquella que nos divide entre un bando creciente de víctimas y un número cada vez más indolente de electores que solo piensa en su seguridad y prosperidad. Es esa división, la que puede llevar a muchos a votar pensando solo en sus derechos y heredad, para gozar por siempre y sin límites de su propiedad y seguridad, por encima de los derechos sociales de millones de víctimas a quienes históricamente se les ha negado su plena ciudadanía, es decir, el derecho a tener derechos. Empezando por el fundamental a una vida digna sin estar sometidas a la violencia del hambre, la ignorancia, la exclusión social, el miedo, las enfermedades, el confinamiento y la discriminación en razón de su estrato social, color de piel y orientación sexual. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La urgencia de una memoria democrática</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Son esas graves y masivas exclusiones las que también nos reclama una memoria para la democracia, pues ésta no puede existir si por generaciones el Estado prolonga una institucionalidad incapaz de poner fin a esa vulneración interminable de derechos y niega a millones de colombianos una vida digna y además prolonga la impunidad de victimarios reacios a responder por semejante injusticia e iniquidad, rodeados de seguridad, privilegios económicos y sociales. Como bien lo resaltó Helena, si seguimos pensando que la memoria es un asunto exclusivo de las víctimas y no una responsabilidad de todos para poner fin a la victimización, así ella sea ajena a nuestras vidas personales y familiares o acontezca en un orden y ámbito que no nos afecta, por ser político, social, económico, de género, académico, religioso, racial o etario, entonces difícilmente podremos convivir en un futuro mediato en paz, con seguridad y democráticamente.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por una democracia al alcance de los niños</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso vale la pena, una vez más, citar la <em>Proclama Por un País al alcance de los niños, </em>para evitar que la infancia siga siendo reclutada y asesinada<a id="_ednref1" href="#_edn1">[i]</a>, como ha sucedido en el Guaviare en la disputa por economías ilegales entre bandas criminales de las autodenominadas disidencias de las Farc. Escribió el nobel en ese prólogo para la Misión de Ciencia, Educación y Desarrollo, más conocida como la Misión de Sabios y denominada &#8220;<strong>Colombia, al filo de la oportunidad</strong>&#8220;, en julio de 1994: “<em>Tal vez estemos pervertidos por un sistema que <strong>nos incita a vivir como ricos mientras el cuarenta por ciento de la población malvive en la miseria</strong>, y nos ha fomentado una noción instantánea y resbaladiza de la felicidad: <strong>queremos siempre un poco más de lo que ya tenemos</strong>, <strong>más y más de lo que parecía imposible</strong>, <strong>mucho más de lo que cabe dentro de la ley</strong>, <strong>y lo conseguimos como sea: aun contra la ley</strong>. Conscientes de que <strong>ningún gobierno será capaz de complacer esta ansiedad</strong>, hemos terminado por ser <strong>incrédulos, abstencionistas e ingobernables, y de un individualismo solitario por el que cada uno de nosotros piensa que sólo depende de sí mismo.</strong> Razones de sobra para seguir preguntándonos <strong>quiénes somos, y cuál es la cara con que queremos ser reconocidos en el tercer milenio</strong></em><strong>”</strong>. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Un domingo crucial</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Ha sido precisamente esa compulsión la que nos ha conducido hasta aquí y explica porque el próximo domingo 31 la disputa por la presidencia de la República se dará solo entre tres candidatos en lugar de cinco, como debería ser. Entre quien pretende representar millones de víctimas, Iván Cepeda, y quienes parecen que todavía no han tomado conciencia, como Abelardo y Paloma, de que una verdadera democracia no puede existir solo defendiéndola con sangre y fuego de las “ratas” o con un tigre suelto para proteger a ultranza un sistema sustentado en exclusiones y taras como el clasismo, el racismo, el machismo, la misoginia y la homofobia, apelando para ello a creencias religiosas, prejuicios sociales atávicos absurdos y miedos personales infundados para llevar a las urnas a quienes llaman “ciudadanos de bien”. Con razón decía Belisario hace ya más de 40 años que si no “<strong><em>dejamos de ser una federación de rencores y un archipiélago de egoísmo, nunca podremos ser una fraternidad de iguales”</em></strong> o, al menos, aspirar a vivir humanamente en una sociedad donde no se mate supuestamente en defensa de la democracia y mucho menos por la búsqueda de más derechos y justicia social. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso es lo que está en juego el próximo domingo, una incierta transición hacia una auténtica democracia o una rápida consolidación de la cacocracia, el gobierno de quienes roban con destreza la confianza ciudadana en las urnas, recortan los derechos sociales de las mayorías y minan los principios fundamentales de la Constitución del 91: el Estado Social de derecho, las libertades públicas, el derecho y deber a la paz política (artículo 22) la igualdad y dignidad de todo ser humano (artículo 1), para salvaguardar a su favor la mercadocracia y sus ídolos venerados de seguridad, estabilidad jurídica y confianza inversionista, tres “huevitos”, bajo los cuales ocultan su codicia y prepotencia sin límites los mismos de siempre, los líderes del País Político contra los nadies del País Nacional<a id="_ednref2" href="#_edn2">[ii]</a>, como bien saben hacerlo y quieren que nunca cambie.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://caracol.com.co/2026/05/28/mindefensa-advierte-que-habria-menores-entre-muertos-por-combates-de-disidencias-farc-en-guaviare/">https://caracol.com.co/2026/05/28/mindefensa-advierte-que-habria-menores-entre-muertos-por-combates-de-disidencias-farc-en-guaviare/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://intervencionycoyuntura.org/el-pais-politico-y-el-pais-nacional/">https://intervencionycoyuntura.org/el-pais-politico-y-el-pais-nacional/</a></p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129702</guid>
        <pubDate>Sat, 30 May 2026 00:05:02 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/28211531/voto-secreto-y-libre.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[POR UNA MEMORIA DEMOCRÁTICA]]></media:description>
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                            </item>
        <item>
        <title>Memoria Política y Democracia con Helena Uran Bidegain</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/memoria-politica-y-democracia-con-helena-uran-bidegain/</link>
        <description><![CDATA[<p>&#8220;No se puede volver normal la naturalización del horror. La arquitectura y los espacios oficiales guardan la memoria de todo, incluyendo los horrores ocurridos en ellos. Es esencial que esos espacios sean transformados en lugares de memoria y que sirvan para la pedagogía democrática&#8221;,  Helena Uran Bidegain.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Una sociedad sin memoria política, incapaz de examinar responsablemente la relación entre el pasado y el presente, está condenada a no tener futuro democrático. Por eso se puede afirmar que existe una relación genética y simbiótica entre la memoria política y la democracia, mediada por el examen responsable del pasado para encontrar en él las claves que permitan superar los conflictos violentos del presente. De lo contrario, si no se asume por parte de cada ciudadano ese examen de responsabilidad personal, pero sobre todo por los líderes políticos que protagonizan el presente, entonces estaremos condenados como sociedad a la repetición eterna de esos conflictos violentos, que nos degradan, desgarran y aniquilan. A la perpetuación de generaciones de víctimas sin verdad, justicia y reparación, junto a victimarios impunes, incapaces de asumir su responsabilidad personal o institucional por lo sucedido.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La memoria política, una responsabilidad ciudadana</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Si no somos capaces de hacerlo colectivamente, entonces jamás podremos forjar una comunidad política democrática, en donde no pueden caber las luchas a muerte entre enemigos, como lo llevamos haciendo hace ya más de medio siglo. De allí el sentido profundo de esta reflexión de Tzvetan Todorov<a href="#_edn1" id="_ednref1">[i]</a>, escritor, crítico y lingüista francés de origen búlgaro: “<strong><em>El mal sufrido debe inscribirse en la memoria colectiva, pero para dar una nueva oportunidad al porvenir”</em></strong><em>.</em> Justamente para ello <strong>“La Paz Querida”,</strong> un colectivo de ciudadanas y ciudadanos de Cali, comprometidos con la paz política imprescindible para la democracia y el cumplimiento pleno del artículo 22 de nuestra Constitución: <strong><em>“La paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento”,</em></strong> ha invitado a la politóloga, investigadora y escritora Helena Uran Bidegain, para conversar sobre memoria y democracia. El conversatorio tendrá lugar en la Cinemateca de Cali este próximo martes 26 de mayo a las seis de la tarde, entrada libre, y esperamos contar con una nutrida asistencia, pues Helena ha publicado dos libros que arrojan luces sobre uno de los acontecimientos más tenebrosos de nuestra historia política reciente, que no podemos olvidar si queremos vivir democráticamente, como lo fue el asalto al Palacio de Justicia el 6 y 7 de noviembre de 1985 por parte de un comando del M-19, su posterior incineración y destrucción por la violencia excesiva y devastadora de la Fuerza Pública, que dejó un saldo de 98 víctimas mortales y un número de desaparecidos todavía por precisar, que oscila entre 11 y 20 personas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En sus libros <strong><em>Mi vida y el Palacio</em></strong>, publicado en 2020 y el año pasado <strong><em>Deshacer los nudos</em></strong><em>,</em> busca con rigor, valor y desgarradora sensibilidad esclarecer las oscuras circunstancias en que perdió la vida su padre, Carlos Horacio Uran, entonces magistrado auxiliar del Consejo de Estado, quien salió gravemente herido con vida del Palacio, pero inexplicablemente luego es encontrado su cuerpo sin vida en el interior del mismo. Por esos atroces hechos y la desaparición de otros rehenes, el Estado colombiano fue condenado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos el 14 de noviembre de 2014<a href="#_edn2" id="_ednref2">[ii]</a>, sin que la totalidad de la sentencia haya sido cumplida.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>No más “Palacios de Justicia”.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En parte por ello, Helena se ha consagrado al esclarecimiento de lo acontecido, pero sobre todo porque sin una memoria política capaz de dar cuenta de&nbsp;tan aciaga fecha, precisando las responsabilidades políticas y las culpabilidades penales de sus máximos responsables, siempre estaremos expuestos a que hechos semejantes se repitan continuamente, como lamentablemente sigue sucediendo. Hoy, según el reciente informe del CIRC, Colombia vive la mayor catástrofe humanitaria del continente: “<em>El CICR registró 965 personas heridas o fallecidas por artefactos explosivos, la mayoría civiles, y documentó 308 nuevas desapariciones. Por otra parte, según la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas (UARIV), al menos 235.619 personas se desplazaron de manera individual, 87.069 lo hicieron en eventos de desplazamiento masivo y 176.730 permanecieron confinadas. Además, la Mesa Nacional de Misión Médica reportó 282 actos violentos contra la asistencia de salud, en hechos relacionados con los conflictos armados. Frente a 2024, todos estos indicadores aumentaron de manera significativa y en varios casos se duplicaron: el desplazamiento individual creció un 100 %, el desplazamiento masivo un 111 % y el confinamiento un 99 %”</em><a id="_ednref3" href="#_edn3">[iii]</a>. Unas terribles cifras que nos demuestran que lo sucedido en el Palacio de Justicia no ha cesado, pues como bien lo señaló el entonces procurador General de la Nación, Carlos Jiménez Gómez, en su denuncia ante la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes contra el presidente Belisario Betancur y su ministro de defensa, Miguel Vega Uribe: <em>“En el Palacio de justicia hizo crisis <strong>en el más alto nivel</strong> el tratamiento que todos los gobiernos han dado a la población civil en el desarrollo de los combates armados”. </em>Y esa crisis continuó y se profundizó con la degradación del conflicto armado interno, al punto que, por su negación y una supuesta cruzada oficial contra el terrorismo, la <strong><em>Directiva 29 del 2005</em></strong><a id="_ednref4" href="#_edn4">[iv]</a> del ministerio de defensa, en cumplimiento de la política de <strong><em>“seguridad democrática</em></strong>” del presidente Uribe, derivó en la comisión de más de 6.400 ejecuciones extrajudiciales, conocidas como “falsos positivos”<a id="_ednref5" href="#_edn5">[v]</a>. Para intentar contener esa violación sistemática de los derechos humanos y las masivas infracciones del DIH, Helena está promoviendo la <strong>“Fundación Carlos Uran, Memoria para la democracia</strong>”, y nos contará en el conversatorio sus principales metas y acciones en desarrollo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La Memorializacion de instituciones del horror</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Una de sus estrategias principales es la llamada <strong><em>“memorialización</em></strong>”, en palabras de Helena en reciente entrevista con la periodista Cecilia Orozco en este diario<a id="_ednref6" href="#_edn6">[vi]</a>, consiste “<em>en que no se puede volver normal la naturalización del horror. La arquitectura y los espacios oficiales guardan la memoria de todo, incluyendo los horrores ocurridos en ellos. Es esencial que esos espacios sean transformados en lugares de memoria y que sirvan para la pedagogía democrática. En el caso del Cantón Norte, no debemos seguir actuando como si nunca hubiera sucedido nada, como fueron los hechos ocurridos con ocasión de la toma y retoma del Palacio de Justicia, en donde desaparecieron y, después de muchos años, aparecieron los restos de varias personas. Allí, por ejemplo, debería fijarse una placa en que se consigne que en esas instalaciones se cometieron crímenes de lesa humanidad y que un número importante de víctimas fueron torturadas. El Museo del Florero tendría que dedicar un espacio importante a exposiciones y otras tareas pedagógicas para que se explique que fue usado como centro de operaciones adonde llevaban a quienes salían vivos del Palacio para después trasladarlos y desaparecerlos”</em>. Para continuar conversando con Helena sobre esta estrategia y muchas más que eviten que el horror de la violencia política, tanto la de grupos ilegales, como la del entonces M-19, pero sobre todo la de las instituciones del Estado, que están para impedirla y contenerla, se nos convierta en algo cotidiano y normal en nuestras vidas, LA PAZ QUERIDA, los espera este martes 26 de mayo a las 6 de la tarde en la cinemateca de la Tertulia, entrada libre.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La paz política no se hace con milagros</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque como sabiamente lo expresó José Saramago, el nobel portugués de literatura en 1998: <em>“Somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos. Sin memoria no existimos y sin responsabilidad quizá no merezcamos vivir”. </em>Sin duda,precisamos una <strong><em>memoria firme</em></strong> y mucha <strong><em>responsabilidad democrática</em></strong> para votar el próximo domingo 31 de mayo, si queremos evitar atrocidades superiores a la sucedida el 6 y 7 de noviembre de 1985, cuando dejó de existir el Estado de derecho y la democracia, supuestamente en defensa de la Patria. Para superar el horror en que vivimos no necesitamos más héroes de la patria y más víctimas civiles como consecuencia de este infernal conflicto social y degradado conflicto armado, que ya arrastra incluso a comunidades indígenas como la Misak y Nasa a matarse por la disputa de la tierra, esa Pachamama que es de ambas comunidades. La convivencia política y la democracia no son un asunto milagroso. Nos bastaría con cumplir el artículo 22 de la Constitución: “<strong><em>La paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento” </em></strong>y no dejarnos arrastrar a las urnas por el miedo, los fanatismos políticos, prejuicios sociales, el odio y las revanchas.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://www.biografiasyvidas.com/biografia/t/todorov.htm">https://www.biografiasyvidas.com/biografia/t/todorov.htm</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_287_esp.pdf">https://corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_287_esp.pdf</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref3" id="_edn3">[iii]</a> <a href="https://www.radiosantafe.com/2026/05/13/el-desplazamiento-en-colombia-se-duplico-en-2025-por-el-recrudecimiento-de-la-violencia-cicr/">https://www.radiosantafe.com/2026/05/13/el-desplazamiento-en-colombia-se-duplico-en-2025-por-el-recrudecimiento-de-la-violencia-cicr/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref4" id="_edn4">[iv]</a> <a href="https://www.comisiondelaverdad.co/la-directiva-permanente-numero-29-de-2005">https://www.comisiondelaverdad.co/la-directiva-permanente-numero-29-de-2005</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref5" id="_edn5">[v]</a> <a href="https://www.jep.gov.co/Sala-de-Prensa/Paginas/JEP-imputa-cr%C3%ADmenes-de-guerra-y-de-lesa-humanidad-a-otros-15-miembros-del-ej%C3%A9rcito-por-falsos-positivos-en-la-Costa-Caribe.aspx">https://www.jep.gov.co/Sala-de-Prensa/Paginas/JEP-imputa-cr%C3%ADmenes-de-guerra-y-de-lesa-humanidad-a-otros-15-miembros-del-ej%C3%A9rcito-por-falsos-positivos-en-la-Costa-Caribe.aspx</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref6" id="_edn6">[vi]</a> <a href="https://www.msn.com/es-co/noticias/other/de-espacios-de-violencia-a-centros-de-memoria-helena-ur%C3%A1n-opina-sobre-decisi%C3%B3n-de-la-jep/ar-AA21KQQf">https://www.msn.com/es-co/noticias/other/de-espacios-de-violencia-a-centros-de-memoria-helena-ur%C3%A1n-opina-sobre-decisi%C3%B3n-de-la-jep/ar-AA21KQQf</a></p>
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        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129518</guid>
        <pubDate>Sun, 24 May 2026 17:38:32 +0000</pubDate>
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        <title>&amp;#8220;Llueve sobre Babel&amp;#8221;</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/llueve-sobre-babel/</link>
        <description><![CDATA[<p>&#8220;Llueve sobre Babel es una carta de amor que reimagina a Cali como la Ciudad Maya, o el Purgatorio mismo, e invita al público a reflexionar sobre la belleza y el dolor del crecimiento, la supervivencia y el autodescubrimiento&#8221;.  Gala del Sol, directora.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Hernando Llano Ángel</p>



<p class="wp-block-paragraph">La ópera prima cinematográfica de Gala del Sol, concebida durante la pandemia del Covid-19 con un grupo de jóvenes amigos teatreros de Cali entre 21 y 26 años, hace honor al nombre artístico de su directora. Es una película solar y a la vez pluvial, que marca un punto de inflexión en el imaginario de “Caliwood”. Sin duda, se suma a la saga creativa, crítica y transgresora de Luis Ospina y Carlos Mayolo, como al mundo frenético, pagano, vital y lúgubre dejado por Andrés Caicedo, para “quien vivir después de los 25 era una vergüenza”. Estos jóvenes también nos demuestran, igual que Caicedo, que se pueden hacer obras magnificas, en el límite de lo antológico, antes de los 25..</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lluvia de reconocimientos &nbsp;</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Su debut mundial fue en el Festival de Sundance 2025, posteriormente seleccionada por The Hollywood Reporter entre las 10 mejores películas en español de 2025 (hasta la fecha). También ha recibido crítica destacada en Variety, que la describió como &#8220;<em>un triunfo maximalista&#8221;</em> y a su directora como &#8220;<em>una voz fabulosamente singular del cine contemporáneo”.</em> Ha recorrido más de 50 festivales y ha sido distribuida en 20 países, con proyecciones en Pixar Animation Studios y post-producción de audio en Sony Pictures Studios. Es una cinta que amalgama, con un ritmo vertiginoso, una serie de historias de vida y muerte, con sus luces y sombras, que se resisten a los designios de la “Flaca”, una hermosa y rumbera negra que oficia como Parca desde el mítico Bar Babel. Está adobada con una excelente banda musical original, compuesta por el joven caleño Martin De Lima, que acompasa perfectamente con la música en vivo del bar Babel.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En palabras de Gala del Sol, su directora: <em>“Llueve sobre Babel» es una carta de amor a la ciudad que me marcó. Ambientada en un mundo retrofuturista y tropical-punk, la película captura el choque entre la rebeldía y la nostalgia en la jungla de cemento latinoamericana, impregnada del espíritu del punk de los 90. Reimagina Cali, Colombia, como la Ciudad Maya, o el Purgatorio mismo, e invita al público a reflexionar sobre la belleza y el dolor del crecimiento, la supervivencia y el autodescubrimiento en un lugar lleno de contradicciones”<a id="_ednref1" href="#_edn1"><strong>[i]</strong></a></em>. En efecto, nos proyecta la idea de que toda vida humana es una obra inconclusa, una apuesta incierta y difícil por afirmar cada persona su propia identidad, desafiando modelos familiares y sociales impuestos como normales, erigidos en expresión de éxito incuestionable. Y lo extraordinario es que este grupo de jóvenes lo hace de una manera festiva y profunda, superando prejuicios y clichés. Así logran recrear una Cali que es mucho más que el eslogan turístico de “<em>la capital mundial de la salsa</em>” o la delirante “<em>sucursal del cielo</em>”, para no mencionar la desafortunada campaña de la actual administración: “<em>Cali es donde <strong>debes estar</strong>”, </em>como si se tratará de una obligación, en lugar de una apasionada elección. Viendo “<em>Llueve</em> s<em>obre Babel”</em>, uno comprende fácilmente porque Cali es mucho más que todo lo anterior. Es también purgatorio de almas en tránsito, que ruegan a la Flaca prolongar su estadía en estos confines terrenales para continuar gozando la vida con todas sus limitaciones y penalidades, sin arruinar su propio cuerpo y el de los demás, como lo hace el poeta Monet en la cinta, que para sobrevivir es un pequeño narcotraficante. Almas y cuerpos que traicionan al final de su vida el amor, como lo hace Gian Salai por Dante, no por casualidad en la propia oficina de Babel. Un amor nacido en medio de las trincheras de la guerra, entre combatientes que se rebelan con su pasión contra la homofobia consubstancial en todas las filas militares, tanto en las institucionales como insurgentes, que lo reprimen hasta con pena de muerte. Por eso en la cinta, Cali es también una ciudad para la vivencia y el disfrute de las Drags Queens, que exhiben con orgullo su estrambótica belleza y provocadores movimientos, que llevan al éxtasis al público de Babel y a más de un asistente en las salas de cine.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Cali cosmopolita y provinciana</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde las primeras imágenes, la cinta nos sorprende y deslumbra, pues yuxtapone a la Cali tradicional, provincial y bucólica de San Antonio con la Cali-Babel moderna, cosmopolita y surrealista donde vemos rascacielos y hasta una especie de pirámide Maya, que se diluye en el horizonte. En la esquina aparece el grupo irreverente de las Drags Queens pidiendo la bendición del pastor, pero también el mensajero del ayer con su burro, cargado de pliegos y recuerdos, descendiendo por una empinada calle del barrio, sacado de la imaginación macondiana. Así nos va llevando Gala de la mano de personajes míticos como el Boticario, extraviado en el limbo a las puertas del averno, con su bella compañera silente desde niña, que no tiene voz y solo se expresa escribiendo en los espejos de bares y baños para invitarnos a reflejarnos en ellos, tal como somos, sin escondernos en palabras y justificarnos en bellos discursos. Y nos conduce a dos escenarios en los que transcurren los principales acontecimientos de la Cali-Babel. El primero de carácter sagrado y metafísico, la casa e iglesia del pastor evangélico y el otro totalmente pagano y mundano, el Bar Babel y el Motel “Pequeño Pony”, coronado por una deslumbrante Venus, que domina todo a su alrededor. Es casi imposible separar e identificar el hogar del pastor, decorado con crucifijos y veladoras, de la escenografía moderna de su Iglesia, fluorescente y a la vez familiar, donde se congregan sus feligreses. Pero ambos lugares terminan siendo profanados por la irrupción del deseo y las identidades de quienes se sienten más allá de lo masculino y lo femenino. En su propio hogar, por Jacob, su preciado hijo y futuro pastor, integrante de las Drags Queen, cuya identidad es descubierta accidentalmente por su madre, al ver bajo la mesa sus medias de cabaret y en el templo con la presencia sorpresiva del hijo de su mejor amigo, que le reclama al Pastor ser reconocida con su nueva identidad trans.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Escenarios de placer y disputa</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Algo similar sucede con el segundo escenario, pues entre Babel y “Pequeño Pony” existe una continuidad fluida, la de los cuerpos que danzan y luego se entrelazan, pasando del jolgorio de la salsa al éxtasis sensual. &nbsp;El Motel es la quintaesencia del desenfreno y el goce, situado en la periferia del centro de Cali, coronado por una gigantesca Venus, que de caerse aplastaría todo el vecindario. Bajo sus pies, se extiende una laberíntica red de habitaciones que permite recrear a sus clientes con sus decorados esperpénticos las fantasías eróticas desde el remoto Egipto, pasando por la condenada Sodoma, hasta la lujuriosa y moderna ciudad del pecado, Las Vegas. Sin duda, el “Pequeño Pony”, motivaría a Trump a visitar clandestinamente a Cali de no estar tan extraviado y a punto de naufragar en el estrecho de Ormuz. Pero el que sí se encuentra como rehén de sus pasiones y fantasías en el “Pequeño Pony” es nada menos que Cayo Hueso, el “<em>sexofonista”</em> de Bamba, la insuperable banda de salsa, que deberá presentarse al amanecer en el Babel para salvar de sus deudas a Gian Salai de un par de implacables agiotistas del gota-gota. Para rescatar a Cayo Hueso de la habitación 777 será precisa la valiosa colaboración de la salamandra Rosa, compañera inseparable de la bella gitana argentina, que recorrerá las entrañas nauseabundas de las cañerías de Venus y les permitirá ingresar al Motel y liberar a Cayo Hueso, después de vencer en un feroz combate a los cancerberos del “Pequeño Pony”. Y así llegamos al final apoteósico y feliz del concierto en Babel. Un bar “metafísico” de vida, goce y transición al más allá, que brinda a todos sus clientes la posibilidad de descubrir su personal y propio elixir de la vida. Un elixir que, sin duda, reclama a todo ser humano una voluntad insobornable de autenticidad y una búsqueda inclaudicable de felicidad, capaz de desafiar y vencer a la Flaca y su diabólico cómplice, el Boticario. Por eso, lo invito a ver “Llueve sobre Babel”, para que deguste un coctel de eternidad.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://www.fabrica-mundi.com/llueve-sobre-babel">https://www.fabrica-mundi.com/llueve-sobre-babel</a></p>
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        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129223</guid>
        <pubDate>Sun, 17 May 2026 22:18:19 +0000</pubDate>
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        <title>ARMANDO ELECCIONES</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/armando-elecciones/</link>
        <description><![CDATA[<p>Y ahora estamos de nuevo frente a una encrucijada histórica, pues estas elecciones se realizan una vez más bajo el asedio de numerosas y violentas organizaciones armadas, que pueden definir el resultado de las mismas. En verdad, desde Gaviria todos los comicios presidenciales han sido de carácter electofáctico, pues los poderes de facto han terminado definiendo el ganador. </p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Colombia ha tenido una enorme capacidad y experiencia para convocar y realizar elecciones ininterrumpidas desde 1957. Sus líderes políticos tienen un doctorado en armar elecciones, pero carecen de un título válido como demócratas. La fórmula del Frente Nacional fue su obra maestra. Durante 16 años se repartieron “miti-miti” el Estado entre liberales y conservadores. En la realidad política no existió esa “competencia abierta, con reglas claras y resultados inciertos”, que es lo propio en toda auténtica democracia y también en un buen partido de fútbol. Ya se sabía de antemano que después de un presidente liberal, vendría uno conservador y así sucesivamente durante dos períodos más, hasta 1974, que culminaría el turno con un presidente conservador, que fue Misael Pastrana Borrero. Eso es tanto como imaginar que los mundiales de fútbol solo los pudieran ganar, cada cuatro años alternativamente, las mismas dos selecciones nacionales.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El Frente Nacional, elecciones sin democracia</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese conservador fue Misael Pastrana Borrero en 1970, pero hoy sabemos que su triunfo electoral hizo honor a su apellido. El diccionario de la Real Academia nos define <strong><em>pastrana</em></strong>, en su primera acepción, como <em>“burdo o mal hecho</em>” y, en la segunda, como <em>“mentira fabulosa”.</em> Y en efecto, su triunfo sobre el candidato de la Alianza Nacional Popular, el general (r) Gustavo Rojas Pinilla, fue ambas cosas: un fraude burdo y su victoria una mentira fabulosa. Parece que su hijo, Andrés Pastrana Arango, heredó ese legado, pues durante toda su vida se preció de tener una moralidad intachable y ahora sabemos que era un amigo entrañable de Epstein y su alcahueta proxeneta, Ghislaine Maxwell<a href="#_edn1" id="_ednref1">[i]</a>, a quien incluso invitó a Colombia supuestamente a “cazar subversivos” desde un Blackhawk de la Fuerza Aérea Colombiana<a href="#_edn2" id="_ednref2">[ii]</a>. Claro que mucho más grave y condenable políticamente fue el proceder del entonces presidente Carlos Lleras Restrepo ese 19 de abril de 1970 cuando, no obstante saber que Rojas Pinilla estaba ganando las elecciones, decretó esa noche un toque de queda en todo el territorio nacional, nos mandó a la cama a todos, y al amanecer resultó ganador el conservador Misael Pastrana. Así se lo reconoció el propio Lleras Restrepo a su entonces jefe de prensa presidencial, Próspero Morales: <em>“Próspero, esto se ha perdido. No hay nada que hacer, el general ha ganado. Si, de acuerdo con lo que me han informado, Rojas decide salir uniformado para iniciar una marcha por las principales avenidas con destino al palacio de San Carlos, temo que haya un levantamiento, una sublevación, con todas las atrocidades y derramamiento de sangre que de ella se pueda derivar. No puedo permitir por ningún motivo la toma del poder por la fuerza”</em><a href="#_edn3" id="_ednref3">[iii]</a>. &nbsp;Allí queda expresada con una claridad y lucidez insuperable la negación de la democracia mediante el fraude en las elecciones, atribuyéndole al general una supuesta<em> “toma del poder por la fuerza”,</em> iniciativa que nunca intentó llevar a cabo. Pero, por ironías de la historia, sí la promovieron años después, también sin éxito, los fundadores del M-19 cuando irrumpieron con la consigna <em>“Con el pueblo, con las armas, al poder”</em>. Una ironía muy cruel, pues esa organización asaltó 11 años después el Palacio de Justicia, arguyendo que Belisario había burlado e incumplido el acuerdo de paz, robándoles por segunda vez su lucha por la democracia. Esa historia no deja de ser paradójica, pues ese mismo Movimiento contribuyó significativamente con la refundación del Estado a través de la Asamblea Nacional Constituyente y la Carta del 91, que permitió hace casi cuatro años a Gustavo Petro llegar a la Casa de Nariño, pero no al poder, esta vez con el pueblo en las urnas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Los comicios electofácticos &nbsp;</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y ahora estamos de nuevo frente a una encrucijada histórica, pues estas elecciones se realizan una vez más bajo el asedio de numerosas y violentas organizaciones armadas, que pueden definir el resultado de las mismas. En verdad, desde Gaviria todos los comicios presidenciales han sido de carácter electofáctico, pues los poderes de facto han terminado definiendo el ganador. Unas veces el narcotráfico, con el proceso 8.000, otras las Farc y su coalición con Pastrana en nombre de la paz, aunque ambos estaban apostándole a la guerra. Luego Uribe con el respaldo de las AUC en sus territorios y luego con la amplia coalición de la parapolítica y el crimen de lesa constitucionalidad al cambiarle a la Carta un articulito para su reelección, mediante el delito de cohecho de sus ministros Sabas Pretel y Diego Palacio<a href="#_edn4" id="_ednref4">[iv]</a>. Santos con su apuesta por la paz con las Farc y también con la ayuda de Interbolsa y Odebrecht en su reelección y la condena de su gerente Roberto Prieto<a href="#_edn5" id="_ednref5">[v]</a>. Hasta llegar a Duque con el escándalo de la “Ñeñepolítica”<a href="#_edn6" id="_ednref6">[vi]</a> y Petro con la violación de los topes legales en su campaña<a href="#_edn7" id="_ednref7">[vii]</a> y las penumbrosas relaciones con “Papá Pitufo”<a href="#_edn8" id="_ednref8">[viii]</a> y la supuesta financiación de su campaña. Por todo lo anterior, para evitar continuar armando comicios electofáctico y seguir participando ingenuamente como electores en semejante tramoya de ilegalidades, es urgente que la campaña de Iván Cépeda rinda a “Cuentas claras de la Registraduría” el monto de sus gastos y el origen de los mismos. Así como el presidente Petro debe evitar que en los territorios bajo control de organizaciones armadas ilegales los electores sean violentamente constreñidos y sus votos inducidos por un candidato específico. Al respecto, hay que reconocer que Iván Cepeda haya explícitamente desconocido y repudiado esos supuestos apoyos y solicitado a la Fiscalía una investigación pronta y rigurosa para evitar constreñimiento alguno. Iniciativa que nunca tuvo el candidato Álvaro Uribe públicamente frente al control de las AUC en vastos territorios, donde terminó obteniendo altas votaciones. De allí que el anuncio del presidente Petro de continuar conversaciones con el llamado “Clan del Golfo” o “Ejército Gaitanista de Colombia”&nbsp; y la solicitud del levantamiento de cerca de 29 órdenes de captura de sus miembros para su eventual sometimiento a la justicia, desarme y desmovilización, pueda tener efectos indeseados al ser concentrados en las llamadas Zonas de Ubicación Temporal (ZUT) en Tierralta, en Córdoba; y en Unguía y Belén de Bajirá, en el Chocó, &nbsp;solo a partir del 25 de junio, ya demasiado tarde, pues la segunda vuelta será el domingo 21 de junio.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ghislaine_Maxwell">https://es.wikipedia.org/wiki/Ghislaine_Maxwell</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://www.eltiempo.com/mundo/eeuu-y-canada/archivos-de-epstein-revelan-que-expresidente-pastrana-volo-un-blackhawk-con-ghislaine-maxwell-complice-del-pederasta-en-viaje-desconocido-a-colombia-3518459">https://www.eltiempo.com/mundo/eeuu-y-canada/archivos-de-epstein-revelan-que-expresidente-pastrana-volo-un-blackhawk-con-ghislaine-maxwell-complice-del-pederasta-en-viaje-desconocido-a-colombia-3518459</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref3" id="_edn3">[iii]</a> <a href="https://www.elespectador.com/colombia/mas-regiones/la-noche-en-que-lleras-restrepo-reconocio-el-triunfo-de-rojas-pinilla-parte-ii-article-417288/">https://www.elespectador.com/colombia/mas-regiones/la-noche-en-que-lleras-restrepo-reconocio-el-triunfo-de-rojas-pinilla-parte-ii-article-417288/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref4" id="_edn4">[iv]</a> <a href="https://zonacero.com/judiciales/ratifican-condena-contra-sabas-pretelt-diego-palacio-y-alberto-velasquez-por">https://zonacero.com/judiciales/ratifican-condena-contra-sabas-pretelt-diego-palacio-y-alberto-velasquez-por</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref5" id="_edn5">[v]</a> <a href="https://co.search.yahoo.com/search?fr=mcafee&amp;type=E210CO1490G0&amp;p=roberto+prieto+condenado">https://co.search.yahoo.com/search?fr=mcafee&amp;type=E210CO1490G0&amp;p=roberto+prieto+condenado</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref6" id="_edn6">[vi]</a> <a href="https://co.search.yahoo.com/search?fr=mcafee&amp;type=E210CO1490G0&amp;p=esc%C2%B4ndalo+del+%C3%B1e%C3%B1e+hernandez">https://co.search.yahoo.com/search?fr=mcafee&amp;type=E210CO1490G0&amp;p=esc%C2%B4ndalo+del+%C3%B1e%C3%B1e+hernandez</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref7" id="_edn7">[vii]</a> <a href="https://co.search.yahoo.com/search?fr=mcafee&amp;type=E210CO1490G0&amp;p=violaci%C3%B3n+de+topes+electorales+en+campa%C3%B1a+presidencial+de+petro">https://co.search.yahoo.com/search?fr=mcafee&amp;type=E210CO1490G0&amp;p=violaci%C3%B3n+de+topes+electorales+en+campa%C3%B1a+presidencial+de+petro</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref8" id="_edn8">[viii]</a> <a href="https://www.lasillavacia.com/silla-nacional/claves-de-la-infiltracion-de-papa-pitufo-a-la-campana-petro/">https://www.lasillavacia.com/silla-nacional/claves-de-la-infiltracion-de-papa-pitufo-a-la-campana-petro/</a></p>
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        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128941</guid>
        <pubDate>Sun, 10 May 2026 23:09:44 +0000</pubDate>
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        <title>DEBATES PRESIDENCIALES Y DEBACLE NACIONAL (II)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/debates-presidenciales-y-debacle-nacional-ii/</link>
        <description><![CDATA[<p>La exclusión de los restantes candidatos nos privaría a todos los colombianos de una deliberación amplia y plural, que es lo que debería promover un filósofo en lugar de un candidato en trance de victoria, obsesionado en vencer en primera vuelta.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">(Artículo para EL PAÍS, el periódico global, sección América-Colombia, mayo 2 2026)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo parece indicar que si tienen lugar los debates presidenciales en ellos predominará el combate personal sobre la deliberación y el intercambio de los mejores argumentos entre los participantes. Las tres candidaturas en punta en los sondeos y en pugna en la opinión pública, representadas por Cepeda, Abelardo y Paloma, van a esos debates a disputarse el favor de las audiencias y de sus votos el próximo 31 de mayo, no tanto a confrontar la validez de sus propuestas y programas políticos. Aspiran a ganar en primera vuelta o, por lo menos, asegurar su presencia en la segunda. Es lo propio en toda campaña electoral, por eso desdeñan a los demás candidatos, que no registran en las encuestas posibilidad alguna de pasar a la segunda vuelta. Ya lo dijo Iván Cepeda, más como político que filósofo, en su entrevista en Caracol televisión con María Alejandra Villamizar: <em>“Me interesa debatir es con los candidatos de la derecha, no con los demás candidatos, pues con ellos diálogo”</em>, palabras más palabras menos. Esa exclusión de los restantes candidatos nos privaría a todos los colombianos de una deliberación amplia y plural, que es lo que debería promover un filósofo más que un candidato en trance de victoria, solo interesado en vencer a la derecha en los debates televisivos. Tal decisión nos condena al dilema de dos proyectos de nación, donde la derecha con Paloma y Abelardo propugnan a toda costa por la seguridad personal y privada para la inversión empresarial &#8211;los tres huevitos de Uribe&#8211; mientras Cepeda promueve la equidad y los derechos sociales como fundamento de legitimidad y eventual convivencia democrática. Pero sucede que en la democracia real no puede haber seguridad estable sin pan y bienestar para todos y mucho menos pan sin libertad, inversión privada y seguridad pública. Como bien lo pregona la doctrina social de la iglesia, en especial la encíclica Rerum Novarum de León XIII desde 1891, <em>“la seguridad de los ricos es la tranquilidad de los pobres”</em>. Tranquilidad que jamás será estable sin garantizar antes el goce de derechos sociales que empiezan por un salario digno, salud, educación y seguridad social. Precisamente por eso en el debate presidencial deben participar todos los candidatos, no solo los punteros en los sondeos de opinión, pues también dichas candidaturas tienen propuestas políticas sobre cómo lograrlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La política no es un juego de suma cero</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Semejante empobrecimiento de la deliberación pública se da por la reducción de la política a las elecciones, donde inexorablemente siempre habrá ganadores y perdedores, siendo los asuntos políticos en disputa mucho más complejos que un voto depositado en una urna y un juego de suma cero. Ese juego en el que el ganador despoja a todos los demás de su poder decisorio, como sucede en las elecciones presidenciales y en cargos uninominales, así el perdedor o la derrotada tenga asegurada una curul en el Senado. Por eso vale la pena escuchar a los demás candidatos, aunque sus registros de intención de votos sean mínimos. Entre otras razones, porque ellos gozan de mayor libertad para cuestionar, proponer nuevas ideas y estrategias gubernamentales de quienes van en la punta, en tanto estos últimos están condicionados por su obsesión de ganar. De allí que solo hagan propuestas pensando en los votos por conquistar y en cómo despojar al contrario del mayor número de potenciales electores. Es lo que hemos visto con Paloma, al postular al expresidente Uribe como su próximo ministro de defensa, lo que generó la discrepancia de su vice, Daniel Oviedo, totalmente descentrado y en desacuerdo con esa nominación. Así se desdibujó por completo ese imaginario falaz de una candidatura de centro derecha, con Oviedo como figurín y comodín, para intentar recobrar con Uribe los votos de la extrema derecha que ahora tiene cautivos Abelardo, con los cuales amenaza derrotarla el próximo 31 de mayo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Jaime Garzón, profético</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo más tétrico de estas rencillas entre las dos candidaturas de la extrema derecha es que son provocadas por las acciones terroristas de Iván Mordisco y su banda, el Estado Mayor Central, lo que seguramente motivó a Paloma a recurrir al imaginario popular de Uribe como padre protector y salvador de la Patria con su “seguridad democrática” para ofrecerle el ministerio de defensa. Se confirma así la premonitoria reflexión de Jaime Garzón, asesinado por órdenes de Carlos Castaño, cuando afirmó que los belicistas<em> “necesitan los muertos para justificar los actos de guerra, necesitan la guerra para justificar su política y necesitan la política para perpetuar su impunidad”</em>. Un tétrico silogismo confirmado no solo nacionalmente sino también internacionalmente. Hoy los máximos responsables de crímenes de guerra y lesa humanidad son Trump, Netanyahu y Putin. Un trío maléfico que ha hecho de la política el arte de gobernar para asegurar sus impunidades personales, así como de la guerra y el terrorismo estatal su principal estrategia en política internacional. Tal podría ser el propósito de Paloma y Abelardo al desdeñar el trabajo investigativo de la JEP y proponer su inminente desaparición, no obstante haber contribuido como ningún otro tribunal a esclarecer los horripilantes crímenes de guerra y lesa humanidad de las Farc-Ep, así como el procesamiento de sus máximos responsables. ¿Será que temen que la JEP continúe su trabajo más allá de los mandos medios y agentes rasos de la Fuerza Pública que han reconocido su responsabilidad en miles de “falsos positivos”, estimulados por la Directiva 029 de la política de “seguridad democrática”?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Un tema insoslayable en los debates presidenciales</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin duda, este sería un tema que no se debería soslayar en los debates presidenciales, así como el cuestionamiento que ambas candidaturas de derecha formulan contra Cepeda como supuesto incondicional defensor de Iván Márquez y Jesús Santrich. Un debate crucial para esclarecer quiénes, durante su vida política y personal, incluso la de sus antepasados –el abuelo de Paloma, el presidente Guillermo León Valencia y el padre de Cepeda, el senador por la UP, Manuel Cepeda, asesinado por agentes del Estado&#8211; han tenido mayor responsabilidad en la guerra y la paz en Colombia desde hace más de medio siglo. Sin omitir en el presente el rutilante desempeño de Abelardo De La Espriella como abogado defensor de narcotraficantes y otros delincuentes de cuello blanco como David Murcia Guzmán –pirámide financiera DMG—y Alex Saab, el testaferro de confianza de Nicolás Maduro. Esas defensas penales no son precisamente las mejores credenciales para ser presidente, pero sí para perpetuar la impunidad de quienes hoy se resisten y son incapaces de asumir sus responsabilidades políticas por crímenes aún más atroces que los de los comandantes de las Farc-Ep, como las ejecuciones extrajudiciales y miles de violaciones a los derechos humanos cometidas por agentes del Estado en cumplimiento de sus directivas y órdenes superiores. Crímenes cometidos con armas y recursos del Estado pagados con nuestros impuestos y en nombre de la “democracia”. &nbsp;Crímenes mucho más graves que los cometidos por grupos ilegales, porque precisamente el Estado de Derecho y la democracia surgieron para contener la violencia y la impunidad de esas organizaciones ilegales, no para disputarles sus excesos criminales, supuestamente en defensa de la Patria y la “seguridad democrática”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿De cuál democracia nos hablan?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizá por eso en alguna ocasión la senadora Paloma Valencia, justificando los “falsos positivos”, expresó: <em>“El Estado cometió errores y atrocidades, pero era legítimo”<a href="#_edn1" id="_ednref1"><strong>[i]</strong></a></em>. Desconoció así la candidata del Centro Democrático, siendo abogada, el principio fundante de la misma democracia, que jamás legítima la violencia cuando ésta sobrepasa los límites del Estado de derecho, los principios y normas del Derecho Internacional Humanitario. No hay en esa respuesta nada de centro y menos de democracia. Sucede exactamente lo contrario, pues dicha violencia discrecional y sin límites de agentes del Estado deslegitima a las autoridades y el mismo Estado democrático, ya que termina violando impunemente los derechos humanos y pone en riesgo mortal a la población civil. Pero eso es algo que tiene sin cuidado a Paloma, que ya ha solicitado a Trump que de ganar la presidencia espera ser parte de su “<strong>Escudo de las Américas”</strong> y el Estado colombiano ingresaría a esa liga de “excelsos demócratas” integrada por Bukele, Milei y Kast<a href="#_edn2" id="_ednref2">[ii]</a>, quien incluso justifica hoy la dictadura de Pinochet como defensor de la democracia, habiéndola reducida a escombros como lo hizo con el Palacio de la Moneda y la legitimidad presidencial de Salvador Allende. Sobre esos escabrosos asuntos de nuestro pasado reciente vale la pena escuchar a todos los demás candidatos, especialmente a quienes se reclaman de centro, como Claudia López y Sergio Fajardo, para que nos cuenten cómo enfrentaron a quienes desde el Estado alentaron las nefastas cooperativas de seguridad Convivir, embriones del paramilitarismo y la “donbernabilidad”<a href="#_edn3" id="_ednref3">[iii]</a> de las bandas narco-criminales en Medellín al mando de Don Berna<a href="#_edn4" id="_ednref4">[iv]</a>. Porque la transparencia que tanto pregona Fajardo debe ser algo más que una consigna de campaña presidencial. Por todo ello, pero especialmente porque lo que está de nuevo en juego es nuestra vida, seguridad, libertad, propiedad y prosperidad es que debemos ver y escuchar a todos y todas las candidatas, sin ninguna exclusión, para a partir de allí deliberar y decidir el próximo 31 de mayo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>En la exclusión está el horror</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Ya lo advertía Pascal refiriéndose a la búsqueda de la verdad, “en la exclusión está el error”. &nbsp;Y si bien es imposible e indeseable aspirar a una sola verdad en la política, lo que si sabemos de sobra por nuestra violenta historia es que en la exclusión de actores en la deliberación política está el comienzo del horror. Así se trate en este caso, exagerando, de excluir la participación de la mayoría de candidatos en debates electorales para la presidencia de la República. Ni hablar de cuando se trata de excluir a quienes pueden definir la guerra o la paz, la justicia social o el privilegio de pocos y la igualdad de oportunidades para el goce y ejercicio de sus derechos a las mayorías, estigmatizándolos como un peligro para la democracia. Derechos sociales que se quedaron escritos en la Constitución del 91 por falta de gobernabilidad y poder constituyente para hacerlos cumplir mediante políticas sociales incluyentes, siempre mejorables. Por eso también es pertinente debatir sobre el sentido de una Constitución más nominal que real, que ni siquiera garantiza la vigencia de sus dos mandatos más importantes: la “prevalencia del interés general” sobre los intereses particulares, artículo 1 del Estado Social de Derecho y “la paz como un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento”, artículo 22. Para mayor ironía y claridad en esos debates, porque quienes dicen hoy defender la integridad de esa Constitución vuelven a levantar las banderas de la guerra y la prevalencia de ciertos intereses particulares en nombre de la seguridad jurídica y la salvación de la Patria. ¿Será posible incluir esos temas y todas las candidaturas en liza en los debates presidenciales o serán vetados y excluidos por miedo a una auténtica deliberación ciudadana? Si es así, cabe preguntarse de cuál democracia nos hablan y nos convocan a votar. ¿Será de la que está al servicio de las oligarquías partidistas y de los poderes de facto de la ilegalidad y la tecnocracia plutocrática que hoy manda en Colombia?, como bien lo demuestra el libro de la profesora Jenny Pearce y el profesor Juan David Velasco, recientemente publicado<a href="#_edn5" id="_ednref5">[v]</a>.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://www.rtvcnoticias.com/politica/el-estado-cometio-errores-y-atrocidades-pero-era-legitimo-polemico-trino-de-paloma">https://www.rtvcnoticias.com/politica/el-estado-cometio-errores-y-atrocidades-pero-era-legitimo-polemico-trino-de-paloma</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://www.elclarin.cl/2026/03/30/la-memoria-como-gasto-kast-reabre-la-herida-de-colonia-dignidad/">https://www.elclarin.cl/2026/03/30/la-memoria-como-gasto-kast-reabre-la-herida-de-colonia-dignidad/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref3" id="_edn3">[iii]</a> <a href="https://storage.ideaspaz.org/documents/60ba8c9569e35.pdf">https://storage.ideaspaz.org/documents/60ba8c9569e35.pdf</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref4" id="_edn4">[iv]</a> <a href="https://insightcrime.org/es/noticias-crimen-organizado-colombia/don-berna/">https://insightcrime.org/es/noticias-crimen-organizado-colombia/don-berna/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref5" id="_edn5">[v]</a> <a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/blancainesduran/quien-manda-en-colombia/">https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/blancainesduran/quien-manda-en-colombia/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128645</guid>
        <pubDate>Sat, 02 May 2026 17:16:58 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[DEBATES PRESIDENCIALES Y DEBACLE NACIONAL (II)]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>DEBATES PRESIDENCIALES Y DEBACLE NACIONAL (I)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/debates-presidenciales-y-debacle-nacional-i/</link>
        <description><![CDATA[<p>El debate puede profundizar la debacle política nacional e imposibilitar la deliberación necesaria para salir de la actual carnicería, pues seguro radicalizará los fanatismos ideológicos y los prejuicios políticos, que llevará a muchos a buscar salvadores providenciales a imagen y semejanza de profetas armados que prometen salvarnos y en lugar de avanzar hacia paz terrenal nos acercarán rápidamente a la paz eterna.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">(Artículo para el PAÍS, el periódico global, sección América-Colombia, abril 26 de 2026)</p>



<p class="wp-block-paragraph">La mayor dificultad para realizar los debates entre los candidatos presidenciales es el riego de convertirlos en una debacle nacional. Más aún en medio de esta oleada del terror, desatada al parecer por Iván “Mordisco” al mando del “Estado Mayor Central de las Farc” en retaliación a las acciones de la Fuerza Pública en su contra, que lo ha puesto contra las cuerdas. Y la forma más expedita de hacerlo es impidiendo la participación en los debates de aquellos candidatos que no aparecen como favoritos en el actual tinglado de la política nacional. De esta forma, la agenda política del futuro y la suerte de todos los colombianos quedará en manos de la confrontación entre dos proyectos que se disputan no solo las próximas elecciones, sino la vida y muerte de las próximas generaciones. Lo que está en juego es mucho más que la definición de un temario, el orden para abordarlo, la identidad y competencia del moderador. Lo que realmente está en juego es la capacidad para deliberar de todos los colombianos, no solo de tres, cuatro o trece candidatos, cuya participación en los debates está condicionada, casi que atrofiada, por su obsesión de ganar las elecciones, no tanto por la búsqueda de soluciones a los principales desafíos y conflictos que como sociedad enfrentamos. Conflictos que por su complejidad ninguna candidatura o partido podrá resolver solo, en gran parte porque todos son más o menos responsables de su existencia, persistencia y degradación, así traten de atribuirle toda la culpa al contrario y a su contradictor de turno. Tal será el principal objetivo en desarrollo de los debates, si llegan a realizarse teniendo como telón de fondo este terror que impide pensar con responsabilidad y libertad, más allá de buscar un solo responsable del mismo. Cada candidatura Intentará demostrarnos que tiene la fórmula mágica para hacer en los próximos cuatro años en la Casa de Nariño lo que ningún partido o líder político ha podido hacer durante toda su vida política: la paz con justicia social, un desarrollo económico incluyente, en función de las mayorías, una gestión pública sin depredar los recursos del erario y sin devastar nuestra portentosa biodiversidad para favorecer intereses de empresas nacionales e internacionales. Ojalá los debates sirvieran al menos para revelarnos las fortalezas y debilidades de cada candidatura frente a los anteriores desafíos. Pero es probable que suceda todo lo contrario, pues la obsesión de cada aspirante a la presidencia será intentar demostrarnos que sus contendores son los únicos responsables de la actual debacle y que sólo su candidatura y su partido ha estado a la altura de esos desafíos y cuenta con el programa para resolverlos en los próximos cuatro años. Cuando sabemos que esta terrible realidad los supera a todos. Escucharemos a más de un salvador que, emulando la vulgaridad y brutalidad de Trump, dirá que todo se resuelve con más plomo, dinamitando al país como hoy lo hace alias Mordisco y su banda narcocriminal para defender su emporio de cocaína parapetado supuestamente en objetivos políticos. Objetivos que a la postre coronará si vamos a las urnas muertos de miedo y entregamos nuestro juicio y voto sin reflexionar, olvidando que el miedo nunca es inocente y en estas circunstancias sería un pésimo consejero.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Una feria de vanidades y disfraces</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa obsesión, puede llevar a todas las candidaturas a comportarse en el set televisivo como actores de un show para conquistar la sintonía y el voto de la mayoría de electores el próximo 31 de mayo. La meta será obtener ese día la mitad más uno de los votos, poco importa cómo se logre, así sea azuzando el miedo, para evitar un incierto segundo tiempo. Entonces cada candidatura desplegará todos sus recursos para vencer y demostrarnos no solo que es la mejor, más preparada, más honesta y competente para gobernar, sino que además es moralmente intachable y superior a todas sus demás competidoras. Así veremos que entran en un combate para lograr desacreditar rápidamente, en primer round, a sus adversarios. Nos dirán que sus vidas son un libro abierto, mostrándonos sus mejores páginas y ocultándonos las más turbias y comprometedoras. Y, en ese esfuerzo, no faltará quien dirá que no es político, aunque aspira a ser presidente. Muy difícil entender cómo gobernará si desprecia tanto con quienes tendrá que hacerlo, los congresistas y demás servidores públicos electos. ¿Lo hará sin contar con su apoyo y gobernará a punta de decretos? ¿Declarará inmediatamente la conmoción interior y cerrará el Congreso? Si tales son las propuestas salvadoras no hay duda que nos devorará el tigre de la arbitrariedad y la ambición.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Transparencia o apariencia en el set?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En fin, corremos el riesgo de presenciar una feria de vanidades y disfraces, en donde relucirá todo menos la transparencia que cada candidatura pregona. Predominará la apariencia o incluso hasta la “tramparencia”, adornada con bellos abalorios y fantasías programáticas como la paz, la seguridad, la equidad, la solidaridad y hasta la felicidad. Todas y todos se empeñarán en lucir el traje más adecuado para gustar al mayor número de espectadores-electores y ocultar sus defectos, secretas intimidades, amistades y verdaderas identidades. Sobre todo, se cuidarán de que no veamos tras bastidores quiénes son los diseñadores y financiadores de su eventual traje presidencial. En verdad, es muy difícil comprender el cambio de discursos, identidades y personalidades que la mayoría de candidatos experimentan durante las campañas electorales. Al desfilar por la pasarela de las plazas públicas y aparecer en los sets televisivos sufren una especie de metamorfosis acelerada para ganar las elecciones. ¿Cómo hacer para no caer bajo ese embrujo y evitar que las urnas sean esa insondable caja de pandora donde quedan refundidas todas nuestras esperanzas hasta las próximas elecciones? Esa caja de la cual empiezan a salir todos los males cuando comienzan a gobernar desde la Casa de Nariño y se los achacan a su anterior inquilino. Quizá una forma de hacerlo sea aprendiendo a deliberar en lugar de solo debatir.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Deliberar, más que debatir</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La principal diferencia entre deliberar y debatir, es que la deliberación busca persuadir y convencer, mientras el debate solo combatir y vencer. La deliberación promueve el examen y la investigación de los problemas y más graves conflictos, busca las causas o factores estructurales y coyunturales que los generan, sin eludir la propia responsabilidad en su desarrollo e identificar a sus principales responsables por acción u omisión. En el debate sucede todo lo contrario, la atención se centra en las consecuencias de los conflictos y problemas, eximiéndose cada candidatura de toda responsabilidad personal o partidista en el surgimiento de los mismos para atribuirla exclusivamente a los demás contendores. En la deliberación prima la argumentación con fundamento en evidencias y hechos comprobados, mientras que en el debate predomina la descalificación personal del adversario con suspicacias y acusaciones sin sustento en hechos, apelando al estímulo de prejuicios, estereotipos, miedos y pasiones viscerales como el odio y la venganza. La deliberación promueve soluciones y eventuales acuerdos en medio de las diferencias, su lógica es la concertación. En el debate sucede todo lo contrario, pues se busca imponer decisiones al adversario, su lógica es la confrontación y no la conciliación.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Deliberar sin miedo</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En últimas, el debate impide y pervierte el diálogo y la deliberación esclarecedora, pues lo que predomina es la polémica para vencer al adversario y no la búsqueda conjunta de soluciones concertadas a los más graves problemas y sangrientos conflictos. Conflictos que ya no son tanto político-militares como criminales, no solo domésticos sino internacionales, (intermésticos) como lo es el narcoterrorismo de nuevo camuflado con objetivos políticos, tal como lo hizo con éxito Pablo Escobar en la coyuntura constituyente. El debate puede profundizar la debacle política nacional e imposibilitar la deliberación necesaria para salir de la actual carnicería, pues seguro radicalizará los fanatismos ideológicos y los prejuicios políticos, que llevará a muchos a buscar salvadores providenciales a imagen y semejanza de profetas armados que prometen salvarnos y en lugar de avanzar hacia paz terrenal nos acercarán rápidamente a la paz eterna. De esta forma el debate afianza las identidades y comportamientos propias de facciones y tribus políticas envueltas en pugnas interminables que culminan en persecuciones, cacería de brujas y ejecuciones extrajudiciales. Sucede todo lo contrario con la deliberación, pues ella nos permite pensar y conversar para liberarnos de certezas ideológicas inmodificables, de prejuicios atávicos inconscientes como el racismo, el clasismo y el sexismo, que siempre nos han impedido forjar una comunidad política entre iguales, vitalmente democrática. Quizá así algún día, ojalá más próximo que lejano, dejemos de ser <em>“esa federación de rencores y archipiélago de egoísmos para ser hermandad de iguales, a fin de que no llegue a decirse de nosotros la terrible expresión del historiador, de haber llevado a nuestra gente a que prefiera la violencia a la injusticia”</em>, como premonitoriamente lo advirtió Belisario Betancur en su discurso de posesión presidencial en 1982. ¿Será que 44 años después reincidiremos y continuaremos viviendo y muriendo bajo la violencia y la injusticia? ¿Seguiremos depositando en las urnas <strong><em>sufragios</em></strong> <strong><em>fúnebres</em></strong> en lugar de votos por la vida, la justicia, la paz y la convivencia democrática? Solo deliberando como ciudadanos lo podremos lograr, no como simple electores emocionalmente manipulados depositando nuestros miedos en las urnas, independientemente si se realizan o no los debates entre todos los candidatos presidenciales. No solo tres o cuatro candidaturas merecen ser escuchadas. Si ni siquiera entre todos ellos se reconocen como iguales, lo más probable es que escuchemos una limitada y estridente cacofonía en lugar de una amplia y clara polifonía, que es lo que más precisamos en medio del estruendo mortal de las bombas y los cilindros que hoy aturden nuestro juicio.  </p>
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        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128394</guid>
        <pubDate>Sun, 26 Apr 2026 15:43:42 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/26104300/th.jpeg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[DEBATES PRESIDENCIALES Y DEBACLE NACIONAL (I)]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>DE VOTOS, CAMPAÑAS, GOLES Y AUTOGOLES</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/de-votos-campanas-goles-y-autogoles/</link>
        <description><![CDATA[<p>Tanto la victoria electoral de un candidato como el triunfo de un equipo de fútbol, una vez terminados los escrutinios y sonado el silbato del árbitro, son hechos irreversibles y concluyentes. De nada valen los cuestionamientos y las airadas protestas de los hinchas.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">(Artículo para EL PAÍS, el periódico global, edición América-España, abril 13 2026)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como vivimos en “modo electoral y mundial”, va este paralelo entre la política nacional e internacional con el mundial de fútbol. Para ganar en ambos campos, todo dependerá del número de votos obtenidos, de las bajas causadas al equipo y Estado contrario y de los goles anotados. Por eso las candidaturas presidenciales harán hasta lo imposible en busca de más votos y los jugadores de cada selección en el mundial por anotar más goles. Poco les importará los medios que utilicen para ello. Al final, lo que cuenta es la victoria, ya sea en el estadio o el campo de batalla. Vale denigrar al contrario y llamarlo terrorista o fascista, “guerrillo” o “para”, también las jugaditas sucias para lesionarlo y sacarlo del campo. Lo crucial es contar con una hinchada de fanáticos incondicionales, de barras bravas leales dispuestas al combate, incorruptibles y que vayan a las urnas y la guerra sin dudarlo. Claro que lo más importantes es contar con financiadores generosos, poco importa el origen de sus recursos y los compromisos que se adquieran con ellos tras bambalinas, asegurándoles futuras contrataciones públicas, nombramientos, decisiones y políticas sociales contra el resto de los adversarios y sus mayorías en las tribunas y fuera del estadio. De nada sirve jugar bien, lucirse y respetar todas las reglas si al final se pierde. Hay que contar con el mayor número de aliados e incluso aparecer como un outsider independiente, arrepentido de su pasado pecaminoso por no ser creyente y así cautivar a los miles de<strong><em>votos</em></strong> de iglesias cristianas que obedecen ciegamente a sus pastores, como lo hace Abelardo, el converso<a href="#_edn1" id="_ednref1">[i]</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&nbsp;<strong>Las victorias son irreversibles, no las derrotas.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Todos los candidatos y jugadores saben que una vez culmina el escrutinio electoral y suena el pitazo final, ya no hay vuelta atrás. La victoria será inobjetable y nadie creerá en las denuncias de los derrotados, que serán consideradas falsas y solo calumnias de la oposición. Así sucedió con el robo de las elecciones a la ANAPO en 1970<a id="_ednref2" href="#_edn2">[ii]</a>, que irónicamente dio origen al M-19 y llevaría al actual presidente Petro a la Casa de Nariño después de 52 años, pero esta vez con el pueblo y sus votos en las urnas, no con las armas, como pretendieron sus fundadores en respuesta al fraude electoral. Se repetiría la historia en 1994, pero al revés, pues los votos llevaron a Samper a la presidencia, gracias al generoso auxilio del narcotráfico en la segunda vuelta, ya que nadie creyó en las denuncias tardías de Andrés Pastrana. Tanto la victoria electoral de un candidato como el triunfo de un equipo de fútbol, una vez terminados los escrutinios y sonado el silbato del árbitro, son hechos irreversibles y concluyentes. De nada valen los cuestionamientos y las airadas protestas de los hinchas. Solo con el paso de los años nos enteraremos que algunas victorias no fueron legales y justas, pero ya de nada sirve. Basta recordar la “mano de dios” de Maradona y el triunfo espurio de Maduro en las últimas elecciones, que hoy tiene gobernando a Delcy Rodríguez en Venezuela y a su equipo de cacócratas auspiciados por MAGA. Todo parece indicar que hoy el juego sucio y el crimen si pagan, pero habrá lugar a revanchas históricas y electorales, como la reciente derrota del iliberal Orban en Hungría, primera baja en el equipo de Trump.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Falta el VAR en la política</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Claro que en el mundial con el VAR los recursos y reclamos son más oportunos y eficaces que aquellos legales con los que cuentan los candidatos durante el escrutinio y sus posteriores litigios ante las instancias electorales. Bien lo sabe María Corina Machado, que ni siquiera regalándole a Trump su medalla del nobel de Paz le sirvió de algo. Por el contrario, en el mundial el VAR actuará de inmediato y anulará el gol fuera de lugar, resolverá una falta o decidirá la pena máxima. De haber existido el VAR en el mundial de 1986, la “mano de dios” de Maradona contra Inglaterra no hubiese anotado ese gol celestial que eliminó a los ingleses. Así Argentina cobró revancha de su derrota militar en las Malvinas en 1982. Pero las diferencias entre el juego del poder de la política en las elecciones y de la copa mundial en los estadios son sustanciales. Aunque ambos certámenes comprometen y afectan la vida de todos, desde las alegrías hasta las desdichas y definen la mayor o menor autoestima nacional, solo la política pone en juego de manera masiva e irreversible la vida o muerte de miles y millones de personas. Es verdad que algunos resultados de partidos de fútbol cobran con frecuencia víctimas mortales entre fanáticos. Pero nunca alcanzan la innumerable mortandad de las guerras internacionales y de algunos conflictos armados internos como el nuestro, que desconocen todas las reglas para la protección de los Derechos Humanos y la vigencia del Derecho Internacional Humanitario. Hoy se impone en el campo internacional el juego sucio y sangriento de la guerra, cuyos resultados en ocasiones son más inciertos que los del fútbol. Lo estamos viendo en la brutal asimetría militar de Trump y Netanyahu contra la resistencia sostenida de Irán, Palestina y Beirut, que no se doblegan. De hecho, tanto Estados Unidos como Israel ya perdieron política y legalmente ante la comunidad internacional y la conciencia moral universal, así se impongan militarmente, pues esa victoria los condena a la ignominia histórica en los anaqueles de los totalitarismos nazi, fascista y estalinista.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La política, un juego letal</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Ello se debe, me dirán, a que en el fútbol no está en juego el poder geopolítico, cuya esencia es disponer de nuestras vidas, con o sin nuestro consentimiento, desde la cuna hasta la tumba. Que es una frivolidad y ligereza inadmisible cualquier comparación con el fútbol, que nunca pone en riesgo la vida de sus jugadores, ya que es una disputa agonal y sus reglas protegen la integridad y vida de todos en la cancha y hasta fuera de ella. Además, si bien es cierto que la FIFA hace parte del orden internacional y está afectada por el juego sucio del dinero en sus instancias directivas, al menos garantiza el juego limpio en la cancha de fútbol. Todo lo contrario de lo que suelen hacer muchos Estados en sus disputas internacionales. Pero resulta que este mundial enfrenta precisamente ese como su mayor desafío. Para Trump las únicas reglas válidas son las letales que está utilizando en su guerra contra Irán y ya desprecia incluso las del campo de fútbol, la organización del mundial y la competencia supraestatal de la FIFA. Sus reglas preferidas son las impuestas por las amenazas, los aranceles, los bombardeos y sus colosales mentiras, que están a punto de anotarle un autogol en el terreno y arco de su amada MAGA. Así lo indica su naufragio bélico en el estrecho de Ormuz<a href="#_edn3" id="_ednref3">[iii]</a> y la opinión cada vez mayor de estadounidenses contra esa guerra, cuyo costo están pagando con el precio de la gasolina al alza y el aumento de la inflación. Todo parece indicar que las sombras de la guerra se proyectan cada día más sobre los campos de fútbol del mundial.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Se jugará el mundial de fútbol?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Bajo el arbitrio criminal de gánsteres como Trump, Netanyahu y Putin, la política internacional se ha convertido en un juego mortal cuyas reglas decisorias las dicta el poder de fuego de sus misiles y el uso intensivo de la IA como táctica militar en manos de sicarios informáticos<a href="#_edn4" id="_ednref4">[iv]</a>. Sicarios que no distinguen entre población civil y combatientes, de una parte, y objetivos militares y civiles de la otra. Un poder militar genocida que desconoce de tajo el Derecho Internacional Humanitario y ha convertido a la ONU en un anfiteatro donde se lee e invoca, con la voz meliflua de su Secretario General, tratados y resoluciones que ofician la ceremonia fúnebre e inhumación del actual orden internacional en los escombros de Gaza, Líbano, Cisjordania, Irán y Ucrania. Y de ese orden y caos internacional hace parte la FIFA, también sometida a la férula belicista de Trump, pues ya incluso amenazó con no garantizar la seguridad de la selección de fútbol de Irán, como lo escribió en su Truth Social: &#8220;<em>La selección de </em>fútbol<em> de Irán es bienvenida al Mundial, pero <strong>realmente no creo que sea apropiado que estén allí, por su propia seguridad</strong>&#8220;. </em>Con semejante bienvenida lo que pone en juego es el propio mundial, ya que como anfitrión no se compromete con la seguridad de uno de sus clasificados, Irán, cuya población hoy está siendo bombardeada e incluso amenazó con destruir en una noche. De allí la pertinencia de la pregunta sobre si se realizará con seguridad y normalidad el próximo mundial de fútbol. Sus estadios, canchas de fútbol, centros comerciales y lugares públicos de sus ciudades pueden convertirse en objetivos militares semejantes a lo que hacen el mismo Trump y Netanyahu en el Medio Oriente contra civiles, solo que en el mundial sería con armas propias de un terror anónimo, ubicuo y personal, no por menor menos letal. Ese terrorismo que Trump denomina doméstico, consecuencia de su terrorismo internacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Todos contra MAGA</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo anterior puede parecer una exageración casi apocalíptica, pero no está muy lejana de una aspiración deportiva cercana a la animadversión mundial que acompañará a la selección de fútbol estadounidense en sus encuentros. Todos los seleccionados jugarán contra MAGA y buscarán su rápida eliminación, sin provocar una lesión mortal en la cancha contra algún jugador estadounidense. Sin producirse ni una baja grave por causa deportiva, si acaso alguna expulsión por juego sucio. No me cabe la menor duda que la selección de las barras y las estrellas solo contará con el apoyo de su afición local, excluyendo obviamente la de millones de migrantes que han sido humillados y menospreciados en campos y ciudades y no la acompañarán, pues MAGA les niega sus derechos para jugar en esa cancha xenófoba e imperial. Es probable, entonces, que asistamos a un acto de justicia futbolística mundial y MAGA sea eliminada en la primera ronda en su propia casa. Entre tanto, esperemos que en noviembre la mayoría de su ciudadanía cobre revancha y dejé en minoría en el Congreso el partido republicano y castigue con una merecida tarjeta amarilla a su presidente, Trump, ese jugador sucio, grotesco y totalmente desleal con las reglas del juego democrático.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Tarjetas rojas para Trump y Netanyahu</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Un jugador gansteril que ya tiene tarjeta roja, junto a su cómplice Netanyahu, en el campo del Derecho Internacional y la conciencia de toda la humanidad por las innumerables víctimas mortales de su criminalidad compartida, consecuencia de una codicia imperial sin límite, un fanatismo religioso genocida y una fanfarronería y falsedad que todos los días exhiben ambos en sus jugadas letales. Para muchos, ese desenlace solo sucede en películas dirigidas por Martin Scorsese<a href="#_edn5" id="_ednref5">[v]</a> y está muy lejano del Hollywood imperial, donde casi siempre ganan los buenos del norte con sus legiones de sheriffs inmortales y héroes impunes en nombre del “bien, la libertad y la democracia de America First”. Esa MAGA triunfal que combate a muerte los bárbaros orientales y ahora con su “Escudo de las Américas” defenderá a sus indefensos hijos de las hordas invasoras de migrantes del sur y sus supuestas capilares redes delincuenciales. Pero estoy seguro que ese libreto no será el del mundial y la final se disputará entre una selección del Sur global contra otra de la Europa latina, la cual contará en sus filas con más de un jugador hijo de migrantes africanos, como las selecciones de España y Francia. Siempre y cuando lo permitan el delirio nuclear de Trump azuzado por la criminalidad de Netanyahu y los desvaríos de sionistas cristianos como Pete Hegseth con la legión de fanáticos que los respaldan en su patio e internacionalmente.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://elpais.com/america-colombia/elecciones-presidenciales/2026-04-12/abelardo-de-la-espriella-capitaliza-su-discurso-como-ateo-arrepentido-para-conquistar-el-voto-evangelico.html">https://elpais.com/america-colombia/elecciones-presidenciales/2026-04-12/abelardo-de-la-espriella-capitaliza-su-discurso-como-ateo-arrepentido-para-conquistar-el-voto-evangelico.html</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://www.elespectador.com/colombia/mas-regiones/la-noche-en-que-lleras-restrepo-reconocio-el-triunfo-de-rojas-pinilla-parte-ii-article-417288/">https://www.elespectador.com/colombia/mas-regiones/la-noche-en-que-lleras-restrepo-reconocio-el-triunfo-de-rojas-pinilla-parte-ii-article-417288/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref3" id="_edn3">[iii]</a> <a href="https://elpais.com/internacional/2026-04-13/ultima-hora-de-la-guerra-de-estados-unidos-e-israel-contra-iran-en-directo.html">https://elpais.com/internacional/2026-04-13/ultima-hora-de-la-guerra-de-estados-unidos-e-israel-contra-iran-en-directo.html</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref4" id="_edn4">[iv]</a> <a href="https://elpais.com/tecnologia/2026-04-13/destacamento-201-la-unidad-del-ejercito-de-ee-uu-dirigida-por-ejecutivos-tecnologicos.html">https://elpais.com/tecnologia/2026-04-13/destacamento-201-la-unidad-del-ejercito-de-ee-uu-dirigida-por-ejecutivos-tecnologicos.html</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref5" id="_edn5">[v]</a> <a href="https://www.imdb.com/es-es/list/ls566600255/">https://www.imdb.com/es-es/list/ls566600255/</a></p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127879</guid>
        <pubDate>Mon, 13 Apr 2026 15:29:55 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[DE VOTOS, CAMPAÑAS, GOLES Y AUTOGOLES]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
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                            </item>
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        <title>¿Es posible la reconciliación política nacional con la actual campaña presidencial?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/es-posible-la-reconciliacion-politica-nacional-con-la-actual-campana-presidencial/</link>
        <description><![CDATA[<p>Por la pugnacidad  que predomina en las campañas presidenciales de Cepeda, Paloma y Abelardo, la respuesta es negativa. Cada campaña está empeñada en  eliminar la legitimidad democrática del contrario.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">(Artículo para EL PAIS, el periódico global, edición AMÉRICA-COLOMBIA, ABRIL 2026)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es una pregunta pertinente, aunque pueda parecer absurda, pues se presume que la condición sine qua non para el desarrollo democrático de una campaña electoral es que todos los participantes en ella se reconozcan legítimamente como adversarios. En palabras del recientemente fallecido filósofo Jürgen Habermas, que se reconozcan como “<strong><em>interlocutores válidos</em></strong>”, en lugar de hacerlo como enemigos irreconciliables entre sí. No deberían tratarse entre ellos como una amenaza para la propia existencia y menos para la convivencia social. Pero esto último es lo que está sucediendo en la actual campaña por la Presidencia de la República en Colombia. Algo inaudito y hasta inverosímil, pues los tres aspirantes que puntean en las encuestas de opinión, Iván Cepeda, filósofo, Paloma Valencia, abogada y Abelardo de la Espriella, también abogado, seguro leyeron con juicio en sus carreras el ensayo de Habermas <strong><em>“¿Es posible la legitimidad por vía de legalidad?</em></strong>”, piedra angular de todo régimen democrático. Aunque dudo que Abelardo, sumergido en el derecho penal para la posterior defensa de delincuentes de cuello blanco como David Murcia Guzmán (DMG) y Alex Saab, testaferro de Nicolás Maduro, haya tenido tiempo para leerlo. Pero le convendría hacerlo ahora, para que comprenda que es imposible disociar la política y la legalidad de la ética pública en su dimensión de principios y valores compartidos para la justicia y la convivencia social, sin caer en el absurdo de apelar a la imagen depredadora de un tigre y enarbolar un saludo militar supuestamente para “salvar a la Patria”. ¿Tendrá algún sentido civilizador, legal y democrático asociar la Patria con tigres y guerreros? ¿No será lo propio de la ley de la selva y del más fuerte, como lo está haciendo Trump en el actual caos internacional?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Deslegitimar y demonizar al contrario para ganar</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero esta campaña, tal como está discurriendo, en lugar de serlo para la legitimación democrática se está convirtiendo en una pugna por la deslegitimación mutua entre estos tres candidatos y arrasar así con el más mínimo vestigio de democracia. Es decir, para invisibilizar e impedir vislumbrar el espíritu de la democracia, ya que su cuerpo está desaparecido junto a las más de 135.396 personas dadas por desaparecidas en desarrollo del conflicto armado antes del 1 de diciembre de 2016, según el portal de datos de la Unidad de Personas Dadas por Desaparecidas (UNDPD)<a id="_ednref1" href="#_edn1">[i]</a>.  Las tres candidaturas se encuentran atrapadas en el “modo guerra” de hacer política y parecen no comprender que el principio fundacional y existencial de la democracia es la práctica de la política como deliberación y controversia sin violencia, según manda el artículo 22 de nuestra Constitución: “<strong><em>La paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento”.</em></strong> Causa perplejidad, estupor y hasta miedo que quienes aspiran a la presidencia y la jefatura del Estado sean incapaces de estar a la altura de ese artículo constitucional, sin cuyo cumplimiento irrestricto no puede existir reconciliación política y mucho menos una verdadera democracia<strong><em>. </em></strong>Ya lo había expresado con lucidez filosófica y contundencia política el maestro Norberto Bobbio: <strong><em>“La democracia solo comienza en el momento –que llega después de mucho luchar—en que los adversarios se convencen de que el intento de eliminar al otro es mucho más oneroso que convivir con él”</em></strong>. Y no hay duda, por la pugnacidad que predomina entre ellos, que cada uno está empeñado en eliminar la legitimidad democrática del contrario. Lo hacen, obviamente desde el discurso, pero parecen olvidar que la violencia simbólica y retórica, cargada de animosidad contra quien es considerado enemigo, antecede a la violencia letal. Por eso están empecinados en la utilización de la memoria, buscando en el pasado las actuaciones y afinidades políticas de cada uno de ellos, incluso en las ejecutorias de sus padres y ancestros, para estigmatizarse y deslegitimarse mutuamente como aspirantes a la presidencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>De la filiación a la afiliación política</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizá ello tenga que ver precisamente con sus historias personales y familiares. En el caso de Paloma Valencia, nieta del expresidente conservador Guillermo León Valencia (1962-1966), quien como jefe de Estado y comandante supremo de las Fuerzas Armadas ordenó la “Operación Soberanía”<a href="#_edn2" id="_ednref2">[ii]</a> y el bombardeó a Marquetalia, mito fundacional para el surgimiento de las Farc. Iván Cepeda, hijo del entonces senador de la Unión Patriótica, Manuel Cepeda Vargas, asesinado el 9 de agosto de 1994 por paramilitares en complicidad con miembros del Ejército nacional<a href="#_edn3" id="_ednref3">[iii]</a>. Indirectamente también es el caso de Abelardo de la Espriella, pues su principal escudero y beligerante alfil, Enrique Gómez Martínez, es nieto del expresidente conservador Laureano Gómez y sobrino del asesinado exsenador Álvaro Gómez Hurtado, promotor de la “Operación Soberanía” contra las que llamaba “Repúblicas Independientes”. Se presenta así en estas tres candidaturas una estrecha relación entre filiación y afiliación política, que se proyecta con intensidad emocional y confrontación política creciente entre ellos y, lo que es más censurable e inadmisible, con su actual utilización irresponsable y sectaria. A tal punto que el expresidente Álvaro Uribe sindica a Iván Cepeda de estar instigando su asesinato, como supuestamente lo hizo contra el senador Miguel Uribe Turbay. A su vez Cepeda relaciona a Uribe y su fulgurante carrera política con el surgimiento de los grupos paramilitares en el departamento de Antioquia<a href="#_edn4" id="_ednref4">[iv]</a>. Y, para completar, desde la campaña de Abelardo, Enrique Gómez señala irónicamente: <em>“Por más que miro, no veo al expresidente Uribe en el tarjetón por ningún lado. Y eso que el señor le está haciendo la campaña a Paloma. Otra vez, otros 10 o 20 años de Petro contra Uribe. ¿Sí será eso lo que necesita Colombia? ¿o necesita la independencia del Tigre?”<a href="#_edn5" id="_ednref5"><strong>[v]</strong></a>.</em> Desde luego que Colombia no es un zoológico para necesitar otro presidente “cargado de tigre”, mucho menos que los ciudadanos vayan a las urnas con su fiereza o llenos de rencor y deseos de revancha como sucede en las redes sociales entre quienes, por carecer de argumentos, solo se cruzan insultos y descalificaciones llamando “mamerto” o “paraco” a quien piensa distinto o no apoya incondicionalmente a su candidato o candidata.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>No más “mesías” electorales y “salvadores nacionales”</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Causa vergüenza el fanatismo, sectarismo e ignorancia que inunda las redes sociales por estos días, estimuladas por bodegas de dichas campañas. Pero lo peor y más preocupante es esa falsa superioridad moral que cada candidato y campaña esgrime con la absoluta certeza de que posee en su mente y manos la salvación de Colombia. Que su partido y aliados son un dechado de virtudes y sabiduría. Que, si no los respaldamos en las urnas, todos estaremos condenados al infierno de la guerra y la exclusión social. Candidaturas incapaces de la más mínima autocrítica, mucho menos de reconocer sus errores y horrores pasados y sus limitaciones presentes, porque están convencidas de su misión salvífica y solo si cada uno proyecta ese carisma de líderes y lideresas providenciales, destinados a satisfacer nuestras necesidades y hacernos felices, podrá ganar las elecciones. En ese sentido, más que demagogos son taumaturgos de futuras catástrofes, cuando desde el gobierno incumplan sus promesas de pan, paz, seguridad, ríos de miel y reinos de reconciliación. Porque cuando ya estén en sus altos cargos en el Ejecutivo comprobarán amargamente que no son tan poderosos y sí bastante impotentes. Comprobarán que son rehenes de los poderes de facto e intereses   más o menos legales o abiertamente ilegales que los encumbraron a esas posiciones, con los cuales hicieron alianzas y sellaron compromisos tras bambalinas y se convirtieron así en sus testaferros y mandaderos. Eso sí, unos testaferros bien remunerados y protegidos por una tramoya de instituciones y rituales de una Constitución que juraron cumplir, pero parece que ignoran, no pueden o son incapaces de honrarla. Si ahora como candidatos no cumplen el artículo 22 y hacen de la campaña política una coartada perfecta para combatirse entre sí, qué no harán cuando tengan en sus manos el poder de gobernar y hasta de hacer la guerra contra los que consideran sus “enemigos”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¡Lean y cumplan la Constitución!</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, especialmente a estas tres candidaturas les conviene, en medio de las descalificaciones y deslegitimaciones que mutuamente se lanzan y cruzan durante esta campaña, tener presente además del citado artículo 22, el 188 de la Carta, que reza: <em>“El presidente de la República simboliza la <strong>unidad nacional</strong>…y se obliga a garantizar los <strong>derechos y libertades de todos los colombianos</strong>”. </em>La pregunta obvia es ¿Cómo lo harán si en tanto candidatos y candidatas están empecinados en fragmentar y antagonizar a los colombianos, dividiéndonos absurdamente entre “ciudadanos de bien” contra “terroristas”; “paracos” contra “mamertos”; “oligarcas” contra “plebeyos” y hasta supuestos “patriotas demócratas” contra “peligrosos comunistas”? Una pregunta valida para todas las candidaturas, pero especialmente para estas tres por contar con el mayor apoyo en las encuestas.  Es, en primer lugar, una pregunta vital y urgente para todos nosotros como ciudadanía, pues tenemos la responsabilidad de estar a la altura de los principios, valores y metas de la Constitución de 1991, entre las que figuran la <strong><em>“paz política, el respeto a la dignidad humana, el trabajo, la solidaridad y la prevalencia del interés general”</em></strong> según su artículo 1 y especialmente el 95: <strong><em>“la calidad de colombiano enaltece a todos los miembros de la comunidad nacional. Todos están en el deber de engrandecerla y dignificarla” </em></strong>y para ello<strong><em>“defender y difundir los derechos humanos como fundamento de la convivencia pacífica”.</em></strong> ¿Seremos capaces de hacerlo en las próximas elecciones? Y quien llegue a la Casa de Nariño ¿Será capaz de cumplir la Constitución, promover la reconciliación política nacional o continuará profundizando otros cuatro años la confrontación y degradación nacional en que estamos desde tiempos inmemoriales?</p>



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<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://datos.unidadbusqueda.gov.co/">https://datos.unidadbusqueda.gov.co/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://www.elespectador.com/politica/la-historia-de-una-carta-que-pudo-haber-evitado-el-conflicto-armado-en-colombia-article-599330/">https://www.elespectador.com/politica/la-historia-de-una-carta-que-pudo-haber-evitado-el-conflicto-armado-en-colombia-article-599330/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref3" id="_edn3">[iii]</a> <a href="https://www.lanacion.com.co/cayo-en-neiva-el-asesino-del-papa-del-senador-ivan-cepeda/">https://www.lanacion.com.co/cayo-en-neiva-el-asesino-del-papa-del-senador-ivan-cepeda/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref4" id="_edn4">[iv]</a> <a href="https://elpais.com/america-colombia/elecciones-presidenciales/2026-03-31/alvaro-uribe-e-ivan-cepeda-calientan-su-enfrentamiento-tras-el-mitin-del-candidato-del-pacto-historico-en-medellin.html">https://elpais.com/america-colombia/elecciones-presidenciales/2026-03-31/alvaro-uribe-e-ivan-cepeda-calientan-su-enfrentamiento-tras-el-mitin-del-candidato-del-pacto-historico-en-medellin.html</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref5" id="_edn5">[v]</a> <a href="https://elpais.com/america-colombia/elecciones-presidenciales/2026-04-02/se-ahonda-la-fractura-en-la-derecha-colombiana-el-ultra-enrique-gomez-arremete-contra-paloma-valencia-y-alvaro-uribe.html?event_log=oklogin">https://elpais.com/america-colombia/elecciones-presidenciales/2026-04-02/se-ahonda-la-fractura-en-la-derecha-colombiana-el-ultra-enrique-gomez-arremete-contra-paloma-valencia-y-alvaro-uribe.html?event_log=oklogin</a></p>
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        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127680</guid>
        <pubDate>Sun, 05 Apr 2026 15:21:23 +0000</pubDate>
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