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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Steven Navarrete, Bloguero de Blogs El Espectador</title>
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        <title>“Durante siglos, los animales fueron considerados seres sin historia”: Arnaud Exbalin</title>
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        <description><![CDATA[<p>Mientras en diversos países de América Latina se discute la prohibición de la tauromaquia y el endurecimiento de penas para quienes maltratan a los animales, en las redes sociales circulan videos desgarradores donde perros y gatos son sometidos a vejámenes y abusos, algunas veces por placer y otras por negligencia. Noticias sobre la eliminación de [&hellip;]</p>
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<p>Mientras en diversos países de América Latina se discute la prohibición de la tauromaquia y el endurecimiento de penas para quienes maltratan a los animales, en las redes sociales circulan videos desgarradores donde perros y gatos son sometidos a vejámenes y abusos, algunas veces por placer y otras por negligencia. Noticias sobre la eliminación de perros callejeros en lugares donde tendrán lugar espectáculos o eventos deportivos son recurrentes en diversos medios de comunicación de la región. ¿Cómo ha sido nuestra relación con el denominado “mejor amigo del hombre” a través de la historia? El investigador francés Arnaud Exbalin nos presenta un libro fascinante: <em>La grande tuerie des chiens </em>(que se podría traducir como la gran matanza de perros). Esta obra emprende una mirada de larga duración sobre la Ciudad de México desde el siglo XVIII hasta el siglo XXI, centrándose en la manera en que las autoridades locales se ocupaban de los llamados “perros vagos”. Un libro pionero en su tipo, pues pone su atención en las relaciones entre humanos y animales en la ciudad, proceso descuidado por décadas por quienes trabajaban la “cuestión urbana” principalmente: arquitectos, economistas, ingenieros, planificadores urbanos, y sociólogos.</p>



<p>Actualmente, el historiador Arnaud Exbalin es profesor titular en la Universidad Paris Nanterre, así como investigador en el laboratorio <em>Mondes Américains </em>de la École des Hautes Études en Sciences Sociales (EHESS). Además, desarrolla diversos proyectos de investigación en el Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos (CEMCA). Entre sus artículos más recientes se encuentran <em>The Riot of 8 June 1692 in Mexico City: A Challenge to the Colonial Order? </em>publicado en <em>Urban History</em>; <em>Alumbrado y seguridad: Ciudad de México </em>(1760-1810) publicado en la revista <em>Antropología. Revista Interdisciplinaria del INAH; </em>y<em> Una ciudad sin coches</em> que apareció en <em>Relatos e Historias en México, </em>entre otros. En esta oportunidad conversamos con él sobre su interés por los animales, de sus influencias vitales, y de su más reciente libro que se encuentra en proceso de traducción al castellano.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="499" height="530" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/10112404/Profile-Arnaud-2.jpg" alt="" class="wp-image-114343" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/10112404/Profile-Arnaud-2.jpg 499w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/10112404/Profile-Arnaud-2-282x300.jpg 282w" sizes="(max-width: 499px) 100vw, 499px" /></figure>



<p><strong>1. ¿En qué momento de su trayectoria académica se interesó por los animales en la historia?</strong></p>



<p>Desde que inicié mi carrera como investigador, la ciudad ha estado en mi área de interés. Me he acercado a ella especialmente desde la historia social, abordando temas como la historia de la policía en el siglo XVIII. Y me refiero a policía en su sentido antiguo, es decir el orden de la ciudad. En esta apuesta convergen la seguridad, el ornato, y el alumbrado entre otros temas. Por ejemplo, hice varios artículos sobre el desarrollo del alumbrado público, la limpieza, los censos y dentro de este amplio abanico de las tareas policiales, también se inserta el manejo de los animales, aquellos que fueron denominados “vagos”. Sin embargo, mi interés por los animales va mucho más allá de lo académico, y surgió desde mi niñez. Me crie en el campo, y como pescador desarrollé una capacidad de observación que me permitió crear una conexión muy fuerte con el medio ambiente y apreciar con detenimiento la naturaleza.</p>



<p><strong>2. ¿Qué libros influenciaron su formación como historiador de los animales?</strong></p>



<p>Curiosamente, los libros que más me influenciaron no fueron los de historia precisamente, sino dos de antropología y de geografía histórica. Me refiero a <em>Man and the Natural World: Changing Attitudes in England, 1500-1800</em> de Keith Thomas que se publicó en 1983 y fue un pionero en abordar de esa forma la relación entre humanos y naturaleza. El segundo es un trabajo excepcional del geógrafo crítico francés, Jean Malaurie, <em>Los últimos reyes de Thule : los esquimales del Polo</em>. En esta obra evidenció que los perros lo eran todo para los habitantes de esta región del planeta, y sin ellos no podían sobrevivir, ya que les ayudan a ubicarse cuando hay tormentas y a cazar, algo fundamental debido a su dependencia al consumo de carne para obtener energía. Dos obras que despertaron una profunda sensibilidad en mi por la interacción entre los humanos y animales.</p>



<p><strong>3. La historia de los animales es muy reciente dentro de la historiografía mundial. ¿Por qué cree que los historiadores de <em>Annales</em>, los historiadores marxistas británicos y los historiadores alrededor de <em>Quaderni storici</em> no abordaron a los animales o construyeron una metodología robusta para hacerlo?</strong></p>



<p>Durante siglos, los animales no recibieron mucho interés por parte de los historiadores y fueron considerados seres vivos sin historia. Aquellos investigadores que se interesaban por ellos provenían principalmente de la zoología, y la etología. Por supuesto, esto ha cambiado radicalmente durante las últimas dos décadas. Particularmente, mi interés por los animales se puede enmarcar en la metodología de los <em>Annales</em>, especialmente en la línea de los subalternos. Me refiero a los que no tienen voz. Además, me inspiró mucho la manera de abordar los procesos sociales de la microhistoria italiana, especialmente del cambio de escala. Como usted sabe, para observar a los perros hay que disminuir la escala. Sin embargo, quisiera aclarar que no considero que mi libro se pueda encasillar en la historia animal, ya que no trabajo desde el punto de vista del animal directamente, sino que me concentro en el vínculo que se construye entre los habitantes de la ciudad y los animales y sobre lo que nos dice esta relación de los cambios societales.</p>



<p><strong>4. Cuéntenos por favor sobre su proceso de acercamiento al Archivo Histórico de la Ciudad de México y por qué se interesó en la manera en que las autoridades coloniales lidiaron con los canes en la Nueva España.</strong></p>



<p>Cuando comencé mi doctorado sobre la historia de la policía de la Ciudad de México, en el siglo XVIII comencé a revisar los lienzos disponibles en el Archivo de la Ciudad, me encontré con el volumen 36-62, titulado “Matanzas de perros” (De allí es que proviene el título de mi libro). Estos documentos evidencian la preocupación real, tanto del cabildo de la ciudad, como de los virreyes por los desórdenes que causaba la población canina. Es a través de estas discusiones que los perros se erigen como seres nocivos. Por ejemplo, encontré un bando de limpieza de la ciudad de 1790 con 13 artículos, y el primero de ellos se ocupa de la sobrepoblación de los perros callejeros. Eso evidencia la importancia y urgencia de este tema para las autoridades coloniales y locales.</p>



<p><strong>Por favor, cuéntenos mucho más sobre lo que significó este hecho para el gobierno de la entonces Ciudad de México….</strong></p>



<p>Las matanzas de perros fueron una estrategia para gobernar la ciudad. Dicha estrategia también se extendió a los humanos de una manera diferente. Cuando los humanos, que eran señalados “vagos” por las autoridades, vieron a los serenos perseguir a los canes se identificaron con ellos, pues eran parte de su cotidianidad en las calles de la ciudad. Es decir que la violencia material ejercida contra los canes terminó impactando a los humanos de manera simbólica. Este podría señalarse como el primer impacto. Pero también hubo un segundo efecto, esta vez sobre los dueños de los canes. Para la época era común que muchos de ellos los dejaban salir para que luego regresaran. Pero con el peligro de que pudieran caer bajo garrotazos de los serenos, comenzaron a cambiar sus prácticas. Se vieron obligados a encerrarlos, a destinar un espacio para ellos y a usar bozales y correas para llevarlos. Este acercamiento entre el perro y el ser humano, propiciado por las matanzas, generó una serie de normas y obligaciones hacia las mascotas: recoger sus excrementos, controlar su sexualidad, educarlos para que no ladraran ni se acercaran a las jóvenes, entre otras. Esta educación se desarrolló como una matriz de nuestra civilización urbana, matriz que tenemos actualmente en la mayoría de las ciudades del mundo occidental.</p>



<p><strong>5. ¿Es la historia animal un subcampo de la historia cultural o es completamente diferente?</strong></p>



<p>Existen mil maneras de escribir la historia de los animales, ya sea que nos ubiquemos dentro del campo de la historia cultural, por ejemplo, para los que se interesan sobre la evolución de las representaciones de los animales en la larga duración: estudios sobre el oso en el arte occidental de la Edad Media hasta la actualidad o a la historia del lobo. También, podemos encontrar abordajes de consumos intensivos de algunos animales como el bisonte en América del Norte desde la historia social. Más recientemente, ha surgido una corriente que le apuesta a la historia desde el punto de vista del animal mismo. Una tarea compleja, pues requiere una formación en etología que permita enriquecer la lectura de los archivos. En Francia hay un investigador que cultiva esta apuesta: Eric Baratay. Como señalaba al inicio, hay muchos caminos que se pueden tomar al momento de investigar a los no-humanos en el pasado. También, podríamos pensar que la historia animal se encuentra inmersa en la historia ambiental. Sin embargo, la corriente que me interesa es la historia social donde los humanos interactúan con los animales y el medio ambiente.</p>



<p><strong>6. En el mundo colonial español, algunos animales también eran vestidos con ropas especiales para ellos. Desde el XIX, como muestra Harriet Ritvo, se consolida el conocimiento de las razas de animales y la preferencia por cierto tipo de ellas para alcanzar la distinción. Mientras que unos eran cuidados, otros eran desechados. ¿Cuál cree que es el mayor cambio que ha tenido lugar actualmente en el vínculo entre humanos y los perros? ¿Seguimos siendo tan crueles como antes?</strong></p>



<p>El cambio más significativo está en la forma de tenencia de las mascotas. Si bien podemos ubicarlos en algunos espacios y reinos donde eran amados y protegidos en la antigüedad, no era una generalidad. Hoy, las mascotas tienen un lugar más protagónico en las ciudades. Cada vez las principales capitales del mundo se van adaptando para darle cabida a las mascotas. El segundo cambio es el crecimiento de una economía del bienestar animal, con una oferta diversa en torno a las mascotas: spas, educación especializada, servicio de etología, jardines, etc. No podríamos dejar de mencionar la legislación que existe para protegerlas, que se ha venido refinando. Sin embargo, siguen existiendo muchos casos de crueldad hacia los animales.</p>



<p><strong>7. Háblenos por favor sobre su nuevo libro. ¿Qué podrán encontrar los investigadores interesados en los animales y la ciudad en su más reciente obra <em>La grande tuerie des chiens</em>?</strong></p>



<p>Mi libro parte de la documentación disponible en el Archivo de la Ciudad de México -Pero no exclusivamente-. Especialmente aborda los expedientes de matanzas de perros que datan de 1700. Al revisarlos, encontré que entre 1790 y 1800 fueron eliminados más de 35,000 perros en la ciudad. ¿Por qué los mataron? ¿Para qué? ¿Cómo lo hicieron? ¿Cómo reaccionaron los vecinos a este proceso? Fueron algunas de las preguntas que me surgieron y que comencé a responder a través de un ejercicio microhistórico centrado en las matanzas. Este análisis me permitió, además, comparar lo que sucedió en CDMX con otras grandes capitales del mundo como París, Estambul y Madrid.</p>



<p>Quisiera destacar tres ideas centrales en el libro. La primera es que sí existieron canicidios en gran parte de las ciudades occidentales a finales del siglo XVIII hasta el siglo XX. La segunda es que el exterminio de los perros refleja nuevas formas de gobernar la ciudad: limpieza, seguridad, tranquilidad (una palabra clave). Y la tercera idea es que a partir de estas matanzas nació una nueva civilidad urbana donde esta normativa creada para controlar a las mascotas resultó domesticando al mismo tiempo al ciudadano.</p>



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<p></p>



<p><strong>Bibliografía para conocer su obra&nbsp;</strong></p>



<p>Exbalin, Arnaud. <em>La grande tuerie des chiens: Mexico en Occident XVIIIe-XXIe siècles</em>. Paris: Champ Vallon, 2023.<br></p>



<p>Exbalin, Arnaud. &#8220;Los alcaldes de barrio: Panorama de los agentes del orden público en la ciudad de México a finales del siglo XVIII.&#8221; <em>Antropología. Revista Interdisciplinaria del INAH</em>, no. 94 (abril 2012): 49-59.<br></p>



<p>Exbalin, Arnaud. &#8220;Alumbrado y seguridad: Ciudad de México (1760-1810).&#8221; <em>Antropología. Revista Interdisciplinaria del INAH</em>, no. 4 (junio 2018): 43-54.</p>



<p>Exbalin, Arnaud. &#8220;Una ciudad sin coches.&#8221; <em>Relatos e Historias en México</em>, no. 151 (2023).<br></p>



<p>Exbalin, Arnaud, Guillaume Gaudin, Aliocha Maldavsky, Pierre Ragon y François Regourd, eds. <em>Immensités impériales et vies minuscules: Hommages à Thomas Calvo</em>. Nanterre: Presses Universitaires de Paris Nanterre, 2024.<br></p>



<p>Exbalin, Arnaud, coord. <em>Collection de documents pour comprendre les Amériques, vol. 1: Le Mexique</em>. Mexico: CEMCA/IRD, 2013.<br></p>



<p>Exbalin, Arnaud. &#8220;Perros asesinos y matanzas de perros en la ciudad de México: Siglos XXI-XVIII.&#8221; <em>Relaciones</em>, vol. XXXV, no. 137 (invierno 2014): 48-61.<br></p>



<p>Exbalin, Arnaud. &#8220;Los alcaldes de barrio: Panorama de los agentes del orden público en la ciudad de México a finales del siglo XVIII.&#8221; <em>Antropología</em>, no. 94 (enero-abril 2012): 49-59.<br></p>



<p>Exbalin, Arnaud, M. de Alba, R. Rodríguez y O. Domínguez. &#8220;El ambulantaje en imágenes: Una historia de representaciones de la venta callejera en la Ciudad de México: Siglos XVIII-XXI.&#8221; <em>Cybergeo: European Journal of Geography</em>, abril 2007.<br></p>



<p>Exbalin, Arnaud. &#8220;Géographie du vice à Mexico: Les pulquerías dans la ville illustrée.&#8221; <em>Trace</em>, no. 49 (junio 2006): 30-41.<br></p>



<p>Exbalin, Arnaud. &#8220;Villes et mondes urbains en Amérique latine au XVIe siècle.&#8221; En <em>La péninsule ibérique et le monde (1470-1640)</em>, editado por Guy Saupin, 219-242. Rennes: Presses Universitaires de Rennes, 2014.<br><br></p>



<p>Exbalin, Arnaud. &#8220;The Riot of 8 June 1692 in Mexico City: A Challenge to the Colonial Order?&#8221; <em>Urban History</em>, Cambridge University Press, 2015.</p>
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        <author>Steven Navarrete</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>La cuestión animal</category>
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        <pubDate>Thu, 10 Apr 2025 16:25:20 +0000</pubDate>
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                            </item>
        <item>
        <title>“La historia ambiental, los estudios animales y la historia social pueden conducir a nuevas perspectivas sobre la guerra y la sociedad”: Joan E. Cashin</title>
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        <description><![CDATA[<p>Durante los últimos años hemos visto como diversos movimientos sociales en Estados Unidos se han apresurado a derribar los monumentos y símbolos remanentes del Ejército confederado en la guerra de secesión americana. Objetos que traen a la memoria las disputas que dividieron a la sociedad norteamericana en el siglo XIX, y que siguen siendo fuente [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Durante los últimos años hemos visto como diversos movimientos sociales en Estados Unidos se han apresurado a derribar los monumentos y símbolos remanentes del Ejército confederado en la guerra de secesión americana. Objetos que traen a la memoria las disputas que dividieron a la sociedad norteamericana en el siglo XIX, y que siguen siendo fuente de tensión y discusión para la ciudadanía de hoy. Por supuesto, el mayor conflicto bélico luego de la guerra de independencia sigue despertando el interés de los intelectuales y académicos que continúan volviendo a él con nuevas aristas para abordar el tema. En medio de este renovado interés ha sido publicada la obra <a href="https://books.google.com.co/books?id=PeRUDwAAQBAJ&amp;printsec=frontcover&amp;source=gbs_ge_summary_r&amp;cad=0#v=onepage&amp;q&amp;f=false"><em>War stuff: the struggle for human and environmental resources in the american civil war </em></a>de la historiadora Joan E. Cashin.</p>
<p><img decoding="async" class="size-medium wp-image-97383 aligncenter" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/11/war-stuff-cashin-full-cover-2018-1-1-1-300x216.jpg" alt="" width="300" height="216" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/11/war-stuff-cashin-full-cover-2018-1-1-1-300x216.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/11/war-stuff-cashin-full-cover-2018-1-1-1-150x108.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/11/war-stuff-cashin-full-cover-2018-1-1-1-768x553.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/11/war-stuff-cashin-full-cover-2018-1-1-1-1024x737.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/11/war-stuff-cashin-full-cover-2018-1-1-1-1200x864.jpg 1200w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p>Una obra que, como su título lo indica, indaga sobre el uso del medio ambiente y los animales durante la guerra, una apuesta innovadora. Dicho trabajo recibió importantes premios y distinciones, entre ellas el <em>Firebird Prize</em> y el premio al mejor libro de la Academia de Historia de Ohio. Además, acaba de ser traducida al ruso, siendo la primera monografía sobre la guerra civil estadounidense traducida a ese idioma. Su autora, la profesora Cashin es una reconocida estudiosa del siglo XIX, y ha publicado varios libros, entre ellos <em>A Family Venture: Men and Women on the Southern Frontier</em> (1991); <a href="https://www.hup.harvard.edu/books/9780674030374"><em>First Lady of the Confederacy: Varina Davis&#8217;s Civil War</em> (2006)</a> y <a href="https://books.google.com.co/books?id=PeRUDwAAQBAJ&amp;printsec=frontcover&amp;source=gbs_ge_summary_r&amp;cad=0#v=onepage&amp;q&amp;f=false">War Stuff: The Struggle for Human and Environmental Resources in the American Civil War (2018)</a>. También ha sido conferencista en diversos eventos académicos y pedagógicos, así como editora de obras conjuntas como <a href="https://uncpress.org/book/9781469643205/war-matters/"><em>War Matters </em></a><em>Material Culture in the Civil War Era</em> entre otras.  Buscamos a la profesora Cashin para conversar sobre los retos que implica abordar el medio ambiente desde la historia como ciencia.</p>
<p><strong>P:El libro <em>War Stuff: The Struggle for Human and Environmental Resources in the American Civil War</em>, es de lejos uno de los mejores trabajos sobre las guerras civiles en el siglo XIX, siendo la primera vez que se da cuenta de ambos bandos, tanto del ejército confederado como de la Unión con una perspectiva ambiental. ¿Cómo surgió la idea de esta obra?</strong></p>
<p>R: A lo largo de los años, mientras investigaba para otros proyectos, encontré con frecuencia pruebas de mala conducta por parte de oficiales y soldados rasos durante la guerra civil. Se llevaban todo tipo de recursos sin autorización y sin completar la documentación adecuada. Con el tiempo decidí que este tema debía explorarse y publicarse en un libro. Así fue como surgió la idea de publicar <em>War Stuff.</em></p>
<p><strong>¿Qué fue lo que más le sorprendió en el proceso de investigación y redacción?</strong></p>
<p>Lo que más me sorprendió en el proceso de investigación fue que los hombres de ambos ejércitos tomaban recursos de los civiles. Algunas personas que apenas comienzan a estudiar el tema, podrían suponer que los hombres blancos del Ejército confederado serían reacios a tomar recursos de los civiles blancos del Sur, incluso si eran unionistas, pero eso era incorrecto. Y me sorprendió que muchos oficiales de ambos ejércitos no sólo miraran hacia otro lado, sino que ellos mismos tenían el mismo comportamiento.  En cuanto a la redacción, lastimosamente, no pude usar todos los resultados de mi investigación por cuestiones de extensión, pero es algo que le sucede a muchos investigadores a la hora de escribir un libro o artículo.</p>
<p><strong>Su libro reconstruye de manera detallada los recursos usados para el conflicto bélico como la tierra y los animales. En el caso latinoamericano, por ejemplo, los archivos históricos aún no están organizados por categorías animales y ambientales. Estas variables hay que buscarlas en la prensa generalmente. Cuéntenos por favor sobre las fuentes usadas en el libro <em>War Stuff</em> para dar cuenta de los recursos usados y qué tan difícil es encontrar fuentes ambientales y animales a la hora de estudiar las guerras.</strong></p>
<p>Comencé mi investigación examinando una colección de documentos conocidos en Estados Unidos como <em>Official Records of the Civil War</em>. Los investigadores estadounidenses especializados en este campo a menudo se refieren a ella como el “OR”. Se trata de una enorme colección de documentos compilados por el gobierno de los Estados Unidos y que fueron publicados durante un período de unos cuarenta años aproximadamente, desde finales del siglo XIX hasta el siglo XX. Dicha colección incluye, literalmente, miles de documentos generados por ambos ejércitos, informes militares y correspondencia entre oficiales. También, contiene algunas cartas escritas por civiles a oficiales militares. Algunas de estas fuentes fueron bastante sinceras sobre los acontecimientos en terreno. Verdaderamente es una mina de oro de información para los historiadores. Mientras trabajaba en este libro, la colección estaba disponible íntegramente en línea y era fácil de buscar. Esta fuente fue realmente la base del libro, aunque otras fuentes fueron importantes.</p>
<p><strong>¿Cómo cuáles?</strong></p>
<p>Leí muchos diarios escritos por hombres de ambos ejércitos. Los soldados a menudo plasmaban en sus diarios cosas que no le contarían a sus familiares y amigos en sus cartas. Pero, también, ocurrió con los diarios de los civiles. Una mujer blanca en una granja de Virginia podía consignar en su diario, acontecimientos que no le contaría a su marido que se encuentra sirviendo lejos de casa. Además, los periódicos de ambas regiones me parecieron útiles. Estas fuentes deben usarse con cuidado, debido a los obvios sesgos políticos que aparecen en los impresos del Norte y del Sur. No obstante, algunas veces los civiles escribieron cartas a los editores describiendo acontecimientos militares que de otro modo no hubieran quedado registrados.</p>
<p><strong>En sus publicaciones más recientes, tanto en su libro <em>War Stuff: The Struggle for Human and Environmental Resources in the American Civil War</em> como en el capítulo de libro <em>Canine Exploitation in the American Civil War</em> ha renovado la investigación de un tema de estudio clásico para las ciencias sociales como lo es la guerra, abordando la perspectiva ambiental y animal. ¿Por qué dio este giro y cuál cree que es el potencial de cruzar variables como el contexto social, ambiental y animal para la comprensión de la historia?</strong></p>
<p>Tomé la decisión de girar hacia la historia ambiental y los estudios animales porque entendí el potencial que tienen para comprender el pasado. En cuanto a la historia medioambiental, mi investigación puso de relieve la importancia del mundo físico en la manera en que las personas vivían sus vidas. Los seres humanos de todo el mundo han existido en el universo material, por supuesto, y siempre han tenido que lidiar con él de alguna manera, ya fuera intentando dominarlo, coexistir con él o destruirlo. Esto involucra a la población humana de cada generación. Ahora, sobre la historia animal, en mi investigación he prestado especial atención a cómo los seres humanos y los animales han tenido algún tipo de relación en todas las sociedades del pasado. Con frecuencia, las personas han intentado explotar a los animales, pero también han coexistido pacíficamente con ellos o han intentado protegerlos de cualquier daño.  Los animales también se han resistido a su explotación.  Entre estas dos poblaciones se ha construido una interacción profunda que los estudiosos apenas están empezando a explorar.</p>
<p>Creo que combinar la historia ambiental, los estudios animales y la historia social pueden conducir a nuevas perspectivas sobre cuestiones de larga data acerca de la guerra y la sociedad. Este enfoque también puede generar nuevos conocimientos sobre los seres humanos, los animales y el mundo en el que vivimos.</p>
<p><strong>¿Qué consejos les daría a las personas que quieren investigar la perspectiva animal y ambiental en otras regiones como los procesos de independencia de América Latina en el XIX, o los conflictos de guerras civiles en el siglo XIX?</strong></p>
<p>Las guerras por la independencia en América Latina son temas muy significativos, y lo mismo puede decirse de otros conflictos civiles del siglo XIX.  Si tuviera que dar un consejo a los estudiosos que investigan la historia animal o medioambiental sobre estos temas, sugeriría empezar por las fuentes primarias que he mencionado antes.   Los registros institucionales, por ejemplo.   Pueden estar llenos de material sorprendente o asombroso que los historiadores pueden indagar. Así es como he obtenido la mayoría de las ideas para mis libros y artículos. A medida que avance en su investigación, verá cómo sus hallazgos pueden o no encajar en las interpretaciones existentes, y eso determinará los siguientes pasos del proceso. No hay nada más emocionante ni más noble que contribuir al conocimiento del pasado.</p>
<p>Algo fundamental que algunos investigadores omiten es preguntar a los archiveros si conocen colecciones particulares que puedan cubrir la historia ambiental y animal. A veces conocen muy bien los fondos, con más detalles de los que alguien podría encontrar examinando el catálogo de fichas. Muchos de ellos son felices al compartir sus conocimientos con los académicos. Y no se olvide de las sociedades históricas locales. El personal de estas instituciones también puede tener un conocimiento profundo de manuscritos que otros escritores quizás no hayan explorado.</p>
<p><strong>En la actualidad, la historia militar y bélica tiene muchos adeptos. Desde militares retirados hasta personas aficionadas a los avances tecnológicos. ¿Qué diferencia las investigaciones de los profesionales de la historia de aquellos libros elaborados por militares retirados y expertos en estrategias?</strong></p>
<p>Por supuesto, escritores con diferentes especialidades pueden escribir muy buenas obras de historia. Pero, he observado que los que tienen una formación puramente militar -sin formación de posgrado en historia- tienden a centrarse en el campo de batalla, excluyendo casi todo lo demás.   A menudo no se interesan por la política de la guerra, la diplomacia, la interacción de los civiles con los ejércitos o la vida en el frente interno. El resultado es una visión muy reducida de la guerra. Estas obras también tienden a subestimar el caos absoluto de la guerra, el papel de la contingencia, incluidos los accidentes y errores que ocurren en todos los conflictos. Lo mismo sucede con los escritores que se concentran en la tecnología a veces pueden adoptar una visión bastante reducida de la guerra. El elemento humano puede perderse, casi como si la guerra fuera una máquina y se moviera por sí sola.</p>
<p><strong>La guerra no para en el mundo. Ahora, el mundo sufre las consecuencias de la guerra en Ucrania. ¿De qué sirve la historia de la guerra en tiempos de crisis?</strong></p>
<p>En efecto, las guerras han formado parte de la historia de la humanidad desde que los historiadores tienen registro. También es cierto que los historiadores han escrito mucho sobre la guerra, por lo que creo que es posible extraer algunas lecciones generales para el mundo en que vivimos hoy. En primer lugar, es importante darse cuenta de que las guerras suelen ser imposibles de controlar una vez que comienzan. La guerra real a menudo difiere de los objetivos oficiales de la guerra, y los líderes políticos pueden descubrir que es difícil moldear la “forma” en que se libra la guerra, sin importar sus intenciones. La historia de la guerra está llena de consecuencias inesperadas una vez que comienza el tiroteo. En segundo lugar, las guerras suelen implicar a civiles. El conflicto casi nunca se limita únicamente a los militares. La historia demuestra que los ejércitos han tratado de controlar a los civiles, aunque sólo fuera para mantenerlos fuera del camino, pero los no combatientes suelen verse arrastrados a la guerra de todos modos.  Muchos civiles pueden perder sus bienes, y pueden perder la vida, a veces en gran número. Las figuras políticas no siempre son conscientes de que las guerras pueden cambiar sociedades enteras de forma impredecible.</p>
<p>En tercer lugar, las guerras suelen dañar el entorno físico. Los ejércitos pueden consumir enormes cantidades de recursos naturales, como madera y agua, y pueden acabar con las poblaciones animales.  A menudo dañan el entorno construido, en la ciudad o en el campo. Las guerras pueden cambiar el paisaje de formas que los seres humanos no pueden prever o comprender, y el medio ambiente puede tardar años en recuperarse.</p>
<p>En resumen, la guerra es un asunto muy serio, obviamente un asunto mortal, que no debe emprenderse a la ligera.   Pero también hay momentos en la historia en los que la guerra puede ser inevitable. Si la supervivencia de una nación está en juego o ideales fundamentales como la democracia se enfrentan a una amenaza mortal, entonces las acciones militares pueden ser necesarias.  Por ello, los responsables de la toma de decisiones deben ser realistas sobre lo que puede ocurrir si deciden declarar la guerra.  Esperamos que el estudio de la historia genere algo de humildad, algo de conciencia y algo de sabiduría.</p>
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        <author>Steven Navarrete</author>
                    <category>La cuestión animal</category>
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        <pubDate>Wed, 29 Nov 2023 15:03:51 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Steven Navarrete</media:credit>
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