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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Mon, 13 Apr 2026 16:29:31 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Berta Lucia Estrada Estrada, Bloguero de Blogs El Espectador</title>
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        <title>TABÚES RELIGIOSOS EN TORNO A LA MENSTRUACIÓN</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/el-hilo-de-ariadna/tabues-religiosos-torno-la-menstruacion/</link>
        <description><![CDATA[<p>En otros artículos he escrito sobre el terrible flagelo del machismo y la misoginia, por lo que uno de mis lectores asiduos me preguntó cuáles serían las causas del miedo del hombre hacia la mujer. Por supuesto que las respuestas son múltiples, no hay verdades absolutas ni reveladas, así las religiones quieran hacernos creer lo [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>En otros artículos he escrito sobre el terrible flagelo del machismo y la misoginia, por lo que uno de mis lectores asiduos me preguntó cuáles serían las causas del miedo del hombre hacia la mujer. Por supuesto que las respuestas son múltiples, no hay verdades absolutas ni reveladas, así las religiones quieran hacernos creer lo contrario. No obstante, podría responderle que una de las causas de ese miedo atávico, pero por ser atávico no deja de ser cultural, es el proceso de la menstruación que los cuerpos de las mujeres, en edad de concebir, experimentan cada mes; proceso que muchos hombres, e incluso mujeres, les cuesta entender y aceptar como algo completamente natural.<span id="more-1013"></span></p>
<p><b>LA SUPUESTA IMPUREZA DE LA MUJER</b>:</p>
<p>Una de las armas que ha utilizado el hombre para mantener a la mujer en un estado absoluto de sumisión, ha sido el querer mancillarla cada mes cuando ella se encuentra pasando por el ciclo normal de la menstruación; esgrimiendo como argumento que durante el ciclo menstrual la mujer es impura.</p>
<p>“En una isla al oeste de la Nueva guinea, la Nueva Irlanda, el temor a la primera sangre de la niña era tal que se le segregaba durante cuatro o cinco años en minúsculas jaulas conservadas en la oscuridad, con absoluta prohibición de que posara los pies en el suelo: así vegetaba la desdichada criatura desde los nueve hasta los trece o catorce años. … En la tribu australiana de los Walkelburn la mujer considerada tabú no puede entrar en el campamento por el mismo sendero que los hombres. Una violación a esta ley se castiga con la muerte. … (En) California. Aquí los indios pensaban que una joven, en su primera menarquia, estaba poseída de un grado particular de poder sobrenatural; pero con frecuencia se le asociaba con un fuerte poder maligno inherente a su condición”. <b>[1]</b> (GUTIERRE TIBÓN. Los ritos mágicos y trágicos de la pubertad femenina. Editorial Diana. México. 1984.)</p>
<p>En el caso de las mujeres musulmanas el ciclo de la menstruación supone restricciones religiosas. Por ejemplo, les está prohibido rezar; pero al mismo tiempo deben leer “El Corán” sin tocar el libro. Es por ello que se aconseja dejarlo abierto y en un lugar que sea de fácil acceso, para que la mujer pueda leer algunos apartes, siempre mentalmente. Se le prohíbe, igualmente, la visita a la mezquita y sostener relaciones sexuales con su marido.</p>
<p>Sin embargo, la creencia de la impureza de la mujer, mientras se encuentra en su ciclo menstrual, no ha sido sólo característica de culturas y religiones diferentes a la sociedad occidental. Plinio el Viejo (23-79) escribía al respecto lo siguiente:</p>
<p>“El contacto con el flujo mensual de la mujer amarga el vino nuevo, hace que las cosechas se marchiten, mata los injertos, seca semillas en los jardines, causa que las frutas se caigan de los árboles, opaca la superficie de los espejos, embota el filo del acero y el destello del marfil, mata abejas, enmohece el hierro y el bronce, y causa un terrible mal olor en el ambiente. Los perros que prueban la sangre se vuelven locos, y su mordedura se vuelve venenosa como las de la rabia. El Mar Muerto, espeso por la sal, no puede separarse excepto por un hilo empapado en el venenoso fluido de la sangre menstrual. Un hilo de un vestido infectado es suficiente. El lino, cuando lo toca la mujer mientras lo hierve y lava en agua, se vuelve negro. Tan mágico es el poder de las mujeres durante sus períodos menstruales, que se dice que lluvias de granizo y remolinos son ahuyentados si el fluido menstrual es expuesto al golpe de un rayo.”</p>
<p>Estos mitos no desaparecerían con la llegada del cristianismo. Dionisio, Arzobispo de Alejandría (s III dc), líder de la Iglesia que derivaría en la Iglesia Copta y en la Iglesia Ortodoxa de Alejandría, fue el primero en prohibir la entrada a las iglesias a las mujeres que estaban menstruando. Posteriormente el Concilio de Cartago (397 dc) impuso la abstinencia sexual para los hombres de la Iglesia y diáconos. El Concilio De Orange (441 dc) prohibió la ordenación de mujeres bajo el temor que pudiesen acercarse al altar en los días de “impureza”. El Sínodo Diocesano les exigió cubrirse el rostro con un velo para poder recibir la comunión. Y como si esto fuera poco, el obispo Timoteo de Alejandría (+385), decidió que para que pudieran recibir la comunión, debían abstenerse de tener relaciones sexuales 24 horas antes de la liturgia. Prohibición que se hacía extensiva a las mujeres que estuviesen menstruando, al mismo tiempo que se les impedía el acceso al templo.</p>
<p>Las prohibiciones hechas a las mujeres por los Concilios, fueron ampliadas en el Decretum Gratiani (conocido en español como “Concordancia de las Discordancias de los Canónes”) en el año 1140, y se convirtió en ley oficial de la Iglesia en 1234, cuando se redactó el Código Canónico que tuvo vigencia hasta 1916. Las prohibiciones son diversas. A las mujeres se les prohíbe dar la comunión, enseñar en la iglesia, bautizar, tocar los objetos sagrados -incluyendo las vestimentas sagradas de los sacerdotes-, no pueden ser ordenadas como sacerdotes, no pueden recibir la comunión cuando están menstruando, pueden comulgar siempre y cuando reciban la ostia en una servilleta o en la lengua, deben llevar velo al recibir la comunión y no cantar en el templo. En el Código Canónico de 1917, se les prohibe leer las Sagradas Escrituras en el templo. No obstante, hay que tener en cuenta que dichas prohibiciones tienen raíces en la tradición hebrea. La religión judía consideraba que la mujer que estaba menstruando era impura y por lo tanto cualquier contacto sexual con su cónyuge le estaba vedado. Incluso la mujer que daba a luz debía purificarse; si era un varón, por espacio de 40 días y 80 si era una mujer.</p>
<p>En el caso de la tribu Desana (Amazonia colombiana y brasileña) hay una leyenda reveladora que indica como la menarquia es un castigo por una culpa cometida por el dios Sol y su hija, culpa que las mujeres Desana deben expiar por siempre. La leyenda se titula “El incesto del sol” y fue recopilada por Gerardo Reichel-Dolmatoff  en un trabajo de campo con dicha comunidad indígena.</p>
<p>“La hija del Sol aún no había llegado a la pubertad cuando su padre se enamoró de ella. En el raudal de Wanabí el sol cometió incesto con ella y derramó su sangre; desde entonces las mujeres deben derramar su sangre cada mes en recuerdo del incesto del sol y para que no se olvide nunca esta gran maldad. Pero a la hija del sol le gustó y así ella vivía con su padre como si fuera su mujer. De tanto pensar en eso, se volvió flaca y fea, sin vida. Pero cuando la hija del Sol tuvo la segunda menstruación, ya le hizo daño y ya no quiso comer. Se recostó sobre una piedra, muriéndose, y todavía se ve eso en una gran roca en el raudal de Wainabí. Cuando el sol vio eso, decidió hacer “gamú bayári”, la invocación que se acostumbra cuando las muchachas llegan a la pubertad. El Sol fumó tabaco y la revivió. Así el Sol estableció las costumbres y las invocaciones que se hacen ahora cuando las jóvenes tienen la primera menstruación”. [1] Reichel-Dolmatoff, Gerardo. <i>Desana. Simbolismo de los indios Tukano del Vaupés</i>. Procultura. 1986</p>
<p>Este mito, relacionado con el ciclo menstrual, le permite al pueblo Desana cimentar una de los pilares de las relaciones sociales: la prohibición del incesto. Su transgresión se considera la falta más grave que pueda cometer un miembro de dicha comunidad. Este mito es contado cada vez que una adolescente llega a la menarquia, lo que le permite a la tribu recrear, míticamente hablando, la transgresión cometida por su dios; y al mismo tiempo se pone como ejemplo para que no sea repetida por ninguno de sus miembros.</p>
<p>Nota 1: Este artículo hace parte de mi libro ¡Cuidado! Escritoras a la vista…, Ble Ediciones, 2009. Publicado también la Biblioteca Digital de la Universidad nacional de Colombia:</p>
<p><a href="http://www.bdigital.unal.edu.co/41949/">http://www.bdigital.unal.edu.co/41949/</a></p>
<p>Por último me gustaría hacer alusión a algunos hombres que aún no entienden el drama del machismo y la misoginia y que creen que al llamarnos “esas feministas” nos están insultando. Por el contrario, me siento orgullosa de reconocerme como tal y de ser defensora de los Derechos de la Mujer; en otras palabras defensora de los Derechos Humanos.</p>
<p>Nota: Aconsejo la lectura del siguiente artículo:</p>
<p><a href="https://www.elespectador.com/noticias/el-mundo/una-guia-mundial-para-menstruar-tranquilas-articulo-716862">https://www.elespectador.com/noticias/el-mundo/una-guia-mundial-para-menstruar-tranquilas-articulo-716862</a></p>
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        <author>Berta Lucia Estrada Estrada</author>
                    <category>El Hilo de Ariadna</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/?p=59254</guid>
        <pubDate>Sat, 07 Oct 2017 11:48:21 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[TABÚES RELIGIOSOS EN TORNO A LA MENSTRUACIÓN]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Berta Lucia Estrada Estrada</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>EL GATO QUE VENÍA DEL CIELO, DE TAKASHI HIRAIDE</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/el-hilo-de-ariadna/el-gato-que-venia-del-cielo-de-takashi-hiraide/</link>
        <description><![CDATA[<p>Confieso que amo los gatos, sólo he tenido uno, fue hace muchos años, cuando estaba en la universidad, desafortunadamente tuve que regalarlo muy pronto porque la hermana con la que compartía apartamento no lo soportaba. Mi admiración por ellos nunca se ha esfumado, me parecen enigmáticos y envidio la independencia de la que hacen gala; [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2016/02/el-gato.jpg" alt="el gato" width="110" height="177" class="aligncenter size-full" /></p>
<p>Confieso que amo los gatos, sólo he tenido uno, fue hace muchos años, cuando estaba en la universidad, desafortunadamente tuve que regalarlo muy pronto porque la  hermana con la que compartía apartamento no lo soportaba.</p>
<p>Mi admiración por ellos nunca se ha esfumado, me parecen enigmáticos y envidio la independencia de la que hacen gala; tal vez por eso en mi poesía siempre hay un gato que se pasea orondo, haciendo alarde de la leyenda que dice que son eternos y que nunca mueren, o al menos que tienen siete vidas.<span id="more-49552"></span></p>
<p>Y ese sentimiento de complicidad lo he encontrado en dos libros maravillosos : Kafka en la orilla de Haruki Murakami</p>
<p> https://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2011/05/30/haruki-murakami/</p>
<p>y La gata gatona de Nicolas Bayle; este último es un hermoso poema infantil.  Pero también veo que El gato que venía del cielo tendría antecedentes en un hermoso cuento de la tradición oral japonesa, La historia de Himelia, que narra como una pequeña niña es encontrada dentro de un bambú cuando un viejo leñador está aserrándolo. El leñador y su mujer nunca tuvieron hijos, así que la llegada de la niña, que se llamará Himelia, viene a llenar el vacío de ese anhelo. Más tarde, cuando Himelia tiene 15 años, ella les cuenta que en realidad es una ninfa que viene del cielo y que es allí donde debe retornar en una noche de luna llena. Y al igual que la pareja de escritores, a la que el gato Chibi le ha cambiado la vida, Himelia transforma la vida del viejo matrimonio. Y por supuesto que no olvido al gato memorable que aparecía de cuando en cuando en la casa de verano de  Cortazar y al que él llamaba Teodoro Adorno; como tampoco olvido a esa gran película de Pierre Granier-Deferre, El gato (1971), protagonizada por Jean Gabin y Simone Signoret, basada en una novela de Georges Simenon.</p>
<p>Pues bien, si hablo ahora de gatos es porque acabo de leer una historia sobre uno de ellos ; me refiero Al gato que venía del cielo, de Takashi Hiraide,  (Japón, 1950). No sólo es un libro muy poético sino que no dudo en decir que se trata de una pequeña joya literaria, de esas que están destinadas a convertirse en clásicos de la literatura universal.</p>
<p>El gato que vino del cielo es una nouvelle, tan solo 131 páginas, y es la primera obra narrativa de Hiraide, quien antes de  su publicación ya era bastante reconocido en su país, no como narrador sino como poeta. Este libro pasó desapercibido por las editoriales y por los críticos; no así por los libreros que lo sacaron del ostracismo y le dieron el lustre que merece. De la noche a la mañana Hiraide se convirtió en un autor de culto y su pequeña novela fue traducida a varios idiomas; desde entonces no ha dejado de vender su obra, e incluso ganó el prestigioso premio Kiyama Shohei Award. Pero quizás su principal presea literaria sea el caluroso elogio que recibió del Nobel de literatura Kenzaburo Oé .</p>
<p>El gato que vino del cielo es, aparentemente, una obra sencilla, sin mayores tramas y en gran parte autobiográfica; no obstante, pienso que si el lector se queda con esa idea en realidad no ha entendido la profunda reflexión que está escondida en sus breves páginas.</p>
<p>La historia es sobre una joven pareja de escritores y correctores de estilo que se traslada a los suburbios de Tokio, a una casa con un enorme jardín que ha ido quedando a la deriva; Chibi, el gato, es su visitante asiduo y poco a poco se convierte en el centro de la relación; como si en cierta forma fuese el hijo que el matrimonio nunca quiso tener.</p>
<p>Detrás de este encuentro furtivo, Hiraide nos cuenta la burbuja inmobiliaria que hubo en Japón a finales del siglo pasado y la dificultad que se tiene para no sucumbir a las enormes distancias entre el lugar de trabajo y la vivienda.</p>
<p>En realidad El gato que vino del cielo es una metáfora de la soledad y de la búsqueda que todos los seres vivos tenemos para lograr la interaccion humana.</p>
<p>Incluso el jardín se convierte en un protagonista de la obra; los árboles, los insectos, o los pájaros, que lo habitan, son una presencia que nos recuerda que los seres humanos no estamos solos en este planeta y que compartimos nuestras existencias con esas otras vidas a las que a veces no conferimos el interés que merecen.</p>
<p>En una entrevista leí que Hiraide decía que una parte de la descripción del jardín podía ser desesperante para un lector occidental; pero la verdad es que yo no sentí esa sensación; por el contrario, leí cada capítulo como si bebiese el néctar más refinado; también es verdad que soy una asidua lectora de la literatura japonesa, así que a lo mejor algo he aprendido de su estilo, sin que llegue nunca a cansarme.</p>
<p>El gato que vino del cielo, es también una lección, o más bien una crítica, al exceso de individualismo que nos acecha hoy en día y que impide que establezcamos relaciones con las personas que nos rodean. El gato que aparece en la vida de la joven pareja de escritores en realidad ha sido adoptado por una familia vecina. Podríamos decir que el amor que las dos familias le tienen las convierte en rivales. Chibi es el centro de sus intereses, pero también puede ser la caída al vacío, la presencia éterea de la soledad, o el fracaso que afrontamos cuando somos incapaces de comunicarnos con nuestros congéneres.</p>
<p>El gato también se erige como un pequeña divinidad que le permite a la pareja que visita conocerse a sí misma. En su vida hay un antes y un después ; y ese instante efímero, que puede ser un día, o una semana, o dos o tres años, está marcado por la llegada del pequeño felino. Es gracias a él que la pareja que lo acoge es capaz de profundizar en sus sentimientos y anhelos más profundos y más recónditos; como si su presencia fuese una senda sagrada a recorrer para lograr una verdadera trascendencia en la vida discreta y silenciosa que lleva.</p>
<p>Por otra parte, la desaparición de  Chibi marca la muerte del dueño de la casa y la desaparición de todo un mundo; como si Chibi y el anciano se llevaran consigo  antiguos arcanos escondidos en un cofre cuya llave han escondido.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Berta Lucia Estrada Estrada</author>
                    <category>El Hilo de Ariadna</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/?p=3169</guid>
        <pubDate>Tue, 02 Feb 2016 06:08:10 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[EL GATO QUE VENÍA DEL CIELO, DE TAKASHI HIRAIDE]]></media:description>
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                            </item>
        <item>
        <title>PREMIO ALFAGUARA DE NOVELA 2015: CONTIGO EN LA DISTANCIA DE CARLA GUELFENBEIN</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/el-hilo-de-ariadna/premio-alfaguara-de-novela-2015-contigo-en-la-distancia-de-carla-guelfenbein/</link>
        <description><![CDATA[<p>Hoy hago una breve reseña del libro Contigo en la distancia, de la escritora chilena Carla Guelfenbein (1959), Premio Alfaguara de novela 2015. Pude leerlo gracias a que mi buen amigo Winston Morales Chavarro, más conocido como el poeta Aniquirona de Brucco, me lo hizo llegar por correo; de otra forma hubiese tenido que esperar [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><img fetchpriority="high" decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2015/11/Carla-Guelfenbein.jpg" alt="Carla Guelfenbein" width="300" height="168" class="aligncenter size-full" /></p>
<p>	Hoy hago una breve reseña del libro Contigo en la distancia, de la escritora chilena Carla Guelfenbein (1959), Premio Alfaguara de novela 2015. Pude leerlo gracias a que mi buen amigo Winston Morales Chavarro, más conocido como el poeta Aniquirona de Brucco, me lo hizo llegar por correo; de otra forma hubiese tenido que esperar varios meses para poder comprarlo. Tenía muchos deseos de leerlo, ya que la entrevista que había leído en Arcadia me había interesado: <span id="more-12096"></span></p>
<p>	http://www.revistaarcadia.com/impresa/literatura/articulo/contigo-distancia-carla-guelfenbein/43600</p>
<p>	Por otra parte, el acta del jurado dice lo siguiente: “Una novela de suspense literario construida con gran eficacia narrativa en torno a un memorable personaje femenino y al poder de la genialidad. La autora ha sabido entrelazar amores y enigmas con una escritura a la vez compleja y transparente ».</p>
<p>	Y para algunas personas se trata de una novela compleja :</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="vXrExeBfhA"><p><a href="https://laslecturasdeguillermo.wordpress.com/2015/06/22/contigo-en-la-distancia-de-carla-guelfenbein/">«Contigo en la distancia» de Carla&nbsp;Guelfenbein</a></p></blockquote>
<p><iframe class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; clip: rect(1px, 1px, 1px, 1px);" title="««Contigo en la distancia» de Carla&nbsp;Guelfenbein» — Las lecturas de Guillermo" src="https://laslecturasdeguillermo.wordpress.com/2015/06/22/contigo-en-la-distancia-de-carla-guelfenbein/embed/#?secret=hK6eugNu1r#?secret=vXrExeBfhA" data-secret="vXrExeBfhA" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p>	No obstante, debo decir que el libro no me generó mayores expectativas, no me sorprendió ni por su manejo del lenguaje, ni por su estructura narrativa, ni por las historias narradas y por supuesto no me pareció para nada complejo*; por el contrario, la trama se decanta sin lograr el suspense que algunas personas han creído ver en ella.</p>
<p>	En otras palabras me pareció más bien insulso; no en vano Francisco Solano, de Babelia, titula la presentación de este libro Música de Bolero (El País, 16 de junio de 2015)</p>
<p>	http://cultura.elpais.com/cultura/2015/06/10/babelia/1433947776_149627.html</p>
<p>	Una reseña que tritura el libro de Guelfenbein y con la que yo estoy de acuerdo.</p>
<p>	Contigo en la distancia es, según su autora, un homenaje a la escritora brasileña, de origen judío-ucraniano, Clarice Lispector. Y si doy este dato es porque la obra está construida en torno a una escritora de culto, Vera Sigall, que se entrelaza con la vida de Lispector, de la abuela de Guelfenbein, también de origen ucraniano, y de la misma autora del libro. En torno a Sigall están su antiguo amante, Horacio Infante, poeta que construyó su fama apuntalado en una mentira, Daniel, el arquitecto y vecino de Vera, y Emilia, la francesa que va a Santiago para estudiar la obra de la escritora Sigall.</p>
<p>	No obstante, yo diría que Contigo en la distancia es ante todo un homenaje a Mrs Dalloway, esa gran novela de Virginia Woolf, al menos yo lo considero así, puesto que hay múltiples alusiones a dicha obra, alusiones que saltan a la vista para cualquiera que la haya leído con cuidado.</p>
<p>	El libro también me hizo pensar en un libro que disfruté mucho, Olor a rosas invisibles de Laura Restrepo, y en Je l’aimais de la francesa Anna Gavalda, una obra que me parece bastante mediocre, aunque debo decir que en Francia goza de gran  renombre.</p>
<p>	Contigo en la distancia es un libro malo, más bien pareciera una novela de Corín Tellado, solo que con algo más de trama y con el ingrediente de novela negra; aunque bastante desacertado.</p>
<p>	Lo leí sin pasión y si lo leí hasta el final fue para entender porque el jurado le otorgó el premio Alfaguara de novela 2015. Y para ser honesta lo único que logré corroborar es el malestar que me producen los dos grandes premios literarios de España, Alfaguara y Planeta. Desafortunadamente estos dos gigantes editoriales designan premios con el fin de crear autores como si se tratase de una marca, pienso en Adidas o en Nike, por decir algo. Los premios literarios deben ser autónomos, independientes y no deben pertenecer a editoriales, como lo son el Goncourt, el Renaudot, o el Fémina, o el Médicis, premios de gran prestigio literario, aunque no siempre considere que son acertados; pero al menos hay independencia, ya que participan múltiples editoriales francesas. Es el caso del libro Amores de Léonor de Récondo, (Sabine Wespieser Editeur, Paris, 2015), ganador de dos premios de gran importancia en Francia: Premio de los Libreros 2015 y el Gran Premio RTL-Lire 2015.</p>
<p>	https://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2015/03/30/cuando-los-galardones-literarios-los-ganan-los-malos-libros/</p>
<p>	Para terminar diría que otro desacierto del libro es que es bastante extenso. Si Guelfenbein lo hubiese concebido como una nouvelle creo que hubiese ganado bastante. Pero es como una especie de chicle que se alarga y se alarga sin dar elementos nuevos y sin generar nuevas expectativas. Lo único que me quedó es la amarga sensación de haberme equivocado al encargarlo y por lo tanto de haber perdido el dinero que pagué por él.<br />
	&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<br />
	* Libros complejos son por ejemplo Le chapiteau vert de Ludmila Oultizkaïa:<br />
	https://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2014/08/17/ludmila-oulitskaia/<br />
	o La comadrona de Katya Kettu:<br />
	https://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2015/04/07/la-comadrona-de-katja-kettu-los-campos-de-concentracion-vistos-por-una-mujer/</p>
]]></content:encoded>
        <author>Berta Lucia Estrada Estrada</author>
                    <category>El Hilo de Ariadna</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/?p=2973</guid>
        <pubDate>Fri, 06 Nov 2015 05:23:38 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[PREMIO ALFAGUARA DE NOVELA 2015: CONTIGO EN LA DISTANCIA DE CARLA GUELFENBEIN]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Berta Lucia Estrada Estrada</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>ELEMENTOS MÍTICOS EN INFORME SOBRE CIEGOS DE ERNESTO SABATO</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/el-hilo-de-ariadna/elementos-miticos-en-informe-sobre-ciegos-de-ernesto-sabato/</link>
        <description><![CDATA[<p>Nota 1: Para mayor información sobre la obra de Ernesto Sabato pueden ver mi otra entrada: Ernesto Sabato o el laberinto de la soledad: https://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2011/05/27/ernesto-sabato-o-el-laberinto-de-la-soledad/ Nota 2: El 30 de abril de 2011 una noticia me llegó como si hubiera sido una mirada de ultratumba; me refiero a la muerte de Ernesto Sabato, el gran [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2015/09/Sobre-héroes.jpg" alt="Sobre héroes" width="111" height="176" class="aligncenter size-full" /></p>
<p>	Nota 1: Para mayor información sobre la obra de Ernesto Sabato pueden ver mi otra entrada: Ernesto Sabato o el laberinto de la soledad:</p>
<p>	https://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2011/05/27/ernesto-sabato-o-el-laberinto-de-la-soledad/</p>
<p>	Nota 2: El 30 de abril de 2011 una noticia me llegó como si hubiera sido una mirada de ultratumba; me refiero a la muerte de Ernesto Sabato, el gran intelectual, pensador y escritor argentino que el 24 de junio de ese mismo año hubiese cumplido 100 años. Es por ello que publico en mi blog un artículo que escribí a finales de los años 80 del siglo pasado sobre Informe sobre ciegos publicado inicialmente por una revista de la Universidad de Caldas, hoy desaparecida como tantos esfuerzos culturales de América Latina.<span id="more-12088"></span><br />
	&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<br />
	EL REINO DE ESTE MUNDO, PEDRO PÁRAMO, CIEN AÑOS DE SOLEDAD, rompen con los postulados de una narrativa facilista y descriptiva, para sumergirnos de golpe en un mundo que va mucho más allá de las tesis del surrealismo que propugnaba André Bretón o del realismo mágico de Franz Roth. Este rompimiento se da por la irrupción de lo real maravilloso (que difiere del realismo mágico) en las letras hispanoamericanas; los escritores transcribieron el mundo circundante, el mundo americano que nunca ha dejado de maravillar a los europeos: &#8220;Lo real maravilloso nuestro, es el que encontramos en estado bruto, omnipresente en todo lo latinoamericano. Aquí lo insólito es cotidiano, siempre fue cotidiano&#8221;[1]. Esta irrupción tuvo como consecuencia directa el lanzamiento publicitario del boom, e hizo que la crítica literaria se revaluara, labor que exigía de los críticos nuevas disciplinas y nuevos enfoques que permitieran un acertado análisis y comprensión de la obra. Dentro de las nuevas disciplinas se encontraba el estudio del mito que permitiría una reivindicación y un acercamiento a las ricas tradiciones orales del continente, dando así una visión más amplia y más real al análisis del discurso literario. Las concepciones del espacio sagrado y espacio profano, de tiempo lineal y tiempo circular, como la explicación de la labor de un chaman o de un medicine-man van a ser ampliamente desarrolladas, lo que significa que la literatura, la antropología, la historia de las religiones, la sociología y la etnología van a unirse con el fin de lograr una acertada interpretación del texto. Por otra parte, no hay que olvidar que Juan Rulfo y José María Arguedas se entregaron de lleno al estudio de la antropología. En el presente ensayo se analizarán los aspectos míticos en Informe sobre ciegos, esa pequeña joya literaria que hace parte de &#8220;Sobre Héroes y Tumbas&#8221; de Ernesto Sábato.</p>
<p>	Leer a Sábato es enfrentarse a los grandes problemas metafísicos que aquejan al hombre del siglo XX: la angustia, la soledad, el derrumbamiento de los valores que otrora lo sostenían; es hacer un buceo de la irracionalidad y del sentimiento lírico. Su trilogía está conformada por el desvelamiento de la realidad exterior y de la realidad interior, de la razón y de la sinrazón. Es ante todo una búsqueda de la verdadera condición humana. Su principal inquietud es la de devolverle al hombre su verdadera esencia, su ser; en un deseo de unificar nuevamente la naturaleza humana escindida, según Sábato, por la razón. De esta búsqueda surge su trilogía El Túnel, Sobre Héroes y Tumbas y Abbadón el Exterminador, además de incontables ensayos y artículos.</p>
<p>	Por otra parte, Sábato promulga que el arte es la única herramienta de conocimiento, más válida aún que la ciencia; puesto que para el arte lo existente equivale tanto a lo objetivo como a lo subjetivo, mientras que para la ciencia sólo cuenta lo que es demostrable en un laboratorio o sea solamente lo objetivo:</p>
<p>	&#8220;La novela colocada como está entre el arte y el pensamiento, desempeña una triple y trascendental misión: la catártica, ya intuida por Aristóteles, la cognoscitiva, al explorar regiones de la realidad que solo ella puede llevar a cabo y la integración de una realidad humana desintegrada por la civilización abstracta&#8221;. [2]</p>
<p>	La crisis del mundo moderno: Con el siglo XX aparecieron los grandes cataclismos que habrían de estremecer al hombre contemporáneo: las dos guerras mundiales, la bomba atómica, los campos de concentración. Sumado a lo anterior, el siglo XX es también testigo de la aparición de la gran urbe, y dadas sus connotaciones podría muy bien denominársela como un laberinto, donde reinan la angustia y las tinieblas y donde ninguna escapatoria es posible:<br />
	&#8220;La ciudad está dominada por el dinero y por la razón&#8221;. [3]</p>
<p>	La ciudad contribuye a la alienación del hombre, a su enajenación absoluta, le niega la posibilidad de existir, lo sumerge en una profunda soledad e incomunicación. Pero la causa principal de la masificación, de la &#8220;cosificación&#8221;, del hombre se debe a la razón. Diosa entronizada en el renacimiento, y cuya labor fue relegar a los lugares más ocultos a las fuerzas irracionales que habían caracterizado al espíritu medieval; siendo solo rescatadas, siglos más tarde, por el romanticismo en su abierta rebelión contra la razón, la ciencia y el incipiente, pero tenaz, capitalismo. [4]<br />
	&#8220;El arte nos salvará de la alienación total, de esa segregación brutal del pensamiento mágico y del pensamiento lógico&#8221;. 5]</p>
<p>	La lucha de la razón y de la sinrazón, de la lógica y de la intuición, de la realidad exterior (para el autor es sólo aparente) y de la realidad onírica, caracterizan a Informe sobre ciegos. Narración desbordante, delirante, relatada en primera persona por Fernando Vidal Olmos. Es un diario en el que cuenta los pormenores de la investigación que emprende con el fin de descubrir los secretos de la secta de los ciegos, secta que podría muy bien simbolizar a la razón. Su descenso lo irá poco a poco alejando de esa hipótesis al irse transformando en el retorno hacia los orígenes.</p>
<p>	Elección e iniciación: Fernando Vidal Olmos, al igual que Tiresias y Edipo, es el elegido para hurgar en las fuerzas desconocidas que rigen el universo. El primer indicio de la labor que debe realizar se produce en un sueño iniciático al escuchar &#8220;una campanilla como de alguien que quisiera despertarme de un sueño milenario&#8221; [6]. El sueño es sólo la continuación de las &#8220;pesadillas y alucinaciones&#8221; que habían poblado su infancia, sin comprender entonces, que representaban una revelación. La labor que se le encomienda es la de luchar contra las fuerzas oscuras del universo que impiden que la verdad y el conocimiento le sean develados al hombre. Las diferentes etapas que conforman la investigación están regidas por la intuición y la premonición. Una de ellas es el anuncio que hace de su propia muerte por medio del fuego: &#8220;Verdaderamente ¡Qué manga de canallas! Que para creer necesiten que a uno lo quemen&#8221;. [7] Atravesar el fuego o morir a causa del mismo, en un intento de purificación, significa -según la tradición judeo- cristiana- que la condición humana es abolida y por lo tanto el acceso al paraíso es permitido.</p>
<p>	El laberinto: En su descenso, o viaje iniciático, a las cloacas de Buenos Aires, Vidal Olmos encuentra pasadizos, habitaciones, puertas, escaleras y túneles que por su estructura conforman un espacio laberíntico: &#8220;¿Quién sospecharía, &#8230;que el taller de una modista pudiera ser la entrada al gran laberinto?&#8221;. [8] Esto nos remonta a la prehistoria, época en la cual la caverna era asimilada o transformada en laberinto, lugar sagrado que servía a la iniciación de los neófitos y para la sepultura de los muertos. El laberinto es, a su vez, homologado al cuerpo de la madre-tierra (la Pachamama de los mineros peruanos). Tener acceso a un laberinto, a un túnel o a una caverna, simboliza el retorno a las entrañas de la madre-tierra.</p>
<p>	La matriz subterránea: &#8220;Polvo eres y en polvo te has de convertir&#8221;. Lo que en un principio se había revelado como la búsqueda de las fuerzas ocultas del universo se metamorfosea en la búsqueda de los orígenes: &#8220;Allí está la gruta&#8230;, costase lo que costase, debía penetrar en ella&#8221;. [9] Es significativo que el autor utilice el verbo penetrar, en vez de entrar. Más que significativo, es simbólico, puesto que esa gruta representa al útero de la madre-tierra. En muchos mitos los hombres fueron sacados de las cavernas, de las entrañas de la tierra, como los minerales, plantas y piedras; siendo todos homologados a pequeños embriones que esperan su momento de crecimiento y desarrollo. La nostalgia del estado prenatal se convierte, a menudo, en un fenómeno colectivo que obliga al grupo tribal a renunciar a la lucha y a la consecuente espera de su desaparición total. Aún hoy el hombre occidental conserva hasta su muerte un fuerte sentimiento de solidaridad para con la tierra que lo vio nacer. Un sentimiento que va mucho más allá del falso patriotismo inculcado por la clase dirigente o por la educación tradicional. Es admiración y amor por el paisaje familiar o el recuerdo de los ancestros enterrados en el cementerio local. Este sentimiento aparece tanto en los mitos y leyendas como en el lenguaje: los romanos llamaban a los hijos ilegítimos TERRAE FILIUS, y los rumanos continúan denominándolos &#8220;hijos de las flores&#8221; [10]. La madre sólo es portadora de la obra de la madre-tierra. De ahí, que cuando la muerte se acerca, el hombre desee, ante todo, ser enterrado en su región natal, puesto que ese último acto le permite regresar al vientre materno, único lugar de paz verdadera jamás conocido por el hombre. El retorno significa que el ciclo de la vida se ha cumplido:</p>
<p>	&#8220;La soledad absoluta, la imposibilidad de distinguir los límites de la caverna en que me hallaba&#8230; Me creí solo en el mundo y atravesó mi espíritu como un relámpago, la idea de que había descendido hasta sus orígenes. Me sentí grandioso e insignificante&#8221;. [11]</p>
<p>	La soledad y las tinieblas son el común denominador de las cuevas, pero también del útero, es el estado natural de la vida embrionaria.</p>
<p>	El sufrimiento como medio de iniciar al neófito: El sufrimiento siempre ha tenido un gran valor espiritual en los mitos. En la tradición judeo-cristiana nos dice que Jesús  para poder salvar a los hombres tuvo que ser sacrificado. Más aún, todos conocemos el proverbio que dice &#8220;más fácil pasará un camello por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de los cielos&#8221;. La pobreza y el sufrimiento son bendecidos por Dios, y entre más pobre sea el hombre y entre más dolor lo agobie, más cerca estará de la salvación eterna. En el mito, como en la religión cristiana, la tortura y el sufrimiento son siempre ocasionados por espíritus y dioses, y tienen como fin primordial la regeneración espiritual del hombre. Soportar el sufrimiento estoicamente, significa para el neófito dejar atrás la vida profana para nacer a una nueva vida, esta vez sagrada. En Informe sobre ciegos observamos diferentes etapas de tortura: pesadillas delirio, extravío&#8230;</p>
<p>	&#8220;Sentí que aquel pico entraba en mi ojo izquierdo&#8230; En virtud de un mecanismo que no alcanzo todavía a comprender, por su falta de lógica yo mantenía mi cabeza siempre en la misma posición, como si quisiera facilitar la perversa tarea, como, aunque sufrimos, mantenemos la boca y la cabeza ante el dentista&#8221;. [12] El sufrimiento, tanto físico como mental, es indispensable a la iniciación, es la prueba que debe cumplirse para que el iniciado se regenere espiritualmente.</p>
<p>	La cópula con la deidad: Otra de las pruebas iniciáticas es la de ser tragado por un monstruo (bastaría con citar el pasaje bíblico de Jonás y la ballena). Semejante prueba tiene dos significados:</p>
<p>	1.	En el Medioevo, generalmente se representaba al infierno como un gran monstruo marino, y ser engullido por él no sólo era la muerte sino la condenación eterna.<br />
	2.	Por otra parte, el acceso al vientre del monstruo, al igual que la penetración en la caverna, es el medio para reintegrarse al estado embrionario.</p>
<p>	Lo anterior nos enfrenta a un dualismo: de un lado la muerte, el fin de la existencia y por consiguiente del tiempo; de otro el retorno a los orígenes que precede el comienzo de toda existencia temporal. [13]</p>
<p>	En el análisis que nos ocupa, encontramos también esta prueba iniciática:</p>
<p>	&#8220;Tuve la certeza de que allí tendría acabamiento mi largo peregrinaje y que tal vez, en aquel reducto poderoso encontraría por fin el sentido de mi existencia&#8221;. [14]</p>
<p>	Cita que corrobora el tema anteriormente desarrollado: la búsqueda de los orígenes. Esta nueva etapa comienza con una metamorfosis que se acentúa a medida que Vidal penetra la deidad:</p>
<p>	&#8220;La cordillera parecía la espina dorsal de un monstruoso dragón petrificado&#8230; Y a medida que avanzaba veía que nada era viviente, que todo había sido calcinado por la lava o petrificado por las ardientes cenizas que aquel cataclismo cósmico había lanzado en edades pretéritas&#8221;. [15]</p>
<p>	En este viaje se hace contemporáneo de la creación, de los albores de la naturaleza, regresa a la edad primera del cosmos:</p>
<p>	&#8220;Me sentí de pronto tan horrendamente solo que grité. Y mi grito, en aquel silencio mineral y fuerza de la historia, resonó y pareció atravesar centurias y generaciones desaparecidas&#8221;. [16]</p>
<p>	El tiempo lineal es abolido, por ello puede ser testigo del tiempo primigenio en el que vivieron los ancestros míticos:</p>
<p>	&#8220;Ahora entra. Este es tu comienzo y tu fin&#8221;. [17]</p>
<p>	El ciclo total se ha cumplido. Sólo le resta llevar a cabo la etapa final:</p>
<p>	&#8220;Algo atroz me sucedía a medida que ascendía por aquel resbaladizo, crecientemente cálido y sofocante túnel: mi cuerpo se iba convirtiendo en el cuerpo de un pez&#8221;. [18]<br />
	En la cópula, Vidal sufre una metamorfosis y al mismo tiempo recuerda hechos remotos y olvidados, que debían ser conservados en la memoria colectiva al igual que hechos de su infancia. Posteriormente pierde el sentido y al recobrarlo se encuentra en el cuarto de la ciega (donde había comenzado su viaje iniciático). Con ella tendrá la siguiente cópula, pero en realidad la ciega es la madre de Fernando que a su vez representa a la madre-tierra.</p>
<p>	Una de las obsesiones permanentes de Sábato, es el incesto, acto que permite el retorno al útero. El incesto es para Fernando Vidal Olmos el encuentro consigo mismo, la recuperación de una identidad perdida:</p>
<p>	&#8220;por un instante tuve la vertiginosa, y ahora inequívoca revelación: ¡Era ella!&#8230; mientras espero la muerte medito sobre el misterio de aquella encarnación, quizá semejante al que convocado por un deseo imperioso se apodera del cuerpo de una médium&#8230; Entré furiosamente en aquel ídolo y entonces tuve la sensación de que era un volcán de carne, cuyas fauces me devoraban y cuyas entrañas llameantes llegaban al centro de la tierra&#8221;. [19]</p>
<p>	El incesto termina con una fiesta saturnal:</p>
<p>	&#8220;El volcán de carne fue entonces desgarrado a cornadas por minotauros, cavado ávidamente por ratas gigantescas&#8221;. [20]</p>
<p>	El desgarramiento de la deidad coincide con el retorno al caos:</p>
<p>	&#8220;La funesta luna radioactiva estalló&#8230; un gran incendio se desató, y propagándose con furia inició la destrucción total y la muerte&#8230; El universo entero se derrumbó sobre mí&#8221;. [21]</p>
<p>	Esta visión apocalíptica es el aniquilamiento total del tiempo y del espacio, aniquilamiento por medio del fuego, símbolo de purificación y de premonición de su propia muerte.</p>
<p>	Bibliografía:<br />
	ELIADE, Mircea. Mythes, rêves et Mystères. Paris. Gallimard, 1957.<br />
	SABATO, Ernesto. Abbadón el Exterminador. Barcelona. Seix Barral.1982.<br />
	Hombres y Engranajes. Madrid. Alianza Editorial. 1983<br />
	Más sobre las Misiones trascendentales de la novela. En: Antología. Buenos                                                              Aires. Librería del Colegio.1975<br />
	Sobre Héroes y Tumbas. Barcelona. Círculo de Lectores. 1973.<br />
	Referencias<br />
	[1] Alejo Carpentier, la novela latinoamericana en vísperas de un nuevo siglo y otros ensayos, siglo XXI editores, México 2ª edción,1981, pág.130<br />
	[2] SABATO, Ernesto. &#8220;Más sobre las Misiones Trascendentales de la Novela&#8221;. En: Antología. Buenos Aires, Librería del Cole¬gio, 1975. p. 137.<br />
	[3] SABATO, Ernesto. Hombres y Engranajes. Madrid, Alianza Editorial, 1983. p. 23.<br />
	[4] ídem. p. 199.<br />
	[5] SABATO, Ernesto. Abbadón el Exterminador Barcelona, Seix Barral, 1982. p. I99<br />
	[6] SABATO, Ernesto. Sobre Héroes y Tumbas. Barcelona, Círculo de Lectores 1973 p. 261.<br />
	[7] ídem, p. 366.<br />
	[8] ídem, p. 339.<br />
	[9] ídem, p. 343.<br />
	[10] ELIADE, Mircea. Mythes, Rêve et Mystères. París, Gallimard, 1957.<br />
	[11] SABATO, Ernesto. Sobre Héroes y Tumbas. Op. Cit. p. 383.<br />
	[12] ídem, p. 345.<br />
	[13] ELIADE, Mircea. Op. Cit.<br />
	[56] SABATO, Ernesto: Sobre Héroes y Tumbas. Op. Cit. p. 390.<br />
	[57] ídem, pp. 390-391.<br />
	[14] ídem, p. 392.<br />
	[15] ídem, p. 393.<br />
	[16] ídem, p. 394.<br />
	[17] ídem, pp. 398-399.<br />
	[18] ídem, p. 400.<br />
	[19-20-21] ídem, pp. 400-401.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Berta Lucia Estrada Estrada</author>
                    <category>El Hilo de Ariadna</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/?p=2845</guid>
        <pubDate>Sat, 05 Sep 2015 05:25:13 +0000</pubDate>
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                            </item>
        <item>
        <title>CLAUDE MONET, LAS NINFEAS Y SU CASA EN GIVERNY</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/el-hilo-de-ariadna/claude-monet-las-ninfeas-y-su-casa-en-giverny/</link>
        <description><![CDATA[<p>Siempre he sido una gran admiradora de Claude Monet (1846-1926), conozco gran parte de su obra pictórica y cada vez que puedo voy tras sus pasos. Por lo que ayer estuve por segunda vez en su casa de Giverny, con el fin de hacer una larga visita a los estanques de ninfeas y de sauces [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2015/06/foto-Monet.jpg" alt="foto Monet" width="800" height="1066" class="aligncenter size-full" /></p>
<p>	Siempre he sido una gran admiradora de Claude Monet (1846-1926), conozco gran parte de su obra pictórica y cada vez que puedo voy tras sus pasos. Por lo que ayer estuve por segunda vez en su casa de Giverny, con el fin de hacer una larga visita a los estanques de ninfeas y de sauces llorones; así como al taller donde quedaron fijados en el lienzo definitivamente, como si el tiempo no hubiese pasado. <span id="more-12081"></span></p>
<p>	<img loading="lazy" decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2015/06/casa-Monet.jpg" alt="casa Monet" width="259" height="194" class="aligncenter size-full" /></p>
<p>	Monet se instaló en este hermoso pueblo de Normandía en el año de 1883, en 1890 compró la casa a la que hago referencia y posteriormente el terreno que la circunda donde daría rienda suelta a su imaginación con la concepción de los jardines que la harían famosa y donde él pintaría la mayor parte de sus obras.</p>
<p>	<img loading="lazy" decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2015/06/sauces-Monet.jpg" alt="sauces Monet" width="259" height="194" class="aligncenter size-full" /></p>
<p>	Recorrer el estanque, los pequeños canales que lo alimentan, atravesar los puentes japoneses, uno de ellos con glicinias, observar los lotos y los sauces llorones, es asistir a la contemplación de una obra de arte viva y que está ahí para el disfrute de todos los sentidos. El espectador se convierte en un contemporáneo de Monet y de todos los artistas que conformaron el grupo de los Impresionistas, Berthe Morizot, Auguste Renoir, Edgar Degas, Camille Pissarro, Paul Cézanne y Édouard Manet.</p>
<p>	<img loading="lazy" decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2015/06/jardines-Monet.jpg" alt="jardines Monet" width="246" height="205" class="aligncenter size-full" /></p>
<p>	Luego están los jardines que él mismo diseñó, alejándose bastante de la concepción francesa de rigor y armonía absoluta que había sido la constante en los parques de los castillos. Aquí el protagonista es el color. Monet creó una fiesta permanente de colores, una orgía sería la palabra más indicada. Además, al mezclar diferentes flores, creó la posibilidad de un perfume que se propaga en el aire y que hace vibrar los sentidos. Es como si el jardín fuese una gran paleta y cada árbol un pincel que le sirve al artista en ese oficio enorme que es la pintura.  Y por último está la casa, una inmensa construcción de habitaciones amplias y bien iluminadas. En su salón principal creó un pequeño museo con sus obras, cuyas copias pueden observarse hoy en día, ya que los originales están en los museos.</p>
<p>	<img loading="lazy" decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2015/06/comedor-Monet.jpg" alt="comedor Monet" width="352" height="143" class="aligncenter size-full" /></p>
<p>	El comedor nos habla de su propietario, y una inmensa mesa, con capacidad para 14 comensales, nos da la bienvenida. Y al lado una cocina espaciosa y bien dotada. En la segunda planta están las alcobas y aunque no se pueden visitar todas, si se puede entrar a la de Monet y su esposa. No hay que olvidar que Monet era un gran admirador de las estampas japonesas, lo que lo llevó a tener una muy buena colección de una pintura que él y sus amigos comenzaban a conocer y a respetar.</p>
<p>	Las estampas japonesas tuvieron una influencia muy importante en el grupo de los Impresionistas, pero también fueron admiradas por los intelectuales y escritores de la época, como Zola. Las cuales mostraban a los pintores occidentales otra forma de concebir la perspectiva. Ya no era el punto de fuga, tan en boga desde el Renacimiento, sino las imágenes superpuestas; una encima de la otra, como una especie de escalera o de pirámide. También mostraban una forma diferente de ver el mundo, o para ser más precisa de ver la intimidad de una casa; ya que los japoneses describen todas las actividades diarias, como cocinar, ver a alguien caminar, o verlos trabajar en los campos de arroz, o en el baño, desde el suelo. Recuérdese que los japoneses realizan su vida cotidiana, al menos en el siglo XIX, no sentados en sillas, como los occidentales, sino sentados en el suelo.</p>
<p>	Volvamos a sus jardines y al lago artificial donde sembró cientos de nenúfares, que se convirtieron en su modelo predilecto y en un permanente laboratorio de experimentación pictórica. Monet vivió allí los últimos cuarenta años de su larga y prolífica vida. Es en estos jardines donde pudo entregarse sin reserva alguna a su gran pasión, la pintura; ya que los años de precariedad económica habían quedado atrás. Monet, desde muy temprano, había logrado un rompimiento absoluto de todos los cánones académicos; pero es solo al final de su vida que logra, gracias a los nenúfares, acercarse a lo que posteriormente se conocería en la historia del arte como abstraccionismo. Es aquí donde surgen Las Ninfeas, cuadros que ya preludian lo que posteriormente sería esa escuela. Es de recordar que Monet y Cézanne son los verdaderos precursores de la pintura abstracta.</p>
<p>	A un costado de la casa está el taller que Monet hizo construir para los veintidos cuadros de los nenúfares. Es espacioso, con una luz cenital que lo atraviesa de pared a pared, y donde instaló telas para filtrar la fuerte luz del verano.</p>
<p>	Y por último está la visita obligada al pequeño pueblo de Giverny, donde se puede almorzar en un buen restaurante, entrar a una de sus galerías de arte o visitar la tumba de Monet y de su familia o la pequeña iglesia, o admirar las casas, perfectamente restauradas; como si Giverny se hubiese detenido en el tiempo, esperando ver surgir la imagen de Claude Monet de alguno de sus recovecos.</p>
<p>	Cabe recordar que Claude Monet y Georges Clemenceau (1841-1929) eran amigos y se respetaban y admiraban mutuamente. Por otra parte, Monet era conciente del rompimiento que su obra significaba en la historia del arte y que sus ninfeas eran algo completamente inédito; por lo que deseaba para ellas un lugar único y que todo el pueblo francés pudiese verlas y apreciarlas. Clemenceau comprendió en toda su dimensión el deseo de Monet; por lo que le pidió que él mismo decidiera como deseaba que sus pinturas fuesen expuestas.</p>
<p>	<img loading="lazy" decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2015/06/ninfeas.jpg" alt="ninfeas" width="265" height="190" class="aligncenter size-full" /></p>
<p>	Es así como el Museo de L’Orangerie, conocido también con el apelativo de la Capilla Sixtina del Impresionismo, expone desde 1927 “Las Ninfeas” de Claude Monet. La sala fue especialmente adecuada para estas inmensas pinturas, ya que Monet las legó al Estado francés con la condición de exponerlas en un lugar permanente.</p>
<p>	<img loading="lazy" decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2015/06/Orangerie.jpg" alt="Orangerie" width="1024" height="573" class="aligncenter size-full" /></p>
<p>	De dos obras que inicialmente iba a donar terminó por entregar veintidos paneles, que componen a su vez ocho composiciones, para un total de cuarenta metros de lienzo. Este proyecto le llevó catorce años de arduo trabajo. En esta hermosa sala el espectador puede sumergirse en el mundo poético y privado de Claude Monet.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Berta Lucia Estrada Estrada</author>
                    <category>El Hilo de Ariadna</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/?p=2701</guid>
        <pubDate>Sun, 28 Jun 2015 05:18:28 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[CLAUDE MONET, LAS NINFEAS Y SU CASA EN GIVERNY]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Berta Lucia Estrada Estrada</media:credit>
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        <title>VIRGINIA WOOLF O LA GRAN RUPTURA LITERARIA</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/el-hilo-de-ariadna/virginia-woolf-o-la-gran-ruptura-literaria/</link>
        <description><![CDATA[<p>La primera vez que escuché el nombre de Virginia Woolf * fue en 1967 y nunca he olvidado ese momento. Mis padres me habían llevado a ver una película que se titulaba “¿Quién le teme a Virginia Woolf?” (1). A la postre yo contaba con escasos once años, por lo que si bien me quedaron [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2015/06/Virgina.jpg" alt="Virgina" width="192" height="262" /></p>
<p>La primera vez que escuché el nombre de Virginia Woolf * fue en 1967 y nunca he olvidado ese momento. Mis padres me habían llevado a ver una película que se titulaba “¿Quién le teme a Virginia Woolf?” (1). A la postre yo contaba con escasos once años, por lo que si bien me quedaron en la memoria algunas escenas, también es cierto que no entendí la película. ¿Cómo podría entenderla si aún era una niña? Pero el nombre no lo olvidé nunca, así la película en cuestión poco o nada tuviese que ver con la escritora a la que hacía alusión.<span id="more-12079"></span></p>
<p>Ahora bien, ya que hemos entrado en el tema a tratar en este día, debo hacer al menos una breve alusión a su biografía. Virginia Woolf nace en Londres el 25 de enero de 1882 y muere, por su propia decisión, el 28 de marzo de 1941, cuando veía como una nueva crisis de alineación mental la acechaba. Como la mayoría de las mujeres de su tiempo Virginia Woolf no asistió ni a la escuela ni a la universidad, pero contó con la gran fortuna de ser hija de uno de los más grandes intelectuales ingleses del siglo XIX: Sir Leslie Stephens (crítico, historiador y filósofo), poseedor de una enorme e importante biblioteca; en la cual Virginia, junto con su hermana Vanessa, se recluyó en el sentido simbólico de la palabra. Por otra parte, sus hermanos la pusieron en contacto con intelectuales jóvenes como Keynes, el economista, o el poeta T.S. Eliot, entre otros; juntos formaron el Grupo de Bloomsbury.</p>
<p>Virginia y Vanessa fueron víctimas del abuso sexual de sus dos medios hermanos, huella indeleble que afectaría para siempre a la escritora. Estudió latín y griego, lenguas que le proporcionaron una inmensa cultura literaria. A la edad de 19 años se inició en el mundo de las letras, colaborando con reseñas literarias para un importante periódico londinense. En 1912 contrajo matrimonio con Leonard Woolf, un intelectual amigo del grupo de Bloombsbury. Juntos fundaron la empresa editorial Hogart Press. Para 1925 ya era una escritora madura, es el año de la publicación de La Sra. Dalloway. Esta década es importante tenerla en cuenta ya que tres años antes había aparecido el Ulises de Joyce, a quien el matrimonio Woolf se había negado a publicar, considerándolo demasiado obsceno. Y traigo a colación esta anécdota, ya que muy a su pesar Virginia Woolf representa, junto con Joyce y Faulkner, la gran ruptura literaria con la tradición decimonónica. El flujo de conciencia, trabajado por Joyce, aparecerá mas tarde en Las Olas de Virginia Woolf. Estos tres autores ahondan en las profundidades del alma humana de una manera no tratada hasta ese entonces.</p>
<p>Con La Sra. Dalloway, su obra maestra para muchos críticos literarios, Virginia Woolf retrata, en el lapso de escasas veinte horas, la vida de una mujer nacida y criada en la época victoriana, con todo lo que ello significaba. El libro, inicialmente titulado Las Horas, narra la preparación de una fiesta que el matrimonio Dalloway dará en la noche. En el transcurso del día Clarissa Dalloway rememora su vida y analiza el presente. La novela, a pesar de transcurrir en un solo día, como el Ulises de Joyce, abarca 30 años de la vida de los personajes. Básicamente la obra inicia con la llegada de un antiguo novio, Peter Walsh, quien ha pasado varios años en la India. Su entrada a la habitación de Clarissa ocurre cuando ella está remendando el vestido que utilizará en la noche:</p>
<p>“Aquí está, remendando un vestido; remendando un vestido, como de costumbre, pensó Peter Walsh; aquí ha estado sentada todo el tiempo que yo he estado en la India; remendando el vestido; &#8230; porque no hay nada en el mundo tan malo para algunas mujeres como el matrimonio, pensó; y la política; y tener un marido conservador&#8230;” (2)</p>
<p>Esta imagen nos conduce a la mitología griega, a ese enigmático personaje de Penélope, tejiendo y destejiendo la tela para el traje de bodas. Penélope, con el acto de deshacer cada noche el trabajo del día, logra estar atada permanentemente al marido que no ve desde hace varios años, es su forma de proteger, de preservar su vida, su amor. Clarissa, en cambio, rehace su vida. Ese acto que pareciera tan efímero e intrascendental, en realidad conecta a Clarissa con el pasado; significa que está cosiendo (leáse uniendo) los pedazos de su vida. Clarissa, como Penélope, representa la fidelidad a un amor, a un hombre, a un pasado, a la vida misma.</p>
<p>“Y de buena gana Clarissa se hubiera mordido la lengua por haber recordado con estas palabras a Peter Walsh el que se hubiera querido casar con ella.<br />
Desde luego, quise hacerlo, pensó Peter Walsh; casi me destrozó el corazón, pensó; y quedó dominado por su propia pena, que se alzó como una luna que se contempla desde una terraza, horriblemente hermosa en la luz del día naufragante. Jamás he sido tan desdichado, pensó. Y, como si de veras estuviera sentado en la terraza, se inclinó un poco hacia Clarissa; adelantó la mano; la levantó; la dejó caer. Allí arriba, sobre ellos, colgaba aquella luna. También Clarissa parecía estar sentada con él en la terraza, a la luz de la luna”. (3)</p>
<p>Clarissa está casada con Robert Dalloway, pero en realidad sigue amando a Peter Walsh, a quien ella dejara por no ofrecerle la seguridad económica que una mujer de su condición social y de su época ansiaba tener. Peter Walsh habría sido la pasión, Robert Daloway es la estabilidad económica, social y emocional.</p>
<p>“&#8230;diría a Clarissa que la amaba, así, lisa y llanamente. Tiempo hubo en que tuvo celos de Peter Walsh; celos de él y de Clarissa. Pero a menudo le había dicho Clarissa que acertó al no casarse con Peter Walsh; lo cual conociendo a Clarissa, era evidentemente verdad; necesitaba apoyo. No era débil, pero necesitaba apoyo. &#8230; su propia vida era un milagro; si, debía reconocerlo sin sombra de duda; ahí estaba él, en el mejor momento de su vida, camino de su casa de Westminster, para decir a Clarissa que la amaba. La felicidad es esto, pensó. … Él le ofrecía las flores, rosas rojas y blancas rosas. (Pero Richard no consiguió decirle que la amaba; no con estas palabras).” (4)</p>
<p>Peter Walsh es un personaje bastante melodramático, en este sentido tiene mucho de los personajes románticos, está lejos de la mesura inglesa, es la antítesis del marido de Clarissa, quien es un auténtico Lord, flemático, austero en los sentimientos, frío y calculador. Por su parte le deja un espacio libre, a su lado conoce la independencia, no la “encierra” en un mundo de celos, ni le es infiel con otras mujeres. La casa es un microcosmos donde Clarissa se sabe ama y señora del mundo. Allí construye un universo armónico e inamovible, un mundo donde el único ser que no encaja es la Srta. Kilmann (juego de palabras en inglés que significa matahombres).</p>
<p>“El vestíbulo de su casa era fresco como una cripta&#8230; Era su vida, aquella influencia, se sintió bendita y purificada, diciéndose, en el momento de coger el bloc con el mensaje telefónico escrito en él, que momentos como aquél eran brotes de árbol de la vida, flores de tinieblas, pensó ( como si una hermosa rosa hubiera florecido sólo para sus ojos): Y ni por un momento creyó en dios, pero, pensó, levantando el bloc, precisamente por ello una debe recompensar en el vivir cotidiano a los domésticos, sí, a los perros y a los canarios, y sobre todo a Richard, su marido.” (5)</p>
<p>Peter Walsh, en cambio, la habría “sofocado”. Si se hubiese casado con él, la hubiera desestabilizado, ya que es un aventurero. El se define a sí mismo como un romántico filibustero, un aventurero, rápido, osado. Y como todo aventurero es también un soñador: “Y el mejor juez de gastronomía en la India”. Está siempre dispuesto a ir tras un nuevo amor, tras una nueva ilusión:</p>
<p>“¿quién era Peter para afirmar que la vida es coser y cantar? ¿Peter, siempre enamorado, enamorado de la mujer de quien no debía enamorarse? ¿Qué significa tu amor?, hubiera podido preguntarle – Clarissa. Y sabía la respuesta de Peter: El amor es lo más importante del mundo y ninguna mujer puede llegar a comprenderlo. Muy bien. Pero, ¿Acaso había en el mundo un hombre capaz de comprenderla a ella? ¿De comprender sus intenciones? ¿Su vida? Clarissa no podía imaginar a Peter o a Richard tomándose la molestia de dar un fiesta sin razón alguna”. (6)</p>
<p>Peter es un “irresponsable”, si se tiene en cuenta el significado de “responsabilidad” para una sociedad que aún vivía bajo los parámetros de la época victoriana. Está atrapado en el pasado, como buen romántico es un sentimental y además bastante solitario. El habría significado la pasión, la sensualidad, el erotismo, todo aquello que Robert le negaba:</p>
<p>“Todo había terminado para ella. La sábana estaba lisa, y estrecha era la cama. Se había subido sola a la torre y los había dejado, a los demás, jugando al sol. La puerta se había cerrado, y allí, entre el polvo de yeso caído y la broza de los nidos de pájaros, cuán distante parecía el panorama, y los sonidos llegaban débiles y fríos (se acordó de cierta ocasión, en Leith Hill), y ¡Richard, Richard!, gritó. Como en el nocturno sobresalto del que duerme y extiende la mano en las tinieblas en busca de ayuda. Almorzando con Lady Bruton, recordó. Me ha abandonado, estoy sola para siempre, pensó, cruzando las manos sobre la rodilla”. (7)</p>
<p>No hay que olvidar que aún a comienzos del siglo XX, tanto en la burguesía como en la aristocracia europea, los matrimonios solían dormir en cuartos separados; puesto que el acto sexual representaba, básicamente, la reproducción. Una vez el hombre había asegurado su linaje, poco o nada tenía que hacer en la cama de su legítima esposa. El placer estaba en la calle, en los lujosos y costosos prostíbulos de la época.</p>
<p>En cuanto a Virginia Woolf se refiere, logra retratarse a sí misma en el personaje atormentado de Septimus. Al igual que él, ella ha conocido la locura, y al igual que él ha estado internada en instituciones psiquiátricas, con todo el horror que ello podría representar hace noventa años. “Septimus descendía otro peldaño en la escalera que le llevaba al fondo del pozo”. Con este personaje, Virginia Woolf hace una premonición de su propia muerte:</p>
<p>“Le habían abandonado. El mundo clamaba: Mátate, mátate por nosotros. Pero ¿a santo de qué iba a matarse por ellos? La comida era agradable; el sol cálido; y el asunto de matarse, ¿cómo lo llevaba uno a cabo? ¿Con un cuchillo de mesa, feamente, con sangre y más sangre? ¿Chupando una tubería de gas? Estaba demasiado débil, apenas podía levantar la mano. Abandonado, como están solo aquellos que van a morir, y en ello había cierta belleza, era un aislamiento sublime; representaba una libertad que las personas vinculadas no pueden conocer. Holmes había ganado, desde luego; el bruto de los rojos orificios de nariz había ganado. Pero ni siquiera Holmes podía tocar aquel último resto perdido en los límites del mundo, aquel forajido que, vuelta la vista atrás, miraba las regiones habitadas del mundo, que yacía, como un marinero ahogado, en la playa del mundo”. (8)</p>
<p>Ahora bien ¿Porqué he titulado este aparte “la gran ruptura”? Por varios aspectos:</p>
<p>1. La obra está marcada por el psicoanálisis, no hay que olvidar que los Woolf son los primeros en publicar a Freud. Este aspecto se ve claramente desarrollado en el monólogo interior:</p>
<p>“Porque esta es la verdad acerca de nuestra alma, pensó, de nuestro yo, que cual un pez habita en profundos mares, y nada entre oscuridades, trazando su camino entre matas de gigantescos hierbajos, por espacios moteados por el sol, y sigue adelante y adelante, penetrando en las tinieblas, en la frialdad, en lo profundo, en lo inescrutable, y de repente sale veloz a la superficie, y se exhibe y nada en las olas rizadas por el viento, y tiene una positiva necesidad de trato, de roce, de calor, con charlas ligeras. ¿Qué piensa el gobierno hacer –Richard Dalloway lo sabría- con la India?”. (9)</p>
<p>2. El segundo aspecto sería la utilización de la desambiguación, o flashback, una clara influencia del lenguaje cinematográfico. Esta característica se puede ver claramente en el pasaje anteriormente leído. Me refiero a la escena cuando Peter Walsh recuerda la luna que había enmarcado uno de los pocos momentos mágicos que había tenido con Clarissa, y como esa luna regresa nuevamente, de una forma simbólica &#8211; presencia tutelar sería la expresión adecuada-, a posarse encima de ellos.</p>
<p>3. Otra ruptura, o innovación literaria, es la reflexión sobre la mujer, el matrimonio y la sexualidad femenina. Clarissa Daloway analiza amargamente su desconocimiento del placer sexual. Situación bastante común en los matrimonios del siglo XIX e incluso hasta bien entrado el siglo XX. No hay que olvidar que es sólo hasta los años ’60, con el Movimiento de Liberación Femenina, y por supuesto con el invento de la píldora anticonceptiva, que la mujer da rienda suelta al placer; ya que el acto sexual había dejado de estar ligado únicamente a la reproducción. La posibilidad de decidir cuántos hijos se desea tener, en qué momento y con quien, significa para la mujer un gran paso en la aceptación del compañero y poder disfrutar sin miedos a un embarazo indeseado de la relación sexual.</p>
<p>“Su cama se haría más y más estrecha. &#8230; El dormitorio era una estancia de ático; la cama, estrecha; y mientras yacía allí leyendo, ya que dormía mal, no podía apartar de sí una virginidad conservada a través de los partos, pegada a ella como una sábana”. (10)</p>
<p>Por otra parte este pasaje de “virginidad conservada a través de los partos, pegada a ella como una sábana”, bien podría decirse que es autibiográfico, así Virginia Woolf no haya tenido nunca hijos. Y si digo esto es porque su relación con Leonard Woolf no fue nunca de pasión. Cuando él le propuso matrimonio ella se destabilizó a tal punto que tuvo que ser internada en un hospital pquiátrico. Estando allí ella misma le escribió una carta en la que le dice: “Usted no me atre físicamente. El otro día cuando me besó, yo sentí lo mismo que si hubiera sido una roca la que me hubiera besado.” No obstante, al salir del hospital Virginia y Leonard se casan, pero ella pasará dos largos años enferma. Una vez casados Leonard haría circular la leyenda que Virginia era frígida, con lo que él ocultaba su propia repulsión hacia el acto sexual.</p>
<p>4. En esta obra, Virginia Woolf también reflexiona sobre el rol que tendría la mujer en el siglo XX. Siglo de oportunidades, en el cual la mujer tendría una vida activa en profesiones que siempre habían sido territorio exclusivo del hombre: la medicina, el derecho, la política y logra entender que ninguna profesión le será vedada.</p>
<p>Este aspecto será magistralmente analizado en una obra posterior: Un Cuarto Propio o Una Habitación propia (publicado en 1929 y traducido posteriormente al español por Jorge Luis Borges); ensayo en el cual Virginia Woolf pone dramáticamente el dedo en la llaga sobre la condición femenina en la Inglaterra de los años 20. Analiza históricamente el papel jugado por la mujer: siempre reducida al gineceo, a la crianza de los hijos, sin derecho a la educación, a la cultura e incluso al lenguaje; puesto que su verdadero manejo y conocimiento lo dan el estudio, la lectura e incluso el oficio de escribir.</p>
<p>“Primero nueve meses para que nazca la criatura. Después tres o cuatro meses para criar la criatura. Una vez despechada la criatura se necesitan a lo menos cinco años para jugar con la criatura. No se puede, parece, dejarlos corretear por las calles&#8230; También dice la gente que la naturaleza humana se forma antes de cumplir los cinco años”. (11)</p>
<p>El hombre, en cambio, se levanta cada día, se va para la oficina, se encuentra con los amigos, regresa a la casa en la noche, encuentra la comida caliente, puede leer el periódico, o un libro, o escribir, y los hombres de hoy en día pueden ver televisión o trabajar en el computador; y todo ello en un cuarto especialmente diseñado para ellos. Virginia Woolf se hace la siguiente pregunta:</p>
<p>“¿Porqué los hombres bebían vino y las mujeres agua? ¿Porqué un sexo era tan adinerado, y tan pobre el otro? ¿Qué influencia ejerce la pobreza sobre la literatura? ¿Qué condiciones requiere la creación de obras de arte?”<br />
(12)<br />
Virginia Woolf analiza la extrema pobreza que caracterizó por siglos la condición de la mujer occidental. Es de anotar que en el caso específico de Inglaterra, sólo en 1880 se le permitió a la mujer casada el manejo de sus propios bienes. Sin embargo, el caso inglés no deja de ser privilegiado, recordemos que en Francia la mujer sólo tuvo acceso a su propia cuenta bancaria en 1968. La dote, práctica común hasta finales del siglo XIX, era manejada por el marido, ella carecía además (y carece aún) de un cuarto propio.</p>
<p>Por otra parte, analiza, de una forma magistral, la misoginia que ha caracterizado a los grandes pensadores y hombres políticos a través de los tiempos:</p>
<p>“Pope: La mayoría de las mujeres carecen de todo carácter&#8230; Napoleón las creyó incapaces&#8230; Mussolini las desprecia&#8230;” (13)</p>
<p>Y eso que no hace alusión a Platón, quien se quejaba que la educación de los niños estuviese a cargo de las mujeres, alegando que no recibían ninguna instrucción, cuando ellos mismos se la negaban.</p>
<p>Esta misoginia ha dado como resultado la violencia de género, uno de los grandes dramas que ha tenido que afrontar durante milenios la mujer. Leyendo La Historia de Inglaterra, del Profesor Trevelyan, Virginia Woolf nos da a conocer la vida de la mujer inglesa en el seno familiar:</p>
<p>“Golpear a la esposa era un derecho reconocido del hombre, y era ejercido sin recato por humildes y poderosos&#8230; La hija que rehusaba casarse con el caballero elegido por sus padres se hacía acreedora a que la encerraran, la golpearan y la tiraran por el suelo, sin que la opinión pública se conmoviera. El casamiento no era asunto de afecto personal, sino de avaricia familiar, especialmente en las caballerescas clases altas&#8230; El compromiso solía tener lugar cuando una de las partes aún estaba en la cuna, y el casamiento cuando apenas habían salido del cuidado de sus niñeras”. (14)</p>
<p>Las niñas estaban destinadas a aprender los trabajos domésticos, por lo que rara vez aprendían a leer y a escribir, y entre más baja fuera su condición socio-económica peor era su situación familiar y social. Por lo tanto, no nos debe extrañar que para el siglo XIX, cuando las mujeres comienzan a publicar, algunas de ellas opten por seudónimos masculinos: George Eliot, Georges Sand. Esto las protegía, al menos aparentemente, del hazmerreír de sus contemporáneos. En realidad lo que hacían era escudarse de los improperios que podrían recibir día a día. Afortunadamente sus nombres verdaderos y su condición de mujeres, quedaron inscritos en la historia de la literatura. Y es que además las mujeres se ven siempre enfrentadas a un eterno drama: demostrar cuán capaces son, algo que los hombres no siempre deben hacer, al menos en la proporción e intensidad de las mujeres. La mujer ha debido escuchar permanentemente el mismo argumento: “-Eres incapaz, no tienes los conocimientos necesarios. -Eres mujer, eso es asunto de hombres&#8230;” Para lo cual se ve forzada siempre a eludir o a refutar sus puntos de vista y si ésto es una verdad de a puño hoy en día, en pleno siglo XXI, podemos imaginarnos como sería hace cien o doscientos años.</p>
<p>Pero no todos los hombres han sido misóginos. Virginia Woolf trae a colación la teoría de Coleridge, sobre la inteligencia andrógina. Y no tiene porque ser de otro modo, ningún científico ha demostrado fehacientemente que el cerebro de las mujeres sea diferente al de los hombres; lo que nos hace diferentes son los órganos reproductivos. Lo que si puede diferir es nuestra capacidad cognitiva, pero pienso que este factor se debe más a conductas sociales y culturales que a una forma diferente del funcionamiento de las neuronas.</p>
<p>A partir del siglo XVIII, las mujeres comienzan a traducir, a escribir (con Madame de Staël a la cabeza, 1766-1817; y quien además fuese odiada por Napoleón, que siempre la consideró alemana), y comienzan a ganar dinero. Y es que la literatura no debe ser vista como un pasatiempo, sino como una profesión, un oficio: “El dinero da valor a lo que impago es frívolo.”, dice Virginia Woolf. Es acá cuando se comienza a operar la emancipación de las mujeres. Ellas le abren el camino a Maria Shelley, aunque Virginia Woolf ni la nombra en su célebre ensayo, ni a Jane Austen, así como a las hermanas Brontë, a George Eliot, a Georges Sand o a Emily Dickinson.<br />
Pero ¿Cómo escribir sin un cuarto propio? ¿Cómo estudiar, leer y crear si no se posee un espacio que la aísle de los pequeños dramas familiares? El niño que llora, la empleada que desea saber que debe preparar para el almuerzo (cuando puede darse el lujo de tenerla&#8230;), la labor de cualquier mujer comienza antes del alba y termina bien avanzada la noche&#8230; todo ésto en las labores domésticas&#8230; Y recuerda Virginia Woolf a Miss Nightingale: “las mujeres nunca tienen una media hora&#8230; que sea realmente de ellas”. (15)</p>
<p>Con este libro, Virginia Woolf se erige como una de las primeras feministas, no hay que olvidar que apoya el movimiento de mujeres que buscan el derecho al sufragio, este derecho lo obtiene la mujer inglesa en 1919; en Colombia habrá que esperar hasta 1954.</p>
<p>En Orlando ** (1928), obra poco conocida en nuestro medio, Virginia Woolf hace una travesía por la historia de Inglaterra, desde la época Isabelina (siglo XVI) hasta 1920. Orlando es escritor, aristócrata, sibarita, vividor, mujeriego que va trasegando a través de los siglos, hasta llegar al siglo XIX donde se convierte, de la noche a la mañana, en mujer. Este personaje es creado en homenaje a la mujer que tanto amó, escritora como ella: Vita Sackville-West. (16)</p>
<p>En Las Olas (1931), Virginia Woolf desarrolla un estilo completamente diferente al utilizado en sus obras anteriores. El libro carece de argumento en el sentido clásico del término; no obstante el lector va conociendo la trama y la vida de cada personaje a través de los monólogos interiores. Cada personaje habla de sí mismo y de sus compañeros. En esas voces desgarradas nos enteramos de los dramas de cada uno, de sus ambiciones y frustraciones, de sus desarraigos reales e imaginarios&#8230;</p>
<p>““El brillo purpúreo”, dijo Rhoda, en el anillo de la señorita Lambert cruza y vuelve a cruzar la mancha negra en la página blanca del libro de rezos. Es un brillo amoroso, del color del vino. Ahora que tenemos las maletas deshechas en los dormitorios, nos sentamos en rebaño bajo mapas de todo el mundo. Aquí hay pupitres con pocillos para la tinta. Escribiremos con tinta nuestros ejercicios. Pero aquí nadie soy. No tengo cara. Tanta gente, todas vestidas de sarga castaña, me ha robado la identidad. Todas somos desconsideradas y retraídas. Buscaré un rostro, un rostro compuesto y monumental, y lo dotaré de omnisciencia, y lo llevaré bajo mis ropas, como un talismán y después (lo prometo) encontraré un escondite en el bosque para poder allí, mirar en secreto mi colección de curiosos tesoros. Lo prometo. Así no lloraré”. (17)</p>
<p>Es ante todo un libro metafísico. Más que una novela, se trata de una búsqueda interior, que está ligada más a preguntas y respuestas filosóficas, que a una trama en el sentido de las novelas editadas en el siglo XIX. Es una novela que bien podría denominarse urbana, puesto que Londres está siempre presente. Posee una influencia enorme en cada personaje, por lo cual es otro de los personajes, aunque esté detrás de bambalinas:</p>
<p>“Londres está ahora velado, ahora se desvanece, se hunde, cae.” (18)</p>
<p>Para terminar con este breve capítulo sobre Virginia Woolf es importante entender que sin su legado literario la presencia de la mujer en la literatura del siglo XX tal vez no hubiese sido la que ahora conocemos, o al menos hubiésemos tardado más tiempo en encontrar el lenguaje que hoy utilizamos. La ruptura literaria de Virginia Woolf abrió caminos hasta ese momento desconocidos y permitió ahondar en la creación literaria y reflexionar sobre la condición femenina. Las mujeres que tomaron su relevo así lo comprendieron: Marguerite Yourcenar, quien fue su traductora a francés, y por supuesto Simone de Beauvoir; para no enumerar sino dos grandes escritoras del siglo XX.</p>
<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<br />
<strong>Notas bibliográficas</strong>:<br />
1 Esta producción cinematográfica fue realizada por Mike Nichols (1966) e interpretada por Elizabeth Taylor y Richard Burton. La obra había sido llevada anteriormente a las tablas por (1962) Edward Albee.<br />
2 WOOLF, Virginia. La Señora Dalloway. Biblioteca El Tiempo. Serie II clásicos. 2002 Casa Editorial El tiempo. Pág. 41<br />
3 Idem, pág.42<br />
4 Idem, pág. 114-115<br />
5 Idem, pág. 30<br />
6 Idem, pág. 119<br />
6 Idem, pág 47<br />
7 Idem, pág. 91<br />
8 Idem, pág. 157<br />
9 Idem, pág. 32<br />
10 FORRESTER, Viviane, Virginia Woolf, Albin Michel, 2009<br />
11 WOOLF, Virginia. Un cuarto propio. Alianza Editorial. Pág. 25<br />
12 Idem, pág. 28<br />
13 Idem, pág 32<br />
14 Idem, pág. 44<br />
15 Esta obra fue llevada al cine por Sally Potter (1992), y los roles principales fueron interpretados por Tilda Swintum y Quentin Crisp.<br />
16 WOOLF, Virginia. Las Olas. Editorial La Oveja Negra Ltda. 1983. Pág. 29<br />
17 Idem, pág. 53</p>
<p><strong>Nota</strong> : <strong>Náufraga Perpetua</strong>, sobre la vida y obra de Virginia Woolf, es un libro con el cual obtuve el Premio Especial Ensayo Poético en le XXVI Encuentro Nacional de Poetas Colombianas Museo Rayo-Roldanillo en 2010. La obra fue publicada posteriormente por Ediciones Embalaje – Museo Rayo en 2012.</p>
<p>*Este artículo forma parte de mi libro ¡Cuidado ! Escritoras a la vista…, Ediciones Ble, Manizales, 2009. Pueden leerlo gratuitamente, en versión corregida, en la Biblioteca Virtual de la Universidad Nacional de Colombia :</p>
<p>http://www.bdigital.unal.edu.co/41949/1/cuidadoescritorasalavista.pdf</p>
<p>**Al respecto pueden leer el cuento Detrás del espejo, Féminas o el dulce aroma de las feormonas, seguido del libro de cuentos Voces del silencio, Ediciones Ble, Manizales, 2008 ; publicado en este espacio :</p>
<p>• https://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2015/06/10/detras-del-espejo/<br />
&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<br />
https://www.facebook.com/bertaluciaestradae?ref=hl</p>
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        <author>Berta Lucia Estrada Estrada</author>
                    <category>El Hilo de Ariadna</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/?p=2665</guid>
        <pubDate>Sun, 21 Jun 2015 08:20:39 +0000</pubDate>
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                            </item>
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        <title>MARGUERITE YOURCENAR, LA MUJER QUE ILUMINÓ EL SIGLO XX</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/el-hilo-de-ariadna/marguerite-yourcenar-la-mujer-que-ilumino-el-siglo-xx/</link>
        <description><![CDATA[<p>Esta incomparable mujer (1903-1987), cuyo nombre era Marguerite Cleenewerck de Creyencourt, es una de las más grandes intelectuales del siglo XX y marcó un hito en la historia de la literatura. Fue la primera mujer en ser elegida miembro de la Academia Francesa. Ganadora de innumerables premios literarios, entre ellos el Premio Fémina (1968), con [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2015/03/foto-MY.jpg" alt="foto MY" width="275" height="183" class="aligncenter size-full" /><br />
	Esta incomparable mujer (1903-1987), cuyo nombre era Marguerite Cleenewerck de Creyencourt, es una de las más grandes intelectuales del siglo XX y marcó un hito en la historia de la literatura. Fue la primera mujer en ser elegida miembro de la Academia Francesa. Ganadora de innumerables premios literarios, entre ellos el Premio Fémina (1968), con el libro “Opus Nigrum”; nadie merecía más que ella el Premio Nobel de literatura, es una de las grandes ausentes en los premios de la Academia Sueca. <span id="more-12063"></span><br />
	Su padre, un verdadero librepensador, formado en la más rancia aristocracia del siglo XIX, y bajo la tutela de preceptores privados, educó personalmente a su hija, quien a los diez y seis años valida el bachillerato, sin haber pasado nunca por una escuela ni pública ni privada. Desde pequeña le infundió el amor por las lenguas antiguas y modernas. Es así como Marguerite Yourcenar aprende el griego antiguo y moderno, el latín, el inglés y el italiano, además del francés, su lengua materna. Fue considerada una de las más grandes helenistas de su tiempo. Su padre le enseñó también el amor por los viajes y por las culturas foráneas, hasta el punto que cuando observaba en su hija un apego especial por una ciudad, o un país determinado, empacaba maletas y emprendía con ella un rumbo diferente. De esta trashumancia, Marguerite Yourcenar repetiría hasta el cansancio la frase preferida de su padre: &#8220;Sólo se está bien en otra parte&#8221;. Más que su padre, fue su mentor, amigo y guía. A su muerte le legó su enorme biblioteca, además de una fuerte fortuna que le permitiría vivir holgadamente por espacio de varios años.<br />
	A los diez y seis años escribió y publicó su primer poema, cuyo tema era la leyenda de Ícaro. A los veinte y seis presentó su primera novela: Alexis o el Tratado del Inútil Combate, donde comienza a bucear, a indagar, a reflexionar sobre un tema que siempre sería una constante en su narrativa y en su poesía: la homosexualidad. Tema tabú para comienzos del siglo XX, y arduo aún para muchas mentes conservadoras de nuestro tiempo. Sus traducciones de la obra de Virginia Woolf y de Cavafis son una respuesta a esa búsqueda que se impone desde su juventud. Más tarde, y siempre fiel a la traducción y a la difusión literaria y cultural, dio a conocer en Francia los Cantos Espirituales de los descendientes de los esclavos de los Estados Unidos.<br />
	En la Segunda Guerra Mundial escribió El Tiro de Gracia, texto narrado por su protagonista en primera persona, veinte años después de terminado el conflicto bélico. En él nos muestra una visión bastante particular de Los Balcanes, del amor, de la guerra, del “ménage à trois”. Esta obra es, antes que nada, una reflexión ontológica sobre las pasiones -léase miserias y grandezas del ser humano-.<br />
	Terminada la guerra, Marguerite Yourcenar se encuentra sin dinero, por lo que emigra a Estados Unidos, haciéndose incluso ciudadana norteamericana, allí vive y comparte el resto de su vida con Grace Frick, a quien había conocido en París. Comienza a escribir &#8220;Memorias de Adriano&#8221;, un tema que la había obsesionado desde los veinte años, y cuyo manuscrito había sido escrito y reescrito varias veces, destruyendo siempre las copias anteriores. Para 1949 sólo quedaba un pequeño fragmento de todo el material que había acumulado en todo ese tiempo; es entonces que comienza, una vez más, a escribir el libro. Pasará tres años reescribiéndolo, antes que sea finalmente impreso. Memorias de Adriano, traducido al español por primera vez por Julio Cortázar, narra la vida de uno de los más importantes emperadores romanos, protector de las artes, de las letras y de los esclavos y amante de los efebos, como muchos romanos de su época.<br />
	La idea de escribir sobre la vida de Adriano, nacido en territorio hispánico, la había tenido al visitar su villa en Tívoli, conocida antiguamente con el nombre de Tibur, situada a 20 Km de Roma. Este libro, más que una lectura, es un regalo al espíritu humano, contiene sentencias de profunda sabiduría y conocimiento del alma. Cuando digo alma no me refiero al concepto judeocristiano, sino a la esencia misma del ser humano. Memorias de Adriano es el libro de la soledad; de la soledad más absoluta y dolorosa, la soledad del poder.<br />
	“El hombre que se había vanagloriado siempre de vivir y pensar como cualquier soldado de su ejército, llegaba a su fin en la más grande soledad; tendido en su lecho, seguía combinando grandiosos planes que ya no interesaban a nadie”. (Marguerite Yourcenar, Memorias de Adriano. Edhasa. 1999.)<br />
	Adriano poseía una enorme cultura y era un hombre tolerante, lo que le permitía legislar a favor de los esclavos:<br />
	“Velé para que el esclavo dejara de ser esa mercancía anónima que se vende sin tener en cuenta los lazos de la familia que pueda tener, ese objeto despreciable cuyo testimonio no registra el juez hasta no haberlo sometido a la tortura, en vez de aceptarlo bajo juramento. Prohibí que se le obligara a oficios deshonrosos o arriesgados, que se le vendiera a los dueños de lenocinios o a las escuelas de gladiadores&#8230; En las granjas, donde los capataces abusan de su fuerza, he reemplazado lo más posible a los esclavos por colonos libres”.<br />
	Legisló a favor de la mujer, lo que en un romano era algo verdaderamente fuera de lo común, ya que la ley del Pater Familis le había otorgado al hombre de la casa todo el poder sobre los hijos, especialmente sobre las hijas mujeres y sobre la esposa. El poder del Pater Familis era inconmensurable, podía incluso decidir sobre la vida de sus vástagos. Por eso el texto que cito a continuación es revelador, en cuanto a la sapiencia de Adriano:<br />
	“Las leyes deberían diferir lo menos posible de los usos; he acordado a la mujer una creciente libertad para administrar su fortuna, testar y heredar. Insistí para que ninguna doncella sea casada sin su consentimiento: la violación legal es tan repugnante como cualquier otra. El matrimonio es la cuestión más importante de su vida: justo es que la resuelvan según su voluntad”.<br />
	Tampoco olvida al campesino sin tierra, ni al minero:<br />
	“Acabé con el escándalo de las tierras dejadas en barbecho por los grandes propietarios indiferentes al bien público; a partir de ahora, todo campo no cultivado durante cinco años pertenece al agricultor que se encarga de aprovecharlo. Lo mismo puedo decir de las explotaciones mineras”.<br />
	Adriano fue un gran constructor, participaba personalmente en el diseño de los templos, de las villas y opinaba sobre la fundación de las ciudades que iban surgiendo en su mandato. Amaba el arte, el teatro, la filosofía. En cuanto al arte se refiere, sentía una gran pasión por Scopas y por Praxíteles. El amor por el legado griego está presente a todo lo largo del texto. Era a su vez músico, interpretaba la flauta haciéndose acompañar por una cítara. Era poeta y excelente lector. Sentía una gran debilidad por el teatro, no en vano es en una lectura de una tragedia de Licofrón  que conoce a Antínoo, su gran amor:<br />
	“Algo apartado, un muchacho escuchaba las difíciles estrofas con una atención a la vez ausente y pensativa, que me hizo pensar inmediatamente en un pastor en lo hondo de los bosques, vagamente atento a algún oscuro reclamo de pájaro&#8230; Su presencia era extraordinariamente silenciosa; me siguió en la vida como un animal o como un genio familiar&#8230;. Aquel hermoso lebrel ávido de caricias y de órdenes se tendió sobre mi vida&#8230;. me sentía juzgado. Pero lo era como lo es un dios por uno de sus fieles&#8230; Sólo una vez he sido amo absoluto, y lo fui de un solo ser.”<br />
	Respetaba las culturas foráneas:<br />
	“Prometí devolver el trono de oro de la dinastía arsácida, arrebatado antaño por Trajano; de nada nos servía, mientras que la superstición oriental lo valoraba extraordinariamente.”<br />
	Impulsó la construcción de bibliotecas y apoyó la labor de los copistas y traductores:<br />
	“&#8230; me instalé en casa de Arriano&#8230; su casa se hallaba situada a pocos pasos de la nueva biblioteca que yo había donado a Atenas y en la que no faltaba nada de lo que puede ayudar a la meditación o al reposo. &#8230; Cada vez sentía mayor necesidad de recopilar y conservar los volúmenes antiguos, y encargar a escribas concienzudos de que hicieran copias nuevas.”<br />
	Memorias de Adriano recoge también alusiones a los comienzos del cristianismo; hace mención a los judíos y a la persecución que emprende contra ellos, al mismo tiempo que asistimos al ocaso del emperador:<br />
	“No lo niego: la guerra de Judea era uno de mis fracasos. No tenía la culpa de los crímenes de Simeón ni la locura de Akiba, pero me reprochaba haber estado ciego en Jerusalén, distraído en Alejandría, impaciente en Roma. No había sabido encontrar las palabras capaces de prevenir, o al menos retardar, aquella crisis de furor de un pueblo; no había sabido ser lo bastante flexible o lo bastante firme a tiempo.”<br />
	En este párrafo se nota claramente el vacío de poder que experimentó su gobierno al final de su mandato; pero sobre todo, la soledad del poder.<br />
	Memorias de Adriano es una de las lecturas más hermosas que un ser humano pueda realizar a todo lo largo de su vida. Es una reflexión sobre la condición humana, sobre sus grandezas y miserias. Es un libro intimista, que recoge la vida y el pensamiento de uno de los más grandes artífices de la antigüedad. Cada lectura que se hace del libro es aún más rica que la anterior. Posee una lírica como pocas obras lo suelen tener. Memorias de Adriano, es uno de los libros más importantes del siglo XX; de eso no me cabe la menor duda; y una de las joyas de la literatura universal.<br />
	OPUS NIGRUM :<br />
	Por su parte Opus Nigrum, novela menos conocida, menos divulgada, pero de una gran belleza estética, narra la vida de Zenón, un monje que está a caballo entre el Medioevo y el Renacimiento; y como muchos de los hombres sabios de su época, Marguerite Yourcenar lo concibe como un hombre total, lo convierte en médico, en alquimista, en pensador, en transgresor, en viajero, y por supuesto, en un hombre acosado por la Iglesia. Sus perseguidores, a pesar de estar viviendo en el siglo XVI, aún están anclados en los siglos XIII o XIV. Zenón será el personaje preferido de Marguerite Yourcenar, hasta el punto que en el ocaso de su vida afirmó que en el momento de su muerte él sería su médico de cabecera ; peor también se refería a él como si fuese su hermano. Este enigmático personaje posee las características de Leonardo Da Vinci y de Paracelso, de Giordano Bruno, de Copérnico, entre otros. Zenón, a diferencia de Adriano, no ostenta ningún poder, es un ser más bien marginal, hereje y aventurero. En esta última característica estaría reflejada la Marguerite Yourcenar, viajera e inquieta por otras culturas y por otros tiempos. No hay que olvidar que antes de escritora se consideraba a sí misma historiadora. Pero también es un personaje poseedor de un gran espíritu científico, racional, investigativo; profundamente reflexivo e independiente. Rechaza cualquier tipo de fanatismo, especialmente el religioso.<br />
	“Rigurosamente, casi de mala gana, aquel viajero, tras una etapa de más de cincuenta años, se esforzaba por primera vez en su vida en recorrer con la mente los caminos andados, distinguiendo lo fortuito de lo deliberado o de lo necesario, tratando de elegir entre lo poco que venía de él y lo perteneciente a lo indivisible de su condición de hombre. &#8230; No se es libre mientras se desea, se quiere, se teme, tal vez no sea uno libre mientras vive. Médico, alquimista, pirotécnico, astrólogo, llevó puesta, de buen o mal grado, la librea de su tiempo, había dejado que su época impusiera a su intelecto ciertas curvas. Por odio a lo falso, pero también a causa de una fastidiosa acritud de humor, había participado en discusiones de opinión, en que un Sí inane responde a un No imbécil. Aquel hombre tan lúcido se había sorprendido a sí mismo al hallar más odiosos los crímenes, más necias las supersticiones de las repúblicas o de los príncipes que amenazaban su vida o quemaban sus libros, inversamente, había llegado a exagerar los méritos de un asno mitrado, coronado o “tiarado” cuyos favores le hubieran permitido pasar de las ideas a los actos. Las ganas de ordenar, de modificar o de regentar al menos un segmento de la naturaleza de las cosas lo había arrastrado a remolque de los grandes castillos de naipes o cabalgando sobre humo. Hacía el recuento de sus quimeras.”. 87 (Marguerite Yourcenar, Opus Nigrum. Punto de Lectura. 2003.</p>
<p>	El verdadero trasfondo de la novela es el afianzamiento del luteranismo en tierras flamencas; en otras palabras, es la lucha entre Roma y los reformistas. Zenón, como su creadora, no cae en ninguna ortodoxia y al igual que el padre de Yourcenar, es un librepensador, posición intelectual inconcebible en el siglo XVI.<br />
	Marguerite Yourcenar fue una mujer inquieta intelectualmente hablando, pero al mismo tiempo poseía una gran curiosidad por conocer al otro, característica que la llevaba a querer entender la diferencia, la diversidad; al mismo tiempo que la indujo al respeto por otras culturas, por otras lenguas, por otras literaturas.<br />
	Esta búsqueda de otras culturas, la llevó a escribir un ensayo sobre Mishima y un libro de cuentos orientales, donde rescata el gran valor de la tradición oral. Los Cuentos Orientales podrían hacer parte de Las Mil y un Noches, poseen la magia y el encanto de ese mundo desconocido y mágico que es el desierto; al mismo tiempo que nos acerca a la cultura de los pueblos nómades.<br />
	Pero si aún queda un rescoldo de duda sobre la importancia y trascendencia de esta autora, no habría sino que pensar en su gran aporte desde el punto de vista estilístico. Obras como El tiro de Gracia, por ejemplo, son narradas en primera persona, en este caso por su protagonista. Esta técnica narrativa elimina el punto de vista del autor y por lo tanto su discurso se hace más objetivo, más universal. En el prefacio a esta obra, la autora escribe: &#8220;La narración es en primera persona y puesta en boca del principal personaje; procedimiento al que a menudo he recurrido, puesto que elimina del libro el punto de vista del autor, al menos, sus comentarios y permite mostrar a un ser humano haciéndole frente a la vida y esforzándose más o menos honradamente por explicarla, así como, en primer lugar por recordarla&#8221;. No obstante, habría que recordar que dicha técnica narrativa ya había sido abordada por André Gide, por quien Marguerite Yourcenar sentía un especial aprecio. La diferencia con Gide radica en la suprema maestría que imprime Yourcenar a sus textos.</p>
<p>	&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<br />
	Nota: 1. Para mayor información pueden ver la excelente entrevista que le hiciese Bernard Pivot a Marguerite Yourcenar en su mítico programa Apostrophes:<br />
	https://www.youtube.com/watch?v=WUKgVUYmZvc<br />
	2. De igual forma pueden escuchar la entrevista que me hicieron del programa La máquina del tiempo, de Radio Uruguay, sobre Marguerite Yourcenar el pasado 16 de marzo 2015:<br />
	http://www.radiouruguay.com.uy/innovaportal/v/67386/22/mecweb/berta_lucia_estrada_un_estudiosa_de_yourcenar?parentid=11305<br />
	3. Esta breve reseña forma parte de mi libro ¡Cuidado! Escritoras a la vista&#8230; Ediciones Ble, Manizales, 2009.</p>
<p>	https://www.facebook.com/bertaluciaestradae?ref=hl</p>
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        <author>Berta Lucia Estrada Estrada</author>
                    <category>El Hilo de Ariadna</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/?p=2427</guid>
        <pubDate>Sun, 22 Mar 2015 07:07:24 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[MARGUERITE YOURCENAR, LA MUJER QUE ILUMINÓ EL SIGLO XX]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Berta Lucia Estrada Estrada</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>UNA TRÁGICA HISTORIA DE AMOR EN EL PARÍS DEL SIGLO XII</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/el-hilo-de-ariadna/una-tragica-historia-de-amor-en-el-paris-del-siglo-xii/</link>
        <description><![CDATA[<p>ELOÍSA Y PEDRO ABELARDO Eloísa nació en el año de 1101, veintiún años antes del nacimiento de Leonor de Aquitania, y durante seis decádas lo iluminó con su profunda sabiduría. Eloísa, como una gran parte de las mujeres de su época, fue educada en el monasterio de Argenteuil, donde recibió una educación más que esmerada [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2015/03/AbelardHeloise.jpg" alt="AbelardHeloise" width="274" height="300" class="aligncenter size-full" /><br />
	<strong>ELOÍSA Y PEDRO ABELARDO</strong><br />
	Eloísa nació en el año de 1101, veintiún años antes del nacimiento de Leonor de Aquitania, y durante seis decádas lo iluminó con su profunda sabiduría. Eloísa, como una gran parte de las mujeres de su época, fue educada en el monasterio de Argenteuil, donde recibió una educación más que esmerada y que sería reconocida en su época. Allí aprendió latín, griego, hebreo, filosofía, teología y literatura. Aprendió a discernir y a argumentar como pocas personas de su tiempo podían hacerlo, al punto que hoy se la consideraría un par intelectual de los profesores de la Escuela Catedralicia de Notre-Dame, la que luego se convirtiría en la Universidad de París, con quienes solía discutir temas bastante eruditos. <span id="more-12062"></span><br />
	Eloísa conocía a Aristóteles, Platón, Séneca Ovidio, Cicerón, y por supuesto a San Agustín, a Boecio. Era una gran conocedora de La Biblia, lo que la situaba como una de las más importantes intelectuales de su tiempo. Su amplio conocimiento, y su pasión por la reflexión y el análisis, le permitieron luego establecer una profunda relación con Pedro Abelardo (1079-1142), el gran filósofo y pedagogo del siglo XII, quien ostentaba el título de Magister in Artibus; lo que significaba haber cursado las áreas del conocimiento que se enseñaban en su época: el trívium (retórica, gramática y dialéctica) y el cuadrivium (aritmética, geometría, astronomía y música); dichas disciplinas se impartían en las Escuelas Catedralicias, que habían reemplazado a las Escuelas Palatinas de Carlomagno. Las Escuelas Episcopales, o Claustrales, darían origen más tarde a lo que hoy conocemos como universidad.<br />
	Eloísa abandona el Monasterio de Argenteuil a la edad de 17 años, puesto que su tío Fulbert, canónigo de la catedral de Notre Dame, consideraba que la educación que le habían impartido en el convento había dado los frutos por él esperados; se la lleva a París y la instala en su casa a la espera de poder casarla convenientemente; es decir, encontrarle un marido noble y con dinero. Pedro Abelardo contaba a la sazón 38 años y ya era una leyenda en las escuelas de París y en el mundo conocido de la época. Los estudiantes venían de toda Europa con el único fin de asistir a sus clases y lo seguían adonde quiera que él fuese. Su visión personal de las Sagradas Escrituras, y de la teología en general, pronto le acarreó un enemigo que lo perseguiría por el resto de su vida, Suger (1081-1151), Abad de Cluny y consejero de los reyes Luis VI y VII. Suger llegó a tener un poder inconmensurable, no sólo religioso, sino político, puesto que fue el designado de llevar las riendas del reino durante la ausencia de Luis VII, cuando éste partió a la segunda cruzada. A su regreso el rey lo proclamó Padre de la Patria. No obstante, el principal contradictor teológico de Pedro Abelardo fue Bernardo de Claraval, el fundador de la orden de los Cisterciences, la misma que nos dejó como legado arquitectónico sus maravillosos monasterios, cuya característica principal es la ausencia de decorado; y esa ausencia, a mi modo de ver, se transforma en el artífice de una profunda belleza. Bernardo de Claraval es, en cierta forma, el fundador de la Orden del Temple, ya que todas sus reglas fueron redactadas por él. Podría decirse que los principios templarios son también cistercienses. Bernardo de Claraval estaba lejos de comprender al gran filósofo de la escolástica. Por la persecución e intolerancia de la que fue objeto Pedro Abelardo debió quemar dos de sus libros. Fue, además, poeta y músico, compuso canciones de amor y música sacra y se le considera el padre de la escolástica. Pedro Abelardo, como Eloísa, se adelantó varios siglos a su propio tiempo, y fue el centro del Concilio de Sens (1140); donde fue acusado de herejía, teniendo como principal acusador a Bernardo de Claraval.<br />
	Su relación sentimental con Eloísa pudo ser posible puesto que Fulbert lo había invitado a vivir en su casa para que le diese clases de filosofía; no a él sino a la misma Eloísa. Pronto la relación académica entre Eloísa y Pedro Abelardo desencadenó en una incontrolable pasión y en un amor que habría de acompañarlos a lo largo de sus vidas. Un amor que les era prohibido porque para la época los profesores de las escuelas catedralicias debían ser célibes. De esta unión nació Astrolabio, por lo que sus padres decidieron casarse en secreto. Matrimonio que aparentemente desconocía Fulbert, quien decidió contratar a algunos esbirros para que lo castraran. Estos no sólo fueron condenados por el Abad de Notre Dame a la misma tortura, sino que les sacaron los ojos, y a Fulbert le confiscaron todos sus bienes y se le desterró de París, el peor castigo de la época para alguien de su clase social y económica. Es entonces cuando Pedro Abelardo decide tomar los hábitos y Eloísa, presionada por él, lo imita a regañadientes al entrar como religiosa al monasterio donde se había educado. Su hijo fue criado por una de las hermanas de Pedro Abelardo. Pero la persecución hacia ellos sólo había comenzado, durante el resto de sus vidas serían perseguidos implacablemente por Suger. Sin embargo, siempre estuvieron en comunicación. Las cartas de Pedro Abelardo tienen un tono más filosófico y religioso que personal, mientras que las de Eloísa mantienen el tono ardiente de la pasión y del amor de su juventud:<br />
	“Dudo que alguien pueda leer o escuchar tu historia sin que las lágrimas afloren a sus ojos. Ella ha renovado mis dolores, y la exactitud de cada uno de los detalles que aportas les devuelve toda su violencia pasada”.<br />
	A la muerte de Pedro Abelardo, 46 años después de su drama, Eloísa reclamó su cadáver para enterrarlo en el Paracleto, el monasterio que los dos habían construido en la única época en que pudieron volverse a encontrar, antes de ser nuevamente separados por Suger. Pedro Abelardo le había escrito, desde mucho antes de su muerte, que quería ser enterrado allí, donde ella era priora desde hacía ya mucho tiempo. En su carta le decía:<br />
	“Entonces me verás, no para derramar lágrimas, que ya no será tiempo: viértelas ahora para apagar en ellas ardores criminales: entonces me verás, para fortificar tu piedad con el horror de un cadáver, y mi muerte, más elocuente que yo, te dirá qué es lo que se ama cuando se ama a un hombre”.<br />
	Pedro Abelardo, poco antes de morir, había escrito su autobiografía a la que había titulado Historia Calamitatum. Años después Eloísa compartiría la misma tumba. En la actualidad están enterrados en el cementerio Père Lachaise de París; visita cuasi que obligatoria para todas las parejas de amantes.<br />
	&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<br />
	Nota:Al respecto que pueden consultar o ver:<br />
	1. Recomiendo la lectura del libro Héloïse et Abélard de Régine Pernoud, Albin Michel, Paris, 1970.<br />
	2. La vida de Pedro Abelardo y de Eloísa fue llevada a la pantalla por Clive Donner, en una película titulada Pasión bajo el cielo, filmada en el año 1988 e inspirada en el libro homólogo de Marion Meade. Sus protagonistas fueron interpretados por Derek De Lint y Kim Thomson. La película es un verdadero fresco de la vida del París del siglo XII.<br />
	(Este breve artículo sobre Eloísa y Pedro Abelardo forma parte de mi libro ¡Cuidado! Escritoras a la vista&#8230; Ediciones Ble, Manizales, 2009). Puede leerse gratuitamente en la Biblioteca Virtual de la Universidad Nacional de Colombia:<br />
	http://biblioteca.universia.net/html_bura/ficha/params/title/cuidado-escritoras-vista…/id/59549809.html</p>
]]></content:encoded>
        <author>Berta Lucia Estrada Estrada</author>
                    <category>El Hilo de Ariadna</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/?p=2410</guid>
        <pubDate>Sun, 15 Mar 2015 10:44:19 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[UNA TRÁGICA HISTORIA DE AMOR EN EL PARÍS DEL SIGLO XII]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Berta Lucia Estrada Estrada</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>I PARTE: DETRÁS DE LOS VISILLOS DE LAS ESTANCIAS  PRIVADAS DE MURASAKI SHIKIBU</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/el-hilo-de-ariadna/i-parte-detras-de-los-visillos-de-las-estancias-privadas-de-murasaki-shikibu/</link>
        <description><![CDATA[<p>  ¿Qué es La novela de Genji? La novela de Genji es considerada como la obra cumbre de la literatura japonesa; pero no es algo nuevo, lo ha sido desde siempre. En el siglo XV Ichijo Kaneghoshi (1402-1481) escribió 30 libros sobre esta monumental novela y aseguraba que “de todos los tesoros del Japón, el [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p align="center"><b><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-1887" alt="mURASAKI 1" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2014/07/mURASAKI-1.jpg" width="228" height="221" /></a></b></p>
<p align="right"><b> </b></p>
<p>	<b>¿Qué es <i>La novela de Genji?</i></b></p>
<p>	<i>La novela de Genji</i> es considerada como la obra cumbre de la literatura japonesa; pero no es algo nuevo, lo ha sido desde siempre. En el siglo XV Ichijo Kaneghoshi (1402-1481) escribió 30 libros sobre esta monumental novela y aseguraba que “de todos los tesoros del Japón, el Genji Monogatari, es el más precioso”.  Kaneghoshi fue un gran Estadista, habiendo ocupado varios cargos: Primer Ministro, Regente y Gran Canciller, se destacó también como erudito, escritor, crítico literario, poeta y filólogo. Por su parte, el Premio Nobel Yasunari Kawabata (1899-1972) lo sorprendió la muerte cuando estaba trabajando sobre una nueva versión de La Novela de Genji. Y Haruki Murakami (1949 – Premio Internacional Catalunya 2011), en uno de sus libros, <i>Kafka en la orilla</i>, dedica varias páginas a Murasaki Shikibu. En cuanto a los escritores occidentales se refiere, habría que recordar que Marguerite Yourcenar (1903-1987) decía que <i>“No se ha escrito nada mejor en ninguna literatura”</i> y Jorge Luis Borges a su vez decía que <i>“es una obra de arte jamás igualada”</i>.<span id="more-11970"></span></p>
<p>	Hay que tener en cuenta que la versión que seguramente leyó Borges es la de Arthur Waley, realizada entre 1921 y 1933, por lo que aún adolece de la moral victoriana; Waley quitó y cambió pasajes que encontraba seguramente molestos para su época. No obstante, esta es la versión que Virginia Woolf leyó y admiró. Otro de los admiradores incondicionales de <i>La novela de Genji </i>es Harold Bloom, pero yo tengo varias diferencias con respecto a algunos postulados que él hace y a los que luego haré referencia.</p>
<p>	La primera traducción completa de <b>La novela<i> de Genji</i></b> <i> </i>al español se hizo apenas en el 2006. Es de anotar, que la edición de la colección Austral, del Grupo Planeta, es bastante mediocre, por no decir pésima, pero fue con la que inicialmente pude trabajar. Luego compré la versión en lengua francesa publicada por Diane De Selliers Editeur, una traducción que pone en relieve el genio literario de  Murasaki Shikibu. Además, ilustrada, como lo eran las novelas en la época de la escritora.</p>
<p>	Por otra parte, en la traducción de Planeta hay otro aspecto que me parece muy grave, me refiero a los reiterados juicios de valor que hace Xavier Roca-Ferrer sobre las costumbres sexuales de la época, viéndola con una ceguera judeocristiana que no hace sino empobrecer la lectura de la novela.</p>
<p>	Hay que tener en cuenta que la Historia de la Literatura que conocemos en Occidente ha sido escrita por y para hombres, por lo que ha dejado a un lado, muy conscientemente, la investigación sobre las escritoras; es por ello que se nos ha enseñado que la primera novela es <i>El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha</i> de Miguel de Cervantes Saavedra, borrando, desconociendo, o simplemente por ignorancia, que ya en el siglo XI, en la refinada Corte Heian del Japón, había novelas que se leían y circulaban entre sus súbditos sedientos, no sólo de buena literatura, sino de la representación de diversas manifestaciones culturales y artísticas.</p>
<p>	La familia Fujiwara, a la cual pertenecía Murasaki Shikibu, ostentaba el poder detrás del Emperador, puesto que éste básicamente era una figura representativa, y en algunos casos decorativa, ya que muchos de ellos llegaban al poder a la escasa edad de 7 años. Por otra parte, nunca estaban en el trono por muchos años, ya que abdicaban con frecuencia a favor de alguno de sus descendientes, no necesariamente a favor del primogénito.</p>
<p>	Las mujeres vivían en recintos vedados al hombre, pero eso no quiere decir que fuesen gineceos en el sentido que hoy conocemos dicha palabra, ya que las mujeres tenían libertad de circulación y podían recibir a los hombres que ellas deseasen en sus aposentos privados. De hecho las costumbres sexuales eran bastante diferentes a las de hoy en día; para decirlo de otro modo, y de una forma más coloquial, eran costumbres bastante relajadas, donde la virginidad no tenía ninguna importancia para el matrimonio. Es más, la concepción del matrimonio, como nosotros la conocemos hoy en día, no existía.</p>
<p>	Para entender un poco la complejidad de las relaciones sociales, hay que pensar en la cortina, o “kichó”, ya que formaba parte integral de la sociedad Heian, ya que los hombres y las mujeres no debían verse cara a cara si no eran marido y mujer. Los biombos servían para crear diferentes ambientes dentro de una misma habitación, ya que el concepto de privacidad del siglo XI, era desconocido en la sociedad nipona de la época. Ni los hombres, ni las mujeres estaban nunca solos. Entre más alto era el rango, más personas los rodeaban; costumbre muy en boga en la corte francesa, sobre todo en la época de Luis XIV.</p>
<p>	La época Heian, si bien fue de una gran opulencia, también es cierto que las personas que disfrutaban de la riqueza pertenecían a una pequeña minoría. Ello llevó al desgaste irreversible de la clase gobernante; es decir de la familia Fujiwara.  No obstante, es importante anotar que durante 400 años Japón vivió en paz. La clase guerrera, los Shogun, vendría después de la desaparición de  dicho período. Los pocos guerreros de la época Heian eran sobre todo para vigilar las fronteras, eran mal vistos y se les consideraba poco menos que patanes, sin ningún gusto, ni refinamiento.</p>
<p>	&nbsp;</p>
<p>	<b>Detrás de los visillos de las estancias privadas de Murasaki Shikibu</b>:</p>
<p>	Ubiquémonos detrás de un biombo y fisgoneemos la vida de la corte Heian y de su más prestigiosa representante: Murasaki Shikibu, novelista y poeta. No obstante ella no era la única escritora de su tiempo, puesto que no hay que olvidar a las grandes poetas Ono No Komachi, Izumi Shikibu y Akazome Emon y por supuesto a la narradora y rival de Murasaki Shikibu, Sei Shônagon, quien escribió <i>El libro de la almohada</i> o <i>Anotaciones de la almohada</i>. Para entender un poco más su compleja personalidad leamos lo que la propia Murasaki Shikibu escribió en su diario,  lo que podría ser su mejor semblanza:</p>
<p>	“ “<i>Hermosa, pero tímida, poco amiga de miradas ajenas, retraída, amante de las viejas historias, tan aficionada a la poesía que casi todo lo demás no cuenta para ella, y desdeñosa del mundo entero”, he aquí la opinión tan desagradable que la gente tiene de mí. Y, sin embargo, cuando me conocen me consideran dulce y muy distinta de los que les han hecho creer. Sé que la gente me tiene por una especie de proscrita, pero me he acostumbrado a ello y me digo para mis adentros: “Yo soy como soy</i>” ”.</p>
<p>	Murasaki Shikibu, (973? – 1014?) pertenecía a la clase media y tuvo una educación bastante esmerada. Se casó muy joven y enviudó dos años después, sin haberse vuelto a casar; de esta relación nació su única hija.  En el año 1008 La novela de Genji  aún no estaba terminada, pero ya era leída y escuchada en la corte, puesto que se hacían lecturas en voz alta o se representaban pasajes de la obra. La autora nos narra la vida de la corte, un mundo que ella conocía de primera mano, puesto que al enviudar entró a formar parte del círculo de las damas de compañía de la emperatriz y en la que muy seguramente jugó un rol decisivo, gracias a su inmensa cultura y a su genio creador.</p>
<p>	Harold Bloom la compara incluso con Marcel Proust, puesto que <i>La novela de Genji</i> es una forma de recuperar el tiempo perdido; yo diría que en realidad es un gran fresco del Japón de los siglos X y XI. Bloom también la compara con Jane Austen y con Virginia Woolf, en cuanto a la laicidad de dichas autoras. Sin embargo, para mí Murasaki Shikibu es una escritora profundamente religiosa. En <i>La novela de Genji</i> se debaten dos corrientes teológicas: el Sintoísmo y el Budismo y es la segunda la que sobresale a través de toda la obra del Genji Monogatari.</p>
<p>	En realidad <i>La novela de Genji</i> es un tratado sobre la condición humana. En la época de la autora se consideraba que la sociedad en la que vivían era la época más corrupta que Japón había conocido hasta ese momento. En otras palabras Murasaki Shikibu, al igual que la gente de la Corte Heian, pensaba que vivía en una época de franca decadencia. Esta idea reflejaba el pensamiento religioso del budismo japonés, ya que creían vivir una especie de apocalipsis búdico, donde las enseñanzas de Buda no serían ni obedecidas ni respetadas.</p>
<p>	Yo diría que el Genji Monogatari es la búsqueda del placer absoluto sin que nunca se llegue a encontrarlo. Genji no conjuga el verbo saciar, siempre está detrás de nuevas sensaciones, el erotismo es una senda cuasi filosófica que rige su forma de vida, su pensamiento, su conducta. No obstante, no puede decirse que <i>La novela de Genji</i> sea una obra erótica.           Es, en cambio, una novela profundamente sensual. Dicho de otra forma, es una égloga de los sentidos: el tacto, la visión, el olor, el gusto y el oído, y yo agregaría otro: el refinamiento.</p>
<p>	<i>La novela de Genji e</i>s una visión bucólica del alma humana, si es que esa imagen es posible, y como se manifiesta a través de la sensualidad. La lectura de este libro me hizo no sólo recordar sino entender aún más esa gran película japonesa, <i>El Imperio de los Sentidos, </i>de Nagisa Oshima (1976)<i>. </i>No obstante, cabe resaltar que en tiempos de Murasaki Shikibu el desnudo se consideraba algo fuera de toda estética, ella misma dice en su diario que una persona desnuda es horrible. Ni siquiera se desnudaban en el momento del coito, tal y como se puede apreciar en infinidad de ilustraciones. Tanto hombres como mujeres dormían vestidos, podían llevar hasta veinte prendas de vestir sobre sus cuerpos, sobre todo en invierno, ya que sus casas eran húmedas y al carecer de paredes interiores bastante frías; eso en un país donde las estaciones suelen ser verdaderamente marcadas.</p>
<p>	La obra de Murasaki Shikibu es, ante todo, un compromiso con la estética literaria; por lo que este rasgo la hace de por sí contemporánea, o mejor, la pone por fuera de una época determinada. La autora es consciente de su genialidad, de su sapiencia, sabe que su pluma es superior a la de sus congéneres, sean hombres o mujeres y que su obra pasará a la historia; por lo que se esfuerza, en todo momento, por dejar en su escritura una huella de calidad, pero sin dejar a un lado la delicadeza de su estilo.<br />
	&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<br />
	Nota: Pueden leer la continuación de este ensayo en los siguientes enlaces:<br />
	Segunda parte: https://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2014/07/14/segunda-parte-detras-de-los-visillos-de-las-estancias-privadas-de-murasaki-shikibu/<br />
	Tercera parte: https://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2014/07/16/tercera-parte-detras-de-los-visillos-de-las-estancias-secretas-de-murasaki-shikibu/</p>
]]></content:encoded>
        <author>Berta Lucia Estrada Estrada</author>
                    <category>El Hilo de Ariadna</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/?p=1886</guid>
        <pubDate>Sun, 13 Jul 2014 16:25:53 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-1-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[I PARTE: DETRÁS DE LOS VISILLOS DE LAS ESTANCIAS  PRIVADAS DE MURASAKI SHIKIBU]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Berta Lucia Estrada Estrada</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>EL MAGO MERLÍN Y OTROS MAGOS EN LA LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/el-hilo-de-ariadna/los-magos-en-la-literatura-infantil-y-juvenil/</link>
        <description><![CDATA[<p>Magos y druidas (I parte) Ilustración encontrada en Internet Tal vez el más famoso de todos los magos sea Merlín; ese legendario personaje, protector del Rey Arturo, de los Caballeros de la Mesa Redonda y del mágico reino de Camelot. Merlín es un personaje que lucha contra las fuerzas del mal, provengan de donde provengan, [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<h1>Magos y druidas (I parte)</h1>
<p style="text-align: left"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-1470" alt="merlin 2" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2013/08/merlin-21.jpg" width="191" height="264" /></a></p>
<p style="text-align: left"><span id="more-11893"></span>Ilustración encontrada en Internet</p>
<p style="text-align: left">Tal vez el más famoso de todos los magos sea Merlín; ese legendario personaje, protector del Rey Arturo, de los Caballeros de la Mesa Redonda y del mágico reino de Camelot. Merlín es un personaje que lucha contra las fuerzas del mal, provengan de donde provengan, es el ángel benefactor del rey Arturo y el ecualizador de los poderes maléficos de Morgana. A diferencia de las brujas Merlín no tiene ninguna dificultad para dedicarse por completo a la búsqueda del conocimiento; podemos pensar que es el precursor de la alquimia y por lo tanto de la química moderna; y es que de todas formas nos estamos remitiendo a períodos históricos donde el conocimiento le estaba estrictamente vedado a la mujer, más no siempre al hombre. No en vano muchos de los monjes medievales abrazaron las ciencias y las artes; pensemos en las grandes construcciones góticas, o en las famosas bibliotecas de los monasterios, entonces podremos entender muy bien  a estos hombres que estaban a caballo entre dos épocas: el Medioevo y el Renacimiento. Es decir dos épocas que no se conciben la una sin la otra, pero que son opuestas por naturaleza. La primera teocéntrica, como su nombre lo indica, el centro de todo el universo era Dios, y donde se vivía en una permanente fricción entre las dos fuerzas antagónicas: las fuerzas del bien o celestiales y las del mal, o diabólicas. El Renacimiento, en cambio, es antropocéntrico, el centro del universo es el hombre; en otras palabras es una época donde el individualismo comenzó a tener una importancia que no tuvo a todo lo largo del Medioevo; es racional por excelencia, por lo que  las ansias de conocimiento científico y la investigación comenzaron a tener una importancia fundamental, importancia que no se le daba desde los tiempos helénicos. Uno de los mayores exponentes del espíritu renacentista sería Leonardo Da Vinci. Pero también fue la época donde la banca, la industria y el comercio, que habían surgido en la Baja Edad Media, se afianzarían. Estas características contribuirían a desarrollar el individualismo anteriormente señalado.</p>
<p>El Mago Merlín, si bien es un personaje literario que se remonta al siglo VI, anuncia muy bien este pensamiento de la transición de dos épocas. Por una parte posee poderes mágicos, que lo hacen diferente a todos los hombres de su tiempo, pero por otra esos poderes son fruto de conocimientos adquiridos en largas noches de insomnio; y de haber vivido en el siglo XII habría tenido sin lugar a dudas un laboratorio alquimista. Por otra parte, posee, al igual que sus hermanas las brujas, conocimiento sobre plantas medicinales, pero a diferencia de ellas, su aspecto es el de un anciano benevolente, amable y justo, y por supuesto de apariencia hermosa:</p>
<p>“Merlín&#8230; muy versado en los misterios del cielo y del infierno y también en los de los mundos que existen entre ellos. Era un hombre de innumerables talentos porque había nacido de una extraña pareja: su madre era una princesa de Cornualles, y su padre, un ángel caído que una noche había preñado a la muchacha mientras dormía&#8230; Merlín heredó de su madre el conocimiento de la herbolaria y llegó a dominar a la perfección la ciencia de sus antepasados córnicos, de quienes se dice  que descienden de las hadas. De su padre heredó el don de una segunda visión, de modo que era capaz de ver lo que el futuro deparaba. Además aprendió muchas cosas de su padre adoptivo (un druida), que lo familiarizó con todas las prácticas druídicas, como la astrología, los hechizos y la maravillosa habilidad de transformar los seres humanos en cualquier criatura viviente u objeto inanimado”<a title="" href="#_ftn1">[1]</a>.</p>
<p>Como vemos, Merlín era dueño de un sinnúmero de poderes, que ningún otro mago poseía, ni siquiera Morgana. Los dos descendían de las hadas, y los dos dominaban la alquimia, conocían también el poder de las plantas; pero además de todo ello Merlín era descendiente de un ángel caído y había sido criado por un druida que le había transmitido toda su sapiencia. Es por ello que a Merlín también se le describe a veces como un druida. Por otra parte, si bien posee todas las características que hacen de él un personaje legendario y por lo tanto fantástico, también es cierto que su origen es histórico. Las primeras alusiones que se hacen de él se remontan a manuscritos del siglo VI, especialmente al texto latino del bretón Gildas “De Excidio et Conquestu Britanniae”. Finalizado el Imperio Romano, sus legiones se ven obligadas a retirarse de Gran Bretaña, lo que generó que los bretones fuesen constantemente atacados por los pictos y escoceses. Como es lógico suponer, las continuas guerras los empobrecieron y por otra parte la peste arrasó pueblos enteros. Los bretones decidieron por lo tanto refugiarse en el continente, algunos de ellos huyeron a las montañas y allí se  ponen bajo las órdenes de un jefe de origen romano: Aurelius Ambrosius. A partir de este momento su suerte cambió considerablemente, el pueblo bretón comenzó a ganar batallas hasta obtener la victoria decisiva con la Batalla de Mont Badon, la cual lograría llevar la paz por espacio de 40 años. El nombre de Aurelius Ambrosius quedaría inscrito en las crónicas de la época, hasta transformarse posteriormente en el nombre de Merlín. A medida que las diversas versiones de la leyenda toman forma, se le van adjudicando poderes mágicos y en algunas de ellas se le otorgan características propias de los druidas.</p>
<p>Por otra parte, cabe anotar que en la Edad Media el legado latino de Virgilio fue ampliamente difundido dentro de los monasterios; magníficos centros del saber. Sus textos fueron copiados una y otra vez, en un claro afán de aprender a versificar, pero como los frailes no siempre podían hacer a un lado sus creencias medievales, por más que conociesen el mundo clásico, con frecuencia pensaban en  Virgilio como una mezcla de mago y de profeta. Esta característica del pensamiento medieval, es clave si se quiere entender porque Aurelios Ambrosius, de soldado romano se transforma con el correr de los siglos en druida y en mago, más conocido como Merlín.</p>
<p>¿Pero quiénes eran estos fascinantes personajes, conocidos como druidas? Para ello habría que hablar un poco de los celtas. Este fue el primer pueblo en instalarse en la Europa centro-meridional en  torno al siglo v a.c. y ocuparon extensos territorios que iban desde lo que hoy se conoce como Irlanda, la Isla de Cornualles (de donde proviene Merlín), hasta la región de Bretaña en Francia, Galicia en España, Europa Central y abarcando incluso el territorio de la actual Turquía. Algunos historiadores aducen que el influjo del pueblo celta se habría expandido hasta lugares tan ignotos como la China puesto que allí se puede encontrar hoy en día un pueblo, que poco o nada tiene que ver con los pueblos y etnias que suelen habitar ese extenso país,  los Urunchi. Su lengua se conoce con el nombre de Tokaniano y sus ritos funerarios, así como los ancestros momificados que conservan celosamente, y en los cuales puede observarse el color claro de la piel y de los cabellos,  suelen recordar las características físicas de los celtas. Otra característica es el diseño escocés de sus ropas, tejidos que aún se conservan.</p>
<p>Los pueblos celtas fueron desapareciendo, o transformándose culturalmente, ante las sucesivas invasiones sufridas a todo lo largo de la historia europea, básicamente por las invasiones romanas. Más tarde la Iglesia  perseguiría a los druidas, aniquilándolos por completo. Los que no desaparecieron, fueron asimilados por los nuevos pueblos, generalmente romanos, que se instalaban en sus dominios. No obstante, su cultura y el sustrato de su lengua se negaron a desaparecer del todo. La supervivencia más importante se encuentra precisamente en La Leyenda del Rey Arturo y de los Caballeros de la Mesa Redonda. Dicha leyenda formaba parte de la literatura oral europea. María de Francia (1145-1198), autora de los Lais, traductora de Ovidio y amante de las canciones y tradiciones celtas, le pide a Chrétien de Troyes, escribir un libro donde se exalten las virtudes del Rey Arturo, de Lancelot y de Merlín. El caballero de la carreta, considerado por muchos críticos como la primera novela en Occidente, es lo que origina la fiebre por Camelot y posteriormente dio origen a las novelas de caballería españolas. Pero también existen otros relatos pertenecientes a la tradición oral, y magníficamente escritos en cuentos infantiles contemporáneos como La Gata Gatona, de Nicolás Bayle. El rey Arturo era pues un celta, como sus caballeros y por supuesto como el Mago Merlín.</p>
<p>Los druidas eran sacerdotes celtas que ejercían además funciones políticas y judiciales, y al igual que Merlín habitaban, o al menos se reunían, en los bosques, bajo los robles. Tanto los hombres como las mujeres podían acceder al sacerdocio, para el cual debían prepararse por espacio de 20 años. En la época de la invasión romana jugaron un papel preponderante puesto que trataron de oponerse a ella. En Francia encontramos a Vercingetorix, quien ha servido como modelo para la creación del famoso galo de las tiras cómicas: Asterix. Vercingetorix fue en realidad un gran guerrero celta que luchó contra la invasión romana, habiendo sido derrotado por las huestes enemigas; esta derrota marcaría el inicio de la desaparición del pueblo galo. Es por ello que los franceses conservan un gran orgullo y respeto por sus antepasados y se consideran descendientes directos de este extraordinario pueblo, especialmente el pueblo bretón.</p>
<p>En el siglo VI aún quedaban muchos druidas  en territorio escocés, los cuales poseían un gran conocimiento de las facultades curativas de las plantas y árboles que rodeaban el territorio donde solían habitar, y es muy posible que estos conocimientos fueran de la mano con prácticas que posteriormente darían origen a la alquimia, de ahí los poderes “mágicos” de Merlín. Este conocimiento profundo de la naturaleza lo consiguieron en una íntima relación con ella. Para los celtas, los árboles eran elementos sagrados y preciosos, integrados plenamente dentro de su propia concepción del mundo. El roble, por ejemplo, era el árbol sagrado por excelencia, allí habitaban el Señor de los Bosques y las Hadas. Los druidas le tenían un especial aprecio, aprecio que sobrevivió a la desaparición de sus creencias religiosas. Por otra parte habría que entender que el árbol, al igual que para el pueblo araucano, les permitía a los druidas el acceso a los tres mundos, puesto que representaba el Axis-Mundi. Es decir, a través de él se podía pasar fácilmente de un mundo a otro: cielo-tierra-infierno (o mundo de los muertos). Para que la comunicación se produzca es necesaria una columna universal o Axis-Mundi, la cual se encuentra enclavada en las entrañas de la tierra y además sostiene el cielo. En realidad es un eje cósmico y a su alrededor se extiende el mundo. El Axis-Mundi, como todo eje, se encuentra en el centro, en este caso en el centro de la tierra. Puede ser representado por una montaña, una escalinata, una cúpula o un árbol. El árbol, como elemento sagrado, se analizó con más profundidad  en el capítulo dedicado a los Ents</p>
<p>https://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2013/07/07/el-arbol-personaje-de-la-literatura-infantil-y-juvenil/</p>
<p>Cabe anotar que muchas de las catedrales construidas en el territorio que hoy conocemos como Gran Bretaña fueron construidas en antiguos lugares de peregrinación celta; es decir donde habían existido robles reverenciados por este pueblo.</p>
<hr style="margin-left:0; width: 33%" />
<div>
<p><a title="" href="#_ftnref1">[1]</a> El Rey Arturo y sus Caballeros. Jules Heller y Deirdre Headon. Grupo Editorial CEAC, S.A., Barcelona, 1990, Pág. 9</p>
<p>Nota: Este artículo forma parte de mi libro &#8230; de ninfas, hadas, gnomos y otros seres fantásticos. Edicones Ble, Manizales, 2008. Varios de sus capítulos ya han sido publicados en este blog:</p>
<p>https://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2011/10/30/breve-historia-de-la-bruja/</p>
<p><a href="https://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2013/07/21/isumbochi-himelia-y-pulgarcito-personajes-de-la-literatura-infantil-y-juvenil/">https://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2013/07/21/isumbochi-himelia-y-pulgarcito-personajes-de-la-literatura-infantil-y-juvenil/</a></p>
<p><a href="https://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2012/08/20/el-poeta-y-el-m%c2%b4jusico-en-la-literatura-infantil-y-juvenil/">https://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2012/08/20/el-poeta-y-el-m%c2%b4jusico-en-la-literatura-infantil-y-juvenil/</a></p>
<p><a href="https://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2013/07/14/los-elfos-en-la-literatura-infantil-y-juvenil/">https://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2013/07/14/los-elfos-en-la-literatura-infantil-y-juvenil/</a></p>
<p><a href="https://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2013/07/07/el-arbol-personaje-de-la-literatura-infantil-y-juvenil/">https://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2013/07/07/el-arbol-personaje-de-la-literatura-infantil-y-juvenil/</a></p>
<p><a href="https://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2013/06/30/el-dragon-en-la-literatura-infantil-y-juvenil/">https://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2013/06/30/el-dragon-en-la-literatura-infantil-y-juvenil/</a></p>
<p><a href="https://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2013/06/23/ondinas-personajes-de-la-literatura-infantil-y-juvenil/">https://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2013/06/23/ondinas-personajes-de-la-literatura-infantil-y-juvenil/</a></p>
<p><a href="https://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2013/06/17/los-cisnes-en-la-literatura-infantil-y-juvenil/">https://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2013/06/17/los-cisnes-en-la-literatura-infantil-y-juvenil/</a></p>
<p><a href="https://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2013/06/12/las-hadas-en-la-literatura-infantil-y-juvenil/">https://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2013/06/12/las-hadas-en-la-literatura-infantil-y-juvenil/</a></p>
<p>&nbsp;</p>
</div>
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        <author>Berta Lucia Estrada Estrada</author>
                    <category>El Hilo de Ariadna</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/?p=1462</guid>
        <pubDate>Sun, 25 Aug 2013 14:32:25 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[EL MAGO MERLÍN Y OTROS MAGOS EN LA LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Berta Lucia Estrada Estrada</media:credit>
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