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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Wed, 08 Apr 2026 20:05:48 +0000</lastBuildDate>
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	<title>ANDREA VILLATE, Bloguero de Blogs El Espectador</title>
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        <title>El único lugar donde no eres reemplazable</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/relaciona2/el-unico-lugar-donde-no-eres-reemplazable/</link>
        <description><![CDATA[<p>En el ajetreo de la vida moderna, es fácil perder el norte. Nos la pasamos corriendo, persiguiendo metas laborales, tratando de ascender en el trabajo, de ser los mejores. Y, en medio de esa carrera, a veces, dejamos en segundo plano lo que de verdad importa. Sí, el trabajo es importante. Nos da estabilidad, nos [&hellip;]</p>
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<h3 class="wp-block-heading">En el ajetreo de la vida moderna, es fácil perder el norte. Nos la pasamos corriendo, persiguiendo metas laborales, tratando de ascender en el trabajo, de ser los mejores. Y, en medio de esa carrera, a veces, dejamos en segundo plano lo que de verdad importa.</h3>



<p>Sí, el trabajo es importante. Nos da estabilidad, nos ayuda a crecer profesionalmente y a sentirnos productivos. Pero, ¿qué pasa si un día faltamos? Unos días, unas semanas, o, si la vida nos juega una mala pasada, para siempre. Lamentablemente, la respuesta es simple: seremos reemplazados. Así de cruel y así de real. En el mundo laboral, los puestos no pueden quedar vacíos por mucho tiempo. La empresa necesita seguir funcionando, los proyectos deben continuar. Rápidamente, alguien más ocupará nuestro escritorio, nuestra silla, y se encargará de las tareas que nosotros hacíamos.</p>



<p>Y es aquí donde entra la reflexión: el mundo, a pesar de nuestra ausencia, seguirá girando. La vida no espera a nadie y todo sigue andando. Los trabajos se llenan, las responsabilidades se reasignan y la vida laboral sigue su curso. La persona que éramos en ese ámbito, puede ser reemplazada con facilidad.</p>



<p>Pero hay un lugar, un único lugar, donde esto jamás pasará: <strong>la familia</strong>.</p>



<p>La familia es ese espacio sagrado donde nuestra ausencia crea un vacío permanente. Un hueco que nadie, por más que lo intente, podrá llenar. Si has vivido la pérdida de un familiar, sabes de lo que hablo. En el caso de Miguel Uribe, aunque su curul en el congreso fue ocupada rápidamente, el vacío que dejó en su esposa María Claudia, su papá Miguel Uribe Londoño, sus hijas e hijo, perdurará para siempre. No hay sucesor, no hay reemplazo. Lo mismo sucede con cualquier persona. Nadie puede ocupar el lugar de un padre, una madre, un hijo, una hermana, en el corazón de su familia. Ese vínculo es irrompible y único.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<h3 class="wp-block-heading"><strong>¿Qué es lo que realmente importa?</strong></h3>



<p>A menudo, nos distraemos con otras prioridades. El grupo de amigos en WhatsApp, los temas laborales que no dejan de sonar, las notificaciones de las redes sociales, el plan del fin de semana. Y, en ese torbellino, a veces demeritamos un mensaje de la familia, lo dejamos para después, como si hubiera algo más urgente.</p>



<p>Es crucial recordar que las amistades, aunque importantes, no son un sustituto para la familia. Los amigos pueden ir y venir, pero la familia está ahí. En las buenas y en las malas. En los momentos de felicidad y en las crisis más profundas. Es la red de seguridad incondicional.</p>



<p>Nos entregamos a las redes sociales, buscando &#8216;likes&#8217; y seguidores, creyendo que la influencia digital nos hace irremplazables. Pero no es así. En el mundo de los influencers, si uno se va, llegará otro con un estilo similar, otra voz, otro activista que continúe la conversación. En Estados Unidos, tras el asesinato de Charlie Kirk, aunque su voz no será la misma, otros seguirán su trabajo. En las redes sociales, uno puede ser fácilmente reemplazable. Sin embargo, para sus hijos, su familia, su mascota, su pérdida es un vacío que nadie jamás podrá llenar.</p>



<p>Las personas realmente ocupadas lo tienen claro: su tiempo es valioso, por eso no lo desperdician en lo banal. Son las primeras en responder los mensajes de la familia, porque saben que esos son los verdaderamente importantes. Reconocen que las prioridades no son las notificaciones fugaces, sino los lazos que construyen a lo largo de la vida. Para ellos, el éxito no solo se mide en logros laborales, sino en la solidez de sus relaciones personales más íntimas</p>



<p>Por eso, la próxima vez que te llegue un mensaje al chat familiar, detente. Date el tiempo de responder. Haz esa llamada. Visita a tus padres, a tus hermanos. Porque, al final del día, cuando las luces del trabajo se apaguen, y las notificaciones de los amigos dejen de sonar, cuando pases por una crisis, la familia será lo único que te quedará. Es el verdadero tesoro de la vida, y es invaluable.</p>



<p>Valora a tu familia. Es el único lugar donde siempre serás irremplazable.</p>



<p></p>



<p><strong>Andrea Villate</strong>&nbsp;–&nbsp;mavillateg@gmail.com</p>



<p>Sitio web&nbsp;<a href="https://andreavillate.blogspot.com/">https://andreavillate.blogspot.com/</a></p>



<p>X:&nbsp;<a href="https://twitter.com/AndreaVillate" target="_blank" rel="noreferrer noopener">&nbsp;https://twitter.com/AndreaVillate&nbsp;</a></p>



<p>Facebook/&nbsp;&nbsp;<a href="https://www.facebook.com/andreavillateperiodista/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.facebook.com/andreavillateperiodista/</a></p>



<p>Instagram /&nbsp;<a href="https://instagram.com/andreavillate_cielos" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://instagram.com/andreavillate_cielos</a> </p>



<p></p>
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        <author>ANDREA VILLATE</author>
                    <category>Relaciona2</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=120319</guid>
        <pubDate>Sat, 13 Sep 2025 17:16:26 +0000</pubDate>
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        <title>El peso de la negación: Cuando evadir la culpa destruye más que el error</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/relaciona2/el-peso-de-la-negacion-cuando-evadir-la-culpa-destruye-mas-que-el-error/</link>
        <description><![CDATA[<p>Hace un par de años, el brutal feminicidio de Ana María Serrano a manos de su exnovio conmocionó a México y Colombia. El crimen, una tragedia insoportable, se agravó al ver a la familia del agresor negando lo evidente. A pesar de las pruebas irrefutables —cámaras de seguridad, chats, la escena del crimen—, los padres [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Hace un par de años, el brutal feminicidio de <strong>Ana María Serrano</strong> a manos de su exnovio conmocionó a México y Colombia. El crimen, una tragedia insoportable, se agravó al ver a la familia del agresor negando lo evidente. A pesar de las pruebas irrefutables —cámaras de seguridad, chats, la escena del crimen—, los padres de Alan Gil, han intentado por todos los medios sacarlo de la cárcel, evitando audiencias y presentando amparos, en lugar de asumir la responsabilidad de los actos de su hijo.</p>



<p>Pero fue el testimonio de la madre de Ana María, <strong>Ximena Céspedes</strong>, lo que me hizo reflexionar profundamente. En un podcast, ella planteaba un camino que, aunque doloroso, podría ofrecer un atisbo de redención. Sabiendo que el agresor podría enfrentar una condena de hasta 70 años, la madre sugirió que si él aceptara su responsabilidad, podría recibir beneficios y, algún día, tener la oportunidad de ayudar a otros hombres a no cometer el mismo error. Él era un joven brillante, primero en su clase, graduado del colegio con honores, con un futuro prometedor, y aun así se autodestruyó y destrozó la vida de otra familia. La propuesta de la madre no era un perdón, sino un llamado a la verdad. Ella entendía que la única forma de sanar es enfrentando lo ocurrido.</p>



<p>Este caso, por dramático que sea, es solo un espejo de un problema mucho más profundo que plaga nuestra sociedad: la <strong>incapacidad de asumir la responsabilidad</strong>.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>La huida de la verdad</strong></h3>



<p>Vivimos en una cultura de la negación. Nos han enseñado a &#8220;negar hasta el final&#8221; como la mejor estrategia para salir del paso. Lo vemos en las relaciones de pareja: si una persona es sorprendida en una infidelidad, su primera reacción es negarlo, sin importar cuán abrumadoras sean las pruebas. La mentira se convierte en un escudo, no para proteger a la otra persona, sino para evitar la confrontación, para salir del &#8220;lío&#8221; y mantener una fachada de inocencia. Esta negación es más destructiva que el acto mismo, porque rompe la confianza de manera irreparable y anula cualquier posibilidad de perdón y crecimiento.</p>



<p>Este patrón se repite en el ámbito público y en la justicia. Recordarán a la influencer <strong>Epa Colombia</strong>, que subió videos destrozando las instalaciones de Transmilenio en Bogotá. A pesar de que ella misma documentó su delito, la primera vez que fue capturada se negó a aceptar los cargos, me imagino por recomendación de su abogado. Es la misma lógica: si no lo acepto, no pasó, o al menos no es mi culpa. La justicia se ve obligada a gastar recursos y tiempo en demostrar lo que es evidente, en lugar de enfocarse en cómo la persona puede reparar el daño y reintegrarse, si es que es posible, a la sociedad.</p>



<p>La negación se ha vuelto tan prevalente que incluso parece que el sistema judicial, en lugar de buscar la verdad y la justicia, se dedica a negociar con la mentira, creando un ciclo vicioso donde la irresponsabilidad se premia con atajos y beneficios.&nbsp; <em>“Vamos bien, pero si puede vuélese”</em>. Lo vemos en casos como el de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo (UNGRD), más de uno se terminará volando y los abogados a defender lo indefendible.&nbsp;</p>



<p>Recordarán que el pasado 7 de junio cuando detuvieron al asesino de Miguel Uribe Turbay, la noticia fue que el sicario “no aceptó los cargos”. Cientos de celulares lo grabaron cometiendo el magnicidio y aún así “no aceptó cargos”. ¿A qué juegan los abogados? A ganar un caso a pesar que saquen de la cárcel a un hombre que lo haría de nuevo?. Yo me pregunto: ¿Cómo miran a la sociedad dejando libre a un asesino, a un violador o a un ladrón?&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>El alto costo de la evasión</strong></h3>



<p>No asumir la responsabilidad no solo daña a los demás, también nos destruye a nosotros mismos. La persona que se niega a enfrentar sus errores queda atrapada en un ciclo de mentiras y evasión que le impide crecer.&nbsp;</p>



<p>En lugar de aprender de la equivocación, se hunde más en la oscuridad. El joven que asesinó a Ana María Serrano tenía un gran futuro, pero al negarse a reconocer su crimen, solo se asegura un futuro de resentimiento y cárcel, sin posibilidad de redención. La propuesta de la madre era un camino para que él pudiera, tal vez, encontrar un propósito en el dolor, una forma de enmendar algo de la ruina que dejó. Pero sus padres, como en muchos otros casos que hemos visto a lo largo de los años en las noticias, tratan de ocultar los hechos y sacar del problema a su hijo en vez de ayudarlo a ser una mejor persona enfrentando sus acciones.&nbsp; Nos estamos acostumbrando a normalizar mentiras: “No lo crié”, “no lo dije”, “no me despertaron”, siempre echándole la culpa a otros, negando lo evidente. Y después nos quejamos de por qué estamos como estamos.&nbsp;</p>



<p>El mundo sería un lugar diferente si, en lugar de intentar escapar de nuestros errores, aprendiéramos a mirarlos de frente. Si una persona es infiel, debería ser capaz de admitirlo. Si alguien comete un delito, debería aceptar las consecuencias. Si alguien comete un error, reconozca sus acciones.&nbsp; La asunción de responsabilidades, aunque difícil, es el primer paso hacia la sanación, tanto para el que sufre el daño como para el que lo causa.</p>



<p>La irresponsabilidad es una epidemia que carcome la confianza, corrompe la justicia y nos impide madurar como individuos y como sociedad. La única forma de salir de este círculo vicioso es enseñar y practicar la verdad, por dolorosa que sea. Porque al final, la verdadera libertad no se encuentra al evadir la culpa, sino al <strong>aceptar las consecuencias para poder reconstruir algo valioso a partir de la ruina</strong>.</p>



<p>&#8220;El heroísmo es la capacidad de asumir la responsabilidad por tu vida sin culpar a nadie por lo que te ha pasado.&#8221;<br><strong>— Joseph Campbell<br></strong></p>



<p><strong>Andrea Villate</strong> &#8211; mavillateg@gmail.com </p>



<p>Sitio web <a href="https://andreavillate.blogspot.com/ ">https://andreavillate.blogspot.com/ </a></p>



<p>X:&nbsp;<a href="https://twitter.com/AndreaVillate" target="_blank" rel="noreferrer noopener">&nbsp;https://twitter.com/AndreaVillate&nbsp;</a></p>



<p>Facebook/&nbsp;&nbsp;<a href="https://www.facebook.com/andreavillateperiodista/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.facebook.com/andreavillateperiodista/</a></p>



<p>Instagram / <a href="https://instagram.com/andreavillate_cielos" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://instagram.com/andreavillate_cielos</a> <strong><br></strong></p>



<p> </p>
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        <author>ANDREA VILLATE</author>
                    <category>Relaciona2</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=119856</guid>
        <pubDate>Sat, 30 Aug 2025 02:02:20 +0000</pubDate>
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                            </item>
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        <title>La responsabilidad es nuestra: 365 días para un nuevo amanecer</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/relaciona2/la-responsabilidad-es-nuestra-365-dias-para-un-nuevo-amanecer/</link>
        <description><![CDATA[<p>Hoy es 7 de agosto, y el calendario marca un hito que para muchos es una cuenta regresiva. Nos quedan exactamente 365 días para que el actual gobierno termine su mandato. 365 días para que el país vuelva a tener la oportunidad de tomar un nuevo rumbo. Y solo quedan 7 meses para que, entre [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p>Hoy es 7 de agosto, y el calendario marca un hito que para muchos es una cuenta regresiva. Nos quedan exactamente 365 días para que el actual gobierno termine su mandato. 365 días para que el país vuelva a tener la oportunidad de tomar un nuevo rumbo. Y solo quedan 7 meses para que, entre todos, busquemos a la persona que tomará con responsabilidad las riendas de nuestra nación.</p>



<p>Debo confesar que, cuando el actual presidente ganó, lloré mucho. Durante 8 años, mis blogs, en estas páginas, fueron un espacio para la reflexión, para hablar de lo importante de la vida. Pero desde que él asumió el cargo, me desanimé y dejé de escribir con frecuencia. En el fondo de mi corazón, le deseé lo mejor, esperaba que nos callara la boca a todos los que dudábamos de su capacidad, a quienes habíamos visto el desastre de su gestión en la alcaldía de Bogotá, la confrontación en redes sociales, la discordia y el poco remordimiento por sus actos pasados. Pero, lamentablemente teníamos razón. El país, en sus manos, iba directo al precipicio.</p>



<p>Han sido meses, y ahora años, difíciles. Un gobierno marcado por la confrontación, por la retórica vacía y por la incapacidad de quienes ocupan cargos de alta dignidad. Hemos visto cómo la investidura de un ministro, de un canciller, e incluso del presidente, ha perdido su valor. En este gobierno no hemos tenido líderes con la formación técnica necesaria, ni con la altura moral que exige la administración de un país. Y los resultados están a la vista: un país más polarizado, más violento, desesperanzado y más dividido que nunca.</p>



<p>No suelo hablar de política en este espacio, pero hoy es imposible callar. Nos queda un tiempo importante para elegir. Para elegir, de verdad, a un líder que se guíe por valores, principios y la lógica de la libertad. Necesitamos a alguien que apoye al empresariado, que genere empleo, que sea incorruptible, que ordene nuevamente al sector salud, que ponga orden en los territorios, que le devuelva la moral y el mando a la fuerza pública y que organice la casa para que funcione el país. La historia del mundo nos ha enseñado que la izquierda, tal como la conocemos hoy en Colombia, no funciona. No hay un solo ejemplo de éxito que podamos seguir.</p>



<p>La indignación es un sentimiento colectivo que hoy nos une. Nos duele el ataque a la vida de personas como Miguel Uribe Turbay y que pese a la violencia que no cesa, seamos testigos de la constante confrontación del mandatario. Nos duele ver cómo ciertos personajes que han causado tanto dolor hoy hablan de moral y dignidad desde la libertad, mientras figuras como el expresidente Álvaro Uribe Vélez, que han dedicado su vida al servicio de este país, son perseguidas de forma injusta. Es una realidad que, para muchos, se siente como una bofetada a la justicia.</p>



<p>Pero la reflexión no puede quedarse en el dolor o la indignación. Hoy, a un año de que cambiemos de gobierno, tenemos una responsabilidad enorme, que va más allá del voto. Tenemos el deber de ser <strong>ciudadanos activos y conscientes</strong>. Cada palabra que escribimos en redes sociales, cada noticia que compartimos, cada conversación que tenemos, debe ser un aporte a la construcción, no a la destrucción. Debemos dejar atrás la retórica del odio y la descalificación, y empezar a buscar puntos de encuentro con quienes queremos que vuelva el orden, comenzando por los candidatos que deben unirse y sacar solo uno.</p>



<p>Vienen meses cruciales. Elecciones legislativas, presidenciales&#8230; una campaña que será fuerte y demandante. Es el momento de unirnos. De buscar, con el corazón y la razón, a una persona que no esté envuelta en escándalos, que no tenga investigaciones pendientes. Necesitamos un líder con una hoja de vida intachable, con los pergaminos adecuados para devolverle la dignidad a la presidencia. Una persona que nos inspire, que nos dé esperanza, que tenga la capacidad de unir a un país fragmentado, que tenga buenas propuestas, pero más que nada, que tenga un plan para llevarlas a cabo, es decir: no solo un qué hacer, sino un cómo hacerlo.&nbsp;</p>



<p>Es el momento de que todos, desde adentro y desde afuera, nos unamos para devolverle la dignidad a la política, para exigir un gobierno que esté a la altura de lo que merecemos.</p>



<p>Nos quedan 365 días para hacer historia. Para reflexionar. Para actuar. Para construir. No permitamos que la desilusión nos gane. Es hora de buscar la esperanza, de encontrar el camino y de demostrar que somos un país capaz de levantarse. La responsabilidad es de todos. <strong>¿Estamos listos para asumirla?</strong></p>



<p>ANDREA VILLATE</p>



<p></p>



<p>E-mail:&nbsp;mavillateg@gmail.com&nbsp;</p>



<p>– Twitter: <a href="https://x.com/AndreaVillate">@AndreaVillate – </a></p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>ANDREA VILLATE</author>
                    <category>Relaciona2</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=118982</guid>
        <pubDate>Thu, 07 Aug 2025 01:18:03 +0000</pubDate>
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        <item>
        <title>Entre el Dolor y la Esperanza</title>
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        <description><![CDATA[<p>El eco de un disparo en la tarde del sábado 7 de junio. La noticia se esparce como pólvora, helando la sangre de quienes crecimos en los 90s con el miedo tatuado en el alma. El ataque a Miguel Uribe Turbay nos ha devuelto a un pasado que creímos sepultado, a la Colombia de las [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>El eco de un disparo en la tarde del sábado 7 de junio. La noticia se esparce como pólvora, helando la sangre de quienes crecimos en los 90s con el miedo tatuado en el alma. El ataque a Miguel Uribe Turbay nos ha devuelto a un pasado que creímos sepultado, a la Colombia de las bombas, de las balas perdidas y los líderes caídos… <br></p>



<p>Las imágenes de la clínica Santa Fe, con la gente agolpada en una vigilia de esperanza, son un espejo de nuestra empatía y de la profunda conmoción que nos embargan estos hechos.</p>



<p>A pesar de todo, en medio de esta marea de dolor y solidaridad, una verdad ineludible se asoma: la vida no espera. Rápidamente se pasó la primera semana luego de este atroz ataque. El sol sigue saliendo, la noche caerá, y las noticias, por impactantes que sean, terminarán por volverse paisaje, un recuerdo difuso en la vorágine del día a día. ¿Cuántas vigilias hemos visto? ¿Cuántas tragedias hemos lamentado? Y con el paso de los días un nuevo suceso o escándalo tapa al anterior.&nbsp; La crueldad de la impermanencia nos golpea, recordándonos que, para la mayoría, el dolor ajeno se desvanece, dejando un triste recuerdo en quienes lo vivimos a través de las noticias y una cicatriz permanente solo en el corazón de quienes lo vivieron en carne propia.</p>



<p><strong>Cuando el Odio Divide.</strong></p>



<p>Este ataque, más allá de la tragedia individual, nos obliga a mirar la herida abierta de nuestra sociedad. Las divisiones se han profundizado, el lenguaje se ha vuelto violento, y el odio de clases se ha sembrado con palabras incendiarias. No podemos ignorar que la polarización actual, lejos de ser un fenómeno espontáneo, es el resultado de malas decisiones (electorales), un camino que hemos transitado, donde los principios se han erosionado y la sensatez ha sido eclipsada por la retórica del enfrentamiento.</p>



<p>Quizás este sea el momento de detenernos, de hacer una pausa en el vertiginoso ir y venir de las noticias y las redes sociales. Es hora de volver a los cimientos, a aquello que realmente importa: la unidad, el respeto por el otro, el diálogo constructivo. ¿Hemos olvidado acaso que construir un país requiere más que consignas, estigmatización y polarización? Para dirigir un país se requiere estudio, preparación, vocación de servicio, y la convicción de que el bien común está por encima de cualquier ideología o interés particular y que los principios y valores se muestran desde el primer acto o la primera palabra. Una persona que dirige una nación y genera odios solo puede sembrar tempestades.&nbsp;</p>



<p><strong>Ser Mejores Seres Humanos: La Urgencia de Reconstruir desde Adentro</strong></p>



<p>La tristeza y la rabia que sentimos por el ataque a Miguel Uribe Turbay no deben paralizarnos, sino impulsarnos a la acción. No se trata de activismo ciego, sino de una profunda reflexión sobre cómo podemos ser mejores seres humanos. ¿Qué estamos sembrando en nuestros hogares, en nuestras conversaciones, en nuestras interacciones diarias? ¿Estamos contribuyendo a un clima de paz o a uno de confrontación?</p>



<p>Volvamos a los estudios, a la formación, a la preparación rigurosa para asumir cualquier rol, público o privado, con la responsabilidad que implica. Los malos deben pagar, la impunidad solo cosecha tragedias y dolores.&nbsp;</p>



<p>La empatía, la compasión, la capacidad de escuchar y de tender puentes son habilidades que debemos cultivar con urgencia. Solo así podremos sanar las heridas y construir una Colombia donde la vida sea valorada por encima de cualquier diferencia, donde la tragedia no se convierta en paisaje, y donde la memoria de quienes han caído nos impulse a ser, cada día, una mejor versión de nosotros mismos.</p>



<p>** Hoy, mientras su vida pende de un hilo la incertidumbre que hoy rodea a Miguel Uribe Turbay, más allá de credos y convicciones, de la fe en milagros o la ciencia, de oraciones susurradas o silencios esperanzados, <strong>hay un deseo que nos une a todos: que Miguel salga de esta</strong>.  Lo que nos mantiene con vida, más importante que la sangre o el oxígeno, incluso que el amor, es la <strong>esperanza</strong>… </p>



<p>Por eso, hoy más que nunca: </p>



<p><strong>#FuerzaMiguel </strong></p>



<p></p>
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        <author>ANDREA VILLATE</author>
                    <category>Relaciona2</category>
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        <pubDate>Sat, 14 Jun 2025 01:21:08 +0000</pubDate>
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        <title>Una flor</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/relaciona2/una-flor/</link>
        <description><![CDATA[<p>Estaba esperando en mi casa a mis hermanas para almorzar. Ya todo estaba listo, pero aún no llegaban. Puse algo de música de domingo, una playlist fantástica de Silvestre Dangond y me senté en la sala a esperar. Iba a ponerme a leer noticias, a abrir X (twitter), estaba entrando un rayito de sol maravilloso, [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Estaba esperando en mi casa a mis hermanas para almorzar. Ya todo estaba listo, pero aún no llegaban. Puse algo de música de domingo, una playlist fantástica de Silvestre Dangond y me senté en la sala a esperar. Iba a ponerme a leer noticias, a abrir X (twitter), estaba entrando un rayito de sol maravilloso, así que dejé el celular de lado y me puse a ver el cielo por la ventana, a ver la gente pasar… Los domingos la gente va a otro ritmo, no hay prisa, todo es más tranquilo. </p>



<p>Cerca hay un camino que lleva a un parque, tiene varios arboles de Cayenas, me sorprendió verlo llenito de flores, de esos colores naranja y los bordes de color amarrillo, son preciosas.  Veo a un hombre por ahí de 40 años, llevaba un perrito y a su lado un niño de 7 u 8 años, en una bicicleta. Me causa curiosidad porque se veía como envolatado, con el perrito, el niño y llevaba una bolsa como de mercado. Me quedé mirándolos pasar, cuando de pronto se detiene en uno de los árboles de cayenas, arranca una flor y se la da al niño, el niño la toma y sigue derecho en su bicicleta con la flor en la mano, a pocos metros venía una señora, que asumo debe ser la mamá, y le entrega la flor. La mamá se derrite (su cara lo dice todo) y se inclina y abraza al niño&#8230; en esas el niño arrancó mientras la señora tomaba la bolsa del señor, acariciaba la cabeza del perrito y conversaban algo con el señor y siguieron su camino los 4.  </p>



<p>Luego llegaron mis invitados a almorzar y se fue pasando un buen domingo. De esos de charla, comida rica, en familia&#8230; Sin embargo esa escena quedó en mi memoria durante varios días, me pareció hermosa y he pensando en las múltiples conclusiones de lo que vi. Tal vez una escena simple, pero con un abanico de perspectivas. </p>



<p>Los niños aprenden con el ejemplo, cinco segundos de una acción, tienen más efecto que cinco minutos de palabras.&nbsp;</p>



<p>Los detalles son importantes y no tienen nada que ver con el dinero.&nbsp;</p>



<p>Ver las cosas bonitas que hay a nuestro alrededor es importante. Cuántas veces pasamos de largo como si todo fuera normal cuando deberíamos estar atentos como si todo lo viéramos por primera vez. Una puesta de sol, un perrito, una flor, una persona, un niño.  Y es que podemos pasar por una calle mil veces, pero cada día es diferente, diferente clima, diferentes personas, diferentes pensamientos, diferentes circunstancias&#8230; todo debería asombrarnos. </p>



<p>Entre más estemos abiertos a encontrar lo hermoso en lo que vemos creo que atraemos más:  Anoche salí con Copito alrededor de las 7 de la noche, cuando llamó mi atención que alguien cantaba a grito herido… era un joven, iba caminando, llevaba audífonos y cantaba una de los Enanitos Verdes que decía: “Porque este es mi primer día sin verte, porque este es mi primer día sin ti” era tanto el sentimiento que se percibía en su voz que hacía que uno no se fijara en si cantaba bien o no, solo en el sentimiento que transmía. </p>



<p>Hoy que estoy escribiendo este blog me topé con otra escena linda: Un adulto mayor iba caminando en el parque con un perrito chiquito blanco. El perrito quería jugar, le saltaba, el señor caminaba lento y el perrito en posición de juego casi no lo dejaba caminar… el señor le hablaba y le decía&nbsp; “ya se acabó el paseo, para la casa, para la casa”&nbsp; y le sonreía como enternecido por los saltos del perrito…&nbsp; Hay ternura alrededor.&nbsp;</p>



<p>La vida tiene muchas escenas que segundo a segundo nos va mostrando, depende de nosotros levantar la vista del celular, alejarnos un poco de las noticias, tal vez un poco de ese lado crudo que tiene la vida&nbsp; y ver lo que hay en nuestro entorno. Capturar esos momentos que alimentan el alma, como alimentó esa familia, ese muchacho que cantaba y ese adulto mayor con su perrito, la mía.</p>



<p>Que tengan un maravilloso domingo. </p>



<p></p>



<p><strong>Andrea Villate</strong></p>



<p>Sitio web https://andreavillate.blogspot.com/</p>



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        <author>ANDREA VILLATE</author>
                    <category>Relaciona2</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=114436</guid>
        <pubDate>Sun, 13 Apr 2025 02:16:42 +0000</pubDate>
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        <item>
        <title>Ukeireru</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/relaciona2/ukeireru/</link>
        <description><![CDATA[<p>Hace unos días leí un artículo que hablaba sobre el Ukeireru, un hábito japonés que se refiere a aceptar las cosas, circunstancias y personas como son y no como uno quisiera que fuera. En otras palabras, el Ukeireru se refiere a la aceptación de una manera profunda. No se trata de conformismo o resignación, sino [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Hace unos días leí un artículo que hablaba sobre el Ukeireru, un hábito japonés que se refiere a aceptar las cosas, circunstancias y personas como son y no como uno quisiera que fuera.</p>



<p>En otras palabras, el Ukeireru se refiere a la aceptación de una manera profunda. No se trata de conformismo o resignación, sino vivir en armonía con lo que hay. En ocasiones vivir con esa aceptación no es nada fácil… Hay momentos que se pasa por turbulencias, pero es ahí donde el Ukeireru juega un papel importante, dejar vivir cada estación de la vida como viene, como si estuvieramos en un velero y nos tocara ajustar las velas dependiendo el viento.&nbsp;</p>



<p>En varias ocasiones les he contado en estas páginas que yo no profeso ninguna religión, sin embargo hay una frase muy bonita que varias religiones la acomodan a sus creencias pero a fin de cuentas significa lo mismo, dice:&nbsp;</p>



<p><strong>“Dame serenidad para aceptar lo que no puedo cambiar, el valor para cambiar las que sí puedo y sabiduría para distinguir la diferencia”. </strong></p>



<p>Nada desgasta más que pelear contra lo que no podemos cambiar. Yo confieso que pasé mucho tiempo de mi vida peleando con la realidad, tratando de cambiar las cosas tal cual llegaban y no hice más que perder el tiempo. Es como si estuviera en un hoyo y por querer salir a como diera lugar, más me enterraba. Ahora que miro al pasado pienso que pude aceptar la realidad y decirme “Veamos que tiene este…  hoyo para mi”.   Pelear contra el destino es una pérdida de tiempo. Cuando acepté lo que mi destino tenía para mí empecé a vivir de una manera más tranquila y ligera.  Al final, siempre digo lo mismo: solo controlamos la manera en la que reaccionamos ante lo que nos pasa y ahí está el quid de asunto. Al aceptar encontramos serenidad para pasar esa estación, al resistirnos solo traeremos sufrimiento y desesperación. <strong>La aceptación es el camino a la serenidad.   </strong></p>



<p>Esa técnica japonesa también se refiere a que aceptemos a los demás tal como son, sin intentar cambiarlos, de esa manera construimos vínculos más auténticos y saludables y a entender que la crítica es una pérdida de tiempo.&nbsp;</p>



<p>El Ukeireru también es gratitud en todo lo que se tiene por pequeño que sea y no estar pensando en lo que falta y lo más importante ser compasivo con uno mismo.</p>



<p>En conclusión: Cuando aceptamos las cosas sin tratar de cambiarlas, todo empieza a transformarse.&nbsp;</p>



<p><strong>Confía en lo que sucede.</strong></p>



<p></p>



<p><strong>Andrea Villate</strong></p>



<p>Sitio web https://andreavillate.blogspot.com/</p>



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        <author>ANDREA VILLATE</author>
                    <category>Relaciona2</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=110998</guid>
        <pubDate>Sun, 02 Feb 2025 01:50:16 +0000</pubDate>
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        <title>Hoy es un día normal</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/relaciona2/hoy-es-un-dia-normal/</link>
        <description><![CDATA[<p>Hoy domingo 19 de enero salí sobre las 11 de la mañana a caminar con Copito. Un sol esplendoroso, cielo azul profundo, ni una sola nube en el cielo bogotano. Como siempre, Copito me da lecciones, aunque sea domingo salgo apurada como si tuviera afán de llegar a algún lugar, mientras él me detiene, vamos [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Hoy domingo 19 de enero salí sobre las 11 de la mañana a caminar con Copito. Un sol esplendoroso, cielo azul profundo, ni una sola nube en el cielo bogotano. Como siempre, Copito me da lecciones, aunque sea domingo salgo apurada como si tuviera afán de llegar a algún lugar, mientras él me detiene, vamos caminando lentamente decantando el paseo, se detiene a oler una flor, a saludar a otro perrito, a oler una ramita… a vivir el momento presente sin afanes.&nbsp;</p>



<p>Hace días estaba abrumada por lo que está pasando en nuestro país, que el sistema de salud, que la UPC, que la delincuencia, que los grupos armados, que el nefasto gobierno y como dicen que uno atrae más de lo mismo por el algoritmo en redes sociales solo me salía lo mismo. A tal punto que el jueves, día en que intento escribir mi blog dominical, me detuve y dije “No tengo nada que decir”, como sumergiéndome en una tormenta perfecta, donde todo lo que podría salir mal, sale mal.&nbsp; Así que no iba a publicar nada hoy domingo…&nbsp;</p>



<p>Pero, después de ese paseo con Copito vi cosas maravillosas que quiero compartir con uds, tal vez son cosas normales, pero realmente se constituyeron en algo profundo para mi.&nbsp;&nbsp;</p>



<p>Cuando salí de mi edificio una rafaga de viento cálido me recibió como una bocanada de aire fresco sobre los 22 grados centígrados. Cuando vamos caminando por el parque se aproximaba un hombre de aproximadamente 60 años, con un bastón verde (los bastones verdes son indicativo de personas que tienen poca visión). El señor entró al parque, iba delante de nosotros… cuando sale del camino y comienza a transitar por el pasto… se inclina a acariciar el pasto y sonríe y sigue su camino. Les cuento que me emocioné al verlo sonreír al tocar el pasto y enseguida hice lo mismo. Ese señor no lo ve con tanta claridad como muchos de nosotros y se emociona al verlo, tanto que lo quiere sentir en sus manos. Así es la vida.&nbsp;&nbsp;</p>



<p>Después de esa escena pensé en la necesidad de blindarnos ante la realidad nacional. No indica que no veamos noticias o que evadamos la realidad, pero sí que busquemos el equilibrio y abramos muy bien los ojos ante lo que la vida nos trae.</p>



<p>Siempre he pensado que cada uno de nosotros tiene un destino, pero también, gracias a Brian Weiss y sus libros, comparto que todos tenemos un destino grupal que es el de los países, que nos tiene aquí por alguna razón viviendo lo que estamos viviendo, sin embargo no podemos ver todo el panorama negro. Tenemos que buscar esa luz en las cosas simples de nuestra vida, de lo contrario nos pasaran los días de una manera triste y aburrida y difícilmente saldremos de ahí.&nbsp;</p>



<p>Luego ya iba de regreso a casa cuando veo una joven de 30 años aproximadamente, con dos niños de 6 y 8 años más o menos. Los niños eran hermosos y les hablaba por lenguaje de señas. Desconozco el contexto de lo que estaban hablando pero el rostro de esos niños reflejaba alegría. Todos nos adaptamos a todos, al final eso es inclusión. Cuando pasamos más cerca, que Copito se les acercó a los niños, ellos esbozaron una sonrisa y movían sus manos como señal de saludo a Copito. Ahí reconozco que se me hizo un nudo en la garganta. Fue una escena hermosa.&nbsp;</p>



<p>Todos debemos ser la voz, pero no el eco de lo trágico y lo malo, repitiendo sin parar las mismas noticias absurdas, en la que 11 millones de colombianos nos tienen sumergidos. No digo que lo ignoremos, pero si buscando el equilibrio. </p>



<p>Hoy que ya han pasado casi 20 días de este 2025, les propongo&nbsp; blindarnos ante lo malo y buscar lo bueno de cada día en nuestra vida.&nbsp; Mirar con ojos de turista y hablar de cosas buenas y positivas, si no tenemos nada bueno que decir, no digamos nada. Las cosas no son perfectas ni tenemos todo lo que queremos, pero podemos disfrutar de cada día, al final la vida es así:&nbsp; Un día a la vez. Cada día trae su afán y una verdadera certeza es que todo en la vida cambia, nada es permanente ni lo malo ni lo bueno. Así que, queridos lectores, les propongo ver las cosas bonitas de cada día y menos eco a lo malo. Algún día todo será diferente.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p>Que tengan una feliz semana.&nbsp;&nbsp;</p>



<p></p>



<p><strong>Andrea Villate</strong></p>



<p>Sitio web https://andreavillate.blogspot.com/</p>



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<p></p>
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        <author>ANDREA VILLATE</author>
                    <category>Relaciona2</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=110542</guid>
        <pubDate>Sun, 19 Jan 2025 19:01:55 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Hoy es un día normal]]></media:description>
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        <item>
        <title>La última hora</title>
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        <description><![CDATA[<p>Hace 5 años el corazón de una mujer dejó de latir repentinamente y le introdujeron un dispositivo de asistencia ventricular que funciona con baterías. Cada 17 horas había que cargarlo.&nbsp; Una mañana de sábado se fue a la ciudad a acompañar a su hermana, con la que vivía, a una cita médica. Lo que sería [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Hace 5 años el corazón de una mujer dejó de latir repentinamente y le introdujeron un dispositivo de asistencia ventricular que funciona con baterías. Cada 17 horas había que cargarlo.&nbsp; Una mañana de sábado se fue a la ciudad a acompañar a su hermana, con la que vivía, a una cita médica. Lo que sería un viaje rápido terminó siendo de muchas horas. De repente en el camino comienza a pitar su dispositivo y se da cuenta que olvidó, por primera vez, llevar en su bolso las baterías y que le queda una hora y 2 minutos de carga.&nbsp; Hay demasiado tráfico en la carretera, por un accidente algunos kilómetros adelante, la vía está cerrada. La ambulancia está en camino pero le avisan que va a ser imposible llegar pronto por el problema en la vía.&nbsp;</p>



<p>Después de los momentos de angustia y de enfrentarse a la realidad de que su corazón dejaría de latir, le dice a su hermana que ella sabía que algún día esto pasaría y comienza a anotar todas las claves de cuentas bancarias, del internet, de su computador, a decirle donde estaban todas las cosas, el seguro de vida, los papeles importantes, hasta le escribe cómo hacía aquella receta que tanto le gustaba, para dejarle todo en orden anotado y que no fuera a tener ningún problema.&nbsp;</p>



<p>Su hermana en la angustia le decía que no era importante eso, que nada pasaría. Ella la mira en medio de cientos de carros detenidos y le dice que hay momentos en la vida que hay que aceptar la realidad,&nbsp; que le dieron 5 años que fueron emocionantes, no por cosas extraordinarias que le hubieran sucedido sino que cada día lo disfruto como fuera llegando, sin esperar cosas grandiosas sino lo grandioso en el día a día.&nbsp; Luego de dejarle todo listo y de entregarle su libreta con todos los datos, le dice a su hermana que no quiere morir en un carro, que quiere ver el cielo, el sol, el pasto, las flores y como el tráfico estaba detenido, decidió bajarse y recostarse al lado de un árbol, ver la puesta de sol por última vez… El tiempo se iba agotando y le dice a su hermana que gracias por ser su hermana, por siempre estar ahí y que qué bueno que está viviendo esos momentos con ella, porque siempre será su persona de la última hora. La hermana le dice que la quiere mucho y que gracias por los momentos vividos.&nbsp;</p>



<p>Poco a poco se va quedando sin aire… el dispositivo terminó su carga con un último sonido… pero el corazón de ella sigue latiendo cada vez más lentamente, pero sigue.&nbsp; Llega la ambulancia y el médico le avisa que le quedan aproximadamente 20 minutos a su corazón, algo usual con ese tipo de dispositivo, que harán todo lo posible por llegar a tiempo a la clínica más cercana.&nbsp;</p>



<p>Al final llegan a la clínica y el cirujano de turno está atendiendo varios casos, sale de una sala para entrar en otra y mientras la atiende en su mesa, dice: <strong>“El hígado es el único órgano que puede regenerarse, pero el corazón puede repararse, evolucionar y adaptarse a las circunstancias”</strong></p>



<p>Esa historia hace parte de un capítulo de la serie The Resident, (ya les había contado que me fascinan las series de médicos y de abogados)&nbsp; me encantó por dos cosas. Primero, todos tenemos unas personas con las que quisiéramos estar si fuera nuestra última hora, nuestro último minuto.&nbsp; Al final siempre serán palabras de amor y de agradecimiento. Nada más.&nbsp;</p>



<p>Y Segundo, eso de que el corazón se repara, evoluciona y se adapta a las circunstancias: al amor, al desamor, a la pérdida, incluso se adapta a los cambios, a esas cosas que no queríamos que pasaran pero pasan y no solo a temas de amor, sino también a esos momentos de la vida donde nos enfrentamos a miedos, dudas, incertidumbre, porque el corazón es el motor de todo. &nbsp; El corazón, ese músculo que nos impulsa a vivir, es más que un órgano. Es el hogar de nuestras emociones, el motor de nuestras relaciones y el símbolo de nuestra capacidad de adaptación. En medio de la incertidumbre, el corazón nos permite encontrar la fuerza para seguir adelante.</p>



<p>Todo al final pasa por el corazón.    </p>



<p></p>



<p><strong>Andrea Villate</strong></p>



<p>Sitio web https://andreavillate.blogspot.com/</p>



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<p> </p>



<p></p>



<p></p>
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        <author>ANDREA VILLATE</author>
                    <category>Relaciona2</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=110250</guid>
        <pubDate>Sun, 12 Jan 2025 01:39:38 +0000</pubDate>
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        <title>Qué este día cuente</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/relaciona2/que-este-dia-cuente/</link>
        <description><![CDATA[<p>La vida es compleja, bonita, llena de paradojas, divertida, a veces incoherente, maravillosa, con&nbsp; dulces momentos, cruel en ocasiones, pero siempre es lo que es…&nbsp; La vida es eso que pasa todos los días de diferentes formas a todos los seres humanos. Todas las mañanas sale el sol para todos, pero las circunstancias son diferentes [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>La vida es compleja, bonita, llena de paradojas, divertida, a veces incoherente, maravillosa, con&nbsp; dulces momentos, cruel en ocasiones, pero siempre es lo que es…&nbsp; La vida es eso que pasa todos los días de diferentes formas a todos los seres humanos. Todas las mañanas sale el sol para todos, pero las circunstancias son diferentes para cada uno de nosotros, incluso la manera de percibir la mañana.&nbsp;&nbsp;</p>



<p>Lo que es cierto para todos es que ningún día es igual a otro. Todo cambia, nada es estático… nada permanece para siempre.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p>A veces cuando me preocupo por cosas o por lo que será el futuro inmediato, permanezco días pensando en lo que será y pienso miles de cosas que jamás pasan o si pasan, pasan de diferente manera.&nbsp; Y no hay manera de cambiar lo que ha de pasar… La vida no tiene una línea de PQR (peticiones, quejas y reclamos)&nbsp; Y caigo en cuenta que desperdicié tiempo pensando, amargándome cuando cada día trae consigo su afán.&nbsp;</p>



<p>La vida cambia. Ayer una amiga del colegio perdió a su mamá. Un amigo está con una enfermedad terminal pasando sus últimos días en una unidad de cuidados paliativos. Unos vecinos perdieron a su ser querido de un momento a otro.&nbsp;</p>



<p>Una familia paseaba por un centro comercial y se desplomó un vidrio y acabó con la vida de su pequeña hija.&nbsp; y miles de historias que leemos en los diarios o que sabemos y conocemos de personas queridas…. Que hoy están pasando un momento muy triste en sus vidas.&nbsp;</p>



<p>Todo en esta vida cambia. Disfrutemos de estas fiestas, de la comida, de la posibilidad de comer un buñuelo, natilla, todas esas cosas deliciosas, tal vez llegue el día que no podamos comer por una grave enfermedad. Claro, todo con moderación.&nbsp;</p>



<p>Disfrutemos del hoy como venga.&nbsp; A veces cuando la vida da esos giros es que uno recuerda esos momentos en calma.&nbsp;</p>



<p>Creo que la felicidad está sobrevalorada, se piensa que la felicidad es cuando se tiene todo lo que uno anhela y que todo salió como uno esperaba… y no, no creo que sea eso, a mis cuarenta y tantos he llegado a la conclusión que ese estado de calma se parece mucho a la felicidad.&nbsp;</p>



<p>Adoro los días de calma. Los que aparentemente no pasa nada… los que me despierto y veo a mi perrito a mi lado, me preparo un café, miro por la ventana como está el cielo. Leo las noticias del día, hago un recorrido por el dial.&nbsp; Me doy una ducha con agua calientita, saco a Copito y lo veo feliz caminando por el parque, moviendo su colita, ladrando a un perrito que ve,&nbsp; deteniéndose a oler una flor, luego regreso a casa y me siento a trabajar. Chateo con mis hermanas. Almuerzo, me tomo mi café con chocolatina de maní, saco a copito de nuevo, regreso a trabajar. Y ya con eso puedo decir que fue un día maravilloso! Que si fuera mi último día de vida, podría decir con la frente en alto que fui completamente feliz.&nbsp;</p>



<p>Recuerdo con especial agrado una escena de la película Titanic, cuando Jack Dawson (Leo DiCaprio) en la cena hace un brindis y dice “<strong>Tengo todo lo que necesito aquí conmigo. Tengo aire en mis pulmones y hojas de papel en blanco. Me encanta despertar sin saber qué pasará o a quién voy a conocer, o dónde terminaré. La otra noche dormí bajo un puente y ahora estoy en el barco más grandioso tomando champaña con ustedes. Sírvame un poco más. La vida es un juego de cartas, no se sabe qué mano tendré después. Se aprende a tomar la vida como viene. Que este día cuente”&nbsp;</strong></p>



<p>Y la película como la vida, solo se entiende en retrospectiva…&nbsp; él la pasó bien, disfruto cada instante sin pensar en lo que no tenía, en lo que le faltaba… vivió el momento tal cual venía…&nbsp; y sin saberlo eran sus últimas horas.&nbsp;</p>



<p>A todos nos falta algo que nos gustaría tener, alcanzar, lograr, solucionar o que fuera diferente, pero es lo que hay… todo cambia para bien o para mal.&nbsp;</p>



<p>La vida está en sesión, disfrutemos las cosas como vengan (porque algún día van a cambiar)&nbsp; cada día que pasa no es un día más sino un día menos. Para todos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p>Les deseo que pasen una feliz navidad y un 2025 en calma!&nbsp;&nbsp;</p>



<p>Y que este día cuente!&nbsp;</p>



<p></p>



<p></p>



<p><strong>Andrea Villate</strong></p>



<p>Sitio web https://andreavillate.blogspot.com/ </p>



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        <author>ANDREA VILLATE</author>
                    <category>Relaciona2</category>
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        <pubDate>Sun, 15 Dec 2024 01:09:18 +0000</pubDate>
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        <title>La vida siempre Compensa&amp;#8230;</title>
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<p>Un par de hermanos tenían la oportunidad de volver a ver a su papá por 24 horas. El menor de los hermanos no recordaba a su papá, en cambio su hermano mayor había podido compartir un poco más y lo tenía vivo en su memoria. El hermano menor siempre había tenido una lista de cosas que hubiera querido hacer con su papá, como jugar fútbol, tener un día de campo, aprender a manejar, entre muchas otras cosas.</p>



<p>El hermano mayor recordaba algunos juegos que su papá le había enseñado y recordaba que cuando su papá estaba muy enfermo él entró a despedirse, pero lo vio lleno de tubos y aparatos médicos que no fue capaz y salió de la habitación sin despedirse y se prometió a sí mismo que nunca iba a volver a tener miedo. Después de muchas situaciones para lograr compartir con su papá 24 horas, las cosas no salieron como pensaban y solo tuvieron un par de segundos en donde debían elegir cuál de los dos podía compartir con su papá esos segundos. </p>



<p>El hermano mayor le dijo al menor que tranquilo, que él fuera a verlo, el hermano menor sacó de su bolsillo la lista de cosas para hacer con su papá, sin embargo recordó que todas las cosas de la lista las había hecho con su hermano, que su hermano siempre cuidó de él, estuvo en todos los momentos y siempre estuvo cuando él lo necesitó, así que le dijo a su hermano mayor que él fuera, ya que no había podido despedirse. Cuando regresó le dijo que su papá le mandaba decir que estaba muy orgulloso de la persona en la que se había convertido y le dio un abrazo de su parte.</p>



<p>Esta hermosa historia me encantó, porque me hizo caer en cuenta que la vida siempre compensa. Puede que las cosas no salgan como uno quiera, que uno no tenga lo que quiere ni viva las cosas que uno desea, pero llegan de alguna manera por otro lado y de otra forma.</p>



<p>Yo perdí a mi papá a los 15 años pero conté con mis hermanas que siempre estuvieron y siguen estando para mi cuando lo he necesitado. Estuvieron junto a mi cuando tuve que habilitar en el colegio, estuvieron ahí en las primeras decepciones amorosas, las veces que me enferme o me metí en algún problema. Cuando aprendí a manejar, cuando me gradué del colegio y de la universidad, en los mundiales de fútbol, en las celebraciones o en los días comunes y corrientes. Cuando mi mamá enfermó, todas estuvimos ahí para ella y para todas. Y aunque mi mamá no está, seguimos contando unas con las otras.</p>



<p>La vida siempre compensa. Lo que más quería en la vida era tener hijos y no se dio, pero la vida me dio tres hermosos sobrinitos y dos hermanos más, mis cuñados (quienes llegaron precisamente por la época en que mi papá murió) y quienes también han estado para mi siempre y han sido los mejores padres para mis sobrinitos. La vida siempre compensa si las cosas no llegan por un lado, llegarán de otra manera.</p>



<p>Dos semanas antes de que mi papá se fuera me dijo que yo siempre contaría con mis hermanas y así ha sido. Mis papás me dejaron tres regalos. Aunque no somos de decirnos “te quiero”, los hechos son los que dicen esa frase todos los días. Había querido escribir sobre ellas, pero nunca se había dado la oportunidad hasta que vi esta película. Los reconocimientos hay que hacerlos en vida porque ya después para qué… Así que como hay un día del padre, de la madre, del niño, hasta del amor y la amistad, debería haber un día de los hermanos, para agradecer su compañía.</p>



<p>A veces no podemos tener todo en la vida, hay cosas que por destino, como siempre lo he escrito en estas páginas, no nos corresponde vivir, pero siempre nos da otras cosas, otras personas, otras posibilidades.</p>



<p><strong>La vida siempre compensa.</strong></p>



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        <author>ANDREA VILLATE</author>
                    <category>Relaciona2</category>
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        <pubDate>Thu, 28 Nov 2024 16:13:43 +0000</pubDate>
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