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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Mon, 20 Jul 2026 01:00:01 +0000</lastBuildDate>
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	<title>CESA, Bloguero de Blogs El Espectador</title>
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        <title>¿Por qué Colombia necesita una Política Comercial del Bambú?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/educacion/cesa/comercio-colombia-abelardo-espriella-politica-bambu/</link>
        <description><![CDATA[<p>El mundo cambió y la política comercial de Colombia también debe hacerlo. ¿Qué puede aprender el país de la &#8220;Diplomacia del Bambú&#8221; de Vietnam para fortalecer su competitividad y desarrollo?</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-post-author"><div class="wp-block-post-author__avatar"><img alt='' src='https://secure.gravatar.com/avatar/508fa9a72fc3a2c29b947d60d85344e390425c778a41ef41306a11ec5c43fc74?s=48&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/508fa9a72fc3a2c29b947d60d85344e390425c778a41ef41306a11ec5c43fc74?s=96&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-48 photo' height='48' width='48' /></div><div class="wp-block-post-author__content"><p class="wp-block-post-author__byline"><strong>Por:  <em>Luis Carlos Ramírez Martínez, LL.M.</em></strong> <strong>&#8211; Consultor y profesor CESA</strong></p><p class="wp-block-post-author__name"><a href="https://blogs.elespectador.com/author/alejandro-franco/" target="_blank">CESA</a></p></div></div>


<p class="wp-block-paragraph">El 7 de agosto de 2026, Abelardo de la Espriella asumirá la presidencia de Colombia junto al vicepresidente José Manuel Restrepo (exministro de Comercio, Industria y Turismo), lo que anticipa que la diplomacia económica y la política comercial serán pilares centrales del nuevo gobierno. Esto es, a la vez, una oportunidad y una obligación. Durante más de tres décadas, Colombia equiparó la política comercial con la negociación de tratados de libre comercio y la promoción de exportaciones de sus materias primas. Esa estrategia generó, como logros reales, una de las redes de acuerdos comerciales más amplias de América Latina, pero dejó pendiente la tarea más difícil: convertir el acceso a mercados en crecimiento productivo sostenido, diversificación económica y resiliencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La economía internacional de hoy exige algo fundamentalmente distinto. La política comercial ya no se limita a las negociaciones arancelarias ni a la promoción de exportaciones. Se ha convertido en un instrumento de política exterior, estrategia industrial, seguridad nacional, competencia tecnológica y resiliencia económica. La rivalidad estratégica entre Estados Unidos y China, la reconfiguración de cadenas de suministro, los subsidios industriales, la regulación climática y la coerción económica han transformado el entorno en que los países persiguen el desarrollo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este nuevo contexto, la pregunta ya no es si los países deben ser abiertos al comercio. La pregunta es si poseen una estrategia coherente para competir en una economía internacional cada vez más fragmentada. <strong>Por eso, Colombia debería prestar atención a un concepto que ha recibido escasa atención en América Latina: la “Diplomacia del Bambú” de Vietnam.<sup>i</sup></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El concepto es extraordinariamente sencillo, pero a la vez creativo. Al igual que el bambú, la política exterior debe tener raíces profundas en los intereses nacionales, un tronco estratégico firme y estable, y ramas lo suficientemente flexibles para doblarse sin romperse. Vietnam ha resistido la tentación de plantear las relaciones internacionales como una disyuntiva entre Washington y Pekín. En cambio, ha profundizado simultáneamente sus relaciones con Estados Unidos, mantenido vínculos económicos estables con China, expandido alianzas con Japón, Corea del Sur, India, Australia y la Unión Europea, y convertido esa red diplomática diversificada en inversión, transferencia tecnológica, modernización industrial y crecimiento exportador.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los resultados de Vietnam son contundentes. Las exportaciones de mercancías de Vietnam pasaron de unos</p>



<p class="wp-block-paragraph">14.48 mil millones de dólares en el año 2000, pasando a 176.58 mil millones en 2016, hasta alcanzar aproximadamente 404.82 mil millones de dólares en 2024, según datos del Banco Mundial, lo que supone un aumento de veinticinco veces, al tiempo que el país mantenía relaciones comerciales tanto con Estados Unidos como con China, sus dos principales socios comerciales<sup>ii</sup>. La inversión extranjera directa registrada alcanzó aproximadamente los 12 600 millones de dólares en 2016 y los 20 170 millones de dólares en 2024, mientras que en el año 2000 la cifra apenas alcanzaba los 1.300 millones de dólares.<sup>iii</sup> La canasta exportadora migró de materias primas a electrónica, maquinaria y manufactura de alto valor, maquinaria eléctrica y equipos solo representaron más del 40 % de las exportaciones de mercancías en 2025.<sup>iv</sup> Esa transformación no fue fruto de la geografía ni de la suerte. Fue el resultado de una estrategia deliberada y coherente: la diplomacia del bambú plasmada en una política industrial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La lección no es que Colombia deba copiar a Vietnam. Las realidades estratégicas son distintas. La pregunta pertinente es si Colombia puede adoptar el principio subyacente: una política comercial firmemente anclada en los objetivos claros de desarrollo nacional y, al mismo tiempo, lo suficientemente flexible para relacionarse constructivamente con potencias económicas en competencia.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>¿Cómo se vería esa política de Bambú en el contexto colombiano?</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Primero, Colombia debe redefinir su diplomacia comercial.</strong> Las embajadas no pueden seguir funcionando principalmente como representaciones políticas en el exterior. Deben convertirse en plataformas de diplomacia económica—medidas por resultados concretos: acceso a mercados conquistados, inversión atraída, cooperación regulatoria avanzada y apoyo efectivo a empresas colombianas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El rol que se perfila para el vicepresidente Restrepo como “supercanciller” coordinador de la política comercial y exterior ofrece una columna institucional concreta para esta reforma, que debe traducirse en mandatos específicos, indicadores de desempeño y mecanismos de rendición de cuentas. El nuevo Gobierno ya ha dado a entender que el cuerpo diplomático será evaluado en función de los resultados económicos, un principio que la comunidad ampliada de la política comercial debería ayudar a poner en práctica mediante mandatos específicos, indicadores de rendimiento y mecanismos transparentes de rendición de cuentas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Segundo, Colombia debe superar el debate cada vez más artificial sobre si su futuro está con Estados Unidos o con China.</strong> Ambas economías seguirán siendo socios indispensables de Colombia, al igual que la Unión Europea, Japón, Corea del Sur, India, la ASEAN y América Latina. Una Política Comercial del Bambú no buscaría neutralidad; buscaría la diversificación estratégica. En lugar de reducir la dependencia de un socio sustituyéndolo por otro, Colombia debería ampliar su abanico de relaciones económicas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy, Estados Unidos y China concentran cerca del 50 % del comercio exterior colombiano,<a href="#_bookmark4"><sup>v</sup></a> una concentración que nos hace estructuralmente vulnerables. Según Analdex, solo 411 empresas generan el 91 % de las exportaciones de Colombia,<sup>vi</sup> un nivel de concentración que excluye a la gran mayoría de las empresas colombianas de los mercados internacionales. Corregir este desequilibrio no es una opción política: es una necesidad económica.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Tercero, Colombia debe fortalecer sustancialmente sus instituciones de política comercial.</strong> A medida que los mercados globales se ven más afectados por subsidios industriales, intervención estatal y distorsiones comerciales, los países necesitan instituciones de defensa comercial más sólidas, no más débiles. Una economía abierta debe contar también con la capacidad institucional necesaria para garantizar una competencia leal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto implica robustecer los mecanismos de antidumping y derechos compensatorios administrados por el Ministerio de Comercio, invertir en la dotación de los medios técnicos adecuados para sus organismos de investigación y control. Un país que carece de instrumentos efectivos de defensa comercial no está más abierto: simplemente está más expuesto. En una época en la que incluso Estados Unidos ha recurrido a los aranceles de la Sección 301, a las medidas de salvaguardia y a los controles de exportación como</p>



<p class="wp-block-paragraph">instrumentos geopolíticos, fortalecer la capacidad de Colombia para hacer cumplir las normas de competencia leal no es opcional.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Cuarto, las mayores barreras a la competitividad internacional de Colombia siguen siendo domésticas. </strong>Los cuellos de botella logísticos, la fragmentación regulatoria, los trámites excesivos, la infraestructura insuficiente y el limitado acceso a capital de trabajo continúan imponiendo costos a los exportadores que con frecuencia superan los de los aranceles extranjeros. La “Gran Revolución de Desregulación” y la política “Una Entra y Dos Salen” anunciadas por el gobierno entrante<sup>vii</sup> son señales alentadoras. Pero la desregulación debe ser consciente del comercio exterior: no basta con simplificar trámites internos si esas reformas no se sopesan contra los costos reales que enfrentan los exportadores a lo largo de toda la cadena logística.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Quinto, Colombia debe ampliar significativamente su arquitectura de financiación del comercio exterior.</strong> Las garantías de crédito a la exportación, el financiamiento de cadenas de suministro, el seguro de riesgo político, la financiación pre-embarque y otros instrumentos financieros siguen siendo insuficientes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Bancóldex, como banco de comercio exterior, tiene el mandato institucional para liderar esta expansión, pero requiere mayor capitalización, una gama más amplia de productos y una coordinación más estrecha con ProColombia y la red diplomática. La alternativa sería crear una agencia especializada concentrada solo en crédito de exportación. Corficolombiana ha estimado que Colombia podría alcanzar exportaciones adicionales de 2.500 millones de dólares anuales, con café, oro, flores, aguacates y transformadores eléctricos a la cabeza, una meta que solo es alcanzable si se moderniza la infraestructura financiera de apoyo a los exportadores.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Finalmente, Colombia debe redefinir el objetivo mismo de la política exportadora.</strong> El éxito no puede medirse únicamente por volúmenes de exportación, sino por sofisticación exportadora. Una economía resiliente no puede depender indefinidamente de productos básicos. La competitividad de largo plazo dependerá de sectores intensivos en conocimiento, servicios empresariales, software, inteligencia artificial, tecnologías médicas, industrias creativas, agroindustria sofisticada y biotecnología, y del ascenso sistemático de Colombia en las cadenas globales de valor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La lección más importante de Vietnam trasciende la diplomacia. Su éxito refleja la notable coherencia entre política exterior, política industrial, inversión en infraestructura, promoción de inversiones, educación y estrategia exportadora. Estos no son escenarios de política separados; son componentes mutuamente potenciadores de una única estrategia de desarrollo nacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Colombia posee muchos de los ingredientes necesarios: acceso preferencial a los mercados más grandes del mundo, una posición geográfica privilegiada que conecta dos océanos, abundantes recursos naturales, empresarios capaces y un ecosistema de innovación cada vez más dinámico. Lo que ha faltado no es la oportunidad, sino la coherencia estratégica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La administración De la Espriella–Restrepo enfrenta una disyuntiva concreta en el arranque de su mandato: puede seguir tratando la política comercial como un conjunto de TLC y programas de promoción exportadora, que es el enfoque que ha prevalecido por treinta años, o puede adoptar una visión más ambiciosa: aquella en que la política comercial se convierte en un instrumento integrado de desarrollo nacional, resiliencia económica y relevancia geopolítica. Las bases institucionales para ese salto están a la</p>



<p class="wp-block-paragraph">mano. Lo que se necesita ahora es la voluntad política de construirlas de manera deliberada, sistemática y con un horizonte de largo plazo que trascienda cualquier período presidencial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una Política Comercial del Bambú para Colombia no buscaría imitar a Vietnam. Buscaría emular algo más fundamental: la disciplina de alinear política exterior, política comercial y desarrollo económico detrás de un objetivo nacional común. En otras palabras, sería una genuina y permanente política de estado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El adecuado diseño de esa estrategia, rigurosa, basada en evidencia y anclada en la posición geopolítica y económica específica de Colombia, es la tarea más urgente que tiene hoy el nuevo Ministerio de Comercio, Industria y Turismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><a href="https://www.cesa.edu.co/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Colegio de Estudios Superiores de Administración – CESA</a></strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><a id="_bookmark0"></a><sup>i</sup> El secretario general del Partido Comunista de Vietnam, Nguyễn Phú Trọng, introdujo por primera vez la metáfora del «bambú» en la 29.ª Conferencia Diplomática Nacional, celebrada el 22 de agosto de 2016, y posteriormente la formalizó como doctrina — con la frase «raíces fuertes, tronco robusto, ramas flexibles»— en la primera Conferencia Nacional sobre Relaciones Exteriores, celebrada el 14 de diciembre de 2021. Nota: algunos sitios en inglés ubican el origen del concepto exclusivamente en 2016 o exclusivamente en 2021; ambas fechas son correctas en lo que respecta a diferentes etapas de su desarrollo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a id="_bookmark1"></a><sup>ii</sup> Banco Mundial – Datos. Exportaciones de mercancías (en dólares estadounidenses corrientes) – Vietnam (2024).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a id="_bookmark2"></a><sup>iii</sup> Banco Mundial – Datos. Inversión extranjera directa, entradas netas (Balanza de pagos, en dólares estadounidenses corrientes)</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a id="_bookmark3"></a><sup>iv</sup> La maquinaria y los equipos eléctricos (código SA 85) representaron 189,2 mil millones de dólares, es decir, el 41,8 % del total de las exportaciones de mercancías de Vietnam en 2025.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a id="_bookmark4"></a><sup>v</sup> Estados Unidos y China concentraron en conjunto cerca del 50% del comercio exterior total de Colombia en 2025.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a id="_bookmark5"></a><sup>vi</sup> Según el presidente de Analdex, Javier Díaz, tras la elección de Abelardo de la Espriella, tan solo 411 empresas concentran el 91 % de las exportaciones de Colombia. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><a id="_bookmark6"></a><sup>vii</sup> Los cambios normativos que Abelardo de la Espriella tiene pensados &#8211; Ámbito Jurídico </p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>CESA</author>
                    <category>Colegio de Estudios Superiores de Administración</category>
                    <category>Educación</category>
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        <pubDate>Sat, 04 Jul 2026 19:08:00 +0000</pubDate>
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        <item>
        <title>Vivir en la nube: el costo ambiental de la IA</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/educacion/cesa/inteligencia-artificial-agua-sostenibilidad/</link>
        <description><![CDATA[<p>Con el fenómeno del Súper Niño aumentando la presión sobre el recurso hídrico y la IA creciendo a un ritmo acelerado, conviene recordar que los datos no viven solo en una nube digital: dependen de centros físicos que consumen energía, agua y territorio.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-post-author"><div class="wp-block-post-author__avatar"><img alt='' src='https://secure.gravatar.com/avatar/508fa9a72fc3a2c29b947d60d85344e390425c778a41ef41306a11ec5c43fc74?s=48&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/508fa9a72fc3a2c29b947d60d85344e390425c778a41ef41306a11ec5c43fc74?s=96&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-48 photo' height='48' width='48' /></div><div class="wp-block-post-author__content"><p class="wp-block-post-author__byline">Por:  Javier H. Murillo &#8211;  Profesor investigador</p><p class="wp-block-post-author__name"><a href="https://blogs.elespectador.com/author/alejandro-franco/" target="_blank">CESA</a></p></div></div>


<div class="wp-block-group is-vertical is-layout-flex wp-container-core-group-is-layout-c020569f wp-block-group-is-layout-flex">
<p class="wp-block-paragraph">Una generación atrás, decíamos que alguien estaba “en las nubes” para referirnos a quien no tenía los pies sobre la tierra; esto es, a quien no lograba conectarse con su contexto inmediato. Hoy, unas décadas después, la expresión “en la nube”, tiene una connotación completamente diferente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Significa que cierta información, ciertos objetos digitales, no están almacenados directamente en una memoria física, la del computador o la del dispositivo móvil, sino en servidores remotos. Tan remotos, que los imaginamos fuera de la tierra, casi que fuera del planeta o de la realidad, y que, por lo tanto, no ocupan un lugar físico y que existe algo así como una especie de espacio mágico sin fronteras; un volumen sin límite y con el que podemos interactuar a nuestra conveniencia inmediata y sin reservas. Por supuesto, tenemos también noticias constantemente de que este espacio sí tiene límites, las diferentes marcas bajo las cuales tenemos nuestros archivos y nuestros correos electrónicos, pero suenan igualmente distantes, como promociones comerciales por venir.</p>
</div>



<p class="wp-block-paragraph">Así mismo, la inteligencia artificial se nos ofrece como una tecnología limpia, sin rastro: uno escribe una pregunta, espera unos segundos y recibe un texto, una imagen o una tabla, establece una conversación que más tarde puede arrojar a la papelera; una papelera que nadie recoge, que podemos limpiar con un click para que quede vacía, como al principio, sin consecuencia visible. No hay papeles en la papelera; no hay procesos industriales que los produzcan o que los desaparezcan, no hay fábrica o humo a la vista. Sin embargo, esta es una imagen equívoca: la nube, en realidad, sí está en la tierra, sí ocupa un espacio, que consume recursos: está almacenada en edificios, y funciona gracias a cables, microchips y minerales que les dan forma a servidores, y estos requieren redes eléctricas, sistemas de refrigeración y agua, mucha agua, para funcionar. También, personas que las supervisen.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La IA es, pues, un software, pero no solamente un software; debe ser comprendida también como una infraestructura material. Según la ONU, un informe del 2026 la IA consumirá, para 2030, tanta agua como 1.300 millones de personas, y la electricidad que consumen 650 millones. El mismo reporte habla de una demanda proyectada de 945 teravatios-hora de electricidad, 9,3 billones de litros de agua y una huella territorial superior a los 14.500 kilómetros cuadrados. Esto significa que la IA no solamente no está en la nube, sino que es un vecino, colaborador y obsecuente, si se quiere, pero también quisquilloso y muy exigente. El espacio que ocupa no está en las nubes, pues, sino que está muy claramente ubicado en la tierra, deja una huella de carbono y de residuos electrónicos, e impactos críticos en el uso de los recursos naturales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy en día, la IA es un recurso más. Muy rápidamente ha pasado de ser una curiosidad para iniciados a una herramienta imprescindible, como el carbón o el petróleo, para casi que cualquier tipo de actividad. Sus costos parecen muy bajos si se compara con los resultados que permite obtener, y está al alcance de casi todos: automatiza tareas, facilita actividades e incluso crea contenidos; de hecho, ha revolucionado la manera en la que las personas nos relacionamos en sociedad y con la realidad. No se trata, pues, de mirarla como un problema, sino, como en los casos de otros recursos, de medir sus consecuencias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La IA puede parecer casi gratuita, pero no lo es. Una consulta trivial sobre cualquier tema, una receta para el pollo al curry, una pregunta sobre la capital de un país que va a jugar el mundial de fútbol, parece intrascendente en términos de uso de recursos naturales, pero no lo es. Millones de consultas como estas, a diario, requieren de centros de datos encendidos, permanentemente. Estos consumen electricidad, requieren ser conectados a redes energéticas, dependientes muchas de ellas de combustibles fósiles, y, por supuesto, necesitan también ser refrigerados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No es pura teoría, sin consecuencias en la práctica. No es un problema que esté en las nubes. Según el diario británico <em>The Guardian</em> (2023), un proyecto de centro de datos de Google en Canelones, Uruguay, generó un fuerte rechazo en la comunidad rechazo porque su diseño inicial requería cerca de 7,6 millones de litros de agua diarios para refrigeración, tomados del sistema público de agua potable, en un periodo de fuerte sequía. Algo parecido ocurrió en Santiago de Chile, donde se revisó el permiso de otro centro de datos en un momento de sequía prolongada, según Reuters.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Respecto al caso colombiano, nuestro país no es, en la actualidad, relevante como centro de infraestructura para IA. Puede hablarse de que hay en el país, efectivamente, algunos avances al respecto, pero no los suficientes para aparecer en el mapa de centros tecnológicos globales. Si en Colombia se pretende trabajar seriamente con IA, en educación, empresas, salud, gobierno, justicia, investigación y servicios, sin perder soberanía tecnológica y reducir la dependencia de los grandes proveedores, el país debería crear espacios de almacenamiento, procesamiento y manejo de datos. Pero deberían surgir, con la necesidad, varias preguntas: ¿dónde, en qué lugar de la geografía nacional se instalarían? ¿Con qué recursos? Esto debe ser mirado con atención, pues no serían nuevos conflictos entre las empresas y las comunidades por la administración de recursos que son, según la legislación colombiana, públicos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este mismo año, hace apenas unos meses, la Corporación Autónoma Regional (CAR) limitó en La Calera, Cundinamarca, la captación de agua de manantiales por parte de Indega, una empresa privada filial de Coca-Cola FEMSA; esto significa que redujo de siete a cuatro las fuentes autorizadas, bajó el caudal de 3,2 a 1,9 litros por segundo y renovó la concesión por cinco años. Esto con el propósito de dar prioridad al consumo de agua sobre el industrial como se puede leer en el diario español <em>El País</em>. &nbsp;Del mismo modo,en La Guajira, la Corte Constitucional protegió los derechos al agua, la salud y la seguridad alimentaria de comunidades indígenas frente al proyecto de desviación parcial del Arroyo Bruno, relacionado con Cerrejón.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así pues, resultaría inocente simplemente celebrar una potencial llegada de centros de datos al país con el argumento llano de que estos atraen inversión. Es determinante preguntarse primero por la viabilidad tanto financiera como ambiental y social del proyecto que se emprenda, tal y como lo establece el Código Nacional de Recursos Naturales: los recursos naturales renovables pertenecen a la Nación y deben usarse de acuerdo con el interés general.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>En lo particular…</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La IA parece haber pasado, en nuestro entorno, de ser una curiosidad y un lujo, a convertirse en un artículo de primera necesidad, a la que todos deberíamos tener derecho.&nbsp; Esto implica garantizar su creciente demanda, tanto en el ámbito productivo como en el personal. Pero ¿cuál es el uso particular que estamos haciendo de ella?</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Es en realidad imprescindible usar la IA para solucionar todos y cada uno de nuestros asuntos cotidianos? ¿Todo correo debe ser escrito con un LLM? En la universidad, cuando los estudiantes están tratando de dar cuenta de una idea, de una conclusión, ¿es imprescindible recurrir a la IA para diseñar una presentación de 2 o 3 diapositivas? Es posible que, con todo ello, nos estemos comportando como niños malcriados en una sociedad demasiado indulgente, como quien vive solo en una casona y deja a su paso todas las luces encendidas y todas las llaves de agua abierta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No se trata de poner frenos a su demanda, al creciente uso o de los recursos que se requieren para su apropiado funcionamiento, por supuesto: está demasiado inscrita ya en la forma en la que planeamos lo que viene. Pero sí podemos, los usuarios, tener una postura crítica para su uso, y racionalizar su uso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Muy a menudo, más de lo que quisiéramos reconocer, tratamos de evadir con el uso de la IA actividades cotidianas a través de instrucciones que resultan más extensas de escribir que la tarea misma, o apelamos a lo que diga la máquina por mera pereza de pensar, de llevar a que nuestro cerebro produzca una nueva idea. ¿En realidad necesitamos de activar un inmenso sistema industrial para llevar a cabo algo que nuestro cerebro tiene el don de hacer en un parpadeo?</p>



<p class="wp-block-paragraph">De nuevo, la IA no está en las nubes: funciona en el mismo planeta del que nos alimentamos más de 8.000 millones de personas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><a href="https://www.cesa.edu.co/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Colegio de Estudios Superiores de Administración – CESA</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>CESA</author>
                    <category>Colegio de Estudios Superiores de Administración</category>
                    <category>Educación</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130831</guid>
        <pubDate>Fri, 26 Jun 2026 22:21:57 +0000</pubDate>
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        <title>Noticias falsas en tiempo de elecciones: ¿Usted también cree en las mentiras que comparte?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/educacion/cesa/noticias-falsas-elecciones-2026/</link>
        <description><![CDATA[<p>En vísperas de la segunda vuelta presidencial, vale la pena mirarnos al espejo: ¿por qué los votantes consumimos, creemos y difundimos noticias falsas, incluso cuando en el fondo sabemos que algo no cuadra?</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-post-author"><div class="wp-block-post-author__avatar"><img alt='' src='https://secure.gravatar.com/avatar/508fa9a72fc3a2c29b947d60d85344e390425c778a41ef41306a11ec5c43fc74?s=48&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/508fa9a72fc3a2c29b947d60d85344e390425c778a41ef41306a11ec5c43fc74?s=96&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-48 photo' height='48' width='48' /></div><div class="wp-block-post-author__content"><p class="wp-block-post-author__byline">Por:  David Van Der Woude De Vries &#8211;  Profesor investigador</p><p class="wp-block-post-author__name"><a href="https://blogs.elespectador.com/author/alejandro-franco/" target="_blank">CESA</a></p></div></div>


<p class="wp-block-paragraph">Es muy cómodo culpar a los políticos. Y con razón: en plena contienda electoral, candidatos y activistas de todos los partidos amplifican afirmaciones sin verificar o exageran. Pero señalar solo a los emisores es tan solo una trampa. La pregunta que más nos incomoda, y que la investigación en comportamiento del consumidor lleva años respondiendo, es otra: ¿por qué nosotros, los votantes, les creemos?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los seres humanos operamos con un &#8220;sesgo de verdad&#8221; incorporado: asumimos por defecto que quien nos habla dice la verdad. En condiciones normales, este mecanismo funciona bien. El problema es que la política lo interrumpe. Cuando la información proviene de alguien de nuestro propio bando, el escepticismo no solo se apaga: se invierte. Nos volvemos hipercríticos con todo lo que diga el rival y absurdamente condescendientes con las invenciones de los nuestros. No es hipocresía voluntaria, es biología.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A esto se suma lo que los psicólogos llaman &#8220;sesgo de compromiso&#8221;: una vez que hemos invertido capital emocional en apoyar a un candidato, admitir que nos han defraudado se vuelve psicológicamente insoportable, pues el costo de reconocerlo es mayor. Por eso en tiempos electorales no buscamos la verdad; buscamos confirmación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En entornos de alta polarización, como el que Colombia vive hoy, con dos visiones de país opuestas disputándose la segunda vuelta, compartir información sesgada se convierte en un acto de lealtad tribal. El usuario sabe, o intuye, que la historia es exagerada, pero la difunde porque sirve a la causa. La veracidad pasa a un segundo plano frente a la victoria del propio bando.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con el país a pocos días de elegir presidente, la pregunta que vale la pena hacerse no es solo &#8220;¿es esto verdad?&#8221;, sino &#8220;¿por qué quiero que sea verdad?&#8221;. Si una noticia encaja demasiado bien con lo que ya creemos, si destruye con demasiada comodidad al candidato que no queremos, si produce ese cosquilleo satisfactorio de la indignación confirmada, ahí, precisamente ahí, está la señal de alerta. El primer paso para proteger la democracia no empieza en el Congreso ni en la Registraduría. Empieza en esa fracción de segundo antes de presionar compartir.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><a href="https://www.cesa.edu.co/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Colegio de Estudios Superiores de Administración – CESA</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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        <author>CESA</author>
                    <category>Colegio de Estudios Superiores de Administración</category>
                    <category>Educación</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130497</guid>
        <pubDate>Tue, 16 Jun 2026 22:22:09 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Noticias falsas en tiempo de elecciones: ¿Usted también cree en las mentiras que comparte?]]></media:description>
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            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Liderar en tiempos de ruptura: el discurso de Mark Carney en Davos y el liderazgo contemporáneo </title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/educacion/davos-discurso-mark-carney-liderazgo-contemporaneo-tiempos-ruptura/</link>
        <description><![CDATA[<p>El discurso de Mark Carney en Davos deja una pregunta clave: ¿qué tipo de liderazgo necesita el mundo hoy? Estas son algunas de las ideas que están redefiniendo cómo se lidera en un contexto global cada vez más desafiante.</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-post-author"><div class="wp-block-post-author__avatar"><img alt='' src='https://secure.gravatar.com/avatar/508fa9a72fc3a2c29b947d60d85344e390425c778a41ef41306a11ec5c43fc74?s=48&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/508fa9a72fc3a2c29b947d60d85344e390425c778a41ef41306a11ec5c43fc74?s=96&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-48 photo' height='48' width='48' /></div><div class="wp-block-post-author__content"><p class="wp-block-post-author__byline">Javier H. Murillo &#8211; Profesor investigador</p><p class="wp-block-post-author__name">CESA</p></div></div>


<p class="wp-block-paragraph"><strong><a href="https://www.youtube.com/watch?v=flsgJe8mN-A" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Hace unos días circuló por las redes el video del discurso del primer ministro canadiense Mark Carney en el Foro Económico Mundial de Davos 2026.</a> </strong>Entre retóricas más o menos predecibles y en general tímidas, su discurso sonó diferente; constituyó una voz que no solamente fue oída con atención, sino que sigue teniendo resonancia al pasar el tiempo. ¿Qué tuvo de particular? </p>



<p class="wp-block-paragraph">Carney, a diferencia de la mayoría de los funcionarios en el encuentro, no habló, desde la tecnocracia de las cifras y los datos macroeconómicos, de los <em>desafíos</em> de un grupo específico ni de ajustes que de una u otra manera le diera largas a la evidente crisis global que se evidencia estos días. De hecho, y en una situación geopolíticamente compleja para su país, optó por plantear ideas propias y comprometidas con su realidad y con la de aquellos a quienes representa. Se atrevió a enunciar la difícil situación que vive el planeta en la actualidad, pero no para establecer una queja, sino para plantear es una ruptura, y que esta ruptura es definitiva, que no tiene vuelta atrás. Evitó, entonces, tomar caminos fáciles, a pesar de las dificultades del contexto. Al hacerlo, dio una lección fundamental, y es que el liderazgo efectivo empieza por decir la verdad, incluso cuando hacerlo resulte incómodo para algunos.  </p>



<p class="wp-block-paragraph">Contar una historia no es fácil, particularmente porque, de entrada, se necesita tener algo que decir.&nbsp;Esto es,&nbsp;para tener éxito sobre un escenario&nbsp;no basta con tener muy buena dicción o habilidades particulares como orador; el primer paso&nbsp;consiste en&nbsp;saber qué es lo que voy a proponer a los demás, y esto significa tener&nbsp;una idea central que&nbsp;dé&nbsp;sentido a la historia que se pretende contar.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La narrativa&nbsp;(el&nbsp;<em>storytelling</em>)&nbsp;del discurso de&nbsp;Carney&nbsp;estuvo dividido en tres grandes partes.&nbsp;Partió&nbsp;de&nbsp;una&nbsp;toma de&nbsp;posición&nbsp;fuerte&nbsp;(hablar directamente de la gravedad de la crisis, en lugar de evitarlo:&nbsp;el orden&nbsp;aparente&nbsp;basado en reglas&nbsp;universales&nbsp;está quebrado),&nbsp;para pasar&nbsp;al&nbsp;dolor,&nbsp;lo&nbsp;que requiere ser solucionado&nbsp;(el autoengaño nos paraliza) y, finalmente,&nbsp;al&nbsp;llamado a la acción (debemos&nbsp;actuar&nbsp;sin nostalgia).&nbsp;No se&nbsp;trata de una estructuración&nbsp;meramente&nbsp;estética o casual:&nbsp;con ella&nbsp;genera&nbsp;una alteración intensa de los pensamientos y de las emociones de sus interlocutores -lo que se conoce como&nbsp;“urgencia cognitiva” y, en consecuencia,&nbsp;una respuesta&nbsp;positiva&nbsp;inmediata&nbsp;en quienes lo escuchan.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Liderazgo articulador: influencia sin imposición</strong>&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Carney, desde el título del discurso —<em>Principled&nbsp;and&nbsp;Pragmatic</em>—&nbsp;da cuenta del asunto&nbsp;central&nbsp;de&nbsp;su narrativa, que constituye una de las principales tensiones del liderazgo:&nbsp;¿se debe ser fiel a los principios, o hay que adaptarse al entorno&nbsp;a toda costa?&nbsp;Como resulta evidente en el&nbsp;discurso, el primer ministro&nbsp;canadiense de ninguna manera renuncia a&nbsp;sus&nbsp;valores,&nbsp;pero tampoco&nbsp;se aferra&nbsp;a ellos&nbsp;al punto que deba&nbsp;despreciar el contexto en el que&nbsp;su&nbsp;gobierno&nbsp;tiene&nbsp;lugar.&nbsp;Más bien,&nbsp;interpreta señales&nbsp;poco claras&nbsp;de ese entorno para encontrar una nueva posibilidad&nbsp;de significado: el poder duro&nbsp;y apoyado en la fuerza&nbsp;ha regresado; con ello,&nbsp;la interdependencia&nbsp;debe&nbsp;ser&nbsp;un&nbsp;arma&nbsp;en un mundo en el que la&nbsp;cooperación&nbsp;entre vecinos geográficos&nbsp;ya no está garantizada.&nbsp;Al decirlo&nbsp;de esta manera, clara y sin atenuantes,&nbsp;ofrece&nbsp;un diagnóstico,&nbsp;que sorprende al&nbsp;interlocutor pero que también le hace desear dar con&nbsp;nuevas alternativas y&nbsp;soluciones. Este es uno de los&nbsp;elementos&nbsp;claves de su&nbsp;liderazgo: motiva&nbsp;para&nbsp;propiciar un cambio&nbsp;y&nbsp;para proponer&nbsp;una&nbsp;visión compartida de crecimiento.<strong>&nbsp;</strong>&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El valor de la verdad</strong>&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Carney, sin duda,&nbsp;asumió&nbsp;un costo&nbsp;político&nbsp;al hablar de esta manera: sus palabras no fueron&nbsp;conciliatorias&nbsp;o&nbsp;decorativas, como suele hacerse en escenarios de este tipo; no se quedó en la nostalgia de un pasado que pareciera mejor&nbsp;(la&nbsp;nostalgia difícilmente constituye una estrategia efectiva de liderazgo).&nbsp;Más bien, describió&nbsp;una&nbsp;realidad&nbsp;del presente político&nbsp;y, con ello, interpeló las creencias arraigadas en la comunidad internacional,&nbsp;para ponerlas en duda. Combinó, con una mezcla&nbsp;difícil de lograr,&nbsp;valentía,&nbsp;sobriedad y claridad.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para&nbsp;Carney, liderar en el contexto actual&nbsp;no significa intentar regresar a un orden perdido&nbsp;en el pasado; se trata&nbsp;de&nbsp;ofrecer&nbsp;una nueva dirección&nbsp;en medio&nbsp;de una realidad en constante ruptura.&nbsp;Y su propuesta, marcada por la honestidad y la claridad conceptual,&nbsp;contiene&nbsp;una verdad&nbsp;que el público necesita.&nbsp;Además,&nbsp;su estilo, sobrio y pausado,&nbsp;le da el carácter&nbsp;y la confianza&nbsp;que sobresale en un entorno de incertidumbre y crisis.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><a href="https://www.cesa.edu.co/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Colegio de Estudios Superiores de Administración – CESA</a></strong></p>
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        <author>CESA</author>
                    <category>Colegio de Estudios Superiores de Administración</category>
                    <category>Educación</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=126859</guid>
        <pubDate>Fri, 13 Mar 2026 22:49:53 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Liderar en tiempos de ruptura: el discurso de Mark Carney en Davos y el liderazgo contemporáneo ]]></media:description>
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                            </item>
        <item>
        <title>El problema no es la falta de líderes, sino el exceso de protagonismo</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/educacion/lideres-exceso-protagonismo-liderazgo-cesa/</link>
        <description><![CDATA[<p>Un análisis de cómo el protagonismo en líderes puede debilitar el liderazgo real y afectar el desarrollo de los equipos y las organizaciones.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-post-author"><div class="wp-block-post-author__avatar"><img alt='' src='https://secure.gravatar.com/avatar/508fa9a72fc3a2c29b947d60d85344e390425c778a41ef41306a11ec5c43fc74?s=48&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/508fa9a72fc3a2c29b947d60d85344e390425c778a41ef41306a11ec5c43fc74?s=96&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-48 photo' height='48' width='48' /></div><div class="wp-block-post-author__content"><p class="wp-block-post-author__byline">Rodrigo Arturo Zárate &#8211; Profesor investigador</p><p class="wp-block-post-author__name">CESA</p></div></div>


<p class="wp-block-paragraph">En demasiadas organizaciones, el liderazgo se ha ido confundiendo con protagonismo. Se valora al directivo visible, al que habla más fuerte, al que ocupa el centro de la escena. Sin embargo, en un entorno empresarial marcado por la complejidad, la incertidumbre y la velocidad del cambio, esa confusión no solo es un error conceptual: es un riesgo estratégico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El protagonismo pone el foco en la persona; el liderazgo auténtico lo pone en el propósito y en la capacidad colectiva. El primero busca reconocimiento inmediato; el segundo construye resultados sostenibles. El líder protagonista necesita ser visto; el líder verdadero necesita que las cosas sucedan, incluso cuando nadie lo está mirando.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la alta dirección, esta diferencia es crítica. Cuando el liderazgo se ejerce desde el ego, las conversaciones se empobrecen, las decisiones se concentran y el talento se retrae. Los equipos dejan de pensar para empezar a obedecer. Se protege la imagen personal, pero se debilita la organización. El protagonismo genera dependencia; el liderazgo genera capacidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aquí el rol del CEO es determinante. Reconocer cuándo sus directivos no están buscando protagonismo, sino formando nuevos líderes, es una señal cultural poderosa. Ese comportamiento no solo debe ser valorado, sino explícitamente recompensado. Que un líder no busque el centro del escenario no es un rasgo individual aislado; es una cultura que se construye deliberadamente, con el ejemplo y con sistemas de reconocimiento coherentes. Las organizaciones que premian el impacto duradero, y no la visibilidad personal, envían un mensaje claro sobre el tipo de liderazgo que esperan y necesitan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El liderazgo real exige renuncias conscientes. Implica escuchar más de lo que se habla, preguntar más de lo que se afirma y aceptar que las mejores ideas no siempre provienen del cargo más alto. Esto no es debilidad ni pérdida de poder; es una forma más sofisticada de ejercerlo. La autoridad que no necesita exhibirse es, paradójicamente, la más sólida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los líderes que entienden esto construyen organizaciones más resilientes. No buscan ser imprescindibles, sino desarrollar criterio en otros. No acumulan decisiones, sino que expanden capacidad. No forman seguidores, forman líderes. Y en lugar de dejar vacíos cuando se van, dejan sistemas que funcionan mejor sin ellos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En tiempos de transformación, la alta dirección enfrenta un dilema silencioso: elegir entre ser protagonista en el corto plazo o arquitecto del largo plazo. El primero ofrece visibilidad; el segundo, legado. El primero alimenta el ego; el segundo fortalece la organización.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy, más que nunca, las empresas necesitan líderes que entiendan que el liderazgo no se mide por cuántas veces hablan en una reunión, sino por la calidad de las conversaciones que habilitan. No por el foco que atraen, sino por el rumbo que sostienen. Porque al final, el verdadero liderazgo no ocupa el escenario: <strong>construye futuro</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><a href="https://www.cesa.edu.co/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Colegio de Estudios Superiores de Administración – CESA</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>CESA</author>
                    <category>Colegio de Estudios Superiores de Administración</category>
                    <category>Educación</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=126605</guid>
        <pubDate>Fri, 06 Mar 2026 21:43:42 +0000</pubDate>
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                            </item>
        <item>
        <title>Después de Davos 2026: la consolidación de narrativas capaces de cambiar la conversación global</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/educacion/davos-foro-economico-mundial-2026-consolidacion-narrativas-capaces-cambiar-conversacion-global/</link>
        <description><![CDATA[<p>Tras Davos, el panorama global muestra cambios profundos que están redefiniendo las prioridades económicas, tecnológicas y estratégicas del mundo.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-post-author"><div class="wp-block-post-author__avatar"><img alt='' src='https://secure.gravatar.com/avatar/508fa9a72fc3a2c29b947d60d85344e390425c778a41ef41306a11ec5c43fc74?s=48&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/508fa9a72fc3a2c29b947d60d85344e390425c778a41ef41306a11ec5c43fc74?s=96&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-48 photo' height='48' width='48' /></div><div class="wp-block-post-author__content"><p class="wp-block-post-author__byline">Adela Vélez Rolón PhD &#8211; Profesora investigadora</p><p class="wp-block-post-author__name">CESA</p></div></div>


<p class="wp-block-paragraph">Davos terminó hace varias semanas. Pero lo que queda es lo verdaderamente importante. La conversación global empieza a darse sobre interrogantes que hoy ocupan el centro del debate mundial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La reunión anual del Foro Económico Mundial, realizada en enero y que ya cumple su 56ª edición, se ha consolidado como un espacio donde líderes de distintos sectores debaten los grandes desafíos globales, funcionando como un radar de señales —algunas tempranas, otras más evidentes— sobre los cambios en curso. Este año estuvo precedida por la <a href="https://www.cesa.edu.co/news/claves-global-risks-report-2026-vision-estrategica-contextos-complejos/">publicación del Informe de Riesgos Globales 2026</a>, que anticipó con mayor claridad las principales preocupaciones mundiales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El informe es contundente: la incertidumbre es estructural. En el corto plazo dominan las confrontaciones geopolíticas, la desinformación y la polarización social. Los riesgos ambientales, aunque persistentes, se proyectan como las principales amenazas a largo plazo —lo cual también debería alertarnos—.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Primera señal: <strong> La inteligencia artificial</strong> no es un tema nuevo, pero sí se consolidó como el eje central de la conversación. El debate ya no gira únicamente en torno a su adopción, sino a su capacidad real de generar valor económico, de construirse sobre principios sólidos de confianza y gobernanza, y de redefinir el futuro del trabajo —y, de manera aún más profunda, el de las profesiones—. En este punto conviene observar con atención el caso de China, que ha asumido con claridad que la formación es parte de su arquitectura estratégica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A ello se suma un desafío menos visible pero determinante: la enorme demanda energética que exige la expansión de la IA, lo que obliga a repensar la infraestructura que la hará posible. Así, la discusión dejó de ser tecnológica para convertirse en estratégica. No se trata solo de usar inteligencia artificial, sino de posicionarse frente a ella. En ese contexto, también merece seguimiento lo que ocurre en India, cuyos movimientos recientes buscan influir en la gobernanza e infraestructura global de esta tecnología.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Segunda señal: Más allá de los temas tecnológicos, en Davos emergió una conversación más incómoda y profundamente humana: <strong>¿estamos preparando líderes capaces de navegar la incertidumbre?</strong> La respuesta no tranquiliza. Los cambios avanzan más rápido que nuestra capacidad de formar líderes capaces de tomar decisiones frente a la reconfiguración geopolítica, la disrupción tecnológica, la transición energética y la presión del cambio climático, entre muchas otras tensiones. Una de las conclusiones más relevantes en este sentido, fue que el liderazgo no consiste en tener todas las respuestas, sino en saber formular las preguntas correctas y aprender a interpretar las señales antes de que se conviertan en crisis.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El problema no es solo percepción. El Global Leadership Forecast 2025 señala que menos del 30 % de las organizaciones considera tener líderes preparados para los desafíos venideros. A ello se suma una erosión sostenida de la confianza pública en quienes toman decisiones. La brecha no es tecnológica; es directiva.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La tercera señal confirma lo que el propio Foro había anticipado como riesgo central: <strong>las tensiones geopolíticas no son coyunturales, son estructurales</strong>. La petición a que las llamadas “potencias medias” asuman un papel más activo no responde a un gesto diplomático, sino a un reacomodo profundo del poder económico y estratégico. El debate sobre Groenlandia, lejos de ser anecdótico, fue revelador: minerales críticos, rutas comerciales y seguridad energética han vuelto al centro de la agenda global. La discusión ya no es ideológica; es material.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese contexto, las estrategias se están reescribiendo. Europa avanza en su autonomía estratégica; Canadá refuerza controles sobre sectores críticos; India invierte en infraestructura y gobernanza en inteligencia artificial. El común denominador es claro: ya no se planifica bajo el supuesto de estabilidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La cuarta señal redefine un concepto que usamos con ligereza: <strong>resiliencia</strong>. Durante años se entendió como la capacidad de resistir crisis. En Davos se habló de algo distinto: crecer en medio de la incertidumbre. No se trata solo de absorber choques, sino de desarrollar capacidades que permitan aprovecharlos. En América Latina solemos celebrar la resistencia; menos frecuente es invertir en adaptabilidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La quinta señal puede ser la más subestimada, pero es quizá aquella en la que deberían redoblarse esfuerzos y recursos: la economía del cerebro o capital cerebral. No se trata únicamente de salud mental, sino de un sistema complejo que integra longevidad, capacidades cognitivas, habilidades socioemocionales y calidad educativa como fundamentos del desarrollo económico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es así, que frente al impacto de la automatización, las ventajas competitivas tienden a volverse más humanas. El Foro Económico Mundial advierte que el 44 % de las habilidades laborales cambiará en los próximos cinco años, y que las competencias más demandadas serán precisamente analíticas, adaptativas y sociales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El desafío es mayor, según la Organización Mundial de la Salud, la depresión y la ansiedad le cuestan a la economía global cerca de 1 billón de dólares anuales en productividad perdida. Y, para 2030, el mundo entrará en una fase en la que las personas mayores de 60 años representarán una proporción histórica de la población global.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es decir, la economía del cerebro deja de ser un asunto sectorial para convertirse en una variable macroeconómica que debería incorporarse en la fórmula del crecimiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Davos no se entregan soluciones; se abren conversaciones. La pregunta entonces es: ¿estamos leyendo sus señales con la seriedad suficiente? Ya que el riesgo no es que el mundo cambie, sino reaccionar tarde.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y la pregunta de fondo es más amplia: ¿están preparadas las empresas, gobiernos, instituciones y ciudadanos?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><a href="https://www.cesa.edu.co/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Colegio de Estudios Superiores de Administración &#8211; CESA</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>CESA</author>
                    <category>Colegio de Estudios Superiores de Administración</category>
                    <category>Educación</category>
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        <pubDate>Fri, 27 Feb 2026 23:01:18 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Después de Davos 2026: la consolidación de narrativas capaces de cambiar la conversación global]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">CESA</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Elkarlotzen: CESA y Universidad de Deusto en España lideran iniciativa para reducir la vulnerabilidad económica de migrantes a través del emprendimiento</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/educacion/emprendimiento-migrantes-cesa-elkarlotzen-universidad-deusto-espana-vulnerabilidad-economica/</link>
        <description><![CDATA[<p>Elkarlotzen conecta migrantes latinoamericanos y mentores senior para impulsar emprendimientos con impacto social e integración real.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-post-author"><div class="wp-block-post-author__avatar"><img alt='' src='https://secure.gravatar.com/avatar/508fa9a72fc3a2c29b947d60d85344e390425c778a41ef41306a11ec5c43fc74?s=48&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/508fa9a72fc3a2c29b947d60d85344e390425c778a41ef41306a11ec5c43fc74?s=96&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-48 photo' height='48' width='48' /></div><div class="wp-block-post-author__content"><p class="wp-block-post-author__byline">Andreina Moros Ochoa Ph.D – Pofesora investigadora</p><p class="wp-block-post-author__name">CESA</p></div></div>


<p class="wp-block-paragraph"><strong>Elkarlotzen es un proyecto de investigación–acción que promueve la alfabetización emprendedora y el emprendimiento social entre migrantes latinoamericanos y mentores senior en el País Vasco, España.</strong> Se trata de una propuesta internacional, intercultural e intergeneracional liderada académicamente por la <a href="https://www.deusto.es/es/inicio" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Universidad de Deusto</a> y el <a href="https://www.cesa.edu.co/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Colegio de Estudios Superiores de Administración &#8211; CESA.</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">El proyecto cuenta con aliados estratégicos como <a href="https://www.linkedin.com/company/serenior-jubilaci%C3%B3n/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Serenior</a>;  <a href="https://www.dymeinstitute.com/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Instituto DYME</a>, <a href="https://perfilesycapacidades.javeriana.edu.co/es/organisations/cinnco-conocimiento-innovaci%C3%B3n-y-competitividad/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Pontificia Universidad Javeriana</a>, <a href="https://www.secot.org/category/delegaciones/bilbao/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">SECOT</a>, <a href="https://mujeresmigradasemprendedoras.org/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Asociación de Mujeres Migradas Emprendedoras</a>; <a href="https://hazikoop.coop/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">HaziKoop</a>  y el <a href="https://www.coiib.eus/inicio" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Bizkaia</a>. <strong>Elkarlotzen combina formación de formadores, mentoría intergeneracional y prácticas sociales para fortalecer la inclusión productiva.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Migración creciente y barreras para emprender</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Elkarlotzen surge como respuesta a un fenómeno demográfico creciente. Según el Observatorio Vasco de Inmigración, <strong>en 2025 el País Vasco registró 316.942 personas de origen extranjero, equivalentes al 14,1 % de la población total; el 74,8 % del incremento provino de América Latina.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Estas comunidades enfrentan <strong>barreras de inclusión social, económica y productiva, baja participación en redes de apoyo y acceso limitado a formación.</strong> Aunque muchas personas han emprendido en sus países de origen o tienen potencial para hacerlo, carecen de herramientas para evaluar riesgos y viabilidad. A ello se suma el desajuste entre los modelos de negocio de sus países y el ecosistema vasco, así como vulnerabilidades derivadas de decisiones poco informadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Frente a este panorama, Elkarlotzen se presenta como una respuesta estructurada y ética orientada a asumir riesgos controlados y generar impacto social positivo.</strong> Su propósito es reducir la vulnerabilidad económica y social mediante formación contextualizada y conexión con el ecosistema emprendedor vasco, apoyada por mentoría senior que facilita la transferencia de conocimiento y el desarrollo de modelos de negocio sostenibles.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Aprender, compartir experiencia y tomar decisiones informadas</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El proyecto se fundamenta en una visión integral del emprendimiento que promueve inclusión social y envejecimiento activo.</strong> Reconoce que las personas mayores pueden emprender, liderar procesos comunitarios y transferir conocimientos mediante aprendizaje–servicio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Elkarlotzen impulsa el intercambio sistemático de saberes, la formación de formadores y el emprendimiento social como mecanismo de empoderamiento y transformación.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Su objetivo general es desarrollar e implementar un modelo integral de formación y acompañamiento </strong>para que las personas migrantes tomen decisiones emprendedoras informadas y se integren de manera sostenible al ecosistema emprendedor vasco.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Entre sus objetivos específicos se encuentran:</strong></p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Diagnosticar necesidades formativas</li>



<li>Generar conocimiento aplicado mediante investigación–acción</li>



<li>Fomentar la colaboración intergeneracional</li>



<li>Facilitar la integración en redes institucionales</li>



<li>Sistematizar y divulgar resultados</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">El enfoque evita el discurso simplista de <strong>“emprender o nada” </strong>y promueve el emprendimiento como un proyecto de vida informado.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Así funciona el programa</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El programa articula la experiencia de personas académicas, profesionales vascos senior con la formación de formadores,</strong> quienes posteriormente transfieren conocimientos mediante mentorías a emprendedores latinoamericanos bajo el modelo de Aprendizaje-Servicio.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El proyecto, iniciado a mediados de 2025</strong> y diseñado para dos años, contempla tres fases:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Primera fase</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Incluye el mapeo de colectivos migrantes y mentores senior,</strong> selección de espacios formativos y presentación de metodologías como:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>DYME</strong> (Desarrolla tu Modelo de Emprendimiento), que permite validar ideas y diseñar modelos de negocio en diez pasos</li>



<li><strong>DYMME </strong>(Desarrollando tu Modelo de Marketing desde la Experiencia), orientado a fortalecer estrategias de marketing en proyectos en marcha</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Segunda fase</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Comprende la formación de formadores y emprendedores.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Los mentores senior se capacitan en <a href="https://ideasforlife.cesa.edu.co/gpd-ensenanza-y-aprendizaje-del-emprendimiento-en-la-era-de-la-innovacion-9786287756076-688b9216449a2.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">la enseñanza y aprendizaje del emprendimiento</a></li>



<li>Las personas emprendedoras trabajan de forma autónoma en desafíos metodológicos.</li>



<li>Se asignan mentores senior para acompañamiento durante seis meses, con evaluación continua y presentación periódica de avances.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Entre diciembre de 2025 y enero de 2026 se realizó la formación de emprendedores y mentores y la posterior asignación para el acompañamiento (de acuerdo con su experiencia e intereses).</strong> Actualmente, los participantes avanzan en sus proyectos con el proceso de mentorías. En este año, también tendrán formaciones puntuales de personas expertas en:&nbsp; finanzas básicas, aspectos legales, marca personal y gestión de redes sociales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es importante resaltar que desde el inicio del proyecto se evidencian los siguientes logros: <strong>Dos personas ya han puesto en marcha sus emprendimientos (como autónomas) con resultados positivos iniciales y una persona constituyó formalmente una asociación como una red de mujeres y cuidados comunitarios.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Tercera fase</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Se acompaña el desarrollo de los emprendimientos y se consolida la comunidad Elkarlotzen </strong>para fomentar colaboración y conectar a los participantes con instituciones del ecosistema emprendedor vasco.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Paralelamente, el proyecto explora oportunidades de financiación para garantizar continuidad, transferencia a comunidades vulnerables y difusión de resultados.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El aporte del CESA y el trabajo en alianza</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La participación del CESA, aporta en el diseño y desarrollo académico del proyecto y lidera la formación en una de las metodologías implementadas.</strong> En el desarrollo de este proyecto, es crucial la presentación de las metodologías <strong>DYME‑DYMME</strong> a mentores y emprendedores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La docente investigadora del CESA Andreina Moros Ochoa Ph.D hace parte del Grupo de Estudios en Administración (GEA), que desde 2005 promueve investigación de alto impacto y posee la categoría&nbsp;A1 de MINCIENCIAS, <strong>lo que permite fortalecer las redes al integrar la investigación con la acción y fortalecer las redes con sectores públicos y privados,</strong> posicionando la experiencia, en emprendimiento e innovación, en contextos internacionales.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La intervención del CESA también garantiza un enfoque latinoamericano en la adaptación de las metodologías a la realidad de personas migradas de Colombia, Venezuela, Nicaragua y Honduras que buscan emprender en el País Vasco (quienes participan actualmente en el programa). </strong>Complementa los aportes del Instituto&nbsp;DYME, responsable del desarrollo de las metodologías y de la formación de formadores, la Universidad de Deusto y la Pontificia Universidad Javeriana, que brindan apoyo logístico y académico.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Impactos que van más allá del emprendimiento</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Elkarlotzen proyecta <strong>impactos sociales, económicos y académicos.</strong></p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Social:</strong> reducir vulnerabilidad económica, fortalecer autogestión y tejido comunitario.</li>



<li><strong>Económico:</strong> promover emprendimientos sostenibles e integración al mercado local.</li>



<li><strong>Académico:</strong> generar conocimiento transferible y modelos replicables.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Este proyecto encarna la esencia de la investigación acción: un proceso en el que la academia, sector público y privado y la comunidad trabajan juntos para transformar la realidad mientras generan conocimiento. La combinación de mentoría intergeneracional, adaptación cultural y rigor académico demuestra que la investigación aplicada puede tener un impacto tangible en la vida de personas vulnerables”,</em> afirma Andreina Moros Ph.D, docente investigadora del CESA.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Elkarlotzen no se limita a enseñar a emprender:</strong> promueve decisiones informadas y evita que el emprendimiento se convierta en un recurso desesperado. Además, fortalece la cooperación científica entre América y Europa.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Una apuesta por la inclusión y la cooperación internacional</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La participación del CESA reafirma su <strong>compromiso con la innovación social y la internacionalización de la investigación.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“La experiencia del equipo académico se integra en un proyecto que atiende un desafío real: la inclusión de personas migrantes latinoamericanos en el País Vasco. Esto es posible gracias a la metodología de formación de formadores, que multiplica los conocimientos de los mentores senior y genera un efecto cascada en la comunidad”,</em> comenta la investigadora.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En un contexto donde migración y emprendimiento suelen politizarse, <strong>Elkarlotzen demuestra que la investigación aplicada puede generar soluciones concretas y tender puentes interculturales e intergeneracionales.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La documentación y análisis de resultados permitirán <strong>replicar el modelo en otros territorios </strong>y posicionar iniciativas que combinan ciencia, acción y valores comunitarios.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“El éxito de este proyecto no solo dependerá de los fondos y las alianzas, sino de la voluntad de entrelazar competencias para emprender y del reconocimiento de que cada persona trae conocimientos y sueños que pueden enriquecer el tejido social y económico”, </em>concluye la investigadora.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>CESA</author>
                    <category>Colegio de Estudios Superiores de Administración</category>
                    <category>Educación</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125936</guid>
        <pubDate>Fri, 20 Feb 2026 20:08:21 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">CESA</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Consejo tardío: una factura con corte a viernes 13 </title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/educacion/salario-minimo-2026-consejo-tardio-factura-corte-viernes-13/</link>
        <description><![CDATA[<p>Tarde llegó este viernes 13 para el decreto que fijó el alza del salario mínimo para 2026. Y cuando digo “tarde”, no es una licencia literaria,&nbsp;ya corrió enero, se firmaron contratos, se ajustaron nóminas, se cerraron presupuestos y se recalcularon tarifas. Como suele pasar cuando el ruido regulatorio muerde los talones, las empresas se alistaron [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-post-author"><div class="wp-block-post-author__avatar"><img alt='' src='https://secure.gravatar.com/avatar/508fa9a72fc3a2c29b947d60d85344e390425c778a41ef41306a11ec5c43fc74?s=48&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/508fa9a72fc3a2c29b947d60d85344e390425c778a41ef41306a11ec5c43fc74?s=96&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-48 photo' height='48' width='48' /></div><div class="wp-block-post-author__content"><p class="wp-block-post-author__byline">Alfredo Contreras E., Ph.D.- Docente investigador del CESA</p><p class="wp-block-post-author__name">CESA</p></div></div>


<p class="wp-block-paragraph">Tarde llegó este viernes 13 para el decreto que fijó el alza del salario mínimo para 2026. Y cuando digo “tarde”, no es una licencia literaria,&nbsp;ya corrió enero, se firmaron contratos, se ajustaron nóminas, se cerraron presupuestos y se recalcularon tarifas. Como suele pasar cuando el ruido regulatorio muerde los talones, las empresas se alistaron para lo peor, piden a sus financieros hacer&nbsp;milagros con Excel y&nbsp;todos a&nbsp;rezar.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo más delicado es que todavía no podemos dimensionar cuántos empleos se han escurrido entre los dedos en estas primeras semanas, pero sí conocemos el tamaño del susto. Las advertencias fueron feroces. Fedesarrollo habló de una posible destrucción de 600.000 empleos formales, Bancolombia subió la apuesta a 730.000 y Fenalco cerró la cuenta en torno a los 772.000. Nadie quería que este escenario se cumpliera y, aunque los ojos estaban puestos en el Consejo de Estado, la realidad no se detiene a esperar fallos judiciales. Algunas empresas empezaron a recortar desde diciembre, otras cruzaron los dedos por una decisión en la primera quincena de enero, y las más optimistas confiaron en que el fallo llegaría antes de terminar el mes.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El regaño institucional</strong>&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El fallo definitivo no ha llegado, pero ya tenemos una suspensión provisional. Es, en términos llanos, un regaño institucional. Un recordatorio de que en democracia las cosas no se hacen a la brava. El Gobierno tiene ahora ocho días para expedir un nuevo decreto transitorio y evitar el caos.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Vale recordar que fijar el salario por decreto no es, por sí mismo, un pecado mortal. Es la salida legal cuando centrales obreras y gremios no logran un acuerdo al 15 de diciembre. Sin embargo, determinar no es lo mismo que soñar o “leer el chocolate”. La ley exige que el aumento esté atado a la inflación, la productividad y una justificación técnica sólida. No basta con decir que es lo justo. Porque cuando un decreto carece de contabilidad, el mercado no se sienta a discutirlo, lo descuenta. Y la nómina, como ya vimos, no espera a que salga el auto con sello y radicado.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Una esperanza con la factura ya pagada</strong>&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta noticia llega con un aire de esperanza tardía. Esperanza de que el ajuste no se convierta en una inercia de precios al alza y que, al aliviarse la presión, el Banco de la República no tenga que apagar el incendio a la fuerza con tasas de interés prohibitivas. Porque la inflación es traicionera. Empieza como una chispa manejable, pero cuando agarra techo, sofocarla es un proceso lento, carísimo y socialmente doloroso.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, el problema es que esta esperanza llega con la factura ya pagada. En el mundo real no existe el “Ctrl&nbsp;+ Z”. Si una empresa congeló vacantes, recortó turnos o migró hacia la informalidad&nbsp;por miedo al costo, esa decisión no se revierte automáticamente solo porque el decreto se suspenda. A esto los economistas lo llaman histéresis laboral, pero en la calle se llama cicatriz. Se pierden trayectorias, se rompe la confianza y el mercado no vuelve al mismo punto inicial solo porque cambió el titular de la noticia.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El dilema de lo “bonito” en el papel</strong>&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">No solo fue el empleo. Quedaron atrás presupuestos rearmados y contratos renegociados que ya se indexaron. En paralelo, el sistema financiero, que reacciona más rápido que nadie, ya se puso a la defensiva, encareciendo el crédito ante la incertidumbre.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es difícil explicarle a un trabajador por qué un aumento que se ve tan bonito en el papel puede ser su mayor riesgo. Decirlo suena casi ofensivo, como si le estuviéramos quitando el dulce de la boca. Pero ahí reside el dilema. El aumento se siente como un premio inmediato, mientras que los costos llegan con rezago y se reparten de forma desigual. Algunos los verán en el mercado más caro, otros en intereses más duros, y los más vulnerables en lo único que no se puede maquillar con un decreto: la pérdida de su puesto de trabajo.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al final, la discusión es ingrata. Lo que hoy se vende como justicia social, mañana puede amanecer convertido en riesgo económico. Y cuando aparece la factura, ya nadie quiere reconocer quién organizó la fiesta.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>CESA &#8211; Colegio de Estudios Superiores de Administración </strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>CESA</author>
                    <category>Educación</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125845</guid>
        <pubDate>Sun, 15 Feb 2026 21:11:52 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Consejo tardío: una factura con corte a viernes 13 ]]></media:description>
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