<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
    xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
    xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
    xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
    xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
    xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
    xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
    xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"
    >

<channel>
    <title>Blogs El Espectador</title>
    <link></link>
    <atom:link href="https://blogs.elespectador.com/author/a_velasquez/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Mon, 21 Sep 2026 02:00:58 +0000</lastBuildDate>
    <language>es-CO</language>
    <sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
    <sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
    <generator>https://wordpress.org/?v=7.1.1</generator>

<image>
	<url>https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2024/09/cropped-favicon-96.png?w=32</url>
	<title>Alexander Velásquez, Author at Blogs El Espectador</title>
	<link></link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
<site xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">256899664</site>        <item>
        <title>Abelardo y la prensa cortesana</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/abelardo-y-la-prensa-cortesana/</link>
        <description><![CDATA[<p>El presidente graduó a unos medios de “amigos”, dando a entender que otros son enemigos, como si pretendiera diezmar el poder del “cuarto poder”. Cualquier amenaza a la libertad de prensa, se combate con un periodismo capaz de irritar a los poderosos, no de confabularse con ellos. ¿Estamos en la era del periodismo low-cost?</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-1 wp-block-paragraph"><em>“En el entorno político actual hay una falta de respeto por la independencia de la prensa. Y hay una disposición a atacar a los periodistas por informar. Todo ello contribuye a formar un ambiente aterrador para los periodistas y las fuentes”:</em> <strong>Ronald Farrow, Premio Pulitzer al Servicio Público (2018).</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Amanecimos con la noticia de que no hay noticias, porque están prohibidas las ruedas de prensa en este gobierno. Si eso no es obstrucción al periodismo, ¿Qué es?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay una agresión evidente contra la prensa y un saboteo al derecho a la información. &nbsp;¿Por qué el país no está conversando sobre esto? ¿Por qué algunos opinadores, siendo periodistas, parecen estar del lado del poder y no de la prensa?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ciertos columnistas de El Tiempo, por ejemplo, parecen más bien asesores de imagen del presidente Abelardo De la Espriella, cual cortesanos. Tres botones para la muestra, porque el espacio es corto para juntarlos a todos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En una de sus columnas, la abogada María Isabel Rueda, experiodista ella, en lugar de defender a la prensa de los atropellos del presidente, le manda a decir -palabras más, palabras menos- que su éxito consistirá en comunicar bien los mensajes. Y le recuerda que para eso está el periodismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Claro, como si la prensa fuera la bella Cenicienta del poder, esa cohorte que aplaudía al rey, incluso cuando el rey era indigno de aplausos.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si Bob Woodward y Carl Bernstein se hubiesen comportado como lisonjeros, el caso Watergate sobre espionaje político no habría existido, y el presidente Richard Nixon jamás habría sido obligado a dimitir. <em>“Los buenos ganaron”,</em> resumió un periodista de la época. The Washington Post alentó a sus reporteros a bucear en las alcantarillas. &nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si <strong>El Espectador</strong> no hubiese investigado y denunciado los malos manejos del Grupo Grancolombiano en los años 80, ese crimen financiero habría quedado impune y los culpables libres, haciendo fiesta con el dinero de los ahorradores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa debe recordarse como lo que es: una de las grandes gestas del periodismo colombiano. Don Guillermo Cano enseñó que se puede ejercer un periodismo aséptico e incorruptible. Sabemos el precio que pagó por estar del lado correcto. La única forma de honrar su memoria y valentía es a través de un periodismo confiable, responsable y ético. Son las tres armas del buen periodista. Saltarse cualquiera, significa amputar el alma del oficio: la confianza del público. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Nos acercamos peligrosamente a una especie de <em>periodismo de bajo costo (low-cost</em>); es decir, sin principios, sin ética, alejado de las buenas prácticas y despojado de todo aquello que es la razón de ser de la prensa: la conciencia crítica y moral de una sociedad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nuestro oficio no existe para ser vil, sino para servir de escudo a la sociedad ante los excesos del gobernante de turno. De eso hablamos cuando hablamos de periodismo independiente. Lo demás ¿es periodismo o habrá que redefinir qué entendemos por periodismo hoy?</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-2 wp-block-paragraph"><strong><em>“Al gobierno le conviene mantener una permanente conversación, diálogo e interlocución con los distintos sectores del país, incluyendo, claro, a los productivos, y una buena forma es que sea a través del periodismo”,</em> </strong>afirma la periodista María Isabel Rueda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El periodismo es un contrapoder, a diferencia del columnismo que suele utilizarse como trinchera ideológica para defender a unos y atacar a otros; es decir, para ejercer el activismo y la oposición de manera simultánea, a veces con más rabia y sesgo que rigor y seriedad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Rueda hace gala de una supuesta independencia: <em>“&#8230;los que informamos y opinamos quedaríamos heridos en la credibilidad, nuestro más valioso patrimonio”.</em> Queda muy mal parada cuando, varias líneas después, sugiere que unos ministros <em>“deben hablar mucho y otros muy poco”</em>. Como quien dice: este de aquí que se calle y el de allá que hable por los demás. Leer para creer.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">​Baste decir que hace rato la señora María Isabel dejó de informar para dedicarse a pontificar sobre lo divino y lo mundano, poniendo en evidencia sus malquerencias políticas. No es la única que cumple bien su papel de cortesana. Desde las páginas de El Tiempo la acompañan Juan Lozano y Mauricio Vargas, cada cual desde su esquina. El doctor Lozano usa su editorial en La FM para hablar como el expolítico que es, aunque nunca se sabe cuánto tiempo le falta para regresar a esas lides o, aún mejor, ingresar a la cómoda vida diplomática, como su abuelo, Juan Lozano y Lozano, quien fue político, periodista, militar y poeta.  </p>



<p class="wp-block-paragraph">Rueda, Vargas y Lozano fueron opositores despiadados durante el gobierno de Petro y ahora actúan como benefactores en el de Abelardo. Ojalá en alguna facultad de comunicación se tomen el trabajo de poner a los estudiantes a analizar el mal llamado “periodismo de opinión” en Colombia. Empecemos por enseñarles que el activismo que muchos ejercen desde las páginas editoriales de los periódicos, incluso desde la radio y la televisión, no es periodismo, por más que utilicen los mismos vehículos para difundirse.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-3"><strong>La prensa es la conciencia crítica y moral de una sociedad.</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">​En su columna dominical “Optimismo sí, pero bien informado”, no hay un solo reproche de María Isabel Rueda al gobierno del “Tigre” por la forma solapada como se impone la censura de prensa en Colombia. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Recoge<a href="https://www.elespectador.com/politica/esta-es-la-directiva-del-gobierno-de-la-espriella-para-tratar-con-medios-de-comunicacion/#google_vignette" data-type="link" data-id="https://www.elespectador.com/politica/esta-es-la-directiva-del-gobierno-de-la-espriella-para-tratar-con-medios-de-comunicacion/#google_vignette"> <strong>El Espectador</strong></a><strong>: </strong><em>“Según lo investigado por este medio, el Gobierno&nbsp;“determinó que no se den ruedas de prensa ni entrevistas a medios que no sean ‘amigos’, salvo que sea para un tema estratégico y previamente autorizado por la presidencia. Asimismo, se le comunicó a los asistentes a la reunión que durante los eventos, recorridos, inspecciones, en donde haya presencia de los medios de comunicación,&nbsp;los ministros solamente podrán dar una declaración (buscando que sea lo más completa posible) pero sin lugar a preguntas”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">La misma semana en que <a href="https://es.euronews.com/2026/09/20/trump-niega-el-acceso-a-la-casa-blanca-a-periodistas-de-cnn-ms-now-y-politico" data-type="link" data-id="https://es.euronews.com/2026/09/20/trump-niega-el-acceso-a-la-casa-blanca-a-periodistas-de-cnn-ms-now-y-politico">Donald Trump les negó el acceso a la Casa Blanca a periodistas de CNN, MS NOW&#8217;y Político</a>, en Colombia el director del DANE fue echado del puesto <a href="https://www.lasillavacia.com/silla-nacional/despido-en-el-dane-abelardo-pone-la-obediencia-y-el-relato-por-encima-del-dato/" data-type="link" data-id="https://www.lasillavacia.com/silla-nacional/despido-en-el-dane-abelardo-pone-la-obediencia-y-el-relato-por-encima-del-dato/">por  incumplir la directiva presidencial que les prohíbe a los altos funcionarios suministrar información a la prensa.</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">En un texto titulado <a href="https://www.elespectador.com/el-magazin-cultural/70-anos-despues-surge-una-nueva-hipotesis-las-llamas-del-fascismo-en-bogota" data-type="link" data-id="https://www.elespectador.com/el-magazin-cultural/70-anos-despues-surge-una-nueva-hipotesis-las-llamas-del-fascismo-en-bogota">“Las llamas del fascismo en Bogotá”</a>, Guillermo Pérez Flórez nos recuerda que las dictaduras empiezan por aniquilar a la oposición y silenciar a la prensa.&nbsp;Esto escribió en 2022 sobre el fatídico día de 1952 en que ardieron los edificios de <strong>El Espectador </strong>y El Tiempo en la capital. <em>“Para algunos sacerdotes, los liberales eran masones, comunistas y ateos, y su eliminación física era legítima”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">En pleno siglo XX no hay que llegar a tales extremos. Basta con poner en la calle a cualquier periodista entrometido. Callarlo o arrinconarlo, sin necesidad de eliminarlo. Está pasando. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y lo más grave es que el gobierno de Abelardo De la Espriella ya logró consolidar una mayoría aplastante en el Congreso, con el respaldo de 186 de las 286 curules que conforman el Senado y la Cámara. Así, cualquier caprichito del señor presidente sería “pan comido”. Ojalá y no.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-4"><strong>El buen periodismo no se tapa la nariz, ni sirve de alfombra para que el presidente pisotee a la prensa.   </strong></h2>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>​Las víctimas del régimen</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Podríamos hacer un retrato <em>havladdo</em> de las primeras víctimas de la censura oficial en el primer año del Tigre; de seguir así, la lista crecerá antes de Navidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los episodios sobre la salida de Camila Zuluaga y Ana Cristina Restrepo de Blu Radio, más la echada del caricaturista <em>Vladdo</em> de Noticias RCN, caerán en el olvido. Quedó flotando en el ambiente la sospecha de que salieron por “ser enemigos”; ni el presidente de la República, ni la emisora, tampoco el canal, se tomaron la molestia de desmentir los rumores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para completar la dicha, gremios como el Círculo de Periodistas de Bogotá, CPB, caminan de puntillas frente al tema. Como quien dice, con esos colegas, para qué enemigos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Vladdo se pasó a la revista Cambio y sobrevive su personaje de Aleida en el diario El Tiempo, una caricatura que en realidad a nadie mortifica. Los trazos de Matador sí atormentaron a Iván Duque y por eso despidieron al caricaturista Julio César González de ese diario en 2023, otra anécdota más para el anecdotario nacional.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-5 wp-block-paragraph"><strong><em>“Creo que informar a la gente es la única esperanza que tenemos”:</em> </strong>Ronald Farrow, periodista estadounidense.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El periodismo no está para ser monedita de oro; debe estar del lado de la sociedad, dispuesto a denunciar los abusos del poder, pase lo que pase, pésele a quien le pese. El gobierno tiene la obligación de hacer bien su tarea. Punto. Y el periodismo debe sentirse obligado a hacer bien la suya. Punto. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que hagan mal el presidente y los suyos, la ciudadanía tiene el derecho de saberlo y el periodismo la obligación sagrada de comunicarlo. Ese es el deber ser de la prensa. Si renuncia a eso, cae en la propaganda</p>



<p class="wp-block-paragraph">​El periodismo no debe prestarse para lavar caras. Su trabajo consiste en descubrir quién usó el tapete para tapar el vómito. El buen periodismo no se tapa la nariz, ni sirve de alfombra para que el presidente pisotee a la prensa. &nbsp;&nbsp;</p>



<h2 class="wp-block-heading has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-6"><strong>Un periódico debe servirle a los ciudadanos para algo más que madurar aguacates.</strong></h2>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>La prensa cortesana</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">​María Isabel Rueda, Juan Lozano y Mauricio Vargas escriben tan parecido que se asemejan hasta en sus odios políticos, los cuales inoculan al lector/elector desde sus tribunas de opinión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​Ninguno de los tres, a pesar de haber vivido del periodismo casi toda su vida, ha planteado una crítica seria y tajante ante el trato descortés del presidente con la prensa, primero como político en campaña y ahora como jefe de Estado en ejercicio.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-7 wp-block-paragraph"><strong><em>“La derrota que el periodismo estaba viviendo frente al poder solo era posible con la connivencia y en ocasiones la participación directa de importantes aliados dentro de los medios”:</em> </strong>David Jiménez, periodista español, ex director del diario El Mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​El más osado de todos es Mauricio Vargas, a quien le dieron página entera de El Tiempo para descargar su veneno contra el expresidente Ernesto Samper por el Proceso 8000. En una carambola mágica ata ese episodio a Gustavo Petro y al excandidato presidencial Iván Cepeda, a quien llama &#8220;senador comunista&#8221;. Si en las redacciones existiera la figura del verificador de datos, esas etiquetas sí tendrían que corregirse por faltara la verdad. Por lo demás, a De la Espriella lo llama abogado a secas, sin reparar en su pasado, ni en su presente que lo ata al señor Alex Saab, quien se declaró culpable de lavar dinero ante la justicia gringa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​Antes de ser director de <em>Semana</em>, Vargas fue consejero de prensa del presidente Cesar Gaviria, lo cual permite concluir que en Colombia periodismo y política se dividen la cama sin reproches, o al menos comparten la misma cobija, sin reparar en lo dañino que son los matrimonios por conveniencia. Si algún periodista se siente libre de pecado, que tire la primera piedra, a ver quién resulta descalabrado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El voto de silencio nunca será una opción para los periodistas. Que lo cortés, no nos quite lo valiente para desenmascarar los excesos de cualquier gobierno, cueste lo que cueste. Si en palacio alguien se cree príncipe, los reporteros no tienen porqué comportarse como&nbsp;bufones.&nbsp;Un periódico debe servirle a los ciudadanos para algo más que madurar aguacates. </p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=133228</guid>
        <pubDate>Sun, 20 Sep 2026 14:25:33 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/PRENSA-CORTESANA.png?w=1024" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Abelardo y la prensa cortesana]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">133228</post-id>    </item>
        <item>
        <title>​El documental de HBO sobre el Proceso 8000</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/el-documental-de-hbo-sobre-el-proceso-8000/</link>
        <description><![CDATA[<p>A 30 años de la publicación del libro “El presidente que se iba a caer”, un documental revive un momento oscuro de la historia colombiana y muestra el trabajo sigiloso de la prensa para destapar escándalos, aunque los finales no siempre sean felices.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-right has-luminous-vivid-amber-background-color has-background wp-block-paragraph"><em>​&#8221;Ahora apuesto a que vas a ser un ciudadano honesto como esos senadores mafiosos (&#8230;) ¿Quieres ser como ellos? No eres como ellos (&#8230;) Son dueños de este maldito país, son gánsteres&#8221;: </em>De la película <strong>The Alto Knights: Mafia y poder</strong><br>(2024⁨) </p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">​En cuatro episodios queda resuelto un pasaje convulso de la historia política de Colombia: la infiltración de dinero de la mafia en la campaña del presidente Ernesto Samper (1994-1998), suceso que retrató el tira y afloja entre la prensa y el poder a finales del siglo XX.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​Mientras los periodistas arriesgaban el pellejo para sacar a la luz todo lo que se descubría, los funcionarios del gobierno capoteaban el temporal: a veces tapaban y otras buscaban la manera de desviar la mirada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​El documental cumple su papel de retratar los sucesos al detalle, en medio de intrigas, asesinatos, acusaciones, conspiraciones y encubrimientos. Trae al presente a personajes tristemente célebres como Santiago Medina, Elizabeth Montoya de Sarria (apodada &#8220;la monita retrechera&#8221;) o Fernando Botero Zea, exministro de Defensa e hijo del pintor Fernando Botero, quien pagó cárcel por enriquecimiento ilícito.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​Por el lado de los buenos aparecen los jueces sin rostro, un fiscal y los tres periodistas que querían repetir la hazaña de <em>Watergate</em>: tumbar al presidente desde la revista <em>Semana</em>: Jorge Lesmes, Édgar Téllez y Mauricio Vargas. Los tres son autores del libro que lleva el mismo nombre del documental, “El presidente que se iba a caer”, publicado en 1996. Los tres fueron intimidados. El testimonio minucioso de Jorge Lesmes conmueve y retrata al reportero sabueso que entiende su oficio, y penetra hasta en los lugares más sórdidos para desenterrar la verdad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​Los realizadores aclaran que invitaron a Botero y a Samper a participar en esta producción, pero ambos declinaron. Es una lástima que no hayan recurrido a otras fuentes que vivieron este episodio desde las entrañas del poder. Entre ellas, el periodista Felipe Zuleta Lleras, quien trabajó para el presidente desde la sombra y en su libro de memorias afirma sin rubor: <em>&#8220;Los conspis arremetían en contra del presidente de una manera violenta. Mauricio Vargas, María Isabel Rueda y Enrique Santos C. estaban entre ellos. El tema era muy jodido porque contaban con el apoyo del embajador gringo en el país, el funesto Myles Frechette. (…) Se creó un comité de crisis que se reunía todos los días en palacio (…) <strong>No hubo un solo día en que no pasara algo malo y se nos ocurriera algo para cambiarle la agenda al país&#8221;.</strong></em></p>



<p class="wp-block-paragraph">​Queda la impresión de que quien sale peor parado en este documental no es el expresidente Samper, sino el propio dueño de la revista Semana, Felipe López Caballero, hijo del expresidente Alfonso López Michelsen. López Caballero alentó a los periodistas a investigar, pero de igual forma engavetó algunas indagaciones por considerar que carecían de suficiente peso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​Como se aclara al final, López Caballero no quiso dar su testimonio, lo que deja en evidencia la incómoda situación de quien tiene la doble condición de dueño de un medio de comunicación que investiga a los poderosos y miembro de la élite bogotana que se crio entre ellos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" height="1024" width="635" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Proeso-8000-2-2.jpg?w=635" alt="" class="wp-image-133215" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Proeso-8000-2-2.jpg 1012w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Proeso-8000-2-2.jpg?resize=186,300 186w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Proeso-8000-2-2.jpg?resize=768,1239 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Proeso-8000-2-2.jpg?resize=635,1024 635w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Proeso-8000-2-2.jpg?resize=952,1536 952w" sizes="(max-width: 635px) 100vw, 635px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, lo que habría podido decir, lo encontré en el libro <strong><em>“Felipe López: El hombre detrás de la revista Semana” </em></strong><em>(2012),</em> cuando le preguntan cómo califica el gobierno de Samper: <em>&#8220;…</em> <em>es una persona muy inteligente y un verdadero liberal de centroizquierda que llegó</em> <em>al poder. Eso en Colombia no es muy común porque los que llegan con esa bandera nunca son de verdad de centroizquierda y los que de verdad lo son nunca llegan. <strong>Si no hubiera sido por el escándalo, se habrían podido hacer cosas de gran peso.</strong> </em><strong><em>Samper logró</em> <em>no caerse, lo que era de por sí una hazaña pues tenía en su contra al gobierno de los Estados Unidos, a la mayoría de los periodistas, a casi todo el sector empresarial y a todo el estrato seis. </em></strong><em>Y fuera de eso tenía al gerente de su campaña, Fernando Botero, y al tesorero, Santiago Medina, acusándolo&#8221;.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">​Quizás una frase de Mauricio Vargas Linares, para la época director de <em>Semana</em>, resume su amargo destino: <strong>&#8220;El presidente que se iba a caer no se cayó y el director que no se iba a caer sí se cayó&#8221;.</strong> López reemplazó a Vargas por Isaac Lee en la dirección.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​Queda el sinsabor de la imagen con la que remata la producción: una persona envuelve aguacates usando la primera plana del periódico <em>El Tiempo</em>, como si con ello el documentalista quisiera decirnos que, al final, la prensa fue de cierta forma derrotada por el Proceso 8000, porque tumbó a un ministro, pero no al presidente.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=133204</guid>
        <pubDate>Sat, 19 Sep 2026 12:46:03 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/OCHO-MIL.jpg?w=1080" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[​El documental de HBO sobre el Proceso 8000]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">133204</post-id>    </item>
        <item>
        <title>Montería está en el mapa de las ciudades visionarias</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/monteria-esta-en-el-mapa-de-las-ciudades-visionarias/</link>
        <description><![CDATA[<p>Montería es hoy un ejemplo de innovación urbana y gestión sostenible para el mundo.  Allí se construye un ecosistema turístico que actuará como amortiguador hídrico para prevenir futuras inundaciones en la zona occidental de la ciudad. La iniciativa fue premiada en Europa. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>​</strong></p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Hugo Fernando Kerguelén García, alcalde de Montería. </em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Montería es hoy la envidia de las capitales de Colombia. Su alcalde, Hugo Karguelén, ingeniero civil de ascendencia libanesa, logró una hazaña: recuperar cuatro lagunas de oxidación abandonadas —a donde iban a parar buena parte de las aguas residuales de la ciudad—, para transformarlas en un nuevo pulmón verde para beneficio de sus casi 600 mil habitantes.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Eran 13 hectáreas, un terreno que nadie quería mirar”,</em>&nbsp;dijo emocionado el mandatario desde Málaga, España, a donde viajó para recibir el premio &#8220;100 Líderes Innovadores&#8221; por este ambicioso proyecto, hoy con nombre y apellido: Parque Botánico Las Lagunas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Ese lugar puso a Montería frente al mundo. Por medio de la restauración ambiental hemos convertido un pasivo en naturaleza, turismo y oportunidades para nuestra gente”,</em> expresó Kerguelén durante su intervención en el foro global <a href="https://greencities.fycma.com/?lang=en" data-type="link" data-id="https://greencities.fycma.com/?lang=en">Greencities 2026</a>, que concluyó este miércoles en la llamada Ciudad de la Costa del Sol.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Allí se reunieron expertos de más de 80 ciudades y municipios que lideran apuestas en materia de sostenibilidad, gestión de residuos, iluminación, digitalización y movilidad, retos que están moldeando las ciudades del futuro desde el presente.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" height="683" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/ALCALDE-DE-MONTERIA-EN-MALAGA-ESPANA.jpeg?w=650" alt="" class="wp-image-133098" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/ALCALDE-DE-MONTERIA-EN-MALAGA-ESPANA.jpeg 1037w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/ALCALDE-DE-MONTERIA-EN-MALAGA-ESPANA.jpeg?resize=300,200 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/ALCALDE-DE-MONTERIA-EN-MALAGA-ESPANA.jpeg?resize=768,512 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/ALCALDE-DE-MONTERIA-EN-MALAGA-ESPANA.jpeg?resize=1024,683 1024w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Hugo Kerguelén es el primer alcalde latinoamericano en ser reconocido con el premio &#8220;100 Líderes Innovadores&#8221; </em></p>



<p class="wp-block-paragraph">“No es el premio de un alcalde. Es el premio de una ciudad que entendió que el obstáculo también es el camino”, dijo el mandatario al recibir la placa de líder innovador <em>“por su compromiso y liderazgo visionario y transformador como referente global”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Montería, la capital de Córdoba, está hoy en el mapa de las ciudades que son la prueba de cómo la voluntad política puede generar soluciones reales para problemas reales, y de cara a escenarios complejos como el cambio climático.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Colombia es mucho más grande que sus postales de siempre. Cuando piensen en Colombia, piensen en Montería, que es una ciudad intermedia de nuestra región Caribe, y también somos Colombia”,&nbsp;</em>concluyó Kerguelén ante un&nbsp;Palacio de Ferias y Congresos de Málaga colmado de gente visionaria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con una inversión cercana a los 90 mil millones de pesos, el Parque Botánico Las Lagunas abrirá sus puertas en 2027. La obra desplegará sus atractivos en un área de 120 mil metros cuadrados con espejos de agua, jardín botánico, mariposario, puente peatonal elevado, mirador y un Centro de Interpretación Ambiental. Para el alcalde, éste será&nbsp;<em>“el&nbsp;</em><em>Central Park de Nueva York pero en el Caribe colombiano”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=133092</guid>
        <pubDate>Wed, 16 Sep 2026 22:09:48 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/ALCALDE-DE-MONTERIA.jpeg?w=1200" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Montería está en el mapa de las ciudades visionarias]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">133092</post-id>    </item>
        <item>
        <title>Ideal: La revista para aristócratas del heredero de Gabo  </title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/ideal-la-revista-para-aristocratas-del-heredero-de-gabo/</link>
        <description><![CDATA[<p>Una revista de papel será siempre motivo de alegría en un mundo cada vez más irreal. Sin embargo, les diré lo que me gustó y no me gustó de Ideal, la revista de Gonzalo García Barcha, el hijo de Gabriel García Márquez y su socio, Felipe Restrepo Pombo, como editor.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Gonzalo García Barcha, uno de los creadores de la revista Ideal. Imagen creada con ayuda de IA. </em></p>



<p class="wp-block-paragraph">No es una puerta, pero suena como tal: chirría, para ser más precisos. O cruje como una ventana de madera y eso me encanta, porque vuelvo a ser el niño que hojea y ojea por el simple placer de ver cómo suena esta publicación de 150 páginas. Desconozco la razón, pero mi ejemplar cruje más a partir de las últimas páginas. Cuestión de la encuadernación, imagino.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​¿Vale la pena? Ciertamente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En un mundo donde lo tangible tiende a desaparecer, celebremos el alumbramiento de una revista en papel. Sin embargo, su precio resulta obsceno para una región tercermundista: 75 mil pesos. Un capricho al alcance de pocos; demasiado pocos. El envío a domicilio no tiene costo adicional si usted vive en Bogotá. </p>



<p class="wp-block-paragraph">​Me pregunto si la imponente publicidad de Rolex al inicio y la de un automóvil de alta gama al final no bastaron para hacer de la publicación algo asequible. Si se queda en mero objeto de deseo, terminará por morir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​Percibo cierto afán mercantilista, acaso un tufillo burgués en la propuesta. Dudo que ese fuera el espíritu que alentaba a Gabriel García Márquez. Paréntesis: En realidad, el Nobel colombiano soñó con un periódico que se llamara <em><a href="https://centrogabo.org/gabo/hablemos-de-gabo/4-ensenanzas-del-periodico-el-otro-para-el-periodismo-de-hoy" data-type="link" data-id="https://centrogabo.org/gabo/hablemos-de-gabo/4-ensenanzas-del-periodico-el-otro-para-el-periodismo-de-hoy">“El Otro”</a></em>. <em>Ideal </em>es algo distinto, empezando porque es revista, no diario, y circulará trimestralmente, según la promesa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Considero también que sus hijos han sabido rentabilizar muy bien el apellido y la herencia del padre. Están en todo su derecho, ni bobos que fueran. Me encantaría saber, por ejemplo, cuánto cobraron por cederle los derechos de <em>Cien años de soledad</em> a Netflix, y si esa cifra, sumada a la pauta publicitaria, no alcanzaba para crear una revista de mayor alcance, como tal vez lo habría deseado el genio de Aracataca.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​Resulta chocante que la publicidad esté reservada a productos de tanto lujo. Da la impresión de que la revista fue concebida para gente pudiente y no para quienes, pudiendo leer, no tienen con qué. Sería un verdadero gesto altruista distribuirla en todas las bibliotecas públicas. Gabito estaría feliz, me atrevo a decir; perdón por lo confianzudo. </p>



<p class="wp-block-paragraph">​Respecto al contenido, la revista cumple sin llegar a sorprender. Es una mezcla entre ficción, no ficción y crítica sobre diversos temas del panorama cultural latinoamericano, más mexicana que colombiana; tuve esa impresión. </p>



<p class="wp-block-paragraph">​Nunca había leído nada del nieto de Gabo, hijo de Gonzalo García Barcha, el creador de este proyecto editorial. Mateo García Elizondo firma el cuento <em>Ángeles y otros demonios</em>, sobre una mujer con el talento pa’llorarle a los muertos. Es un texto con cierta resonancia rulfiana. También está publicado en la edición digital de <em>Granta.</em></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><strong><em>​</em></strong><strong><em>“</em></strong><strong><em>Podrida y llena de moscas, as</em></strong><strong><em>í</em></strong> <strong><em>deb</em></strong><strong><em>í</em></strong><strong><em>a estar esa carne a la que alguna vez le hab</em></strong><strong><em>í</em></strong><strong><em>a hecho el amor</em></strong><strong><em>”</em></strong><strong><em>.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">​Para quienes no disponen de los 75 mil pesos, pueden leer esa historia de forma gratuita <a href="https://share.google/tJ0oOtIcd0AtV98ZQ" data-type="link" data-id="https://share.google/tJ0oOtIcd0AtV98ZQ">aquí:</a></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" height="1024" width="708" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/REVISTA-IDEAL-INTERIOR.jpg?w=650" alt="" class="wp-image-132840" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/REVISTA-IDEAL-INTERIOR.jpg 885w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/REVISTA-IDEAL-INTERIOR.jpg?resize=207,300 207w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/REVISTA-IDEAL-INTERIOR.jpg?resize=768,1111 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/REVISTA-IDEAL-INTERIOR.jpg?resize=708,1024 708w" sizes="(max-width: 708px) 100vw, 708px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">​De admirar el proyecto Péndola, liderado por Malva Flores y su esposo, quienes están digitalizando revistas culturales de México y Latinoamérica, haciéndonos el inmenso favor de alojar numerosos artículos en línea para su lectura libre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​Este es su sitio web:&nbsp;<a href="https://pendola.mx/" target="_blank" rel="noopener">https://pendola.mx/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">​Ojalá en Colombia se emprendiera una quijotada semejante.</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><strong><em>​</em></strong><strong><em>“…</em></strong> <strong><em>quiz</em></strong><strong><em>á</em></strong><strong><em>s el obst</em></strong><strong><em>á</em></strong><strong><em>culo m</em></strong><strong><em>á</em></strong><strong><em>s delicado ha sido el de los derechos de autor. Digitalizar una revista no basta: se necesita autorizaci</em></strong><strong><em>ó</em></strong><strong><em>n para digitalizar sus contenidos. Flores ha resuelto este asunto mediante un trabajo paciente de contactos y negociaciones con editores y colaboradores</em></strong><strong><em>”</em></strong><strong><em>.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">​La crítica de María Múnera sobre la Semana del Arte en Ciudad de México me llamó la atención por el siguiente pasaje:</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><strong><em>“</em></strong><strong><em>Lo</em></strong> <strong><em>ú</em></strong><strong><em>nico que cambia es la bebida que meseros entusiastas reparten por los pasillos, alentando la embriaguez general -estado que puede llevar a m</em></strong><strong><em>á</em></strong><strong><em>s de uno a adquirir obras por motivos bastante m</em></strong><strong><em>á</em></strong><strong><em>s et</em></strong><strong><em>í</em></strong><strong><em>licos que est</em></strong><strong><em>é</em></strong><strong><em>ticos</em></strong><strong><em>”</em></strong><strong><em>.</em></strong><em></em></p>



<p class="wp-block-paragraph">​En consecuencia, me digo, habrá que beber en demasía antes de adquirir el próximo número de Ideal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​En la sección dedicada al <a href="https://www.aena.es/es/premio-narrativa" data-type="link" data-id="https://www.aena.es/es/premio-narrativa">Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana </a>me sorprendió la afirmación de su autora, Alejandra González Romo:</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><strong><em>“</em></strong><strong><em>El Premio Nobel de Literatura, con una dotaci</em></strong><strong><em>ó</em></strong><strong><em>n actual de alrededor de 950.000 euros, sigue siendo el m</em></strong><strong><em>á</em></strong><strong><em>s conocido, aunque ya no es precisamente el m</em></strong><strong><em>á</em></strong><strong><em>s respetado</em></strong><strong><em>”</em></strong><strong><em>.</em></strong><em></em></p>



<p class="wp-block-paragraph">​En el mismo artículo, aparece esta declaración de Rosa Montero que bien podría ser el principio de un debate interesante:</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><strong><em>“</em></strong><strong><em>Hay algo que llevo tiempo notando en la literatura mundial y que me parece preocupante: una tenencia hacia la autoficci</em></strong><strong><em>ó</em></strong><strong><em>n y lo real. Para m</em></strong><strong><em>í</em></strong><strong><em>, es prueba de la falta de verdadero m</em></strong><strong><em>ú</em></strong><strong><em>sculo creativo de nuestra sociedad, que parece vieja y fatigada</em></strong><strong><em>”</em></strong><strong><em>.</em></strong><em></em></p>



<p class="wp-block-paragraph">​Creo que la escritora española exagera. Prometo escribir sobre el tema. </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="1024" width="681" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/PORTADA-IDEAL.jpg?w=650" alt="" class="wp-image-133000" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/PORTADA-IDEAL.jpg 851w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/PORTADA-IDEAL.jpg?resize=199,300 199w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/PORTADA-IDEAL.jpg?resize=768,1155 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/PORTADA-IDEAL.jpg?resize=681,1024 681w" sizes="auto, (max-width: 681px) 100vw, 681px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">​Un buen gancho es el título de la crónica de Sinar Alvarado: “El excremento del diablo”, en alusión a una advertencia premonitoria de Arturo Uslar Pietri. Parece ficción, pero es la tragedia de una Venezuela que en otros tiempos nadaba en abundancia y petróleo; tanto así que allá fue a parar el autor y su familia cuando él apenas gateaba:</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><strong><em>“</em></strong><strong><em>Ese mecanismo de ascenso social expedito produjo milagros que eran inconcebibles en Colombia: padre alba</em></strong><strong><em>ñ</em></strong><strong><em>il, hijo cardi</em></strong><strong><em>ó</em></strong><strong><em>logo (</em></strong><strong><em>…</em></strong><strong><em>) Y entre la poblaci</em></strong><strong><em>ó</em></strong><strong><em>n comenzó a germinar un complejo de superioridad que separó a los venezolanos de sus vecinos menos favorecidos”.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">​“Recuerda que eres humano”, el ensayo de Juan Esteban Constaín sobre la Roma de distintas épocas —extraído de un libro ya publicado—, resulta demasiado enciclopédico para mi gusto. Acumula nombres y fechas que se olvidan pronto. Me quedo con este apunte:</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><strong><em>“…</em></strong> <strong><em>nada impresiona ni conmueve m</em></strong><strong><em>á</em></strong><strong><em>s al peregrino en Roma que esa fusi</em></strong><strong><em>ó</em></strong><strong><em>n desmesurada entre el cristianismo y el paganismo que es la definici</em></strong><strong><em>ó</em></strong><strong><em>n perfecta del catolicismo</em></strong><strong><em>”</em></strong><strong><em>.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">​Pronto me agotó la lectura de <em>El equilibrista</em>, de Jazmina Varela, sin lograr dilucidar si se trataba de ficción o no ficción; quizá porque resulta pesado leer bloques de texto a lo ancho de la página, cuando lo ideal habría sido, quizás, la diagramación en columnas. O tal vez la autora no logró seducirme. </p>



<p class="wp-block-paragraph">​Me entusiasmé con un relato de ciencia ficción sobre Marte, firmado por Michel Nieva, aunque la ilusión duró poco. Una mujer que solicita una visa alienígena tipo 4 tendría que aportar algo más allá de lo que parece casi obvio, pensé:</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><strong><em>“</em></strong><strong><em>El feto, entre humano y porcino, era un amasijo de carne peluda, que se arrastraba dejando a su paso una estela viscosa de blanco aceite</em></strong><strong><em>”</em></strong><strong><em>.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La protagonista se llama Leonora K, imagino que como tributo a Ursula K. Le Guin (1929-2018), la autora estadounidense referente de la ficción especulativa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​De los cinco poemas del poeta dominicano Frank Báez (<em>Desarmando la biblioteca de mi padre</em>), me cautivaron dos líneas del primero.</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><strong><em>“Mi mujer dice que un poema  tiene poesía cuando la hace llorar”.</em></strong></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><strong><em>“</em></strong><strong><em>La poes</em></strong><strong><em>í</em></strong><strong><em>a es un gato que viene cuando le da la gana</em></strong><strong><em>”</em></strong><strong><em>.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">​Merece mención aparte, por su fuerza reveladora, la crónica de la peruana Gabriela Wiener: “Las casas se limpian solas”. Aborda la tortura del desarraigo que arrastra a tantos migrantes a tocar fondo; la paradoja de sentirse forastero hasta en su patria:</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><strong><em>“</em></strong><strong><em>Me di cuenta de que, si quer</em></strong><strong><em>í</em></strong><strong><em>a construir una carrera de periodista y escritora, ten</em></strong><strong><em>í</em></strong><strong><em>a que ser fuera. En Lima me ningunearon, la misoginia y el racismo del medio cultural, su elitismo irremediable, hab</em></strong><strong><em>í</em></strong><strong><em>an terminado por expulsarme de ah</em></strong><strong><em>í”</em></strong><strong><em>. (</em></strong><strong><em>…</em></strong><strong><em>) Ahora estamos escondidas, pero de las redadas del ICE”.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">​Hay más textos en las páginas restantes, pero no voy a abrumarlos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​Hacia el final, la revista muta en una galería de arte (fotografías sublimes en blanco y negro junto a cuadros de autores poco conocidos). Al volver al incómodo asunto de los costos, uno se pregunta, abstraído, cuántos salarios mínimos se requerirían para adquirir una sola de esas pinturas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​No estoy seguro de comprar la segunda edición de Ideal. Definitivamente, no es una revista ideal para el bolsillo de un humilde reseñista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=132837</guid>
        <pubDate>Sun, 13 Sep 2026 13:57:55 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/FOTO-REVISTA-IDEAL.jpg?w=681" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Ideal: La revista para aristócratas del heredero de Gabo  ]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">132837</post-id>    </item>
        <item>
        <title>El Ángel de la Muerte</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/el-angel-de-la-muerte/</link>
        <description><![CDATA[<p>Hay algo de hipocresía y mucho de vanidad en un presidente que invoca a Cristo y al mismo tiempo instrumentaliza la muerte de otros. La decencia de los actos y la humanidad en el comportamiento deben ser rasgos de un estadista. Abelardo de la Espriella dista de serlo.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-right has-luminous-vivid-amber-background-color has-background has-large-font-size wp-block-paragraph"><em><strong>“¡Pelotón! ¡Preparen! ¡Apunten! ¡Viva Cristo Rey, y fuego!”</strong></em>: Corrido mexicano de Vicente Fernández</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Me pregunto qué significa ser un hombre gentil en estos tiempos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Se le puede llamar terroristas a unos niños que fueron sometidos por otros y desprotegidos por el Estado? ¿No son más bien víctimas de un mundo terrorífico que les niega la posibilidad de morir de viejos y de muerte natural?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Ave, Caesar, morituri te salutant”</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">(<em>Salve, César, los que van a morir te saludan</em>)</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Abe… lardo.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Los que ya murieron, también te saludan, mientras su señoría pasa por su lado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">(<em>Qui iam obierunt, te quoque salutant, dum praeteris</em>, en mi flojo latín)</p>



<p class="wp-block-paragraph">La muerte es el fin. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El fin que justifica el espectáculo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El muerto al hoyo y el resto al baile.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El señor presidente se pavonea entre cadáveres.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Hubiera querido levitar?</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Solo le faltó escupir”, dijo un presentador español, alelado y aterrado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Solo le faltó patear los cuerpos”, dijo Jaime Bayly.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los conté. Conté los cadáveres.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eran 23. Dicen que tres eran niños.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como el Salmo 23: Recemos por sus almas, las de los niños.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-8 wp-block-paragraph"><em>Jehová es mi pastor; nada me faltará.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-9 wp-block-paragraph"><em><strong><sup>2&nbsp;</sup></strong></em><em>En lugares de delicados pastos me hará descansar;</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-10 wp-block-paragraph"><em>Junto a aguas de reposo me pastoreará.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-11 wp-block-paragraph"><em><strong><sup>3&nbsp;</sup></strong></em><em>Confortará mi alma;</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-12 wp-block-paragraph"><em>Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-13 wp-block-paragraph"><em><strong><sup>4&nbsp;</sup></strong></em><em>Aunque ande en valle de sombra de muerte,</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-14 wp-block-paragraph"><em>No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-15 wp-block-paragraph"><em>Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-16 wp-block-paragraph"><em><strong><sup>5&nbsp;</sup></strong></em><em>Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores;</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-17 wp-block-paragraph"><em>Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-18 wp-block-paragraph"><em><strong><sup>6&nbsp;</sup></strong></em><em>Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-19 wp-block-paragraph"><em>Y en la casa de Jehová moraré por largos días.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Eran 23 en dos grupitos: una de doce y otro de once.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por el callejón, complacido caminaba el presidente. ¿Hubiera querido levitar?, insisto en preguntar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No faltará quien piense que el hombre más poderoso de Colombia también estuvo en el campo de batalla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">—<em>“Ni siquiera prestó el servicio militar”,</em>&nbsp;me dice la doña que vende aguacates en la esquina.</p>



<p class="wp-block-paragraph">—¡¡¡¿Si vio, si vio?!!!, me preguntó maravillada la señora de las ensaladas, evangélica ella.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">—Si, doña, si vi la puesta en escena. Parecía el teatro de la muerte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un <em>teatrón</em> (sin h), mejor dicho.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esos muerticos estaban como para alquilar balcón, ¿sí o qué?</p>



<p class="wp-block-paragraph">¡Qué bolsas tan límpidas para ir al más allá!</p>



<p class="wp-block-paragraph">Más blanco no se puede.</p>



<p class="wp-block-paragraph">—Pensé que eran mulas con estupefacientes, escuché a un señor decirle a otro en el Transmilenio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estupefactos, todos tienen (tenemos) una opinión sobre el tema.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque en esta locura digital, todos queremos tener velas en el entierro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estaban ahí, tendidos sobre el suelo, pero no cubiertos con mantas blancas como en las películas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sobre esas bolsas mortuorias nadie lleva la cuenta. ¿O sí?</p>



<p class="wp-block-paragraph">De pronto, el fabricante.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El trofeo de la victoria. En plural, porque eran varios los&nbsp;<em>trofeos</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El presidente, a lo mejor, saboreó el triunfo con unos güisquicitos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">O un&nbsp;<em>ron Defensor</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¡Viva Cristo Rey, carajo!</p>



<p class="wp-block-paragraph">El mundo debe saberlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las imágenes de los abatidos volaron presurosas desde Miraflores, Guaviare: la vuelta al mundo en segundos, no en 80 días.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hombre, si hasta los muertos merecen un poco de respeto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una cosa es la maldad de los hombres, y otro la dignidad humana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque un <a href="https://www.dw.com/es/de-la-espriella-tendr%C3%A1-que-retirar-sus-publicaciones-mostrando-cad%C3%A1veres-en-redes/a-79210565" data-type="link" data-id="https://www.dw.com/es/de-la-espriella-tendr%C3%A1-que-retirar-sus-publicaciones-mostrando-cad%C3%A1veres-en-redes/a-79210565">juez le ordenó al presidente retirar el perturbador video de las redes sociales</a>, las imágenes siguen rodando de manera impune. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Si hicieron fotos de sus rostros, mejor que las rompan, no sea el diablo que circulen por el inframundo virtual.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El periodista Santiago Ángel se pregunta en X si era necesario caminar entre cadáveres para anunciar las matemáticas de una operación militar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El video de la escena fue silenciado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ojalá pudiéramos silenciar también los fusiles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ojalá.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde una de las cuentas oficiales del señor presidente, le responden al periodista con un escueto Sí, sin más explicaciones…</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como para que no siga preguntando.</p>



<p class="wp-block-paragraph">O como para que deje de preguntar. Son cosas bien distintas. En todo caso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No siempre sirve tener apellido angelical.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me acordé de Azrael.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El ángel de la muerte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aquella figura mitológica encargada de recibir las almas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los muertos le hacen la calle de honor al señor presidente. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ellos muy tiesos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y él, muy majo, con cachucha en vez de sombrero, señala aquí y allá.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sabe contar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No sabemos lo que dice, pero podemos estar seguros de que los muertos ya no tienen oído. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ni oído ni odio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pertenecían a las disidencias de las FARC. Disidencias porque las FARC ya no existen.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Menos mal. O un mal menos, dirá el señor presidente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En un trino para la posteridad, el mandatario advierte con valentía:&nbsp;<em>“A los bandidos les queda la rendición total o la baja en combate”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y para cerrar su inventario, suelta un viva, como los que se escuchaban durante la dictadura española, francamente.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>“¡Que viva Cristo Rey!”,</strong></em>&nbsp;escribe el señor presidente, con buena ortografía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">O escribe por él algún asistente. No sabemos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Son las bajas de las primeras operaciones militares de un gobierno que va camino a sus primeros cien días. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">O sus primeras 100 bajas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y que quiere llegar a fin de año con un balance robusto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay que celebrar cada batalla ganada y nada mejor que una transmisión en vivo y en directo con los muertos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Acaso otro capítulo más de la sinrazón de la guerra?</p>



<p class="wp-block-paragraph">¡Qué genios somos alentando la barbarie mediática, pero qué incapaces hemos sido de buscar caminos civilizatorios para detener esa barbarie!</p>



<h2 class="wp-block-heading"><em>Bendito sea el fruto de tu vientre</em>, Colombia.</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Crearon la guerra y les quedó grande disolverla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cada gobernante pasa a la historia perdiendo el año con la paz.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Falta poco para que perdamos el juicio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De seguir así, llegaremos desquiciados al Juicio Final.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso sí, son genio y figura hasta la sepultura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La única paz posible es la que reparte el cura los domingos y gratis.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esos golpes a los terroristas, varios niños han perdido la vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y la seguirán perdiendo gobierno tras gobierno, combate tras combate, operación tras operación, celebración tras celebración.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Y por qué los pequeños van a la guerra?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ah… pues porque los niños son el futuro, ¿no?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin presente, les queda el futuro. Algo es algo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y lo seguirán siendo, incluso si se les arrebata el derecho de llegar a viejos en vez de llegar al monte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De eso se habla muy rara vez en Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nos tapamos ambos ojos, por Dios bendito, pero luego todo sigue como si nada. Así somos. Y el que es, no dejará de ser.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Colombia nos volvimos expertos en cambiar el tema.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque el de ayer es cuento viejo y el de hoy está más bueno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cambiamos el tema tanto entre un minuto y el siguiente, que qué importa lo que nos horrorizó ayer, si algo nuevo nos horrorizará mañana, para variar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esas nos la pasamos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A los niños quién los mandó a nacer donde hay conflicto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hubieran podido escoger nacer en la ciudad, ¿no?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y no allá, en semejante lejura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Allá y más allá donde no llega ni el Dios misericordioso, aunque últimamente le ha dado por privar al mundo de su misericordia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero dejemos claro que Dios está en todas partes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Está sí, aunque esté maniatado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por favor, quítenles las armas a los niños y devuélvanles los juguetes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Primero resolvamos si al usar la expresión niños están incluidas las niñas, porque sentados podemos esperar a que lo importante se resuelva solo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La idea de invisibilizar a las niñas fue una ocurrencia de la señora directora del ICBF. Ojalá sea la primera y la última niñada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para qué ilusionarse. Un día de estos sienta cátedra sobre la niñez terrorista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y hablando del rey de Roma, o la reina, porque la directora es mujer y no hombre, dizque a un hogar de ese Instituto enviaron el menor capturado en la operación Azarías.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que eso dijo el señor presidente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En adelante cada operación tendrá bautizo celestial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Quién sería el genio que puso el nombre?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Bendito mi Dios, un niño menos para la guerra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¡Y salió vivo!</p>



<p class="wp-block-paragraph">¡Un milagro en la Patria Milagro!</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y volviendo al tema del ICBF, ¿alguien ya verificó la historia del niño capturado?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Volvamos al principio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué representa un show mediático en la Colombia del siglo XXI?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“¡Viva Cristo Rey, y fuego!”</em>&nbsp;es la frase con la que un hombre desafía al pelotón antes de morir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se hizo popular en boca del Chente Fernández en la canción&nbsp;<em>El martes me fusilan</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A este hombre lo condenan a muerte por sus creencias religiosas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A los 23 muertos colombianos los exhibieron un miércoles; es posible que alguno de ellos, si no varios, si no todos, se hayan encomendados al mismo Cristo antes del último suspiro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque donde hay tropel, ahí ha estado Dios por&nbsp;<em>secula seculorum</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De eso habla otro himno católico:</p>



<p class="has-text-align-right has-luminous-vivid-amber-background-color has-background wp-block-paragraph">“<strong><em>Viva Cristo Rey, viva Cristo Rey</em></strong><strong><em><br><strong>El grito de guerra que enciende la tierra</strong><br><strong>Viva Cristo Rey, nuestro soberano Señor</strong><br><strong>Nuestro capitán y campeón</strong><br><strong>Pelear por Él es todo un hono</strong>r</em>“</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque si Mambrú va a la guerra, pues Dios no se iba a quedar atrás. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El señor presidente está henchido de orgullo por la operación Azarías. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un nombre hebreo que se repite en las Santas Escrituras:</p>



<p class="wp-block-paragraph">Significa&nbsp;<em>“Yahveh&nbsp;ha ayudado”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Cierto:&nbsp;<em>“Ayúdate que yo te ayudaré”</em>, dijo el Señor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El&nbsp;mismo Arcángel Rafael dice ser “Azarías, hijo del gran Ananías.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Las imágenes de la muerte están en los conflictos, en la guerra antiterrorista, en la guerra de Chechenia y en la guerra contra Sadam e Irak. La muerte filmada está en el centro de la batalla. Para suscitar el espanto o generar el odio”, escribía en 2010 Javier Callejo en su crítica al libro “La muerte como espectáculo”, de Michela Marzano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La muerte nos convoca siempre, ahora en vivo y en directo desde nuestros móviles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y todavía falta el trofeo mayor: un tal Iván Mordisco.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por ahora, lo protege Jehová, Adonaí, Yahvé… Yo qué se.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿A dónde van los niños cuando mueren en la guerra? Al cielo, porque el infierno para ellos era este.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=132810</guid>
        <pubDate>Sat, 12 Sep 2026 12:51:14 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/EL-ANGEL-DE-LA-MUERTE.jpg?w=1024" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[El Ángel de la Muerte]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">132810</post-id>    </item>
        <item>
        <title>La muerte madrugó por ellos</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/la-muerte-madrugo-por-ellos/</link>
        <description><![CDATA[<p>La geografía del dolor: Engullidos por una masa imponente de agua, barro y escombros, la muerte corrió desatada montaña abajo, tragando ruidosamente lo que encontró a su paso en Nepal.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">​</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-right has-base-background-color has-background has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>“La vida, transformada casi toda en agua&#8230; me llevé un cadáver a la deriva”:</em></strong> Momila Joshi, poeta nepalí (1967).</p>



<p class="wp-block-paragraph">​¿Por qué me duele Nepal si soy colombiano?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Siempre es necesario encontrar motivos para conmoverse, aunque sea por las desgracias ajenas, pues eso confirma que aún conservamos la capacidad de reconocernos humanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se me salía el alma al ver a esas personas huir como hormigas ante una naturaleza hiriente que lo borraba todo, todo y todo. Hoy, el lugar es un camposanto. Muchos desaparecidos así se quedarán: tragados por la tierra, con sus cuerpos destrozados por la riada. Sin una despedida, sin un ataúd.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La muerte madrugó por ellos. A eso de las 8:32 a.m. </p>



<p class="wp-block-paragraph">​No encuentro en la prensa occidental una gran crónica sobre esta fatalidad; apenas un inventario actualizado de cuerpos inertes. Ni siquiera The New Yorker ofrece un relato a la altura de nuestro espanto. Importa más la frialdad de las estadísticas que la biografía de las víctimas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​Aun así, de entre el horror emergen símbolos de esperanza, como la casita verde que se mantuvo de pie, inamovible, en medio de la avalancha o aquel profesor sin capa, convertido en superhéroe, que le ganó la partida la muerte. Citando a la cadena DW: <em>“Un director de escuela de Nepal, Rajendra Dawadi, probablemente salvó la vida de unos 900 alumnos gracias a su rápida reacción al ordenar una evacuación inmediata. Además, consiguió desviar a tiempo varios autobuses escolares que transportaban a cientos de niños”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">​Al ver los pueblos arrasados, las calles sepultadas por el lodo y <a href="https://www.dw.com/es/un-docente-salv%C3%B3-la-vida-de-900-alumnos-durante-la-inundaci%C3%B3n-en-nepal/a-78579723" data-type="link" data-id="https://www.dw.com/es/un-docente-salv%C3%B3-la-vida-de-900-alumnos-durante-la-inundaci%C3%B3n-en-nepal/a-78579723">la fotografía de un salón de clases con sus paredes, piso y pupitres embadurnados de barro</a>, resulta imposible no evocar a Armero en 1985, cuando el Nevado del Ruiz regurgitó su furia volcánica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​Solemos escribir sobre lo que nos es próximo y actuar con indiferencia ante lo que sucede en otras latitudes. Nepal parece lejano e inalcanzable. Sin embargo, me siento unido a esa tierra por un cordón umbilical ligado a la filosofía budista, un rasgo cultural que Nepal comparte con el Tíbet, aunque la mayoría de los nepalíes sean hinduistas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo cierto es que ni los dioses de unos ni los de otros pudieron impedir el cataclismo. El dios Shiva salvó alguna vez a la Tierra de una inundación, pero esta vez andaba ocupado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​Me duele Nepal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo, que me creía curado contra el morbo, siento la extraña pulsión de mirar una y otra vez las imágenes espeluznantes que llegan al móvil, recordándonos esta fragilidad hecha de carne y hueso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Duele Nepal porque el terror se encarniza siempre con los más vulnerables de la Tierra. Como señala <a href="https://www.newyorker.com/news/the-lede/the-floods-nepal-didnt-cause" data-type="link" data-id="https://www.newyorker.com/news/the-lede/the-floods-nepal-didnt-cause">The New Yorker en una breve reseña</a>: <em>“Este desastre hace retroceder a Nepal al menos una década”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y lo más despiadado es que pagan los platos quienes no los rompieron:</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><strong><em>“Las inundaciones repentinas, provocadas por el derrumbe de un glaciar en el Himalaya, han causado la muerte de cientos de personas en un país que casi no ha contribuido al cambio climático, pero que lo sufre de manera desproporcionada”. The New Yorker.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">​Los muertos ya superan los mil trescientos y cinco mil las personas dadas por desaparecidas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y es que nadie prometió un mundo justo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Colombia, por ejemplo, el terremoto del 10 de agosto de 2026 golpeó a un departamento estancado en el mapa del olvido. La gobernadora Nubia Carolina Córdoba dijo que se necesitarán cuatro billones de pesos y cuatro años para limpiar el desorden que dejó movimiento telúrico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​Cada breve Apocalipsis es la sentencia de cosas peores que veremos, no porque lo diga ninguna Biblia. El cambio climático es un capítulo más de la insensatez humana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Por qué me duele Nepal si soy colombiano? </p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque soy humano antes que colombiano.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=132832</guid>
        <pubDate>Fri, 11 Sep 2026 10:00:33 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Foto-Nepal.jpg?w=821" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[La muerte madrugó por ellos]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">132832</post-id>    </item>
        <item>
        <title>“No debemos permitir que el Bosque de Mutis en Mariquita se convierta en un potrero”</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/no-debemos-permitir-que-el-bosque-de-mutis-en-mariquita-se-convierta-en-un-potrero/</link>
        <description><![CDATA[<p>En su vista a Colombia, José Luis Fernández Alonso, científico titular del Real Jardín Botánico-CSIC de Madrid, España, hizo un llamado para preservar el legado de la Real Expedición Botánica y continuar la obra que emprendió el sabio Mutis en 1783 por el Nuevo Reino de Granada.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>España y Colombia han estrechado lazos para honrar la memoria del padre de la Real Expedición Botánica, José Celestino Mutis, proteger su legado y continuar su obra. En la imagen, José Luis Fernández Alonso, científico titular del Real Jardín Botánico-CSIC de Madrid</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Terminando la licenciatura de Biología en España, José Luis Fernández Alonso, científico titular del Real Jardín Botánico-CSIC de Madrid, llegó becado a Colombia en 1986 con el propósito de estudiar la flora de Mutis y la flora tropical, por un acuerdo entre el Instituto Colombiano de Cultura Hispánica y el Instituto de Cooperación Iberoamericana. “Luego me desempeñé por 23 años como profesor de la Universidad Nacional y me casé con una colombiana”, nos dice este hombre que habla con pasión sobre Mutis y su obra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 2009, el profesor regresó a España como investigador, y los motivos de su entusiasmo siguen intactos: la flora de Colombia y en la flora neotropical, desde México hasta Argentina, <em>“pues están emparentadas al estar distribuidas en la misma franja intertropical de América”.</em> &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hizo parte de la delegación del Real Jardín Botánico de Madrid que, en cabeza de la directora María-Paz Martin, deshizo los pasos de Mutis en San Sebastián de Mariquita a principios de 2026, por invitación de la Fundación Segunda Expedición Botánica, Funbotánica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre las más de seiscientas láminas elaboradas en la Escuela de Pintores en Mariquita, el profesor Fernández Alonso seleccionó las trece especies del Bosque de Mutis que adornan la portada y cada uno de los doce meses del calendario 2027 del Real Jardín Botánico, en homenaje a Mariquita.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="1024" width="819" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/CALENDARIO-2027-REAL-JARDIN-BOTANICO-2.jpg?w=650" alt="" class="wp-image-132780" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/CALENDARIO-2027-REAL-JARDIN-BOTANICO-2.jpg 1080w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/CALENDARIO-2027-REAL-JARDIN-BOTANICO-2.jpg?resize=240,300 240w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/CALENDARIO-2027-REAL-JARDIN-BOTANICO-2.jpg?resize=768,960 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/CALENDARIO-2027-REAL-JARDIN-BOTANICO-2.jpg?resize=819,1024 819w" sizes="auto, (max-width: 819px) 100vw, 819px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em><strong>Foto: </strong>cortesía Real Jardín Botánico de Madrid.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Cuáles fueron los hallazgos durante la visita al Jardín del sabio Mutis en Mariquita?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Fue emocionante ver que todavía hay construcciones que tienen mucho que ver con los espacios donde trabajó la Expedición Botánica, como son la Casa de Mutis, el jardín experimental de Mutis y el bosque aledaño, o la <em>Casa de los pintores</em> que no alcanzamos a visitar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me llamó la atención que el bosque se conserva muy bien en términos de diversidad después de 250 años, a pesar de que ha habido conflicto de invasiones en determinados sectores, pero es algo comprensible al colindar con las casas del municipio. &nbsp;Porque lo habitual en cualquier zona del país es que los ambientes naturales se transformen en potreros, construcciones e incluso cultivos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay una parte grande, de 50 o 60 hectáreas, muy bien conservada, lo que es una noticia maravillosa. &nbsp;Aunque parezca mentira, todavía no se cuenta con un estudio completo, un inventario detallado de ese enclave relíctico de bosque húmedo, transición a bosque seco, del Magdalena. Siendo cuna de la Expedición, con un alto interés natural por su biodiversidad, es perentorio empezar a protegerlo, realinderar y cercar toda la parte conservada, para que los investigadores y los gestores de ese jardín, puedan garantizar su permanencia en el futuro y sirva para nuestro propósito de investigar y hacer divulgación. Es una suerte poder reencontrar esas plantas antiguas que están en las láminas, o secas en el Herbario Mutis, para estudiarlas y documentarlas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Es posible entonces pensar en una nueva Expedición Botánica?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El tema de la Real Expedición Botánica en Colombia es algo que no se ha olvidado. &nbsp;Ha habido intentos recurrentes por retomar los anhelos y el trabajo de Mutis, no sólo en la parte botánica, sino en muchos otros campos que él emprendió, relacionados con las especies útiles, incluso la docencia, la minería y las ciencias, pero centrándonos en lo que nos compete que es el estudio de la flora de la Real Expedición Botánica y el contexto histórico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es inmejorable la ocasión que tenemos para sacar a flote esa segunda Expedición Botánica que propusiera el expresidente Belisario Betancur en los años 80.  Desde una perspectiva científica y técnica, en términos de divulgación y conservación, estamos uniendo esfuerzos diferentes entidades de Colombia y España.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Como científico ¿participará usted en la labor de inventariar y catalogar toda de esa riqueza natural que encontraron allí?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En lo relacionado con la publicación de la flora de Mutis y con el estudio de los herbarios, me apetece muchísimo retomar un proyecto de inventario y de estudio de este relicto de bosque húmedo tropical de Mariquita en colaboración con los colegas botánicos colombianos, del Tolima, del Jardín Botánico de Bogotá o de la Universidad de Ibagué.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se trata de hacer un trabajo conjunto para poner sobre el papel el catálogo definitivo completo de la flora de dicho bosque, que sea una herramienta fundamental de apoyo a la obra de la Expedición Botánica: la flora con sus volúmenes, sus materiales históricos, y que contemos con estas series recientes de referencia, las cuales van a redundar en la conservación del propio predio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se debe demarcar la zona de conservación y recoger información sobre las especies amenazadas o en peligro, para proponer las diferentes acciones para su protección; es un espacio único y el esfuerzo por conservarlo no debe ser solo competencia del municipio de Mariquita, debe tener una protección gubernamental por parte del Ministerio de Medio Ambiente y de quienes tengan competencia en la conservación de parques y espacios naturales.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Podemos decir que el espíritu del sabio Mutis sigue presente en Mariquita?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Totalmente. Fue emocionante recorrer esos senderos y ver plantas que están comentadas en los diarios de Mutis y que fueron descritas con todo detalle; por ejemplo, cuando hablaban del <em>cacao de cintillas</em> o el <em>cacao de mico,</em> que es un pariente del theobroma. Verlo allí es recordar las páginas donde describió por primera vez la rareza de estas plantas: los bejucos, las hormigas o las mariposas que recolectaban sus ayudantes, y las reflexiones que hacía Mutis al llegar a su casa, al diseccionar una planta, pues nadie las había descrito en el papel hasta entonces. Es una maravilla que comprobar más de dos siglos después todo esto se conserva allí y en buenas condiciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tenemos un gran bosque, no lo debemos dejar perder, ni permitir que se convierta en un potrero; sería la peor inversión. Es un banco de germoplasma, conectado con la historia de Colombia y su ciencia, que es la Real Expedición Botánica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy estamos en esa misma línea del tiempo, luchando por los mismos objetivos, con unos personajes inspiradores excepcionales, empezando por el sabio Mutis.&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>La directora del Real Jardín Botánico de Madrid, María-Paz Martin, durante su visita a la Casa de la Real Expedición Botánica en Mariquita, Tolima, en febrero de 2026.</em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="338" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Foto-Casa-de-la-Expedicion-Botanica-en-Mariquita.jpeg?w=650" alt="" class="wp-image-132791" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Foto-Casa-de-la-Expedicion-Botanica-en-Mariquita.jpeg 1600w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Foto-Casa-de-la-Expedicion-Botanica-en-Mariquita.jpeg?resize=300,99 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Foto-Casa-de-la-Expedicion-Botanica-en-Mariquita.jpeg?resize=768,253 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Foto-Casa-de-la-Expedicion-Botanica-en-Mariquita.jpeg?resize=1024,338 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Foto-Casa-de-la-Expedicion-Botanica-en-Mariquita.jpeg?resize=1536,507 1536w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>Traer al sabio Mutis a nuestro tiempo</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El profesor José Luis Fernández se refiere a los tiempos modernos de la botánica en Colombia: los nexos entre José Celestino Mutis, José Jerónimo Triana y Enrique Pérez Arbeláez. A Triana, un botánico colombiano de mediados del siglo XVIII, le parecía imposible que una colección excelsa de láminas y documentos estuviera sin publicarse; por eso, consiguió una autorización para visitar el Real Jardín Botánico de Madrid hacia 1.860. Hizo una primera identificación a nivel de género, familia y especie con el conocimiento de la época.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El siguiente en continuar la tarea fue el padre Enrique Pérez Arbeláez, otro gran botánico; durante los años 30-40 del siglo pasado; creó el Herbario Nacional Colombiano y el Instituto Botánica de la Universidad Nacional. Visitó la colección de Mutis en 1927 y desde ese momento luchó para que se publicara la obra inédita de la Expedición Botánica, siendo uno de los artífices del programa binacional de la flora de Mutis.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Las plantas útiles de Colombia”,</em> el libro insignia del sacerdote, documenta la botánica económica, que es la flora útil de Colombia y América, siguiendo la misma trayectoria de sabio. Monumental fue su esfuerzo para documentar las hierbas que se usaban en la farmacopea de la época, la Real botica: en especial detalle las quinas, los tés, los bálsamos y las plantas medicinales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el caso de España, sobresalen los nombres de José Cuatrecasas y Arturo Caballero. Como director del Real Jardín Botánico de Madrid, a finales de los años 30 del siglo XX, Cuatrecasas dio pasos importantes en favor de la publicación de la flora de Mutis, aunque la Guerra Civil Española dio al traste con ese y otros grandes proyectos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La figura de Mutis, sus escritos y su influencia, han sido inspiradoras en el desarrollo de la ciencia y las instituciones en Colombia”, concluye el científico español.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=132774</guid>
        <pubDate>Thu, 10 Sep 2026 16:01:10 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/FOTO-JOSE-LUIS-FERNANDEZ-REAL-JARDIN-BOTANICO.jpg?w=1200" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[“No debemos permitir que el Bosque de Mutis en Mariquita se convierta en un potrero”]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">132774</post-id>    </item>
        <item>
        <title>Tolima quiere ser número dos en producción de café  </title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/tolima-quiere-ser-numero-dos-en-produccion-de-cafe/</link>
        <description><![CDATA[<p>El departamento se ubica hoy en el tercer lugar del ranking nacional, por detrás de Huila y Antioquia. Este fin de semana se realiza en Chaparral, cuna de expresidentes, la cuarta edición de la Feria Internacional del Café.  </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>En la Tienda Juan Valdez 1959 de Bogotá (la más grande de Latinoamérica), se presentó la <strong>IV Feria Internacional del Café</strong>. En la imagen aparecen la gobernadora Adriana Matiz y el gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros, Germán Bahamón. <strong>Foto: </strong>cortesía Comité Departamental de Cafeteros.&nbsp;</em>&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tolima es hoy una potencia cafetera y ostenta un título que otros departamentos envidiarían: “<em>Corazón Cafetero de Colombia”</em>.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde que asumió la Gobernación, Adriana Magali Matiz concibió un sueño: aumentar la producción de café y arrebatarle a Antioquia el segundo lugar. En ese camino avanza a paso firme, de la mano de la Federación Nacional de Cafeteros, gremio que representa a más de medio millón de familias caficultoras (en 23 departamentos y 601 municipios), y próximo a celebrar su centenario.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“En 2007, en el Tolima producíamos un promedio de 10 sacos por hectárea; hoy estamos en 19, prácticamente en la misma área de cultivo”,</em>&nbsp;señala Gildardo Monroy, director ejecutivo del Comité Departamental de Cafeteros.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La inversión es generosa: más de $45.000 millones destinados a proyectos de renovación, nuevas siembras y&nbsp;mejoramiento de la infraestructura de beneficio, explica la gobernadora.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otra apuesta conjunta es la Escuela Regional del Café —única en su género—, con una inversión superior a los $8.000 millones.&nbsp;<em>“Desde 2024 hemos formado y capacitado a 2.600 jóvenes. Es la única escuela a la que asisten sin pagar absolutamente nada; les garantizamos alimentación, alojamiento y todo el proceso formativo”</em>, destaca Matiz.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, cuentan con dos proyectos para extender esta formación a los 38 municipios cafeteros del departamento:&nbsp;<em>La Maleta Viajera</em>&nbsp;y la&nbsp;<em>Escuela&nbsp;</em><em>Satélite</em>, ubicada en el corregimiento de Bilbao, en Planadas.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La estrategia es integral: productividad, fortalecimiento de la asociatividad, agroindustria y comercialización. Así, la IV Feria Internacional del Café —que se realizará en Chaparral del 11 al 13 de septiembre— servirá de vitrina internacional para el mejor café tolimense. En esta edición se reunirán 150 expositores y más de 45 compradores provenientes de 10 países.</p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Chaparral es la puerta de entrada al sur del departamento, región de donde proviene la mitad del café tolimense y que destaca, además, por la producción de cafés de alta especialidad.  </em></p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em><strong>Foto: </strong>Comité Departamental de Cafeteros.</em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="686" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/FNC-TOLIMA-PAISAJE-baja.jpg?w=650" alt="" class="wp-image-132009" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/FNC-TOLIMA-PAISAJE-baja.jpg 1080w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/FNC-TOLIMA-PAISAJE-baja.jpg?resize=300,201 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/FNC-TOLIMA-PAISAJE-baja.jpg?resize=768,515 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/FNC-TOLIMA-PAISAJE-baja.jpg?resize=1024,686 1024w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>En el podio cafetero</strong><strong></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Con más de 66.000 familias cafeteras, el Tolima produce actualmente 1.870.000 sacos de café en 105.000 hectáreas, generando&nbsp;más de 76.000&nbsp;empleos directos y&nbsp;165.000&nbsp;indirectos.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“El esfuerzo articulado con la Gobernación busca aumentar la productividad gracias a las buenas prácticas, al servicio de extensión y a la investigación de Cenicafé”,</em>&nbsp;afirma Monroy.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Doctor Gildardo Monroy, ¿ustedes siempre ocuparon el tercer lugar?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">No, de hecho fuimos cuartos. El cultivo del café ha ido migrando hacia el sur del país, principalmente por los costos de la tierra y la disponibilidad de mano de obra. Llevamos consolidados en el tercer lugar más de 15 años, pero lo que hoy nos diferencia a los tolimenses es la producción de café de alta especialidad. Hemos ganado varios concursos, vendido lotes a muy buenos precios en subastas internacionales y creado la Escuela Regional del Café, una apuesta por&nbsp;la integración&nbsp;generacional donde niños y jóvenes se nutren de la experiencia de sus mayores. Creemos que esto garantizará la sostenibilidad de la actividad en el tiempo para seguir ofreciendo el café más suave del mundo.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Qué tan cerca están de Antioquia, que ocupa el segundo lugar, y qué tan lejos del Huila, que lidera el ranking?</strong><strong></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Del Huila estamos bastante distantes. Hoy el Huila cuenta con unas 130.000 hectáreas y nosotros estamos en 105.000. A Antioquia la tenemos a poco más de 3.000 hectáreas, pero lo importante no es solo la cifra, sino la calidad y la productividad. Cada región cafetera es distinta; Colombia cuenta con 23 departamentos y más de 600 municipios productores, y en cada uno hay un factor diferencial. El más importante son los caficultores: campesinos que labran la tierra de sol a sol, de domingo a domingo, porque en una finca cafetera hay labor diaria para producir un grano de superior calidad.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong></strong><strong>¿</strong><strong>Qu</strong><strong>é</strong><strong>&nbsp;hace extraordinario al caf</strong><strong>é</strong><strong>&nbsp;del Tolima?</strong><strong></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El Tolima ofrece café fresco durante todo el año. A diferencia de zonas en los extremos sur o norte del país que solo tienen una cosecha anual (como Cauca o Nariño), nuestra ubicación privilegiada sobre la Cordillera de los Andes, con un clima idóneo, nos permite tener dos cosechas al año. Esto nos otorga una oferta constante para compradores nacionales e internacionales.</p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Astrid Medina y Duberney Cifuentes, ambos oriundos de Planadas, han sido ganadores de la Taza de la Excelencia. El café de él se subastó a 72 dólares la libra en la III Feria Internacional del Café, en El Líbano (2025). <strong>Foto: </strong>Comité Departamental de Cafeteros.</em></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="685" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/08/FNC-TOLIMA-CAFICULTORES.png" alt="" class="wp-image-132013" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/FNC-TOLIMA-CAFICULTORES.png 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/FNC-TOLIMA-CAFICULTORES.png?resize=300,201 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/FNC-TOLIMA-CAFICULTORES.png?resize=768,514 768w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong></strong><strong>¿</strong><strong>A qu</strong><strong>é</strong><strong>&nbsp;se refieren cuando hablan de caf</strong><strong>é</strong><strong>&nbsp;de alta especialidad?</strong><strong></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">No es un café estándar. Posee atributos diferenciadores: se cultiva en suelos de origen volcánico ricos en minerales que favorecen el desarrollo del grano, y cuenta con un clima que aporta una taza limpia, notas muy balanceadas y un sabor residual dulce con matices afrutados. No obstante, la verdadera especialidad se la imprimen los productores a través de sus procesos de beneficio y poscosecha.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong></strong><strong>Por último, ¿cómo o quién determina la calidad de un café?</strong><strong></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Un café estándar obtiene menos de 84 puntos en la escala de la SCA (Specialty Coffee Association), que es nuestro referente técnico. De 84 puntos en adelante se considera café de alta especialidad, y a partir de los 90 puntos entramos en la categoría de cafés presidenciales. En el Tolima hemos subastado lotes de más de 91 puntos, evaluados por catadores expertos bajo criterios rigurosos como la suavidad, el cuerpo y la acidez. Todos estos factores juntos determinan que un café alcance la excelencia.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>El municipio de Planadas, ubicado al sur, es el mayor productor de café del Tolima. Allí, donde nacieron las extintas FARC, hoy se cultiva uno de los mejores cafés del mundo.</em> <strong>Foto: </strong>Comité Departamental de Cafeteros. </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="670" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/FNC-TOLIMA-PAISAJE-PLANADAS-baja.jpg?w=650" alt="" class="wp-image-132010" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/FNC-TOLIMA-PAISAJE-PLANADAS-baja.jpg 1080w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/FNC-TOLIMA-PAISAJE-PLANADAS-baja.jpg?resize=300,196 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/FNC-TOLIMA-PAISAJE-PLANADAS-baja.jpg?resize=768,503 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/FNC-TOLIMA-PAISAJE-PLANADAS-baja.jpg?resize=1024,670 1024w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=132005</guid>
        <pubDate>Wed, 09 Sep 2026 17:36:37 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/FNC-TOLIMA-GOBERNADORA-Y-GERENTE.jpg?w=1080" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Tolima quiere ser número dos en producción de café  ]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">132005</post-id>    </item>
        <item>
        <title>¡Viva Macondo! Guardemos luto por Macondo</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/viva-macondo-guardemos-luto-por-macondo/</link>
        <description><![CDATA[<p>Es imposible ver la serie sin obligarse a volver al libro. ​¿Cuánto costó la superproducción de Netflix? No creo que importe, aunque debió ser una cifra respetable, solo comparable con el derroche de Macondo en sus años de esplendor durante la bonanza bananera.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-20 wp-block-paragraph">​<em>“No estoy muy seguro de que la historia de Cien años de soledad dure en realidad cien años”: </em>Gabriel García Márquez<em>, en</em> <em>El olor de la guayaba</em>.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-21 wp-block-paragraph"><strong><em>​“El primero de la estirpe está</em> <em>amarrado en un</em> <em>árbol y al</em> <em>último se lo están comiendo las hormigas”.</em></strong></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-22 wp-block-paragraph"><em>​</em><em>(</em><em>…</em><em>)</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-23 wp-block-paragraph"><em><strong>​“Era un pellejo hinchado y reseco, que todas las hormigas del mundo iban arrastrando trabajosamente hacia sus madrigueras por el sendero de piedras del jardín”.</strong></em></p>



<p class="wp-block-paragraph">​Con cada relectura de <em>Cien años de soledad</em> uno descubre detalles que pasaron inadvertidos la vez anterior.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tras ver las dos temporadas, debo decir que el esfuerzo de la producción valió la pena y reitero mi devoción por la obra maestra de Gabriel García Márquez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​La serie de Netflix ha servido para refrescar la grandeza del hombre a quien sus amigos llamaban Gabo. El monumental empeño habrá valido la pena si nuevos lectores se acercan con curiosidad a la novela de papel: un regalo anticipado a las vísperas del centenario de su natalicio. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Me atrevo a sugerir que, de estar vivo, estaría satisfecho con el resultado. Se nota en esta segunda parte que los directores atendieron las observaciones hechas a la entrega inicial (incluso desde este blog), pues lograron explotar con mayor soltura la poética de una prosa maravillosa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​Con todo, el capítulo sobre la masacre de las bananeras resulta el más logrado por el realismo trágico con el que fue traducido al lenguaje audiovisual. Es imposible no conmoverse hasta las lágrimas con lo sucedido en aquel diciembre de 1928, cuando Gabito apenas tenía un año de vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​Un cataclismo borró a Macondo del mapa. Esta parte final pudo ser más espectacular; queda la sensación de una pequeña deuda. Daban ganas de habitar ese Macondo de ficción antes del Apocalipsis porque Macondo es principio y fin, la reescritura de la Biblia en cuyas páginas debió germinar el realismo mágico… Perdonen esta sacrílega conclusión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​De hecho, <a href="https://literalmagazine.com/gabriel-garcia-marquez-diez-mil-anos-de-literatura/" id="https://literalmagazine.com/gabriel-garcia-marquez-diez-mil-anos-de-literatura/">en una entrevista </a>Gabo reconoció que recibió mayor influencia de la Biblia que de Cervantes: <em>“La Biblia</em> —dijo— <em>es capaz de todo. En el Antiguo Testamento todo es posible. No temen absolutamente nada. Suponte que la Biblia fuera escrita por un autor:</em> <em>¡tú</em> <em>te imaginas la</em> <em>“modestia”</em> <em>de ese tipo! Ese tipo estaba era dispuesto a construir un mundo mejor que el que</em> <em>él suponía que Dios había construido. Entonces ahí</em> <em>el pleito fue grande”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">​Recordemos además que, según Mario Vargas Llosa, Gabo asumió un papel demiúrgico: cometió deicidio y creó el mundo de cero, con pestes tan originales como la del insomnio, donde cada habitante veía lo que el otro soñaba.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para perpetuar el luto por Macondo, sería lindo reconstruirlo todo para deleite de los turistas y en gratitud con el municipio de Alvarado, en el Tolima, que sirvió de locación. ¿Hay voluntad para emprender una empresa de tales alcances?  </p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>Un siglo de nostalgias </strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">​La casa de los Buendía es otra alegoría: representa las ruinas de la infancia propia —la mía y la de todos los lectores— que ya no existe, como tampoco existen sus fantasmas. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El desangre de Amaranta Úrsula es la tragedia incesante de Colombia; el nacimiento del hijo con cola de cerdo prefigura nuestra propia condena como nación. Macondo es Colombia y Colombia es Macondo, la ciudad de los espejos (o de los espejismos). Por eso no se equivocan quienes la consideran una lectura indispensable para entender nuestra historia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​La “Danza negra” al inicio del capítulo final refuerza esa identidad y sirve para avivar el orgullo patrio. Aunque las notas del maestro Lucho Bermúdez ambientan en realidad la vida libertina del burdel <em>El Niño de Oro</em>, recordando que este es un país de excesos y que muchas historias nacieron de las parrandas de Gabo.</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">​<em>Todo el mundo está</em> <em>bailando</em></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><em>Esta cumbia colombiana.</em></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><em>Cerca del mar se escucha el grito</em></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><em>De un negro triste que canta a sus amores</em></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><em>Y de su raza cumple el rito</em></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><em>Con esta cumbia de gaitas y tambores.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">​La presencia de Gabo sobrecoge. Se quedó a vivir en <em>Cien años de soledad</em>; no sabremos jamás si por un acto de vanidad o para asegurar su inmortalidad, aunque los escritores son eternos mientras alguien los lea.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-24 wp-block-paragraph">​<em>“Gabriel se había hecho reembolsar el pasaje de regreso para quedarse en París, vendiendo los periódicos atrasados y las botellas vacías que las camareras sacaban de un hotel lúgubre de la calle Dauphine. Aureliano podía imaginarlo entonces con un suéter de cuello alto que solo se quitaba cuando las terrazas de Montparnasse se llenaban de enamorados primaverales, y durmiendo de día y escribiendo de noche para confundir el hambre…”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">​Entrar a la librería del sabio catalán y ver allí a los amigos de Gabo —y al propio escritor— le imprime un aire aún más surrealista a la adaptación. Un homenaje justo para el grupo que inmortalizó el bar La Cueva, donde se discutía de periodismo y literatura: Álvaro Cepeda Samudio, Germán Vargas Cantillo, Alfonso Fuenmayor y el propio Ramón Vinyes.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-25 wp-block-paragraph"><em>​“Aureliano siguió reuniéndose todas las tardes con los cuatro discutidores, que se llamaban Álvaro, Germán, Alfonso y Gabriel, los primeros y últimos amigos que tuvo en la vida”. (…)</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-26 wp-block-paragraph"><em>“Álvaro fue el primero que atendió el consejo de abandonar a Macondo”. (…)</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-27 wp-block-paragraph"><em>“Aureliano no comprendió hasta entonces cuánto quería a sus amigos, cuánta falta le hacían y cuánto hubiera dado por estar con ellos en aquel momento”</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​Cabe preguntarse si el desprecio de Fernanda del Carpio por Macondo recrea esa histórica tensión entre el interior y la costa. <em>“</em><em>Le hubiera cerrado a esa monja la puerta en la cara. El peor error que he cometido en mi vida, peor que haberme casado con un corroncho”</em>, expresa el personaje.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​En <em>El olor de la guayaba</em>, Plinio Apuleyo Mendoza apuntó sobre Gabo: <strong><em>“La</em> <em>élite de Bogotá, que tiende a juzgar a la gente por los apellidos y las ropas que lleva, no pasaba todavía por alto su origen provinciano, costeño; sus pelos abruptos, sus calcetines rojos y quizás su incapacidad para distinguir los cubiertos del pescado de los cubiertos del postre”.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">​El tramo final de la serie es también la redención de los hijos bastardos en la figura de Aureliano Babilonia, antes de que el muchacho cometa la imprudencia de cruzar su sangre con la de otra Buendía. Estaba escrito desde el principio de los tiempos en los pergaminos de Melquiades.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-28 wp-block-paragraph"><em>​</em><em>“</em><em>Solo entonces descubri</em><em>ó</em> <em>que Amaranta</em> <em>Ú</em><em>rsula no era su hermana, sino su t</em><em>í</em><em>a, y que Francis Drake hab</em><em>í</em><em>a asaltado a Riohacha solamente para que ellos pudieran buscarse por los laberintos m</em><em>á</em><em>s intrincados de la sangre, hasta engendrar el animal mitol</em><em>ó</em><em>gico que hab</em><em>í</em><em>a de poner t</em><em>é</em><em>rmino a la estirpe</em><em>”</em><em>.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">​La escena de Pilar Ternera enterrada sin ataúd o la de los diecisiete Aurelianos marcados con la cruz de ceniza por el padre Antonio Isabel se cuentan entre las imágenes más potentes de la adaptación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​Pero nada, ni el viento mortuorio a ritmo del <em>Lacrimosa</em> del Réquiem de Mozart, podrá arrebatarnos la poesía de los paisajes más sensuales, acaso sublimes, imaginados por el autor; esas líneas seguirán vivas en la mente de cada lector.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-29 wp-block-paragraph"><em>​</em><em>“</em><em>Mientras</em> <em>é</em><em>l amasaba con claras de huevo los senos er</em><em>é</em><em>ctiles de Amaranta</em> <em>Ú</em><em>rsula, o suavizaba con manteca de coco sus muslos el</em><em>á</em><em>sticos y su vientre aduraznado, ella jugaba a las mu</em><em>ñ</em><em>ecas con la portentosa criatura de Aureliano, y le pintaba ojos de payaso con carm</em><em>í</em><em>n de labios y bigotes de turco con carboncillos de las cejas, y le pon</em><em>í</em><em>a corbatines de organza y sombreritos de papel plateado</em><em>”</em><em>.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>​</em>Destaca también la revelación de José Arcadio, el hijo de Fernanda del Carpio y Aureliano Segundo, quien durante años <em>“entretuvo a su madre con la patraña sin término de su vocación pontificia”</em> y, tras sepultarla, ejecuta su mayor herejía al quemar a los santos. Cuando García Márquez afirma que la literatura es <em>“el mejor juguete que se había inventado para burlarse de la gente”,</em> parecía reconocer su propia ironía frente a la Iglesia católica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​Podría inferirse que el último Aureliano —hijo de Renata Remedios y Mauricio Babilonia, a quien Fernanda llamaba bastardo— funciona como alter ego del autor: el personaje a través del cual abrazó sus nostalgias y sus amores con Nigromanta, acaso confesando infidelidades a Mercedes (quien aparece al final del libro, aunque no en la serie). La sospecha surge al releer el pasaje:</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-30 wp-block-paragraph">​<em>“Se hicieron amantes. Aureliano ocupaba la mañana en descifrar pergaminos, y a la hora de la siesta iba al dormitorio soporífero donde Nigromanta lo esperaba para enseñarlo a hacer primero como las lombrices, luego como los caracoles, hasta que tenía que abandonarlo para acechar amores extraviados”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">​La intuición crece por otro detalle. Si los hijos de Aureliano Babilonia habrían de llamarse Rodrigo y Gonzalo —nombres de los hijos del Nobel—, cabe considerar que el escritor añoró tener <em>“una hija que se llamara Virginia, y en ningún caso Remedios”.</em> El anhelo se cumplió en 1990 con el nacimiento de Indira Cato, cineasta como su madre, <a href="https://www.eluniversal.com.co/suplementos/facetas/2022/01/15/una-hija-el-secreto-mejor-guardado-de-gabriel-garcia-marquez/#goog_rewarded" id="https://www.eluniversal.com.co/suplementos/facetas/2022/01/15/una-hija-el-secreto-mejor-guardado-de-gabriel-garcia-marquez/#goog_rewarded">fruto de su relación con la escritora mexicana Susana Cato </a>(hecho revelado por el periodista Gustavo Tatis). A diferencia de los hijos del coronel Aureliano Buendía, ella no llevó el apellido del escritor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​Si se mira bajo esa luz, <em>Cien a</em><em>ñ</em><em>os de soledad</em> fue un obituario anticipado de Gabriel García Márquez. Conviene leer la obra considerando esa clave y las convicciones que el autor dejó sembradas en sus páginas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​Llegado a este punto, la extensión del texto delata el efecto prodigioso que la literatura ejerce sobre los lectores. La recomendación es clara: ver la serie y acudir sin demora al libro. <em>Cien años de soledad</em> —que puede abordarse en veinte días a razón de un capítulo diario, o de un capítulo del libro al tiempo con un capítulo de la serie— pertenece a esa categoría de obras maestras que exige ser leída al menos una vez en la vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=132551</guid>
        <pubDate>Sun, 30 Aug 2026 14:08:37 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/CIEN-ANOS-DE-SOLEDAD.jpg?w=1024" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[¡Viva Macondo! Guardemos luto por Macondo]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">132551</post-id>    </item>
        <item>
        <title>Ladrón de libros</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/ladron-de-libros/</link>
        <description><![CDATA[<p>A la IA podrán acusarla de muchas cosas, menos de que haya acabado con el oficio de ladrón de libros; ese empezó a morir cuando nació la internet. Hubo un escritor que confesó sus fechorías. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Robar o no robar libros. Esa es la cuestión.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Soy miope y, por lo tanto, demasiado torpe como para meterme a ladrón; me moriría de hambre, es seguro. Así que los honrados lo son más por falta de pericia que de ganas, intuyo. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Roberto Bolaño solía provocar con la soltura de quien conoce los pliegues de la necesidad:<em> “Robar libros no es un delito”,</em> sentenció el escritor chileno. Con todo, su biografía es fascinante. En sus años mozos, hurtar tomos de las estanterías era una forma radical de resistencia cultural practicada por jóvenes hambrientos de literatura. Pero lo que ayer era un hábito de alto riesgo y romántica osadía, hoy es un oficio en vía de extinción. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Cristian Vásquez (1978), periodista y escritor argentino, piensa todo lo contrario. “Robar libros sí es robar”, dice <a href="https://letraslibres.com/revista-espana/robar-libros-si-es-robar/" id="https://letraslibres.com/revista-espana/robar-libros-si-es-robar/">en este breve ensayo </a>de Letras Libres. Igual de grave, sugiere el autor, que robar un collar, una consola de videojuegos o una bicicleta. En defensa de los ladrones diré que nadie sabe con la sed (de literatura) que otros viven, y sin embargo a mí que me esculquen porque cada libro que tengo en mi modesta biblioteca lo pagué de contado. Bueno, todos menos <em>Entrevista con la historia</em>, de Oriana Fallaci, (¡tremenda preguntadora ella!); ese me lo prestó mi amiga Juanita cuando decidí independizarme, y prestado se quedó: la periodista italiana fue compañía por la época en que, por berrinche, me ausenté del <em>Hotel mama.</em> Nótese que préstamo y robo son verbos distintos. Si ella lee esto, espero que se haga la loca, como Juana. </p>



<p class="wp-block-paragraph">En la época del joven Bolaño, los libros reinaban sin contrapeso. No existía la dictadura del algoritmo ni la tiranía de las pantallas. Hoy, la ecuación se invirtió y el mundo cambió para mal: ya no somos nosotros quienes robamos libros; ahora son las redes sociales las que nos roban a nosotros. Se adueñan con impunidad de nuestra atención, descuartizan nuestra capacidad de concentración y se quedan con lo más valioso que poseemos: el tiempo. Es decir, las redes sociales nos están robando los libros que podríamos haber leído.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizás recuperemos el tiempo perdido si un día vamos a prisión, como Gary Gilmore, el protagonista de <em>La canción del verdugo</em>, la novela de Norman Mailer, cuyas 572 páginas devoré con qué hambre, como si fuera preso en mi propia casa. &nbsp;El asesino pasa el encierro escribiendo cartas de amor y leyendo filosofía (Nietzsche); literatura (Dostoievski); orientalismo y ocultismo, además de textos sobre reencarnación y karma, producto de una personalidad ambivalente en la que se mezclan rasgos intelectuales, sensibilidad artística e impulsos violentos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un prisionero colombiano célebre fue Álvaro Mutis. Preso en Ciudad de México entre 1959 y 1960, sus amigos se encargaron de enviarle libros. Y qué lujo de amigos: Octavio Paz, Elena Poniatowska, Carlos Fuentes y Luis Buñuel, entre ellos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sobre el autor de <em>Maqroll el gaviero</em> e <em>Ilona llega con la lluvia</em>, <a href="https://revista-liber.org/articulo/el-poeta-que-se-convirtio-en-novelista-tras-pasar-15-meses-en-la-carcel-de-lecumberri" id="https://revista-liber.org/articulo/el-poeta-que-se-convirtio-en-novelista-tras-pasar-15-meses-en-la-carcel-de-lecumberri">la revista Liber dijo lo siguiente</a>: <em>“No obstante, tres años después de su llegada a México, fue detenido por la Interpol, que lo recluyó durante 15 meses en la cárcel de Lecumberri, el centro penitenciario más siniestro de la Ciudad de México. Esta experiencia lo marcó para el resto de su vida. No solamente cambió su visión del dolor y del sufrimiento humano, sino que su vocación de poeta se transformó en la de narrador. El propio Mutis lo cuenta en su libro Diario de Lecumberri”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">El valor sagrado del objeto impreso atraviesa la historia. Basta recordar <em>La ladrona de libros</em>, la novela de Markus Zusak llevada con acierto al cine. En medio del horror de la Alemania nazi, la joven Liesel Meminger descubre en los libros un refugio y una razón para subsistir. Su primer rescate —un manual de sepultureros recogido en la nieve— inicia una cadena de pequeños hurtos literarios que no responden a la codicia, sino a la urgente necesidad humana de aferrarse a la belleza y a la verdad cuando el mundo a su alrededor se derrumba.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​Porque la verdad es que los libros siguen siendo un bien suntuoso, y la tentación de tomarlos sin pedir permiso permanece intacta cuando uno ama la literatura por encima de Dios y todas las cosas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hace pocos días fui a recorrer las librerías de segunda mano aquí en el centro de Bogotá. Iba con la ilusión de encontrar la colección de biografías escritas por Stefan Zweig. Una joya absoluta. No leer a Zweig debería ser pecado. </p>



<p class="wp-block-paragraph">En edición de lujo y recién salida de imprenta, rozaba los $600 mil pesos, mientras que en los escaparates de la Avenida Jiménez rondaba los $185 mil. No los tenía en ese momento en el bolsillo y sigo sin tenerlos, aunque parezca una cifra modesta por semejante tesoro. Varias veces me he parado ahí, al lado de alguna estantería, contemplando aquel monumento libresco: sueño despierto, cual huerfanito, que llega el buen samaritano a decirme: —¿<em>Lo quieres? Te lo regalo. Tómalo.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso no pasa ni en los sueños. Porque tampoco uno tiene derecho a soñar lo que quiere o que le gustaría soñar. Salí aburrido y cabizbajo, masticando la frustración. Pensaba por qué no habré nacido con la destreza narrativa de Bolaño para crear buena literatura y, sobre todo, con esa habilidad suya y la de sus amigos para saquear librería sin dejar rastro. Lo que daría por saber cuántos volúmenes logró sustraer y qué títulos descansan en su historial de contrabandista de letras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​Por ahora, falto de agilidad, pero terco en el empeño, me conformaré con la ficción: voy a escribir el cuento de un hombre que decide convertirse en ladrón de libros para recuperar lo que el mundo moderno le arrebató.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Veamos qué puede salir mal en esta incursión fascinadora, nunca facinerosa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mi personaje irrumpe en una casa y queda atolondrado al ver tantas maravillas, entre el piso y el techo, divinamente ordenadas. Cuando se alista para empacar el botín, un hombre de voz recia -no muy alto él, de bigote y cejas pobladas, piel morena clara-, pone su mano sobre su hombro. Orinado, el inexperto ladrón voltea a ver y no lo creerán ustedes, queridos lectores. El dueño de casa resulta ser el mismísimo Gabriel García Márquez. Dirán que ese nombre lo han escuchado en alguna parte; yo también. En el sueño recordé, -porque era yo el protagonista-, aquel día de 2015 en que <a href="https://www.dw.com/es/colombia-roban-primera-edici%C3%B3n-de-cien-a%C3%B1os-de-soledad/a-18426218" id="https://www.dw.com/es/colombia-roban-primera-edici%C3%B3n-de-cien-a%C3%B1os-de-soledad/a-18426218">robaron en Bogotá la primera edición de &#8220;Cien años de soledad&#8221;. </a> No fui yo, en todo caso. Me habrían atrapado en el acto, como ya dije. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Tendrán que esperar a que concluya el sueño para saber en qué parará la vaina. Quizás, termine yo preso y hasta me convierta en un celebrado escritor como Mutis&#8230; porque como Gabo no creo. </p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=132380</guid>
        <pubDate>Sun, 23 Aug 2026 14:07:45 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/Ladron.jpg?w=1024" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Ladrón de libros]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">132380</post-id>    </item>
    </channel>
</rss>