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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Tue, 26 May 2026 16:49:57 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Alexander Velásquez, Bloguero de Blogs El Espectador</title>
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        <title>Se necesitan 3.700 colombianos para que Iván Cepeda sea presidente </title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/se-necesitan-3-700-colombianos-para-que-ivan-cepeda-gane-la-presidencia/</link>
        <description><![CDATA[<p>El gran problema de Colombia es justo de lo que nadie habla: la concentración de la riqueza en manos de poquísimos colombianos. Iván Cepeda, el único candidato que habla de justicia redistributiva, a través de lo que denomina capitalismo productivo, es el llamado a reconciliar a ricos y pobres.  </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>&#8220;A la gente le gusta hablar de la educación como la cura para la pobreza. No, el dinero es la cura para la pobreza&#8221;:</em></strong><strong>&nbsp;Michael Sorrell en The New Yorker.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>&#8220;Lo que debe hacer la izquierda es poner en el centro la dignidad del trabajo&#8221;:</em></strong><strong>&nbsp;Michael J. Sandel, filósofo estadounidense.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Si “el pobre es pobre porque quiere”, ¿el rico es rico porque evade?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Querido lector: Si usted tiene una fortuna de $9.800 millones o más, considérese uno de los 3.700 ultrarricos de Colombia. Suspenda la lectura aquí y haga cuentas: ¿Cuántos siglos necesita trabajar una persona para acumular tal cantidad ahorrando los $2 millones de salario mínimo que recibe cada mes? </p>



<p class="wp-block-paragraph">La única minoría colombiana con poder es la élite económica conformada por los archimillonarios. Y resulta que el 40% de esos millonarios (unas 1.480 personas), no tuvieron problemas en reconocer que evaden impuestos, de acuerdo con información oficial.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pongámoslo de esta manera: Si todos los ultrarricos de Colombia tributan como toca, habría una manera justa de redistribuir la riqueza, sin quitarle nada a nadie. Pero en vez de esto, prefieren llevarse su dinero fuera de Colombia, como lo muestra&nbsp;<a href="https://elpais.com/america-colombia/2026-05-19/los-ultrarricos-que-alistan-sus-maletas-ante-el-auge-de-la-izquierda-colombia-es-una-delicia-si-uno-tiene-medio-pie-afuera.html">un artículo</a>&nbsp;de El País de España. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sí, el problema del mundo son los ricos, que son poquísimos con muchísimo. Los hay que dan poco como si creyeran que nunca se van a morir o que en la otra vida reclamarán lo que dejen en esta. No hay forma de preguntarles a los faraones egipcios cómo les fue con eso. Hoy no tenemos faraones, pero si fanfarrones asquerosamente ricos queriendo poner una colonia humana en Marte, donde no hay condiciones para que sobreviva ni una mosca.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El mundo se divide en dos tipos de seres humanos extremos: aquellos que deliran sin saber qué hacer con sus fortunas descomunales y, en contraste, aquellos que si tienen pan no tienen con qué mojarlo. Se requiere con urgencia una clase política con algo de humanidad, capaz de&nbsp;reconciliar a unos y&nbsp;otros, porque como dijo José Alfredo Jiménez,&nbsp;<em>“la distancia entre los dos es cada día más grande”.</em>&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">También tiene razón el escritor&nbsp;<a href="https://casamacondo.co/entrevistas/gilmer-mesa-los-espantos-de-mama/?srsltid=AfmBOopVLopSxy_XW--uj8VZUnrht5Diemc677WzEyyJhmKvZW8SQ5Zr">Gilmer Mesa</a>&nbsp;cuando dice:&nbsp;<em>“Ser pobre es nacer condenado”</em>. Necesitamos un mundo donde cada nueva criatura nazca condenada… a la felicidad, a la posibilidad de ocupar un lugar digno en el mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay una felicidad compartida que se llama justicia social. El derecho de todo los seres humanos sin excepción a disfrutar algo de la riqueza que se ha generado a partir de la explotación de los recursos de la Tierra, porque, en teoría, nos pertenecen a todos.&nbsp; Con carencias, hambre &nbsp;y mala salud, la vida se vuelve invivible. El que nació rico desde la cuna no tiene cómo saberlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/joseph-e-stiglitz/gravar-la-riqueza-extrema-es-esencial-para-salvar-la-democracia">“Gravar la riqueza extrema es esencial para salvar la democracia”</a>,</em>&nbsp;han dicho&nbsp;<a href="https://www.elespectador.com/autores/joseph-e-stiglitz/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Joseph E. Stiglitz</a>&nbsp;y&nbsp;Jayati Ghosh.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Muchos siglos atrás, ya Aristóteles lo había dicho: <em>“La ambición de los ricos ha arruinado más Estados que la ambición de los pobres&#8221;.</em> Poner en el centro de la política la dignidad del trabajo significa mejorar las condiciones salariales de los trabajadores. No es regalarles nada. Es reconocerlos como agentes generadores de riqueza con su mano de obra. En Colombia, un trabajador gana en un día lo que en Estados Unidos otro recibe por una hora. Y a muchos no les importa <em>matarse</em> (léase, <em>trabajar como mulas</em>), anhelando que la vida les cambia algún día</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>Óyeme, Diosito Santo</em> / <em>Tú de aritmética nada sabías</em> / <em>Dime porque la platica</em> / <em>Tú la repartiste tan mal repartida</em> / <em>Óyeme, Diosito Santo</em> / <em>¿En cuál colegio era que tú estudiabas?</em> / <em>Por qué a uno le diste tanto</em> / <em>Y en cambio a otros no nos diste nada</em> / <em>Mira cómo son las cosas</em> / <em>Como en ti confío, te sigo rezando</em> / <em>Ya que no me diste plata</em> / <em>Dame salud para seguir luchando.  </em>(De la canción <em>Plegaria Vallenata</em>)</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Si la plata quedó tan mal repartida, como canta Jairo Paternina, y teniendo en cuenta que en Colombia hay clases alta, media y baja, a lo que una sociedad moderna debe aspirar es a llevar más personas de la clase baja a la clase media. Eso se consigue haciendo conscientes a los ricos de tributar en Colombia en vez de llevarse el dinero a paraísos fiscales. Solo la voluntad política permite combatir la evasión y la elusión. ¿Cuál de los presidenciables es capaz de ponerle el cascabel al gato?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Colombia es uno de los países con mayor concentración de la riqueza, según Oxfam.<a href="https://www.valoraanalitik.com/la-riqueza-de-los-multimillonarios-aumento-tres-veces-mas-rapido">&nbsp;“Los 12 más ricos del mundo tienen más riqueza que la mitad más pobre de la población”</a>, titula Valora Analitik.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Escribe Ernesto Rojas, ex director del DANE, en el libro&nbsp;<strong>“País posible</strong>”:&nbsp;<em>“… los gobernantes actúan con orientación caritativa, destinada a paliar una situación conmovedora, sin la intención de pasar de las situaciones remediales a las soluciones definitivas. (…) tendrían que pasar al menos once generaciones para que una familia en el país salga de la pobreza y pueda llegar al promedio de ingresos de la clase media”</em> (&#8230;) <em>“De tanto repetirlo… se ha convertido en una verdad incontrovertible eso de que ´son los empresarios, a su voluntad, quienes crean el empleo´ y, por consiguiente, se deben atender todas sus exigencias si se quiere disminuir el desempleo reinante (…) En contraposición, debería recordararse lo sucedido durante la Gran Depresión de 1930, cuando Keynes se atrevió a contradecir a los clásicos al afirmar que el desempleo se corregía creando una mayor demanda, más compradores (…) con capacidad de comprar lo que producen las empresas”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Escribe Enrique Serrano en el libro<strong>&nbsp;“¿Por qué fracasa Colombia?”:</strong>&nbsp;<em>“Colombia sigue siendo un poco esa nación aldeana que se demora mucho en tomar grandes decisiones o dar saltos muy abruptos”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa es una explicación lógica a tanta inequidad. Lo que ha faltado, insisto, es voluntad política para emprender las reformas, acaso retomar la conversación donde la dejó el difunto Alvaro Gómez Hurtado: Un acuerdo sobre lo fundamental. Y lo fundamental hoy y siempre es la desigualdad social.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Escribe Eduardo Lora en el libro&nbsp;<strong>“Los colombianos somos así”:</strong>&nbsp;<em>“En los estudios sobre felicidad en cualquier país del mundo se encuentra infaliblemente que quienes tienen mayores ingresos, en promedio, son más felices.&nbsp; La creencia de que el dinero no tiene nada que ver con la felicidad no resulta ser cierta, de acuerdo con dichos estudios. Lo que sí ocurre es que, a partir de un cierto nivel de vida, las diferencias de ingresos deben ser muy grandes para que el impacto sea notorio: se necesitaría que el ingreso de alguien se multiplique por ocho para que pase, por ejemplo, del escalón 7 al escalón 8 de satisfacción con la vida”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">El mejoramiento de ingresos pasa por probar un nuevo modelo económico (o hacer ajustes al que existe), que restaure las brechas históricas entre ricos y pobres, un modelo que al asalariado le permita gozar de libertad financiera siendo participe de la riqueza que él ayuda a generar con su trabajo, y no contentarse con un salario pírrico que alcanza para tapar goteras.  </p>



<p class="wp-block-paragraph">Redistribuir la riqueza no es quitarle nada al rico para dárselo al pobre. Es hacer consciente al rico de que el trabajador es un ser humano, con familia y sueños. Es reconciliar a ricos y pobres en favor de los segundos.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>“Hay personas que trabajan toda la vida y no logran salir de la pobreza”: Andrés Ruiz, director del documental <em>El juego de la vida,</em> que retrata la pobreza a partir de historias reales.</strong></h2>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="EL JUEGO DE LA VIDA - Tráiler Oficial" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/-2FzeSOGakw?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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<p class="wp-block-paragraph">Qué bueno sería que entre tantas bobadas que les preguntan a los candidatos presidenciales por estos días, alguien les pregunte por la justicia redistributiva, para ver si, al menos, el término les suena. Un buen ejemplo fue el aumento del salario mínimo. El país no se acabó como vaticinaron muchos. Porque la clase obrera debería tener derecho a disfrutar los beneficios de la riqueza que otros acumulan, habiendo contribuido con ella. La justicia redistributiva significa mejor calidad de vida. Y debería estar consagrada en la Constitución como derecho ciudadano legítimo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Truman Capote decía que el dolor es la única experiencia que une al rico con el pobre. Del mismo modo, podríamos decir que el dinero es aquello que los separa. Los pobres son la inmensa mayoría y los ricos la  <em>inmensa </em>minoría. La pornomisería y la pornoriqueza son la cara de un mismo problema. El neoliberalismo creó una competencia social y económica que excluyó a los pobres. Así entiendo yo el capitalismo salvaje.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cada&nbsp; año&nbsp;la evasión en Colombia ronda los 130 billones de pesos, según&nbsp;<a href="https://elpais.com/america-colombia/2025-07-18/asi-es-como-los-superricos-colombianos-evaden-eluden-y-pagan-menos-impuestos-que-los-pobres.html">esta radiografía de El País de España</a><strong>.</strong>&nbsp;Eso es tanto como cinco reformas tributarias.&nbsp;Nadie se escandalizó con semejante revelación; en cambio, los gremios económicos brincaron cuando Petro aumentó en 23% el salario mínimo. Mejor dicho,&nbsp;podríamos decir que si todo lo del pobre es robado, pues lo del rico también, ¿o cómo llamamos a &nbsp;esa conducta de evadir impuestos? Dénse cuenta de que si los ultrarricos evasores no le hicieran conejo al Estado, ningún gobierno tendría necesidad de buscar plata por la vía de las reformas tributarias, que tanto dolor de cabeza le causan a las clases medias y populares, que son el trompo de poner.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Tomado de El País de España:&nbsp;<em>“El 40 % de las personas que hacen parte del 0,01 % con más riqueza del país admitió haber evadido impuestos. Para pagar menos, esconden su dinero en paraísos fiscales y crean empresas o fideicomisos que dificultan el seguimiento de su patrimonio. Cada año, la evasión en Colombia equivale al 8 % del PIB, cerca de 130 billones”.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>“<a href="https://www.oxfamcolombia.org/econonuestra-informe-sobre-desigualdad-en-colombia/#:~:text=Colombia%20enfrenta%20una%20significativa%20desigualdad,50%25%20de%20poblaci%C3%B3n%20m%C3%A1s%20pobre." target="_blank" rel="noreferrer noopener">El más reciente informe de Oxfam</a>&nbsp;sobre desigualdad, publicado en enero de 2025, revela que los&nbsp;<a href="https://elpais.com/america-colombia/2024-04-06/a-mayor-riqueza-menos-mujeres-las-brechas-de-genero-se-imponen-entre-los-mas-ricos.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">multimillonarios colombianos&nbsp;</a>pagan proporcionalmente menos impuestos que los más pobres. Una persona que pertenece al 1% más rico pagó por cada dólar de ingreso un promedio de 17 centavos en impuestos hasta 2021. Mientras tanto, una persona del 50 % más pobre pagó por cada dólar de ingreso 21,1 centavos en impuestos. ´Esto desmiente el mito de que las personas pobres y las clases medias no pagan impuestos, y muestra que es todo lo contrario´, concluye el documento”.</strong></em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>“…&nbsp;<a href="https://elpais.com/america-colombia/2024-10-16/quien-tiene-mas-debe-pagar-mas-datecuenta-de-que-las-cosas-pueden-cambiar.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">los más ricos utilizan estrategias sofisticadas para no pagar o pagar menos impuestos</a>: eluden, es decir, encuentran vacíos legales para minimizar su carga tributaria; evaden, ocultando activos de forma deliberada, y se benefician de leyes que les otorgan amplias exenciones y deducciones”.</strong></em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Debemos abogar para que en Colombia los partidos políticos se modernicen en favor de una sociedad más justa con aquellos que pasan penurias. No podemos seguir comprando el discurso de que toca derrotar a la izquierda o derrotar a la derecha, sin mirar a los ojos a esa pequeña élite económica que parece intocable e insensible frente a la desigualdad.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">De un candidato socialdemócrata como Iván Cepeda se espera que ponga el tema de la justicia redistributiva sobre la mesa de los empresarios, entre quienes se cuentan muchos de los ultrarricos. Quizás se gane unos cuantos enemigos como le está pasando al alcalde Zohran Mandami, que tiene enfurecidos a los multimillonarios de Nueva York por subirles impuestos, pero este desafío no lo pueden asumir  ni  Abelardo De La Espriella, ni Paloma Valencia, que esperan con ansías ocupar la Casa de Nariño para, como regalo de Navidad, rebajar impuestos  a los que más tienen. Los expertos han dicho que sí o sí toca robustecer el impuesto al patrimonio. Un impuesto a la riqueza <em> &#8220;ayuda a nivelar la balanza de la desigualdad&#8221;</em>, señala un informe de la Red de Trabajo Fiscal, publicado por <strong>El Espectador. </strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Si la riqueza de un país, incluidos sus recursos, es de todos sus habitantes, Colombia debería ser ese Tío Rico verdadero con el que todos tengamos derecho a soñar, y no un simple juego con fichas de cartón para matar el tiempo. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Nota: </strong>¿Hicieron la suma que les pedí al principio? Yo sí: se necesitan al menos 400 años, ahorrando $2 millones mensuales, para ser uno de los 3.700 ultrarricos de Colombia. ¡Como cinco vidas!</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129447</guid>
        <pubDate>Sun, 24 May 2026 13:12:45 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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        <title>Álvaro Uribe le cortó las alas a su &amp;#8220;hijita&amp;#8221; Paloma Valencia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/alvaro-uribe-le-corto-las-alas-a-su-hijita-paloma-valencia/</link>
        <description><![CDATA[<p>La derecha y la ultraderecha colombianas no han querido entender el hastío de un país con los excesos cometidos durante los regímenes de mano dura, como el de Álvaro Uribe en este siglo. Razones de por qué la candidata del Centro Democrático llevaría a Uribe a una (otra) derrota segura, como auguran las encuestas.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Álvaro Uribe con su pupila, la candidata presidencial Paloma Valencia.</em> <em>Imagen creada con IA.</em></p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<h2 class="wp-block-heading"></h2>
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</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Paloma Valencia suma y suma iglesias cristianas a su campaña, pero baja y baja en las encuestas. ¿Qué pasa, Diosito?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Prefiero la hojita que lee Cepeda, que a la hijita de Uribe. Después de dos siglos de gobiernos patriarcales, Colombia se merece una mujer presidenta, claro que sí, pero no es Paloma Valencia, por muchas razones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con los pésimos resultados en las encuestas, que la ubican de tercera (en la de Invamer se descolgó del 19% al 14%), su candidatura desafía las lógicas de una sociedad machista como la colombiana y la de su propio partido, el Centro Democrático, que ni siquiera ve con buenos ojos a Juan Daniel Oviedo, su vicepresidente diverso. Recuerden que al principio, el de Uribe era un hombre, Miguel Uribe hijo, no una mujer. Y antes de él, fue Andrés Felipe Arias (Uribito). La doctora Paloma vendría siendo la primera <em>Uribita</em> de la historia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De la abogada y filósofa hay cosas que no cuadran: ni el tono de sus palabras: a veces alza la voz para parecer una caricatura de Uribe, su papá, y a veces baja el tono, como queriendo posar de conciliadora. Ayer veíamos a través de las redes sociales a una Paloma disfrazada de mujer&nbsp;paisa, con carriel y poncho al hombro, voz impostada y pésima dicción, queriendo&nbsp;remedar a Uribe, quizás sintiéndose obligada —a lo mejor, guiada por algún estratega—, a demostrar que es su hija legítima —políticamente hablando—, y negando de paso su caucanidad y su bogotaneidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Van a conocer lo que es la mano dura de una mujer colombiana”,</em>&nbsp;vociferó en la tarima. “Conmigo que vayan buscando escondedero, porque yo no necesito chaleco antibalas ni esa urna de cristal que usan los cobardes”, dirigió su sablazo al candidato Abelardo De la Espriella. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">No es un personaje creíble porque no ha sido construido del todo y sus discursos también parecen a medio hacer, lo mismo que su carácter. Después de tres periodos en el Congreso (12 años) es pobre su gestión legislativa (según balance que presenta&nbsp;<em>La Pulla</em>) y le faltó entereza para echarse al hombro los problemas de su departamento, el Cauca, quizás porque se siente más bogotana que el ajiaco.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Le critican su primer apellido, el Valencia de su abuelo expresidente, Guillermo León (quien, borracho, orinaba en los muros del palacio presidencial, según cuenta Daniel Pécaut en el libro “En busca de la Nación colombiana”), pero poco se habla de los Laserna, su segundo apellido, que nos remite casi siempre a su abuelo Mario Laserna Pinzón, fundador de la Universidad de los Andes y a Juan Mario Laserna, su tío, el exsenador conservador. Arropada por una vida de privilegios, no es raro que se sienta más cercana a los empresarios que a los trabajadores. En política es difícil servirles a dos dioses.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una jugada suya consistió en desviar, en 2018, el debate sobre el escándalo Odebrecht (que conecta a gobiernos de derecha con hechos de corrupción alrededor de la llamada Ruta del Sol, como lo desempolvó un episodio del podcast&nbsp;<em>Huevos revueltos con arroz),&nbsp;</em>con el fin de enlodar al hoy presidente Gustavo Petro en un asunto de dineros supuestamente mal habidos. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Creo que el problema de Paloma Valencia, además de ser ella misma como candidata, son sus asesores, que en vez de ayudarla, parecen más empecinados en enterrarla viva.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por ejemplo, para apelar a las emociones de la gente, era innecesario exponer a su hija Amapola. Eso salió mal como lo analizaron los columnistas Ana Cristina Restrepo, en <strong>El Espectador</strong>, y Guillermo Pérez Flórez, en El País de España (edición Colombia); recomiendo ambas lecturas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Un abismo separa la maternidad como acto político de resistencia de la maternidad como teatro de la política electoral”, dice Restrepo, reivindicando a las madres buscadoras de la Comuna 13 de Medellín, cuyos hijos fueron enterrados en fosas comunes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según la candidata, su hija pronunció la siguiente frase:&nbsp;“Yo no elegí esto. No quiero que mi vida cambie. Y no quiero ser parte de esta familia”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Escribe el columnista Guillermo Pérez: <em>“El episodio de Amapola amerita algunos comentarios, porque muestra hasta dónde están dispuestos a llegar los políticos con tal de hacerse con el poder. Hay varias conductas que merecen reproche ético. La primera tiene que ver con la trivialización de la angustia de la niña. Según dice la candidata, Amapola experimentaba una angustia genuina, al extremo de no querer ser parte de la familia. Pero la madre, en lugar de consolarla, descarga sobre ella   un agobio mayor: la posibilidad de perder las elecciones y que por ello el país se acabe. Eso revela que Amapola ha sido objeto de un adoctrinamiento político que la obliga a creer que la responsabilidad histórica de su madre es salvar la nación y que, si no gana, “se acaba todo”. Es un doble sacrificio: primero, para que su mamá no pierda; segundo, para que Colombia no se hunda”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Con mi hija no se metan”, le respondió Valencia a De La Espriella, que la cuestionó por usar a la pequeña con fines proselitistas.&nbsp;“Doctora Paloma,&nbsp;<strong>rechazo cualquier intento de instrumentalizar a los niños</strong>&nbsp;en la batalla política”,&nbsp;le dijo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por cada asesor que lance al aire una <em>ideota </em>en campaña presidencial<em>,</em> debe haber cuatro capaces de medir las consecuencias de aquella lumbrera. Por ejemplo: ¿Quién le propuso un “debate” rocambolesco en el que aparece y desaparece del escenario el candidato Iván Cepeda con ayuda de la IA? Muy tarde, la campaña se dio cuenta de que su enemigo (de cara a la primera vuelta) es <em>El Tigre</em>, no Cepeda, con un píe seguro en la segunda vuelta y posibilidades de ganar en primera, según pregona el Pacto Histórico. Tampoco le ayuda a la candidata el apoyo de personajes que representan lo más añejo de la política colombiana, como Ingrid Betancourt o el expresidente César Gaviria, quien hace campaña en favor de Paloma Valencia a través de su hija María Paz Gaviria, quemada en las urnas el 8 marzo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese es justamente el real problema de su candidatura: lo mal rodeada que está. No siempre uno más uno son dos. Aquí uno más uno puede significar cero votos. Si bien a De La Espriella lo rodean los de siempre, ha sido hábil en ocultarlo.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué pasará si Paloma no pasa a segunda vuelta? Pues pasará lo que siempre pasa con la derecha: Nos sentaremos a contar las horas para ver la imagen en que Paloma, victoriosa en su derrota, alzará las garras de&nbsp;<em>El Tigre</em>&nbsp;(las uñas no le alcanzaron para arañarlo), del mismo modo que Vicky Dávila, victoriosa en su derrota, se le metió a Paloma al atril para, enloquecida, gritar&nbsp;<em>“Tenemos que ganar en primera vueltaaaaaa, vamos derrotar a Cepedaaaaaa”,&nbsp;</em>y solo hasta hoy nos venimos a enterar de que se refería a Abelardo, no a Paloma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras Paloma habla maravillas de Vicky, Vicky no solo dio un portazo a la tal&nbsp;<em>Coalición por Colombia</em>, sino&nbsp;que hoy trata con desdén a la candidata de Uribe, después de comprometerse, como los demás, a apoyarla como ganadora de la consulta del 8 de marzo. Dávila enseñó que en la palabra de un político no se puede confiar&#8230; y en la de algunos periodistas tampoco. Como dice un amigo,&nbsp;<em>con los políticos toca todo de contado.</em>&nbsp;Mejor dicho,&nbsp;<em>plata</em>&nbsp;en mano y&#8230; cuidado con las palabrotas en campaña.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="684" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/22150209/Paloma-pop-art-1024x684.jpg" alt="" class="wp-image-129408" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/22150209/Paloma-pop-art-1024x684.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/22150209/Paloma-pop-art-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/22150209/Paloma-pop-art-768x513.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/22150209/Paloma-pop-art.jpg 1080w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El problema con el uribismo no es el qué sobre la&nbsp;<em>Seguridad Total</em>&nbsp;que propone Paloma Valencia, sino el cómo. Porque hoy nos levantamos con la noticia de que los falsos positivos de la era Uribe no fueron 6.402, sino&nbsp;7.837, reportado&nbsp;por la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los colombianos no podemos repetir esa historia espeluznante que le costó la vida a gente inocente, llevada como ganado al matadero. La política “Seguridad Democrática” manchó el legado de Uribe, si lo hubo. Elegir a Paloma es devolver al país a una época de terror que creemos ya superada y exponerlo a que acaben con la JEP, ese tribunal que está arrojando verdades dolorosas sobre sesenta años de conflicto interno colombiano. Acabarlo, quitarle recursos o si quiera pretender reformarlo, es herir de muerte al Acuerdo de Paz de 2016, desconocer el trabajo serio de unos jueces y magistrados respetables, y premiar la impunidad, pues hoy militares y guerrilleros están reconociendo culpas. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sí, le tengo miedo a Paloma, más que por ella, por el expresidente que está detrás de ella. Mirémonos en el espejo de arriba: los gringos están pagando caro –y por ahí derechito el resto del mundo- la segunda oportunidad otorgada a un Donald Trump que regresó a la Casa Blanca más vengativo que nunca. Frente a ese pasado de excesos de la fuerza pública y violaciones a los derechos humanos, los ciudadanos no podemos ser irresponsables en las urnas. “… yo no olvido que en tiempos de Uribe, tiempos de mano dura, el establecimiento político se decía: <em>´Hay que dejar que hagan el trabajo sucio, y después nos encargamos de ellos</em>”, recuerda el intelectual William Ospina, en <strong>El Espectador.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Si a muchos les molesta Cepeda porque lee en plaza llena lo que escribe en hojitas a las 4:00 de la mañana, a mí me asusta la hijita de Uribe, cuando habla, por ejemplo, de militarizar vías (ya dijo que aumentará en 60 mil los hombres del ejército y la policía), o de crear más cárceles para 40 mil nuevos reclusos, como si divisara que durante su gobierno aumentarán los crímenes. Con ese dinero se podrían construir colegios y hospitales donde no los hay. Y en vez de reducir impuestos a los empresarios, como propone ella, se les debería pedir chequeras con sensibilidad social.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El ponderado de encuestas indica que sería De la Espriella, no Valencia, quien enfrentaría a Cepeda en caso de segunda vuelta, que es casi seguro que habrá. La izquierda desea con el corazón salir de ese chicharrón el 31 de mayo, pero ese es un&nbsp;<em>pajazo mental,</em>&nbsp;sobre todo porque el candidato del Pacto Histórico tiene no uno sino dos rivales a la diestra, que en esencia representan al establecimiento y defienden las mismas causas. La única diferencia entre Paloma y Abelardo es que el segundo no ha reclamado (todavía) la paternidad de Uribe; últimamente, se les ve incluso distanciados; ya veremos cuántos&nbsp;aguardientes en el Ubérrimo mediarán en&nbsp;esa enemistad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Paloma Valencia creyó que con invocar a Uribe sería suficiente para dispararse en las encuestas, pero Uribe es hoy una figura desgastada, cargando sobre sus hombritos el sambenito de los escándalos propios y los de la familia, léase hermano y primo, y para rematar vinieron luego la salida de María Fernanda Cabal y de papá Miguel (Uribe Londoño) del Centro Democrático, lo que demuestra que, además, el expresidente ha ido perdiendo el respeto de los suyos. El destino de Álvaro Uribe como expresidente será, indefectiblemente, el mismo de los muebles viejos: un día nadie sabrá dónde ponerlo.&nbsp;Es el destino de las personas de la tercera edad, que en este país terminan arrumadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si Paloma Valencia pierde, ya sin puesto en el Senado, será otra desempleada más, con tiempo de sobra, eso sí, para cambiar de lugar los muebles de su lujoso apartamento. Pero será también la segunda derrota consecutiva de Uribe y su salida de la política por la puerta de atrás.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129381</guid>
        <pubDate>Sat, 23 May 2026 12:18:42 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Álvaro Uribe le cortó las alas a su &#8220;hijita&#8221; Paloma Valencia]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>La izquierda está demasiado confiada</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/la-izquierda-esta-demasiado-confiada/</link>
        <description><![CDATA[<p>Ningún candidato tiene hoy la mitad más uno de los votos (no en las encuestas que se precian de serias) para ganar la elección presidencial. Los sondeos son muy distintos entre sí, como si quisieran confundir al Pacto Histórico, que se siente ingenuamente ganador. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><em>Iván Cepeda Castro, candidato del Pacto Histórico. Imagen creada con IA</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La izquierda colombiana no necesita una cohorte de aduladores ni un comité de aplausos. Necesita saber que camina sobre arenas movedizas. Que si bien Gustavo Petro deja un legado social que debe capitalizarse, continuar, afianzarse y mejorarse, ese solo argumento por sí solo no garantiza el triunfo de Iván Cepeda el 31 de mayo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Diferentes encuestas le otorgan al Pacto Histórico alrededor de un 35% de intención de voto —la última de Invamer le concede un extraordinario 44,9%—. Eso quiere decir que sigue faltando el centavo pa´l peso: todavía no completa la mitad más uno para ganar cómodamente en primera vuelta. La izquierda no puede fiarse de los números, ni llamarse a engaños.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me gusta Cepeda porque representa la conciencia social de ese país sometido a la persecución y el destierro hasta el exterminio, pero no veo una estrategia de comunicación efectiva y convincente para hacerse con los votos faltantes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Más allá de la malquerencia justificada hacia Álvaro Uribe, no hay un mensaje que apele a las emociones de aquel electorado meditabundo sobre el que nadie sabe qué está pensando, y probablemente ni siquiera figura en las encuestas. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Mucha gente no tiene claras las propuestas de Iván Cepeda, o esa es la idea que flota en el ambiente. No hay tampoco una frase –a manera de slogan- que enmarque el espíritu progresista de la campaña. Los discursos en plaza pública deben condensarse en frases contundentes que se graben en la memoria, y se puedan repetir ante un interlocutor apático.  </p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Cómo es que sabemos tanto de Sócrates, si el filósofo griego no escribió nada en su vida? Cuenta la leyenda que Sócrates no escribió nada por considerarlo una forma inferior de transmisión de conocimiento, prefiriendo el diálogo vivo y directo. Bueno, creo que aquí hay un mensaje poderoso para, en lo que resta de campaña, sacarle todo el jugo posible a la calle y conectar con la gente, pero no con los que salen a vitorear en la plaza, porque esos ciudadanos ya están alineados con un proyecto político en el que pusieron sus esperanzas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Insisto: En esta recta final, sobran los halagos. Se necesita una estrategia de persuasión más clara con mensajes cortos y bien construidos que se traduzcan en titulares. Una foto oficial del candidato ayudaría mucho. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Iván Cepeda está confiado en ganar en primera vuelta, y lo pregona a los cuatro vientos. Creo que peca por exceso de confianza. El triunfalismo mal manejado podría hacer que muchos se crean el cuento y, confiados en el triunfo, opten por no salir a votar el 31 de mayo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los partidos se ganan en la cancha y con goles, del mismo modo que las elecciones se ganan en las urnas, no en las encuestas. Humildad es prudencia. Y lo que necesita el Pacto Histórico para ganar es que los ya convencidos, convenzan a los indecisos (un 28%, según análisis de La Silla Vacía); a los inconformes, (los que no votan asqueados de la política y los políticos), y a los que votarán en blanco.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo candidato es un producto y ese producto se vende puerta a puerta, uno a uno. Hablando de tú a tú, quiero decir. Las horas corren.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se perdió tiempo valioso respondiendo las andanadas de Uribe, que esa es su táctica para desgastar al contendor y mantenerse vigente en el ocaso de su vida política. Cualquier ruido le sirve. Darle importancia a Uribe es hablarle a esa base antiuribista que no necesita argumentos, pues conocen la historia que antecede al expresidente. A los indecisos se les conquista por el oído con propuestas audaces que calen en el corazón pero que tengan efecto directo en sus bolsillos y sus problemas cotidianos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Concuerdo con el analista Shameel Thahir Silva cuando interpela a la izquierda en el periódico <em>Desde Abajo: “Nos dejamos meter en la trampa de que la política son las personas y sus liderazgos, y perdimos la capacidad de plantear problemas a largo plazo: las estructuras y los intereses colectivos que mueven la rueda de la historia”. (…) mucha gente (…) cree que si el Presidente chasquea los dedos aparecerán las escuelas, las vías y los hospitales que reducirán las profundas brechas de desigualdad”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Se menciona en los discursos el término “revolución ética”, pero en la práctica falta su desarrollo. Las palabras no pueden ponerse en el papel y olvidarse. El por qué y el para qué deben socializarse. La figura de Cepeda como filósofo, siendo poderosa, tampoco ha sido suficientemente explotada; no entiendo ese descuido, si partimos del hecho de que ética y filosofía tienen sangre común, como generadores de conciencia social en&nbsp;un país donde la desigualdad es proporcional a los altos niveles de corrupción política y la evasión de impuestos por parte de las clases altas. (En una próxima columna analizaré estos fenómenos).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para&nbsp;<em>despetrizar</em>&nbsp;la izquierda, sus líderes deben ser capaces de cuestionar lo que no se hizo bien y ofrecer la cura para el mal, mientras agitan las banderas por lo bueno. Gallardía es quitarse la paja del propio ojo. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Simón Rubiños, analista y magíster en políticas públicas, hace la siguiente reflexión:&nbsp;<em>“El gobierno Petro abrió puertas a sujetos y territorios históricamente relegados: instaló la idea de que el Estado debía mirar de frente la desigualdad y asumirla como mandato. Pero ese giro –en sí mismo valioso y con logros tangibles– dejó una tensión: no basta con representar sectores marginados ni ponerlos en el centro del relato si la política pública no traduce esa centralidad en cambios tangibles en su vida cotidiana”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">En su artículo para el periódico <em>Desde Abajo</em>, Rubiños pone como ejemplo el caso mexicano. “Un gobierno que logró amalgamar –y con ello seducir a su pueblo- fue el de AMLO en México, quien logró una continuidad narrativa disciplinada, apoyada en organización, control de agenda y ejecución coherente”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La izquierda no debe temerle a la autocrítica. Debe empezar por aceptar que bajo el mandato de Gustavo Petro muchas promesas quedaron incumplidas: las plegarias no atendidas de las que hablaba Santa Teresa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Queda apenas una semana para la elección presidencial y ningún candidato tiene las mayorías para cantar victoria. ¡Humildad!</p>



<p class="wp-block-paragraph">La izquierda tiene, eso sí, un candidato serio como Iván Cepeda, con porte intelectual y demócrata, para ganar en junio. La derecha uribista, con dos candidatos en contienda, está dando la pelea. Abelardo y Paloma se batirán en un duelo (electoral) a muerte, aunque por ahora <em>El Tigre</em> ruge más que lo que vuela su rival.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Promesa de político:</strong>&nbsp;Si el candidato del Pacto Histórico gana en primera vuelta, prometo dejar en paz a Uribe en mis escritos.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129349</guid>
        <pubDate>Fri, 22 May 2026 13:12:05 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[La izquierda está demasiado confiada]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>¿Por qué Abelardo De La Espriella presume de su entrepierna?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/por-que-abelardo-de-la-espriella-presume-de-su-entrepierna-2/</link>
        <description><![CDATA[<p>Cuando un candidato presidencial y la prensa chocan, se juntan el hambre con las ganas de comer, en un juego de roles en el que todos los involucrados ganan algo, mientras la sociedad y los ciudadanos perdemos. Como político, Abelardo De La Espriella es la constatación de un oficio en decadencia. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Imagen creada con inteligencia artificial.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-ed419ea6cacf2fc984b751448a91a1ee wp-block-paragraph"><strong><em>Busque llamar la atención a cualquier precio. Todo es juzgado por su apariencia, lo que no se ve no cuenta (&#8230;) Ponga toda su fuerza en destacarse. Conviértase en un imán que concentre la atención de los demás, mostrándose más grande, más atractivo y más misterioso que la gran masa, tímida y anodina”:</em> Del libro Las 48 leyes del poder.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Es posible que el candidato presidencial Abelardo De La Espriella (ADELE) esté lejos, muy lejos, de tener pinta de estadista, pero nadie puede negar que sabe cómo alborotar a las masas en una sociedad harto conservadora y mojigata.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Podemos gastar tinta y tiempo repudiando sus conductas entre ofensivas y desafiantes. Podríamos debatir sobre la sexualización de la política (es decir, sus frases con carga sexual), cómo método legítimo o ilegítimo para conquistar votos. Podríamos preguntar si cada vez que el monteriano alardea del tamaño de su pene (¿?) o del grueso de su chequera está escondiendo uno que otro complejillo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Podríamos usar varias cuartillas para desmenuzar y rechazar todas las veces en las que <em>El Tigre</em> ha mostrado su desprecio hacia la prensa y los periodistas. Porque todo es posible en esta vida menos revivir a los muertos, y en esta contienda electoral sí que hay más de un difunto&#8230; en sentido figurado. ADELE está <em>vivito y coleando</em> (con o), dando la pelea en las encuestas para pasar a segunda vuelta. Paloma Valencia va ahí, detrás, intentando desplegar sus alas. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Podemos sentar cátedra sobre moral para reprobar sus poses de macho machote o sus fijaciones fálicas y así quedar divinamente con quienes desdeñan su candidatura. Podemos clavarlo en la cruz de la picota pública para parecer políticamente correctos. Pero qué necesidad de llover sobre mojado en torno a este circo mediático si todo el mundo habla de lo mismo y mañana el asunto sobre su pito nos importará un pito.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque nada de lo que se escriba cambiará el mundo. En cambio, lo que diga ADELE, hace que muchos sin tema para llenar columnas, ahora lo tengan, y quién quita que por ahí derecho se catapulte al poder, precisamente por el exceso de importancia que le hemos dado.&nbsp;Y eso, más que el tamaño de su cosita, es lo preocupante.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-97ed910380fb87172185996746827466 wp-block-paragraph"><strong><em>“La política ha ido remplazando cada vez más las ideas y los ideales, el debate intelectual y los programas, por la mera publicidad y las apariencias”,</em></strong> señala Mario Vargas Llosa en su libro “La sociedad del espectáculo”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin justificar su patanería, envuelta en frases que pronuncia en tono calmado, sin que se le arrugue el traje, diré que todo lo que pasa con <em>El Tigre</em> es el natural reflejo de la sociedad del espectáculo en que se convirtió la política mundial tras la irrupción de las redes sociales en nuestras vidas. Importan la apariencia más que las ideas. Importa el numerito no el contenido. Importa aquello que genere atención (y eso incluye descalificar al contrario, por ejemplo)</p>



<p class="wp-block-paragraph">La habilidad del político moderno no está en los conocimientos que acumule en su cerebro, sino en su sagacidad con las palabras y los ademanes para robarse el show. En esas lides, ADELE es un monstruo, en el sentido que cada lector quiera tomarlo. Es el <em>showman</em> de esta campaña presidencial. El numerito que justifica pagar la entrada. Aquel que gusta y disgusta pero no deja indiferente a nadie, porque sobre esta clase de personas todos tienen (tenemos) una opinión. Y eso significa que no es un pintado en la pared.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Subestimarlo es desconocer que, bajo esta misma fórmula, los argentinos eligieron a Javier Milei y los gringos a Trump. Como fenómenos políticos, son rompedores, harina (¿o <em>memes</em>?) del mismo costal. Han construido un personaje, son fieles a él y, como el producto que son, tienen una clientela cautiva; querámoslo o no, eso los hace genuinos y les imprime carácter; en su rol antagónico, encarnan al villano perfecto del que muchos se enamoran, quitando del medio a unos contradictores con déficit histriónico, que si bien se las dan de políticamente correctos, las más de las veces lo son únicamente de labios para afuera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque en el fondo la diferencia entre ser políticamente correctos y políticamente incorrectos es el nivel de hipocresía con el cual nos queremos arropar. Y la gente está ahí, observando, al que quiere ser sin parecer. Más allá de eso, en una campaña electoral los candidatos que posan de buenos y formalitos&nbsp;están condenados al cuarto de <em>San Alejo</em> (que, a propósito, es el patrono de los que sufren humillaciones).</p>



<p class="wp-block-paragraph">O sea, dependiendo de las circunstancias, la política requiere ciertas dosis de cinismo y agresividad. En una recta final como la actual, faltando una quincena para elecciones, gana puntos quien domine la conversación o imponga la agenda: Eso hace la diferencia entre estar y no estar en los titulares. Por eso, el dicho es muy sabio: <em>Es mejor llegar a tiempo que ser invitado.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">El caso de Sergio Fajardo es el mejor ejemplo. Borrado de las encuestas, su exceso de decencia y su currículo de estudiante aplicado (¡díganme si no tiene más pinta del monaguillo que quería ser cura y no de profesor de matemáticas!), daría para escribir todo un tratado sociológico que explique lo rara que es la política y los raros que son los electores. El hombre hizo todo lo contrario de lo que recomienda&nbsp;una de las leyes de&nbsp;<em>Las 48 leyes del poder: “Nunca acepte perderse en el anonimato de la multitud o ser sepultado por el olvido”.</em> No se fue a ver ballenas esta vez, pero su presencia pasa inadvertida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me atrevo a decir que una cuarta candidatura&nbsp;suya sería un atentado a nuestra paciencia. Sobre él parece caer la misma maldición que le negó la presidencia a Germán Vargas Lleras, Horacio Serpa, Álvaro Gómez o Noemí Sanín.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizás los menos hipócritas son los segundos (los políticamente incorrectos) por mostrarse tal como son, sin filtros, sin maquillaje; por decir lo que quieren decir sin temor al qué dirán, por ser capaces de soltar en público lo que seguramente viven diciendo en privado, borrachos o en sano juicio, porque esa es su naturaleza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, no se puede juzgar a una persona como ADELE sin reparar en su idiosincrasia de hombre costeño, de esa región Caribe donde el lenguaje desabrochado y la piel expuesta al sol adquieren otros significados sociales, distintos en todo caso de lo que somos y nos define a los bogotanos, por ejemplo; temerosos de la desnudez, procurando hablar pasito y nada más que lo necesario, gobernados precisamente por el <em>ojalá no vayan a hablar de mí.</em> &nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa clase alta, representada en la élite bogotana, que hoy desaprueba al candidato y la clase alta a la que él representa, con toda seguridad no tendrán problema en encaramarse&nbsp;juntas al bus de la victoria como pase a segunda vuelta, aunque al mismo tiempo deben prenderles velas a caulquier santo para que eso no ocurra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Total: quienes ya detestan a ADELE, lo aborrecerán más, del mismo miedo que quienes lo aman, lo amarán más por frentero; porque donde unos vemos a una ser ofensivo, impetuoso e incluso misógino, otros ven a una persona que <em>no se anda con pedos atorados</em>, como dice la frase coloquial. Y es posible que comportarse así, directo y sin rodeos, sea visto como una virtud entre los indiferentes con la cosa política y entre los indecisos que están a la espera de ser convencidos. En ese río revuelto, el candidato saca sus cartas de su lengua, no de la manga.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque, gústenos o no, recoge a un sector amplio e inconforme de colombianos que además de ver en él a alguien a quien quieren parecerse,&nbsp;reniegan de la prensa, lo mismo que él.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el detrás de cámaras tras la entrevista del Canal Caracol, ADELE —entre risas y besos—, insiste en sus críticas a la prensa:&nbsp;&#8220;El periodismo colombiano tiene un problema (…) habla desde un pedestal en el que cree que no se le puede cotrapreguntar, un pedestal en el que cree que tiene la verdad revelada&#8221;.&nbsp; &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se plantea aquí un doble dilema: El de los periodistas (algunos) que no gustan de las respuestas de sus entrevistados y el de los políticos (algunos) que se molestan por las preguntas de los periodistas; en ese tire y afloje el espacio periodístico se transforma en tribunal o, peor, en cuadrilátero. Esa es la explicación más franca de por qué unos y otros nos condenaron a los colombianos al no debate.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">No justifico la arrogancia del candidato, tampoco su verborrea, ni su ánimo provocador, pero debemos reconocerle que entiende mejor que varios de sus rivales para qué sirven los medios de comunicación y cómo exprimirlos hasta la <em>viralidad</em>. &nbsp;Es, por decirlo de otra manera, el invitado que nadie quiere tener en la fiesta pero que al final hace la fiesta menos aburrida. Porque qué sería de unas elecciones presidenciales sin un poco de función circense.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para concluir diré que con cada numerito de ADELE muchos son los beneficiados: en primer lugar, el propio candidato, porque hábilmente se pone en el centro de los reflectores y obliga a todos a hablar de él (<em>que hablen mal o bien, pero que hablen, malaya sea</em>); los medios de comunicación, porque consiguen los ansiados clics por parte de unas audiencias también ansiosas y las mismas audiencias, porque calman brevemente su hambre de pan y circo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No importa que la sociedad toda pierda… ¡el show debe continuar!&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129203</guid>
        <pubDate>Sun, 17 May 2026 12:32:15 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Por qué Abelardo De La Espriella presume de su entrepierna?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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        <title>¿Por qué Abelardo De La Espriella presume de su entrepierna?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/por-que-abelardo-de-la-espriella-presume-de-su-entrepierna/</link>
        <description><![CDATA[<p>Cuando un candidato presidencial y la prensa chocan, se juntan el hambre con las ganas de comer, en un juego de roles en el que todos los involucrados ganan algo, mientras la sociedad y los ciudadanos perdemos. Como político, Abelardo De La Espriella es la constatación de un oficio en decadencia. </p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Imagen creada con inteligencia artificial. </em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-b8ee7fa1b2329759d60705d4bde287ba wp-block-paragraph"><strong><em>“Busque llamar la atención a cualquier precio. Todo es juzgado por su apariencia, lo que no se ve no cuenta (&#8230;) Ponga toda su fuerza en destacarse. Conviértase en un imán que concentre la atención de los demás, mostrándose más grande, más atractivo y más misterioso que la gran masa, tímida y anodina”:</em> Del libro Las 48 leyes del poder.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Es posible que el candidato presidencial Abelardo De La Espriella (ADELE) esté lejos, muy lejos, de tener pinta de estadista, pero nadie puede negar que sabe cómo alborotar a las masas en una sociedad harto conservadora y mojigata.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Podemos gastar tinta y tiempo repudiando sus conductas entre ofensivas y desafiantes. Podríamos debatir sobre la sexualización de la política (es decir, sus frases con carga sexual), cómo método legítimo o ilegítimo para conquistar votos. Podríamos preguntar si cada vez que el monteriano alardea del tamaño de su pene (¿?) o del grueso de su chequera está escondiendo uno que otro complejillo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Podríamos usar varias cuartillas para desmenuzar y rechazar todas las veces en las que <em>El Tigre</em> ha mostrado su desprecio hacia la prensa y los periodistas. Porque todo es posible en esta vida menos revivir a los muertos, y en esta contienda electoral sí que hay más de un difunto&#8230; en sentido figurado. ADELE está <em>vivito y coleando</em> (con o), dando la pelea en las encuestas para pasar a segunda vuelta. Paloma Valencia va ahí, detrás, intentando desplegar sus alas. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Podemos sentar cátedra sobre moral para reprobar sus poses de macho machote o sus fijaciones fálicas y así quedar divinamente con quienes desdeñan su candidatura. Podemos clavarlo en la cruz de la picota pública para parecer políticamente correctos. Pero qué necesidad de llover sobre mojado en torno a este circo mediático si todo el mundo habla de lo mismo y mañana el asunto sobre su pito nos importará un pito.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque nada de lo que se escriba cambiará el mundo. En cambio, lo que diga ADELE, hace que muchos sin tema para llenar columnas, ahora lo tengan, y quién quita que por ahí derecho se catapulte al poder, precisamente por el exceso de importancia que le hemos dado.&nbsp;Y eso, más que el tamaño de su cosita, es lo preocupante.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-97ed910380fb87172185996746827466 wp-block-paragraph"><strong><em>“La política ha ido remplazando cada vez más las ideas y los ideales, el debate intelectual y los programas, por la mera publicidad y las apariencias”,</em></strong> señala Mario Vargas Llosa en su libro “La sociedad del espectáculo”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin justificar su patanería, envuelta en frases que pronuncia en tono calmado, sin que se le arrugue el traje, diré que todo lo que pasa con <em>El Tigre</em> es el natural reflejo de la sociedad del espectáculo en que se convirtió la política mundial tras la irrupción de las redes sociales en nuestras vidas. Importan la apariencia más que las ideas. Importa el numerito no el contenido. Importa aquello que genere atención (y eso incluye descalificar al contrario, por ejemplo)</p>



<p class="wp-block-paragraph">La habilidad del político moderno no está en los conocimientos que acumule en su cerebro, sino en su sagacidad con las palabras y los ademanes para robarse el show. En esas lides, ADELE es un monstruo, en el sentido que cada lector quiera tomarlo. Es el <em>showman</em> de esta campaña presidencial. El numerito que justifica pagar la entrada. Aquel que gusta y disgusta pero no deja indiferente a nadie, porque sobre esta clase de personas todos tienen (tenemos) una opinión. Y eso significa que no es un pintado en la pared.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Subestimarlo es desconocer que, bajo esta misma fórmula, los argentinos eligieron a Javier Milei y los gringos a Trump. Como fenómenos políticos, son rompedores, harina (¿o <em>memes</em>?) del mismo costal. Han construido un personaje, son fieles a él y, como el producto que son, tienen una clientela cautiva; querámoslo o no, eso los hace genuinos y les imprime carácter; en su rol antagónico, encarnan al villano perfecto del que muchos se enamoran, quitando del medio a unos contradictores con déficit histriónico, que si bien se las dan de políticamente correctos, las más de las veces lo son únicamente de labios para afuera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque en el fondo la diferencia entre ser políticamente correctos y políticamente incorrectos es el nivel de hipocresía con el cual nos queremos arropar. Y la gente está ahí, observando, al que quiere ser sin parecer. Más allá de eso, en una campaña electoral los candidatos que posan de buenos y formalitos&nbsp;están condenados al cuarto de <em>San Alejo</em> (que, a propósito, es el patrono de los que sufren humillaciones).</p>



<p class="wp-block-paragraph">O sea, dependiendo de las circunstancias, la política requiere ciertas dosis de cinismo y agresividad. En una recta final como la actual, faltando una quincena para elecciones, gana puntos quien domine la conversación o imponga la agenda: Eso hace la diferencia entre estar y no estar en los titulares. Por eso, el dicho es muy sabio: <em>Es mejor llegar a tiempo que ser invitado.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">El caso de Sergio Fajardo es el mejor ejemplo. Borrado de las encuestas, su exceso de decencia y su currículo de estudiante aplicado (¡díganme si no tiene más pinta del monaguillo que quería ser cura y no de profesor de matemáticas!), daría para escribir todo un tratado sociológico que explique lo rara que es la política y los raros que son los electores. El hombre hizo todo lo contrario de lo que recomienda&nbsp;una de las leyes de&nbsp;<em>Las 48 leyes del poder: “Nunca acepte perderse en el anonimato de la multitud o ser sepultado por el olvido”.</em> No se fue a ver ballenas esta vez, pero su presencia pasa inadvertida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me atrevo a decir que una cuarta candidatura&nbsp;suya sería un atentado a nuestra paciencia. Sobre él parece caer la misma maldición que le negó la presidencia a Germán Vargas Lleras, Horacio Serpa, Álvaro Gómez o Noemí Sanín.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizás los menos hipócritas son los segundos (los políticamente incorrectos) por mostrarse tal como son, sin filtros, sin maquillaje; por decir lo que quieren decir sin temor al qué dirán, por ser capaces de soltar en público lo que seguramente viven diciendo en privado, borrachos o en sano juicio, porque esa es su naturaleza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, no se puede juzgar a una persona como ADELE sin reparar en su idiosincrasia de hombre costeño, de esa región Caribe donde el lenguaje desabrochado y la piel expuesta al sol adquieren otros significados sociales, distintos en todo caso de lo que somos y nos define a los bogotanos, por ejemplo; temerosos de la desnudez, procurando hablar pasito y nada más que lo necesario, gobernados precisamente por el <em>ojalá no vayan a hablar de mí.</em> &nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa clase alta, representada en la élite bogotana, que hoy desaprueba al candidato y la clase alta a la que él representa, con toda seguridad no tendrán problema en encaramarse&nbsp;juntas al bus de la victoria como pase a segunda vuelta, aunque al mismo tiempo deben prenderles velas a caulquier santo para que eso no ocurra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Total: quienes ya detestan a ADELE, lo aborrecerán más, del mismo miedo que quienes lo aman, lo amarán más por frentero; porque donde unos vemos a una ser ofensivo, impetuoso e incluso misógino, otros ven a una persona que <em>no se anda con pedos atorados</em>, como dice la frase coloquial. Y es posible que comportarse así, directo y sin rodeos, sea visto como una virtud entre los indiferentes con la cosa política y entre los indecisos que están a la espera de ser convencidos. En ese río revuelto, el candidato saca sus cartas de su lengua, no de la manga.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque, gústenos o no, recoge a un sector amplio e inconforme de colombianos que además de ver en él a alguien a quien quieren parecerse,&nbsp;reniegan de la prensa, lo mismo que él.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el detrás de cámaras tras la entrevista del Canal Caracol, ADELE —entre risas y besos—, insiste en sus críticas a la prensa:&nbsp;&#8220;El periodismo colombiano tiene un problema (…) habla desde un pedestal en el que cree que no se le puede cotrapreguntar, un pedestal en el que cree que tiene la verdad revelada&#8221;.&nbsp; &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se plantea aquí un doble dilema: El de los periodistas (algunos) que no gustan de las respuestas de sus entrevistados y el de los políticos (algunos) que se molestan por las preguntas de los periodistas; en ese tire y afloje el espacio periodístico se transforma en tribunal o, peor, en cuadrilátero. Esa es la explicación más franca de por qué unos y otros nos condenaron a los colombianos al no debate.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">No justifico la arrogancia del candidato, tampoco su verborrea, ni su ánimo provocador, pero debemos reconocerle que entiende mejor que varios de sus rivales para qué sirven los medios de comunicación y cómo exprimirlos hasta la <em>viralidad</em>. &nbsp;Es, por decirlo de otra manera, el invitado que nadie quiere tener en la fiesta pero que al final hace la fiesta menos aburrida. Porque qué sería de unas elecciones presidenciales sin un poco de función circense.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para concluir diré que con cada numerito de ADELE muchos son los beneficiados: en primer lugar, el propio candidato, porque hábilmente se pone en el centro de los reflectores y obliga a todos a hablar de él (<em>que hablen mal o bien, pero que hablen, malaya sea</em>); los medios de comunicación, porque consiguen los ansiados clics por parte de unas audiencias también ansiosas y las mismas audiencias, porque calman brevemente su hambre de pan y circo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No importa que la sociedad toda pierda… ¡el show debe continuar!&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129086</guid>
        <pubDate>Sat, 16 May 2026 13:03:12 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/16074651/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-ABELARDO-PENE.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Por qué Abelardo De La Espriella presume de su entrepierna?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>¿Es Abelardo De La Espriella una copia defectuosa de Laureano Gómez?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/es-abelardo-de-la-espriella-una-copia-defectuosa-de-laureano-gomez/</link>
        <description><![CDATA[<p>PERFILES DE LOS PRESIDENCIABLES (1) El nieto del expresidente que prometió hacer “invivible la República” respaldó la candidatura presidencial del hombre que prometió destripar a la izquierda. ¿Reencarnó Laureano Gómez en Abelardo De La Espriella? ¿Debemos preocuparnos?  </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Abelardo De La Espriella y Laureano Gómez, expresidente colombiano. </em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-235cd3a8a136bfd9a7b1107937543de1 wp-block-paragraph"><strong><em>“Quien actúa en público, por más sencillo que sea, suele valerse de artificios que deforman su íntima personalidad”. (Frase del libro “Laureano Gómez: Psicoanálisis de un resentido”, de José Francisco Socarrás).</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El Tigre </em>no es como él se pinta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Yo soy de la derecha pura y dura”, dice Abelardo De La Espriella en una entrevista. Traducidas, esas palabras lo sitúan en la llamada extrema derecha. Empezando el año <a href="https://elpais.com/america-colombia/2026-01-15/el-candidato-abelardo-de-la-espriella-se-aproxima-a-la-ultraderecha-global-para-arrebatarle-espacio-al-uribismo.html">se reunió con la ultraderecha de España</a>, el partido Vox. Lo delata además el lenguaje virulento que usa para descalificar a quienes no se parecen a él, no piensan como él y no tienen tanto dinero como él.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esencia, es un costeño burgués, el petimetre de traje impecable, accesorios de marca y bebedor de ron fino y buen vino; eso que en otros tiempos llamaban <em>metrosexual</em>. &nbsp;Quiere ser presidente de la República sin experiencia en lo público, salvo sus apariciones públicas en el pasado como defensor de clientes en los estrados judiciales.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><a href="https://www.elespectador.com/politica/elecciones-colombia-2026/asi-fue-el-choque-entre-abelardo-de-la-espriella-y-vicky-davila-por-las-elecciones-presidenciales-2026">“Tú, Abelardo, defiendes criminales; yo los he denunciado”,</a></em> le gritó no hace mucho tiempo Vicky Dávila a través de las redes sociales, esa alcantarilla moderna por donde insulto va, insulto viene.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero Vicky ya no es la misma: anda suavecita con él. Derrotada en su aspiración presidencial, regresó a <em>Semana</em> como entrevistadora y, de manera simultánea, a las redes sociales con sus arengas contra Iván Cepeda, quien gana en todas las encuestas. Se la ve estresada tratando de convencer a Paloma Valencia para que le cargue la maleta a <em>El</em> <em>Tigre</em>, en caso de que sea él y no ella quien pase a segunda vuelta para enfrentar al candidato del Pacto Histórico.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Semana </em>parece celebrar a través de sus titulares: &#8220;Paloma Valencia se desploma en Polymarket y llega al 16%, mientras Abelardo de la Espriella se dispara y registra 40%&#8221;. Más osado, o quizás más ingenuo, el exsenador Rodrigo Lara le dijo a María Isabel Rueda: &#8220;De la Espriella puede ganarle a Cepeda en primera vuelta&#8221;. Si <em>El Tigre </em>pasa a las finales, es seguro que una derecha vergonzante respaldará su candidatura, empezando por la propia Paloma Valencia, la candidata del uribismo, que por ahora ocupa el lugar de las princesas en todas las encuestas: es tercera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Abelardo es el mismo personaje que a la hora del desayuno habla de sus enemigos (<em>“entre esa gente y yo no es una cuestión de dinero, es una cuestión de gustos, porque plata la puede tener cualquiera, pero ellos no tienen el gusto para entender las cosas buenas de la vida”),</em> y en el almuerzo se autoproclama el candidato de los pobres. Pobres que consumen changua, plato que él detesta lo mismo que el ajiaco (“potaje carcelario para presos” lo llama).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Candidato con fama de “pelar gatos”, porque cuando era <em>una &nbsp;inocente criatura</em> les ponía voladores para hacerlos volar: los gatos no volaban pero sí explotaban. <em>“Ya la Sociedad Protectora de Animales no puede denunciarme porque eso fue hace veinte años”, </em>dijo en el programa <em>The Susos Show (2019).</em></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Abelardo de la Espriella asesino de gatos | Confiesa como mataba los gatos con voladores de pólvora" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/L_jh-gnvT6g?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Adorador de Nayib Bukele, aquel que volteó la Constitución de El Salvador para reelegirse en 2024 con ayuda de la Corte Suprema de Justicia, Abelardo se autodenomina <em>El Tigre</em> aunque todavía no se le ven los colmillos con los que prometió destripar a la izquierda. <em>“Yo la tengo clara: en la casa soy un gatito domado y en la calle soy una fiera insaciable”, </em>dijo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su posible llegada a la Casa de Nariño podría significar la <em>costeñización </em>del poder y lo que sea que eso signifique en el país político, aunque aclaremos que Bogotá, siendo sede del poder central, sabe a Caribe hace rato.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La derecha no lo ve como un digno candidato suyo para derrotar a la izquierda (<a href="https://www.infobae.com/colombia/2025/10/01/mauricio-cardenas-llamo-fantoche-a-abelardo-de-la-espriella-y-critico-su-precandidatura-no-veo-ese-conocimiento">“fantoche” lo llamó Mauricio Cárdenas</a>), pero ya es muy tarde, porque <em>el enano se les creció, </em>y es innegable que de plan B pasó a ser Plan A tras el fiasco de Vicky Dávila.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay preguntas que nadie le está haciendo al candidato de <em>Defensores de la Patria:</em> ¿Quiénes integrarían su gabinete? ¿Cuánto vallenato y cuánto ron se consumiría en Palacio durante los próximos cuatros años? ¿Habría un alto cargo en la administración para el joven Polo Polo y la señora Marbelle, dos de sus más entusiastas admiradores?</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Costa es una región que ha querido poner presidente otra vez y proclamar su independencia. No ha logrado (todavía) ni lo uno, ni lo otro. No hubo durante el siglo XX un solo presidente costeño en Colombia. La historia nos remite, en el siglo XIX, a dos figuras: Juan José Nieto Gil, atlanticense, y Rafael Núñez, cartagenero. Gustavo Petro es más bien un costeño atípico, criado y educado desde muy joven en el interior del país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por su parte, el gobernador del Atlántico, Eduardo Verano de la Rosa, con pinta de presidenciable, ha tenido más ganas que perrenque. Lleva años insistiendo en <a href="https://www.larepublica.co/economia/se-radicara-proyecto-de-ley-para-fortalecer-la-descentralizacion-de-la-region-caribe-4225570">la autonomía territorial de la Región Caribe</a>, por la vía de un referendo. Y aunque parece un señor serio y con juicio, esas se volvieron virtudes sobrevaloradas. Porque la mesura desapareció cuando aparecieron las redes sociales.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="723" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/08164533/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-ABELARDO-TURCIOS-BAJA-723x1024.jpg" alt="" class="wp-image-128807" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/08164533/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-ABELARDO-TURCIOS-BAJA-723x1024.jpg 723w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/08164533/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-ABELARDO-TURCIOS-BAJA-212x300.jpg 212w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/08164533/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-ABELARDO-TURCIOS-BAJA-768x1088.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/08164533/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-ABELARDO-TURCIOS-BAJA.jpg 1072w" sizes="auto, (max-width: 723px) 100vw, 723px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Ilustración de Omar Figueroa, Turcios, especial para este blog.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Abelardo De La Espriella podría ser una caricatura -o la copia al carbón- de un personaje que la historia recuerda con desdén: Laureano Gómez, aquél al que llamaban <em>El Monstruo, </em>el político conservador que en 1940 arengaba con fiereza: <em>“… llegaremos hasta la acción más intrépida y el atentado personal…, y haremos invivible la República”. </em>La frase está recogida en el libro “Discordia y progreso”, del historiador Carlos Roberto Pombo. El autor cuenta además que en aquel tiempo, jóvenes conservadores hicieron apología de Hitler y Mussolini, y el propio Laureano Gómez se declaró partidario de Francisco Franco, el dictador español que descuartizó a España durante Guerra Civil española, apoyado por la Alemania Nazi y la Italia fascista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se preguntarán qué tienen que ver Laureano y Abelardo. Nada distinto a que un nieto del primero, Enrique Gómez Martínez, —un frustrado excandidato presidencial, recién elegido senador—, le puso alas a la candidatura del segundo desde el Movimiento de Salvación Nacional. Un evento en el Movistar Arena de Bogotá selló este matrimonio político. La candidatura fue avalada por 5.049.855 firmas, pero la Registraduría anuló el 62% de éstas, por lo que al final solo una de cada tres resultó válida (en total, 1.978.000 firmas), <a href="https://www.youtube.com/watch?v=EGxlX2SMn0k">de acuerdo con lo reportado por Caracol Radio</a>.</p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Enrique Gómez (1968), nieto de Laureano Gómez y sobrino de Álvaro Gómez, y Abelardo De La Espriella (1978) Foto tomada de las redes sociales de la campaña.</em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/10074804/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-ABELARDO-1024x576.jpg" alt="" class="wp-image-128909" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/10074804/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-ABELARDO-1024x576.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/10074804/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-ABELARDO-300x169.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/10074804/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-ABELARDO-768x432.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/10074804/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-ABELARDO.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Entre los dos, Enrique y Abelardo, están empeñados en buscar el ábrete sésamo de la presidencia de la República, y lo hacen con camándula en mano y prometiendo mano dura: <em>“A Dios rogando y con el mazo dando”</em>, decían los abuelos. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Nada de lo que debemos extrañarnos, porque desde tiempos bíblicos, donde hay tropel ahí está Dios, quizás contra su voluntad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De hecho, Abelardo ya propuso sacar a Fecode de la enseñanza y <a href="https://www.infobae.com/colombia/2025/10/02/de-la-espriella-propuso-meter-a-dios-en-las-clases-y-sacar-a-fecode-de-la-ensenanza-no-quiero-gente-con-cartones-que-no-produzca">“meter a Dios en las clases”</a>; así que toca recordarle al <em>inflamable </em>candidato que en Colombia existe la libertad de culto –y eso incluye el derecho al ateísmo y el agnosticismo-, a partir de la separación de Iglesia y Estado en la primera mitad del siglo XX, y luego mediante la Constitución del 91, la cual reafirmó a la nuestra como una sociedad secular. Lo que significa que el gobierno no se rige por creencias religiosas y por tanto la religión no tiene un rol oficial en la política ni en la vida pública. Pero se entiende la presencia divina en campaña cada cuatro años: Dios es moneda de cambio para juntar votos en elecciones. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las palabras envalentonadas de De La Espriella nos recuerdan que así de bravucón era Laureano Gómez, el mismo que mandó a cinco mil colombianos a pelear en la Guerra de Corea (1950-1953), un conflicto ajeno, pero que al papá del doctor Álvaro Gómez Hurtado le sirvió para congraciarse con los gringos y su cruzada anticomunista. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fíjense que la historia es un continuo reciclarse a sí misma: Abelardo promete derrotar el comunismo y defender al ejército. Con tanto conflicto bélico en el mundo, ojalá no esté pensando en poner a soldados colombianos de estratos bajos como carne de cañón en tierra ajena. Muchos se preguntan si prestó el servicio militar para que ahora esté usurpando el saludo de los verdaderos defensores de la Patria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Habla como si fuera un soldado más y poco le ha faltado para compararse con el gran Julio César. Ya lo dijo: <em>“Hay que imponer la paz romana. No hay que negociar con nadie”.</em> Y como Santos logró esa paz negociada, tras décadas de plomo que solo han dejado muertos y dolor, recordemos la advertencia que le hizo al expresidente: <em>“Santos no se puede ir de este mundo sin pagar lo que le ha hecho a Colombia”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">En el lenguaje del jurista, que de “pelagatos” se convirtió en <em>tigre</em>, es difícil encontrar una palabra amable que apele al comportamiento del buen cristiano. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Volviendo a Laureano Gómez, en <a href="/BLOG/mabricenoc,+687.pdf">“Psicoanálisis de un resentido”</a><strong>,</strong> considerado el primer libro sobre psicoanálisis en Colombia, (editorial Siglo XX, 1942 y editorial Planeta, 1994), el doctor José Francisco Socarrás revela rasgos tremendos de la personalidad del político conservador. Por tratarse de una pieza exquisita y valiente, casi literaria, publicada hace más de 80 años, aquí condenso una parte de su prólogo, el cual desempolvé tras una visita a la biblioteca Luis Ángel Arango.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-3088fbafad19a48655159f9e6bde21f0 wp-block-paragraph"><em>“Socarrás desarrolla la tesis de que Laureano Gómez representa una forma específica de perversión de La Violencia colombiana, aunque confía en que esta sea un fenómeno pasajero: ´el nervioso ejerce atracción sobre los nerviosos´. Gómez ejercía la oposición al liberalismo como parlamentario y director del periódico conservador El Siglo. (…) Laureano Gómez es un ´inquieto´ (hoy diríamos un hiperactivo) que no concluyó nada y sueña con descansar en el campo; un ingeniero que nunca ejerció porque lo que buscaba era destruir; un político que desprecia el poder en la medida en que le exige construir; un periodista, cuyos principales talentos son la meledicencia y la doble moral indiscriminada, es decir, la permisiva para él y la restrictiva para los demás.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-55cd1f3efaab1ba637624ba09def880d wp-block-paragraph"><em>´Furor sagrado´ y ´pugnacidad demoníaca´ caracterizan los discursos de Gómez, su principal expresión de afectividad. Allí es emotivo en el sentido de que ´toma a pecho asuntos sin importancia´, sobre todo los que se refieren a su propio ego; se exalta con facilidad, desconfía de todo el mundo y tiene el don profético de anunciar desgracias de las que, por supuesto, son responsables sus enemigos. La afectividad de Gómez es destructiva sin mayor discriminación: ´Pero hay algo más; y es la propensión de Gómez a los chismes sobre homosexualismo. No hay hombre público en Colombia a quien no le haya colgado el sambenito de tal aberración…´.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-0bc6dcb4604397a4b8794c1144b64049 wp-block-paragraph"><em>(…) para Socarrás, Gómez es un resentido, es decir alguien cuya pasión dominante es ´el odio indiscriminado, una forma de compensación del sentimiento de inferioridad´. La pasión destructiva de Gómez estaría mostrada antes. ´¿Por qué se engendró el sentimiento de inferioridad en Gómez? Bastante hincapié hice sobre su debilidad constitucional, manifiesta en los rasgos feminoides de su niñez y su adolescencia´. Rasgos feminoides de tipo físico de Gómez, apodado “San Luis” al final de su adolescencia son, por ejemplo, la tersura de su piel y lo lampiño de su rostro; “rasgos feminoides” psicológicos serían la timidez y su manifestación más visible: ´El Monstruo se ruboriza como una colegiala´.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>&nbsp;(…)</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-17b2db0ed6929caccdca4fd03bb3edcd wp-block-paragraph"><em>“Más de medio siglo de perspectiva histórica nos permiten enumerar las circunstancias en que el país terminó siguiendo a Gómez, sobre todo en La Violencia. Gómez “sabe” de las reacciones que suscitan sus discursos, de la misma manera que “sabe” de su conflicto latente entre “una perversión sexual inconsciente y una moral postiza”. Cuando se ve enfrentado a ese “saber” desplaza su responsabilidad a otros (mala fe) y/o proyecta su propio conflicto en otros”…</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Corresponde a los psicoanalistas modernos diseccionar la personalidad del candidato Abelardo De La Espriella a partir de sus frases, gestos y atuendo. Sin embargo, no creo que el estilo y la buena vida, de lo que tanto presume en las redes sociales, sean “virtudes” suficientes para conducir a una nación. O tal vez sí… si hablamos de la posibilidad de conducirla al abismo, como <em>la República invivible</em> de Lauareano. </p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128796</guid>
        <pubDate>Sun, 10 May 2026 12:56:04 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/10074616/ZETA-ABELARDO-Y-LAUREANO.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Es Abelardo De La Espriella una copia defectuosa de Laureano Gómez?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>¿Quién responde por el despelote en la FILBo?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/quien-responde-por-el-despelote-en-la-filbo/</link>
        <description><![CDATA[<p>La Feria Internacional del Libro de Bogotá envejeció en todos los sentidos de la palabra. Dos semanas que deberían servir para celebrar la alegría de leer se tornan monótonas y carentes de un propósito claro. ¡Hagamos algo, por favor!</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-313d960a61fe819af926e51e3cbe24cc wp-block-paragraph"><em>“El principio ha dado a luz el final<br>Todo continuará igual<br>Las sonrisas gastadas<br>El interés interesado<br>Las preguntas de piedra en piedra<br>Las gesticulaciones que remedan amor<br>Todo continuará igual”: </em>Del poema El despertar, de Alejandra Pizarnik.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando la Cámara Colombiana del Libro despertó, la FILBo todavía estaba allí. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La feria se volvió aburrida y el aguacero empeora&nbsp;todo. La gente, cansada, se sienta por ahí a comer cualquier cosa mientras varias salas de conferencias permanecen casi vacías, salvo que usted sea (otra vez) la <em>vedette </em>y se llame Mario Mendoza. O venga de afuera, y se le trate como a un ave exótica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay quienes llegan preguntando “y aquí que están dando”, típico de nosotros los colombianos. Entran, se acomodan y a chatear se dijo, desentendidos de las conversaciones con o entre autores. Los más jóvenes nacieron cansados. Muchachos de colegio (yo también tuve 20 años y recuerdo lo sabroso que era perder el tiempo), yendo en parche y sin saber la razón de estar en Corferias. ¿Contribuir con el ruido y el caos peatonal? Por si acaso, nos recuerdo el slogan de este año: <em>&#8220;Escucharnos es leernos&#8221;. </em></p>



<p class="wp-block-paragraph">La feria es la misma, por no decir la misma vaina de todos los años.&nbsp; No hay novedad, hasta la lluvia regresa testaruda de abril en abril, como un poema sombrío que se estrella sobre el asfalto, aunque yo preferiría una lluvia de estrellas arriadas por un meteorito&#8230; a ver si los señores de la FILBo despiertan como el dinosaurio de Augusto Monterroso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Menos mal están los pabellones (por fortuna nunca se mueven de su sitio) para soportar la tormenta que me atormenta. Dejé de comprar paraguas, porque todos los pierdo. Me pasa lo mismo con las sombrillas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La feria envejeció en todos los sentidos. Debe ser que a la Cámara Colombiana del Libro también le salieron canas y necesita revolucionarios de la palabra antes de que la palabra muera ahogada en su tinta. Sí, una revolución libresca, el estallido de los párrafos. Lo que sea, pero que algo pase para conjurar tanta monotonía. Poco a poco, el amor por FILBo me lo están&nbsp;matando.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay autores nuevos y valiosos, pero ciertos medios parecen empecinados con los mismos tres… cuatro… a lo sumo cinco, de siempre. De la literatura infantil poco se habla. Los niños son el futuro pero aquí el presente son los viejos, y cuando los niños sean de verdad el futuro, ya viejos serán. Somos la nación de las frases publicitarias: puro cuento, y no en sentido literario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ya no tengo claro cuál es el propósito de la FILBo. ¿Vender libros a la lata? ¿Formar lectores? ¿Promover el turismo y las caminatas saludables en un país sedentario? &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sí, me han cercenado las ganas volver a la Feria. Antes necesitaba varios días para recorrerla de pe a pa. Ahora, a falta de novedad, me habita la <em><u>jartera</u></em>.&nbsp;Una vez es suficiente, dos sería masoquismo; si usted va más veces es porque es periodista cultural y le toca, es expositor o vendedor, o un amigo le pidió encarecidamente que lo acompañe a la presentación de su nuevo hijo. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque para que un escritor llene la sala debe convidar amigos y familiares, y a veces ni con eso… salvo que usted se&nbsp;llame Mario Mendoza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Informa la FILBo que hubo 2.300 eventos durante los 14 días (mal contados, son 164 por día) Con tanto evento, el tiempo se va en ojear la programación y buscar las salas en aquel laberinto. Hay tanta cosa en la agenda como si de un mercado persa se tratara. ¿Llenar por llenar (lo que sea que haya que llenar)? ¿Cuál es el criterio?&nbsp;¿Se puede apelar a la calidad por encima de la cantidad o es necesario tener contento a cada expositor con stand en el certamen?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quienes alquilan un espacio (que barato no es para las pequeñas editoriales, por ejemplo), esperan vender para recuperar la inversión, y no siempre eso pasa. <em>“Ya no cabemos ahí, que cobren duro y los mejores escenarios se los den a Planeta y Random House”,</em> se quejó un editor-escritor.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="808" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/09063257/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-FERIA-DEL-LIBRO-1024x808.jpg" alt="" class="wp-image-128877" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/09063257/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-FERIA-DEL-LIBRO-1024x808.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/09063257/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-FERIA-DEL-LIBRO-300x237.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/09063257/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-FERIA-DEL-LIBRO-768x606.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/09063257/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-FERIA-DEL-LIBRO.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En la oferta infinita y variada, la literatura queda relegada. Porque no hay una intención&nbsp;genuina por hacer que el visitante conozca y consuma cualquiera de los géneros literarios, como aquel que entra en la iglesia buscando redención al tragar la hostia. Se venden, eso sí, muchas palomitas de maíz, como si uno estuviera en cine. Y hasta parece, porque al ver que nada cambia, se tiene la impresión de que esta película tan cansona ya la ha visto antes. Una fotografía en sepia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Hace la prensa cultural control sobre quienes tienen en sus manos la promoción de la lectura en Colombia? &nbsp;¿Por qué no exigirle a la Cámara Colombiana del Libro un cambio extremo a ver si en 2027, el año de los 100 años de Gabo, la FILBo espabila y provoca?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una Feria del libro debe ser más que la mercadería de espacios para exhibir libros. Debe haber un propósito altruista para que la gente sienta el llamado de la letra impresa.&nbsp;La FILBo debe aprovechar mejor los ríos de gente (más de 560 mil personas en esta edición).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quinientas sesenta mil personas distribuidas en 2.300 eventos, arroja un promedio de 243 personas por sala. Llegué a una donde, conmigo, éramos diez gatos. Y, sin embargo, valió la pena estar ahí. ¿Demasiada oferta cultural en un país de incultos?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los políticos sí entienden para qué sirve una clientela cautiva. (Al margen, un pajarito me contó que algunos de los presidenciables invitados al foro con candidatos de <strong>El Espectador</strong>, ni siquiera sabían que existe una Ley de Cultura.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>¿Quién responde por el despelote en que se ha convertido la Feria Internacional del Libro de Bogotá, especialmente los fines de semana y festivos?</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">El sábado 2 de mayo, un novelista, preso de la angustia, me envió por WhatsApp un audio: &#8220;Cuando hay tanta gente, no se puede andar; este año fue peor que el anterior. Me puse a pensar: ¿y qué tal si ocurre una estampida? Si a un loco le da por hacer una broma gritando peligro, incendio o bomba, es probable que haya muertos. Me di cuenta de algo: no hay personas controlando la horda humana. Todos caminaban, yo también, en todas las direcciones, como yendo a ningún lado. Tenía un evento y llegué media hora tarde&#8221;, se lamentó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese día mi amigo escritor se sintió ahogado entre tanto gentío dentro de un pabellón. &#8220;Cabezas por todo lado, y ni un claro de luz&#8221;, me dijo. Aunque suene increíble, en días de alto tráfico peatonal, se necesitan en Corferias personas con señales de tránsito en la mano antes de que ocurra lo impensable.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero avancemos en medio del tumulto. Nos privan del placer de tener entre&nbsp; nosotros a los últimos premios Nobel de Literatura, que con algo de suerte seguirán vivos a la vuelta de los próximos 10 años, a ver si un día los traen y expandimos la mente, sin necesidad de un viaje psicodélico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Bien por la India como país invitado de honor, pero pobrísima la difusión de su literatura por parte de la FILBo. Como hecho para destacar, la visita de la escritora Kiran Desai, que pasó prácticamente desapercibida para la prensa. Es autora de tres novelas aclamadas por la crítica: <em>Alboroto en el guayabal</em> (1999), El legado de la pérdida (2006) y <em>La soledad de Sonia y Sunny</em>, de la cual <strong>El Espectador</strong> reprodujo <a href="https://www.elespectador.com/el-magazin-cultural/filbo-2026-india-pais-invitado-lea-un-capitulo-de-la-n">un capítulo que recomiendo</a>, lo mismo que el diálogo de la autora con la colombiana Pilar Quintana.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Pilar Quintana y Kiran Desai EN VIVO desde la FILBo 2026" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/dl8t9e-pHbo?start=1878&#038;feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En conclusión, no creo sinceramente que, después de 38 ediciones,&nbsp;la FILBo esté a la altura de las ferias de Madrid, Frankfurt, ni siquiera la de Guadalajara. El capitalismo salvaje no puede ser la medida de todas las cosas: libros costosos, parqueaderos costosos, boletería costosa, comida costosa y taxi adicional, porque la estación de TM está lejos, relejos. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se reporta que el Salón Internacional de Negocios alcanzó 1.246 citas con expectativa de ventas por USD 4,1 millones. Debe haber algo más allá del afán mercantilista, porque el libro es el último refugio seguro en un mundo que se descuaderna en nuestras narices. Si alguien lee esto en la Cámara Colombiana del Libro, ojalá que en lugar de callar o refunfuñar, diga: <em>“sí, mucha razón tienen los quejetas, vamos a hacer algo”.</em> Y se atrevan a hacerlo, aunque sea para cerrarnos la boca.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cada año alguien llama la atención sobre las mismas cuestiones. Tristemente, las paredes no escuchan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Laura Galindo, periodista y pianista, <a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/lauragalindo/lo-bueno-y-lo-malo-de-la-filbo-2025/#google_vignette">escribió en <strong>El Espectador</strong></a>, sobre la FILBo 2025: “Una edición a la que le faltó música, inmersión y diálogo editorial; con más autores que lectores y en la que pareciera más sencillo publicar un libro que comprar uno. Una edición en la que el tema principal no logró pasar de un slogan y en la que, salvo algunas conversaciones, pasó de agache entre los invitados”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En un artículo de Razón Pública, titulado “Una feria de segunda”, el escritor Darío Rodríguez dijo en 2018: “La Feria Internacional del Libro de Bogotá (FilBo) no es comparable con otras ferias del libro en América Latina”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La FILBo sedujo al principio. Ya no. Por monótona, acartonada, repetitiva, tristísima, como aquel miércoles lluvioso en que salí aburrido envidiando a los que sí llevaban paraguas (o sombrilla), preguntándome por qué diablos los libros de Mario Mendoza no me seducen.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Eres tú, Mario, o soy yo?&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128769</guid>
        <pubDate>Sat, 09 May 2026 11:45:30 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Quién responde por el despelote en la FILBo?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>La Virgen María no quiere ser mamá (Cuento)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/la-virgen-maria-no-quiere-ser-mama-cuento/</link>
        <description><![CDATA[<p>La decisión abrupta de María está a punto de cambiar para siempre la historia de la humanidad. El arcángel no sabe cómo reaccionará Dios. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Imagen creada con ayuda de inteligencia artificial. </em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Era la víspera del Día de la Madre. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando San Gabriel la visitó, a María no le cayó en gracia. Es más, le pareció un imprudente por aparecerse a deshoras, con ella desarreglada, sin maquillar y con la casa desordenada. Fue un atentado a su vanidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">—Serás la madre del Salvador del mundo —le soltó el arcángel—, y María por poco se desmaya. La noticia la cogió en ayunas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Virgen quería prepararse para la vida; la maternidad no figuraba entre sus planes. Quería recorrer el mundo, ser libre; no se veía desvelada arrullando, preparando teteros o cambiando pañales.&nbsp;El asunto aquel de la depresión posparto la aterraba.</p>



<p class="wp-block-paragraph">—¡Serás mamá por obra y gracia del Espíritu Santo! —continuó Gabriel que batía sus alas con fuerza en un primer intento por convencerla—. Siéntete afortunada, mujer. ¡El Todopoderoso te ha elegido!</p>



<p class="wp-block-paragraph">—¿Mamá soltera?, reflexionó ella para sus adentros, con gran perturbación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El arcángel bailaba de la dicha suspendido en el aire. A María, en cambio, le parecía que Dios era un ser inhumano por querer imponer su bendita voluntad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero la voluntad divina estaba sellada en las Santas Escrituras y nada ni nadie podía ajustar el guion…&nbsp;ni siquiera&nbsp;Dios, quien ya había escogido esposo por ella. Se llamaba José. Aunque trabajador, ella aspiraba a un hombre de mejor posición económica, y no un simple carpintero. —<em>&#8220;El palo no está para cucharas&#8221;,</em> pensaba María. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Creía que este era el peor día de su vida. Sin embargo, lo peor estaba por suceder al enterarse por boca de Gabriel que la criatura ya venía en camino.</p>



<p class="wp-block-paragraph">—¿Cómo así? —exclamó ella, abriendo como platos sus ojos oscuros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">María quedó en una posición embarazosa: tener o no tener al bebé. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Se sirvió un chocolate para digerir con pan la nueva no tan buena. El arcángel, cariacontecido, no quiso ni sentarse. </p>



<p class="wp-block-paragraph">—Desayuné muy temprano con un suculento plato de maná —se disculpó sobándose la barriga. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Y prosiguió:</p>



<p class="wp-block-paragraph">—<em>Sooorry,</em>&nbsp;yo solo soy el mensajero —dijo con el rostro desencajado. Dio un portazo y desapareció en el acto. O eso creyó ella.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Virgen lloró. Sin quién la consolara, atravesó esa noche con el sueño a medias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando despertó, el arcángel Gabriel todavía estaba allí. &nbsp;A través de la ventana, María pudo ver que tenía los nervios de punta. Pues claro: el arcángel debía rendirle cuentas a Dios. Hasta pensó en decir que María no estaba en casa, pero sabía que Dios no se tragaría esa mentira.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Confundida, la mujer corrió esa mañana hacia donde su prima Isabel que vivía en Judea.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La emoción de Isabel se transformó en angustia cuando María le hizo una confesión: </p>



<p class="wp-block-paragraph">—Ya no sé si soy o no soy virgen —se lamentó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A Isabel, que también estaba encinta, casi se le sale la criatura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">—Anoche no pegué ojo, Isa —continuó María, temblorosa. &nbsp;Lo que quiero decir es que me embaracé o me embarazaron, ya ni sé que estoy diciendo. </p>



<p class="wp-block-paragraph">—¿Me estás hablando de una violación o algo así?, la interpeló Isabel de un solo alarido. &nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">María no sabía cómo responder semejante pregunta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">—No preguntes cosas que no sabría responder. ¿Y si aborto? —remató entre sollozos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Isabel se sintió en la nebulosa. Y cuando María le contó los detalles del encuentro con el arcángel, le pareció pura ficción; incluso, creyó que María alucinaba.&nbsp;Presa del pánico se recostó sobre la pared, pues era una declarada antiabortista. Para Isabel, ninguna razón justificaba la interrupción del embarazo. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">—Prima, nadie puede contradecir las decisiones divinas —le dijo ofuscada a María, mientras acariciaba con dulzura su propio vientre. ¡Te expones a su ira santa!</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y enseguida abrió un libro y leyó:<em> “Mía es la venganza”, dijo el&nbsp;Señor&#8221;</em>&nbsp;en el Antiguo Testamento, ya que el Nuevo Testamento estaba aún sin escribirse: justo estaba sucediendo ante sus ojos, y a punto de estropearse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">María se defendió:</p>



<p class="wp-block-paragraph">&nbsp;—Un hijo es una carga para toda la vida. No quiero amarrarme. Quiero ser alguien importante —le explicó ya más calmada, inocente de su propio destino en la Historia de la Humanidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">—Además, te digo algo: Este hijo jamás fue planeado. No planeado por mí —aclaró rápidamente.  Me parece cruel traer un hijo con este mundo <em>patas arriba</em>. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que vino después fue muy confuso y difícil de explicar. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La historia se fue al traste, se canceló la visita de los Reyes Magos, que llevaban medio camino a lomo de camello, y no hubo un final feliz como Melchor, Gaspar y Baltazar esperaban. Hasta la estrella de Belén perdió su brillo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el cielo estalló la revolución cuando llegó la noticia de que no habría un Salvador que salvase a los humanos de sí mismos.&nbsp;Una mujer empoderada había cambiado el curso de los acontecimientos. No había quien consolara a los querubines, pues San Pedro era simplemente Pedro y no había nacido. &nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">A la mañana siguiente, cuando María despertó, se sintió aliviada, pues hasta Herodes se salvó de ser el villano. Sin querer queriendo, la Virgen –que ya no era virgen o en realidad no sabemos- había salvado la vida de decenas de criaturas inocentes…&nbsp;sin sospechar que dos mil años después un Herodes peor, vestido de primer ministro, buscaría venganza en Palestina contra miles de inocentes. Pero esa historia de horror y de la vida real no figura en las Santas Escrituras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Era esa la venganza del Señor? </p>



<p class="has-text-align-right has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em><strong>FIN</strong> (pero no el fin de los tiempos). </em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128774</guid>
        <pubDate>Fri, 08 May 2026 22:30:03 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/07125913/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-VIRGEN-MARIA.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[La Virgen María no quiere ser mamá (Cuento)]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>¿Influyen los empresarios  en el voto de sus trabajadores usando contenido de La Silla Vacía?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/influyen-los-empresarios-en-el-voto-de-sus-trabajadores-usando-contenido-de-la-silla-vacia/</link>
        <description><![CDATA[<p>¿Es posible que empresarios colombianos estén utilizando, a su acomodo, material periodístico y pedagógico de La Silla Vacía con fines proselitistas, en favor o en contra de uno u otro candidato presidencial? ¿Está el mundo corporativo haciendo campaña política?</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Los portales Revista Raya y La Silla Vacía han estado en el centro de la polémica en medio de una campaña presidencial. Imagen creada con Inteligencia Artificial (IA) </em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Ni los hombres son de Marte, ni Juanita León es de Júpiter; del Proyecto Júpiter,  quiero decir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No vengo a defender ni a atacar a La Silla Vacía. Sin tomar partido en la polémica, diré lo que veo: medio país considera que <em>Revista Raya </em>cruzó la raya con una investigación a la que le falta carne y sustento, y la otra mitad piensa que <em>La Silla Vacía</em> no está tan vacía, después de que también la revista <em>Semana </em>cuestionó la independencia del portal. Esas dos posturas son el reflejo natural de un país polarizado, encolerizado y apasionado políticamente. Es como si todos los periodistas estuviéramos bajo sospecha, igual si abrimos la boca, igual si la mantenemos cerrada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo cierto es que el periodismo que cubre a los políticos y al poder, hoy enfrenta el escarnio público y su labor está sometida al escrutinio de las audiencias. Pero al periodismo debemos defenderlo siempre, y con más veras hoy, 3 de mayo, <em>Día Mundial de la Libertad de Prensa,</em> sin que eso signifique que no se le deba cuestionar. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora bien, yo creo que la conversación sobre el Proyecto Júpiter y la supuesta alianza con La Silla Vacía (LSV) se fue por donde no es. Mientras los periodistas se atacan mutuamente —¡y a qué costo en términos de credibilidad y respeto para este oficio!—, en el subsuelo —allá donde nadie escarba, porque estamos acostumbrados a nadar en la superficie de las cosas, a veces de manera conveniente—, hay un tema delicado y es la manera cómo los empresarios, quizás no todos por supuesto,&nbsp;podrían estar metiendo manos y narices&nbsp;en la campaña presidencial, usando el material pedagógico que distribuye y vende el portal periodístico, del cual es directora y dueña la periodista Juanita León.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es decir, puede ser que de mala fe los unos se estén aprovechando de la buena fe de los otros. Ojalá sea eso por el bien del periodismo, acusado tantas veces de ejercer militancia solapada, con estándares éticos dudosos, ajeno a la autocrítica, manoseado dentro y fuera de las salas de redacción. El señalamiento recae sobre medios privados y medios públicos por igual.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hasta donde se entiende, el especial periodístico <em>“¿Cómo llegamos aquí?”</em> y el material pedagógico <em>“El ABC de la Democracia”</em> son dos productos de la LSV, portal que creó una red de <em>Superamigos</em>, quienes hacen aportes voluntarios para su sostenimiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“¿Cómo llegamos aquí?” es un especial (apoyado por ProBogotá, según aparece en los créditos finales) que usa la palabra crisis o riesgo en sus ocho episodios —<a href="https://www.youtube.com/watch?v=j5OeHpyvziQ&amp;list=PLgVF5dNG4aPBjXSxJd83bnAkKKD6f-_MS&amp;index=3">están en Youtube</a>— para explicar el momento actual de la economía colombiana, a la luz de los errores o desaciertos del gobierno de Gustavo Petro. El título de cada especial es una afirmación rotunda: “Colombia atraviesa la peor crisis de su sistema de salud en décadas” y “Colombia ante el riesgo de un apagón nacional”, por poner dos ejemplos.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Crisis de Gasto Público: ¿Cómo llegamos aquí?" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/j5OeHpyvziQ?list=PLgVF5dNG4aPBjXSxJd83bnAkKKD6f-_MS" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Nadie le ha preguntado a Juanita León en qué consistió el apoyo de ProBogotá. ¿Patrocinó el especial con dinero? ¿Contrató a LSV para hacer el especial y ponerlo a circular en los canales oficiales de LSV en lugar de los de ProBogotá? ¿Los expertos de ProBogotá asesoraron el contenido del especial? ¿Era necesario hacer esas aclaraciones a las audiencias o con el solo uso de las palabras “gracias al apoyo de ProBogotá” era más que suficiente?</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la <a href="https://www.probogota.org/quienes-somos/acerca-de-probogota/">página web de la entidad</a> explican su objeto social:“ProBogotá Región es una fundación sin ánimo de lucro, privada e independiente que busca el bien común <strong><u>e incidir en la formulación de políticas públicas de largo plazo</u></strong>. Su misión es llevar a cabo análisis en profundidad que contribuyan a hacer de Bogotá y la región un mejor lugar para vivir, trabajar e invertir; <strong><u>buscando ideas que resuelvan los problemas que enfrenta la sociedad en el orden local, nacional y global</u></strong>, enfocados <strong>en movilidad, ciudades inteligentes, desarrollo urbano sostenible, seguridad, liderazgo público y futuro del empleo</strong>”. (Las negritas y subrayados son míos).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su equipo de expertos, a juzgar por lo que se lee, lo conforman quince personas, entre urbanistas, arquitectos, politólogos, internacionalistas y economistas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A mí modo de ver, el problema no es que organizaciones como ProBogotá apoyen este tipo de iniciativas, sino el uso que cualquier empresario pudiera darle a dicho contenido (contenido que, hay que decirlo también, en líneas generales es catastrofista, en momentos en que hay una puja por la jefatura de Estado para el siguiente cuatrienio).</p>



<p class="wp-block-paragraph">El otro producto se llama “El ABC de la Democracia: Dosis para no comer cuento en campañas políticas”. En <a href="https://www.lasillavacia.com/el-abc-de-la-democracia/">este enlace</a>, LSV explica que se trata de <em>“una microexperiencia de aprendizaje por WhatsApp (cuatro módulos en los que el participante interactúa con un chatbot), que le ayudará a conocer cómo funciona el sistema electoral, cómo defenderse ante la desinformación en campañas políticas y qué está en juego este 2026”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Me llama la atención, este mensaje que incluye LSV. “Y si olvida el curso, el bot envía&nbsp;<strong>recordatorios amigables</strong>&nbsp;<strong>y mensajes motivadores</strong>”. Me pregunto cómo por qué razón LSV tendría interés de que la persona tenga presente algún mensaje si ya tomó el curso. ¿Es una manera de mantener activo y vigente ese canal de WhatsApp?</p>



<p class="wp-block-paragraph">En un video introductorio de “El ABC de la Democracia” se previene a las audiencias-clientes sobre el peligro de las dictaduras, entre otros temas. <em>“¿Qué pasaría si mañana la democracia desapareciera? ¿Qué pasaría si alguien decidiera cambiarlo todo?”, </em>pregunta el conductor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">LSV les explica lo siguiente a sus lectores: Una persona paga $24 mil por la licencia pero si es una empresa que adquiere más de 500 licencias, hay planes entre 3000 y 6000 por licencia. ¿Cuántas empresas han comprado “El ABC de la Democracia” y cuántas licencias por empresas? ¿Por qué una empresa querría que sus colaboradores tomen este curso? ¿El curso lo financia en su totalidad el empresario o lo descuentan por nómina a los empleados? ¿De qué manera o bajo qué argumentos una empresa persuade al trabajador para que tome el curso? ¿Es un curso obligatorio para el trabajador? ¿Participa LSV en charlas internas de las empresas como parte integral de este producto? Yo solo pregunto, que es lo que mejor sabemos hacer los periodistas.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="924" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/02201559/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-LSV-924x1024.jpg" alt="" class="wp-image-128662" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/02201559/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-LSV-924x1024.jpg 924w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/02201559/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-LSV-271x300.jpg 271w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/02201559/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-LSV-768x851.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/02201559/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-LSV.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 924px) 100vw, 924px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Hay dos frases que me generan suspicacias: <em>“¿Preparado para fortalecer el pensamiento crítico de su equipo? </em><em>Brinde las herramientas a sus grupos de trabajo para que no sean presa fácil de la desinformación y la manipulación electoral”. </em>Es decir, de forma directa —y sin que esa sea necesariamente la intención, el curso invita a los empresarios y a sus organizaciones a tomar parte activa en el debate electoral a través de este curso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Preguntémonos qué pasa en aquella compañía que adquirió el curso para sus 500 empleados. ¿Se hacen reuniones internas para discutir el contenido del mismo, ampliarlo, resolver dudas o explicarlo a partir de los programas de cualquiera de los candidatos en contienda?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Llama la atención también que LSV ofrece (¿ofreció?) 1.100 becas para que jóvenes colombianos accedan sin costo al curso. Como requisito: tener interés en participar en las votaciones del 2026, un contacto de WhatsApp activo y aceptar la política de tratamiento de datos de <em>La Silla Vacía. </em>Es decir, LSV asume un doble rol: portal periodístico y canal pedagógico en materia política y electoral.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Uno no ve al empresariado colombiano queriendo votar por un candidato como Iván Cepeda, o por ninguno con talante progresista.</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Quede claro que no estoy poniendo en tela de juicio las buenas intenciones de LSV al proponerse hacer pedagogía política en un país analfabeta en estos asuntos, pero, insisto, queda la preocupación sobre el uso por parte de los empresarios. Porque, seamos honestos, uno no ve al empresariado colombiano queriendo votar por un candidato como Iván Cepeda, o por ninguno de izquierda o con talante progresista, aunque, como <a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/julio-cesar-londono/ivan-cepeda-una-vida-contra-el-olvido-por-leon-valencia/">escribe el columnista Julio César Londoño</a> en <strong>El Espectador</strong>, <em>&#8220;muchos empresarios confiesan, en privado, que Cepeda es un opción a considerar, más ecuánime que el salto al vacío que encarna Abelardo y mucho más interesante que el regreso al pasado que representa Paloma&#8221;. </em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Volviendo al meollo, hay cositas para preocuparse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por un lado, en el centro de este entuerto está Jaime Bermúdez Merizalde, empresario y asesor de empresas, quien fue ministro y embajador del gobierno de Álvaro Uribe, según Wikipedia. Sobre él, el periodista Daniel Coronell <a href="https://cambiocolombia.com/los-danieles/articulo/2026/4/viaje-a-jupiter">escribe lo siguiente en <em>Cambio</em>.</a> <em>“Está en marcha una paracampaña política de un sector de la derecha para influir en la elección presidencial. Lo que viene haciendo el excanciller Jaime Bermúdez con el llamado “Proyecto Júpiter” no es –como él pretende– una jornada altruista de educación cívica y difusión de los valores democráticos. Lo que realmente hace es propaganda para promover una visión de ultraderecha, exacerbar el miedo entre los trabajadores de las empresas que le abren la puerta, y consolidar un falso dilema según el cual Colombia está condenada a escoger entre quien diga Álvaro Uribe y el abismo”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por otro lado, en La República apareció una columna titulada <strong>“Carta abierta a nuestros empleados”</strong>, firmada por su columnista habitual Juan Fernando Samudio, presidente del Grupo Preflex (tuve que <em>goglearlo</em>). Pongo <a href="https://www.larepublica.co/analisis/juan-fernando-samudio-3439437/carta-abierta-a-nuestros-empleados-4370333">el enlace aquí</a> para que continuemos la conversación en una próxima entrada de este blog.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El hombre arranca con una acusación temeraria contra Iván Cepeda, sin siquiera nombrarlo: Afirma: <em>“De un lado está <strong>el candidato de izquierda, un comunista abiertamente hostil a las empresas privadas -como la nuestra-, que toda su vida ha simpatizado con grupos guerrilleros</strong>. Por el otro, hay dos candidatos que creen que la única forma de progresar es a través del crecimiento de las empresas privadas -como la nuestra- y derrotando la criminalidad con la autoridad del Estado”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué más hostil que esa forma de escribir?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después todo, quizás el &#8220;proselitismo corporativo&#8221; —lo llamaré así—, sea menos problemático que un presunto constreñimiento al elector, tipificado en Colombia como delito electoral, pero ese es otro asunto.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como única conclusión, una súplica: rogar para que el periodismo, como cuarto poder, conserve su alma independiente de otros poderes, y no sea nunca el idiota útil de la clase política o de intereses mezquinos.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128631</guid>
        <pubDate>Sun, 03 May 2026 12:55:28 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/02202158/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-LSV-PORTADA-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Influyen los empresarios  en el voto de sus trabajadores usando contenido de La Silla Vacía?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Esta mujer campesina tiene su propia silla en la junta directiva de &amp;#8220;Juan Valdez&amp;#8221;</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/esta-mujer-campesina-tiene-su-propia-silla-en-la-junta-directiva-de-juan-valdez/</link>
        <description><![CDATA[<p>Desde niña supo que nació para cosas grandes. Este domingo, la FILBo presenta un libro sobre la vida de Argenys Rojas Hoyos: de cómo una jornalera huilense se convirtió en líder cafetera, abogada y empresaria con su marca de café colombiano que ya se vende en otros países. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>A sus 45 años, Argenys Rojas Hoyos, una caficultora de Timaná. Huila, es ejemplo de tesón y superación. </em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-0aaadc53108a2ba3e34d8f91a9a6408e wp-block-paragraph"><strong><em>“… cuando una mujer campesina decide narrarse, no solo escribe su historia: abre un camino para que otras también lo hagan”:</em></strong><strong> Ana Patricia Collazos, editora y prologuista del libro “Mi historia”, sobre la vida de Argenys Rojas Hoyos. &nbsp;</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En medio de las carencias en que se crío, Argenys intuyó desde pequeña que un día sería alguien importante. Mientras soñaba despierta entre cafetales, hacía las labores de cualquier jornalero en la finca de sus padres, donde vivían de coger café. La falta de energía eléctrica no era la única carencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hizo el bachillerato por radio hasta el grado noveno, y décimo y once en un colegio de su natal Timaná, caminando diez kilómetros diarios, muchas veces aguantando hambre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No se había graduado aun cuando tuvo que enfrentar la primera de dos tragedias familiares: el suicidio (por envenenamiento) de su padre, en junio de 1998, apenas una semana después de ella cumplir 17 años.  </p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Los investigadores nos culpan a nosotros de la muerte de él. Imagínense, nosotros unos chinos. Nos conducen a todos a la Fiscalía para investigar el homicidio, nos preguntaron una y otra vez qué sabíamos sobre la decisión de mi papá. Nosotros no sabíamos nada, fue una decisión que él tomó, personal. Lo único que puedo decir es que siempre, desde que yo recuerdo, cuando mi abuelo se suicidó a mi papá se le metió en la cabeza esa idea también”, </em>relata en el libro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los seis hermanos y la viuda debieron seguir adelante con sus vidas. Dos años después, en octubre de 2000, su hermano murió en un accidente de tránsito. “A él se le estalló el corazón, la caja torácica se le comprimió, y la masa encefálica le quedó expuesta”, me cuenta Argenys en una conversación vía WhatsApp.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con la muerte del hermano, iniciaron el proceso de demanda contra el gerente de un banco que ocasionó el accidente por imprudencia. “El señor tenía que parar y no paró. Luego dijo: <em>´ante los ojos de Dios, yo maté a ese muchacho, pero que me lo prueben ante los ojos del mundo´.</em> Y eso fue lo que no pudimos probar”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Perdieron el proceso, pues lo declararon caso fortuito, sin posibilidad de reabrirlo. “El poder y la plata prostituyen los procesos. En el libro no están esas palabras, pero a usted se lo digo”, relata hoy, atragantada por el recuerdo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sobre la tumba de su hermano, Argenys juró que sería abogada “para que a la gente pobre no le pasé lo que nos pasó a nosotros”. En la casa la tildaron de loca, le decían que eso era cosa de ricos. Mientras tanto, libraba su propia batalla interior. Con dos duelos encima, sintiéndose culpable por la muerte del papá, buscó respuestas hasta en el más allá: pasó por un convento, hizo varios ´viajes´ a través del yagé y cayó en manos de espiritistas-, hasta que tuvo un accidente y, como dice, conoció de Dios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Crecimos con unos papás analfabetas, sin quién lo orientara a uno; cuando yo necesitaba entender la vida, la respuesta que recibía era la misma: <em>´yo no sé, usted verá´.</em> Este ha sido el consejo de mi mamá: <em>´Si tiene con qué, cómprelo´</em>, así que desde los 11 años tuve que encargarme de mis cosas”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El único juguete de infancia fue una muñeca de pelo azul. En su casa nunca supieron lo que era celebrar un cumpleaños, menos una fiesta de 15.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En medio de esas circunstancias complejas, que no presagiaban un final feliz, Argenys le demostró al mundo, pero especialmente a sí misma y a los suyos, que vale la pena apostar por uno. No solo se hizo abogada de la Universidad de la Amazonia –hoy ejerce como defensora pública-, sino que se especializó en Derecho Contencioso Administrativo y obtuvo su Maestría en Derecho Público, con préstamo de los bancos y la ayuda de sus amigos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Yo siempre he dicho que, gracias a Dios y a los amigos, estoy donde estoy, ellos me han impulsado y me han ayudado, por ello yo creo en la amistad”, relata en el libro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo empezó con 50 mil pesos que tenía en sus bolsillos. “A mí en la casa me daban la pasilla (lo que queda luego de zarandear el café) y yo la vendía. Esos cincuenta mil los convertí primero en un millón y los puse a ganar intereses (…) hasta que tuve cinco millones de pesos…”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y sí, póngale la firma, hoy es una persona importante, pero con su esencia de mujer campesina intacta. Me muestra una fotografía suya en medio de un paisaje cafetero vasto y bellísimo en las laderas de la vereda de Pantanos (Timaná, Huila), y me dice sin titubear: “Ahí haré un mirador para cuando esté viejita”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y le creo, porque después de conocer su vida, a través de las 222 páginas de “Mi historia”, que así se titula su autobiografía, publicada por la editorial Tierra de Palabras-, uno puede entender el poder de aquello que se decreta. Esas palabras que nacen del corazón y del alma, pero también desde las tripas, porque este libro se escribió primero con las entrañas y luego con tinta. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Leerlo es como estar ahí, en la sala de la casa de Argenys, escuchándola hablar, tal cual como es ella, con desparpajo, sin adornos, directa con las frases, orgullosa de la tierra que la parió el 9 de junio de 1981.</p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Argenys en su natal Timaná, Huila. </em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/02072341/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-ARGENYS-ROJAS-TIMANA-HUILA-1024x768.jpg" alt="" class="wp-image-128618" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/02072341/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-ARGENYS-ROJAS-TIMANA-HUILA-1024x768.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/02072341/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-ARGENYS-ROJAS-TIMANA-HUILA-300x225.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/02072341/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-ARGENYS-ROJAS-TIMANA-HUILA-768x576.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/02072341/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-ARGENYS-ROJAS-TIMANA-HUILA.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong><em>“Sin campo no hay ciudad, si nosotros paramos la ciudad no sobrevive”: </em>Argenys Rojas, caficultora huilense. &nbsp;</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Es la doctora Argenys cuando se para en los estrados judiciales. Es la exconcejala a la que todos saludan en el pueblo. Es la caficultora que se formó de manera empírica desde niña y convirtió su pequeña herencia (menos de una hectárea de tierra), en una empresa que hoy produce un café especial premiado por su calidad y exquisitez, con ventas a Rusia, Israel y República Checa. La marca se llama Café Horo, “con H de Hoyos por mi mamá y el Rojas de nosotros”, dice.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con la pandemia, dejó códigos y leyes a un lado y volvió a los cafetales para apoyar a su hermano; con ese lote de café ganaron la <em>Taza de oro</em> del Yara Champions en 2020, con una puntuación de 86,47.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La hacienda está ubicada en un lugar bendecido por las condiciones climáticas. <strong><em>“… en el día hace sol y en la noche cae mucho sereno lo que produce un choque térmico que hace que los azúcares se concentren mucho más en el grano de café”,</em> </strong>relata en el libro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero también es la líder cafetera, que goza de la admiración y el respeto de la Federación Nacional de Cafeteros, pues hoy ocupa dos sillas importantes: un asiento en el Comité Departamental de Cafeteros del Huila (al cual representó como productora en el III Foro Mundial de Cafeteros, en Ruanda, África) y otro asiento como delegada suplente en la junta directiva de &#8220;Juan Valdez&#8221;, reelegida el 25 de marzo para un periodo de dos años. Además, <strong>El Espectador</strong> la reconoció como <em>Personaje del Año 2025</em>. Actualmente cursa un doctorado en Derecho en una universidad mexicana, “para que me digan doctora de verdad”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Le pregunto si todavía sueña despierta. Sonríe y dice que le falta aprender a bailar San Juanero y a tocar guitarra.</p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>Este domingo 3 de mayo, en la Feria del Libro de Bogotá, Argenys Rojas Hoyos presentará el libro “Mi historia”: (Corferias, Carpa Cultural, 7:00 de la noche)</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128612</guid>
        <pubDate>Sat, 02 May 2026 12:39:09 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Esta mujer campesina tiene su propia silla en la junta directiva de &#8220;Juan Valdez&#8221;]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
    </channel>
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