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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Alexander Velásquez, Bloguero de Blogs El Espectador</title>
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        <title>Dos mujeres, dos familias, dos Colombias</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/dos-mujeres-dos-familias-dos-colombias/</link>
        <description><![CDATA[<p>En las voces de estas dos mujeres, aparecen dibujadas esas dos Colombias que cada cuatro años salen a elegir presidente de la República. Pilar Rueda es la esposa de Iván Cepeda, y Ana Lucía Pineda es la esposa de Abelardo de la Espriella.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong><em>“Los del gallinero pueden aplaudir, los de los palcos basta con que hagan sonar sus&nbsp;joyas”:</em> </strong>John Lennon, cantante.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li><em><strong>“Enfermo está el&nbsp;mundo donde tener y ser significan lo mismo”:</strong></em> Eduardo Galeano, escritor.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li><em><strong>“Cuando la acumulación de&nbsp;riqueza&nbsp;no tenga&nbsp;importancia&nbsp;para tener un alto nivel social, habrá un gran cambio en los códigos morales”</strong></em>: John Maynard Keynes, economista británico.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">El bienestar de unos pocos no es la prosperidad de todo un país, del mismo modo que ciertos ricos cuando hablan enseñan más sobre la desigualdad que cuando permanecen callados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La riqueza jamás será un problema, sobre todo para quien la posee; la pobreza en cambio sí. Lo único malo de la riqueza es enrostrársela a los demás. El rico de cuna no alardea con eso. Ah, pero eso era en otros tiempos. En la era de Instagram la cosa es distinta. Exhibirse es parte del nuevo relato. No basta con ser sino que hay que parecer, para que los demás sueñen con llegar tanto alto como quieran.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tengo en la retina aquella imagen polémica de la revista <em>Hola </em>edición Colombia del año 2011, en la que aparecían las, entonces, mujeres más poderosas del Valle del Cauca y en la misma fotografía, al fondo, dos empleadas del servicio, negras ellas, con sus impecables vestidos blancos sosteniendo las teteras de las que saldría el té para las señoras muy aseñoradas.&nbsp;<a href="https://www.semana.com/proposito-polemica-imagen-violencia-simbolica-medios-comunicacion/250480-3">La imagen causó revuelo.</a></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/14115506/MUJERES-2-1024x576.jpg" alt="" class="wp-image-130377" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/14115506/MUJERES-2-1024x576.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/14115506/MUJERES-2-300x169.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/14115506/MUJERES-2-768x432.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/14115506/MUJERES-2.jpg 1080w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy ya nada sorprende. La esposa del candidato Abelardo de la Espriella soltó en público una de esas frases que usted soltaría en la sala de su casa, con o sin la empleada presente.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Tenemos dos caminos: ganar o perder y bueno, si perdemos no pasa nada porque ya tenemos una vida resuelta, vivimos maravilloso, trabajamos juntos, nuestros hijos, estamos en otro país. Si queremos vamos a Colombia, si no, no”,</em> dijo en Semana Ana Lucía Pineda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todavía no entiendo por qué pasamos a la ligera ese episodio que revela el país clasista que somos, ese al que nada le importa, porque nada tiene que perder. Ni su jet privado, ni su triple nacionalidad, contando la italiana y la gringa.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Ya tenemos una vida resuelta”.</strong> La frase resuena en mi cabeza. Es maravilloso y envidiable saber que <em>se tiene</em> una vida confortable y que eso jamás cambiará. ¿Qué malo podría pasarle a uno en la vida si ya todo está arreglado? Ni Dios, el Dios en el que ahora cree el exateo Abelardo, podría disponer otra cosa. &nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">De malas, eso sí, aquellos que no han resuelto nada en su vida, que los hay por millones en este mundo de desarrapados, que se levantan cuando todavía no ha amanecido para ir a buscar lo del diario, y regresan cuando ya anocheció. Aquellos que resuelven seis meses de alimentación con lo que otros gastan en una botella de ron, destapada y consumida en la misma noche. En <em>La chinita</em>, el barrio más pobre de Barranquilla, la gente se levanta a las 4:00 de la mañana para resolver cada día su vida. Un día a la vez, la lucha por sobrevivir ¡qué afán!</p>



<p class="wp-block-paragraph">La inmensa mayoría de mujeres no tienen la dicha de Ana Lucia Pineda. No tienen criadas que eduquen a sus hijos, apellido con abolengo y menos un marido adinerado. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero, ojo, no estoy diciendo que los De la Espriella-Pineda tengan la culpa de que otros sean pobres o no hayan buscado la manera creativa de no serlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su vida de privilegios no debe ser asunto de dominio público. Públicos, en cambio, son los comportamientos de un hombre público. ¿Qué pensaba la señora Analú cuando su marido le pedía a la periodista Laura Rodríguez, de Piso 8 Fm, opinar sobre su <em>paquete</em>? Al final, la reportera, no dijo nada sobre lo que aquel preguntó y debe ser, como dicen, porque no vio nada extraordinario. Un juez, en cambio, vio en ello una conducta reprochable y le pidió al candidato disculparse.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<ul class="wp-block-list">
<li><em>“Soy, definitivamente, un antimachista. <strong>El machismo es cobardía, falta de hombría”:</strong></em><strong> </strong>Gabriel García Márquez, escritor. &nbsp;</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li><em>“El machismo es lo que más detesto en este mundo. Toda mi obra es una condena larga y constante de esa actitud, porque <strong>el machismo es la peor desgracia que tenemos en América Latina</strong> y particularmente en el Caribe”.</em> Gabriel García Márquez, escritor. &nbsp;</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué piensa ella, la administradora de empresas con la vida resuelta, cuando tildan a su marido de misógino, machista, homófobo, atarván, fantoche, fascista, etcétera…? El machismo de Abelardo de la Espriella se evidencia en el círculo intimo que lo rodea. No hay una sola mujer (¿acaso una oda a la manosfera?), pero peor que eso: escondió a los mismos de siempre con los que gobernará, empezando por Álvaro Uribe y César Gaviria; no hablemos ya de los señores Char.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="662" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/14115542/MUJERES-3-662x1024.jpg" alt="" class="wp-image-130379" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/14115542/MUJERES-3-662x1024.jpg 662w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/14115542/MUJERES-3-194x300.jpg 194w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/14115542/MUJERES-3-768x1188.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/14115542/MUJERES-3-993x1536.jpg 993w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/14115542/MUJERES-3.jpg 1034w" sizes="(max-width: 662px) 100vw, 662px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué siente la señora Ana Lucía cuando ve a su esposo humillar a otras mujeres en público? Yo, con morbosa curiosidad, me pregunto si también es así en privado o es solo parte de su show electoral, que no lo creo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quienes tenemos amigos costeños, sabemos cómo el machismo es algo cultural, más no la regla. Porque los hay que hablan bien de sus paisanos. Gabriel García Márquez, por ejemplo, no solo puso a las mujeres en el centro de su obra, sino que las consideraba&nbsp;las más aptas para gobernar a Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Decía Gabo <em>“Los hombres no servimos para gobernar este país. Servimos para pintar, para escribir, para jugar fútbol… Hay grandes talentos médicos, grandes talentos del narcotráfico. Hay grandes talentos del bien y del mal. Todos son muy buenos en cada una de las especialidades. En lo único en que hemos sido malísimos es en gobernar el país. La salida son las mujeres. Probemos con una mujer”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">De Pilar Rueda, la esposa de Iván Cepeda, sabemos que es antropóloga de la Universidad Nacional, con una maestría en Estudios Internacionales de Conflicto y Paz con énfasis en Derechos Humanos, Justicia y Género de la Universidad de Notre Dame. Trabajó para la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), como <a href="https://www.infobae.com/colombia/2026/05/25/quien-es-la-esposa-de-ivan-cepeda-y-cuantos-hijos-tiene-el-candidato-a-la-presidencia-de-colombia">investigadora en temas de violencia sexual, derechos de las mujeres y protección de víctimas,</a> en el marco del conflicto armado.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“En esta elección está en juego la libertad de ser”,</em> le dijo Pilar Rueda al diario <em>El País</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Seamos activas, mujeres, y decidamos”,</em> dijo Ana Lucía Pineda en <em>Semana.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">El 21 de junio se elige no un presidente. Elegimos entre dos Colombias, en la que una en nada se parece a la otra. Y, como dije en otra entrada de este blog, de lo que se trata es de <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/se-necesitan-3-700-colombianos-para-que-ivan-cepeda-gane-la-presidencia/">reconciliar esas dos naciones</a> tan desiguales, sin necesidad de sacarle las tripas a nadie. Porque lo malo no es la riqueza material de unos, sino la pobreza espiritual de la mayoría. </p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130369</guid>
        <pubDate>Mon, 15 Jun 2026 15:15:17 +0000</pubDate>
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        <item>
        <title>Escurrir el bulto a través del voto en blanco</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/escurrir-el-bulto-a-traves-del-voto-en-blanco/</link>
        <description><![CDATA[<p>Crecen las voces de quienes temen que Abelardo de la Espriella venga a acabar hasta con el nido de la perra con un plan de gobierno de seis páginas, que ofrece recortes sociales y amputación de derechos con su motosierra económica. Con semejante panorama, ¿qué tan sensato es el voto en blanco?</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong><em>“…tengo la esperanza de que, por su talante, haría un gobierno de izquierda pero de mayor consenso y sin los escándalos ni las estigmatizaciones del presidente Petro”:</em></strong> El jurista Rodrigo Uprimmy sobre Iván Cepeda en <strong>El Espectador.</strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Que tiemblen los vacilantes”,</em> decía sin vacilaciones Jorge Eliécer Gaitán hace exactamente 80 años, al presentar su candidatura presidencial en el Teatro Municipal de Bogotá, que hoy lleva su nombre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Haga de cuenta que su casa se incendia y usted tiene dos bidones. Un bidón contiene gasolina y el otro bidón contiene agua sucia, incluso todo lo sucia que usted quiera. ¿Qué escogería para apagar el fuego? Dejar que todo se chamusque por ir a ver ballenas no parece sensato.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Habiendo recriminando a Abelardo por su patanería, Fajardo, Claudia y Oviedo tampoco han querido apoyar de frente a Cepeda. De hecho, el encuentro con Uribe en la finca <em>El Ubérrimo</em> dejó claro, solapadamente, de qué lado está Oviedo. Póngale la firma que si gana <em>El Tigre</em>, será uno de sus tecnócratas y renunciará después para ser alcalde de Bogotá.    </p>



<p class="wp-block-paragraph">En <strong>El Espectador</strong>, el escritor Héctor Abdad Faciolince dice, palabras más, palabras menos, que tiene fiebre y votará en blanco.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si bien está en todo su derecho, no entiendo cómo un escritor, cuyo padre fue asesinado por ser defensor de derechos humanos, no tenga una mínima frase de reconocimiento para un candidato presidencial como Iván Cepeda, que lleva 32 años actuando como defensor de derechos humanos, desde ese 9 de agosto de 1994 en que le mataron a su padre por el mismo pecado: pensar distinto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A Héctor Abad Gómez, el papá del escritor, y a Manuel Cepeda Vargas, el padre del candidato, los une (unía) su talante de hombres demócratas. El autor de <em>“El olvido que seremos”</em> debería ser el primero en recordarlo. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Escurrir el bulto y hacer <em>Mutis por el foro</em>… son expresiones que definen muy bien a las personas que han hecho público su voto en blanco, acaso creyéndose de mejor familia. Exudan cierta arrogancia, como si fueran San Pedro en las puertas del cielo negando la entrada a unos, y a la vez condenando a esos mismos al infierno. </p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong><em>“</em></strong><strong><em>Ellos quieren tener un país paria e imbécil, que trabaje para sus intereses”:</em></strong> Jorge Eliécer Gaitán, en su discurso como candidato presidencial en 1946.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Entiendo la angustia del Pacto Histórico. Y encuentro válido que hoy supliquen el voto del llamado centro político. En este momento, deben estar buscando votantes hasta debajo de las piedras, con lo que quiero significar que un voto hará la diferencia entre el triunfo y la derrota. Ojalá ese centro reaccione y entienda lo grave que sería un gobierno de extrema derecha con ánimo vengativo y desprecio por los derechos humanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No bien se habían conocido los resultados, los del voto en blanco ya tenían listas sus arengas. Más o menos dicen que Abelardo y Cepeda son la misma vaina, que entre ellos dos, el diablo escoja.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gonzalo Mallarino apunta en <strong>El Espectador:</strong> <em>“Sergio Fajardo, mi candidato, fue derrotado el domingo pasado, mi decisión, en consecuencia, es votar en blanco en segunda vuelta. No apoyaré el proyecto político que propone dar continuidad a las políticas de Petro, que es el de Iván Cepeda, y no apoyaré el proyecto de De la Espriella, en el que veo riesgos para la civilidad y los derechos humanos”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">En resumidas cuentas, el escritor bogotano sataniza a Cepeda por su bronca a Petro, y lo invalida aun a riesgo de que asuma un personaje oscuro, Abelardo, cuyo ideario político, si se le puede llamar así, consiste en trasquilar libertades, incluso la de quienes hoy podemos escribir sin mordaza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Estados Unidos, Trump trató de estúpida a una reportera, y en Colombia De la Espriella tildó de ignorante a otra. No podemos ser ciego antes las señales del peligro que se cierne contra la libertad de expresión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nos queda la esperanza de otras voces, sensatas y con peso en la opinión pública, caso del columnista Rodrigo Uprimmy, investigador de Dejusticia.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><em><strong>“No creo (…) que Cepeda y ADLE sean dos extremos igualmente peligrosos. La diferencia decisiva es que Cepeda representa, tanto por su trayectoria pública de respeto a la institucionalidad democrática como por sus posiciones, una izquierda que a algunos puede parecerle dura pero que es claramente democrática y republicana. Y que además dista de ser comunista. En cambio, creo que ADLE representa una derecha extrema con riesgos enormes para la democracia (…) ¿qué respeto a la Constitución y a los derechos humanos puede esperarse de quien plantea retirar a Colombia de la ONU y de la OEA, cuando ese retiro supondría una reforma constitucional y probablemente una constituyente?”</strong>. </em>Rodrigo Uprimmy, columnista de <strong>El Espectador.</strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">En contraste, la columna de María Isabel Rueda en El Tiempo, cuyo voto no hay que adivinar, es de una ligereza reprochable: <em>“… la izquierda llegó para quedarse, luego de que desapareció la confrontación ideológica del Frente Nacional. Lo bueno es que ahora las cosas se definen con voto y no a bala”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">No, misiá María Isabel. Dos décadas después del Frente Nacional (la repartija entre liberales y conservadores), vino el exterminio de la izquierda colombiana con la venía del Estado, y si bien hoy <em>“la izquierda llegó para quedarse”</em> como ella lo señala, es apenas un acto de justicia con quienes pusieron miles de muertos en su anhelo lícito de acceder al poder. A la izquierda no le han regalado nada. Demasiada sangre y demasiadas lágrimas le pidieron a cambio. &nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Claudia Palacios</strong>, periodista, feminista y defensora del voto en blanco, dio su brazo a torcer.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><em>“Varias veces he votado en blanco y sigo siendo una defensora de esa opción. Pero esta vez no quiero votar en blanco, no solo porque en segunda vuelta el voto blanco no tiene efecto jurídico, sino porque la inconformidad que este evidencia no ha sido tenida en cuenta por quien gana, ni siquiera cuando este ha superado el 4 % de la votación, como sucedió en las segundas vueltas de 2014 y de 2018. Es decir, en Colombia eso de “gobernar para todos” –frase recurrente en los discursos de victoria de los elegidos– ha sido en el mejor de los casos un intento breve, cosmético y frustrado. Los opositores y ‘los blanquistas’ nunca han tenido cabida”.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, las líneas finales son controvertibles. <em>“Lo que viene, gane quien gane, será un nosotros contra ellos y un ellos contra nosotros. En ese escenario, mi pregunta final no es quién podrá salvarnos sino de quién podremos salvarnos. Con la respuesta que me dé a mí misma,&nbsp;definiré mi voto, teniendo claro que esta vez esta tibia ha decidido no votar en blanco”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo depende de lo que Claudia Palacios entienda por “nosotros” y “gane quien gane”. Si con “nosotros” se refiere a la clase privilegiada, su voto debe ser por Abelardo que hará bien cuidando los intereses de esa “minoría”. Si con “nosotros” se refiere a las mujeres (vilipendiadas por Abelardo), y los marginados, entonces su voto debería ser por Cepeda. Y sin con “nosotros” se refiere a nosotros los periodistas, entonces la colega debe tener más que claro el peligro que encarna el señor De La Espriella para una prensa libre.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong><em>“Estos hombres, a fin de cuentas, obtuvieron todo cuanto la mano puede alcanzar con el brazo extendido. Variaba en ellos la longitud del brazo; en lo demás eran iguales. Nunca conseguí sentir envidia de este tipo de gente”:</em></strong> Fernando Pessoa, escritor portugués, en <em>Libro del desasosiego.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Como presidente de la República, el hoy candidato de <em>Firmes por la Patria</em> podría infringir un daño mayor a los periodistas desde su bufete de abogados, que sin duda estará más activo que nunca durante los siguientes cuatro años, acosando judicialmente y ellos defendiéndose en los tribunales, retractándose o, lo que es peor, obligados a callar, para ahorrarse tiempo, pleitos y dinero que no tienen. Desde ese punto de vista, no creo sinceramente que la colega tenga mucho qué pensar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quienes ya cantaron públicamente su voto en blanco, están a tiempo de cambiar de opinión, o al menos de revisar si la suya es hasta cierto punto una decisión egoísta. Aquel que tiene cierta influencia mediática, es una persona mayormente ilustrada, capaz de sopesar con vehemencia el menú sobre la mesa. O el mal menor entre el bidón de gasolina y el bidón con el agua sucia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No creo que sea hora de presumir nuestra superioridad moral y tampoco de quedarse de brazos cruzados viendo desde la comodidad de un sofá (abstencionistas), como otros deciden la suerte de un país.&nbsp;&nbsp;Sería bueno que piensen en los <em>jodidos rejodidos</em> de esta sociedad, que así los llamó Eduardo Galeano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El voto en blanco es la manera de ningunear, para no decir blanquear, a esa Colombia de la periferia que depende en buena medida de la voluntad del resto. El problema para el Pacto Histórico es que allá, donde hay mayor miseria (la periferia), hay menos votantes que en el centro del país. Allá, donde han llegado las soluciones sociales, gana el pogresismo, pero el egoísmo se impone en el centro del país, donde habita una clase media y media baja, que piensa más en su propio bolsillo, sin sensiblerías cristianas, lo que resulta paradójico en un país camandulero y rezandero. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se me ocurre que el voto en blanco es la salida por la tangente de esos vacilantes de los que hablaba Gaitán. Ojalá en esta última semana, tengamos un poquito de sensatez y sentimientos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130388</guid>
        <pubDate>Sun, 14 Jun 2026 17:47:48 +0000</pubDate>
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                            </item>
        <item>
        <title>Periodismo disfuncional: La prensa colombiana ya perdió las elecciones</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/periodismo-disfuncional-la-prensa-colombiana-ya-perdio-las-elecciones/</link>
        <description><![CDATA[<p>Conforme la elección presidencial se acerca, el 21 de junio, el<br />
periodismo tiende a volverse descarado. Muchos periódicos<br />
están en campaña. ¿Es posible abogar por un periodismo<br />
aséptico?</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<blockquote class="wp-block-quote is-style-plain is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph"><strong> <em>“Un periodista miente y no tiene consecuencias y siguen ejerciendo sin ningún problema. Es más: muchas veces son incluso a los que les va mejor, los que van a más tertulia, los que tienen más exposición, los que económicamente generan más ingresos”</em>: David Jiménez, periodista español, ex director del diario El Mundo.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin un periodismo neutral, pierden la sociedad, los ciudadanos y las democracias.<br> <br>La prensa colombiana, por fortuna no toda, sufre de miopía selectiva, ante hechos delicados que rodean la campaña presidencial que decidirá al nuevo mandamás de la Casa de Nariño.<br> <br>Salvo el diario El Espectador, ningún otro medio se pronunció por medio de sus editoriales sobre la injerencia de Donald Trump, el presidente de Estados Unidos, en las elecciones colombianas. Lo que no hizo, por ejemplo, el diario El Tiempo, lo hizo el diario El País de España en un editorial titulado <a href="https://elpais.com/opinion/2026-06-08/america-latina-no-necesita-tutelas-ni-guardianes.html">“América Latina no necesita tutelas ni guardianes”.</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">En cambio, el domingo anterior, el diario del banquero Luis Carlos Sarmiento Angulo titulaba sutilmente: <em><strong>“Tras el escrutinio de la primera vuelta, Petro y Cepeda siguen sin reconocer la derrota: los riesgos para la democracia”.<br> </strong></em><br>Corrección: El 31 de mayo, fecha de la primera vuelta, hubo dos ganadores (De La Espriella e Iván Cepeda), en tanto que los derrotados fueron, en su orden, Paloma Valencia, Sergio Fajardo, Claudia López y un largo etcétera. El titular fue escrito con el deseo, como si De la Espriella fuera el nuevo presidente de la República y no el contrincante de Cepeda para la segunda vuelta, el 21 de junio.<br> <br>Los titulares tendenciosos no son lo único vergonzoso de El Tiempo. Las páginas de opinión del domingo, el día de mayor lectura de prensa, carecen de equilibrio informativo. El oficio del periodismo es ser contrapoder, no oposición. De manera conveniente, olvidamos que la información imprecisa y el sesgo también son desinformación.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>“Hacer lo que nosotros hacemos, la verificación de la mierda que publican los demás, es carísimo, porque inventar una mentira no requiere nada, pero desmentirla…”</em>: Clara Jiménez Cruz, periodista y CEO de la Fundación <a href="https://maldita.es/">Maldita.es</a> contra la desinformación.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"> Recuerdo que hace cinco años me llamó una muchacha del área comercial para saber por qué había cancelado mi suscripción y a ofrecerme, según dijo, un plan más favorable para mi bolsillo. “Necesito un plan más favorable para mi intelecto”, le respondí.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Cuando el pluralismo informativo, sea el fuerte de ese periódico, por favor llámeme”, añadí con respeto pero evidente molestia.  <br> <br>Lo de El Tiempo no es un caso aislado. Se repite con otros diarios como El Colombiano de Medellín y El Heraldo de Barranquilla, ambos dirigidos por mujeres (Luz María Sierra y Erika Fontalvo), y ambos encampaña a favor del candidato Abelardo De La Espriella, y en consecuencia en oposición al gobierno y al candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda. <strong>Al periodismo se le pide ser honesto: Si es militante no se le debe llamar periodismo y viceversa.</strong><br> <br>El periodismo está mostrando sus costuras… o más bien, sus rotos; la irresponsabilidad deontológica se nota en el manoseo descarado de losvalores del periodismo, deberes y obligaciones morales, que son (deberían ser) innegociables.<br> <br>En el entretanto, sacando provecho de la crisis, influenciadores (horrible palabra), como Wetscol están usurpando el oficio de los periodistas. Los políticos prefieren la teatralidad de un pelado de 25 años, al que denominan streamer, porque les garantiza audiencia y los deja decir lo que se les da la gana: publicidad política gratuita en formato de entrevista relajada.<br> <br>Aunque Wetscol tiene seis millones de seguidores, los números reales de audiencia, sin ser despreciables, no llegan a tanto: un millón de personas vieron la entrevista con Petro, 650 mil la de Abelardo de la Espriella y 250 mil la de Álvaro Uribe. El periodismo, mientras tanto, dormido en sus laureles.<br> <br>Entre maravillada y aterrada, la columnista Laura Ardila dice en <strong>El Espectador</strong> que este personaje tiene<em> “un nivel de acceso y permanencia que ya querría hasta el periodista más influyente”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Luego supimos que Wetscol le hizo el feo a la vicepresidenta de Iván Cepeda, la líder indígena Aida Quilcué, quien le solicitó un en vivo. Después de los cacareados encuentros con Petro Uribe y De La Espriella, el influyente joven ofreció un argumento falaz a sus seguidores:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>&#8220;A mí me dio miedo, lo digo sinceramente. Cuando me senté a mirar bien de quién se trataba, el contexto en el que se mueve y las dinámicas de la política en este país, <a href="https://www.marca.com/co/2026/06/07/me-dio-miedo-westcol-revela-verdadera-razon-rechazo-stream-aida-quilcue.html">preferí abrirme</a>. En Colombia la política es a otro precio y yo no me voy a hacer matar por un stream&#8221;.</strong></em></p>



<p class="wp-block-paragraph">No se aculilló al entrevistar a dos personajes polémicos como De la Espriella y Uribe, ni le importó “el contexto” en el que ambos se mueven, ni mucho menos lo intimidaron los personajes que los rodean.<br> <br>Es decir, llegamos a un punto en que Wetscol, convertido en periodista por obra y gracia del espíritu santo, decide quién es digno y quien indigno de una entrevista.  Una mujer indígena, viuda de la guerra y<br>con un largo historial de luchas en favor de los pueblos ancestrales, debió parecerle poca cosa a Wetscol, alguien que, como dice Laura Ardila en su nota, “creció en un ambiente de escasez”, el “muchacho desplazado que conoce las heridas del país desigual”.<br> <br>En conclusión, lo que estamos viendo es que el periodismo serio está perdiendo las elecciones o ya las perdió, de la misma manera que El Tiempo perdió a este humilde suscriptor. Wetscol se pellizcó, el periodismo no.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aun así, parece una criatura inofensiva para la gran prensa, comparado con el candidato Abelardo de la Espriella, acusado de cometer acoso judicial contra los periodistas por atreverse a incomodarlo desde el periodismo investigativo, como lo señala <a href="https://www.lasillavacia.com/silla-nacional/asi-funciona-la-estrategia-judicial-de-de-la-espriella-contra-periodistas/">esta nota</a> de La Silla Vacía.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> <img decoding="async" width="667" height="1024" class="wp-image-130317" style="width: 150px" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/13152942/Civ-1.webp" alt="" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/13152942/Civ-1.webp 667w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/13152942/Civ-1-195x300.webp 195w" sizes="(max-width: 667px) 100vw, 667px" /></p>



<p class="wp-block-paragraph"> La casa de Nariño no solo podría tener nuevo presidente, sino uno con bufete de abogados propio, que no tendrá reparos en demandar a todo aquel que lo fiscalice, siguiendo el patrón de su sensei Donald Trump en<br>Estados Unidos, quien, a punta de demandas contra la prensa, ha logrado abultar su chequera. Los periodistas colombianos, con sueldos que dan grima, preferirán callar por miedo; ojalá que no.<br> <br>Por estos días, <strong>Trump</strong> dejó a una reportera hablando sola en el set del canal NBC, <a href="https://es.euronews.com/2026/06/08/trump-estalla-entrevista-nbc-insulta-periodista-eres-estupida">después de tildarla de estúpida y corrupta.</a> En Colombia, el candidato Abelardo llamó ignorante a María Lucía Fernández en su propia casa periodística y en pleno horario prime. No esperen de él a un inofensivo presidente de la República.<br><br>El periodismo debe tomarse un tiempo prudente para analizar sus propios achaques y ver cómo salvaguardar su bien más preciado que es (debería ser siempre) la credibilidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el podcast <em>El Director</em>, del periodista español David Jiménez, se plantearon una serie de preguntas que es hora de hacernos en Colombia. ¿Qué es un medio? ¿Qué es un periodista? ¿Cómo definimos lo que es y lo que no es un medio de comunicación? ¿Qué es y qué no es periodismo? ¿Quién define eso? ¿Cuáles son los límites? ¿El periodista, para ser periodista, debe estar en un medio? ¿Se requiere el mismo código de autoregulación para todos? </p>



<p class="wp-block-paragraph">No esperen sentados a que Wetscol les traiga la respuesta.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130315</guid>
        <pubDate>Sat, 13 Jun 2026 20:40:59 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Periodismo disfuncional: La prensa colombiana ya perdió las elecciones]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>¿Dónde están los intelectuales y escritores colombianos?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/donde-estan-los-intelectuales-y-escritores-colombianos/</link>
        <description><![CDATA[<p>Una cosa son los autores y otra sus libros. Los escritores, así como los intelectuales, son ante todo ciudadanos. ¿Entienden ellos la amenaza que representa el candidato presidencial Abelardo De La Espriella para el orden de las cosas? ¿Están leyendo al país correctamente?</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong><em>“… la manifestación espontánea de un escritor de prestigio calificado ejercía mil veces más influencia que todos los discursos oficiales de los hombres de Estado…”:</em> Stefan Zweig, <em>El mundo de ayer</em>, página 325.</strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Dejemos claro que leer libros y leer al país no son la misma vaina. </p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué demonios es un intelectual?, <a href="https://elpais.com/babelia/2024-02-05/que-demonios-es-un-intelectual-en-2024-lo-mismo-de-siempre.html">se preguntaba un columnista</a><strong> </strong>de El País de España en 2024. Hoy me pregunto lo mismo: ¿Qué demonios es ser intelectual en Colombia?</p>



<p class="wp-block-paragraph">En otras épocas, los intelectuales y los escritores se hacían sentir con valentía contra el fascismo (hoy lo llaman neofascismo) y las injusticias. Salvo unos poquitos, los de ahora se debaten entre apáticos y ajenos, no todos están a la altura de lo que demanda la historia, especialmente en Colombia. Repito: No son todos los escritores, los hay que están comprometidos de una manera activa, no como mera pose, conscientes de que son ciudadanos antes que autores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El otro día uno de ellos me mostraba su rabia contra este gobierno, el de Petro, por no haberle dado nada habiendo votado por él. No entendí su punto —¿reflexión?—, viniendo de una persona ¿culta?, porque me acordé de una prima que, dueña de un pregrado y un posgrado, me preguntaba con rabia “¿qué me dio Petro a mí?”, para significar que esta vez no votaría por la izquierda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El derecho al voto nos confronta de dos maneras: nuestra mirada individual y nuestra mirada colectiva de las cosas. En un país tan desigual como es Colombia, nos falta empatía genuina para pensarnos sin egoísmos. El voto como derecho, deber y causa altruista: el bienestar ajeno, las oportunidades para otros. El mal de males nace del individualismo.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>&#8220;La cualidad de poseer te congela para siempre en el ´yo´ y te aísla para siempre del ´nosotros´&#8221;:</em> John Steinbeck en <em>Las uvas de la ira</em>.</strong></p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Boletín tras boletín de la Registraduría, el domingo me sentí impotente, no digamos derrotado, preguntándome cuál es mi papel como ciudadano y si es distinto al papel que cumple el escritor. No tengo ínfulas de intelectual porque no lo soy —soy lo que soy, como diría Sandra Mihanovich—; a aquellos los admiro, honro y leo con devoción crítica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este día escribo con rabia, esa rabia que sale de las tripas, para no ahogarme en mis tristezas. Escribo por pulsión, mi constancia para la historia. Me duele pensar que, perdiendo el Pacto Histórico el 21 de junio, se truncarán las reformas sociales. Lo conseguido en cuatro años yéndose por el caño de la indiferencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero así como detesto a la gente triunfalista, detesto a la gente derrotista. No recomiendo militar en ninguno de esos bandos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En sus redes sociales, Nicolás Morales, editor él, se preguntaba con infantil asombro por qué las apariciones de los intelectuales son tan escasas en los telenoticieros colombianos, y celebraba, con infantil asombro también, que uno de ellos apareciera en el Canal Caracol. La respuesta parece sencilla, querido Nicolás. El problema es que en Colombia no hay tantos intelectuales como uno quisiera. Y sí los hay, están condenados a los pequeños círculos, y no necesariamente porque aparezcan o no en un televisor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero sí, es una lástima que estudios de radio y televisión se llenen de políticos y politiqueros (es decir, a quienes causan tantos males les abren los micrófonos para que, reconvertidos en analistas, receten la cura), y no de intelectuales, historiadores, sociólogos, antropólogos, incluso psiquiatras, que podrían arrojar luces sobre lo que nos pasa y lo que somos. Los medios de comunicación, con sus formas muy particulares de reinterpretar en época electoral las funciones del periodismo, son parte del mismo problema.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque no se esté de acuerdo siempre con ellos, es un placer leer a intelectuales como William Ospina, Florence Thomas, Francisco Gutiérrez Sanín, Laura Restrepo, Rodrigo Uprimmy, Héctor Abad Facionlice o Moisés Wasserman.  Y claro, no son los únicos para no ser odioso. A Héctor Abad se le agradece su <a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/hector-abad-faciolince/retrato-hablado-de-un-aspirante-a-tirano">“Retrato hablado de un aspirante a tirano”,</a> en <strong>El Espectador</strong>, un texto con la fuerza de aquel que no se acobarda para dirigirse al candidato de <em>Firmes por la Patria.</em></p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><em>“Me refiero a un tipo tan ridículo que sostiene que solo lo saben afeitar en Miami. Un macho tan inseguro de su aspecto –y a pesar de eso tan vanidoso– que confiesa gastar cada mañana una hora entera acicalándose la barba, pelo a pelo, ante el espejo. Un varón tan dudoso de su virilidad que les señala a las mujeres, para que se lo admiren, el magnífico tamaño de su paquete erecto”.</em><em> </em>(Héctor Abad Faciolince sobre Abelardo de la Espriella)</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">En otras épocas el verdadero intelectual era el escritor. No cualquier escritor, por supuesto. El escritor que se echaba la realidad de su época a cuestas, sin miedo; tenía la disciplina de sentarse a pensar y esparcir su pensamiento en busca de tierra fértil. Hablo de un Stefan Zweig, por ejemplo. Cada libro suyo, cada frase, su concepción de la vida, resetea mentes y espíritus&#8230; ¡y de qué manera!</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“El mundo de ayer”,</em> lo he dicho tantas veces, es de esos libros que toda persona debería leer al menos una vez en su existencia, porque sin ser un tratado para eruditos, contiene lecciones para el mundo de hoy. Nos ha faltado en Colombia ese escritor capaz de contar bellamente nuestro propio mundo de ayer colombiano con sus grandezas y fealdades; creo que se le acercaron mucho Germán Arciniegas con su <em>“Biografía del Caribe”</em> (1945) y Antonio Caballero con su <em>“Historia de Colombia y sus oligarquías”</em> (2018); la falta que nos hace esos intelectuales y los de su tiempo. Ahí están sus obras por si nadie las quiere leer.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Stefan Zweig es posiblemente la persona que más admiro entre todos los escritores de cualquier época.  Admiro su coraje para enfrentar a los fascistas, armado nada más que con su pluma, su conciencia y una voluntad férrea. Huyendo de los nazis, anduvo errante hasta que, escondido en Brasil, tomó la decisión de suicidarse, junto con su segunda esposa, temiendo que las tropas de Hitler lo encontraran. En alemán dejó escrita la siguiente declaración:  </p>



<ul class="wp-block-list">
<li><em>&#8220;Antes de que yo, por libre voluntad y en plena posesión de mis sentidos, abandone la vida, me siento obligado a cumplir un último deber: agradecer desde lo más íntimo a este maravilloso país, Brasil, que nos haya ofrecido a mí y a mi obra un lugar tan magnífico y acogedor. Cada día pasado aquí ha contribuido a querer más a este país, en ningún otro lugar hubiera deseado reconstruir mi vida de nuevo, después de que el mundo de mi propio idioma se derrumbó y mi hogar espiritual, Europa, se autodestruyó. Pero tras cumplir los sesenta hacen falta muchas fuerzas para comenzar totalmente de nuevo. Y las mías están agotadas por tantos años de errar sin patria. Por eso considero mejor cerrar a su debido tiempo y con actitud erguida una vida en la que el trabajo intelectual y la libertad personal me han dado las mayores alegrías y me parecen el más alto bien de esta tierra. ¡Saludo a todos mis amigos! ¡Ojalá lleguen a ver la aurora tras esta larga noche! Yo, excesivamente impaciente, me adelanto a todos ellos&#8221;</em>: <strong>Stefan Zweig</strong>, escritor austriaco (1881-1942)</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Los escritores colombianos están embebidos en sus realizaciones personales. ¡Qué bien por ellos! Los hay que a través de la novela histórica están dejando testimonio del presente y se les agradece su compromiso; quizás hagan falta más (más escritores de novela histórica). Y quizás harían algo aún mejor saliendo de sus cofradías en este momento tan complejo de la historia nacional. Yo los llamo círculos viciosos donde nos damos la razón los unos a los otros. Ahí arreglamos el país entre copas de vino o borracheras para, llegada la resaca, darnos cuenta de que en realidad no arreglamos nada; a lo mejor, el mundo no tiene arreglo y nosotros tampoco, pero hay que intentar el coraje siempre ante la fuerza bruta del otro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El escritor español Fernando Aramburu se lamentaba de que los intelectuales “estén opacados” por la ligereza de las redes sociales. Sí y no. Porque a los escritores de antes los perseguían para callarlos y los de esta época no tienen excusa para permanecer ausentes. ¿Cuántos autores usan sus redes sociales para reflexionar en voz alta?</p>



<p class="wp-block-paragraph">No obstante hay salvedades. Ciertos escribidores van dejando por ahí pruebas de su insensatez. El más lacónico fue Andrés Caro, columnista de La Silla Vacía, que dijo lo siguiente: <strong><em>“Voy a votar por Abelardo de la Espriella, a quien desprecio”.</em></strong> Esa oración no resiste ningún análisis, porque al fin y al cabo el mundo no se acabará porque alguien más salga a exhibir su estupidez de esa manera.  Con razón, el analista británico Martin Wolf dijo: <strong>&#8220;Estamos sufriendo estupidez y caos, pero sobrevivimos al caos&#8221;.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Volviendo a Aramburu, el enemigo no son las redes sociales. Hoy tampoco se necesita salir en televisión para decir lo que uno quiera decir. Esas son vanidades y banalidades, porque el intelectual no anda persiguiendo fama o fortuna. Se les pide que existan de cuerpo presente. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El escritor moderno, entre que escribe un libro y el siguiente para aumentar su egoteca, podría también echarse su Patria al hombro; ¿de qué nos sirve un escritor culto y reputado, si al final del día permanece al margen de la realidad, desconectado de ella, sufriendo de pereza intelectual cuando más se le requiere? La historia pedirá cuentas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Muchas veces he cuestionado en este blog las posiciones de personajes como Carolina Sanín o Mario Mendoza. El sentido de la justicia me lleva a reconocer, que si bien disiento de sus posturas con regularidad, ninguno se ha mantenido indiferente frente a los temas de su época, si bien, como dice Leonardo Padura, el principal compromiso de la literatura es con la literatura misma y su capacidad estética desde la narrativa o la poesía. Escuchar a Sanín es un placer, cada monólogo suyo es una clase magistral. En el último, invitó a su audiencia a votar por Iván Cepeda. Un gesto noble tratándose de una persona muy crítica de la izquierda y en especial crítica con el presidente Gustavo Petro. </p>



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</div></figure>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong><em><a href="https://www.elespectador.com/el-magazin-cultural/laura-restrepo-ante-el-fascismo-no-hay-pasividad-posible-hay-que-tomar-parte-por-la-vida/">&#8220;Ante el fascismo no hay pasividad posible: hay que tomar parte por la vida&#8221;:</a></em> Laura Restrepo, escritora, en entrevista con El Espectador.  </strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">El cubano Leonardo Padura dice algo con lo que comulgo: <strong><em>“La lectura y la lectura son insustituibles”.</em></strong> Ojalá podamos decir lo mismo de los escritores, sobre todo ahora en que Colombia pende de un hilo: aquí podría repetirse, desgraciadamente, lo que está pasando en Argentina, El Salvador, Ecuador y, más aterrador aún, Estados Unidos. Solo se necesita una persona para poner de cabeza a millones: Milei, Bukele, Noboa y Trump. ¡Todo un cuarteto experto en amputar derechos! Pero era el derecho de millones elegirlos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No pido que los escritores colombianos tomen una sobredosis de barbitúricos en su camino a la inmortalidad como hizo el gran Zweig. Se les pide no permanecer parados en una esquina viendo el suicidio de una nación entera en manos de lo que ahora llaman la “nueva derecha”, que es la misma extrema derecha de siempre, esta vez disfrazada de tigre y de carnaval.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estamos en medio de una batalla cultural. A quienes tenemos en nuestras manos el humilde poder de la palabra, hoy se nos pide empuñarla para impedir que otros destripen la esperanza.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129990</guid>
        <pubDate>Mon, 08 Jun 2026 15:32:57 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Dónde están los intelectuales y escritores colombianos?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>21 preguntas antes del 21J</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/21-preguntas-antes-del-21j/</link>
        <description><![CDATA[<p>Hablar de política se volvió imperativo. Importan las amistades pero también el país.  Podemos debatir sin agredir y podemos convencer sin satanizar. Breve manual de cómo no perder amigos por culpa de la política.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Escudarse en la frase manida de “aquí está prohibido hablar de política” es improcedente cuando en las urnas hay demasiado en juego.</strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">El muchacho de la carnicería, dicharachero él, me dice que ganó el domingo. Le dije que yo perdí. Así supimos quién votó por quién. Nos acaloramos un poco. Él, detrás del mostrador y yo, de este lado. Él disparó primero. Me preguntó con sorna: <em>¿Cuándo se ha visto a un izquierdozo montando una empresa?</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Doblemente antipática la oración.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al ver que cortaba la carne de res con su afilado cuchillo, preferí no contrariarlo. Permanecí ausente, pero le mandé telepáticamente la respuesta con el anhelo de que algún día le llegara. <em>“Es una idiotez pensar que solo la gente de derecha hace empresa en Colombia”.</em> El chico por supuesto no es el dueño del negocio, es otro empleado más, uno muy agradecido, eso sí, con su empleador.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por WhatsApp me escribe un amigo que vive en España. Inquirió si quedé ardido por los resultados del 31 de mayo. Le respondí con otra pregunta: ¿Cómo puede estar ardida una persona que ha tenido las oportunidades que otros no? Me dejó en visto. A veces así son ellos: cortantes como cuchillo de carnicero, con cierta dificultad para mantener el hilo de la conversación. Y eso que todos somos valientes detrás de la pantalla de un celular.   </p>



<p class="wp-block-paragraph">¡Qué difícil se ha vuelto dialogar! Cada uno de nosotros es dueño de la verdad, caemos en ese error. Tenemos la razón y la defendemos, pero no con la vida; la pendejada no llega hasta allá.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando uno vota, las verdades personales son lo que menos importa. Importa más la conciencia social basada, a su vez, en una conciencia histórica, y ambas a su vez basadas en una realidad presente. Ni siquiera habría necesidad de leer, porque el pasado nunca se fue, muta en nuevas personas que nacen y mueren condenadas; el ciclo sin fin de la vida se repite con la pobreza, y no hay nada de épico en ello.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin estar de acuerdo con muchas personas, les he abierto mi espacio (este espacio que amablemente me concedió el director de <strong>El Espectador</strong>, Fidel Cano), para que se conozca su pensamiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se aprende, en todo caso, a tener duro el cuero para recibir cada crítica que llega, sea constructiva o destructiva. Con el&nbsp;necio no hay caso. Quizás la frase más ¿imprudente? me la soltó una amiga del alma cuando le dejé ver mi alma de persona progresista que apoya en esta elección a Iván Cepeda. <em>“Te quiero salvar de ti mismo”</em>, me dijo, muy convencida de su poder de Mujer Maravilla camino a sus 60, como yo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin ánimo peleador, me reí, a la manera de cuándo éramos jóvenes y se bromeaba con el lenguaje: <em>Con esas amigas, ¿para qué enemibas?</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Llevábamos unos 30 años sin saber de nosotros y entonces me pregunté, sin ella como heroína, ¡cómo diablos sobreviví durante tres décadas! En la interacción con el otro, debemos saber escoger muy bien las palabras para no ofender, descalificar o exhibir nuestra falsa superioridad moral o intelectual. A veces la amabilidad consiste en callar. A veces.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El domingo ganó el voto solapado, ese que no sale en las encuestas, porque hay un elector avergonzado de su candidato. Es ese vecino al que usted le pregunta por quién votará y, enojado, responde: <em>&#8220;El voto es secreto&#8221;</em>. Ahí el votante de Abelardo se delata. Créanme que hice el experimento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pocas veces en mi vida he tenido certezas sobre nada; la mayor parte del tiempo, ¿de la vida?, nos guiamos por anhelos e ilusiones. Después del domingo último, solo tengo preguntas —algunas con doble sentido, aclaro—, y quiero compartirlas con los lectores. Cada cual saque de su corazón una respuesta antes de la segunda vuelta, el 21 de junio. Como no es una prueba para medir el coeficiente intelectual, apelen al sentido común.</p>



<p class="wp-block-paragraph">1. ¿Dónde está Juan Manuel Santos, el que hizo el Acuerdo de paz, reclamó el Premio Nobel y lo dejó tirado? ¿Fue pura vanidad? ¿Dejará que vengan a acabar la JEP sin pelear?</p>



<p class="wp-block-paragraph">2.  ¿Qué quiso decir a Donald Trump cuando, al apoyar a Abelardo De La Espriella, dijo que lo hacía, entre otras razones, por qué él <em>“será capaz de detener la inmigración ilegal</em>&#8220;? ¿Hablaba de los colombianos que quieren cumplir el “sueño americano” y no se han ido o hablaba de los colombianos que están en pleno sueño en los United States? ¿Irá el propio Tigre a recibirlos al aeropuerto cuando arriben cariacontecidos, deportados (humillados) por el gringo?</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><strong>3.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los que ahora alardean del voto en blanco en segunda vuelta, como fórmula para escurrir el bulto, ¿qué entienden por democracia?</strong></p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">4.&nbsp;¿Usted cree que <em>es mejor malo conocido que bueno por conocer</em> o, por el contrario, considera que <em>escoba nueva barre bien</em>?</p>



<p class="wp-block-paragraph">5.&nbsp;¿Elegir mal convierte a la cédula de ciudadanía en un arma de doble filo?</p>



<p class="wp-block-paragraph">6.&nbsp;¿A quién le votan las personas de la tercera edad en este país?</p>



<p class="wp-block-paragraph">7.&nbsp;¿Alguna vez una persona con la vida resuelta ha votado pensando en aquellos que no han resuelto nada en la vida?</p>



<p class="wp-block-paragraph">8. ¿Cuál es el argumento principal de una mujer para votar por un candidato señalado de misógino y acosador?</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><strong>9. ¿El odio hacia una persona, digamos Gustavo Petro, es argumento válido para votar en contra de otra, digamos Iván Cepeda?</strong></p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">10.&nbsp;&nbsp;¿Usted cree que en un país notable e históricamente violento, permitir el uso de armas suena sensato?</p>



<p class="wp-block-paragraph">11.&nbsp;¿Las diez megacárceles que propone cierto candidato están pensadas para esos que estarán armados o para quienes irán desarmados?</p>



<p class="wp-block-paragraph">12.&nbsp;&nbsp;En la escala de 1 a 10 ¿en qué nivel está su ansiedad electoral?</p>



<p class="wp-block-paragraph">13.&nbsp;¿Cuántas mujeres votaron por Abelardo el 31 de mayo?</p>



<p class="wp-block-paragraph">14.&nbsp;Si Abelardo nació en Bogotá, ¿es un costeño <em>chiviado, </em>como decimos?</p>



<p class="wp-block-paragraph">15.&nbsp;¿Por qué un bogotano, Iván Cepeda, superó a un costeño en todos los departamentos de su propia región?</p>



<p class="wp-block-paragraph">16. ¿Fueron las encuestas y los astrólogos una estrategia en primera vuelta (poner a Cepeda a ganar), para que la gente, atemorizada, saliera a votar en su contra?</p>



<p class="wp-block-paragraph">17. Si gana Abelardo, ¿qué pasará con la libertad de prensa durante los siguientes cuatro años?</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><strong>18.&nbsp;&nbsp;¿Qué tan malo es que un presidente de la República tenga bufete de abogados propio? ¿Se enriquecerá a punta de demandas como hace Donald Trump?</strong></p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">19.&nbsp;&nbsp;Si la izquierda tiene conciencia histórica y social, ¿qué tipo de conciencia guía a aquel o aquella que votará por Abelardo de la Espriella? ¿Acaso la conciencia capitalista es un tipo de conciencia? &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">20.  ¿Usted qué entiende por el verbo <em>destripar </em>a la izquierda?</p>



<p class="wp-block-paragraph">21.&nbsp;¿Qué pregunta quieren añadir los amables lectores?&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130033</guid>
        <pubDate>Sat, 06 Jun 2026 12:11:35 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/06070957/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-PREGIUNTAS.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[21 preguntas antes del 21J]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>La carta pública de la actriz Diana Ángel a Iván Cepeda</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/la-carta-publica-de-la-actriz-diana-angel-a-ivan-cepeda/</link>
        <description><![CDATA[<p>Me conmovieron sus palabras, puestas en trino de la red social X, y quiero compartirlas con los lectores de este blog. “Hoy le escribe simplemente Diana, una madre cabeza de hogar, empleada independiente, trabajadora del arte, que también desea tener una pensión”.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por Diana Ángel,</strong> Maestra en Artes Escénicas de la Universidad de Antioquia, <a href="https://x.com/UdeA"></a>Música y Cantautora Colombiana</p>



<p class="wp-block-paragraph">Candidato <a href="https://x.com/IvanCepedaCast">Iván Cepeda Castro</a>,  lo he acompañado desde el primer día en el que se lanzó. Fui de las primeras en enterarme de su candidatura de la mano de las Madres de <a href="https://x.com/MAFAPOCOLOMBIA">MAFAPO</a>. Me alegré mucho. Me pareció y me sigue pareciendo sin duda alguna, que usted es el más idóneo para seguir con el proyecto. No lo dudé, ni lo dudo. Usted sigue siendo el Presidente que quiero para Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No le niego que fue muy duro recibir el resultado de ayer y más aún, estando en la tarima, animando a una bancada que sentía dolor e incertidumbre. Sin embargo, me mantuve positiva, fuerte, hasta que me quedé sin voz, enalteciendo el logro que había sido sacar más de 9 millones de votos, que han hecho historia. Pero recibir 10 millones por parte de un movimiento tan lejano a mis convicciones, me devastó, me llenó de miedo, de incertidumbre y de confusión.<br><br>Aquí sigo, a su lado. Poniendo mi alma, mi corazón, mi cara y mi seguridad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque ante un opositor que afirma que va a “destripar” a la izquierda, me aterra y me asusta. Estoy segura de que ninguna persona de izquierda, se atrevería a decir tal cosa, en sentido contrario. Me llenan de indignación las calumnias hacia usted, las acusaciones sin sentido, llamarlo guerrillero, al igual que lo hacen conmigo, sabiendo que no lo somos. Me molesta la falta de conocimiento sobre nuestra historia de Colombia, que por cierto es una materia eliminada de los colegios, ¿por qué será?</p>



<p class="wp-block-paragraph">También me lleno de impotencia al no poder explicar de manera certera, que las cifras de Falsos Positivos, no puede ser comparada con las cifras de niños y niñas reclutadas por las guerrillas y mucho menos adjudicárselas a usted. En fin, me podría quedar aquí escribiendo sin parar, una lista que tal vez nadie llegue a leer.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero hoy, quiero pedirle de manera respetuosa y como una ciudadana que lo estima, que cree en usted, en su transparencia, en su honorabilidad, en su trabajo incansable por las víctimas y por todas&nbsp;sus propuestas, que salga a debatir, que hable sobre lo que la oposición le cuestiona: la seguridad, la paz, las disidencias, el ELN, la economía, el abastecimiento de gas y todo lo que quieran saber.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entiendo su campaña austera, la forma orgánica en la que llenó las plazas y las calles (fui testigo de ello), sus discursos bien diseñados y respetuosos, la financiación de su campaña, por medio de préstamos, sin vallas publicitarias, pero es hora de enfrentar al candidato de la oposición, verlo a la cara y mostrarle a los que no lo conocen, quién es usted realmente.&nbsp; Estoy segura de que no se dejará provocar, de que tendrá las palabras correctas y sobre todo, la educación, la información precisa y los argumentos suficientes, para respaldar las ideas y proyectos&nbsp;por los cuales he votado por usted. Hoy le escribo como persona natural, mi escrito no compromete, ni habla por las agremiaciones que presido.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>&#8220;No quiero ver a mi pueblo perdiendo sus derechos adquiridos&#8221;.</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy le escribe simplemente Diana, una madre cabeza de hogar, empleada independiente, trabajadora del arte, que también desea tener una pensión, que paga sus impuestos, que se levanta todos los días a conseguir el sustento de su familia, pero sobre todo le escribe una mujer que sin miedo ha manifestado abierta y públicamente, ser humanista y progresista, desde hace más de 30 años, me ha costado mucho, pero sigo aquí, del lado de la historia que quiero estar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Le pido que acuda al llamado de los y las periodistas, haga el tan anhelado debate, muéstreles a todos y todas, el ser humano que es. Nos quedan 21 días, para salvar a Colombia del retroceso, del miedo a volver a “la mano dura”, a los desaparecidos, al exterminio de la izquierda, a la “seguridad democrática”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No quiero ver a mi pueblo perdiendo sus derechos adquiridos, a mis amigos y amigas asustados  por ser diversos, a los campesinos nuevamente sin recuperar sus tierras, a nuestro país de la belleza convertido en una zona de explotación “a lo que da”.<br></p>



<p class="wp-block-paragraph">Escúchenos. Somos muchos pidiéndole lo mismo.<br></p>



<p class="wp-block-paragraph">Quiero que usted sea mi presidente.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-x wp-block-embed-x"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="500" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">Candidato,  <a href="https://x.com/IvanCepedaCast?ref_src=twsrc%5Etfw">@IvanCepedaCast</a>  Lo he acompañado desde el primer día en el que se lanzó. Fui de las primeras en enterarme de su candidatura de la mano de las Madres de MAFAPO <a href="https://x.com/MAFAPOCOLOMBIA?ref_src=twsrc%5Etfw">@MAFAPOCOLOMBIA</a> . <br>Me alegré mucho. Me pareció y me sigue pareciendo sin duda alguna, que usted es el más…</p>&mdash; Diana Angel (@DianAngel01) <a href="https://x.com/DianAngel01/status/2061643930358153441?ref_src=twsrc%5Etfw">June 2, 2026</a></blockquote><script async src="https://platform.x.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
</div></figure>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129892</guid>
        <pubDate>Wed, 03 Jun 2026 12:24:32 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/03072343/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-DIANA-ANGEL.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[La carta pública de la actriz Diana Ángel a Iván Cepeda]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Recetario para que Iván Cepeda sea presidente el 21 de junio</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/recetario-para-que-ivan-cepeda-sea-presidente-el-21-de-junio/</link>
        <description><![CDATA[<p>Mientras Abelardo amaneció rodeado de los de siempre, empezando por Álvaro Uribe, habiendo prometido alejarse de ellos, Iván Cepeda debe rodearse de los jóvenes. Si el candidato del Pacto Histórico lo sabe hacer, serán ellos quienes defiendan en las urnas el legado de la izquierda y beneficios como el salario mínimo digno.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong><em>“Tenemos que ganar en segunda vuelta o el reguero de tripas será tremendo”:</em></strong><strong> María Castro, influencer, en X.</strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Es muy bueno, demasiado bueno diría yo, que Iván Cepeda haya quedado en segundo lugar en las elecciones presidenciales del 31 de mayo. Porque así se le bajaron los humos a la izquierda y su triunfalismo anticipado. Tanta dicha empalaga y dejó en el aire un tufillo de arrogancia innecesaria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pasar a segunda vuelta siendo ganadores era seguir confiados en que ya la tarea estaba hecha. Lo advertí dos semanas atrás cuando en este mismo blog dije: <em><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/la-izquierda-esta-demasiado-confiada/">La izquierda está demasiado confiada.</a></em> Qué feo decirlo pero es una cuestión de crianza básica: <em>seguro mató a confianza</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo supe hablando con amigos que saben cómo se cocina la campaña de Abelardo de la Espriella de puertas hacia adentro y la danza de los millones, que no es ningún secreto de Estado. Rico son el candidato y sus patrocinadores. La chequera de la izquierda, se ha demostrado también, es modesta, y una campaña con recursos limitados queda en desventaja.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, me pongo feliz por mi país porque más gente salió votar y eso significa que poco a poco aumenta el número de ciudadanos que entienden que la democracia es una construcción colectiva, gane quien y gane, y aun bajo el riesgo evidente de que el ganador sea un individuo mal hablado, el menos idóneo y con más cuestionamientos encima. El país sabe que Abelardo de la Espriella no es ninguna perita en dulce pero a la mitad del país eso le resbala. Y cuando hablan de que esta es una democracia pero imperfecta, pues ahí tienen la prueba.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="817" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/01192257/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-CEPEDA-POBREZA-817x1024.jpg" alt="" class="wp-image-129839" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/01192257/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-CEPEDA-POBREZA-817x1024.jpg 817w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/01192257/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-CEPEDA-POBREZA-239x300.jpg 239w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/01192257/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-CEPEDA-POBREZA-768x962.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/01192257/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-CEPEDA-POBREZA-1226x1536.jpg 1226w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/01192257/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-CEPEDA-POBREZA.jpg 1336w" sizes="auto, (max-width: 817px) 100vw, 817px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Pero no se equivoquen: no perdió Iván Cepeda, quien hoy tiene un puesto asegurado en el Congreso de la República. Perdió el país de la periferia. Perdió el país de los pobres. Perdió el país del salario mínimo. Perdió el país de los campesinos y el campo que necesitan un trato digno. Perdió el país de los ancianos que, en el último tramo de sus vidas, reciben una mesada mayor que antes. A ese país no lo derrotó Abelardo de la Espriella. A ese país, si miramos bien el mapa electoral de La Silla Vacía, lo derrotó el otro medio país que mal que bien vive una vida cómoda, que no está pasando <em>las duras y las maduras</em> en los territorios olvidados. Ganó el país del <em>sálvese quien pueda</em>, que así piensan muchos de los que tienen techo y comida asegurada. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El Tigre</em> ganó por bastantes votos en esa Colombia que sí se dejó meter los dedos a la boca, y ojalá lo siguiente no sean las garras. El país de la periferia perdió frente al país acomodado y el de los privilegios. Ganó ese país egoísta que piensa en sí mismo antes que en los demás. Según el mapa, ganó el país del centro que no tiene las afugias de los territorios olvidados donde se impuso Cepeda, allá donde el gobierno Petro hizo la diferencia dándoles la mano desde lo social. En esas regiones la campaña Cepedista debe seguir trabajando hasta lograr que los habitantes seducidos por <em>El Tigre</em> entiendan lo que se juega en su contra. &nbsp;¿Qué tan fácil es darle la vuelta al voto de primera vuelta? Ese es el reto con mayúsculas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Ganó el país insensible y solapado que no salió en las encuestas. </strong>Pero perdieron también las firmas encuestadoras, y no soportaré a un encuestador más en ningún set de entrevistas, ni entrevistado por María Jimena Duzán, porque se demostró que lo de aquellos es un negocio lucrativo que poco bien le está haciendo a la democracia y que sus mediciones no siempre son todo lo científicas que ellos alegan. De las encuestas quedamos hasta la coronilla, y si de algo me arrepiento es de haber gastado tiempo y neuronas para referirme de manera inoficiosa a esos sondeos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero la vida sigue, cómo no. Y el 21 de junio el país dirá su última palabra en las urnas; así que nada está perdido hasta que todo esté realmente perdido. O mejor: Nada se ha perdido (por ahora) y nadie tiene nada asegurado (por ahora).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cepeda necesita una frase a manera de eslogan que condense 400 páginas de programa de gobierno. Esa frase se la dijo él mismo el sábado por la noche a Daniel Coronell: <em>Primero los pobres, </em>recogiendo los postulados de los dos últimos papas, Francisco y León XIV. Podría incluso ir más atrás para recordar que no fueron los únicos papas de los pobres. Sepan que en 1891, León XIII publicó la encíclica <em>Rerum Novarum</em>, a través de la cual defendió los derechos de los trabajadores, un salario justo y la dignidad frente a la arremetida de la Revolución Industrial; San Juan XXIII abogó por la justicia social y la paz en su encíclica <em>Pacem in Terris</em> y Pío XII promovió una red clandestina que brindó techo y alimento a miles de víctimas del nazismo durante y después de la Segunda Guerra Mundial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pues bien, en el segundo país más desigual del planeta es hora de que los pobres y los trabajadores (que son la inmensa mayoría en Colombia), sepan que Cepeda es su candidato, mientras que Abelardo es el candidato de los ricos y los empresarios. Esa es la verdad y esa verdad debe estar en el centro de la estrategia. Uribe y Paloma llegaron para reforzar su mismo discurso en favor del empresariado, lejos del espíritu que ha guiado a la izquierda históricamente, y que hoy propone acuerdos con los empresarios para dignificar el trabajo. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>“Primero los pobres&#8221;,</em></strong> la frase que hizo suya el expresidente de México, Manuel López Obrador, podría ser también el lema que oriente la campaña de Iván Cepeda durante estos veinte días para infundir un propósito con enfoque. Desde el Pacto Histórico hablan de muchas cosas a la vez y no hay, insisto, un mensaje poderoso que lo encierre todo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me gusta cuando Claudia Sheinbaum, la actual presidenta de México, habla de prosperidad compartida. Cepeda lo llama capitalismo productivo, pero no se lo ha explicado a la gente como debe ser, ni ha usado los canales idóneos, que no son ni el discurso largo ni las entrevistas de prensa. Un país perezoso está de cabeza en el <em>reality show</em> de las 8:00 p.m. y Tik Tok. Ojala se entienda la indirecta. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El mensaje en torno a la pobreza como el centro de un eventual segundo gobierno progresista debe llegar a la mesa de todos los colombianos y especialmente a aquellos que ni mesa tienen. Con los recursos disponibles hoy, nada cuesta hacer viral un video que sensibilice a la gente que se sacia mientras lee esto. Pero el mensaje debe llegar también a esa Colombia que no tiene redes sociales pero sí vota.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hagan que el país del salario mínimo vote por Cepeda y que ese país convenza a otros de ayudar a defender lo que todavía es defendible. Hoy el reto es concreto: El pueblo del salario mínimo deberá madrugar a votar contra Abelardo de la Espriella y Álvaro Uribe, y ese pueblo necesita que aquellos con mejores salarios se solidaricen con ellos.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>El pueblo se levantará a defender las reformas y los derechos adquiridos. No es estrategia. Es sentido común. El Pacto Histórico debe vender ese mensaje bien vendido, pero no en la plaza pública</strong>,<strong> que hoy ha perdido su encanto. </strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph" style="font-size:clamp(20px, 1.25rem + ((1vw - 3.2px) * 1.364), 32px);px"><strong>Resucitó el centro… ¡aleluya!</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy agacho la cabeza y debo reconocer con evidente alegría que el centro (ahora sí) existe. El centro no existió para poner presidente, pero hoy tiene en sus manos el poder para definir quién sí lo será el domingo 21 de junio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Personajes como Sergio Fajardo, Claudia López, Juan Daniel Oviedo y Roy Barreras tienen las cartas ganadoras. Sí Oviedo juega bien las suyas (y no se equivoca otra vez), podría ser el próximo alcalde de Bogotá con el respaldo de la izquierda, pero antes debe exigir una disculpa pública de aquella que primero lo llamó “mi vice” mientras lo recibía en su lujoso apartamento de Bogotá y después corrió detrás de aquel que se mofó de su condición sexual: <em><a href="https://www.elcolombiano.com/colombia/gran-consulta-respalda-oviedo-polemica-abelardo-de-la-espriella-NH34228234">“Lo mío se resuelve poniéndose las medias. Lo que no me gusta de Juan Daniel, jodido que lo arregle”</a></em>, se burló Abelardo durante una entrevista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Volviendo a la parte más amable de aquel domingo negro, Claudia López y Sergio Fajardo serían tremendos funcionarios de Estado y eso los mantendrá vigentes para pensar en sus propias candidaturas presidenciales hacia 2030, o al menos la de ella, porque Fajardo ya dijo que no va más, pero podría prestarle un gran servicio a la nación como posible señor ministro. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">A partir de hoy me declaró un hombre de centro izquierda y no exclusivamente de izquierda. Hoy quiero entender que el concepto progresismo abarca algo más que la sola izquierda. Hoy le doy la razón a Roy Barreras que fue el primero que lo dijo en una entrevista con María Jimena Duzán: <strong><em>“El próximo presidente va a ser de centro izquierda”</em></strong>. Las circunstancias cambiaron y los resultados me llevan a reconocer que hay una enorme posibilidad de que así sea.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="“El próximo presidente va a ser de centro izquierda”: Roy Barreras" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/tAjxprtC8uc?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy comprendo por fuerza de la razón que el centro, aún con pocos votos, nada despreciables, late y técnicamente hablando tiene el poder de inclinar la balanza lo suficiente para poner de presidente a Cepeda, no solo añadiendo votos, sino sumando capital humano decente, personas sobre las cuales la prensa y la opinión pública tienen una imagen mucho mejor que la que tiene sobre un tipo como Abelardo de la Espriella y quienes lo rodean, aún manteniéndolos escondidos. ¿Por qué en Colombia poco se habla sobre ese reducido círculo de barones y baronesas, que demuestran que Abelardo si es más de lo mismo?&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph" style="font-size:clamp(20px, 1.25rem + ((1vw - 3.2px) * 1.364), 32px);px"><strong>¿El fin del uribismo está cerca?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Dicho esto, me gustaría que el siguiente titular de prensa fuera este: Ha nacido en Colombia la centro-izquierda para derrotar a Abelardo de la Espriella y a Uribe en segunda vuelta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este juego por el poder, Paloma Valencia terminó siendo la más tránsfuga como Vicky Dávila. Su cuento de que quería gobernar con los que piensan distinto a ella fue un ardid. En ese orden de ideas, resumo así lo que pasó y puede pasar con el Centro Democrático en lo que resta de esta campaña: Uribe llevará a <em>El Tigre</em> a la ruina política, de la misma&nbsp;manera que llevó a Paloma a la ruina electoral, casi que de manera premeditaba, según quien haga el análisis.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y seré un poco más atrevido: Si Uribe enterró la candidatura de Paloma Valencia, haciéndole creer falsamente que era su candidata y ella ingenuamente lo llamó papá en agradecimiento, es muy posible que Uribe aniquile la candidatura del <em><a href="https://elpais.com/america-colombia/elecciones-presidenciales/2026-05-31/abelardo-de-la-espriella-abogado-del-diablo-que-quiere-ser-presidente-de-colombia.html">abogado del diablo</a></em>, como lo tildó osadamente el diario español El País. De ocurrir esto que digo, sería una derrota política a tres bandas: la de Abelardo en primer lugar, la del uribismo en general y la de Paloma Valencia en particular, que no tuvo reparo en decir que Abelardo y Cepeda son la misma cosa, y allá está, en esa tolda, haciéndole morcillas al diablo, mientras con paciencia ocupa un lugar en la fila al lado de María Fernanda Cabal, Rodrigo Lara y tantos otros que buscan la redención en un ministerio, porque por ahora no son más que tres ilustres desempleados. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph" style="font-size:clamp(20px, 1.25rem + ((1vw - 3.2px) * 1.364), 32px);px"><strong>Perdiendo algo se gana</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Cepeda siendo bogotano ganó en toda la región Caribe, donde están la casa de infancia de Abelardo y su casa adoptiva.&nbsp; Es decir, si bien sacó votos considerables, los costeños no se comieron entero el cuento de que <em>costeño vota costeño</em>, porque como dijo en X el abogado Miguel Ángel del Río, <em>“Abelardo perdió donde nació, donde creció y dónde ha vivido, Córdoba y Atlántico. Y la razón es palmaria: lo conocen perfectamente”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Abelardo perdió en Barranquilla, casa de la Selección Colombia, así que quien debe reclamar esa camiseta es Cepeda y debe lucirla, porque el fútbol mueve más emociones que cualquier cosa en el mundo, más con un Mundial en nuestras narices. El fútbol nos une como colombianos y no es propiedad privada de ningún partido político, ni un candidato en particular, así que la izquierda debe sumarse a la fiesta con alegría y en su propio estilo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cepeda si tiene cómo crecer. Le queda el consuelo de un centro sensato pero también tiene el voto en blanco (más de 400 mil), que fue un voto de castigo contra la sinvergüencería de toda la clase política colombiana, y allí puede existir un voto útil y razonable de aquellos que entienden que la izquierda no vino a destripar a nadie, menos a eternizarse en el poder; ha jugado con las reglas de la democracia para ganar limpiamente.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="817" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/01192400/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-CEPEDA-VOTOS-817x1024.jpg" alt="" class="wp-image-129840" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/01192400/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-CEPEDA-VOTOS-817x1024.jpg 817w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/01192400/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-CEPEDA-VOTOS-239x300.jpg 239w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/01192400/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-CEPEDA-VOTOS-768x962.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/01192400/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-CEPEDA-VOTOS-1226x1536.jpg 1226w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/01192400/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-CEPEDA-VOTOS.jpg 1352w" sizes="auto, (max-width: 817px) 100vw, 817px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque no por mucho, la izquierda superó a De la Espriella en Bogotá y esos votos le garantizarían a Oviedo un triunfo como alcalde si se cocina algún acuerdo esta semana.&nbsp; La izquierda ganó porque creció, (como lo muestra la gráfica de La Silla Vacía), y por eso también resulta incorrecto decir que Petro fue derrotado, cuando la izquierda tiene hoy más conversos. &nbsp;Pero no por eso el Pacto Histórico debe llamarse a engaños&nbsp;y confiarse otra vez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El país sensato tiene que salir a contar lo bueno que deja este gobierno, en medio de todo lo malo que se le pueda endilgar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El país del salario mínimo y aquellos que reciben un sueldo decoroso por primera vez (aprendices del Sena, enfermeros, soldados), ellos y sus familias deben ser los primeros en defender los derechos adquiridos y apelar a otros para que hagan propia esta causa. Para eso, la campaña necesita una estrategia puntual que llegue al corazón de la gente. Es hora de usar la razón para crear emoción. Lo repito por segunda vez porque en la primera no hicieron caso.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph" style="font-size:clamp(20px, 1.25rem + ((1vw - 3.2px) * 1.364), 32px);px"><strong>Sólo la sensatez permitiría que Cepeda se ponga la banda presidencial</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Tiene razón Claudia López: Iván Cepeda ya puede caminar solito. Ya Petro hizo su parte sacando las reformas hasta donde pudo o lo dejaron; corresponde al candidato presidencial y a sus estrategas capitalizar eso, tarea que no han hecho bien, porque no desplegaron una estrategia unificada con mensajes claros y contundentes dirigido a los ciudadanos, a esos que votaron en blanco y esos que ahora se debaten entre por quién votar en segunda vuelta. Se necesita un piloto, el hombre orquesta. Alguien de afuera. Porque los de adentro ya están demasiados contaminados y muy posiblemente cansados también.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Confío en que Colombia sacará su grandeza. Al fin de cuentas este es un país conservador, no un país de arrebatos ultraderechistas, y por tanto debe imponerse la sensatez. En la campaña presidencial pasada,&nbsp;Petro no dio ninguna señal de querer coartar la libertad de prensa o callarles la boca a los periodistas, más allá de los normales rifirrafes, desencuentros y señalamientos indebidos por parte del primer mandatario. Abelardo, sin ser presidente, usa el recurso del acoso judicial contra los reporteros. Es hora de que la prensa libre se pronuncie ahora que puede, porque si gana él, después del 7 de agosto podría ser tarde.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Va siendo hora de que el país de los sensatos despierte. Y ese país incluye a los empresarios que, ganando Abelardo, entrarán a competir con el grupo Gilinski, y nadie puede advertir la desventaja en la que se verán inmersos otros conglomerados económicos. Esta puede ya no ser una batalla política por el poder, sino la primera batalla económica por el poder. Entiéndase que son cosas muy distintas y de unas consecuencias inimaginables. Los <em>cacaos</em> quedan avisados de que se les viene una competencia fuerte. Si con Petro hicieron fortuna, deben preguntarse qué les espera comandados por una familia de banqueros (<a href="https://forbes.co/editors-picks/jaime-gilinski-es-el-hombre-mas-rico-de-colombia-con-una-fortuna-de-us14-700-millones">Jaime Gilinski es el hombre más rico de Colombia, con una fortuna de US$14.700 millones</a>, según Forbes), que han sido incondicionales en su apoyo a Abelardo a través de la revista Semana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Candidato Cepeda: No haga una campaña hablando mal de ADELE.  Déjele esa tarea a los demás y no se desgaste. Hable de lo que hizo bien este gobierno y comprométase ante los ciudadanos a enmendar todo lo demás sin que le tiemble la voz. La revolución ética con enfoque en la verdad, algo de lo que tanto habla, debe ponerla en práctica siendo usted el primero en dar ejemplo. Y hablando en los términos precisos en que entienda por igual el rico y el pobre para que sepamos cuál es el país con el que usted sueña, a ver si encuentra nuevos adeptos a la vera del camino. </p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129828</guid>
        <pubDate>Tue, 02 Jun 2026 02:03:25 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/01210306/CEPEDA-PINTURA.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Recetario para que Iván Cepeda sea presidente el 21 de junio]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Votaré por Iván, el hijo filósofo de Yira y Manuel</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/votare-por-ivan-el-hijo-de-yira-y-manuel/</link>
        <description><![CDATA[<p>Un tipo decente, eso es Iván Cepeda; lo dicen, incluso, sus detractores. Razones de por qué depositaré mi voto y mi confianza en el hijo de dos periodistas y su vice, Aida Quilcué.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><strong><em>&#8220;Cada  individuo debe llevar su vida de tal forma que los demás puedan respetarla y admirarla&#8221;:</em> Michel Foucault, filósofo francés. </strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Antono Gramsci dijo: <em>“Hay dos tipos de políticos: los que luchan por la consolidación de la distancia entre gobernantes y gobernados y los que luchan por superar esta distancia”.</em> Cepeda, con sus más y sus menos, pertenece a la segunda clase.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Puede que no sea el candidato más carismático, pero es una persona auténtica, no un personaje prefabricado para el espectáculo electoral. Porque una elección presidencial no es el reinado de Miss Simpatía. No grita en los mítines, porque entiende que tampoco se trata de una competencia de decibeles, ni se le ve desesperado lanzando globos al aire. Es reflexivo, dicen sus detractores y yo les creo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Necesitamos un presidente que conozca la historia de este país y que el país todo le quepa en la cabeza, no en la bragueta de Abelardo, el candidato que inauguró la <em>sexpolítica</em> como estrategia electoral en Colombia y a costa de humillar a las mujeres en público; no sabemos si en privado también. Si Cepeda no gana en primera vuelta y Sergio Fajardo logra una votación importante (supongamos un millón de votos o más), aun perdiendo podría inclinar la balanza en segunda vuelta a favor del candidato del Pacto Histórico, porque Fajardo ya advirtió como muchos otros que la democracia peligra si gana De La Espriella.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Iván Cepeda es él y su historia personal y familiar, que se resume en los dolores de una nación atribulada: persecución, exilio y, finalmente, el asesinato infame de su padre en 1994. Iván tenía 31 años y era profesor de filosofía en la Universidad Javeriana.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Como senador, tuvo el valor civil de pararse en la raya ante un intocable como Álvaro Uribe</strong>, hasta casi ponerlo tras las rejas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con todo, ha demostrado que tiene las condiciones para llegar a acuerdos con el distinto ideológicamente. Así lo reconoció, por ejemplo, José Félix Lafaurie, esposo de la senadora María Fernanda Cabal, personajes del establecimiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y en eso consiste el pluralismo y las libertades: en escuchar lo que piensa el otro, en tender un mismo puente para que dos contrarios pueden atravesarlo, sin que ninguno caiga al río. Lo demás se llama autoritarismo: gobernar para unos como si los demás no existieran.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fue lo que pasó con la izquierda durante todo el siglo anterior. La quisieron borrar del mapa; no pudieron, pero a muchos de los suyos los mataron y otros se refugiaron fuera de Colombia para salvar el pellejo.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong><em>“La historia enseña pero no tiene alumnos”:</em> Antonio Gramsci, filósofo italiano.</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Como político, su labor no se ha limitado a una silla en el Congreso. A través del <a href="https://movimientodevictimas.org">Movice </a>(Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado), asumió como propias las causas ajenas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con su posible llegada a la Casa de Nariño—en primera o segunda vuelta—, Cepeda reivindica la memoria de los que murieron en el intento. Reclamando justicia para su padre, se puso de parte de las otras víctimas tras el infame exterminio de la Unión Patriótica. Perdió amigos en ese genocidio político; entre ellos, el candidato presidencial Bernardo Jaramillo Ossa.  Aunque el país da por superado ese episodio de guerra sucia, de vez en cuando aparece alguien prometiendo destripar (otra vez) a la izquierda. Hoy se hace un matoneo digital sistemático contra el progresismo en la figura de Cepeda, incluso desde ciertos medios de comunicación afines al <em>establishment</em>, como <em>El Colombiano</em>, <em>Semana</em> o <em>El Heraldo</em>. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante el sepelio de Manuel Cepeda, en el Cementerio Central de Bogotá, la gente comentaba que cuatro años atrás (1990) se vio una romería semejante cuando un adolescente de dieciséis años acribilló a Bernardo Jaramillo dentro del aeropuerto El Dorado y en presencia de los 16 escoltas del DAS, que el gobierno le había asignado al candidato presidencial de la UP. Los otros dos magnicidios corresponden a Jaime Pardo Leal (1987) y Carlos Pizarro (1990). <a href="https://www.semana.com/nacion/articulo/asi-asesinato-jaime-pardo-leal/266191-3">A <strong>Pardo Leal lo mataron dentro de su vehículo</strong></a>, cuando regresaba de su finca a Bogotá, delante de sus hijos y su esposa Gloria; cayó baleado sobre el hombro de ella. <strong><a href="https://centrodememoriahistorica.gov.co/carlos-pizarro-35-anos-de-preguntas-sin-respuesta-sobre-su-asesinato-en-pleno-vuelo/">A Pizarro lo acribillaron en pleno vuelo</a></strong> dentro de un avión de Avianca que cumplía la ruta Bogotá-Barranquilla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mi voto por Cepeda es un voto por los que quisieron gobernar pero no pudieron. Y no pudieron porque los quitaron del camino a las malas. También es un voto por los sobrevivientes, como mi amiga Gladys y su hija que, 40 años después, aún siguen esperando que alguien les diga dónde está el cuerpo de su padre y abuelo, Faustino López, víctima de desaparición forzada en 1984.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="1005" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/29093522/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-IVAN-CEPEDA-CONJUNTO-1024x1005.jpg" alt="" class="wp-image-129685" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/29093522/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-IVAN-CEPEDA-CONJUNTO-1024x1005.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/29093522/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-IVAN-CEPEDA-CONJUNTO-300x294.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/29093522/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-IVAN-CEPEDA-CONJUNTO-768x754.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/29093522/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-IVAN-CEPEDA-CONJUNTO.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph" style="font-size:13px"> <em>Iván Cepeda creció en el conjunto residencial Banderas (localidad de Kennedy en Bogotá). Muy cerca de allí mataron a su padre, el periodista Manuel Cepeda, en agosto de 1994, un mes después de asumir como senador de la República.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Quienes critican a la izquierda <em>porque no sabe gobernar</em>, deben saber que nunca había gobernado en Colombia. Si gana, Cepeda tiene el reto de corregir todo lo que hizo mal Gustavo Petro y honrar lo que salió bien. Alrededor de un 30% de colombianos se declaran hoy de izquierda, progresistas o socialdemócratas. El Pacto Histórico tiene por delante el reto de aumentar el número de conversos. Dos siglos después, la izquierda ya no es la convidada de piedra.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mi voto por Cepeda es un voto por la paz;</strong> no pensando en quienes vivimos una vida relativamente tranquila en la ciudad, sino en los millones de colombianos que en los territorios están <em>a la buena de Dios</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Cepeda tiene el sentido común de las cosas: </strong>toca sentarse a negociar con los criminales para acallar el lenguaje de las balas o ¿hasta cuándo nos vamos a seguir matando? Lo que es un decir, porque los muertos y las lágrimas los ponen otros. Es simple: la paz se hace con los malos, no con los buenos. La paz se hace también por aquellos que no han nacido. Merecen que se les ofrezca algo mejor, o mejor no traerlos a sufrir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al candidato del Pacto Histórico lo critican por leer papelitos. Y cuando lee las hojitas, que son varias hojas, transmite la serenidad de quien escribe discursos religiosamente a las 4:00 de la mañana. Sí, es un bicho raro, porque ya nadie escribe discursos. Los políticos de ahora van diciendo lo primero que se les cruza por la cabeza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es sereno hasta cuando lo insultan tratándolo de guerrillero, sin serlo, ni hoy ni ayer. Alguien a cuyo padre mataron a plena luz del día y que perdió a su madre, Yira Castro, (ella tenía 39 años, Iván 18), a causa de un tumor inoperable, sabe que en la vida hay cosas peores que un insulto. Ambos eran periodistas.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="674" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/29092749/Foto-IVAN-CEPEDA-EN-PLAZA-1024x674.jpg" alt="" class="wp-image-129683" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/29092749/Foto-IVAN-CEPEDA-EN-PLAZA-1024x674.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/29092749/Foto-IVAN-CEPEDA-EN-PLAZA-300x198.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/29092749/Foto-IVAN-CEPEDA-EN-PLAZA-768x506.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/29092749/Foto-IVAN-CEPEDA-EN-PLAZA.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Cepeda mide sus palabras. No sufre de incontinencia verbal como otros candidatos. Luce tranquilo en la tarima, alejado de vanidades y banalidades; en medio de tanto show mediático, esa es su virtud. En su discurso prima el rigor sobre la emoción, sin pecar de superioridad intelectual.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es verdad que ninguno de los tres candidatos punteros tiene experiencia gobernando antes, pero también es verdad que Cepeda representa mejor que nadie a esa Colombia excluida. Creció en barrios populares, allá donde se crían los que han pasado necesidades, el país de los que malviven.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cepeda se comporta como ese profesor que escucha y deja hablar a los demás; con esa genuina sensibilidad, podría llevar a Colombia hacia un nuevo contrato social entre ricos y pobres como primer remedio contra la desigualdad.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Cepeda es filósofo como Paloma, pero a él se le nota más.</strong> De hecho, siendo empático, tiene más de filósofo que de político. Pero somos un país demasiado superficial para tomarnos en serio a los filósofos. Su revolución ética, con la verdad y los pobres como su centro de gravedad, nos habla de la conversación pendiente en el país de la trampa y el <em>cómo voy yo ahí.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando hablan de Cepeda como el heredero del continuismo, significa que es el único que puede continuar las reformas sociales que emprendió Petro con relativo éxito, sin riesgo a que la clase trabajadora pierda los beneficios que les entregó este gobierno, como un aumento generoso del salario mínimo y la restitución de derechos laborales. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En un perfil sobre Cepeda, Juanita León, directora de La Silla Vacía usó la frase de una fuente para describir al candidato: “Su cuerpo amenaza ruina”, pero luego la eliminaron del texto, quizás porque, tarde, cayeron en la cuenta de su carácter odiosamente ofensivo. Y así, muchas cosas se dicen sobre él para descalificarlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lo llaman comunista sin ser comunista.</strong> No reniega de su pasado como militante de las juventudes comunistas y ya aclaró porqué dejó de serlo. A quién no conozca la biografía de Iván Cepeda, le recomiendo <strong><a href="https://casamacondo.co/perfiles/el-dedo-acusador-de-ivan-cepeda/?srsltid=AfmBOoqPk_s_wGFMAUN7Wm5VYOVtiq3XL5KzGsXhwfaydbK-hg0LLO1-">este perfil</a> </strong>del portal Casa Macondo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“…dejó atrás el socialismo —y mucho más lejos al comunismo— para pasar a un progresismo democrático en el que lo público debía conversar con lo privado. En la intimidad de su familia, aquel cambio de arquetipo fue una rebelión frente al padre, una época de separación silenciosa en el plano de las ideas, pero que jamás derivó en un distanciamiento físico”,</em> escribe Pacho Escobar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El domingo votaré por él y por Aída Quilcué, una viuda de la guerra como tantas, la mujer que nos recuerda que indios somos todos, porque está en nuestra sangre, así esté mezclada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El domingo votaré por defender derechos, no privilegios.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">No conozco a Iván Cepeda, pero estoy seguro de que nunca —ni de niño, ni de joven, ni ahora de adulto—, soñó con ser presidente. De ser él el escogido este domingo o después, podrá decirse que no buscó el poder, pero el poder terminó encontrándolo.  </p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129664</guid>
        <pubDate>Sat, 30 May 2026 12:21:08 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Votaré por Iván, el hijo filósofo de Yira y Manuel]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Importaculismo electoral</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/importaculismo-electoral/</link>
        <description><![CDATA[<p>Escribo estas líneas a modo de súplica y desde el respeto, a pesar del título, dirigida a cada colombiano que votará el domingo 31 de mayo, y a los que, pudiendo votar, no piensan hacerlo.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph" style="font-size:clamp(14px, 0.875rem + ((1vw - 3.2px) * 0.114), 15px);px">La motosierra económica de Abelardo De La Espriella es una amenaza a la institucionalidad democrática. Imagen creada con IA.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Si <em>Semana </em>es el poder detrás de Abelardo y los dueños de <em>Semana</em> son los Gilinski, ¿Qué están pensando a esta hora los otros cacaos sobre la competencia que se les vendría desde la Casa de Nariño? Es la pregunta del millón en todos los sentidos de la expresión.</strong></li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong><em>“El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos”:</em> Antonio Gramsci, filósofo italiano. &nbsp;</strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Imagínese a un político en mitin sincerándose con sus electores: <em>“Yo les prometo: sangre y lágrimas”</em>. Jamás ocurrirá, porque honestidad y política rara vez se la llevan bien. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Como ciudadanos tenemos tres opciones: escribir la historia, ponerla en manos de otros o dejársela al azar por nuestra indiferencia política. El domingo podríamos perder lo poco o mucho que hayamos ganado en materia de derechos. Mi temor tiene nombre y apellido: Abelardo De la Espriella, ADELE.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El profesor Timothy Snyder escribió un artículo y lo tituló: <em>&#8220;Estados Unidos: El suicidio de una superpotencia&#8221;.</em> Me dolería tener que escribir algo parecido después del 7 de agosto, si gana aquel: <em>Colombia: el suicidio de una débil democracia</em>. El candidato ha dado indicios de que algo así podría ocurrirnos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Votarán por él aquellos que quisieran gozar de la buena vida que goza él, pero desconocen (o lo saben y se hacen los desentendidos), la manera cómo ha construido su fortuna en su condición de abogado: a quiénes ha defendido y con quiénes se ha relacionado. Basta con googlearlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cada día aparece un titular de prensa con una revelación más aterradora que la anterior. El último corresponde a <a href="https://elpais.com/america-colombia/elecciones-presidenciales/2026-05-24/el-dinero-de-alex-saab-que-llego-a-las-cuentas-de-abelardo-de-la-espriella.html">una denuncia del periodista Daniel Coronell:</a> supuestamente, ADELE recibió en 2014 más de 370.000 dólares desde la empresa que el testaferro Alex Saab usó para desfalcar las arcas venezolanas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero ¿importa lo que digan los periódicos o los periodistas en este país? A una parte de la prensa le aterra la posibilidad de que un tipo como él se ponga de ruana el poder, sin un solo mérito en la cosa pública, ¿pero acaso no es la prensa parte del mismo problema en el que ahora estamos metidos?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Colombia y sus males son la suma de todas sus élites: la élite política que manda, la élite económica que manda sobre la primera y la élite periodística, que cuando quiere y le conviene se junta con las otras dos, y cuando no están de amigos, se agarran de las greñas para volverse a contentar después. El destino del país para bien y para mal está y ha estado en manos de esas tres élites. Después de elecciones, nos merecemos el gran debate sobre qué es en realidad eso que llamamos contrapoder, quién lo ejerce, y hasta dónde le cabe responsabilidad a los periodistas del no debate electoral en esta campaña presidencial. Aceptémoslo: Los ciudadanos fuimos los primeros derrotados en esta contienda. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La prensa hizo de Abelardo una celebridad como abogado de gente famosa (y varios criminales) y ahora le aterra que sin ninguna preparación se quede con las llaves del palacio presidencial, que está en Bogotá, ciudad de la que ha despotricado. La prensa hace de las personas personajes. Recuerden la icónica tapa de <em>Semana </em>llamando a Pablo Escobar &#8220;Un Robín Hood paisa&#8221; (1983). </p>



<p class="wp-block-paragraph">Si el país se desbarata, bajo un gobierno autoritario, la prensa independiente de los poderes —que la hay y ha sido acosada por él judicialmente— será la primera en llevar del bulto, como decimos. ¿O ya se nos olvidó cuando un presidente, Uribe, hizo cerrar la revista <em>Cambio</em> y otro, Duque, <a href="https://www.lasillavacia.com/silla-nacional/noticias-uno-de-noticiero-incomodo-para-el-uribismo-a-nueva-victima-de-la-crisis-de-la-tv/">sacó de la señal abierta de televisión a Noticias Uno</a>, en ambos casos por incomodar al uribismo que gobernaba entonces?</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-la-silla-vac-a wp-block-embed-la-silla-vac-a"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="DJZzb8mAAB"><a href="https://www.lasillavacia.com/silla-nacional/asi-funciona-la-estrategia-judicial-de-de-la-espriella-contra-periodistas/">Así funciona la estrategia judicial de De La Espriella contra periodistas</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="“Así funciona la estrategia judicial de De La Espriella contra periodistas” — La Silla Vacía" src="https://www.lasillavacia.com/silla-nacional/asi-funciona-la-estrategia-judicial-de-de-la-espriella-contra-periodistas/embed/#?secret=GuImVXFXso#?secret=DJZzb8mAAB" data-secret="DJZzb8mAAB" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<p class="wp-block-paragraph">Si ADELE es presidente, la única revista que estaría a salvo de una posible censura se llama <em>Semana.</em> Pero ya alguien advirtió que <em>Semana</em> no es un medio periodístico, sino un partido político, al servicio de la campaña <em>abelardista</em>; una vez elegido él, se presume, estará al servicio de sus jefes banqueros. Se queja un colega porque<em> Semana</em> engaña a sus lectores. —<em>Semana tiene electores, no lectores</em>, lo corrijo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por otro lado, los dueños de la revista <em>Cambio </em>deberían pedirle a su flamante columnista Felipe López Caballero escribir una columna en su prosa somnífera para que cuente qué opina del negociazo que hizo al poner una marca emblemática como <em>Semana</em>, símbolo de periodismo serio y riguroso en sus mejores épocas, en manos de unos empresarios a los que el periodismo parece importarles un pito.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La llegada de ADELE a la Casa de Nariño significaría también <a href="https://elpais.com/america-colombia/elecciones-presidenciales/2026-05-06/el-clan-char-apuesta-por-abelardo-de-la-espriella-para-contrarrestar-el-avance-de-la-izquierda-en-el-caribe.html">la llegada de la familia Char al poder nacional</a>, luego de décadas y generaciones mandando desde&nbsp; Barranquilla en la región Caribe.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ya los periódicos empiezan a alinearse, cada cual con candidato propio (lo que no es novedad en Colombia donde aún persiste la prensa hegemónica, aunque su poder se ve cada vez más menguado por las redes sociales); ahí están los casos de <em>El Heraldo</em> a favor de ADELE, y <em>El Colombiano</em>, pro-uribista. (Después de elecciones, prometo una columna para analizar el periodismo descarado que se viene ejerciendo en estas elecciones).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, a estas alturas del partido, a la gente le importa un bledo cualquier cosa mala que se diga sobre <em>El Tigre</em>. Saldrán a apoyarlo en masa, sin importar que sus reformas eliminarán puestos de trabajo y, con la misma tijera, derechos adquiridos, cuando lo que Colombia necesita es la ampliación de los derechos civiles. </p>



<p class="wp-block-paragraph">A muchos no les importa, o les importa un sieso, lo difícil que fue devolverles a los trabajadores sus dominicales, festivos y horas extras, o aumentar en un digno 23% el salario mínimo. El riesgo mayor: empobrecer a los ciudadanos, tirar&nbsp; por el caño avances en materia social y profundizar las desigualdades para congraciarse con los ricos. A eso se le llama un gobierno regresivo.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Cuando venga la motosierra económica de <em>El Tigre</em>, será muy tarde para lamentarnos. Solo quedará volvernos creyentes como él para rezar —o agradecer— que nunca vuelvan otras motosierras. &nbsp;</strong></p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">En su cortísima estatura caben cuatro espíritus distintos, todos de la derecha extrema y todos de alguna manera nocivos para nuestra ya de por sí enclenque democracia:</p>



<p class="wp-block-paragraph">Está poseído por Nayib Bukele, aquel que construye megacárceles y pisotea derechos humanos en El Salvador; poseído por el espíritu del desaliñado Donald &nbsp;Trump, esa criatura rodeada con un aura de maléfica xenofobia y misoginia (se le abona al gringo que nunca ha presumido de su pene, debe ser que no tiene problemas en su entrepierna); poseído por el espíritu de Javier Milei que dejó sin empleo a miles de argentinos y a la economía de su país en cuidados intensivos, y poseído también por el espíritu de Daniel Noboa, que convirtió a <a href="https://elpais.com/america/2026-05-25/un-ano-despues-de-daniel-noboa-ecuador-el-mas-inseguro-de-america-latina.html">Ecuador en el país más peligroso de América Latina</a>. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los recortes que ha prometido ADELE traerán desempleo a Colombia. Pero eso a su fanaticada ¡qué les importa! Acaso se imaginan que su candidato llegará vestido de presidente a los barrios populares con las tulas llenas a repartir dinero o a invitarlos a un vuelo chárter en su jet privado. No seamos tan ingenuos. Podemos no ganar nada el domingo, pero sí perder lo poco que se ha conquistado en materia de derechos laborales. Aquí el rico es él y los de su entorno íntimo, y la primera vida que mejorará será la de ellos, que no pasan necesidades. Los demás tendrán (tendremos) que seguir madrugando&#8230; incluso a buscar trabajo. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La gente corriente, como usted o como yo, está lejos de comer a manteles con un personaje así;&nbsp;al contrario, está cerca de que le cercenen derechos cuando pase la embriaguez política y venga el guayabo nacional. En ese caso, hacen bien los que votan en blanco por no contribuir con la debacle anunciada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si como candidato tildó de ignorante, en vivo y en directo, a una periodista con poder y querida por los colombianos—y ella ni siquiera se defendió al aire—, piense (pensemos), lo que nos corre pierna arriba al resto de los mortales cuando se ponga la banda tricolor, y en su primera alocución presidencial le exija a la nación entera hacer zoom en sus teléfonos celulares para hacernos partícipes de sus complejos sexuales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El de ADELE es un voto vergonzante por fuera de la región Caribe, que no figura en las encuestas ni en las conversaciones. Eso forma parte de la muy solapada forma de ser del colombiano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Por qué apostar por un personaje, recién aparecido en la política, que <em>pordebajea a</em> cualquiera que osa cuestionarlo? ¿Por qué ignoramos los señalamientos que pesan sobre él?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Impotente, aunque optimista, saldré a votar el domingo y que pase lo que tenga que pasar. Nadie se queje&nbsp;después cuando ya para qué, porque estábamos advertidos. Ojalá el temor no se&nbsp;convierta en un tumor difícil de extirpar. Salgan a votar, pero no con mentalidad cantinflesca. Voten por cualquiera, menos por un señor sin pinta de presidente que ofrece circo sin pan.&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129543</guid>
        <pubDate>Thu, 28 May 2026 12:09:30 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/28070910/ZETA-ZETA-ZETA-MOTOSIERRA-DE-ABELARDO.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Importaculismo electoral]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Razones para que la derecha pierda y la izquierda gane  </title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/razones-para-que-la-derecha-pierda-y-la-izquierda-gane/</link>
        <description><![CDATA[<p>El uribismo se inmoló al cebarse contra las reformas sociales de Petro y celebrarlo en las redes sociales. Esa cadena de errores comenzó con el estribillo “Fuera Petro”, al que se le agotó la batería. Sin liderazgo, la derecha necesita quién la enderece tras la casi segura derrota de Paloma Valencia.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Los políticos se fregaron cuando olvidaron aquello de que <em>“la voz del pueblo es la voz de Dios”.</em></strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">La derecha comenzó esta campaña con pie izquierdo. </p>



<p class="wp-block-paragraph">A esa derecha retardaría representada por Paloma Valencia la mató la llamada <em>Gran Consulta por Colombia</em>, donde se juntaron los mismos de siempre, y la gente no fue boba para darse cuenta. Eso, más la excesiva pleitesía a Álvaro Uribe, tiene a la candidata del Centro Democrático pendiendo de un hilo, por fuera de la segunda vuelta, si la hay.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La inclusión de Juan Daniel Oviedo como vice no sumó, pero sí le restó puntos a él, que arriesgó la posibilidad de ser alcalde de Bogotá, por la promesa de una vicepresidencia hoy incierta. Si Valencia no pasa a segunda vuelta será el fin del uribismo y el principio de un nuevo movimiento de derecha radical encabezado por la “uribista vergonzante” María Fernanda Cabal, hoy —vea usted— contradictora de Álvaro Uribe, sin puesto en el Congreso, haciendo fila y fuerza en la campaña de Abelardo De La Espriella.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La gente se aburrió de la <em>amenazadera</em>: que con Petro, Colombia sería Venezuela y la guerrilla se tomaría el poder. De Cepeda se dicen cosas parecidas, cambiando Venezuela por Cuba; pero los ciudadanos ya no comen cuento, porque al perro no lo capan dos veces. El problema de la derecha es que no aprendió a leer el lenguaje de la calle y se quedó meciéndose en la burbuja, sin entender que el 7 de agosto de 2022 el país se levantó distinto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de todo, si Colombia sobrevivió a 200 años de gobiernos de derecha, con uno que otro mandatario con talante progresista, caso López Pumarejo o Ernesto Samper, quizás nos merezcamos 20 años de centro-izquierda hasta consolidar un modelo de país donde las clases más pobres tengan, como diría Gabo, una segunda oportunidad sobre la tierra, porque la primera se fue en promesas rotas envueltas en hojas de tamal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En medio de sus críticas ácidas, la columnista Cristina Carrizosa hizo en <strong>El Espectador</strong> un inventario de las cosas buenas que deja Petro y que, agrego yo, un gobierno de Cepeda deberá mantener: <em>“… existen innegables avances en lo social que muchos colombianos perciben directamente. El incremento sostenido del salario mínimo, incluido el preelectoral del 23 %, ha inyectado recursos a millones de familias y programas como Colombia Mayor han ampliado su cobertura a cerca de 1,7 millones de beneficiarios. A ello se suman transferencias a millones de hogares mediante Renta Ciudadana y la devolución del IVA, así como la política de tierras, con cerca de dos millones de hectáreas tituladas y otras en proceso de adjudicación. En medio de la crisis de la salud, territorios históricamente abandonados han visto presencia estatal con brigadas médicas. Es innegable, además, la incorporación al debate público de sectores antes invisibles, hoy reconocidos como interlocutores legítimos”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">El país sí está cambiando. El 8 de marzo, por ejemplo, <a href="https://cambiocolombia.com/poder/articulo/2026/3/sin-name-y-sin-efrain-cepeda-la-historia-detras-de-la-quemada-de-dos-historicos-caciques-del-caribe">se quemaron los que se creían irreemplazables</a>, empezando por el expresidente del Senado, el conservador Efraín Cepeda Sarabia y José David Name Cardozo, barones electorales, herederos de un linaje con medio siglo en el Congreso.  </p>



<p class="wp-block-paragraph">La gente ya no se deja comprar con tejas y ladrillos. El país ganó en dignidad, así algunos políticos sigan usando el dinero para comprar conciencias en las urnas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La derecha se desgastó hablando mal de Petro con o sin razón y, no contenta, &nbsp;la emprendió contra Cepeda, en lugar de centrar la campaña en propuestas, sin tener que usar al gobierno como sparring, máxime cuando buena parte del país que lo eligió le sigue siendo fiel, a juzgar por lo que dicen las encuestas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Queriendo hacer daño, la derecha le puso a Cepeda el título de “heredero de Petro”, sin darse cuenta que han terminado por posicionarlo como la persona que no traicionará las banderas del Cambio. Insisto: el lenguaje de la calle, el de las personas que votan, es distinto al lenguaje de los cócteles y las decisiones a puerta&nbsp;cerrada. Las redes sociales metieron a la gente de todos los estratos en la conversación, y muchos políticos no se dieron por enterados.&nbsp;</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>La columnista Martha Ruiz pide que se le concedan ocho años al progresismo. <em>“Cuatro años son poco para transformar un país como Colombia. Ocho, en cambio, permiten medir si un proyecto político logra alterar realmente las estructuras del poder. No hablo de reelección. Los colombianos ya probamos ese experimento y el sabor que nos dejó fue rancio y desagradable. Desde entonces desconfiamos de cualquier presidente que quiera quedarse en el poder, venga de donde venga. Hablo de los tiempos que toman los procesos de cambio”.<a href="https://cambiocolombia.com/puntos-de-vista/articulo/2026/5/ocho-anos"> (Revista Cambio).</a></em></strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Celebrar en vivo y en directo la caída de las reformas sociales le pasó factura a la derecha y los mostró como insensibles. Abelardo De La Espriella representa esa misma derecha pero llevada al extremo, con patanería incluida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Oponerse a las reformas, como lo hizo y lo sigue haciendo Paloma Valencia en su condición de senadora, más su defensa acérrima de empresarios y fondos privados de pensiones, mostró de qué lado está y las redes sociales se lo han enrostrado. Para la muestra un botón: El Centro Democrático se ausentó del debate sobre la creación de los jueces de tierras (jurisdicción agraria), dándole la espalda a lo ya acordado en comisión. Ese saboteo y falta de palabra debe ser castigado en las urnas. La ambición de un político no debería chocar con los anhelos de sus gobernados, en especial si estos pertenecen a eso que llaman “clase vulnerable”.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La ambición de un político no debería chocar con los anhelos de sus gobernados. </h2>



<p class="wp-block-paragraph">Se necesita una mujer con pantalones y Paloma Valencia creyó que usando los de Uribe, para hablar en metáfora, sería suficiente. Desnudó su débil carácter cuando dijo que era su hija de y después, <a href="https://www.infobae.com/colombia/2026/04/29/paloma-valencia-le-envio-fuerte-mensaje-a-juan-daniel-oviedo-por-posibilidad-de-que-alvaro-uribe-entre-al-gabinetela-presidenta-soy-yo">para poner en su sitio a Oviedo</a><strong>,</strong> que se molestó con ella por proponer a Uribe como ministro de Defensa, le advirtió, “la presidenta soy yo”, en ese tono de mamá regañona, que suena bien en su casa, pero no para usarlo con su candidato a vicepresidente. Todos esos pequeños detalles suman pero restan. En momentos de crisis se necesitan estrategias para contener o limitar daños. No las hubo. Fallaron los estrategas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras una buena parte del electorado uribista aprobó la figura de Paloma como candidata presidencial, otro porcentaje hubiese preferido a un hombre, y muchos otros quedaron desencantados con Oviedo como dupla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lenguaje de la calle: Eso de la inclusión y&nbsp;las minorías sexuales no está en la genética de un partido político que cree que las cosas se arreglan a la brava o, en todo caso, con cero sensiblerías.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La presencia de Uribe en la campaña le hizo daño a su candidata. El sentir de mucha gente es más o menos este: <em>Uribe ya tuvo sus quince minutos de fama que se convirtieron en 20 años, ¿qué más quiere?</em> La mugre que pesa sobre él no se quita con jabón Rey, pero pasó factura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De manera casi ridícula el actor <a href="https://www.facebook.com/share/v/18UibFRjcy">Jorge Enrique Abello </a>comparó a Paloma con Cepeda y a Cepeda con Uribe, como si sus historias de vida o sus luchas fueran equiparables.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cepeda creció en barrios populares; viene de abajo, así que entiende las limitaciones económicas de la inmensa mayoría de&nbsp;colombianos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando Abelardo habla de su paquete, como “fórmula” del éxito —según él entre las mujeres—, en realidad nos está recordando que más que un outsider es el <em>paquete chileno</em> de las presidenciales. A un sector de la sociedad, esa que espera ascender algún día a como dé lugar, le gusta su pinta de tipo ricachón, bonachón y buena vida, porque los candidatos preferidos de muchos no corresponden a su misma clase social, sino a esa élite de la que les gustaría formar parte, porque eso está en la psiquis aspiracional humana, pero no miden el peligro que ADELE representa. El arribismo, tan propio de sociedades desiguales como la nuestra, también bebe de esos mismos anhelos.    </p>



<p class="wp-block-paragraph">A Cepeda hay que reconocerle que como víctima del conflicto interno colombiano, se la jugó a fondo por la paz y sigue creyendo en que esa es la salida para la sinrazón de la guerra.&nbsp;&nbsp;Una persona cuerda debería saber que así como es mejor ser rico que pobre, también es mejor vivir en paz, en vez de como perros y gatos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No podemos claudicar ahora, porque un día la paz por fin será esa paloma (no la otra Paloma), que todos abrazaremos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es probable que la izquierda gane otra vez por una razón: porque se necesita dejarla gobernar hasta demostrar que sí es posible entre todos construir otra Colombia, una con rostro humano. No lo digo yo. Es el lenguaje callejero.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Próximo blog: Importaculismo electoral. </strong></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129583</guid>
        <pubDate>Tue, 26 May 2026 22:28:58 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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