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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Mon, 13 Apr 2026 16:29:31 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Alexander Velásquez, Bloguero de Blogs El Espectador</title>
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        <title>Si Cepeda no seduce a la clase media, la izquierda pierde la presidencia de la República</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/si-cepeda-no-seduce-a-la-clase-media-la-izquierda-pierde-la-presidencia-de-la-republica/</link>
        <description><![CDATA[<p>Con 35% de intención de voto, sin el apoyo de la clase media, la presidencia para Iván Cepeda resulta una quimera. Porque en un país indolente con las víctimas del conflicto armado, los ciudadanos votan sin pesares: con la mano puesta en el bolsillo, no en el corazón.</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-2b427a06d4a2aa700695c5dd3dd13874"><em><strong>“Ser de clase media es querer ascender individualmente”: </strong></em>Antonio Gómez Villar, filósofo español. </p>



<p>Ese cuento de que toca conquistar al centro puede ser un sofisma: la falacia de distracción. </p>



<p>El otro día la portera me dijo: —<em>&#8220;Usted es de los poquitos en este edificio que habla bien de Petro&#8221;.</em> La frase me dio mucho qué pensar, porque sé cómo piensan esos otros residentes y cuáles son sus preocupaciones reales. </p>



<p>Más de 17 millones de colombianos pertenecen a eso que llaman la clase media, aquella franja de la población ubicada por lo general en los estratos 3 y 4: Hogares que sumando el ingreso <em>per cápita</em> (por persona), ganan hasta $4.835.315 al mes, según el Dane.</p>



<p>Quienes devengan más de $5 millones de pesos mensuales pueden considerarse clase alta. Por debajo están la clase baja (con ingresos inferiores a $420.676) y la clase vulnerable (con ingresos por debajo de $781.000), de acuerdo con la clasificación que hace la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF).</p>



<p>Según Portafolio, <a href="https://www.portafolio.co/economia/regiones/estratos-y-clases-sociales-en-colombia-que-son-y-en-que-se-diferencian-642683">“en 2024, <strong>el 34,4% de la población en Colombia se ubicó en la clase media</strong></a>, lo que corresponde a cerca de 17,7 millones de personas en un país con una población aproximada de 51,5 millones”. &nbsp;Diecisiete millones de almas representan un caudal atractivo para ganar una elección presidencial, sí, pero el asunto es cómo seducir a una población que anhela continuar en ascenso.</p>



<p>Con el 35% de intención de voto que le otorgan las encuestas a Iván Cepeda —una cifra bastante alejada de la mitad más uno para ganar en primera vuelta—, esa clase media puede ser hoy el mayor obstáculo para la izquierda o, al mismo tiempo, representar una oportunidad para buscar dentro de ella los votos que le faltan al Pacto Histórico para siquiera soñar con renovar por otros cuatro años su contrato con la Casa de Nariño.</p>



<p>La clase media son una especie de <em>Ninis</em>: Ni pobres, ni ricos, pero con la ambición lícita de saltar hacia el siguiente estrato (no descender en todo caso). En ese orden de ideas, de manera consciente o inconsciente, podría estar evaluando cuál es ese candidato o programa de gobierno que no se interpone en su lógica aspiracional. Porque la clase media quiere algo más que el pan que reclaman los pobres.&nbsp;</p>



<p>Quienes se mueven en esa franja, no piensan en términos de derecha, izquierda o centro. Una encuesta callejera sería suficiente para determinar que el ciudadano común no comprende el significado de esas palabras desde una perspectiva ideológica, como no sea asociándolas a un rostro. El colombiano corriente entiende la política en términos de amores y odios, porque eso han implantado en su mente los propios políticos. Por eso, ningún argumento por fuera de esos dos sentimientos convencerá a un convencido de lo contrario.</p>



<p>La clase media piensa en términos monetarios; es decir, en quién sería la persona que mejor les cuide el bolsillo o, dicho de otra forma, quién tiene el remedio menos perjudicial para los privilegios conquistados. Así es como la gente —más pragmática que los políticos— entiende una campaña presidencial. ¿¡Para qué buscarle la quinta pata al gato!?</p>



<p>Es decir, las personas clase media piensan en asegurar su discreto tren de vida —los ingresos suficientes para cubrir ciertas comodidades, léase calidad de vida—: propiedades, colegio medianamente bueno para los hijos, recreación y una vida social activa, viajes y, muy importante, contar con empleada doméstica del estrato 1 y 2 (o al menos con <em>la señora de por días</em>, así las llaman), que en eso la clase media se parece a la clase alta, con marcadas diferencias, claro está.</p>



<p>La clase media colombiana goza de ciertos privilegios pero desea más, y en virtud de ello son personas con una conciencia social más teórica que auténtica. <em><a href="https://elpais.com/ideas/2026-03-27/antonio-gomez-villar-filosofo-ser-de-clase-media-es-querer-ascender-individualmente.html">&#8220;No tiene conciencia de clase, tiene conciencia de estatus&#8221;</a></em>, dice el filósofo español Antonio Gómez Villar. A mi modo de ver, les puede sonar muy bonito el discurso sobre la justicia social, pero a la hora aplicarlo se muestran reticentes a <em>meterse la mano al dril</em>, precisamente por su condición de <em>Ninis</em>.</p>



<p>Primero está su confort, ganado a pulso, con sacrificio y deudas en los bancos -nadie dice lo contrario-, que las necesidades ajenas. Al fin de cuentas, el capitalismo y el poder adquisitivo se rigen bajó la misma lógica: la del sálvese quien pueda. Es una mirada bastante egoísta en un mundo cercado por la miseria, pero es lo que hay. Por supuesto, los <em>Ninis</em> no tienen la culpa de los millones de desarrapados que pueblan la Tierra. &nbsp;</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Estrato versus sensibilidad social</strong></p>



<p>Mientras la clase alta se protege en su hermética burbuja, viviendo a sus anchas y sin afugias, la clase media considera la paz como algo importante más no urgente, porque la guerra no está en sus narices, ni la pobreza respirándoles en la nuca. Lo que ocurre en los territorios apenas les alcanza para santiguarse a la hora del noticiero, porque luego viene la telenovela y el <em>reality show</em> qué son los más efectivos anestésicos contra la realidad nacional, tan cruda y dura pero siempre ajena, distante. &nbsp;</p>



<p>Son los pobres (los estratos 1 y 2 o clase obrera que llaman), los que ponen sus esperanzas en el progresismo, en que un día alguien los sacará de pobres como prometía la propaganda de cierta lotería. Los ricos, pero sobre todo los superricos colombianos —aquellos a los que Petro quiere imponerles más impuestos sin&nbsp;conseguirlo— tienen dinero de sobra y saben que necesitan muchas vidas para gastarlo,&nbsp;y aun así no están dispuestos a compartir sus tesoros con nadie. Hay pruebas de ello.</p>



<p>El discurso sobre la redistribución de la riqueza es ese vals que nadie quiere que le toquen. Prefieren poner a salvo su capital en paraísos fiscales, donde cada centavo esté a salvo de gravámenes o cargas impositivas onerosas. &nbsp;Según el diario El País,<a href="https://elpais.com/america-colombia/2025-07-18/asi-es-como-los-superricos-colombianos-evaden-eluden-y-pagan-menos-impuestos-que-los-pobres.html"> <strong>el 40% de las personas que hacen parte del 0,01 % con más riqueza de Colombia, admitió que evadió impuestos. </strong></a>No entiendo por qué nadie se ha escandalizado.</p>



<p>En una sociedad tan desigual como la colombiana, la falta de sensibilidad social debe verse como un problema grave que profundiza las injusticias. Veámoslo a la luz de las estadísticas reales. Según el Registro Único de Víctimas (RUV), <strong><a href="https://www.defensoria.gov.co/web/guest/-/conmemoraci%C3%B3n-dia-de-las-victimas?redirect=%2F">en Colombia hay más de 10 millones de personas afectadas por el conflicto armado</a></strong>, de las cuales más de 7,8 millones son sujeto de atención y reparación.</p>



<p>Si Colombia fuera un país con conciencia social sobre su tragedia histórica, diez millones de personas y sus familias serían suficientes para elegir a un candidato que ponga la paz como eje central de su plan de gobierno. Pero insisto: la paz no hace parte de la canasta familiar de los colombianos y por eso estamos condenados a la sinrazón de los conflictos no resueltos que continuarán sin nosotros cuando hayamos desalojado este mundo, porque tristemente llegamos a un nivel de polarización tal, que estar a favor de la paz da votos, lo mismo que oponerse a ella.</p>



<p>¿La prueba? &nbsp;Llevamos diez años y tres gobiernos sin que se implemente debidamente lo acordado con las FARC en 2016. Y peor que eso: si la derecha y la extrema derecha ganan la presidencia, (en cabeza de Paloma Valencia y Abelardo De La Espriella), figuras como el tribunal de la JEP, creado para buscar verdad, justicia y reparación, podrían desaparecer, y podrían truncarse otros avances significativos.</p>



<p>A tal nivel de inconciencia colectiva hemos llegado, que los propios <a href="https://www.lasillavacia.com/silla-nacional/congreso-no-mostro-compromiso-con-las-victimas/"><strong>congresistas&nbsp;que aprobaron la <em>Ley de Víctimas y Restitución de tierras</em> dejaron plantadas a las víctimas el 9 de abril</strong>,</a> día escogido para honrar cada año su memoria. Cuando un país pierde el rubor y la vergüenza, ¡qué importa lo demás! A veces pienso que si esta nación se mueve es por osmosis, por una fuerza superior distinta a la humana, porque hace rato se perdió toda voluntad política que permita enderezar nuestro destino común. Y no habrá redención, sin una clase política dispuesta a construir un legado que perdure en el tiempo. Que distinto sería si en 50 años alguien pudiera hablar algo bueno, aunque sea una sola cosa, de alguno de los políticos de hoy. Es pedir demasiado. </p>



<p>Iván Cepeda, doblemente víctima del conflicto colombiano —luego de que asesinaron a su padre en 1994, él huyó por su vida a otro continente— tiene la conciencia social del país perseguido y despojado, pero esa no es una carta suficiente en una nación donde el dinero se ha impuesto sobre la sangre derramada.</p>



<p>Por encima de la paz, e incluso de la seguridad, el colombiano promedio vota con la mano puesta en el bolsillo, no en el corazón. Y la clase media tiene claro que los empresarios (clase alta) generan el empleo que da estabilidad a sus familias, pero no ha entendido que hay una población trabajadora —clase baja y clase media— que está ayudando a generar esa riqueza, que está bien pero mal distribuida. Porque de la clase media hacia abajo todos son clase trabajadora o asalariada, sin importar qué tantos ingresos tengan unos y otros según las odiosas etiquetas de la estratificación socioeconómica. </p>



<p>El candidato que sea capaz de seducir a esa clase media con un discurso que reconcilie lo económico con lo social —es decir, que tenga la virtud de reconciliar a pobres y ricos, a empresarios y clase trabajadora—, podría inclinar la balanza a su favor de aquí a las elecciones del 31 de mayo.</p>



<p>Me gustaría tener la certeza de que un político y filósofo como Iván Cepeda puede ser esa persona. Pero veo a la izquierda muy triunfalista, alérgica a la autocrítica y demasiado confiada en su liderazgo en las encuestas. En la siguiente columna me referiré a los pecados que podrían arruinar a fiesta.&nbsp;</p>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127753</guid>
        <pubDate>Sun, 12 Apr 2026 12:36:19 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Si Cepeda no seduce a la clase media, la izquierda pierde la presidencia de la República]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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        <title>“En mi época, uno como periodista no figuraba”: Lucy Nieto de Samper. (Entrevista inédita)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/en-mi-epoca-uno-como-periodista-no-figuraba-lucy-nieto-de-samper-entrevista-inedita/</link>
        <description><![CDATA[<p>Doña Lucy Nieto de Samper tenía 97 años cuando me concedió esta entrevista en plena pandemia y 99 años cuando escribió su última columna para El Tiempo.  La tituló “Punto final” y ese fue su obituario. “Si las cosas están peor es por culpa de Uribe”, me dijo en 2020. </p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size">Lucy Nieto de Samper, periodista colombiana (1923-2026). <strong>Fotografías:</strong> Alexánder Velásquez. </p>



<p></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-300ddea9a0d59f3bb4976048f0cb2f66"></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-c80a3fa4178d4c26e2bf68135fce58af"><strong><em>“La vida se va acabando y no hay tiempo para hacer más. Hago un recuento de casi un siglo de vida, y veo que es hora de hacer como los boxeadores: colgar los guantes”: </em></strong><em>Lucy Nieto de Samper, en su última columna (2022).</em></p>



<p>Creció en una época en que las mujeres estaban destinadas a criar hijos y atender a sus maridos, pero enviudó joven y su destino cambió.</p>



<p>Lucy Nieto de Samper, la periodista más longeva de Colombia, nació en Bogotá, el 21 de agosto de 1923 y murió en esta ciudad el 23 de marzo de 2026, con 102 años a cuestas. Durante ese siglo, Colombia ha tenido 31 presidentes y una dictadura.</p>



<p>Esta bogotana vio al mundo y a Colombia transformarse.&nbsp; Tenía nueve años cuando ocurrió la Guerra de Colombia con Perú (1932); 16 cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial (1939) y 22 cuando terminó (1945); 25 cuando asesinaron a Jorge Eliécer Gaitán (El Bogotazo, 1948), 30 &nbsp;cuando comenzó&nbsp; &nbsp;la dictadura del General Gustavo Rojas Pinilla (1953); que al año siguiente trajo &nbsp;la televisión a Colombia (1954); 34 cuando las mujeres&nbsp;ejercieron por primera vez&nbsp;el derecho al voto (1957); 46 cuando el hombre llegó a la Luna (1969); 59 cuando le dieron &nbsp;Premio Nobel de Literatura a Gabriel García Márquez (1982); 63 cuando ocurrió &nbsp;la toma al Palacio de Justicia (1985); 64 cuando apareció el Sida (1986); 78 cuando derribaron las Torres Gemelas (2001); 93 cuando Colombia firmó la paz con las FARC (2016); 96 cuando el mundo entró en pandemia por Covid (2020) y <a href="https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/lucy-nieto-de-samper/punto-final-columna-de-lucy-nieto-de-samper-718835">tenía 99 años cuando escribió su última columna para El Tiempo.</a></p>



<p>Comenzó su carrera en la revista Cromos en 1952 y tras enviudar crió a sus cinco hijos sin más ayuda que su máquina de escribir Olivetti. Su único arrepentimiento:  no haber ido a la universidad. &nbsp;</p>



<p>En el año de la pandemia, cuando tuve el privilegio de entrevistarla, doña Lucy me confesó que estaba cansada de vivir. (Escuche <a href="https://go.ivoox.com/rf/57470643">aquí</a> el audio de la entrevista)</p>



<p>Desde principios de 2020, vivía en un hogar para personas de la tercera edad, al norte de Bogotá. <em>“Prefería estar en mi casa,&nbsp;independiente, pero en este lugar tengo la tranquilidad de estar atendida por enfermeras todo el tiempo. Menos mal la pandemia me cogió aquí”.</em></p>



<p>En este sitio pasaba el confinamiento leyendo y viendo televisión, especialmente Netflix, en compañía de su hermana Clara, quien hoy tiene 100 años. Por esos días leía <em>El Sari Rojo</em>, la novela de Javier Moro, y la biografía sobre la escritora Simone de Beauvoir. “Uno a esta edad ya no es que tenga mucha actividad que hacer y estar encerrado es terrible”.</p>



<p>Tampoco había perdido la costumbre de leer periódicos en papel, El Tiempo y <strong>El Espectador</strong>, porque detestaba leer noticias en computador.</p>



<p>Hija del periodista Luis Eduardo Nieto Caballero, comenzó en este oficio en 1952. “Yo estaba recién casada, feliz con mi marido, tenía dos hijos en ese momento. Me llamó Jaime Restrepo, su familia acababa de comprar <em>Cromos </em>y me invitó a escribir en la revista sobre la vida social de la época, que era sobre lo que escribíamos entonces las mujeres. Se perdía mucho tiempo haciendo la lista de invitados que asistían a los matrimonios y también las listas de regalos, era muy aburrido pero se hacía”.</p>



<p>Sin más ayuda que su máquina de escribir Olivetti, sola sacó adelante a sus cinco hijos, tras la muerte en 1961 de su esposo, Alejandro Samper Gómez. Tenía entonces 38 años y el menor de los niños apenas un año.</p>



<p>No se casó otra vez porque, como me dijo, “¿Qué tipo se aguanta cinco hijos y que hijos se aguantan otro tipo? Yo tenía la cosa absolutamente clara. Pero tuve mis romances, por supuesto”.</p>



<p>Todos fueron a la universidad, incluida María Elvira, la única que siguió sus pasos y los del abuelo&nbsp;en el periodismo. &nbsp;“Ella está mucho más preparada que yo, porque no fui a la Universidad y ella sí, estudió Filosofía y Letras”.</p>



<p>María Elvira recuerda la vida austera de su familia —“Mi papá no era un hombre de fortuna, mi mamá tampoco heredó nada”—,&nbsp;y las dos ocasiones en que la acompañó a empeñar el juego de té para llegar a fin de mes.</p>



<p>Durante 70 años de carrera, Lucy Nieto de Samper hizo de todo: en prensa escrita (El Tiempo y las revistas Cromos, Credencial y Vanidades, de la que fue corresponsal en Miami); en radio (”Contrapunto Femenino”, un programa en Caracol); y en televisión (“Algo para recordar”, un programa de variedades que hacía con su mamá y con Inés Gutiérrez, experta en alta costura, y “En blanco y negro”, programa semanal de entrevistas).</p>



<p>Ingresó a El Tiempo en 1963, siendo una de las pioneras del llamado periodismo femenino. Se convirtió en columnista literalmente por accidente: una vez le tocó ir a las oficinas del Tránsito porque un bus estrelló&nbsp;su Volkswagen y se encontró con tal desorden administrativo que le pidió permiso al director, Enrique Santos Castillo, para opinar sobre el tema. La columna se publicó en las páginas sociales, con tan buenos comentarios que se volvió permanente y pasó después a las páginas editoriales. &nbsp;La columna “Cosas que pasan” sólo dejó de aparecer durante los años en que fue secretaria de Prensa de los presidentes Alfonso López Michelsen y Virgilio Barco, quienes la nombraron además cónsul en Milán.</p>



<p>Desde el periodismo, defendió los derechos de las mujeres <a>y abogó por distintas&nbsp;causas como el derecho a morir dignamente.</a> En los años 60, cuando se fundó Profamilia, respaldó &nbsp;el uso de los métodos anticonceptivos, <em>“lo que hizo que &nbsp;monseñor Solano la insultara desde el púlpito, señalándole con el dedo de hereje, por lo que no volvimos a misa &nbsp;en la iglesia de El Chicó”</em>, recuerda María Elvira.</p>



<p>En otra ocasión quisieron&nbsp;demandarla por​ denunciar a unos tipos que usaban los garajes de sus casas para ofrecer &nbsp;muchachas del servicio &nbsp;a las señoras de la época. “A ella les cobraban por sentarlas ahí y a las señoras por contratarlas. Lucas Caballero, Klim, que era mi primo, se burlaba&nbsp;diciendo que yo iba a dejar sin servicio doméstico a los bogotanos”. (Risas).</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-6e3e8966684e5653d340f23d4fcd9fe8"><strong>“Algo se hizo, pero tal vez no lo suficiente. Se habría podido hacer mucho más”: </strong><em>Lucy Nieto de Samper en su última columna.</em><strong></strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="271" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/11102109/ZETA-ZETA-ZETA-LUCY-COLUMNA-271x1024.jpg" alt="" class="wp-image-127795" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/11102109/ZETA-ZETA-ZETA-LUCY-COLUMNA-271x1024.jpg 271w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/11102109/ZETA-ZETA-ZETA-LUCY-COLUMNA-79x300.jpg 79w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/11102109/ZETA-ZETA-ZETA-LUCY-COLUMNA-406x1536.jpg 406w" sizes="(max-width: 271px) 100vw, 271px" /></figure>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>“A veces los periodistas juzgan más que lo que informan”</strong></p>



<p>La reportera, amante de la música clásica, la samba y los boleros, criticaba a esos periodistas que se las dan de jueces –“a veces juzgan más que lo que informan y hace falta más periodismo investigativo”. En su lista de mejores periodistas hay cuatro nombres: Enrique Santos Calderón, Germán Castro Caycedo, Elvira Mendoza y María Jimena Duzán.</p>



<p>“En mi época no había divas. No había estrellas, éramos mucho más modestas. Uno como persona no figuraba. &nbsp;Me parece que a veces hay demasiada ostentación, demasiado protagonismo, parece más importante la periodista que el entrevistado”. &nbsp;</p>



<p>Evocó con nitidez la vez que conoció Casa Verde, el campamento de las FARC, durante el gobierno de Belisario Betancur. &nbsp;“Recuerdo que Tirofijo era odiosísimo, ni siquiera se acercaba; en cambio Jacobo Arenas era querídisimo”.</p>



<p>De aquellos días, surgió una fugaz amistad con Jacobo Arenas, quien semanas después&nbsp;le mandó una carta que ella conservó; hablándole de tú, le decía &nbsp;&nbsp;que estaba equivocada, que Manuel Marulanda Vélez no era odioso como ella decía. “Fui varias veces a ese campamento y una vez nos quedamos a dormir en cama franca, sobre tablones. Recuerdo que Emilito Urrea se levantaba temprano a preparar el café y las arepas con los guerrilleros”. (Risas)</p>



<h2 class="wp-block-heading has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-e5fd71a58867c97e74a8bcd6ff387675"><strong>&#8220;En mi época no había divas en el periodismo&#8221;: Lucy Nieto de Samper.</strong> </h2>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="614" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/31101229/ZETA-ZETA-ZETA-LUCY-NIETO-3-614x1024.jpg" alt="" class="wp-image-127593" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/31101229/ZETA-ZETA-ZETA-LUCY-NIETO-3-614x1024.jpg 614w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/31101229/ZETA-ZETA-ZETA-LUCY-NIETO-3-180x300.jpg 180w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/31101229/ZETA-ZETA-ZETA-LUCY-NIETO-3.jpg 768w" sizes="(max-width: 614px) 100vw, 614px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Lucy Nieto Samper fue miembro de la Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá <strong>Foto:</strong> Alexánder Velásquez.</em></p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>La Bogotá de ayer y de hoy</strong></p>



<p>De su papá, el periodista y político liberal&nbsp;Luis Eduardo Nieto Caballero, co-director de <strong>El Espectador </strong>entre 1919 y 1921, recuerda que fue masón y creyente y se quebró tras los eventos de la Gran Depresión. Se emociona al recordar lo feliz que fue jugando con su hermana Clara en los jardines de la casa quinta que tenían en la Avenida Chile, lo que entonces eran las afueras de la ciudad.</p>



<p>“Teníamos dos casas, pero perdimos una por la crisis del 29. &nbsp;Yo aprendí a leer y escribir en aquella quinta, con una profesora llamada Rosaliana Gutiérrez. Empecé a ir al colegio a los nueve años”.</p>



<p>Cuando Lucy nació ya existían los tranvías y los vio desaparecer en 1951; el tiquete costaba cinco centavos. “Vivíamos en la calle 13, cogíamos el tranvía en la Carrera Séptima y nos dejaba en la Avenida Chile con carrera 12 y de ahí seguíamos a pie tres cuadras hasta el Gimnasio Femenino. Los expresos salían de la Plaza de Bolívar a las 7:00 de la mañana”.</p>



<p>Las costumbres eran distintas. &nbsp;“A las fiestas uno iba con la mamá, todo era más zanahorio​. El contacto con los muchachos era menos fácil que hoy. Éramos tímidos, o al menos yo, como apendejaditos, comparados con las niñas de ahora que son más avionas que los señores”. Añoraba la Bogotá de sus 15 años cuando era una aldea de 325 mil habitantes y no la de ahora “en la que uno se siente como perdido”.</p>



<p>Sobre el Metro de Bogotá tuvo un presagio. “Eso no me va a tocar a mí, cuando eso suceda yo ya estaré muerta, remuerta (silencio) pero hace miles de años debimos tener uno subterráneo”.</p>



<p>“Es un horror lo que está pasando en la ciudad, nosotros tuvimos el 9 de abril pero me parece que la gente antes estaba menos enervada que ahora”, comentó sobre los problemas de inseguridad de la capital.</p>



<p>Afirmaba que los mejores presidentes de Colombia han sido liberales: Carlos Lleras, Alberto Lleras y Alfonso López. Que el mejor alcalde ha sido Peñalosa, que le gustaría ver a Carlos Fernando Galán en el Palacio Liévano (sueño cumplido)&nbsp;y a Germán Vargas Lleras en la Casa de Nariño. Le gustaba la alcaldesa Claudia López, aunque no votó por ella, pero le molestaba “cuando se pone demasiado peleadora”. Pensaba que difícilmente una mujer llegará a Gobernar en este&nbsp;país, “a pesar de que ha habido magníficas candidatas como Cecilia López, inteligentísima y preparadísima”.</p>



<p>Del presidente Duque opinaba que “es muy buena persona pero no estaba preparado para manejar este país. No tiene personalidad, está demasiado dominado por Uribe”.</p>



<p>“Me parece terrible lo que ha hecho este gobierno, no pudieron hacer trizas los acuerdos, pero le han metido trancones. Si la gente hubiera funcionado en el&nbsp;plebiscito, este país no estaría como está. Uribe se volvió el enemigo número uno de Juan Manuel Santos. Si las cosas están peor es por culpa de Uribe”.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-1395547d1bfd90f8f313706882844254"><strong><em>“</em></strong><strong><em>Recordando unos de los pasos que he dado en este planeta durante mi prolongada trayectoria vital, tengo que reconocer el paso del tiempo, y como la lechera, llorar sobre la leche derramada”: </em></strong><em>Lucy Nieto de Samper en su última columna.</em></p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Quería morir dormida</strong></p>



<p>A pesar de su envidiable lucidez y salud de la que gozaba a sus 97 años, &nbsp;se sentía cansada de vivir, -“ya no siento placer por la comida”-, y aún la abrumaba el recuerdo de los dos hijos fallecidos: Lina murió &nbsp;cáncer en 1990 y Alejandro de un ataque al corazón en plena pandemia. Le sobreviven: Maria Elvira, Nora y Ernesto. Entre todos, le dieron seis nietos y tres bisnietos.</p>



<p>“Yo tengo antecedentes de longevidad, tanto mi abuela como mamá murieron a los 96 años, me gustaría estar ya descansando, en paz. ¿Qué hace uno más aquí? No hay nada más que hacer”.</p>



<p>Y añadía: “He sido una mujer muy sana, no he estado en la clínica sino para tener hijos, solamente he sido operada de la cadera, pero ya de vieja”.</p>



<p>Me sorprendió la tranquilidad de su respuesta cuando le pregunté qué pensaba sobre la muerte y cómo quería ser recordada. “Sé que vine a morir en este lugar. Sé que estoy un paso más cerca de las estrellas como dicen de Bogotá (risas). No sé qué hay del&nbsp;otro lado, pero aguardo la esperanza de encontrarme con mis papás, mi esposo y mis hijos. Quisiera morir como murió mi hijo: dormida”.</p>



<p>Ese momento llegó la noche del 23 de marzo de 2026. “No murió como quería, pero nos dejó un legado de honestidad intelectual, fortaleza y tenacidad, y el ejemplo de un periodismo hecho en función del bien común, sin agendas ocultas”, me cuenta María Elvira Samper, vía WhatsApp.</p>



<p>Doña Lucy Nieto de Samper quería ser recordada como una mujer que <em>“escribió la verdad, que no inventó, que fue honesta y franca”.</em>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127588</guid>
        <pubDate>Sat, 11 Apr 2026 12:45:16 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/11073229/ZETA-ZETA-ZETA-LUCY-NIETO-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[“En mi época, uno como periodista no figuraba”: Lucy Nieto de Samper. (Entrevista inédita)]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Acoso sexual o el costo de ser bonit@ en televisión</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/acoso-sexual-o-el-costo-de-ser-bonit-en-television/</link>
        <description><![CDATA[<p>La televisión es una industria que expone a mujeres jóvenes y por lo general bellas a ser presa fácil de hombres que usan el poder para saciar sus apetitos sexuales dentro o fuera del espacio laboral. ¿Acaso es hora de crear un código de buena conducta atado a los contratos de trabajo?</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Imagen creada con Inteligencia Artificial (IA). </em></p>



<p></p>



<p>¿Cuánto tiempo debe permanecer un hombre en un cargo antes de que el poder se le suba a la cabeza o, peor, se le baje a la bragueta?</p>



<p>¿Será cierto aquello de que la suerte de la fea, la bonita la desea?</p>



<p>¿Es el acosador una persona enferma? Si un amigo es acusado de acoso sexual, ¿le debo retirar mi amistad? </p>



<p>—Ese medio se presta para esas vainas —me dice un amigo en el gimnasio, refiriéndose al escándalo del momento: periodistas de televisión acusados -no condenados- de acosar sexualmente a sus compañeras de trabajo.</p>



<p>Cualquier análisis que se haga sobre el acoso sexual debe partir de una realidad inocultable: el machismo que atraviesa a la sociedad colombiana desde siempre. La cosa es peor si el dominio lo ejerce un hombre con poder, con mucho o poco poder. La mujer lleva las de perder cuando la testosterona ejerce su dictadura y los machos en celo se pavonean por la oficina. Es el reino de los manilargos y los ojilargos que desvisten gente con la mirada.</p>



<p>Tal vez mi amigo tenga razón. La televisión no es un espacio laboral más. Hay algo particular que lo hace especialmente vulnerable a las conductas inapropiadas. En los estudios de televisión, la imagen -prefabricada, edulcorada, artificial- es la medida de todo o de casi todo, y por tanto la belleza se ha convertido en estándar del éxito.</p>



<p>Sin embargo, hubo un tiempo en que mujeres comunes y corrientes, y no necesariamente jóvenes —talentosas, eso sí—, presentaban noticias por televisión en Colombia. Belleza más talento no era entonces regla obligada. Era suficiente con tener lo segundo. </p>



<p>De un día para otro las cosas cambiaron: los rostros bellos empezaron a inundar sets y pantallas, alentado por una cultura patriarcal que puso a los hombres como los mandamases del negocio de la televisión. Fíjese usted que hoy es bastante infrecuente encontrar mujeres dirigiendo telenoticieros y más raro aún verlas presidiendo un canal de televisión.</p>



<p>A las mujeres se les exige gracia física y talento para ponerse frente a una cámara. A los hombres no necesariamente se les hace esa doble exigencia. De hecho, a ellas se les suele reemplazar más fácilmente que a ellos. Dicho de otra forma, en televisión el ciclo vital de las mujeres es más corto que el de los hombres, y eso puede tener una única explicación: el poder real —la posición de superioridad— se concentra en hombres que, al final del día, son quienes deciden el ciclo activo de unos y otros en la pantalla. &nbsp;&nbsp;</p>



<p>Con la aparición de los canales privados, Caracol y RCN, a partir de 1998 se creó una competencia feroz por el rating: la rentabilidad del negocio se impuso sobre el servicio, lo que explica, entre otros fenómenos, el exceso de <em>realitys shows </em>que buscan seducir audiencias mezclando cuerpos, belleza y talento para disparar los índices de sintonía. Los televidente quedamos sometidos a una televisión aburridamente uniforme. </p>



<p>Y aquí estamos, viendo a los que dan las noticias convertidos en la noticia misma. Las denuncias por acoso sexual contra tres varones del periodismo —hasta ahora son tres con nombre propio— amenazan con causar daño reputacional a marcas emblemáticas.</p>



<p>No es fácil escribir sobre los posibles pecados de otros colegas, pero callarnos es la peor opción posible. Los hombres deberíamos ser los primeros en repudiar toda conducta masculina depredadora.</p>



<p>Estar investido de fama o autoridad no otorga licencia para degradar o someter a nadie. El pudor ajeno es un bien que se respeta. Desestimar la voz de una mujer que denuncia abusos contra su integridad, es ponerse del lado del victimario.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Por cada mujer que denuncia a su acosador, un lobo feroz desaparece de la oficina.&nbsp;</strong></h2>



<p>No somos jueces para dictar sentencia —prevalece la presunción de inocencia hasta que un juez diga lo contrario—, pero podemos abogar para que la justicia opere, caiga quien caiga. El periodismo no puede quedar en entredicho; ya suficientes males se ciernen sobre este oficio.</p>



<p>La televisión es un medio que por su propia naturaleza y la notoriedad que otorga la fama y la exposición mediática, está lleno de secretos, vergüenzas y a veces personajes oscuros. Escribo esto mientras recuerdo el caso del tristemente célebre Bill Cosby. La prensa informa que el comediante, hoy de 88 años, debe pagar 19 millones de dólares a una de sus víctimas. La mujer tenía 34 años cuando la sedó y emborrachó antes de violarla. El caso ocurrió en 1976.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>¿Seres humanos u objetos del deseo?</strong></p>



<p>Que los escándalos sexuales toquen a la televisión no es algo nuevo en una industria que desde sus orígenes ha convertido a mujeres y hombres en el objeto del deseo de las audiencias y que ahora —lo venimos a saber públicamente—, son también el objeto del deseo de puertas para adentro. Un enemigo interno —un mal elemento, diría yo— que muchas veces no está dispuesto a aceptar un no por respuesta. Pero un no es un no, y hay que repetirlo hasta el cansancio.</p>



<p>“…las acusaciones de acoso sexual (&#8230;) son un recordatorio de la grave interrupción que el acoso puede suponer para una carrera profesional”, comentaba Margaret Talbot, en una <a href="https://www.newyorker.com/news/daily-comment/fox-news-and-the-repercussions-of-sexual-harassment">columna de The New Yorker </a>(2016). Recordó el caso de la periodista Rudi Bakhtiar, que en 2007 perdió el ascenso como corresponsal en la oficina del canal Fox News en Washington <em>“tras rechazar las insinuaciones sexuales de un colega que estaba a punto de convertirse en jefe de la oficina”.</em></p>



<p>En el caso colombiano, nuevas denuncias —que se están conociendo, sin filtro alguno, a través de las redes sociales—, muestran que estamos ante lo que podría ser una conducta habitual en ese medio. Una colega colombiana informó a través de TikTok que debió alejarse del periodismo para dedicarse a las ventas.</p>



<p>Cuando se habla de acoso sexual se habla de tocamientos indebidos o no deseados, propuestas indecentes, insinuaciones, regalos injustificados, besos no consentidos, cualquier forma de manoseo, frases galantes que encubren dobles intenciones, retener a alguien en su oficina contra su voluntad, llamadas o mensajes a deshoras, incluso miradas lascivas, hasta comportamientos abiertamente descarados, cargados de una tensión sexual (en modo unidireccional, claramente).</p>



<p>No está de más incluir aquí la figura reprochable de lo que coloquialmente la gente llama “el viejo verde”: hombres mayores y lujuriosos afanados por seducir mujeres jóvenes, queriendo revertir, a punta de labia y/o chequera, los estragos de la edad.</p>



<p>Los televidentes hemos visto envejecer a muchas figuras de la televisión, por no decir que hemos envejecido al mismo tiempo con ellas. Creo que existe una relación directa entre el tiempo laborado y el poder acumulado, y sobre todo la manera como algunas personas se sirven de ese poder y de los años de experiencia dentro de una empresa. ¿Qué hay del relevo generacional? ¿Acaso es la experiencia la única medida de todas las cosas para mantener a las personas en un cargo?</p>



<p>Recordemos el escándalo sexual que terminó con la caída del presidente de Fox News, Roger Ailes, a la edad de 76 años. El drama está contado en la película “El escándalo” (Prime Video), protagonizada por&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Charlize_Theron">Charlize Theron</a>,&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Nicole_Kidman">Nicole Kidman</a>&nbsp;y&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Margot_Robbie">Margot Robbie</a>.</p>



<p>La presentadora Gretchen Carlson (Miss América 1989), tenía 50 años cuando denunció las invitaciones sexuales de su anciano agresor. <a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-36862358">Según la BBC de Londres</a>, Carlson precisó en la demanda que Ailes <em>&#8220;se la comía con los ojos,&nbsp;hacía comentarios sobre sus piernas, le pedía que vistiera prendas que resaltaran su figura&nbsp;y le dijo que era sexy aunque requería mucho trabajo&#8221;.</em></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="El Escándalo - Trailer Oficial (Español Latino)" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/MMG8lp0IkBs?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>El caso fue documentado en el cuarto episodio de la miniserie <em>“Dinastía: Los Murdoch”</em> (Netflix), sobre el multimillonario Rupert Murdoch, dueño entre otros medios de la cadena Fox News.<em>“Estábamos en un auto, y me tomó de la cabeza y del cuello, y bajó mi cara a su entrepierna”, </em>dijo Carlson.</p>



<p>En el mismo documental, la expresentadora Alisyn Camerota afirmó: “Roger siempre hablaba de los cuerpos de las mujeres. (…) Siempre hizo comentarios inapropiados y sucios sobre el tema. Fui a pedirle una oportunidad. Quería ser presentadora. Y me dijo: <em>´bueno, no estás lista aún. Voy a trabajar contigo</em>´. Y dijo: <em>´tendrá que ser los fines de semana, tal vez en un hotel´</em>”.</p>



<p>El caso concluyó con el despido de Ailes en julio de 2016. El tipo recibió una indemnización de 40 millones de dólares y murió al año siguiente. El dinero también suele usarse para comprar el silencio de las víctimas.</p>



<p>Otra historia lamentable es la de Harvey Weinstein, el todopoderoso de la industria cinematográfica, quien cumple una doble condena de 23 y 16 años por cargos de violación y agresión sexual.</p>



<p>En un artículo de 2017, la revista <a href="https://www.newyorker.com/news/news-desk/from-aggressive-overtures-to-sexual-assault-harvey-weinsteins-accusers-tell-their-stories">The New Yorker escribió lo siguiente:</a> “Su comportamiento era un secreto a voces en Hollywood y más allá, pero los intentos previos de numerosas publicaciones, incluyendo&nbsp;<em>The New Yorker</em>, por investigar y publicar la historia a lo largo de los años no cumplieron con las exigencias de la evidencia periodística. Muy pocas personas estaban dispuestas a hablar, y mucho menos a permitir que un periodista usara sus nombres, y Weinstein y sus asociados recurrieron a acuerdos de confidencialidad, sobornos y amenazas legales para silenciar sus testimonios”.&nbsp;</p>



<p>Un hombre, el joven reportero Ronan Farrow, fue clave para destapar el caso en la revista The New Yorker. Con su investigación —que incluyó grabaciones secretas y el testimonio de actrices—. ganó un premio Pulitzer en 2018 y dio impulso al movimiento <em>MeToo</em>, (<em>Yo también</em>), que ahora tiene capítulo propio en Colombia, bajo el nombre <a href="https://volcanicas.com/metoo-yo-te-creo-colega-nueva-ola-de-denuncias-en-el-periodismo-colombiano-que-sigue/">“<em>#MeToo yo te creo, colega”</em>.</a> &nbsp;</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="How Harvey Weinstein’s Sexual Abuse Cover Up Fell Apart | The Backstory | The New Yorker" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/Y12mA5oLSgM?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Daño a la credibilidad</strong></p>



<p>Todavía es muy temprano para saber si habrá daño reputacional para los canales involucrados tras las denuncias contra los implicados por acoso sexual en Colombia. Hay quienes proponen apagar la televisión como una forma de sanción social contra medios de comunicación que irrumpen a diario en millones de hogares.</p>



<p>Yo creo que el asunto debe conducirnos como sociedad a una reflexión más profunda en tres dimensiones: el rol que cumplen la casa y la escuela en la formación de valores sobre las conductas sexuales, el compromiso de las empresas para que esos valores se conviertan en hábito y el respeto en costumbre, y, por último, la necesidad, por qué no, de establecer códigos de conducta sexual, como apéndice de los contratos de trabajo, para proteger la integridad de cada empleado. Está demostrado que las sociedades sin policías no funcionan.</p>



<p>Si<em> “el acoso sexual es espacios laborales es siempre un crimen difícil de rastrear”</em>, <a href="https://www.elespectador.com/opinion/editorial/acoso-en-medios-y-acoso-en-colombia">como sugiere este editorial de <strong>El Espectador</strong></a>, parecería entonces que las mujeres no tienen más alternativa que ser sus propias detectives y recoger las pruebas que incriminen a sus acosadores.&nbsp;&nbsp;</p>



<p>Por otro lado, poco se habla de los daños colaterales que trae consigo el escándalo. Muy mal que ciertos medios periodísticos hayan expuesto a las parejas o familias de los acusados al escarnio público, sin fin distinto que usar el morbo para atraer clics. Cosa distinta es la valoración que haga la opinión pública. Los famosos se exponen para lo bueno y, pues también, para lo malo. No hay escapatoria. La fama tiene un precio, y cada quien juzgue cuál es el límite de la amistad. </p>



<p>Con todo, ojalá la industria de las noticias siente cabeza y haga un autoexamen en medio de su mala hora. Es eso o poner en adelante suficientes duchas con agua fría en las salas de redacción.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127479</guid>
        <pubDate>Sun, 29 Mar 2026 13:06:52 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/29080429/ZETA-ZETA-ZETA-METOO.png" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Acoso sexual o el costo de ser bonit@ en televisión]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Un testimonio brutal sobre personas bipolares y cuidadores</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/un-testimonio-brutal-sobre-personas-bipolares-y-cuidadores/</link>
        <description><![CDATA[<p>Un relato breve y apasionante, basado en hechos reales, nos lleva a descubrir el universo de los hombres y mujeres con trastorno bipolar (TB). Una guía imprescindible para quienes desempeñan el rol de cuidadores.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Gladys Beleño, escritora colombiana, autora del libro &#8220;Te salvaré de tu sombra&#8221;. </em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-4c47b738f65be9a4fb75dc915f9096bb"><em>“Narrar lo vivido, como si perteneciera a otra persona es, quizá, el único modo de soportar ciertos recuerdos, envolverlos en la claridad fría de una historia ajena para que duelan un poco menos”:</em> <strong>Gladys Beleño, escritora colombo-holandesa.</strong></p>



<p>Estamos hechos de carne, hueso y secretos. De historias, dramas, dolores&#8230; Y de la promesa de que mañana todo será mejor.</p>



<p><em>“La bipolaridad es una condición de la mente en la que las emociones se mueven como un péndulo extremo: de la euforia desbordada al silencio de la depresión (…) un trastorno real que altera el sueño, la energía, los pensamientos y la conducta”,</em> nos dice Gladys Beleño, escritora colombo-holandesa. Fue vicepresidenta de la Asociación Colombiana de Bipolares.</p>



<p>No existía en Colombia un libro de esta naturaleza: escrito por una cuidadora y dirigido a cuidadores, con prólogo del psiquiatra Juan Pablo Rosas, quien escribe: <em>&#8220;Una de cada cuatro personas padece algún tipo de trastorno mental&#8221;. </em></p>



<p>Gustave Flaubert, el autor de la magnífica novela <em>Madame Bovary</em>, tenía claro que <em>el escritor se sirve sin escrúpulos de toda la realidad</em>. Pues bien, al abrir las páginas de <em>&#8220;Te salvaré de tu sombra&#8221;,</em> el lector tiene ante sí una obra honesta, escrita desde las entrañas; el testimonio conmovedor de una vida, que en realidad son dos vidas: la de Verónica, madre y cuidadora, y Sofía, su hija, una paciente con diagnóstico de Trastorno Bipolar, TB.</p>



<p>Son vidas trenzadas por el amor, un amor que a veces se enreda y en otras ocasiones se deshace, entre idas y venidas donde el psiquiatra, cuando no a la clínica de reposo, y con el fantasma de la ideación suicida acechando.  </p>



<p><em>—Verónica, regrese ya. Sofía se quiere morir. </em></p>



<p>Es un libro necesario en una época compleja en que la salud mental amenaza con ser la siguiente pandemia. Sus páginas rinden un homenaje a la figura del cuidador/cuidadora. Nos hablan de aquellas personas que tienen a su cargo al familiar, al amigo o a ese desconocido que libra su propia batalla frente al estigma, frente a la indiferencia y frente a la incapacidad de un sistema de salud a ratos incompetente. Porque la sociedad toda de alguna manera está enferma cuando se comporta ajena e indolente. Como dice la escritora española Carolina Sarmiento: <em>&#8220;Somos un animal que solo sobrevive en comunidad, cuidándonos&#8221;</em>, </p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-b9d324954f90e14b81b4b17a73c1d2a9"><strong><em>“Amar a un hijo enfermo es como leer un libro en un idioma que aún no se domina, pero cuya historia uno está condenado a entender, cueste lo que cueste”:</em> Fragmento del relato “Te salvaré de tu sombra”.</strong></p>



<p>Verónica aprendió a ser cuidadora en el camino de la vida y en ese aprendizaje debió derribar el muro casi infranqueable que separa a la persona bipolar del mundo que la rodea. El amor no siempre es suficiente cuando el TB muestra su cara más tenaz. La procesión de Verónica va por dentro. De ese interior amoroso, emerge la fuerza que le permite permanecer de pie, porque de eso también depende que ambas, madre e hija, cuidadora y paciente, permanezcan con los pies en la tierra, atadas a la cordura, por ese cordón umbilical invisible que une a padres e hijos hasta el fin de todo. </p>



<p>Hay en este relato una línea que me impactó por su crudeza. Página 47:</p>



<p><em>—Aquí la loca es usted.</em></p>



<p>No importa quién dice la frase o a quién se la dicen. Importa más el hecho real de que en pleno siglo XXI existe una incomprensión sobre las alteraciones mentales, y en ese sentido este libro nos reeduca como lectores en la compresión de lo incomprensible, de la misma manera que la protagonista se reeduca para entender el trastorno bipolar y para reaprender el amor en medio de una condición sin cura. No podemos juzgar al del lado sin habernos bañado en nuestras propias lágrimas. &nbsp;</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-7027316b28cfcab1d15b90c79d8cfd83"><strong><em>“Ni la madre más valiente puede salvar sola al mundo”:</em> Fragmento del relato “Te salvaré de tu sombra”.</strong></p>



<p>En las novelas suelen existir héroes, heroínas, antagonistas o villanos. En estas páginas conviven seres de carne y hueso, con dolores profundos y linajes heridos, que nos enseñan que todos necesitamos del acompañamiento, del apoyo y soporte del otro, porque en la vida real no hay superhéroes capaces de salvarse a sí mismos, muchos menos al mundo. Hay una vida colectiva que depende de todos, pero también cada vida, lo individual de cada ser, depende nada más que de sí misma para seguir adelante. En ese sentido, esta obra es una invitación para asumir el sitio que nos corresponde en el mundo.</p>



<p>Este libro será de enorme provecho para todo aquel que quiera entender el complejo mundo de las relaciones humanas, haya o no una perturbación mental de por medio, pero con más razón si la hay. En las páginas finales, el lector hallará un breve manual dirigido a los cuidadores y una serie de consejos útiles —sobre el autocuidado del cuidador, por ejemplo—, o frases como ésta que buscan sacudir al lector: <em>“Lo peor no es la enfermedad, lo peor es que todos creen que no existe o que es un invento mío”.</em></p>



<p class="has-text-align-right"><strong>Título:</strong> <em>Te salvaré de tu sombra.</em></p>



<p class="has-text-align-right"><em>104 páginas</em></p>



<p class="has-text-align-right"><strong>Autora:</strong> Gladys Beleño Rodríguez.</p>



<p class="has-text-align-right">Más info <a href="https://www.buscalibre.com.co/libros/search/?q=Te+salvar%C3%A9+de+tu+sombra">aquí</a>. </p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127439</guid>
        <pubDate>Sat, 28 Mar 2026 12:06:34 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/27183841/ZETA-ZETA-ZETA-LIBRO-GLADYS-BELENO.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Un testimonio brutal sobre personas bipolares y cuidadores]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Una floja columna de Luis Guillermo Vélez  anticipa la derrota de Iván Cepeda </title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/una-floja-columna-de-luis-guillermo-velez-anticipa-la-derrota-de-ivan-cepeda/</link>
        <description><![CDATA[<p>Hay columnistas que hablan más con el deseo que con la razón. Pareciera que leen al país a través de una bola de cristal y no a la luz de la realidad política y social. Algunos analistas, esos personajes que deberían orientar a la opinión pública, andan a tientas en su propia ceguera ideológica.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Luis Guillermo Vélez, columnista de La Silla Vacía, y portada de la revista Semana, año 2021.</em></p>



<p>Uno cree que los únicos demagogos son los políticos; a veces, los columnistas de prensa también caen en eso, sobre todo aquellos que han tenido la fortuna de pasar por uno que otro gobierno y luego se convierten en analistas de la cosa política, tal es el caso, por ejemplo, de Luis Guillermo Vélez, Felipe Zuleta Lleras, Néstor Humberto Martínez o Mauricio Vargas.</p>



<p>La demagogia es una estrategia usada para conseguir respaldo popular apelando a las emociones, los miedos o los prejuicios. Al leer la columna del ex funcionario Luis Guillermo Vélez, en La Silla Vacía, encuentro un poco de esos tres ingredientes. Dicho sea de paso, ese mismo sesgo ideológico, una especie de ceguera conveniente, le resta brillo a ciertos capítulos del podcast <em>Déja Vu</em> que hace a dos voces con Alejandro Lloreda para el mismo portal.</p>



<p>Empiezo por decir quién es Luis Guillermo Vélez, antes de desmontar algunas falacias que trae su columna <em>“Por qué Cepeda perderá las elecciones”.</em></p>



<p>Según Wikipedia, el doctor Vélez es abogado de la Universidad de los Andes; entre otros cargos, ha sido Viceministro de Defensa Nacional y Cónsul General de Colombia en México D.F (durante el gobierno de Ernesto Samper); cabildero de la Organización Luis Carlos Sarmiento Angulo y Superintendente de Sociedades entre 2010-2014 (durante el gobierno de Juan Manuel Santos), y en su segundo gobierno secretario general de la Presidencia de la República.</p>



<p>Se entiende entonces que el doctor Vélez tenga razones para desear de todo corazón que gane la derecha de sus afectos y, de todo corazón también, desear que pierda la izquierda de sus desafectos. Su apuesta es la candidata uribista Paloma Valencia.</p>



<p>De entrada quiero referirme al título de la columna, porque, usando el mismo símil del fútbol que utiliza él, un partido tiene un tiempo reglamentario (primera vuelta, el 31 de mayo) y un tiempo suplementario en caso de empate o de que ninguno meta los goles suficientes en las urnas (segunda vuelta, en junio).</p>



<p>Si Cepeda ya perdió, pues cancelemos las elecciones, ahorrémonos ese dinerito y vayamos de juerga la noche anterior. El titular que anticipa la derrota de Cepeda me recordó la famosa frase del ex fiscal Néstor Humberto Martínez, puesta en portada de Semana (entonces bajo la dirección de Vicky Dávila), y que con el tiempo tuvo que tragarse enterita: <a href="https://www.semana.com/nacion/articulo/gustavo-petro-no-sera-presidente-la-arremetida-de-nestor-humberto-martinez/202144">“Petro nunca será presidente”</a>.<strong> </strong>El guión va tomando la misma forma, pero con otro nombre: el del candidato Iván Cepeda, del Pacto Histórico.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="743" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19142108/ZETA-ZETA-ZETA-VELEZ-LUIS-GUILLERMO-743x1024.jpg" alt="" class="wp-image-127079" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19142108/ZETA-ZETA-ZETA-VELEZ-LUIS-GUILLERMO-743x1024.jpg 743w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19142108/ZETA-ZETA-ZETA-VELEZ-LUIS-GUILLERMO-218x300.jpg 218w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19142108/ZETA-ZETA-ZETA-VELEZ-LUIS-GUILLERMO-768x1059.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19142108/ZETA-ZETA-ZETA-VELEZ-LUIS-GUILLERMO-1114x1536.jpg 1114w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19142108/ZETA-ZETA-ZETA-VELEZ-LUIS-GUILLERMO-1485x2048.jpg 1485w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19142108/ZETA-ZETA-ZETA-VELEZ-LUIS-GUILLERMO.jpg 1588w" sizes="auto, (max-width: 743px) 100vw, 743px" /></figure>



<p>Lo chistoso es que aquella frase se volvió estribillo en boca de personajes como María Fernanda Cabal, <a href="https://www.facebook.com/MiguelAbrahamPOLOPOLO/posts/hace-dos-a%C3%B1os-en-campa%C3%B1apetro-jam%C3%A1s-ser%C3%A1-presidente/3079599632058754">Miguel Polo Polo</a> o la hoy candidata presidencial <a href="https://www.instagram.com/reels/DR7j-vWkVst">Paloma Valencia</a><strong>.</strong></p>



<p><a href="https://www.elespectador.com/politica/usted-nunca-va-a-ser-presidente-de-colombia-agarron-entre-paloma-valencia-y-petro-article">“Usted nunca va a ser presidente de Colombia”</a><strong>,</strong> le dijo Valencia a Gustavo Petro.</p>



<p>Pero volvamos al doctor Vélez y su columna. Aquí esta rápida autopsia a sus afirmaciones. &nbsp;</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-7d34423aea9bddd5cc1cf350c2760305"><strong><em>“Actualmente las probabilidades en el mercado de apuestas en plataformas como Polymarket están iguales entre los dos. Es decir, la definición del presidente de Colombia está sujeta al lanzamiento de una moneda. Fifty, fifty”.</em></strong></p>



<p>¿En serio, doctor Vélez? ¿Usted, con un Master in Business Administration, cree que el destino de un país está en manos de una casa de apuestas? En ese caso, démosle también crédito al <a href="https://www.publimetro.co/entretenimiento/2026/03/14/vidente-afirmo-que-las-elecciones-en-colombia-tendrian-ganador-en-primera-vuelta-de-quien-se-trata">astrólogo Daniel Daza</a>, quien leyó en las estrellas que Iván Cepeda será el siguiente presidente de Colombia. Ambas cosas constituyen una mirada respetable pero poco seria de la política.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Si Cepeda no gana en primera vuelta, en segunda vuelta se unirán la derecha uribista (representada por Paloma Valencia) y la ultraderecha uribista (representada por Abelardo de la Espriella).</strong></h2>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-2cba92a1caee3c20f972084a99c95231"><strong><em>“Suponiendo inclusive que todos los votos verdes, indígenas y progres –que llegan a un poco más de 2 millones– su sumen, la cifra total llega a los 6 o 7 millones de votos, que son los que Cepeda y la izquierda tienen en el bolsillo. Los cuales, valga decir, son el mismo 34% que las encuestas más serias dicen que tiene. Pero no tiene más. Los que piensan que Cepeda puede ganar en primera vuelta se engañan”.</em></strong><strong><em></em></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading"></h2>



<p>Hacer cuentas alegres es deporte nacional en época electoral. Sin embargo, considero que, sí o sí, Cepeda debe ganar en primera vuelta, porque en junio llegarán ferozmente unidas y con el ánimo de arrasar en las urnas la derecha uribista (representada por Paloma Valencia) y la ultraderecha uribista (representada por Abelardo de la Espriella).</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-8ba93f72eda17a82e3eca1b8c5b82305"><strong><em>“Faltan los partidos tradicionales y clientelistas, como el Liberal y el Conservador. (…) Los veremos subiéndose a la Palometa en los próximos días, cuando las encuestas reflejen el crecimiento de la candidatura. Si esto se materializa Paloma llegará muy fortalecida a la primera vuelta”.</em></strong></p>



<p>Esta oración deja claro que si gana Paloma Valencia volveremos al gobierno de la mermelada clientelista para pagar los favores de las maquinarías que mueven el ya no tan glorioso Partido Liberal y el aún menos glorioso Partido Conservador.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-f230272acc34714d7c41e48d6d7ad753"><strong><em>“¿Por qué pierde Cepeda? Porque se quedará, por designio, aislado en la izquierda. Algo parecido a lo que le ocurrió a Petro en el 2018. Su estrategia de caminar agarrado de las enaguas del presidente es un error”.</em></strong></p>



<p>Es exactamente lo mismo que dicen de Paloma Valencia, aunque no me consta que Álvaro Uribe use enaguas. La diferencia está en que Petro es el presidente en funciones, y Uribe un hombre apocado y opacado en el ocaso de su vida política y con líos judiciales aún por resolver. Con todo, quizás quien deba independizarse de su líder supremo sea Paloma Valencia.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-29eae757bafc9b5f55a579f00f6c3570"><strong><em>“Ninguna encuesta muestra a Petro con una favorabilidad superior al 50%”.&nbsp;</em></strong></p>



<p>Otra pequeña mentira, mi doctor. Las dos <a href="https://zonacero.com/politica/gracias-pueblo-de-colombia-me-ire-feliz-del-gobierno-petro-sobre-su-imagen-positiva">últimas encuestas del Centro Nacional de Consultoría</a> lo sitúan con una imagen positiva del 54,5% y <a href="https://www.infobae.com/colombia/2026/03/22/gustavo-petro-celebro-resultados-de-encuesta-del-cnc-en-la-que-aprobacion-a-su-gobierno-supera-el-50-e-hizo-especial-peticion-a-seguidores/">50,9%</a>, respectivamente. Hablando de la mitad más uno para ganar elecciones, la pregunta del millón es: ¿Qué hacer para que los buenos números de Petro se traduzcan en votos? <strong><em>&nbsp;&nbsp;</em></strong></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-f55b8c1a344b671c1b31eb3aff408342"><strong><em>“Cepeda quiere reforzarla. Por eso escoge a una vicepresidente que no le suma un voto adicional”.&nbsp;</em></strong></p>



<p>Empecemos por decir que la fórmula de Cepeda es la senadora y ex gobernadora indígena Aida Quilcué, representante de los territorios. La fórmula Paloma-Oviedo la conforman un bogotano y una mujer payanesa criada en Bogotá. No se entiende esta unión en un país con 32 departamentos y con las profundas grietas ideológicas que separan a Paloma y Oviedo en materia de paz y libertades individuales.</p>



<p>Cepeda escogió a una persona que representa al país de los excluidos, tan excluidos que la propia senadora Valencia, <a href="https://proclamadelpacifico.com/proponer-la-division-del-cauca-delata-incapacidad-para-gobernar">propuso en 2015 separar ese departamento en dos: un territorio para indígenas y otro para mestizos. </a>Ese es resultado de criarse en Bogotá, en medio de privilegios, desconociendo que somos una nación multiétnica y pluricultural. </p>



<p>No se trata, pues, de escoger a quien dé más votos, sino a quien permita sumar sensibilidad social para avizorar un país donde quepamos todos.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-bf41091824611e0694f572c63f147c78"><strong><em>“Aida Quilcué les parecerá un sortilegio semiótico a los camaradas del Parkway, pero el mensaje no se le transmite a la ama de casa en Mazurén <u>que está preocupada por la inflación.</u> A punta de resentimiento, lucha de clases y retórica ancestral no logran las mayorías”.</em></strong><strong></strong></p>



<p>Tremenda lección de clasismo. Creo doctor que en estas líneas se le salió el estrato: el de cierta clase de bogotanos que creen que Colombia empieza y termina de la calle 72 hacia el norte. No señor. Hay otro país real, aunque no tenga apellido ilustre, ni abolengo.&nbsp;Y seamos honestos: el tema de la inflación no es asunto de las señoras (ni las de que viven en Rosales, ni de las sobreviven con lo que pueden en Ciudad Bolívar); ni siquiera es un asunto de los señores, pero ya que toca el tema, es un dato comprobable que <a href="https://www.lasillavacia.com/detector-de-mentiras/enganoso/detector-petro-no-recibio-el-pais-con-una-inflacion-del-138/">Petro recibió la inflación en 10.21%,</a> y hoy la mantiene alrededor del 5%. &nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-fb407b7cf5f9766235458c4b148996ad"><em>“Decíamos que Cepeda debía conseguir 4 o 5 millones de votos adicionales para ganar (en segunda vuelta necesita inclusive un poco más). No se ven por ningún lado. Y no se tiene ni la capacidad ni la voluntad para conseguirlos. En Chile pasó algo parecido. <strong>La candidata comunista –que era la del gobierno– se embolsilló el primer tiquete a la segunda vuelta y su contrincante, que para Chile es un derechista moderado, empujó más a la derecha a Kaiser, su rival ideológico, mientras se tiró a recoger los votos del centro espantados con la posibilidad de que un soviet se instalara en el Palacio de la Moneda”.</strong></em></p>



<p>Doctor Vélez, ¿por qué no mejor ponemos como ejemplo a México, país mucho más parecido a Colombia que tuvo un primer gobierno de izquierda exitoso con Andrés Manuel López Obrador, quien dio paso a la progresista Claudia Sheinbaum? ¿Por qué no dejar a un lado la retahíla comunista que usted usó en la entrevista que le concedió a María Jimena Duzán? <a href="https://open.spotify.com/episode/68kG8TZTOGGm3ZQlKRAnTn">Tres veces tildó de comunista a Iván Cepeda y las tres veces ella lo corrigió.</a> La misma respuesta aplica para Felipe Zuleta Lleras y su columna <em>“Solo unidos derrotaremos al comunismo”</em>, en <strong>El Espectador</strong>. </p>



<p>Consulté directamente con la fuente. Resulta que el senador Cepeda sí militó en la Juventud Comunista (Juco) y en el Partido Comunista Colombiano durante su adolescencia y juventud. De allí se retiró en búsqueda de otros credos ideológicos: Alianza Democrática M19, Polo Democrático y, finalmente, Pacto Histórico. Si algún apelativo le cabe a Iván Cepeda es el de hombre socialdemócrata.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-0cb74c6ae26cd9793e196846cb61c875"><strong><em>“Así fue como José Antonio Kast ganó la presidencia en Chile y será la forma como Paloma la ganará en Colombia”.</em></strong></p>



<p>El optimismo es bueno para la salud. Con su frase final podríamos dar inicio a otra columna interesante sobre eso que en las redes sociales la gente llama ahora, en tono jocoso, Pa´lomismo.</p>



<p>Su candidata ha dicho que con ella se acaba la Paz Total y llega la Seguridad Total, lo que trae a mi mente, indefectiblemente, la Colombia triste de los falsos positivos en la era Uribe y me lleva a preguntar qué vara de premios habrá esta vez para alentar a los militares a dar resultados en materia de orden público. La señora <a href="https://www.infobae.com/colombia/2026/03/17/paloma-valencia-anuncio-que-de-llegar-a-la-presidencia-militarizara-la-via-popayan-cali-pasto-a-partir-del-7-de-agosto">Valencia dijo además que militarizará la vía Popayán-Cali-Pasto</a>, al tiempo que <a href="https://www.semana.com/confidenciales/articulo/paloma-valencia-sumo-respaldo-de-32-generales-r-y-cinco-exministros-de-defensa/202622">este confidencial de Semana</a> informa que la candidata recibió el respaldo de 32 generales (r) y cinco ministros de Defensa, entre ellos Martha Lucía Ramírez y Diego Molano.</p>



<p>Al unir una noticia con la otra, no es difícil pensar que la candidata, enemiga del Proceso de Paz del expresidente Juan Manuel Santos, <a href="https://www.elespectador.com/colombia-20/jep-y-desaparecidos/elecciones-paloma-valencia-y-abelardo-de-la-espriella-prometen-acabar-jep-y-aleja-vicepresidencia-de-juan-daniel-oviedo/">podría tumbar ese tribunal de paz que es la JEP</a>, encargado de revisar los crímenes de exguerrilleros y militares. Lo raro, doctor Vélez, es que usted, como ex funcionario de Santos, nada diga sobre estas cuestiones, habiendo cumplido su papel en el Acuerdo de Paz con las FARC-EP en 2016.&nbsp;</p>



<p>Aun así, hay quienes insisten en que ella es una política moderada de derecha, equiparándola con José Antonio Kast, el presidente de Chile, <a href="https://www.theguardian.com/world/2021/dec/08/chile-jose-antonio-kast-father-nazi-party">cuyo padre fue miembro del Partido Nazi</a>. Me sostengo en que mientras Uribe sea el poder detrás del trono, en un eventual gobierno de Paloma Valencia el país retrocederá las dos décadas que tanto nos ha costado superar. Perdonen que lo diga gráficamente: Colombia no puede <em>volver como el perro al vómito.</em></p>



<p>En un momento crucial, merecemos análisis desapasionados: que los analistas hablen menos con el corazón y más con la razón. Se habla mucho de votos y de futurología, y poco sobre los programas de gobierno de catorce candidatos presidenciales, lo que es otro despropósito, pues la inmensa mayoría no tiene opción distinta que aspirar a una embajada. </p>



<p>A la demagogia de nuestra clase política, no podemos añadir la demagogia de los opinadores. Quizás lo que se nos pide es esforzarnos más a la hora de argumentar, menos pereza intelectual. La gente está curada de mentiras y de espantos. Y el que no, que se mire en un espejo. &nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127038</guid>
        <pubDate>Mon, 23 Mar 2026 14:22:51 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/23090338/ZETA-ZETA-ZETA-VELEZ.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Una floja columna de Luis Guillermo Vélez  anticipa la derrota de Iván Cepeda ]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Si gana Paloma, Uribe gobernará en cuerpazo ajeno</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/si-gana-paloma-uribe-gobernara-en-cuerpazo-ajeno/</link>
        <description><![CDATA[<p>Paloma Valencia habría sido la perfecta conejilla de indias de Sócrates, el filósofo. De seguro la habría reprendido por su débil carácter, rasgo que la candidata desnuda cuando le preguntan por Álvaro Uribe. Ella lo tiene claro: “Uribe es mi papá”.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Paloma Valencia y Álvaro Uribe. Fotografía de @PrensaPalomaV</em></p>



<p>Si Uribe es el papá de Paloma, ¿Quién gobernaría en caso tal? Por ahora, Álvaro Uribe encabeza el comité político de la candidata, aunque no sepamos lo que eso signifique.</p>



<p>¿A ustedes no les preocupa la falta de carácter de la candidata Valencia?</p>



<p>Hay quienes piensan, yo entre ellos, que ahora que Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo son fórmula para llegar a la Presidencia, ambos estarán sometidos a la voluntad del mismo amo: Álvaro Uribe Vélez.</p>



<p>Sócrates, el pensador griego, sabía que la mayor virtud del ser humano no eran ni el dinero, ni la belleza, pero sí el carácter, ese rasgo de la personalidad que se tiene o no se tiene. Y si no se tiene, decía el filósofo, podemos forjarlo. La voluntad propia: pensar y actuar por nosotros, sin esperar que una voluntad ajena nos gobierne, como quien tiene un control remoto que prende o apaga a su antojo.</p>



<p>El carácter de Paloma Valencia se percibe débil o, quizás, impostado. Varias veces le hemos visto arengando a todo pulmón en tarima, alzando la voz para no parecer dócil, queriendo posar de montañera, en el término paisa de la expresión, para parecerse a su jefe inmediato, el expresidente Álvaro Uribe. No son ganas de fregar mías, ahí están los videos. </p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Intervención Paloma Valencia" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/eWE3rcZk2zU?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>Pero Paloma no tiene sangre arriera. Nació en cuna de oro en Popayán, arropada por los apellidos de la élite, Valencia y Laserna, y pronto se crio en Bogotá, bajo la tutela de su abuelo materno, Mario Laserna, fundador de la Universidad de Los Andes.</p>



<p>Tengo amigos caucanos, la mayoría son periodistas. A uno le pregunté qué tan caucana es en realidad Paloma Valencia, después de ver otro video donde la candidata habla de caucanidad.</p>



<p><em>“Ella no conoce el parque Caldas, a pesar de que la Casa Valencia queda a una cuadra”,</em> me dijo uno de ellos.</p>



<p>&#8220;Lo interesante de esa casa –me respondió otro colega, vía WhatsApp- es que Álvaro Pío Valencia Muñoz, tío abuelo de Paloma, el más destacado intelectual de la familia, fue un abogado, pensador, escritor, conferencista, académico, historiador, educador y político, considerado el precursor del pensamiento marxista en Colombia. Fue rector de la Universidad Santiago de Cali y de la Autónoma de Occidente”.</p>



<p>Indagando, encontré que este intelectual fue un fervoroso militante del Partido Comunista y luego de la Unión Patriótica durante los años 80. Parte de las tierras que recibió como herencia, las donó a los indígenas caucanos.</p>



<p>Paloma Valencia al ser educada en Bogotá, no tiene la culpa de esa falta de sensibilidad con la gente indígena, negra y campesina de su tierra, porque ella ciertamente pertenece al bando contrario, al del privilegio; creo que se le hizo tarde para asumir falsamente las banderas de la caucanidad.</p>



<p>En este trino, la socióloga y escritora Olga González expuso el carácter racista de su abuelo, el&nbsp;expresidente Guillermo León Valencia.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="500" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">Guillermo León Valencia fue racista no solo contra los indígenas, también contra los hijos de inmigrantes. Sus declaraciones contra Gabriel Turbay (de origen libanés) eran horribles. Cuento todo esto en mi libro. <a href="https://t.co/7SjdZMakha">pic.twitter.com/7SjdZMakha</a></p>&mdash; Olga L Gonzalez (@blou) <a href="https://twitter.com/blou/status/2031435451999907901?ref_src=twsrc%5Etfw">March 10, 2026</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
</div></figure>



<p>La senadora tuvo tres periodos en el Congreso para hacer gestión en favor del Cauca, ¿y lo hizo? Molesta con los indígenas, por los paros y mingas que promueven para reclamar sus derechos, ella propuso partir al Cauca en dos, como queriendo convertir a las comunidades ancestrales en un gueto. Creo que es una mirada clasista, incluso xenófoba, de la realidad, pero insisto: pueden ser las consecuencias de criarse en la metrópoli bogotana. &nbsp;&nbsp;</p>



<p>Volviendo al asunto del carácter, está ese otro video donde Uribe la mandó a regañar en plena tarima por distraerse chateando; ella, obediente como es con él, hace caso, luego de que una influenciadora le transmite la molestia del expresidente. Todo ocurrió el mismo día en que Uribe ordenaba que hicieran llorar en las redes sociales a la activista de izquierda María José Gómez. &nbsp;</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Uribe ordenó hacer llorar a una influencer, sin darse cuenta de que su micrófono estaba abierto" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/2ymE-sD9Q6E?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>Esa escena nos devuelve dos siglos en el tiempo cuando las mujeres no podían cruzar la raya marcada por los hombres. La literatura decimonónica muestra ese universo en el que se arreglaban matrimonios para intercambiar la dote por el sometimiento de ellas. En política ese tipo de matrimonio disfuncional existe y funciona bajo las mismas lógicas. Si Paloma Valencia gana la presidencia, es probable que Uribe gobierne en cuerpazo ajeno, y no necesariamente desde la Casa de Nariño; quizás se sienta más cómodo dando órdenes a distancia desde cualquiera de sus haciendas.  </p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>El problema de Paloma Valencia es su inocultable fanatismo uribista. Lo que trasluce un rasgo débil de su personalidad.</strong></h2>



<p>En campaña Uribe ya ha dicho: <strong>“No cometan el error de atacarla por mis errores”.</strong></p>



<p>A Paloma no la atacan por los errores de Uribe. Uribe tiene que pagar los suyos si la justicia así lo determina. El error de Paloma es mantenerse fiel al hombre que gobernó dos veces a Colombia, la segunda de ellas volteando un articulito de la Constitución, no olvidemos.</p>



<p>Las frases que ha venido repitiendo la delatan: “Uribe es mi papá” o <a href="https://elpais.com/america-colombia/elecciones-presidenciales/2026-03-11/paloma-valencia-yo-no-me-voy-a-separar-de-uribe-me-voy-a-morir-uribista.html">“Yo no me voy a separar de Uribe, me voy a morir uribista”</a>.</p>



<p>Ahora entiendo porque la senadora María Fernanda Cabal y el uribismo partieron cobijas. Cabal ha enfrentado en más de una ocasión a Uribe y, que yo sepa, no hay evidencia de ningún comportamiento que la convierta en apéndice de él. Aunque no es santa de mi devoción, a la Cabal autoritaria hay que reconocerla que, frentera como es, le sobra el temple qué la falta a la mansa Paloma.</p>



<p>¿Hay un costo político de la sumisión? Yo creo que sí, especialmente en esta era de redes sociales en que todo lo que un político diga no solo se usa en su contra sino que se repite las veces que sea necesario para ridiculizarlo. La expresión “Uribe es mi papá” desnuda una actitud infantil de dependencia, que nada tiene que ver con el respeto entre pares. La mujer que aspire a ser presidenta de una nación debe demostrar autosuficiencia a lo largo de su vida pública, un modelo a seguir, en vez de usar un modelo prestado, menos si ese modelo representa al patriarcado.</p>



<p>Daría mayor confianza una mujer con sentido de la autonomía, porque gobernar una nación de 50 millones de personas implica en primer término autoridad. Y creo que la autoridad y el carácter se forjan como hermanitos a lo largo de la vida. El presidente de la República debe tener el control, no ser controlado; ustedes entienden de lo que hablo. &nbsp;&nbsp;</p>



<p>Una mujer sin carácter se convierte en una criatura fácilmente gobernable, manipulable, maleable. Si Paloma Valencia gana la presidencia, el dicho podría ser al revés: detrás de toda mujer, hay un hombre que manda. Se llama Álvaro Uribe y de sobra hemos conocido y padecido su carácter belicoso.</p>



<p>Un país que empieza a civilizarse, apenas diez años después de la firma del Acuerdo de paz, no puede darse el lujo de abrir esa compuerta que nos arroje de bruces al pasado. Colombia no puede quedar expuesta otra vez a los caprichos de un hombrecito de 1,65 metros de estatura, ya en su ocaso político. Si queremos abrazar el futuro con esperanza, no hay de otra que darle una patada al pasado antes de que el pasado nos alcance. &nbsp;&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127033</guid>
        <pubDate>Sun, 22 Mar 2026 13:40:44 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/22082542/ZETA-ZETA-ZETA-PALOMA-Y-URIBE-scaled.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Si gana Paloma, Uribe gobernará en cuerpazo ajeno]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Uribe sale del clóset</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/uribe-sale-del-closet/</link>
        <description><![CDATA[<p>Es claro que Paloma Valencia, la candidata presidencial, y Juan Daniel Oviedo, su candidato a vicepresidente, se tapan con la misma cobija, la del uribismo, pero no con la misma bandera, la de los derechos de la comunidad LGBTIQ+.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Imagen elaborada con IA. Tomada de la cuenta en X de Tola y Maruja.</em></p>



<p></p>



<p>Pregunta incómoda: ¿Quién cambió de equipo: Oviedo o Uribe?</p>



<p>Confieso que tenía dudas sobre cómo titularía esta columna. <em>Mi país en rosa</em> fue la primera idea que cruzó por mi cabeza, acordándome de la película <em>Mi vida en rosa</em>.</p>



<p>Siguiendo con ideas cinéfilas, luego pensé en <em>El secreto de la montaña</em>… de El Ubérrimo. Busqué el logo del Centro Democrático y se me ocurrió una ligera modificación al eslogan siguiendo la <em>mamadera de gallo</em> nacional que surgió tras la nominación de Juan Daniel Oviedo como candidato a la vicepresidencia de la República por el partido (partido político, quiero decir), de Álvaro Uribe. El nuevo slogan podría ser: <em>Mano floja, corazón grande.</em></p>



<p>Mientras hacía estos ejercicios creativos, llegó la noticia de que Oviedo <a href="https://www.elcolombiano.com/entretenimiento/gritos-vice-juan-daniel-oviedo-concierto-miguel-bose-bogota-CL34592819">fue ovacionado al grito de “vice”</a> durante el concierto de Miguel Bosé en Bogotá, según algunos titulares de prensa.</p>



<p>Cautivo del uribismo, imaginé a Oviedo, dedicándole una de las canciones del español al doctor Uribe. Esa que dice <a href="https://www.musixmatch.com/es/letras/Miguel-Bos%C3%A9/Amante-bandido">“Seré tu amante bandido, bandido”</a>, mientras algunos le gritan a Oviedo “vendido, vendido” en redes sociales. Pero la parte que más me gusta es esa que dice: <em>“Yo seré un hombre por ti / Renunciaré a ser lo que fui”. </em>(Aclaremos dos cosas: en Colombia el término bandido puede tener connotaciones menos románticas y Juan Daniel Oviedo no renunció al centro, porque siempre fue un funcionario al servicio del uribismo, como lo cuenta Daniel Coronell en la columna <a href="https://cambiocolombia.com/los-danieles/articulo/2026/3/uribe-con-piel-de-oviedo">“Uribe con piel de Oviedo”</a>).</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-4-3 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Miguel Bosé - Amante Bandido (Superstar (Actuación TVE))" width="500" height="375" src="https://www.youtube.com/embed/tJwyDBnpyDY?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>El hecho es que el doctor Uribe <em>salió del clóset</em> ideológico al aceptar que un hombre abiertamente homosexual sea compañero de fórmula de su protegida la senadora Paloma Valencia. Para decirlo en tono jocoso, el tal <em>rayo homosexualizador</em>, que por supuesto no existe, ha tocado el corazoncito del uribismo. Ahora falta ver si los electores uribistas están o no seducidos por esta ola rosa que, para bien y para mal, domina por estos días la conversación pública.</p>



<p>Porque en su forma de ser, Colombia sigue siendo el país de las tres C: conservador, católico y camandulero, que en lenguaje simple significa: solapado, morrongo y doblemoralista. En las urnas veremos si ese país todavía late. &nbsp;</p>



<p>Veremos qué regiones le ponen más votos a la fórmula Valencia-Oviedo, lo que será un buen indicador para determinar qué tan de mente liberal (o <em>demente</em> homofóbica), somos en este primer cuarto del siglo veintiuno. &nbsp;</p>



<p>En 2020, el país vio cómo en Antioquia un hombre intolerante atacó a puñaladas la bandera de la comunidad gay. Para variar, el hombre resultó ser uribista, como quedó claro en <a href="https://youtu.be/i9s5TVfTiUQ?si=UgT5amKZQSwgtZ97">esta nota de Noticias Uno</a><strong>. </strong>Cinco años después, también en Medellín nos aterró la muerte salvaje de <a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/claudia-morales/a-sara-millerey-la-mataron-el-odio-el-morbo-y-la-indiferencia/">Sara Millerey, víctima de la transfobia</a>. Fue un transfeminicidio<strong>: </strong>Le quebraron sus extremidades y la arrojaron como animal a un riachuelo, y allí murió pidiendo clemencia en aguas putrefactas.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Los antecedentes de Emilio Arboleda, el hombre que apuñaló la bandera gay en el Pueblito Paisa" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/i9s5TVfTiUQ?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>Cuando se les niegan derechos a las personas diversas, cuando se les despoja de humanidad por su orientación sexual, se les expone a la brutalidad de una sociedad (suciedad) intolerante que decide lo que es bueno y lo que es malo para los demás.</p>



<p>Paloma Valencia ha dicho: <em>“…seguiré defendiendo la familia, que es un núcleo central en mi discurso, porque las familias fuertes son una Colombia fuerte. Y quiero ser muy clara en decir que nosotros creemos en la libertad de la familia en inculcar los valores de sus hijos, en defender su educación, y el Estado no tiene por qué adoctrinarlos ni ideológica ni políticamente”.</em></p>



<p>En estas palabras quedó retratado el oportunismo de la candidata y su partido, porque mientras <a href="https://elpais.com/america-colombia/elecciones-presidenciales/2026-03-12/la-uribista-paloma-valencia-arriesga-a-la-derecha-al-apostarle-a-la-diversidad-con-juan-daniel-oviedo.html">defiende lo que llama familia tradicional</a>, hombre y mujer –no hombre con hombre, ni mujer con mujer-, arropan en sus filas a un hombre que se declara orgullosamente marica, pero al mismo tiempo le escupen en su propia cara uno de los postulados del uribismo: los gays y las lesbianas no tienen derecho a formar una familia.</p>



<p>Me atrevo a usar este lenguaje, porque el mismo Oviedo se siente cómodo hablando de él en primera persona: <a href="https://www.laopinion.co/elecciones-2026/siendo-marica-yo-no-llego-mariquear-el-centro-democratico-ni-el-pais-juan-daniel">“Siendo marica, yo no vengo a mariquear el Centro Democrático ni el país”</a><strong>,</strong> recoge el diario La Opinión. <a href="https://www.infobae.com/colombia/2026/03/13/juan-daniel-oviedo-explico-por-que-acepto-ser-el-vicepresidente-de-paloma-valencia-no-me-volvi-un-marica-uribista">“No me volví un marica uribista”</a><strong>, </strong>recoge Infobae.</p>



<p>Valencia es tajante: <a href="https://www.elnuevodia.com.co/politica/no-estoy-de-acuerdo-con-la-adopcion-gay-paloma-valencia-535347">“Yo no estoy de acuerdo con la adopción gay”</a>, a pesar de que este derecho, el de la adopción homoparental, está consagrado en nuestro ordenamiento jurídico desde 2015. Sería interesante saber qué piensa el novio del candidato al respecto.</p>



<p>La semana posterior a elecciones, la prensa se llenó de titulares e imágenes sobre la pareja de Juan Daniel Oviedo. Desde el muy serio diario El Tiempo hasta el portal Las 2 Orillas, se preguntaban <a href="https://www.infobae.com/colombia/2026/03/12/quien-es-el-novio-de-juan-daniel-oviedo-nueva-formula-vicepresidencial-de-paloma-valencia-a-esto-se-dedica">quién es Sebastián Reyes</a>, el joven diseñador de modas que conquistó el corazón del político.</p>



<p>En una sociedad homofóbica, que lo somos, Oviedo no debería hacer alarde de su vida privada ni exponer al muchacho como lo hace. Creo que confunde las cosas y deja una impresión distinta a la que quiso proyectar cuando ganó el voto de opinión. Porque <em>bueno es culantro pero no tanto</em>.</p>



<p>Creo que esto se saldrá de control si no aterriza en la realidad del país en el que vive, donde la sola mención del término <a href="https://www.lasillavacia.com/silla-nacional/coexistencia-en-la-diferencia-los-puntos-que-enfrentan-a-paloma-y-a-oviedo/">ideología de género</a> causa urticaria. Pero dejemos claro que esa es otra narrativa inventada de forma hábil por la derecha colombiana desde el plebiscito de 2016 para violentar el acuerdo de paz, poniendo a los niños en el centro de los debates políticos con el fin de asustar a los papás. Hablemos mejor de justicia de género y que eso nos lleve a un debate más amplio sobre las libertades individuales&nbsp;</p>



<p>Colombia está lejos de ser esa nación liberal que permita a cada quien hacer lo que se le dé la gana con su cuerpo y su sexualidad. Mucho hemos avanzado, pero cada nuevo gobierno de derecha y cada nuevo Congreso con mayorías de derecha significan una estocada a los derechos de las personas con identidad de género diversas, un tiquete al pasado.</p>



<p>En cuestiones normativas Colombia es ejemplo ante el mundo. <em>“Han sido más de 120 sentencias de la Corte Constitucional con avances jurisprudenciales históricos en unión marital, adopción, cambio de nombre o reconocimiento de parejas del mismo sexo”, </em>me explica el abogado Germán Rincón Perfetti.</p>



<p>Sin embargo, el Congreso actual se desentendió de la Ley integral trans y la ley que prohíbe las mal llamadas terapias/prácticas de conversión, que en realidad son métodos de tortura contra personas diversas. “Esos proyectos de ley no han avanzado principalmente por culpa de las bancadas cristianas, conservadoras y del Centro Democrático”, me resume vía WhatsApp Viviana Vargas Vives, abogada defensora de derechos humanos, lesbiana, activista y sobreviviente de violencia sexual. (Pronto leerán una entrevista completa con ella en este blog).</p>



<p>“Es muy probable que se hundan –añade la activista-. La de terapia de conversión que es la más urgente se ha presentado tres veces, y siempre esas bancadas la hunden”. Valga decir que la senadora Paloma Valencia ha votado negativamente esta iniciativa todas las veces.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Preguntas incómodas</strong></p>



<p>De ganar Paloma Valencia las presidenciales, con Oviedo a bordo, ¿eso por sí solo garantizará nuevos avances para la comunidad LGBTIQ+? Nadie lo sabe, porque la historia demuestra el poco, por decir nulo, poder que tienen los vicepresidentes en Colombia. Lo único cierto por ahora es que esos millón doscientos cincuenta y cinco mil votos de Oviedo en la consulta del 8 de marzo funcionaron como <em>terapia de conversión</em> proselitista de los uribistas, que durante dos décadas le han negado derechos a unas minorías, que en cuestión de votos son bastantes. </p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Si Paloma y Oviedo no honran su palabra, podría sobrevenir el primer estallido social rosa de la historia. </strong></h2>



<p>No sabemos qué piensa, de puertas para adentro, sobre Oviedo, una persona como Uribe. Él, que ha proyectado la imagen del <em>machoman</em> de la política, aquel hombre montañero de carriel y machete al cinto. </p>



<p>Nadie se llame a engaños. Al ungir a Oviedo, Uribe salió del closet en asuntos ideológicos apenas de labios para afuera. Porque <em>loro viejo no aprende a hablar</em>, ni siquiera con el caudal electoral que, se supone, le transferirá el exdirector del DANE a Paloma Valencia en las elecciones del 31 de mayo.</p>



<p>Pero veamos lo positivo. El que un homosexual sea candidato a vicepresidente habla de cierta apertura mental. &nbsp;Por esos mismos días, el columnista <a href="https://www.colombia.com/elecciones/2026/felipe-zuleta-defiende-a-abelardo-de-la-espriella-por-presunta-homofobia-568266">Felipe Zuleta Llera, salió en defensa de Abelardo de la Espriella</a> por acusaciones de presunta homofobia contra Oviedo. <em>“Cómo va a ser homofóbico Abelardo, si yo, que soy gay, he estado en su casa, he comido con sus padres, he estado con Ana Luz, su maravillosa esposa y sus hijos. Lo he visitado en muchísimas oportunidades con mi pareja”.</em></p>



<p>Si gana Paloma, veremos si la bandera arco iris es izada a la entrada de la Casa de Nariño, veremos si Uribe y Oviedo van juntos a la Marcha del Día del Orgullo y, lo más importante, veremos si por fin los 17 senadores del Centro Democráticos respaldarán las leyes en favor de la comunidad. Los debates deberían servir para saber si, por ejemplo, el uribismo se comprometerá en campaña a desempantanar las iniciativas arriba mencionadas. </p>



<p>Si esta unión queda en <em>palabras, palabras, palabras,</em> como la canción, que se tengan de atrás, porque podría sobrevenir el primer estallido social rosa en las calles de Colombia para obligarlos a honrar cualquier promesa, de modo que la inclusión de Oviedo como fórmula no sea un asunto meramente cosmético y transaccional.&nbsp;</p>



<p>Teniendo en cuenta que Álvaro Uribe tendrá un papel activo en el comité político de Paloma Valencia, tengo un consejo para el doctor Oviedo: sea obediente y cuide lo que diga, no sea que un día de estos reciba una llamada de un expresidente <em>emberracado</em>: <em>“Si lo veo, le doy en la cara, no heterosexual”.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127017</guid>
        <pubDate>Sat, 21 Mar 2026 13:41:17 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Uribe sale del clóset]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>El mangostino, una fruta con denominación de origen: Mariquita</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/el-mangostino-una-fruta-con-denominacion-de-origen-mariquita/</link>
        <description><![CDATA[<p>La Superintendencia de Industria y Comercio concedió a Mariquita la marca colectiva &#8220;Capital Frutera de Colombia&#8221; y otorgó al mangostino de Mariquita la denominación de origen, una certificación que lo consagra como fruto exótico.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>El mangostino es el fruto insignia de Mariquita. Foto: cortesía Cámara de Comercio de Honda, Guaduas y Norte del Tolima (Fredy Andrés Londoño).</em></p>



<p>San Sebastián de Mariquita está de moda.</p>



<p>No es una moda pasajera ni fruto del azar. Hay lugares que conservan una memoria profunda, como si el tiempo hubiera decidido quedarse a vivir en ellos.</p>



<p>José Celestino Mutis, no nació en Mariquita, pero el médico, botánico y sacerdote, venido de España por encargo del rey Carlos III, pasó casi ocho años de su vida estudiando la flora del Nuevo Reino de Granada. En estas tierras enseñó a los jóvenes criollos el arte de observar la naturaleza y de traducirla en dibujos minuciosos: hojas, flores, tallos, semillas, todo debía ser registrado con la precisión del científico y la sensibilidad del artista.</p>



<p>A comienzos de este 2026, la directora del Real Jardín Botánico-CSIC de Madrid, María-Paz Martín, recorrió los mismos caminos por donde caminó Mutis. La científica española visitó Mariquita atendiendo una invitación de Funbotánica (Fundación Segunda Expedición Botánica), que dirige el periodista y abogado Guillermo Pérez Flórez, entidad que trabaja por la preservación del legado científico y cultural del sabio gaditano. Durante su recorrido visitó el bosque que hoy lleva el nombre de Mutis y las calles donde se gestó una de las aventuras científicas más extraordinarias de América. Al final del recorrido, ella dijo algo que parecía más una intuición que una afirmación académica:</p>



<p><em>“Me sorprende que, 250 años después, Mutis siga presente en el corazón de la gente que conoce su vida y su obra”</em>. </p>



<p>Hay algo en Mariquita que sugiere esa presencia.</p>



<p>Cierro los ojos e imagino al sabio rodeado por niños criollos que escudriñan la tierra, buscan flores entre la humedad del bosque tropical o recolectan hierbas para estudiarlas. Luego las dibujan, las secan o simplemente las contemplan, como quien sostiene entre sus manos un fragmento del universo. Una hoja basta: venas, limbos y pecíolos convertidos en cartografía de la vida.</p>



<p>Ese legado viajó a España. En el Real Jardín Botánico de Madrid se conservan&nbsp;7.206 láminas&nbsp;de la Real Expedición Botánica: algunas a color, otras en blanco y negro o sepia. Son el testimonio de&nbsp;33 años de exploración científica. Las obras llegaron a la península en 1816, ocho años después de la muerte de Mutis, y hoy siguen asombrando a botánicos e historiadores.</p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Foto: cortesía Cámara de Comercio de Honda, Guaduas y Norte del Tolima (Fredy Andrés Londoño)</em></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="720" height="954" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19151214/ZETA-ZETA-ZETA-MARIQUITA-2.jpg" alt="" class="wp-image-127100" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19151214/ZETA-ZETA-ZETA-MARIQUITA-2.jpg 720w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19151214/ZETA-ZETA-ZETA-MARIQUITA-2-226x300.jpg 226w" sizes="auto, (max-width: 720px) 100vw, 720px" /></figure>



<p>Ahora bien, Mariquita no vive únicamente de su pasado. La ciudad también respira presente y futuro a través de sus frutas.</p>



<p>Reconocida por el mangostino, el mango mariquiteño, el zapote, el aguacate cuello de botella, el mamey, el banano o el carambolo, la población ha sido confirmada oficialmente como&nbsp;<strong>Capital Frutera de Colombia</strong>&nbsp;mediante la resolución 8790 del 10 de febrero de 2026 de la Superintendencia de Industria y Comercio.</p>



<p>La primera vez que visité Mariquita quedé maravillado con los jugos que el visitante encuentra en cualquier esquina. Es imposible no detenerse ante una vitrina llena de colores: naranjas, amarillos, verdes, púrpuras. Pero hay uno que domina la escena: el mangostino.</p>



<p>Es el fruto insignia del municipio, la reina de las frutas. Su sabor es difícil de describir. En él aparece el&nbsp;umami, ese quinto sabor que la ciencia reconoció después del dulce, el ácido, el amargo y el salado. Es un gusto profundo, casi misterioso, que permanece largo tiempo en el paladar.</p>



<p>Hoy el mangostino no solo se come fresco o en jugo. El comercio local lo ha transformado en yogures, paletas, encurtidos y postres que atraen cada vez más visitantes.</p>



<p>La historia del fruto es tan singular como su sabor.</p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Imágenes: cortesía Alcaldía de Mariquita.(Luis Eduardo Chavarro) </em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="682" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/20085340/ZETA-ZETA-ZETA-MARIQUITA-4-ARBOL-MANGOSTINO-1024x682.jpg" alt="" class="wp-image-127141" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/20085340/ZETA-ZETA-ZETA-MARIQUITA-4-ARBOL-MANGOSTINO-1024x682.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/20085340/ZETA-ZETA-ZETA-MARIQUITA-4-ARBOL-MANGOSTINO-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/20085340/ZETA-ZETA-ZETA-MARIQUITA-4-ARBOL-MANGOSTINO-768x512.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/20085340/ZETA-ZETA-ZETA-MARIQUITA-4-ARBOL-MANGOSTINO-1536x1023.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/20085340/ZETA-ZETA-ZETA-MARIQUITA-4-ARBOL-MANGOSTINO.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Originario del sudeste asiático, fue descubierto en la península de Malasia. Durante siglos fue considerado “el árbol más difícil de cultivar del mundo”, debido a las exigencias de clima y suelo que requiere. Llegó a Mariquita en el siglo XIX, traído por compañías inglesas que explotaban las minas de oro de la región. En el suelo y en el subsuelo del norte del Tolima encontró lo que buscaba.</p>



<p>En los suelos de ceniza volcánica y bajo el clima cálido y húmedo del valle del Magdalena, el mangostino prosperó. Primero fueron unos pocos árboles cerca de las minas. Luego se multiplicaron. Hoy adornan el paisaje.</p>



<p>“Los árboles de mangostino se encuentran incluso en los patios de las casas antiguas. Forman parte de nuestra cultura mariquiteña”, dice el ingeniero agrónomo Uber Villalba Patiño, de la Secretaría de Desarrollo Económico.</p>



<p>La alcaldesa Marta Lucía Amaya lo confirma con una memoria personal: en su casa crecen dos árboles de mangostino y recuerda que de niña jugaba alrededor de ellos en el patio de la casa de sus padres.</p>



<p>La denominación de origen que acaba de otorgar la SIC refuerza esa identidad.</p>



<p>La etiqueta delimita una región de aproximadamente 200 hectáreas que incluye a San Sebastián de Mariquita, Armero-Guayabal, Falan, Palocabildo, Honda y Fresno, territorios donde los suelos volcánicos y las variaciones térmicas crean condiciones ideales para el cultivo.</p>



<p>Detrás de estos logros están la Alcaldía de Mariquita, el Centro de Productividad del Tolima (CPT), Asomangostino y la Cámara de Comercio de Honda, Guaduas y Norte del Tolima, entidad facultada por la SIC para autorizar el uso de la Denominación de Origen “Mangostino de Mariquita”.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>El mangostino es el fruto insignia de Mariquita, la reina de las frutas. </strong></h2>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19151311/ZETA-ZETA-ZETA-MARIQUITA-3-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-127101" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19151311/ZETA-ZETA-ZETA-MARIQUITA-3-768x1024.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19151311/ZETA-ZETA-ZETA-MARIQUITA-3-225x300.jpg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19151311/ZETA-ZETA-ZETA-MARIQUITA-3-1152x1536.jpg 1152w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19151311/ZETA-ZETA-ZETA-MARIQUITA-3-1536x2048.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19151311/ZETA-ZETA-ZETA-MARIQUITA-3-scaled.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Foto: cortesía Cámara de Comercio de Honda, Guaduas y Norte del Tolima <em>(Fredy Andrés Londoño)</em>.</em></p>



<p>Hoy existen más de 200 productores y la producción anual ronda las 1.500 toneladas. La mitad se consume en Colombia; la otra parte viaja hacia Europa y Canadá.</p>



<p>El mangostino, sin embargo, exige paciencia. El árbol tarda&nbsp;doce años en dar fruto, pero puede vivir&nbsp;hasta 150 años.</p>



<p>La cosecha se realiza entre diciembre y febrero, y el proceso sigue siendo manual. “Se hace de forma artesanal para preservar las condiciones físicas y organolépticas del fruto”, explica Villalba. Luego vienen las etapas de clasificación, selección y almacenamiento en frío que garantizan su calidad.</p>



<p>A finales de abril, la Superintendencia de Industria y Comercio realizará en Mariquita una reunión con productores, autoridades locales y actores del sector agroindustrial&nbsp;para explicar los alcances y beneficios de la marca colectiva “Mariquita Capital Frutera de Colombia” y de la denominación de origen “Mangostino de Mariquita”, herramientas que buscan fortalecer la economía regional y abrir nuevas oportunidades en los mercados nacionales e internacionales.</p>



<p>En Mariquita el mangostino ha alcanzado incluso una dimensión simbólica. El Palacio Municipal lleva por nombre&nbsp;El Mangostino, y cada agosto, coincidiendo con el aniversario del municipio, se celebra el&nbsp;Festival Nacional de Música Mangostino de Oro, que en 2026 llega a su edición número treinta y uno.</p>



<p>En Mariquita conviven el pasado y el presente. Mutis sigue caminando por sus calles. Los árboles siguen dando fruto. Y el visitante solo tiene que cerrar los ojos para sentir que, en algún rincón del bosque, el sabio todavía observa una hoja como si fuera el mapa secreto para descubrir el mundo.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127097</guid>
        <pubDate>Fri, 20 Mar 2026 14:03:31 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19151123/ZETA-ZETA-ZETA-MARIQUITA-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[El mangostino, una fruta con denominación de origen: Mariquita]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
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        <item>
        <title>Oiga, doctor Pastrana, es con usted</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/oiga-doctor-pastrana-es-con-usted/</link>
        <description><![CDATA[<p>El expresidente colombiano Andrés Pastrana aclaró unas cosas sobre su relación con la explosiva pareja Epstein-Maxwell, pero camina de puntillas frente a otras. Sus explicaciones a medias son un cuento flojo en argumentos. El Senado tiene el poder para hacerlo hablar. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Jeffrey Epstein, Ghislaine Maxwell y Andrés Pastrana, imágenes tomadas de sus cuentas públicas en la red social X. </em></p>



<p>Doctor Andrés Pastrana (en otros tiempos <em>Excelentísimo señor presidente</em>): </p>



<p>El domingo de elecciones lo vi muy tieso, hasta teso y muy majo, como siempre divina y pulcramente vestido, desde el muy exclusivo Liceo Francés de Bogotá, pontificando sobre los problemas de Petro con el CNE o acusándolo, en X, de robarse la presidencia.</p>



<p>Ya se le notan los 72 agostos, y no los bríos de hace veintipico cuando —hasta ahora me vengo a enterar—, se conoció con Ghislaine. Maxwell, que para entonces tendría 40 diciembres encima y todavía no era la pareja de Jeffrey Epstein, según las malas lenguas. Con ella hubo cruce de correos electrónicos, uno que otro subidito de tono, o eso me pareció, ya veremos si son impresiones mías. &nbsp;</p>



<p>Los reprodujo la BBC de Londres mientras el país andaba anestesiado la víspera electoral del 8 de marzo. Al concluir la lectura, pensé: &#8211;<em>Esperemos a que pase la batajola y volveremos con el doctor Pastrana</em>, que por lo pronto le sigue haciendo pistola a las casi doscientas <a href="https://www.elespectador.com/genero-y-diversidad/las-igualadas/andres-pastrana-aparece-57-veces-en-los-archivos-de-epstein-y-periodistas-exigen-respuestas-del-estado">mujeres que le piden respuestas a 20 preguntas</a> sobre su relación con el tristemente célebre Epstein y la señora Maxwell, hoy en prisión condenada por tráfico sexual, y con menores de edad, labor que adelantaba para el finado multimillonario y su selecta clientela.</p>



<p>Pero su señoría no ha tenido tiempo para responder a esas ¿nimiedades?, incluso pasó de agache ante ciertas preguntas de la BBC. Tiene tiempo eso sí para opinar sobre lo divino y lo diluviano en materia política, a pesar de que, como figura pública, dejó de ser relevante desde cuando le <a href="https://www.elespectador.com/judicial/partido-politico-de-andres-pastrana-perdio-personeria-juridica-en-el-consejo-de-estado-noticias-hoy">anularon la personería jurídica a su partido Nueva Fuerza Democrática</a>. ¿Qué por qué sé eso? Pues porque, en un país con alzhéimer colectivo, soy de esos jurásicos que por fortuna todavía lee prensa.</p>



<p>También por esos días, El País de España publicó <a href="https://elpais.com/america-colombia/2026-03-02/el-safari-humano-de-ghislaine-maxwell-y-andres-pastrana.html">esta ilustrada columna</a> sobre el “safari humano” de Ghislaine Maxwell y Andrés Pastrana. Así lo titularon ellos. Alcancé a pensar que se trataba de una excursión a Panaca con Nohra y los niños, como la que hizo otro expresidente, Iván Duque, y su primera dama, quienes <a href="https://www.lasillavacia.com/en-vivo/la-avionada-de-duque-en-panaca">viajaron al Quindío en 2020 en combo familiar </a>(incluidas tres amigas de su hija y las mamás de ellas), con cargo al erario público. Pero no. Lo del “safarí humano” hace referencia a algo que podría ser mucho peor que usar un avión presidencial con fines vacacionales y sobre lo cual sumercé lindo le debe explicaciones al país.</p>



<p>Don Andrés, don Andrés… ¿hasta dónde pudo llegar su amistad con miss Maxwell para que ella le escribiera <a href="https://www.bbc.com/mundo/articles/c20487665jvo">estas líneas que reproduce la BBC de Londres</a>? </p>



<p>En un correo usted le dice a ella: <strong><em>“Yo quería conocer a tus amigos crees que todavía soy muy joven”.</em></strong></p>



<p>En otro correo, hablando de otro asunto, ella le responde a usted: <strong><em>“No solo voy a tener que darte unos azotes muy muy fuertes la próxima vez que te vea, sino que tendré que hacer algo aún más cruel. Lo estoy pensando seriamente”.</em></strong></p>



<p>Me pregunto, expresidente, qué nivel de confianza debe existir entre un hombre y una mujer para intercambiar correspondencia en esos términos, o qué pudo pasar previamente y dónde pasó eso exactamente. Podrían acusarme de chismoso y sin oficio, pero recuerde que ninguna suspicacia es menor cuando toda una nación sigue expectante por conocer de su propia boca sí estuvo o no en la isla de Epstein, cuántas veces y con qué objeto. Seguimos deseosos de que los archivos privados del señor Epstein desentierren&nbsp;nuevos secretos, amén de la eficiente labor de la justicia estadounidense.</p>



<p>Los demás correos corresponden a conversaciones íntimas y <a href="https://www.bbc.com/mundo/articles/c20487665jvo">pueden leerse aquí </a>porque ahora son de conocimiento público.</p>



<p>Por último, y ya para no atormentarlo más con mi imprudencia, le recuerdo que su homólogo, el expresidente <a href="https://www.france24.com/es/ee-uu-y-canad%C3%A1/20260226-los-clinton-ante-el-congreso-por-el-caso-epstein-qu%C3%A9-se%C3%B1alan-los-archivos-sobre-ellos">Bill Clinton, tuvo que comparecer ante el Congreso de los Estados Unidos</a> (y también su esposa) para explicar hasta dónde llegó la relación con el pederasta Epstein. El hombre insiste en que se conocieron por cuestiones de obras benéficas y que desconocía el asunto de sus delitos sexuales, aun cuando una de las fotos reveladas muestra a míster <a href="https://www.bbc.com/mundo/articles/c5yj4430kzlo">Clinton recostado en un jacuzzi con alguien más</a>, a lo mejor —pensé yo, que soy <em>bienpensado</em>—, sumergido en aguas “muy benéficas” para la salud.</p>



<p>Se me ocurre entonces que no sería mala idea que también el Congreso de Colombia lo cite a usted con relación al mismo caso, para que responda las preguntas de las periodistas y para que aclare toda las dudas en torno al “safari humano”, por la delicada aseveración que el abogado y periodista Guillermo Pérez plantea en su columna. </p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-fe37e60ba9bd4bb832114b36741a819b"><em>“La Fiscalía General de la Nación no puede ignorar esto. Los documentos contienen elementos que, en abstracto, podrían encuadrar en varios tipos penales. El uso de una aeronave del Estado —con su tripulación, combustible y mantenimiento— para transportar a una ciudadana extranjera sin función oficial podría configurar, eventualmente, peculado por uso. Permitir que una civil opere armamento en un contexto militar implicaría infracciones a las normas que regulan el monopolio legítimo de la fuerza.</em> (…) <em>Aun si el expresidente no pudiera ser objeto de sanciones por razones de fuero o prescripción, los demás funcionarios involucrados en la logística, autorización y ejecución de ese vuelo tienen la obligación de responder”.</em></p>



<p>La persona que podría citarle es el senador Iván Cepeda; sí, el mismo que llevó a juicio a Álvaro Uribe; aquel a quien usted <a href="https://www.infobae.com/colombia/2026/02/10/andres-pastrana-respondio-a-la-denuncia-anunciada-por-ivan-cepeda-por-el-caso-epstein-no-me-intimida/">trató de chantajista en un trino</a>, luego de que el candidato presidencial anunció en otro trino una&nbsp;denuncia penal contra usted <em>“para que se investiguen las posibles conductas punibles en que pudo haber incurrido”.</em></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="500" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">ANUNCIO QUE DENUNCIARÉ PENALMENTE A ANDRES PASTRANA <br><br>En los últimos días, medios de comunicación han reseñado que el expresidente de la República, Andrés Pastrana Arango, figura en los archivos relacionados con el pederasta y depredador sexual Jeffrey Epstein, que dan cuenta de… <a href="https://t.co/CVXETL4RUY">https://t.co/CVXETL4RUY</a></p>&mdash; Iván Cepeda Castro (@IvanCepedaCast) <a href="https://twitter.com/IvanCepedaCast/status/2020920750853472629?ref_src=twsrc%5Etfw">February 9, 2026</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
</div></figure>



<p>No siendo más, esperamos, su señoría, que tenga las agallas de repetir en público lo que escribe con tanta fiereza cuando se escuda en la pantalla de su teléfono celular.&nbsp;El país es todo oídos.</p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=126832</guid>
        <pubDate>Sun, 15 Mar 2026 14:41:46 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Oiga, doctor Pastrana, es con usted]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Vamos hacia un nuevo bipartidismo en Colombia: derecha-izquierda. Y eso es bueno por varias razones </title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/vamos-hacia-un-nuevo-bipartidismo-en-colombia-derecha-izquierda-y-eso-es-bueno-por-varias-razones/</link>
        <description><![CDATA[<p>El Pacto Histórico, primera fuerza política de Colombia, se constituye hoy en el David de izquierda que se enfrentará a un Goliat con siete partidos de derecha, que siguen siendo mayoría en el Congreso de la República. Urge una reforma política para modernizar a Colombia y sus partidos políticos. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p>Toda la derecha colombiana contra un solo partido. Así están las cosas.</p>



<p>La izquierda dejó de ser la Cenicienta de la política colombiana. Después de sufrir persecución y ver morir a los suyos por pensar distinto, el progresismo encontró por fin la zapatilla. A través del Pacto Histórico hoy es la primera fuerza política del país con 25 senadores y 40 representantes a la Cámara. Pueden ser más cuando termine el reconteo de votos. Pintada en la pared ya no está.</p>



<p>Nos han vendido el cuento de un país polarizado entre dos extremos: el uribismo y el petrismo, una mirada sesgada de la realidad, que la propia derecha usa de manera hábil, sin otro fin distinto que el de satanizar a la izquierda. En cada elección recurren al argumento de la polarización para darle vuelo a un centro que no cuaja, porque ahí caen los mismos y las mismas que siempre han cabalgado a la derecha o en gobiernos de derecha. </p>



<p>Juan Daniel Oviedo, que se vendió como político de centro -según él cansado de los extremos-, cayó en brazos de Uribe y ahora es el candidato a vicepresidente por el Centro Democrático. De no haber sacado los votos que sacó, estaría repartiendo hojas de vida como los demás. Se le apareció la Virgen y, si la jugada le resulta en las elecciones de mayo, ya no quedará para vestir santos como Vicky Dávila.</p>



<p>El centro no es centro porque yo diga que soy de centro. Se construye a partir de un movimiento político con representación y un papel decoroso en el Congreso de la República, con leyes que se vuelvan hechos reales y no con simples discursos bienintencionados. En ese sentido, la Alianza Verde ha sido lo más cercano a un proyecto serio de centro (pese a tener entre sus filas gente de derecha como el influencer Jota Pe Hernández, que sigue sacando votaciones altas a pesar de su mediocre papel como senador), pero debe seguir trabajando por consolidarse. En esta elección ese partido obtuvo 11 curules en el Senado y 9 en Cámara.</p>



<p>Por eso, cuando en una elección presidencial solo quedan dos contrincantes, uno de derecha y otro izquierda, ese supuesto centro muestra el cobre y termina respaldando al candidato de derecha, por cuestiones de afinidad ideológica, incluso si ese candidato pertenece al extremo uribista, como pasó en 2018 en la final Duque-Petro que ganó Duque y en la final de 2022 entre Petro-Hernández (apoyado por el Uribismo, después de que se desinfló Fico Gutiérrez, inflado a punta de encuestas y titulares de prensa), que ganó Petro. &nbsp;</p>



<p>En las elecciones del 8 de marzo de 2026 pasó algo interesante que nadie está viendo y que analizaré a la luz de las votaciones para Senado: El Pacto Histórico, como partido único, se convirtió en la primera fuerza política de Colombia al pasar de 20 curules en 2022 a 25 en 2026. A excepción de la Alianza Verde (11 curules) e Indígenas (2 curules), las demás curules (66 en total), corresponden a siete partidos tradicionales y esencialmente de derecha, así por orden de escaños: Centro Democrático (17), Partido Liberal (13), Partido Conservador (11), Partido de la U (9), Cambio Radical (6), Salvación Nacional (5), Nuevo Liberalismo con Mira y Dignidad (5).</p>



<p>Entonces, el país no se polarizó porque polarizado siempre estuvo en favor de la derecha, no de otra manera se explica la violencia bipartidista del siglo anterior (conservadores matando liberales y liberales defendiéndose). Lo que está pasando de novedoso desde la irrupción de Gustavo Petro, es que la izquierda comenzó a crecer en representación política hasta constituir hoy una fuerza con el poder suficiente para pelear la presidencia de la República, lo que no ocurrió en doscientos años de vida republicana. No se puede seguir hablando de polarización con un único partido de izquierda que se enfrenta como David a siete de derecha, que siguen siendo el Goliat que manda en el Legislativo, y de ahí su oposición tenaz a las reformas sociales que planteó Gustavo Petro.</p>



<p>Visto así, está naciendo un nuevo bipartidismo en Colombia donde el poder ya no se lo reparten cada cuatro años los conservadores y liberales (vestidos con otros nombres, claro), sino que ahora la izquierda tiene el mismo derecho legítimo que el resto. </p>



<p>La construcción de este nuevo bipartidismo derecha-izquierda (o izquierda-derecha), como si habláramos de Republicanos y Demócratas en Estados Unidos, es la mejor de las noticias, incluso porque eso despeja la posibilidad de que se pueda construir un centro capaz de ser distinto a la derecha y distinto a la izquierda, como esa tercera vía con la que tantos sueñan pero que se volvió imposible desde cuando aparecieron las ballenas en el horizonte. Eso es sano para la democracia y para evitar, por ejemplo, que el país caiga en manos de una peligrosa ultraderecha, como viene ocurriendo en países de Europa.</p>



<p>La izquierda democrática, la que representan el Pacto Histórico y un social-demócrata como Iván Cepeda, en cuestión de 20 años creció a paso lento pero seguro. De 8 curules que obtuvo con el Polo Democrático en el gobierno de Uribe (2006), pasó a 25 en 2026; se concluye al analizar este cuadro del analista León Valencia.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="500" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">Miren cuanto ha cambiado la política colombiana <br><br>Ernesto Samper (1994)<br>Partido Liberal: 56<br>Partido Conservador: 20<br>Otros movimientos: 26<br>Total: 102 senadores<br><br>Andrés Pastrana (1998)<br>Partido Liberal: 51<br>Partido Conservador: 23<br>Otros movimientos: 28<br>Total: 102 senadores<br><br>Álvaro…</p>&mdash; León Valencia (@LeonVaLenciaA) <a href="https://twitter.com/LeonVaLenciaA/status/2031226744674341318?ref_src=twsrc%5Etfw">March 10, 2026</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
</div></figure>



<p>Para decirlo con sus vocales y consonantes, Colombia está asistiendo a una transición capaz de romper por fin la hegemonía centenaria de la derecha, que es la hegemonía de las élites y los apellidos ilustres. Cinco curules de más en 2026 respecto a 2022, hacen la diferencia. Y si el Pacto Histórico se proyecta como un partido de largo aliento, empezando desde hoy a forjar liderazgos y hacer pedagogía en torno a la idea de una sociedad progresistas —es decir menos desigual— a la vuelta de otros 20 años podría perfectamente disputar la mitad de las curules en Senado y dejar a la derecha con otra mitad, y no con las 66 que hoy tiene en esa Corporación. La izquierda debe saber leer este momento sin caer en falsos triunfalismos, y hacerlo de la mano de la ciudadanía. &nbsp;</p>



<p>Sin embargo, las buenas intenciones son insuficientes. Se necesitan crear las condiciones para que el país hable sobre la necesidad de una reforma política que modernice los partidos, privilegie la participación ciudadana y permitan restaurar la decencia en el ejercicio de la política, arrebatada por caciques, &nbsp;mañas, escándalos y personajes nefastos que llegan al Congreso para nunca más salir de allí, con salarios astronómicos que ubican al Capitolio Nacional como el mejor <em>escampadero</em> para hacerse rico, pues muchos “honorables”, sin comportarse como tal, llegan únicamente a calentar butaca a cambio de $50 millones mensuales, más los negocios que muchos hacen por debajo de la mesa. Una reforma que valga la pena debe permitir la veeduría sobre la labor de los mal llamado padres de la Patria. Son meros empleados de la cosa pública y deben estar bajo estricta y permanente vigilancia.</p>



<p>Esa reforma política debe poner fin a tanto <em>partido de garaje</em> (como los de Fico Gutiérrez, Juan Daniel Oviedo, Ingrid Betancur o Carlos Caicedo), que en esta elección al no alcanzar el umbral perdieron su personería jurídica. Pero sobre todo, para evitar que la política se vuelva un negocio redondo, donde mucha&nbsp;gente sale derrotada pero con los bolsillos llenos por la vía de la reposición de votos. </p>



<p>El presidente Petro prometió una reforma política y no cumplió. El Pacto Histórico, gane o no la presidencia Iván Cepeda, debería presentarla el próximo 20 de julio. Esa debe ser la cuota inicial de un nuevo país, uno modelo siglo XXI, donde personajes como César Gaviria, Germán Vargas Lleras o Álvaro Uribe entiendan que nadie es eterno en la política, y donde personajes como Jorge Enrique Robledo o Lucho Garzón, que se quemaron esta vez, entiendan que el Congreso tampoco es el geriátrico de la clase política. Qué penoso es hablar con la verdad, pero el relevo generacional debería ser un hecho natural. ¿Cuántos periodos debería estar un congresista?, es una buena pregunta para abrir el debate.</p>



<p>Con un nuevo bipartidismo, la izquierda queda avisada de que si lo hace mal, la derecha vuelve al poder, y del mismo modo en el sentido contrario. Esa es la verdadera democracia, la alternancia de poder entre distintos, y no el poder en manos de los mismos con las mismas. Los ciudadanos estamos vigilando con el fuete&nbsp;del voto consciente para castigar a quien toque en las urnas.</p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em><strong>Espere mañana en este blog: Doctor Pastrana, no nos hemos olvidado de su señoría. </strong></em></p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=126828</guid>
        <pubDate>Sat, 14 Mar 2026 13:21:23 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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