Actualidad

Publicado el Juan Manuel Ospina

VÍAS PARA EL AGRO

VÍAS PARA EL AGRO

Si queremos una agricultura que no sea de simple subsistencia, como en el mundo tradicional por no decir, feudal, el productor, sea pequeño, mediano o grande necesita vías para sacar su cosecha al mercado. No vías de última generación, sino las que integran la vereda al pueblo, al mercado donde vende sus productos y compra lo básico que demanda su familia. Generalmente la calidad de vida del campesino y su integración a la vida económica, depende más de la vía que de la tierra misma. Tierra sin vías tiene un uso y un valor muy limitado.

Colombia tuvo, hasta el tsunami privatizador de los noventa, una entidad pública que por años prestó ese servicio fundamental para la agricultura y la vida de las comunidades rurales, el Fondo de Caminos Vecinales, actor de primer orden en el más exitoso programa de desarrollo rural integral que hemos tenido, el desaparecido DRI.  Ambos ya no existen, al DRI de alguna manera lo reemplazó el Plan Nacional de Rehabilitación (PNR), estructurado en el gobierno de Betancur para atender lo que el denominaba, las causas objetivas de la violencia por el atraso y la pobreza de los productores y comunidades campesinas, y que ejecutó con mucho éxito, Virgilio Barco.

Mientras tanto el programa de caminos vecinales fue liquidado, acusado de corrupción. Desde entonces no hay quien conozca algo de campo y de agricultura, que no haya reclamado un programa de vías terciarias, empezando por José Antonio Ocampo. El gobierno de Gustavo Petro parece que entendió la importancia del asunto y acaba de expedir el Decreto 1961, creando el Instituto Nacional de Vías Regionales (INVIR), para su construcción, mejoramiento y conservación. Sería la medida para recuperar las experiencias valiosas que mencionamos. Establece que las obras se puedan contratar directamente con organizaciones de las comunidades rurales – cabildos, juntas de acción comunal, unidades de economía popular … -.

La propuesta que hizo Juan Martín Caicedo, presidente de la Cámara Colombiana de la Construcción/Infraestructura en su congreso de la semana pasada, de incorporar a las 60.000 pymes de ingeniería existentes, podría complementar la iniciativa oficial, dando el acompañamiento técnico a las iniciativas y a las obras populares, que antes hacía Caminos Vecinales. Las complementarían y reforzarían en su labor, garantizando que sean obras realizadas técnicamente. No sería entregar la construcción de las vías, a empresas de ingeniería.  La organización comunal sería la gestora, el motor y la responsable del proyecto; la correspondiente pyme de ingeniería con su capacidad técnica, complementaría y reforzaría el trabajo y la iniciativa comunitaria. Sería un verdadero gana – gana al reunir capacidades con el fin de lograr un resultado social y económicamente deseable, respetando y fortaleciendo el derecho y la capacidad de iniciativa de las comunidades.

Pero no solo sería un modelo válido para la construcción de vías; el decreto habla de construcción de escuelas y centros de salud. Pensemos en otros elementos del equipamiento para las comunidades veredales, necesarios para mejorar sus condiciones de vida y su capacidad productiva, como son los acueductos y sistemas de riego comunales, centros de acopio y sedes comunales…  proyectos a escala humana/comunitaria, donde se unen recursos públicos, no para hacer asistencialismo como está de moda, sino para, unidos a la capacidad y decisión ciudadana, apoyada por una capacidad técnica que acompaña y no avasalla, hacer realidad un desarrollo integral a escala humana, para construir el edificio social, de abajo para arriba, desde sus fundaciones sociales y territoriales y de manera democrática, no impuesta,  donde el control lo tiene la comunidad y no los políticos vividores de siempre.

Ojalá que este propósito del gobierno se vuelva una realidad y no sean palabras e intenciones al  viento o que termine  capturado por los vivos  que rondan. Sería una redención para el campo, sus productores y comunidades, pero también para unos consumidores cada vez más apurados por el ascenso continuado de los precios de su mercado diario.

Comentarios