Ventiundedos

Publicado el Andrey Porras Montejo

 Apuntes para comprender el No

Frente a los escrutinios del Plebiscito, es fácil pedirle al cerebro que encuentre un perdedor. Sin embargo, como hay más que una contienda política de por medio, tales resultados pueden adquirir otra lectura, no polarizada, que le sirva mucho más a Colombia.

Primero: resaltando que toda la maquinaria del Estado, así como la mayoría de medios de comunicación, estuvieron haciendo campaña, el primer triunfo es el de la transparencia. Nadie hubiera sospechado de los resultados en caso de que el “Sí” ganara, sin embargo, durante solamente media hora, los resultados estuvieron a favor del gobierno, después del boletín 11, la tendencia del “No” se mantuvo, por lo que se puede pensar en un proceso transparente, regido por una institución fidedigna, sin amañamientos.

Segundo: ¿No es acaso este el sentido de la democracia? ¿No son igualmente válidos los argumentos a favor o en contra? ¿Cuántas decisiones trascendentales se han tomado excluyendo la minoría por un porcentaje insignificante? ¿No es mejor tomar una decisión, incluyendo a los detractores? El poder del ejercicio democrático, precisamente, enfrenta a los ciudadanos a este riesgo, del cual solo se resalta el sano tratamiento de las ideas y la vitalidad que tienen los cuestionamientos al exigir que no queden desplazados, olvidados, deteriorados. La lógica de los mecanismos de participación ciudadana no puede ser utilizada como maquinaria política, sino como expresión sincera y honesta del pueblo, la escucha merece realizarse desde las profundidades de la conciencia colectiva. Si un poco más de la mitad dice “No”, pues hay que sentarse a escucharlos y los acuerdos tendrán que cambiar.

Tercero: Los votantes a favor no podemos cometer el error de responder con absolutismos fanáticos a ese sector colombiano en desacuerdo. Estamos llamados a la inclusión, somos ahora quienes debemos ejercer los valores que estábamos pregonando: la inserción, el perdón, la escucha, la concertación, el diálogo. Nuestra convicción debe plantear el problema desde la naturaleza de los consensos, por eso no podemos caer en el irrespeto ni en la ridiculización de quienes nos ganaron. Las palabras escuetas del Presidente, aceptando los resultados del ejercicio democrático, abren la puerta a una actuación natural e igualmente dejan claro que el fruto de 4 años de negociación se llama cese bilateral de hostilidades y convicción de paz: ello, en sí mismo, es ya una ganancia.

Cuarto: Por todo lo anterior, rechazando con fuerza la mayoría de titulares incendiarios, así como el pesimismo derrotista connatural a nuestro país, es preciso decir que no hay salto al vacío, no hay derrota política, no se ha caído el acuerdo, los colombianos no somos enemigos de los colombianos, el plebiscito no era un error, el presidente no debe renunciar… todos esos comentarios le hacen mucho daño a Colombia, sobretodo, cuando la gran enseñanza es que hemos cumplido los principios de la democracia y estamos en camino de hacer las cosas mejor.

Por las redes, circuló una frase que escribí y tal vez sea la síntesis del pensamiento aquí planteado: “pienso que la idea de la paz va más allá de las urnas, ahora la lucha está en demostrar que la convicción no es política sino humana. Si después de estos resultados la idea de la paz continúa…. la tendremos mucho más sólida…

Por esa Paz comienzo mañana a trabajar.

Apuntes

@exaudiocerros

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