Utopeando │@soyjuanctorres

Publicado el Juan Carlos Torres

Electricaribe: la pesadilla continúa.

Carta abierta al Ministro de Minas y Energías: Tomás González.

Creímos ingenuamente  que el súper Ministro  vendría a Barranquilla con acciones contundentes en proporción a los problemas que nos embargan, que se cocinaba  la intervención del operador por su insolvencia técnica, o por lo menos contemplaba imposiciones drásticas de inmediato cumplimiento para la optimización del servicio. Contrario a ello, nos exhibió un recital insospechado y paternalista en defensa de los intereses de Electricaribe. Más con una catadura de psicólogo que de Ministro intentó persuadirnos,  aduciendo que  la empresa es un buen prestador pero con deficiencias económicas. Olímpicamente el sermón fue para nosotros, nos trató de mala paga, alegando que la precaria prestación del servicio no es óbice para no pagar, que nos aumentaron la facturación para mejorarlo y que el Estado girará cuatro billones de pesos que también salen de nuestros bolsillos, para el mismo fin.

Dejó en el aura la sensación que Electricaribe es una víctima de nuestros malos hábitos; y su peculiar  e inobservada manera de referirse en primera persona al defender  las fallas del operador, presume su subordinación e  imposición oligarca en favor de los intereses de la multinacional.

A usted señor Ministro, y a los miembros de la Comisión de Regulación de Energía que atienden los problemas de la periferia desde los fríos pupitres de la sabana de Bogotá y no han despachado  nunca desde una tarde tropical de no menos de 36º en el caribe,  sin el auxilio  por lo menos de un ventilador, como consecuencia de los reiterados apagones que someten a la región.  Permítanme ilustrarles por qué Electricaribe no se ha empobrecido como su merced  sugiere,  y cómo sus medidas  de cuestionada moralidad acabarán profanando el erario y nuestro peculio.

En 1998, año en que la Electrificadora del Caribe inició su operación, encontró todo: redes, subestaciones, postes, medidores, alumbrado, parque automotor y plantas operativas, entre otros;  por lo que no hubo inversión por parte de la entonces principiante empresa, como no la ha habido en esta casi veintena de años. Encontró redes de cobre que pronto convirtió en aluminio para economizar costos, por cierto, vale preguntar dónde fue a parar todo ese cobre, quizás a  España como nuestro oro y la plata desde antaño.

La tercerización de la prestación del servicio relegó a los empleados de planta, de allí que el 95% de los trabajadores hoy sean contratistas, ahorrándose así: prestaciones sociales, pagos parafiscales y todos aquellos auxilios que la extinta Electrificadora del Atlántico S.A.  otorgaba a sus empleados. Suprimieron  los generadores y turbinas de energías en las plantas de operación y  favorecieron la compra de energía  a Corelca para su distribución, lo cual se traduce evidentemente en la secuencia de políticas de austeridad.

Antes, la ciudad contaba con carros tipo bombero para el mantenimiento de las redes afectadas por el salitre que azota la región durante épocas secas; éstos automotores lavaban los trasformadores y aisladores  para prevenir  los apagones durante el invierno. Hoy no existen ni los camiones ni los mantenimientos, nótese allí otro medio de racionalización de la timadora empresa que por ende causa los reiterados apagones cuando llueve.

Aunado a lo anterior, las atribuciones conferidas a Electricaribe que multa abusivamente a los usuarios sin control y sí con el beneplácito de la también subordinada Superintendencia de Servicios Públicos, lo que configura excesivos e ilegítimos ingresos a los que usted en su ventrílocuo tampoco se refirió.

Sepa también que aquí cambian permanentemente los medidores, los cuales ya no se venden sino que los alquilan vitaliciamente a los usuarios, obligándonos de por vida a pagar un medidor que pudiéramos  costear en su totalidad en uno  o dos años. Nos aproximan los centavos excedentes de cada peso en un vivaz ajuste, vaya uno a saber cuánto representan esos centavos entre millones de usuarios.

Lo anterior argumenta un verdadero debate que atienda de manera integral la problemática y no las fórmulas simplistas como paños de agua tibia que trajo en su fugaz visita. No existe posibilidad que Electricaribe presente déficit por el no pago, menos aun cuando aquí suspenden el servicio con una sola factura en mora.

Las trampas de las empresas españolas son legendarias  e infortunadas para nosotros,  como desde época de la colonia cuando los españoles usufructuaron nuestras  riquezas hace quinientos años y después en la Gran Colombia con la avenencia como ahora de los mercantilistas  funcionarios capitalinos.

Sr. Ministro, usted no convenció. Dejó un cráter mayor al que encontró. Aquí ya no “comemos” de acento fino ni de “cantado” burgués; y no “copiamos” al autoritarismo burócrata bogotano. Presagio una inevitable desobediencia o sublevación que estimo su pignorada conciencia y la de los comisionados de la CREG tendrán que cargar. Con su consentimiento a Electricaribe envía un mensaje equivocado a la sociedad, del todo vale y el pueblo paga.

Pásese por donde el  Presidente para que le explique que los mala paga de la costa lo reeligieron y usted tiene empleo de Ministro gracias a nosotros y no a los españoles, que las medidas represivas proferidas por el CREG de incremento de tarifa y su actitud aduladora contravienen los esfuerzos de la gestión del gobierno que usted representa por erradicar la pobreza, el primero de los objetivos de desarrollo del milenio.

Empaque su discurso de los dientes de tiburón para la Superservicios, aquí todos sabemos que serán como siempre, de leche. No somos los ignorantes folclóricos que su alcurnia supone, cuyo formato pintoresco  han intentado endosar históricamente a nuestras expresiones culturales.

La incongruencia de sus actitudes  refrenda nuestro ideario,  que no existe voluntad de desterrar a Electricaribe por el desamparo que supone su insolvencia a quiénes de sus fortunas devengan. Y no  en referencia a sus empleados; sino a los políticos, periodistas y funcionarios que descaradamente resguardan, legislan y acallan a favor de la charlatana  empresa.

@soyjuanctorres – [email protected]

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