Unidad Investigativa

Publicado el Alberto Donadio

Magistrados que se dedican a la cátedra

Escribe NA:—

Reciba mi cordial saludo.

Nadie se ha detenido a cuestionar o denunciar la conducta reprochable de muchos funcionarios de la rama judicial: magistrados de las altas cortes y tribunales, jueces, fiscales y procuradores  prácticamente están dedicados a la cátedra universitaria, faltando a su obligación de administrar justicia, la cual dejan en manos de sus subalternos.

El estatuto de la administración de justicia, ley 270 de 1.996, artículo 151, parágrafo 2, autoriza a los funcionarios y empleados de la rama judicial para que ejerzan la docencia universitaria en materias jurídicas hasta por cinco horas a la semana. Sin embargo, hay funcionarios que desbordan este número de horas cátedra y permanecen ocupados en esta labor en las universidades. Algunos dictan clases en varias universidades de tiempo completo o son decanos de las facultades de derecho.

A lo anterior debe sumarse el tiempo que emplean en la preparación de clases, revisión de exámenes y trabajos y en los desplazamientos de sus residencias o trabajo a los establecimientos de educación superior y regreso.

Todo porque no existe un estricto control sobre ellos: llegan y se ausentan del trabajo a cualquier hora, o no van a laborar; se les ve haciendo compras, en peluquerías, gimnasios, viajando, jugando golf, tejo, cartas, ingiriendo licor y en almuerzos que se prolongan hasta las horas de la noche, etc. en horas de oficina y no pasa nada. Se conocen casos de funcionarios que nunca han dictado una sentencia. Que al momento de la posesión de su cargo lo recibieron al día y hoy está atrasado.

Magistrados de las altas cortes dictan conferencias en seminarios y congresos, organizados por universidades y tribunales del país, también lo hacen en el exterior, lo cual no es reprochable si se cuenta con el respectivo permiso para ausentarse de sus despachos, pero en muchos casos no lo solicitan, prevalidos en que están facultados para hacerlo. En postgrado un profesor dicta clases a un grupo de estudiantes ocho horas en un día y puede hacerlo a otros grupos durante varios días en la semana.

Esta conducta puede comprobarse solicitando a las facultades de derecho de cualquier universidad constancia del número de horas semanales dictadas por estos catedráticos, para demostrar que muchos están dedicados a la docencia y la actividad judicial la tienen descuidada. La tienen como un ingreso extra para su patrimonio.

Se debe hacerles un seguimiento de sus actividades fuera de sus oficinas en horario laborable y la hora de llegada y salida de sus despachos. Son contados los servidores judiciales que cumplen estrictamente con el horario de trabajo. La mayor parte del tiempo la emplean a la docencia, a mamar gallo y a organizar congresos, seminarios y otro tipo de eventos para cepillar a los altos funcionarios y lo que menos les interesa es la administración de justicia.

A esto se debe en buena parte la inoperancia de la justicia colombiana.   

Muchos éxitos en su labor periodística.

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