Por Santiago Botía. Representante estudiantil. Mi historia en el Colegio Bilingüe José Max León comenzó hace 7 años, en el momento en el que mis padres toman la decisión de matricularme para cursar cuarto de primaria. En aquel entonces tenía 10 años y, sin saberlo, acababa de comenzar a escribir el capítulo más inolvidable de…
Mi historia en el Colegio Bilingüe José Max León comenzó hace 7 años, en el momento en el que mis padres toman la decisión de matricularme para cursar cuarto de primaria.
En aquel entonces tenía 10 años y, sin saberlo, acababa de comenzar a escribir el capítulo más inolvidable de mi vida, lleno de historias, aprendizajes, valores, amistades y crecimiento personal.
El primer día de clases
El estar en un nuevo ambiente, con todo lo que eso implica, me preocupaba de gran manera. Sin embargo, el recibimiento tan caluroso de las directivas, los profesores y por supuesto mis compañeros, a quienes más tarde comencé a llamar amigos, me impresionó e impactó de sobremanera. Ese fue el primer indicio de que había llegado al lugar indicado.
El ingreso al CBJML no lo hice solo, pues me matriculé junto a mi hermana mayor quien entró a noveno grado. Naturalmente, a ella, el cambio de colegio le preocupaba más, pues al entrar a un curso mucho mayor, ella suponía que los grupos de amistades iban a estar más marcados y que su integración iba a ser mucho más compleja.
Pero ella, al igual que yo, fue recibida por personas sumamente calurosas y humanas, a las cuales, 4 años después sigue recordando y apreciando con mucho cariño.
A lo largo de los años, las dinámicas dentro del colegio me hacían entender cada vez más que yo no estaba estudiando en un lugar normal, sino que era todo lo contrario, mi colegio era uno muy especial.
Un colegio para la vida
Comprendí entonces, que todo ese cariño humano que recibimos junto con mi hermana en nuestro primer año no era gratuito, sino que era reflejo de lo que el colegio realmente enseña a sus alumnos: humanidad.
En estos años he tenido la oportunidad de interactuar con muchas personas de distintos colegios y puedo decir, sin miedo a equivocarme, que lo que el Colegio Bilingüe José Max León nos enseña a cada uno de los estudiantes va mucho más allá de un aula de clase o de una simple nota.
Yo no hablo así de mi colegio bajo una perspectiva cegada por el amor que tengo hacia el mismo, sino que lo hago al entender todo lo que este dispone para la educación humana de calidad que enseña.
Evidencia de esto, son los programas institucionales con los que el colegio cuenta, tales como el programa SER o el CARE, programas cuyos propósitos son que los estudiantes nos sintamos seguros en nuestro segundo hogar y que, asimismo, sea de nuestro conocimiento las herramientas y procedimientos necesarios para combatir el acoso escolar.
Programas antibullying
Los programas SER y CARE nacen con el propósito de generar espacios seguros dentro del colegio para todos los estudiantes, resaltando y admirando las diferencias, los gustos o creencias y permitiendo que todos tengan una voz que realmente sea escuchada.
Ambas iniciativas no se quedan solo en el papel, sino que son trabajadas día tras día por parte del colegio y es por eso, y por muchas otras cosas, que el Colegio Bilingüe José Máx León es el primer colegio con un certificado Antibullying en Colombia. Y acá hay algo que quiero resaltar:
El colegio somos todos. Directivas, estudiantes, profesores, padres de familia y todos los actores que hacen que realmente vivamos en una comunidad, todos somos los que realmente hacemos colegio.
Este año fui elegido por mis compañeros para ser el representante de los estudiantes, cargo que asumo con mucho honor y por el cual agradezco la confianza que se me otorgó.
Este cargo lo desempeño con la responsabilidad propia de un estudiante leonista, pues ser el representante de todos los estudiantes del colegio lo amerita. Desde lo que he podido evidenciar día a día cómo representante, pero sobre todo como estudiante, es algo hermoso que tiene nuestro colegio: la cantidad de niños, niñas y jóvenes líderes, empoderados, críticos, empáticos, responsables y por supuesto, humanos.
La construcción de un legado
Esto evidencia que el proyecto institucional del CBJML realmente está funcionando y que el trabajo llevado a cabo por directivas, docentes, padres de familia y, por supuesto, estudiantes, si está construyendo un legado.
Mi colegio es el ejemplo claro de que la educación tiene el don más maravilloso de todos: humanizar para construir un mundo mejor.
Hoy estoy cursando grado undécimo y puedo decir, totalmente convencido, de que mi colegio es un colegio para la vida, que no solo enseña a ser bueno para las matemáticas o las ciencias, sino que realmente nos enseña a todos a cómo ser verdaderos seres humanos.
Este año voy a graduarme del colegio, lo que naturalmente me genera nostalgia y un poco de tristeza.
Sin embargo, estoy seguro de que cuando salga a la vida real, no dejaré jamás de ser un estudiante leonista, pues esa semilla que implantaron en mí y en todos mis compañeros, germinará y dará todos los frutos de una educación de calidad humana que resonará y me acompañará toda la vida.
Rompamos el silencio
Un esfuerzo innovador en el país, liderado por El Colegio Bilingüe José Max León y la Universidad EAN, en el que colegios, autoridades públicas, organizaciones sociales y aliados internacionales se articulan para actuar de forma proactiva frente al Bullying y el ciberacoso.
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