Umpalá

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Manifiesto por un golpe de estado (de aplicación inmediata) contra la Real Academia de la Lengua.

 

[email protected], los abajo firmantes (aunque nadie firme, qué lindas son las palabras como “firmantes” que ya vienen en inclusivo) decretamos hoy 23 de abril del 2020, año de la pandemia, la disolución de la Real Academia Española, conocida también como RAE.

Nada justifica en las actuales circunstancias (tampoco en las precedentes) la existencia de una institución que desde 1713 y bajo la consigna “Limpia, fija y da esplendor” (que parece sacada de una publicidad de lavaplatos o de esos limpiadores de cucharitas de plata que destruyen la piel de los empleados en las casas burguesas) se ha dedicado a coartar la libertad de uso, la vitalidad y la popularización de NUESTRO idioma.

De NUESTRA lengua.

LENGUA

Tal vez si la palabra “lengua” – que es músculo y vida y labios que se abren para hablar y amar y saliva de esa que no dejaremos de compartir -apareciera en el nombre oficial de la institución pensaríamos en decretar una disolución pacífica en lugar de anunciar este derrocamiento sin posibilidad de apelación.

Pero la palabras son Real, Academia y Española.

Academia” en lugar de “Colectivo” , ahora que los tiempos han cambiado y es inimaginable que el idioma sea un código dictado por un comité y no un saber que construimos entre todas y todos ([email protected], todes).

Real” cuando los veinte países en los que nuestra lengua es idioma oficial son democracias y sólo uno tiene un rey, lejos de ser reconocido unánimemente por su propio pueblo.

Real” en homenaje a una Corona corrupta (valga la redundancia) que robó nuestro pasado y empeñó nuestro futuro.

Real” dos siglos después de nuestras independencias que pagamos con sangre.

Real” cuando todo mundo sabe que el equipo del pueblo es el Atlético.

Y “Española”

Española” cuando ni en España le llaman así a lo que hablamos, cuando al interior de la República, porque hay que ser franquista para llamarla de otra forma, coexisten el vasco y el catalán, el gallego y el occitano.

Eso. Ni siquiera hablamos español, y viéndolo bien, llamarlo castellano es otro exabrupto, porque esa lengua que se impuso arrancando lenguas en sentido literal y figurado, es ahora nuestra y no de la extinta corona de Castilla.

Porque de los cerca de quinientos millones de personas que hablan ese idioma, más de cuatroicentos están al occidente del Atlantico, porque los conquistadores no se lo llevaron de regreso, porque durante cinco siglos lo hemos cultivado y enriquecido, porque las lenguas coloniales deben pertenecer a los pueblos que las sufrieron, y eso paga apenas un poquito de las deudas que dejó la expansión colonial.

Considerando entonces:

  • Que en 1994 la RAE mató la letra CH dando un duro golpe a los aportes de las lenguas indígenas.

  • Que de las 474 personas que han pasado por las sillas de la institución , sólo 11 han sido mujeres y aún así la institución tiene el descaro de descalificar el uso del lenguaje inclusivo.

  • Que entre sus miembros actuales, ninguno menor de cincuenta años, están incluídos dos reaaccionarios incurables, y columnistas de la revista ÑéÑéÑé como Mario Vargas Llosa y Arturo Pérez Reverté

  • Que una Academia (ni hablemos de una “real”) es completamente innecesaria para la vitalidad y vigencia de un idioma y la mejor prueba es que el inglés nunca la ha tenido.

SE DECRETA:

Artículo Primero :

Ya que somos mayoría, el idioma de Cervantes y García Márquez, de Storni, Pizarnik y Gabriela Mistral, de Paz y Cortázar, de Borges excepto cuando escribía en Inglés, los mestizos y mestizas desde mucho más al norte del Río Grande hasta donde la Patagonia se vuelve del todo hielo, accesoriamente hablado en una parte de la península ibérica, se denominará Latinoamericano, al menos hasta que (todos y todas sabemos que eso ocurrirá más temprano que tarde) este gran pedazo de tierra llamado América recupere su o sus nombres ancestrales.

Artículo Segundo:

Citar a la RAE a la hora de definir una palabra será visto como un acto de sumisión monarquista, arrodillamiento colonial y sobre todo pésimo gusto.

Artículo Tercero:

A partir del 23 de Abril a la medianoche, la RAE pierde toda potestad para determinar la utilización correcta o incorrecta de palabras, estructuras y expresiones. Será el uso, y no una autoridad suprema, patriarcal y autoelegida, quien determine lo que puede o no ser dicho, lo que de facto, quiere decir que toda expresión es válida y potencialmente estética.

Artículo Cuarto:

Todo lo expuesto anteriormente es válido para las otras veinte instituciones miembras de la Asociación de Academias de la Lengua Española, y el desacato a su autoridad será igualmente válido a partir de este momento.

Artículo Cuarto:

El día que el Coronavirus permita que la RAE vuelva a reunirse, deberá hacerlo para anunciar su disolución y la aceptación de todos y cada uno de los puntos que componen este manifiesto.

Hubiéramos marchado sobre Madrid para notificarles en persona este manifesto, pero desafortunadamente, también estamos [email protected], confinades.confinados y confinadas, todos y todas.

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