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Las razones de Rajoy

El artículo aparecido en el diario El Tiempo llevaba como título “Las razones del presidente Rajoy para no exigirles* visa a colombianos”. Habría sido más afortunado llamarlo “Las razones que NOS DIO Rajoy para no exigirle visa a los colombianos ”, porque entre lo que el jefe gobierno de español dijo, que suena tan bonito, y las razones verdaderas hay un oceáno. Atlántico.
Primero porque el PP, partido al que pertenece Rajoy, no supo oponerse en su momento a la imposición del visado. En esa ocasión se limitó a decir que “No sería conveniente ir en contra de la posición europea”. Es decir “Yo no quisiera, pero qué le vamos a hacer”.
Como no es Rajoy quien decide, sino el Parlamento Europeo en el cual España ni siquiera tiene el 10% de las curules, esta vez dirá lo mismo “No sería conveniente ir en contra de la posición europea”. Y luego “Yo quisiera quitarles la exigencia de visa, pero qué le vamos a hacer”.
Es decir, Rajoy no dijo más que palabras lindas, desconectadas de toda posible aplicación en la práctica.
Es decir, Rajoy dijo que iba a pedir lo que sabe que no le van a dar.
Es decir, Rajoy, no dijo nada.
Pero nos pusimos contentos, porque nos quedó la impresión de que se puede, y de que de todas maneras Rajoy nos quiere y nos admira: colombianos y peruanos, hijos de España.

Esas fueron las razones que Rajoy nos dijo.

Las razones de Rajoy son otras.

Desde un punto de vista moral, la exigencia de la visa a los colombianos nunca estuvo justificada. No sólo porque atenta contra el principio de libertad de movimiento e instalación que hace parte de los Derechos Humanos sino porque ignora la ligera relación de causalidad entre el hecho de que Colombia sea un país pobre y España un país rico.
Como buena parte de los países europeos que ahora se quejan de la migración económica el flujo humano sigue el flujo de los capitales llevados durante la Colonia. Esa es la razón por la que los latinoamericanos migran a España, los hindús a Inglaterra, los libios y somaliés a Italia y los cameruneses y sengealeses a Francia.
La facilidad de llegar a una tierra en la que al menos se conoce el idioma es apenas un corolario, no hay que olvidar que esa lengua fue impuesta por la fuerza, por motivos económicos y con la consecuencia de la eliminación brutal de las lenguas pre-existentes.
Sin justificación moral para pedir la visa, quedaba la justificación logística : “Son muy pobres, si los dejamos sin visa vendrán todos”, pero en una década esa justificación ha perdido su peso y más aún en el caso ibérico. Luego del fracaso de la economía española durante los años de los gobiernos de derechas, los latinoamericanos están regresando a sus países o emigrando a otros destinos europeos. La inmigración económica a España ha terminado.

En cambio, un buen clima para las inversiones españolas es necesario. Acá.

Y ahí, el anuncio de Rajoy, aunque estéril, funciona bien. ¿Cómo no abrirle las puertas a las inversiones de un país que hace tanto por liberarnos de la imposición de la visa?.

Pero España no hace nada. No puede. Y sabe que no puede.

Pero puede.

Lo pensé este mediodía mientras me duchaba, cosa que prueba que a veces vale la pena ducharse. Si la exención de visa es una decisión europea, la expedición de las visas es un procedimeinto en el que cada país goza de completa autonomía.
Así que, señor Rajoy, si usted ha sido sincero en su discurso, si realmente cree en esos lazos de amistad histórica, en esa cooperación en términos de igualdad, basta que dé a su Ministro de Relaciones Exteriores la orden de transmitir al consulado español en Colombia, la siguiente consigna:
“Sírvase otorgar la visa de turista a todo ciudadano colombiano que la solicite siempre y cuando cumpla los requisitos legales”.
Es decir un pasaje, un seguro de viaje y tres fotos.

Yo no dudo de la sinceridad del señor Rajoy. Nos vemos en la Puerta del Sol o en el moumento a Cervantes. O mejor en Chueca. Me traen chocoramos.

*(sick)
En Twitter: @r_abdahllah

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