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Cartas desde París en Cuarentena. Día 42

Abril 26

Ayer, en una plaza del distrito. 18 alguien sacó un parlante por la ventana y puso una canción que decía “Déjenme bailar”:

Vivo del amor y de la danza

Vivo como si estuviera de vacaciones
Vivo como si fuera eterna
Como si las noticias no hablaran de problemas”

Y la gente se puso a bailar en la calle, una canción que tiene cuarenta años funcionaba como un himno, tal vez se convierta en dos semanas en el himno del desconfinamiento, pero la gente parecía un grupo de malcriados que bailaban no por sentirse libres sino por puro capricho.

Eso mató en el acto la poesía.

La policía, por su parte, mató el acto. Fue por las buenas, porque una cosa es la irresponsabilidad de los blancos que bailan escuchando Dalida y otra las de los negros que bailan escuchando hip hop, caso en el cual hubieran sido necesarios los lacrimógenos y las balas de goma.

La gente se fue a casa. Muy bien que se fueran. Muy mal que la única rebeldía de la que fueron capaces fuera tres minutos de danza que seguro dejarán a varios de los bailadores en cuidados intensivos en un par de semanas, cuando ya todo mundo estará afuera.

Una foto que circula en estos días muestras las calles del Barrio Latino de París, el 11 de mayo de 1968, luego de la “Noche de las Barricadas”.

El 11 de mayo es la fecha que las autoridades francesas han anunciado como comienzo del desconfinamiento, a partir de ese día se abrirán los primeros comercios y escuelas y a partir del 25 todas las niñas y niños estarán en clase. Bueno, no todos. Será voluntario pero hay que reabrirlas porque la escuela es obligatorio. Entonces irán pero con horarios separados, en grupos pequeños. En ninguna parte se ha hablado de contratar nuevos profesores pero hoy se supo que el Consejo Científico, nombrado por el presidente Emmanuel Macron, había explícitamente recomendado que las escuelas siguieran cerradas hasta el comienzo del próximo año lectivo, en septiembre. El argumento de la ciencia es que todavía no sabemos lo suficiente sobre el papel de los menores en la transmisión del virus.

El argumento del gobierno es la economía.

El riesgo es muy alto pero si los niños y niñas no van a la escuela, los papás y las mamás no pueden ir a trabajar, y cada día los accionarios de las grandes empresas están perdiendo un montón de plata por esta pandemia que logró la huelga general que los sindicatos no logran convocar hace tiempo.

Excepto que esta vez en la mesa de negociación están en un lado los empresarios y en la otra el virus.

En un lado la Plaga, en la otra el COVID.

En el momento en el que nos damos cuenta que al viejo mundo le falta un empujoncito para desmoronarse, vamos a unirnos todos y todas no para esa patada final sino para evitar que se caiga.

Uno de los riesgos es que , a cambio de volver a la vida de antes, aceptemos todas las condiciones, sin rechistar, sin alegar, sin salir a la calle en el sentido protesta porque las protestas de todas maneras estarán prohibidas y supongo que aprovechando la coyuntura seguirán estándolo mucho después de que hayan regresado los conciertos y las fiestas al aire libre y los desfiles patrióticos y los partidos de fútbol.

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