Umpalá

Publicado el

Cartas desde París en Cincuentena: Día 57 / Día -1

Mayo 10

Medianoche.

Tanto imaginamos este momento. Hace dos meses creo que nos dijimos «Cuando todo esto termine, saldremos a bailar, vamos a recuperar la primavera que nos robó esta vuelta del destino».

 

O algo así. Algo falsamente poético.

Falsamente platónico.

Los primeros días eran así, un lirismo poco original a partir de media docena de motivos, las flores que salían, el silencio de las calles, el baile en las calles del día que llegará el final. Las orgías que había que ir organizando porque en alguna parte leímos que tras las pestes había que organizar orgías.

Medianoche.

Desde este momento se puede salir sin autorización. Si los franceses tenían que buscar paralelos con los días que siguieron a la liberación, como colombiano me tocaba imaginarme años nuevos.

Hace cinco minutos yo tenía en la cabeza «Faltan cinco pa’ las doce»  y me decía que a las doce habría champaña y abrazos. Tal vez uvas y doce deseos.

En cambio llueve.

Se oyen bocinas lejanas, ni sombra de los aplausos de las ocho de la noche.  Los ruidos duran tres minutos y luego el ruido de la lluvia otra vez lo tapa todo.

Y ya no hay nada que festejar.

El aire huele a azufre y esa es la bienvenida a los nuevos tiempos que tanto esperamos.

 

Comentarios