Umpalá

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Cartas desde París en Cincuentena. Día 52

Mayo 5

Es extraño escribir el martes que el domingo estuve en la feria ambulante.

Aunque la feria esté cerrada y todos los días sean domingo.

La entrada de la feria está a 900 metros. Como el radio del círculo dentro del cual uno puede moverse es 1 kilómetro, eso me deja cien metros de feria.

La feria marca también el final de la ciudad, más allá hay un lago y luego empieza el bosque.

El perímetro del lago estaba marcado con cintas de esas que en las películas los forenses tienden para que la gente no entre en la escena del crimen.Tres policías motorizados patrullaban por los alrededores. No paraban a nadie, excepto a un repartidor en bicicleta, al que dejaron seguir sin multar.

En el hueco formado por las raíces de un árbol había un zapato. Como si la historia de Cenicienta se hubiera cruzado con la de Alicia.

Como si ese zapato, era de hombre pero qué más da, fuera la huella de que por ahí entró alguien persiguiendo un conejo y cayó y cayó y cayó tanto que tuvo tiempo de pensar.

Más allá de la reja que encierra las caravanas de los foráneos, hay un un monstruo con los brazos hacia adelante, así como caminan los monstruos cuando acechan

Dos bicicletas de niño.

Y sonidos.

Como si fuera verdad que en medio de los remolques hay gente que está levantando los juegos.

Como si fuera verdad que la rueda va a comenzar a dar vueltas.

Como si fuera verdad que aquí habrá una feria y crispetas y algodones de azúcar y manzanas acarameladas de esas que nadie es capaz de tragarse enteras.

Y gritos en la montaña rusa, así sean gritos medio ahogados por los tapabocas, ya no estamos para ponernos exigentes.

Hubo una época en la que cada año la feria estaba tan llena que era imposible caminar.

Ahora todo está a medio comenzar.

Las películas de desastres siempre nos mostraron parques de diversión abandonados, la película que vivimos nos los muestra a medio construir.

En un sendero hay varios empaques de preservativos y varios preservativos usados.

«Señales de vida inteligente » me digo.

Y luego viene como esa admiración por esos amantes anónimos que se aventuraron en el bosque en pleno confinamiento.

Sin tapabocas, pero cuidándose, vea pues.

Una de las señales luminosas de la feria indica “Apertura el 26 de mayo” y me quedó pensando en por cuánto tiempo parpadeará, como un semáforo en rojo que una vez extinto dará vía libre para que el óxido y la hierba hagan su trabajo.

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