Tejiendo Naufragios

Publicado el Diego Niño

Vivir

Hacemos las cosas lo mejor posible. Dejamos de cometer los errores de la adolescencia y la juventud, pero no es suficiente: hay más piedras en el camino. Nos enamoramos por quinta vez de la persona equivocada. Le cerramos la puerta a quien nos podría rescatar del naufragio, empujados por los fracasos amorosos. Avanzamos en un cuarto en penumbra. Algunas veces abrimos los ojos para esquivar el obstáculo con el que nos hemos estrellado quince veces, pero los cerramos de nuevo porque somos incapaces de sostener los párpados. ¿Qué sería de la vida si avanzáramos con los ojos abiertos? ¿Tendría el mismo flow? Vivir es interrogar el silencio, arañar la soledad, arrastrar las esperanzas. Vivir es llenarse de dolores y experiencias. Vivir es celebrar, cantar, subir la montaña. Vivir es cumplir los sueños que no estaban en el cronograma. Vivir es dejarse llevar por el tiempo como el tronco que arrastra la corriente de un río embravecido. Vivir es naufragar, llegar a la orilla y lanzarse al mar una vez más. Vivir es contemplar el atardecer cuando todos corren. Vivir es trazar ecuaciones en el tablero, inventar historias, digitar números, hacer arqueo de caja, diseñar puentes, cuidar casas, lavar platos. Vivir es amar a la familia y los amigos hasta las últimas consecuencias. Vivir es enamorarse de una mujer que encontró en la universidad Nacional una tarde de febrero. Vivir es escribir en el blog. Vivir es leer estas palabras, cerrar la página y continuar con la rutina.

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