Reseña de la novela El lugar de los descarnados de Alejandro Estivill. Nueve editores, 2021.

La prosa de Estivill es abundante y generosa. Con ella construye escenarios y personajes con un arsenal de detalles, sonidos, olores, picos y hondonadas que llevan al lector a una suerte de jungla. Pero no es la selva a la que asistimos en la novela, sino a Ciudad de México con toda su pobreza, sus injusticias y desigualdades; con toda su violencia y su corrupción.

El gancho de la novela es el suicidio de un joven en una estación de metro. O lo que parece un suicidio, porque sospechamos que hay algo más en el canto de la cabuya.

La hermana Tomasa describe la desgracia con acierto:

Lo jurarías. Tú asegurarías que lo miraste y que rezaste por él. Esa forma tan rara que tienes de estar donde no debes y captar lo que no es para ti. Te pienso siempre atrapada por los líos. Viendo donde los demás no suponemos que debe dirigirse la mirada… Lo encontraste. Tus ojos se fueron al hoyo. Se fueron con él. Sin gritos…
¡Pafff! Horrible. ¡Paff!
Un suicidio.
Yo sí vi el zapato. Volaba de regreso al andén, queriendo caminar. Tú viste otras cosas porque sabes mirar distinto, desde muy adentro. Su calzado, en cambio, rodó, rodó, rodó, entre varios escamados que regresaban con terror ante un posible fantasma. Ese zapato murió. Finalmente… Se quedó quieto. Como arrepentido. El muchacho, bajo las llantas del tren, murió igual.

Ese suicidio une el destino de la hermana Tomasa con el del agente Salvador López Peón. Pero Estivill no toma la ruta fácil de irse de frente con la intriga y la tensión, propias del género. Él prefiere construir los personajes desde las raíces genéticas y familiares. Finalmente nuestras vidas se vienen construyendo desde que los abuelos engendraron a nuestros padres en un lugar y unas circunstancias que determinaron la vida de nuestros padres, quienes nos marcaron con sus personalidades y decisiones.

De esa manera vamos conociendo la vida oscura y compleja de López y Tomasa: sus gustos y sus secretos, sus pasos vanos y sus pasos esenciales. Hay algo curioso en su descripción y es que no tenemos la oportunidad de conocer sus sueños ni sus aspiraciones. Se tiene la sensación de que Tomasa y López no quisieran o no pudieran pensar en el futuro. Sólo existen en un presente empantanado de violencia o un pasado hundido en la pesadumbre.

El escenario se diluye en los destinos y circunstancias de los personajes, lo que considero un acierto porque no somos elementos aislados: somos nuestra carga genética y familiar sumada al entorno y a las circunstancias. En la novela, todo se funde en Violencia-Pobreza-Corrupción, trinidad regentada por el diputado y Mama Pi, dos polos que se complementa y se funden en un círculo vicioso en el que todos suben y bajan, entran y salen, corren o se dejan arrastrar. Todo sucede a la sombra de la campaña para el Senado en la que el diputado hace su mayor apuesta, la hermana Tomasa busca la verdad y Salvador serpenteaen las dos orillas. La novela, de esa manera, se transforma en una casa de puertas falsas, corredores oscuros, sótanos malolientes y ventanas enrejadas en la que entramos a empujones y de la que no salimos ilesos.

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