República de colores

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En sus propias palabras: Silvio Brito y su dinastía musical vallenata

En entrevista con los periodistas musicales Juan Carlos Piedrahita, de El Espectador, y Luisa Piñeros, de Radio Nacional de Colombia, el artista guajiro Silvio Brito habló sobre su trayectoria musical y reflexionó sobre el vallenato moderno.

Por Yanifre Romero, estudiante de Comunicación Social en la Universidad de Cartagena.

#EstudiantesReporteros*

Silvio Brito es un reconocido compositor y cantante de vallenato nacido en Pondorito, La Guajira. Aclamado como «la voz más clara» del género en Colombia.

Silvio Brito era guacharaquero y corista de la agrupación ‘Juventud Guajira’, en la que los cantantes líderes eran: Álvaro Gámez (‘Pondorito’, hoy su corista) y Luis Aquilino Gámez; el acordeonero fue Víctor Pantoja.

Su carrera musical a través del canto se consolidó a lo largo de varias etapas, en las que logró hacer pareja musical con diferentes compañeros como Osmel Meriño, Orangel ‘El Pangue’ Maestre, Ciro Meza, Nicolás Elías ‘Colacho’ Mendoza, Harold Rivera, Johnny Gámez y Nemer Tetay.

Son más de treinta producciones discográficas en las que se puede apreciar la trayectoria de este artista lleno de grandes éxitos como: ‘Llegaste a mí’, ‘El mocoso’, ‘Mi poema’, ‘En carne propia’, ‘Historia de amor’, ‘La diosa coronada’, ‘Pecadora’, ‘Fidelina’, ‘Compañero’, ‘Huellas de un recuerdo’, ‘El ángel del camino’, ‘Sobre mi vida y la tuya’, ‘A mis hijos porque’, ‘Tu eres el amor’, ‘Ausencia Sentimental’ (declarada como el himno del Festival Vallenato en el 2010).

Estas fueron las respuestas del Silvio Brito a Juan Carlos Piedrahita y Luisa Piñeros.

¿Qué caracteriza a los guajiros musicalmente?

Yo nací en un corregimiento que se llama «La duda», que pertenece al municipio de Tolteca. Nosotros somos gente que nos gusta mucho la música vallenata. Hay guajiros compositores y ejecutores de otro tipo de música, pero hay mucha música en nuestra Guajira y somos un departamento muy alegre y trabajador.

¿Por qué lo consideran como la voz más clara del vallenato?

Me he preocupado por una buena vocalización cuando grabo las canciones porque a la gente le gusta escuchar la propuesta de la canción. Hay que vocalizar bien para que nadie quede insatisfecho, para que la gente entienda cual es la temática.

¿Qué otras pasiones tiene además de la música?

La pesca es mi pasión desde muy pequeño. Me gustaba pescar con un amigo que era un año mayor que yo en una quebrada que había donde vivíamos. Desde ahí me apasioné por la pesca, donde me ha tocado vivir siempre he procurado pescar.

La pesca que yo hago es un poco más deportiva, por eso me gusta más pescar en el mar, es muy lindo y hay ejemplares muy hermosos. Aunque si se me ofrece, no tengo problema en pescar en un charco también.

Otra de mis pasiones es el fútbol. En mi niñez jugaba muy bien, un equipo de Valledupar se interesó por mí, pero mi papá no me dejó ir. En ese tiempo la gente era muy diferente, veían el fútbol como algo inoficioso, algo para solo divertirse o pasar el tiempo.

¿Cómo terminó en el mundo de la música?

La música la tenía en la casa. En La Guajira, «Los Brito» somos dinastía musical. Mi papá era cantante, yo me enamoré de su voz, quise ser músico gracias a él. Cuando él parrandeaba con sus amigos y cantaba, yo me quedaba mirándolo, me parecía que cantaba muy bien, se volvió mi ídolo. Y bueno, mi hijo Silvio también canta.

¿Es verdad que Escalona, Leandro Díaz y Jaime Molina lo amenazaron con que, si usted no llegaba a Valledupar y se radicaba con ellos, no lo iban apoyar o apadrinar?

No. En ese momento yo estaba con el grupo «Los Hermanos Meriño». Escalona, Leandro y Jaime eran mis amigos, se interesaron por mí e hicieron que me radicara para apoyarme.

Pero «Los Hermanos Meriño» no me quisieron acompañar a Valledupar, yo necesitaba salir y buscar otras plazas donde hubiese difusión para la música como artista, y allí encontré al «Pangue Maestre» y grabé con él.

¿En qué momento llegó usted por primera vez a Bogotá?

En Valledupar necesitaban una persona que llevara un enfermo a Bogotá, así que me atreví. Fue muy difícil ir a Bogotá, tener que tomar un teléfono por primera vez, en La Guajira ni siquiera había teléfonos, no los conocíamos.

Llegar allá no fue fácil, pero para ese tiempo ya cantaba y empecé a ganar dinero haciendo presentaciones en Bogotá. Allá conocí muchos amigos. Luego me regresé a La Guajira, pero dije: me quedo en Bogotá.

 ¿Qué sensación le genera entrar a un estudio?

Cuando uno va a grabar un disco de larga duración es una sensación hermosa. La música tiene su expresión, el vallenato habla muy bonito. Yo incursioné en esa época con canciones románticas, grabar una producción es una oportunidad que quizá nadie va a desperdiciar.

¿Cómo se vive una parranda vallenata?

Una parranda vallenata tiene todas las connotaciones. La parranda no es de tomar trago nada más, allí se dan muchas cosas. Dentro de una parranda podemos hacer una tertulia musical, puede salir un negocio, en fin, son múltiples aspectos que se viven en una parranda, por eso son tan contagiosas. Ahí es donde uno comienza, yo fui el más arriesgado, salía del pueblo, me iba a las ciudades, regresaba y tenía múltiples parrandas

¿Le gusta a lo que suena el vallenato actualmente?

No parece vallenato, no me llena. Todo lo que suene con acordeón no es vallenato, vallenato es el que lleva el marco de los aires: el paseo, el son, la puya y el merengue. Lo que hoy se toca no tiene ese ritmo, no es paseo, no es puya, no es son, entonces para mí no corresponde a vallenato.

¿Qué viene en camino?

No se están dando las condiciones. Para hacer un disco y distribuirlo se necesita una inversión muy grande de dinero. Las disqueras están difíciles, las ventas han cambiado, y prácticamente ya no es negocio la grabación. Nosotros quisiéramos hacerlo, pero tenemos esos inconvenientes.

**Silvio Brito estuvo en magazine tv «Cuarentena musical Pacífico y Caribe» (20 de mayo).

*El “Fondo Obeso-Coronel para reporteros en formación” ofrece un pequeño estímulo monetario a estudiantes de la asignatura de “Géneros periodísticos” o similares de facultades aliadas en distintas ciudades del país para que, con el apoyo del docente, escojan realizar piezas en temas de interés de la Fundación Color de Colombia. Si surten todo el proceso, el estímulo principal es la publicación. El Fondo rinde homenaje a dos ilustres hombres de letras de raza negra del siglo XIX colombiano, que hicieron periodismo: Candelario Obeso (1849-1884) y Juan Coronel (1868-1904), ambos de la Costa Caribe. Contacto: [email protected]

*** Trazador misional de esta publicación de Fundación Color de Colombia: Línea estratégica 4: Cultura, identidad y comunicaciones. Iniciativa 1: Periodismo cultural. Proyecto: Dinastías y leyendas musicales. 

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