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En sus propias palabras: Romualdo Brito y sus 1519 canciones de folclor vallenato

En entrevista con los periodistas musicales Juan Carlos Piedrahita, de El Espectador, y Luisa Piñeros, de Radio Nacional de Colombia, Romualdo Brito habló sobre su carrera musical y el mensaje detrás de sus canciones.

Por Salomé Franco, estudiante de Comunicación Social en la Universidad de Cartagena.

#EstudiantesReporteros*

Romualdo Brito, sobrino de Leandro Díaz, Adaníez Díaz y Luis Enrique Martínez, es un cantante vallenato nacido en «Treinta Tomarrazón», corregimiento de Riohacha, La Guajira.

Tiene una trayectoria de 45 años como compositor e intérprete de una gran cantidad de canciones que suenan en Colombia y a nivel internacional.

Con sus canciones pretende llamar la atención y dejar siempre mensajes de esperanza. Todas sus letras tienen un fin social. En los últimos meses ha estado escribiendo un libro en colaboración con otros artistas.

Planea retirarse de la música, pero no sin antes dejar un grupo musical que siga interpretando sus letras.

Estas fueron las palabras de Romualdo Brito a Juan Carlos Piedrahita y Luisa Piñeros. **

Alfredo Gutiérrez no creía que una persona tan joven tuviera tantas canciones bonitas y tanta radiografía de nuestro Caribe a través del vallenato. ¿Cómo es esa historia?

A mis 16 años me volé del colegio porque quería mostrarle algunas de mis canciones al maestro Alfredo Gutiérrez. Cuando yo llegué al lobby del hotel, el maestro Alfredo bajó corriendo y me dijo: «¿tú eres Romualdo Brito? A mí no me gusta que me mamen gallo», y no quiso creer que yo era Romualdo Brito.

Un tiempo después me encontré con él ya concursando en el Festival del Dividivi. Yo estaba concursando a nivel profesional y él fue jurado. Me abrazó y me dijo: «perdóname mijito, cómo iba a creer que un pelado así fuera compositor».

¿Cómo fue su infancia en La Guajira?

Mi niñez transcurrió en el campo, trabajando prácticamente al mismo nivel de una persona mayor. Yo me acogí en una familia totalmente musical. La ascendencia de mi papá y mi mamá son puros músicos y compositores. Todas las tardes los escuchaba cantar, charlar, contar historias. Desde muy niño heredé la música.

Sus tíos son nada menos que «Leandro Díaz y Luis Enrique Martínez». Sus apellidos tendrían que ser «Díaz Martínez» o «Díaz Pérez». ¿Cómo es esto?

Es que en La Guajira la gente tiene más como familia a los que vienen de parte de madre, pero cuando la mamá no es casada con el papá, se echan en el apellido de la mamá y no el del papá.

Mis abuelos eran Luis Guillermo Díaz de parte de padre, mi abuela de parte de madre era de apellido Pérez, pero mi abuela tampoco se había echado el apellido de su papá. Mi abuela debía ser «Martínez», o sea que ellos debían ser «Díaz Martínez» y no «Brito López».

¿Cuál fue la primera canción que compuso? ¿Qué recuerdos le trae?

Fue para un cumpleaños de mi mamá. Siempre en la casa me molestaban porque a mí no me gustaba el vallenato, pero ese día me dije: bueno, voy a hacer unas canciones para cantárselas. Hice cinco canciones en una mañana y las monté con mi tío Luis Enrique Martínez. En la noche las interpretamos con el negro Martínez, el hermano de Luis Enrique, y la verdad es que impresionamos mucho a todos los que estaban en la parranda.

Como al mes tuve la suerte de encontrarme con Lisandro Meza. Él no me conocía, pero lo saludé y le dije: «yo soy compositor». Lisandro dijo: «si es compositor cante pues», y le canté. Se emocionó, me abrazó y le entregué el casetico con las cinco canciones que yo tenía.

Como a los 40 días salió el LP de Lisandro, el título era una de las canciones que yo le había dado, «el Dios cantor», me grabó 3 canciones en el mismo disco. A partir de ahí empezó todo el mundo a pedirme música, y empezaron a grabar tanto que hoy en día ya me han grabado 1519 canciones.

¿Qué nos puede contar sobre «Esposa mía» y el «Santo cachón»?

«Esposa mía» es una vivencia muy personal que afortunadamente gustó en el corazón de la gente, no solamente en Colombia sino en otras partes del mundo. Y «Santo cachón» pienso que es de mis peores canciones, pero afortunadamente a la gente le gustó como por mamar gallo.

El nombre lo tomamos de un parque que hay en Barranquilla que se llama «parque del Sagrado Corazón de Jesús», pero el parque quedó abandonado y muchos enamorados iban a esconderse ahí, entonces le pusieron jocosamente «Parque del Santo Cachón».

En un libro que va a salir el año entrante, tendremos la historia de las 45 canciones más importantes que yo he hecho. Ese producto lo estamos haciendo con 32 cantantes en siete géneros musicales diferentes.

¿Dónde escribe sus canciones? ¿Tiene una libreta que lleva con sus 1500 canciones? ¿Cómo colecciona todo lo que va bajando de inspiración?

Al principio todo era de memoria, ya después la tecnología lo vuelve a uno perezoso. Mi hora para componer es las 4 de la madrugada o cuando voy viajando en los aviones, porque le tengo pánico viajar en avión, entonces para despreocuparme me pongo a hacer música. Yo creo que es mi refugio, ahí mato cualquier problema que tenga, todo termina haciendo música.

Ya soy un poquito más organizado, tengo más cuidado para componer, para no herir susceptibilidades de la gente, y siempre dejo como una ventanita de esperanza en cada una de las canciones por muy triste que sea.

En alguna oportunidad dijo que los compositores son de alguna manera como comunicadores y profesores. ¿Por qué hace usted esta comparación?

Cuando yo inicié era muy irresponsable para escribir, muy machista, le daba muy duro las mujeres en las canciones, pero después con la madurez uno entiende que debe tener mucho tacto, porque lo que uno escribe es algo que sigue mucha gente y a veces se identifican demasiado con lo que uno hace. Entonces hay que tener mucho cuidado para escribir porque cuando uno tiene tanta gente que lo sigue, puede influir en el comportamiento de otras personas.

¿Cómo era Diomedes Díaz desde la mirada de Romualdo?

Para mí Diomedes fue el tipo más grande que ha tenido el vallenato, una gran persona. Pienso que de todos los cantantes que he tratado, el más noble era Diomedes Díaz. Tuvimos muchas vivencias, me alcanzó a grabar 16 canciones, todas de gran aceptación.

Diomedes me grabó «Parranda, ron y mujer», con la que ganamos el Congo de oro en Barranquilla. También me grabó «La corté», «Así es la vida», «Mujereando», «La misma vaina» y «No tiene na’».

Siempre me invitaba a sus grabaciones, le colaboré mucho ayudándolo a seleccionar los discos dentro de su repertorio cuando iba a grabar. Con Diomedes tuve una gran amistad y fue para mí la pérdida más grande que ha tenido el folclor Vallenato.

En el 2015 publican un libro que se llama «Romualdo Brito, 40 años de vida artística». ¿Qué ha pasado en su vida cinco años después de este libro?

Me dediqué a hacer mucha música, a trabajar en producción, a mirar el mercado digital y ya pensando en un futuro, mirar cómo me retiro de la música. Estoy armando un grupo que se llama «La banda vallenata de Romualdo Brito». Vamos a ubicar dos cantantes jóvenes para que sigan cantando mis canciones en ese grupo.

¿Se arrepiente de alguna de esas 1519 canciones de su autoría?

Después de que salen las canciones empiezo a criticarme el por qué no hice esta otra cosa, que así hubiera quedado mejor. Soy mi peor crítico. Nunca estoy conforme con las cosas que hago, creo siempre que puedo hacer cosas mejores y pienso que todo lo que he hecho musicalmente tiene su fin social.

El 80% de las canciones que hago no son canciones que tienen que ver conmigo directamente, son cosas que veo y que creo que pueden ser importantes para hacer una canción, por eso he hecho música de protesta, canciones que realmente son cosas que veo que pasan y que se pueden cantar para llamar la atención y mejorar.

**Romualdo Brito estuvo en el magazine tv «Cuarentena musical Pacífico y Caribe» (27 de mayo).

*El “Fondo Obeso-Coronel para reporteros en formación” ofrece un pequeño estímulo monetario a estudiantes de la asignatura de “Géneros periodísticos” o similares de facultades aliadas en distintas ciudades del país para que, con el apoyo del docente, escojan realizar piezas en temas de interés de la Fundación Color de Colombia. Si surten todo el proceso, el estímulo principal es la publicación. El Fondo rinde homenaje a dos ilustres hombres de letras de raza negra del siglo XIX colombiano, que hicieron periodismo: Candelario Obeso (1849-1884) y Juan Coronel (1868-1904), ambos de la Costa Caribe. Contacto: [email protected].

*** Trazador misional de esta publicación de Fundación Color de Colombia: Línea estratégica 4: Cultura, identidad y comunicaciones. Iniciativa 1: Periodismo cultural. Proyecto: Dinastías y leyendas musicales.

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