República de colores

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Pablo Caballero: pintor pardo en la Expedición Botánica

Segunda entrega del historiador Sergio Solano que rescata la biografía del pintor al que no le permitieron crear una academia de pintura por su color de piel, antes de la independencia.

Por Sergio Paolo Solano, profesor de la Universidad de Cartagena

Pablo Caballero Pimientel (1732-1796), pintor, pardo de condición socio-racial y natural de Cartagena de Indias, trabajó un breve tiempo con el sabio José Celestino Mutis en la Expedición Botánica.

No trabajó más porque le resultaba muy costoso al sabio Mutis y Caballero ya estaba un poco mayor y solvente para seguir el ritmo de trabajo que exigía Mutis. Se desligaron del trabajo conjunto en buenos términos.

Vamos a dejar que nos hablen los propios protagonistas y testigos. Cuenta José Manuel Groot de Pablo Caballero:

“Hallándose dotado de gran facilidad para imitar fisionomías, se resolvió a hacer algunos retratos, que si bien de poco dibujo, de parecido excelente.

Con esto empezaron a ocuparlos todos; y como los dejaba tan semejantes, el hombre se halló bien pronto cargado de obras y con plata.

Con este aliciente y tal práctica, fue perfeccionándose hasta llegar a ser un buen dibujante y poder pintar cuadros con figuras.

Pablo Caballero tuvo un estilo suave y un colorido moderado y jugoso. Las figuras aéreas o nebulosas de sus fondos de gloria, son muy buenas.

Caballero hizo un retrato de Primo Groot, de medio cuerpo, al óleo, que conserva la familia, tan parecido cual si se hubiera sacado viendo el original o de alguna fotografía”

Pero pese a ser autodidacta, su formación estuvo lejos de ser totalmente empírica. En la representación que elevó a la Corona en 1792, Pablo Caballero expresó que:

“Una pasión decidida por la pintura le ha hecho dedicarse a ella desde niño con la mayor intención sin perdonar trabajo, costo, ni fatiga, estudiando no solo las reglas de este noble arte, sino también extenderse a adquirir en la Historia Sagrada y profana, y ciencias naturales, todo aquel complejo de conocimientos sin cuya noticia más se borra que se pinta por no alcanzar las proporciones y propiedad que hacen el encanto de los inteligentes”.

Collage Pablo Caballero b

Por nueva documentación ahora sabemos que la vinculación del pintor a la Expedición Botánica se debió a las gestiones del Antonio Caballero y Góngora, Arzobispo-Virrey del Nuevo Reino de Granada.

Pablo Caballero debió llegar a los talleres de dibujo de la Expedición Botánica a comienzos de 1785.

En misiva fechada en Mariquita, febrero 18 de 1785, Mutis mantenía informado a Caballero y Góngora en los siguientes términos:

El maestro Pablito viene muy fino y celebrando el enganche con términos que comprueban no ser incompatible todo el respeto debido al alto carácter de vuestra Excelencia con la dulzura de su afabilísimo trato. Ha reconocido mis láminas, y con aire de maestro y de pardo ladino, ha celebrado los progresos de su discípulo Rizo”.

La estadía de Pablo Caballero en la Expedición Botánica fue muy corta, pues apenas duró un mes. Las causas de su retiro las informó Mutis en carta fechada en Mariquita en marzo 18 de 1785:

Nuestro Pablo Caballero me ha dado cuatro láminas en todo un mes, dignas por cierto de ponerse entre cristales.

Por esta cuenta me daría dentro del año unas cincuenta, que sobre no sacarme del empeño, se hace insoportable este gasto.

Quisieron imitarle los antiguos pintores, y tuve que reconvenirlos, y en resultas me dieron láminas de dos días de trabajo con el estilo de Rizo, que llamo yo sublime, siendo superior á cuanto se puede emprender en esta clase de obras.

… Y como Pablo Caballero ganaba mucho más trabajando a ratos en su comodidad, ha sido imposible reducirlo al medio de un trabajo más sencillo.

Lo cierto es que en los términos experimentados es absolutamente gravoso, é inútil á la expedición”.

Es decir, según Mutis la salida de Caballero se debió a dos formas de entender las relaciones entre el trabajo, el uso del tiempo y la productividad:

Pablo Caballero venía de la tradición artesanal que no separaba el tiempo del trabajo del tiempo del ocio, y considerándose un artista creía que la contemplación e inspiración era parte esencial de su trabajo, y por tanto, no podía trabajar bajo presión y produciendo de forma continua.

Mutis tenía en cuenta la relación inversión en salario y productividad, y demandaba de sus pintores una continua elaboración de láminas, lo que a su vez implicaba separar el tiempo de trabajo del tiempo del ocio.

*Este artículo corresponde a la edición de un artículo académico del autor, que tendrá una tercera y última entrega.

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