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Obituario. Augusto Antonio Torres, el hombre de familia que dedicó su vida a la educación en Tumaco

Hace un año, el 15 de julio, Tumaco perdió a uno de sus más destacados y admirados docentes, que ejerció la vocación por 50 años.  Pionero del Instituto Técnico Industrial Nacional de Tumaco, fundó el Colegio Técnico Militar Almirante Tono, fue rector, director de núcleo y secretario de Educación de la ciudad. Homenaje.

Por Laura Cortez Palacios, reportera de Color de Colombia.

Profesor Augusto Antonio Torres Peñaloza, 1942-2021.

El profesor Augusto Antonio Torres Peñaloza nació en Nóvita, Chocó, el 7 de octubre de 1942, en el hogar amoroso de Francisco Torres y Celestina Peñaloza. Fue el segundo de siete hijos, cinco hombres y dos mujeres. Desde muy pequeño comenzó a trabajar vendiendo panela en el mercado o a orillas del río Istmina junto a sus hermanos para lograr salir adelante.

Realizó su educación primaria en la escuela de Nóvita y comenzó el bachillerato en el Instituto Integrado San Pablo Industrial de Istmina, Chocó, hasta noveno grado, donde siempre se destacó académicamente.

Al no tener el colegio de Istmina suficientes alumnos para iniciar el siguiente grado fue enviado a Zipaquirá, Cundinamarca, con algunos compañeros becados. Allí hizo el grado décimo en el Instituto Técnico Industrial y posteriormente realizó sus grados once y doce en el Instituto Técnico Industrial de Manizales.

Desde Manizales, en 1967, emprendería viaje para fundar, junto con William López y Tibor Komaromy, el Instituto Técnico Industrial Nacional de Tumaco.

El profesor Torres siempre fue apegado a su familia y le gustaba ayudar a los demás. Apoyó a sus hermanos menores Tarcilo  y Marco para que terminaran sus estudios en Tumaco. Su hermano Alfonso recuerda con cariño que lo apoyó en la búsqueda de empleo. “Fue un buen hermano, una persona que nos guió y nos dio un ejemplo de vida, era muy educado con sus padres”.

Fue en Tumaco donde Alfonso se estableció con ayuda de su hermano y conoció a Martha Cabezas, con quien sigue casado. Martha afirma que para ella “era un hermanito más. Nos dejó muchas enseñanzas, era muy humilde, honesto y un apoyo en todo lo que más podía”.

Vida laboral y familiar

En el Instituto Técnico Industrial Nacional de Tumaco se desempeñó como prefecto de talleres y siempre destacó por su carisma y elegancia. Saturnino Hurtado, amigo cercano y compañero de trabajo del profesor Torres, lo describe como un “un excelente profesor, sus alumnos lo admiraban y lo querían”. A pesar de que muchos de sus estudiantes eran mayores e incluso algunos tenían hijos, siempre lo respetaron por su forma de ser.

Sobresalió por ser un profesor disciplinado y perfeccionista, pero muy amable y alegre. En el año 1967 comenzó a trabajar en el Colegio Santa Teresita (conjuntamente con el Técnico Industrial Nacional) como profesor de educación física y luego de álgebra y trigonometría. En esta institución conoció a María de las Lajas Palma, se enamoraron y el 27 de diciembre de 1969 se casaron.

Profesor Augusto Antonio y su esposa, María de las Lajas Palma de Torres

Su esposa lo recuerda como un excelente cónyuge. “Siempre conversábamos y nos apoyamos en todo, incluso en los gastos, ya que yo también fui docente”. De esa manera construyeron su casa y moldearon su familia. Era un hombre detallista, nunca pasó un cumpleaños o fecha especial sin celebrarlo con su esposa e hijos y aunque no era perfecto, siempre dio lo mejor de sí, por lo que estuvo casado con su esposa por 52 años.

De su unión con María nacieron tres  hijos, a quienes amó y crió en valores: Karen, Ricardo y Maira. Fue un padre amoroso y comprensivo toda su vida, le gustaba jugar con los niños, en especial con Ricardo, que al ser el único varón fue elegido como futbolista de la familia, pues era su deporte favorito. María de las Lajas recuerda que en casa madrugaban para ver los partidos de Ricardo y también los de la Selección Colombia.

Aunque el deporte favorito del profesor Torres era el fútbol, en 1970 fue nombrado presidente de la Junta de baloncesto, ya que siempre trabajó en pro de los jóvenes. Su esposa recuerda que durante ese periodo realizaban partidos en el Coliseo del Pueblo y llevaban a Tumaco deportistas de “Ecuador, Pasto, Barbacoas, Buenaventura, Cali y Popayán.” Lo más importante para él no era que sus deportistas ganaran, sino que se divirtieran y entendieran el espíritu deportivo.

En 1974 viajó a Bogotá,  donde realizó un Curso de Nivelación y Actualización en Matemáticas y Física en la Universidad de la Salle. Su amor por las matemáticas lo llevó a dictar esta asignatura en el Colegio Santa Teresita, Liceo Nacional Max Seidel e Instituto Técnico Industrial, donde impactó la vida de sus estudiantes no solo en lo académico, sino también en asuntos personales.

En 1980 lo nombraron Gestor de Etapas de Profesionalización de Docentes, tiempo durante el cual apoyó a sus compañeros en sus procesos académicos y laborales y se comprometió para lograr mayor eficiencia en el sistema educativo de Tumaco. Posteriormente, en 1996 se desempeñó como gestor y profesor para el escalafón docente, un sistema que califica a los educadores de acuerdo con su experiencia, formación académica y competencias.

En 1988 se graduó como Licenciado en Comercio y Contaduría de la Universidad San Buenaventura de Cali. A pesar de tener una familia y un trabajo que le demandaban tiempo y dedicación, sacó adelante su carrera profesional gracias a su disciplina y amor por aprender.

En 1997 fue nombrado como Secretario de Educación Municipal de Tumaco, y por esta razón se retiró del Instituto Técnico Industrial Nacional de Tumaco. Luego fue Director de Núcleo Educativo y finalizó como rector en la Institución Educativa Tumac, donde se pensionó y se dedicó a fundar el Colegio Técnico Militar Almirante Tono en 2009.

Hasta su último aliento fue rector del Colegio Técnico Militar Almirante Tono, el único colegio militar de Tumaco, se interesó en la tecnología y desde 2010 implementó una plataforma virtual en la institución.

Gracias a su visión durante la pandemia del Covid-19 pudieron continuar las clases con normalidad y se realizaron todas las actividades académicas. Como rector, también pactó un convenio con el SENA para que sus estudiantes se gradúen con formación técnica, académica y militar.

Su familia lo recuerda

Karen, la primogénita de la familia, enfatiza que su padre fue un ejemplo para ella, un guerrero y luchador incansable. “Le gustaba ver el progreso de su gente, de su raza, tanto del Chocó como de Tumaco, especialmente de este último donde vivió la mayoría de su tiempo”.

La apoyó en su decisión de estudiar licenciatura en Biología y Química y posteriormente la acompañó a Ecuador donde se graduó en Medicina. Su padre fue el padre de sus hijas también, a quienes crió con amor, disciplina y dedicación desde que tenían 4 y 8 años.

Con la voz entrecortada, Karen afirma que el sueño de su padre era crear un centro médico ya que ella es médica, su hermana odontóloga y sus hijas también son estudiantes de las ciencias de la salud.

Profesor Antonio, su esposa María y sus tres hijos: Ricardo, Karen y Maira.

Para su hijo Ricardo, un prestigioso científico e investigador, el profesor Antonio fue un gran apoyo.  “Todo lo que he alcanzado en mi vida se lo debo a él”, afirma. Su padre siempre le enseñó con su ejemplo el valor del trabajo y que los sueños son posibles con esfuerzo y disciplina. En su vida aplica diariamente las lecciones de su padre: profesionalismo, puntualidad, pasión, rectitud y firmeza.

Recuerda con mucho cariño que en boca de su papá nunca escuchó una crítica mal intencionada o denigrante, siempre trataba de corregir con amor y paciencia con el ánimo de ayudar a mejorar.  Por eso sus palabras no generaban presión sino pasión.  De esa misma forma espera criar a sus hijos Samuel, de 6 años, y Mariangel, de 2 años.

Para Ricardo, la famosa frase “soy porque somos” de la filosofía Ubuntu es muy importante, pero en su vida la modifica para representar lo que significó su padre en su vida “soy porque él fue”. Según él, sus logros académicos y personales se los debe a sus padres ya que lo moldearon, dándoles libertad a él y a sus hermanas de estudiar lo que quisieran y privándose de algunas comodidades por pensar primero en sus hijos.

Maira, la hija menor, describe a su papá como un hombre “preocupado por la familia, nos daba consejos de vida, siempre alegre, chistoso, por ratos un poco malgeniado”, pero este temperamento relucía cuando las cosas no salían bien. Era un buen tío tanto para sus sobrinos de sangre como para sus sobrinos políticos.

Para sus nietas Ana Paula y Ana Gabriela fue su figura paterna, ya que de muy pequeñas perdieron a su papá. Ana Paula que hoy tiene 25 años y estudia medicina, recuerda a su abuelo Antonio como un hombre ejemplar. “Una nobleza única, una generosidad desbordada, una humildad sin igual, un ser humano muy noble, una inteligencia extraordinaria, siempre pensando en todo”, afirma estar eternamente agradecida por sus enseñanzas, sentido del humor y legado amoroso.

Por su parte, Ana Gabriela, de 21 años y estudiante de química farmacéutica afirma “mi abuelo Antonio, un hombre en todo el sentido de la palabra, de él aprendí tantas cosas valiosas, su disciplina lo destacaba en todo momento, su empeño por hacer las cosas correctas y honestas siempre fue su esencia”. Menciona que siempre recordará su sentido del humor y que atesorará en su corazón el gusto por la salsa y el baile que heredó de él.

Saturnino Hurtado, su amigo por muchos años, lo recuerda con su porte elegante . “Un hombre muy educado, muy formal, todos los que tuvimos el agrado de compartir con él tenemos unos gratos recuerdos”. Su compañero Carlos Palacios también lo recuerda con cariño, su amabilidad y sencillez siempre lo caracterizaron y después de trabajar juntos su relación fue cordial y amistosa.

El Colegio Técnico Militar Almirante Tono, en su página de Facebook realizó una publicación lamentando el fallecimiento del profesor Augusto Antonio Torres.   “En vida se destacó como un excelente ser humano y profesional, dedicado a fortalecer y apoyar los procesos de aprendizaje de nuestros niños y jóvenes del Pacífico Colombiano”.

Hacía tres años que el profesor Torres padecía enfermedad renal crónica, por lo que debía realizarse diálisis. Sin embargo, nunca perdió su sonrisa, su amabilidad ni el amor por sus familiares, alumnos y amigos. Estuvo hospitalizado desde el mes de abril, y su esposa, hijos, nietos y demás familiares lo acompañaron y demostraron su aprecio.

En los últimos meses siguió apoyando a la parroquia Catedral San Andrés, donde fue presidente de la junta de la Virgen del Carmen por 15 años, ya que era muy devoto y aún desde la clínica siguió siendo miembro activo de la junta, igual que su esposa.

Sus conocidos lo recuerdan como un ser humano excepcional. Un hombre recto, amable y bondadoso que dedicó su vida a mejorar el sistema educativo en Tumaco. Impactó positivamente en la vida de cientos de jóvenes, a quienes educó integralmente y también en la vida de sus compañeros de trabajo, quienes siempre se sintieron apoyados por él.

Nunca paró de capacitarse para mejorar la calidad de la educación en Tumaco. Por eso, el 26 de abril del 2021, poco tiempo antes de su partida, la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Javeriana le concedió un certificado por la realización del Diplomado: Control Social y Veeduría Ciudadana.

Las enseñanzas del profesor Augusto Antonio Torres no se limitaron a dictar las áreas de matemáticas o educación física.  Él transmitía valores a sus alumnos para que llegaran a ser personas integrales.  Su partida fue dolorosa, y la comunidad de Tumaco, sus alumnos, amigos y familia lo recuerdan y celebran su vida, esperando honrar su legado.

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