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Lua: modelo caleña en pasarela de Gucci en Roma

De Cali a Nueva York. Luisa Fernanda Arroyo Villareal cuenta su historia en el modelaje.

Por: Margarita Contreras y Andrea Sulbarán, estudiantes de Comunicación de la Universidad de la Sabana

“De chiquita no pensé en modelar. (…) Eso comenzó mucho después y caí como por coincidencia”, cuenta la caleña Luisa Fernanda Arroyo Villareal, más conocida como Lua, quien hoy en día se posiciona como una de las modelos colombianas más prometedoras a nivel internacional.

Antes de soñar con ser modelo, le gustaba pintar y, como muchas niñas, soñaba con ser diseñadora de moda.

Lua: Luisa Fernanda Arroyo Villareal

Entonces, ¿en qué momento el modelaje toca las puertas de tu vida?

“Mi primer acercamiento fue por una academia de modelaje que se
llamaba GBS, las iniciales de Grupo  Brain Storming. (…) Ellos hacen intercambios a diferentes partes del  mundo y yo inicialmente llegué allí porque me interesaba averiguar por  eso.

Ellos estaban abriendo la  academia y me invitaron un día a  hacer parte de una de las clases. Yo fui por curiosidad y me gustó por la  gente, era un buen parche, aparte  enseñaban idiomas… era bacano.

Pero luego me aburrí y me salí, hasta que hace dos años llegó la agencia
en la que estoy ahora, que en Colombia es Iris y aquí (en Nueva York) es New Icon.

Me contactaron por medio de un amigo que se llama Alexis García, que es el fotógrafo en  Iris Cali. Yo fui, hice la entrevista y luego firmé con ellos”.

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Sabemos que en Iris hay tres tipos de modalidades: eres talento, modelo comercial o exclusiva, y el proceso de cada persona es diferente, ¿cómo fue el tuyo?

“Al principio firmé el contrato de representación y como a los dos días me ofrecieron el contrato de exclusividad. Era la posibilidad de salir y tener la conexión con New Icon (agencia madre de Iris), fue muy rápido”.

¿Por qué eliges Lua como tu nombre artístico?

“Yo al principio lo puse en Instagram para crear el usuario. Es por Luisa, yo dije ´bueno, le quito las consonantes, pero Luia quedaba muy maluco` -se ríe-, entonces lo dejé Lua”.

Y es que al entrar a New Icon se le elige un nombre artístico a cada modelo y, para su suerte, a Pablo Anton (director de la agencia) se le hizo llamativo su nombre.

Ahora que llevas varios años de experiencia, ¿cuál dirías que es la mejor parte de ser modelo?

“Viajar si se tiene la posibilidad y conocer a las personas con las que uno trabaja. Por lo general se conoce a gente muy creativa, muy bonita y hay mucho que aprender de ellas y de los lugares”.

¿Y lo peor?

“Que como modelo se tienen que soportar varias cosas para poder continuar y poder estar en esto. Uno se tiene que atener a vainas como estar pelada, a uno le dan un pocket money, que es un dinero semanal, pero si no tienes trabajos lo suficientemente grandes vas a vivir del pocket y no siempre alcanza.

También si se tiene que vivir en un apartamento de modelos no siempre es lo más cómodo, estar lejos de la gente que uno conoce, de su familia, de su casa, en otro lugar…”.

Esa es una realidad que, precisamente, tuvo que enfrentar al inicio de la pandemia, pues se encontraba en Milán por la Semana de la Moda y, por supuesto, cancelaron todas las pasarelas.

De hecho, nos cuenta que gran parte del tiempo estuvo allí encerrada y casi no logra salir de la ciudad para devolverse a Nueva York.

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¿Cómo representas tú el orgullo de ser colombiana alrededor del mundo?

“La primera mujer que me vistió se llama Nay Mena, ella tiene una marca llamada Nay Moon y yo no he sido una persona que tenga mucha plata para invertir en ropa de diseñador. Ella es amiga de mi mamá y es alguien que nos dio muchísimas facilidades, pues mi mamá es diseñadora de accesorios entonces hacíamos intercambios y terminaba yo vistiéndome con su ropa los diciembres o cuando tenía ganas de estrenar.

Para mi primer trabajo internacional, que fue con Gucci, yo estaba preocupada porque yo decía ´juemadre, todos estos modelos europeos con sus pintas y yo con mi ropita`. Lo primero que hice fue ir donde Nay y con esa ropa me vestí en Roma.

Al respecto, Lua (quien aparece en Instagram como @lua.arv) tiene en sus
historias destacadas una denominada LA GENTE, que contiene diferentes marcas y emprendimientos colombianos de gente negra, de gente de su región, y exalta el trabajo de su madre con su tienda de accesorios @dorely.hechoamano. De hecho,  anhela seguir trabajando con su madre  y se visualiza así:

“Espero estar trabajando con Dorely hecho a mano y que esté reposicionada, generando los dólares -se ríe-, y que las dos podamos dedicarnos a esa empresa y construir cimientos… una casa, un lugar en el que podamos vivir, estar bien y echar raíces”.

Por supuesto, su marca preferida es Nay Moon, pero también le tiene mucho cariño a otras con las que ha trabajado:

“Una sesión que recuerdo mucho y siento que fue especial fue en Colombia, con una marca que se llama SUSSE lingerie. Yo estaba en un lugar emocional muy bacano, estaba recién llegada del trabajo en Roma y luego de eso me fui para Medellín como dos semanas.

Tenía dos trabajos allí y el booker de Iris me agendó una cantidad de fotos y editoriales, y en medio de eso conocí a Lina Munera. Ella me habló y me cayó muy bien, me dijo que tenía una marca de lencería por si quería hacer fotos, yo tenía ese horario apretadísimo, pero le dije ´dale, de una`”.

Estas fotos fueron el resultado de ese trabajo que surgió de forma tan espontánea:

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Tú eres un referente para los modelos colombianos, pues desfilaste para Gucci, ¿podrías contarnos de esa experiencia?

“Siento la necesidad antes de mencionar a una persona, que es muy especial y después de Nay fue la primera gran diseñadora que confío en mí… es Lia Samantha. En un Cali Afroshow ella estuvo invitada y yo estaba apenas empezando, yo no estaba en su pasarela, pero de un momento a otro cambiaron a los modelos y me escogió y resulté abriendo y cerrando la pasarela.

La verdad es que yo soy bajita, a comparación con muchas chicas que estaban allí, y en este trabajo se supone que si eres la más alta la hiciste. Lo que ella me dijo fue que le gusté y que no me preocupara por la altura, que lo
importante es la actitud. Fue muy especial”.

Lo anterior, atado a las marcas a las  cuales les tiene mucho cariño. Pero
volviendo a la pasarela de Gucci  Cruise 2020, de la cual formó parte, esto fue lo que nos contó:

“Gucci fue loquísimo porque yo nunca había viajado fuera del país entonces
viajar a Roma para trabajar con Gucci fue demasiado para procesar, yo me
defendía con el inglés y había modelos de muchas partes del mundo
entonces a todos nos tocaba hablar en inglés.

Yo llegué y tuve que hacer casting. Ellos le pagan un vuelo a todos los modelos para hacer el casting el primer día, allí te dicen si sí o si no, pero al segundo día te toca reconfirmar y un montón de modelos se fueron… yo los vi con sus maletas y fue como ´Dios mío, ¿qué es esto?`, porque es algo que uno no está acostumbrado a ver. Que una marca pague por que gente de cualquier lugar del mundo viaje a Roma y después devolverlos así como así.

Era como un miedo porque eran 7 días y el show era el último día, fue angustiante, pero emocionante al mismo tiempo porque estar allá ya era ganancia. Yo decía ´si me mandan para la casa, pues bueno porque ya llegué a Roma, aunque sea hice un casting para esta gente y saben que existo`”.

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Queremos hablar ahora un poco de tu cabello. Vimos en tu Instagram una publicación en la que dices que tu cabello es historia, orgullo y dignidad, ¿qué te llevó a cortártelo? y ¿cómo haces para volver a aceptarlo?

“Quería un cambio de estilo porque yo por mucho tiempo tuve trenzas, pero me cansé porque es mucho trabajo -se ríe-, entonces empecé a usar el afro, también me alisé el cabello y un día me hicieron unas trenzas muy pegadas y me miré al espejo y dije ´podría ser`. Le decía a mi mamá: ´mami, ¿será que me calveo?` y ella respondía ´ay no, ¿cómo se le ocurre?`”.

Hace un tiempo también entrevistamos a una modelo de Cartagena que se llama Geordette, ¿tú la conoces?

“¡Sí, claro!”.

Ella nos contaba que es difícil en ocasiones porque les ponen demasiados inconvenientes por ser de piel oscura, por tener el pelo bajito, entonces queremos saber ¿cómo ha sido esa experiencia para ti?

Lua

“Estando calva fue difícil conseguir trabajos acá en Nueva York, no entendí qué era lo que tenía que hacer. Ahorita que me dejé crecer el cabello he visto más movimiento, pero no sé si es porque la agencia ha cogido más fuerza o si es por el estilo”.

Finalmente, le preguntamos cómo se ve de aquí a 10 años y, además de trabajar fuertemente con la marca de accesorios de su mamá, esto fue lo que respondió:

“El modelaje podría ser algo al lado de Dorely Hecho A Mano, pues es algo que me gusta. Pero me gustaría que ese espacio de creación permanezca”.

*Trazador misional de esta publicación de Fundación Color de Colombia: Línea estratégica 3: Mercados inclusivos y desarrollo sostenible. Iniciativa: Consensos estratégicos para el desarrollo sostenible. Proyecto: Apoyo a industria de moda y confección en regiones afrocolombianas. 

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