El pálido punto azul
El pálido punto azul

 

Tengo la costumbre de mirar al cielo varias veces al día, tal vez buscando una respuesta a las cosas que ocurren en este mundo que no logro entender. La guerra que se vive en Oriente Medio, las familias destruidas por la falta de control de armas, la corrupción, la maldad, la violencia, la falta de solidaridad, entre muchas otras cosas que me afligen y me cuestionan.

Para esos momentos confusos de la vida siempre procuro traer a mi memoria una profunda y hermosa reflexión de Carl Sagan, astrónomo, activista y novelista estadunidense (1934-1996), la cual me ha servido, tal vez no como respuesta a todo lo que me aflige del mundo en que vivimos, pero si para acompañar esas tardes maravillosas viendo el cielo rojo despidiendo al sol o aquellas mañanas viendo las nubes formándose en una danza casi sublime y mágica en un cielo a veces azul, a veces en tonos grises, cambiante como la vida misma.

Esta hermosa reflexión nació una mañana de abril en 1990, cuando la sonda espacial Voyager 1 se preparaba para salir del sistema solar. Carl Sagan estaba atento observando las imágenes en las pantallas de la NASA, en Houston, Texas. Él les sugirió a los científicos que por una última vez hicieran girar la nave un poco más lejos, para tomar la foto más distante posible de nuestro planeta, en ese instante a 6 mil millones de kilómetros. En esa imagen él vería lo que tituló como “El pálido punto azul“.

“Desde este punto tan distante la Tierra puede carecer de un interés especial, pero para nosotros es diferente. Consideremos de nuevo ese punto: ¡Es nuestro hogar, eso somos nosotros! En él, todo aquel que quieres, todo aquel que conoces, todo aquel del que hayas oído hablar, todos los seres humanos que han existido, vivieron aquí sus vidas. El conjunto de nuestras alegrías y sufrimientos, miles de confiadas religiones, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de civilizaciones, cada rey y plebeyo, cada joven pareja enamorada, cada madre y padre, cada niño esperanzado, inventor o explorador, cada líder supremo, cada formador de moral, cada político corrupto, cada “super estrella”, cada líder supremo, cada santo y pecador en la historia de nuestra especie, vivió ahí, en esa mota de polvo suspendida en un rayo de sol. La tierra es un pequeñísimo escenario en una vasta e inmensa arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre derramados por todos esos generales y emperadores para que en gloria y triunfo pudieran convertirse en los amos momentáneos y soberbios de solo una fracción de un punto; piensa en las infinitas acciones crueles de los habitantes de esa pequeña parte hacia los casi indistinguibles habitantes de cualquier otra parte igual de pequeña. Piensa en la impaciencia por matarse los unos a los otros, en la frecuencia de sus mal entendidos, en lo fervientes que son sus oídos ante determinadas formas de pensar, lo necio de nuestras posturas, nuestra imaginada auto-importancia y la falsa ilusión de tener una posición privilegiada en el universo. Todas esas creencias son desafiadas por ese punto de luz pálida, por una mota solitaria que es nuestro planeta, flotando en esta inmensa y envolvente oscuridad cósmica. Piensa en nuestra propia oscuridad. En toda esta inmensa vastedad no hay ningún indicio de que la ayuda vendrá de algún sitio para salvarnos de nosotros mismos. La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora capaz de albergar la vida, y no hay ningún otro sitio, al menos en un futuro cercano, a donde nuestra especie pueda emigrar. ¿Visitar? si, establecerse, aún no. Nos guste o no, en este momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos. Se ha dicho que la astronomía es una experiencia de humildad, y yo añadiría que también forja el carácter. En mi opinión, no hay mejor demostración de la locura que es la soberbia humana que esta distante imagen de nuestro minúsculo mundo. Para mí, recalca la responsabilidad que tenemos de tratarnos los unos a los otros con más amabilidad y compasión, y de preservar y querer ese punto azul pálido, el único hogar que jamás hemos conocido.” 

¿No les parece que perdemos mucho el tiempo peleando por ideologías políticas, por quién pública más sátiras de uno u otro candidato, quién publica la mejor caricatura burlona del momento, quién toma la  mejor foto, quien consigue más likes, quien tiene más seguidores, quién tiene la razón, una competencia de egos desproporcionados, de competencias vacías, fanatismos exacerbados, de frivolidades, de minucias que no valen la pena?

“La vida es sólo un vistazo momentáneo de las maravillas de este asombroso universo” Carl Sagan

En Twitter @AndreaVillate

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