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Fanatismo Electoral

Fanatismo Electoral
Fanatismo Electoral

 

Todos nos quejamos de la corrupción en Colombia y de lo que hacen o dejan de hacer nuestros políticos. Nos indignamos cuando no cumplen lo que propusieron en época electoral y nos da coraje ver como abusan del poder, cuando los vemos durmiendo en las sesiones del congreso o cuando ni siquiera asisten al capitolio. No podemos olvidarnos que somos quienes los hemos puesto en ese cargo, y quienes les hemos permitido que hagan lo que quieran.

Es verdad que en Colombia tenemos una particularidad y es que, en todas las elecciones ya sean presidenciales, parlamentarias, de concejales y ediles o de alcaldes, nos ha tocado votar no por el mejor, sino por el menos malo. No hay opciones trasparentes que nos hagan decir: “este candidato me representa”. Simplemente es un voto de fe. Pero en temas de política no podemos dejarnos llevar por la ilusión.

Creo que precisamente el fanatismo nos tiene dónde estamos, y la culpa no es más que nuestra. Hemos sido partícipes de este fanatismo electoral. No hay que ir muy lejos. En redes sociales retuitean y postean todo cuanto escriben ciertos candidatos. Hay algunas personas que ya saben por quién votar, les hacen publicidad pero ni siquiera saben qué propuesta va a llevar a cabo su candidato en educación, empleo, salud, seguridad, economía, entre otros asuntos. No tenemos ni idea sobre lo que va a hacer nuestro candidato y ya les hacemos campaña.

Mesura es lo que necesitamos en estos momentos. Calmarnos, no dejarnos llevar por el grito de ANTICORRUPCION, que siendo honestos, es muy difícil erradicar de este país. Permitamos al menos que se esfuercen los candidatos en elaborar su plan de gobierno. Y nosotros, dediquémonos a analizar las propuestas concienzudamente, así digan que las marcan en piedra, y así no decepcionarnos los próximos 4 años.

Tenemos que tener en cuenta la hoja de vida del candidato, si ha participado en gobiernos anteriores, si ha estado involucrado en escándalos, si ha sido de esos candidatos volátiles que están siempre bajo el sol que más caliente. Ver cómo ha sobrellevado situaciones, que tan analítico es, qué opinión tienen sobre lo acontecido en el mundo, quiénes son los que lo rodean, cómo se desempeña ante la presión, cómo trata a sus subalternos, si es de esos que se la pasa echándole agua sucia a otros para sobresalir o es de esos que pone carita de bueno y se cuelga la medalla de lo último que hizo.

Tenemos que conocer a los candidatos, pero no lo que nos venden en sus campañas, sino leer noticias, libros que cuenten la historia de los últimos 30 años en el país que ahí figuran varios de esos nombres. Como dice Félix de Bedout en su perfil de Twitter, “No es que los políticos tengan mala memoria, es que conocen bien la mala memoria nuestra”. Por nuestra mala memoria es que estos políticos siguen atornillados en las sillas del congreso, o en diversos cargos públicos cuando deberían haberse jubilado hace años. Quien no conoce la historia está condenado a repetirla.

Ellos hablan de erradicar la corrupción y eso debe iniciar desde la campaña electoral. Todas las sedes de los candidatos a la presidencia, al concejo, al senado, a las alcaldías siempre están llenas de gente que trabajan ahí día y noche. A muchos de ellos no les pagan, pero estos “voluntarios” esperan que su candidato gane y les consiga una corbata en un puesto público, un deseo que tienen miles de colombianos.

Otra fuente de corrupción es el tema de las vallas de los candidatos que vemos en las calles. A veces el costo de la publicidad exterior no entra en las cuentas de gastos de la campaña, es decir, no esta registrado el costo de la valla porque fue un regalo que el publicista le ofreció al candidato. Y si al finalizar la campaña su político gana, esta agencia conseguirá futuros contratos para imprimir afiches, brochures, manejar la página web, publicar avisos en los periódicos, organizar eventos, etcétera.

Si me lanzara a la presidencia tendría una campaña sin gastar plata en afiches, en sedes, en botones, ni en eventos. Solo utilizaría internet y redes sociales para responder preguntas en tiempo real de la gente. Utilizaría los espacios legales de radio y televisión. Visitaría cada una de las ciudades para hablar con las personas usando lo que me alcance con el dinero legal de la campaña. No aceptaría donaciones de ninguna índole. Nada de una comitiva de asesores. Solo tendría un jefe de prensa, un asesor de campaña y un par de practicantes. No tendría escoltas y andaría en mi carro. No prepararía tamales ni buñuelos a cambio de votos. Seguramente, no llegaría muy lejos, pero no desperdiciaría dinero en afiches que terminan en la basura con tanta gente pasando situaciones de pobreza.

Mi propuesta bandera seria la reducción del sueldo de los congresistas a la mitad. Nada de carros blindados y escoltas. ¿No que ya estamos en la paz? Cada uno puede llegar en su carro a trabajar o en transporte público como lo hacen políticos en Canadá o Suecia. Ahí se ahorraría mucho dinero. Cada senador tendrá un jefe de prensa, un asesor, una secretaria y un practicante. Nada más. Quien tenga 3 fallas a las sesiones del congreso pierde su curul. Los congresistas pueden trabajar 4 años pero no pueden volver a lanzarse a menos que lo que propusieron en campaña lo hayan hecho realidad en un 80%. En salud lucharía incansablemente por que los recursos fueran a este rubro. Eso sería primordial, porque la salud es un derecho.

Muchos de nuestros candidatos hacen propuestas tan ambiguas, que no concretan nada pero que se leen bonito como por ejemplo: “mi propuesta será crear un país solidario, incluyente y de oportunidades” y ahí llegan los aplausos… y eso ¿en qué se traduce?,  ¿Dónde está el hecho concreto que convertirá al país en incluyente, solidario y de oportunidades? O “convertir a Colombia en la meca del emprendimiento en Latinoamérica y al agro en generador de riqueza y prosperidad” Pero vuelvo y pregunto: ¿Cómo? En campaña nos venden palabras bonitas, pero siempre esas propuestas deben ir acompañadas de un cómo.

Colombia necesita un gerente, una persona que sepa liderar equipos de trabajo, que tenga conocimiento del país, inteligencia ejecutiva y emocional, habilidades para la negociación, liderazgo, capacidad de delegar y de dar resultados. Que sus propuestas sean concretas y realistas.

Nosotros somos quienes le daremos el poder de conducir nuestro país por los próximos 4 años. Por eso es importante en este momento que inician las campañas políticas, tener calma, mesura, analizar cada propuesta y pensar que nuestra decisión es fundamental para el futuro del país.

Recordemos aquella frase célebre del escritor español Francisco de Quevedo:  “Nadie ofrece tanto como el que no va a cumplir.”

En Twitter: @ANDREAVILLATE

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