Suerte de carta a Fidel Cano Don Fidel: : La integridad no se negocia ni se lava de púrpura
Ya vimos las excusas públicas que seguramente vienen de un lugar honesto; ahora la pregunta es: ¿De qué manera viene la reparación para aquellas mujeres que tuvieron que salir despavoridas a razón del abuso de poder? El respaldo a la voz de Pilar Cuartas y de las cientos de mujeres que están levantando su palabra…
Don Fidel, leí el editorial oficial del periódico referente a la denuncia que hizo Pilar, así como el trino que le enviaste donde reconociste que aquello nunca debió haber sucedido.
I. De la escucha al resarcimiento: el testimonio de quien hizo camino a Don Fidel
Debo reconocer que gran parte de mi empoderamiento profesional, intelectual y activista se lo debo a este valioso espacio que he habitado durante años.
Siempre que he necesitado comunicarme contigo ha sido cordial, con la escucha activa; aunque no he tenido la oportunidad de interactuar personalmente, imagino la integridad de tus palabras desde la coherencia.
He aprendido en la distancia sobre tu trabajo y he admirado la capacidad que tienes siempre de poner la cara a las audiencias.
Me acerqué al periódico cuando ni siquiera había terminado los procesos para iniciar la educación superior, cargando apenas con una primaria y un bachillerato validado tras pasar por muchos colegios que no lograron enseñarme.
Tuve que hacer camino al andar, puntada a puntada, para convertirme en la periodista y educomunicadora que hoy soy. En ti encontré a un hombre de oídos abiertos y la posibilidad de ensanchar el eco de mi voz; recibí algunas jaladas de oreja y atravesé el miedo de perder los espacios ganados, ahí estuviste, dándome siempre la oportunidad de crecer.
Por eso hoy escribo desde mi lugar de escribidora; escribo para más que aleccionar y dar demandas éticas —que ojo, sí existen—, quiero anexionar.
Deseo entender qué viene, qué vamos a hacer para desaparecer el lavado púrpura de los medios.
Lo ocurrido en Caracol sirvió para que empezaran a abrirse muchas puertas y ventanas, revelando una verdad que ya no puede ocultarse. Ya vimos las excusas públicas; ahora la pregunta es: ¿De qué manera viene la reparación para aquellas mujeres que tuvieron que salir despavoridas a razón del abuso de poder, del acoso laboral y sexual en este #MeToo Colombia?
La gravedad de la situación alcanza niveles alarmantes cuando voces de impecable trayectoria periodística confirman la crisis estructural. “En El Espectador también acosan y tienen un protocolo poco riguroso, con falencias y que no saben aplicar. Revictimizan a quienes denuncian y las empujan a renunciar. Mi nombre es Pilar Cuartas Rodríguez, fui la primera ‘editora’ de género de un medio tradicional en Colombia (de El Espectador)”, escribió la periodista al iniciar su denuncia pública. Esta afirmación no es solo un testimonio; es una evidencia del fallo sistémico en la protección de quienes investigan y narran la realidad. El respaldo a la voz de Pilar y de las cientos de mujeres que están levantando su palabra como periodistas es innegociable. Su regreso y su florecimiento serían la prueba de que este diario transforma sus estructuras para que la integridad no sea un concepto abstracto.
II. El laberinto del deseo y la justicia estructural: Puta o no puta, mis derechos no se disputan
Como defensora de la sexoafectividad, me genera una profunda tristeza que estemos llegando a un punto donde las relaciones eróticas se vean mediadas por un punitivismo rígido. Sin embargo, entiendo que esta es la respuesta a décadas de una sordera histórica.
¿Por qué nos cuesta tanto entender la diferencia entre una mirada seductora y la imposición de poder que constituye el acoso?
Sé qué es el acoso, sé qué es la violencia sexual y conozco perfectamente cómo funcionan el abuso de poder y el acoso sexual como una dupla enloquecedora. Cuando decidí traer una versión de la Marcha de las Putas a Colombia fue muy difícil; al final del día encontré el camino de la mano de otras mujeres que en ese momento, al igual que yo, no formábamos parte de la línea feminista académica del país. Lo mío son principios; creo genuinamente en que tenemos derecho a vivir como mujeres putamente libres en todos los espacios y que, putas o no putas, nuestros derechos no se disputan.
Por eso hoy me sumo al grito de “Yo te creo, colega” y pregunto: ¿De qué manera va a haber resarcimiento para aquellas mujeres que han levantado la voz dentro del diario?
Como plantea Silvia Rivera Cusicanqui, debemos descolonizar nuestros gestos; no basta con el discurso, hay que practicar la coherencia. Desde el Feminismo Artesanal reivindicamos todas las formas de ser mujer: la precarizada, la neurodivergente, la afro, la trans, la creadora, la disidente.
Algunas personas dicen que no tengo autoridad para defender esto por ser una mujer liberal, de principios ácratas, que cree que cada mujer lleva dentro de sí una Puta Sagrada. Para mí, este es un concepto performático; una respuesta que resignifica una palabra usada históricamente para secundarizar a las mujeres en sus derechos y convertirlos en objeto de estigma. La mejora de nuestros protocolos no es un favor, es una necesidad para que la impunidad se detenga.
III. La ética del cuidado frente al deterioro de los vínculos eróticos
Me preocupa legítimamente el deterioro de las relaciones eróticas cuando la voluntad se confunde con el abuso de poder. Es una complejidad dolorosa: ¿cómo garantizar que ningún acosador quede impune sin que la “policía moral” invada nuestras libertades más íntimas?
Siguiendo la sabiduría de Lola Cendales, la educación popular y la educomunicación deben servir para reconstruir el tejido social desde el respeto; la transformación solo es real si nos permite aprender a relacionarnos desde la autonomía.
Las mujeres hemos pasado la mayor parte de nuestra vida cuidándonos de quienes dicen amarnos y de desconocidos que nos violentan. Al mismo tiempo, reconocemos que hay hombres con quienes quisiéramos acercarnos, el miedo es mutuo porque la historia del abuso nunca fue escuchada.
Ahora las relaciones están atravesadas por la sospecha. Esta búsqueda de los derechos sexoafectivos libres no puede estar por debajo del sufrimiento de millones de mujeres que fueron abusadas en silencio. El consentimiento es sencillo, un “no” debe ser suficiente sin importar el contexto previo. La zozobra del abuso sexual en la que viven tantas mujeres es una realidad que no admite matices complacientes.
¿Estamos listos para construir consensos claros donde el consentimiento sea la regla y la integridad sea el límite innegociable? La respuesta no puede ser el silencio ni la negación, debe ser la construcción de espacios donde la libertad no signifique vulnerabilidad.
IV. Mi fuerza tiene palabra: una apuesta por la reexistencia colectiva
Finalmente, quiero decirte, Don Fidel, que mi saber ya no es una intuición ni un presentimiento; es una comprensión que denuncia y anuncia. Como bien señala Maya Angelou: “Haz lo que puedas con lo que sabes y cuando sepas más, hazlo mejor”. Hoy sabemos más y por eso te demando, a ti y a toda la redacción, que este momento sea el motor de una reexistencia colectiva.
Deseo dejar clara mi admiración profunda por tu historia profesional y por el hombre encarnado en este tiempo; eres hijo de una época distinta que ha sabido abrir espacios para que las mujeres podamos reexistir. Cuestiono el lavado púrpura en cualquier escenario y por eso me animé a escribirte públicamente, como un ejercicio dialógico educomunicativo, no como un juicio ni una indagatoria, sino con genuinas reflexiones.
Sé que tienes la altura intelectual, ética y moral para los ejercicios ejecutivos necesarios; cuentas con oídos abiertos y un auténtico deseo de accionar. Conmigo no cuenten para descomplificar lo que es imposible: esto es multidimensional y atraviesa todas las realidades sociales.
¿Cómo equilibraremos nuestros derechos eróticos y amatorios con el derecho a una vida libre de violencia sin acudir siempre a lo punitivo? Muchos se escandalizan por la rigidez de las leyes actuales, esas normas no llegaron de la noche a la mañana; fueron décadas de silencios cómplices y de mirar hacia otro lado. La ley es rígida porque la realidad ha sido rígida.
No tengo idea de cómo resolveremos esto, lo que sé es que debemos iniciar hoy con demandas concretas, confiando en que el futuro será más amable y aprenderemos a equilibrar la balanza entre nuestros derechos afectivos y el derecho a vivir sin violencia machista.
Agradezco a la vida por la autoridad moral que me ha dado este proceso para escribir hoy desde adentro.
Este texto ha sido escrito de la mano de la Inteligencia Artificial en mi rol de escribidora, y me hago cargo de cada una de las palabras y conceptos aquí expresados.
Espero que esta carta toque el corazón de quienes la lean y abramos diálogos a la altura de nuestro tiempo.
Mar Candela
Periodista Para el desarrollo humano – Comunicadora para la vida y las resistencias. Edu comunicadora , Escribidora, disléxica , neuro divergente, Autista. madre. esposa ,Ama de casa . Ácrata
Quién propuso la iniciativa de Feminismo Artesanal – Expositora de opinión y este es un espacio de reflexiones desordenada con textos largos.
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