Mar Candela Castilla

Por: Mar Candela Castilla Edu-comunicadora y escribidora

Escribo desde la piel desde Feminismo Artesanal y la urgencia.

No me interesa posar de intelectual ni aparentar que he devorado bibliotecas enteras; lo poco que he podido indagar en medio de la vida y del “dios Tiempo” —ese que nos niega su beneplácito— me ha servido para poner sobre la mesa un tema que hoy quema: el nepotismo.

¿Realmente nos incomoda el nepotismo o solo nos molesta cuando no somos nosotros quienes repartimos los cargos?

Esta reflexión nace de la necesidad de rescatar la conversación del ruido mediático. Hablar de nepotismo se ha vuelto un griterío de redes sociales, cuando lo que necesitamos todas las personas es conciencia crítica y pensamiento situado. Es mi intención desglosar esta realidad con la filigrana que merece.

Aclaro desde el inicio : trabajar con la familia, los amigos y la gente de confianza es, en su raíz, un acto de supervivencia.

Si soy una funcionaria pública con responsabilidades de alta envergadura, lo mínimo es rodearme de personas en quienes confío.

La antropología y la sociología no mienten: el ser humano es gregario. Buscamos cuidarnos la espalda, necesitamos la mirada del que nos ama para sentirnos seguros en la batalla.

Entiendo profundamente a ese funcionario que busca gente cercana para confiarle su propia gestión; nadie desea trabajar con desconocidos cuando su propia cabeza está en juego.

Es una cuestión de simple supervivencia profesional y de salud: buscamos equipos que nos permitan mantener el cortisol en niveles bajos para poder operar con tranquilidad.

Trabajar con conocidos es una estrategia para reducir el estrés y garantizar la lealtad en entornos hostiles.

Eso es lógica humana; eso es coherencia vital.

Pierre Bourdieu (1986) explicó el capital social como ese tejido de relaciones que permite acceder a ciertos espacios. Sumo aquí la voz de Hannah Arendt, quien advirtió que el peligro surge cuando confundimos la “oikos” (el hogar) con la “polis” (lo público).

Lo que en casa es amor, en el Estado podría convertirse en un muro que excluye a todas las personas que no pertenecen al linaje.

¿En qué momento el círculo de seguridad se transforma en una barrera para el mérito ajeno?

La paradoja del “Cambio”: ¿Ética o hambre de poder?

El problema real radica en el riesgo de trabajar con personas cuya idoneidad sea inexistente.

Resulta preocupante que el Estado pueda convertirse en una bolsa de empleo personal. Esta práctica ha sido señalada históricamente en Colombia, la diferencia hoy es que el gobierno de Gustavo Petro Urrego llegó bajo la promesa de una ética distinta.

¿Y si el problema nunca fue el nepotismo de los otros sino no tener el poder propio para ejercerlo?

La historia reciente nos obliga a preguntarnos si la incomodidad de ayer era por la injusticia o por la exclusión del banquete. Se percibe una tendencia hacia la búsqueda de un poder absoluto que parece preferir la lealtad ciega sobre la competencia técnica. Contratar agentes sin experiencia podría interpretarse no como un acto de inclusión, sino como el deseo de rodearme de figuras obedientes; marionetas que no cuestionen el rumbo. Como sugería Virginia Woolf, para tener pensamiento propio se necesita independencia; la dependencia del favor estatal mata el juicio crítico.

Una cosa es buscar confianza para bajar el cortisol y otra muy distinta es buscar obediencia para armar una cofradía de intereses.

Los cuestionamientos públicos son contundentes y están documentados.

Se han conocido denuncias sobre familiares de altos mandos, como el caso de la Ministra del Trabajo, Gloria Inés Ramírez Ríos, cuyos hijos (Diego Alejandro Restrepo Ramírez y Álvaro Eduardo Restrepo Ramírez) han ocupado cargos en el Ministerio de Salud y la Unidad de Restitución de Tierras respectivamente. Así mismo, se ha reportado el vínculo de Vladimir Antonio Ginas Ulloa, hermano del Ministro de las Culturas, las Artes y los Saberes, Juan David Correa Ulloa, en entidades del sector público. El caso del maquillador y asesor de imagen de la primera dama Verónica Alcocer García, el señor Fadi Flórez, vinculado mediante contratos con ProColombia para acompañar comitivas oficiales, suma otra capa de duda sobre el uso de recursos públicos para fines del círculo íntimo. A esto se agregan las graves investigaciones por la gestión en la UNGRD, donde el manejo de recursos parece haber favorecido a redes de absoluta cercanía.

Cuando la “confianza” se traduce en clanes familiares o amigos personales manejando la chequera del Estado, la esperanza de transformación se resquebraja.

Investigadoras como Valentina Bustamante González han evidenciado cómo el favoritismo destruye la percepción de justicia. Cuando el afecto se usa presuntamente para blindar la mediocridad, el nepotismo deja de ser apoyo para transformarse en lo que la antropóloga Rita Segato define como una “cofradía”: un pacto de lealtad que opera al margen de la ética pública. Es ahí donde el ejercicio del poder degenera en una estructura que prioriza el interés privado sobre el bien común.

La Acracia y el fin de la excusa

Hoy la cívica consiste en indagar. La ignorancia es una decisión consciente. Tenemos herramientas para dejar de ser espectadores pasivos. Estudiar significa poner el deseo y la atención al servicio de algo valioso. Si estudiar se reduce a un trámite, perdemos la capacidad de razonar.

Invito a todas las personas a no quedarse con lo que escribo. Usen las herramientas, busquen a Bourdieu, a Segato, a Arendt, a Woolf. Hagamos un ejercicio de acracracia —ese orden que nace de la conciencia propia— para que el civismo sea una práctica diaria y situada. ¿Estamos dispuestos a cuestionar el poder incluso cuando es el poder por el que votamos?

Colofón

Como edu -comunicadora y escribidora, mi voz se planta firme: trabajar con allegados no constituye un delito por definición. Lo condenable es que esos afectos se utilicen presuntamente para afectar el erario o para anular la meritocracia. Una cosa es el instinto de supervivencia que busca paz mental; otra es la ambición que busca marionetas. Diferenciemos la confianza de la complicidad, porque de esa filigrana depende la salud de nuestra democracia.


Fuentes de consulta y soportes públicos:

  • SECOP II (Portal de Contratación Estatal): Registros de contratos de Fadi Flórez (vinculación ProColombia), Vladimir Antonio Ginas Ulloa y hermanos Restrepo Ramírez.
  • Declaraciones de Bienes y Rentas (Función Pública): Verificación de cargos ocupados por familiares de altos funcionarios del Ejecutivo 2022-2026.
  • Informes de Auditoría de la Contraloría General de la República: Sobre los gastos de representación y comitivas de la Primera Dama.
  • Investigaciones periodísticas (La Silla Vacía, El Espectador, Revista Cambio): Reportajes detallados sobre el “círculo íntimo” de la Casa de Nariño.
  • Boletines de la Procuraduría General de la Nación: Apertura de indagaciones sobre idoneidad y presunto tráfico de influencias en ministerios y UNGRD.

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