Margarita Rosa de Francisco: te hablo como a una de mis más apreciadas interlocutoras desde la diferencia. Te escribo estas líneas porque, aunque mi afecto por ti permanece intacto, mi deber ético me obliga a confrontar tu defensa al modelo de gobierno actual desde la honestidad intelectual. En esta columna, analizo cómo la verdad oficial se estrella contra la realidad de los enfermos y por qué el caso de Kevin representa el fracaso de un relato que revictimiza a las familias más vulnerables. Exploro la incoherencia de un gasto público que prioriza excentricidades mientras la parálisis administrativa asfixia el acceso a medicamentos vitales de todas las personas. Es una invitación a recuperar la compasión y la gestión técnica por encima de la doctrina, porque cuando la ideología se antepone al derecho a la vida, el resultado es una negligencia absoluta.

Mar Candela Educomunicadora

Querida Margarita Rosa de Francisco:

Te hablo hoy como interlocutora, situándome a la altura de cualquier discusión humanista, porque genuinamente creo en ti. Pese a todas nuestras diferencias partidistas, tú misma dijiste que éramos amigas y yo me lo tomé en serio, tanto en público como en privado. Recuerdo con cariño todas y cada una de las veces que hemos compartido personalmente, ya sea virtualmente o cara a cara. Espero de corazón que tengas razón en todas tus defensas; es mi deseo más honesto estar equivocada y descubrir que este gobierno no es el desastre que hoy percibo. Sin embargo, mi deber ético es confrontar lo que dices desde la honestidad intelectual y cognitiva. Mientras el tiempo le da la razón a alguna de las dos, debo realizar estos ejercicios comunicacionales con fines estrictamente cívicos. No comparto los rumores malintencionados sobre intereses oscuros detrás de tu postura. Sé que defiendes tus convicciones con absoluta fe en el modelo de gobierno de Gustavo Petro, en el petrismo y en lo que hoy es la izquierda colombiana. Por esa inteligencia tuya que tanto reconozco, me sorprende encontrarte aferrada a la dialéctica erística presidencial, aceptando un modelo que parece haber olvidado la gestión técnica sobre el discurso.

Mi deber Educomunicativo me obliga a escribirte esta carta, porque la realidad exige un contraste que el relato oficial intenta silenciar.

Kevin: De la tragedia a la revictimización estatal

Margarita Rosa, el caso de Kevin no es una estadística ni una “particularidad” del sistema. Kevin era un niño cuya existencia dependía de la garantía estatal de sus medicamentos. Al publicar la historia clínica del menor en redes sociales, el presidente de la República incurrió en una falta grave contra el derecho a la intimidad y la reserva médica (Ley 23 de 1981). Resulta desolador observar cómo se intenta justificar una falla administrativa señalando las decisiones de cuidado de su madre.

Motivo de esta carta

La economista y experta en salud pública Sonia Fleury, referente del pensamiento crítico latinoamericano, sostiene que la salud pública no puede ser un instrumento de propaganda, sino un derecho de ciudadanía garantizado por la eficiencia del Estado. Yo agregaría que, cuando el Estado usa el dolor de una madre para salvar su imagen, comete violencia institucional. Cualquier madre tiene el derecho legítimo de postergar una cirugía buscando la mejor posibilidad para su hijo; esa es la esencia de la protección maternal. Señalar que la madre no aceptó un procedimiento o que el niño realizaba actividades recreativas es una estrategia de revictimización cruel. La medicina para la hemofilia debió estar disponible de manera inmediata. Kevin falleció en medio de la burocracia de un sistema de salud en decadencia.

Cifras que interpelan el relato

Me cuestiona profundamente observar la celeridad con la que fluyen recursos para asuntos ajenos a la garantía de la vida. Mientras los pacientes denuncian desabastecimiento, el país presencia escándalos financieros documentados: las irregularidades en los contratos de la UNGRD por más de 46.000 millones de pesos, o los gastos en imagen que contrastan con la austeridad impuesta a los hospitales.

En este escenario, diversas voces desde el activismo cuestionan la influencia del señor Vicente Calvo. Se menciona que, presuntamente, su rol responde a una lealtad ideológica funcional al relato oficial, al parecer sin una trayectoria técnica académica reconocida que sustente decisiones de tal impacto. Según datos de la Superintendencia de Salud y de la Defensoría del Pueblo, las quejas por inasistencia médica han alcanzado niveles históricos. En el último año, las tutelas por falta de entrega de medicamentos aumentaron significativamente; informes sectoriales sugieren que presuntamente este gobierno ha generado un incremento en la mortalidad evitable debido a la parálisis administrativa en el flujo de recursos. La economista Mariana Mazzucato propone que el Estado debe generar valor público real, no uno que descuide lo esencial. ¿Por qué existe dinero para tantas excentricidades y tan poca voluntad para asegurar el suministro farmacéutico diario?

Una reforma que debió ser posibilista

Margarita Rosa, decir que se han salvado vidas por combatir la desnutrición es un avance que todas las personas celebramos. Esa realidad no borra ni justifica las muertes por inasistencia médica. Como afirma la teórica feminista Joan Tronto en su ética del cuidado, cuidar es una actividad política que requiere responsabilidad y competencia técnica. Un gobierno que se autoproclama “de la vida” debe ser coherente. Era posible realizar una reforma posibilista: paulatina, dialógica y técnica, que corrigiera los abusos de las aseguradoras sin destruir el acceso a los fármacos. Las estadísticas de la ADRES muestran que los retrasos en los pagos a prestadores han agudizado la crisis, generando una barrera de acceso que antes no tenía esta dimensión.

Kevin no murió solo por un accidente doméstico. Murió porque el Estado le negó su medicina y luego utilizó su nombre para alimentar una narrativa de confrontación. Mi invitación, querida amiga, es a recuperar la compasión por encima de la doctrina. Cuando la ideología se antepone al acceso al medicamento, el resultado no es justicia social, es negligencia absoluta.


Colofón con información a tener en cuenta para el sustento de veracidad y blindaje: Este texto se sustenta en la Ley 1751 de 2015, que consagra la salud como un derecho fundamental autónomo, y en la Ley 23 de 1981, que protege la reserva de la historia clínica. Las referencias a la crisis administrativa se basan en cifras oficiales de la Superintendencia de Salud sobre el incremento de quejas y en los reportes de desabastecimiento de Invima. Las menciones a terceros y gestiones gubernamentales se enmarcan en la presunción y el derecho a la libre opinión crítica, respaldada por autoras de reconocimiento internacional como Sonia Fleury, Mariana Mazzucato y Joan Tronto.

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