Mujer y caricaturista

Publicado el Nani

El fenómeno Diomedes

Ícono, ídolo, pero no modelo a seguir. Es una fórmula que se repite en muchas estrellas de la canción mundial, para citar algunos ejemplos: Elvis, tampoco era un dandi del estilo con sus zapatos de plataforma y las solapas levantadas.

Amy Winehouse, no era la Heidi de la canción,  ni vestía como una top.
O el mismo Michael Jackson, para el que su cuerpo o el de los demás no eran un templo.

Pero ahí están en el cielo de la fama brillando rutilantes y ensalsados también por miles de colombianos que ni saben que dicen las letras de sus canciones.

Pero Diomedes era colombiano, -¿Cómo se le ocurre intentar ser como una estrella gringa?. – ¿PERO QUIÉN SE HA CREÍDO?. Basta con leer los comentarios  de los lectores en El Espectador para ver que esa indio-sincracia tan nuestra, la de criticar al vecino, la de uniformar a todo el mundo y descalificar al diferente, la clasista y la regionalista, sale a flote. Lo llaman asesino y en realidad a nadie le consta, o es que usted estuvo ahí, porque si estuvo, en realidad puede ser cómplice, vaya y declare.Lo llaman corroncho, por su forma de vestir y de actuar, y Amy, ¿No era corroncha?. No, porque ella no era colombiana y ella tenía licencia para hacer lo que quisiera. Ella es un ícono si se amarra una toalla en la cabeza.

Descalifican su música, y en eso si que están siendo muy hipócritas. Que tire la primera piedra el que no haya bailado un vallenato de Diomedes, que ponga la mano en el fuego el que no haya comprando un sombrero vueltiao de cartón para una fiesta de cumpleaños, y lo más extendido y considerado cool en los últimos años: mire en su armario, seguro que encuentra una mochila arhuaca.

Ya se que vendrán los puristas a decirme: -Diomedes no inventó el sombrero vueltiao, ni la mochila. Pero Diomedes sí hizo parte de esa ola de estilo costeño que los bogotanos adoptaron como colombianidad  de la que tanto han disfrutado, y que ahora llaman corroncha.

Diomedes no era ni un santo, ni perfecto, ni un modelo. Era un buen músico, le duela al que le duela. Su legado está ahí. Y como era colombiano, y costeño para más inri, no merece respeto.

Vendió más discos que muchos artistas no tan «corronchos» y le aseguro que si miramos en las cabezas de todos los colombianos, encontraremos la letra de una de sus canciones en algún rincón.

Nos falta mucho amor por lo propio, respeto por nuestra música  y solidaridad con nuestros artistas.

Q.e.p.d.

muertediomedes

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