Mujer y caricaturista

Publicado el Nani

Caricaturista: de los oficios más peligrosos actualmente

¿Cómo detener o persuadir a una persona que está dispuesta a perder la vida por sus ideas?, ¿cómo le infundes temor a alguien que no le teme a nada? , ¿cómo haces que reflexione, si lo que le espera al otro lado es mucho mejor que lo que tiene a este lado, según su cabeza?

No valen guardaespaldas, no hay cinturón policial que sirva, no hay medidas cautelares suficientes contra esta locura.

El miedo es el arma más  potente contra los que tememos, contra los que amamos la vida y ellos lo saben, por eso la pantomima de implementar normas de seguridad muchas veces resultan vacías cuando se sabe que el enemigo es tan fuerte.

Hoy en el aniversario del atentado contra Chalie Ebdó, he querido  reflexionar sobre mi visita al Parlamento Europeo el pasado mes de diciembre del 2015. Como caricaturista, me siento orgullosa de poder llevar mi trabajo allí donde lo valoran y piensan que construye algo positivo para todos.

Pero, los terroristas no hacen distinciones, para ellos somos un grupo de infieles reunidos en un sitio en donde podemos ser muy vulnerables, ellos no entienden de razones y por eso sentí mucho miedo.

Fueron muchos los momentos en donde esas mismas reglas de seguridad nos pusieron en riesgo a los más de 28 participantes en el encuentro de Strasbusgo. En algunos momentos antes de entrar en los sitios como el museo de la ilustración, tuvimos que hacer fila en la puerta para pasar por el arco de seguridad, registrarnos o simplemente hacer una foto. En esos momentos aunque estuviéramos rodeados de policía,  y contáramos con la escolta personal del reconocido dibujante francés Plantú,  circularon personas ajenas a nosotras por entre la fila, algunos despistados en bicicleta, renegaban al no poder pasar por culpa de nuestra fila, pero, ¿y si no era un despistado? no les hace falta ni tirar un objeto, soltar una bolsa, porque ellos son la bomba.

De paseo por el conocido mercado de navidad de la ciudad nos acompañaba un cinturón de seguridad, un carro de policía adelante otro al final y policías a pie a los lados, algunos con uniforme otros de civil, atravesamos el mercado para llegar al restaurante, yo no vi nada, no pudimos comprar nada, no debíamos parar aunque algunos lo hicieron, tampoco comí nada, ¿quiénes son los camareros?, ¿han revisado el local antes de entrar? y muchas más preguntas que no dejan de retumbar en la cabeza.

No paso nada, afortunadamente, luego nos enteramos que nos alojaron en un crucero anclado en el río Sena porque así nos tenían confinados, y escoltados, un verdadero lujo, para tan poca amenaza como realmente somos.

Es una verdadera lastima que se pierdan las libertades básicas por locos descerebrados como lo son los extremistas radicales, pero la amenaza está ahí y tenemos que intentar defendernos como sea posible, y tenemos que seguir reuniéndonos y seguir dibujando para combatir de alguna manera ese odio irracional.

Hoy recuerdo con dolor que otros colegas hace un año no tuvieron el chance de pensar que hacían algo para protegerse.

Gracias a Cartooning for peace, a su maravilloso equipo y especialmente a Plantú por la magnifica invitación y experiencia.

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