Mercado al desnudo

Publicado el camilogrande

Expectativas, el verdadero motor de la economía

Revisando la evolución económica de la última década, resulta intrigante encontrar la relación existente entre el desempeño de los mercados y las expectativas de los consumidores, ya que  la evidencia empírica ha mostrado que en momentos de crisis financiera, fruto de las malas decisiones empresariales, la pérdida de la confianza sobre el sistema refuerza ampliamente las consecuencias de la crisis. Incluso, en momentos de relativa estabilidad en la economía, la especulación de las personas, en algunas ocasiones genera volatilidad sin sentido en el mercado, mostrando que las expectativas no están determinadas únicamente por los datos fundamentales de la economía.

Un ejemplo de esto, fue la crisis económica del 2008 iniciada por la falta de regulación sobre el mercado financiero, como fruto de las grandes influencias que tienen los bancos sobre el sistema político estadounidense. Con esto, se trajo consigo al mercado una exposición crediticia muy alta por parte de los bancos, los cuales colmaron sus balances de activos riesgosos conocidos como los créditos subprime. Estos activos estaban compuestos por créditos hipotecarios con una posibilidad de incumplimiento muy alto, ya que se le otorgaban a personas con un nulo o muy bajo historial crediticio. Por su alta exposición al riesgo, estos créditos tenían un cobro de intereses mucho más altos en comparación con los créditos hipotecarios normales, lo cual representaba una gran oportunidad de aumentar las utilidades, pero a su vez  incrementaba la probabilidad de incumplimiento porque los consumidores no podían asumir los altos costos del crédito.

Años antes de la crisis, las expectativas estaban muy solidas frente al desempeño económico estadounidense. Las oportunidades para las personas con menos recursos se expandían, logrando acceder incluso al sueño de tener una casa propia por medio del endeudamiento. La baja regulación financiera, expresada en la autorización de créditos con unas condiciones tan laxas que unos años atrás eran consideradas una locura, creo la sensación en las personas de que era el momento apropiado para acceder al mundo financiero y aumentar sus niveles de gasto. Con lo anterior, se logró incrementar el gasto del consumidor el cual representa aproximadamente el 75% de la economía estadounidense, proporcionando niveles saludables de crecimiento del PIB. Además, presentaban una de las tasas de desempleo más bajas del mundo con niveles inferiores al 5%, siendo este uno de los principales argumentos para que los consumidores se sintieran seguros de gastar sus recursos en el corto plazo, ya que esperaban tener estabilidad laboral en el tiempo para cumplir con sus obligaciones.

Pero al parecer nadie se esperaba el desenlace catastrófico que finalmente se dio. Con la quiebra del banco de inversión Lehman Brothers, el cual tenía una gran proporción de sus activos en deuda subprime, considerada un activo toxico en esos momentos, se rompió la estabilidad económica mundial.  Pero, ¿Era tan importante este banco para traer una recesión global? Desde luego que no. Es cierto que se trataba de una compañía de gran tamaño, pero la principal fuerza devoradora del sistema fue el pánico colectivo, ya que la quiebra de una entidad financiera impuso un sello indeleble sobre todo el sistema. En ese momento, la desconfianza sobre las inversiones de los bancos se maximizo, trayendo consigo la convicción de los consumidores de retirar su dinero, ya que sería más seguro tenerlo guardado en su casa donde a pesar que no tendría rendimientos por lo menos lograría no perder más que él porcentaje de inflación.

Las principales acciones bancarias perdieron entre el 70 y 90% de su valor, y las decisiones de inversión se vieron aplazadas, ya que nadie quería exponer sus recursos en momentos de inestabilidad. A pesar de que la crisis se dio por el deseo insaciable de los bancos por obtener utilidades, la confianza de estos sobre el sistema cambio abruptamente, pasando de otorgarle créditos a cualquier persona, a negarle el endeudamiento a empresas con el musculo financiero de General Electric. Por lo tanto, no solo se dio un cambio en la estructura financiera individual sino que se afectaron las empresas del sector real, las cuales vieron afectadas sin tener ellos responsabilidad sobre los malos manejos bancarios.  El bajo nivel de ventas, y la aversión al riesgo para emprender nuevos proyectos llevo a presentar los niveles más altos de desempleo en la historia de Estados Unidos con una tasa por encima del 10%.

En la actualidad el desempeño económico sigue llevando la misma connotación, pero con el agravante de que la volatilidad en el mercado se ha desarrollado en un ambiente especulativo, es decir, a partir del rumbo que puede tomar la economía sin que se presenten aún cambios estructurales. Durante el año ha sido normal encontrarse un mercado sobre reaccionado por las expectativas de desempeño económico, tomando decisiones incluso contrarias a las que se esperaría ante los diferentes resultados que se conocen en cada jornada. La principal fuente de fluctuación de los mercados ha sido  las reuniones del comité de la FED, lugar en el cual se toman las decisiones sobre los lineamientos de la política monetaria estadounidense. Aproximadamente desde marzo el mercado está descontando la posibilidad de que la FED disminuya su nivel de compra de activos que actualmente se encuentra en 85 billones de dólares (40 billones en bonos hipotecarios y 45 billones en tesoros a 10 años). Esto traería consigo una menor liquidez de dólares en el mercado presionando al alza la cotización del dólar, y disminuyendo las utilidades del mercado bursátil.

La situación monetaria no ha cambiado en lo absoluto, pero basta simplemente que se presente un cambio de tono en los discursos posteriores a la reunión, o el pronunciamiento de una nueva palabra en este para que los mercados tomen unas posturas totalmente contrarias a lo que venían desarrollando. A modo de ejemplo se puede tomar la evolución del Peso/dólar a lo largo del año. Durante los primeros meses se presento una cotización de la tasa representativa alrededor de los  1.770 pesos por dólar. Con el mejoramiento de los resultados económicos estadounidenses y la compra de dólares por parte del Banco de la republica, la cotización se estabilizo hacia Mayo sobre un rango entre 1.850 y 1.880. Pero una vez se conoció el discurso de la FED de que se podría iniciar la reducción de compra de activos financieros hacia Septiembre si los resultados económicos eran favorables, la cotización entro en un canal alcista que a medida que se iba acercando la tan anhelada fecha, se veía más presionada al alza alcanzando el máximo del año de 1.958.

Con lo anterior, es posible observar dos situaciones aparentemente opuestas pero con un elemento en común: la influencia de las expectativas sobre el desempeño económico. Por un lado, se encuentra la crisis financiera como un evento tangible que causa estrés en las personas y lleva a cambiar la estructura de sus decisiones de gasto e inversión. En contraste, la coyuntura actual se encuentra un momento de relativa estabilidad el cual no debería tener cambios muy drásticos en las expectativas, teniendo en cuenta la información que se le ha transmitido al mercado. A pesar de esto, los mercados financieros han presentado gran volatilidad a lo largo del año, ante la especulación sobre las decisiones de política monetaria estadounidense, la cual ha permanecido estática, encontrando cualquier dato o discurso como un determinante para cambiar de posturas en el mercado. Por esto, es posible preguntarse, ¿La volatilidad del mercado es una reacción natural ante la aversión al riesgo?, ó ¿ es producto del ruido de algunos agentes que quieren mover el mercado hacia el nivel que más les favorezca?

Comentarios