Líneas de arena

Publicado el Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)

EL CLIP

Monumento al Clip, ubicado originalmente en Sandvika y trasladado a Oslo, Noruega.

Nota preliminar: Este artículo fue publicado originalmente en el Sitio de Ciencia-Ficción de España, el 20 de julio de 2008. En ese momento, el clip todavía no era un ícono en el correo electrónico, para señalar un archivo adjunto, pero sigue la evolución de este pequeño compañero.

El mejor ejemplo de la complejidad de las cosas sencillas, lo ofrece el clip, ese pequeño gerente del escritorio, único artefacto que ayuda a impartir estricto orden en el caos de los folios dispersos. El clip, pareciera tener el don de la ubicuidad, aparece en los sitios más inesperados y generalmente es uno de los objetos más agradecidos, siempre está cuando se le necesita, aunque no faltará quien niegue esto último, pero puede ser alguien víctima de las leyes de Murphy.

La importancia del clip, se constata en la disputa por la paternidad de su invención. Hay varios nombres, algunos estadounidenses y el noruego Johan Vaaler, como posibles responsables de su creación. Pero sin entrar en dilucidar a quien se le ocurrió primero la pequeña pero genial idea del sujetador de papel, la verdad es que en Noruega, durante la segunda guerra mundial, el clip se convirtió en emblema nacional, contra el autoritarismo nazi, representando la unidad, iniciativa de profesores y estudiantes. Incluso en Oslo, hay un monumento al clip, reconociendo su importancia simbólica.

El clip trasciende su oficio de oprimir papel, ayuda en los momentos más inesperados, en diversas labores del hombre. Cuántas puertas se han abierto, cuántas cadenas (preciosas y pesadas) se han salvado, cuando el pequeño artefacto ha reemplazado al eslabón perdido. El clip ayuda en labores de limpieza (incluso personal), en trabajos de alta ingeniería (solucionando problemas desde relojes de muñeca hasta sofisticados computadores), pero no sólo es herramienta improvisada, el clip es utilizado también como elemento decorativo, su ductilidad permite diseños inesperados, como cuando los novios colegiales, crean corazones metálicos, doblando sus extremos.

Es probable que alguna bomba atómica haya sido desactivada con un clip, pero también que haya sido utilizado como arma mortífera. Ahora que la paranoia sobre el terrorismo internacional, invade a funcionarios y gente normal, sería probable que no permitieran viajar a las personas portando clips, al calificarse a este liviano objeto, como una amenaza mundial.

El universo del clip como especie, es tan amplio como el de los seres humanos, los hay de todos los colores, tamaños y materiales, además su número es imposible de contar, millones y millones. El clip no es sólo uno de los inventos más útiles, sino uno de los mejor bautizados, un nombre corto y simple, acorde con el descubrimiento que intenta, en ocasiones sin éxito, apresar y mantener organizado al veleidoso papel.

Tantas alabanzas para el pequeño clip, hasta el mal día en que se atraviesa en una fibra delicada de una prenda de vestir, o con uno de sus extremos rompe la preciosa hoja de un documento valioso. Es cuando el clip termina sus días en el bote de basura, triste fin para tan incondicional auxiliar, aunque al día siguiente lo estemos buscando afanosamente para resolver algún problema existencial.

Dixon Acosta Medellín 📎

En Twitter, cuando puedo sujeto papeles con clips como @dixonmedellin

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