Líneas de arena

Publicado el Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)

Divertimentos poéticos recordando a Juan Gossaín y su recreo radial

Nota preliminar: Estos divertimentos disfrazados de poemas, hasta el momento inéditos, fueron escritos en el 2002, veinte años atrás, cuando el gran Juan Gossaín, tocaba una campanilla y nos daba el descanso a sus oyentes en su recreo radial. Recuerdo y homenaje risueño al Maestro del periodismo.

Voces de Radio

Hoy en día en la radio

hay voces tan almibaradas

que podría hacerse un postre

de natas, arequipe o bienmesabe

con esas cuerdas vocales

que suenan tan artificiales,

no sólo es el azúcar de sus notas

sino el contenido tan fútil

tan livianamente descarado

de quienes entrevistan tuteando.

Por eso prefiero la voz ronca

si se quiere ruda, gangosa,

del señor Juan Gossaín

de quien se podría decir

padece eterna laringitis

pero cuyo timbre recio

es prenda de garantía

de información veraz

así no esté a la moda

de las gargantas eróticas,

pero con voz clara y fuerte

nos cuenta las noticias,

reportajes y crónicas

e incluso saca tiempo

para darnos un sano recreo

a sus oyentes fieles,

los que no lo cambiamos

por la melcochería altisonante

de las frecuencias moduladas

que entre gemidos y murmullos

al final de cuentas no dejan nada.

 

El trabajo y el recreo.

El trabajo lo dice una canción

es sinónimo de castigo

mientras el recreo

siempre será una bendición.

Trabajo según el diccionario

es sudor, esfuerzo, cansancio

palabra que rima con algo bajo

como el infernal vecindario,

mientras que recreo

trae a la cabeza la idea

de volver a creer o crear

como quien dice

tiene un origen divino

el cual deberíamos consagrar

con una botella de vino

y un buen tema para conversar.

Todos recordamos con nostalgia

en nuestros días de colegio

el sonido grato de la campana

que nos hacía correr hacia el patio.

Así como todas las mañanas

rememoramos aquel tiempo ido

los siempre fieles oyentes

esperamos el alegre tañido.

Me uno a tanto colombiano prudente

que piensa en un referéndum

para presentarlo al Congreso

o al primario constituyente

sobre la consagración del recreo

aunque eso pueda significar

trocar las políticas del gobierno:

El Ministro de Trabajo

propondría una reforma pensional

para que nos jubilemos temprano

y no unos días antes de la muerte.

Pongamos a votar a la gente

puede que obliguemos a cambiar

el lema de nuestro presidente

y ahora tenga que exclamar:

Colombianos, a recrear, recrear, recrear.

 

El clarividente analítico.

En uno de los recreos de Don Juan

que alivian las noticias de la nación

nos ha contado que un señor alemán

tiene como oficio o profesión

leer la suerte en el tafanario

forma elegante de mencionar

una delicada parte del cuerpo

sin resultar vulgar o estrafalario.

Para dar una idea del sitio en cuestión

debe decirse que el aludido señor

dedicado a prever suertes y males

en cierta manera es historiador

pues es un especialista en anales.

He pensado que esta interesante ciencia

tan particular de la adivinación

podría ser aplicada en ciertas personas

de nuestra atribulada y bella nación,

por ejemplo sería fácil leer la fortuna

con una minuciosa revisión de cola

de tantas modelos, por lo menos una,

resultaría con cirugías y algo de silicona.

Más complicado sería averiguar

el intrincado y complejo destino

de algunos de nuestros políticos

quizás el único que deje interpretar

las líneas a las puertas del intestino

sea un buen ex alcalde capitalino

quien seguramente daría al adivino

un texto de pedagogía y urbanidad

sobre el futuro de la bella Bogotá.

Ojalá que el famoso “rabomántico”

pudiera adelantar los triunfos

de nuestros héroes deportivos

de un Montoya o un Santiago Botero

quienes han grabado sus posaderas

en los asientos de sus naves de acero

con honor, valentía y mucho esfuerzo.

Ingrata tarea la del clarividente

expuesto a lecturas desagradables

con posibles olores letales

aunque por puro interés científico

interesado por el bienestar humano

yo intentaría hacer algo similar

siguiendo al insigne pionero alemán.

Sin cobrar un céntimo

ni buscar fama o posición social

buscaría decirles la verdad

a Shakira, Natalia, Sofía,

o tantas ilustres colombianas

averiguando su futuro devenir

a quienes por lo que se observa

les espera un inmenso porvenir.

De manera análoga se me ocurre

que con la ayuda de estas damas

se podría inventar la senomancia

otra disciplina del presentimiento

ubicada al frente del cuerpo

con una gran y doble ventaja

pues a falta de uno serían dos textos

los que revelen intrincados secretos

de estas señoritas afamadas

-sacrificios que deben hacerse

por el progreso de la raza humana-.

Con esta noble propuesta los dejo

amigos del radial recreo

pidiéndoles que tengan cuidado

al tomar en la cabina asiento

no vayan a dañar su buen fin

y nos afecten a los oyentes fieles

del insuperable Don Juan Gossaín.

Dixon Acosta Medellín

En Twitter estoy en mi patio de recreo, en el cual me divierto como @dixonmedellín

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