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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Crónica del viaje de H. G. Wells desde Bogotá al país de los ciegos | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Crónica del viaje de H. G. Wells desde Bogotá al país de los ciegos</title>
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        <description><![CDATA[<p>Se encuentra en producción la película titulada En el valle de las Sombras, dirigida por Sebastián Cordero, con Gael García Bernal, Margarita Rosa de Francisco, Natalia Reyes y Claudio Cataño, entre otros intérpretes. Considero oportuno, rescatar este texto publicado hace varios años en diversos medios, sobre un relato que no es muy conocido de H. G. Wells, relacionado con Bogotá.</p>
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<p></p>



<p><strong>Nota preliminar</strong>:&nbsp;Se encuentra en producción la película titulada&nbsp;<em>En el valle de las Sombras</em>, dirigida por Sebastián Cordero, con Gael García Bernal, Margarita Rosa de Francisco, Natalia Reyes y Claudio Cataño, entre otros intérpretes. Considero oportuno, rescatar este texto publicado hace varios años en diversos medios, sobre un relato que no es muy conocido de H. G. Wells, relacionado con Bogotá.</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img decoding="async" width="573" height="800" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/11100233/H.G._Wells_by_Beresford.jpg" alt="" class="wp-image-126748" style="width:369px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/11100233/H.G._Wells_by_Beresford.jpg 573w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/11100233/H.G._Wells_by_Beresford-215x300.jpg 215w" sizes="(max-width: 573px) 100vw, 573px" /><figcaption class="wp-element-caption">H. G. Welles, fotografía tomada por George Charles Beresford, 1920 (Wikipedia)</figcaption></figure>



<p>Herbert Georges Wells llegó a Bogotá en 1899 en plena víspera del siglo XX, aunque aquella era todavía una ciudad en blanco y negro con matices grises, poblada de personas silenciosas, admiró sin embargo, las altas montañas que rodeaban esa planicie, ideal lugar para un asentamiento humano. Es posible que se haya cruzado con la sombra del poeta José Asunción Silva, símbolo de la gran ciudad taciturna, que apenas tres años antes la abandonó en medio de la bruma y el misterio.</p>



<p>H. G. Wells, conocedor de la historia e interrogador del futuro, no se sabe si a bordo de su ingeniosa máquina del tiempo, desde aquella fría comarca, emprendió un viaje a un territorio perdido, vecino posiblemente del mítico&nbsp;<em>El Dorado</em>, extraviado igual que aquel, entre cumbres andinas y selvas amazónicas, llamado el país de los ciegos. Allí llegó y para no despertar sospechas, se hizo llamar Núñez.</p>



<p><em>“-¿De dónde viene, hermano Pedro? -preguntó uno de los ciegos a otro.</em></p>



<p><em>-Del lado de allá de las montañas -respondió Núñez-; de las comarcas distantes donde todos los hombres ven&#8230; Vengo de Bogotá, ciudad que tiene miles y miles de habitantes; y he cruzado los altos montes que no os dejan ver el mundo&#8230; -Sí, Bogotá. Una ciudad inmensa en comparación a vuestra aldea&#8230; Vengo del vasto mundo de los hombres que tienen ojos y ven&#8230;&nbsp;</em></p>



<p><em>&#8230;En la distancia creyó entrever a Bogotá con sus calles anchas serpeadas de luces, animadas bajo la claridad gloriosa del día y vivas aún, sin tinieblas absolutas, bajo el luminoso misterio de las noches. Y pensó en los palacios, en las fuentes, en las estatuas, en las casas blancas&#8230;”&nbsp;</em></p>



<p>El señor Wells ó Núñez como quiera llamarle quien esto lea, pensaba que el tuerto era rey en tierra de ciegos, pero la verdad es que los no videntes no creían en todas las cosas que este hombre hablaba sobre el mundo, así que lo consideraron un enfermo, un loco, un ser inferior que debía ser educado, para vivir en esa sociedad, lo cual se conseguiría con una simple operación quirúrgica.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img decoding="async" width="786" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/15072458/the-richest-man-in-Bogota-786x1024.jpg" alt="" class="wp-image-126947" style="aspect-ratio:0.7675843235663149;width:568px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/15072458/the-richest-man-in-Bogota-786x1024.jpg 786w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/15072458/the-richest-man-in-Bogota-230x300.jpg 230w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/15072458/the-richest-man-in-Bogota-768x1000.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/15072458/the-richest-man-in-Bogota.jpg 1000w" sizes="(max-width: 786px) 100vw, 786px" /><figcaption class="wp-element-caption">Lee Marvin en <em>The Richest Man in Bogota</em> con la actriz Miriam Colón.</figcaption></figure>



<p>Es probable que el lector cuando se transmuta en depósito de imágenes de cine y televisión, confunda el rostro de Wells/Núñez con el de Lee Marvin, otro reconocible nombre que aparece en la moviola de sueños, pues con el rostro de Marvin fue conocido el autor/personaje en el año de 1962 al protagonizar un episodio titulado&nbsp;<em>The Richest Man in Bogota</em>, capítulo de la serie&nbsp;<em>The DuPont Show of the Week</em>. Puede que también haya escuchado el relato en 1954 en una emisión de radio británica, en la camaleónica voz de Sir Laurence Olivier.&nbsp;</p>



<p>Esta historia habla sobre el fenómeno que ha caracterizado la historia, vigente durante este este inicio convulso del tercer milenio, el frecuente choque de civilizaciones, de hombres que piensan tener la última palabra, la razón, la verdad absoluta, frente a otras ideas, creencias y religiones. La crónica de viaje del Sr. Wells parecería ser un cuento fantástico, algo simple, pero revela la continua intolerancia que caracteriza al ser humano, en un viaje iniciado en esa fría y distante capital de sueños, habitada por ciegos, tuertos, videntes y visionarios.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="320" height="480" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/11100408/The-Country-of-the-Blind-and-Other-Stories-1-0-1277176678.jpg" alt="" class="wp-image-126749" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/11100408/The-Country-of-the-Blind-and-Other-Stories-1-0-1277176678.jpg 320w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/11100408/The-Country-of-the-Blind-and-Other-Stories-1-0-1277176678-200x300.jpg 200w" sizes="auto, (max-width: 320px) 100vw, 320px" /></figure>



<p>Si el lector ocasional, duda sobre el viaje emprendido por el señor Wells, puede consultar su testimonio escrito en un libro, guardado celosamente como otros miles, en la Biblioteca Luis Ángel Arango, entrañable sitio en donde realicé este descubrimiento hace algunos años, en los días que Bogotá adquiría diversos colores y salía del espectro monocromático, a finales del siglo XX. La persona curiosa o incrédula, posiblemente pueda realizar el mismo hallazgo, en esa dimensión infinita llamada Internet, luego de teclear unos pocos nombres y conjurar el moderno oráculo.&nbsp;</p>



<p>Sin embargo, recomiendo a quien pueda hacer el viaje personal, salir del país de los ciegos e ingresar al barrio de la Candelaria de la añeja Santa Fe (hoy multifacética Bogotá), transitar por la calle de la fatiga, sentir el cansancio en las piernas y luego poder disfrutar de la cómoda lectura en una de las salas de la Luis Ángel, mientras goza de la vista que ofrece, el horizonte recortado por cerros aledaños.&nbsp;</p>



<p>Después de leer, el visitante puede entrar a la cafetería de la biblioteca, pedir un buen café colombiano, añorar la nave del señor H. G. Wells e imaginar que más allá de Monserrate, en alguna parte, está&nbsp;<em>el país de los ciegos</em>. Al salir de la biblioteca quizás se tropiece con Núñez, Marvin, Olivier, García o Wells, quienes ingresan apoyados en un bastón para buscar libros escritos en sistema braille.&nbsp;</p>



<p><strong>Dixon Acosta Medellín</strong></p>



<p>Bogotano errante que a ratos aparece en Twitter como @dixonmedellin&nbsp;y en Bluesky&nbsp;como @dixonacostamed.bsky.social</p>



<p><strong>P.D.:</strong>&nbsp;Aquí se puede escuchar el relato en inglés en la voz de Laurence Olivier: <a href="https://www.youtube.com/watch?v=2Dy_qldjLJ4">https://www.youtube.com/watch?v=2Dy_qldjLJ4</a> </p>



<p><strong>Nota final</strong>: Una versión previa de este artículo se publicó originalmente en <em>Revista Cronopio</em>&nbsp;y posteriormente en&nbsp;<em>Revista Cosmocápsula</em>. </p>


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        <author>Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</author>
                    <category>Líneas de arena</category>
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        <pubDate>Wed, 11 Mar 2026 15:08:45 +0000</pubDate>
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