Las palabras y las cosas

Publicado el Diego Aretz

SAPCINE una apuesta por el cine Iberoamericano.

Alina Hleap directora de Sapcine.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Salón de Productores y proyectos cinematográficos    -SAPCINE- es uno de los espacios más potentes de diálogo para el cine IBEROAMERICANO.

El Salón de Productores y Proyectos Cinematográficos – SAPCINE- ha logrado posicionarse como uno de los eventos clave para proyectos cinematográficos del Cine Iberoamericano. En su séptima versión y durante el Festival Internacional de Cine de Cali, Sapcine FICCALI construye una conversación con la mayoría de países de la región. Durante más de una semana se vuelve un espacio de diálogo y un lugar donde las mejores historias del Cine en la región, encuentran un camino a la gran pantalla.

«SAPCINE empezó  en 2016 como el componente de Industria del Festival Internacional de Cine de Cali gracias a que Luis Ospina me invitó. Yo era del comité conceptual y Luis me dijo: “tenemos que hacer algo de Industria”. Había muy poco dinero, entonces yo le dije: “déjame que yo me invento qué hacer”» dice Alina Hleap, directora y fundadora del mismo.

Durante varios años SAPCINE ha venido en crecimiento, no solo de proyectos participantes sino también de premios, para el año 2021 se entregaron 217 premios, este año la cifra subió a 250 premios. Es el evento que más premios entrega en la región y en el mundo. Este año tuvo 22 proyectos de ficción, 20 proyectos de documental, más de 84 empresas y eventos aliados, tutorías de Pitch, eventos «one to one», 9 clases magistrales y 250 premios entregados.

Frente a los distintos espacios de industria en América Latina y España, los diferencia un apuesta por creación de redes y comunidades, y una defensa del cine como potencia y género.

«Somos un proceso incluyente, consciente y sostenible. Apostamos por el trabajo colaborativo y el trabajo con coproducción,  la calidad de los proyectos es inmejorable.  Tanto en documental como en ficción.»

Aunque su base sigue siendo Cali, el Salón SAPCINE-FICCALI ha sido invitado a tener presencia en otras ciudades del continente.

«Cali, de todos modos, fue la Meca del cine nacional, y después del estallido también ha tenido un foco internacional bien interesante de lo que somos capaces en Cali, como cineastas, como ciudadanos, como una ciudad cinéfila. En Cali hay un ADN cinéfilo muy especial.» dice Alina Hleap.

La red de apoyo Sapcine es impresionante, más de 84 empresas aliadas que provienen de toda la cadena del sector;  prensa,  equipos, sonido directo,  dirección de arte, efectos visuales, música original, postproducción de imagen y postproducción de sonido, entre otros.

El énfasis en cine es más importante incluso que en las series, «nosotros no nos dedicamos a series, sino solamente al cine. Es porque creemos que el cine se está volviendo inviable por los pocos apoyos que hay. En Colombia el apoyo máximo es el del FDC, y es limitado, y son muchos los proyectos que aplican y pocos los que se pueden apoyar. Entonces creemos en el trabajo colaborativo, en el trabajo en coproducción, porque cuando llegaron las series a Latinoamérica, no solo a Colombia, se encarecieron mucho los costos tanto de talento como de grupo, porque llegaban cadenas como Netflix, empresas muy grandes, con mucho dinero, que nosotros, los que hacemos cine, no podemos nunca equiparar ni igualar.»

Desde hace un par de décadas Colombia ha acelerado su producción audiovisual, no solo en coproducción, también en producción propia, eventos como Sapcine han sido en buena medida gestores de este aumento.

«Nosotros tenemos una ley de cine que cumple 20 años el próximo año, empezó en 2003 con tres proyectos colombianos, este año se estrenaron 48 películas colombianas, el año pasado, en pandemia, creo que fueron 30 películas en 2021, y 24 en 2020 que fue el año más duro, en el 2019 también fueron 48 películas.»

Sin embargo uno de los problemas más complejos que tiene el Cine Colombiano, es que las audiencias aún no responden con el mismo interés que responden al cine internacional. El trabajo en la educación y la promoción son claves para aumentar las audiencias. También se debe resaltar el importante papel de los festivales para la circulación de la mayoría de proyectos nacionales, hay películas que si no fuera por los Festivales, seguramente nunca se verían.

El apoyo de la empresa privada  y el apoyo institucional son necesarios para continuar un trabajo cuyo mayor beneficiario es el país «la empresa privada debe apoyar esto, porque es una iniciativa que lleva 7 años y que ya logramos estar avalados por Cocrea, nuestra apuesta es que se entienda el cine, como un camino al desarrollo de la sociedad».

Hay dos valores de base en Sapcine que lo convierten en un proyecto de largo alcance y profundidad, uno es una reflexión sobre la solidaridad por encima de la competencia, y la creación de comunidad en una industria propensa al individualismo. Estos valores son parte del éxito que ha logrado en 7 años de historia. ♦

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Diego Aretz es un periodista y activista Colombiano, ha sido columnista de medios como Revista Semana, Nodal, El Universal, colaborador de El Espectador. Así mismo es jefe de comunicaciones del Consejo Nacional de Bioética y consultor de Terre Des Hommes Alemania. Director de la ONG Por la Frontiere.

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