Las palabras y las cosas

Publicado el Diego Aretz

“Hemos perdido nuestra habilidad para juntar las artes y las ciencias.» Andrea Wulf

“ Hemos perdido nuestra habilidad para juntar las artes y las ciencias, hemos perdido nuestra habilidad para celebrar la imaginación”

Andrea Wulf es una escritora Alemana cuyos intereses se han concentrado en releer la historia desde ángulos diversos, su exhausto trabajo sobre la vida de Humboldt y la enorme vitalidad de la ciudad de Jena en el siglo XIX la ha llevado a lugares de una narrativa única, en su trabajo se esfuerza en reconstruir la historia de las ideas que han construido nuestra modernidad; la libertad, la naturaleza y la ciencia hacen parte esencial de sus búsquedas, una conversación durante el Hay Festival 2024 en Cartagena de  Indias. 

Diego Aretz: siempre menciono que tu apellido es Wulf, que es un apellido alemán

Andrea Wulf: Sí, ese es mi origen 

D A: Entonces empecemos con eso: ¿Cómo es tu “germanidad”?

A W: Bueno, yo dejé Alemania en la mitad de mis veintes, así que ya no soy para nada alemana, de hecho soy tan poco alemana ahora que escribo mis libros en inglés y alguien más los traduce al alemán.

D A: ¿has leído tus libros en alemán?

A W: ¡Oh claro! siempre me entretengo con las traducciones, debo ser una pesadilla para mi traductor porque a menudo le digo: “así no es cómo quería decirlo”, entonces voy y lo corrijo y él me dice: “eso no es correcto gramaticalmente”, entonces terminamos  negociando cada una de las palabras.

D A: debe ser difícil para ellos

A W: Debe ser difícil para ellos ¡tanto como lo es para mí! así que me alegra que esa sea la única lengua con la que puedo hacer eso, de otra forma estaría para siempre revisando traducciones.

D A: Andrea, en tu libro “La Invención de la Naturaleza”… te gustan las palabras, así que voy a empezar por allí… tú dices que “asesinas” las palabras… así que ¿por qué “la invención”?

A W: ¿Qué por qué el título “La Invención”? No debe entenderse en su significado literal, él no inventó la naturaleza -Humboldt-, pero sí inventó un concepto de naturaleza que aún hoy influye mucho en nuestra manera de pensar. Él inventó el concepto de naturaleza como una red de vida, como un todo interconectado, de ahí el título “La Invención de la Naturaleza”.

D A:  En aquellos tiempos la conexión entre las ciencias, las humanidades, el humanismo y la política era muy importante, en realidad ni siquiera había una gran diferencia entre ellas… una persona como Humboldt podía ser todo lo que quisiera, pero hoy vemos algo completamente diferente. Hoy en día los escritores como tú -bueno, en realidad tú no eres un ejemplo de esto- usualmente temen escribir sobre lo que no tienen un conocimiento profundo: ¿Qué hemos perdido con eso?

A W: Pienso que hemos perdido algo enorme, hemos perdido nuestra habilidad para juntar las artes y las ciencias, hemos perdido nuestra habilidad para celebrar la imaginación como algo muy importante. Pienso que lo que sucede ahora es que todos nos estamos encerrando en nuestras estrechas disciplinas y hemos dejado de mirar hacia afuera y pienso que esto hace nuestro mundo menos rico. Me parece que… a veces cuando hablas con los científicos notas que ya no pueden siquiera comunicar de qué trata su ciencia y a veces cuando hablas con los artistas ya no saben cómo funciona la ciencia y pienso que esto es de hecho un desarrollo muy reciente. Si miras 150 años atrás era completamente normal para alguien… tomemos como ejemplo al poeta romántico británico Coleridge: él asistía a conferencias sobre química y sobre eso decía: “para surtir mis metáforas” y tienes a alguien como Humboldt que es un científico, pero que escribe ciencia como un poeta, que no le da vergüenza decir: “para entender la naturaleza debes sentir la naturaleza”. Es un científico que carga cuarenta y dos instrumentos de medición a través de latinoamérica midiendo todo, pero al mismo tiempo afirma que la imaginación es algo muy importante. Pienso que esto es algo que está haciendo falta en el debate en torno al cambio climático -por lo menos en la arena política- ya nadie se atreve a hablar sobre las maravillas de la naturaleza, son siempre números y estadísticas, cuando en realidad… solo vamos a proteger lo que amamos, entonces debemos hablar del amor por la naturaleza. 

D A: y eso es lo que haces a menudo en tus libros. Recuerdo una frase de un autor, uno de los padres de la neurología, Ramón y Cajal él dijo: “las neuronas son las mariposas del alma” y para mí esa es una metáfora muy bella, siendo honesto, hace muchas conexiones, y eso es parte de lo que tú intentas hacer en tus libros.

A W: Sí, pienso que lo que intento hacer -o lo que adoro de otros escritores, como Humboldt, por ejemplo, es la habilidad para ser evocativos, como la metáfora que acabas de mencionar: de una manera muy simple dice mucho y Humboldt era brillante en hacer eso, por eso es que pienso que necesitamos artistas en lo que refiere a la crisis del cambio climático, porque en ocasiones pueden hablarnos con su arte de una manera mucho más evocativa que cualquier número o estadística. Esto no quiere decir que… yo pienso que los científicos son extremadamente importantes y que los científicos del cambio climático son increíblemente importantes, así que no estoy yendo en contra de la ciencia de ninguna forma, pero también pienso que aunque todos sabemos lo terribles que son los combustibles fósiles, es la fotografía de una pájaro empapado en petróleo lo que nos dice más que cualquier tipo de dato científico. Así que pienso que necesitamos a ambos. 

D A: voy a traer una pregunta política a propósito de esto: cuando pensamos en Humboldt como en tu libro “Los magníficos rebeldes”, vemos personas que no trabajan por dinero, que no trabajan necesariamente por reputación o estatus, sino que vemos un amor profundo por la humanidad, por el conocimiento, sin embargo hoy -he tenido esta conversación con muchos científicos de gran nivel académico y hablando sobre esto les he preguntado: ¿para quién consideras que trabajas? He preguntado en diferentes países y en reconocidas escuelas y ninguno de ellos me ha respondido nunca “para la humanidad” y creo que esto significa una brecha muy profunda y muy compleja, así que me gustaría que compartieras un poco sobre esta pregunta: ¿para quién trabajan los científicos hoy en día?

A W: ¿para quién están haciendo ciencia? Bueno, espero que para nuestro planeta Tierra, para nosotros intentando sacarnos de este lío, tal vez. Pienso que es la curiosidad la que nos mueve, la curiosidad mueve a los científicos pero también a los artistas y eso es un poco el por qué la curiosidad nos hace humanos: queremos entender, aun cuando la curiosidad nos puede llevar a hacer cosas negativas. Sin embargo, pienso que es la curiosidad la gran dirigente de los humanos y de las ciencias y las artes, así como pienso que la imaginación está también en el centro de todo. Cuando hablas con científicos, la mayoría admite que necesitan de la imaginación para hacer lo que hacen, nadie puede trabajar sin imaginación, aunque se haya vuelto una palabra sucia para la ciencia, durante siglos los filósofos la consideraron como algo que oculta la verdad y las ciencias siempre han querido arrancarla de sus métodos. Pero si tomas la ciencia cuántica -la física cuántica- hoy en día, la imaginación está en la base de todo. Pienso que es tiempo de que reconozcamos a la imaginación como una parte muy importante de quienes somos. Nuestra mente, nuestro ADN, nuestra imaginación han sido moldeadas por la naturaleza, por cientos de generaciones existiendo en la naturaleza, de allí es de donde nuestra imaginación proviene, de la naturaleza, eso es algo que necesitamos entender.

D A: Déjame ser un poco ingenuo con esta pregunta,  sobre tu último libro “Magnificos Rebeldes” ¿Qué tan romántica eres?

A W: (risas) ¿Qué tan romántica? Empecemos con qué significa el romanticismo, así que tú dímelo… Yo soy muy romántica en el correcto sentido histórico del término, que es algo increíblemente complejo y tal vez pesado, pero, para los jóvenes románticos de Jena, el ser romántico significaba unir las artes y las ciencias, unir a la humanidad con la naturaleza, si esa es la definición de romanticismo: soy muy romántica. Pero si crees que si se trata simplemente de cenas a la luz de las velas y apasionadas  declaraciones de amor, tal vez no soy tan romántica como los jóvenes románticos.  Creo que con este libro estaba intentando… porque los románticos tienen… Esa es otra palabra que se ha vuelto sucia entre las ciencias y pienso que las ciencias necesitan volverse más románticas nuevamente, en el sentido de que necesitan poner a la imaginación en el centro de todo. [Los románticos] también ponían a la poesía en el centro de todo, pero “poesía” en su sentido del griego antiguo original, que significa ser creativo o productivo.

D A: El otro día un amigo me compartió una anécdota sobre un regalo que alguien te dio hace unos años, un Colombiano, era un libro sobre las tierras por las que Humboldt viajó, él me compartió una anécdota sobre un libro que alguien te obsequió y que pertenecía a su abuelo y de esto va  la siguiente pregunta: ¿Cómo se siente estar aquí hablando a una audiencia que ha viajado hasta Cartagena a escucharte, que puede que esté descubriendo sus propios territorios gracias a tus libros sobre  los viajes de Humboldt? es decir, una audiencia con una conexión especial con tus libros.

A W: Es grandioso, creo que hay una razón por la que… -me parece que este es mi tercer festival en Cartagena, he estado cinco veces aquí y también he ido a los otros Hay Festival en Latinoamérica, el que se realiza en Perú y el de México y pienso que hay  algo muy muy especial al hablar sobre Humboldt en Latinoamérica, que lo hace muy diferente de hablar sobre Humboldt en Europa o Norteamérica. Primero que todo,  porque aquí mucha gente conoce sobre Humboldt, lo que no es el caso en Norteamérica. Y también hay algo tan bello en estar en los lugares donde estuvo Humboldt, él describe Latinoamérica con mucha alegría porque amaba este continente y amaba sus paisajes, y el poder ver eso es muy importante para mí. Pero también ver la calidez de las personas aquí y especialmente de los colombianos que -no sé si estoy hablando desde una burbuja, porque esto es un festival de literatura- pero simplemente aman los libros, compran libros: mira a la fila de Wade Davis, terminó su conferencia hace más de una hora y todavía está firmando libros, es algo tan… simplemente lo amo. Simplemente aman los libros, aman hablar contigo. En verdad he disfrutado seguir los pasos de Humboldt en Suramérica, ha sido de lo mejor que me ha dejado este libro, el haber descubierto este continente, porque nunca había estado aquí antes de que Humboldt entrara a mi vida, la primera vez que vine fue para investigar a Humboldt.

Cabaña en Antisana donde Humboldt pernoctó en 1802, a 4000 msnm

D A: Otra de las cosas que encuentro interesante sobre tu carrera, es que eres una mujer, y escribes sobre un montón de hombres y dedicas tu atención a ello, pero -estoy intentando escoger mis palabras con mucho cuidado- preferiría si haces de esta pregunta tu propio análisis, porque hoy en día el feminismo nos ha señalado la inequidad que existe en la historia en donde el papel de la mujer ha sido menospreciado, tú conoces bien lo que sucedía entonces y lo muestras de una manera muy neutral.

A W: Pues, déjame decir esto, encuentro muy molesto, en realidad, muy misógino, si la gente cree que las historiadoras mujeres sólo deberían escribir sobre mujeres ¿por qué debería ser así? ¿Sólo porque soy una mujer debo escribir sobre mujeres? Qué estupidez. Yo escribo sobre personas que me interesan. No es posible que sea de otra manera, precisamente porque muchas mujeres fueron borradas de la historia y sus documentos fueron destruidos, así que hay un completo desbalance, hay mucho más, muchísimo más material que quedó para escribir sobre hombres, lo que es muy molesto, y aunque existan todas estas mujeres muy interesantes, el tipo de libros que yo escribo necesitan de miles de cartas para traerlos a la vida. Me he topado con figuras femeninas durante los últimos veinte años sobre las que me encantaría escribir, pero no existe suficiente material sobre ellas como para escribir una novela histórica. Pero, como sabes, en “Los magníficos rebeldes” uno de los personajes principales es una mujer que entró en la historia por su escritura, hay tantas cartas escritas por ella y otras tantas que hablan sobre ella, ya que ella era el corazón intelectual de estos jóvenes románticos. Así que no tengo problema alguno con escribir sobre mujeres, solo que necesitan venir con el material que necesito para traerlas a la vida. En cualquier caso, al final del día quise escribir sobre Humboldt porque es un personaje fascinante y en último término no me importa si es un hombre o una mujer, es interesante y eso es todo lo que me importa. 

D A: Cuando voy a ver películas históricas noto que a menudo  se recrea se viene recreando cosas como un hombre inglés del siglo XIX, poseedor de una gran extensión de tierra viviendo como un príncipe a las a las afueras de Londres, afrodescendiente y me parece una estupidez, pienso que este tipo de representaciones cuentan una mentira y están ocultando una historia que tal vez todos deberíamos conocer. Eso es algo que me gusta de tus libros: me parece que la gente es retratada como realmente era en el marco de su complejidad histórica.

A W: Gracias, bueno, lo intento, esa es la razón por la que me toma tanto tiempo escribir mis libros, porque tengo que… ¿sabes? envidio a William Ospina, sabes como ayer dijo “quería mostrar el lado más sensitivo de Humboldt” Lo envidio por eso porque recuerdo cuando escribía y mi editor me decía: “¿pero qué estaba sintiendo Humboldt en ese momento?” ¡No lo sé! “trata de averiguarlo” ¡de verdad lo intento! pero él simplemente no lo menciona en sus diarios, así que no lo puedo poner en el libro. Por supuesto, como novelista tienes este increíble poder para hacer esto, pero a mí en verdad me gusta la restricción de los hechos, lo encuentro dichoso, además, a veces los hechos son mejores que la ficción. Sabes, escribí un libro sobre los padres fundadores de Estados Unidos: Jefferson, Washington, Adams, Madison… Thomas Jefferson y John Adams, dos de los principales arquitectos de la declaración de independencia de la revolución, murieron el mismo día, que justamente era el cincuenta aniversario de la declaración de independencia, ambos murieron el 4 de julio de 1826. Si leyeras eso en una novela dirías “¿es un poco exagerado, no?” pero es un hecho, es una de las belleza de la historia, el que ese tipo de cosas pasaron. Por ejemplo, era muy importante para mí en “Los magníficos rebeldes” que Jena, el pueblo, se convirtiera en un protagonista, quería que los lectores vieran, oyeran, olieran lo que ocurría en las calles de la ciudad, porque hubo casi 900 estudiantes que escribieron -bueno, no todos ellos- escribieron cartas a sus padres describiendo la ciudad. Eso es lo que intento hacer, traer a la vida lo que sucedió. Yo nunca nunca he inventado nada, si no lo sé no está ahí, cualquier cosa que aparezca en el libro está secundado por una fuente,  por un diario, una carta, una descripción.

D A: La maravillosa conversación que tuviste ayer con el escritor William Ospina… William es probablemente de los tres escritores más leídos en Colombia, un hombre que ha viajado por todas las regiones del país. Esa conversación fue muy importante para el público, como pudiste verlo, el aforo estaba lleno, la gente fue muy paciente en la compra de sus boletas, además, el festival se arriesgó trayendo a alguien que estaba intentando convertirse en político hace dos meses, pero resultó muy  bien porque él es un escritor y tal vez su lugar en realidad sea ser un escritor… ¿Cómo fue tu experiencia? ¿Cómo fue compartir ideas con un escritor colombiano?

A W: Bueno, tengo que decir que lo peor sobre eso fue que, vergonzosamente, no sé hablar español y él no sabe hablar inglés, así que sólo podíamos comunicarnos a través del traductor y creo rara vez algo me ha molestado tanto como eso, el no poder hablar español, porque es muy claro que estamos interesados en las mismas cosas, como unir la poesía y la ciencia, por ejemplo, este tipo de ideas del romanticismo y en verdad me hubiera gustado sentarme con él a conversar después de la conferencia. Así que es un gran honor pero no puedo leer sus libros, su novela sobre Humboldt solo ha sido publicada en español por lo que no puedo leerla. Fue muy devastador porque piensas: estoy aquí sentada  compartiendo con un escritor colombiano excelente y famoso y solo podemos conversar a través de un traductor, lo que para los escritores es algo bastante difícil, porque sabemos que mucho se está perdiendo en la traducción y para ambos las palabras son algo muy importante. Entonces fue una gran experiencia pero a la vez fue frustrante por no poder comunicarnos, pero fue increíble ver la sala llena. Tengo que decir que la primera vez que vine a Cartagena a dar una conferencia fue justo después de haber publicado “La invención de la Naturaleza” en español, en un hermoso antiguo teatro y estaba muy lleno, todas sillas estaban ocupadas, eso me voló la cabeza, después hubo una fila tal que estuve firmando libros durante hora y media, fue simplemente increíble, los colombianos aman los libros y les apasionan los libros, y eso es algo muy bello para un autor.

D A: y eso tiene que ver con nuestro pasado colonial, esa relación con los libros que se escriben desde fuera, también es por el hecho de que eres de la tierra de Humboldt, eres una europea escribiendo sobre Humboldt y Humboldt es alguien que… 

A W: que pertenece aquí 

D A : sí, que pertenece aquí, pero también que nos dio atención,  desde el principio de nuestra república nos dio atención, le dió amor a esta tierra, en las ideas que él creía fueron en buena medida las ideas en que se fundó este país, por eso pienso que el amor que tienen por tí y tu libro es por tu atención hacia nosotros a través de Humboldt, es alguien que también trae a colación la situación colonial y por eso me gustaria si pudieras explorar un poco eso…

A W: Lo que sucede con Humboldt es que -Creo que Humboldt es de hecho uno de pocos en la historia de ese entonces que sale bien librado, en realidad. Por supuesto, él viaja con el permiso del rey de España, y ese es el primer aspecto colonial de esto, él necesita ir a España, a Madrid, a conseguir el permiso del rey ¿Cómo lo logra? él era un inspector menor, así que se viste con un uniforme minero precioso y va hasta donde el rey y le dice: yo podría viajar a inspeccionar todas sus minas y el rey le respondió: me parece una gran idea. Y eso es lo que va a hacer, pero luego publica sus resultados de una manera muy negativa, lo que no le agrada al rey, porque en su libros escribe sobre cómo los colonos explotan a la tierra y la gente en las minas, es muy crítico con el régimen colonial aquí y cree que debe haber una revolución, interesantemente no llega a conocer a -bueno, en realidad sí lo conoció, a Simón Bolívar, pero en el momento no piensa que es la persona correcta para llevarla a cabo, aunque más adelante sí termina apoyándolo. Humboldt fue una persona de mente abierta sobre la población indígena a diferencia de la mayoría de europeos, no es como el típico explorador victoriano, él viaja con un pequeño equipo de dos personas y un par de guías, no más, sus guías se vuelven personas muy importantes en su viaje y también las personas indígenas. Hay muchas cosas que aprendió de ellos, estoy absolutamente segura de que su idea de la naturaleza como una especie de organismo vivo proviene en parte de ciertas ideas en boga en Europa en el momento y en parte de lo que él ve que los indígenas creen, así que él se encuentra en esta confluencia de ideas. Él afirma que las personas indígenas son los mejores observadores de la naturaleza, los mejores geógrafos…

D A: se niega a ser cargado por los indígenas, eso es muy simbólico

A W: No tiene un séquito que cargue por él sus camas a través de los Andes, tienen un par de mulas para el equipamiento y el resto básicamente lo hacen a pie. Él llega a suramérica y la primera cosa que ve al siguiente día es un mercado de esclavos y esto lo impacta mucho. Hasta sus muerte casi en sus noventa años en 1859 sigue escribiendo en contra de la esclavitud muy abiertamente. Aunque era un gran admirador de la revolución norteamericana siempre permaneció crítico de la esclavitud, siempre que veía a un estadounidense decía: ¿por qué todavía tienen esclavitud? una y otra vez. Cuando los estadounidenses publicaron su ensayo sobre Nuevo México dejaron por fuera su capítulo sobre la esclavitud, entonces escribió una carta a la prensa diciendo: soy Alexander von Humboldt, mi libro ha sido traducido al inglés pero el capítulo más importante, que era el capítulo sobre la esclavitud, no fue publicado. Siempre habló abiertamente sobre el dominio colonial.

D A: ¿Y en tu caso cómo lo lees? ¿Cómo ha sido este asunto post-colonial para tí, escribiendo desde Europa sobre estos lugares, también sobre un Europeo que fue trascendental para la construcción del imaginario de estos territorios en el mundo?

A W: bueno, pues hay mucha gente que ha escrito sobre Humboldt desde aquí, no soy la única persona que ha escrito sobre Humboldt y pienso que puedo escribir sobre él porque era prusiano, ¿sabes? no estoy haciendo apropiación cultural viniendo aquí, él era un hombre muy universal y puedes criticarlo sobre ciertas cosas y está esta gran discusión sobre qué tanto tomó de los científicos de aquí. Él viajó a Bogotá a encontrarse con Mutis así que pienso que… En realidad nadie quiere hacer un retrato de alguien como una especie de héroe glorioso, él es de una personalidad con fallas y eso es lo que encuentro interesante, me aburriría a morir escribir sobre él como una persona perfecta. Sería distinto si dijera: voy a sentarme a escribir la historia de las poblaciones indígenas y luego no mencionarlos, eso sería apropiación cultural y es totalmente equivocado. Para mí venir aquí y hablar sobre él, pienso que está totalmente bien, me parece perfectamente bien.

D A: me gusta que tengamos la oportunidad de explorar estas preguntas, porque como sabes la gente está hablando de estas cosas, el sur global, el norte global, sobre quién escribe la historia..

A W: puedes ver que hay un buen número de colombianos escribiendo sobre Humboldt, por ejemplo, y es fascinante ver como… porque la idea de que la historia es objetiva considero que es completamente equivocada. Sí que consideramos -todo historiador puede ver el prisma que es su origen, su cultura, su tiempo, hay una razón por la que ahora puedo ver a Humboldt como el padre olvidado del ambientalismo, mientras que hace cien años nadie estaba escribiendo sobre eso, porque no era el prisma de esa época, de manera que alguien de Colombia va a ver a Humboldt en una forma diferente a como yo lo hago, por ejemplo.

D A: Has hablado en esta conversación sobre el cambio climático, sobre ambientalismo, pero tus libros son sobre historia, algo que has hecho muy bien ¿Cómo se conecta ese activismo con tu trabajo? porque claramente tienes sentimientos fuertes por esos temas.

A W: Soy un ser un humano viviendo en el siglo XXI, me daría vergüenza si no estuviera preocupada por la crisis climática, así que, sí, soy una historiadora, pero para mí la historia no es una pila de ideas polvorientas, para mí la historia es una ventana hacia nuestro presente, nos brinda una comprensión sobre por qué somos lo que somos, en todos mis libros tomo algo que me interesa hoy y  trato de comprenderlo a través de la historia, así que con el caso de Humboldt exploro la relación de la humanidad con la naturaleza, eso es lo que más me interesa. Cuando escribía sobre Humboldt pensé: este es el padre olvidado del ambientalismo, ese es el aspecto que más me interesa. Así que cuando hago conferencias y entrevistas esa es mi plataforma para hablar un poco más de por qué estoy interesada en esto. No trato tanto esto en mis libros porque puede haber gente a la que no le interesa. Eso puedo decir sobre Humboldt, el hombre, pero en mis conferencias puedo mostrar a mis lectores por qué pienso que esto es importante, cómo la historia nos ofrece una luz sobre nuestra situación actual. Lo mismo sucede con “Los magníficos rebeldes” que es en realidad un libro sobre -donde queríamos responder a una pregunta tal como ¿por qué somos una especie tan egoísta hoy? ¿Qué significa eso para nosotros hoy? y he tratado de responder a esa pregunta a través de algo que ocurrió en el pasado.

D A:  Algo que me gusta mucho de tu trabajo en general, como una manera de cerrar esta entrevista, es ver cómo el volver al pasado nos muestra muchas de las cosas que asumimos hoy y lo equivocadas que pueden ser, nos muestra que la historia en verdad es un animal extraño. Voy a terminar con una pregunta sobre la imaginación muy simple: si tuvieras la oportunidad de preguntar a Humboldt una única pregunta -simplemente imaginando- ¿cuál sería? 

A W: ¿mi pregunta para Humboldt? Habría muchas, pero probablemente le preguntaría qué piensa de nuestra situación actual y te digo por qué le haría esta pregunta: porque en prácticamente todo evento en el que participó, recibo esa misma pregunta de alguien que me dice: que crees que Humboldt pensaría sobre el cambio climático, así que le preguntaría eso  para poder por fin responder esa pregunta cuando me la hacen

D A: Continuemos imaginando ¿Cuál crees que sería su respuesta a esa pregunta?

A W: eso es algo que no respondería, no voy a responder esa pregunta porque simplemente no lo sé, porque pienso que es muy problemático poner a una figura histórica en nuestros tiempos, no lo sé y me rehúso a contestar, pero, sí, creo que eso es lo que le preguntaría y luego le preguntaría si tiene algún consejo sobre lo que podemos hacer ante la enorme dificultad que tenemos.

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Diego Aretz es un periodista e investigador Colombiano, candidato a master en reconciliación y estudios de paz de la Universidad de Winchester, ha sido columnista de medios como Revista Semana, Nodal, El Universal, colaborador de El Espectador. Así mismo es asesor de comunicaciones de la Unidad de Búsqueda.

 

 

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