Las palabras y las cosas

Publicado el Diego Aretz

Me alquilo para soñar.

«Muchos años antes, cuando la nieve se hizo más fría por el hambre, no apeló al recurso fácil de pedir un pasaje de regreso al calor de la patria y olvidarse para siempre de La Bohéme y de Tanhauser, sino que llamó a la primera puerta que le gustó para vivir y pidió trabajo. Le preguntaron qué sabía hacer, y también en ese caso contestó la verdad: «Sé soñar».» 

Gabriel Garcia Marquez

Hace unos años, quizás 7 o 9, cuando tenía mi oficina-estudio en el octavo piso de la antigua Librería Bucholz de Bogotá, por algún motivo tuve en mis manos un libro de Gabo titulado «Me alquilo para soñar.» Era un cuento corto que me cautivó por su evocación a la superstición y a los sueños, pero sobre todo por un título extraño, que tuvo para mí un sentido político que sólo muchos años después entendí. 

Antes de leerlo pensé que quizás un hombre como Gabo, que tanto intentó aportar a la educación de un país, no solo por sus columnas, su periodismo y por supuesto su maravillosa ficción-escritura, y que había logrado tener una vida que solo hubiera podido alcanzar con muchos sueños. Pensé que seguramente el libro versaba sobre las improbabilidades de que un hijo de Aracataca llegara a ser Nobel de literatura y uno de las personas más influyentes de América Latina.

Un poco de decepción fue descubrir que el libro trataba de algo simple, una historia sencilla de una mujer que logra ganarse la vida soñando. No le dí más vueltas pero el título quedó guardado en mi corazón, supe que iba a usar algo de eso un día. 

Hace casi un año, luego de moderar un evento sobre derechos humanos y participación política en el colegio Reyes Católicos, comencé a sentir que debía llevar un poco de lo que he venido trabajando los últimos años, a una audiencia más jóven, y ahí surgió el taller «Me alquilo para soñar» que realicé por primera vez hace una semana en Gamero, un municipio de Bolívar, cerca a los Montes de María, una región duramente golpeada y oprimida por la violencia paramilitar, Gamero es un municipio legendario por la cantidad de talentos y músicos que han surgido de ahí, cómo el maestro Magín Díaz (cuya historia tuvo un final amargo desde la perspectiva de su comunidad). Es una tierra rica, es el hogar de los manaties y de miles de especies, un territorio donde se puede ver una coexistencia armónica entre pequeñas comunidades y su entorno.

«Me alquilo para soñar» es un taller que tiene como objetivo tejer relatos de país, de vida y de sociedad desde las comunidades y especialmente desde las personas jóvenes, en el taller nos volcamos a «imaginar el mundo que queremos cambiar», a recoger los sueños personales y a entender que una sociedad justa, es una sociedad donde los sueños individuales son también los sueños colectivos, y donde los sueños colectivos, son también los sueños individuales. 

Las y los jóvenes de Gamero que me acogieron junto a la fundación Antorchas, tienen unos sueños que les quisiera compartir:

Rey (14 años): «Viajar por el mundo y fomentar nuestra cultura.»

Leonela 16: «Viajar y conocer nuevas culturas»

Karen (16 años): «Ser una super Abogada, una abogada que protege a los buenos»

Edison (profesor de baile): «Tener una estabilidad diversificada, y ser reconocido por mis aportes en lo social, lo cultural y lo étnico.

Leonel: «Ser médico»

Jeco (profesora y coordinadora): «Conocer otras lenguas e impartirlas en otros lugares del mundo»

Paula (17años): «Conocer todo el mundo»

Arnoldo (profesor y director de Antorchas): «Tener un taller de carpintería y tener estudiantes»

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Este taller logra movilizar muchas cosas en los grupos, nos confronta con nuestras esperanzas, nuestros límites y nuestros deseos. Nos confronta con las realidades del mundo, las que quizás debemos cambiar. Alguien puede llamar este ejercicio un poco utópico, pero la realidad es que el fin del taller es precisamente legitimar el sentido político de la Utopía, o como diría Eduardo Galeano «se necesita de la utopía para tener un sentido». A veces cuando pienso en el triunfo de las luchas sociales, el triunfo de las ciencias, del conocimiento, incluso el sentido de las naciones. Casi siempre hay sueños debajo que nos han permitido seguir andando.

Quiero llevar este taller a la mayor cantidad de lugares y comunidades en el país, si por casualidad te llega este artículo y piensas de un espacio o una comunidad, no dudes en escribirme. Nos alquilamos para soñar.

[email protected]
3195291912

 

Un agradecimiento especial a Terre Des H ommes Alemania

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Diego Aretz es un periodista y activista Colombiano, ha sido columnista de medios como Revista Semana, Nodal, El Universal, colaborador de El Espectador, ha sido jefe de comunicaciones del Festival Internacional de Cine de Cartagena, jefe de  Comunicaciones del Festival Internacional de Cine por los Derechos Humanos. Así mismo es jefe de comunicaciones del Consejo Nacional de Bioética y consultor de Terre Des Hommes Alemania.

 

 

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